En La Escuela Del Espíritu Santo
En La Escuela Del Espíritu Santo
ESPÍRITU SANTO
JACQUES PHILIPPE
1. INTRODUCCIÓN 4.2. CRITERIOS QUE PERMITEN DECIR QUE UNA INSPIRACIÓN VIENE
DE DIOS
2. PRIMERA PARTE. LA SANTIDAD ES LA OBRA DEL ESPÍRITU
4.2.1. CRITERIO EXTERNO: DIOS NO SE CONTRADICE
2.1. LA TAREA ES SUPERIOR A NUESTRAS FUERZAS
4.2.2. COHERENCIA CON LA SAGRADA ESCRITURA Y LA ENSEÑANZA DE
2.2. SÓLO DIOS CONOCE EL CAMINO DE CADA UNO
LA IGLESIA
2.3. LA FIDELIDAD A LA GRACIA ATRAE A OTRAS GRACIAS
4.2.3. COHERENCIA CON LAS EXIGENCIAS DE MI PROPIA VOCACIÓN
3. SEGUNDA PARTE. ¿CÓMO FAVORECER LA IRRUPCIÓN DE LAS
4.2.4. CRITERIO INTERNO: EL ÁRBOL SE CONOCE POR SU FRUTO
INSPIRACIONES?
4.2.5. ADQUIRIR LA EXPERIENCIA
3.1. PRACTICAR LA ALABANZA Y LA GRATITUD
4.2.6. DISCERNIMIENTO DE LOS ESPÍRITUS
3.2. DESEARLAS Y PEDIRLAS
4.2.7. SIGNOS COMPLEMENTARIOS: CONSTANCIA Y HUMILDAD
3.3. ESTAR DECIDIDOS A NO NEGAR A DIOS COSA ALGUNA
4.2.8. ¿ES SIEMPRE LA VOLUNTAD DE DIOS LO QUE MÁS CUESTA?
3.4. VIVIR UNA OBEDIENCIA FILIAL Y CONFIADA
4.2.9. DIFERENTES COMPORTAMIENTOS SEGÚN LA IMPORTANCIA DE
3.5. VIVIR EL ABANDONO
LAS INSPIRACIONES
3.6. VIVIR EL DESPRENDIMIENTO
4.2.10. ¿Y CUANDO NO SOMOS FIELES A LA GRACIA?
3.7. VIVIR EL SILENCIO Y LA PAZ
5. CONCLUSIÓN
3.8. PERSEVERAR FIELMENTE EN LA ORACIÓN
6. PLEGARIA DEL CARDENAL MERCIER
3.9. EXAMINARLOS MOVIMIENTOS DE NUESTRO CORAZÓN
7. ANEXO 1. TEXTOS DE LOUIS LALLEMANT (1587-1635)
3.10. ABRIR EL CORAZÓN A UN DIRECTOR ESPIRITUAL
7.1. NATURALEZA DE LA DOCILIDAD AL ESPÍRITU SANTO
4. TERCERA PARTE. ¿CÓMO SE RECONOCE QUE UNA INSPIRACIÓN
7.2. MEDIOS DE CONSEGUIR ESA DOCILIDAD
PROCEDE DE DIOS?
7.3. RESPUESTA A ALGUNAS OBJECIONES A ESTA PRÁCTICA
4.1. LA ADQUISICIÓN PROGRESIVA DE UN «SENTIDO ESPIRITUAL»
7.4. LOS MOTIVOS QUE NOS LLEVAN A LA DOCILIDAD: LA
PERFECCIÓN E INCLUSO LA SALVACIÓN DEPENDEN DE LA
DOCILIDAD A LA GRACIA
8.5. LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTOS (LIBRO 11, CAP. 15.)
Es posible que tú, lector, formes parte de aquellos a quienes esta fidelidad a las inspiraciones del Espíritu Santo. Más que dispersar
pregunta no les preocupa demasiado. Quizá tu corazón no ha conocido nuestros esfuerzos en aspectos de nuestra vida que quizá resultarían
jamás esa aspiración de amar a Dios tanto como sea posible amarle. estériles o poco eficaces, sor Faustina nos propone centrarlos en este
punto: estar atentos a reconocer, acoger y poner en práctica las gracia abundante, puede conseguirlo; y la creación de todo el universo
inspiraciones del Espíritu Santo. Eso, con gran diferencia, será lo más no es una obra maestra tan grande como ésta»'. (' El Secreto de María,
«gratificante». Casals, 1979; comienzo de la primera parte)
Vamos a explicar la razón, y a continuación describiremos lo que significa. Sean los que sean nuestros esfuerzos, no podemos cambiarnos a
nosotros mismos. Sólo Dios puede terminar con nuestros defectos, con
2. PRIMERA PARTE. LA SANTIDAD ES LA OBRA DEL ESPÍRITU
nuestras limitaciones en el orden del amor; solamente Él tiene un
La ilusión general es la de pensar que la santificación es obra del hombre: dominio lo bastante profundo de nuestros corazones para ello. Ser
se trata de trazar un programa de perfección bien claro, y de ponerse conscientes de esto nos evitará gran número de combates inútiles y de
manos a la obra con valor y paciencia para llevarlo a cabo de forma desánimos. No tratemos de hacernos santos por nuestras propias fuerzas
progresiva. Y eso es todo. (Por supuesto, eso no quiere decir que no debamos esforzarnos, pero
para que nuestros esfuerzos no resulten estériles debemos orientarlos en
Desgraciadamente (o afortunadamente) eso no es todo... Es indudable la buena dirección: no han de ir dirigidos a conseguir la perfección como
que el valor y la paciencia son necesarios. Pero ciertamente no lo es que resultado de ellos, sino a dejar actuar a Dios sin oponer resistencia, para
la santidad consista en el cumplimiento de un programa de vida que nos abrirnos lo más plenamente posible a su gracia que nos santifica.), sino
fijamos. Por varias razones, dos de ellas las principales a las que nos de encontrar el medio de actuar de modo que Dios nos haga santos.
referimos a continuación.
Eso exige mucha humildad (renunciar a la orgullosa pretensión de
2.1. LA TAREA ES SUPERIOR A NUESTRAS FUERZAS lograrlo por nosotros mismos, aceptar nuestras carencias, etc.), pero al
Es imposible acceder a la santidad por nuestras propias fuerzas. Toda la mismo tiempo es muy estimulante.
Escritura nos enseña que sólo puede ser fruto de la gracia de Dios. Jesús En efecto, si nuestras propias fuerzas tienen límites, no los tienen el
nos dice: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,15). Y San Pablo: «El poder y el amor de Dios. Y sin duda alguna, podemos conseguir que este
querer está en mí, pero no el hacer lo bueno» (Rom 7, 18). Los mismos poder y este amor acudan en socorro de nuestra debilidad: nos basta
santos lo atestiguan. Veamos cómo se expresa Grignon de Monfort aceptarla serenamente y poner sólo en Dios toda nuestra confianza y
hablando de esta santificación que es el plan de Dios para nosotros: nuestra esperanza. En el fondo es muy sencillo, pero como todas las
«¡Oh, qué obra admirable: el polvo transformado en luz, la suciedad en cosas sencillas, necesitamos años para comprenderlas y sobre todo para
pureza, el pecado en santidad, ¡la criatura en el Creador y el hombre en vivirlas.
Dios! ¡Oh! ¡Obra admirable!, lo repito, pero una obra difícil en sí misma e En cierto modo, el secreto de la santidad radica en descubrir que todo
imposible para la sola naturaleza; solamente Dios, por una gracia y una podemos obtenerlo de Dios, a condición de saber cómo recibirlo. Es el
secreto de la vía de infancia de Santa Teresa de Lisieux: «Dios tiene un Esta frase audaz sobre el poder que pueden tener nuestro amor y nuestra
corazón de padre, y podemos obtener infaliblemente lo que necesitamos, confianza sobre el corazón de Dios comporta una hermosa y profunda
si sabemos ganárnoslo por el corazón»'. (' Veamos un pasaje de una carta verdad.
de Teresa que puede ayudarnos a comprender lo que quiere decir:
El mismo san Juan de la Cruz lo expresa, en otros términos: «Lo que
«Quisiera tratar de haceros comprender, por medio de una sencilla
mueve y vence es una esperanza porfiada». (Noche oscura (2). Coment., c.
comparación, lo mucho que Jesús ama a las almas, incluso a las
21, 8)
imperfectas, que confían en Él. Me imagino que un padre tiene dos hijos
traviesos y desobedientes, y que al ir a castigarlos, uno de ellos tiembla y Y también:
se aleja de él con terror, aunque en el fondo de su corazón tiene la
sensación de que debe ser castigado: y que su hermano, al contrario, se «... se agrada tanto el Amado del alma, que es verdad decir que tanto
arroja en brazos de su padre diciéndole que lamenta haberle disgustado, alcanza del cuando ella de la espera».
que le quiere, y que, para demostrárselo, en adelante será bueno; La santidad no es un programa de vida, sino algo que se obtiene de Dios;
después, si este niño pide a su padre que le castigue con un beso, no creo incluso existen unos medios infalibles para obtenerla, pero la cuestión
que el corazón del padre pueda resistirse a la confianza filial de su hijo, está en entender cuáles son... Todos tenemos la posibilidad de llegar a ser
del que conoce la sinceridad y el cariño. Sin embargo, no ignora que su santos, simplemente porque Dios se deja vencer por la confianza que
hijo recaerá en las mismas faltas más de una vez, pero está dispuesto a ponemos en Él. Lo que diremos a continuación, tiene como objeto
perdonarle siempre, si sigue ganándoselo por el corazón (...) (Carta 258). situamos en este buen camino...
Creo que la idea de que todo puede conseguirse de Dios, la ha encontrado 2.2. SÓLO DIOS CONOCE EL CAMINO DE CADA UNO
Teresa en el que ha sido casi su único maestro, san Juan de la Cruz. Esto
es lo que nos dice este último en su Cántico Espiritual: Veamos la segunda razón por la que no podemos alcanzar la santidad
trazándonos un programa: hay tantas formas de santidad, y por tanto
«Grande es el poder y la porfía del amor, pues al mismo Dios prenda y tantos caminos hacia ella, como personas. Cada una es absolutamente
liga. Dichosa el alma que ama, pues tiene a Dios por prisionero rendido a única para Dios. La santidad no consiste en la práctica de un determinado
todo lo que ella quisiere, porque tiene tal condición, que, si le llevan por modelo de perfección que sería idéntico para todos: es el brote de una
amor y por bien, le harán hacer cuanto quisieren». (Cántico Espiritual B, realidad absolutamente única, que sólo Dios conoce y que sólo Él sabe
estrofa 32, 1, en Vida y obras de San Juan de la Cruz, BAC, Madrid 1978.) hacer eclosionar. Nosotros ignoramos en qué consiste nuestra propia
santidad, eso no se desvela más que a lo largo del camino, y con
frecuencia es algo bien distinto de lo que podríamos imaginar. Hasta el
punto de que el mayor obstáculo para la santidad es quizá el de inspiraciones de las que hablamos. Pero es preciso afirmar también que,
«aferrarnos» a la imagen que nos hacemos de nuestra propia perfección... en lo que concierne al cumplimiento de la voluntad general de Dios para
nosotros, esas inspiraciones son necesarias.
Lo que Dios quiere es siempre diferente, siempre desconcertante, pero, a
fin de cuentas, infinitamente más hermoso, pues sólo Dios es capaz de La primera razón es la siguiente: si aspiramos a la perfección, tenemos
crear obras maestras, absolutamente únicas, mientras que el hombre sólo tantas cosas que practicar, tantos mandamientos y virtudes que poner
sabe imitar. por obra, que nos es imposible combatir en todos los frentes y, en un
momento de nuestra vida es importante saber qué virtud debe ser la
Esto tiene una importante consecuencia. Para acceder a la santidad, el
prioritaria, no según nuestros criterios, sino según lo que Dios nos pide en
hombre no puede limitarse a seguir unos principios generales que valen
realidad, lo que será infinitamente más eficaz. No siempre es lo que
para todo el mundo. Es preciso captar también lo que Dios le pide en
pensamos de forma espontánea, y habría mucho que decir respecto a
especial, y que quizá no pide a ningún otro.
eso: suele ocurrir que
¿Cómo detectarlo? De distintas maneras, por cierto: a través de los
hagamos unos esfuerzos desmesurados para avanzar en un punto, cuando
acontecimientos de la vida, de los consejos de un director espiritual y de
lo que Dios nos pide es otra cosa. Por ejemplo, luchamos denodadamente
otros muchos medios.
por corregir un defecto de carácter, mientras que lo que Dios nos pide es
Entre ellos, hay uno cuya importancia fundamental merece una ¡el de aceptarnos a nosotros mismos con humildad y con paciencia! Las
explicación: se trata de las inspiraciones de la gracia divina. En otras inspiraciones de la gracia son muy valiosas, pues nos permiten orientar
palabras, se trata de esas peticiones interiores, de esas mociones del acertadamente nuestros esfuerzos en la multitud de combates que hemos
Espíritu Santo en lo más profundo de nuestro corazón, con las que Dios de entablar... Sin ellas, corremos el gran riesgo de relajarnos en
nos da a conocer lo que nos pide, al tiempo que, si accedemos a ello, nos determinados aspectos, o de exigirnos a nosotros mismos más de lo que
infunde la fuerza necesaria para hacerlo. Más adelante diremos cómo Dios nos pide, algo que es igualmente grave y más frecuente de lo que
detectar y acoger esas inspiraciones. parece. Dios nos llama a la perfección, pero no es perfeccionista. Y la
perfección no se alcanza tanto por la identificación exterior con un ideal,
Bien entendido, para llegar a ser santos debemos esforzarnos por como por la fidelidad interior a unas inspiraciones.
obedecer a la voluntad de Dios, tal como se nos aparece en la Escritura,
en los mandamientos, etc., de manera general y válida para todos. Pero, Existe una segunda razón demostrada por la experiencia. Con frecuencia
como acabamos de decir, es indispensable también ir más lejos: aspirar a no tenemos la fuerza de cumplir la voluntad y los mandamientos de Dios
conocer no sólo lo que Dios pide a todos de manera general, sino también que conocemos y que son válidos para todos. Ahora bien, cada vez que
lo que espera específicamente de mí. Es ahí donde intervienen esas somos fieles en nuestra respuesta a una moción del Espíritu con el deseo
de ser dóciles a lo que Dios espera de nosotros - incluso a propósito de Veamos un breve relato de sor Faustina, extraído también de su Diario.
algo casi insignificante en sí-, esta fidelidad atrae sobre nosotros un
«Aquella noche, yo intentaba cumplir mis obligaciones hasta la bendición,
aumento de gracia y de fortaleza que podrá aplicarse a otros aspectos, y
pues me sentía más enferma que de costumbre. Inmediatamente después
que quizá un día nos hará capaces de obedecer a esos mandatos, pues
de la bendición, fui a acostarme. Pero de repente, al entrar en mi cuarto,
hasta el momento, carecemos de la fuerza para cumplirlos. Podríamos
sentí interiormente que tenía que ir a la celda de sor N., que tenía
decir que es una aplicación de la promesa de Jesús en el Evangelio:
necesidad de ayuda. Entré enseguida en su celda, y sor N. me dijo: "¡Oh,
«Siervo bueno y fiel; has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho» (Mt hermana mía, ¡qué bien que Dios te haya traído!". Hablaba en voz tan
25, 23). Podemos deducir una «ley espiritual» fundamental: Obtendremos baja que apenas podía oírla. Me dijo: "Hermana mía, por favor trata de
la gracia de ser fieles en las cosas importantes lo que por el momento nos traerme un poco de té con limón. Tengo mucha sed y no puedo moverme
resulta imposible a fuerza de ser fieles en las cosas pequeñas a nuestro porque sufro mucho". Y realmente era así, y tenía mucha fiebre. La
alcance, sobre todo cuando esas cosas pequeñas son las que nos pide el acomodé mejor, y un poco de té calmó su sed. Cuando volví a mi celda, mi
Espíritu Santo llamando a nuestro corazón por medio de sus inspiraciones. alma estaba inundada de un gran amor de Dios, y comprendí que es
preciso estar muy atento a las inspiraciones interiores y obedecerlas
Terminemos este párrafo con una consideración, también fundamental,
fielmente. Y la fidelidad a una gracia atrae a otras». (Santa Faustina
para motivarnos en el deseo de fidelidad a esas inspiraciones. Si nos
Kowalska, op. cit.)
proponemos luchar por lograr algún progreso espiritual según nuestras
ideas y nuestros propios criterios, no tenemos el éxito asegurado. Ya lo Este texto ilustra algunas de las cosas dichas anteriormente. Subraya un
hemos dicho: entre lo que Dios nos pide realmente y lo que nosotros punto capital: cada fidelidad a una inspiración está recompensada con
imaginamos que nos pide, suele haber una enorme diferencia. No gracias más abundantes, en especial con unas inspiraciones más
obtendremos la gracia para hacer lo que Dios no nos pide, y, al contrario, frecuentes y más poderosas, y aparece también como un impulso del
tenemos asegurada su gracia para lo que espera de nosotros: Dios da lo alma hacia una mayor fidelidad a Dios, una percepción más clara de su
que ordena. Cuando nos inspira hacer algo (si realmente es Él la fuente de voluntad y una mayor facilidad para cumplirla. Así lo afirma también San
esta inspiración), concede al mismo tiempo la capacidad para hacerlo, Francisco de Sales:
incluso si nos supera o nos asusta en un primer momento... Toda moción
«Cuando se aprovecha bien una inspiración que el Señor nos da, nos
divina, al tiempo que es luz para comprender lo que Dios desea, es fuerza
concede otra, y así Nuestro Señor continúa otorgando sus gracias a
para cumplirlo: luz que ilumina la inteligencia, y fuerza que anima a la
medida que se aprovechan»8. (8 Carta 2074 en la edición de Annecy. Al
voluntad.
presentar los puntos esenciales de la espiritualidad de san Francisco de
2.3.LA FIDELIDAD A LA GRACIA ATRAE A OTRAS GRACIAS Sales, el padre Ravier afirma que «las inspiraciones son uno de los medios
de los que se sirve el Espíritu Santo para guiar a cada uno en cada felicidad en la que el alma camina sin coacción, y el corazón no se siente
instante. Discernirlos y seguirlos es uno de los puntos más importantes de oprimido, sino dilatado. Esta dilatación del corazón es como un signo
la vida devota», en Francisco de Sales, Lettres d'amitié spirituelle, Desclée patente de la presencia del Espíritu.
de Brouwer, p. 818.)
El Espíritu Santo recibe acertadamente el apelativo de «Consolador».
Cuando las acogemos, estas llamadas del Espíritu que nos iluminan y nos
empujan a obrar, vierten en nuestro corazón, además de luz y fuerza, una
El dinamismo fundamental que podrá conducirnos poco a poco hacia la
especie de bálsamo de descanso y de paz que con frecuencia nos colma
santidad: radica en nuestra fidelidad a una gracia que atrae a otras. Santa
de consuelo. Incluso en el caso de que su objeto fuera de escasa
Teresa de Lisieux nos atestigua también ese «dinamismo de la fidelidad»
importancia, esas llamadas, al proceder del Espíritu divino, participan del
que hace cada vez más fácil el cumplimiento de la voluntad de Dios:
poder que Dios tiene para consolarnos y colmarnos.
«La práctica de la virtud me resulta dulce y natural; al principio, mi rostro
Por sí sola, una gotita del bálsamo del Espíritu Santo puede llenar nuestro
solía traslucir el combate, pero poco a poco desapareció esa impresión y
corazón de un contento mayor que todos los bienes de la tierra, porque
se me hizo fácil la renuncia desde el primer momento. Jesús lo dijo: “Al
participa de la infinitud de Dios. (" Richard de Saint-Víctor dice: «Me
que tiene, se le dará y abundará”. Por una gracia fielmente recibida, Él me
atrevo a afirmar que una sola gota de esos consuelos divinos puede hacer
concedía una multitud de otras ...» (Manuscrito autobiográfico A, folio
lo que todos los placeres del mundo no podrían lograr. Estos no serenan
48.)
el corazón, y una sola gota de la dulzura interior que el Espíritu Santo
Añadamos que esto va acompañado de la gracia de la felicidad: vierte en el alma la arrebata fuera de sí y le causa una santa embriaguez.)
normalmente, la obediencia al Espíritu nos cuesta en un primer momento,
«Derramas el óleo sobre mi cabeza y mi copa rebosa» (Sal 23). Y esta
porque choca con nuestros temores, con nuestros apegos, etc., pero a fin
unción del Espíritu se derrama irremisiblemente en el alma que hace el
de cuentas, esta obediencia siempre lleva consigo una efusión de gracia
bien que le inspira el Espíritu. Y encontramos otra importante ley de la
que ensancha el corazón, y hace que el alma se sienta libre y feliz al
vida espiritual: lo que es capaz de satisfacer a nuestros corazones, no son
caminar por los caminos del Señor: «Correré por el camino de tus
tanto los bienes que recibimos, sino el bien inspirado por Dios que
mandamientos, pues tú ensancharás mi corazón» (Sal 119, 32). Dios nos
practicamos. Hay más felicidad en dar que en recibir.
recompensará ampliamente, con una generosidad que sólo es propia de
Él: nos trata como el Dios que es... Hay también en ello como una ley Acabamos de demostrar hasta qué punto es fecundo acoger y obedecer a
espiritual confirmada por la experiencia, y que merece ser apuntada: esta las mociones del Espíritu, e incluso llegar a decir, con sor Faustina, que es
vía de la docilidad a las mociones del Espíritu Santo, aunque es exigente, el principal medio de nuestra santificación. Se nos plantean distintas
pues «el Espíritu sopla donde quiere» (Jn 3, 8), es una vía de libertad y de
preguntas: «¿cómo reconocer y discernir esas mociones del Espíritu? santamente en la vida espiritual»'. (‘Tratado del amor de Dios, Primer
¿Recibimos todos esas mociones? ¿Con qué frecuencia? Monasterio de la Visitación, Madrid 1984. Libro 8, Capítulo 10.)
¿Cómo favorecer su presencia en nuestra vida espiritual? Hay que añadir también que esas mociones del Espíritu, incluso si
desgraciadamente ocupan un escaso lugar en la existencia de muchos
A continuación, intentaremos responder a esas preguntas, empezando
cristianos, no son nada especial en sí mismas, sino que forman parte de
por la última.
un «funcionamiento normal» de la vida espiritual.
Quizá, lo que nos impide recibir de Dios unas gracias más abundantes es Por supuesto, es preciso desearlas y pedirlas con frecuencia en la oración:
simplemente no reconocer las que nos ha concedido y no agradecérselas «Pedid y se os dará» (Lc 11, 9). Esa debería ser una de las peticiones que
suficientemente. dirigimos a Dios con mayor frecuencia: «Inspírame en todas mis
decisiones, y haz que no descuide ninguna de tus inspiraciones.»
No hay duda de que, si damos gracias a Dios con todo nuestro corazón
por cada gracia recibida, en especial por las inspiraciones, Él nos Debemos pedirlo en todas las circunstancias de nuestra vida. En
concederá aún más. momentos especiales, ante unas decisiones importantes, o cuando
tenemos la impresión de que nuestra vida con el Señor se estanca un
Oigamos a Santa Teresa de Lisieux hablando a su hermana Céline:
poco y hemos de vivificarla, quizá nos es conveniente tomarnos unos días
«Lo que más atrae las gracias de Dios es la gratitud, pues si le de retiro y de rezar con más intensidad para pedir la luz del Espíritu Santo.
agradecemos un bien, se conmueve y se apresura a concedernos diez Y sería bien sorprendente que Dios no nos responda entonces con sus
más, y si se las agradecemos con la misma efusión ¡qué incalculable inspiraciones.
multiplicación de gracias! Yo tengo la experiencia, inténtalo y lo verás. Mi
gratitud por todo lo que me da no tiene límites, y se lo demuestro de mil
maneras». Conseils et souvenirs, recogidos por sor Genoveva. 3.3. ESTAR DECIDIDOS A NO NEGAR A DIOS COSA ALGUNA
No se trata de actuar con «cálculo», sino de ser conscientes de que Más que una oración consciente y concreta sobre este tema, es
nuestra ingratitud con respecto a Dios nos repliega sobre nosotros importante que haya en nosotros una firme y constante determinación de
mismos y nos cierra a su gracia. obedecer a Dios en todas las cosas, grandes o pequeñas, sin excepción.
Cuanto mayor es nuestra actitud de plena fidelidad, más nos favorece
«Bendice alma mía a Yavé y no olvides ninguno de sus favores», dice el
Dios con sus inspiraciones.
salmo'. (Sal 103, 2.) La alabanza purifica el corazón y lo dispone
maravillosamente a recibir la gracia divina y las mociones del Espíritu Yo no digo que haya que ser efectivamente capaces de obedecer en todo
Santo. a Dios: eso, indudablemente, es todavía imposible a causa de nuestra
fragilidad. Pero hay que estar firmemente decididos, y actuar de modo
que, especialmente gracias a la oración, nos fortalezcamos
incesantemente en el propósito de no descuidar ninguno de los deseos
que Dios podría expresarnos, por insignificante que sea.
Es evidente que Dios nos gratificará con nuevas inspiraciones siempre que
nos vea más fieles en el cumplimiento de su voluntad cuando ésta se nos
Advirtamos que esta determinación no debe convertirse en escrúpulos de
manifiesta por otras vías: los mandamientos, nuestros deberes de estado,
los que podría servirse el demonio para desalentarnos, como el temor a
etc. Conocemos múltiples expresiones de la voluntad de Dios sin
«dejar de lado la voluntad de Dios» o la angustia de no captarla. En ese
necesidad de que sean inspiraciones especiales: la voluntad de Dios se
ámbito, como en todos, hemos de dejarnos guiar por el amor y no por el
nos da a conocer de un modo general por medio de los mandamientos de
temor y, como decía san Francisco de Sales, hemos de «amar la
la Escritura, las enseñanzas de la Iglesia, las exigencias propias de nuestra
obediencia más que temer a la desobediencia» (Carta a santa Juana de
vocación, de nuestra vida profesional, etc.
Chantal.)
Si existe en nosotros un deseo sincero de fidelidad en todos esos ámbitos,
Debemos fortalecernos sin cesar en el propósito de ser dóciles a Dios,
el Espíritu de Dios nos favorecerá con más mociones. Si somos negligentes
cuidando de que el demonio no se sirva jamás de él para turbarnos con
en nuestros deberes habituales, por muchas inspiraciones particulares
inquietudes o para descorazonarnos cuando se produzcan nuestras
que pidamos a Dios, pocas posibilidades tendremos de que nos escuche...
inevitables caídas.
No olvidemos tampoco aceptar por amor de Dios todas las ocasiones
legítimas que se nos ofrecen para vivir la obediencia en el terreno de la
3.4. VIVIR UNA OBEDIENCIA FILIAL Y CONFIADA vida comunitaria, familiar o social. Ciertamente, hay que obedecer a Dios
más que a los hombres, pero es ilusorio creernos capaces de obedecer a
Para conseguir que Dios nos desvele su voluntad a través de sus Dios cuando somos incapaces de obedecer a los hombres. En ambos
inspiraciones, es preciso empezar por obedecer a los deseos de Dios que casos, hay que superar los mismos obstáculos: el apego a nosotros
ya conocemos. Esto tiene varios campos de aplicación. mismos, a nuestra voluntad propia. El que sólo obedece a las personas si
Como hemos dicho anteriormente, cada fidelidad a la gracia atrae gracias ello le complace, se hace muy dulces ilusiones en cuanto a su capacidad
nuevas, siempre más abundantes. Si estamos atentos a obedecer a las de obedecer al Espíritu Santo. Si no estoy dispuesto a renunciar nunca a
mociones del Espíritu, éstas serán más numerosas. Y, al contrario, si mi propia voluntad (mis ideas, mis gustos, mis aficiones...) frente a los
somos negligentes, correrán el riesgo de hacerse más escasas. «A todo el hombres, ¿qué me garantiza que seré capaz de ello cuando Dios me lo
que tiene, se le dará, pero al que no tiene, incluso lo que tiene se le pida?
quitará» (Lc 19, 26), dice Jesús. Ese es ya un primer principio. Para
obtener más inspiraciones, hay que empezar por obedecer a las que
recibimos.
elijo todo lo que Dios quiere para mí. No me limito a sufrir, sino, por una
decisión libre de mi voluntad, decido elegir lo que no he elegido. Santa
Teresita tiene esta frase: «Quiero todo lo que me contraría».
Exteriormente esto no cambia en nada la situación, pero interiormente lo
cambia todo; esa aceptación, inspirada por el amor y la confianza, me
3.5. VIVIR EL ABANDONO hace libre, ahora activo y no pasivo, y permite a Dios sacar un bien de
Por último, no olvidemos la forma de obediencia quizá más importante y todo lo que me sucede, de lo bueno como de lo malo.
más descuidada: es lo que podríamos llamar «la obediencia a los Evidentemente, esta noción plantea un difícil problema teológico y
acontecimientos». A fin de cuentas, los sucesos de la vida son la expresión existencial. No se trata de caer en el fatalismo o en la pasividad, ni de
más segura de la voluntad de Dios, porque no corren el riesgo de una decir que todo lo que sucede es voluntad de Dios: Dios no quiere el mal ni
interpretación subjetiva. Si Dios nos ve dóciles a los acontecimientos, el pecado. Muchas de las cosas que ocurren no se deben a la voluntad de
capaces de aceptar serena y amorosamente lo que nos «imponen» las Dios, pero, en su sabiduría -que resulta escandalosa para nuestra
circunstancias de la vida con un espíritu de confianza filial y de abandono inteligencia- las permite. Dios nos pide que hagamos todo lo posible por
a su voluntad, no hay duda de que multiplicará para nosotros las eliminar el mal. Pero sucede que, cualesquiera que sean nuestros
manifestaciones más personales de su voluntad a través de la acción de esfuerzos, se dan una serie de circunstancias que no podemos dominar,
su Espíritu, que habla a nuestro corazón. que no son obligadamente queridas por Dios, pero que sin embargo las
Y, al contrario, si persistimos en rebelarnos y endurecernos ante las permite, y nos invita a aceptarlas con paz y confianza, incluso si nos hacen
contrariedades, esta forma de desconfianza con respecto a Dios sufrir y nos contrarían. No se trata de aceptar el mal, sino aceptar la
difícilmente permitirá que el Espíritu Santo guíe nuestra vida. misteriosa sabiduría de Dios, que permite el mal. Esta aceptación no es un
compromiso: es la expresión de una confianza en Dios más fuerte que el
Lo que nos impide en gran manera hacernos santos es, sin duda, nuestra mal. En ello hay una forma de obediencia, dolorosa pero fecunda.
dificultad para aceptar plenamente todo lo que nos sucede. No en el Significa que, después de haber hecho todo lo que cabe, estamos
sentido de un fatalismo que nos haría completamente pasivos, sino en el invitados, ante lo que los acontecimientos imponen de todos modos a
de un abandono confiado y total en las manos del Padre. nuestra voluntad, a vivir una actitud de abandono y confianza fianza filial
Cuando nos enfrentamos a acontecimientos dolorosos, aunque no nos en nuestro Padre celestial, en la seguridad de que «todas las cosas
rebelemos, los sufrimos de mal grado o nos resignamos pasivamente. No contribuyen al bien de los que aman a Dios» (Rom 8, 28). Por poner un
obstante, Dios nos invita a una actitud más fecunda y positiva: hacer ejemplo; Dios no quiso la traición de Judas o la cobardía de Pilatos (Dios
como santa Teresita, que decía: «Yo elegí todo», sobreentendiéndose: Yo no puede querer el pecado), pero las permitió, y quiso que Jesús aceptara
filialmente esos hechos, como lo hizo: «Padre, no se haga mi voluntad «Que vuestra voluntad esté siempre preparada para cualquier
sino la tuya» (Mc 14, 36). eventualidad. Y que vuestro corazón no se esclavice a nada. Cuando
experimentéis algún deseo, hacedlo de modo que no sufráis en caso de
fracaso, sino mantened el espíritu tan tranquilo como si no hubieseis
anhelado cosa alguna. La verdadera libertad consiste en no apegarse a
nada. Así es como Dios busca vuestra alma para realizar en ella cosas
grandiosas». (Juan de Bonilla, Breve Tratado de la paz del alma, col. Neblí,
3.6. VIVIR EL DESPRENDIMIENTO Rialp, 2005, p. 34.)
No podemos recibir las mociones del Espíritu si estamos endurecidos, El apego a nuestro propio «saber», incluso cuando se traza unos
apegados a nuestros bienes, a nuestras ideas, a nuestros criterios, etc. fines que son excelentes en sí mismos, es quizá el peor obstáculo a la
Para dejarnos guiar por el Espíritu de Dios, necesitamos una gran docilidad al Espíritu Santo: un obstáculo tanto más grave, cuanto que
docilidad y una flexibilidad que se adquieren poco a poco a través de la suele ser inconsciente, pues evidentemente es más fácil no ser consciente
práctica del desprendimiento. Esforcémonos por no «apegarnos» a nada de un apego a nuestra propia voluntad cuando lo que deseamos es una
en el aspecto material, afectivo o incluso espiritual. No en el sentido de cosa buena en sí: como el bien pretendido es bueno, nos justificamos de
convertirse en un «no me importa...» o de mostrarnos indiferentes a quererlo con una obstinación que nos ciega, sin damos cuenta de que el
todo, ni en el de practicar una especie de ascesis forzada para modo en que tratamos de que se haga realidad nuestra idea no
despojarnos de todo lo que constituye nuestra vida; eso no suele ser lo corresponde obligatoriamente a los planes de Dios.
que el Señor nos pide. Nunca se dará una coincidencia perfecta entre la sabiduría de Dios y la
Es preciso mantener nuestro corazón en una actitud de desprendimiento, nuestra, lo que significa que, cualquiera que sea la etapa de nuestro
conservar una especie de libertad, de distancia y de reserva interior, ante itinerario espiritual, jamás estaremos dispensados de vivir el
todo, que hace que, si se nos impide tal cosa, tal costumbre, tal relación, desprendimiento en relación con nuestros criterios personales, por bien
tal proyecto personal, no hagamos un drama. Este desprendimiento debe intencionados que sean.
practicarse en todos los aspectos de nuestra vida. Pero indudablemente,
el aspecto material no es el más importante: a veces vemos mucho más
obstaculizado nuestro avance espiritual por el apego a determinadas 3.7. VIVIR EL SILENCIO Y LA PAZ
ideas, criterios y comportamientos propios.
El Espíritu de Dios es un espíritu de paz, habla y actúa en la paz, nunca en
Oigamos el consejo de un franciscano del siglo XVI: la inquietud y en la agitación. Además, las mociones del Espíritu son
toques delicados, que no se manifiestan en el estrépito, y sólo pueden bien entendido, será muy provechoso. Pongamos, pues, en práctica estas
emerger en nuestra consciencia espiritual si existe en ella una zona de palabras de san Juan de la Cruz:
calma, de serenidad y de paz. Si nuestro interior es siempre
«Procure conservar el corazón en paz; no le desasosiegue ningún suceso
ruidoso y agitado, la dulce voz del Espíritu Santo tendrá muchas de este mundo" (Dichos de luz y amor, 153, en Vida y obras de San Juan
dificultades para hacerse oír. de la Cruz, BAC, Madrid 1978). Aunque todo se derrumbe aquí abajo y
todos los acontecimientos nos sean adversos, sería inútil que nos
turbásemos, pues esa turbación nos aportaría más perjuicio que
Esto significa que, si queremos percibir las mociones del Espíritu Santo y provecho» (Máxima 175.)
obedecerlas, adquiere la mayor importancia el hecho de tratar de
Y el mayor de estos perjuicios será el de hacernos incapaces de obedecer
mantener nuestro corazón en paz en toda ocasión.
a los impulsos del Espíritu Santo.
Esto no es fácil, pero a fuerza de luchar por adquirir la esperanza en Dios,
Esto va unido a la práctica del silencio. Un silencio que no es un vacío, sino
el abandono, la humildad y la aceptación de nuestras miserias gracias a
que es paz, atención a la presencia de Dios y a la presencia del otro,
una confianza inconmovible en la misericordia divina, llegaremos a ello
espera confiada y esperanza en Dios. Evidentemente, el exceso de ruido -
paso a paso. No queremos insistir aquí en este tema, pues ya lo hemos
no en sentido físico, sino en el de ese torbellino incesante de
tratado en otro libro (La paz interior, Jacques Philippe. Rialp. ed., 2004.)
pensamientos, de imaginaciones, de palabras oídas o dichas en las que
Pero es importante subrayarlo, porque si no tratamos de «vivir la paz» en nos solemos dejar atrapar, y que no hacen más que alimentar nuestras
todas las circunstancias que nos hacen perderla (y son numerosas), preocupaciones, nuestros temores, nuestras insatisfacciones, etc.- deja al
difícilmente seremos capaces de escuchar la voz del Espíritu Santo cuando Espíritu Santo muy pocas posibilidades de poder expresarse. El silencio no
quiera hablar a nuestro corazón: se lo impedirá la agitación que es un «vacío», sino una actitud general de interioridad que permite
permitimos que reine en él. Como ya explicamos en la obra citada, preservar en nuestro corazón una «celda interior» (en palabras de santa
cuando atravesamos por momentos difíciles, es muy beneficioso el Catalina de Siena) en la que estamos en presencia de Dios y conversamos
esfuerzo que hacemos por permanecer en paz en toda ocasión. con Él. El silencio es todo lo contrario de la dispersión del alma hacia
Justamente el hecho de mantener esa paz, nos dará el máximo de fuera, de la curiosidad, de la charlatanería, etc.: es la capacidad de entrar
oportunidades para reaccionar ante esa situación, no de un modo de un modo natural en nuestro interior imantados por la presencia de
humano, inquieto y precipitado (que nos puede llevar al desastre), sino Dios que nos habita.
prestando atención a lo que el Espíritu Santo pueda sugerirnos, lo que,
3.8. PERSEVERAR FIELMENTE EN LA ORACIÓN
Esas aptitudes de las que acabamos de hablar, que facilitan la Aprendiendo a advertir los diversos movimientos de nuestra alma,
manifestación de las mociones del Espíritu, sólo podremos adquirirlas aprenderemos también a reconocer las mociones del Espíritu Santo. Eso
progresivamente, y exigen una plena fidelidad a la oración. Para no significa que hayamos de caer en una especie de introspección
fortalecernos en la determinación de no negar cosa alguna a Dios; para psicológica continua, inquieta y forzada, que podría centrarnos en
vivir el desprendimiento, el abandono filial y confiado; para aprender a nosotros mismos, o hacer de nosotros un juguete de vaivén de emociones
amar el silencio y la interioridad; para descubrir ese «lugar del corazón» al y pensamientos que no conducen a nada bueno.
que el Espíritu nos convoca dulcemente, es indispensable la oración. No
Se trata de vivir en tal disposición habitual de deseo de Dios, de paz, de
queremos hablar aquí de ello, pues lo hemos hecho extensamente en otro
oración, de atención a lo que sucede en nosotros que, si hace surgir en
lugar, pero es necesario recordar lo provechoso que es el dedicar, fiel y
nuestro interior algún movimiento de la gracia, no sea ahogado o no se
regularmente, un tiempo a esta práctica de la silenciosa oración personal
pierda en el «ruido de fondo» de otras demandas o emociones, sino que
que el mismo Jesús nos recomienda: «Cuando te pongas a orar entra en
pueda brotar en nuestra conciencia y ser reconocido como una
tu habitación y cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo oculto»
inspiración divina.
(Mt 6, 6).
Eso exige una especie de vigilancia que nos obliga a examinar de vez en
3.9. EXAMINARLOS MOVIMIENTOS DE NUESTRO CORAZÓN
cuando lo que nos mueve, lo que nos impulsa a hacer ciertas cosas en
¿Dónde nacen esas inspiraciones de la gracia? No nacen en nuestra lugar de otras. Esta vigilancia nos hace capaces de percibir en nosotros
imaginación o en nuestra cabeza, sino que surgen en lo más íntimo de una diversidad de movimientos.
nuestro corazón. Para reconocerlas, es preciso estar atentos a lo que
Algunos de ellos son movimientos «desordenados», es decir tendencias a
ocurre en él, a los «movimientos» que podemos detectar en su interior, y
decir o hacer algo cuyo origen no es sano.
saber distinguir si esos movimientos provienen de nuestra naturaleza, de
la acción del demonio o de la influencia del Espíritu Santo. Más adelante En efecto, a menudo nos sentimos movidos por el temor, por el
trataremos de esa distinción. De momento queremos decir esto: si resentimiento, por la cólera, por la agresividad, por la necesidad de
atendemos a todos los consejos citados anteriormente, obtendremos la hacernos notar o admirar por los demás, por la sensualidad, etc. Esas
capacidad de estar atentos a lo que sucede en el nivel más profundo y mociones «desordenadas» pueden proceder de nuestra «naturaleza
más importante de nuestro interior: un nivel en el que no siempre hay corrompida» como se decía antes; hoy diríamos que provienen de
más trepidación, sino que es el íntimo lugar del corazón del que vamos nuestras «heridas», lo que viene a ser lo mismo. También pueden venir
tomando conciencia poco a poco, y donde el Espíritu hace nacer sus del demonio, y en ese caso se trata de tentaciones. Y, al contrario, en
mociones. ocasiones nos vemos impulsados por movimientos buenos, como un
deseo sincero y desinteresado de ayudar a alguien. Esos movimientos
buenos pueden tener un origen natural (¡no todo está corrompido en Si contamos con la posibilidad de abrir nuestro corazón a una persona que
nosotros!) o sobrenatural, es decir ser el fruto de la actuación de la gracia pueda aconsejarnos espiritualmente, se nos facilitará
divina en nuestra alma de un modo no forzosamente consciente. extraordinariamente el discernimiento de la acción del Espíritu Santo.
Apuntemos también que algunos movimientos aparentemente buenos Frecuentemente, no somos capaces de ver con claridad en nosotros
(cuyo fin parece bueno) pueden no serlo en realidad, y provenir del mismos, en nuestras motivaciones, etc., y explicando con palabras lo que
demonio, que es astuto y que, en ocasiones, nos empuja a hacer algo que estamos viviendo, conseguiremos la luz a través del diálogo con una
parece bueno, pero que, de hecho, es contrario a la voluntad de Dios y persona que cuente con cierta experiencia.
cuyos resultados serían negativos en nuestra vida.
Sabemos que Dios «bendice» la actitud de abrir el corazón. En efecto, es
El clima de interioridad del que hablamos nos ayuda a percibir la una actitud de humildad (reconocemos que no nos bastamos a nosotros
diversidad de esos movimientos, de su origen, de sus efectos: por mismos) y de confianza en el otro; además, da pruebas de que, puesto
ejemplo, los que dejan en nosotros alegría y paz, y los que, al contrario, que ponemos los medios, es realmente sincero nuestro deseo de ver claro
suscitan inquietud y tristeza, etc. para cumplir la voluntad de Dios. Estas disposiciones agradan mucho a
Dios, que no deja de responder a ellas con sus gracias. Es preciso pedir
encarecidamente al Señor que nos proporcione alguien al que abrir
Este examen de nuestro corazón nos ayudará especialmente a tomar nuestro corazón, y aprovechar las ocasiones que nos concede con este
conciencia de ciertos movimientos que surgen en nuestro interior de vez objeto, lo que en ciertas circunstancias exige valor. No desesperemos, sin
en cuando y que, con un poco de experiencia, llegaremos a ser capaces de embargo, si, aun sin culpa por nuestra parte, no lo logramos fácilmente. Si
identificar como invitaciones del Espíritu Santo, que nos impulsa a no encontramos un padre espiritual a pesar de buscarlo sinceramente, no
hacer (o no hacer) determinadas cosas; nos referimos a inspiraciones nos preocupemos: Dios proveerá de otro modo.
de la gracia, y de la importancia que tiene el seguirlas, pues son muy
Añadamos que no hemos de descuidar la confesión frecuente: incluso
fecundas para nuestro progreso espiritual y muy valiosas para ayudarnos
aunque no llegue a ser una dirección espiritual, es también un camino de
en el servicio de Dios y del prójimo. Estas inspiraciones pueden ser más o
purificación del corazón y de luz para comprender lo que sucede en
menos abundantes, eso depende de Dios.
nuestra alma.
No obstante, mejor será no dejarlas perder, pues nos abren a la acción del
«Espíritu Santo que acude en ayuda de nuestra flaqueza» (Rom 8, 26).
4.TERCERA PARTE. ¿CÓMO SE RECONOCE QUE UNA
INSPIRACIÓN PROCEDE DE DIOS?
3.10. ABRIR EL CORAZÓN A UN DIRECTOR ESPIRITUAL
Ahora llegamos a la cuestión más delicada. En esa confusa y frecuente seguimiento del Señor'. (El desarrollo de ese «sentido espiritual» procede
multitud de pensamientos, emociones y sensaciones que nos de la teología de los «dones del Espíritu Santo», tal y como la han
habitan interiormente, ¿cómo reconocer las inspiraciones que tienen su expuesto santo Tomás de Aquino y muchos otros autores, cada uno a su
origen en Dios? ¿Cómo identificar lo que viene del Espíritu Santo sin modo. No entraremos en ello, ni hablaremos con detalle de los diversos
confundirlo con lo que quizá es fruto de nuestra imaginación, de la dones del Espíritu Santo, pues complicaría nuestra exposición, que
autosugestión, o de las tentaciones del demonio, etc.? pretendemos hacer lo más sencilla posible. No obstante, ver el texto de
San Francisco de Sales en el anexo.)
Evidentemente, no existe una respuesta automática. Nuestro «yo», y las
diferentes influencias de orden psicológico o espiritual que actúan sobre Este «oído espiritual» es una especie de aptitud para descubrir la voz
él, forman un universo demasiado complejo como para reducir el única y reconocible de Jesús entre todas las múltiples y discordantes
discernimiento de las mociones del Espíritu Santo a algunas reglas que voces que se dejan oír en el interior de nosotros mismos. Ese sentido es
bastaría aplicar mecánicamente. una como familiaridad amorosa, que nos hace distinguir, cada vez más
con mayor facilidad, la voz del Esposo en medio del concierto de los
Sin embargo, podemos hacer algunas reflexiones y formular ciertos
sonidos que se presentan a nuestros oídos.
criterios que nos permitan orientarnos. Estos criterios no nos harán lograr
una infalibilidad que no existe en esta materia, aunque bastan para ir El Espíritu Santo utiliza un «tono de voz» para cada uno, un timbre que le
adelante (incluso si a veces lo hacemos a tientas) y para hacer posible una es propio, con una dulzura y una fuerza, una pureza y una claridad
colaboración cada vez más estrecha entre nuestra libertad y la gracia especial que, cuando estamos acostumbrados a oírlo, nos permiten
divina. reconocerlo casi con toda seguridad. Por supuesto, el demonio, «mono de
imitación de Dios», tratará en alguna ocasión de imitar la voz del Esposo.
Pero si, gracias a esa familiaridad amorosa y a la búsqueda constante y
4.1.LA ADQUISICIÓN PROGRESIVA DE UN «SENTIDO ESPIRITUAL» pura de la voluntad divina, estamos realmente habituados a ella,
reconoceremos fácilmente la otra que, por bien imitada que esté,
Antes de pasar revista a los criterios que nos permitan identificar las «desafina» en alguna parte, y por tanto no es la voz de Dios.
mociones del Espíritu, desearíamos hacer una importante puntualización.
En el Evangelio de Juan, Jesús nos promete que el Espíritu Santo se nos
En definitiva, lo que nos permitirá reconocer con mayor facilidad y dará progresivamente. Hablando de sí mismo como del Buen Pastor, dice:
prontitud las mociones divinas y corresponder a ellas, es el desarrollo en «... las ovejas me siguen porque conocen mi voz. Pero no siguen a un
nosotros de una especie de «sentido espiritual» que es inexistente o muy extraño, sino que huyen de él, porque no conocen la voz de los extraños»
tosco en el comienzo de la vida, pero que puede afinarse mucho gracias a (Jn 10, 4-5).
la experiencia, y sobre todo a la fidelidad en nuestro firme caminar en
Una inspiración divina no puede incitarnos a hacer algo que esté en
contradicción con lo que la Palabra de Dios nos enseña y nos pide. Y no
4.2. CRITERIOS QUE PERMITEN DECIR QUE UNA INSPIRACIÓN VIENE DE
una palabra de Dios entregada a la fantástica interpretación de cada uno,
DIOS
sino la Sagrada Escritura como nos ha sido transmitida y explicada por el
Ese «sentido espiritual» necesita basarse en criterios de discernimiento magisterio de la Iglesia. Por ejemplo, una inspiración no puede pedirme
para formarse progresivamente. realizar unos actos que la Iglesia considera inmorales.
Existen cierto número de criterios, que podríamos llamar «externos», a 4.2.3. COHERENCIA CON LAS EXIGENCIAS DE MI PROPIA VOCACIÓN
los que deben ajustarse las inspiraciones para poder identificarlas como De mi vocación particular (como persona casada, consagrada, padre,
venidas de Dios; en especial, esos criterios permiten eliminar, como no sacerdote etc.) y de las circunstancias de mi vida (obligaciones
procedentes de Dios, algunas pseudo- inspiraciones que se nos presentan. profesionales, etc.) se deriva todo un conjunto de exigencias que
Estos criterios se desprenden sencillamente de la coherencia de Dios: el constituyen la voluntad de Dios para mí. Una inspiración no puede
Espíritu Santo no puede inspirarnos algo que sea contradictorio con su pedirme algo que esté en contradicción manifiesta con lo que antes se
voluntad, tal y como se expresa por los medios más usuales: la Palabra de llamaba «los deberes de estado». El Espíritu Santo puede incitar a una
Dios, la enseñanza de la Iglesia y las exigencias de nuestra vocación. madre de familia a preocuparse un poco menos por las labores del hogar
para dedicar algún tiempo a la oración, pero si le sugiere que emplee
tanto tiempo en la oración hasta el punto de que su marido y sus hijos
4.2.2. COHERENCIA CON LA SAGRADA ESCRITURA Y LA ENSEÑANZA DE lleguen a padecer, habría que plantearse algunas preguntas. Las
LA IGLESIA inspiraciones van dirigidas hacia el cumplimiento de los deberes de
estado, no le desvían de él, sino que, al contrario, facilitan su realización.
Este criterio suele tener unos ámbitos de aplicación un poco delicados, práctica preferiríamos evidentemente tener unos criterios que nos
pues el límite que nos trazan nuestros deberes de estado presenta cierto permitieran evitar los errores y, por lo tanto, saber si una inspiración es
margen de flexibilidad. La contradicción entre deberes de estado y ciertas de Dios o no, antes de adoptarla.
inspiraciones puede ser a veces más aparente que real. La historia de la
A pesar del inconveniente citado, este criterio no es del todo inútil. En
Iglesia presenta casos-límite en este terreno: san Nicolás de Fue
primer lugar, porque permite adquirir experiencia. Y luego, porque incluso
abandonando a su familia, o santa Juana de Chantal pasando por encima
antes de poner en práctica la decisión, se pueden manifestar ya algunos
de uno de sus hijos, tirado delante de la puerta para impedirle que
frutos en nuestro interior (frutos de paz, de alegría, etc.).
obedezca a la llamada de fundar la Visitación. Pero estas decisiones no
eran fruto de la obstinación: habían sido maduradas profundamente en la
oración, en la meditación, y sometidas al criterio de un director espiritual.
La experiencia de la Iglesia y de los santos expresa una ley general: lo que Para describirlo podemos emplear una imagen: la de un gran río tranquilo
viene del Espíritu lleva consigo alegría, paz, tranquilidad de espíritu, en sí mismo, pero en el que se producen remolinos y torbellinos cuando
dulzura, sencillez y luz. Al contrario, lo que viene del espíritu del mal encuentra obstáculos.
acarrea tristeza, desconcierto, inquietud, agitación, confusión y tinieblas.
Cuando una inspiración viene realmente de Dios, y hacemos callar
Esas señales de buen y mal espíritu son ciertas en sí mismas. La paz, la
nuestros temores aceptándola de todo corazón, entonces la paz nos
alegría, etc. son frutos seguros del Espíritu Santo, pues el demonio es
inunda inevitablemente: el Espíritu Santo no deja de conceder esa paz al
incapaz de provocarlos de un modo duradero. En cambio, el desconcierto
que se deja guiar por él. En ocasiones, esta paz solamente puede residir
y la tristeza son pruebas ciertas del mal espíritu, pues el Espíritu Santo no
en «el extremo más fino del alma», mientras que en el plano humano y
puede ser el origen de ellas.
psicológico subsisten preguntas e inquietudes; pero la paz está ahí, y es antojos. Y lo mismo el demonio: nos empuja en una dirección, luego en
reconocible. otra, nos pone in mente la idea de abandonar un proyecto para
emprender uno nuevo, de modo que al final no hagamos nada en
Y, al contrario, si una inspiración viene del demonio o de lo que en
absoluto. Una de las frecuentes estrategias que pone en práctica para
nosotros hay de malo (ambiciones, egoísmo, la exagerada necesidad de
impedirnos llevar a cabo un propósito bueno consiste en hacernos seducir
ser apreciados, etc.), y la consentimos, jamás podrá dejar nuestro corazón
por otro que consideramos mejor, con objeto de que nos apartemos del
en una paz completa y profunda. Esa paz sólo será aparente, y bastará
primero. Y, al contrario: las inspiraciones divinas son estables y
muy poco para que desaparezca dando paso a la confusión. Podemos
constantes. Por eso, como regla general, es conveniente no obedecer a
negar esta confusión, podemos reprimirla en el fondo de la conciencia,
una inspiración con demasiada rapidez (sobre todo en temas importantes)
pero está ahí, dispuesta a resurgir cuando llegue la hora de la verdad.
con el fin de comprobar que no desaparece completamente al cabo de
Subrayemos, pues, este punto importante: Una inspiración divina puede cierto tiempo, lo que será una prueba de que no proviene de Dios.
desconcertarnos en un primer momento, pero en la medida en que no la
Otra característica del Espíritu de Dios consiste en que, al iluminarnos e
rechacemos, sino que nos abramos a ella y la aceptemos, poco a poco nos
impulsarnos a actuar, imprime en el alma una profunda humildad. Nos
infundirá la paz.
hace obrar el bien de tal modo que nos sintamos felices al hacerlo, pero
Ésta es una ley básica, aplicable en «situaciones normales» de la vida sin presunción, sin vanagloria ni autosatisfacción. Percibimos claramente
espiritual al que está sinceramente dispuesto a hacer la voluntad de Dios que el bien que realizamos no viene de nosotros mismos, sino que viene
en todas las cosas. Sin embargo, la vida espiritual y la interacción entre lo de Dios.
espiritual y lo psicológico son realidades complejas, y así, pueden
Cuando actuamos movidos por el Espíritu Santo, puede haber en ello
presentarse situaciones de prueba, de temperamentos psicológicos
(porque somos humanos) un punto de vanagloria que viene a
peculiares que hacen difícil la aplicación práctica de este criterio. Pero
«parasitarnos» y contra el que hemos de defendernos, pero en el fondo
sigue siendo fundamental, y lo encontramos en toda la tradición de la
vemos claramente que no somos más que fragilidad, que todo el bien que
Iglesia.
podemos realizar procede de Dios y que no tenemos motivos para
enorgullecemos.
4.2.7. SIGNOS COMPLEMENTARIOS: CONSTANCIA Y HUMILDAD Esta auténtica humildad no aparece en el que actúa por impulso de su
carne o del demonio. Y no olvidemos que, en la práctica, una de las
Una de las características del Espíritu de Dios es la constancia. En cambio, pruebas más seguras de humildad es el espíritu de obediencia.
lo que viene de nuestra carne o del espíritu malo es inestable y variable.
Sabemos que nada hay más inconstante que nuestro humor o nuestros
En conclusión, podemos decir que las inspiraciones divinas se reconocen Dios es un Padre, ciertamente exigente porque nos ama y nos invita a
en esto: nos infunden paz, no son variables, e imprimen en nosotros darle todo, pero no es un verdugo. Con gran frecuencia nos deja libres.
sentimientos de humildad. Cuando nos exige algo, es para hacernos crecer en su amor. El único
mandato es el de amar. Se puede sufrir por amor, pero también se puede
Hagamos ahora unas reflexiones complementarias sobre el tema del
gozar y descansar por amor... El hecho de representarnos la vida bajo la
discernimiento de la voluntad de Dios.
guía de Dios como algo asfixiante, en completa y permanente
contradicción con todas nuestras aspiraciones, incluso las más legítimas,
es una trampa de nuestra imaginación o del demonio.
4.2.8.¿ES SIEMPRE LA VOLUNTAD DE DIOS LO QUE MÁS CUESTA?
Dios no tiene por objeto complicarnos la vida, sino, en definitiva,
Evidentemente, la voluntad de Dios, y en consecuencia las inspiraciones simplificárnosla. La docilidad a Dios libera y ensancha el corazón. Por eso,
de su gracia, suelen ir en sentido contrario a nuestras tendencias Jesús, que nos invita a renunciar a nosotros mismos para tomar nuestra
inmediatas, en la medida en que, con frecuencia, son deseos de una cruz y seguirle, nos dice: «Mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11, 30).
comodidad egoísta, de facilidad, de pereza, etc.; san Juan de la Cruz nos Aunque en ocasiones nos cuesta obedecer la voluntad de Dios, sobre todo
dice en un célebre pasaje: al principio, cumplirla con amor acaba por llenarnos de gozo, y se puede
decir que existe un auténtico placer en llevar a cabo el bien que Dios nos
inspira. Cuanto más caminemos en la docilidad al Espíritu Santo, menos
«Que el alma se aplique sin cesar no a lo más fácil, sino a lo más dolorosa será nuestra adhesión a la voluntad divina, pues se hará más
dificultoso, (...), no a lo más gustoso, sino antes a lo que da menos libre y espontánea. «Haz que vaya por la senda de tus mandamientos,
gusto»'. (6 Subida al Monte Carmelo, libro 1, cap. 13.) pues en ella me complazco», dice el Salmo’. (‘Sal 119, 35.)
Al decir esto no está equivocado, siempre dentro del contexto en que se La vida está hecha de pruebas, eso es cierto, pero si continuamente nos
expresa. Pero no habría que interpretar erróneamente tales máximas, y sentimos tristes y desdichados en determinado camino, tendremos que
tomar como una ley sistemática para descubrir la voluntad de Dios, el plantearnos seriamente la cuestión de saber si estamos en el adecuado, o
principio de que, en una situación determinada, lo que nos pida será si nos estamos imponiendo unas cargas que Dios no nos envía. El criterio
siempre lo más difícil. Eso nos haría caer en un voluntarismo ascético de discernimiento de una vocación es sentirse feliz en ella. Pensar, como
exagerado que no tiene nada que ver con la libertad del Espíritu Santo. hacen algunos escrupulosos o determinados falsos ascetas, que lo que
Podemos incluso añadir que la idea de que Dios pide siempre y Dios nos pide en todas circunstancias es forzosamente lo más difícil,
constantemente lo más costoso, es típicamente el tipo de pensamiento puede falsear extraordinariamente nuestros juicios, y es importante ser
que insinúa el demonio para desalentarnos y alejarnos de Dios. consciente de que el demonio se puede servir de eso para confundirnos.
Me gustaría contar un hecho. Como a todos, de vez en cuando me sucede 4.2.9. DIFERENTES COMPORTAMIENTOS SEGÚN LA IMPORTANCIA DE
lo siguiente: cuando, después de un día bastante agotador me voy a LAS INSPIRACIONES
dormir, encantado de meterme en la cama que me espera, percibo una
Para saber cómo hemos de comportarnos respecto a lo que pensamos ser
ligera sensación interior que me dice: «¿No entrarías un momento en la
inspiraciones divinas, es preciso tener en cuenta un aspecto que todavía
capilla para hacerme compañía?» Tras algunos instantes de
no hemos abordado aquí: el objeto de esas inspiraciones y su mayor o
desconcierto y resistencia, del tipo: «Jesús, ¡exageras, estoy cansado, y si menor importancia.
no cuento con mi dosis de sueño, mañana estaré de malhumor!», término
El Señor puede inspirarme que distribuya mis bienes entre los pobres y
por consentir y por pasar unos momentos con Jesús. Después, me voy a
marche al desierto, imitando así a san Antonio el Grande, lo mismo que
dormir en paz y tan contento, y al día siguiente no me despierto más
puede inspirarme cosas insignificantes como el ejemplo que acabamos de
cansado que de costumbre. Gracias Señor, era tu voluntad, ahí están los
dar.
frutos.
Ciertamente, y ya lo hemos dicho, es importante esforzarnos por no
descuidar cualquier inspiración. Una cosa que nos parece insignificante
puede tener un alcance mayor de lo que pensamos. Recuerdo que un día,
predicando un retiro, luché esforzadamente antes de obedecer a una
No obstante, a veces me sucede lo contrario. Ante un problema grave que
moción que me impulsaba a invitar a los participantes a venerar, durante
me preocupa, me digo: esta noche rezaré durante una hora en la capilla
el rezo del rosario, la cruz que los niños habían dejado allí cubierta de
para que se resuelva. Y al dirigirme a dicha capilla, una voz me dice en el
flores (me decía «va a durar demasiado, no es el momento, etc.»). A lo
fondo de mi corazón: «¿Sabes?, me complacería más que te fueras a
largo de la ceremonia, una persona quedó curada de un grave problema
acostar inmediatamente y confiaras en mí; yo me ocupo de tu problema».
en la columna vertebral.
Y recordándome mi feliz condición de «servidor inútil», me voy a dormir
en paz, abandonando todo en las manos del Señor... Además, como hemos dicho, en ocasiones una mínima obediencia a Dios
puede alcanzarnos un progreso espiritual mayor que el que logramos a
Todo ello viene a decir que la voluntad de Dios está donde existe el
veces tras años de unos esfuerzos que nos hemos fijado. La fidelidad a las
máximo de amor, pero no forzosamente donde esté el máximo de
gracias pequeñas atrae a las grandes.
sufrimiento... ¡Hay más amor en descansar gracias a la confianza que en
angustiarse por la inquietud! Dicho esto, es evidente que hay que tratar a las inspiraciones de un modo
diferente según su importancia. Como dice san Francisco de Sales', no se
cuentan del mismo modo las monedas y los lingotes de oro. Mientras
estos últimos deben pesarse con precisión, no sería prudente tomar unas casos, hay que evaluar rápidamente la cosa. Si nos parece razonable,
precauciones y un tiempo desproporcionados para evaluar los segundos. compatible con nuestras obligaciones, si (según la experiencia que
tenemos de la pedagogía de Dios respecto a nosotros) nos parece bien y
Comentemos de paso que, en cierto sentido, muchas mociones del
reconocemos la voz de Jesús, y si, en fin, cuando más aceptamos más en
Espíritu no necesitan deliberación: frecuentemente se trata de un
paz nos sentimos, entonces no queda más que ponerla en práctica.
movimiento interior que nos facilita el cumplimiento de algo que, de
Si nos hemos equivocado e inmediatamente comprendemos que se
todos modos, tendríamos que hacer. Siento rencor hacia alguien, y me
trataba de un movimiento de vanagloria, de presunción o de una idea que
veo inclinado a perdonar. Ha llegado la hora de la misa, y me siento
nos habíamos formado, no será una catástrofe: servirá para nuestra
tentado a entretenerme en un trabajo urgente, lo que me obligaría a
educación espiritual. Y, por otra parte, Dios no nos lo tomará en cuenta.
llegar con retraso, y percibo una moción que me impulsa a dejarlo todo
en suspenso para ir a la capilla. No hay más que obedecer a ese Cuando, al contrario, recibimos una llamada para hechos más importantes
movimiento, porque evidentemente es un buen movimiento... Lo mismo como una vocación o un cambio de orientación en nuestra vida, opciones
que el demonio nos tienta, el Espíritu Santo, en un sentido contrario, nos que pueden tener graves repercusiones sobre los demás o que nos
llama, nos estimula, nos suele despertar interiormente para facilitar el conducirían a hacer cosas que van claramente más allá de la regla de vida
cumplimiento de lo que Dios desea de nosotros. Y sin duda Él lo haría aún habitual para nuestra vocación, entonces, es indispensable no tomar
mejor si estuviéramos más atentos y más obedientes a sus mociones. decisiones antes de haber consultado esta inspiración con un director
Escuchemos a San Francisco de Sales: espiritual o con un superior. Esta obediencia agrada a Dios, aunque en
ocasiones puede retrasar aparentemente el cumplimiento de cosas que Él
«Sin la inspiración, nuestras almas vivirían una vida perezosa, paralítica e
mismo nos pide. Dios prefiere la prudencia y la sumisión, a la
inútil; más a la llegada de los divinos rayos de la inspiración, sentimos una
precipitación.
luz mezclada de un calor vivificante, la cual ilumina nuestro
entendimiento, y despierta y anima nuestra voluntad, dándonos fuerza En cambio, es muy probable que, sin esta obediencia, enseguida seamos
para querer y hacer el bien que se refiere a la salud eterna». (Tratado del juguetes del demonio que, al ver nuestra precipitación para seguir unas
Amor de Dios, libro 8, cap. 9.) inspiraciones sin consultarlas con alguien cuando es necesario, muy
pronto nos engañará y nos conducirá poco a poco a hacer cosas que no
Hay ocasiones en que una moción nos llama a algo desacostumbrado que
tendrán nada que ver con la voluntad de Dios.
no entra en el discurrir normal de nuestras actividades, sin por otra parte,
tener una extremada importancia. Ya hemos dado algunos ejemplos. El En la mayoría de las ocasiones, en caso de duda sobre nuestra futura
Señor me impulsa a un acto de caridad, a un servicio, a un momento de conducta, lo mejor será que nos abramos a una o varias personas de
oración, a un pequeño sacrificio, a un gesto de humildad, etc. En esos
nuestra confianza y obedezcamos sus consejos (si no tenemos unos de nuestra virtud, y roguémosle que nos «castigue» ¡concediéndonos un
motivos decisivos para actuar de otro modo), en lugar de aumento de fidelidad que nos haga recuperar las gracias perdidas!
multiplicar unas reflexiones y unas ponderaciones personales que corren Para Dios nada hay imposible... Si lo esperamos de Él con la confianza
el riesgo de hacernos dar vueltas sobre lo mismo y, más que otra cosa, audaz de los niños, nos las concederá...
aumentar nuestra confusión.
(...) La cuarta objeción se refiere a algunos que se quejan de no contar con En quinto lugar, que descubran sinceramente todo el fondo de su corazón
la guía del Espíritu Santo y que no pueden percibirla. a su superior o a su director espiritual: un alma que goza de ese candor y
esa sencillez nunca deja de estar favorecida con la dirección del Espíritu
Les respondemos primeramente que las luces y las inspiraciones del
Santo.
Espíritu Santo, que son necesarias para hacer el bien y evitar el mal, no les
faltan jamás, especialmente si están en estado de gracia. Y, además, al
vivir hacia fuera como lo hacen, y no entrar casi nunca dentro de ellos
mismos; al no hacer más que unos exámenes superficiales; al no mirar
más que hacia el exterior y a las faltas que aparecen a la vista de los 7.4. Los MOTIVOS QUE NOS LLEVAN A LA DOCILIDAD: LA PERFECCIÓN E
demás, sino buscar las raíces interiores, las pasiones, las costumbres INCLUSO LA SALVACIÓN DEPENDEN DE LA DOCILIDAD A LA GRACIA
dominantes sin estudiar el estado y la disposición del alma y los
movimientos del corazón, es natural que no conozcan en absoluto la guía 1. Los dos elementos de la vida espiritual son la purificación del
del Espíritu Santo que es plenamente interior. ¿Cómo podrán conocerla? corazón y la dirección del Espíritu Santo. Son los dos polos de toda
Ni siquiera conocen sus pecados interiores que son actos propios y que espiritualidad. Por esas dos vías se llega a la perfección según el grado de
realizan libremente. Pero la conocerán infaliblemente si quieren hacerlo pureza adquirida y en proporción a la fidelidad a la cooperación con las
siempre que cuenten con las disposiciones requeridas. mociones del Espíritu Santo y a la obediencia a ellas.
En primer lugar, que sean fieles a obedecer a la luz que se les concede: Toda nuestra perfección depende de esa fidelidad, y podemos decir que
esta luz crecerá continuamente. el resumen de la vida espiritual consiste en atender a las direcciones y
mociones del Espíritu de Dios en nuestra alma, y a fortalecer nuestra
En segundo lugar, que supriman los pecados y las imperfecciones que, voluntad en el propósito de seguir empleando con este objeto todas las
como las nubes, les ocultan 'esa luz: verán más claro de día en día.
prácticas de oración, lectura, sacramentos, el ejercicio de las virtudes y de Dios, si una se dedica enteramente a las obras de caridad, y la otra se
las obras de caridad. aplica plenamente a purificar su corazón y a suprimir todo lo que en ella
se opone a la gracia, esta última llegará dos veces antes que la primera a
2. Hay quien se ejercita en hermosas devociones y realiza
la perfección.
numerosos actos de virtud; están entregados a los actos materiales
virtuosos. Eso es bueno para los que comienzan, pero es más perfecto Así, nuestro mayor afán ha de ser, no tanto el de leer libros espirituales,
obedecer a la llamada interior del Espíritu Santo y comportarse según sus como poner gran atención a las inspiraciones divinas, que no necesitan
mociones. Ciertamente, en esta forma de actuación hay menor mucha lectura, y de ser extremadamente fieles en la correspondencia a
satisfacción sensible, pero hay mayor interioridad y más virtud. las gracias que se nos regalan.
3. El fin al que debemos aspirar, después de habernos ejercitado En algunas ocasiones puede suceder que, habiendo recibido de Dios una
durante largo tiempo en la pureza de corazón, es el de estar poseído y inspiración, nos encontremos inmediatamente acosados por rechazos,
gobernado por el Espíritu Santo de tal modo, que sea sólo Él quien dirija por dudas, por perplejidades y dificultades que nacen de nuestro corazón
todas nuestras potencias y nuestros sentidos todos, quien regule nuestros corrompido y de nuestras pasiones contrarias a la inspiración divina. Si la
movimientos interiores y exteriores, y que nosotros mismos nos recibimos con una completa sumisión del corazón, nos llenará de la paz y
abandonemos completamente gracias a una renuncia espiritual de el consuelo que acompaña al espíritu de Dios, y que comunica a las almas
nuestras voluntades y de nuestras propias satisfacciones. Así, ya no en las que no encuentra resistencia alguna.
viviremos en nosotros mismos sino en Jesucristo, con una fiel
7.5.LA EXCELENCIA DE LA GRACIA Y LA INJUSTICIA DE LA OPOSICIÓN A
correspondencia a las actuaciones de su espíritu divino y un perfecto
ELLA
sometimiento de todas nuestras rebeldías al poder de su gracia.
1. Tendríamos que recibir cada inspiración como una palabra de
4. Nuestro mayor perjuicio es la oposición que manifestamos a los
Dios que procede de su sabiduría, de su misericordia y de su infinita
designios de Dios, y la resistencia con la que nos enfrentamos a sus
bondad, y que, si no ponemos obstáculos, puede operar en nosotros unos
inspiraciones; porque no las queremos escuchar, o habiéndolas
efectos maravillosos. Consideremos lo que ha podido hacer una palabra
escuchado las rechazamos, o tras haberlas recibido las debilitamos o las
de Dios: ha creado el cielo y la tierra, ha llevado a todas las criaturas
mancillamos por mil imperfecciones de apegos, de complacencia con
desde la nada a la participación en el ser de Dios en el orden de la
nosotros mismos y de amor propio.
naturaleza al no haber encontrado resistencia en la nada. Y operaría algo
Sin embargo, el aspecto esencial de la vida espiritual consiste en más en nosotros si no nos resistiéramos. Nos sacaría de la nada moral a la
disponemos de tal modo a la gracia por medio de la pureza de corazón participación sobrenatural en la santidad de Dios en el orden de la gracia,
que, de dos personas que se consagran al mismo tiempo al servicio de y a la participación en la felicidad de Dios en el orden de la gloria. Y, por
un pequeño punto de honor, por un uso que satisface nuestra vanidad, corazón que las recibe; porque el Espíritu divino es, ciertamente, violento,
por el placer de un momento, por una bagatela, impediríamos esos pero con una violencia dulce, suave y apacible. Viene como un viento
grandes efectos de la palabra de Dios, de sus inspiraciones y de las impetuoso y como un rayo celeste, pero no destruye a los apóstoles ni los
impresiones de su Espíritu: por tanto, ¿no estaréis de acuerdo en que la turba; el pavor que reciben de su ruido es momentáneo, y se encuentra al
Sabiduría ha tenido razón al decir que el número de los locos es infinito? punto seguido de una dulce seguridad.
2. Si pudiéramos ver el modo en que nuestras almas reciben las Por el contrario, el espíritu maligno es turbulento, áspero, inquieto; y los
inspiraciones de Dios, comprobaríamos que, por así decir, permanecen en que siguen sus sugestiones infernales, pensando que son inspiraciones del
la superficie, sin entrar más dentro, a causa de la oposición que Cielo, se dan a conocer ordinariamente porque son inquietos, tercos,
encuentran en nosotros impidiéndoles grabarse en nuestras almas: es el soberbios, emprendedores y manejadores de negocios, los cuales, bajo
resultado de no entregarnos bastante al espíritu y que no servimos a Dios pretexto de celo, lo revuelven y desbaratan todo, censuran a todo el
con una perfecta plenitud de corazón. Así, con objeto de que las gracias mundo, todo lo reprenden y hablan mal de todas las cosas: gentes
hagan su efecto en el corazón de los pecadores, es preciso que irrumpan sin dirección, ni condescendencia, que nada soportan y que ejercitan las
con ruido y violencia, porque encuentran en ellas grandes resistencias; pasiones del amor propio bajo el nombre de celo por el amor divino.
pero penetran dulcemente en las almas que están poseídas por Dios,
llenándolas de esa paz admirable que acompaña siempre al espíritu de
Dios. Al contrario, las sugerencias del enemigo no hacen impresión en las
almas buenas, porque se encuentran con que predominan en ellas unos
principios opuestos. 8.2. LA OBEDIENCIA, PRUEBA DE LA VERDAD DE LAS INSPIRACIONES
(Libro 8, cap. 13.)
En todo lo que hemos dicho en este libro subyace una seria pregunta: 2. Dios es nuestro creador, es Él quien en todo momento nos
¿cómo conciliar la libertad del hombre con su sumisión a Dios? Hemos mantiene en la existencia como seres libres. Él es el origen de nuestra
hablado frecuentemente de la necesidad de ser dócil a la voluntad de libertad y, cuanto más dependemos de Dios, más brota esta libertad.
Dios, de dejarnos guiar por el Espíritu Santo, etc. Entonces podríamos Depender de un ser humano puede ser una limitación, pero no lo es
objetar que el hombre ya no es más que una marioneta en las manos de depender de Dios, pues en Él no hay límites: es infinito. La única cosa que
Dios. ¿Dónde está nuestra responsabilidad y nuestra libertad? Dios nos «prohíbe» es lo que nos prohíbe ser libres, lo que impide nuestra
realización como personas capaces de amar y de ser amadas libremente, y
Este temor es falso: incluso es la tentación más grave con la que el
de encontrar su felicidad en el amor. El único límite que Dios nos impone
demonio trata de alejar al hombre de Dios. Al contrario, debemos afirmar
es nuestra condición de criaturas: no podemos, sin ser desgraciados,
enérgicamente que cuanto más sometido a Dios está el hombre, más libre
hacer de nuestra vida otra cosa para la que hemos sido creados: recibir y
es. Incluso podemos decir que el único modo que tiene el hombre de
dar amor.
conquistar su libertad es el de obedecer a Dios. Eso es difícil de captar y
siempre seguirá siendo un cierto misterio, pero, con una serie de 3. ¿Qué es la libertad? No es actuar según nuestros caprichos, sin
comentarios, vamos a intentar hacerlo comprender. freno alguno, sino permitir que lo mejor, lo más hermoso y más profundo
de mí pueda emerger libremente y no verse ahogado por cosas más
1. La docilidad a Dios no hace una marioneta del hombre. Dejarse
superficiales: temores, apegamientos egoístas, falsedades, etc. Si me
guiar por los mandamientos de Dios y por las inspiraciones del Espíritu no
someto a Dios, esta sumisión va exactamente a «decaparme» de toda una
significa navegar con
costra que paraliza, para dar paso a lo que hay de auténtico en mí.
«piloto automático» sin tener nada que hacer, sino que da paso a todo un
Indudablemente, si me someto a la voluntad de Dios, una parte de mí
ejercicio de la libertad, de la responsabilidad, del espíritu de iniciativa, etc.
mismo se va a oponer. Ésa es, precisamente, la parte negativa que me
Pero en lugar de que ese
condiciona y me limita y de la que me voy a liberar progresivamente. En
juego de mi libertad sea caótico o esté gobernado por mis deseos cambio, la voluntad de Dios no se opone jamás a lo que hay en mí de
superficiales, está orientado por Dios en el sentido que es mejor para mí. bueno: la aspiración a la verdad, a la vida, a la felicidad, a la plenitud del
Se convierte en una cooperación amor, etc. La sumisión a Dios poda cosas en mí, pero nunca ahoga lo
mejor de mí mismo: las profundas aspiraciones positivas que me habitan.
con la gracia divina, cooperación que no suprime, sino emplea todas mis Al contrario, las despierta, las fortalece, las orienta y las libera de los
facultades humanas de voluntad, de inteligencia, de raciocinio, etc. obstáculos a su realización.
necesitar a nadie. Pero el bebé (en el que nos tenemos que convertir,
según el Evangelio) no sufre por depender totalmente de sus padres, al
4. Esto está confirmado por la experiencia: el que camina con el
contrario, pues ese lazo de dependencia es el lugar de un intercambio de
Señor y se deja conducir por Él, experimenta progresivamente un
amor: al recibir todo de sus padres, en realidad lo que recibe es amor, al
sentimiento de libertad; su corazón no se reduce, no se ahoga, sino, al
que responde amando, con una manera de amar que es justamente la
contrario, se dilata y «respira» continuamente más. Dios es el amor
alegría de recibir, y de devolver en amor lo que recibe.
infinito, y en Él no hay nada de estrecho ni reducido, sino que todo es
ancho 6. Lo que significa que si deseamos que se solucionen las
contradicciones (aparentes) entre el querer divino y nuestra libertad, es
y amplio. El alma que camina con Dios se siente libre, siente que no tiene
preciso pedir al Espíritu Santo la gracia de amar más a Dios, y el problema
nada que temer, sin que, al contrario, todo le está sometido porque todo
se resolverá por sí solo. Amar a Dios es la cosa más exigente que existe
concurre a su bien, las circunstancias favorables como las desfavorables,
(nos pide un don total: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con
el bien como el mal. Siente que todo le pertenece porque es hija de Dios,
toda tu alma, con todos los medios), pero al mismo tiempo la menos
que nada puede limitarla porque Dios le pertenece. No está condicionada
obligatoria que haya: amar a Dios no es una obligación, pues su esplendor
por nada, sino que hace todo lo que quiere, porque lo que quiere es amar,
y su belleza son tales que amarle es una felicidad infinita. Dios es el bien
y eso está siempre en su poder. Nada puede separarla de Dios al que ama,
infinito, amarle no coarta nuestra voluntad, sino que ensancha
y siente que si estuviera en prisión sería también feliz, porque de todos
infinitamente el corazón.
modos ninguna fuerza del mundo puede arrebatarle a Dios.
Pero si, al contrario, nos apartamos de esta perspectiva de amor, si la
5. La verdadera solución del problema no es filosófica, sino
relación entre Dios y el hombre es solamente una relación de creador a
existencial. En el plano filosófico, siempre podemos sospechar una
criatura, de amo a servidor, etc., entonces el problema llega a ser
contradicción entre nuestra libertad y el querer divino. ¡A fin de cuentas,
insoluble... Sólo el amor puede reducir la contradicción que existe entre
todo depende de cómo nos situamos ante Dios! La oposición entre
dos libertades; solamente el amor permite que dos libertades se unan
nuestra voluntad y la voluntad de Dios se resuelve totalmente si nuestra
libremente.
relación con Dios llega a ser una relación de amor, y solamente puede
resolverse así. Amar es perder libremente la voluntad, pero esta pérdida es ganancia,
pues me da al Otro y me entrega al Otro. Amar a Dios es perderse para
Los que se aman unen sus voluntades libre y voluntariamente; dependen
encontrar y poseer a Dios y, a fin de cuentas, encontrarse con uno mismo
el uno del otro, y cuanto más unidos y dependientes, más felices están y
en El: «Quien encuentre su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por
más libres son. El adolescente está descontento de depender de sus
mí, la encontrará» (Mt 10, 39).
padres, pues esta dependencia le pesa: preferiría ser autónomo y no