Derecho Ambiental y Desarrollo Sustentable
UNIDAD 4. Desarrollo sustentable y política ambiental
Introducción
Con el análisis de los temas de esta unidad, podrá responder: ¿cómo el diseño, desarrollo
e implementación de una política pública auxilia a la solución de las distintas
problemáticas en materia ambiental y de sustentabilidad, una vez que éstas han sido
identificadas? También identificará la relevancia de las bases de la sustentabilidad, cuyo
objetivo permite contar con un desarrollo capaz de asegurar el cuidado del planeta y la
satisfacción de las generaciones presentes, como de las futuras.
Estas políticas consideran el desarrollo de las actividades económicas evitando sus
consecuencias negativas, mismas que han generado intensas presiones sobre el ambiente,
altos niveles de contaminación, un uso inadecuado de los recursos naturales, el deterioro
del ambiente, así como la depredación de los recursos de fauna y flora, con la
consecuente escasez que ello genera.
Objetivo particular
El alumnado analizará la relación existente entre economía- ambiente-sociedad desde
diversos marcos teóricos en Desarrollo Sustentable.
Temario
Unidad 4. Desarrollo sustentable y política ambiental
1. Desarrollo Histórico del Papel del Estado y la Gestión Pública Ambiental
2. Objeto, sujetos y distribución de competencias para la Gestión Ambiental
3. Principios de la política ambiental
4. La legislación Ambiental como instrumento de Política Ambiental, eficiencia y
eficacia
5. Diseño de políticas ambientales
6. Casos prácticos en la aplicación de los instrumentos de política ambiental
7. Bases teóricas del Desarrollo Sustentable
Creando conciencia
Acciones mínimas para el cuidado del medio ambiente
Existen acciones esenciales que podemos realizar a lo largo de nuestras actividades diarias
y que impactarán en el ambiente de forma positiva.
En la calle, podemos evitar tirar basura en el suelo o realizar fogatas en espacios no
adecuados; en el trabajo, podemos procurar utilizar el papel prudentemente, apagar los
equipos de cómputo cuando no se utilicen y evitar el uso de desechables; en la escuela,
podemos procurar reutilizar y emplear de forma consiente todo aquello que consumamos
(artículos, alimentos); en el hogar, podemos cuidar el uso del agua empleando menos
productos químicos, cuidando que no haya fugas y reutilizando el agua de lavado para
plantas o el escusado.
Éstas son sólo algunas sencillas acciones que puede realizar para cuidar del medio
ambiente, ¿cuáles ya aplica?, ¿cuáles considera podría empezar a realizar?, ¿qué otras
acciones propondría?
Comparta con la persona que le asesora y sus compañeros (as) su respuesta dentro
del Foro general de la asignatura.
Desarrollo Histórico del Papel del Estado y la Gestión Pública
Ambiental
Se puede considerar que el tema de desarrollo vinculado al ambiente es posterior a la
segunda guerra mundial, sin embargo, desde los años cincuenta la óptica ha cambiado, la
sensación de la tecnología sin límites, el "hombre-dios" por el avance científico, la
irrupción de la maquinaria y el american way of life hacía presuponer que ciencia y
tecnología brindarían bienestar y felicidad al ser humano; con lo cual, al expandirse la
expectativa del crecimiento económico, la ONU a través de sus organismos especializados
comenzó a establecer distintos programas, tales como Programa Ampliado de Asistencia
Técnica de las Naciones Unidas para el Desarrollo, a efecto de transferir tecnología.
Posteriormente, se estableció como objetivo invertir en capital humano, reducir la
pobreza, se creó el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Agencia
de Protección al Ambiente; además se emitió el documento Los límites del
crecimiento y se organizó la Conferencia sobre el Medio Humano en Estocolmo, con lo
cual se comenzó a considerar el ambiente fundamental para la existencia del ser humano.
Además, se promueve el papel de la iniciativa privada en el desarrollo, planteándose el
desarrollo sostenible por la Unión Internacional para la conservación de la naturaleza
(IUCN), con la Estrategia Mundial de Conservación, en términos ecológicos, después de lo
cual se creó, la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de la
Organización de las Naciones Unidas.
Pese a que se acuñó la idea de desarrollo sustentable, como aquel “desarrollo que
satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones
futuras para satisfacer las propias", (H. Meadows, 1972: 182) considerando así cuestiones
económicas, sociales y ambientales, también se incorporó la capacidad de carga del
sistema, entendida como aquella capacidad para sustentar y mantener al mismo tiempo
la productividad, adaptabilidad y capacidad de renovar el recurso, así como el
término capital natural donde el ambiente se estima en términos económicos,
promoviéndose la internalización de la externalidad provocada por el uso de esos
recursos; puesto que, como se analizó en unidades anteriores, los ecosistemas pierden su
capacidad de equilibrio con motivo de la intervención del ser humano, perdiendo así las
posibilidades de brindar servicios ambientales.
Asimismo, se desarrollarán:
Las Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en
Río de Janeiro.
La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, en El Cairo.
La Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social, celebrada en Copenhague.
La Conferencia de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos celebrada
en Estambul.
La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo de 2002.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, también
denominada Río +20.
Siendo la primera la más relevante, puesto que a partir de ella comenzaron a analizarse
periódicamente los temas de sustentabilidad.
Además, de la creación del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA), con la Oficina Regional para América Latina y el Caribe, ese programa señala
que la mejora en la calidad de la vida humana deberá hacerse sin rebasar la capacidad
de carga de los ecosistemas que la sustentan; de igual forma, se refirió la huella
ecológica, como “el área de territorio ecológicamente productivo (cultivo, pastos, bosques
o ecosistema acuático), necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los
residuos producidos por una población definida con un nivel de vida específico
indefinidamente, donde sea que se encuentre esta área” (UNA, 2009: 2), desde una
perspectiva economista.
Derivado de tales cumbres se adoptaron distintos documentos: Declaración y el Plan de
Acción de Estocolmo, el Programa 21, la Declaración de Río, la Declaración de los
Principios Forestales, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático y el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención de las Naciones
Unidas de Lucha contra la Desertificación, entre otros.
En 2000, la Cumbre del Milenio estableció los ocho Objetivos de Desarrollo del
Milenio (ODM); los cuales al concluir su plazo en 2015, dieron lugar a la Agenda 2030 y
sus diecisiete Objetivos de Desarrollo Sustentable, para el periodo comprendido de 2015 a
2030.
Por cuanto hace a nuestro país, la regulación ambiental comenzó desde 1926 con la
emisión de la primera de ley forestal, la cual incluso consideraba vagamente la vida
silvestre terrestre, respecto de la gestión de caza; posteriormente, se emitieron similares
en 1942, 1947, 1960, 1986, 1992, 2003, 2018, siendo que actualmente está en vigor la
Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.
Adicionalmente:
Asimismo, se creó el Departamento de Parques Nacionales, adscrito a una Dirección
General de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, de la Secretaría de Agricultura y
Fomento (que sustituía al Departamento de Bosques), con la Dirección Forestal, que
posteriormente fue la Dirección General Forestal y de Caza; aunado a una Dirección
General de Desarrollo Ecológico de los Asentamientos Humanos, así como una
Subsecretaría Forestal y de Fauna, con una Dirección General de Fauna Silvestre, la
Subsecretaría de Mejoramiento Ambiental, dependiente de la Secretaría de Salud, la
Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, sustituida por la Secretaría de Desarrollo
Social y el Instituto Nacional de Ecología.
Adicionalmente, se crearon las secretarías: de Marina, de Industria y Comercio, así como
de Recursos Hidráulicos, la Comisión del Plan Nacional Hidráulico, sustituida por el
Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, luego por la Comisión Nacional del Agua, para
así incorporar la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, la Secretaría de Pesca,
la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.
Será para 1992 y 1994 que se crean: la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y
la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, respectivamente, de la
cual posteriormente se independizará Pesca; luego las diversa de Áreas Naturales
Protegidas, aunado a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y
Alimentación.
Sumado a esto, para el periodo de 1995 a 2001 se incluyó el Plan Nacional de Desarrollo y
el Programa de Medio Ambiente; para el periodo de 2001 a 2006 se crearon Planes
Nacionales de Desarrollo, así como Medio Ambiente y Recursos Naturales, aunado a los
Programas Nacional Hidráulico, Forestal, de Justicia Ambiental y el diverso de la Comisión
Nacional de Áreas Naturales Protegidas; así como, la Cruzada por los Bosques y el Agua y
la diversa por un México Limpio. Posteriormente, se estableció el Programa Desarrollo
Regional, el diverso para Promover el Desarrollo Sustentable.
Objeto, sujetos y distribución de competencias para la Gestión Ambiental
El objeto de la gestión ambiental, ha consistido en “frenar y revertir el deterioro
ambiental, así como la destrucción de los ecosistemas y sus elementos” (Gutiérrez, 2008:
258) con lo cual además se pretender evitar sus consecuencias negativas.
Esto implica que la atención se centre ya no sólo en el ambiente como un objeto
susceptible de apropiación y cuantificable en dinero, sino como un medio de
sostenimiento de la vida, para lo cual resulta indispensable ampliar la atención al
conjunto de leyes y reglamentos con las disposiciones y finalidades del derecho
ambiental, ya sea que su normativa influya directa o indirectamente para evitar la
degradación ambiental, es decir, la destrucción de los ecosistemas, sus elementos; y, por
ende, sostener los servicios ambientales que proveen y que por tanto deben considerarse
las diversas posibilidades para su protección.
No se omite manifestar que dado el avance científico se requiere la aceleración relativa a
la legislación por la cual normar dicha protección. En esas condiciones, la gestión
ambiental se traduce en la evolución normativa y su aplicación, así como en la
conformación de las instituciones para ello, misma que resulta de la ampliación de la
injerencia social resultado de la actividad del Estado, puesto que se requiere de la
actividad colectiva para alcanzar los objetivos en materia ambiental, por la cual sea
posible incidir en la transformación del medio ambiente y de los recursos naturales.
Así, se encuentra determinada por factores y procesos institucionales desarrollados en
cuatro aspectos (SEMARNAT, 2006: 63):
Por cuanto hace a la legislación ambiental y sus instituciones relacionadas, la primera de
las etapas únicamente tenía su base a partir de la incorporación del numeral 27 de la
Constitución, en la que únicamente se consideraron tres sectores: forestal, hidráulico y
pesquero; para lo cual se conformaron las Secretaría de Agricultura y Fomento, la de
Marina, la de Industria y Comercio, la de Recursos Hidráulicos, así como la Comisión
Nacional de Irrigación, el Instituto Nacional de Investigaciones Biológico-Pesqueras y los
Departamentos de Parques Nacionales, así como Forestal y de Caza y Pesca. En ese
período se contó con las Leyes Forestales, Federal de Caza, General de Vida Silvestre,
sobre Irrigación con Aguas Federales, Aguas de Propiedad Nacional, de Conservación del
Suelo y Agua, de Riegos, Federal de Ingeniería Sanitaria, así como Reglamentaria del
Párrafo Quinto del Artículo 27 Constitucional en materia de Aguas del Subsuelo.
En tanto que, en la segunda de las etapas se incorporó lo relativo a la salud pública, para
lo cual se priorizó la atención a los contaminantes, expidiéndose entonces la Ley Federal
para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental, que posteriormente será sustituida
por la Ley Federal para la Protección del Ambiente; asimismo, se creó la Comisión
Nacional del Plan Hidráulico, la Comisión Intersecretarial de Saneamiento Ambiental, así
como la Secretaría de Pesca, de Asentamientos Humanos y Obras Públicas y la Dirección
General de Desarrollo Ecológico de los Asentamientos Humanos.
En la tercer etapa se incorpora la visión ecosistémica, derivado de lo cual se creó la
Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, Comisión Nacional de Ecología, el Instituto
Mexicano de Tecnología del Agua (en sustitución de la Comisión del Plan Nacional
Hidráulico), la Comisión Nacional del Agua, así como el Instituto Nacional de Ecología, la
Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Comisión Nacional para el
Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. Resulta por demás relevante que en este
periodo se expide la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, así
como las diversas Forestal, la de Aguas Nacionales y la de Pesca.
Para la cuarta etapa se buscó la integralidad de la gestión ambiental, derivado de lo
cual se crea la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, la cual
contemplaba las Subsecretarías de Planeación, de Recursos Naturales y de Pesca, así como
de cinco órganos administrativos desconcentrados: la Comisión Nacional del Agua, los
Institutos Mexicano de Tecnología del Agua, Nacional de Pesca, Nacional de Ecología y la
citada Procuraduría; además, se creó la Comisión Nacional de Áreas Naturales
Protegidas y se desarrollaron los Programas de Desarrollo Regional Sustentable.
Finamente, en la quinta etapa, se buscó la transversalidad, con lo cual se creó la
Comisión Nacional Forestal, en tanto se ajustaron las competencias de las Secretarías de
Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; la de Medio
Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, así como de la Procuraduría y las Comisiones
Nacionales de Áreas Naturales Protegidas, de Agua, y para el Conocimiento y Uso de la
Biodiversidad.
Para saber más…
A fin de profundizar en este tema, le sugerimos revisar el siguiente documento:
SEMARNAT, La Gestión Ambiental en México, México, SEMARNAT, 2006, disponible en
[Link] consulta:
07/02/2023.
Por cuanto hace a los sujetos de la gestión ambiental, éstos se determinarán de
conformidad con la normatividad, en atención al régimen de protección que se establezca
para los derechos ambientales; por lo que corresponde la misma al Estado, en sus tres
órdenes de gobierno, esto es Federación, entidades federativas y municipios, tanto en
los poderes ejecutivo, como judicial; y, en atención a la gobernanza, además a la sociedad
a través de sus distintas organizaciones.
Asimismo, es importante mencionar que como destinatario de esa gestión se considera a
cualquier ser humano, con motivo del derecho humano a un ambiente sano.
A finales de 1994 se crea la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca
(SEMARNAP) para incorporar todos los temas del medio ambiente en una sola unidad de
gestión, estableciendo así una responsabilidad única. En tanto que la Ley General del
Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en su fracción XXIX-G del artículo
73 constitucional establece la regulación ambiental en el ámbito federal, así como la
colaboración de las entidades federativas y municipios en el ejercicio de las facultades
administrativas federales.
Así, esta norma por una parte implica la protección del ambiente, preservación y
restauración del equilibrio ecológico; y por la otra, descentraliza ciertas atribuciones en
los gobiernos locales, la cual al ser una Ley General establece para las entidades
federativas y municipios distintas facultades de conformidad con lo estipulado en sus
numerales 7 y 8; en el caso de las entidades federativas la facultad de legislar deberá ser
en aquellas áreas que no se encuentren expresamente conferidas a la Federación o
tratándose de mecanismos administrativos por los cuales ejercer las facultades
administrativas que le han sido delegadas.
Asimismo, la citada norma, en su fracción VIII, del artículo 1.º, así como el diverso 4,
refiere el principio de concurrencia en el ejercicio de las atribuciones en materia
ambiental competencia de los tres órdenes de gobierno.
En ese sentido, el precepto 5.º señala para la Federación, las siguientes atribuciones:
Por lo que hace a los criterios ecológicos se definen como los lineamientos obligatorios
contenidos en la norma de referencia, por los cuales orientar las acciones de
preservación y restauración del equilibrio ecológico, el aprovechamiento sustentable de
los recursos naturales y la protección al ambiente, que tendrán el carácter de
instrumentos de la política ambiental, en atención a la fracción X del numeral 2.
Con ello, se establecieron las bases estructurales, instrumentos e instituciones, para dar
lugar a una política ambiental de Estado, con un enfoque integral por el cual articular los
distintos factores que inciden en el ambiente, con el propósito de armonizar el desarrollo
socioeconómico con el cuidado del ambiente, a efecto de orientarlo hacia la
sustentabilidad (Gutiérrez, 2008: 258).
Aunado a ello, con la intención de abordar el ambiente desde una gestión integral, en la
que se incluyera a las organizaciones sociales, se acuñó la gestión ambiental sistémica, en
la cual se incorporan la planificación, la ejecución y el control. Se caracteriza por ser
previsiva en la planificación; ello, a efecto de solucionar la problemática ambiental a
través de un proceso continúo de diseño, ejecución, evaluación y corrección con base en
los resultados de esa evaluación.
El proceso de aprendizaje, retroalimentación y mejoramiento continuo es en esencia el
precepto conceptual básico del enfoque sistémico; cuyos fundamentos básicos son
la incorporación en la toma de decisiones, el seguimiento y la evaluación de los
procesos que de ello deriven, de los actores que inciden o están involucrados en esa
gestión, ya sea que se trate de responsables de una obra o actividad sujeta a regulación o
como representantes de sectores sociales organizados, cuya participación se potencia a
través de la coordinación y concurrencia entre las dependencias de un mismo sector o, de
manera transversal, con otras dependencias de los tres órdenes de gobierno, además de
una efectiva y corresponsable participación ciudadana (SEMARNAP, 2000).
En tanto que, sus elementos constituyen la capacidad anticipativa, preventiva y
adaptativa, conocimiento científico y técnico, gestión intergubernamental e
interorganizativa, coordinación y cooperación con los diferentes actores, cambio e
innovación, fortalecimiento de las capacidades anticipativa, preventiva y adaptativa,
coproducción descentralizada entre instituciones, asociaciones, gobiernos y ciudadanos,
así como la articulación con las políticas públicas (Ramos, 2013: 21-59).
Si bien el Plan Nacional de Desarrollo 2019 a 2024, no reseña algo respecto a la gestión
ambiental, si contiene un apartado de desarrollo sustentable, éste se circunscribe a los
programas traducidos en apoyos a sectores vulnerables más no a una gestión ambiental
como la mencionada; empero, sí se considera la autosuficiencia alimentaria como una
meta a alcanzar.
Dado que, en la gestión ambiental se ha atendido el principio de la sectorización por
actividades, atendiendo a su interés económico, se integran las políticas por cuatro
vías (SEMARNAT, 2006: 64):
Incorporación de la dimensión ambiental en el conjunto de aquellas políticas
sectoriales que, en forma directa o indirecta, inciden en el manejo de los sistemas
naturales.
Desarrollo progresivo de las capacidades de gestión ambiental local y colaboración entre
los distintos órdenes de gobierno.
Participación en la gestión ambiental por parte de todas aquellas instancias de la
sociedad legítimamente interesadas en la promoción del desarrollo sustentable.
Educación y capacitación ambiental de la sociedad en general y, en particular, de los
actores cuyas actividades requieren una interacción directa con el medio ambiente y los
ecosistemas.
De conformidad con la fracción II del artículo 32 bis de la Ley Orgánica de la
Administración Pública Federal, corresponde a la Secretaría del Medio Ambiente y
Recursos Naturales formular y conducir la política ambiental federal, con el auxilio de
organismos desconcentrados y descentralizados. En ese sentido por cuanto hace a los
órganos administrativos se observa (Anglés, 2021: 60-62):
Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA)
Su actividad principal consiste en incrementar los niveles de observancia de la
normatividad ambiental, a fin de contribuir al desarrollo sustentable y hacer cumplir las
leyes en materia ambiental.
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP)
Instaurado para la conservación del patrimonio natural de México mediante las áreas
naturales protegidas (ANP), así como el fomento de una cultura de conservación y
desarrollo sustentable de las comunidades asentadas en su entorno.
Comisión Nacional del Agua (CONAGUA)
Su misión consiste en administrar y preservar las aguas nacionales y sus bienes inherentes
para lograr su uso sustentable, con la corresponsabilidad de los tres niveles de gobierno y
la sociedad en general.
Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del
Sector Hidrocarburos (ASEA)
La cual regula y supervisa la seguridad industrial, la seguridad operativa y la protección al
ambiente respecto de las actividades del sector hidrocarburos.
Por cuanto hace a los órganos descentralizados, se refieren:
Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA)
Con la finalidad de resolver las problemáticas asociados con el manejo del agua y a perfilar
nuevos enfoques en materia de investigación y desarrollo tecnológicos para proteger el
recurso y asignarlo de manera eficiente y equitativa entre los distintos usuarios (IMTA,
[Link] Sus objetivos son:
1. Contribuir a la gestión sustentable del agua a través del conocimiento, la
tecnología, la formación de recursos humanos y la innovación.
2. Incorporar al sector hídrico en la sociedad del conocimiento.
3. Crear un alto valor agregado para las instituciones del sector hídrico mediante el
conocimiento, la creación y adaptación de tecnologías y el suministro de servicios
tecnológicos altamente especializados.
4. Impulsar el desarrollo de la ciencia y la tecnología del agua, en particular
mediante la formación de personal altamente capacitado a nivel especialización y
posgrado.
Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático ( INECC)
Tiene por objeto la coordinación y realización de estudios, así como proyectos de
investigación científica o tecnológica en materia de cambio climático, protección al
ambiente, preservación y restauración del equilibrio ecológico, así como brindar el apoyo
técnico y científico que la SEMARNAT requiera para formular, conducir y evaluar la política
nacional en dichas materias.
Comisión Nacional Forestal (CONAFOR)
Por el cual desarrollar, favorecer e impulsar las actividades productivas, de conservación y
restauración en materia forestal, así como participar en la formulación de los planes,
programas, y en la aplicación de la política de desarrollo forestal sustentable.
Principios de la política ambiental
Las políticas públicas se implementan por las autoridades a efecto de ofrecer
alternativas de solución ante un problema identificado como público; siendo que en el
ámbito ambiental se trata de temas parte de la agenda internacional, las cuales siguen un
ciclo de definición, formulación e implementación y, más recientemente, también de
evaluación de las acciones gubernamentales.
Éstas consisten en un proceso multidimensional en el cual se confrontan diferentes
grupos de interés que pretenden proteger o beneficiar sus propios intereses y
preferencias; los actores ambientales se encuentran en el sector académico, la sociedad
civil organizada y grupos de interés provenientes de los distintos sectores productivos.
Aunado a ello, dependen de la normatividad adecuada, por la cual definir, legitimar,
fundar y codificar los distintos instrumentos de política, dándoles soporte legal y
funcionalidad, así como de las instituciones por las cuales se instrumenten esas políticas
desde la sociedad, promuevan su diseño e instrumentación por parte del gobierno, y que
hagan viable y eficiente su aplicación.
Así, las políticas que afectan el estado de conservación o deterioro de los recursos
naturales se encuentran insertas en diferentes ramos del esquema sectorizado de
organización de la administración pública mexicana; por lo que el origen y desarrollo de
las diferentes políticas ambientales no es homogéneo (Sotelo, 2017: 18).
El desarrollo de esquemas adecuados de manejo, restauración y conservación del medio
ambiente, resulta una demanda de relevancia social, económica y política; derivado de la
cual, el Estado mexicano diseña e instrumenta políticas públicas específicas para la
atención de los problemas ambientales a partir del marco legal, institucional y político-
administrativo con el que se cuenta y a través de la asignación de tareas particulares
respecto de los distintos ámbitos que concurren en materia de gestión del medio
ambiente de forma sectorial (Sotelo, 2017: 20).
Esas políticas se establecen según se identifican los problemas ambientales y se
incorporan a la agenda de gobierno, para su diseño e implementación, políticas
generadas por la colaboración de actores gubernamentales, sociales, políticos, públicos,
privados, internacionales, nacionales y locales; puesto que la transformación de un
problema ambiental en un asunto de política pública está en función de la forma en la que
dicho problema se plantea en la sociedad y logra captar la atención de por lo menos un
grupo específico de ella; en esas condiciones un riesgo ambiental no necesariamente
puede considerarse un problema público y por tanto no se buscará su solución; esto es así
en atención a que la construcción o diseño de una política es además un mecanismo de
regulación de los conflictos sociales latentes (Sotelo, 2017: 21-22).
Dado que la conformación de las políticas públicas no responde solamente a problemas
sociales, se determinan con motivo de pautas internacionales y el crecimiento
económico, la implementación de las mismas se realiza a partir del cumplimiento de
objetivos de gestión, los cuales no generan impactos observables que favorezcan la
sustentabilidad; ello, aunado a la debilidad de los mecanismos por las cuales imponer
sanciones; en atención a lo cual, la sectorización generó una gestión ambiental
desarticulada territorial, social y ambientalmente, supeditada a políticas productivistas
que impulsan el desarrollo de los sectores con mayor impacto económico, tal es el caso
del agropecuario, el minero y el industrial (Sotelo, 2017: 34-35).
En tales condiciones, los principios en política ambiental que se han incorporado con
motivo de la convencionalidad y con base en la Constitución son (Godínez, 2007, 29):
De desarrollo sostenible
El cual de conformidad con la fracción XI del artículo 3.° de la LGEEPA consiste en el
proceso que tiende a mejorar la calidad de vida y la productividad de las personas,
fundado en medidas apropiadas de preservación del equilibrio ecológico, protección del
ambiente y aprovechamiento de recursos naturales, de manera que no se comprometa la
satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras.
Del que contamina paga
Refiere la obligación de cubrir los costos de los daños generados al ambiente,
precisamente por la persona que ocasionó esas afectaciones; así la norma en cita en su
fracción IV del numeral 15, menciona “quien realice obras o actividades que afecten o
puedan afectar el ambiente, está obligado a prevenir, minimizar o reparar los daños que
cause, así como a asumir los costos que dicha afectación implique”.
Precautorio
Consistente en prevenir las causas que generan los daños al ambiente, al considerarse “el
medio más eficaz para evitar los desequilibrios ecológicos” (LGEEPA, art. 15), como lo ha
establecido el precepto invocado en su fracción VI; lo cual resulta coincidente con lo
señalado por los principio 2 de la Declaración de Río y 21 de la diversa de Estocolmo, al
indicar la responsabilidad de los Estados tendentes a vigilar que las actividades en sus
propios territorios no ocasione un daño ambiental.
De cooperación ambiental
Entendido como la colaboración internacional relativa a la protección y mejoramiento del
medio, para lo cual se requiere la cooperación entre Estados mediante acuerdos
multilaterales o bilaterales o por otros medios apropiados, para controlar, evitar, reducir y
eliminar eficazmente los efectos perjudiciales que las actividades que se realicen en
cualquier esfera puedan tener para el medio, considerando debidamente la soberanía y
los intereses de todos los Estados, de conformidad con el principio 24 de la Declaración de
Estocolmo, lo que se reitera en el diverso 27 de su homóloga de Río que refiere la
solidaridad en la aplicación de los principios consagrados en esta Declaración y en el
ulterior desarrollo del derecho internacional en la esfera del desarrollo sostenible.
De responsabilidades comunes pero diferenciadas
Entendido como aquel que establece si bien es cierta, la responsabilidad de todos los
Estados por cuanto hace a la contaminación global, se reconoce que el deterioro al
ambiente se ha realizado en distinta intensidad por los diversos países, lo que deberá
traducirse en la responsabilidad para mitigar y remediar los daños ocasionados.
Aunado a los anteriores principios, se agregan los de:
Prevención
A través del progreso técnico se dé protección al medio ambiente y se mejore la calidad
de vida, sin comprometer al ambiente.
De progresividad o no regresión
Cuya base se advierte en los derechos programáticos, e incorpora al Estado dos
obligaciones; la primera, el deber de mejorar continuamente el goce de los derechos
humanos, en tanto la segunda la abstención de medidas restrictivas, que reduzcan la
protección ya alcanzada (Anglés, 2021: 20).
De cautela
Relativo a aquellos casos en que se estime existe un peligro de daño grave e irreversible,
aun cuando no se cuente con la certeza científica se adopten las medidas necesarias en
función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente (Jiménez de Parga,
2003: 13).
De corrección en la fuente
Implica aplicar medidas de corrección lo antes posible y en el lugar más próximo al de la
fuente de contaminación; ello, a efecto de impedir efectos en cascada de las diversas
formas de contaminación, así como la interacción entre diferentes agentes
contaminantes.
Instrumentos de política ambiental
Permiten la intervención del Estado con la finalidad de implementar soluciones a las
distintas problemáticas que presenta la sociedad que rige; así, según los doctrinarios,
establecerán sus distintas clasificaciones, entre las que se refieren (Anglés, 2021: 20):
Regulación directa, correspondientes al sistema normativo, la cual cuenta con una
característica coercitiva.
Administrativos, corresponde al otorgamiento de licencias, permisos e instrumentos para
adquirir el derecho a usar los recursos naturales.
Económicos, por los cuales orientar al mercado al cumplimiento de las metas ambientales.
Educativos, por los cuales propiciar la educación, investigación y asistencia técnica, a
efecto de involucrar a la sociedad.
De igual forma, la clasificación se puede proponer como:
Jurídicos, en el sentido regulatorio ya mencionado.
Administrativos, los cuales de igual forma corresponden a la normatividad aplicada.
Técnicos, respecto de la promoción y aplicación de las mejores tecnologías, tanto para
acciones preventivas como correctoras.
Económicos y fiscales, que si bien se corresponderían al económico mencionado, cuenta
con un componente adicional, que implica subvenciones, impuestos, tarifas y tasas; a
efecto de recompensar las acciones positivas y penalizar aquellas que perjudican al medio
ambiente, para internalizar los costes ambientales.
Sociales, en aras de una gobernanza, implican la participación efectiva de la sociedad, para
lo cual resulta indispensable la información.
Por su parte, la LGEEPA, en su capítulo IV (numerales 17 al 41), considera ocho
instrumentos de su política; en tanto que se advierten derogados los correspondientes a
la Política Ecológica:
Planeación Ambiental.
Ordenamiento Ecológico del Territorio.
Instrumentos Económicos.
Regulación Ambiental de los Asentamientos Humanos.
Evaluación del Impacto Ambiental.
Normas Oficiales Mexicanas en Materia Ambiental.
Autorregulación y Auditorías Ambientales.
Investigación y Educación Ecológicas.
La legislación Ambiental como instrumento de Política Ambiental,
eficiencia y eficacia
En un Estado de Derecho, resulta fundamental un entramado jurídico que permita a sus
habitantes conocer su ámbito de derechos y obligaciones, así como las facultades con que
cuentan las autoridades; en tales condiciones por cuanto hace a la protección ambiental, y
como se ha estado analizando, es indispensable establecer las reglas que han de regir a
efecto de sostener los recursos en el tiempo.
La eficacia de la legislación ambiental depende del cumplimiento de las normas,
tendentes a su protección, las cuales no se estiman debidamente interiorizadas por
la población, quien pese a que resulta consciente de la escasez del recurso cuando se
encuentra en esos supuestos, no así de su rol fundamental para su conservación.
Tratándose de nuestro país los primeros organismos clave para la política ambiental que
se crearon en 1992, consistieron en el Instituto Nacional de Ecología (INE) y la
Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA); el primero, responsable de la
emisión de normas y políticas públicas; en tanto el segundo, con la obligación de vigilar y
fiscalizar el cumplimiento normativo.
Ese cumplimiento normativo si bien tiene su origen en la Constitución,
también contempla la normalización en materia ambiental, a efecto de que se regulen
las actividades de los distintos sectores, máxime por cuanto hace a las especificaciones
técnicas; así, se requiere determinar conceptos, especificaciones, características, incluso
clasificaciones de las mismas.
En tales condiciones, el éxito de una política ambiental requiere congruencia entre los
objetivos establecidos y los instrumentos utilizados para alcanzarlos, desde su diseño
hasta su implementación, siendo uno de sus pilares la expedición de normas, por las
cuales regular los procesos productivos, inducir cambios de conducta e internalizar costos
ambientales; por lo mismo, es un mecanismo que promueve cambios tecnológicos y
genera un mercado ambiental importante.
Para ello, se cuenta con la Ley de Infraestructura de Calidad, cuyo objeto consiste en fijar
y desarrollar las bases de la política industrial en el ámbito del Sistema Nacional de
Infraestructura de la Calidad; esto a través de las actividades de normalización,
estandarización, acreditación, Evaluación de la Conformidad y metrología.
Lo anterior con la finalidad de promover el desarrollo económico y la calidad en la
producción de bienes y servicios, así como la ampliación de la capacidad productiva y el
mejoramiento continuo en las cadenas de valor. Además, se advierte como una de las
finalidades la promoción de la concurrencia de los sectores público, social y privado,
tanto en la elaboración como en la observancia de las Normas Oficiales Mexicanas y los
Estándares.
Para comprender lo anterior, es indispensable recordar las Normas Oficiales Mexicanas,
que de acuerdo con esa norma, refieren “a la regulación técnica de observancia
obligatoria expedida por las Autoridades Normalizadoras competentes cuyo fin esencial es
el fomento de la calidad para el desarrollo económico y la protección de los objetivos
legítimos de interés público previstos en este ordenamiento, mediante el
establecimiento de reglas, denominación, especificaciones o características aplicables a un
bien, producto, proceso o servicio, así como aquéllas relativas a terminología, marcado o
etiquetado y de información…” (LIC, art. 4.°, fracción XVI).
En esas condiciones, la finalidad de esas normas consiste en atender las causas de los
problemas que afecten o pongan en riesgo los objetivos legítimos de interés público,
entendidos como “la protección a la producción orgánica, de organismos genéticamente
modificados, sanidad e inocuidad agroalimentaria, acuícola, pesquera, animal y vegetal
[…] la protección al medio ambiente y cambio climático […] el uso y aprovechamiento de
los recursos naturales” (LIC, art. 10), entre otros.
Derivado de lo anterior, entre las Normas Oficiales Mexicanas emitidas para la
Protección Ambiental se observan, entre otras, en materia de:
Calidad del agua y aguas residuales.
De emisión de fuentes fijas y móviles.
De residuos.
De protección de flora y fauna.
De suelos.
De impacto ambiental.
De contaminación por ruido.
Para saber más…
Para consultar las diversas Normas oficiales Mexicanas vigentes del sector ambiental consulte el
siguiente documento:
Gobierno de México, Prontuario Normas Oficiales Mexicanas (Actualizado al 30 de marzo
2021), disponible
en [Link]
[Link], consulta: 07/02/2023
Diseño de políticas ambientales
El diseño de las políticas ambientales refiere una de las fases fundamentales en cualquier
tipo de política, así en principio se requiere identificar el problema público, determinarlo
conforme a la agenda pública, diseño, implementación, y evaluación o seguimiento.
Así, en principio debe realizarse un diagnóstico adecuado respecto de las circunstancias y
problemáticas con que cuenta ese grupo social o su localidad; si bien algunas de las
problemáticas, se basan en percepciones más que en datos, siendo que la determinación
de su prioridad respecto de la agenda, corresponderá a qué tan demandado sea por la
población o la voluntad de quienes se encuentran ejerciendo cargos públicos.
En esas condiciones, una adecuada identificación del problema resulta fundamental para
estar en posibilidad de diseñar una política pública por la cual establecer un plan de
trabajo conforme a los objetivos que se pretende lograr, así como determinar mediante
qué acciones e instrumentos es viable alcanzarlos.
Asimismo, deberán considerarse diversos aspectos, como en el caso de la población o
sector de la población a la que va dirigido, los posibles efectos, los costos derivados del
uso de las distintas acciones e instrumentos, con la finalidad de determinar el más
adecuado para solucionar la problemática, o para alcanzar los objetivos propuestos.
Es importante distinguir los objetivos, puesto que, ello implicará el modo de realización,
la adaptación a las personas a quienes va dirigido, así como los elementos que serán
considerados para la evaluación de la política pública, en su caso, la corrección de
algunas pautas o la intensidad con que han de realizarse.
Una vez concluido el diseño y por cuanto hace a la implementación de la política pública,
refiere la ejecución de ese diseño que se ha desarrollado, mismo que podrá efectuarse en
etapas, dependiendo de los recursos con que se cuenta, trátese de los materiales o de
quienes han de intervenir en el proceso. Por lo anterior, además resulta en un proceso
dinámico, dado que aun cuando se consideren las distintas circunstancias de las personas
beneficiarias, no necesariamente son homogéneas.
Para la implementación efectiva se ha propuesto (Arias, 2012: 58-59):
Objetivos claros y consistentes, para ser utilizados como estándares de medición.
Teoría causal adecuada, es decir, sustentadas en una teoría.
Estructuras de implementación ordenadas y jerarquizadas.
Ejecutores comprometidos con capacidad política y técnica.
Establecer un control sobre los cambios en las condiciones socioeconómicas de la
localidad.
Finalmente, respecto de la etapa de evaluación debe decirse se ha considerado
fundamental para el éxito de cualquier política pública, especialmente en materia de
sustentabilidad; por lo que, uno de los Objetivos de Desarrollo Sustentable precisamente
considera lo relativo a la recolección de datos en tiempo real, a efecto de corregir lo
necesario para alcanzar los objetivos propuestos.
En esa tesitura, deberá valorarse si los objetivos se han alcanzado de forma eficaz y cuál
ha sido el beneficio a los destinatarios de la misma; ello, con base en el tiempo, por lo
que sus cumplimientos no deben medirse solamente a corto plazo, sino a largo.
Evaluación que de igual forma, puede constituir de nueva cuenta la base para la
identificación de siguientes problemas, así como para el diseño de las políticas públicas
subsecuentes.
Tratándose de la materia ambiental, los principales problemas se advierten en cuanto
al desarrollo de las personas, el impacto del ser humano en el ambiente, lo que se
traduce en el deterioro ambiental y la escasez de los recursos. Derivado de ello,
una mayor demanda en los servicios ecosistémicos, e incluso afectaciones de otras
actividades como sería el turismo.
Así, las políticas ambientales implican incluir a todos los participantes, desde un tema de
gobernanza, se incluye tanto los ámbitos públicos como las privadas, dado que el cuidado
del ambiente requiere de todos los habitantes en aras de lograr la sostenibilidad del
planeta.
Bases de la Planeación ambiental
La planeación ambiental es el primero de los instrumentos de la Política Ambiental que
considera la LGEEPA; si bien se ha desarrollado en el ámbito nacional, con motivo de la
modificación al numeral 25 constitucional que mandata el Plan Nacional de Desarrollo, así
se emitió el primero de éstos para el periodo de 1983 en 1988, mismo que consideraba la
preservación del medio ambiente, así como el fortalecimiento del potencial de los
recursos naturales, para los cuales se señaló el deber de un uso racional
En esas condiciones, el objetivo de la planeación ambiental refiere la identificación de la
problemática ambiental, con la finalidad de proporcionar un marco de trabajo, en el que
se determinen los instrumentos y acciones por los cuales lograr la sustentabilidad.
Así, es importante considerar que la planeación ambiental requiere un balance entre el
proceso de desarrollo social y la sustentabilidad; derivado de lo cual, las propuestas de
desarrollo y de motivaciones que puedan transformar la manera en que los seres
humanos hacemos uso de los recursos naturales se realicen en un marco armónico entre
ambos, cuyo resultado de la motivación integre las consideraciones ambientales dentro
del proceso de planeación (Lein, 2009: 31).
Normativamente la ley reglamentaria señala la obligación de incorporar la política
ambiental y el ordenamiento ecológico, para lo cual, tanto en la planeación como en la
realización de las acciones de la administración pública federal, deberán orientarse las
acciones de los particulares en los campos económicos y social en los lineamientos de
política ambiental; ello, en el marco de sus atribuciones (LGEEPA, art. 17).
Es de relevancia que esa planeación considera la intervención de los tres poderes
federales tradicionales: administración pública federal, poderes legislativo y judicial; así
como la obligación del Gobierno Federal para promover la participación de los distintos
grupos sociales para la preservación y restauración de equilibrio ecológico y protección al
ambiente (LGEEPA, art. 17, bis y 18).
Llama la atención que esa norma regula únicamente cuestiones pluviales, es decir, el
agua que proviene de la lluvia, el granizo y la nieve.
Derivado de ello, se advierte si bien tanto los recursos naturales como los servicios
ecosistémicos son susceptibles de valorarse en dinero, lo cierto es que la planificación no
debe someterse a los intereses del mercado, sino al sostenimiento de tales recursos y
servicios a fin de lograr un equilibrio entre ellos y la satisfacción de las necesidades
humanas.
Programas sectoriales ambientales
En México se emitió el Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales
2020 – 2024, mismo que es derivado del Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024 ; de
observancia obligatoria para las dependencias y entidades de la Administración Pública
Federal, en el ámbito de sus respectivas competencias, establece como objetivos
prioritarios los siguientes:
1. Promover la conservación, protección, restauración y aprovechamiento
sustentable de los ecosistemas y su biodiversidad con enfoque territorial y de
derechos humanos, considerando las regiones bioculturales, a fin de mantener
ecosistemas funcionales que son la base del bienestar de la población.
2. Fortalecer la acción climática a fin de transitar hacia una economía baja en
carbono y una población, ecosistemas, sistemas productivos e infraestructura
estratégica resilientes, con el apoyo de los conocimientos científicos, tradicionales y
tecnológicos disponibles.
3. Promover al agua como pilar de bienestar, manejada por instituciones
transparentes, confiables, eficientes y eficaces que velen por un medio ambiente
sano y donde una sociedad participativa se involucre en su gestión.
4. Promover un entorno libre de contaminación del agua, el aire y el suelo que
contribuya al ejercicio pleno del derecho a un medio ambiente sano.
5. Fortalecer la gobernanza ambiental a través de la participación ciudadana
libre, efectiva, significativa y corresponsable en las decisiones de política pública,
asegurando el acceso a la justicia ambiental con enfoque territorial y de derechos
humanos y promoviendo la educación y cultura ambiental.
Asimismo, se establecieron estrategias prioritarias y acciones puntuales, para cada uno de
los objetivos; así como metas para el bienestar y los parámetros que han de considerarse
para ello, siendo los indicadores de seguimiento según los objetivos prioritarios, los
siguientes:
Indicadores de seguimiento
Objetivo
prioritari
o Meta para el
Parámetro 1 Parámetro 2
bienestar
Porcentaje de superficie
Superficie de Superficie terrestre bajo
atendida con acciones de
bosques, selvas y distintas modalidades de
1 restauración forestal con
manglares de conservación y uso
enfoque de manejo
México. sostenible.
integrado del territorio.
Fortalecimiento de
Intensidad de
capacidades adaptativas
carbono por la Habitantes protegidos
2 de los municipios para
quema de contra inundaciones.
responder al Cambio
combustibles fósiles.
Climático.
3 Grado de presión Proporción de la Número de cuencas con
sobre el recurso población que tiene caudal ecológico para la
hídrico de las zonas acceso al agua entubada protección de la
Centro y Norte del diariamente, así como al biodiversidad.
país. saneamiento básico en
las 14 entidades más
rezagadas.
Reducción de emisiones
Proporción del agua contaminantes al aire de
Porcentaje de sitios residual municipal partículas menores a 2.5
4
remediados. recolectada que es micrómetros (PM2.5) de la
tratada. industria de jurisdicción
federal.
Índice de participación
Índice de desempeño Índice de educación y
5 ciudadana en el sector
del sector ambiental. cultura ambiental.
Ambiental.
Asimismo, se señala precisamente la finalidad de construir y reforzar la relación con la
naturaleza, en tanto que las actividades productivas se desarrollen con responsabilidad
para con las personas y los ecosistemas, a efecto de reducir el impacto de la existencia
humana en el ambiente.
Aunado a ello, se requerirá de educación ambiental que permita su comprensión de la
obligación de preservar el patrimonio natural, no sólo en aras de su beneficio, además
para las generaciones futuras.
Además, destaca que en conjunto con este programa sectorial, se elaboraron trece
programas más, entre los que se incluyeron los programas especiales de: Programa de
Cambio Climático, Programa Nacional Hídrico, Programa Nacional Forestal, Programa
Especial para un Sistema Alimentario, Justo, Saludable y Sustentable y los tres programas
vinculados a residuos y sitios contaminados; así como los programas institucionales de la
Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), el Instituto Nacional de Ecología y Cambio
Climático (INECC) y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), además de los
programas de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), la Procuraduría Federal
de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales
Protegidas (CONANP).
Finalmente, se pretende que a través de este programa pueda abonarse para lograr el
cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, establecidos en la Agenda 2030
de las Naciones Unidas, del siguiente modo:
PROMARNAT
2020-2024
Agenda 2030
OBJETIVOS
PRIORITARIOS
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 1 2 3 4 5
1.- Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo. * * * *
2.- Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora
* * * *
de la nutrición y promover la agricultura sostenible.
3.- Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en
* * *
todas las edades.
4.- Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y
promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para * *
todos.
5.- Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las
* * * * *
mujeres y las niñas.
6.- Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el
* * * *
saneamiento para todos.
7.- Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y
* *
moderna para todos.
8.- Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y
sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para * * *
todos.
9.- Construir infraestructuras resilientes, promover la
* * *
industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación.
10.- Reducir la desigualdad en y entre los países. * * * * *
11.- Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean
* * * *
inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
12.- Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles. * * * * *
13.- Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y
* * * * *
sus efectos.
14.- Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y
* * * * *
los recursos marinos para el desarrollo sostenible.
15.- Promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, luchar
contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las * * * * *
tierras y frenar la pérdida de la diversidad biológica.
16.- Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo
sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear * * *
instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.
17.- Fortalecer los medios de ejecución y revitalizar la Alianza
* *
Mundial para el Desarrollo Sostenible.
Para saber más…
Para ampliar sus conocimientos sobre este apartado, consulte el siguiente documento:
DOF, Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2020-2024, publicado
en el DOF 07/07/2020, disponible en [Link]
codigo=5596232&fecha=07/07/2020#[Link]=0, consulta: 09/02/2023.
Planeación ambiental estratégica
La planificación ambiental estratégica refiere un instrumento de planificación, cuyos
objetivos pretenden identificar aquellas problemáticas que resultan preponderantes
respecto de las diversas que se presentan en una sociedad, con la finalidad de proponer
soluciones a largo plazo, que involucren tanto los ámbitos públicos como los privados;
ello, teniendo como base las acciones tendentes a lograr un desarrollo sustentable.
Asimismo, deberá mantenerse un seguimiento constante, con la finalidad de que se
apliquen los correctivos que resulten de la evaluación ambiental de los planes y
programas implementados, que puedan tener efectos significativos sobre el ambiente.
Por tanto, podemos considerar que la planeación ambiental debería de tener como bases
una planeación estratégica que incluya los siguientes elementos (Chávez, 2009: 38-39):
Perspectiva
Implica toda planeación ambiental debe tener como base la sustentabilidad, es decir
medio ambiente limpio y una sociedad que se responsabilice del mismo.
Posición
Por la cual establecer a la sustentabilidad como principio rector de la planeación, dentro
de una posición que asegure la búsqueda de alternativas de desarrollo sustentable.
Patrón
Refiere la constancia en el tiempo de una conducta por la cual se sostenga y mejore la
estrategia implementada en la misma planeación ambiental, mediante una coordinación y
organización adecuadas.
Maniobra
Relativa a ejercer acciones concretas tendentes al desarrollo de la planeación ambiental
para la protección de la naturaleza, a través de protección, defensa y oportunidades para
mantener el medio ambiente, entre otras estrategias.
En esas condiciones, este proceso se distingue por ser interactivo, flexible y dinámico,
considerando la participación de los diferentes principales actores dentro de la sociedad,
las características y base una planificación que considera el desarrollo
sustentable, proponiendo el siguiente modelo de planeación ambiental.
Modelo de planeación ambiental (Lein, 2009: 33)
Entre las ventajas que se consideran para este modelo se destacan:
La posibilidad de predecir de manera razonable el resultado de las políticas que se aplican.
Modificaciones legales o institucionales mínimas.
Menores esfuerzos de fiscalización.
Así las cosas, dentro de la planeación ambiental estratégica debe
considerarse además actividades de tipo industrial, agropecuarias, turísticas, forestales y
poder hacer también la correspondiente evaluación del deterioro e impacto que pueda
tener en el medio ambiente, a efecto de prever cualquier tipo de daño que pudiera
causarse al medio ambiente.
Ello, con la finalidad de proporcionar a las autoridades y empresas los elementos
necesarios para diseñar programas y políticas ambientales que permitan la
preservación, protección y aprovechamiento de los recursos naturales, en armonía con
el desarrollo económico del país.
Casos prácticos en la aplicación de los instrumentos de política
ambiental
La Agenda 2030, un claro ejemplo de política ambiental estratégica; dado que es
resultado de la continuación de los Objetivos del Milenio, en los cuales se pretendió
involucrar a los Estados a un nivel mundial, considerando responsabilidades para cada
uno de ellos; y, así a partir de los siete objetivos ampliarlos a diecisiete, con metas e
indicadores por los cuales alcanzarlos.
En atención a lo cual, los Objetivos del Desarrollo Sostenible, se constituyeron como plan
de acción acordado entre los países miembros de la ONU para, combatir la pobreza,
generar condiciones de salud y bienestar, promover un estado de educación de calidad,
proteger el medio ambiente y combatir el cambio climático a nivel mundial, transferencia
tecnológica.
Los Objetivos del Desarrollo Sostenible son:
En materia de medio ambiente se encuentran los siguientes:
Garantizar la disponibilidad de agua limpia y su ordenación sostenible.
Garantizar el acceso a una energía asequible no contaminante, es decir, segura, sostenible
y moderna.
Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles, para generar ciudades y
comunidades sostenibles.
Acciones por el clima, entre las que se destacan promover y adoptar medidas urgentes
para combatir el cambio climático y sus efectos.
Conservar y utilizar de forma sostenible la vida submarina en océanos, los mares y sus
recursos marinos.
Proteger, restablecer y promover el uso adecuado de los ecosistemas terrestres.
Interpretación de la Ley
Tesis aislada
En cuanto a la aplicación en nuestro país podemos señalar la siguiente tesis:
“ASIGNACIÓN DE PARCELAS EN BOSQUES O SELVAS TROPICALES. EL ARTÍCULO 59 DE LA LEY
AGRARIA, QUE ESTABLECE QUE SERÁ NULA DE PLENO DERECHO, NO VIOLA EL DERECHO DE
IGUALDAD. El precepto legal invocado es expreso en señalar que será nula de pleno derecho la
asignación de parcelas en bosques o selvas tropicales; de tal suerte que no puede afirmarse que
exista una distinción entre dos o más regímenes jurídicos y, por ende, que viola el derecho de
igualdad reconocido por los artículos 1 y 7 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, 24
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 1o. de la Constitución Federal. Máxime
que se trata de una prohibición que tiene fundamento constitucional (artículos 4o. y 27, tercer
párrafo), legal federal y estatal, pues tiene por objeto proteger el derecho a la preservación del
equilibrio ecológico y el derecho que tiene toda persona a un medio ambiente adecuado para su
desarrollo y bienestar; de ahí que válidamente pueda concluirse que esa prohibición opera tanto
para particulares como para sujetos del derecho agrario”.
La cual si bien constituye un criterio del Alto Tribunal, lo cierto es que reitera la aplicación
de la protección al derecho a la preservación del equilibrio ecológico, así como a las
personas a un medio ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar; por lo cual
establece una guía respecto de cómo habrán de privilegiarse tales derechos.
Para saber más…
Para ampliar sus conocimientos sobre este apartado, consulte el siguiente documento:
SCJN, Contenido y alcance del derecho humano a un medio ambiente sano, México, SCJN,
2020, disponible [Link]
documents/
2020-07/CONTENIDO%20Y%20ALCANCE%20DEL%20DH%20A%20UN%20
MEDIO%20AMBIENTE%20SANO_VERSION%20FINAL_10%20DE%20JULIO_0.pdf, consulta:
09/02/2023.
Bases teóricas del Desarrollo Sustentable
En 1981, en el marco de la Estrategia Mundial para la Conservación, realizada en
conjunto por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Fondo
Mundial para la Vida Silvestre y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, se incorpora el concepto de desarrollo sostenido considerando factores
económicos, de índole social y ecológico; además, se refiere a la base de recursos vivos e
inanimados, así como las ventajas e inconvenientes a corto y a largo plazo de otros tipos
de acción.
Posteriormente, en 1987, el informe de las Naciones Unidas denominado "Nuestro Futuro
Común" generó la noción de desarrollo sustentable más aceptada al referirlo como aquel
desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la
capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.
Así las cosas, se ha considerado la sustentabilidad multidimensional, ya sea que
se reconozcan tres o cuatro indicadores (Badii, 2004: 211):
Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), establece las
siguientes dimensiones:
En esas condiciones, resulta indispensable prevenir y reducir la contaminación ambiental,
así como fomentar el consumo y la producción sostenibles, con la finalidad de evitar un
crecimiento económico sostenido que sacrifique los recursos y comprometa la
continuación de la vida en el planeta; si bien en un principio se planteó una disociación
entre las cuestiones económicas y las ambientales, esto no es posible puesto que los
recursos pueden ser valuados en dinero.
Es importante mencionar el desarrollo sustentable (Kates, 2005: 8-21), se considera
desde dos ámbitos: lo que debe sostenerse, con tres categorías principales: la naturaleza,
los sistemas de soporte a la vida y la comunidad; y, lo que ha de desarrollarse, la gente,
la economía y la sociedad.
En cuanto a las teorías para explicar la sustentabilidad se advierten:
El paso natural (TNS).
Los Principios de Hannover (HP).
El trípode o banco de tres patas (The Three-Legged Stool).
Responsabilidad social corporativa (CSR).
El paso natural (The Natural Step)
Desarrolla el concepto las condiciones del sistema, a efecto de que la sociedad sea
sostenible; ello, a partir de cuatro presupuestos científicos para sus funciones y la
diversidad de la naturaleza:
1. No deben someterse sistemáticamente a concentraciones crecientes de sustancias
extraídas de la corteza terrestre, las cuales alteran el ambiente.
2. Tampoco deberán someterse a concentraciones crecientes de sustancias
producidas por la sociedad, dada sus características de biopersistencia y
bioacumulación.
3. De igual forma, deberá evitarse que éstas se agoten sistemáticamente por la
manipulación del ecosistema o su sobreexplotación, puesto que, como ya se
mencionó los ecosistemas resultan indispensables para el sostenimiento de la vida;
por lo cual, deberá procurarse la capacidad de renovarse y generar nuevos
recursos de la propia naturaleza.
4. La obligación impuesta a la humanidad con la finalidad de utilizar los recursos y
gestionar los residuos de forma eficiente, es decir, implica la reducción de la
utilización de los recursos en la mayor cantidad posible; asimismo, se incorpora la
equidad como base esencial para la estabilidad social y la cooperación
internacional
Los Principios de Hannover (HP)
Refieren un diseño sustentable de las ciudades, estableciéndolo a largo
plazo, considerando que tanto los productos como los procesos son interdependientes
con los sistemas ambientales, económicos y sociales en que están inmersos; ello, con
base en los siguientes principios:
1. Establecen la existencia conjunta de los derechos de la humanidad y de la
naturaleza.
2. Reconocen la interdependencia de los sistemas.
3. Establecen relaciones de respeto entre espíritu y materia.
4. Aceptan la responsabilidad por las consecuencias de un diseño inadecuado.
5. Crean objetos de valor seguro a largo plazo.
6. Eliminan el concepto de residuo (en la Unidad 6. La Economía Circular y el
Desarrollo Sustentable, este punto resultará fundamental para la economía
circular).
7. Confían en los flujos de energía naturales.
8. Refieren las limitaciones del diseño.
9. Establecen el intercambio de conocimientos como un medio de mejora.
El trípode o banco de tres patas (The Three-Legged Stool)
Refiere el conjunto de tres sistemas: ecológico, económico y social, mismos que mencionamos
con anterioridad y su relación con su dimensión temporal; así el equilibrio de esos tres sistemas,
permitirá satisfacer las necesidades de su población, cumplir con las obligaciones éticas de la
sociedad para las generaciones futuras, y la protección de los servicios ambientales. Derivado de
lo cual, resulta indispensable una sociedad cuyo sistema económico comprenda, respete y
promueva ecosistemas saludables.
Entre las críticas a este punto, se señala el que no se advierte una diferencia sustancial al modelo
económico neoclásico, aunado a que no reconoce el ritmo de crecimiento.
Responsabilidad social de las empresas (CSR)
Corresponde al movimiento de la sustentabilidad corporativa, por el cual se extiende la
aplicación del modelo de la sustentabilidad a las empresas, a efecto de establecer bases
para su interacción con la sociedad, en su desarrollo al medio ambiente, considerando
además la responsabilidad de los accionistas, con motivo de lo cual, su valor no sólo
corresponda a sus ganancias financieros, además por sus aportaciones ambientales y
sociales.