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Lectura - Secundaria

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Mis padres son un rollo.

Cada noche después de cenar se —¿Qué quieres que haga, con la cantidad de trabajos que me
enzarzan en todo tipo de discusiones sobre temas ponen en el insti? —le pregunto, a ver si se da cuenta—.
complicadísimos: los banqueros, la crisis, los Estados Unidos, la Además, ya soy mayor, mamá, sé muy bien cuáles son los
seguridad mundial, la delincuencia, la pobreza… Me recuerdan peligros de Internet.
uno de aquellos debates de la tele que duran un montón y que
son más aburridos que un concierto de zambomba. En serio que Pero nada, mi madre no es de las que se dejan convencer
no les entiendo. Entre ellos no suelen discutir por nada, pero son fácilmente. Es como si no se fiara de mí. ¡Ni siquiera me deja
capaces de tirarse horas hablando de estas cosas. Hay que ser tener Internet en el móvil! ¡Es increíble! Papá me mira
rarito. apretando los dientes y como dándome la razón, pero él
tampoco sabe qué hacer para convencer a mamá. Ninguno de
De la última discusión no hace tanto. En el telediario acababan los dos lo sabemos. Una vez mi padre dijo:
de emitir unas imágenes donde se veía a un chaval rubio y alto
propinando puñetazos en la cara a un pobre chico mientras —No es que mamá no se fíe de ti, Xenia. Es que en Internet
ambos viajaban en metro. Un ataque racista sin ningún motivo, existen peligros que ahora no puedes entender y que nos dan
dijeron. La víctima era oriental, nacido en Mongolia. Al agresor miedo. A ambos.
lo detuvo la policía y el juez le envió a un centro de menores. En —Sé muy bien qué peligros hay en Internet. Ya no soy una
las imágenes no se le distinguía la cara porque la llevaba cubierta niña pequeña.
por una especie de velo transparente.
Papá meneaba la cabeza.
Eso es porque la ley protege a los delincuentes mientras sean
menores de edad, me explicó mi madre. Mi padre hizo una —Dentro de unos años entenderás nuestro modo de actuar
mueca de desaprobación. No está de acuerdo en que las cosas —añadió.
ocurran así. Mamá piensa que los menores merecen otra —Creo que no os entenderé nunca —susurré yo, y papá se rio.
oportunidad, que a los 17 años no hay nada que no tenga
arreglo. Mi padre le preguntó de qué bando estaba, ya que Con papá es fácil reírse. Eso es lo que más me gusta de él.
defendía a los delincuentes. Puedo hablarle de todo, porque nunca se pone nervioso como
mamá y porque nunca me trata como si tuviera diez años. No
—De ese pobre chico nunca debe de haberse ocupado nadie. Si me importa hacerle confidencias a mi padre. Aquella noche,
lo hubieran hecho, sabría distinguir entre lo que se debe hacer y por ejemplo, casi le cuento lo de Marcelo. Me moría de ganas
lo que no, y no se comportaría de ese modo —dijo ella. de hacerlo, de decirle cómo todo estaba cambiando de
—¡Anda ya! Un chaval de 17 años sabe muy bien lo que está bien repente y cómo me sentía. Feliz, extraña, distinta. Hacía días
y lo que no, y también sabe lo que se hace. Y al pobre apaleado, que no pensaba en nada más.
¿quién le defiende, eh? —saltó mi padre. Si se lo hubiera dicho, seguro que no me habría echado ningún
—Todo el mundo, está claro —dijo mamá—. A la víctima discursito de esos típicos de padres y madres. Pero él se lo
siempre la defiende todo el mundo. En nuestra sociedad el que habría contado a mamá, y eso sí era un problema. Papá y
sale mejor parado es el que sabe ir de víctima. mamá siempre se lo cuentan todo.

Bla, bla, bla. Como siempre. Una lata. Por suerte, supe callar a tiempo.

Para mamá «ocuparse de mí» —que soy hija única— significa un ¿Por suerte?
montón de cosas horribles: no dejarme ir jamás a la escuela con 2
la ropa que me apetece; marearme con mil preguntas cada vez
que salgo; quitarme el móvil a las diez de la noche con la excusa Mamá ya me lo había notado. Mamá siempre lo nota todo, no
de ponerlo a cargar; no dejar que me conecte nunca desde la sé cómo lo hace.
cama (¡ni siquiera los fines de semana!) o —peor aún— no
«¡Xenia! ¿Quieres hacer el favor de concentrarte en lo que
dejarme tener el ordenador en mi cuarto. Sí, sí, eso es lo peor:
haces? ¡No sé dónde tienes la cabeza!»
tener que hacer los deberes en la cocina solo porque ella quiere
«controlar lo que hago» cuando me conecto a Internet; y tener «¡Xenia! ¿Adónde vas con la basura? ¿Se puede saber en qué
que soportar que de vez en cuando se detenga detrás de mí y estás pensando?»
mire la pantalla por encima de mi hombro solo para saber si
«¡Xenia! ¿Qué haces ahí como un pasmarote? ¿Por qué estás
hago algo que no le gusta.
tan despistada?»
¡Me pone muy nerviosa!
Entré en el fórum aquella misma noche. Husmeé aquí y allá, en
Tenía razón. Estaba despistada. Mucho. Salía a tirar la basura y busca de opiniones interesantes. Entonces tropecé con esto:
me quedaba como hipnotizada en mitad de la escalera,
pensando. Me quedaba congelada a medio poner la mesa con ¿Pensáis que un libro puede cambiaros la vida? Yo antes habría
una sonrisa bobalicona en los labios y los vasos en la mano, sin dicho que no sin ni siquiera pensarlo. Pero este libro me ha
saber qué hacer. hecho cambiar de opinión. Me lo he leído un montón de veces
y cada vez me pregunto cómo se las ingenió el autor, ese
También comenzaba a temer que cuando llegaran las notas del Salinger, para escribir exactamente las cosas que yo a veces
segundo trimestre, sería un desastre. Últimamente no estaba pienso o siento. Punto por punto, sin olvidar nada. Os prometo
muy concentrada en los estudios, que dijéramos. Incluso que da un poco de miedo. Me gustaría mucho ser amigo del
suspendí dos exámenes de matemáticas seguidos. autor para llamarle por teléfono e invitarle a una cerveza. Le
«Da lo mismo, ya lo arreglaré en las recuperaciones», pensé. Y diría: «Yo soy el nuevo Holden Caulfield. Un caso perdido, como
cuando mamá me preguntó cómo me habían ido los controles, él. Yo también estoy un poco loco a veces. También estoy
yo repuse con un breve: convencido de que casi siempre es mejor no contarle nada a
nadie, porque la gente nunca te entiende en realidad».
—Bien. También me gustaría hacerle algunas preguntas. Por ejemplo:
«¿Ese Caulfield del libro eres tú? ¿Todo eso que cuentas ha
—Entonces, ¿nos van a gustar las notas de esta evaluación? —
ocurrido en realidad? Porque si ha ocurrido comprendería por
preguntó ella (es una de sus preguntas más típicas).
qué parece tan real. Si no, la verdad es que no sé cómo lo has
—No sé —dije, con el corazón a mil. hecho, tío, en serio». Venga, ya termino. Este libro es una
pasada, hacedme caso. Es el único consejo que pienso daros en
Sabía perfectamente que no les gustarían nada. Pero aún me
toda mi vida.
quedaban 27 días de margen antes del desastre.
Aquel mensaje en el fórum despertó mi curiosidad, y eso que
Aquellos días encontraba justificación para cualquier cosa.
entonces aún no sabía que El guardián entre el centeno es una
Cuando mis padres vieran las notas sería horrible, pero de
novela muy famosa, que podría resumirse más o menos así: un
momento vivía en una nube.
tío que está colgado hace un montón de estupideces en Nueva
Siempre había sido buena estudiante, así que no me preocupaba York después de ser expulsado del instituto por holgazán y
demasiado: ya lo arreglaría. De lo que no quería privarme —¡de problemático. Es algo así como la obra maestra de su autor,
ningún modo!— era de vivir aquella montaña rusa de que también debió de estar un poco colgado, creo yo. Esta
sentimientos que de pronto había aparecido en mi vida. novela le hizo rico. Ahora ya está muerto, pero el libro sigue
teniendo miles de lectores todos los años.
Me estaba pasando algo muy importante.
Me lo llevé a la cama y comencé a leerlo. Cuando miré la hora
Tal vez tendría consecuencias, pero deberían asumirlas. Yo ya lo era medianoche y ya iba casi por la mitad. ¡Todo un récord!
había hecho. Estaba en aquella escena en que Holden recibe a Sunny en la
¿O tal vez alguien cree que cuando un huracán de fuerza cinco habitación del hotel, página 103. ¡Me tenía completamente
pasa por tu vida deja algo en su lugar? enganchada! Igual porque era lo más fuerte que había leído
hasta entonces.
Mi huracán de fuerza cinco se llamaba Marcelo y era un Al día siguiente regresé al fórum virtual de la biblioteca y
fantasma. Quiero decir que no era —aún— un ser de carne y busqué el comentario que me había inspirado semejante
hueso. Era un ser virtual, que vivía dentro de mi cabeza y de mi maratón de lectura. En realidad, buscaba el correo electrónico
ordenador. de su autor. Encontré su ficha, con algunos datos. Edad: 17.
Le conocí de una manera muy curiosa: gracias a un libro que Instituto: Ricard Salvat. Correo: HoldenCaulfield@… ¡Por
tomé en préstamo en la biblioteca municipal. Era una supuesto! No podía ser otro. El nombre del protagonista
recomendación de la profesora de filosofía que servía para subir desgraciado, como él había escrito. Sonreí al leerlo. Le
nota: El guardián entre el centeno, de un tal J. D. Salinger. La comprendí un poco.
bibliotecaria me lo entregó junto a un punto de libro donde se Escribí un mensaje de inmediato: Hola, caso perdido. Solo te
leía: «Comparte tu lectura con otros jóvenes como tú en el escribo para decirte que gracias a tu recomendación anoche
fórum lector de nuestra página web». Me pareció buena idea empecé a leer El guardián entre el centeno y estoy
echarle un vistazo. Para ver de qué iba y al menos saber qué superenganchada. Creo, a diferencia de ti, que a mí no me
opiniones les merecía a los demás. gustaría nada conocer a su autor y aún menos al desastre del
protagonista. Me cae bastante mal el Caulfield este y voy ya
por la página 103. Y también me da un poco de miedo…

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