Oraciones Comunitarias
Oraciones Comunitarias
AMOR
AL COMENZAR EL DÍA
OH SAGRADO BANQUETE:
Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión,
el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la Gloria futura.
Les diste el pan del cielo.
Que contiene en si todo deleite.
ORACIÓN
Oh Dios, que en este Sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te
pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu cuerpo y de tu
sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención.
Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMÉN.
ANGELUS
El Ángel del Señor Anuncio ha María.
-Y concibió por obra del Espíritu Santo.
DIOS TE SALVE………………………………
ORACIÓN
Te suplicamos Señor que derrames tu gracia en nuestras almas para que, los que por
el anuncio del Ángel hemos conocido la encarnación de tú hijo Jesucristo, por su
pasión y su cruz seamos llevados a la gloria de su resurrección. Por Cristo nuestro
Señor. AMÉN.
GLORIA AL PADRE……. (3 VECES).
PARA LA MEDITACIÓN
Ven Espíritu Santo y llena las almas de tus fieles enciende en ellos el fuego de tu
amor.
Manda tu Espíritu Señor.
Y renueva la faz de la tierra.
ORACIÓN
OH Dios que has iluminado los corazones de tus hijos, con la luz del Espíritu Santo.
Haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de tu consuelo.
Por Cristo nuestro Señor. AMÉN
DESPUÉS DE LA MISA O MEDITACIÓN
Ven, oh Espíritu creador, visita las amas de los tuyos, llena de tu gracia divina los
corazones que tú creaste.
Tu que eres llamado paráclito, don del altísimo Dios, fuente viva, fuego,
amor y unción del Espíritu.
Tú el de los siete dones, el dedo de la diestra del padre, la promesa solemne del
padre, que dotas de palabras las gargantas.
Enciende la luz en nuestro Espíritu, infunde tu amor en nuestros
corazones, confortando con tu auxilio continuo la flaqueza de nuestra carne.
Aleja más y más a nuestro enemigo y danos pronto la paz, para que así, guiándonos
tú, evitemos todo mal.
Haz que por tÍ coscamos al Padre y que conozcamos al hijo, y que creamos
siempre en ti, Oh Espíritu que procedes de ambos.
Gloria sea dada a Dios Padre, y al hijo, que resucito de entre los muertos y al
paráclito, por los siglos de los siglos. AMÉN.
ORACIÓN
Te pedimos Señor que en tu bondad te compadezcas de tu sierva………………………..
Nuestra hermana, purifícala de los pecados de esta vida mortal, para que participe de la
eterna salvación. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
AL TERMINAR EL DÍA
DESDE LO HONDO
Desde lo hondo a ti grito, Señor, Señor escuche mi voz; estén tus oídos atentos la voz de
mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos Señor, ¿Quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón
y así infundes el respeto.
Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra, mi alma aguarda al Señor, más que el
centinela a la aurora.
Aguarda Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la
misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel, de todos sus delitos.
ORACIÓN
Oh Dios, dispuesto al perdón y salvador de los hombres, concédenos en tu bondad, por
intercesión de Santa María la Virgen y de todos los Santos que nuestras hermanas,
parientes y bienhechores desaparecidos ya de este mundo alcancen tu eterna
bienaventuranza.
Por Cristo nuestro Señor. AMÉN.
TIEMPO PASCUAL
Reina del cielo alégrate, aleluya, porque Cristo a quien
llevaste en tu seno aleluya, ha Resucitado, según su palabra aleluya, ruega al Señor por
nosotros aleluya.
ORACIÓN
Oh Dios, que has alegrado al mundo por la Resurrección de tu hijo, nuestro Señor
Jesucristo, concédenos, por la intercesión de la Virgen María, llegar a las alegrías de
la eternidad.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Acudimos a ti, glorioso San José y con plena confianza invocamos, tu patrocinio
después de haber invocado a tu Santísima esposa. Vuelve tu mirada benigna a la
heredad que Cristo Jesús consiguió con su sangre preciosa. Con tu poder ayuda Y
atiende a nuestras necesidades y como un tiempo salvaste la vida del Niño Jesús,
defiende ahora la Santa Iglesia de Dios de las insidias del demonio y otras
adversidades, concede a todos nosotros tu paterna protección, así que siguiendo tu
ejemplo podamos vivir y morir Cristianamente y alcanzar la felicidad eterna. AMÉN
Tu quae genuisti
natura mirante,
tuum sanctum Genitorem,
Virgo prius ac posterius,
Gabrielis ab ore
sumens illud Ave,
peccatorum miserere.AMÉN.
AVE REGINA.
Ave, Regina Caelorum,
Ave, Domina Angelorum:
Salve, radix, salve, porta
Ex qua mundo lux est orta:
Gaude, Virgo gloriosa,
Super omnes speciosa,
Vale, o valde decora,
Et pro nobis Christum exora.Amen.
REGINA CAELI.
Regina caeli, laetare, alleluia.
EL SANTO ROSARIO
ORACIÓN
Te suplicamos, Señor que derrames tú gracia en nuestras almas
para que, los que por el anuncio del Ángel hemos conocido la
encarnación de tu hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz seamos llevados a la Gloria de su
resurrección. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
PREGHIAMO:
Segnore Gesú Cristo, che nel mirabile sacramento dell’Eucaristia ci hai lasciato il
memoriale della tua Pasqua, fa che adoriamo con viva fede il Santo mistero del tuo corpo
e del tuo sangue, per sentire sempre in noi i benefici della tua redenzione.Tu che vivi e
regni nei secoli dei secoli. Ámen.
L’angelo del Signore portó l’annunzio a María.
Ed ella concepi per opera dello Spirito Santo.
AVE MARÍA...
Ecco l’ancella del Signore.
Sia fatto di me secondo la tua parola.
AVE MARÍA...
E il verbo si é fatto carne.
E abitó fra noi.
AVE MARÍA...
Prega per noi, Santa Madre di Dio.
E saremo degni delle promesse di Cristo.
PREGHIAMO:
Infondi nel nostro Spirito la tua grazia, Signore; tu che all’annuncio dell’angelo ci hai
rivelato l’incarnazione del tuo figlio, per la sua passione e la sua croce guidaci alla gloria
della tua risurrezione. Per Cristo nostro Signore. ÁMEN.
MEDITAZIONE.
Vieni, Spirito Santo, riempi i cuori dei tuoi fedeli e accendi in essi il fuoco del tuo amore.
AL TERMINE.
Ti ringraziamo, o Dio omnipotente, per tutti i tuoi benefici.
Tu che vivi e regni nei secoli dei secoli. Ámen.
Noi ti lodiamo, Gesú Cristo, agnelo di Dio che togli i peccati del mondo. Tu sei vincitore
della morte, pieno di grazia e di veritá. Tu rimani con noi, vivente, sino alla fine del mondo.
Lode a te, Cristo Redentore.
TEMPO DI AVVENTO.
Benedetto sei tu, Dio Padre sorgente di ogni bene. Tu non ci hai abbandonati al potere
della morte. Tu ci inviti a cercarti, dandoci la certezza di trovarti.
Noi ti ringraziamo, o Padre nostro.
R= GLORIA A TE; NEI SECOLI:
Benedetto sei tu Signore, Gesú, Verbo di Dio, tu vieni a mantenere la promessa fatta ai
nostri padri. La tua venuta ci dice che Dio é fedele e non si smentisci.
Noi ti ringraziamo, Signore Gesú.
R= GLORIA A TE; NEI SECOLI:
Benedetto sei tu, Spirito Santo consolatore, nostro. Tu ravviva nel nostro cuore la
Speranza Cristiana. Tu ci sostiene nell’attesa del ritorno di Cristo.
Noi ti ringraziamo, Spirito di Dio.
R= GLORIA A TE; NEI SECOLI:
TEMPO DI NATALE.
Signore Gesú, nato in una stalla, sconosciuto e ignorato da tanti uomini, insegnaci a
riconoscerti secretamente nella nostra vita.
SANTO ROSARIO
Misteri Gaudiosi (lunedi, sábato)
I. Primo mistero: L’angelo porta l’annuncio a María.
II. Secondo mistero: María visita la cugina Elizabetta.
III. Terzo mintero: Gesú nasce nella grotta di Betlemme.
IV. Quarto mintero: Gesú é presentato al tempio.
V. Quinto mistero: Gesú é ritrovato nel tempio.
Gesú mio, perdona le nostre colpe, preservaci dal fuoco dell’inferno, porta in
cielo tutte le anime, specialmente le piú bisognose della tua misericordia.
SALVE REGINA.
Salve o regina, madre di misericordia; vita, dolcezza e speranza nostra,
salve. A te ricorriamo, esuli figli di Eva. A te sospiriamo gementi e piangenti in
questa valle di lacrime. Orsú dunque, avvocata nostra, rivolgi a noi, quegli tuoi
occhi misericordiosi. E mostraci dopo questo esilio
Gesú, il frutto benedetto del tuo seno. O clemente, o pia,
o dolce Vergine María. Ámen.
PADRE NOSTRO
Padre nostro, che sei nei cieli, sia santificato il tuo
nome, venga il tuo regno, sia fatta la tua volontá, come
in cielo. Cosi en terra.
Dacci oggi il nostro pane quotidiano, e rimetti a
noi i nostri debiti come noi li rimettiamo ai nostri
debitori, e non ci indurre in tentazione, ma liberaci dal
male. Ámen.
AVE MARIA
Ave, María, piena di grazia, il Sigore é con te, tu sei benedetta fra le donne e
benedetto é il frutto del tuo seno, Gesú. Santa María, madre di Dio, prega per noi
peccatori, adesso e nell’ora della nostra morte. Ámen.
GLORIA
Gloria al padre, al figlio e allo Spirito Santo, come era nel principio, ora e
sempre nei secoli, nei secoli. Ámen.
PREGHIAMO.
O Dio, il tuo único figlio ci ha procurato i beni della Salvezza eterna con la sua vita, morte e
risurrezzione: A noi che con il santo Rosario della beata Vergine María, abbiamo meditato
questi misteri, concedi di Imitare ció che essi contengono e di raggiungere ció che essi
promettono. Per Cristo nostro Signore. ÁMEN.
COMPLETA.
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y vosotros,
hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V = Señor, ten misericordia de notros.
R = Porque hemos pecado contra ti.
V = Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R = Y danos tu salvación.
HIMNO
Cuando la luz del sol es ya poniente,
Gracias, Señor, es nuestra melodía;
Recibe, como ofrenda, amablemente,
Nuestro dolor, trabajo y alegría.
O BIEN.
Se inclina ya mi frente,
Sellado está el trabajo;
Señor, tu pecho sea
La gracia del descanso.
RESPONSORIO BREVE
V En tus manos, Señor, encomiendo mi Espíritu.
(T.P. Aleluya, aleluya)
CANTICO EVANGÉLICO
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. (T.P. Aleluya).
Ahora, Señor, según tu promesa puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. (T.P. Aleluya)
COMPLETA
DOMINGO Y SOLEMNIDADES
Después de las I Vísperas
Ant. 1 Ten piedad de mí, Señor y escucha mi oración.
Tiempo Pascual. Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA BREVE
Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con
todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.
Las palabras que hoy te digo quedaran en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y
hablaras de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.
ORACIÓN
Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al clarear el nuevo día, la
celebración del domingo nos llene con la alegría de la resurrección de tu Hijo. Que vive y
reina por los siglos.
DOMINGO Y SOLEMNIDADES
Después de las II Vísperas
Ant. Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno.
Tiempo Pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.
SALMO 90
Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor:
“Refugio mío, alcázar mío. Dios mío, confió en ti”.
Él te librará de la red del cazador, de la peste funesta. Te cubrirá con sus plumas, bajo sus
alas te refugiarás: Su brazo es escudo y armadura.
No temerás el espanto nocturno, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que se desliza en
las tinieblas, ni la epidemia que devasta a mediodía.
Caerán a tu izquierda mil, Díez mil a tu derecha; A ti no te alcanzará.
Tan solo abre tus ojos y veras la paga de los malvados, porque hiciste del Señor tu refugio,
tomaste al Altísimo por defensa.
No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha
dado órdenes para que te guarden en tus caminos;
Te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre
áspides y víboras, pisotearás leones y dragones.
“Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo
escucharé.
Con él estaré en l tribulación, lo defenderé, lo glorificaré; lo saciaré de largos días, y le
haré ver mi salvación.
LECTURA BREVE
Verán el rostro del Señor, y tendrán su nombre en la frente. Y no habrá más noche, y no
necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios alumbrará sobre ellos, y
reinarán por los siglos de los siglos.
LUNES
Ant. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia.
Tiempo Pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.
SALMO 85
Inclina tu oído, Señor; escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que
soy un fiel tuyo; salva a tu siervo, que confía en ti:
Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti estoy llamando todo el día; alegra el alma de
tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti;
Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración, atiende la voz de mi súplica.
En el día del peligro te llamo, y tú me escuchas. No tienes igual entre los dioses, Señor, ni
hay obras como las tuyas.
Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre:
“Grande eres tú y haces maravillas, tú eres el único Dios”.
Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad; mantén mi corazón entero en el
temor de tu nombre.
Te alabaré de todo corazón, Dios mío; daré gloria a tu nombre por siempre, por tu grande
piedad para conmigo, porque me salvaste del abismo profundo.
Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí, una banda de insolentes atentan contra
mi vida, sin tenerte en cuenta a ti.
Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.
Da fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu esclava; dame una señal propicia, que la vean mis
adversarios y se avergüencen, porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.
LECTURA BREVE
Dios nos ha puesto para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió por
nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos siempre juntos con él.
ORACIÓN
Concede, Señor, a nuestros cuerpos fatigados el descanso necesario, y haz que la
semiente del reino que con nuestro trabajo hemos sembrado hoy crezca y germine para la
cosecha de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor.
MARTES
Ant. No me escondas tu rostro, ya que confió en ti.
Tiempo Pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA BREVE
Sed sobrios, estad despiertos: vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda
buscando a quien devorar; resistidle, firmes en la fe.
ORACIÓN
Ilumina, Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo, que mañana nos
levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear del nuevo
día. Por Cristo nuestro Señor.
MIÉCOLES
Ant. 1 Sé tú Señor, la roca de mi refugio un baluarte donde me salve.
Tiempo Pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.
SALMO 129
Desde lo hondo a ti grito. Señor
Desde lo hondo a ti grito Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de
mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y
así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el
centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la
misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos.
LECTURA BREVE
No lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No dejéis
lugar al diablo.
ORACIÓN
Señor Jesucristo, tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a ti un
yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y las acciones del día
que hemos terminado: que podamos descansar durante la noche para que así, renovado
nuestro cuerpo y nuestro espíritu perseveremos constantes en tu servicio. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos.
JUEVES
Ant. Mi carne descansa serena.
Tiempo Pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.
SALMO 15
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”. Los dioses
y señores de la tierra no me satisfacen.
Multiplican las estatuas de dioses extraños; no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.
El Señor es mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano: me ha tocado un lote
hermoso, me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo
siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me legra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque
no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
LECTURA BREVE
Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser, alma y
cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN
Señor, Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas,
desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te serviremos
siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Cristo nuestro Señor.
VIERNES
Ant. Señor, de día pido auxilio, de noche grito en tu presencia.
Tiempo Pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.
SALMO 87
Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia; llegue hasta ti mi
súplica, inclina tu oído a mi clamor.
Porque mi alma está colmada de desdichas, y mi vida está al borde del abismo; ya me
cuentan con los que bajan a la fosa, soy como un inválido.
Tengo mi cama entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, de los cuales
ya no guardas memoria, porque fueron arrancados de tu mano.
Me has colocado en lo hondo de la fosa, en las tinieblas del fondo; tu cólera pesa sobre
mí, me echas encima todas tus olas.
Has alejado de mí a mis conocidos, me has hecho repugnante para ellos: encerrado, no
puedo salir, y los ojos se me nublan de pesar.
Todo el día te estoy invocando, tendiendo las manos hacia ti, ¿Harás tú maravillas por los
muertos? ¿Se alzarán las sombras para darte gracias?
¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia, o tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se
conocen tus maravillas en las tinieblas o tu justicia en el país del olvido?
Pero yo te pido auxilio, por la mañana irá a tu encuentro mi súplica. ¿Por qué, Señor, me
rechazas y me escondes tu rostro?
Desde niño fui desgraciado y enfermo, me doblo bajo el peso de tus terrores, pasó sobre
mí tu incendio, tus espantos me han consumido:
Me rodean como las aguas todo el día, me envuelven todas a una; alejaste de mí amigos y
compañeros: mi compañía son las tinieblas.
LECTURA BREVE
Tú estás en medio de nosotros, Señor, tu nombre ha sido invocado sobre nosotros: no nos
abandones, Señor Dios nuestro.
ORACIÓN
Señor, Dios todopoderoso: ya que con nuestro descanso vamos a imitar a tu hijo que
reposó en el sepulcro, te pedimos que, al levantarnos mañana, lo imitemos también
resucitando a una vida nueva. Por Cristo nuestro Señor.
DÍA PRIMERO
¡Oh Espíritu Santo! Fuente viva de divinas aguas que, en la creación del mundo,
santificasteis las inmensas que rodeaban el mundo y las aguas del Jordán en el
bautismo de Jesucristo, Señor nuestro; yo os suplico que seáis en mi espíritu, tan árido
y seco, la Sagrada fuente de aguas vivas, que jamás se agote y salte hasta la vida
eterna; y la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien
de mi alma. Amén.
DÍA SEGUNDO
¡Oh Espíritu Santo! Que haciendo sombra con vuestra virtud altísima a la purísima
Virgen María, y llenándola al mismo tiempo de gracia, obrasteis de un modo inefable y
omnipotente la obra infinita de la Encarnación del Verbo eterno, en el seno virginal de
vuestra celestial Esposa: haced sombra a mi alma y concededme la gracia necesaria
para que yo sea digno de recibir al mismo Verbo divino hecho hombre y sacramentado
por mi amor, y también la especial que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria
vuestra, y bien de mi alma. Amén.
DÍA TERCERO
¡Oh Espíritu Santo! Celestial paloma que, abriendo de par en par los cielos, bajasteis
sobre Jesús ya bautizado en el Jordán, simbolizando: que desde cl momento en que
tomó la naturaleza humana, habitaba en él la plenitud de la Divinidad; bajad sobre la
mía pobre y miserable y llenadla del don de sabiduría de consejo, de entendimiento y
fortaleza, de ciencia, piedad y temor de Dios; y dadme la gracia que pido en esta
Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.
DÍA CUARTO
¡Oh Espíritu Santo! Nube lúcida que haciendo en el Tabor sombra a Jesús transfigurado
y glorioso, ilustrasteis aquel Santo monte, y amparasteis en su excesivo temor a los
Apóstoles, comunicándoles después de la Ascensión de su Divino Maestro mucha luz,
fervor y gracia; ilustrad, proteged y fecundad mi alma para que yo sea digno discípulo
de Jesús, y dadme la gracia que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria
vuestra y bien de mi alma. Amén.
DÍA QUINTO
¡Oh Espíritu Santo! Suave viento que llenó el Cenáculo y dio fuerza y valor a los
corazones de cuantos os esperaban, orando fervorosamente unidos con una alma y un
corazón: ocupad ¡oh Espíritu de vida y amor! toda la casa de mi pequeño espíritu, mí
memoria, entendimiento y voluntad: y dadme la gracia que os pido en esta Novena, si
es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.
DÍA SEXTO
Oh Espíritu Santo! Luz clarísima que ilustró el entendimiento de los santos Apóstoles,
comunicándoles, como Sol divino, toda la luz que necesitaban para su perfección y
para la conversión del mundo: llenad ¡oh luz beatísima! todos los senos tenebrosos de
mi interior, para que os conozca y dé a conocer a todo el mundo; y la gracia que os
pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.
DÍA SÉPTIMO
¡Oh Espíritu Santo! Sagrado fuego que apareciendo visible sobre los Apóstoles el día de
Pentecostés, inflamasteis divinamente sus corazones para que, abrasados en vuestro
amor, encendiesen después a todo el mundo en las mismas sagradas llamas:
encended en vuestros santísimos ardores mi corazón helado, para que, abrasado mi
espíritu en ellos, encienda en vuestro divino amor a cuantos tratare; y dadme la gracia
que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.
DÍA OCTAVO
¡Oh Espíritu Santo! Llama ardiente de caridad que con el fuego de vuestro amor
inflamando el corazón de los santos Apóstoles y de todos los hombres Apostólicos, les
comunicasteis el don de lenguas para la conversión del mundo; inflamad sagrado
fuego de amor a mi corazón y mi lengua para que siempre hable gobernado por
vuestro Espíritu, y fervoroso en la caridad, inflame a todos para que observen
fielmente vuestros divinos mandamientos; y dadme la gracia que pido en esta Novena,
si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.
DÍA NOVENO
¡Oh Espíritu Santo! Caridad esencial que, difundida en los corazones humanos, los
divinizáis comunicándoles todas las divinas gracias que se incluyen en nuestros siete
dones, y comprenden cuanto necesita la vida espiritual, propia de cada uno, y la que
deseáis se comunique a todos los hombres: difundidlos, ¡oh Caridad santísima! en mi
corazón tan pobre de vuestros siete dones, y que con ellos publique vuestras
grandezas. ¡Oh Dios misericordioso! Vos, que antiguamente llenasteis en este dichoso
día los pechos apostólicos de vuestra gracia, llenad los nuestros de vuestros divinos
carismas, concedednos tranquilos tiempos, confirmad las gracias que os hemos pedido
en esta Novena, si son para mayor gloria vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
ORACIÓN FINAL
Oh Dios, que habéis instruido en este día los Corazones de los fieles con la ilustración
del Espíritu Santo, dadme el sentir rectamente con este mismo Espíritu, y gozar
siempre de su consolación. Por Jesucristo Señor nuestro, tu Hijo, que vive contigo y
reina en la unidad del mismo Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos.
Amén.
NOVENA A LA VIRGEN ASUNTA
ORACIÓN INICIAL
Omnipotente Dios, que sublimaste a la mayor dignidad de Madre tuya a la que hoy como
hijo agradecido Coronas Emperatriz del Cielo. Por los inefables merecimientos con que
aumentó el tesoro de tu Esposa la Iglesia tu Santísima Madre, te pedimos confiados, nos
socorras con tus soberanos auxilios, para que nuestras almas salgan de la miseria de este
valle de lágrimas con la más apreciable riqueza de tu Divina gracia, con la que logremos
gozar de tu suma hermosura, en que está la dicha de la gloria, y por consiguiente la vista
de tu Madre bellísima, en aquel Trono de luz inaccesible, en que como a Aurora de la
gracia la colocas eminente en la gloria. Amen
ORACIÓN
PRIMER DIA
Bellísima María Madre Soberana de Dios, que escogida por las Divinas Manos, entre todas
las agradables flores, que riega, fecunda y hermosea el rocío de la gracia, fuiste Tú la
corona Reina que exhalada en fragancias, llegó a ser oloroso suave Relicario de la
Santísima Trinidad, cultivando el Padre tu hermosura, el Hijo haciéndole subir
sobresaliente al resto de las flores de su agrado, y al Espíritu Santo comunicando a tu
dulcísima Alma singular y superior virtud para ser en el terreno de esta vida, flor
saludable, y remedio común de nuestros males. Por estas prerrogativas, Señora, y por las
innumerables excelencias con que fuiste adornada para sublimar te gloriosa a los más alto
de los Cielos en tu felicísimo Tránsito, te suplicamos con segura confianza, nos concedas
en esta vida tu Soberano Patrocinio y en la hora de la muerte tu apreciable favor, con que
logremos por tu medio la fecunda raíz de la Fe, la hermosa flor de la esperanza, el
sazonado fruto de la Caridad, y el favor que pedimos por tus merecimientos a tu Santí
simo Hijo en esta Novena, a mayor gloria suya, y exaltación de tu Soberanía. Amén
SEGUNDO DÍA
Bellísima María, Madre Soberana de Dios, que plantada con divino cultivo en la tierra,
como Mística Rosa de Jericó fuiste en tu gloriosísimo Tránsito trasplantada a los Cielos,
para ser Reina de todas las celestiales flores, que brotan eternamente alegres en el vergel
ameno de la Gloria, porque aunque por los singulares indultos podías vivir exenta del
helado funesto cierzo de la muerte, convino, que a imitación de tu Santísimo Hijo en tu
dichoso Transito, te dejaste ver en lo exterior marchita, aunque en la realidad siempre
hermosa y reciente al riego de la divina gracia. Por estos privilegios solo a Ti concedidos,
te suplicamos, Reina serenísima, nos alcances de tu Divino Padre, de tu Hijo querido, y de
tu amado Esposo, nos concedan el divino socorro de tu asistencia en nuestros corazones,
para vivir como si ya la muerte nos hubiera arrancado de raíz de todo lo terrestre, con que
alcancemos desde ahora por tu poderosa y amable protección, muy firme la esperanza de
lograr para siempre el fruto de la gracia, adornando con indecible gusto a tu Soberanía, y
admirando con inefable gozo a tu rara belleza allá en la gloria. Amén.
TERCER DÍA
Bellísima María, Madre Soberana de Dios, intacta y olorosa Azucena, que cercada con
ameno recinto de júbilos y dones, con que el Celestial Divino jardinero quiso que
descollaras como inocente planta a lo sublime del Empíreo, dejando acá en la tierra
fragantes rastros de virtudes con que atraídos de tan suave fragancia tus devotos corran
por el camino de la mortalidad, sacudiendo de sí el polvo de las cosas de la tierra en
seguimiento de tus virginales huellas, para poder besar tus bellísimos Pies de Princesa
jurada de los Cielos; Concédenos Señora y suavísima Madre, que por tu intercesión
percibamos la dulce suavidad de la virtud, y abrazados nuestros espíritus en el Divino
fuego, respiren el olor de los buenos ejemplos en todas nuestras buenas obras, y el fervor
que deseamos seguir tu santísimo hijo a la benigna soberana sombra del lecho de tu
felicísimo tránsito a la gloria. Amen
CUARTO DIA
Bellísima María, Madre Soberana de Dios, que brotando en la tierra de esta cáduca vida, Nardos
suavísimos, llegó el olor apacible de tus merecimientos, penetrando los Cielos al elevado Solio de
la Santísima Trinidad agrandándose el Padre de tus fragancias suaves, el hijo de tu belleza, y el
Espíritu Santo de tu humildad profunda, dándote la mano como Esposa, cuando Tú resignada te
confiesas Esclava del Señor. Por esta tan amable virtud con que Tú, Serenísima Reina, floreciste
hasta darnos el fruto de la gracia que perdió el primer hombre por haberse extraviado en los
vanos deseos de legar a ser como Dios. Te suplicamos humildísima Reina, nos dirijas desde el
Trono en que Reinas, Emperatriz Suprema por las seguras sendas, que de humildad dejaste en tu
glorioso Tránsito, por donde consiguiendo el favor que deseamos en esta Novena, por último
logremos el premio de la bienaventuranza, que gozan los humildes, sellando con reverentes
labios tus virginales Plantas en la gloria. Amén.
QUINTO DÍA
Bellísima María, Madre Soberana de Dios, que naciste al mundo alegre flor del campo,
cultivada por las Manos de Dios, a influjos soberanos de sus Dones y al abundante riego
de su Gracia, floreciendo por eso más hermosa, digna de trasplantarse a los celestiales
pensiles donde te sublimó la Mano del Altísimo en el glorioso Tránsito, o en el último paso
de tu admirable vida, en que fuiste exaltada superior a todas las criaturas Angélicas y
humanas. Por estos privilegios te rogamos, Piadosísima Reina nos alcances de tu amado
Unigénito el favor que esperamos en esta Novena, y para conseguirlo, imploramos Señora,
por tu poderosa intercesión, medios con que viviendo con total desapego de los caducos
bienes, consigamos el fin que debemos desear, que es la virtud arraigada en nuestros
corazones, que solo se cultiva a esmeros de la gracia de esta vida, después alabemos en la
otra para siempre a la Divina Flor del campo, tu querido Jesús, y a Ti en su compañía, a su
lado en la gloria. Amén.
SEXTO DÍA
Bellísima María, Madre Soberana de Dios, que saliste al campo de esta vida hermoso
Girasol, cuya agradable pompa se deja ver siempre a expensas de las luces del Sol, a quien
sigue obediente desde que nace en sus alegres cunas hasta que expira en su funesto
ocaso gloriosa propiedad con superior ventaja excedida de tu pronta obediencia, con que
en inmenso cerco de resplandores asombras del Espíritu Santo, seguiste la influjos de sus
Divinas Luces, haciéndote por obediente Aurora del Divino Sol de Justicia, al que como
único blanco, y norte de todos tus afectos, seguiste desde el apacible oriente de Bethlem,
hasta el ocaso triste del Calvario. Por esta singular obediencia con que viviste acá en el
mundo, resignada hasta el fin en tu glorioso Tránsito, subiendo por virtud de tu amargo, al
zenit de la gloria, donde inmediata miras al Sol increado, participando muy de cerca sus
divinos reflejos, te suplicamos, Virgen obedientísima, nos dirija tu intercesión por las
seguras sendas de la obediencia: que nos lleven derechos a celebrar por los siglos tus
inefables glorias. Amen
SEPTIMO DIA
Bellísima María, Madre Soberana de Dios, que siendo tu intacta inocencia candisísimo
Lirio, como Madre del Nazareno Rey coronado de espinas, estas hicieron orla a tu corazón
tierno, traspasando sus puntas a tu dulcísima Alma. Por estas acervísimas penas te
pedimos, o Reyna Dolorosa, nos alcances de Dios eficaces deseos para abrazarnos con su
escabrosa Cruz y punzantes espinas por medio de una mortificación verdadera de las
pasiones, para que así florezca en nuestras almas solo el amor de Dios, y solo la tierna
compasión de tus Dolores para que al fin logremos por el arduo camino de las espinas, las
apacibles flores de los buenos ejemplos, que nos dejaste en el sagrado sitio de tu dichoso
Tránsito a la gloria. Amén.
OCTAVO DÍA
Bellísima María, Madre Soberana de Dios, que fuiste en la tierra admiración de sus
habitadores, y eres ahora en la Celestial patria maravilla del Cielo, libre en la vida mortal
de los rigores que marchitan, porque privilegiada de la gracia, ajena de la culpa,
descollaste florida en las virtudes. Por esta singular excelencia te pedimos, Benignísima
Reina, intercedas con tu Santísimo Hijo, nos conceda, con el favor que deseamos en tu
Novena la merced de su divina gracia, lo que por medio de tu devoción tierna y agradable
memoria de tu admirable Tránsito, conservemos intacta, huyendo de los nocivos vientos
de la tibieza, para que al cultivo, y cuidado de un continuo favor, se mantenga siempre
reciente en nuestras almas la verdadera, y sólida virtud, con la más apreciable maravilla
de una que consigamos el fruto de admirar tu belleza en el Trono eminente a que fuiste
exaltada en la gloria. Amén.
NOVENO DÍA
Bellísima María, Madre Soberana de Dios, bella Flor de luz, que naciste al mundo Estrella
de Jacob, y que subiste al Cielo Vara de Israel, que al fuego de divinos incendios,
exhalando fragancias, te admiran, y veneran los Ángeles al mirarte subir de la soledad del
desierto de esta vida, ondeando en humo suavísimos aromas, que recibe, y acepta con
singular agrado toda la Santísima Trinidad, Coronándote el Padre como Hija, el Hijo como
Madre, y el Espíritu Santo como esposa. Por estas preeminencias solo tuyas, te
suplicamos, Clementísima Reina, nos alcances el don de Oración, con que enardecidos
nuestros espíritus, suban abrazados en llamas del divino amor, a ser agradable holocausto
en el acatamiento de Dios, a quien desde ahora ofrecemos todas nuestras palabras, todos
nuestros afectos, con todas nuestras obras, en acción de gracias y alabanzas, porque así te
sublimó en tu Coronación triunfante, pidiéndote por último, con segura confianza, el favor
que esperamos de tu benigna Mano en esta novena, deseando coronar a la tierna
memoria y devotos recuerdos, que hacemos de tu glorioso Tránsito, con besarte los Pies,
oh Bellísima Virgen, postrados ante el Trono en que Reinas, Emperatriz suprema, en la
gloria. Amén
NOVENA DE NAVIDAD
Benignísimo Dios de infinita caridad que nos amas tanto, que nos has dado en tu Hijo
Jesús, nuestro hermano, la mejor y mayor prenda de tu inagotable amor. Te damos infinitas
gracias por tan inmenso beneficio. En retorno, te ofrecemos Padre bueno y misericordioso,
el esfuerzo continuo y sincero de amarnos como hermanos y hacer de este mundo un
espacio más justo, alegre y tolerante, donde reine el amor, la comprensión y la paz.
Concédenos Padre, tu ayuda para poderlo realizar. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
(Padre Nuestro y Gloria).
DÍA PRIMERO
NAVIDAD ES PERDONAR
DIA SEGUNDO
NAVIDAD ES ALEGRARSE
DIA CUARTO
NAVIDAD ES COMPRENDER
DIA QUINTO
NAVIDAD ES DIALOGAR
DIA SEXTO
NAVIDAD ES AMAR
DIA SEPTIMO
NAVIDAD ES FORTALECER LA VIDA FAMILIAR
DIA OCTAVO
NAVIDAD ES SER GENEROSO Y SOLIDARIO
DIA NOVENO
NAVIDAD ES DIOS CON NOSOTROS