UNIVERSIDAD CATÓLICA DE COSTA RICA
ANSELMO LLORENTE Y LAFUENTE
ESCUELA DE PSICOLOGÍA
PSICOLOGÍA CLÍNICA Y DE LA SALUD
MODELO DE INTERVENCIÓN:
TERAPIA COGNITIVO - CONDUCTUAL
MPSC. MARIA FERNANDA BARRIENTOS VALERIO
EDUARDO ALVARADO MOLINA
SUSANA SOLÓRZANO SOLÍS
SEDE SAN CARLOS
DICIEMBRE, 2017
Contenido
CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN
Objetivos
Objetivo General
Objetivos específicos
CAPÍTULO II: MARCO DE REFERENCIA
Definición de la terapia cognitivo - conductual
El proceso de la evaluación conductual
Eficacia de la Terapia
Modelos de reestructuración cognitivo - comportamentales
Terapia racional-emotivo conductual de Ellis
Modelo ABC
Terapia cognitiva de Beck
Tareas Graduadas
Modelo cognitivo comportamental
Entrenamiento en Solución de problemas de Nezu
Entrenamiento de Inoculación de estrés de Meichenbaum.
Fase educativa o de conceptualización
Fase de ensayo o adquisición de habilidades
Fase de aplicación y seguimiento
Modelo intermedio en psicoterapia cognitiva
Terapia lingüística de evaluación de Caro (TLE)
Terapia cognitiva basada en la conciencia plena (TCCP) Mindfulness
Principales técnicas de evaluación
Registros de pensamientos automáticos
Escrito terapéutico
Estrategias de intervención
Relajación
Desensibilización sistemática
Técnicas de Exposición
Entrenamiento en habilidades sociales
Técnicas de modelado
Técnicas de auto-control
Reestructuración cognitiva
CAPÍTULO III: CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Conclusiones
Referencias
CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN
Introducción
Actualmente una importante cantidad de personas presentan problemas psicológicos, sin
embargo, existe un gran desconocimiento en la población sobre la psicología y los diversos
enfoques terapéuticos que existen; entre ellos: la terapia psicoanalítica y psicodinámica, la
psicología humanista, la sistemática, la terapia Gestalt, todos con un objetivo en común, el cual
es aportar mejores beneficios a los pacientes que por distintos motivos acuden a la terapia
psicológica.
Sin embargo, de acuerdo a Caro (2011) Este modelo de tratamiento psicológico posee
orígenes filosóficos y psicológicos amplios que acogen distintas perspectivas y explicaciones
sobre el ser humano que han ido evolucionando desde sus orígenes. Estas diversas perspectivas
acogen una diversidad de métodos que defienden la importancia que para el conocimiento
humano tienen factores cognitivos, lingüísticos, emocionales y conductuales. (p.36). Lo anterior
explica porque la terapia cognitivo - conductual es uno de los modelos de intervención más
utilizado por muchos colegas en psicología.
En este modelo “El terapeuta se centra más en la reestructuración del pensamiento que en
su reformulación, en la interacción más que en la interpretación, en la dirección más que en la no
dirección, en la colaboración más que en la confrontación.” (Caro, 2007, p. 138).
Parafraseando a Caro (2007), la meta de esta terapia está en ofrecer al paciente un modelo
que le permita desarrollar mejores estrategias de afrontamiento para que pueda llevar a cabo su
vida y su trabajo de forma satisfactoria. La idea fundamental es que el paciente aprenda a hacerlo
por el mismo. (p.138).
En relación a lo anterior se desarrolla de manera considerable la investigación, abordando la
eficacia de la terapia cognitivo conductual, los modelos más relevantes para elaborar este tipo de
intervención, las principales técnicas de evaluación, así como las estrategias de intervención que
el terapeuta puede utilizar.
Objetivos
Objetivo general
Identificar los principales modelos de intervención de la terapia cognitivo – conductual.
Objetivos específicos.
Definir la terapia cognitivo - conductual.
Explicar las principales técnicas de intervención del modelo
Describir las estrategias de intervención dentro del modelo cognitivo - conductual.
CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO
Definición de la Terapia Cognitivo – Conductual
La Terapia Cognitivo Conductual [en adelante TCC], puede ayudar a cambiar la forma de
cómo piensa "cognitivo", cómo actúa "conductual" y los cambios que pueden ayudar a la persona
a sentirse mejor.
De acuerdo a Ruiz, Díaz & Crespo (2012).
La Terapia Cognitivo Conductual aglutina un amplio cuerpo de técnicas, terapias
y procedimientos de intervención psicológica muy heterogéneos, para el
tratamiento de los diversos problemas y trastornos psicológicos que pueden
afectar al individuo en su interacción con diversos contextos, pero también para el
desarrollo y optimización de las potencialidades y habilidades del individuo,
favoreciendo así su adaptación al entorno y el incremento de la calidad de vida.
(p.24).
Según Compas & Gohib (2003), en la psicología clínica, y de hecho la psicología
como un todo, surge un interés creciente en los procesos cognitivos: “En la
psicología se prestó cada vez más atención a los modelos de procesamiento de
información de la cognición, y hubo una insatisfacción creciente con el modelo
simple de aprendizaje estímulo - respuesta del conductismo.” (p. 388).
Los primeros esfuerzos por incluir un énfasis cognitivo explícito a las terapias
conductuales intentaron incorporar factores cognitivos en los tratamientos
conductuales existentes. El trabajo de Bandura sobre el aprendizaje por
observación representó un paso importante en la integración de los procesos
cognitivos y simbólicos en la terapia. (Compas & Gohib, 2003, p. 388).
El proceso de la evaluación conductual
“A diferencia de otras terapias, la TCC se centra en problemas y dificultades del "aquí y
ahora"; en lugar de centrarse en las causas de su angustia o síntomas del pasado, busca maneras
de mejorar su estado anímico actual.” (Royal College of Psychiatrist, 2009, párr.1).
Este periodo permite que tanto el terapeuta como el paciente logren definir el problema y
formular posibilidades terapéuticas.
Parafraseando a Reynoso (2005) En el proceso el terapeuta, con base a lo que el paciente
declara, deja tareas y le enseña al paciente sus propios constructos. Progresivamente, el terapeuta
logra identificar de manera conjunta con el paciente; e interpretar lo datos pertinentes y alcanzar
la conceptualización del problema. A partir de allí, las siguientes tareas consisten en consolidar
los cambios, promover la generalización y encontrar fundamentos para sostenerlos. (p.43).
Eficacia de la Terapia
Según el Royal College of Psychiatrist (2009) “La TCC puede ayudar a entender problemas
complejos, dividiéndolos en partes más pequeñas. Esto le ayuda a ver cómo estas partes están
conectadas entre sí y cómo le afectan.” (párr.3).
Estas partes pueden ser una situación, un problema, un hecho o situación difícil.
De ella pueden derivarse:
● Pensamientos
● Emociones
● Sensaciones físicas
● Comportamientos
“Cada una de estas áreas se conectada entre sí, y puede afectar a las demás. Sus
pensamientos sobre un problema pueden afectar a cómo se siente física y emocionalmente.
También puede alterar lo que usted hace al respecto.” (párr.4).
Son numerosos los modelos dentro de la intervención de terapia cognitivo - conductual,
pero a continuación mencionamos algunos de los más relevantes.
Modelos de reestructuración cognitivo – comportamentales
Parafraseando a Caro (2007) Durante este proceso terapéutico, como Beck o Ellis; El
terapeuta y paciente trabajan activamente para encontrar procesos erróneos, distorsionados, de
pensamiento que los llevan a un conocimiento no válido (en forma de pensamientos automáticos
negativos disfuncionales). De manera que, con las técnicas terapéuticas el paciente logra hacer
mejores/ más válidos pensamientos, más ajustados a la realidad, mejorando así sus procesos de
conocimiento. (p.22).
Dentro de este modelo podemos hacer mención de dos terapias:
1. Terapia racional-emotivo conductual de Ellis
Caro (2007) citando a Dryden y Di Giusseppe (1990) menciona que:
“La terapia racional emotivo conductual sería un enfoque estructurado para la resolución de
problemas emocionales en el cual el terapeuta adopta un acercamiento activo - directo a la hora
de ayudar a los clientes resolver sus problemas.” (p.93).
Los terapeutas racionales emotivos consideran que el núcleo central del cambio
terapéutico lo logran los clientes en sus vidas cotidianas y no en lo que ocurre e
dentro de las sesiones de terapia. En este sentido, los terapeutas animan
constantemente a sus clientes a que lleven a cabo tareas terapéuticas, diseñadas
de forma individual, para poder poner su práctica aquello que han aprendido
dentro de las sesiones de terapia. (Caro 2007, p. 94).
Por tanto, el objetivo consiste en lograr desarrollar un pensamiento o filosofía racional. Es
decir, un tipo de pensamiento más flexible, condicional, que no invalide, ni incapacite,
permitiendo el logro de nuestras metas.
Modelo ABC.
Es importante comprender este concepto para comenzar la terapia cognitiva, ya que implica
la búsqueda activa por parte del paciente de su pensamiento distorsionado, irracional, y cómo
afecta esto a su bienestar.
Ruiz, Díaz y Villalobos (2012), citando a Ellis (1984) “propone el modelo ABC: Los
acontecimientos activadores (A) por sí mismos no provocan consecuencias emocionales,
conductuales o cognitivas (C); éstas dependerán de cómo se perciba o interprete (B) dicho
acontecimiento activador.” (p. 322).
Parafraseando a Vallejo (2008) Como parte del modelo ABC, se utiliza un formato de diario
de autorregistro para facilitar en gran medida la elaboración de tareas en casa. Básicamente el
paciente debe registrar cualquier situación que le provoque una autoconciencia. (pp. 502-505).
Formulario de autorregistro TREC
Día y Hora Situación (A) Pensamiento Consecuencia
irracional (B) emocional y
conductual (C)
Ejemplo Accidente de tráfico en el que se Creencias Depresión, temor a
27 nov 2017 pierde un brazo irracionales como: los coches, pérdida
“nunca encontraré del trabajo,
trabajo debido a mi evitación a la
mutilación”, “nadie gente,
me querrá”, “jamás imposibilidad de
podré ser feliz”, etc hacer deporte,
sentimientos de ser
muy desgraciado.
Tomando en consideración lo citado en párrafos anteriores, se llega a la conclusión de que
las creencias irracionales o las interpretaciones poco realistas acerca de ciertos acontecimientos
en la vida; son las que causan sentimientos de ansiedad o desesperación.
Parafraseando a Caro (2007) La terapia de Ellis, tiene como ventaja que permite trabajar con
cualquier tipo de paciente y formato; además facilita o interacciona fácilmente con tratamientos
de tipo farmacológico. En cuanto a la edad se aplica en una amplia variedad de edades y lo único
que va a variar en la aplicación, según el factor edad, va a ser el nivel de aplicación didáctica o el
nivel de estructura de la terapia. (p.93).
2. Terapia cognitiva de Beck
Parafraseando a Vallejo (2008) “El modelo de Beck pretende reducir el malestar emocional
y modificar las conductas contraproducentes que este provocan en el paciente.” p. 517.
La terapia se centra en el concepto de esquemas, los cuales provienen en gran medida de
aprendizaje a edades tempranas y experiencias previas.
Parafraseando a Caro (2011) “Se refiere a esquema a una estructura cognitiva relativamente
estable que nos indica cómo debemos interpretar y actuar ante las situaciones. De modo que este
esquema le permite a la persona investigar, codificar y evaluar el rango total de estímulos
internos u externos y decidir un curso subsecuente de acción. (p.46).
Según James, Southam y Blackburn (2004), citado por Caro (2011) “los esquemas se pueden
activar de forma consciente (por ejemplo, cuando recordamos algún suceso pasado) o de forma
inconsciente (por ejemplo, al hacer una tarea procedimental, como montar en bicicleta).” (p.46).
Además es importante que el paciente aprender a identificar distorsiones cognitivas. Se
refiere a la forma particular de procesar la información la cual distorsiona la realidad y da como
producto pensamientos automáticos distorsionados.
Las distorsiones cognitivas que podríamos considerar principales, ya que fueron
de las primeras identificadas por Beck, serían: la inferencia arbitraria (sacar una
conclusión sin evidencia que la sustente); la abstracción selectiva (fijarse en un
detalle, sin prestar atención al contexto); la personalización (guiarse por un locus
de control interno); el pensamiento absolutista, dicotómico (tendencia
distorsionada a contemplar las cosas en términos absolutistas, blanco-negro); la
sobregeneralización (conclusión extendida a áreas muy amplias relacionadas
sobre todo con uno mismo); y la magnificación (aumentar la gravedad de lo
negativo) y minimización (disminuir la importancia de lo positivo). (Caro, 2011,
p.48).
Parafraseando a Vallejo (2008) Aunque inicialmente la terapia cognitiva de Beck se
desarrolló para el tratamiento de pacientes con trastornos depresivos, se fue ampliando su
aplicación en casos de trastornos de ansiedad, problemas de pareja, abuso de sustancias y
recientemente se empezó a aplicar al campo de los trastornos de la personalidad. (p.529).
Tareas Graduadas.
Parafraseando a Caro (2011) La finalidad de esta técnica no es aliviar, de forma directa, el
problema del paciente, sino demostrarle al paciente que es capaz de hacer o no algo, haciendo
que tenga éxito a la hora de realizar determinada tarea. Esta tarea se relaciona con otras más
complejas y en las que el terapeuta va, poco a poco, implicando al paciente. (p.281).
Caro (2011), citando a (Beck, y cols., 1979). Esto es importante ya que muchas
de las tareas que debemos realizar no son tareas sencillas, sino que requieren una
preparación y seguir una secuencia de pasos. Muchos pacientes depresivos o con
ansiedad requieren de esta técnica pues son incapaces de implicarse en
actividades complejas. (p.281).
Para realizar esta técnica hay que seguir una serie de pasos en los que se descompone una
determinada tarea.
Los pasos a seguir serían los siguientes (Beck y cols., 1979):
1. Definir el problema.
2. Formular el proyecto desde tareas que son más sencillas a más complejas para completar esa
tarea final.
3. Dar retroalimentación inmediata al paciente, relacionada con hacerle ver que puede alcanzar
ese objetivo determinado. Para ello, el paciente debe observar de forma inmediata y directa el
éxito que tiene al ir alcanzando objetivos, evaluándolo todo de la forma más realista posible. Es
importante que el paciente comprenda que lo que ha hecho es consecuencia de su esfuerzo.
4. Aclararle las dudas o cualquier problema que haya podido surgir durante el cumplimiento de
una determinada tarea. Se anima, pues, al paciente a que manifieste de forma abierta todas sus
dudas reacciones clínicas, etc.
5. Hecho todo lo anterior, se pasa a elegir otras tareas más complejas, más complicadas, en
colaboración con el paciente. (Caro, 2011, p.281).
Parafraseando Caro (2007) Se debe tomar en consideración que las pequeñas tareas o tareas
graduadas deben ser lo más realistas posibles para el paciente, y destacar que lo ha logrado se ha
debido a su propio esfuerzo. (p.159).
Modelo cognitivo comportamental
La solución de problemas y el entrenamiento en inoculación de estrés, son dos de los
principales modelos cognitivo-comportamentales:
1. Entrenamiento en Solución de problemas de Nezu.
Para comprender esta estrategia, vamos primeramente a definir dos palabras:
Caballo (1991), citando a (D’Zurilla 1986; Nezu 1987), “se entiende como problema a
aquella “discrepancia entre la realidad de una situación y los objetivos deseados” [...] “puede ser
un acontecimiento único, una serie de sucesos relacionados, o una situación crónica.” (p.529).
Por otra parte “una solución, en este modelo, se define como cualquier respuesta de
afrontamiento destinada a cambiar la naturaleza de la situación problemática, las propias
reacciones emocionales negativas o ambas.” (p.529)
Parafraseando a Vallejo (2008) De modo que la solución de problemas es un recurso que
facilita el afrontamiento de situaciones de conflicto o estrés. “Es una actividad consciente,
racional, que implica esfuerzo, y dirigida a un fin.” y tiene como objetivo “mejorar la
competencia social y disminuir el malestar psicológico” (p.461).
(Nezu, Nezu, Deaner y D’Zurilla, 1997), citado por Caro (2011) define la
solución de problemas“como un proceso metacognitivo mediante el cual las
personas comprenden los problemas de la vida y se esfuerzan por alterar: a) la
naturaleza problemática de la situación; b) sus reacciones hacia éstas; o c)
ambas cosas a la vez”. (p.52).
Parafraseando a (Caro, 2011) Este modelo, ya sea solo o en combinación con
otros modelos cognitivos, han sido de mucha utilidad para abordar un amplio
rango de problemas; como: la depresión, los cuidadores de pacientes crónicos, la
esquizofrenia, trastornos de personalidad, ideas suicidas, personas con retraso
mental, trastornos conductuales infantiles, abuso de sustancias, etc. O incluso para
mejorar la calidad de vida de pacientes con cáncer, obesidad, dolor de espalda,
trastornos cardiovasculares, diabetes, artritis, etc. (p.52).
Vallejo (2008) hace mención de los cinco pasos que conforman la solución de problemas:
1. Orientación hacia el problema.
2. Definición y formulación del problema.
3. Generación de alternativas.
4. Toma de decisiones.
5. Puesta en práctica de la solución y la verificación. (pp.467-473).
Caro (2007), citando a Nezu (1998) agrega que:
Fundamentalmente, lo que tiene que comprender la persona sometida al
entrenamiento es que los problemas son algo normal, que forman parte de la vida
y, por tanto, lo que debemos hacer es desarrollar una actitud mediante la cual
definamos los problemas en términos de soluciones apropiadas y no de
situaciones imposibles o insalvables. (p.53).
Parafraseando a Vallejo (2008) Un elemento importante de TSE son las tareas para la casa.
En ocasiones si el paciente carece de estrategias o habilidades, para solucionar problemas, se le
entrena con técnicas o ejercicios específicos. Por ejemplo: entrenamiento en relajación,
reestructuración cognitiva, entrenamiento en habilidades sociales, entre otros. (p.473).
2. Entrenamiento de Inoculación de estrés de Meichenbaum.
Según Vallejo (2008) se entiende por estrés a “la relación particular entre la persona y el
entorno que es valorada como desbordante o como algo que excede sus recursos y pone en
peligro su bienestar” (p.535).
Parafraseando a Vallejo (2008) El entrenamiento en inoculación de estrés, es un
procedimiento a través del cual las personas logran adquirir habilidades para afrontar demandas
estresantes, y practicarlo exponiéndose ante distintos tipos de acontecimientos, graduados en
intensidad creciente, aumentando así su resistencia ante el estrés. (pp. 540-541).
Meichebaum (2007, p. 500) citado por Caro (2011) señala que “el entrenamiento en
inoculación de estrés es una forma flexible y múltiple, ajustada al individuo, de terapia
cognitivo-comportamental.” (p.55).
Cuando Meichenbaum habla de inoculación se refiere a lograr que el paciente
desarrolle anticuerpos psicológicos o habilidades de afrontamiento, y aumentar la
resistencia a través de la exposición a los estímulos que son lo suficientemente
fuertes como para activar las defensas, pero no tan fuertes como para que derriben
estas defensas. (p.56).
Parafraseando a Caro (2011) El entrenamiento en inoculación de estrés consta de 3 fases
principales:
Fase educativa o de conceptualización: El terapeuta instruye al paciente sobre la
naturaleza y el impacto del estrés, le permite identificar qué aspectos del problema
puede controlar y los que no. El resultado de este proceso le brinda recursos que le
aportarán medios para superar o resistir el estrés. (p.57).
“Los cuatro pasos para lograr el objetivo final son: 1) Prepararse para el estresor; 2)
Manejando el estresor; 3) Ser abrumado por el estresor; y 4) Reforzarse a sí mismo.” (p.57).
Fase de ensayo o adquisición de habilidades: El terapeuta enseña distintas
habilidades y desarrolla un entrenamiento autoinstruccional que sirva al paciente para
guiar sus acciones positivamente y evitar pensamientos catastrofistas. Se le enseña a
descomponer el acontecimiento estresante en segmentos, a identificar cada uno de
ellos, así como los pensamientos catastrofistas, y a sustituirlos por otros.
Entre los procedimientos utilizados se encuentran: la autorregulación emocional,
consuelo de sí mismo y aceptación, relajación, autoinstrucciones, reestructuración
cognitiva, solución de problemas, habilidades de comunicación, etc. La práctica
de las habilidades puede ser en imaginación, con juego de papeles o con
autoinstrucciones. (pp. 57-58).
Fase de aplicación y seguimiento: El terapeuta expone al paciente a los estímulos
estresantes en intensidad creciente para ensayar las habilidades aprendidas, mejorar
su autoeficacia y su sentido de dominio personal del estrés.
La meta es doble: lograr un cambio y lograr un cambio duradero y generalizable.
Todo ello se pone en marcha poco a poco. Y para ello se emplean técnicas como
la imaginación, los ensayos conductuales, modelado, juego de roles, y exposición
gradual en vivo, etc. Se busca la prevención de recaídas y se programan sesiones
de seguimiento. (p.58).
Caro (2011) señala que el EIE ha mostrado eficacia en varias áreas:
El entrenamiento de inoculación de estrés se ha aplicado en problemas de fobias,
reducción de ansiedad, dolor, ira, violaciones, como prevención (por ejemplo, en
futuras operaciones quirúrgicas) [...] en epilepsia [...] o con estudiantes [...] el
entrenamiento puede durar entre una hora y 40 sesiones, aunque suele durar una
media de 12, y se aplica en formato individual, a parejas y a grupos, por
psiquiatras, psicólogos, enfermeras, o asistentes sociales. (p.56).
Modelo intermedio en psicoterapia cognitiva
1. Terapia lingüística de evaluación de Caro (TLE)
La terapia lingüística de evaluación, en adelante TLE, “consiste en producir un
cambio emocional-cognitivo, es decir, un cambio en las evaluaciones que hace un
paciente sobre la ‘realidad’. Este cambio se da cuando los pacientes modifican el
lenguaje para que éste corresponda estructuralmente al mundo de los ‘hechos’.
Todo ello se logra a través de las evaluaciones adecuadas, la conciencia de
abstracción, y la orientación extensional, consecuencia, sobre todo, de la no-
identificación palabras-’hechos’.” (p. 221).
Caro (2007) nos brinda el siguiente ejemplo para su comprensión:
El miedo puede ser entendido como un proceso evaluativo, consecuencia del
funcionamiento del organismo como un todo, en un ambiente neurolingüístico y
neuro-semántico. Así, una persona evalúa subir en avión como siendo una
situación potencialmente peligrosa, con este supuesto en la cabeza y sus
consecuencias corporales, el hecho de subir al avión lo hace estar en alerta,
controlar las maniobras del avión, observar ruidos, al personal, o el posible mal
funcionamiento del aparato.
Paralelamente, nota ansiedad manifestada con dolor de estómago, presión en las
sienes, mareo, tensión, etc. Al darse cuenta de todo ello, piensa sobre ello y hace
más evaluaciones, esta vez en forma “verbal”, como, “no debería pensar en ello”,
“la gente se va a dar cuenta”, “quiero que esto termine pronto”, “no vuelvo a subir
a un avión en toda mi vida”, etc. (p. 232).
“La meta de la terapia [...] gira alrededor del concepto de extensionalización.” De forma
más concreta tiene que ver con trabajar con el paciente para que éste logre:
1. Focalizarse en el “aquí y ahora”.
2. No anticipar.
3. Asumir que vivimos en un mundo en proceso, cambiante.
4. Reconocer que vivimos en un mundo lingüístico.
5. Asumir la incertidumbre.
6. Diferenciar entre nuestras experiencias y “narrar” o construir esas experiencias,
es decir, no identificar palabras con ‘hechos’. (Caro, 2011, p.75).
Caro (2011) citando a Caro (1992, 1997b). “La terapia lingüística de evaluación (TLE) es un
tipo de terapia cognitiva que ha demostrado su eficacia para el tratamiento de problemas
emocionales: “ansiedad” y “depresión” (p.72).
2. Terapia cognitiva basada en la conciencia plena (TCCP) Mindfulness
Parafraseando a Diaz (2012) El término mindfulness, se puede entender como atención y
conciencia plena en un momento concreto (presente) y no juzgadora. (p.470).
“Es una experiencia meramente contemplativa; se trata de observar sin valorar, aceptando la
experiencia tal y como se da. Es una observación abierta e ingenua, ausente de crítica.” (Vallejo,
2008, p.225).
Parafraseando a Caro (2011) Este modelo es inspirado en el creciente interés de
las técnicas orientales de meditación de la tradición budista. Fue desarrollado por
Segal, Williams y Teasdale (2002) como un programa grupal manualizado de
habilidades sociales para trabajar con la vulnerabilidad entre episodios de
depresión mayor. [...] (pp.76-77).
Parafraseando a Díaz (2012) la aplicación de mindfulness también incluye prácticas de la
meditación Zen, palabra de origen chino que puede traducirse por meditación. Esta meditación
se centra en la respiración y en las posiciones del cuerpo (caminar, estar sentado y tumbado).
(p.472).
Parafraseando a Díaz (2012) la experiencia mindfulness pretende hacernos conscientes de
quienes somos, “en el aquí y ahora”, lo que estamos sintiendo, haciendo y pensando en el
momento presente, de cuestionar nuestra visión del mundo, y cultivar la capacidad de apreciar
plenamente cada momento de la vida.” (p.470).
Conseguir llegar a las experiencias descritas de mindfulness, requiere implicarse en una serie
de conductas que conllevan cambios cognitivos y actitudinales importantes. Estas conductas
intencionales pueden considerarse los componentes esenciales de la práctica de mindfulness, los
cuales son: autorregulación de la atención y orientación hacia las propias experiencias en el
momento presente, caracterizada por curiosidad, apertura y aceptación. (Díaz, 2012, p.476).
Caro (2011), citando a Williams, Russell & Russell (2008) agrega que: “La TCCP enseña a
los pacientes que están en remisión de un episodio recurrente de depresión a darse más cuenta, y
a relacionarse diferentemente con sus pensamientos, sentimientos y sensaciones corporales.”
(p.77).
Principales técnicas de evaluación
1. Registros de pensamientos automáticos
Según Caro (2011)
Conviene señalar que los pensamientos automáticos, negativos y positivos, se
caracterizarían por ejemplificar la “punta del iceberg” del mundo cognitivo del
paciente, conformado, principalmente, por sus esquemas/modos, creencias, y
distorsiones cognitivas. Los pensamientos automáticos aparecen en el flujo de
conciencia de un paciente, de forma involuntaria, ajenos al control del paciente.
(p.118).
Agrega que como punto importante:
Aunque la estructura de la terapia cognitiva debe ajustarse siempre al nivel del
paciente y a su contexto vital, se puede afirmar que es difícil, cuando no
imposible o incluso contraproducente, comenzar a hacer terapia cognitiva sin que
dispongamos, desde el principio, de un registro de pensamientos automáticos.
(p.119).
Según Beck (1976), citado por Caro (2011)
Básicamente en terapia cognitiva se trabaja con pensamientos automáticos
negativos, que son disfuncionales, repetitivos, idiosincrásicos y que aparecen
totalmente plausibles para el paciente de ahí la dificultad y la necesidad de
detectarlos, en primer lugar y de intentar modificarlos en segundo lugar. (p.119).
“En general se puede asumir que una de las metas de las psicoterapias cognitivas es lograr
que el paciente se “enfrente” a sus construcciones sobre la “realidad”.” (p.119).
La autora explica que: “Los pensamientos automáticos se pueden detectar mediante
pruebas, como el Cuestionario de Pensamientos Automáticos [...] mediante diversas formas de
cuestionamiento y mediante diversos tipos de registros”. (p.122).
Según Beck (2005), citado por Caro (2011) hay una serie de situaciones que desencadenan
pensamientos automáticos como:
•Acontecimientos particulares.
•Pensamientos angustiantes.
•Recuerdos.
•Imágenes.
•Emociones.
•Conductas.
•Sensaciones fisiológicas.
•Sensaciones mentales. (p.123).
“La idea principal es lograr que el paciente preste atención a su habla privada, a sus diálogos
internos. Así, el terapeuta puede intentar desarrollar listados de algunos enunciados que señalizan
este auto habla en distintas situaciones.” (p.125).
2. Escrito terapéutico
Los escritos terapéuticos según nos explica Caro (2011) son: “Tareas como los diarios
personales, o cualquier forma de escritura reflexiva tienen la función de expresar preguntas y de
explorar respuestas profundamente personales facilitando que el cliente profundice y personalice
en el trabajo de la terapia.” (p.192).
Pennebaker (1993) citado por Caro (2011) “Cualquier diario terapéutico (solapamiento entre
evaluación y cambio) debe hacerse siguiendo unas recomendaciones. Las siguientes parten del
paradigma de escritura expresiva. Pero están adaptadas a un contexto general para poder
utilizarse en el campo cognitivo.”(p.193).
Con referencia a lo anterior, Caro (2011) cita el siguiente listado:
1. Encuentre un lugar donde no le interrumpa nadie.
2. Focalícese en una experiencia reciente que le preocupe o sobre la que piense mucho.
3. Escriba sobre cualquier aspecto de esa experiencia que sea más difícil reconocer o
comprender.
4. Oscile entre escribir sobre el acontecimiento externo, la situación problemática y sus
pensamientos y sentimientos más profundos.
5. No se preocupe por faltas de ortografía o gramática: escriba sólo para usted mismo.
(p.193).
Y continúa agregando
6. Intente escribir entre 15-30 minutos cada día, entre sesión y sesión, o cada vez que esté
recordando una situación o se vea desbordado por pensamientos y emociones.
7. Si es posible, organice una actividad transicional, como hacer algo de ejercicio, escuchar
música que le agrade, estar con amigos o familiares, que le faciliten volver a su vida cotidiana.
8. Si lo necesita busque a una persona con la que pueda hablar o acuerde con su terapeuta
algún contacto (por ejemplo, telefónico) al margen de las sesiones ya establecidas. (p.193).
Estrategias de intervención
1. Relajación
Según Ruiz, Díaz & Villalobos (2012)
Independientemente del tipo de entrenamiento en relajación que se elija hay una
serie de condiciones que son requeridas o aconsejadas para cualquier
procedimiento, tales como una ropa y lugar adecuado, instrucciones claras y
precisas por parte del terapeuta, un tono de voz suave y tranquilo, garantía de que
el paciente no presenta ningún problema importante que desaconseje el
entrenamiento, o motivación y comprensión por parte del paciente de la utilidad y
adecuación de la técnica a su problema. (p.256).
También mencionan que:
Aunque la idea que transmite la posibilidad de practicar la relajación es la de
alcanzar una sensación profunda de bienestar, lo cierto es que durante el
entrenamiento en relajación es frecuente que aparezcan respuestas físicas
molestas, tales como: calambres musculares, espasmos, sensación de mareo, etc.
El terapeuta deberá comentar con el paciente previamente la posibilidad de
que aparezcan tales respuestas, tranquilizar al paciente si se dan recordando que
son reacciones normales que desaparecerán a medida que continúa el
entrenamiento. En las ocasiones en las que aparezcan reacciones emocionales
intensas (e.g. llanto, risa, etc.), el terapeuta debe de valorar si es adecuado dejar
unos segundos y continuar con el entrenamiento o comentar con el paciente lo que
le está ocurriendo. (p.256).
Además aclaran que:
Por último, hay que tener en cuenta que en personas mayores o con algún
deterioro orgánico se debe de valorar el tipo de técnica que se va a aplicar
realizando las modificaciones adaptadas para cada caso. Por otro lado, con niños
pequeños pueden utilizarse las técnicas de relajación siempre que estos posean
una serie de habilidades básicas, tales como poder permanecer sentados en una
silla durante un corto periodo de tiempo, mantener contacto ocular, poder imitar
conductas y responder a órdenes sencillas. (p256).
Técnicas de respiración
Las técnicas de control de la respiración constituyen el procedimiento más
antiguo conocido para reducir los niveles de activación. Sus orígenes se sitúan en
oriente y en la India donde las prácticas de la meditación incluyen como elemento
esencial pautas respiratorias reguladas conocidas como pranayamas. En occidente
su importancia se reconoce unida a las técnicas de relajación y es a comienzos de
los años 70 cuando se diseñan estrategias respiratorias específicas para el control
de la activación. (p.264).
Speads (1988), citado por Ruiz, Díaz & Villalobos (2012) explica que:
Estas técnicas tienen como objetivo enseñar a las personas a mejorar la capacidad
funcional de sus pulmones, al tiempo que regulan su ritmo natural respiratorio. Se
trata de que la persona aprenda el control voluntario de su respiración, de forma
que lo pueda aplicar en las situaciones donde la respiración se encuentra alterada.
Al conseguir una respiración diafragmática y un ritmo respiratorio lento se reduce
la activación fisiológica y psicológica, suscitándose una sensación generalizada de
tranquilidad y bienestar. (p.264).
2. Desensibilización sistemática
Según Ruiz, Díaz & Villalobos (2012)
Las técnicas de exposición utilizadas más recientemente para el abordaje de los
trastornos de ansiedad, [...] proceden en gran medida del procedimiento
desarrollado por Joseph Wolpe [...] denominado Desensibilización Sistemática
(DS), y que constituyó la primera técnica de exposición en Terapia de Conducta.
(p.242).
La DS es uno de los desarrollos tecnológicos que se dieron durante el surgimiento de la
Terapia de Conducta, es decir, durante la primera generación de la Terapia de Conducta y de los
que cuentan con mayor tradición en este ámbito, pudiendo considerarse una técnica emblemática
en la Terapia Cognitivo Conductual, que sigue teniendo total cabida en el panorama actual.
(p.242).
Los autores mencionan que:
La técnica estaba dirigida a reducir la ansiedad y las conductas de evitación
suscitadas ante determinados estímulos, y consistía esencialmente en inducir en el
sujeto una respuesta de relajación mientras se le exponía en imaginación a una
jerarquía de estímulos que incrementaban gradualmente su intensidad. Al
mantener al individuo el estado de relajación se impedía la producción de
respuestas de ansiedad. (p.242).
La desensibilización sistemática es más eficaz en problemas fóbicos que en
problemas de ansiedad generalizada, fobia social, agorafobia o trastorno obsesivo-
compulsivo. En estos casos, la excesiva cantidad de miedos o preocupaciones, la
falta de predictibilidad de la situación, la ausencia de recursos o habilidades
personales, o la variabilidad del estímulo temido, hacen que este procedimiento
no sea una opción adecuada. (Ruiz, Díaz & Villalobos, 2012, p.243).
Los autores explican que: “La aplicación de la Desensibilización Sistemática
requiere de unos pasos iniciales preparatorios antes de comenzar con las sesiones
de desensibilización propiamente dichas. “(p.244).
Estos pasos son:
1. Elección de la respuesta incompatible con la ansiedad y posible entrenamiento.
2. Elaboración de una jerarquía de ansiedad
3. Valoración de la capacidad imaginativa y entrenamiento en imaginación si se
requiere.
“Estas tres actividades pueden llevarse a cabo en paralelo durante las primeras sesiones en la
consulta y deben estar dirigidas por el terapeuta” (p.244).
3. Técnicas de Exposición
Ruiz, Díaz & Villalobos (2012) explican que:
Las técnicas de exposición que se utilizan en la Terapia Cognitivo Conductual
tiene como elemento común la exposición al estímulo temido, y difieren en
cuanto alguno de estos parámetros: a) forma de presentación del estímulo temido
(real o simbólica), b) intensidad de la presentación (Inundación frente a
exposición gradual), c) duración de la presentación, d) frecuencia de las
presentaciones (masiva frente a espaciada), y e) ayuda o apoyo para la
presentación del estímulo temido.(p.202).
Tipos de exposición:
● Exposición en vivo.
La exposición en vivo consiste en tomar contacto directo con la situación o
estímulo temido, bien de forma gradual, bien entrando en contacto desde el
principio con situaciones productoras de un alto nivel de ansiedad, en este caso la
exposición se denomina inundación. (p.203).
“La exposición en vivo ha mostrado ser hasta el momento actual el procedimiento de
intervención más eficaz y efectivo para el abordaje de algunos trastornos de ansiedad
concretamente las fobias específicas.”(Ruiz, Díaz & Villalobos, 2012, p.202).
● Exposición en imaginación.
Según los autores:
“La técnica de exposición en imaginación implica la exposición al estímulo te -mido a través
de la imaginación, es decir, la visualización del estímulo fóbico. El objetivo es conseguir la
habituación y eventual extinción de la respuesta fóbica al estímulo.” (p.204).
Y agregan que: “Lo cierto es que la exposición en imaginación puede resultar de interés y
utilidad en aquellos casos donde el acceso y manipulación de la situación o estímulo temido no
resulta sencillo.” (p.204).
● Exposición simbólica.
La exposición simbólica hace referencia a la toma de contacto con el estímulo o
situación temida no de forma real sino a través de representaciones mentales
(imaginación), visuales (dibujos, fotografías, películas), estímulos físicos
auditivos (grabaciones de sonidos) o mediante programas informáticos de
generación de realidad virtual. (p.204).
“La exposición simbólica será la primera opción de intervención en aquellos casos en que el
paciente no se atreve a enfrentarse con la situación real y se necesita facilitar el acceso a la
exposición en vivo.” (Ruiz, Díaz & Villalobos, 2012, p.204).
4. Entrenamiento en habilidades sociales
Según, (2009) citado por Ruiz, Díaz & Villalobos (2012) menciona que: “El Entrenamiento
en Habilidades Sociales (EHS) es un tratamiento cognitivo conductual en el que se aplican un
conjunto de técnicas cuyo objetivo es mejorar la calidad de las relaciones interpersonales, de
comunicación y relacionales.” (p.292).
Según Caballo (2000).
La habilidad social debe considerarse dentro de un marco cultural determinado y
los patrones de comunicación varían ampliamente entre culturas y dentro de una
misma cultura, dependiendo de factores como edad, sexo, la clase social y la
educación. Además el grado de eficacia mostrado por una persona dependerá de
lo que desea lograr en la situación particular. (pp. 3-4).
Caballo (1986) citado por Caballo (2000) menciona que:
La conducta socialmente habilidosa es ese conjunto de conductas emitidas por un
individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes,
deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la
situación, respetando esas conductas en los demás y que generalmente resuelve
los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de
futuros problemas. (p. 6).
Caballo (2000) Explica que.
Las dimensiones conductuales que generalmente se aceptan son:
Hacer cumplidos y aceptar cumplidos, hacer peticiones y rechazar peticiones.
Expresar amor, agrado, y afecto. Iniciar y mantener conversaciones. Defender los
propios derechos. Expresar opiniones personales, incluido el desacuerdo.
Expresión justificada de molestia, desagrado o enfado. Petición de cambio de
conducta del otro. Disculparse o admitir ignorancia. Afrontar las críticas. Incluye
también la habilidad de solicitar satisfactoriamente un trabajo y la de hablar en
público. (pp. 8-9).
Actualmente se ha convertido en un procedimiento de intervención ampliamente
utilizado puesto que, por un lado, incide directamente en todos los ámbitos en los
que se desarrolla la vida de las personas (laboral, educativo, sanitario, familiar,
social etc.) y, por otro, la falta de competencia social puede ser un déficit central o
estar a la base de muchos trastornos psicológicos. (Ruiz, Díaz & Villalobos ,
2012, p.292).
5. Técnicas de modelado
Según Ruiz, Díaz & Villalobos (2012) “Las técnicas de modelado parten de los principios
teóricos del aprendizaje observacional o vicario desarrollados por Bandura.” (p.280).
Bandura (1969) citado por Ruiz, Díaz & Villalobos (2012) formula el aprendizaje
observacional o vicario cuyo supuesto fundamental es que una gran cantidad de
conductas se aprenden, mantienen y extinguen mediante la observación, aunque el
observador no haya dado respuesta imitativa alguna en el momento, y por tanto,
no sea reforzado por ello. (p.281).
“Cuando un observador aprende la conducta de un modelo, aprende también sus
consecuencias.” (p.281).
Según Bandura (1988) en el aprendizaje observacional están implicados cuatro procesos
básicos: a) atención, b) retención, c) reproducción y d) motivación. Cuando no se produce la
imitación del observador de la conducta del modelo puede deberse a un fallo en la observación
de las actividades relevantes, una codificación inadecuada de las conductas modeladas para su
representación en la memoria, problemas de retención, deficiencias motoras o reforzamiento
inadecuado. (p.282).
Además los autores agregan que: “El proceso de modelado implica tres fases secuenciales:
1) exposición y observación, 2) adquisición, 3) aceptación/ejecución/imitación.” (p.286).
Generalmente los procedimientos de modelado se combinan con otros
procedimientos de intervención, como técnicas de exposición, ensayo de
conducta, técnicas de relajación, solución de problemas, habilidades de
afrontamiento, reforzamiento o reestructuración cognitiva. No obstante, a pesar de
utilizarse habitualmente en psicología clínica como una técnica dentro de un
paquete de tratamiento, el modelado es en sí mismo muy efectivo. (Ruiz, Díaz &
Villalobos, 2012, p.291).
6. Técnicas de auto-control
Detención del pensamiento.
La técnica de detención de pensamiento se utiliza para modificar o contrarrestar la
interferencia de los pensamientos negativos u obsesivos que son irreales e improductivos y
tienden a inhibir la ejecución correcta de una tarea o el afrontamiento de una situación.
Por ejemplo, consideremos un paciente que está afectado por la rumiación
continua de un hecho pasado, los pensamientos vienen a su mente regularmente y
él se deja llevar por la secuencia de pensamiento sin tener mucho control sobre el
proceso, además, este proceso de pensamiento tiene como consecuencia la
aparición de una sensación de tristeza intensa. (Díaz, 2012, p.567).
Parafraseando a Díaz (2012) Esta técnica implica que el paciente se enganche
voluntariamente en la cadena de pensamiento disfuncional. Cuando ya está concentrado en esa
rutina mental, el terapeuta interrumpe abruptamente el pensamiento disfuncional. El
procedimiento se realizará un par de veces más, hasta que el sujeto lo practique por su cuenta.
(pp. 567-568).
7. Reestructuración cognitiva
La reestructuración cognitiva consiste en un análisis cuidadoso de los pensamientos
automáticos informados por el paciente y relevantes para el problema.
Más que intentar refutar las valoraciones problemáticas, el terapeuta realiza preguntas
dirigidas hacia el pensamiento, las evidencias en que se basa y aquellas que podrían cuestionarlo;
con el objetivo de ayudar al paciente a considerar interpretaciones o valoraciones más realistas y
adaptativas.
El desafío de pensamientos automáticos negativos trata de generalizar los cambios de estos
patrones cognitivos problemáticos a nuestra vida diaria para que se consoliden los cambios.
En fin, es una estrategia destinada a proporcionar hábitos cognitivos nuevos. Entre ellos:
1. Cambiar autoafirmaciones irracionales autoinducidas por autoafirmaciones racionales.
2. Identificar la emoción dolorosa (ira, ansiedad, desesperanza…) que estoy sintiendo.
3. Señalar los estilos de pensamiento disfuncionales e identificar los pensamientos
automáticos.
4. Realizar afirmaciones que describan una forma alternativa y sana de observar la
situación.
CAPÍTULO III: CONCLUSIONES
Conclusiones
A partir de lo investigado se deduce lo siguiente:
Se destaca la importancia de la modificación de cogniciones negativas por positivas.
Brinda al paciente la posibilidad de buscar puntos de vista alternativos.
Le permite al paciente ser capaz de trabajar, detectar y, por tanto, modificar, sus
principales errores cognitivos.
Los resultados de los estudios indican que el tratamiento más eficaz es la terapia
cognitivo conductual.
CAPÍTULO V: REFERENCIAS.
Referencias
Caballo, V (1991) Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. (4° edic.).
España: Siglo XXI
Caballo, V. E. (2000). Manual de Evaluación y Entrenamiento de las Habilidades Sociales.
Siglo XXI de España Editores, S. A.
Caro, I. (2011) Hacia una práctica eficaz de las psicoterapias cognitivas. España: Desclée De
Brouwer
Caro, I. (2007) Manual teórico-práctico de Psicoterapias Cognitivas. (2° edic.). España:
Desclée De Brouwer
Compas, B. Gohib, J. (2012). Introducción a la psicología clínica. ciencia y práctica. ( 1°Ed ).
Mexico: McGraw Hill
Reynoso, L., Seligson, I. (2005) Psicología Clínica de la Salud: un enfoque conductual.
México: El Manual Moderno. [Archivo html] Recuperado de
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id=Te75iok5oAgC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false
Royal College of Psychiatrist (2009) La Terapia Cognitivo‐Conductual (TCC). [Archivo html]
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Ruiz, Mª., Díaz, M., Villalobos, A. (2012) Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo
Conductuales. España: Desclée De Brouwer
Vallejo, M.A. (2008). Técnicas de biofeedback. En F.J. Labrador (Ed.), Técnicas de
modificación de conducta. Madrid: Pirámide.