0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas6 páginas

Remisión de Deuda

Derecho civil

Cargado por

camachocatil
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas6 páginas

Remisión de Deuda

Derecho civil

Cargado por

camachocatil
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Remisión de deuda

Noción

La doctrina extranjera refiere que no es precisamente un tema del que en general se


haya ocupado mucho la doctrina. En la doctrina patria, encontramos como en otros tantos
temas la contribución de Mélich.

Se trata de un acto por el cual el acreedor renuncia gratuitamente al derecho de


crédito contra el deudor. Se denomina también perdón, condonación, remisión, quita o
liberación, pues supone que el acreedor da por extinguido total o parcialmente el crédito sin
nada a cambio.

Se afirma que “la remisión de deuda, en su sentido estricto, supone la voluntad del
acreedor de perdonar a su deudor”, pero no es suficiente que se resigne a no ejecutar su
acreencia sino que se precisa “una efectiva voluntad de abandonar su derecho de crédito”.
Al efecto indica Lete que la “condonación también llamada remisión o perdón, es el acto
gratuito mediante el cual el acreedor manifiesta su voluntad de liberar al deudor”. Se debe
resaltar su carácter “gratuito”, pues la extinción del crédito mediante una ventaja
equivalente nos coloca antes figuras distintas como la dación en pago.

“La llamada remisión de deuda prevista en el derecho romano dentro de la cual


reguló la llamada remissio mercedis, que era la liberación que se daba al arrendatario de no
pagar la renta por el uso de un predio, si por caso fortuito se perdía la cosecha. También el
derecho italiano en su artículo 1236 del Código Civil previene la posibilidad que el
acreedor remita la deuda la cual extingue la obligación.

Los autores extranjeros la diferencian de la renuncia respecto de la que se discute la


naturaleza unilateral o bilateral, concluyendo que la remisión precisa la aceptación.
Constituye un principio que data del Derecho Romano que nadie puede ser obligado a
aceptar un beneficio. Por lo que se concluye que la remisión necesariamente es un contrato
y por lo tanto bilateral, requiere el consentimiento de acreedor y deudor. La remisión de
deuda no es un acto unilateral, el acreedor solo podría abstenerse de demandar, pero la
extinción anticipada de la deuda, supone un acuerdo entre acreedor y deudor y por tal es un
acto convencional.

De allí que Mélich señale que la remisión de deuda puede resultar de una
manifestación expresa o tácita del acreedor pero su eficacia depende si ha llegado a
conocimiento del deudor y no la ha objetado.

Naturaleza

Se discute si es un acto unilateral o bilateral. Se pretende afirmar que la ley no tiene


interés en mantener con vida una relación obligatoria cuando el propio interesado, a saber,
el acreedor manifiesta su ausencia de interés en preservar el vínculo. Quienes consideran
que es bilateral sostienen la naturaleza convencional de la obligación pues el acreedor
puede abstenerse de reclamar pero no puede extinguir anticipadamente, lo que requiere por
lo menos la aceptación tácita del deudor. Esta parece ser la opinión más aceptable pues no
puede asimilarse la figura a la mera inercia del acreedor.

El puro hecho de que el acreedor se resigne ante la insolvencia de su deudor a no


ejecutar su acreencia o a contabilizarla como una pérdida, no es suficiente, pues la deuda
permanecería viva y el acreedor conservaría sus derechos, hasta el punto de poder hacer lo
necesario para interrumpir la prescripción. La remisión de deuda, postula en cambio, una
efectiva voluntad de abandonar el derecho de crédito, teniendo por efecto la liberación del
deudor.

De allí que se aluda a un “convenio o acuerdo” gratuito para extinguir la obligación.


Y en este sentido se afirma que “La naturaleza de la aceptación está en relación con el
carácter de acto lucrativo de la condonación. Es un principio aceptado desde el derecho
romano que nadie puede ser enriquecido sin su voluntad (Ulpiano: D.39.5), porque las
riquezas implican correlativamente unas cargas y responsabilidades que pueden no ser
deseadas por el deudor remitido”.
Ochoa considera que la remisión de deuda es un acto convencional o negocio
jurídico bilateral, es una convención o contrato que se asimila a la donación en cuanto a sus
requisitos o reglas de fondo. Aunque otros autores acertadamente la ven como una
donación indirecta por lo que no se exige que sean observadas las reglas de forma de las
donaciones, toda vez que la remisión de deuda es un acto neutro, que hace abstracción de la
causa.

Indica la doctrina que aunque se sostenga su carácter unilateral es una eventualidad


posible la resistencia del deudor a aceptar la remisión por lo que cabe concluir que si no se
puede obligar a nadie a aceptar una donación tampoco a liberarse de una deuda. Nadie
puede ser obligado a aceptar un beneficio. De allí que acertadamente se afirme que la figura
precisa tanto de la voluntad del acreedor como del deudor; aunque la de este último puede
ser tácita y resultar de silencio.

Esto es, indudablemente la remisión de deuda precisa de la voluntad del deudor


aunque sea tácita, por lo que no cabe pues una remisión de deuda contra la voluntad
expresa del deudor, toda vez que la obligación constituye un vínculo bipolar en que la
voluntad de ambas partes es fundamental. Cuando se afirma que la voluntad unilateral no
constituye en principio modo extintivo de las obligaciones, ello aplica igualmente a la
voluntad del acreedor.

A pesar de su semejanza con la donación, tiene un efecto extintivo y no transmisivo


o atributivo.

Clases De Remisión

Puede ser total o parcial, si se refiere a toda o parte de la deuda, respectivamente.


La remisión del capital no se extiende a la de los intereses.

También puede ser expresa o tácita según la voluntad expresa de condonar deuda o
se precisa de la conducta omisiva del acreedor. Pero somos del criterio que la remisión de
deuda figura como una suerte de contrato que precisa voluntad del acreedor y deudor. Esta
última aunque sea tácita, si se induce de ciertas circunstancias de hecho como que el propio
CC acepta.

Efectos

Extinción de la obligación. Se alude al supuesto de remisión “parcial”, toda vez que


el acreedor es quien determina la extensión de la remisión. Pero cabe recordar que como los
intereses son algo diverso al capital, algunos autores se pronuncian sobre que la remisión de
la deuda de la obligación principal no se extiende a los intereses. Situación similar se
refiere respecto de la remisión de obligaciones de ejecución continuada o periódica, en que
no solo hay la posibilidad de condonar solo el pago del lapso transcurrido, sino la de excluir
la permanencia de la obligación para el futuro. En cambio, en caso de una obligación única,
aunque deba cumplirse por cuotas diferidas en el tiempo, la remisión de tal obligación sin
mayor especificación tiende a interpretarse referida a la integridad de la deuda.

Se extinguen las garantías de la obligación, así como las obligaciones accesorias de


la misma.

En caso de fianza, debe tenerse en cuenta los artículos 1328 al 1330 CC. El artículo
1328 CC dispone: “La remisión o quita concedida al deudor principal aprovecha a sus
fiadores; pero la otorgada a éstos no aprovecha a aquél”. Ello pues la obligación del
fiador es accesoria a la del deudor principal. Por lo que la remisión otorgada al fiador no
aprovecha al deudor principal en razón de dicha accesoriedad.

El artículo 1329 CC prevé: “La remisión hecha por el acreedor a uno de los
fiadores sin consentimiento de los demás, aprovecha a éstos por la parte de deuda de aquél
a quien se hizo la remisión”.

El artículo 1330 CC señala: “En todo caso, lo que el acreedor haya recibido de un
fiador para libertarlo de la fianza, debe imputarse a la deuda en descargo del deudor
principal y de los demás fiadores”.
Finalmente, deben recordarse las normas del CC contenidas en los artículos 1246 en
materia de solidaridad entre acreedores; el 1231 en materia de solidaridad pasiva y el 1255
respecto de las obligaciones indivisibles.

Confusión

Noción

La confusión constituye un modo de extinción de la obligación que acontece cuando


una misma persona reúne simultáneamente la condición de deudor y de acreedor. Se trata
del concurso en el mismo sujeto de dos cualidades que se destruyen mutuamente.

Indica el artículo 1342 del CC: “Cuando las cualidades de acreedor y de deudor se
reúnen en la misma persona, la obligación se extingue por confusión”. Por lo que no tiene
sentido jurídico la coexistencia de ambas condiciones en un mismo sujeto. Vale recordar
que las relaciones jurídicas acontecen al menos entre dos sujetos.

“No tendría sentido que la persona se exigiera a sí misma la realización de la


prestación” por lo que supone una imposibilidad subjetiva de cumplimiento pues nadie
puede detentar un derecho de crédito contra sí mismo. Se produce cuando un mismo sujeto
simultáneamente posee el doble carácter de deudor y acreedor.

Se presenta como una consecuencia necesaria de que existe una imposibilidad


conceptual y jurídica de que haya una obligación sin la existencia al menos de dos sujetos
ligados por un vínculo de derecho. De allí que se diga que propicia la extinción de la
obligación debido al hecho de que un mismo sujeto se reúnan las cualidades de deudor y
acreedor. Pues es absurdo o inconcebible que una persona se pague a sí misma o se auto
exija el cumplimiento de la prestación.

En materia de derechos reales su equivalente se llama “consolidación”. Esta última


supone que un derecho real limitado se extingue cuando en cabeza de la misma persona
vienen a reunirse las condiciones de propietario y de titular del derecho real limitado: una
persona no puede ser simultáneamente propietario y usufructuario de la cosa, porque el
derecho de propiedad siendo de contenido más amplio lo absorbe.

Antitéticas de sujeto pasivo y activo de la obligación, produce la inmediata


consecuencia de la desaparición del presupuesto fundamental de la obligación, esto es, la
distinción de los elementos subjetivos, haciendo imposible la realización de la prestación”.

Se indica así que una tendencia interpretativa indica que la confusión no da lugar a
la extinción de la obligación sino que tan sólo produce una parálisis de la acción del
acreedor. Por contraposición a la otra tentativa interpretativa que indica que el efecto
extintivo se debe a la contraposición de situaciones en una misma relación; se trata de dos
cualidades que se destruyen mutuamente.

Pero ante tal elenco de autorizadas opiniones doctrinales pareciera impracticable


intentar construir una teoría general de la confusión. Ello no obstante el carácter ipso iure
que la doctrina extranjera le adjudica como forma de extinción de las obligaciones, pues en
otros países existe disposición que indica que opera de pleno derecho.

También podría gustarte