Antropologia Teologica 1
RESUMEN 1° PARCIAL
Eduardo Lomeli Sainz 0254003
Introducción
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La antropología teológica se centra en el estudio del ser humano desde una perspectiva
diferente, considerando sus aspectos físicos, culturales, espirituales y su relación con lo
divino. El ser humano es un ser complejo y único. Desde una perspectiva biológica, es un
mamífero de la especie Homo sapiens, caracterizado por su capacidad de razonar, su
habilidad para crear y utilizar herramientas para sobrevivir. Sin embargo, esta definición va
más allá de lo biológico, ya que incluye la capacidad de reflexionar sobre la existencia,
buscar sentido y propósito del más allá , y establecer relaciones significativas con otros y
con lo trascendente.
Pero la pregunta "¿quién es el ser humano?" implica tomar en cuenta su identidad como
persona y su pertenencia a una comunidad. Cada persona es única, con sus propias
experiencias, pensamientos y emociones. Al mismo tiempo, el ser humano es un ser social,
que además de vivir en comunidad se construye en interactuando con los otros. Por eso
conocer lo individual y lo colectivo es esencial para entender la naturaleza humana. La
antropología es la ciencia que estudia al ser humano en todas sus dimensiones: biológica,
cultural, social y espiritual, destacando la antropología física y la antropología cultural.
La teología es la existencia de Dios, su naturaleza, y su relación con el mundo y con los
seres humanos, basada en la revelación divina y en las escrituras sagradas, como también
en la reflexión racional y filosófica. Tambien se entiende como el ser humano se relación
con Dios y cómo influye en su vida y en su comprensión del mundo. Por otra parte la
trascendencia es la capacidad de ir más allá de uno mismo y de las limitaciones del mundo
material. Trascender no significa necesariamente escapar de este mundo, sino madurar y
desarrollar plenamente el potencial humano. Cada persona tiene la capacidad de crear su
propia trascendencia, de dar sentido a su vida a través de sus acciones, decisiones y
relaciones.
Trascender es un proceso personal que implica diferentes caminos. Unos buscan la
trascendencia a través de la espiritualidad y la religión, otros a través de la creatividad, el
arte o el servicio a los demás. La clave está en encontrar un propósito que dé sentido a la
vida y que permita superar las dificultades del día a día.
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La cultura es el conjunto de creencias, valores, costumbres y prácticas que caracterizan a
un grupo humano. Esta se produce de generación en generación garantizando un sentido
de identidad y pertenencia. La cultura incluye tanto manifestaciones materiales,
arquitectura, el arte y la tecnología, elementos inmateriales, las creencias, los valores y las
tradiciones. La cultura es la manifestación más elevada del espíritu humano. Incluye todos
los aspectos de la vida del ser humano, desde como se organizan social y políticamente
hasta sus costumbres cotidianas de vida.
La cultura no existe en un vacío, sino que está intrínsecamente ligada a los sistemas
sociales en los que se desarrolla. Estos sistemas incluyen las estructuras políticas,
económicas y sociales que organizan la vida en sociedad. Por lo tanto es fundamental para
el crecimiento humano, ya que desarrollan habilidades, conocimientos y valores.
Facilitando la forma de expresar su creatividad, de relacionarse con los demás y de dar
sentido a su existencia.
El lenguaje es una de las herramientas más poderosas con las que contamos, ya que nos
permite comunicar nuestras ideas, compartir conocimientos y construir comunidades. En
español, por ejemplo, existen más de 93,000 palabras, cada una de las cuales representa
una forma de comprender y expresar la realidad. Los humanos no solo construyen
viviendas materiales, como casas y edificios, sino también viviendas espirituales, que son
los sistemas de creencias y valores que nos dan sentido y propósito. La cultura abarca
ambas dimensiones, ya que incluye tanto las obras materiales como las ideas y valores que
las sustentan.
La religión es una parte importante de muchas culturas, ya que es un conjunto de valores
que dan sentido a la vida. La religión no solo se ocupa de la relación con lo trascendente,
sino que también ofrece propuestas éticas y guía la conducta de las personas en su vida
cotidiana. La relación entre cultura y religión varía según los contextos y puede cambiar
con el tiempo y las circunstancias. La religión es una forma de buscar trascendencia y de
conectar con una realidad más allá de lo material. A través de la religión, las personas
encuentran sentido y propósito en su vida y establecen una relación con lo divino. La fe
religiosa y la crítica racional son dos aspectos importantes de la religión. La fe implica una
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confianza en lo divino y en las enseñanzas de la religión, mientras que la crítica racional se
refiere al uso de la razón para reflexionar sobre estas enseñanzas y su significado.
La revelación es un concepto clave en la tradición judeocristiana. Se refiere a la
manifestación de Dios a los seres humanos, ya sea a través de eventos históricos, profetas
o escrituras sagradas. La Biblia es una colección de 73 libros que forman una unidad en la
diversidad, ofreciendo relatos de la creación, la historia del pueblo de Israel, la vida y
enseñanzas de Jesús, y la formación de la iglesia cristiana. La revelación en la Biblia incluye
ejemplos como la aparición de Dios a Moisés en el Monte Sinaí, la proclamación de los
profetas y la vida de Jesús. La Biblia es un texto sagrado fundamental para el judaísmo y el
cristianismo. Escrita originalmente en hebreo, arameo y griego, es una colección de libros
que abarca diversos géneros literarios, desde la narrativa histórica y la poesía hasta la
profecía y las cartas apostólicas. Cada libro de la Biblia ofrece una perspectiva única sobre
la relación entre Dios y la humanidad, y juntos forman una unidad en la diversidad.
Un profeta es alguien que habla en nombre de Dios, transmitiendo su mensaje a la
humanidad. Los profetas juegan un papel crucial en la tradición judeocristiana, ya que son
los intermediarios a través de los cuales Dios revela su voluntad y guía a su pueblo.
Algunos de los profetas más importantes en la Biblia incluyen a Isaías, Jeremías y Ezequiel
en el Antiguo Testamento, y Juan el Bautista en el Nuevo Testamento. El concepto de ser
perfectible se refiere a la idea de que los seres humanos tienen la capacidad de mejorar y
desarrollarse continuamente. Esta idea es central en muchas tradiciones religiosas y
filosóficas, que sostienen que la vida humana es un proceso de crecimiento y
transformación hacia una mayor perfección moral y espiritual.
La iglesia, en el contexto cristiano, es la comunidad de creyentes que sigue las enseñanzas
de Jesús. La autoridad de la iglesia proviene de su misión de transmitir y preservar la
revelación divina, así como de guiar a los creyentes en su vida espiritual. La iglesia
desempeña un papel crucial en la interpretación de las escrituras, la celebración de los
sacramentos y la enseñanza de la doctrina. En muchas tradiciones religiosas, el mundo es
visto como una creación divina, dotada de orden, bondad y propósito. Según la religión, el
mundo no es simplemente una realidad material, sino que tiene una dimensión espiritual y
moral. Esta visión del mundo implica que la vida humana tiene un propósito más allá de la
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mera supervivencia, y que los seres humanos están llamados a vivir en armonía con el
orden divino.
La creación es un tema central en muchas religiones, que sostienen que el mundo fue
creado por un ser divino. En el cristianismo, el relato de la creación en el Génesis describe
cómo Dios creó el mundo en seis días y descansó el séptimo. Este relato subraya la bondad
y el orden de la creación, así como la responsabilidad de los seres humanos de cuidar y
preservar el mundo. El monoteísmo es la creencia en un solo Dios, en contraste con el
politeísmo, que sostiene la existencia de múltiples dioses. Las principales religiones
monoteístas incluyen el judaísmo, el cristianismo y el islam, todas las cuales enseñan que
hay un único Dios que es el creador y sustentador del universo. La creencia en la creación
tiene importantes implicaciones teológicas y éticas. Implica que el mundo es bueno y tiene
un propósito, y que los seres humanos tienen una responsabilidad especial como
cuidadores de la creación. Esta fe también sostiene que la vida humana tiene un valor
intrínseco y que cada persona es parte de un plan divino más amplio.
La visión religiosa del mundo enfatiza su autonomía, bondad, orden y perfectibilidad. La
autonomía se refiere a la capacidad del mundo para existir y funcionar de acuerdo con las
leyes naturales establecidas por Dios. La bondad implica que el mundo, tal como fue
creado, es inherentemente bueno. El orden se refiere a la estructura y coherencia del
mundo, mientras que la perfectibilidad sugiere que tanto el mundo como los seres
humanos tienen el potencial de mejorar y desarrollarse continuamente. La providencia es
la creencia en la continua acción de Dios en el mundo. Según esta doctrina, Dios no solo
creó el mundo, sino que también lo sostiene y guía, interviniendo en la historia y en la vida
de las personas para llevar a cabo su plan divino. La providencia es una expresión de la
bondad y el amor de Dios, y ofrece consuelo y esperanza a los creyentes en medio de las
dificultades y desafíos de la vida.
Cuando queremos algo, hay un valor de por medio. Este valor puede ser material, como la
utilidad de un objeto, o espiritual, como la búsqueda de la verdad, la belleza o el bien. La
capacidad de reconocer y perseguir valores es una característica esencial del ser humano y
está en el centro de muchas tradiciones religiosas y filosóficas. El mundo se divide en lo
material y lo espiritual. Lo material se refiere a la esfera de la vida profana, mientras que lo
espiritual se refiere a la dimensión celestial o divina. Aunque estas dos dimensiones
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pueden parecer opuestas, muchas tradiciones religiosas enseñan que están
intrínsecamente conectadas y que la vida humana implica una integración armoniosa de
ambas.
El tiempo no es infinito. Según muchas tradiciones religiosas, la creación tuvo un comienzo
en el tiempo y está destinada a un fin. Esta visión del tiempo implica que la historia tiene
un propósito y un significado, y que los seres humanos están llamados a vivir de manera
significativa y responsable en el tiempo que se les ha dado. La metafísica es la rama de la
filosofía que se ocupa de la naturaleza última de la realidad. En el contexto de la religión, la
metafísica explora cuestiones como la existencia de Dios, la naturaleza del alma y la
relación entre el mundo material y espiritual. La regularidad en las cosas se refiere al orden
y la coherencia del universo, que reflejan la sabiduría y el propósito del creador.