Transposiciones Didácticas en Matemáticas 1°
Temas abordados
Transposiciones Didácticas en Matemáticas 1°
Temas abordados
SEDE SUR
DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES EDUCATIVAS
En la Especialidad de
Investigaciones Educativas
Directora de la Tesis:
M. en C. Irma Rosa Fuenlabrada Velázquez
Abstract
This work,located in the area of didactics of mathematics research, is a case study of the didactic
transpositions of two teachers, when implementing with their students lessons from the number,
algebra and variation unit of the Libro de Texto Gratuito Matemáticas Primer Grado [Free
Mathematics Textbook for First Grade] (LTG- M1 °) of the Aprendizajes Clave para la Educación
Integral [Key Learnings for Comprehensive Education] curriculum (2017).
The main reference is taken from didactic transposition theory, which permits the analysis of
mathematical knowledge and how it is carried out when it becomes an object for teaching. The
analysis takes place in two transpositional moments: one is carried out in the noosphere by the
group of agents and institutions responsible for delimiting the educational parameters of a
community, specifically the one made by the authors of the LTG-M1° and the other refers to the
transformations of teachers in the didactic system - teacher, students and mathematical knowledge.
In order to generate the empirical reference for this case study, three sessions of mathematics
classes per teacher were observed and video recorded in public schools in Mexico City. In addition,
audio recorded interviews were conducted before and after the classroom experiences. In the first
transpositive moment, a hybrid pedagogical focus is observed that presents contradictions and
antagonisms in its approaches, which evidently generates difficulties for the teachers in the second
transpositive moment analyzed; two elements are present in both moments: the cognitive
difficulties of the students and a series of institutional restrictions that are reported in the research
A mi madre, la mujer más importante en mi vida, quien me apoyó siempre, me enseñó a ser fuerte
y a luchar por lograr mis metas… Gracias por tu fortaleza, tu generosidad y tu amor…
Agradecimientos
A mi Maestra Yimmy, por confiar en mí para la elaboración de esta tesis, fue un placer trabajar a
su lado, aprendí mucho en cada una de sus retroalimentaciones, gracias por las largas charlas y por
instruirme en este camino. Toda mi admiración a su trayectoria académica.
Al Doctor David Block, por todas las retroalimentaciones que le brindó a esta tesis, gracias a sus
conocimientos, experiencia y exigencia, me siento muy satisfecha con este trabajo. Gracias por las
excelentes clases y seminarios donde logra compartir e interesar al público con su conocimiento.
Al Doctor Apolo Castañeda, por las recomendaciones para mejorar esta tesis, por el detalle de su
revisión. Admiro mucho la lectura que le da a los textos. Gracias por la clase de Tecnologías en la
enseñanza de las matemáticas donde logré enriquecer mi bagaje como investigadora educativa.
A mi papá y a mi hermano, los hombres más importantes en mi vida, gracias por apoyarme en la
culminación de esta tesis, por estar siempre ahí para mí y por impulsarme para terminar. Los amo.
A todos los investigadores del DIE, que cambiaron mi perspectiva de la vida en esta maestría, que
me hicieron ver más allá del individuo y que me ayudaron a comprender los fenómenos sociales y
a tener una visión crítica, especialmente, a la Doctora Alma Maldonado, de la cual, soy admiradora.
A Rosa María, María Elena Maruri, Socorro Miranda, los trabajadores de la biblioteca y todas las
personas que hacen posible que el DIE funcione eficazmente.
A Bertha Vivanco, por su amabilidad y apoyo en cada uno de los trámites importantes de principio
a fin de esta maestría, por ayudarme a encontrar a mi maestra Yimmy en momentos de urgencia y
por su disposición para apoyarme siempre.
A Yesenia Castaño, mi tercer sinodal, por la lectura de esta tesis desde el principio de la maestría,
por tus retroalimentaciones a cada texto que escribía, por la confianza que construimos en este
camino y por tu amistad.
A Rocío Ramírez, porque sin su apoyo esta tesis no hubiera sido posible, gracias por acompañarme
a las escuelas, por estar al pendiente de mi trabajo de campo y por tus contactos maravillosos que
me permitieron el levantamiento de datos. Eres una gran persona.
A Patricia Valdivia, Valeria Lemus y Fabiola Tlalolin, mis compañeras psicólogas preferidas, por
hacer mi camino por esta maestría más ameno, por ser un gran equipo de trabajo, por sus consejos
y su amistad.
A Misraim Pedraza, Carlos Aguilar, Fernando Martínez, Laura Aguilar y Yuri Paez, grandes
compañeros en esta maestría, en los que pude confiar y en quienes me pude apoyar cuando los
necesité, mucho éxito en sus caminos, ojalá que nos volvamos a encontrar.
A René Juárez, por tu amistad y tu impulso de amor al conocimiento desde la licenciatura, gracias
por tu paciencia al enseñarme historia, política y sociología, sabes que este logro es también por
todas esas clases que me diste. Eres el mejor y agradezco seguir contando contigo. Te quiero.
A Olga Flores, Marianela Nuñez y a los Maestros Javier Urbina y Javier Alatorre, porque desde
hace cuatro años confiaron en mí para recomendarme en esta maestría y me apoyaron con las cartas
y los trámites necesarios en 2016 y 2018. Son un gran ejemplo para mí, siempre los admiraré.
A María Félix, mi mejor amiga y gran apoyo en todos estos años de conocernos, gracias por estar
siempre al pendiente de mí, por impulsarme y acompañarme en momentos difíciles. Sabes que este
logro también es parte de todas esas llamadas y pláticas interminables. Te adoro amiga.
A Lizbeth Trujillo y Brenda Bautista grandes amigas, con las que inicié este camino, concluyendo
otro más difícil. Gracias por su apoyo incondicional, su amistad, sus porras y sus consejos, son las
mejores. Las quiero.
A las profesoras que participaron de esta tesis, por permitirme observar sus clases y grabarlas,
gracias por la confianza. A José Luis por su disposición para la entrevista y compartirme su tiempo
para las conclusiones de esta tesis.
A Dayane Hernández, por enseñarme a ser una mejor persona, por instruirme en el camino de la
autocrítica y acompañar cada crisis y alegría con tu escucha, te admiro un montón.
A mi tía Ángeles y mi primo José Luis, que son siempre un apoyo y un impulso para seguir, por
echarme siempre porras, sé que puedo contar con ustedes, aunque casi no los vea. Los quiero.
A Vladimir Jiménez, quien inició y culminó conmigo esta aventura, por todo el soporte emocional
que me brindaste en este camino; desde que me enteré del resultado y lo celebramos juntos, hasta
los días en que me agobié por la desigualdad del mundo y estuviste ahí animándome siempre. ❤
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................ 6
metodológicos. ............................................................................................................................... 9
Contexto................................................................................................................................. 20
Contexto................................................................................................................................. 29
Contexto................................................................................................................................. 38
1
Críticas en el marco del contexto actual: La Nueva Escuela Mexicana (NEM) ................... 45
Entrevistas ............................................................................................................................. 59
CAPÍTULO II. Análisis de los Libros de Texto Gratuito (LTG-M1°) y de la gestión docente
....................................................................................................................................................... 61
Referencias................................................................................................................................. 200
2
ÍNDICE DE FIGURAS
Figura 6. Ejemplo 1 de lección donde aparece un problema al final de la lección (SEP, 2018b). 74
Figura 7. Ejemplo 2 de lección donde aparece un problema al final de la lección (SEP, 2018b). 75
Figura 12. Ejemplo 1 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón
Figura 13. Ejemplo 2 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón
Figura 14. Sugerencias didácticas Libro para el Maestro y Lección 1. Trayecto 3. Bloque 2 (SEP,
2018a, b) ....................................................................................................................................... 94
Figura 15. Ejemplo 3 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón
Figura 16. Ejemplo 4 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón
3
Figura 17. Ejemplo 5 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón
Figura 19. Sugerencias didácticas. Lección 2. Trayecto 3. Bloque 2 (SEP, 2018a). .................. 105
Figura 20. Ejemplo 1 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Mariana en el pizarrón
Figura 21. Ejemplo 2 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Mariana en el pizarrón
Figura 22. Ejemplo 1 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Mariana en el pizarrón
Figura 23. Sugerencias didácticas. Lección 4. Trayecto 6. Bloque 2 (SEP, 2018a). .................. 119
Figura 25. Ejemplo del llenado de tableros de 10 que realizaron alumnas de Mariana
Figura 26. Ejemplo del llenado de tableros de 10 que se les pide a los niños (Elaboración propia).
..................................................................................................................................................... 121
Figura 27. Ejemplo de registro de cantidades hecho por estudiantes de Mariana (Elaboración
Figura 30. Sugerencias didácticas de lección 5. Trayecto 6. Bloque 2 (SEP, 2018a). ............... 130
Figura 31. Caras de los dados obtenidas por los estudiantes de Mariana (Elaboración propia). 136
4
Figura 32. Caras de los dados obtenidas por las estudiantes de Mariana (Elaboración propia). 137
Figura 33. Tableros de 10 llenados por los alumnos de Mariana en el pizarrón (Elaboración
Figura 34. Sugerencias didácticas. Lección 6. Trayecto 6. Bloque 2 (SEP, 2018a). .................. 143
Figura 36. Ejemplo de tablero de 100 empleado por Mariana en el pizarrón (Elaboración propia).
..................................................................................................................................................... 148
5
INTRODUCCIÓN
Tres propuestas curriculares de educación básica en nuestro país —1993, 2011 y 2017—
como medio para adquirir los conocimientos matemáticos. Sin embargo, el movimiento curricular
ha sido lento y accidentado (Block, 2018). La propuesta de 1993 fue la más duradera, se mantuvo
Los profesores, desde la última década del siglo pasado, se enfrentaron con una propuesta
trataba de dejar que los niños enfrentaran con sus propias experiencias y conocimientos a una
situación problemática que les supusiera un reto; asumiendo que, en el intento por resolverla,
adquieren nociones matemáticas gracias a la interacción con sus pares y su profesor. Éste es el
Durante el periodo de tiempo que se utilizaron estos libros hubo algunos cambios en las
prácticas de los profesores, quienes, incorporaron los problemas en las aulas; estos cambios fueron
lentos, no obstante, se apostaba por la investigación para sugerir cambios a la propuesta curricular,
6
En 2009, con la intención, a la postre mal lograda, de articular los niveles preescolar, primaria
la Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB), ésta se elaboró en tres años, no solo el Plan y
Programas de Estudio sino también los Libros de Texto Gratuito para la primaria, que por su baja
calidad editorial, matemática y didáctica, en el último momento fueron sustituidos por los Desafíos
Los materiales a los que dio lugar la RIEB se publicaron, sin considerar los resultados de
diversas investigaciones de las propuestas curriculares anteriores: Primaria 1993, Preescolar 2004
y Secundaria 2006. Los Desafíos Matemáticos —vigentes de 2014 a 2017—, como se ha dicho en
el párrafo precedente, no estaban planeados como LTG, por lo que no se correlacionaban con los
Fuenlabrada, 2014) si a ello se adiciona la desarticulación del currículum con los LTG resulta que
la RIEB en sí misma fue cuestionable no solo por lo que al Campo de Pensamiento Matemático
En 2017 la propuesta Aprendizajes Clave para la Educación Integral se planteó subsanar los
aprendizaje de la matemática para los tres niveles de la Educación Básica y los LTG. Así mismo,
hubo una reducción significativa de contenidos a fin de posibilitar la realización en aula del
7
enfoque para la enseñanza propuesto, con base en la consideración de los conocimientos básicos e
imprescindibles (Coll, 2013) que en la propuesta son señalados como conocimientos ‘clave’.
tesis. Inicialmente, nos interesaba conocer, después de tantos cambios curriculares, cómo estaban
recibiendo la propuesta curricular las y los profesores en las aulas. En las primeras indagatorias,
analizar las transposiciones didácticas que hacían a la propuesta curricular y el LTG-M1°. Sin
embargo, en el proceso de análisis del referente empírico vimos la necesidad de estudiar las
Educación Integral (SEP, 2017) y el enfoque referente asumido por los autores del eje Número,
algebra y variación del LTG-M1°. Lo anterior fue necesario con base en la gran cantidad de
dificultades con las que se enfrentaron las profesoras en su intento por gestionar las sugerencias
didácticas del Libro para los Maestros en concordancia con las actividades y preguntas planteadas
descripción más detallada que la realizada hasta ahora; así como los referentes teóricos y los
En el Capítulo 2 damos cuenta del análisis del referente empírico de la investigación con base
en los referentes teóricos, pormenorizando la gestión de cada una de las docentes estudiadas.
8
CAPÍTULO I. Antecedentes, objeto de estudio, referentes teóricos y recursos
metodológicos.
Los contenidos que analizamos en este apartado son los referentes de la investigación que
corresponden a los temas tratados por las docentes en las seis clases experimentales; iniciamos con
En primer lugar, presentamos una breve reseña sobre el surgimiento del número, el Sistema
características. En segundo lugar, planteamos algunas dificultades conceptuales que los niños
Finalmente, en tercer lugar, presentamos un breve recorrido histórico, que muestra tendencias
en la enseñanza y el currículum nacional e internacional; así como en los Libros de Texto Gratuito
grado de primaria.
Número
en desarrollarse. Un conjunto numérico está integrado por varias clases de números; los dos
grandes grupos abarcan los reales y los imaginarios. Los reales están formados a su vez por los
9
finalmente, dentro de los enteros se encuentran los naturales. El conjunto de los naturales es
definido comúnmente como aquel que permite contar objetos, su nombre hace referencia a que
fueron considerados como obvios o dados por la naturaleza (García, De Gauna y Sarasua, 2012).
De acuerdo con Bartolomé y Fregona (2003) no hay documentos escritos para reconstruir el
origen de la noción de número natural, no obstante, hay testimonios que permiten asegurar que la
idea de número es mucho más antigua que los descubrimientos tecnológicos como el uso de los
metales o los vehículos de ruedas. Se supone que gradualmente surgió la idea de usar
correspondencia uno a uno y para cantidades pequeñas se correspondía un dedo de las manos o
pies a cada objeto enumerado. Se necesitaron muchos siglos para pasar de los registros de rayas a
simbólica de éstos. Un primer uso es como cardinal para comunicar cantidades o retenerlas en la
memoria, otra es como ordinal cuando actúa sobre una colección ordenada y señala el lugar que
ocupa un elemento de la colección en ésta y, un tercer uso es cómo código para identificar una
persona u objeto. También el número tiene significados diferentes en función de cómo actué en el
poder nombrar y representar cualquier número mediante un conjunto reducido de signos (García,
De Gauna y Sarasua, 2012). Los diferentes sistemas de numeración son resultado de largos
2000).
10
Los sistemas de numeración que las personas desarrollaron a lo largo del tiempo permiten que
no sea necesario tener presentes los objetos para recordar cuántos hay y, según el grado de
Fregona, 2003). La finalidad inicial de un sistema de numeración es asignar a cada número natural
número de signos, siguiendo leyes más o menos regulares (Bourbaki, 1972). Un sistema será mejor
si es más breve, más fácil de leer y cuanto más lejos permita desarrollar el cálculo (Gómez, 1989).
Superior Veracruzana, 2009). La numeración decimal fue inventada en India, en los primeros
siglos de nuestra era; los árabes los difundieron por Europa durante el siglo X. Los algoritmos se
Los sistemas de numeración de base y notación posicional; permiten escribir cualquier número
con una cantidad relativamente pequeña de símbolos y permiten realizar fácilmente las
a) La base es el número de unidades de un orden necesario para formar la unidad del orden
inmediato superior; esta base es la misma para todos los órdenes; por ejemplo, en el SND
la base es 10: 10 unidades del primer orden forman una decena, 10 decenas forman una
b) La base determina el número de los diferentes símbolos que se emplean para construir los
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c) La posición de un símbolo en el numeral define la potencia de la base de la cual es el
coeficiente, es decir, el valor que representa cada cifra se obtiene multiplicando esa cifra
por cierta potencia de la base; por ejemplo, para la base 10, el 7 de 735 es igual a 7×102.
derecha, en el orden de valores decrecientes. En el SND, ‘1’ es la unidad del primer orden,
con diez unidades del primer orden, se forma una decena y ésta corresponde a la unidad de
segundo orden; diez unidades de segundo orden forman una centena, es decir, una unidad
del tercer orden, equivalente a 100 unidades de primer orden, o a 10 unidades de segundo
En contraste con sistemas no posicionales como el sistema de numeración egipcio, que era
aditivo y disponía de símbolos sólo para representar las potencias de 10; la cantidad de símbolos
utilizaban 36 símbolos, en tanto que 10,000 se anotaba con uno solo. Además, cada símbolo
representaba siempre el mismo valor sin importar el lugar que ocupara; si bien una convención
establecía cierto orden de anotación, esta convención podía alterarse sin que por ello cambiara la
Un sistema posicional es al mismo tiempo mucho menos transparente y mucho más económico
que un sistema aditivo. Es menos transparente porque el valor de cada símbolo depende de la
posición que ocupa, y porque esa posición es el único rastro de la presencia de una potencia de la
base. Un sistema como el egipcio es casi una traducción de las acciones de contar, agrupar y
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reagrupar; en el SND fue necesario ocultar esas acciones detrás de la posicionalidad para lograr
Adición
colecciones disjuntas (sin elementos en común), una con a elementos y la otra con b. La suma
también ilustra el proceso de juntar dos colecciones de objetos con el fin de obtener una sola
colección.
De acuerdo con Maza (s.f.) una de las formas más conocidas de representar esta operación
estos símbolos no siempre se han utilizado de esta manera; durante un largo tiempo la descripción
de este tipo de situaciones era a través de palabras, por ejemplo: ‘cinco más tres es igual a ocho’.
Las operaciones aritméticas conocieron un gran impulso teórico en el siglo XVI, lo que condujo a
que se utilizara como expresiones las palabras ‘piu o plus’ (mas) y ‘meno o minus’ (menos) y sus
En esa época Widman (citado por Maza, s.f.) escribió una obra titulada Cálculo rápido y
elegante para todos los futuros comerciantes en el que utilizó unos nuevos símbolos para estas
operaciones, nuestros conocidos + y -. El origen del primero como una simbolización del término
‘et’ (copulativa ‘y’ en latín), en concreto, de la t de dicha palabra que solía escribirse con una
forma ornamental. Además, Recorde (citado por Maza, s.f.), introdujo la aritmética mercantil en
Inglaterra simbolizando el signo de la igualdad (=), que no fue universalmente admitido hasta
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La suma tiene tres propiedades: conmutatividad, asociatividad y transitividad; ésta última la
orden de los sumandos no altera el valor de la suma. La propiedad asociativa se refiere a que la
suma de tres o más números no varía al sustituir varios sumandos por su suma.
El número es uno de los contenidos más importantes en los planes de estudio a nivel mundial; es
de los primeros temas que se enseña formalmente a los estudiantes en la escuela y, a menudo, la
2014).
Se ha documentado que los niños construyen ideas acerca de los números y del SND antes de
haber iniciado su escolaridad (Lerner y Sadovsky, 1994), por ejemplo, tienen conocimientos sobre
el recitado de la serie numérica oral en distinta extensión en el intervalo numérico conocido por
ellos. No obstante, este conocimiento es distinto al de conteo; un niño que puede recitar la serie
Además, los niños no aprenden los números de uno en uno y según el orden de la serie, sino a
partir del establecimiento de relaciones entre ellos; construyen diferentes criterios que les permiten
los múltiplos de dichas potencias antes de conocer la notación convencional para los intervalos
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Dificultades conceptuales que se convierten en problemas de enseñanza
Entender que los números son representaciones es un desafío para los niños: los números cuentan
cosas, pero no son cosas: podemos coger dos tazas, pero no podemos coger el número dos. Los
números son abstractos, son una construcción mental (Adamus y Bracho, 2017). De acuerdo con
Panizza (2003) este es uno de los principales problemas de enseñanza, tomar los signos numéricos
como el objeto matemático de número; por ejemplo, considerar erróneamente el numeral ‘2’ como
el número 2 y no como una representación gráfica de éste, que también puede representarse con
Para que un numeral funcione como representación de un número, es necesario que el objeto
no sea confundido con sus representaciones y que se le reconozca en cada una de ellas. El logro
de estas dos condiciones es una de las primeras cuestiones a proponerse como objetivo a largo
plazo para los estudiantes y requiere actividades específicas de enseñanza (Panizza, 2003). Este
de preescolar.
Otra dificultad en el aprendizaje del número es la hipótesis, según la cual, la escritura numérica
resulta de una correspondencia con la numeración hablada; y conduce a los niños a producir
SND. Para que la búsqueda de los principios que rigen la organización del sistema de numeración
adquiera sentido, una alternativa, pero no la única, es descubrir regularidades para poder
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Enseñanza tradicional
Toda práctica pedagógica está determinada por concepciones acerca de cómo se enseña y cómo se
aprende, estas concepciones muchas veces constituyen teorías implícitas que condicionan y
Ressia (2003) que la visión de enseñanza clásica o tradicional es uno de los enfoques arraigados
en la práctica docente, en ella se asume que, primero se enseñan las nociones, para después
aplicarlas en la resolución de problemas; más aún, los niños no pueden resolver ningún problema,
abandono de la cuantificación del total de varias colecciones que los niños resuelven a través del
conteo de uno en uno y enseña a contar usando la sucesión numérica a partir de un número que no
es el uno en una de las colecciones que se agrega al cardinal de la otra. Muchas veces esta última
estrategia no resulta segura para los niños; porque, por ejemplo, para averiguar el total de 5 + 8 los
alumnos empiezan a contar de manera ascendente a partir del 5, pero en lugar de iniciar con 6 para
agregar los ocho, empiezan por el cinco y llegan a un resultado incorrecto (12). O les dicen a los
niños, el cinco va en la mente y ponemos ocho con los dedos y contamos, seis, siete, …, trece, solo
Desde estos saberes docentes, aparecen diferentes maneras de contar que los maestros se
encargan de “enseñar” sin que aparezcan como distintas estrategias para resolver problemas
aditivos y, con ello, el conocimiento (número y conteo) se instale como una herramienta útil para
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Algunos errores que cometen los niños durante su aprendizaje suelen ser tomados por los
sabe que esos “errores” son un estado particular del conocimiento en el camino hacia la
apropiación progresiva del SND. Algunos de estos errores han sido señalados por Quaranta,
respetando el nombre de las unidades, por ejemplo, para el número ‘35’ dicen
denominación ‘veinte’ que no guarda similitud alguna con la denominación del dígito
correspondiente ‘dos’.
b) Inversiones: en lugar de decir ‘veinticuatro’ al leer ‘24’ leen ‘cuarenta y dos’ u ‘ochenta y
uno’ para ‘18’. Los niños utilizan los nombres correspondientes de las decenas, solo que
no tienen en cuenta el orden convencional; es común que conozcan con más frecuencia el
número de la decena por el hecho de ser más frecuentado o que sea más fácil de relacionar
c) Confusiones entre el 60 y 70: este error se basa en la similitud sonora entre las
d) Escribir los números como suenan: pasando de lo oral a lo escrito, por ejemplo, para
referirse al 25 escriben 20 5.
Como puede apreciarse, muchos de los errores que los niños cometen están sostenidos por
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El saber sabio en el currículum
De acuerdo con Lerner y Sadovsky (1994) las dificultades para la enseñanza del SND y el que
los niños encuentren problemas conceptuales para comprender las reglas de éste, han llevado a la
noventa. En este estudio se dio cuenta de las prioridades sobre la enseñanza del número en las
distintas épocas y cómo influyeron las ideas y corrientes de pensamiento en las propuestas. En este
apartado serán descritas estas prioridades, aunado a otras tendencias internacionales sobre los
contenidos en cuestión.
Por un lado, en los años sesenta se repartieron por primera vez en México los LTG, estos
fueron elaborados por dos profesoras de primaria y tenían una concepción del aprendizaje centrada
definiciones (Block y Álvarez, 1998). Por otro lado, Bartolomé y Fregona (2003) explican que, en
Argentina, en esta época, proliferaron las representaciones geométricas de las colecciones para los
diez primeros números; regletas de los números en colores por ejemplo para representar los
múltiplos de 10: el 5 y el 2.
teoría de conjuntos1; desde este enfoque, se enseñaba el número como una propiedad numérica de
los conjuntos. La noción de número se entendía como la síntesis entre las operaciones de
clasificación y seriación; hubo la necesidad de una etapa previa numérica —clasificar, seriar,
1
La teoría de conjuntos es una rama de la lógica matemática que estudia las propiedades y relaciones de los
conjuntos: colecciones abstractas de objetos, consideradas como objetos en sí mismas.
18
establecer correspondencias término a término— a través de la cual los alumnos constituirían la
En esta época también fueron difundidos los trabajos de Dienes —precursor en el campo de
niños en diferentes bases y con distintos materiales para que ellos descubrieran los principios de
Álvarez, 1998). En México los principios de base y posición que eran manejados de manera
implícita y por asociación en los años sesenta, se estudiaron en los setenta explícitamente. Se
currículum estudiar las reglas que subyacen al SND antes de escribir símbolos de dos cifras.
Una de las particularidades de la Reforma Educativa de los setenta fue que se apoyó en la
pasaron a ser contenidos de enseñanza como si ésta fuera una teoría general de enseñanza y no de
Es en los años ochenta, la influencia piagetiana pedagogizada se hizo visible en los LTG
mexicanos, por ejemplo, en la organización de los contenidos teniendo en cuenta las etapas del
del niño. Esto llevó a suavizar el grado de formalización de la propuesta anterior, sin embargo,
empobreciendo las situaciones a las que los niños se enfrentaban (Block y Álvarez, 1998).
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En México, a partir de la Reforma Educativa de 1993 se incorporó un nuevo enfoque para la
enseñanza de las matemáticas; que, en lugar de considerar a los problemas como el espacio para
la aplicación de un conocimiento adquirido, se convierten en el medio a través del cual los alumnos
aprenden. Desde esta Reforma, en los Libros de Texto Gratuito se promovió que los estudiantes
tratamiento de los contenidos ha sido distinto, por ello en los siguientes apartados presentamos un
análisis más detallado de la Reforma de 1993 y las dos posteriores en el ámbito de la enseñanza y
el aprendizaje de la matemática.
En este apartado exponemos una reseña del primer referente curricular en nuestro sistema
las matemáticas. Presentamos un breve contexto sobre la Reforma educativa de la década de los
noventa; una descripción de la propuesta curricular y del enfoque enunciado; un análisis de las
situaciones propuestas para la enseñanza del número y del SND en primero de primaria; y
Contexto
Entre las principales acciones de este acuerdo se llevó a cabo la federalización, que trasladó la
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dirección y operación de las escuelas primarias a la autoridad estatal, bajo una normatividad
programas de estudio.
Esta última acción siguió un recorrido (SEP, 1993b): en 1989 se identificaron los principales
problemas educativos del país en una etapa de consulta, el Programa para la Modernización
Educativa 1989-1994, resultado de esta etapa, estableció como prioridad la renovación de los
articulación de los niveles educativos que conforman la educación básica. A partir de esta
secundaria, que dentro del programa denominado Prueba Operativa fueron aplicados en un
suscribirse el ANMEB, la SEP inició la última etapa de transformación de los planes y programas
primaria y secundaria.
Las actividades fueron acompañadas de una extensa actualización de los maestros en servicio,
destinada a proporcionar una orientación inicial sobre el fortalecimiento de temas básicos, por
ejemplo, los Talleres de “Enseñanza de las matemáticas en la escuela primaria” (SEP, 1995).
Durante la primera mitad de 1993 se formularon versiones completas de los planes y programas,
se incorporaron las precisiones requeridas para la elaboración de una primera serie de nuevos
Libros de Texto Gratuitos y se definieron los contenidos de las guías didácticas y materiales
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auxiliares para los maestros, necesarios para apoyar la aplicación del nuevo plan en su primera
de situaciones prácticas. Este enfoque implicó, entre otros cambios, organizar la enseñanza en
Los conocimientos matemáticos se clasificaron con base en los problemas que resuelven. Se
eligieron aquellos problemas que son necesarios para que el niño adquiera ese conocimiento de
acuerdo con sus posibilidades cognitivas y el tiempo disponible para la enseñanza, delimitado por
la jornada escolar. La matemática se concebía en los planes y programas como un producto del
Por ejemplo, los números son una abstracción de la realidad que se fue desarrollando durante
largo tiempo. Este desarrollo está estrechamente ligado a las particularidades culturales de los
pueblos: todas las culturas tienen un sistema para contar, aunque no todas cuenten de la misma
manera. De acuerdo con la SEP (1993b) en la construcción de los conocimientos matemáticos, los
niños también parten de experiencias concretas y paulatinamente, a medida que van haciendo
22
Los materiales para cada uno de los seis grados de la Escuela Primaria que se elaboraron en
esta época para la enseñanza de las matemáticas fueron: LTG para los alumnos; Fichero de
Actividades Didácticas para los maestros; Avance Programático que mostraba a los maestros la
alternancia de uso del LTG y las actividades del Fichero y Libro para el Maestro con información
sobre el enfoque y sobre cada eje conceptual (Block y Álvarez, 1998). En primero de primaria, los
contenidos se organizaron en los primeros cuatro ejes, ya que los temas Procesos de cambio y La
predicción y el azar no formaban parte de la propuesta para este grado (SEP, 2002).
en Francia desde los años setenta y los estudios en didáctica de la matemática desarrollados en
Descubrir para los Cursos Comunitarios del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE,
1997). Lo que se pretendía era proporcionar a los niños las condiciones didácticas que pudieran
favorecer el aprendizaje de las matemáticas a través de la interacción con un medio. A este medio
los niños se enfrentarían con sus conocimientos previos y así se adaptarían a él poniéndolos en
juego, aunado a la necesidad de un conocimiento nuevo, que eventualmente iba a emerger con la
El interés de esta investigación es con respecto a los contenidos del primer eje: Los números, sus
relaciones y sus operaciones. El primer problema que resuelven los números naturales es
responder a la pregunta ¿cuántos son? Las situaciones planteadas en este eje exigían el uso de los
plantearon también situaciones de representación de cantidades mayores a diez que permitían a los
23
niños reconocer la función de los agrupamientos de diez elementos de un mismo orden, y el
Asimismo, el planteamiento de problemas posibilitó que los niños reconocieran que el conteo
uno a uno de colecciones, como recurso inicial privilegiado para realizar cálculos, se manifestara
insuficiente cediendo su uso a las reglas del SND. El aprendizaje del SND corría alternadamente
con la búsqueda de solución a problemas aditivos y multiplicativos, que se esperaba los niños
los números, en el contexto del SND son: El caminito y el juego El cajero. Estos dieron lugar a la
escritura con sentido de los números y a la representación de los algoritmos de suma y resta en 1º
y 2º de primaria. El caminito es un tablero formado por 100 casilleros marcados con sus
correspondientes números, las decenas (diez, veinte, treinta, …, cien) tienen un fondo rojo y los
demás números un fondo azul. Se trata de una expresión gráfica y accesible para que los niños se
familiaricen con el orden de la serie numérica escrita; dado un número en la serie, los anteriores
y escrita, las reglas de agrupamiento y posición se trabajaban con el juego El cajero. En este juego
se utiliza como material concreto un dado y fichas de colores, para representar el valor de los
agrupamientos (una ficha amarilla representa una centena, una ficha roja una decena y una ficha
azul una unidad) y se establece una regla de cambio de fichas: diez fichas azules se cambian por
una ficha roja y diez fichas rojas por una amarilla (SEP, 1993a).
24
El cajero puede jugarse de dos maneras: cajero ascendente y cajero descendente. En el
ascendente, al tirar los niños los dados piden al cajero el número de fichas azules correspondiente,
gana el primer niño que llegue a un número preestablecido de fichas; por ejemplo, 5 rojas y 5
azules. En el cajero descendente cada niño, al empezar el juego, cuenta con la misma cantidad de
fichas rojas y azules y, por turnos, al tirar los dados entrega al cajero el número de fichas azules
según los puntos de los dados gana el niño que primero se quede sin fichas.
La interacción de los alumnos con las leyes del SND, en El cajero busca proporcionar
elementos para acceder al conocimiento de las razones que subyacen a la representación simbólica
de los algoritmos de las operaciones de suma; en el caso de El Cajero ascendente, al trabajar con
(Fuenlabrada, 2005).
Para aprender la escritura posicional de los números, los niños inicialmente se basan en el
color, poniendo el que vale más a la izquierda del que vale menos. Por ejemplo, si se tuvieran 43
fichas azules, se hacen todos los grupos de diez fichas azules, luego se cambian diez azules por
una roja, encontrando que hay cuatro fichas rojas y quedan tres azules, que ya no se pueden
cambiar por una roja, se anota el 3 en la columna de las fichas azules y 4 en la columna de las
fichas rojas.
Hasta que los niños aceptaban que es suficiente con escribir el número que representa la
cardinalidad de un color para informar sobre la cualidad de los elementos de la colección, es que
serían capaces de trabajar con la cualidad de los agrupamientos (unos y dieces) que está
25
resolución de problemas aditivos de suma y resta, la propuesta señalaba que éstos fueran
Es decir, antes de trabajar con los algoritmos convencionales para la suma y la resta los niños
deberían resolver problemas aditivos. En principio como lo hacen los niños de preescolar, con
recursos de conteo uno a uno, hasta que su conocimiento sobre el SND les permitiera reconocer
los agrupamientos en la representación convencional de los números (por ejemplo, en el 43, podían
mirar los 4 grupos de diez y las 3 unidades, en lugar de verlo como: uno, uno, uno, hasta el cuarenta
y tres).
En ese momento, los niños, según el programa, estarían en posibilidad de resolver el cálculo
implicado en los problemas aditivos a través de los agrupamientos y con ello sus posibilidades
suma y la resta. Este conocimiento debe afianzarse como el recurso de cálculo en la resolución de
Finalmente, en la propuesta curricular, el cálculo mental se planteó como una habilidad mental,
en la que los niños recurren a estrategias en las que el cálculo se realiza empezando por las unidades
de orden mayor hacia las de orden menor. Además, se sugería el uso controlado de la calculadora
en actividades específicas para verificar resultados obtenidos mediante el cálculo mental o escrito.
Por último, al respecto de la estimación de resultados, ésta se planteó como una forma de
comprender las relaciones entre los datos del problema y, además, verificar si sus resultados eran
26
Generalidades de la propuesta curricular
Los cambios que trajo consigo esta propuesta curricular se caracterizaron principalmente por no
cambio, se trataba de hacer que los niños reconocieran los distintos significados de las nociones,
promoviendo que modificaran sus conocimientos previos para adecuarlos a la nueva situación que
estaban resolviendo; a la vez que dichos conocimientos y experiencias previas se les evidenciaban
como insuficientes o muy costosos. Con ello se hacía necesario el uso de la noción matemática en
A partir de esta innovación, se llevaron a cabo diversas investigaciones para conocer las
La principal limitación fue la débil comunicación al maestro de los aspectos más importantes de la
propuesta. La información que se proporcionó acerca de la secuencia en general, y de las características
de las situaciones en particular resultó insuficiente para permitir al maestro comprender su sentido y
modificarlas o sustituirlas con mayor conocimiento de causa. Además, no se distinguieron
suficientemente las diferentes funciones de la diversidad de situaciones que se presentaron, de manera
que aquellas que eran fundamentales para el aprendizaje quedaban en cierta forma perdidas entre otras
cuyo propósito no era más que repasar, ejercitar o evaluar. Probablemente la organización de la
propuesta en tres materiales —libro de niños, fichero y avance programático— dificultó también su
consulta. (Block y Álvarez ,1998, p. 70)
Con respecto a las formas o niveles de apropiación, Block, Moscoso, Ramírez y Solares (2007)
evaluaron el impacto que tuvo en los docentes un curso nacional de actualización para la enseñanza
se realizó diez años después de que dicho programa capacitara a los maestros, participantes en el
enseñanza; así como el empleo de los nuevos materiales diseñados como apoyo para la enseñanza
y el aprendizaje.
27
Se encontró que la propuesta por sí sola no produce los cambios esperados, sino que hay una
principios más generales del enfoque de la propuesta parecían ser bien conocidos por los maestros
considerar como ajenas al enfoque prácticas como la enseñanza de las operaciones o el papel
magistrales dictadas por los maestros al inicio de cualquier contenido nuevo, sino a través del
enfrentamiento de los niños a las situaciones propuestas y la búsqueda de solución por parte de
ellos, los procesos de apropiación del enfoque metodológico por parte de los profesores se tornaron
lentos y fueron desiguales (Block, 2018). No obstante, esta propuesta curricular fue utilizada
durante quince años, lo que permitió un cambio de concepción sobre la enseñanza de las
matemáticas, lento y desigual debido a la diversidad del magisterio, pero no menor. Se intentó
mejorar año con año con base en la investigación y lamentablemente fue sustituida en 2009 por
En este apartado describimos un segundo referente curricular que también consideró la resolución
los Desafíos Matemáticos. Finalmente, algunas críticas sobre el diseño curricular y los libros que
28
Contexto
En 2009, a mitad del sexenio del presidente Felipe Calderón, se vio la necesidad de articular los
tres niveles que conformaban la Educación Básica. Para entonces, cada nivel educativo contaba
con una reforma reciente —Primaria en 1993, Preescolar en 2004 y Secundaria en 2006—, con
sus respectivas propuestas curriculares que tenían propósitos compartidos pero expresados de
maneras diferentes, con algunas ausencias y repeticiones temáticas; por lo que era necesario
realizar un ajuste curricular que permitiera una articulación de contenidos y una clara continuidad
metodológica entre los tres niveles educativos, lo que dio lugar a la Reforma Integral de la
De acuerdo con Ruiz (2012) un antecedente importante para la elaboración de la RIEB fue la
creación del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) en 2002, que tenía como
propósito la mejora continua del sistema de educación básica y el nivel medio superior mediante
la evaluación integral de la calidad del Sistema Educativo Mexicano (SEM). Para llevar a cabo las
evaluaciones, este Instituto consideró el logro de los aprendizajes de los estudiantes como el
principal indicador de calidad, por lo que, desde entonces fungió como un organismo que manejaba
las evaluaciones externas de manera transparente. Por ejemplo, el Programa para la Evaluación
Internacional de Alumnos PISA por sus siglas en inglés, que permite conocer el nivel de
Aunado al tema de las evaluaciones, la SEP en 2006 creó la Evaluación Nacional de Logro
Académico en Centros Escolares (ENLACE) que se diferenciaba del INEE en su carácter censal,
por llevar acabo evaluaciones individuales que permitían una valoración diagnóstica por escuela,
zona escolar, entidad federativa o el país en su conjunto. Tanto el INEE como la SEP coincidían
en mostrar las profundas brechas entre distintas modalidades educativas y niveles de logro por
29
debajo de lo esperado, situación que ocasionó una presión política importante de búsqueda de
combinando fases de prueba del nuevo currículum con fases de generalización a la totalidad de las
escuelas primarias del país. La primera etapa, llevada a cabo en el ciclo escolar 2008-2009, se
implementó en cinco mil escuelas de las distintas modalidades, tipos de servicio y organización en
los grados de 1°, 2°, 5° y 6°. La segunda etapa se implementó durante el ciclo escolar 2009-2010;
se pusieron a prueba los grados restantes 3° y 4° y se generalizaron para todo el país los grados de
la primera etapa. Finalmente, en la tercera etapa 2010-2011 se generalizaron para todo el país los
La propuesta curricular
En 2009 se sacaron de circulación los LTG de la Reforma de 1993 y durante 5 años, se utilizaron
los que se iban generalizando con base en las supuestas ‘pruebas’, descritas en el párrafo
precedente, éstos fueron elaborados con urgencia; y a decir de Block (2018) contenían bastantes
errores.
La producción del Plan y Programas de Estudio concluyeron en 2011, pero fue hasta 2014 que
éstos sustituyeron a los anteriores (Primaria de 1993, Preescolar de 2004 y Secundaria de 2006);
al mismo tiempo que se publicaron los Desafíos Matemáticos. Estos libros, se elaboraron como un
complemento de apoyo al trabajo docente que pretendía desestimar la consulta y uso por parte de
los profesores de los libros de las editoriales particulares; es decir, no habían sido previstos como
LTG y, al igual que los anteriores, se publicaron con premura sin ninguna advertencia a los
maestros de su falta de correspondencia con la propuesta curricular de 2011 que los docentes
fueron descubriendo en la marcha del ciclo escolar con bastante desconcierto. Las evidencias
30
conducen a pensar que este ocultamiento fue políticamente intencional, puesto que, al margen de
tanta propaganda oficial de pruebas y consultas difundida por Fernando González Sánchez,
entonces Subsecretario de Educación Básica y Normal de la SEP de 2006 a 2011, para llevar a
cabo la RIEB, ésta no había logrado concretar una buena articulación temática y metodológica
entre los tres niveles de la Educación Básica, ni tampoco pudieron elaborar los LTG puestos a
prueba y revisión con gran faramalla durante el sexenio, mismos que en su versión final contenían
tantos errores de orden matemático, didáctico y editorial, que, a última hora y sin advertencia al
organizados en seis ejes temáticos; mientras que, para la Educación Secundaria se agruparon en
cinco áreas. Esta discrepancia y otras desdibujaban la articulación entre los niveles de la Educación
Básica, siendo una de las razones que justificó llevar a cabo la RIEB. Para favorecer la vinculación
entre contenidos de distintas ramas de la matemática del nivel básico, éstos se organizaron en tres
datos (SEP, 2009). Con el desarrollo de esas temáticas se pretendía favorecer el desarrollo de
eficientemente.
31
El planteamiento central en relación con la metodología didáctica que se sugería consistía en
utilizar secuencias de situaciones problemáticas que despertaran el interés de los alumnos y los
argumentos que validaran sus resultados. Al mismo tiempo, las situaciones planteadas deberían
problemáticas se les consideraba el medio para usar las herramientas matemáticas a estudiar y se
señalaba la importancia de los conocimientos previos como el primer recurso que el estudiante
basados en la TSD. Sin embargo, su orientación se inclinó hacia la forma de interacción entre
maestros y alumnos al describir cómo había cambiado lo que antes era una clase frontal a lo que
En cuanto a los LTG —Desafíos Matemáticos— estos se definían como situaciones que
despertaban el interés de los alumnos y propiciaban su reflexión para que encontraran diferentes
validaran sus resultados y los de los otros; en un ambiente de aprendizaje lúdico, interesante y
otros ámbitos de su vida cotidiana (SEP, 2013a). Sin embargo, fueron poco valorados por los
profesores (Gómez, 2015), básicamente porque no encontraban, como esperaban, la relación entre
lo que tenían que enseñar y las ‘lecciones’ de estos libros, aunado a que era muy tardado llegar a
32
la solución de un problema. Es decir, las consideraciones didácticas subyacentes en los libros,
definidas por los autores, no fueron cabalmente valoradas ni reconocidas por los profesores como
útiles para favorecer el aprendizaje de los alumnos, al menos desde lo que para muchos de ellos
La oferta de primero de primaria, además de los temas, también estaba organizada en términos de
Estándares Curriculares, así como en cinco Bloques. Para cada uno de estos últimos se señalaban
diferentes aspectos como: habilidades, valores y actitudes, que se describían de manera general y
eran los mismos para toda la primaria. Como no se proponían acciones específicas que las
la enseñanza (Fuenlabrada, 2009). Por ello, en las orientaciones didácticas sugeridas para primero
todos los ejes y todos los contenidos. Para primer grado los contenidos se organizaron en cuatro
de la matemática. Los tres primeros, en otro lugar del documento, aparecen como Ejes Temáticos
y no como Estándares Curriculares; por lo tanto, no es claro cuáles son unos y cuáles otros; como
Los Estándares Curriculares se distribuyeron en cuatro periodos escolares de tres grados cada
uno —tres grados de preescolar, 1º, 2º y 3º de primaria, 4º, 5º y 6º de primaria y tres grados de
33
secundaria—. Estos cortes corresponden, de manera aproximada y progresiva, a ciertos rasgos o
En cuanto al contenido de número, que interesa para los propósitos de esta investigación, se
establecía el trabajo con los primeros números, el conteo uno a uno de colecciones hasta el 20, así
como la representación convencional hasta el 100. Se plantearon diversas situaciones sobre los
Como puede apreciarse en la Figura 1, los aprendizajes esperados se subdividían en los temas
numeración. Cabe mencionar que los LTG venían acompañados con la guía para el maestro que
contenía la organización de los contenidos y con un Libro para el Maestro. Este libro contenía las
enseñanza de un contenido.
34
El Libro para el Maestro muestra un problema didáctico de comprensión sobre el valor
posicional relativo. De acuerdo con Ressia (2003) una de las situaciones a las que los niños pueden
enfrentarse para entender la regla de posicionalidad en el SND es ordenar cifras por medio de
criterios de comparación. Al parecer esta era la intención didáctica del desafío y parece estar
lograda, como se muestra en las Figuras 2 y 3, pero ¿cuáles fueron las dificultades de esta propuesta
y de los libros?
35
Figura 3. Consideraciones previas (SEP, 2013a).
Una de las principales críticas a la propuesta curricular fue sobre su extensa terminología; se
esperados y contenidos temáticos tanto disciplinares como transversales. Esta resultó confusa para
los usuarios del currículo; el profesor debía articular y lograr cumplir con expectativas, muchas
veces incomprensibles. Además, había mayor énfasis en unos ejes que en otros, y eso podía dar el
De acuerdo con Rojano y Solares (2017), dentro de un mismo bloque, los contenidos que se
trabajaban no tenían una conexión entre sí, pues se señalaban varios temas del mismo eje o distinto
sin aparente relación entre ellos. Al cambiar de bloque, y aunque se retomaran ideas trabajadas
anteriormente, se seguían estudiando contenidos aislados, lo que a la larga podía generar una
percepción compartimentada de las matemáticas. Weiss, et. al (2019) consideraron que los libros
36
de texto Desafíos Matemáticos, fueron portadores de algunas actividades interesantes, sin
embargo, tenían limitaciones importantes, sobre todo, la falta de secuencias didácticas para abordar
los temas.
Por otro lado, si bien se estipulaba una cantidad de horas para la asignatura de matemáticas
por grado escolar, no había claridad de los tiempos para abordar el programa y su organización
por bloques, aspecto que podía ser relevante para la planeación docente. De acuerdo con Rojano y
Solares (2017) la dificultad matemática de los temas no era la misma por el nivel de
profundización, las características de los propios estudiantes y del contexto, y los aspectos que se
mencionaban en los propios contenidos; por lo tanto, el tiempo parecía ser insuficiente para el
En el estudio de Gómez (2015) sobre la opinión de los docentes acerca de los libros de Desafíos
entre los materiales y los programas; la redacción del desafío no estaba acorde con el vocabulario
del niño; a los maestros también les costaba trabajo resolverlos; estaban descontextualizados; eran
En otro estudio sobre los libros Desafíos Matemáticos, los docentes expresaron que muchos
de ellos no los utilizaban, algunos argumentaron que no les daba tiempo de revisarlos o que los
aprendizajes esperados y contenidos del programa no se relacionaban entre sí; además que
preferían trabajar con otras actividades y otros libros, ya que no todos ayudaban al logro de los
aprendizajes esperados o que sólo consideraban los más interesantes porque eran muy aburridos;
uno de los profesores precisó que nunca los usa porque tienen muchos errores metodológicos y de
ortografía y prefiere trabajar con otras actividades (Reyes y Ramos, 2017 p.7).
37
Los Desafíos Matemáticos fueron empleados durante cuatro ciclos escolares en todos los
apartado describimos la Reforma curricular que dio sustento a estos nuevos libros y analizamos
En este apartado exponemos una breve presentación del Nuevo Modelo Educativo (NME-2017)
—Reforma educativa desarrollada durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto—, a fin
los temas del Campo Académico de Pensamiento Matemático; así como, el LTG-M1°. Finalmente,
presentamos algunas críticas generales que recibió la Reforma educativa, específicamente a la Ley
constitucional que regula las relaciones laborales iniciales y de continuidad de los docentes con el
Estado. Así mismo, los rasgos generales de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), que pretende ser
una Reforma educativa, pero por el momento solo es un discurso político más que educativo.
Cabe mencionar que, el análisis de las lecciones de matemáticas del LTG-M1° 2018
Numeración Decimal, Adición y Sustracción—, junto con sus fortalezas y debilidades las
Contexto
El 26 de febrero del 2013 se promulgó una Reforma constitucional que establecía medidas para la
garantizar educación de calidad desde el preescolar hasta la educación media superior. Después de
38
esta legislación, las decisiones técnicas, organizativas y financieras que definirían la operación de
complejo y conflictivo, debido a la resistencia por parte de los profesores con respecto a la
La evaluación docente no contó con un modelo educativo de referencia, pues dio inicio desde
el 2013, cuando aún se operaba con la RIEB y, el Nuevo Modelo Educativo comenzó su prueba
Desde el NME se planteó la Reforma curricular como respuesta a la ineficiencia del currículum
anterior, basado en acumulación de contenidos más que en la asimilación efectiva de los mismos.
El NME aludió a los aprendizajes clave como referente para organizar el currículum, este concepto
fue acuñado como aprendizajes básicos imprescindibles por Cesar Coll (2013), retomado por
Taboada y Fuenlabrada (2014) en su estudio sobre la propuesta curricular posible para el Sistema
Los aprendizajes básicos imprescindibles, son aquellos que, de no ser aprendidos por los
estudiantes, se constituyen en un obstáculo para aprender otros; a la vez, que consideran las
39
Los conocimientos, habilidades, prácticas, actitudes y valores que aportan al crecimiento integral del
estudiante, se desarrollan específicamente en la escuela y sin ellos se dejaría una laguna muy grande
en los niños que sería difícil subsanar en niveles posteriores. Dichos aprendizajes constituyen el
referente fundamental para la planeación de una clase efectiva por parte del docente, se basan en las
etapas del desarrollo de los estudiantes, señalan con claridad las expectativas de aprendizaje, están
planteados para lograrse al término del ciclo escolar y su presentación va de lo sencillo a lo complejo.
(p.107)
Un cambio importante en este nuevo modelo fue la autonomía del alcance de los aprendizajes
esperados, ya que las evaluaciones dejaron de ser bimestrales, reduciéndose de cinco a tres. De
acuerdo con la SEP (2017) aquí la autonomía curricular cobra fuerza para el docente ya que se le
permite hacer uso de su criterio, con base en las necesidades e intereses de los estudiantes, llevar
el currículo a su manera, teniendo como obligación solo tres momentos para comunicar
curricular para la Educación Básica, así como las perspectivas didácticas que orientan la
enseñanza.
pedagógico para la Educación Básica define a la resolución de problemas como la parte nuclear
[se asume a] la resolución de problemas como la meta del aprendizaje y como el medio para aprender
contenidos matemáticos y fomentar el gusto con actitudes positivas hacia su estudio (SEP, 2017: 297).
De acuerdo con lo anterior, encontramos que en este enfoque pedagógico subyacen
planteamientos de la Teoría de Situaciones Didácticas. Por ejemplo, se retoma que para cada
noción matemática existe un conjunto de problemas que le son específicos, esto implica que el
conocimiento en cuestión aparece como la estrategia para resolver los problemas involucrados
(Brousseau, 2007).
Consideramos que los diferentes tipos de problemas listados en los aprendizajes esperados de
cada grado escolar son los problemas necesarios para que los estudiantes accedan al (o los)
40
conocimiento(s) inmersos en ellos; por ello la resolución de problemas es meta: son aprendizajes
Análisis de datos
Esta tesis se circunscribe al eje de Número, algebra y variación con los temas de Número,
Adición y sustracción.
pensamiento matemático y la organización curricular con base en los problemas que dan lugar a
2
Los diferentes tipos de problemáticas también se distribuyen por ciclos: Tres años de Preescolar; Primaria por pares
de grados - 1º y 2º; 3º y 4º; 5º y 6º y tres años de Secundaria- para delimitar, momentos determinados del trayecto
de la Educación Básica, sus alcances fundamentalmente en la estrategia de resolución que se espera los alumnos
movilicen para resolver.
41
3. Los integrantes de los equipos asumirán la responsabilidad de resolver la tarea
4. Manejo adecuado del tiempo para que los alumnos construyan significados con relación al
saber
5. Puesta en común de resultados, análisis de sus producciones
6. Formalización del saber
En este recorrido, consideramos que también aparecen tintes de la TSD, ya que se pretende
que los alumnos se involucren en una situación didáctica para que pongan en juego sus
conocimientos y planteen rutas de solución con devoluciones y retroacciones del medio en el que
están inmersos. Además, se toma en cuenta el tiempo didáctico para que los alumnos se enfrenten
a la situación que de manera importante debe gestionar el maestro para permitir que sus estudiantes
construyan significados sobre los saberes que están en juego. Finalmente, la puesta en común e
institucionalización del saber (Sadovsky, 2005) también se ven presentes en este recorrido.
La estructura del LTG-M1° se organiza a través de trayectos, cada uno formado por varias
lecciones con problemas y actividades que abordan conceptos o procedimientos matemáticos con
el propósito de alcanzar uno o varios de los aprendizajes esperados de un eje temático (SEP,
2018a).
de la interacción del alumno con un medio y le permiten controlar una situación, mientras que los
42
saberes son productos culturales de una institución que tienen por objetivo identificar, analizar y
Tomando como ejemplo la Figura 4, inferimos que los aprendizajes esperados constituyen la
ruta didáctica para la conformación del medio con el que los alumnos van a interactuar. Es decir,
el medio en esta propuesta está representado en las lecciones del LTG-M1º, para que de las
interacciones de los alumnos con éste emerja el conocimiento sobre los primeros cincuenta
números. Dicho conocimiento permitirá a los alumnos controlar, en principio, las situaciones
propuestas en los trayectos; y a su vez, ese conocimiento tendrá una referencia al número natural
como saber culturalmente validado; mismo que está expresado en el eje temático 1. Esto es, en el
LTG-M1° se espera que, con las actividades planteadas en los trayectos, se contribuya a la
trayecto Hasta 50, en el que se amplía el rango numérico iniciado en el primer bloque que incluye
a los primeros 30 números. Posteriormente, en el trayecto Otra vez 50, se sigue trabajando con los
primeros 50 números, profundizando sobre éstos y explorando con mayor detenimiento las
regularidades en la serie numérica, las descomposiciones y las relaciones entre los números (SEP,
2018a).
Desde el Libro para el Maestro, las recomendaciones para gestionar las lecciones son las
siguientes:
43
El maestro inicia la clase dando instrucciones para que resuelvan las actividades del libro de texto, les
da un tiempo de trabajo y, en la última parte de la clase los alumnos explican cómo las resolvieron.
Constituye uno de los aprendizajes más difíciles para cualquier maestro, escuchar los razonamientos y
no emitir juicios de bien o mal, sino convertirlos en preguntas para que todos reflexionen acerca de sus
procedimientos. (SEP, 2018a, p.37)
Las intenciones didácticas que pretenden alcanzarse a través de los problemas, actividades o
juegos planteados en cada lección del LTG-M1°, aparecen en el Libro para el Maestro en el
apartado “¿Qué busco?” así mismo las diferentes componentes del quehacer docente que los
maestros deben tener presentes para cada lección se disgregan, como puede apreciarse en la Figura
5, en los apartados: “¿Qué material necesito?”, “¿Cómo guío el proceso?”, “¿Qué errores comunes
puedo encontrar?” Y finalmente se le ofrecen al docente “Pautas para evaluar” y en caso necesario
De acuerdo con Fregona y Orús (2011) en la TSD se concibe al docente como el responsable
de organizar los medios adecuados para que los estudiantes en interacción con ellos se relacionen
con los saberes culturales. Forman parte del medio: el objeto matemático a enseñar; la distribución
del tiempo en función de lo que es posible producir en torno a ese objeto de estudio con base en el
44
tiempo disponible para la enseñanza; los materiales; la consigna, su manejo y sostenimiento a lo
largo de la clase; los problemas; los textos, la organización de la clase; así como, la manera de
planteadas.
En el Libro para el Maestro se describen los elementos que forman parte del medio para
cada una de las lecciones propuestas, se espera que el profesor se habitúe a resolver las lecciones
determine: “¿qué se espera que aprendan los niños?”, “¿qué estrategias docentes puede
implementar en el grupo?”, “¿cómo van a aprender los alumnos?”, y “¿qué deben saber hacer los
Gil (2018) al analizar la Reforma constitucional —Nuevo Modelo Educativo— encuentra que los
supuestos en los cuales descansó carecían de validez y coherencia. Destacó la poca consideración
que se dio a los profesores como agentes de cambio, haciéndolos culpables de todas las deficiencias
del sistema y la solución inmediata fue una evaluación que encubría prácticas inequitativas, debido
a que los maestros mejor evaluados eran promovidos para atender a las zonas menos vulnerables.
Reforma constitucional de 2013 que, según uno de los documentos de la Nueva Escuela Mexicana
(NEM), convirtió al magisterio en una profesión asediada, generó entre los docentes malestar,
45
De acuerdo con Hernández (2019) dos aciertos de la NEM han sido; valorar el trabajo docente
malestar, promoviendo el apoyo y la cercanía de los maestros. Además, la NEM define la práctica
enseñanza, aprecia la coexistencia de prácticas alternativas impulsadas por los propios profesores;
innovadoras, participativas y creativas que alcanzan, muchas veces, buenos resultados (Guevara,
2019).
Sin embargo, diversos autores (Poy, 2019; Hernández, 2019; Ibarra, 2019) coinciden en la
necesidad de revisar el modelo pedagógico que sustenta a la NEM, ya que hasta el momento sólo
Entre los cambios curriculares que se pretenden incorporar, destaca por primera vez la
perspectiva de género; la referencia explícita al civismo como un contenido que debe formar parte
en todos los niveles educativos; y la filosofía como disciplina que contribuye a la formación
integral. Se distingue entre la educación física y el deporte porque la primera supone una disciplina
para la realización de ejercicios y fortalecimiento del cuerpo, pero el deporte representa una acción
que permite desarrollar valores de colaboración. La educación sexual, juega otro papel importante,
con el fin de incidir en la solución de problemas tales como los embarazos adolescentes que han
Reforma centrada en la evaluación a los profesores con consecuencias punitivas. No obstante, hace
falta una mirada integradora de los intentos de profesionalización del magisterio, para darle
continuidad a los nuevos planes y programas de estudio, permitiendo una larga vigencia y
sedimentación.
46
El principal acierto de la NEM ha sido el considerar a los profesores como la clave del cambio
A pesar de que el NME ha sido criticado (Arias y Bazdresch, 2017); cabe mencionar que la
reducción de los contenidos de la propuesta de 2017 junto con su propuesta de nuevos libros de
texto para preescolar y el primer ciclo de educación primaria está siendo aceptada y probada por
los docentes en los salones de clase. Dado que el NME y la NEM son propuestas coexistentes en
el ciclo escolar actual, es pertinente la investigación de los cambios de este modelo con respecto a
la enseñanza.
A continuación, presentamos los tres principales referentes teóricos que guían la tesis: la teoría de
sobre la práctica docente; se trata de una síntesis sobre los principales postulados y conceptos de
que van a hacerlo propicio para ocupar un lugar entre los objetos de enseñanza.
enseñados en los contextos escolares se le llama transposición didáctica. Este proceso tiene cuatro
47
transposición dado que el saber científico se estructura, comunica y cobra sentido en la disciplina
denomina noosfera y designa los saberes matemáticos que van a ser enseñados en las instituciones
escolares y las perspectivas didácticas que pueden emplearse para comunicar dichos
—filosóficos, didácticos, metodológicos, cognitivos, entre otros—, que van a orientar los procesos
transformación desde el momento en que se instaura un saber científico hasta que es seleccionado
para ser enseñado. En este proceso se pueden identificar cinco características especiales e
Nociones
Desincretización
Puesta en textos
Tiempos didácticos
Tiempos de aprendizaje
Con respecto a la especificidad de los saberes, estos son el resultado de ajustes didácticos
elaborados en la noosfera a la luz de las necesidades del entorno social; cada saber científico se
somete a un proceso didáctico único que lo justifica y valida. Los objetos de saber que se
ocasiones de uso.
48
La incorporación y transmisión de los saberes en los contextos escolares implica la división
del saber en campos específicos. El saber es presentado de manera analítica con un discurso
detallado; por fragmentos, sucesiones de capítulos o lecciones, a este proceso se le conoce como
transposición conoce de manera explícita y escrita las nociones matemáticas con las que va a
trabajar, lo que lleva a la puesta en textos del saber que involucra las concepciones y epistemología
que orienta el aprendizaje con la característica de ser atemporales. Este proceso determina un
camino progresivo del conocimiento pues el texto está organizado y estructurado con una lógica
particular.
Para que estos saberes se integren como objetos de enseñanza se introducen como algo
novedoso, que genere inquietudes y retos para el que aprende, logrando un engranaje inicial con
los saberes antiguos y siendo punto de partida para la generación de nuevos aprendizajes. De esta
manera, hay una tensión entre lo nuevo y lo antiguo, que se supera cuando se dan los aprendizajes,
ya que el nuevo saber se articula a los precedentes, se automatiza, se hace cotidiano, se desgasta y
Estos parámetros señalados por la noosfera, junto con las concepciones, formación y
experiencias personales del profesor son los elementos adoptados como base para el diseño de
forma que se articulen con los requerimientos institucionales —currículum, libros de texto,
49
El profesor hace parte de un sistema didáctico; este sistema involucra tres elementos: el
profesor con sus concepciones, experiencia e historia (docente); el alumno con una estructura
tres elementos se regulan a través del contrato didáctico con el saber matemático como punto de
Los saberes sufren transformaciones a través de las prácticas sociales en las diversas
instituciones por las que transitan; por lo tanto, la escuela dialoga con otras instituciones que están
ubicadas fuera de ella. Entonces el maestro no es el único que realiza transposiciones y tampoco
debería culpársele por ello, más bien, la transposición permite analizar las condiciones en las que
(Sadovsky, 2019).
Con respecto al tercer momento transpositivo, es importante resaltar la relación disímil que
tiempo teórico lineal y secuencial que debería emplearse para enseñar un saber. Sin embargo, el
tiempo del que aprende es diferente y varía con respecto a las condiciones de cada individuo. En
estructura cognitiva existente, por ello no puede preestablecerse, es el alumno quien determina
El docente conduce la cronogénesis del saber, es la condición que le permite llevar a cabo la
renovación didáctica, esta situación de avance cronológico es destruida por el aprendizaje y vuelta
a construir por la enseñanza. Asimismo, enseñante y enseñado difieren en sus lugares con respecto
al saber en construcción: topogénesis del saber. El objeto de enseñanza se usa como objeto
transaccional entre dos regímenes del saber: entre la versión oficialmente enseñada y la versión
50
cuyo conocimiento se exige del enseñado. La diferenciación de los lugares debe manifestarse en
aprendizaje con base en algunos postulados de la Teoría Psicogenética de Piaget; al concebir que
estado de desequilibrio que ayuda a generar nuevas respuestas, las cuales se traducen como
organizado de saberes producidos por la cultura; estos saberes pueden ser comunicados a través
Para cada noción matemática en la TSD existe un conjunto de problemas que le son
específicos, esto implica que el conocimiento en cuestión aparece como la estrategia para resolver
los problemas involucrados. Además, hay una distinción entre conocimientos y saberes
matemáticos, los primeros se obtienen de la interacción del alumno con un medio y le permiten
controlar una situación o problema, mientras que los saberes son productos culturales de una
institución que tienen por objetivo identificar, analizar y organizar los conocimientos a fin de
En la TSD el concepto de situación se refiere a dos tipos de interacción: una entre el alumno
con una problemática que ofrece resistencias y retroacciones relacionadas con los conocimientos
matemáticos puestos en juego; y otra entre el docente y el alumno relativa a la interacción del
alumno con la problemática. Las interacciones entre alumno y medio se describen en el concepto
de situación adidáctica, en la cual el sujeto en interacción con una problemática pone en juego sus
51
propios conocimientos; modificándolos, rechazándolos o produciendo nuevos a partir de las
prolongados, por eso se piensa en una situación que se lleve a cabo varias veces, cambiando en
cada oportunidad algunas condiciones; ya sean los números en juego, las herramientas que se
permiten para abordarlo o las formulaciones que se proponen. Así mismo, cada conocimiento
puede caracterizarse por una o más situaciones adidácticas que preservan su sentido; algunas de
estas situaciones permiten un primer encuentro con el saber y todas dependen del sistema de
interacciones posibles del alumno con su medio. Así se distinguen las situaciones de acción,
formulación, validación y las interacciones que caracterizan a cada una de ellas están estrictamente
Brousseau (2007) plantea que en una situación típica de acción los alumnos toman decisiones
a cada paso, poniendo en juego sus conocimientos y desarrollando nuevas estrategias. Se adopta
una estrategia, rechazando intuitiva o racionalmente una anterior; la nueva estrategia se somete a
la experiencia y puede ser aceptada o rechazada según la apreciación que tenga el alumno sobre
cuales el alumno toma sus decisiones se le conoce como modelo implícito. Las situaciones de
52
formulación impiden la desaparición del modelo implícito de los estudiantes, su importancia puede
culminar la tarea y permitir que los alumnos lleguen a una meta (Brousseau, 2007).
Las situaciones de validación, de acuerdo con Fregona y Orús (2011:28) podrían definirse
como “situaciones organizadas para asegurar, en una tarea cooperativa, la búsqueda de la verdad
De acuerdo con Fregona y Orús (2011) en la TSD se concibe al docente como el responsable
de organizar los medios adecuados para que los estudiantes en interacción con ellos se relacionen
con los saberes culturales. Forman parte del medio; el objeto matemático a enseñar, la distribución
del tiempo en función de lo que es posible producir en torno a ese objeto de estudio, los materiales,
la consigna, los problemas, los textos, la organización de la clase y el hecho de favorecer algunas
La noción de contrato didáctico permite describir y explicar las interacciones entre docente y
alumno a propósito de la interacción entre alumno y medio. Esta noción da cuenta de las
cada uno de los interlocutores de la relación didáctica interpreta las intenciones y las expectativas
explícitas e implícitas del otro en el proceso de comunicación (Sadovsky, 2005). En la TSD las
interacciones entre docente y alumno a propósito del medio se pueden encontrar en fases de la
situación denominadas didácticas, en las que el docente interviene de forma intencional; ejemplos
devolviéndole al alumno la responsabilidad de hacerse cargo del problema que se le propone, para
que produzca sus conocimientos, los haga funcionar o los modifique como respuesta a las
53
exigencias del medio. A esta fase se le conoce como devolución; un proceso de negociación con
el alumno, que se sostiene durante todo el transcurso de la situación adidáctica, implica un retorno
reflexivo sobre las acciones desplegadas a raíz de los problemas propuestos para configurar la
situación adidáctica. La devolución exige que el docente garantice ciertas condiciones sobre el
plano de las normas matemáticas, necesarias para el trabajo de los alumnos en el problema.
cuenta de lo que los alumnos hicieron, describir lo sucedido y lo que está vinculado con el
proyecto de adquirir esos conocimientos. Ambos procesos se imbrican y son en cierta medida
Considerando que nuestro interés consiste en analizar las condiciones y circunstancias en que
sociocultural a fin de comprender las condiciones institucionales por las cuales transita el saber.
Por ello, tomamos en cuenta principalmente los estudios de Rockwell y Mercado (1988) que
coinciden en que los maestros construyen su práctica a partir de su propia biografía, en condiciones
En particular, Mercado (2002) plantea que las decisiones que los profesores toman sobre lo
que enseñan y omiten en sus clases, son decisiones de conocimiento cotidiano propio de la
profesión, implican el ensayo y la solución de los problemas que el trabajo mismo plantea en
condiciones específicas, lo que Mercado concibe como saberes docentes. Estos tienen un carácter
54
dialógico, es decir no han emergido únicamente de las construcciones de los profesores en su
práctica; devienen de un diálogo con voces externas, con experiencias anteriores, que han obtenido
curriculares.
De acuerdo con Ezpeleta (1992) los profesores son sujetos enteros, es decir, personas
coherentes referentes normativos. La edad, la etapa de la carrera, las experiencias de vida y los
factores de género constituyen a la persona total. Todos estos factores afectan el interés de las
personas y su reacción a los planteamientos normativos, así como su motivación para buscar
mejoras en su práctica (Fullan y Hargreaves, 2000). Randy y Corno (2000) plantean que los
profesores tienen una agencia, un rol activo ante el currículo y en vez de concebirlos como
artesanos que simplemente reproducen lo que les enseñaron los ven como artistas, porque realizan
creaciones, tienen autonomía e influencias externas. El profesor realiza una versión híbrida de las
Por su parte, los estudios de Rockwell (2007) permiten entender la incidencia de las reformas
en las acciones de los maestros al plantear que en la práctica de cada maestro se distingue la
influencia de diversas reformas y consignas educativas, así como los efectos de la introducción de
desde los años sesenta del siglo pasado. Si bien los docentes amortiguan y diluyen el sentido de
las reformas, no las anulan por completo; son actores clave que ejercen un efecto estabilizador
sobre el sistema (Loyo, 2002). Reconocer la sabiduría práctica de los profesores es un trabajo
contextualizadas.
55
La experiencia ha demostrado que los cambios en educación no se logran sólo por decreto, es
que los actores del cambio participen en el diseño y ejecución de las reformas, para que estas
El universo empírico de la tesis se compone de: la propuesta curricular vigente del Campo de
primaria, específicamente en el Eje Número, algebra y variación. Así como la gestión de tres clases
¿Qué transposiciones didácticas hacen los autores responsables del Eje Número, algebra y
¿Qué trasposiciones didácticas llevan a cabo dos maestras de primer grado cuando
A fin de indagar las posibles respuestas a las transposiciones didácticas planteadas en las
pretendimos responder las preguntas: ¿qué posturas teóricas sugiere la propuesta curricular para
56
Primer grado en el Eje Número, algebra y variación?, ¿en qué son coincidentes y en qué se
diferencian?; así mismo, nos interesó indagar ¿cómo gestionan dos profesoras en sus grupos, las
sugerencias didácticas del Libro de Texto Gratuito Matemáticas Primer grado?, ¿qué dificultades
Para llevar a cabo el análisis, asumimos una perspectiva metodológica en didáctica de las
matemáticas conocida como “doble enfoque” (Artigue, 2004: 15) que pretende:
Contribuir al análisis y a la comprensión de las prácticas de los docentes, tanto desde el punto de vista
de lo que pueden generar (los maestros) en términos de aprendizaje de los alumnos, como desde el
punto de vista de las normas y coerciones profesionales a las que responden.
Desde este enfoque, las sesiones de clase se analizan según tres dimensiones: la primera se vincula
con los contenidos trabajados en clase y la distribución prevista de las actividades entre el docente
y los alumnos, la segunda, refiere a las formas de trabajo de los alumnos durante las sesiones y la
tercera concierne a la interacción de los alumnos con el docente. Se consideran dos componentes,
el “social” relativo a las restricciones institucionales y sociales que pesan sobre las prácticas
docentes, y el componente “personal”, ligado a las concepciones del profesor en cuanto al saber y
dirigidas por Fuenlabrada (Martiradoni, 2004; Jiménez, 2014) y Block (Moscoso, 2005) sobre la
desde la perspectiva de Rockwell y Mercado (1988) al reconocer que los profesores construyen
57
sus prácticas a partir de sus experiencias, con los recursos culturales a su alcance y en diálogo con
con detenimiento.
Observación en el aula
Con el objetivo de comprender en profundidad qué logra transmitir por sí misma la propuesta
curricular respecto de su intención didáctica a los profesores de primero de primaria y qué distancia
existe entre dicha propuesta y lo que sucede en las aulas, observamos y documentamos seis clases
de matemáticas de primer grado; la razón de la elección del grado escolar fue porque era necesario
que los maestros participantes contaran con los nuevos materiales: LTG-M1° y su Libro para el
Maestro, correspondientes a la reforma educativa del 2017 y este grado era uno de los que los
habían recibido. Por ello el estudio se centró en dos maestras de primero de primaria que
durante tres clases consecutivas en las que implementaran lecciones del LTG-M1º,
específicamente del Eje: Número, álgebra y variación. Ambas profesoras trabajan en escuelas
públicas.
En febrero del 2019, una de las maestras se encontraba en el Bloque 2; gestionó dos de las
siete lecciones del Trayecto 3 titulado Hasta el 50 y una clase diseñada por ella, que consideró
necesaria para garantizar el aprendizaje de sus alumnos. La otra profesora gestionó tres de las diez
lecciones del Trayecto 6 perteneciente al mismo Bloque titulado Otra vez 50.
Solicitamos permisos por escrito a las autoridades escolares, maestras y padres de familia para
ingresar a las escuelas y videograbar las clases; a fin de realizar el levantamiento de datos. La
58
videograbación es un recurso pertinente para estudios como el que nos ocupa, porque permiten dar
cuenta de la gran cantidad y diversidad de elementos que suceden en las clases, conducentes
observar las clases todas las veces que sean necesarias. El análisis de las videograbaciones nos
ayudó a esclarecer los múltiples aspectos que no logran apreciarse en la observación de clases
Entrevistas
Grabamos en audio dos tipos de entrevistas que se hicieron a las docentes participantes; unas se
realizaron antes de que iniciaran la implementación de las lecciones del LTG-M1º pactadas para
cada clase. El propósito de éstas era averiguar cómo se posicionaban frente a los materiales
oficiales de la reforma educativa de 2017; así como, indagar algunos datos profesionales que
permitieran hacer una semblanza de ellas, a fin de contextualizar su práctica docente. Otras
entrevistas se realizaron al final de las clases documentadas, a fin de comprender las razones que
Buscamos generar un vínculo de confianza con las profesoras participantes, pretendiendo con
ello alcanzar una comprensión profunda del discurso que guía su práctica en relación con la
matemática.
Revisión documental
específicamente sobre el eje Número, algebra y variación. Contrastamos las posturas teóricas y
59
por eje, trayecto y lección. Asimismo, revisamos investigaciones sobre las decisiones didácticas
que asumieron los autores del eje estudiado, para comprender cómo se llevó a cabo.
60
CAPÍTULO II. Análisis de los Libros de Texto Gratuito (LTG-M1°) y de la
gestión docente
El Capítulo está dividido en tres grandes apartados; el primero relativo al análisis del LTG-M1°,
En este apartado analizamos la distancia entre lo planteado en los Planes y Programas de Estudio
y la propuesta de los autores del eje Numero, algebra y variación del Libro de Texto Gratuito
Matemáticas Primer grado. Dado que nuestro interés está en ese eje temático, describimos diversos
estudios sobre el desarrollo del sentido numérico, como insumo central para propiciar aprendizaje
sobre los números y sus operaciones, porque desde este posicionamiento los autores plantean la
resolución didáctica que proponen en el LTG-M1°. Así mismo, discutimos las tensiones de dos
Estudio de la propuesta curricular Aprendizajes Clave para la Educación Integral tiene algunos
explícita la referencia, se infiere de consideraciones como la de Block (2018) quien explica que,
desde la Reforma para la Primaria de 1993, la TSD ha sido fuente de inspiración y base teórica de
enfoques que asumen la resolución de problemas como meta y como medio del aprendizaje.
61
También en ese Capítulo describimos el recorrido metodológico planteado para gestionar las clases
momentos de discusión entre los alumnos; y también de institucionalización por parte del docente.,
que parecen distar de la TSD. Por ejemplo, enseguida de referir la resolución de problemas3 como
meta y como medio para propiciar aprendizaje, se expresa lo siguiente: “Se trata de que los
aprendidos previamente” (SEP, 2017: 301). Una posible interpretación de esa frase es priorizar la
retornando con ello a la enseñanza directa de los números y sus relaciones aditivas y
multiplicativas, sin gestionar, como lo señala la TSD, el medio para que los niños generen desde
problemáticas; con la intención que evolucionen las estrategias y se aproximen a los conocimientos
objeto de la enseñanza.
En la propuesta curricular 2017, referente en este trabajo, cuando se habla de los organizadores
curriculares, se describen para cada eje temático los aprendizajes que se esperan en cada nivel
educativo: preescolar, primaria y secundaria. Con respecto al eje de Número, álgebra y variación
se menciona lo siguiente:
En los niveles de primaria y secundaria se profundiza en el estudio de la aritmética, se trabaja con los
números naturales, fraccionarios, decimales y enteros, las operaciones que se resuelven con ellos y las
relaciones de proporcionalidad. Se espera que los estudiantes se apropien de los significados de las
operaciones y, de esta manera, sean capaces de reconocer las situaciones y los problemas en los que
3
La palabra “problemas” en lugar de “situaciones” -en el sentido de la TSD- puede ser, en parte, la causante de la
transposición didáctica de la noosfera. Esta diferencia ya ha sido mencionada por Block (2018).
62
estas son útiles. Además, se busca que desarrollen procedimientos sistemáticos de cálculo escrito,
accesibles para ellos, y también de cálculo mental. (SEP, 2017: 304)
Si bien, en este fragmento se alude al significado de las operaciones, no es claro a qué refiere
esto y su correlación con la búsqueda de solución a problemas aditivos y multiplicativos que den
sentido a la emergencia de la operatoria; por lo que el párrafo citado parece privilegiar nuevamente
que es más importante conocer los números (naturales, fraccionarios, decimales y enteros),
aprender a resolver las operaciones con éstos, para identificar posteriormente en qué problemas
accidentado, y las últimas reformas plantean un discurso cargado de buenas pero vagas
intenciones. En el Capítulo I dimos cuenta de los contextos sociales y políticos que influyeron en
que haya sucedido de esta manera en las tres últimas reformas educativas. Ahora es necesario que
publicada por la SEP (2017), por estar vigente en el momento de levantamiento de datos de la
En la organización curricular de la Reforma educativa de 2017 en tres ejes y doce temas hay,
por un lado, un avance respecto a las anteriores tanto en la reducción de contenidos (centrándose
secundaria. Así mismo, hay un avance en la organización de las nociones matemáticas por medio
de los problemas que éstas resuelven y de acuerdo con las posibilidades cognitivas de los niños
(Fuenlabrada, 2019). Por otro lado, en el LTG-M1°, los autores, como ocurre siempre, plasman su
interpretación particular de los programas, nos interesa ahora revisar esta interpretación.
63
El libro de primero de primaria, que es el estudiado en esta tesis, está organizado en tres
bloques; cada uno se divide en nueve trayectos en promedio y cada trayecto se dedica a un eje 4.
Los trayectos tienen un promedio de 10 lecciones que se sugiere trabajar normalmente en un día,
máximo en dos. Las sugerencias didácticas generales para los tres ejes plantean un discurso que
Para aprender matemáticas es necesario hacer matemáticas y esto implica involucrarse en la resolución
de problemas, hacer preguntas y construir significados. Esto no significa que los alumnos deban
deducir por sí solos todos los conceptos y procedimientos matemáticos. En interacción con sus
compañeros y con el docente, los estudiantes lleven a cabo acciones matemáticas: generación de
conjeturas, búsqueda de patrones o regularidades y desarrollo de argumentos y justificaciones,
incluyendo términos, procedimientos y conceptos matemáticos que construyen durante el mismo
proceso de resolución de problemas. (SEP, 2018a, p.7)
de cuestiones matemáticas Sadovsky (2005). En este sentido parece haber una relación con la TSD,
sin embargo, hay otros fragmentos que parecen diluirse entre otros enfoques teóricos como, por
ejemplo:
Se presentan problemas significativos, ante los cuales los alumnos no tengan una respuesta inmediata
y cuya solución requiera de un nivel cognitivo alto, dentro de un proceso continuo en el que se explora,
generan estrategias, obtienen conclusiones y plantean otras preguntas para iniciar nuevos procesos de
exploración. (SEP, 2018ª: 34)
En esta cita, si bien, se habla de resolver problemas, no se explicita que de esa manera se
enfoque que enfatiza la resolución de problemas como una buena práctica matemática en sí misma.
El “enfoque” es entonces un conjunto de ideas algo vagas, que se interpreta de distintas maneras
4
Al final de cada bloque, hay un trayecto que apela a un proyecto final, conjugando los tres ejes.
64
El sentido numérico
El Libro para el Maestro 2018 plantea recomendaciones didácticas por eje5, por trayecto y por
lección. Particularmente para el eje que interesa a la investigación, los autores plantean que:
A lo largo de las recomendaciones didácticas sobre este eje, es claro que el desarrollo del
sentido numérico es la clave del enfoque que los autores consideran para el aprendizaje del número
y la operatoria ya que por lo menos se menciona en cinco ocasiones adicionales. Cabe mencionar
que, en todas ellas, se intenta complementar la definición de esta noción nombrando otros
mental (SEP, 2018a). Con base en esta recurrida mención, decidimos indagar sobre las
En las dos últimas décadas, algunas propuestas curriculares en el mundo —Estados Unidos de
América, Alemania y Turquía, entre otras— utilizan ampliamente el término sentido numérico. A
investigación es controvertida (Pitta-Pantazi, 2014). Por un lado, diversos autores plantean que la
noción es vaga y sin consenso sobre sus alcances e implicaciones (Verschaffel, Greer y De Corte,
5
Los LTG-M1° fueron elaborados por tres subgrupos de investigación bajo una misma coordinación. Cada subgrupo
dio una resolución didáctica al eje de su autoría, no necesariamente coincidente con la asumida por los otros subgrupos,
al menos esto sucede entre el eje de Número, algebra y variación y el eje de Forma, espacio y medida. Se ahondará
un poco sobre esto, al analizar los actores involucrados en la noosfera y cómo inciden en el saber.
6
Inicialmente se había contemplado entrevistar a los autores del eje Número, Algebra y variación del LTG
Matemáticas Primer Grado -por ofrecimiento de uno de ellos-, para conocer en profundidad la resolución didáctica de
los contenidos temáticos del eje de su autoría; básicamente porque ese autor, en una conversación informal, mencionó
al Enactivismo como una Teoría de aprendizaje que habían utilizado como inspiración en lugar de la TSD para la
elaboración de las lecciones de su responsabilidad. No obstante que se revisó bibliografía sobre Enactivismo, no se
logró comprender cómo se realizaba ésta en las lecciones, por lo que la entrevista ofrecida era de interés, pero
lamentablemente no pudo concretarse.
65
2007; Wagner y Davis, 2010; Pitta-Pantazi, 2014; Can y Özdemir, 2019). Por otro lado, hay
investigadores que exponen la noción explícitamente (Sood y Jitendra, 2007; Kathotia, 2009; Kuhn
exponen de manera más clara, una de éstas realiza una revisión teórica (Çekirdekci, Şengül y
Doğan, 2018) y expone que el término apareció por primera vez en 1987 por el Consejo Nacional
de Profesores de Matemática (NCTM), que señalaba que los niños con buen sentido numérico: (1)
tienen un buen entendimiento sobre los significados numéricos, (2) pueden desarrollar múltiples
relaciones entre los números, (3) reconocen las magnitudes relativas de los números, y (4) conocen
el efecto de operar con números. Posteriormente fue definido como la intuición y la comprensión
natural de los estudiantes que tienen la habilidad de realizar cálculos de más de una manera, en
También se entiende como un conocimiento que se obtiene como resultado de una interacción
exitosa con el medio ambiente y como la capacidad para comprender patrones, haciendo cálculos
habilidad para desarrollar estrategias efectivas para superar situaciones que requieren
procesamiento. Con base en su revisión teórica, Çekirdekci, Şengül y Doğan (2018) concluyen
que el sentido numérico es un proceso cognitivo que permite hacer inferencias lógicas sobre
66
Por su parte Kuhn y Holling (2014) definen al sentido numérico como un conjunto de
numéricas. Así mismo, Sood y Jitendra (2007) en su revisión documental encuentran que es una
conciencia y comprensión sobre qué son los números, sus relaciones, su magnitud, la relevancia
de operar con ellos, incluido el uso del cálculo mental y la estimación. Es una forma de pensar
sobre los números en términos de sus diversos usos e interpretaciones, que se consideran críticos
para todos los aspectos de las matemáticas y también es la base para el desarrollo del aprendizaje
examinar su impacto.
En México, el INEE en 2014 hizo una síntesis de varias definiciones sobre sentido numérico,
desarrolla acerca de los números, lo que le permite emplearlos con flexibilidad y creatividad al
estrategias numéricas propias. Tener sentido numérico implica que, frente a un problema
matemático, una persona decida si es suficiente con estimar el resultado, en caso de que requiera
combinando dos o más de estos recursos. Se espera que los alumnos hagan estimación del
resultado, que no siempre resuelvan haciendo uso de los algoritmos con cálculo escrito, sino que
67
Hasta aquí se presentaron definiciones amplias sobre todo lo que implica el sentido numérico,
cabe mencionar, que en todas ellas hay una alusión significativa a las relaciones entre los números,
propuesta curricular estudiada— queda en segundo plano, parece ser que a partir de una buena
adquisición del sentido numérico se puede aplicar la habilidad a la resolución de problemas. Por
ejemplo, Sood y Jitendra (2007) señalan que el sentido numérico es la base para el desarrollo del
aprendizaje y comprensión de los problemas; o bien, el INEE en 2014 reporta en su estudio que
(el sentido numérico, específicamente el conocimiento de los números es) lo que le permite (al
desarrollo del sentido numérico propicie en los alumnos una mejora significativa en su capacidad
Gerofsky (2004) (en Wagner y Davis, 2010) mostró que los problemas verbales derivados del
sentido numérico no han cambiado mucho a lo largo de los años, en realidad se configuran para
alentar a los estudiantes a ignorar los contextos. Por ejemplo, en un problema verbal típico que
involucra a alguien llamado John midiendo arroz; ‘John’, ‘arroz’ y los números son marcadores
de posición que podrían ser sustituidos por otras cosas o valores, pero las señales que indican
problemas de palabras relativamente sin sentido, parece que se considera que el sentido numérico
68
matemática desde los problemas, mismo que los ubica antes, durante y después de la adquisición
de los números sus relaciones y operaciones. Primeramente, para propiciar la emergencia de dichos
económicas y funcionales mejores que las que los alumnos han utilizado en la primera fase del
En 1992 McIntosh (citado en Verschaffel, Greer y De Corte, 2007) realizó un estudio sobre el
los números y aplicaciones del número. El primer componente; conocimiento de los números,
implica habilidades como sentido de orden del número; por ejemplo, indicar un número en una
recta numérica vacía, dados algunos puntos de referencia, representaciones múltiples para
números; por ejemplo, 3/4 = 0,75, sentido de magnitud relativa y absoluta de números; por
ejemplo, ¿has vivido más o menos de 1,000 días?, y el sistema de puntos de referencia; por
ejemplo, reconociendo que en la suma de números de dos dígitos los resultados son menores o
iguales a 200. El segundo componente, llamado operaciones con los números, involucra
comprender el efecto de las operaciones; por ejemplo, saber que la multiplicación no siempre hace
estas propiedades al inventar procedimientos para el cálculo mental y, entender las relaciones entre
las operaciones; por ejemplo, la relación inversa entre suma y resta, y entre multiplicación y
división. Al final, se expone el tercer componente, la aplicación del conocimiento, que aparece en
69
último lugar. Este implica habilidades como entender la relación entre contextos problemáticos y
el cálculo necesario; por ejemplo, entender que un problema como "Skip gastó $2.88 en manzanas,
$2.38 para plátanos y $3.76 para naranjas; ¿podría Skip pagar esta fruta con $10?” se puede
resolver de forma rápida y segura estimando la suma de las tres cantidades enteras en lugar de
hacer el cálculo exacto, conciencia de que existen múltiples estrategias de cálculo para un
problema dado, e inclinación a utilizar una representación o método eficiente como puede ser no
resolver [375 + 375 + 375 + 375 + 375] / 5 sumando los cinco números y luego dividiendo el
resultado entre 5, sino visualizar que la suma es equivalente a 5X375 que al dividir entre 5 da 375,
porque 5/5=1 y 1X375=375, e inclinación a revisar los datos y resultados (tener una tendencia
Por su parte, Can y Özdemir (2019) reportan que la investigación sobre el sentido numérico
presenta argumentos y resultados contradictorios con respecto a los efectos de tareas y actividades
basadas en el contexto; algunos estudios apoyan los efectos positivos de tareas basadas en el
contexto en el desarrollo de sentido numérico, mientras que otros estudios muestran que el
estudiantes. Partiendo de esta contradicción, su estudio tuvo como objetivo contribuir a la literatura
al examinar el sentido numérico de los estudiantes con respecto al tipo del problema; es decir,
basado en el contexto vs. no basado en el contexto. Sus resultados mostraron que los estudiantes
con buen sentido numérico tuvieron más éxito en la prueba de problemas no basados en el contexto
en comparación con la prueba de problemas basados en el contexto. En línea con estos hallazgos,
los porcentajes correspondientes de incorrecto y las respuestas sin contestar fueron más altas para
los ítems basados en el contexto que los ítems no basados en el contexto. Los resultados de este
estudio sugieren que tener un buen sentido numérico no implica, necesariamente, poder resolver
70
problemas, los estudiantes que participaron en él pudieron resolver procedimientos algorítmicos
sin necesidad de fijarse en el problema, lo que deja ver, qué es lo que está desarrollando en los
niños esta noción, no necesariamente la posibilidad de establecer la relación semántica entre los
menos importante ser competente con cálculos aritméticos y manipulaciones algebraicas que tener
los alumnos capaces de extraer una estimación significativa y comunicar esto a los demás. En esta
promedios o pronósticos) y se encuentra una dificultad en realizar cálculos sin sentido o saber
Hasta aquí hemos presentado algunas dificultades para conceptualizar y reconocer al sentido
numérico como una noción acabada, además hemos reportado dificultades relacionadas a la
Como hemos venido anticipando en este Capítulo, exponemos algunas tensiones entre el enfoque
el eje Número, álgebra y variación. Por un lado, hay varios planteamientos que responden a la
Teoría de Situaciones Didácticas, no obstante, en el eje estudiado hay otros que responden al
desarrollo del sentido numérico, como antecedente al planteamiento de problemas. ¿Son estos dos
71
enfoques opuestos?, ¿pueden dialogar en una propuesta curricular?, ¿pueden implementarse en
Para responder si los enfoques son opuestos, es necesario recapitular sobre cómo se pretende
la adquisición de conocimiento desde la TSD en comparación con los estudios alusivos al sentido
estado de desequilibrio, lo que ayuda a generar nuevas respuestas, las cuales se traducen como
la cultura; estos saberes pueden ser comunicados a través de una situación fundamental empleada
Los autores del Eje Número, álgebra y variación del LTG-M1° por su parte, apelan a la noción
de sentido numérico como la forma de adquirir el conocimiento de los primeros 100 números
Como vimos en el apartado anterior, las tareas propuestas para adquirir un buen sentido
numérico son interesantes; no obstante, postergan el trabajo con los problemas y por tanto parecen
opuestas a la TSD, más adelante regresaremos sobre esto en ejemplos concretos del libro. En la
propuesta curricular Aprendizajes Clave para la Educación Integral se señala específicamente que
para la educación básica “la resolución de problemas es tanto una meta de aprendizaje como un
Parece que los autores no son conscientes del antagonismo entre la postura que deviene de la
TSD y la que sugiere desarrollar fundamentalmente el sentido numérico ya que, en las lecciones
del LTG el énfasis está en el desarrollo del sentido numérico; mientras que, en las recomendaciones
didácticas generales del Libro para el Maestro, se enuncian discursos como el siguiente:
72
En el libro de texto se incluyen distintos problemas y actividades cuya finalidad es favorecer el
aprendizaje matemático. Por un lado, se tienen problemas de tipo exploratorio en los que se invita a
investigar lo que sucede en diversas situaciones, a registrar y analizar observaciones y a emplear
procedimientos propios. Por otro, hay actividades específicas a través de las cuales se construye, por
ejemplo, una estrategia, un procedimiento o un acercamiento puntual a un concepto. Los problemas
exploratorios y las actividades puntuales se trabajan de manera entrelazada. (SEP, 2018ª:14)
Si partimos de este planteamiento, todo pareciera indicar una correspondencia con la TSD en
donde el sentido numérico formaría parte de las actividades puntuales, mientras que las situaciones
serían los problemas de tipo exploratorio. Pero debe tomarse en cuenta que estas recomendaciones
son generales, y en las específicas del Eje Número, álgebra y variación se priorizan las actividades
En este eje los estudiantes se familiarizan con la estructura del sistema de numeración decimal a través
del conteo, la lectura, escritura y comparación de números, así como también por medio del desarrollo
de estrategias de cálculo y de resolución de problemas de suma y resta. (SEP, 2018ª: 44)
Como puede apreciarse, después de todas las actividades alusivas al sentido numérico se menciona
la resolución de problemas, si a ello se adiciona que concretamente en las lecciones del LTG-M1°
al final de éstas, ocasionalmente se plantea solamente un problema, se tiene que, como señala
Gerofsky (2004) en Wagner y Davis (2010) los problemas derivados del sentido numérico “(…)
se configuran para alentar a los estudiantes a ignorar los contextos”; es decir, el enfoque didáctico
que subyace en el LTG-M1° no considera a los problemas como el medio para propiciar la
adquisición de los conocimientos previstos para el primer grado sobre el Eje Número, algebra y
variación. A continuación, se presentan dos lecciones del LTG-M1° donde los problemas aparecen
al final, tal como se menciona en párrafos anteriores, incluso con la leyenda un paso más que de
acuerdo con la SEP (2018a:15) consiste en “retos para que los alumnos perciban el aprendizaje de
las matemáticas como un proceso continuo en el que se explora, generan estrategias, obtienen
conclusiones y plantean otras preguntas para iniciar nuevos procesos de exploración”, cabría
73
preguntarse por qué dejarlos al final, ya que muchas veces, como lo veremos en la gestión de las
clases de las profesoras, ni siquiera alcanzan a resolverlos por falta de tiempo, o bien de manera
apresurada las maestras se quedan con la primera respuesta satisfactoria por parte de los niños si
Figura 6. Ejemplo 1 de lección donde aparece un problema al final de la lección (SEP, 2018b).
En esta lección, por un lado, se pide a los niños que calculen, lo cual es poco probable que ocurra,
porque tienen frente a ellos las fichas para contarlas; por otro lado, la consigna dice que jueguen,
pero no es un juego, porque no hay un ganador, se tiene entonces la típica idea de que, por tener
dados, se trata de un juego. Como puede apreciarse al final de esta lección se plantea un problema,
74
si bien no se trata de un ejemplo del enfoque tradicional que consiste en poner los problemas para
la aplicación del conocimiento, se trata de un problema difícil, porque está implicada la resta. La
lección como tal, también plantea una situación problemática en la que los niños tienen que poner
en juego sus conocimientos, sin embargo, en el análisis de las clases se ve cómo el exceso de
material de esta lección bloquea su propósito didáctico, lo que para la profesora le resulta difícil
Figura 7. Ejemplo 2 de lección donde aparece un problema al final de la lección (SEP, 2018b).
75
En esta lección se sugiere el uso de tableros de 10 para poder realizar las sumas, después de
que los niños emplean los tableros, propios del desarrollo de sentido numérico, se plantea un
problema que, si bien se relaciona con la lección, también dista de ella, porque se pide a los niños
hacer uso del cálculo mental, cuando anteriormente se les solicitó comprobar todos sus resultados
haciendo uso de los tableros de 10. En el análisis de las clases de las profesoras se ahonda más
En orden a otro tipo de cuestionamientos, nos preguntamos ¿cómo dialogan los enfoques
(sentido numérico y resolución de problemas) en la propuesta del LTG-M1°?; más aún, ¿cómo se
implementan en una lección? De entrada, podría pensarse que no es posible, porque la ruta de
76
En esta lección se solicita a los niños que cuenten los objetos de una caja que el profesor les
da, la pretensión es que reconozcan como insuficiente su conteo de uno en uno y por tanto, los
autores anticipan, y la maestra asume esto como posibilidad, que los niños van a sustituirlo por
una estrategia de conteo a través de agrupamientos, para que -en la misma sesión de clases-, se den
cuenta de que el agrupamiento más fácil y rápido es el de diez en diez y puedan con este recurso
contar colecciones, atendiendo al agrupamiento del SND. Sin embargo, este recorrido dista del
que podría realizarse desde la TSD; en ésta habría que problematizar el conteo de colecciones con
un número suficientemente grande para que los destinatarios se vean en la necesidad de cambiar
su estrategia de conteo uno a uno por otra que sea más pertinente, de tal manera que la cantidad
cuestionando las estrategias que pongan en juego los niños, éstas evolucionen hacia el
reconocimiento de la funcionalidad de los agrupamientos de diez elementos por sobre otro tipo de
agrupamientos. Y, desde este nuevo conocimiento —el conteo de diez en diez—, los niños
es que por aproximaciones sucesivas los niños vayan acercándose lo más posible a la
Decimal.
contextualizar, para poner a los niños en la necesidad de hacer agrupamientos; basta con
solicitarles que cuenten las colecciones de diferentes maneras y las comparen, pero no tiene sentido
para los niños encontrar diferentes formas de contar si pueden resolver la pregunta planteada,
contando de uno en uno. Además, si en la organización de las lecciones se quiere visualizar cómo
77
se realiza el planteamiento metodológico para propiciar el aprendizaje a través de la resolución de
problemas; así como los lineamientos didácticos derivados de la TSD, esto es difícil de lograr por
la supremacía que los autores dieron al desarrollo del sentido numérico. Sin embargo, se supone
que cualquier autor de LTG, está obligado a atender las sugerencias metodológicas para la
Aprendizajes Clave para la Educación Integral; entonces, ¿cómo resolvieron los autores esta
tensión?
Con base en la revisión del LTG-M1° encontramos, por un lado, que cuando los niños
enfrentan la pregunta ¿cuántos hay? en relación a diferentes colecciones, se espera pongan en juego
sus conocimientos (previos) de conteo —en ello hay un acercamiento entre ambos enfoques— y
que, en las tres o cinco preguntas que plantea la lección, los niños transiten del conteo uno a uno
diversos —de dos en dos, de cuatro en cuatro, de diez en diez, entre otros— y por otro lado, que
reconozcan que el conteo de diez en diez como la manera ‘más fácil y rápida’ para contestar las
encuentro entre los dos enfoques, salvo que el tiempo didáctico necesario para que la estrategia de
conteo uno a uno evolucione a la estrategia que los autores esperan: el conteo de diez en diez y el
reconocimiento de la pertinencia de este sobre otros tipos de agrupamiento requiere mucho mayor
tiempo que los 30 o 40 minutos previstos para el desarrollo en clase de una lección.
Pero fundamentalmente los autores no propician —como lo prevé la TSD— que la estrategia
de conteo uno a uno se manifieste a los niños poco útil y funcional para resolver las problemáticas
de conteo que les plantean las lecciones. Es por esto, que las maestras se ven en la necesidad de
señalar a los niños que realicen agrupamientos diferentes para contar, que agrupen específicamente
78
de diez en diez y que vean que hacerlo así es una mejor manera de contar. Es decir, de esta forma,
las maestras al mejor estilo tradicional ‘enseñan’ diferentes maneras de contar incluida la de diez
en diez a propósito de resolver las lecciones del LTG-M1°, no sin pocas dificultades, como se
Los problemas, en caso de existir, aparecen al final de las lecciones aislados de la estructura
de la clase. Como se verá posteriormente, un problema interesante que aparece en las lecciones
estudiadas fue resuelto por la maestra Araceli y Luis juntaron 35 fichas, si a Luis le salió en los
dados 20, ¿cuánto le salió a Araceli? (SEP, 2018b). El problema es interesante por la relación
semántica involucrada (Fuenlabrada, 2009), pero no hubo oportunidad para que los niños se
implicaran en la búsqueda de solución. Más aun, no obstante que un niño dijo que había sumado,
la maestra ni siquiera reparó en esta respuesta y resolvió el problema con una resta porque tenía
prisa por terminar la clase; pero fundamentalmente porque el problema no le mereció ninguna
importancia.
De hecho, desde el posicionamiento de los autores, estos problemas no son más que un
apéndice del trabajo central de las lecciones que prioritariamente se orienta hacia el desarrollo del
sentido numérico de los niños. Como los problemas aparecen ocasionalmente y al final de las
lecciones; es fácil anticipar que ni los estudiantes ni los maestros les otorguen demasiada
importancia por la premura de dar por terminada la clase, como le sucedió a una de las maestras
participantes.
1993— éste constituye una situación adidáctica de la TSD, que pone en juego las reglas de
7
El nombre de la profesora fue modificado para proteger su identidad
79
agrupamiento del Sistema de Numeración Decimal. Es probable que uno de los recursos de los
Finalmente, nos preguntamos ¿cómo sortean las maestras, las resoluciones didácticas para el
desarrollo del sentido numérico de los niños, asumidas por los autores del Eje Número, algebra y
Para responder a esa pregunta presentamos a continuación, los análisis de las clases gestionadas
Sesión 1
Las clases de matemáticas que analizamos a continuación se realizaron en febrero del 2019; la
profesora a cargo del grupo es la maestra Diana, Licenciada en Educación Primaria por la Escuela
momento de la toma de datos tenía 17 años de experiencia docente; dos de ellos con el grado de
primero. Trabaja en una escuela vespertina del norte de la Ciudad de México de 14:00 a las 18:00
horas. En las mañanas trabaja en otra primaria, también con el primer grado. Considera que el
LTG-M1° del 2018 viene mejor organizado que los Desafíos Matemáticos; porque los trayectos
evaluación. Además, considera muy útil el Libro para el Maestro porque es poco lo que ella le
modifica a las lecciones. El libro anterior lo percibe muy amplio en contenidos y estructura
complicada, sentía que se perdía, nunca tuvo muy claro cómo debería usarlo y divagaba porque no
80
El grupo de Diana tiene 20 alumnos: 11 niños y 9 niñas, el primer día de la observación
asistieron 17 (10 niños y 7 niñas). Para llevar a cabo la lección, Diana organizó cuatro equipos:
tres con cuatro estudiantes y uno formado por cinco. Cabe destacar que la escuela primaria, en
dónde se llevaron a cabo las observaciones, es una escuela pública que cuenta con el mobiliario de
Al inicio de la sesión la profesora pretendió hacer un repaso sobre los usos del número, con la
participación de los niños, que terminó en que éstos dijeron en qué lugares podrían encontrarse los
signos numéricos, ésta es una práctica común y recurrente de los docentes quienes se ocupan y
preocupan porque los niños vean que los números están en todas partes, pero difícilmente llevan
la experiencia de saber en dónde están los números a que los niños comenten sobre cómo se están
usando esos números. Es decir, los niños mencionaron que hay números, por ejemplo, en los
teléfonos, en las casas, en los cumpleaños y al contar. Para empezar a comprender la función
comunicativa del lenguaje matemático (los números naturales, son parte de éste), no basta con que
los niños digan en qué lugares hay números escritos, sino que reflexionen sobre los diferentes usos
del símbolo numérico, éste comunica cosas diferentes en función del lugar en donde está escrito a
saber, como: cardinal, ordinal o código. No se espera, desde luego, que la profesora use en el
primer grado de primaria esos tres términos, solo consideramos que es necesario tenerlos en cuenta
en la enseñanza8 para iniciar el largo proceso de reconocer a la matemática como un lenguaje que
comunica cosas diferentes en función de cómo se le utilice; los números como códigos en el
8
La propuesta curricular inicia este reconocimiento y diferenciación del uso de los números, desde preescolar.
81
teléfono se usan de manera distinta a cuando aparecen como el resultado de un conteo (cardinal)
(Fuenlabrada, 2017a).
Diana, posteriormente dio a cada equipo una caja y las indicaciones generales para llevar a
cabo un juego, por ejemplo: respetar reglas y compartir el material. Además, realizó un ejercicio
de respiración, con la pretensión de favorecer la concentración de los niños quienes simulan tener
una vela en una mano y una flor en la otra, y así, inhalan y exhalan, moviendo su cara de una mano
hacia la otra. Una vez que los estudiantes tenían el material, la profesora planteó la siguiente
consigna:
Ma9: Vamos a contar, a ver quién gana a contar cuántos cubitos tiene cada equipo.
Para contar los cubitos los niños tardaron 45 segundos, en la consigna del Libro para el Maestro
se sugiere el uso de registros: “Conviene pedirles registrar de alguna manera cómo contaron, de
Sin embargo, cuando la profesora formuló la consigna, omitió pedir a los alumnos el registro
sobre cómo habían contado las cantidades. Tampoco se hizo cargo de la sugerencia didáctica que
9
Ma: maestra
82
viene en el Libro para el Maestro sobre la estimación de la cantidad de objetos “Inicie pidiendo
que, sin contar, digan cuántos objetos piensan que hay en la caja…” En la entrevista, posterior a
la observación de la clase, Dina explicó por qué no solicitó el registro, pero no se pronunció sobre
el trabajo de estimación de cantidades10. Respecto a los registros, la maestra argumentó que los
niños no habían completado su proceso de lectoescritura y por ello no les solicitó que registraran
sus resultados. Diana, como muchos maestros, piensa que la única manera de comunicar algo por
escrito es a través de la representación simbólica convencional tanto para la lengua escrita como
para los números. Además, es probable que la profesora percibiera dificultades al seguir esta parte
de la consigna, ya que no es muy claro desde el LTG-M1°, qué es exactamente lo que los niños
deben registrar y cómo ese registro les podría ayudar a comunicar sus resultados.
La mayoría de los niños contaron de uno en uno, sacando todos los objetos y metiéndolos
después a la caja de sorpresas. Al inicio, los equipos no se organizaron para contar, por lo que dos
o tres integrantes metieron objetos simultáneamente a la caja, a la vez que el equipo, o algunos
miembros involucrados, pronunciaba la serie numérica. Esto provocó un conteo incorrecto, mismo
que se evidenció cuando los niños expresaron a la docente, la cantidad de objetos que tenían. Las
cantidades que les resultaron eran muy pequeñas en comparación con la cantidad que la maestra
había puesto en cada caja. Diana, después de solicitar las cantidades y preguntar cómo le hicieron
para contar, les explicó cuál había sido su error, en lugar de darles oportunidad a los niños de
encontrar una explicación; fue así como la maestra les dijo que el error que cometieron fue meter
dos o tres objetos simultáneamente y hacer corresponder esa acción solamente con un número de
10
Tampoco la entrevistadora reparó en esta ausencia.
83
Uno de los equipos sugirió el conteo uno en uno estableciendo la correspondencia correcta de
un objeto con un solo número de la sucesión numérica oral, la profesora así lo solicitó para la
profesora desestimó este tipo de conteo e interrumpió para lanzar una nueva consigna:
Ma: A ver chicos, fíjense bien, ¿habrá una forma más fácil de contarlos? Porque ahorita...
Ma: A ver posición de atención.
Aos: ¡Sí señor cómo no! [los niños contestan a coro, como si estuviesen en la milicia]
Ma: Ya ellos ya contaron las suyas [se refiere a un equipo], pero para poder comprobar lo que ellos
hicieron, voy a tener que estar sacando uno a uno, uno por uno [los objetos]. ¿Qué les parece si hacemos
torres? las torres que hacemos como las palanquitas del Atari11 que vimos el otro día, que poníamos
tres, tres, tres y una hasta arriba (10 en total). Vamos a ver cuántas torres podemos formar. En sus
marcas, listos, fuera12.
Sensevy (2007) plantea que el transcurrir del tiempo didáctico es necesario para que ocurran los
aprendizajes, en este sentido la reticencia refiere a una regla implícita que el profesor debería tener,
al no revelar de inmediato lo referente al saber. Desde esta perspectiva, la profesora asumió una
posición de no reticencia, al solicitar las torres de 10 sin dejar que los niños emplearan sus propios
Esta situación se propició por la organización de la lección del LTG-M1° que presenta las
resolver una lección por clase. Esto no favorece el tiempo didáctico necesario para que los
alumnos, por su cuenta, elaboren alternativas de conteo. Es decir, desde el diseño de la lección en
el LTG-M1° no es claro de qué forma los alumnos podrían enfrentarse a una reflexión para valorar
11
Atari es una productora de videojuegos estadounidense, su control consta de un prisma rectangular como base y
una palanca en forma de cilindro por encima de éste.
12
Ma: maestra; Aos: alumnos; Aa: alumna; Ao: alumno
84
la pertinencia de sus procedimientos, por lo que la profesora señala el rumbo de la clase, pidiendo
Los estudiantes reconocieron a qué se refería su maestra con formar torres, todo parece indicar
que las habían construido en actividades anteriores. Como los objetos de la caja de sorpresas eran
cubos, se favorecía con ello el agrupamiento solicitado a través de la construcción de torres: una
base de tres por tres y un cubo por encima de esta. Los niños realizaron sus torres, sin embargo,
de diez en diez, lo hicieron de uno en uno; es decir, contaban los cubos que formaba cada una de
Ma: ¿Cuántas torres logró hacer este equipo? A ver enséñenoslas, pónganse manos atrás (sic). Vengan
para acá de este lado todos, vengan todos de este lado [hace que los niños se paren en un lugar del salón],
aquí está ¿Cuántas [torres] hay aquí? [Señalando 2 de las 5 torres que se formaron]
Aos: Dos
Ma: No, ¿cuántas hay? fichitas, ¿cuántos cubitos hay aquí?
Aa: Diez
Ao: Uno, dos, tres [cuenta uno a uno los cubitos de una de las torres]
Ma: A ver ayúdenme o cuéntale. Ayúdenle a Alan
Aos: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.
85
Ma: A ver espérenme, espérenme, espérenme [los alumnos siguen contando sin detenerse]
Aos: Once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte
Ma: Veinte, síguele
Aos: Veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro, veinticinco, veintiséis, veintisiete, veintiocho… [los
niños siguen contando hasta el 52]
En este fragmento, se puede advertir la intención de la profesora de impulsar el conteo de diez en
diez, al decir póngan las manos atrás. Sin embargo, cuando los alumnos respondieron dos a
propósito de las torres que ella señalaba, desatendió esa respuesta pidiéndoles el número de cubos.
A pesar de que una niña dijo diez, la profesora aprobó que los alumnos iniciaran el conteo de uno
en uno, perdió así, la oportunidad de ver si los niños podían o no contar de diez en diez. Hubo otro
momento en donde parece que pretendía llevar a los niños al conteo por agrupamientos de 10,
cuando les dijo a ver espérenme, espérenme, espérenme; sin embargo, los estudiantes no
detuvieron su conteo de uno en uno y la maestra finalmente cede porque les dice a los niños: veinte
En la TSD la noción de contrato didáctico permite describir y explicar las interacciones entre
docente y alumnos a propósito de la interacción entre alumno y medio. Esta noción da cuenta de
cuando cada uno de los interlocutores de la relación didáctica interpreta las intenciones y las
Como describimos en el fragmento anterior de la clase, hubo intentos de la profesora por llevar
a los niños al conteo de diez en diez; sin embargo, no logró romperse el contrato del conteo uno en
conteo de diez en diez y, por otro lado, las expectativas de la maestra respecto a lo que esperaba
Después la profesora intentó nuevamente apoyarse en las torres para hacer el conteo:
Ma: Pero ahora fíjense bien, ayúdenme a contar porque si no vamos a estar en cada uno, nos vamos a
tardar más. Vamos a contar de diez. Diez, veinte…
86
Aos: Treinta, cuarenta, cincuenta
Ma: Cincuenta
Aos: Sesenta
Ma: No, cincuenta [mostrándoles las dos fichas sueltas]
Aos: Dos
Ma: Cincuenta y dos, entonces el equipo uno tiene cincuenta y dos. [escribe la cantidad en el pizarrón].
La profesora continuó con las torres de los otros tres equipos, solicitando a los alumnos el conteo
de diez en diez; sin embargo, se repitió la misma situación. Los alumnos seguían sin reconocer que
esas torres tenían 10 elementos. Cuando la profesora les pidió contar de diez en diez, los niños
interpretaron que debían recitar la serie de diez en diez y en todos los casos en lugar de reparar
sobre los elementos sueltos, continuaban la serie, mencionando la decena siguiente a la que
El conocimiento matemático que la profesora pretendía en esta clase era que los niños
utilizaran un conocimiento que ya tenían —la serie numérica de diez en diez— para contar una
colección y además que se dieran cuenta que, con dicha serie, el conteo es más rápido, que el de
uno en uno.
En ocasiones anteriores, seguramente la maestra había repasado con los niños, la serie
numérica oral de diez en diez, sin que hubiera un conteo de por medio. En esta clase, los niños
respondieron en concordancia con ese contrato establecido con su maestra; sin embargo, la
solicitud de la profesora era que contaran, usando la serie y no solo que la recitaran. Fue hasta que
llegaron al sesenta, en el caso del ejemplo citado, que se evidenció que el número de fichas (52)
no correspondía con lo que, para ellos, la maestra les había pedido: el recitado de la serie de diez
Ma: Ahora les voy a robar unas fichas. Siguiente reto: van a salir rápidamente al patio y van a dar 5
saltos de tijera, cuando regresen con su equipo, van a empezar a contar nuevamente por torres cuántas
hay.
87
Mientras los niños salieron al patio, la profesora quitó a todos los equipos algunas fichas, para que
la cantidad se modificara. Una vez que los estudiantes regresaron al aula, empezaron a armar de
nuevo las torres de 10, pero seguían contando de uno en uno, la profesora repetía constantemente
que lo hicieran rápido. Esto probablemente era intencional para provocar en los niños la
“necesidad” del agrupamiento; al solicitar que el conteo fuera rápido, había la posibilidad de que
indicó que buscaran la página 87. En el pizarrón les ayudó a localizar la primera pregunta del libro,
guiándose con la figura y el número 1. Les indicó que en esa línea rayita anotarían el número de
fichas que tenían, de la actividad que acababan de terminar. Mientras los equipos respondían, la
profesora se acercó a verificar que el resultado escrito fuera correcto, realizando el conteo de diez
en diez de las torres y las fichas sueltas, ya que los niños no lo hacían por sí mismos. La lección
del libro fue difícil de leer y de responder para los niños del grupo 13, Diana los fue guiando por
medio de colores y números para facilitar la localización de las preguntas que debían responder.
La siguiente consigna consistió en que los estudiantes contaran los cubos desarmando las
torres y metiéndolos en la caja empleando el conteo uno en uno. Nuevamente la profesora, frente
a la dificultad de los niños de saber dónde escribir, los guio por medio de los puntos que estaban
debajo de la ilustración de la lección, para encontrar la línea del libro en la cual debían responder
si les había salido la misma cantidad que la que habían anotado cuando el conteo lo hicieron de
diez en diez.
Tres de los equipos obtuvieron la misma cantidad, sin embargo, en dos equipos los resultados
que encontraron fueron distintos contando de las dos maneras sugeridas por la maestra. Por lo que,
13
En el Capítulo 3 se profundiza el análisis sobre la cantidad de texto en el LTG-M1° y la poca competencia lectora,
por demás anticipable en niños de primer grado de primaria.
88
a pesar de que en el LTG-M1° la respuesta esperada a la pregunta: “¿Obtuvieron el mismo
resultado?” debería ser sí, la profesora justificó el resultado distinto con la dificultad del conteo de
uno en uno, privilegiando el conteo de diez en diez porque con ese se equivocan menos.
La última consigna de la profesora se dio después de repartir a los niños los tableros de 10 en
cada uno de los equipos. Estos tableros constituyen uno de los recursos que plantea el LTG-M1°
para los agrupamientos de 10 y devienen del enfoque de sentido numérico (Thompson y Van de
Walle, 1984).
En cada hoja había un tablero, por lo que la pregunta final consistió en solicitar el número de hojas
completas que tenían usando los mismos objetos; y, con eso podían responder a la pregunta del
LTG-M1°: “¿Cuántos grupos de 10 objetos formaron?” y los objetos sueltos los escribieron para
El cierre, desde el Libro para el Maestro se propone con el propósito de promover la reflexión
Es la parte sustantiva del trabajo de cada lección; en él se debe promover la participación de los
estudiantes para que compartan sus procedimientos, razonamientos, argumentos e incluso comenten sus
errores y los de sus compañeros. “En esta reflexión es recomendable hacer un alto y aprovechar la
oportunidad para comentar y consolidar lo aprendido, ver hasta dónde se ha llegado y hacia dónde
conviene dirigirse” (SEP, 2018a: 8).
89
Este momento de la clase puede compararse con la fase de institucionalización, que en la TSD
intercambio entre los alumnos sobre lo que hicieron, para que describan lo sucedido, comenten
conjuntamente con su maestro sobre lo que está vinculado con el conocimiento objeto de
aprendizaje en ese momento del proceso de la enseñanza, para brindar a los eventos de la clase un
En el LTG-M1° la sugerencia era preguntar cuál les parecía mejor de las diferentes formas de
contar —de uno en uno o por agrupamientos—, a pesar de que la profesora detuvo su explicación,
logró precisar que no hay una sola forma de contar, esta conclusión se relaciona con uno de los
pregunta “¿cuál [forma de contar] les parece mejor?”, sugerida en la lección en el recuadro de
“cierre”; de haberla planteado Diana, podría haber propiciado una discusión sobre las ventajas del
agrupamiento, pero no lo hizo. Es muy probable que la maestra —por sus esfuerzos en esta clase
para que los niños orientaran su actividad hacia las anticipaciones de los autores de la lección y
por lo que hizo la clase siguiente—, haya decidido en la marcha que para el cierre de la clase los
niños no estaban en posibilidad de reconocer a los agrupamientos como un recurso para hacer un
conteo más rápido, tanto como una conclusión esperada por ella como por los autores del libro.
90
Sesión 2
del trabajo de campo. A pesar de que el acuerdo inicial, fue darle continuidad al trayecto 3 y por
tanto lo que correspondía, era trabajar con la lección 2, Diana nos comentó que realizó una clase
diseñada por ella porque intentó subsanar las dificultades manifestadas por los alumnos el día
cantidad; para Diana en esta falta de sentido radicaba toda la dificultad manifestada por los niños.
Dicha conservación consiste, en que a pesar de que cambien las cantidades de los
agrupamientos, se alineen de 10, de 3, o de cualquier otra forma; se tiene una cantidad inicial
Diana tituló su clase como sentido de conservación de la cantidad, término que se puede
asociar y que aparece en el Libro para el Maestro como como una cuestión a atender para realizar
conteos correctos conocida como invarianza de la cardinalidad, que consiste en “reconocer que
los mismos; es decir si los objetos se separan, o se cambian de lugar, la cardinalidad se mantiene”
el cual se desarrolla en los niños alrededor de los 7 y 8 años; señala la transición entre el periodo
91
Aunque los conceptos parecen tener algún punto de contacto, el sentido de conservación, en
tanto objeto de enseñanza, ha sido punto de debate por la poca pertinencia de su introducción en
el currículum, debido a que es una capacidad que los niños adquieren como parte de su desarrollo
psicológico, por tanto, no es necesario enseñarlo. Piaget después de formular su teoría temía que
esta fuera objeto de malinterpretaciones y que se utilizara como aplicación en las escuelas (Lerner,
1996). Es decir que la aparición del sentido de conservación dejara de entenderse como parte del
las escuelas.
Cabe aclarar que, la Teoría Psicogenética de Jean Piaget responde a la pregunta ¿cómo se pasa
didáctica constructivista responde a ¿cómo lograr que los alumnos pasen de un estado de menor
conocimiento a un estado de mayor conocimiento, en relación con cada uno de los contenidos que
En este sentido se puede apreciar que Diana conserva en sus creencias un debate
sitúa al sujeto como alumno en una institución escolar en la que su aprendizaje depende de las
condiciones de la enseñanza.
organizó cuatro equipos: tres equipos con cuatro estudiantes y un equipo formado por cinco. Inició
92
la clase recordando que el día anterior habían trabajado con cubos, para formar torres de 10.
También precisó que a muchos no les había salido el conteo, por lo cual iban a repetir la actividad.
El material que utilizó en esta sesión fueron hojas blancas, una para cada estudiante, dobladas
previamente por Diana en una cuadrícula que dejaba el rastro de 20 espacios, que los niños debían
remarcar con lápices de colores para elaborar una tabla con 5 filas y 4 columnas. Los niños tenían
que hacerse cargo de ‘trazar’ la tabla y tuvieron dificultades para remarcar los dobleces, además
tardaron seis minutos en hacerlo. La siguiente instrucción fue que copiaran los encabezados
Figura 12. Ejemplo 1 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón (Elaboración propia).
Una vez que los estudiantes terminaron, Diana solicitó la presencia del integrante más alto de
cada equipo, indicó que ellos serían los que ayudarían a contar los cubos de la caja para evitar
confusiones como las que habían sucedido el día anterior. Con ello explicó que, como iban a contar
de uno en uno, debían dibujar un cubito en la tabla, que ella dibujó en el pizarrón.
X 35 35
14
Un recurso que podría haber agilizado el trazo de la tabla y la escritura de los encabezados de cada columna son
las fotocopias, Diana como muchos maestros utilizó mucho tiempo del poco disponible para la enseñanza con
actividades como ésta o equivalentes. Algunos maestros dicen que con ellas se desarrollan capacidades motrices lo
que no deja de ser cierto salvo que en no pocas ocasiones se convierten en distractores del objeto de enseñanza.
93
Figura 13. Ejemplo 2 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón (Elaboración propia).
El integrante elegido de cada equipo contó los cubos de uno en uno metiéndolos en la caja, la
profesora solicitó a los demás integrantes de los equipos que les ayudaran a contar. Una vez
obtenido el resultado del conteo, Diana explicó cómo llenarían la primera fila de la tabla y,
puntualizó que, como no habían realizado figuras con los cubos, escribirían una equis en la
columna conjuntos. Mientras que las columnas sueltas y total quedarían iguales, porque habían
contado de uno en uno, los niños no daban muestra de haber comprendido para qué iba a servir
esto o hacia a dónde apuntalaban las intenciones de su maestra, por lo que se limitaron a copiar en
Al parecer, Diana pretendía rehacer de manera ordenada las actividades de agrupamiento que
faltaron la clase anterior. Para organizar la siguiente parte de la clase pidió que solo cuatro niños
contaran los objetos de la caja de sorpresas simultáneamente. En la clase anterior, cada niño pudo
o no contar bien, aventar los objetos, hacerlo precipitadamente, etcétera. y Diana no pudo hacer
mucho para evitarlo. Por esta razón, la profesora consideró importante organizar una sesión
especial en donde el trabajo con los agrupamientos fuera más dirigido con la pretensión de que
Figura 14. Sugerencias didácticas Libro para el Maestro y Lección 1. Trayecto 3. Bloque 2 (SEP, 2018a, b)
94
Como puede apreciarse en la Figura 14, tanto el Libro para el Maestro como el libro para el
alumno plantean la sugerencia de realizar agrupamientos distintos al de 10, que son los que se
en las lecciones posteriores, como la forma más fácil de contar. No obstante, los otros
los lleven a cabo, pero también para que “decidan” reemplazarlos por los agrupamientos de diez
en diez que a decir del libro es el ‘mejor’. En el libro para el alumno, se pregunta también, por las
cosas que quedaron sueltas porque no son suficientes para formar otro agrupamiento. Desde estas
consideraciones, Diana intenta recuperar, en esta clase, ambos elementos de la lección anterior.
agrupamiento para concluir, en principio, que el más fácil de realizar y cuantificar es el que
subyace en el SND15. En cambio, el objeto de enseñanza en esta sesión fue completar una tabla
Para continuar la clase, Diana solicitó al niño más pequeño del salón que tomara los cubos que
quisiera y armara una figura. El alumno armó una torre de 4, la profesora la dibujó enseguida en
la tabla del pizarrón y pidió que todos los equipos armaran torres de 4 con sus cubos. Diana solicitó
que contaran cuántas torres tenían por equipo, mismas que iban a anotar en la columna de
conjuntos, además explicó que, si les habían quedado sueltas, las anotarían en la columna de
sueltas. Uno de los equipos obtuvo 8 torres y les quedaron 3 piezas sueltas.
X 35 35
15
Ese es el planteamiento de la lección, al margen de que sea posible que los niños logren convencerse con tan pocas
experiencias.
95
8 3 35
Figura 15. Ejemplo 3 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón (Elaboración propia).
Como se puede apreciar, los agrupamientos no cobran sentido en relación con las sueltas, ya
que 8 y 3 sólo forman el 35 si se multiplica 8x4 y luego se le suman las 3 sueltas; estas operaciones
están fuera de las posibilidades cognitivas de los estudiantes de primer grado. Una alternativa tanto
para la clase de Diana como para la lección 1 del libro, podría ser plantear la situación en un
momento en que los niños tuvieran más dominio sobre diversos tipos de conteo —de 2 en 2, de 3
numérica oral, para que así el conteo de diez en diez pudiera manifestarse como la mejor forma de
considerar los elementos sueltos— en la que posiblemente Diana estuviera poniendo en juego de
manera desarticulada e incompleta son las propiedades del sistema posicional de base 4. En este
caso los agrupamientos estarían representados por las figuras en un registro gráfico; los conjuntos
columna del total se escribiría 203 (en base 4) que es el 35 del SND (Fuenlabrada y Saiz, 1981b)
pero este no podría leerse como ‘doscientos tres’ porque no está en base decimal, este tendría que
leerse como “dos, cero, tres”. Desde luego que Diana no quería llegar a esto con los niños, pero
hace una combinación híbrida de los agrupamientos en otros sistemas de base y posición y la
representación decimal16.
16
Hacer agrupamientos de 10 elementos y considerar los que quedan ‘sueltos’ si lleva a la representación simbólica
decimal de los números en el SND.
96
Durante el desarrollo de la clase surgió un conflicto relacionado con estos datos, debido a que
Diana tenía en el pizarrón los resultados de todos; un equipo se confundió y en su tabla escribió lo
siguiente:
X 35 35
8 3 38
Figura 16. Ejemplo 4 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón (Elaboración propia).
Esta situación contravino la pretensión de Diana que era que los niños tuvieran a la mano como
respuesta el 35, ya que la colección no había cambiado y por tanto los niños tendrían que saber
que seguían siendo 35. Este hecho propició en Diana la necesidad de dar una larga explicación que
1. Ma: A ver oigan, ayúdenme. Ayúdenme, chicos fíjense bien. Este equipo tenía 35 y ahorita que las
contó así me están poniendo 38 [escribiendo las cantidades en el pizarrón], ¿sí será cierto?
2. Aos: No
3. Ma: ¿podrá ser cierto esto?
4. Aos: No
5. Ma: ¿por qué no?, ¿por qué no René?
6. Aa: Porque la acomodé así.
7. ¿si? Por ejemplo, si yo las acomodo así, ¿cuántas tengo? [Toma 3 fichas de una mesa y hace
distintos acomodos]
8. Aos: Tres
9. Ma: Y si las acomodo ahora así, ¿cuántas tengo?
10. Aos: Tres
11. Ma: Y si la acomodo así ¿cuántas tengo?
12. Aos: Tres
13. Ma: Tres, aunque la acomode de diferente forma siempre voy a tener…
14. Aos: Tres
15. Ma: Tres. Y entonces si este equipo tenía 35 ¿cuántas tiene ahorita? [Señalando lo que acababa de
escribir en el pizarrón 38, para señalar el error]
16. Aos: Treinta y ocho
17. Ma: ¿si?
18. Aa: Treinta y cinco
19. Ma: ¿cuántas tienen Alan?
20. Ao: Nos faltaron 3, nos faltaron 4
21. Ma: No yo las tengo aquí, pero si tenías 35 este equipo, ¿cuántas tiene ahorita?
22. Aos: Treinta y ocho
97
23. Ma: ¡No!
24. Ao: Treinta y cinco
25. Aa: Tiene treinta y cinco
26. Ma: A ver apoco si tienen 38 ¿apoco les regalaron cubitos?
27. Aos: No
28. Ma: ¿se encontraron cubitos?
29. Aos: No
30. Ma: ¿entonces cuántas deben de tener?
31. Aos: Treinta y cinco
32. Ma: Deben de tener la misma cantidad, ¿cuántas son?
33. Aos: Treinta y cinco
34. Ma: Treinta y cinco, pero cada quien tiene, ¿tú cuántas tuviste?
35. Ao: Treinta y ocho y treinta y ocho
36. Ma: ¿y tú?, ¿este equipo?
37. Ao: Treinta y tres
38. Ma: 33 y 33, ¿y este equipo?
39. Ao: Treinta y ocho y treinta y ocho
40. Ma: 38 y 38, ¿y este equipo entonces?
41. Ao: Treinta y cinco y treinta y cinco
Si bien Diana percibió el error del equipo en la línea 1 y detuvo la clase para hacer una
aclaración, ella misma propició que los niños no comprendieran lo que les estaba explicando al
la cantidad con una colección de 3. La expectativa de Diana era que los niños comprendieran que
el acomodo —torres de 4— no afecta la cantidad total de cubos; mientras que los niños
interpretaron que debían leer lo escrito y señalado por ella en la tabla, al margen de los
agrupamientos de 4, que estaban a la vista, pero los niños no podían cuantificarlos como: cuatro,
ocho, doce, dieciséis, veinte, veinticuatro, veintiocho, treinta y dos, treinta y tres, treinta y cuatro
y treinta y cinco; sino como uno, dos, tres, cuatro, cinco,…, treinta y cinco; cuando Diana solicitó
que contaran.
claramente la intención de Diana por hacer que los niños respondieran treinta y cinco. Sin embargo,
que no había ninguna variable externa a los datos, que lo único que estaba haciendo eran torres de
98
diferente tamaño y forma con la misma cantidad de cubos, por lo tanto, se mantenía el 35 como
registro en la última columna. La aclaración de Diana que refiere a: nadie les regaló cubos, ni se
les perdieron, le ayudó a sostener su objetivo durante el resto de la clase, aunque, aun bajo el
supuesto que los niños realmente estuvieran convencidos que el 35 no podía cambiar, difícilmente
comprendieron para qué servían los agrupamientos diferentes a 10 y la desventaja de aquellos con
A continuación, Diana solicitó a otra alumna, elegida por el niño más pequeño, que realizara
la figura que quisiera para que todos sus compañeros hicieran otras iguales. La torre que la niña
elaboró tenía 8 cubos; Diana solicitó que la dibujaran en la tabla y nuevamente lo realizó ella en
el pizarrón. Además, pidió que todos hicieran torres de 8 con sus mismos cubos y contaran cuántas
sueltas les iban a quedar. Siguiendo con el ejemplo mencionado, la tabla quedó de la siguiente
forma:
X 35 35
8 3 35
4 3 35
Figura 17. Ejemplo 5 de tabla que realizaron los niños en sus hojas y Diana en el pizarrón (Elaboración propia).
Una vez que los equipos formaban sus torres correctamente, la profesora autorizaba el llenado
de la tabla, mientras que enfatizaba que la cantidad total (35) no iba a cambiar. Como puede
apreciarse, sucedió lo mismo que con el agrupamiento anterior: si bien 4x8 son 32 y sumándole
las 3 sueltas, dan como resultado 35, no cobra sentido el agrupamiento, ya que los niños ni siquiera
99
La última consigna consistió en elaborar las torres de 10 de la clase anterior. Diana indicó
que la forma de la torre iba a ser libre pero que debía tener 10 cubitos. Los alumnos elaboraron sus
torres; sin embargo, no tener un modelo, les ocasionó más trabajo para decidir la forma. Mientras
Diana ayudaba a otro equipo, se dieron cuenta que no tenían 38 cubos, sino que siempre habían
tenido 39. En el cierre de la clase, Diana enfatizó que el número total siempre sería el mismo; si
agrupamientos creados. Diana mantuvo el objetivo que previó para su clase sobre la conservación
de la cantidad; lo que no significa que el propósito de la lección 1 —el conteo de diez en diez es
más fácil que cualquier otro— que no se alcanzó en la sesión anterior, se haya logrado en ésta.
En el terreno de las explicaciones docentes necesarias para completar y dar sentido a lo que se
plantea en el libro de los niños, cuando esto es insuficiente, Diana pudo aprovechar para decir que
3 grupos de diez y 5 elementos que sobran, porque no alcanzan para formar otro grupo, son los
que se registran para representar al treinta y cinco como 35 y por eso es el agrupamiento más
importante y con el que deberían identificarse los alumnos para futuros conteos.
Una posible razón del por qué Diana decidió realizar una clase sobre este tema, es la poca
explicación que se ofrece en el Libro para el Maestro sobre la importancia para la escritura
simbólica convencional de los números que tienen: los agrupamientos de 10, la cantidad resultante
de éstos, la consideración de los elementos que no alcanzan para hacer otro agrupamiento; así
como, el valor posicional en la representación simbólica de los números. Al margen del Libro para
el Maestro parece ser que Diana, al menos en la sesión que hemos analizado; tiene poca claridad
sobre la función de los agrupamientos y su relación con la escritura posicional de los números en
el SND. Diana reiteró la finalidad de la clase, que intercaló por iniciativa propia, explicando a los
niños una y otra vez que la cantidad inicial (35) era la misma que debería resultar siempre,
100
independientemente de la manera como agruparan los elementos, apelando a la conservación de
cantidades.
Por su parte, los autores del LTG-M1°, también esperan que los niños se den cuenta que
en 10— a fin de que se percaten que hacerlo de diez en diez es la mejor manera y la más económica.
En medio de estas dos posiciones, están los niños, quienes, en el momento de la observación, son
incapaces de contar colecciones por agrupamientos y su único recurso es el conteo uno a uno; y,
además no tienen ningún reparo en realizarlo frente a una colección de 35 elementos. Por lo que
para los niños tanto el discurso de la maestra como las preguntas del libro no hicieron que cambiara
En la gestión de clase que se observa en Diana se entretejen como dice Mercado (2002), sus
saberes docentes como el sentido de conservación; las preguntas planteadas en el LTG-M1° sobre
los agrupamientos y los elementos sueltos; el apartado “¿Cómo extender?” del Libro para el
Maestro que persigue un objetivo diferente al que ella le da —que expresen de forma oral y escrita
números hasta 50 y que pongan en acción estrategias de conteo para contar colecciones no mayores
Sesión 3
Uno de los componentes del Nuevo Modelo Educativo establece la autonomía curricular como
parte del horario escolar. En este horario tenían presencia los clubes que de acuerdo con la SEP
(2018c) consisten en espacios que responden a los intereses, habilidades y necesidades de los
alumnos los cuales, siempre que sea posible, buscarán integrar a estudiantes de grados y grupos
distintos.
101
Durante la observación, la escuela tenía planeado llevar a cabo los clubes los jueves, situación
que ocasionaba tener durante todo ese día alguna actividad distinta —como robótica o
estuvieran organizados por grados, por lo que la sesión 3 se llevó a cabo el viernes, un día posterior
esta sesión 3 que llevó a cabo Diana con base en la lección 2 del LTG-M1°.
organizó tres equipos; dos con cinco estudiantes y uno con cuatro. La ausencia de los niños los
viernes es habitual, de acuerdo con Diana, es una situación que le impide avanzar a un ritmo estable
con sus estudiantes, ya que, siente que pierde prácticamente dos días de trabajo a la semana;
además de los clubes de los jueves, ‘pierde’ los viernes por ausentismo de los niños.
El objetivo de la lección expuesto en el Libro para el Maestro consiste en “que los alumnos
diferentes agrupamientos” (SEP, 2018a: 105). A diferencia de las dos primeras sesiones
gestionadas por Diana, en las que se hizo uso de material concreto, en esta lección la pretensión es
Diana solicitó a los niños situarse en la página 88 del LTG-M1°; una vez en ella, señaló el
título y pidió que uno de los niños leyera la instrucción número 1, la lectura del niño fue pausada,
razón por la cual les costó entender la indicación del libro y tuvieron que hacer una segunda lectura.
Una vez que llegaron a la palabra ‘costurero’, la profesora preguntó si sabían lo que era, explicando
Algunos de los niños respondieron que sí tenían uno en casa, mientras que otros, aunque no
tenían, los habían visto en casa de sus tías o abuelas. La profesora repitió la indicación leyéndola
102
y también solicitó que observaran las cosas que había en el costurero. Posteriormente les dijo que
contaran únicamente los hilos como ellos quisieran o pudieran. También verificó que la instrucción
quedara comprendida, preguntando a tres niños qué era lo que tenían que hacer, los tres
Ante esta primera consigna todos los niños echaron mano del conteo uno en uno que era el
recurso que conocían para resolver la tarea planteada y que habían utilizado durante las dos clases
anteriores. No obstante, la intención tanto del libro como de Diana era que los niños realizaran el
conteo a través de distintos agrupamientos, de tres en tres, de ocho en ocho, etc., privilegiándose
el agrupamiento de diez en diez. Sin embargo, la lección favorece esto muy poco, ya que solamente
103
Durante la actividad de conteo, la maestra se acercó a uno de los equipos para sugerirle que
hiciera montones de 10, como lo habían hecho la clase anterior con los cubos. Si bien, algunos lo
intentaron, resultó problemático para otros encerrar los montones. Diana pidió a los que iban
terminando, que se siguieran con los botones y las agujas, la mayoría de los niños seguía contando
de uno en uno.
En esta lección del libro ocurre algo similar a la lección anterior; la situación por sí misma no
promueve que los niños reconozcan, en general, a los agrupamientos como una manera de
cuantificar una colección, ni a los agrupamientos de diez elementos en particular como la manera
más fácil de realizar el conteo; en ese sentido no es una situación adidáctica (Sadovsky, 2005). Por
esta razón Diana vio la necesidad primero de sugerir que los alumnos hagan agrupamientos de 10
elementos y posteriormente institucionalizar los montones de 10, sin dejar enfrentar a los niños
con el problema de encontrar distintas estrategias de conteo, como sugiere la lección cuando
señala: “usa un método distinto y cuenta de nuevo cada grupo” (SEP, 2018b: p. 88).
Es probable que Diana, por los resultados obtenidos con los niños en la sesión anterior, haya
distintos agrupamientos que realizaron y centrarse en esta tercera clase exclusivamente en los
104
agrupamientos de 10, lo cual responde a la organización del SND y al apartado “¿Cómo guío el
proceso?” del Libro para el Maestro que sugiere utilizar sumas como 10+10+10+5.
Posteriormente, tal como plantea la instrucción 2 del libro para el alumno, Diana solicitó a los
niños que compararan sus cantidades con un compañero y si no las tenían iguales, podían revisar
Mientras los niños comparaban sus cantidades con el conteo de uno en uno, Diana se
concentraba en ayudar a algunos de ellos a encontrar la cantidad que les había resultado en la serie
numérica que estaba pegada en el salón; o bien, a escribir el número en los recuadros
correspondientes. Por ejemplo, en el siguiente fragmento interactúa con uno de los niños que se
levantó de su lugar hasta el escritorio de Diana para pedir ayuda sobre el total de hilos:
105
Ao: Contar
Ma: Ya, ya los encerraste y está bien, esta es una bolsa, otra bolsa y otra bolsa [remarcando los
agrupamientos que ya había hecho el niño] y estos ya no los puedes meter en una bolsa [refiriéndose a
los hilos sueltos] ¿cuántas bolsitas tienes?
Ao: Dos
Ma: A ver cuenta las bolsas
Ao: Las bolsas
Ma: Entonces, ¿cuántas bolsas son?
Ao: Tres
Ma: Tres [escribe el 3 en el libro del niño] ¿y cuántas sueltas? ¿cuántas solitas te quedaron?, ¿cuántas
son?
Ao: Cinco
Ma: Póngale acá [señalando que debe escribirlo al lado del 3]
Ao: [El niño escribe el 5 al lado del 3 para formar 35 y se va a su lugar]
sueltos para formar cantidades con base en el SND y ayudó a su alumno a registrar la cantidad
solicitándole que escribiera el ‘3’ porque ese era el total de ‘bolsitas’ (de diez elementos) y luego
el ‘5’ a lado del tres, sin embargo la ayuda no estuvo mediada por ninguna posibilidad que le
permitiera al niño relacionar el registro simbólico en el SND (35) del ‘treinta y cinco’ con los
agrupamientos y elementos sueltos que le resultaron en la colección de los hilos. Además, Diana
no retomó el nombre del número, ella no lo dijo y tampoco pidió al niño que le dijera cuál era el
total de hilos que tenía, por lo que el treinta y cinco terminó por ser un tres que escribió Diana y
un ‘5’ que escribió el niño al lado el ‘3’ por indicación de su maestra sin que en ello hubiera algún
tipo de reflexión. Más adelante en la puesta en común de los resultados, la profesora intentó dar
Para continuar la clase Diana pidió que todos los equipos le dijeran cuántos hilos tenían porque
ya los había notado confundidos; todos los niños a los que preguntó individualmente tenían 35 que
era la cantidad correcta. Sin embargo, explicó que para verificar cuántos hilos había en realidad,
iban a encerrar con un color naranja 10 hilos, además, que lo harían todos juntos, posteriormente
pidió que con color morado encerraran otros 10 hilos y después 10 con color verde. Finalmente
106
Mientras los niños buscaban sus colores y encerraban agrupamientos de 10, Diana dibujó los
Ao: A mí me sobraron 5
Ma: Y me quedan aquí unos hilos
Ao: Que son 5
Ma: ¿Cuántos son? [señalando las sueltas]
Ao: Treinta y cinco
Ao: Cinco
Ma: ¿Me alcanzará para hacer otro montoncito?
Aos: No
Ma: No, entonces verifiquen aquí [señalando el recuadro donde escribieron la cantidad final] ¿cuántos
montoncitos tuvimos?
Ao: Treinta y cinco
Ma: No, ¿cuántos montoncitos tuvimos? Ayúdenme a contar [señalando uno de los agrupamientos]
Aos: Diez
Ma: [Niega con su cabeza] Montones
Aos: Diez, veinte, treinta
Ma: Treinta, tengo tres montones [escribe el número 3] y me da treinta, pero tengo algunos solitos,
¿cuántos me quedaron solitos
Aa: Treinta y cinco
Ao: Cinco, treinta y cinco
Ma: Treinta y cinco [escribe el 5 en el pizarrón]
En el fragmento se evidencia, como en las clases anteriores, la expectativa de la maestra sobre las
respuestas de sus alumnos; a pesar de que estaban reconociendo que cada agrupamiento encerrado
tenía 10 elementos —algo que no sucedió en la lección 1—, Diana esperaba que le respondieran
que tenían tres montones de 10, por ello insistía en que se refería a los montones y no al número
de hilos que hay dentro de ellos. Sin embargo, los niños continuaron echando mano del conteo de
diez en diez.
Aunque Diana insistió en decir que tenía tres montones mientras escribía el número en el
pizarrón, los niños no respondieron 3, más bien decían una y otra vez el resultado final que era 35.
Esta es una dificultad conceptual frecuente en alumnos que están aprendiendo las reglas del SND
(Fuenlabrada y Saiz, 1981a); comprender que el treinta puede ser representado o equivale a 3
107
grupos de 10 es asignarle un valor relativo a una cifra y es muy difícil para los niños pequeños
Una vez que acordaron el resultado final, Diana solicitó a los niños que se autocalificaran la
lección: en caso de tener 35, que era el resultado correcto, iluminaran su recuadro de verde y si
tenían otra cantidad, debían corregirlo e iluminarlo de amarillo porque si bien hicieron el esfuerzo
Para continuar la clase, Diana continuó con los botones más pequeños, que eran 37, solicitando
que tomaran nuevamente el color naranja y tacharan 10 botones, posteriormente solicitó que
tacharan otros 10 con azul y 10 con verde. La profesora preguntó si les alcanzaba con otro color:
108
Ma: Entonces si tengo 3 y… [no completa la frase] 30 y 7 ¿cuánto es?
Aos: Treinta y siete
Ma: Quien tiene 37 le pone verde, el que no le pone amarillo, pero le corrige el número
En este fragmento hubo un error de conteo por parte de varios niños y también por parte de Diana,
quien, validó un resultado incorrecto para después corregirlo debido a la diversidad de respuestas
que dieron los niños. Esta situación la propició la distribución de los botones en la imagen del
libro, ya que, a diferencia de la de los hilos, que era visualmente más fácil de agrupar, los botones
representan un reto distinto ya que se presentan en filas y columnas de distintas cantidades. Ésta
es la intención de los autores, así se expresa en el Libro para el Maestro: “la organización de los
objetos aumenta en nivel de complejidad y con ello las estrategias de conteo pueden irse
Para continuar la clase, los niños contaron las agujas encerrando nuevamente 10 por indicación
de Diana:
que tenían y las agujas sueltas, si bien la expectativa de Diana era que respondieran que tenían un
grupo de 10 y 6 sueltas, los alumnos se sostuvieron en decir el total de elementos que tiene el
109
agrupamiento (diez) en lugar de responder un montón, ante la pregunta ¿para cuántos montones
me alcanzó?; Diana aceptó esa respuesta en lugar de la correcta, por cansancio o porque se percató
que los niños no iban a responder como ella quería. Nuevamente apareció la dificultad conceptual
sobre el valor posicional del “1” en el número 10, los niños siguen viendo 10 elementos y no (1)
decena.
Para terminar la clase, faltaba contar los últimos botones, que eran 50; nuevamente encerraron
10 con naranja, 10 con morado, 10 con rojo y 10 azules tal como les indicó la profesora.
Posteriormente, la mayoría coincidía en que el resultado era 49, por lo que entraron en una
discusión:
110
Después de la discusión, Diana explicó que el resultado era 50 y todos debían iluminar de amarillo
Fregona y Orús (2011) plantean que el profesor tiene un entorno como subsistema que le es
En este sentido, Diana se enfrentó con un medio antagonista que le dio retroacciones: las
diversas respuestas de los niños. Ahora bien, la profesora parecía estar al pendiente del conteo de
los niños, sin embargo, cometió errores al validar la cantidad final de dos de las cuatro colecciones
en juego. Cometer estos errores es muy común, y es bueno estar receptivo a las correcciones que
hacen los alumnos, afortunadamente gracias a estas intervenciones, Diana logró detectar los
errores y mediante una validación con el conteo de uno en uno, llegaron al resultado correcto. Aun
así, si la pretensión de Diana era que los niños abandonaran el conteo de uno en uno para sustituirlo
Siguiendo con la organización que propone el LTG-M1°, Diana pidió que todos los niños se
Ma: Van a preguntarle a 5 compañeros cómo le hicieron para contar, si fue de uno en uno, si fue de
diez en diez ¿cómo le hicieron para contar?
Posteriormente pidió las respuestas, a lo que la mayoría de los niños contestó que habían contado
de uno en uno y algunos de diez en diez. Diana preguntó si había otras maneras de contar, y los
concluyó con base en las respuestas de los alumnos, que todos cuentan de forma distinta y que a
algunos les parece más fácil contar de uno en uno, pero no a todos, a algunos les parece más fácil
de diez en diez.
111
Para terminar la clase Diana siguió la última indicación del libro diciendo que el último reto
consistía en encerrar la colección que tuviera mayor cantidad de botones del tapete ilustrado en el
libro, después dijo que a la cuenta de tres le dijeran qué montón tenía más. Todos los niños
respondieron que el azul, aunque solo uno de ellos los contó realmente y a pesar de que el niño
dijo en voz alta cuántos eran en cada montón, la profesora decidió considerar que era una respuesta
elementos, en la práctica, los niños contaron de uno en uno en las tres clases observadas. Algunos
de ellos, 2 o 3 alumnos, lograron contar de diez en diez; sin embargo, no se enfrentaron realmente
a la tarea del conteo con los distintos agrupamientos, ya que Diana insertó una clase que, si bien
permitió a los niños la formación de distintas torres con distinto número de elementos, nunca
contaron la colección total, tomándolos en cuenta (por ejemplo: cuatro, ocho, doce, dieciséis,…);
para Diana era evidente que los niños no podían realizar este tipo de conteo, por lo que optó por la
conservación de cantidades.
Sesión 1
Mariana17 es una profesora de 32 años con experiencia de 10 en servicio docente, de los cuales ha
trabajado 5 de ellos con primer grado de primaria. La escuela en la que desempeña su labor se
encuentra al sur de la Ciudad de México y tiene un horario de tiempo completo sin comedor de
Maestros, considera que el libro anterior Desafíos Matemáticos contenía actividades sueltas, sin
ninguna conexión entre ellas, los ejemplos que manejaba eran demasiado sencillos y las
17
El nombre de la profesora fue modificado para proteger su identidad
112
actividades eran muy complicadas, estaba muy desorganizado y no favorecía el aprendizaje de los
alumnos.
Una de las ventajas que percibe del LTG-M1° actual, es la reducción importante de los
aprendizajes esperados; considera que está muy bien ordenado, que permite llevar a los niños paso
por paso y por niveles. No obstante, también percibe que, al tener una actividad por día, los
organización del grupo en parejas, tal como se sugiere en el Libro para el Maestro; al ser 15
estudiantes, un equipo trabajó en triada. Mariana ya había realizado las primeras tres lecciones del
trayecto 6 titulado Otra vez 50, por lo que trabajó con la lección 4.
La profesora inició la clase con una actividad que consistía en dar un puño de cereal a cada
niño, al parecer es una actividad realizada con frecuencia porque en la consigna hizo algunas
alusiones a actividades de conteo con el cereal, posteriormente solicitó que por parejas dijeran
cuántas bolitas de cereal tenían por separado (individualmente) y en total (por pareja).
didácticas para gestionarlo que se relacionan con la consigna de Mariana al enunciar que tratarían
de buscar la manera de saber cuánto cereal tienen entre los dos sin decirles directamente que las
No es el propósito que los alumnos trabajen con el algoritmo convencional para sumar o restar. Se
espera que resuelvan estos problemas con procedimientos propios, no convencionales (uso de material
concreto, tableros de 10, dibujos, el tablero del 1 al 50, conteo hacia adelante o atrás, sobreconteo,
descomposición de números, etc.).
113
Con base en la información del Libro para el Maestro, Mariana enunció la consigna de la siguiente
manera, evitando usar la palabra ‘suma’, en cierta forma, ella sabe que esa palabra alude al uso del
algoritmo:
Ma: Lo que voy a hacer es darle un puñito a cada quien (sic) en su sanita18, pero ahora no las van a
contar, ni me van a decir cuánto falta para un número. Lo que van a hacer es entre los dos ver cuántas
tienen. Primer paso; cada quien (sic) cuenta su cereal; tú cuentas tu cereal [señala a un niño de una
pareja] y tú tu cereal [señala al otro niño que conforma la misma pareja]. Cada quien (sic) cuenta el
cereal que tiene, después sin revolverlo, van a tratar de buscar la manera de saber cuánto cereal tienen
entre los dos. No lo van a mezclar, no lo van a revolver, solamente van a tratar de ver cuánto tienen
entre todos.
En el Libro para el Maestro se especifica que el algoritmo convencional de la suma podría aparecer
en la puesta en común como una manera más de resolver el problema planteado, pero no como la
única o la mejor. Este planteamiento está en sintonía con lo planteado en la propuesta curricular al
dejar que los niños se enfrenten a situaciones problemáticas donde pongan en uso sus propias
estrategias para resolver y parece que Mariana valora la importancia de que esto suceda. No
obstante, es clara la tensión que causa a los maestros dejar que los niños lleguen a cierto
conocimiento sin decirles de qué se trata o a cuál conocimiento refiere eso que se les está
planteando.
Para continuar la clase Mariana repitió dos veces más la consigna mientras repartía el material
Ma: Entonces primer paso; cuento mi cereal, mío, de cada uno. Cuando yo ya tenga mi número me lo
voy a aprender de memoria, después entre las dos personas de la mesa van a tratar de buscar la manera
de saber cuántos tienen en total. Voy a pasar, reparto, ya saben cómo en el orden y voy a volver a
regresar. No les tengo que preguntar, ustedes me van a decir: Yo tengo cinco, yo tengo siete y entre los
dos tenemos… Así me van a decir; cuántos tienes tú, cuántos tienes tú y entre los dos cuántos tienen.
Si es correcta su suma, se pueden comer los de cada una. Si no es correcta tienen que volverlo a hacer
y me paso a la siguiente mesa. Hasta el final vuelvo a regresar.
de evitar decirles cómo tienen que resolver el problema, sin embargo, al seguir explicando se le
18
Toalla de papel para manos predoblada.
114
escapó decir si es correcta su suma... En la práctica de Mariana se puede apreciar a nivel de
discurso, su pretensión de responder a las sugerencias del libro; no obstante, también se aprecian
las tensiones entre éstas y lo que la maestra sabe que debían hacer sus alumnos: una suma.
Algunos estudiantes recurrieron al sobreconteo19 para resolver la situación, mientras que otros
lo hacían empleando cálculo mental. Mariana preguntó a cada una de las parejas sus resultados;
de las siete parejas, tres de ellas tuvieron un resultado correcto en la primera vuelta y cuatro
tuvieron que contar nuevamente de uno en uno, para encontrar el total de cereal que habían
recibido. Mientras Mariana pasaba a pedir resultados, interactuó con una de las parejas a la que les
había dado más cereal que a otras —es probable que se deba a que eran los niños que respondían
El hecho de que esta pareja tuviera más cereal representó un reto mayor para los niños, ya que uno
de los integrantes tuvo que reducir la cantidad de cereal que tenía para poder contar. Además,
Mariana expresaba ya sin ningún reparo que se trataba de hacer una suma: ustedes tienen que hacer
una suma más grande, ¿cuántos tienes? [señala a un niño] súmenlos para averiguar el total de
A pesar de que Mariana insistió que sólo iba a hacer una ronda, decidió realizar la actividad
dos veces; la mayoría de los errores de los niños era por uno o dos anillos de cereal, a lo que ella
19
Partir del cardinal de un conjunto y luego seguir el conteo considerando los elementos del otro conjunto. Por
ejemplo: para 5 y 7 pueden partir del 5 y seguir contando, seis, siete, ocho, nueve, diez, once y doce.
115
Para continuar la clase, la profesora planteó otra actividad que consistía en estimar el resultado
de una suma y compararlo con lo que ella llamaba real, que es un cálculo hecho con lápiz y papel.
Para ello solicitó que los niños sacaran su cuaderno de matemáticas y escribieran la fecha y su
nombre. Ya habían pasado veinticinco minutos de la sesión; y mientras los niños escribían lo que
Mariana había pedido, ella escribía en el pizarrón en una tabla: Nombre-Cálculo-Real. Explicó que
copiarían esas palabras y agregarían su nombre y el de su pareja, les dio 15 minutos para hacerlo
20
Aos: Alumnos
116
Mariana dio una larga y controvertida consigna, en su ejemplo para calcular el total de puntos de
una tirada de cuatro dados —seis, cuatro, tres y cuatro—, primero mencionó la palabra suma que
parece ser no quería mencionar al inicio de la clase y dijo: voy a sumar [los puntos que salieron
en] mis cuatro dados; recurriendo al conteo uno a uno para averiguar el total de puntos que salieron
en los dados: yo los sumo seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis,
diecisiete. El conteo uno en uno es una manera de conocer el total de puntos que salieron en los 4
dados, que los niños utilizan —sobre todo en preescolar— cuando todavía no dominan las
relaciones aditivas de los primeros números, que posibilita al cálculo mental cuando están
involucrados más de dos dígitos; por ejemplo, para la suma mental de seis, cuatro, tres y cuatro:
seis más cuatro diez; diez y tres son trece; trece y cuatro son diecisiete.
como recurso para saber qué número va en la columna cálculo (bidígito más bidígito). ¿Para
Mariana calcular es sinónimo de cálculo aproximado o supone que el cálculo mental puede no ser
real (“correcto”)?
es de ¡ah treinta!, no traten de pensar, [no traten] de contar como lo hemos contado, traten de
pensar, de verlo, de imaginarse cuánto creen que tienen entre los dos.
Después de la consigna (repartió el material a los estudiantes) y la tabla del pizarrón quedó de
la siguiente manera:
El diseño de la tabla resultó confuso para los niños quienes lanzaron los dados y registraron el
117
de que cada niño de la pareja registrara su estimación del total de puntos obtenidos por la pareja,
registro que Mariana esperaba, registraron el total de puntos de cada uno de los lanzamientos. Por
ejemplo, Randy sacó 11 puntos en total y Axel 17 en su oportunidad de lanzar los dados, el registro
Conforme los niños iban terminando de registrar sus resultados Mariana se percató de que
estaban registrando solo el total de puntos que cada niño de la pareja había obtenido de los dados,
118
A pesar de que Mariana percibió la confusión, habían transcurrido 52 minutos de la clase, los niños
estaban agotados y respondían poco a las consignas tan largas, por lo que continuaron haciendo el
registro individual. Por otro lado, el exceso de material (50 fichas de dos diferentes colores y 4
dados por pareja) resultó un distractor constante para los estudiantes quienes tiraban
constantemente las fichas y sacaban todas de la bolsa, lanzaban los dados y se les caían al suelo.
La clase empezó a tornarse tensa para todos, ya que Mariana no lograba que los niños respetaran
el registro que ella quería que hicieran y les decía frases como: ¡Borra eso! Yo no quiero eso
¡Bórralo! Incluso, a niños que habían realizado correctamente el conteo no así una estimación del
resultado como se había pedido; Mariana les pedía que lo volvieran a hacer porque tenían el
material regado. Lo que de suyo es desconcertante para los niños. Más aun, no obstante que la
consigna era hacer un cálculo aproximado, a uno de los niños le pidió que contara correctamente
119
Como puede apreciarse en la información que ofrece la Figura 23, el material que se necesitaba
para la gestión de esta lección estaba acorde con lo que la profesora les repartió a sus estudiantes.
Finalmente, cuando Mariana se acercó a cada pareja para corregir sus resultados; se complicó aún
más la clase, ya que además del material que tenían, les repartió tableros de diez para que
comprobaran sus resultados. Este material no estaba previsto por los autores del libro para
utilizarse en esta lección del trayecto, no obstante, a Mariana le pareció pertinente emplearlos.
Esta decisión de la profesora pudo ser porque en la lección 5 de este trayecto —que es la que
implementaría al día siguiente— se sugiere el uso de los tableros de diez para comprobar sumas,
Mientras que algunos niños comprendían poco a poco lo que Mariana les pedía, había otros
que les costaba más trabajo, por lo que la profesora cada vez les hablaba más fuerte. Una de las
120
preguntas más confusas para los niños fue responder cuántos tableros de 10 tenían llenos, ya que
por ejemplo para el número 32, en lugar de decir que tenían 3 tableros de 10, los niños decían que
tenían 30. Esta dificultad conceptual de saber que el 30 puede ser representado o equivale a 3
grupos de 10 se ve frecuentemente en los niños que aprenden las reglas del SND (Fuenlabrada y
Saiz, 1981a) ya que la comprensión de asignarle un valor relativo a una cifra —concebir a un grupo
de unidades como una nueva unidad— es más difícil para los niños pequeños de lo que se pensaba
Otra de las indicaciones que les costó trabajo entender a los niños fue que los tableros tenían
que llenarse y se podían revolver colores. Por ejemplo, en un equipo las niñas hicieron lo siguiente:
Figura 25. Ejemplo del llenado de tableros de 10 que realizaron alumnas de Mariana (Elaboración propia)
Mariana insistía en que quería tableros llenos: ¡Quiero tableros llenos! ¡Quiero tableros
llenos! Sin embargo, a las niñas les costó mucho trabajo aceptar, en primer lugar, que los tableros
podían tener fichas de los dos colores y, en segundo lugar, que al llenar con fichas la mayor
Figura 26. Ejemplo del llenado de tableros de 10 que se les pide a los niños (Elaboración propia).
121
Los alumnos de Mariana manifestaron problemas con el uso del tablero de diez como los que
Walter (2018) reporta en su estudio realizado en Alemania, este autor encontró que las ayudas de
estructuración que estos tableros pueden dar a los niños no siempre son compatibles con los
individualismo de los métodos procesales de los niños. Esto explica el que las niñas no vieran
necesario el llenar los tableros; sin embargo, Mariana estaba intentando atender a las sugerencias
de la lección 5 del libro en donde se propone el llenado de los tableros para poder agrupar de diez
Una vez que todos los equipos terminaron la actividad, Mariana planteó el problema final de
la lección a manera de cierre: vamos a resolver un pequeño problema para terminar la clase de
matemáticas.
Ma: Araceli y Luis juntaron 35 fichas, si a Luis le salió en los dados 20 21 ¿Cuánto le salió a
Araceli? [Anotando las cifras en el pizarrón]
Después solicitó que le dijeran una respuesta, varios niños levantaron la mano para dar el resultado.
Sin embargo, sólo repetían 25 y 26, por lo que Mariana advirtió que no debían responder lo que su
amigo había dicho. Entonces uno de los niños dijo que eran 45, a lo que la profesora insistió que
Finalmente, uno de los niños dijo 15, la profesora pidió que explicara y el niño dijo que había
sumado. Mariana no cuestionó esa manera de expresar lo que el niño hizo: él dijo que sumó, pero
¿qué números sumó? En sentido estricto se trata de una resta 35-20, pero los niños tienden a
resolver este tipo de cálculo por complemento aditivo, a veces por aproximaciones sucesivas: 20
más 5 son 25, falta, entonces 20 más 10 son 30, todavía falta, entonces 20 más 15, son 35. Por lo
21
La redacción en el libro es confusa: le salió en los dados 20; el 20 no sale en los dados, debería ser algo equivalente
a: le salieron en total 20 puntos al tirar sus dados.
122
tanto, Araceli tenía 15 fichas. En otras ocasiones, si las cantidades involucradas lo permiten, usan
el conteo uno a uno a partir del 20 como es el caso en este problema hasta llegar al 35 y controlan
En cambio, Mariana aceptó que la respuesta correcta era 15 y pidió que pusieran atención
Ma: ¿Cuántas sueltas tengo? [señalando al 20] y, ¿cuántas quiero? [señalando al 35]
Aos: 35
Ma: ¡No! ¿Cuántas sueltas quiero? [Señalando el 5]
Aos:35
Ma: ¡No! Escuchen ¿Cuántas sueltas tengo? [Señalando al 20]
Aos: cero
Ma: ¿Cuántas quiero?
Aos: 5
Nuevamente apareció el problema conceptual del valor posicional entre las sueltas que Mariana
solicitaba y el total que los niños veían. Finalmente dijo que debían practicar mucho y que más
Sin embargo, es necesario advertir que la ‘explicación’ de Mariana sobre de dónde salió el 15
es poco probable que haya sido la manera que utilizó el niño que encontró el 15. En la explicación
de Mariana subyace la resta 35 menos 20, mediada por el referente a cómo funciona el registro de
En la manera dominante de explicar el algoritmo de la resta, los maestros solían decir para
resolver, por ejemplo, la resta (35-20): ¿cuánto le falta al cero para llegar al 5?
Mariana en cambio, dice: ¿cuántas sueltas tengo? [señalando al 20] y, ¿cuántas quiero?
[señalando al 35]; “las [fichas] sueltas” que se tienen en 20 son cero y las que se quieren tener en
Finalmente cabe señalar que ya no hubo tiempo para que Mariana organizara la puesta en
común que se sugiere en el Libro para el Maestro en el que se especifica que el algoritmo
convencional de la suma podría aparecer como una manera más de resolver el problema planteado,
Sesión 2
El segundo día de observación asistieron los 16 estudiantes del grupo y uno más; un niño nuevo,
situación que resultó un reto para Mariana, quien tuvo que explicar con más detenimiento, las
rutinas que los demás ya conocían. Además, incluyó actividades distintas para él, que le implicaron
una atención extraordinaria durante toda la clase. La organización del grupo se conservó en parejas,
La actividad inicial consistió en el ejercicio del cereal del día anterior —Mariana repartió un
puño de cereal a cada niño para que averiguaran cuántos les había dado individualmente, y
posteriormente, calcular cuál era el total de cereal de la pareja— con una variante, que consistió
en registrar tanto las cantidades de ambos estudiantes como la suma final. Es probable que los
inconvenientes de la clase anterior hayan sido la causa por la que Mariana agregó a la consigna
original un paso adicional, incluso en la entrevista anterior a esta sesión ella misma expresó lo que
Ma: es uno como docente que dice; es que, si no hay algo plasmado, no tienen esa continuidad. Yo
prefiero trabajar en el cuaderno, porque por ejemplo esta lección del libro solo tiene una rayita para
que escriban. Pero ahí es la parte de observa cómo lo hicieron, a ver inténtalo tú. A fin de cuentas, ellos
ya lo dieron en automático, pero el problema que ellos tienen es la sistematización al escribirlo, porque
si viste en la actividad ellos solitos lo hicieron. En el cereal, por ejemplo, que es lo que promueve
mucho el programa cálculo mental, ellos lo dan, pero ya al momento de escribirlo ya no. Son esas cosas
que también yo veo la necesidad de mejor escríbanlo, porque a fin de cuentas en un examen se tiene
que escribir. Según yo.
124
Como puede apreciarse, Mariana concibe la escritura como una pieza fundamental para el
aprendizaje de sus estudiantes. Para ella entre decir y escribir lo que saben hay un paso que a los
niños les cuesta dar y considera que esa es una razón importante para realizar actividades en la
libreta sobre las lecciones del libro. La explicación de Mariana es una discusión trabajada por
autores como Cassany (1989) quien demostró que el código escrito no es un simple sistema de
signos para transcribir el código oral, sino que constituye un código completo e independiente, un
En el caso de la consigna enunciada por Mariana, la escritura de las cantidades parecía tener
la función de recordar las cantidades de su conteo en cada paso del proceso, así lo expresa en la
consigna:
Ma: Vamos a hacer nada más dos rondas; la primera ronda es normal [refiere a la actividad del día
anterior donde le decían las cantidades sin escribirlas] pero la segunda ronda va a ser especial. En la
segunda ronda yo voy a dar una hoja y un plumón por mesa, por mesa. En la segunda ronda lo mismo;
paso, doy cereal, hasta que llegue aquí me regreso, nadie me está: ¡yo maestra, yo! ¡ya acabé maestra!,
nada. Equipo o persona que me esté hable y hable, persona que me esté hable y hable pues no voy a
pasar porque yo ya dije las reglas. Entrego cereal hasta acá, mientras estoy entregando aquí, los que ya
les di tienen que contar cuánto tiene cada uno, cuánto tiene Daniel, cuánto tiene Hugo, se lo aprenden
de memoria porque ayer me di cuenta que se les olvidaba el número y entre los dos busquen la forma
de saber cuánto tienen entre los dos. Yo paso a entregar, termino aquí de entregar y me voy de regreso.
Nada de: ¡maestra ya acabé!, ¡maestra! No; ni siquiera me levanten la mano, yo solita paso, llego aquí
y me tienen que decir: Daniel yo tengo 8, Hugo yo tengo 10, entre los dos tenemos 18, eso es lo que
me tienen que decir, el número que yo les entregue. Primera ronda; si tienen la razón se los pueden
comer, segunda ronda; si alguien se equivoca no voy a regresar, aunque me hable y aunque me diga,
tengo que terminar aquí y otra vez vuelvo a regresar. Segunda ronda, es casi lo mismo, voy a entregar
el cereal todo normal, pero ahora en la hoja me tienen que escribir como ustedes quieran, como ustedes
puedan, con puros números, con palabras, con sumas, lo que ustedes gusten, me tienen que poner lo
que me van a decir. Daniel tiene que poner sus 8, Hugo tiene que poner sus 10 y tienen que poner entre
los dos dan 18. Pueden hacerlo con letra, pueden hacerlo con números, con sumas, con dibujos, como
ustedes quieran porque cuando lo tengan, van a pasar aquí y con los imanes lo pegan, pegan la hoja.
En la hoja tiene que estar el nombre de las personas que son y como ustedes gusten las cantidades que
tienen.
En esta larga consigna Mariana explicó lo que los niños realizarían en las dos rondas, dando
especial atención a la importancia de recordar sus cifras porque ayer me di cuenta de que se les
olvidaba el número. Esta importancia que Mariana le confiere a no olvidar las cifras puede
125
compararse con el momento de formulación —en una situación didáctica— en el que la
importancia del registro, radica en impedir la desaparición del modelo implícito de los estudiantes
(Brousseau, 2007); aunque, en este caso, recordar las cantidades del conteo no tiene mucha
influencia sobre los conocimientos y las convicciones de los alumnos, como lo es en la fase de
formulación, pero sí cumple con esta función en los saberes docentes de Mariana.
Respecto a la segunda ronda planteada por la maestra, parece que se dio cuenta del efecto que
tuvo su consigna de la clase anterior; en la que el registro de cantidades a través de una tabla de
doble entrada no resultó como esperaba: los niños veían los nombres de ellos y el de su pareja y
les costó mucho trabajo entender que la consigna refería al registro de la estimación de la suma de
dos cantidades y no simplemente a la cantidad individual de cereal. Es probable que esa sea la
razón por la que Mariana modificó la consigna solicitando el registro que los niños ya habían
realizado la clase pasada, pero dándoles libertad para elaborarlo me tienen que escribir como
ustedes quieran, como ustedes puedan, con puros números, con palabras, con sumas, lo que
Fuenlabrada (2017b) refiere a efectos de la consigna sobre el aprendizaje de los niños, entre
ellos está el que alude al material; suele pasar que este resulte poco útil para atender la consigna
Después de la consigna enunciada por la profesora, los niños realizaron la primera ronda sin
errores, al parecer tenían muy claro lo que debían hacer. Si bien la consigna fue muy larga y
combinaba instrucciones del juego con reglas de convivencia en el aula, parece que tuvo un efecto
positivo en los niños, pues no tuvieron ningún problema en realizar la actividad. La mayoría de los
niños realizó conteo de uno en uno y la profesora estuvo atenta solo de los resultados.
126
En la segunda ronda Mariana explicó de nuevo cómo debían realizar el registro; para los niños
resultó mucho más sencillo hacerlo en comparación con el registro solicitado la clase anterior.
Randy 14
Ana 12
Total: 26
Figura 27. Ejemplo de registro de cantidades hecho por estudiantes de Mariana (Elaboración propia)
El registro de todos los niños se hizo con los cardinales de las dos colecciones y el resultado
final, por lo que todos comieron su cereal y pasaron a una actividad en la libreta de matemáticas.
La actividad consistía en escribir una frase referente a los resultados de su registro del cereal, estos
se encontraban pegados en el pizarrón. Mariana dio el siguiente ejemplo: Alan tenía 10, más los
aprendizajes por medio de la escritura, para ella resultó insuficiente el registro de las cantidades
en esta clase y buscó que los estudiantes escribieran la relación entre esos números de alguna
forma; a lo que se adiciona la disposición de Mariana para atender las indicaciones sugeridas en el
libro, en el que se representa con un texto el procedimiento seguido por Lupita y Paco. Conforme
los niños terminaron sus frases, Mariana revisó una por una y mientras calificaba a todos, los que
iban terminando podían tomar plastilina, juguetes, libros para colorear o cualquier otro material de
Cuando todos terminaron, la maestra solicitó que sacaran el libro de matemáticas para trabajar
la lección, entonces, ya habían transcurrido 55 minutos. Pidió a los niños que buscaran la página
109 que ella anotó en el pizarrón y que leyeran lo que decía. Pasados 5 minutos en que los niños
inició una lectura en voz alta: Lupita usa tableros de 10. Lupita y Paco jugaron a lanzar cuatro
127
dados. Posteriormente solicitó que las niñas leyeran lo que decía Lupita y los niños lo que decía
Paco.
Para continuar, Mariana preguntó a los estudiantes quién podía decir lo que hicieron Lupita y
Paco para sumar. Los niños dijeron que contaron verdes y azules, la profesora dibujó los tableros
en el pizarrón y enfatizó que Paco había comenzado a contar en el tablero de Lupita. Mariana
dibujó fichas en un nuevo tablero sin llenar el anterior, cometiendo un “error” intencional, que los
niños no notaron. Pretendía que los niños se dirán cuenta que el segundo tablero no estaba lleno y
que Paco en lugar de empezar en el siguiente tablero, debería haber empezado a dibujar en el
tablero de Lupita.
128
Figura 29. Ejemplo de tableros de 10 llenados "erróneamente" realizados por Mariana en el pizarrón (Elaboración
propia).
Ningún niño notaba errores, porque en la clase anterior, aunque llenaron tableros, todavía no
reconocían la función de esto. Por ello, Mariana tuvo que enfatizar que se había equivocado en
algo y nadie le había dicho nada, señalando el espacio vacío del segundo tablero; dos de los niños
finalmente le dijeron que debía iniciar desde el tablero de Lupita que aún tenía un espacio. Mariana
especificó que lo que se tiene que hacer, es llenar tableros de 10 y que siempre primero deben
Walter (2018) demostró en su investigación —empleando tableros de 10— que los niños no
llenan por completo los tableros de forma natural. Cuando reciben la consigna de emplearlos para
sumar, los niños acomodan las fichas según sus preferencias y es hasta que les exigen el llenado
para poder usar otro tablero —enseñándoles que así debe ser—, que emplean tal procedimiento.
129
La intención de los autores del LTG-M1° es que los niños reconozcan los tableros de 10 como
una forma fácil de sumar, agrupando mentalmente las decenas y considerando el tablero
incompleto. Si bien, el agrupamiento favorece decir: diez, veinte, treinta y dos sueltas de otro
tablero incompleto son 32; Mariana, como en la clase anterior, tuvo dificultades para la gestión
La maestra solicitó a los niños su libreta, para evitar la distracción que generaron los materiales
en la clase anterior, imprimió y cortó tableros para cada uno de los alumnos, les pidió que los
pegaran en la libreta y en lugar de darles fichas, solicitó que las dibujaran. De esta manera el único
material que tenían los niños eran 4 dados por pareja y las fichas que iban a dibujar en los tableros
130
que tenían pegados en su cuaderno; de esta manera, Mariana resolvió el problema que ocasionó el
Fuenlabrada (2017b) explica cómo, en ocasiones, el efecto del material como parte de la
consigna, se convierte en un distractor, porque resulta demasiado atractivo para los niños; pero
también puede suceder, como en la clase de Mariana que el material no significó para los niños un
apoyo a su razonamiento, por lo que les dio por hacer otras cosas y no lo solicitado en la consigna.
Mariana basándose en los resultados de la clase anterior decidió ofrecer un medio a sus estudiantes
que los centrara en la tarea. A continuación, modeló a sus alumnos con un ejemplo en el pizarrón,
Ma: Les voy a dar por mesa otra vez los 4 dados. Van a lanzar sus 4 dados. A mí me salió [lanza los 4
dados] 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9,10 [cuenta de uno en uno los puntos de los dados, a partir del 3 que salió en
uno de ellos] A mí me salió 10. En mi cuaderno le pongo 10. Ana ¿los puedes lanzar, por favor? 6,7,
8, 9, 10, 11, 12, 13 y 14 [la niña lanza los dados y es la profesora quien cuenta por ella, de uno en uno
a partir del 5 que salió en uno de los dados]. Anoté mi número y anoté el de Ana, después los voy a
sumar. Voy a dibujar en mi tablero con diferente color, ¿cuántos voy a dibujar?
Aos: Diez
Ma: [Asiente] Diez, ¿me ayudan a contar? [comienza a dibujar puntos en los tableros del pizarrón]
Aos: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez
Ma: Diez y después, ¿cuántos voy a dibujar?
Aos: Catorce
Ma: Catorce, ¿me ayudan a contar? [dibuja puntos en los tableros]
Aos: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve diez, once, doce, trece, catorce.
Ma: Eso es lo que ustedes van a hacer
Ao: Veinticuatro
Ma: ¡Ah! Y ahorita si se dan cuenta que sin sumar uno por uno ya supe cuánto fue, ¿cuánto fue?
Ao: Veinticuatro
Ma: 24 exactamente Alan, ¡felicidades! ¿por qué supiste que eran 24?
Ao: Porque vi los dos tableros llenos y vi cuatro en el otro y así son veinticuatro
Ma: Dos tableros llenos y tengo 4 sueltas, 24. Eso es lo que van a hacer, solamente lo van a hacer dos
veces.
En este fragmento Mariana se entusiasmó porque uno de los niños respondió exactamente lo que
ella esperaba y que estaba acorde con lo que señala el LTG-M1°; seguramente, como les sucede a
muchos maestros, dio por hecho que todos sus alumnos habían comprendido lo que tenían que
hacer con base en que uno de los alumnos había dado una respuesta correcta. Efectivamente con
131
dos tableros llenos y cuatro en otro tablero fue fácil para Alan visualizar el 24, pero el
procedimiento lo realizó la docente. Los problemas empezaron cuando los niños tuvieron que
lanzar sus propios dados, pegar los tableros y dibujar las fichas.
La primera confusión fue que algunos niños empezaron a pegar tableros sin haber lanzado los
dados. Mariana interrumpió para decirles que primero debían lanzar los dados, hacer la suma de
las dos cantidades y después imaginarse cuántos tableros tenían que pegar para poder dibujar
sus fichas. Esta instrucción fue muy confusa, los niños no lograban entender cómo podían
imaginarse el número de tableros que tenían que pegar; además en sentido estricto, si primero
tenían que “hacer la suma de las dos cantidades”, ¿cuál es el sentido de usar los tableros?
Finalmente, para resolver la confusión Mariana tuvo que pasar mesa por mesa a decirles pega
tres, pega cuatro; uno de los niños tras esta instrucción preguntó: ¿entonces son cuarenta?
Mariana le respondió no lo sé, yo me imagino. La dificultad de los niños era imaginarse cuántos
tableros debían pegar y tiene que ver con la estimación de una cantidad final; los niños al sumar
las cantidades de los ocho dados tenían que estimar el resultado; por ejemplo, si les salía 20 en una
tirada de los dados y 15 en la otra, la estimación debía ser de 3 tableros de 10 y las sueltas que
conforman un tablero más, o sea 4 en total y pegar los tableros que consideraran pertinentes.
Algunos de los niños contaron los dados correctamente, otros en cambio tuvieron errores, por
ejemplo, una pareja descompuso el número de puntos que les había salido en una sola tirada, en
vez de sumar las dos tiradas, no escribieron 16 que fue el resultado obtenido de un solo niño, en
cambio escribieron una suma de 10+6. Es probable que los niños hubieran realizado en otras
ocasiones descomposición aditiva canónica y por esta razón realizaran este procedimiento.
Mariana se paseaba por las mesas verificando que estuvieran realizando correctamente la
actividad, recordando que debían pegar tableros y diferenciar por colores las fichas. Sin embargo,
132
ante procedimientos distintos como el descrito en el párrafo anterior, hacía caso omiso pidiéndoles
que borraran sus respuestas porque era imposible que eso les hubiera salido; sin detenerse a
interrogar por qué lo habían puesto de esa manera. Para Mariana, lo dicho en la consigna sobre lo
que tenían que hacer estaba claro, pero estaba mal lo que los niños estaban haciendo y por tanto
tenían que borrarlo; los niños se limitaron a ejecutar la instrucción de borrar, aunque no sabían en
Como en la clase anterior, nuevamente hubo conflicto con algunos niños que se les dificultaba
decir cuántos tableros completos tenían, Mariana se enfrentó a más dificultades de las que creía.
Si bien, la respuesta dada por Alan, al inicio de la clase, era exactamente la esperada por Mariana
y por el LTG-M1°, muchos niños no entendieron qué era lo que tenían que hacer, ni por qué era
necesario llenar tableros, ni cuántos tenían que utilizar como tampoco, salvo Alan, supieron por
qué dos tableros llenos y un tablero con cuatro fichas formaban el 24.
Para finalizar, Mariana decidió hacer la pregunta que sugiere el LTG-M1° en su sección Un
paso más la cual dice: “¿Cómo calcularías el total sin usar los tableros de 10?”
Ma: Para terminar, para terminar ¿hay alguna manera, sin usar el tablero de 10 que yo pueda saber
cuántas decenas tengo? [Señala la suma del pizarrón 10+14=]
Aa: Usando tableros de 10
Ma: Pero si yo no tengo tableros
Ao: Dedos
Aa: No hay
Ma: No, si yo no tengo tableros ¿cómo puedo saber si en esta suma…? ¿cuántos grupos de 10 hay?
Ao: Contando con tus dedos
Ma: Pero yo no tengo 14 dedos
Ao: Pero pon diez, diez y después cuentas los catorce y después guarda el número para saber qué
Ma: Puede ser
Ao: Catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte, veintiuno, veintidós, veintitrés,
veinticuatro
Ma: Pero aquí la cosa es que no todos sabemos hacer eso
Aa: Con el tablero de diez
Ma: Pero si yo no puedo sacar mi tablero de 10, si yo voy feliz de la vida a la tienda y voy a gastar 10
pesos en una cosa y 14 en otra cosa y no tengo tablero de 10 y no me alcanzan mis dedos, ¿cómo le
hago?
133
Como puede apreciarse, Mariana nuevamente encontró problemas para gestionar lo que propone
el LTGM-1°. Los niños habían intentado utilizar, con muchas dificultades, durante una hora los
tableros de 10, también en la clase anterior, y por tanto estaban en el entendido que lo que quería
su maestra era que usaran los tableros. Pero ahora su profesora estaba desestimando el uso de los
tableros, pero si yo no tengo tableros, esto evidentemente desconcertó a los niños y empezaron a
Ni los autores del libro, ni la profesora mostraron un medio alternativo que permitiera ver a
los niños la posibilidad de otros procedimientos. Más aún, uno de los niños intentó responder algo
distinto explicando que se puede hacer usando los dedos; sin embargo, Mariana invalidó también
esta estrategia, pues esperaba la respuesta que sugiere el Libro para el Maestro en la lección
Finalmente, uno de los niños dijo que había dos unos, respuesta que la profesora completó con
una explicación amplia de la suma 10 +14 diciendo que eran dos unos, por lo tanto, eran dos
decenas y que hasta después de saber eso, podrían decir si la suma de las unidades les daría para
otro tablero. Fue en este momento de la clase que Mariana explicó la forma en la que podían
estimar el resultado de la suma para saber si necesitaban usar más de dos tableros.
En síntesis, Mariana intentó modificar el medio de los estudiantes para facilitárselos con base
en la experiencia de la clase anterior con acciones como; el registro de las cantidades en lugar del
explicación en el pizarrón sobre el llenado de los tableros. Sin embargo, las confusiones siguieron
presentes, los niños no atinaban a saber cuál era ‘la suma’ que debían realizar, porque ellos
resolvieron el cálculo aditivo solicitado con el conteo en diversas modalidades —conteo uno a uno
desde el primer elemento considerado, sobreconteo, etc. —, incluso en algunos casos sumaron
134
mentalmente —cálculo mental—. No obstante, esto no acabó por satisfacer las expectativas de su
maestra; es decir, sumar con los tableros quedó en el tintero. Los niños no supieron bien a bien,
cuál era el uso “correcto” de los tableros, cómo era que analizando cuántos estaban llenos y cuántas
fichas había en el tablero incompleto, en caso de existir, era posible conocer sin contar como decía
su maestra, el resultado de la suma. Más aún, tampoco encontraron la relación entre estimar el
resultado de la suma y con base en ello anticipar el número de tableros que debían usar para tener
Desde este escenario encontramos que la lección propuesta por el LTG-M1° no favorece que
los alumnos encuentren en los tableros de 10 una manera fácil de sumar, no obstante que esa es la
prevención de los autores. Si bien, emplear estos tableros es una de las tantas estrategias para
realizar una suma, no es para nada fácil, al menos no lo fue para los alumnos de Mariana y, ella
misma se dio cuenta que la clase no fluyó en apego a la propuesta del libro no obstante sus
A los alumnos se les dificultó la manipulación de los materiales y esto propició el malestar de
su maestra, que en algunos momentos se mostró verdaderamente desesperada; para los niños fue
difícil: tirar el dado sobre la mesa sin que se les cayera al suelo, tomar la cantidad de fichas que
les correspondía sin confundir con las del compañero ni con las que restaban sobre la mesa; y con
ello resolver los cálculos aditivos propuestos para lo que era necesario llenar con las fichas los
Cabe destacar, sin embargo, que, frente a las dificultades de los niños con el material sugerido
tableros para que los pegaran en su cuaderno y que dibujaran fichas en lugar de manipularlas. Aun
así, para poder pegar una cantidad adecuada de tableros y dibujar las fichas que cada niño de la
135
pareja tenía, era necesario estimar el resultado de la suma —porque su maestra no quería que
usaran y pegaran tableros de más—, que los niños no pueden hacer y de hecho no comprenden
bien en qué consiste estimar el resultado de una suma, no se trata de contar, ni de adivinar,
Sesión 3
En la tercera sesión asistieron únicamente 12 niños del grupo, según Mariana, es común que esto
suceda en la escuela, los viernes. Nuevamente la profesora respetó la organización del grupo en
parejas como lo sugiere el LTG-M1°. Para iniciar la clase dibujó 3 tableros de 10 casillas en el
pizarrón mientras decía a los niños: vamos a practicar lo que estuvimos haciendo ayer; después
Para continuar, solicitó a un niño que pasara al frente a lanzar un dado gigante, Mariana dibujó
la cara del dado que había salido con los puntos obtenidos en el pizarrón. Así pasaron otros 3 niños
con la misma consigna: lanzar el dado y decir los puntos obtenidos, mientras que Mariana dibujaba
el resultado del dado en el pizarrón. Una vez dibujados los puntos de los 4 turnos, pidió que a la
cuenta de tres dijeran, sin ayuda de ella, cuántos puntos en total habían salido.
Figura 31. Caras de los dados obtenidas por los estudiantes de Mariana (Elaboración propia).
Los niños contaron uno a uno los puntos, la mayoría dijo el resultado correcto (14), sin
embargo, un niño insistía en que eran doce. Con base en esta última intervención Mariana averiguó
Ma: [Inicia el conteo desde la derecha con el dado que tenía 6 puntos] seis, siete, ocho, nueve, diez,
once, doce, trece, catorce. Catorce [escribe el resultado 14 por encima de los dados en el pizarrón].
136
En la sesión anterior, la maestra gestionó en aula la lección 4 del trayecto en curso; en el Libro
para el Maestro se señala como posibilidad que algunos niños sigan resolviendo el cálculo del total
de puntos, contando de uno en uno; pero se sugiere a los docentes que traten de desestimar esta
La primera suma que los niños deberán resolver es el total de los cuatro números de los dados.
Identifique quiénes aún cuentan punto por punto y a los niños que ya suman los dígitos del uno al seis
mentalmente. En el caso de los primeros, motívelos a sumar mentalmente. (SEP, 2018a: 119)
Durante las clases anteriores, la mayoría de los niños habían recurrido al conteo de uno en uno en
los puntos de los dados y, en esta ocasión, Mariana intentó reforzar la suma mental de los puntos,
percibió la cantidad de puntos del primer sumando elegido convenientemente (el sumando de
mayor valor), sin que los niños participaran de las razones de esta elección. Es decir, la profesora
misteriosamente eligió empezar por la cara que tiene 6 puntos en lugar de empezar por la que tenía
dos que es la que es la primera que salió; además no contó de uno en uno los puntos de esa cara
—percibió la cantidad— pero si lo hizo con el resto de los puntos por lo que la serie oral empezó
en un número diferente al uno: seis [señala la cara con seis puntos], siete, ocho, nueve, diez, once,
doce, trece, catorce. Esto contraviene la propuesta del libro, donde esperarían que la profesora
calculara usando cada vez solo el total de puntos de cada dado y a través del cálculo mental dijera,
por ejemplo: seis y cuatro son diez, más dos son doce, más dos son catorce. El dominio del cálculo
mental de la suma de los números menores a 10 es algo que se espera que los niños de primero de
primaria consoliden para que, en su momento, puedan agilizar el cálculo de la suma de bidígitos,
por lo que sería deseable que su profesora lo fomentara cuando interviene en plenaria con todo el
grupo. Mariana procedió análogamente con el turno de las niñas, los cuatro resultados fueron:
Figura 32. Caras de los dados obtenidas por las estudiantes de Mariana (Elaboración propia).
137
Ma: Solo niñas, solo las niñas díganme cuánto es ahí. A la cuenta de 3; uno, dos y tres.
Aas: ¡Once!
Ma: Once a ver; cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once. [Escribe el signo de más + junto al 14 y el
resultado de esta suma 14+11=]
Es probable que la maestra resolviera las sumas que planteó en plenaria, prácticamente contando
de uno en uno a pesar de las indicaciones del Libro para el Maestro, porque no consideró
importante sugerir el cálculo mental de los primeros diez números como un importante insumo
para propiciar el cálculo mental de los números mayores. La maestra en ninguna de sus
intervenciones, en las tres clases estudiadas, se detuvo a observar la manera en que los niños hacían
esas primeras sumas. En cambio, siempre su interés estuvo en que los niños aprendieran a usar
adecuadamente los tableros de 10 y por tanto que la suma de las dos cantidades finales fuera
correcta. Esta última suma constituyó el objetivo de las tres sesiones gestionadas por Mariana, de
acuerdo con el Libro para el Maestro en los tres casos se plantea el reunir o sumar dos cantidades.
Para continuar la clase, Mariana tenía dibujado en el pizarrón tres tableros de 10 y la suma
Ma: Solo la persona que yo le pregunte, solo a quien yo le pregunte. Valentina, ¿qué hago primero?
Aa: Este, pones.
Ma: ¿Qué pongo?
Aa: Este, las, las fichas
Ma: ¿Las puedes poner por favor? [Estira la mano dándole el plumón a la niña para que pase]
Aa: [Pasa al frente y destapa el plumón rojo para dibujar]
Ma: ¿Qué color vas a poner primero?
Aa: Rojas
Ma: Dice Valentina que primero vamos a poner las rojas
Aa: [Empieza a dibujar las bolitas rojas]
Ma: Rodrigo, ¿cuántas bolitas va a dibujar Valentina?
Ao: Once
Ma: ¡Casi! ¿Alexis?
Ao: Veintiséis
Ma: No, bolitas va a dibujar Valentina
Ao: Diez
Ma: Hay que poner atención
Ao: Diez
Ma: ¿Diez?
Ao: Ninguna
138
Ma: ¿Diego?
Ao: Catorce
Ma: Catorce
De acuerdo con el fragmento, Valentina (la alumna que pasó al frente), tenía claro que el siguiente
paso era llenar los tableros con las fichas —o bolitas en el caso de los tableros dibujados—; sin
embargo, cuando Mariana preguntó a Rodrigo ¿cuántas bolitas tenía que dibujar Valentina?, él
dijo que once. Esta respuesta es consecuencia de los equipos de niños y niñas formados por
Mariana al inició la sesión. Ya que anteriormente, las niñas habían obtenido once puntos y para
Rodrigo, resultaba lógico que Valentina debería dibujar 11 fichas que fueron las que habían
Posteriormente, cuando Rodrigo dijo once Mariana respondió casi con ello, recurrió a una
expresión, que había utilizado en las clases anteriores, para señalar que el número que los niños
habían encontrado como resultado de una suma, era muy próximo al resultado correcto. En
cambio, en esta clase, Mariana usó la palabra casi para aludir a la cercanía espacial de los dos
números escritos en el pizarrón (14 y 11), mientras que para los niños la expresión casi los hizo
pensar en el 10 antecesor del 11, que como su sucesor 12 son los más cercanos en valor a 11.
Finalmente, cuando uno de los niños dijo catorce, Mariana preguntó la razón de esta respuesta:
139
Ma: No siempre, no siempre el primer número es el más grandote. A veces es al revés, pero la mayoría
de las veces sí es el número más grande arriba, o antes.
Como puede apreciarse Mariana esperaba una respuesta que los niños tardaron en darle, su
pregunta inicial los llevó a comparar al 14 con el 10, por lo que explicaban las diferencias entre
estos: porque el 10 no es igual de grande, si fueran 10, no llegaríamos al número que debe ser.
Finalmente, Natalia dijo que era el primer número y estaba más grande que el otro; Mariana
completó la respuesta explicando que además estaban del mismo color —estaba escrito con color
rojo—.
Natalia insistió en que además el 14 estaba más grande que el 11, probablemente esta expresión
Mariana fue no necesariamente el primer número es el más grande en las sumas. En esta ocasión
coincidió el número mayor con la primera cifra, sin embargo, fue algo arbitrario, como intentó
revés, pero la mayoría de las veces sí es el número más grande arriba, o antes.
En seguida la profesora preguntó a Valentina, la niña que estaba dibujando las fichas rojas en
el pizarrón, cuántas bolitas le había pedido que dibujara, ya que la niña llenó un tablero de 10 y
dibujó cinco más en otro tablero. La cantidad que Mariana esperaba era catorce, entonces Valentina
se detuvo y contó una por una; lo que muestra que Valentina aún se encontraba lejos de identificar
un tablero lleno como una decena, esto era válido para varios niños, ninguno de los que estaban
atentos a la clase identifico al diez en un tablero lleno. Una vez que Valentina terminó, Mariana
solicitó a un niño que pasara a dibujar las restantes; el niño expresó que debía dibujar once con el
plumón negro.
140
El niño comenzó a dibujar las fichas negras en el segundo tablero que ya tenía 4 espacios
Figura 33. Tableros de 10 llenados por los alumnos de Mariana en el pizarrón (Elaboración propia).
Al parecer, la clase anterior ayudó a que los niños llenaran los tableros por completo antes de
utilizar otro; Mariana se concentró nuevamente en preguntar a sus alumnos: a) ¿por qué tenía que
dibujar 11? b) ¿por qué con otro color? y c) ¿por qué el niño que dibujó las fichas negras había
empezado a dibujar en el segundo tablero? Especialmente Mariana le preguntó a uno de los niños
que casi no participaba, esto le llevó 7 minutos de la clase ya que el niño no daba la respuesta que
la maestra quería escuchar. Finalmente, al preguntarle a todo el grupo cuál era el resultado, todos
Ma: Rodrigo, ¿cuántos grupos de 10 tengo? [silencio prolongado] o sea que tableros llenos de bolitas,
¿cuántos?
Ao: Dos
Ma: Dos [Se dispone a escribirlo, sin embargo, hace una pausa] ¡Ay! ¿Con qué color lo puedo poner?
Aos: ¡Azul! ¡Azul!
Aos: ¡Rojo! ¡Rojo!
Ma: No a ver alto, Natalia
Aa: Primero rojo y ya después el azul
Ma: ¿Por qué primero el rojo?
Aa: Porque es este, el número de diez, los tableros que tengo llenos
Ma: Quedamos que las fichas rojas, las fichas rojas valen 10 y que ¿cuántas azules?
Ao: Cinco
Aos: ¡Veinticinco!
Aa: ¡Veinticinco!
Ao: ¡Veinticinco!
141
En este fragmento se alude al conocimiento de las reglas del Sistema de Numeración Decimal
sugerido en el Libro para el Maestro, trabajado por la profesora previamente. Éste proviene del
juego El Cajero recuperado de la propuesta del LTG-M1° de 1993 con el que los niños interactúan
con las reglas del SND —fichas rojas valen 10 y fichas azules valen 1—. Mariana se apoyó en la
memoria didáctica22 de sus estudiantes al preguntarles de qué color debía escribir cada número. La
niña a la que le preguntó Mariana respondió haciendo uso de un conocimiento anterior, que
sobrepasa la anterioridad secuencial de la clase y que se refiere a una serie de problemas sobre un
tema que se ha manejado durante un periodo prolongado de tiempo (Brousseau y Centeno, 1991).
Mariana escribió el resultado de la suma (25) en el pizarrón con los colores correspondientes:
el 2 con rojo y el 5 con azul. Cabe destacar que Mariana usa el color como código, pero no tiene
ningún reparo en cambiar éste constantemente, por ejemplo: escribió en el pizarrón, al inicio de la
clase, el 14 con rojo y el 11 con negro en la suma14+11 para que los niños en los tableros de 10
dibujaran catorce fichas rojas y luego once fichas negras. Luego abruptamente dice: quedamos que
las fichas rojas, las fichas rojas valen 10; efectivamente, en el juego El Cajero la ficha roja
representa una decena; pero un momento antes, en los tableros, la ficha roja funcionó como una
22
Noción empleada en la TSD para aludir a las referencias que el docente puede hacer al pasado de los alumnos
mediante la evocación de conocimientos y apunta a fortalecer los procesos de despersonalización y
descontextualización de aquellos.
142
La maestra, informó a los niños que iban a practicarlo en su libreta dos veces y les pidió que
fueran pensando en una manera de saber el resultado de la suma de dos cantidades sin utilizar los
tableros de 10. Esta petición se relaciona con lo enunciado en el Libro para el Maestro.
Como puede apreciarse, en el apartado “¿Cómo guío el proceso?” se pide al profesor que
sugiera hacer otros procedimientos para reunir dos cantidades que sean diferentes al uso de los
tableros de 10. Para continuar la clase, Mariana pidió a los niños que sacaran su cuaderno rojo y
que escribieran la fecha y su nombre. Mientras los niños escribían, Mariana les repartió tableros
de 10 como lo había hecho la clase anterior para que los pegaran y cuatro dados por pareja.
forma en la que iban a trabajar con la actividad del dado gigante, incluso dejó escrita en el pizarrón
143
la suma junto con los tableros, indicando que con ese resultado podrían apoyarse para hacer bien
su trabajo. Una vez que repartió el material a todos los niños, enunció la consigna:
Ma: Viendo todos para acá. Primero, yo voy a lanzar el dado, los 4 juntos. Acá lo lanzamos 4 veces
porque no teníamos 4 dados, pero aquí si tengo los 4 daditos. Lanzo los 4, no los voy a aventar, no los
voy a tirar de la mesa, porque no quiero que a cada rato estén rodando en el suelo, ayer casi se pierde
uno, entonces tengan mucho cuidado, los lanzo [lanza los dados en la mesa despacio y procurando que
caigan lo más juntos posible]. No tuve que aventarlos, no tuve que hacerles así, nada más los muevo
bien en mi manita, le hago así para moverlos bien [mueve los 4 dados en su mano] y los dejo caer.
Junto mis puntos, lo que me cayó lo junto, lo cuento; 5 más 5 diez más 5 quince, no, diez más 3 trece,
más 1 catorce, me equivoqué. El número, el primer número que saque, el primero se escribe, más, mi
compañero de mesa hace lo mismo, lanza dados y el número se escribe. Si necesitan ayuda, lo pueden
hacer entre los dos, pegan sus papelitos, sus tableros, para esta suma yo pegué tres tableros [señala la
suma que estaba en el pizarrón, traten de buscar la manera de saber cuántos tableros más o menos van
a pegar. Repito no se vale pegarme 5, 6, 7, 8 tableros, no se vale pegar todos los tableros juntos, porque
no los voy a ocupar. Y yo recomiendo que cada número lo pongan de un color diferente. ¿Dudas?
Como hemos visto a lo largo de las tres sesiones, Mariana tiende a dar consignas extensas, parece
ser que es un recurso estable en su práctica docente (Robert, 2007) el efecto de esta estabilidad en
los niños se traduce —al menos, en las ocasiones observadas— en confusión, ya que no
comprenden lo que deben hacer para responder acertadamente a su maestra. Una posible razón de
esto, señalada desde el primer análisis, es la dificultad de Mariana para gestionar el uso del material
y la tendencia a dar en la consigna demasiadas explicaciones a los niños sobre cómo espera que lo
usen.
clase, esto obliga a Mariana a incorporar en la consigna estrategias de control de grupo quedándose
En la consigna anterior, puede apreciarse cómo Mariana anticipó a los niños, una vez más,
cómo debían tirar los dados para tratar de evitar que éstos terminaran en el piso en cada tirada.
Además, vuelve a solicitarles que anticipen cuántos tableros van a utilizar, para que solo peguen
los necesarios; ésta fue la principal dificultad que tuvieron en la sesión anterior, pero parece que
Mariana no la identificó, en la medida en que siguió esperando que los niños lo hicieran, como si
144
solo se tratara de no desperdiciar material. Es decir, la profesora, no se percata, y esto es lo más
en la anticipación del material que se requiere para representar concretamente la suma solicitada.
La explicación sobre la estimación de tableros que deben pegarse, Mariana la hace con base
en el resultado de la suma, pero los niños ni siquiera habían acabado de entender que los tableros
debían irse llenando. Cabe señalar que, en la primera parte de la clase, cuando la maestra modeló
cómo debía realizarse la actividad, ella misma omitió evidenciar esta estimación. Ella puso tres
tableros, pero los niños no supieron por qué tres y no cualquier otro número de tableros, ni siquiera
Particularmente en esta consigna, Mariana centró la actividad de los niños en cómo debían
lanzar los dados. En esta sesión no hubo dados en el suelo, ni tampoco los aventaron con la
intención de jugar; parece que los niños atendieron a la recomendación de su profesora quien
repitió constantemente la importancia de lanzarlos despacio, sin estar jugando, sin tirarlos al
suelo. Los niños percibieron que esto era lo que se esperaba de ellos respecto a la manipulación de
los dados, pero no fue así con la estimación del número de tableros que tenían que pegar, que
Incluso en el conteo final de las fichas dibujadas en los tableros, había niños que seguían
contando de uno en uno. Mariana explicó constantemente a varias parejas que, para escribir el
resultado final de la suma, los mismos tableros les decían cómo hacerlo; lo que para los alumnos
fue difícil de comprender. Mariana se esforzó en explicar que los tableros llenos se escribían
primero —en la representación simbólica de los bidígitos primero se escriben las decenas— y
145
La consigna larga y las dificultades de los niños para comprenderla implicaron que su maestra
les ayudara de manera constante durante toda la actividad. Sin embargo, como en las dos clases
anteriores, Mariana empezó nuevamente a perder la calma frente a las dificultades de sus alumnos
para resolver las sumas con los tableros. Sus intervenciones frente a las acciones de los niños eran
evaluativas más que orientadoras, por ejemplo, decía molesta y desesperada: ¡Bórralo!, ¡Borra
De acuerdo con Robert (2007) es más difícil para un maestro cambiar la gestión de la clase en
el momento que ésta ocurre, que durante su preparación. Esto es lo que le sucedió a Mariana; clase
tras clase intentó facilitar el medio de los niños; modificando los materiales y modelando las
actividades. Fue evidente que estas decisiones las tomó durante su planeación, sin embargo, al
momento de la clase esperaba que los niños por sí mismos se hicieran cargo de resolver la consigna
que les planteaba, en sus intentos por no decirles cómo resolverla y ante la imposibilidad de los
niños para actuar como ella esperaba, fácilmente se desesperaba, culpando a los niños de falta de
Después de una hora de realizar esta caótica actividad con los tableros, Mariana solicitó que
no guardaran el lápiz ni la goma, que le ayudaran además a repartir los libros, buscaran la página
Ma: Cada par de niños hicieron lo mismo que hace rato ustedes hicieron. La niña dice yo tengo 10
fichas, el niño dice yo tengo 20. Total, hay un cuadrito de total; lo que van a hacer es lo mismo que
hicieron en el cuaderno, pero ahora sin dibujar las fichas. Lo que van a hacer es esto, hacer las sumas
en parejas, estos dos [señala al libro] aquí tienen su resultado, aquí tienen su resultado, el cuadrito es
el resultado de los números que tienen arriba en un diálogo. Yo voy a dejar en la mesa una bolsa con
tableros y donitas [fichas en forma de aro]. Si ustedes como equipo de dos, como pareja, deciden no
ocuparlo está bien, pero entre los 2 tienen que explicarme al ratito cómo hicieron para resolverlo; yo
recomiendo y el libro recomienda que usen sus tableros de 10, ¿sí?, por eso estoy dando material. Si
ustedes como equipo dicen que no lo van a usar, el equipo que me diga que no va a usar el tablero nos
146
va a pasar a explicar cómo le hicieron para resolverlo. Esto lo voy a dejar en su mesa, si requieren más
tableros me avisan.
De acuerdo con la consigna de Mariana, los niños debían, preferentemente, utilizar sus tableros
de 10, ella asumió la sugerencia del LTG-M1° al recomendar que los usaran. La advertencia a los
niños de que tendrían que pasar a explicar cómo le habían hecho para sumar en caso de no emplear
los tableros impactó en la decisión de los niños, ya que cinco de las seis parejas decidieron
emplearlos. Nuevamente hubo dificultades con el uso de los materiales, al tener que poner las
donitas (fichas)sobre los tableros. Los niños siguieron contando de uno en uno, a pesar de tener
los tableros llenos, en ello no visualizaban los agrupamientos de diez elementos como un insumo
147
La única pareja que no empleó los tableros se basó en el cálculo mental de uno de los niños,
quien terminó en un minuto de calcular y escribir los resultados correctos. Mariana les dijo que le
explicaran cómo lo habían hecho y al niño le costó mucho trabajo hacer explícito su cálculo mental;
por lo tanto, él y su pareja tuvieron que regresar a su lugar para hacer uso de los tableros de 10.
Para terminar la clase, Mariana atendió al cierre propuesto en el LTG-M1° leyéndolo a los niños;
Layla y Víctor tienen 40 fichas entre los dos. Si los dos tienen la misma cantidad de fichas ¿cuántas
Los niños comenzaron a dar diferentes respuestas y Mariana las fue escribiendo en el pizarrón,
incluso, aunque uno de los niños dio la respuesta correcta (20), ella siguió tomando participaciones
y escribiendo los diferentes números que le decían. Para hacer la comprobación de la suma correcta
decidió utilizar un tablero de 100 de tela gigante que tenía donde podía pegar círculos, fue
Figura 36. Ejemplo de tablero de 100 empleado por Mariana en el pizarrón (Elaboración propia).
Posteriormente, Mariana le preguntó a la niña que tuvo la respuesta correcta, ¿por qué pensaba
que eran 20?, la niña explicó que era la mitad de 40, como si fuera la mitad de 4. Una vez que la
profesora validó esta respuesta, explicó con fichas rojas, que valen 10, que se podían imaginar los
148
grupos de 10 tal como había dicho Natalia y entonces sólo con 4 fichas, la mitad serían 2. Para
concluir dijo que eso era cálculo mental, contarlo lo más rápido posible sin tener que contarlas
todas.
Finalmente, escribió en el pizarrón dos sumas, la primera fue 22+31= y pidió que le dijeran
cuántos tableros completos llenarían con esa suma; uno de los niños respondió 5 y Mariana pasó
a la segunda suma que fue 27+35=, nuevamente pidió que le dijeran cuántos tableros se llenarían
por completo. En esta ocasión realizó el conteo ella misma para comprobar que se llenaban 6 por
De acuerdo con las sumas anteriores, los niños entendieron con el ejemplo del cierre, que al
fijarse en las decenas era fácil saber cuántos tableros llenos tendrían. No obstante, Mariana planteó
un contraejemplo para mostrar cómo es que el lugar de las decenas no determina por completo el
número de tableros, es posible que las unidades formen una nueva decena y en el caso de esa suma
En síntesis, Mariana intentó en esta tercera clase facilitar el uso de los tableros a los niños
explicándoles finalmente cómo debía realizar la actividad, además intentó que los niños dijeran
otras formas de resolver las sumas como lo es el cálculo mental. Aunque en la lección del libro no
fue muy flexible con respecto al empleo de otros métodos, en el cierre dejó participar a los niños,
escuchando y atendiendo al cálculo mental. Durante la clase hubo una tensión entre el uso de los
tableros que resulta difícil de manipular versus el cálculo mental que resulta difícil de explicitar
El mismo Libro para el Maestro propicia esta tensión, ya que, por un lado, sugiere el empleo
de los tableros de 10 y, por otro lado, invita a realizar otro tipo de procedimientos; es probable que
el problema se encuentre en que los niños deben explicar cómo le hicieron para resolver la suma
149
sin el tablero. Por un lado, ni siquiera dominan el cálculo mental, porque repetidamente resuelven
contando de uno en uno; por otro lado, frente a la amenaza de tener que pasar al frente a explicar,
a decir algo, es mejor opción usar los tableros o al menos colocar las fichitas arriba de esos, aunque
esto no les signifique nada en la medida en que no ‘ven’ los grupos de diez y la relación de estos
Además, la actuación de Mariana fue un poco rígida frente a un niño que estaba resolviendo
bien con cálculo mental, pero que, no pudo explicar cómo lo hizo, tuvo que hacer nuevamente el
cálculo con los tableros. Esto resulta desconcertante para los niños, cuando en otras ocasiones los
maestros esperan que los niños muestren qué tanto dominan el cálculo mental.
Para Mariana en realidad se trataba de la clase del tablero: yo les sugiero, y el libro también
que usen los tableros cuando un instante antes les había dicho que los utilizaran si querían o no.
2.3 Síntesis
El análisis del LTG-M1°, específicamente el eje Número álgebra y variación, nos permitió
las clases de las profesoras Diana y Mariana. No obstante, en las dificultades que las docentes
transposiciones didácticas. Estas dificultades van más allá de las decisiones tomadas por los
autores, son dificultades que vienen arrastrándose desde propuestas curriculares anteriores o tienen
que ver con las posibilidades cognitivas de los alumnos, problemas institucionales, políticos y
administrativos. Por ejemplo, la dificultad de los niños para comprender el valor posicional, que
manifestaron los alumnos de ambos grupos y que ha sido reportada en otros estudios, la
atomización del saber; la insuficiencia del tiempo didáctico previsto en las lecciones y el poco
tiempo dado por la Secretaría de Educación Pública para la elaboración de los LTG. Las
150
dificultades sobre el LTG-M1° las analizamos en el siguiente capítulo a manera de cierre y
conclusiones generales.
decisiones de los autores del eje Número, álgebra y variación y lo que las profesoras hicieron
En el primer apartado de este Capítulo nos hicimos algunas preguntas que pretendimos responder
con el análisis de las clases de las profesoras, específicamente en lo que refiere a los dos enfoques
la distancia entre el enfoque asumido en el Plan y Programas de Estudio y el de los autores del eje
Sin embargo, como pudimos dar cuenta, estamos frente a un enfoque híbrido que se manifiesta
es decir, no está claro que se haya tomado una sola postura teórica para la elaboración del enfoque
pedagógico. Y aunque el referente teórico dominante puede rastrearse en la TSD; cabe aclarar que
no se pretende ver en la propuesta una realización ‘pura’ de esta teoría, que por demás es imposible
e inesperable en el entendido que, las teorías son un buen referente para interpretar la realidad,
pero no son la realidad misma. Más bien, intentamos dar cuenta de la diversidad de posturas que
surgen de distintas interpretaciones susceptibles de ser asumidas por los autores del LTG-M1°,
pero ¿a qué se deben esta variedad de planteamientos dentro de una propuesta curricular?
denominado sociedad. A este entorno pertenecen los padres de familia, los académicos
151
(matemáticos), las instancias políticas, decisionales y ejecutivas. Entre la sociedad y el sistema
didáctico se encuentra la noosfera, en la que se enfrentan los problemas que surgen del encuentro
de los objetos de enseñanza con la sociedad y sus exigencias, allí se desarrollan los conflictos, las
Para hacernos una idea sobre la cantidad y la complejidad de instancias que participan en la
Aprendizajes Clave para la Educación Integral que explica cómo se llevó a cabo la revisión de
ésta:
En total, se capturaron más de 81 800 registros y 298 200 comentarios, adicionales a los de los 28
documentos externos recibidos. El Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas
(PIPE) del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) recopiló, ordenó y sistematizó en
un informe todas estas aportaciones hechas por niños y jóvenes, docentes, padres de familia y tutores,
académicos y representantes de distintos sectores de la sociedad, así como por las propias autoridades
educativas, sobre los documentos presentados por la SEP. De forma paralela, el CONAPASE llevó a
cabo una consulta en línea para capturar las opiniones de madres y padres de familia. Con el apoyo de
las autoridades educativas locales se obtuvieron más de 28 000 respuestas que fueron sistematizadas
por el mismo Consejo. (SEP, 2017:14)
Aunque muchas veces hay cierta demagogia en fragmentos como el anterior, se puede ver la
curricular y la elaboración de los Libros de Texto Gratuito de nuestro país, la opinión de instancias
extranjeras que inciden en lo que éstos deberían contener. Por ejemplo, la Organización para la
pertenece, plantea los estándares a los que todo país con aspiraciones a tener una educación de
habilidades y actitudes que cada ciudadano debería alcanzar en determinada etapa de su vida.
Entre las sugerencias o exigencias de la sociedad y el currículum que llega a las aulas, la
entre otros) que van a orientar los procesos de enseñanza de las matemáticas. En este sentido,
152
coincidimos con Chevallard (1998) en hacer justicia a la complejidad de las posiciones
competencias están delimitadas con precisión, los registros están asignados, las responsabilidades
plantean como medio y como fin del aprendizaje de las matemáticas, hay otros fragmentos donde
parecen ser un espacio de aplicación de los conocimientos aprendidos previamente o una buena
práctica que complementa a otras. Esta diversidad de planteamientos responde a una serie de
miradas alrededor de la resolución de problemas que ha sido analizada por algunos autores. De
acuerdo con Sepúlveda, Medina y Sepúlveda (2009) la resolución de problemas es la línea sobre
la que se han centrado el mayor número de esfuerzos, tanto por lo escrito sobre el tema como por
impulso ha proporcionado a la educación matemática. Quizás la razón sea que se nutre de los
aspectos esenciales del quehacer matemático: los problemas y las acciones típicas del pensamiento
casi mecánica de los conceptos es el objetivo final. No obstante, en México desde la década de los
perspectiva ha tenido, de acuerdo con estos autores, una evolución importante: desde el análisis de
estrategias heurísticas de solución con Polya (1945), hasta el estudio de elementos cognitivos más
153
complejos con Schoenfeld (1985), Brousseau (1986), Lesh (2000) y otros (en Fonseca y Alfaro,
2010).
Santos (2014) realizó una revisión de estos enfoques y cómo han incursionado en algunas
propuestas curriculares alrededor del mundo; en los años ochenta, las etapas de resolución de
problemas y los métodos heurísticos propuestos por Polya (1945, en Santos, 2014) dieron forma a
estudios y escenarios didácticos; sin embargo, los resultados de la investigación señalaron que la
mediados de esa década, las ideas de Schoenfeld (1985, en Santos, 2014) sobre el análisis del
este análisis cobraron fuerza para documentar hasta qué punto los estudiantes tenían éxito en sus
matemáticos ha ido de la mano con el desarrollo y las discusiones en educación matemática. Por
ejemplo, una perspectiva de cognición situada enlaza el proceso de aprendizaje para las actividades
perspectiva enfatiza las interacciones como una forma de dar sentido a los problemas matemáticos.
En los Países Bajos, el enfoque de solución de problemas está asociado con la teoría de la
154
matemática realista de Freudenthal (1968) que presta especial atención al proceso involucrado en
Brousseau en Francia (reportada en los referentes teóricos de esta tesis), quien con base en la teoría
de desarrollo psicogenético de Piaget desde los años setenta realiza investigación sobre los
problemas y situaciones fundamentales a los que los niños deberían enfrentarse para poder
Fonseca y Alfaro (2010) reportan otros dos enfoques que utilizan la resolución de problemas
como el medio para adquirir los conocimientos matemáticos; en Estados Unidos Lesh y su equipo
Fonseca y Alfaro, 2010). Por un lado, el enfoque de Lesh consiste en la estructuración cuidadosa
de experiencias, en las cuales, los estudiantes confronten la necesidad de construir modelos que
les permitan constantemente expresar, evaluar y refinar o revisar sus formas de pensar. Con base
cumplan con las características antes descritas. Estas experiencias son conocidas como actividades
potencial en el aprendizaje de las matemáticas. Por otro lado, el enfoque Open-Ended o de ‘final
abierto’ ha sido una de las principales metodologías utilizadas por los japoneses en sus aulas para
la enseñanza de las matemáticas. Los problemas de ‘final abierto’ son formulados de tal manera
que múltiples soluciones pueden ser generadas y evaluadas por los estudiantes como parte del
proceso de resolución de problemas. Estos problemas se caracterizan por sus ricos contextos
sociales que permiten enlazar los contenidos matemáticos con otras disciplinas y con la vida
cotidiana del estudiante. Los docentes japoneses se enfocan en la solución de un solo problema de
155
Es probable que esta diversidad de miradas alrededor de la resolución de problemas haya
impactado de alguna manera a los actores de la noosfera, quienes, con diferentes trayectorias
Una decisión tomada por los autores del LTG-M1°, seguramente por el poco tiempo para entregar
la publicación de los libros, fue distribuirse la autoría con base en cada uno de los tres ejes que
de todas las lecciones de un mismo eje. Las implicaciones de esta decisión no se abordaron
explícitamente como referente empírico de esta tesis, no obstante, sabemos, porque así lo expresó
uno de los autores, que algunos ejes como el de Forma, espacio y medida, tienen como referente
la perspectiva teórica de la TSD, pero no es así con el eje de Número, algebra y variación. No
obstante, los diferentes posicionamientos teóricos de cada subgrupo de autores, cabe preguntarse
si los de un mismo Libro de Texto Gratuito deberían o no asumir el mismo enfoque pedagógico
en la medida en que conjuntamente tienen que hacerse cargo de la elaboración de un libro que en
última instancia tiene como interlocutor un solo maestro. Al parecer, usualmente ocurren estas
diferencias dentro de un mismo libro al pasar de un tema a otro o en diferentes grados, así lo
reportan Block y Álvarez (1998) quienes encontraron ciertas tendencias en común referentes a los
materiales de alguna década en la que centraron su investigación, años sesenta a noventa, pero
también diferencias. Por ejemplo, en el LTG-M de sexto grado de la década de los setenta, en lugar
de centrarse en la formalización de los contenidos con base en la disciplina matemática, como era
la tendencia de la época, hay en cambio una selección muy variada de problemas de aplicación.
156
Pero ¿qué implica dentro de un mismo libro de texto tratar de acomodar diferentes enfoques
didácticos antagónicos?, y más aún ¿qué implica intentarlo hacer en una misma lección? Si bien
Recordemos que las profesoras Diana y Mariana tenían, al inicio del ciclo escolar, una buena
percepción del LTG-M1°, en principio porque acababan de enfrentarse con los libros de la RIEB
que no fueron pensados ni diseñados como LTG aunado a una propuesta curricular con muchas
deficiencias (Rojano y Solares, 2017); las profesoras percibían además que la reducción de
alguno de los ejes alentaron inicialmente la valoración positiva de las docentes sobre el LTG-M1°.
Sin embargo, las profesoras empezaron a notar que implementar un trayecto elaborado con base
en ciertas recomendaciones didácticas fluían mejor que otros trayectos, en los que les costaba más
trabajo hacer que los niños comprendieran de qué se trataba y con ello fueran más propositivas.
Ellas desconocen lo que sucede a nivel de la noosfera y entre sus opciones para que los niños
pudieran contestar correctamente los cuestionamientos de las lecciones de los trayectos estudiados,
estuvieron intervenir constantemente durante la clase para orientar las respuestas de los alumnos
y con ello poder terminar la lección con cierto ‘éxito’; o bien, en atención a su alta posición
finalmente, percibir que los niños tenían dificultad para comprender los contenidos. Estas cosas
les sucedieron a las dos maestras, pero de ello hablaremos en el siguiente apartado.
23
Volveremos a este asunto en el siguiente apartado cuando hablo de las prácticas de las profesoras.
157
Pasar de un trayecto a otro representa en sí mismo un reto importante para las profesoras, aún
más si de trayecto a trayecto los autores de éstos tienen diferentes posturas metodológicas para la
enseñanza; sin embargo, sobre esto no ahondaremos porque cada una de las maestras en esta
experiencia se movió en el mismo trayecto. Pero ¿qué sucede al interior de una misma lección,
Las recomendaciones didácticas generales estimulan a los profesores a dirigir las clases de una
manera que no se sostiene al implementar los trayectos del eje Número, álgebra y variación, ya
que la propuesta sugiere y las maestras asumen que los niños enfrentan una situación, problema o
actividad y pongan en juego sus conocimientos previos. Sin embargo, no con poco desconcierto
las docentes se dan cuenta que conforme avanza el tiempo de las clases no aparecen las estrategias
que el libro anticipa deben mostrar los niños para resolver. Por ello, tienen que intervenir y pedir
que los niños agrupen por ejemplo de diez en diez, en el caso de Diana, y que decidan que esa es
la forma más fácil de contar una colección y una vez establecido esto, lo repitan una y otra vez;
aunque para los niños no quede muy claro por qué hay que hacer torres de diez elementos para
saber cuántos elementos tiene una colección, si ellos contando de uno en uno pueden saberlo,
aunado a que no hay ninguna condición didáctica que les impide hacerlo. Por otro lado, en las
clases de Mariana se asoma la necesidad de emplear el tablero de 10 como una manera fácil de
sumar, pero como vimos la gestión de los materiales es problemática y se convierte en un obstáculo
Parece que la decisión de incorporar dos enfoques es más conflictiva de lo que pudieron prever
los autores del LTG-M1°, hay una distancia conceptual entre lo que se consideran problemas desde
158
pueden sostenerse en el transcurso de la sesión en apego a las expectativas de los autores. Hay una
distancia que se manifiesta en el orden de aparición de los problemas, aunque ambas posturas
se apela a que los niños desarrollen habilidades a partir de conocimientos que se enseñan en las
mismas lecciones para su posterior aplicación y en la TSD se apela a que los conocimientos sean
la solución óptima para la resolución de la situación enfrentada, es decir, que los niños vean la
necesidad de utilizar el conocimiento que no tienen pero que irán construyendo para dar resolución
a la situación plateada.
Otra dificultad para la gestión de los LTG-M1° fueron los materiales. El uso de materiales
concretos para representar la decena no es un asunto nuevo, estos han sido utilizados por años con
la finalidad de facilitar a los niños —casi siempre de primer grado por ser éste donde se enseña el
intencionada; autores como Cid, Godino y Batanero (2003) o Moreno (2016) encuentran ventajas
en el empleo de materiales concretos como el ábaco, los bloques multibase, el dinero, etc.;
principalmente, los describen como atractivos y consideran que mediante la manipulación de estos
se captará el interés y la atención de los pequeños, motivando su encuentro con las matemáticas.
proporcionales son materiales que expresan la decena 10 veces mayor que la unidad, la centena 10
veces mayor que la decena, etcétera; por otro lado, los materiales no proporcionales no mantienen
ninguna relación de tamaño entre las distintas piezas que representan los números (Cid, Godino y
Batanero, 2003). Pese a que existen una variedad de materiales para representar la decena, en el
LTG-M1° los tableros de 10 fueron tomados del sentido numérico; autores como Thompson y Van
de Walle (1984) tienen una serie de artículos de investigación referente a las bondades de estos
159
materiales para la construcción y desarrollo de sentido numérico. Empleando la clasificación de
Cid, Godino y Batanero (2003) los tableros serían materiales proporcionales, ya que 10 tableros
llenos equivalen a una centena, así se trabajan a lo largo del LTG-M1° por ejemplo, en el trayecto
número 4 del tercer bloque, último del eje Número, álgebra y variación del libro, se sigue
sugiriendo el empleo de tableros de 10 para realizar sumas con cantidades mayores a 60 elementos.
Por las experiencias observadas con las profesoras, respecto al uso de tableros de 10 con cantidades
menores a 50 elementos que resultaron tan problemáticas, suponemos que mientras más aumente
Entre el problema cognitivo de los niños de reconocer el valor posicional o tener la posibilidad
de contar de diez en diez, pasando por el conteo de cuatro en cuatro o de ocho en ocho, para
corroborar que el de diez en diez es el más fácil; la dificultad de manipulación de los materiales y
las dos posturas planteadas en el LTG-M1°, se encontraron las profesoras Diana y Mariana
intentando implementar una sesión ejemplar, frente a una observadora con cámara de video en
Las profesoras Diana y Mariana, como ya hemos mencionado anteriormente, percibían en los
LTG-M1° una serie de mejoras sobre los Desafíos Matemáticos. Sin duda, como vimos en el
Capítulo 1 había razones importantes para que esto sucediera. La propuesta Aprendizajes Clave
correspondencia con los LTG-M1°. Pero además de esta ventaja percibida por las docentes, cabe
mencionar que ambas se apegaron fielmente a lo que estaban implementando, es decir, las
transposiciones que realizaron en las lecciones no se contrapusieron con lo planteado en los LTG-
M1°, más bien intentaron de una y otra forma hacer lo que el libro decía. Así como en el apartado
160
anterior, en éste nos referiremos específicamente a las dificultades enfrentadas por las profesoras
con respecto a tener frente a ellas un enfoque híbrido. Respecto a sus saberes docentes y otras
decisiones tomadas por ellas con base en las exigencias institucionales hablaremos en el siguiente
Capítulo a manera de cierre y conclusiones sobre las transformaciones que hicieron a la propuesta.
Para recapitular las dificultades que enfrentó Diana, las enunciaremos una por una, analizando
En la primera lección aparece un problema con el conteo de los objetos de la caja de sorpresas,
ya que en esta se pretende que los niños sustituyan el conteo de uno en uno para hacer distintos
agrupamientos y así darse cuenta de que el más fácil es el agrupamiento de 10. En este sentido,
Diana inició las actividades solicitando a los niños que contaran rápido una y otra vez, con ello
pretendía hacer que los niños desestimaran el conteo de uno en uno que ya sabían hacer y lo
sustituyeran por uno más económico que les permitiera hacerlo con mayor velocidad. Esta es la
primera estrategia que Diana puso en marcha para hacer avanzar la clase y está relacionada con la
tensión entre el enfoque de la TSD y el del sentido numérico, ya que desde la TSD se esperaría
que la situación de conteo permitiera a los niños el encuentro con la ignorancia (Sensevy, 2011)
en el sentido de que al ver como insuficiente el conocimiento que tienen con el conteo uno a uno,
buscaran la manera de sustituirlo. En cambio, desde el sentido numérico se pretende que los niños
tengan la habilidad de realizar cálculos de más de una manera (Çekirdekci, Şengül y Doğan, 2018)
en este caso la pretensión es que los niños cuenten de 3 en 3 (tres, seis, nueve, …) o, de 7 en 7
(siete, catorce, veintiuno, veintiocho…), esta es una habilidad que los niños de primero de primaria
no tienen desarrollada y es sumamente complicada para ellos, por lo tanto tienen pocas
posibilidades, sino es que ninguna, de comparar estas maneras de contar con la de diez en diez
como tampoco pueden reconocerla como más fácil y económica que las otras. Mientras la lección
161
seguía avanzando y los niños no agrupaban, porque no le encontraban sentido, como tampoco
tenían necesidad de hacerlo, ya que dominaban el conteo de uno en uno; Diana tuvo que solicitarles
Chevallard (1998) plantea dos conceptos para analizar la posición del saber dentro del aula:
concepto de cronogénesis para analizar fragmentos de clase en situaciones didácticas y plantea que
una posición topogenética alta del profesor se da cuando este toma cada vez más la responsabilidad
didáctica para hacer avanzar la clase. Desde la TSD, la situación didáctica debe favorecer que los
estudiantes busquen resolver la situación problemática planteada ideando formas de hacerlo y con
ello se les sitúa en condición de construir conocimiento. En este caso, los niños no encontraron
ninguna dificultad en seguir contando de uno en uno, la situación que se les planteaba no les
producía ningún conflicto en la medida en que el recurso que tenían para resolverla lo podían usar
sin ninguna dificultad. Diana al ver que ningún equipo agrupaba, ella lo solicitó tomando una
posición topogenética alta para hacer avanzar la cronogénesis del saber. Finalmente, en esta sesión
hubo errores de conteo por parte de dos equipos de niños del grupo de Diana, y, en lugar de reparar
sobre ese conteo incorrecto y pedir a los niños que lo realizaran de nuevo, Diana privilegió al
conteo de diez en diez por encima del de uno en uno, explicando que ese error se debía a que
cuando contaban de uno en uno se cometían más errores que haciéndolo de diez en diez.
Seguramente los niños se quedaron con la impresión de que así era, pero veamos lo que sucedió
en la siguiente clase.
Recordemos que Diana introdujo una clase adicional e intermedia entre las dos lecciones del
libro. La razón de esta decisión se debe a que Diana reconoció la imposibilidad de sus alumnos de
contar de 3 en 3 o de 7 en 7, como lo sugiere el LTG-M1° por ello optó por otro conocimiento,
162
que, como bien vimos, no es un saber escolar sino parte del desarrollo cognitivo de los niños: la
realizar conteos de más de una manera es propia del desarrollo del sentido numérico, el conteo de
tomó la decisión de enseñar algo que desde su perspectiva era más pertinente para los niños de
primero y es que, al agrupar de distintas maneras los elementos de una colección, la cantidad final
es siempre la misma.
Finalmente, en la tercera sesión de clase de Diana, la del costurero, aparece una dificultad
relacionada con las ilustraciones del LTG-M1°, nuevamente se pretende que los niños empleen
distintos agrupamientos, pero ahora con colecciones dibujadas y decidan que el más fácil de
utilizar es el de 10 elementos. Diana, en esta ocasión, omitió por completo el que los niños
realizaran otros agrupamientos y nuevamente con una posición topogenética alta instauró el
agrupamiento de 10 elementos para resolver toda la lección. Sin embargo, la lección favorece muy
poco este tipo de agrupamiento, ya que solo hay dos hileras con esta cantidad, en cambio se
posibilidad de realizar el conteo de esa manera. Para el cierre a esta clase, el LTG-M1° sugiere que
la profesora pregunte a los niños qué estrategias emplearon para contar. Como en esta ocasión
todos emplearon el conteo de diez en diez por sugerencia de Diana, aunque en realidad siempre
contaron de uno en uno, la profesora solicitó a los niños que se preguntaran entre ellos cómo habían
contado y qué forma les parecía más fácil de contar. A pesar de que los niños siempre contaron de
uno en uno, muchos de ellos dijeron que contar de diez en diez era la manera más fácil de hacerlo,
por lo que, el aprendizaje de las clases quedó institucionalizado, al menos desde el discurso de
163
Con respecto a Mariana, recordemos que antes de trabajar con las lecciones, la tendencia en
las tres clases observadas fue la realización de actividades; éstas funcionaban como una pre-clase
en donde Mariana intentaba facilitar el medio de los niños para que así cuando trabajaran con el
LTG-M1° tuvieran menos obstáculos para resolver. En la primera lección, Mariana tuvo
dificultades para enunciar la consigna, ya que las sugerencias del Libro para el Maestro al inicio
del trayecto recuperan un planteamiento del sentido numérico (SEP, 2018ª: 117) “no es el
propósito que los alumnos trabajen con el algoritmo convencional para sumar o restar”. Sood y
Jitendra (2007) plantean que el sentido numérico se desarrolla gradualmente como resultado de la
no limitadas por algoritmos tradicionales. Ante este planteamiento, Mariana interpretó que no
debía decir a los niños que tenían que sumar, cuando en realidad lo que se esperaba era que no les
enseñara el algoritmo convencional para realizar la suma y los dejara relacionar los números de
todas las maneras posibles para poder reunir dos cantidades. Entre este enredo y la cantidad de
material que se repartió en esta lección (50 fichas de dos diferentes colores, 4 dados y 6 tableros
de 10) que Mariana decidió incluir por parejas, la docente presentó la forma de sumar propuesta
en el libro, que es por medio de los tableros de 10. A los niños se les dio la consigna de tirar los 4
dados por turnos; obteniendo dos resultados, con los cuales debían hacer una estimación del total
de la suma de las dos cantidades obtenidas y registrarla, para después comprobar esa estimación
empleando los tableros de 10. Como puede apreciarse, es una consigna complicada; los niños ni
cambio el registro que realizaron fue el de la suma de sus turnos individuales, es decir de 4 dados.
Aquí, nuevamente se presenta una tensión con el sentido numérico, pues desde este se espera que
los alumnos hagan estimación del resultado, que no siempre resuelvan haciendo uso de los
164
algoritmos con cálculo escrito, sino que también utilicen el cálculo mental o la calculadora (García,
2014). Si bien es cierto que es una habilidad importante en el desarrollo cognitivo de los niños, fue
muy complicado que lograran hacer estimaciones y ésta fue una de las principales dificultades que
implicó un reto importante para las profesoras a lo largo de las tres clases.
No obstante, día con día Mariana se esforzaba en modificar las actividades en lo que ella
consideraba había sido el problema de la clase anterior, Por ejemplo, al percatarse de la dificultad
de sus alumnos para registrar estimaciones de la suma con 8 dados, en la segunda clase les pidió
que el registro fuera de los resultados individuales, es decir de los turnos de cada niño al tirar 4
dados para que después registraran la suma total. Además, en esta sesión no repartió fichas, pidió
que las dibujaran en los tableros que ella llevó impresos para todos los niños. Para continuar esta
sesión, Mariana intentó dar una explicación en el pizarrón de cómo los tableros llenos les decían a
los niños la forma de escribir cantidades. En la suma que Mariana hizo en el pizarrón tenía dos
tableros llenos y uno con solo 4 fichas, uno de los niños respondió exactamente lo que Mariana y
el libro pretenden; que se formaba el número 24. Mariana, como muchos maestros, dio por hecho
que como un alumno había comprendido, todos los demás alumnos lo harían, lamentablemente al
dejar a los niños hacer sus propias sumas nuevamente hubo dificultades. Esta vez los niños debían
estimar el número de tableros que iban a utilizar para representar la suma de las cantidades que les
habían salido en los dados y pegarlos en sus libretas. Ya mencionamos que la estimación representó
una dificultad grande y tener que estimar ahora, además, cuántos tableros debían utilizar lo fue aún
más. De entrada, porque pegaban tableros de más o de menos sin hacer estimaciones y, además la
mayoría de los niños no reconocía al tablero de 10 como una decena, siguieron contando de uno
en uno todo el tiempo; también se presentó el problema, como en la clase anterior al llenar los
tableros, que no todos los niños comprendieron que se debía llenar por completo uno para poder
165
utilizar otro. Walter (2018), como ya hemos mencionado en el análisis de las clases, realizó una
investigación sobre los tableros de 10 y concluyó que son demasiado rígidos para apoyar el
razonamiento de los niños alrededor de la decena. En este sentido, no representó un apoyo para la
escritura de las cantidades. Para finalizar esta clase, Mariana tuvo una última dificultad respecto a
la resolución de una suma, ya que en el LTG-M1° se plantea la pregunta SEP (2018b: 109) “¿Cómo
calcularías el total sin usar los tableros de 10?”. En el Libro para el Maestro se tiene previsto que
aparezca en los niños una forma de sumar: primero las decenas y después las unidades, y que, si
ésta no aparece, los profesores la sugieran, argumentando que un niño de otro grupo dijo que lo
hizo así (SEP, 2018a). Los niños dieron dos respuestas: con los dedos y con sobreconteo; pero
Mariana, influenciada por el libro, no estaba conforme, les pedía buscar otra forma, finalmente un
niño dijo que había dos unos. Esta fue la oportunidad perfecta para que Mariana iniciara una
maneras, como vimos anteriormente, también es un planteamiento propio del sentido numérico.
No estamos en contra de ello, al tiempo es una posibilidad para los niños de hacer el cálculo
solicitado; sin embargo, en la clase de Mariana, fue forzada la aparición de esta forma de sumar
porque por pretensiones de los autores, tenía que surgir al final del trabajo con la lección.
Para finalizar, en la tercera lección gestionada por Mariana, se dejó ver una tensión entre la
TSD y el sentido numérico; el tablero de 10 uno de los modelos principales que utiliza el libro para
la construcción de este último es incompatible con el juego El Cajero —situación diseñada con
base en la TSD como referente teórico— y no solamente porque tengan diferentes referentes
teóricos, sino por el uso del color de las fichas y lo que éste representa. Al emplear los tableros de
10, se propone que los niños usen diferentes colores de fichas para que cada niño identifique con
éste las fichas que obtuvo al tirar un dado; entre los colores de fichas están el azul y el rojo que en
166
el Juego representan a las unidades y decenas respectivamente. Cuando los niños, por ejemplo,
utilizan fichas rojas para llenar sus tableros y obtienen el resultado de una suma con tres tableros
llenos, les resulta confuso escribir 30 con color rojo (éste es el color de sus fichas) mientras que
cuando juegan con El Cajero tenían que escribir el 3 de color rojo y el cero de color azul.
Nuevamente Mariana hizo ajustes al medio de los alumnos con la intención de facilitarlo, esta
vez incorporó en las consignas sugerencias detalladas sobre cómo emplear los materiales; para no
tirar los dados, para no desperdiciar tableros pegando de más, etcétera. Lamentablemente, entre
estas largas consignas, se perdía el propósito didáctico de la actividad, por lo que, si bien los niños
constantemente culpando a los niños de no poner atención sobre lo que ella explicaba, o bien, de
estar jugando con los materiales y distrayéndolos. Aunque esto fue consecuencia de las dificultades
que le ocasionó la gestión de las lecciones del libro y los problemas cognitivos de los niños
Ante todas estas dificultades enfrentadas por las profesoras, consideramos que los
planteamientos de la propuesta curricular deberían afinarse, para que el mensaje a los autores de
LTG sobre la metodología a utilizar quede más clara. Consideramos que la decisión de los autores
de utilizar un enfoque híbrido debería revisarse, no porque condenemos per se el desarrollo del
sentido numérico en los niños, sino porque cuestionamos su pertinencia al inicio del conocimiento
del SND, en la medida en que éste anticipa que los niños en primer grado puedan contar por
agrupamientos diversos incluido el de diez en diez cuando no tienen posibilidades cognitivas para
hacerlo; lo que se constituye en un gran problema para la gestión de la clase cuando la pretensión
167
de autores y docentes, es que de los niños surja de manera espontánea dicha manera de contar.
Finalmente, consideramos que alrededor de este análisis hay otras problemáticas que se asoman y
que permean las transposiciones de la noosfera, estas se analizarán en el siguiente capítulo para
comprender el peso de otros factores: como el poco tiempo para la elaboración del libro y las
restricciones que enfrentan los autores, así como la dificultad cognitiva de los niños sobre el
168
CAPÍTULO III. Conclusiones
En este último Capítulo pretendemos traer a cuenta las preguntas principales de esta tesis, para
concluir sobre el alcance de las respuestas que pudimos dar a través de la investigación, así como
las limitaciones de ésta. También atender algunas cuestiones que quedaron pendientes en el
segundo Capítulo, relacionadas con factores que inciden en los dos momentos transpositivos
TSD.
Recordemos que la pregunta principal relacionada con el LTG-M1° fue: ¿Qué transposiciones
didácticas hacen los autores responsables del Eje Número, algebra y variación del LTG-M1º a los
matemática para los niños de primer grado de primaria y con ello propiciar su aprendizaje? Ya en
no tiene un único enfoque teórico en sus planteamientos, lo que da pie a que se realicen diversas
interpretaciones de lo que se espera por parte de los autores de los LTG-M1°. Sabemos que la
decisión de no atender a la TSD fue consciente, porque así lo expresó uno de los autores, es decir,
no hubo una interpretación equivocada, sin embargo, también advertimos que las confusiones
que, en el camino de análisis de estas transposiciones, nos enfrentamos con que los autores también
están rodeados de diversas pautas, pretensiones y restricciones de otros actores a las que tienen
169
Problemas institucionales
Para conocer las restricciones a las cuales se enfrentaron los autores del LTG-M1° entrevistamos
a uno de los supervisores de contenidos de Ciencias Naturales, quien en la elaboración de los LTG
coordinó las lecciones finales escritas por los autores de esta asignatura. Ya mencionamos en el
Capítulo 2 que se intentó una entrevista directa con los autores del eje Número, álgebra y variación,
una de las presentaciones públicas nos sugirió tener presentes las pautas a las cuales los autores
tienen que adscribirse. A continuación, sintetizaremos lo que nos pareció más relevante reportar
Cuando la SEP contrató al supervisor era agosto del 2017, de acuerdo con él, en ese momento
se iniciaron las construcciones de las lecciones de los LTG de las tres asignaturas con las que él
interactuó: español, matemáticas y ciencias. Fueron siete meses de arduo trabajo, pues en marzo
del 2018 debían entregarse las lecciones finales para que la Comisión Nacional de Libros de Texto
distribuirlos Por supuesto que esta fue una restricción de tiempo importante, tomando en cuenta
que además se atravesó el sismo del 19 de septiembre en la Ciudad de México, este dejó daños en
los edificios donde se encontraban trabajando los autores y, por ende, retrasó el trabajo que se tenía
En siete meses y con un grupo de autores que provenía de diversas instituciones, parecía lógica
de dividir los ejes, no obstante, cabe mencionar que, frente a una restricción de tiempo de esta
naturaleza, es entendible que la premura diera poco tiempo para pensar en aquellas. Ya en el primer
170
Capítulo mencionamos algunas cuestiones alusivas al contexto del Nuevo Modelo Educativo. De
acuerdo con Fuentes (2018) las decisiones técnicas, organizativas y financieras que definirían la
sumamente complejo y conflictivo, debido a la resistencia por parte de los profesores con respecto
a la evaluación. Es de esperarse que la resistencia a la evaluación durante los cinco años que habían
transcurrido del sexenio representara una prioridad para los tomadores de decisiones y se aplazara
la elaboración de los LTG, no por ello lo consideramos óptimo. Era necesaria la reestructuración
de los contenidos en la reforma, como pudimos advertir en el primer Capítulo de esta tesis, así
como la elaboración de nuevos LTG que estuvieran más estructurados y coincidieran con el
currículum, sin embargo, también era necesario que se invirtiera mayor tiempo en esto, que los
para facilitar el rumbo que seguirían los LTG y que los autores tuvieran la oportunidad de estudiar
y discutir con mayor profundidad el enfoque que debía utilizarse, por ser los LTG materiales de
Programas de Estudio.
Además del poco tiempo para la elaboración de los LTG, cabe mencionar la restricción de
hojas que se tiene para la impresión de estos. De acuerdo con el supervisor, los autores se limitan
al número de hojas que les permite la CONALITEG, aun asumiendo la pertinencia de esta
restricción, ¿qué implicaciones tiene? Si una lección pretende extenderse por la naturaleza del
contenido matemático, hay poca flexibilidad para que esto suceda, porque las impresiones se hacen
en volumen, y se imprimen determinado número de hojas carta en una más grande tipo pliego.
Constantemente hay tensiones entre los supervisores de contenidos y los autores, quienes en la
toma de decisiones deben restringirse a lo que las exigencias técnicas les indican. Incluso hay otros
171
actores que intervienen en la edición de las decisiones autorales, por ejemplo, los diseñadores e
ilustradores, quienes modifican imágenes o figuras. Todo esto en un periodo de tiempo de siete
meses o menos, resulta bastante apresurado. Incluso el supervisor narra que después del sismo de
septiembre recuerda estar ajustando lecciones en la cena de navidad y año nuevo ¿estos contextos
Hasta ahora hemos hablado de las restricciones al momento de escribir los LTG y las
limitaciones de publicarse tal como los autores los escriben, ya vimos que las pautas son rígidas,
pero ¿qué sucedió antes de la escritura de los autores? Ya había una propuesta curricular que debía
tomarse como referente, en ella se aludía a que el principal cambio era la reducción de aprendizajes
esperados, basándose en los aprendizajes básicos e imprescindibles (Coll, 2013). Sin embargo, en
el caso de ciencias naturales, el supervisor explica que los contenidos les parecieron, tanto a los
supervisores de contenidos, como a los coordinadores de asignatura muy abiertos y sentían que
hacían falta algunos para que los profesores llevaran a sus alumnos al logro de los aprendizajes.
Por ello, decidieron aumentar la cantidad de contenidos para que, por medio de pasos más simples,
fue una decisión consensuada exógena a los autores, ya que como vimos, en el caso de ciencias,
no plantea la división del aprendizaje esperado en pasos más pequeños de: “Lee, escribe y ordena
números naturales hasta 100” ni tampoco de “Resuelve problemas de suma y resta con números
naturales menores que 100”. Sin embargo, en el LTG-M1° se plantean lecciones en donde solo se
trabaja con un número restringido de cantidades “Hasta el 15”, “Hasta el 30”, o “Hasta el 50”
¿cuáles son las implicaciones de esta división? Sadovsky (2019) señala que, definir lo que se tiene
172
que estudiar en la escuela en un programa de estudios, implica que los contenidos queden
separados de los problemas que les dan origen, por lo que se pierde su razón de ser y que se separen
contenidos que en teoría tendrían que ir juntos. Las implicaciones de esta desincretización inciden
en el enfoque de resolución de problemas, porque esos problemas intentan juntar los contenidos,
pero como están separados en el programa y éste define para muchos autores la organización de
las lecciones, entonces se dejan de lado los problemas o se plantean otros de menor calidad que se
ajustan en una relación muy “directa” con el aspecto particular del concepto que se esté trabajando.
Nos encontramos entonces frente a una dificultad que no es nueva y que ocasiona conflictos, como
lo vimos en las lecciones de Diana, por ejemplo, cuando sus alumnos no tenían reparo en contar
de uno en uno colecciones de 50 elementos, mientras que es muy probable que con una colección
de cerca de 100 objetos no estuvieran dispuestos a hacerlo y a lo mejor estarían más dispuestos a
buscar otra manera de hacer el conteo. En este sentido, las propuestas curriculares siempre
representarán una dificultad para el enfoque de resolución de problemas, pues los contenidos
quedan separados, ya sea porque así se empatan mejor con la evaluación, o con la organización en
bloques, trayectos o lecciones. Sin embargo, podría existir mayor flexibilidad para que los
de los contenidos curriculares, pero es un trabajo que lleva tiempo, que no se resuelve cambiando
de autores cada sexenio, o cambiando el enfoque “pedagógico” por “humanista”, como sucede con
por el tiempo y que tampoco se apoye del sentido común, más bien que se apuntale en la
experiencia de la investigación en currículum y didáctica para que pueda ser objetiva y efectiva.
173
En el apartado anterior hablamos de las restricciones del número de hojas que tienen los autores
para escribir las lecciones, pero no hablamos de otra restricción que es importante reportar y que
Chevallard (1998) la plantea en términos de ficción y es que el tiempo didáctico coincida con el
tiempo de aprendizaje de los niños. Es una ficción porque el tiempo disponible para la enseñanza
está normado por tiempos institucionales y el tiempo de aprendizaje por procesos cognitivos
que han de ajustarse a los tiempos para desarrollar un currículo, que en el caso de México se ajustan
inicialmente a las horas lectivas (SEP, 2017), estas se refieren a las horas dedicadas al trabajo
educativo escolar, sinónimo de horas de clase, para la primaria son 900 horas anuales. El currículo
asigna un cierto número de horas lectivas semanales a cada espacio curricular, de manera que cada
delimita a 200 horas anuales. A su vez, estas 200 horas se dividen en cinco horas semanales que
deberían ser dedicadas a la asignatura, de acuerdo con la SEP (2017) la duración de cada clase
puede no ser de sesenta minutos, o sea que las escuelas son libres de decidir si se ve una sesión de
cierto es que los autores de los LTG en conjunto con los supervisores de contenidos y los directores
de asignatura tienen que ajustarse a esas 200 horas. En efecto, el LTG-M1° está organizado en 153
lecciones, en algunas de ellas se solicita que se trabajen más de 60 minutos, por lo que en esas 153
lecciones se repartieron los contenidos de los 3 ejes, como vimos en el primer Capítulo esto se
hizo en trayectos distintos dedicados a un solo eje de entre 4 y 12 lecciones cada uno, en promedio
Acomodar los contenidos en sesiones de 60 minutos también es un reto, sobre todo, cuando se
pretende el logro de aprendizajes tan complejos como los analizados en las clases de las profesoras
174
que participaron en esta investigación. Pretender, por ejemplo, que los niños de primer grado
diez es el más fácil está totalmente fuera de las posibilidades cognitivas de los niños que recién
empiezan la escuela primaria. Los autores del LTG-M1° asumen que este aprendizaje debe quedar
comprendido para que, con base en éste, en las clases inmediatamente posteriores, (clases del
trayecto 6), utilicen el agrupamiento de diez en diez, para resolver sumas en el tablero; o sea que,
a pesar de que no han comprendido el conteo por agrupamientos, ni tampoco reconocido que,
dentro de estos, el conteo de diez en diez es el más fácil, ahora se espera que lo empleen en la suma
de cantidades. Nos encontramos entonces, frente a otra restricción que se deriva de la organización
temporal de contenidos y ésta conlleva a la ficción: un contenido se estudia una vez y debería
quedar aprendido por parte de los niños y, no hay posibilidad de retorno; como si el aprendizaje
fuera lineal avanzando siempre hacia adelante y la dupla enseñanza-aprendizaje se diera en franca
correspondencia. Sadovsky (2019) plantea que la posibilidad de estudiar los saberes vinculados a
la problemática que les da origen implica una reconfiguración del tiempo; un tiempo que va y
viene transformando saberes, en oposición a uno que avanza acumulando saberes. Pero esto podría
más largo a los previstos en la Propuesta Curricular del 2017; y que, el aprendizaje se realiza por
del 2011; pero la partición de rangos numéricos para el tratamiento didáctico de los números hasta
el 100, como vimos en el análisis de las clases, facilita su organización en los trayectos, sin
175
embargo, no logra cuestionar a los niños sobre la pertinencia o no de usar el conteo uno a uno, que
como pudimos ver en las clases de Diana y Mariana, aparecía recurrentemente en las maneras de
proceder de los niños frente a las diversas tareas que enfrentaron en los trayectos estudiados. En
el apartado 3.2, en la recuperación de las discusiones y conclusiones acerca de las prácticas de las
Hasta aquí hemos visto restricciones de tipo institucional, pero ¿qué sucede con el aprendizaje de
los niños? ya anunciamos en el apartado anterior, que este depende de procesos cognitivos
individuales y que el tiempo previsto en la propuesta del LTG-M1° dista significativamente del
tiempo de aprendizaje. En esta tesis, tal como lo delimitamos en el Capítulo 1, nos concentramos
en los temas de Número Natural, Sistema de Numeración Decimal y sumas. Si bien anticipamos
dificultades conceptuales a las que se enfrentan los niños cuando construyen conocimientos
alrededor de estos temas en el Capítulo 1, los sucesos que se generaron en el aula al respecto nos
permitieron mirar otras dificutades con mayor claridad, encontrando que juegan un rol
momentos en que las profesoras se enfrentaron con las dificultades conceptuales de los niños, pero
antes, vale la pena mencionar, que también resultó un reto para los autores, porque lo ha sido para
la investigación en didáctica. Lerner y Sadovsky (1994) reportaron lo complejo que ha sido generar
las condiciones didácticas para que los conocimientos alrededor del SND emerjan fácilmente en
los niños, pero ¿por qué es tan difícil para los niños apropiarse de estos conocimientos?
Cabe recordar que el desarrollo de las características de funcionamiento del SND se fueron
configurando a lo largo de 4500 años de historia (Ávalos y Solares, 2017), como lo vimos en el
176
primer Capítulo, el SND es resultado de la articulación de varios sistemas de numeración usados
en la antigüedad (Bartolomé y Fregona, 2003), por ello, es de esperarse que los conocimientos que
los niños generan alrededor del SND no sean tan fáciles de aprender. Por ejemplo, la asunción de
que un 3 en la posición de las unidades equivale a tres elementos, pero en la posición de las decenas
equivale a 3 conjuntos de 10, que fue una de las dificultades de los alumnos de Diana y Mariana,
ha sido reportada por Bedoya y Orozco (1991) como un problema que tiene su origen en que la
decena constituye una unidad cuyo valor relativo a los objetos discretos y análogos es diez, es
decir, diez elementos sueltos no constituyen por sí solos una decena a no ser que en la mente de
las personas se configure como una unidad a partir de algunas relaciones y operaciones complejas;
una decena es una unidad de orden superior al de las unidades que la conforman. De acuerdo con
Cid, Godino y Batanero (2003) quienes estudiaron cómo surge la noción de valor posicional en los
niños, encontraron que ésta se va construyendo lentamente y que los niños aprenden a escribir
números sin ser enteramente conscientes del valor que representa cada cifra, son las similitudes de
los sonidos las que permiten leer y escribir correctamente números de dos cifras, más que una
Pero ¿qué sucede con el empleo de material concreto para la representación de la decena?
recordemos que el libro sugiere materializarlo por medio de los tableros de 10 o de agrupamientos
con fichas, Moreno (2016) reportó en su investigación las etapas por las que pasan los niños en la
construcción de la noción de decena haciendo uso de material concreto: en primer lugar, los niños
modelizan con los grupos de 10, pero siguen contando de uno en uno las unidades que componen
las decenas, posteriormente, cuentan las modelizaciones de diez en diez y, finalmente, identifican
a los grupos de 10 como decenas y a las sueltas como unidades. Podríamos concluir hasta aquí,
que se trata de un proceso que se alcanza lentamente por medio del uso de material concreto, sin
177
embargo, el empleo de diversos materiales para representar la decena ha sido criticado; Lerner y
Sadovsky (1994) plantean que en estos casos la posición deja de ser relevante para entender de
qué número se trata ya que, sea cual fuere el orden en que estén colocados los agrupamientos y las
sueltas, el total de elementos será siempre el mismo, además explican que la noción de
elaboran a partir de su acción intelectual sobre las escrituras numéricas que los rodean. Entonces,
además de tener presentes todos los problemas cognitivos con los que los niños pueden enfrentarse
al momento de aprender el SND, también cabe preguntarse si el material con el que se sugiere
llevar a cabo las lecciones está siendo realmente de ayuda o si sería mejor sustituirlo, pues como
vimos, no favorece la estructura cognitiva de los niños sobre el valor posicional así como el
agrupamiento; por ello, desde nuestro punto de vista conviene suprimirlo de las lecciones de
número y fortalecer otros recursos que, de acuerdo con otras investigaciones, han tenido mejores
resultados, como lo son los tableros de 100 para la búsqueda de regularidades y que los niños se
O bien, valdría la pena revisar la propuesta sobre enseñanza del SND en los LTG de
Matemáticas Primer Grado y Matemáticas Segundo Grado editados por la SEP en 1993 y 1994
respectivamente en la que se asume que los niños no van a comprender la posicionalidad con base
en los agrupamientos -como bien lo señalan los estudios de Lerner y Sadovsky (1994)-, por lo que
la secuencia didáctica enfrenta a los niños primero a la estructura recurrente de los agrupamientos
porque recurren al código de color que identifica a cada tipo de agrupamiento. Sin embargo,
cuando se bloquea en la comunicación entre los niños el uso de color, como lo señalan Fuenlabrada
178
y Sáiz (1981b), ellos llegan a sugerir la posición como indicador del tipo de agrupamiento y toman
acuerdo sobre esto, salvo que deciden empezar la escritura de los números de izquierda a derecha
su razonamiento en dos tipos de materiales uno que les permite tener a vista los agrupamientos y
Ya hemos visto que los autores tuvieron una serie de limitaciones a las que se restringieron para
poder concluir la publicación del LTG-M1°, mencionamos también que interactuaron hasta el final
No obstante, hubo otro inconveniente que enfrentaron las profesoras al trabajar con las
lecciones del libro; éste es la cantidad de texto y la dificultad de los niños para poder leer las
lecciones y consecuentemente responder las preguntas que se les plantean. Es muy probable que
estas características del libro también hayan tenido poca oportunidad de ser reflexionadas por los
autores por falta de tiempo. Sin embargo, es necesario hacer una revisión de las lecciones y ajustar
la cantidad de texto utilizado ya que los niños no pueden acceder a éste por falta de competencia
lectora y, en consecuencia, las profesoras tienen que hacer comentarios del tipo: busquen en el
tercer renglón una rayita, ahí van a poner el resultado que encontraron, lo que no deja de desviar
la atención de los niños y un problema más para resolver por parte de las maestras.
En la revisión del LTG-M1° se puede observar cómo la mayoría de las lecciones de número
tienen una serie de instrucciones, casi siempre del 1 al 4 que ocupan la mayor parte de la hoja, por
ejemplo, en el trayecto 8 titulado Hasta 30 la lección número 8 contiene instrucciones como las
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Cada uno coloca la misma cantidad de fichas en su caja
Uno duerme y el otro agrega o quita fichas de su caja
El despierto entrega tarjetas al dormilón con el número de fichas que agregó o quitó
con el signo + o -.
El dormilón agrega o quita fichas a su caja, de acuerdo con las tarjetas que le dio su
compañero.
Si bien se explica cómo llevar a cabo el juego, esta consigna podría darla la profesora, la
imagen que acompaña a la lección tiene dos niños jugando al dormilón, pero solo ilustra un
momento del juego, sin acompañar con algún dato. Otras lecciones, en cambio, tienen una imagen
de la que se pretende que los niños extraigan información para responder preguntas o bien que
completen tiras de números o tableros. Estas dos últimas resultan más pertinentes de emplear, ya
que cumplen con la función no sólo de ser atractivas para los destinatarios, sino que funcionan
como lo que Block y Fuenlabrada (1995,1996) han definido como imagen didáctica, diseñadas
para que los niños interactúen con ellas, obtengan la información que necesiten en función de lo
que las lecciones les plantean y, en caso de que lo consideren conveniente, les sirvan de apoyo a
sus razonamientos. De acuerdo con Fuenlabrada (2005) en una imagen didáctica, los niños y no
los maestros son quienes deben encontrar los datos que hacen falta para resolver los problemas. Si
bien sabemos que la decisión de los autores no fue necesariamente emplear problemas como el
medio para adquirir conocimientos matemáticos, sino como una aplicación de lo aprendido a partir
de las actividades para el desarrollo del sentido numérico, tendría más sentido utilizar imágenes
que fueran aprovechadas por los niños para resolver, que aquellas que solo se emplearan para
Como mencionamos en los capítulos anteriores, en el Libro para el Maestro se sugiere un recorrido
metodológico para gestionar las clases que se asemeja mucho al construido por la TSD. En este se
alude a que el cierre de las clases (SEP, 2018: 34) “es la parte sustantiva del trabajo de cada
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lección; en éste se debe promover la participación de los estudiantes para que compartan sus
autores del eje Número, álgebra y variación no se hayan posicionado desde este enfoque, parece
que un acuerdo tomado en el Libro para el Maestro es darle una importancia fundamental al cierre
de las lecciones, ya que en éste se consolidan algunos conocimientos alrededor del saber
todas las lecciones estudiadas del LTG-M1° para cerrar las sesiones, encontramos que éstas distan
mucho de lo sucedido en la clase. Por ejemplo, en la primera lección del trayecto 3 bloque 2,
después de una clase que pedía mucho de los niños y que evidentemente no se cumplió; en el cierre
se solicita que de las diferentes formas de contar que utilizaron digan cuál les parece mejor y por
qué. Como los niños manifestaron solo una forma de contar (de uno en uno), el cierre quedó a
planteó la pregunta porque resultaba fuera de lugar; por lo que no hubo un cierre en el sentido
esperado por los autores de la propuesta. Después, en el mismo trayecto, pero en la lección 2, que
se trataba de colecciones dibujadas, nuevamente aparece un cierre que pregunta a los alumnos:
“¿Qué estrategias usaron en el salón para contar?” Como los niños usaron nuevamente solo el
conteo uno en uno, una vez más, quedaron en la expectativa de los autores las otras maneras de
contar que no fueron empleadas por los alumnos; más bien la profesora, con una posición
En el caso de la profesora Mariana quien gestionó el trayecto 6 del mismo bloque, recordemos
que, en la lección 4 el juego se trataba de tirar 4 dados en parejas y sumar los dos turnos de los
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resultados de las 8 caras. La profesora no atendió al cierre sugerido por el LTG-M1° que es la
pregunta: “¿Cómo calcularon el total de las fichas de cada ronda?” Como pudimos advertir en el
Capítulo anterior, hubo muchas dificultades para gestionar el uso de los materiales por lo que los
niños se distrajeron del objetivo de la clase; el cierre apunta que los niños comenten sobre las
diferentes formas para sumar que podrían haber utilizado: cálculo mental, sobreconteo, o
estimación; pero tampoco estuvo en las posibilidades cognitivas de los niños echar mano de dichas
estrategias; aunado a que la estimación fue un recurso que los niños utilizaron muy poco. No
obstante que, para los autores, ésta era la estrategia para utilizar en las tres clases de Mariana. En
la lección 5 del mismo trayecto, el cierre propuesto también es distante a lo que los niños pudieron
lograr en la clase. La maestra les pregunta si ¿pueden saber mentalmente cuántos tableros se
completan? y ¿cómo? pero los niños estaban lejos de poder estimar el número de tableros que
emplearían para hacer las sumas. Finalmente, en la lección 6, aunque se sugiere el empleo de los
tableros de 10 para realizar las sumas, con la consigna de que si los usan deben explicar cómo
sumaron; ante la imposibilidad de dar explicaciones los niños trabajaron con el tablero, que además
estaba sobrevalorado por su maestra. En la clase cuando la docente pregunta a los niños si pueden
calcular el total de puntos sin usar tableros, éstos no saben que contestar. Hubo una tensión en los
alumnos durante toda la clase sobre cómo sumar ‘de otra forma’ y qué era lo que realmente
esperaba su maestra cuando decía esto: ¿a través del cálculo mental?, ¿por sobreconteo?, o bien
¿calculando primero decenas y después unidades? o ¿utilizando los tableros de 10? Al final si bien,
los niños dieron respuestas más o menos orientadas por la maestra, sobre cómo podrían haber
sumado sin usar los tableros de 10, de alguna manera la docente bloqueó la posibilidad de explorar
182
En este sentido, valdría la pena añadir una sección en las sugerencias didácticas de cada una
de las lecciones, donde las profesoras tengan acceso directo a lo que se espera que se discuta en
los cierres y también una explicación detallada sobre cómo se espera que lo hagan. Es decir, si en
las sugerencias generales se alude a que se debería “promover la participación de los estudiantes
para que compartan sus procedimientos, razonamientos, argumentos e incluso comenten los
errores propios y de sus compañeros” (SEP, 2018a) los cierres podrían ir más allá de una simple
pregunta, que como vimos en las clases analizadas, las profesoras a veces ni siquiera alcanzan a
abordarlas. A la vez que, es un espacio que no propicia discusión entre los niños ni ninguna
explicación sobre el conocimiento que debería quedar instaurado. Además, si es la parte sustantiva
de la clase, como se anuncia en el Libro para el Maestro, podrían tener un mejor sustento en las
preguntas de las lecciones para que los docentes tengan la posibilidad de una mayor y mejor
consolidación.
El sentido numérico
En el Capítulo 2 ahondamos sobre la distancia entre el sentido numérico y la TSD y cómo esta
perjudicó de algún modo las clases de las profesoras Diana y Mariana. Pero ¿es el sentido numérico
una noción útil?, ¿tiene implicaciones positivas sobre el aprendizaje de los niños?, ¿podría
abordarse de una forma distinta en el libro, para que su impacto fuera más provechoso? A
continuación, intentaremos responder a estas interrogantes, que surgieron en el análisis de los datos
empíricos reportados en el Capítulo anterior, cuando hicimos una recopilación sobre las críticas
que el sentido numérico ha tenido en la investigación. Se trata de una noción polémica; así como
es fuertemente criticada, también hay investigaciones que la valoran positivamente; incluso como
vimos, es la base de algunos planes de estudio de matemáticas en otros países del mundo.
183
Recordemos ahora algunas definiciones expuestas en el segundo Capítulo acerca del sentido
numérico: “intuición sobre los números, habilidad para realizar cálculos de más de una manera,
capacidad para comprender patrones, cálculos mentales flexibles, hacer inferencias lógicas sobre
sus diversos usos e interpretaciones, relaciones entre los números no limitadas por algoritmos
tradicionales” (Verschaffel, Greer y De Corte, 2007; Wagner y Davis, 2010; Pitta-Pantazi, 2014;
Can y Özdemir, 2019; Sood y Jitendra, 2007; Kathotia, 2009; Kuhn y Holling, 2014; Çekirdekci,
Şengül y Doğan, 2018), y quizá una definición integral como la que publicó el INEE en 2014:
2014). Tenemos entonces una serie de definiciones que vale la pena analizar, por ejemplo, la
habilidad para realizar cálculos de más de una manera y que estos no estén limitados por algoritmos
tradicionales es una apuesta interesante que vale la pena desarrollar en los niños. O bien, también
resulta interesante desarrollar en los estudiantes las habilidades de cálculo mental y la estimación,
que de acuerdo con Monchón y Vázquez (1995) son habilidades que involucran procesos
papel trabaja separadamente con los dígitos de los números; en cambio el cálculo mental es
holístico, ya que la persona mantiene la identidad de los números completos. El algoritmo para
una operación es fijo y todas las personas lo aplican igual. El cálculo mental es variable; es decir,
un mismo cálculo puede ser resuelto de muchas formas. Los algoritmos son generales y se aplican
igual a una operación sin importar los números. En cambio, el cálculo mental es flexible, ya que
un mismo individuo puede usar diferentes estrategias para resolver diferentes cálculos aritméticos.
184
Por su parte, el cálculo estimativo se usa frecuentemente para resolver problemas aditivos o
Desarrollar estas habilidades en los niños es importante para que su pensamiento sea flexible
respecto a los números y no tengan una estructura rígida sobre cómo operar con ellos. No obstante,
las implicaciones positivas enunciadas al desarrollar el sentido numérico en los niños, se tiene que,
como vimos en el Capítulo anterior, las actividades que se plantean en el LTG-M1° para que estas
habilidades se desarrollen en los niños, no necesariamente pueden integrarse en una sola lección
con el enfoque de resolución de problemas y en consecuencia con las propuestas de gestión que se
Si bien en las lecciones del LTG-M1° hay actividades interesantes sobre cálculos flexibles con
los números, éstas se desfasan de lo que esperan las profesoras de acuerdo con el recorrido
docentes, quienes se empeñan con diversos recursos porque las cosas resulten como los autores
anticipan que deben suceder; instalándose en la clase una sola manera de resolver el cálculo, para
prácticas docentes anteriores a la década de los noventa de siglo pasado. Por lo que consideramos
que apelar al enfoque de resolución de problemas resultaría más provechoso. Es decir, el desarrollo
per se del sentido numérico en los niños si bien es importante para favorecer un pensamiento
flexible, éste se circunscribe al conocimiento de los números y sus relaciones; dejando sin
resolución didáctica que estos conocimientos (números y sus relaciones) se constituyan en una
herramienta para resolver problemas en los que sea necesario que los niños desarrollen, en primer
lugar, su capacidad para establecer la relación entre los datos en función del contexto en el que
185
éstos aparecen; y en segundo lugar, que tengan un recurso para resolver el cálculo involucrado en
el problema que, en todo caso es subsidiario del desarrollo del sentido numérico (Fuenlabrada,
2009). Es decir, este último puede resolverse de diversas maneras; manipulación mental de los
números -cálculo mental-, o cualquier tipo de algoritmo incluido el convencional para a través de
Sin embargo, las actividades para el desarrollo del sentido numérico, como vimos en el
minimiza el tiempo necesario y cuestionamiento para que los niños dejen de lado el conteo uno a
uno y éste ceda su lugar a estrategias de conteo por agrupamientos y con ello los niños estén en
margen, desde luego de que este proceso sea suficiente para propender a la compresión
La pregunta principal de investigación sobre el nivel transpositivo de las profesoras fue ¿Qué
trasposiciones didácticas llevan a cabo dos maestras de primer grado cuando implementan en sus
grupos las resoluciones didácticas sugeridas tanto en el LTG-M1º como en el Libro para el
Maestro? ya en el Capítulo 2 anticipamos todas las dificultades que las profesoras enfrentaron
respecto a tener en sus manos un enfoque híbrido, a lo que se adicionan sus saberes docentes, los
ahondaremos al respecto.
Tal como lo expresamos en el apartado anterior sobre el LTG-M1°, la ficción de que el tiempo
disponible para la enseñanza coincida con el tiempo de aprendizaje (Chevallard, 1998) es un reto
186
fundamentalmente para los autores de los libros, quienes deben tomar en cuenta los tiempos
disponibles para la enseñanza determinados por el Plan y Programas de Estudio; por lo que si los
autores del libro no los toman en cuenta, esto genera problemas diversos a los profesores en el
momento de pretender implementar con su grupo las sugerencias provenientes del libro y esto
evidentemente tiene consecuencias en el aprendizaje previsto para los estudiantes. Los autores del
Libro de Texto Gratuito no lograron controlar ese tiempo previsto oficialmente para la enseñanza
de la matemática en primer grado; a la vez, que las profesoras Diana y Mariana echaron mano de
diferentes estrategias porque, con claras intenciones, estaban empeñadas en que todos sus
Desde la primera lección, Diana tuvo claro que lo que se solicitaba en el LTG-M1° —las
diferentes formas de contar— era algo imposible de lograr para sus alumnos, quienes solo podían
hacerlo de uno en uno y recitar la serie de diez en diez. Con base en que los niños no mostraron
ningún indicio de poder contar por agrupamientos los objetos de la caja de sorpresas, Diana
apresuró la cronogénesis del saber instaurando las torres de 10 como la manera más rápida de
contar. Cabe aclarar, que no había otra manera de hacer avanzar la clase, el agrupamiento no es
algo que surja en los niños para contar cantidades menores a 50 elementos, se requiere que
estrategia de conteo de uno en uno y con ello se animen a explorar otras formas de resolver el
conteo. Para la segunda lección, Diana tenía absoluta claridad respecto a que los niños no iban a
187
El problema para Diana fue que los niños no recurrieron a la conservación de la cantidad para,
una vez hechos los agrupamientos, decir que siempre salía, por ejemplo 35 elementos. En su lugar
contaron nuevamente de uno en uno los elementos de cada agrupamiento pasando de uno a otro
Diana después de observar las idas y vueltas de los niños decidió en la última lección, privilegiar
el conteo de diez en diez al solicitar explícitamente que con ese tipo de agrupamiento contaran las
colecciones dibujadas. Resultó interesante ver durante las tres sesiones de clase, cómo a pesar de
que los niños no daban muestra de avanzar hacia al conocimiento que el LTG-M1° pretendía
manifestaran, Diana se empeñó en que esto sucediera sugiriéndoles una y otra vez el conteo de
diez en diez, hasta que lo instauró como la manera en que ella esperaba que resolvieran el conteo,
bloqueando, en principio, el que los niños insistían en utilizar: el conteo de uno en uno.
ella tenía clara una cosa; una lección de 50 minutos no era suficiente para hacer que los
de los niños. Como vimos, a diferencia de Diana que tenía una posición topogenética alta para
a los niños a comprender la lección, sus clases duraron siempre más de dos horas, no porque las
horas lectivas estuvieran previstas de esa forma, más bien, ella alargaba las clases, —quizá por la
presencia de la observadora, ya que puede anticiparse que este ritmo es imposible de sostener
durante todo el ciclo escolar— porque consideraba necesario que los conocimientos pretendidos
en el LTG-M1° quedaran bien comprendidos; a la vez que anticipaba que esto no iba a ser posible
188
Desde la primera clase enfrentó la excesiva cantidad de material sugerida en la lección, dicho
exceso fue un distractor para que los niños avanzaran a pesar de las dos horas de clase; Mariana
intentó subsanarlo en la segunda clase, donde redujo la cantidad de material. No obstante, surgió
otro problema: los niños no pudieron estimar el número de tableros que deberían tomar para
resolver la suma planteada. Finalmente, el problema de la última clase observada fue encontrar
otras formas de sumar diferentes al tablero de 10, Mariana dejó avanzar el tiempo de aprendizaje,
es decir, no intervino en decir a los niños cómo resolver; aunque fue muy difícil para los niños
ser la respuesta esperada, Mariana quedó satisfecha con lo que ese niño había avanzado en la clase,
pero seguramente no fue un logro de los otros alumnos, aunque sí significó un cierre que de algún
También nos referimos en el apartado anterior a que, en el aprendizaje del Sistema de Numeración
Decimal para los niños entre los 6 y 7 años, subyacen dificultades cognitivas en la
conceptualización de algunos aspectos. Veamos primero, cómo sorteó Diana las que sobre este
Recordemos que en la primera lección los niños de Diana armaron torres de 10 elementos, que
su maestra les pidió, para que tomándolas en cuenta dijeran cuántos objetos eran; no obstante, al
pasar Diana a verificar los resultados en cada equipo y a que le contaran cómo lo habían
encontrado, se dio cuenta que, aunque las torres de 10 elementos estaban armadas, éstas no habían
llevado a los niños al conteo de diez en diez, sino a ratificar su conteo de uno en uno. En el primer
equipo Diana les permitió hacer el conteo de uno en uno, pero al cambiar de equipo sugirió el
conteo de diez en diez, solo para verificar, no sin cierto asombro y preocupación, que los niños
189
sabían recitar la serie de diez en diez, pero que no les servía para contar porque que no la ponían
en correspondencia uno a uno con cada torre y en consecuencia no consideraban los elementos
sueltos; es decir, si había 52 objetos, los niños recitaban la serie hasta el 60. Diana insistió en que
no siguieran con las decenas, sino que, a partir del 50 consideraran los elementos sueltos. Esto
sucedió con todos los equipos, no obstante, las aclaraciones de Diana, los niños siempre se seguían
hasta la siguiente decena. Durante el resto de la clase, Diana pidió a los niños que reconocieran los
elementos sueltos y los registraran, después de muchos intentos los niños lograban decir que tenían
4 sueltas o que les sobraban 4. De la segunda clase de Diana hemos hablado en otros apartados,
aquí solo cabe resaltar que la conservación de la cantidad no es un objeto de la enseñanza, sino
que compete al desarrollo (Ressia, 2003) y se consolida en los niños entre los 7 y 8 años, los
alumnos de Diana rondaban los 7. Sin embargo, al margen de esto, parece ser que la pretensión
de Diana no era enseñar la conservación de cantidades sino que, sin considerar que sus alumnos
tuvieran o no consolidada la conservación, quiso apelar a ella para que se dieran cuenta que, de las
diferentes maneras de agrupar los elementos de una colección, se tiene que: en primer lugar, el
el que permite contar más ‘fácilmente’ que cualquiera de los otros; cabe mencionar que algunos
alumnos sí creían que, al acomodar de otra forma las fichas se obtenían cantidades diferentes, para
éstos niños todavía el discurso de su maestra distó mucho de sus posibilidades de aprendizaje.
Para finalizar, recordemos que en la última sesión Diana se enfrentó al valor relativo del 3 en las
decenas, cuando les preguntaba a los niños la cantidad final de una colección dibujada, ella
esperaba que dijeran que tenían 3 montones de 10, pero los niños siempre dijeron que tenían 35,
190
más que ceder ante la respuesta de los niños que siempre fue treinta y cinco porque esa era la
En el caso de Mariana, entre las dificultades que enfrentó hubo una similar a la de Diana.
Desde la primera lección los niños utilizaron los tableros de 10, Mariana les pedía que dijeran
cuántos tableros tenían llenos, por ejemplo, para 32 fichas Mariana esperaba que los niños
respondieran que tenían 3 tableros llenos, nuevamente el valor relativo de 3 en el lugar de las
decenas, pero los niños siempre dijeron que eran treinta, a pesar de la insistencia de su profesora
en preguntar ¿cuántos tableros? Otro conflicto que enfrentó Mariana, también en la primera clase,
fue cuestionar sobre cuántas fichas sueltas (que no completaban un tablero de 10) tiene el número
35, ella esperaba que dijeran cinco, pero los niños repitieron una y otra vez treinta y cinco, porque
ese era el número total de fichas, fue hasta que Mariana insistió en que el ‘5’ tenían que separarlo
en el 35, lo empezaron a hacer, pero no porque comprendieran el valor posicional de los números,
sino por la insistencia de su profesora al señalar únicamente al número que estaba a la derecha, el
‘5’ en el 35, por ejemplo. Al ver los conflictos que se generaron en los dos grupos y habiendo éstos
trabajado con diferentes materiales, podemos especular que las dificultades cognitivas sobre el
valor relativo de los signos numéricos en la representación del SND de los números, es un
componente del conocimiento que habría que seguir explorando desde lo didáctico para solventar
dichas dificultades.
Hasta ahora hemos hablado de todos los factores externos que de alguna manera influyeron en las
clases de las profesoras y de cómo echaron mano de una estrategia tras otra para hacer avanzar el
191
mencionar que dentro de todo lo que hicieron para que sus clases funcionaran, también estuvieron
En la primera clase de Diana, recordemos que omitió solicitar a los niños el registro de las
cantidades de su caja de sorpresas, tal como lo solicitaba el LTG-M1°. Al preguntarle por qué
razón se había saltado ese paso, su respuesta fue que los niños no tenían completo su proceso de
lectoescritura, por lo que les sería imposible escribir. Esta justificación es parte de lo que Diana ha
aprendido en su carrera como docente, para ella, los niños de primer año están consolidando su
proceso de lectoescritura y antes de que esto suceda es imposible que hagan registros. Sin embargo,
se ha demostrado que desde el preescolar los niños pueden hacerlos para comunicar cantidades
con recursos gráficos diversos en los que no necesariamente usan los números (Fuenlabrada,
2009), es probable que la poca experiencia de Diana con niños pequeños, de primer grado, le haya
Una dificultad de las dos primeras clases de Diana fue repartir diferentes cantidades de objetos
a todos los equipos, ya que, al momento de hacer la verificación, todas las cantidades eran distintas.
Este registro en la puesta en común fue confuso, por ejemplo, mientras Diana registraba 35 objetos
de un equipo, otro equipo decía que tenía 38, adicionado a que la maestra tenía en el pizarrón un
registro para anotar resultados que admitía anotar el de un solo equipo cuando había cinco; explicar
lo que pasaba con resultados distintos y el registro de uno solo de ellos fue problemático tanto para
la maestra como para los niños que no atinaban a saber de qué cantidad se estaba hablando.
Además, la situación no era la puesta en común del resultado de una situación que se prestara a
respuestas diferentes y esto pudiera suscitar eventualmente la discusión entre los niños; desde el
planteamiento de la situación, al entregar a los equipos cantidades diferentes, los resultados iban a
ser distintos.
192
Es probable que para Diana entregar la misma cantidad de objetos a todos los equipos le
pareciera demasiado ‘sencillo’, pero desde la perspectiva de los niños todos iban a enfrentar un
problema de conteo, tampoco advirtió que de esta manera el registro de un solo resultado era
factible si a partir del primero anotado, los niños se hubieran pronunciado sobre si su resultado
coincidía o no con aquél. Y de esta manera si hubiese puesto una situación de puesta en común de
resultados y no solo la revisión de resultados sin ningún anclaje en discusiones posibles con base
en diferencias detectadas.
Las confusiones de las docentes entre una situación de cierre de clase que refiere a una revisión
propuesta, se denomina como: puesta en común de resultados, se observa en las clases de Diana.
A los maestros en general, todavía les cuesta trabajo reconocer el valor para el aprendizaje
matemático de los niños que supone este espacio de puesta en común, por lo que persiste la
sugerida en la propuesta, tiene como finalidad mostrar no solo que las maneras de obtener un
resultado conllevan a formas de resolver que pueden ser diferentes y que frente a resultados
Ressia (2003), desde la década de los setenta la transposición directa de la teoría de Piaget al aula
es un hecho recurrente, es probable que en la época en la que Diana fue formada, se enseñara
normalista haya reforzado este saber y por ello lo haya evocado para organizar su clase.
Finalmente, en la tercera sesión recordemos que Diana cometió varios errores de conteo en las
colecciones dibujadas, si bien encontró el resultado correcto al contar las colecciones nuevamente;
193
esta situación podría haberse evitado si hubiera hecho una revisión previa más cuidadosa de las
actividades del libro; ya que una vez metida en el lío de resultados que no coincidían, contó las
colecciones de uno en uno frente a los niños, cuando durante toda la lección había promovido el
Respecto a Mariana, recordemos que durante las tres observaciones las clases fueron
excesivamente largas, ella sabía que algo andaba mal con el LTG-M1° pues había notado que los
lecciones, incluso a veces (como hemos visto) sus posibilidades distan mucho de lo esperado. Ya
hemos explicado en el Capítulo 2 y en el apartado de discusiones sobre el libro por qué razón 50
Al margen de esto, es importante señalar, que dentro de los saberes de Mariana hay algo
interesante. Ella considera que los niños deben escribir mucho más de lo que les pide el LTG-M1°,
a veces solo hay una línea que los niños deben llenar y Mariana pensaba que eso no era suficiente
porque para que los niños aprendieran algo durante la clase, tenían que saber escribirlo y por ello
hacía ejercicios adicionales en la libreta de los niños, donde tuvieran que formar una frase con sus
Actividades sofisticadas
En este apartado mencionaremos un tipo de transposiciones que las profesoras hicieron a las
lecciones y que denominamos: actividades sofisticadas. Porque, de acuerdo con lo que pudimos
observar, los niños estuvieron lejos de comprenderlas, les costó mucho trabajo seguir lo que la
profesora planteaba y por tanto tuvieron poco sentido para ellos, sin embargo, las docentes se
empeñaron en prepararlas una clase antes y según expresaron, ellas mismas las diseñaron; nos
194
referimos a las tablas de doble entrada que ambas profesoras elaboraron, a continuación,
ahondaremos en ello.
En el caso de Diana, recordemos que la segunda sesión la realizó con base en una tabla de
doble entrada, donde solicitó a los niños que registraran, inicialmente, en una columna titulada
figura, el dibujo de las torres que resultantes con la cantidad de fichas que tenían (torres de 4, de
8 y de 10). Posteriormente, en la segunda columna bajo el rubro conjuntos, les pidió que registraran
la cantidad de torres que habían armado, en la columna siguiente etiquetada como sueltas debían
registrar las piezas que les hubieran sobrado al armar las torres y, finalmente, en la última columna
debían registrar el total. Ya analizamos en el segundo Capítulo la dificultad de llenar esta tabla,
aquí conviene mencionar que para los niños representó los siguientes retos: el trazado de la tabla;
tener la posibilidad de seguir a su maestra quien registraba los diferentes resultados de todos los
equipos y llenar correctamente los espacios de la tabla. La mayoría de los niños cometió errores al
momento de llenar la tabla anotando resultados donde no correspondían; no obstante, esto no era
importante para Diana quien se esforzó durante toda la clase en que todos los equipos anotaran en
La justificación de Diana sobre la elaboración de esta tabla fue que los niños en los siguientes
grados, especialmente en 5° y 6°, hacían tablas de doble entrada todo el tiempo y era mejor que se
fueran acostumbrando. Sin embargo, esta decisión de iniciar a los niños de primero en la
elaboración de estas tablas se contradecía con la decisión de la primera clase de no pedirles a los
niños que registraran por el hecho de que no habían consolidado su proceso de lectoescritura, cabe
mencionar que, la elaboración de esta tabla requería de un esfuerzo mucho más grande que el
195
En el caso de Mariana, recordemos que la tabla de doble entrada se presentó en la primera
clase, cuando solicitó a los niños el registro de la estimación de la suma de dos cantidades en la
segunda columna que tituló cálculo y el registro de la suma correcta en la columna siguiente que
tituló real.
Si bien no hubo tantas columnas en la tabla como la de la clase de Diana, la dificultad estuvo
en que la maestra registró en la segunda fila, de la primera columna el nombre de dos niños
integrantes de una pareja, ¿qué sucedió en esta clase? los niños no comprendieron que tenían que
registrar la estimación de la suma de las cantidades que hubiera obtenido cada niño de la pareja;
en cambio, al ver los nombres creyeron que cada niño debería registrar la cantidad que les había
salido al lanzar los dados. Además, recordemos que había un exceso de material, al tirar uno de
los niños los 4 dados, era lógico que pensara que lo que debía hacer era registrar el número de
puntos que le había salido en esa tirada, es decir, era difícil retener esa cantidad que pertenecía a
un turno, después retener la del turno de su compañero y además estimar la suma de las dos
durante toda esta primera lección, y, lamentablemente, perdía la paciencia y recordaba a los niños
lo que tenían que hacer con consignas excesivamente largas y confusas, además se molestaba
constantemente con los niños y les hablaba fuerte por no seguir las indicaciones que para ella eran
sumamente claras y precisas. Afortunadamente, Mariana analizaba lo que pasaba en cada clase, y
lo intentaba mejorar en la siguiente, la resolución de estos conflictos al otro día la hizo solicitando
el registro de la cantidad obtenida en la tirada de los 4 dados por turno, esta actividad le resultó
más pertinente y para los niños fue mucho más fácil de realizar.
¿Y los niños?
196
En este apartado pretendemos traer a cuenta una figura que forma parte del sistema didáctico y
que no podíamos dejar fuera del análisis, si bien no fue el foco de investigación de esta tesis, resulta
pertinente preguntarse ¿qué aprendieron los niños? en medio de toda esta complejidad que permea
la transposición didáctica ¿este proceso termina con los docentes o continúa con los alumnos? a
continuación, ahondaremos en los aprendizajes que adquirieron los niños durante las clases, de
Con respecto a los alumnos de Diana, recordemos que durante la primera clase pusieron en
juego un conocimiento que tenían: la serie numérica oral de diez en diez sin hacerla corresponder
con los agrupamientos que contaban. Recordemos también que la pretensión de los autores era que
los niños contaran de varias maneras —de 3 en 3, de 5 en 5 y de 7 en 7— para concluir que la más
fácil era la de diez en diez , en cambio, la pretensión de Diana era menos ambiciosa, ella pretendía
privilegiar el conteo de diez en diez porque era el que consideraba más fácil de enseñar a los niños
y además sabía que sería imposible contar de las otras formas. Sin embargo, como vimos, los niños
no emplearon el conteo de 10, salvo un par de ellos que avanzaron en la cronogénesis, pero, para
el resto de la clase, el aprendizaje fue contar cuidadosamente para no equivocarse, incluso esa fue
una de las conclusiones de Diana en la clase, que deberían cometer menos errores al contar de diez
en diez.
En la segunda clase, al cabo de tanta insistencia por parte de la maestra sobre el hecho de que
al hacer las torres con diferente altura, la cantidad total no cambiaba porque no habían ni agregado
ni quitado elementos a la cantidad original, todos los niños salvo dos (que abiertamente no tenían
la conservación de cantidades) aceptaron que la cantidad final de la tabla debía ser siempre la
misma, pero no comprendieron qué tenían que ver las torres de diferente cantidad de piezas con el
197
hecho de que, para contar una colección era más fácil hacerlo de diez en diez y sabiendo esto dejar
Finalmente, en la tercera clase recordemos que se trataba de colecciones dibujadas y que Diana
siempre intentó que los niños contaran de diez en diez, al solicitarles encerrar diez objetos con un
color, diez con otro, etcétera. Sin embargo, al verificar el número de objetos de cada colección
hubo errores de conteo, tanto de Diana como de los niños. Para resolver las diferencias en el conteo,
Diana junto con los niños contaron de nuevo las colecciones, pero lo hicieron contando de uno en
uno. Ya hablamos en un apartado anterior que esto fue un retroceso y en efecto, el aprendizaje de
la clase para muchos niños fue verificar el resultado contando de uno en uno para no equivocarse,
se equivocan menos. Otros alumnos ni siquiera pudieron seguir el conteo de uno en uno porque no
lograban hacerlo coordinadamente con sus compañeros y Diana lo hizo en voz alta para ellos, pero
En el caso de Mariana, recordemos que tuvo muchos conflictos para poder llevar a cabo la
primera clase, principalmente por el exceso de material. Aunque la pretensión de los autores era
8 dados, los niños habrán entendido algo mucho más simple: que su profesora se iba a molestar si
tiraban el material o jugaban con él. Para la segunda clase, recordemos que Mariana se empeñó en
explicar a los niños cómo funcionaban los tableros de 10 y la estimación de los que debían usar
para representar la suma. Sin embargo, los niños nuevamente vieron la molestia de su maestra
¡Quiero tableros llenos! por lo que eso les habrá quedado claro, era mejor llenar los tableros,
evitando así que su profesora se molestara. Finalmente, la tercera clase fue sobre el cálculo mental
con la suma de dos cantidades, como a los niños no se les permitió hacerlo porque les era difícil
198
explicar sus métodos, se les obligó de alguna manera, a emplear los tableros de 10. En esta ocasión,
el aprendizaje, especialmente para la pareja que resolvió sin usar los tableros, fue que al no poder
explicar cómo lo hicieron debían hacer el tardado proceso de llenar los tableros.
Como puede verse a lo largo de toda esta investigación, nos quedan claras tres cosas; 1) los
autores del LTG-M1° no pudieron seguir las pretensiones, restricciones y pautas de la propuesta
metodológica, ni de la desincretización del saber, ya sea por falta de tiempo o falta de afinidad con
el enfoque pedagógico, que tampoco era muy claro; 2) Las profesoras tampoco pudieron seguir las
pautas, restricciones y pretensiones del LTG-M1° porque tenía un enfoque híbrido e incluso
antagónico, porque el tiempo previsto para la realización de la lección no coincidía con el tiempo
de aprendizaje de los niños para las cuestiones planteadas y, además, por las dificultades
cognitivas de los niños, y finalmente, 3) los niños tampoco pudieron seguir la pretensión de sus
maestras, que estaba muy bien intencionada, sin embargo, por todos los motivos anteriores fue
poco lo que pudieron aprender. Cabe resaltar que no buscamos un culpable en toda esta
complejidad del proceso de transposición, pues como vimos, todos los actores que participan del
sistema didáctico y de la transposición de saberes tienen sus restricciones y acciones que benefician
o perjudican el aprendizaje.
199
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Para mejorar la comprensión del conteo por agrupamientos en decenas, los docentes pueden utilizar estrategias como: 1. **Uso de materiales concretos**: Animar a los estudiantes a agrupar físicamente objetos en montones de diez ayuda a internalizar la idea de los agrupamientos como la base del sistema numérico decimal y la economía de contar así . 2. **Instrucción explícita sobre valor posicional**: Enseñar a representar números utilizando agrupamientos de diez y unidades restantes refuerza el concepto del sistema decimal y su representación simbólica . 3. **Comparación de métodos de conteo**: Permitir a los alumnos explorar contando de maneras diferentes (de 2 en 2, 4 en 4, etc.), de modo que puedan reconocer que contar de diez en diez es más eficiente . 4. **Reflexión y discusión en clase**: Involucrar a los estudiantes en discusiones sobre sus técnicas de conteo y el razonamiento detrás de ellas, alentando la reflexión sobre el proceso . Estas estrategias deberían integrarse en lecciones que respeten el tiempo necesario para el aprendizaje, permitiendo que los estudiantes evolucionen desde el conteo uno a uno hacia métodos de agrupamiento más efectivos .
El sentido numérico es un concepto que implica una comprensión profunda de los números, incluyendo relaciones y multiplicidad de representaciones. En las propuestas curriculares de países como Estados Unidos, Alemania, y Turquía, se considera clave para el aprendizaje matemático aunque su utilidad en la investigación es debatida . Implica desarrollar competencias más allá del cálculo aritmético, considerándose importante el contexto para extraer estimaciones significativas y comunicar resultados . Sus implicaciones didácticas incluyen enfatizar estrategias cognitivas como el cálculo estimativo y la comprensión contextual de los números más que el uso de algoritmos tradicionales .
El sentido numérico y la Teoría de Situaciones Didácticas (TSD) se relacionan en la enseñanza de matemáticas al complementar enfoques en los procesos de aprendizaje. La TSD enfatiza la resolución de problemas y las interacciones entre alumno y docente/alumno-alumno para desarrollar conocimientos matemáticos a través de situaciones adidácticas, promoviendo la elaboración de respuestas y aprendizajes . Mientras tanto, el sentido numérico se centra en entender los números y sus relaciones, utilizándolos con flexibilidad y creatividad, apoyando la resolución de problemas mediante el desarrollo de conceptos y estrategias efectivas en una variedad de contextos . Aunque a veces considerados enfoques distintos, ambos pueden integrarse en la educación matemática al fomentar tanto una comprensión profunda de los números como habilidades para enfrentar situaciones problemáticas .
Las interacciones sociales en la enseñanza de matemáticas, especialmente entre alumno-alumno y alumno-docente, son fundamentales para el desarrollo del sentido numérico. Estas interacciones facilitan la generación de conjeturas, búsqueda de patrones, desarrollo de argumentos y justificaciones, todos cruciales en la comprensión profunda de los números y sus relaciones . A través de estas interacciones, los estudiantes pueden aplicar estrategias de cálculo mental y exploración de números en diversos contextos, lo cual es clave para la adquisición del sentido numérico . La Teoría de Situaciones Didácticas (TSD) también resalta que el aprendizaje matemático emerge desde un contexto de colaboración y desequilibrio, donde las interacciones sociales actúan como un catalizador para desarrollar nuevos entendimientos . Aunque el contexto en que se aplican estas interacciones puede tener efectos variables sobre el rendimiento del sentido numérico, su importancia en el proceso de enseñanza y aprendizaje es reconocida ampliamente .
Los estudiantes a menudo enfrentan dificultades cuando intentan aplicar el sentido numérico a problemas contextuales, ya que mientras pueden resolver algoritmos sin contexto, tienden a tener problemas para establecer relaciones semánticas entre los datos contextualizados . En problemas no contextuales, los estudiantes pueden ejecutar algoritmos mecánicamente, sin necesidad de comprender realmente el significado o la aplicación de las cantidades involucradas . En contraste, los problemas contextuales requieren que los estudiantes utilicen su sentido numérico para interpretar y estimar cantidades en un marco más complejo, desafío que requiere mayor comprensión y habilidad cognitiva .
Los errores de validación cometidos por los profesores pueden llevar a confusión y afectación en la comprensión de los estudiantes. En los casos observados, los profesores, al no validar correctamente las cantidades contadas o los procedimientos empleados, generaron dudas y errores persistentes en los alumnos . Cuando los estudiantes no comprenden por qué sus respuestas son incorrectas o son corregidos sin explicaciones claras, se convierte en una barrera para su desarrollo del sentido numérico, ya que no se les proporciona el aprendizaje reflexivo necesario para entender sus equivocaciones . La retroalimentación precisa y el análisis de errores son claves para que los estudiantes comprendan y apliquen correctamente conceptos matemáticos .
Surgen tensiones entre los enfoques centrados en el sentido numérico y aquellos que se enfocan en la resolución de problemas debido a las diferencias en su aplicación en las propuestas curriculares. El sentido numérico busca desarrollar una comprensión profunda de los números y sus relaciones, enfatizando el cálculo mental y las estrategias numéricas , mientras que la resolución de problemas se utiliza como un medio para explorar conocimientos matemáticos y fomentar la participación de los estudiantes . En propuestas como las de México, el enfoque está en el sentido numérico para la enseñanza de los primeros números naturales, relegando la resolución de problemas a una etapa posterior . Este enfoque presenta el sentido numérico como una habilidad que debe adquirirse antes de aplicar su uso a problemas, generando tensiones con planteamientos que ven en la resolución de problemas un medio central para el aprendizaje . La falta de integración efectiva de ambos enfoques puede llevar a que los estudiantes no desarrollen plenamente la capacidad de aplicar el conocimiento numérico en contextos problemáticos .
Un enfoque sobre el sentido numérico en el eje de Número, Álgebra y Variación promueve una comprensión profunda de los números y sus relaciones, más allá de simplemente ampliar el rango numérico. Este enfoque se centra en la descomposición de números, cálculo mental y la comprensión de la estructura del sistema de numeración decimal, lo cual se prioriza sobre la resolución de problemas . Aunque se reconoce que el sentido numérico puede facilitar el razonamiento matemático y la estimación, se ha identificado que no siempre mejora la habilidad para resolver problemas contextuales, lo que indica una posible limitación en la contextualización matemática . Además, hay tensiones entre el enfoque del sentido numérico, que se centra en el conocimiento sin el uso inmediato en resolución de problemas, y la Teoría de Situaciones Didácticas que ve la matemática como un conocimiento que se construye resolviendo problemas . La propuesta curricular actual enfatiza el desarrollo del sentido numérico como base para posteriormente aplicar esta habilidad en la resolución de problemas, sugiriendo que es un componente esencial para la enseñanza matemática eficiente .
Los docentes enfrentan varias dificultades al enseñar el sentido numérico mediante estrategias de agrupamiento. Una dificultad significativa es la disonancia entre enfoques curriculares, como el enfoque en el sentido numérico y la Teoría de Situaciones Didácticas (TSD), que influye en cómo se implementan estas estrategias en el aula . Los maestros pueden encontrar complicado promover el conteo a través de agrupamientos siendo más natural para los estudiantes contar de uno en uno en lugar de reconocer la superioridad del agrupamiento decimal sin un contexto problemático suficientemente fuerte que justifique el cambio de estrategia . Además, debido a la supremacía del desarrollo del sentido numérico en algunos planes de estudio, problemas que fomenten la aplicación de estos conceptos reciben menos atención, lo que puede limitar la aplicación práctica de las estrategias aprendidas . Esta priorización del sentido numérico sobre la resolución de problemas puede reducir la interacción de los estudiantes con situaciones que realmente desafíen sus estrategias de conteo . Finalmente, el énfasis en la abstracción numérica puede desplazar situaciones más contextuales que los estudiantes podrían necesitar para desarrollar un sentido numérico en situaciones reales de resolución de problemas .
El manejo del tiempo en la lección influye significativamente en la enseñanza del sentido numérico, ya que un tiempo insuficiente puede limitar el desarrollo de estrategias cognitivas eficientes en los estudiantes. A menudo, las actividades de enseñanza no consideran el tiempo necesario para que los niños dejen de lado el conteo uno a uno y adopten estrategias más avanzadas como el conteo por agrupamientos . Además, existe una discrepancia entre el tiempo disponible para enseñar según los planes de estudio y el tiempo de aprendizaje que realmente necesitan los estudiantes para comprender conceptos matemáticos, lo que afecta la implementación efectiva de las lecciones y, en consecuencia, el aprendizaje previsto . Este manejo inadecuado del tiempo puede resultar en que los estudiantes no logren desarrollar un verdadero sentido numérico, quedándose solo en la ejecución de procedimientos mecánicos sin una comprensión profunda ."}