CESAR VALLEJO
Buenas tardes, estudiantes de esta institución, tal vez muchos de ustedes
ya me conozcan, pero para los que no saben o no me recuerden será un
gusto presentarme ante ustedes. Mi nombre es Cesar Vallejo. Nací el 16
de marzo de 1892 en Santiago de Chuco. Mis padres fueron Francisco de
Paula Vallejo Benítez y María de los Santos Mendoza Gurrionero, personas
humildes y profundamente religiosas. Crecí en una familia numerosa,
siendo el menor de once hermanos. Mi infancia estuvo marcada por la
sencillez y las dificultades económicas, pero también por el amor y el
apoyo de mi familia.
Asistí al colegio Nacional San Nicolás en Huamachuco. Luego, ingresé a la
Universidad de Trujillo, donde formé parte de un grupo literario. En 1919,
publiqué mi primer libro de poemas, "Los Heraldos Negros", reflejando mi
preocupación por el sufrimiento humano. En 1922, publiqué "Trilce", una
obra innovadora que rompió con las convenciones poéticas de la época.
En 1923, me trasladé a París. Participé activamente en la defensa de los
derechos humanos, también conocí a mi amada Georgette Philippaert con
la cual me casé, pero no llegamos a tener hijos. Fui un gran poeta, escritor
y periodista peruano, me empecé a volver más famoso debido a la
política, mi innovación lingüística y la injusticia social acompañado del
sufrimiento humano. En 1930, obtuve el Premio Nacional de Literatura en
Perú por mi libro "Escalas Melografiadas” la cual destacó por su
profundidad y originalidad.
Finalmente llegó la hora de mi muerte un 15 de abril de 1938 pero
siempre estuve enorgullecido porque siempre traté de dar voz a los
oprimidos y de reflejar las realidades más duras de la existencia humana.
La poesía siempre fue mi forma de resistir y soñar con un mundo mejor.
El poema "Los Heraldos Negros" de César Vallejo, publicado en 1919, explora temas como el sufrimiento
humano, la muerte y la desesperanza. Vallejo utiliza un lenguaje poético intenso y simbólico para
transmitir emociones profundas. La obra refleja el contexto social y político de su época en Perú,
marcado por la injusticia social y la pobreza. Aunque inicialmente no fue ampliamente reconocida, ha
ganado reconocimiento como una obra clave por su sinceridad emocional y su exploración de temas
existenciales.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! Son las caídas hondas de los Cristos del alma
Golpes como del odio de Dios; como si ante de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
ellos, la resaca de todo lo sufrido Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
se empozara en el alma... ¡Yo no sé! de algún pan que en la puerta del horno se nos
quema.
Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras ojos, como cuando por sobre el hombro nos
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. llama una palmada; vuelve los ojos locos, y
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; todo lo vivido se empoza, como charco de
o los heraldos negros que nos manda la culpa, en la mirada.
Muerte. Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!