Macroeconomía Del Desarrollo: Política Fiscal y Crecimiento Económico
Macroeconomía Del Desarrollo: Política Fiscal y Crecimiento Económico
S E R I E
macroeconomía
del desarrollo
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solicita que mencionen la fuente e informen a las Naciones Unidas de tal reproducción.
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
Índice
Resumen .................................................................................................... 5
I. Introducción ..................................................................................... 7
II. Los costes de la imposición ............................................................ 11
A. Costes de eficiencia de la imposición sobre la renta
personal .................................................................................... 12
1. La elasticidad de la base liquidable y el exceso de
gravamen .......................................................................... 12
2. La elasticidad de la base liquidable y la recaudación
impositiva ......................................................................... 13
3. Algunas cautelas en relación a la EBL ............................. 15
4. Un matiz importante: diversidad del concepto de tipo
impositivo ......................................................................... 16
B. Costes de eficiencia del impuesto sobre beneficios
societarios ................................................................................. 17
1. El coste de uso del capital (user cost of capital) .............. 17
2. Imposición efectiva sobre los beneficios societarios ........ 18
3. Los distintos márgenes de distorsión del Impuesto
sobre Sociedades .............................................................. 19
C. Costes de eficiencia de la imposición sobre el consumo .......... 21
D. Los costes escondidos de la imposición: los costes
de administración y cumplimiento ........................................... 23
1. Determinantes de los costes de administración y
de cumplimiento ............................................................... 24
III. Relaciones macroeconómicas entre política fiscal y
crecimiento económico ................................................................... 27
A. Los efectos de los estímulos y ajustes fiscales
en el corto plazo ....................................................................... 28
1. Las previsiones que se infieren de los modelos
teóricos ............................................................................. 28
3
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2. ¿Qué nos dice la evidencia empírica sobre los multiplicadores fiscales? ...................... 30
3. Efectividad de los estímulos fiscales en la situación actual ........................................... 32
B. El compromiso entre las políticas fiscales de corto y largo plazo .......................................... 35
C. Los efectos de la política fiscal en el crecimiento económico de largo plazo ........................ 37
1. Relación entre impuestos y crecimiento económico ...................................................... 38
2. Relación entre gasto público y crecimiento económico ................................................. 46
3. Efecto del déficit y la deuda pública en el crecimiento económico ............................... 53
4. Descentralización fiscal y crecimiento económico ........................................................ 53
IV. Implicaciones para las finanzas públicas de América Latina .................................................. 61
Bibliografía .............................................................................................................................................. 67
Anexo ....................................................................................................................................................... 79
Serie Macroeconomía del Desarrollo: números publicados ................................................................ 83
Indice de cuadros
CUADRO 1 DISEÑOS ALTERNATIVOS DE IMPUESTOS EN FUNCIÓN DE
LA ESTRUCTURA DE TIPOS MARGINALES Y MEDIOS ............................................. 17
CUADRO 2 EFECTOS DE LOS AJUSTES FISCALES SOBRE EL PIB EN EL CORTO,
MEDIO Y LARGO PLAZO ................................................................................................. 36
CUADRO 3 CLASIFICACIÓN DE LAS DIFERENTES FIGURAS IMPOSITIVAS ............................. 44
CUADRO 4 ESTUDIOS SOBRE COMPOSICIÓN DEL GASTO Y CRECIMIENTO
INCLUYENDO LA FORMA DE FINANCIACIÓN ........................................................... 49
CUADRO 5 CLASIFICACIÓN FUNCIONAL DEL GASTO PÚBLICO................................................ 52
CUADRO 6 AUMENTOS DE IMPUESTOS, GASTOS Y DÉFICIT Y SU EFECTO
EN EL CRECIMIENTO ....................................................................................................... 52
CUADRO 7 RESUMEN DE LA EVIDENCIA EMPÍRICA ENTRE DESCENTRALIZACIÓN
FISCAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO ........................................................................ 55
CUADRO 8 TOTAL DE INGRESOS TRIBUTARIOS ............................................................................ 62
CUADRO 9 IMPUESTO SOBRE EL CONSUMO .................................................................................. 63
Indice de diagramas
DIAGRAMA 1 RELACIÓN ENTRE LOS IMPUESTOS Y EL CRECIMIENTO ECONÓMICO .............. 46
Indice de gráficos
GRÁFICO 1 RELACIÓN ENTRE LA TASA DE CRECIMIENTO ECONÓMICO Y LOS TIPOS
IMPOSITIVOS SEGÚN LOS MODELOS DE BARRO (1990) Y MENDOZA,
MILESI-FERRATTI Y ASEA (1997) .................................................................................. 40
GRÁFICO 2 ESTRUCTURAS IMPOSITIVAS EN UN GRUPO SELECCIONADO
DE PAÍSES DE AMÉRICA LATINA .................................................................................. 64
4
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Resumen
5
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
I. Introducción
7
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financiarlo. Esta segunda parte concluye con un examen del efecto de la descentralización fiscal en el
crecimiento económico, un proceso en el que un gran número de países se halla actualmente inmerso.
Finalmente, en la tercera parte se revisa sucintamente la situación relativa de las finanzas públicas
de Latinoamérica y el Caribe y se prescriben las principales recomendaciones a tenor de la revisión de la
literatura realizada.
9
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Los tres puntos precedentes justifican que la intervención pública no sea estrictamente neutral. No
obstante, las ausencias de neutralidad fiscal deberían siempre justificarse por alguno de los tres motivos
descritos ya que los diseños impositivos no neutrales son fuente de “costes de eficiencia” o “excesos de
gravamen”, con graves consecuencias sobre el crecimiento y el desarrollo económicos. Concentrando la
atención en la política impositiva, los costes de la imposición pueden resumirse en cuatro categorías distintas:
1. Los costes asociados a la pura transferencia de renta del sector privado al sector público
(efecto renta).
2. Los costes de eficiencia vinculados a las distorsiones generadas en los procesos de elección de
los agentes económicos, consecuencia de los cambios en los precios relativos de bienes y/o
factores productivos (efecto substitución).
3. Los costes de administración en los que incurre la Administración Tributaria para asegurarse
el cobro de los impuestos en los términos y condiciones que establecen las leyes.
4. Los costes de cumplimiento en los que debe incurrir el contribuyente para cumplir con sus
obligaciones fiscales.
Ante lo inevitable del efecto renta, el diseño eficiente de los sistemas fiscales deberá ir encaminado
a minimizar los excesos de gravamen y los costes de administración y cumplimiento que produce. De este
modo, aseguraremos que para una recaudación dada (efecto renta) el resto de costes generados son del
menor tamaño posible. A continuación pasamos revista al análisis y medición de estos costes de eficiencia
en las principales figuras impositivas que conforman un sistema impositivo moderno.
2
Omite otros márgenes de respuesta que también son fuente de distorsión y, por tanto, generadores de ineficiencias. Entre estos otros
márgenes Feldstein (2006) cita la elección del momento de generar las ganancias de capital, la asignación intertemporal del
consumo, la elección entre instrumentos de ahorro alternativos, la intensidad de las inversiones en capital humano o la selección de la
forma jurídica y de la localización de las actividades económicas de los emprendedores.
12
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exceso de gravamen haciendo uso de la fórmula tradicional propuesta por Harberger (1964) y Browning
(1987)3, este se calculase a partir de la EBL tal y como se recoge en [1]:
= 0,5 η ,( ) [1]
( )
3
El exceso de gravamen de Harberger-Browning en un contexto de imposición sobre la renta vendría dado por la expresión siguiente:
= −0,5
( )
Donde t es el tipo marginal de las rentas salariales, representa la oferta laboral compensada y indica la renta salarial.
13
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El primer sumando del lado derecho de [2] recoge lo que la literatura denomina el “efecto tipo” o
“efecto mecánico”, el segundo sumando contiene el “efecto comportamiento”. Este segundo efecto es el
que sistemáticamente policy makers y altos funcionarios ministeriales suelen olvidar en sus informes de
recaudación, con desastrosas consecuencias sobre las previsiones de ingresos impositivos. En la
discusión sobre la importancia de este efecto comportamiento, en Creedy (2011) y Creedy y Gemmell
(2011) se concluye que la magnitud del efecto comportamiento, coincidente con el segundo sumando de
[2] y que denotamos por EC , se puede expresar como en [3]:
=− ∗ "∙ ∙ ,( ) [3]
∗
donde # se conoce como umbral efectivo y cuyo valor depende del diseño y la estructura de la tarifa
impositiva5. En Giertz (2009), Creedy (2011) y Saez et al. (2012) se resalta que el valor absoluto de [3]
coincide además con la variación del exceso de gravamen que produce una reforma impositiva. Dicho de
otro modo, los costes de eficiencia de la imposición son iguales a la pérdida de recaudación asociada a
las distorsiones de la conducta del contribuyente.
Por tanto, de la formalización recogida en [3] se puede concluir que:
1. Los costes de eficiencia y las variaciones de recaudación asociadas a las modificaciones en los
tipos marginales dependen tanto de la conducta reactiva del contribuyente, resumida en
η ,( ) , como del diseño y la magnitud de los elementos estructurales del propio impuesto
—esencialmente tipos marginales y el número y amplitud de tramos.
2. Cuanto más “elásticos” sean los contribuyentes mayores serán los costes de eficiencia de la
imposición y, por tanto, mayores serán las variaciones de recaudación debidas a esos costes.
Es decir, las implicaciones de política económica son determinantes: el impacto recaudatorio y los
excesos de gravamen provocados por los impuestos sobre la renta personal dependen de manera
categórica del diseño que el decisor político otorgue a esta importante figura impositiva. Conclusión que
Slemrod y Kopczuk (2000) refuerzan al extender la capacidad de influencia del policy-maker no sólo
sobre el diseño de los elementos estructurales del impuesto sino también sobre el propio valor de
η ,( ). Según estos autores, η ,( ) no es un parámetro inmutable, función exclusiva de las
preferencias del contribuyente, sino que los gobiernos tienen cierto grado de control sobre su valor.
Como afirma Slemrod (1994), este control se ejerce al influir en el entorno en el que los contribuyentes
toman sus decisiones. El fortalecimiento de la eficacia de la administración tributaria o la
implementación de políticas de represión del fraude son sólo algunos de los instrumentos a disposición
del policy-maker para incidir en la magnitud de η ,( ). Otros posibles instrumentos con influencia
sobre el valor de η ,( ) han sido explorados en la literatura6.
4 ′
#,$
En la notación seguida es la siguiente: expresa elasticidad parcial de b sobre a y se determina genéricamente como
&
'# $
,% = ∙
'$ #
( %
Por su parte, #,$ es la una elasticidad total de b sobre a, cuyo valor genérico es ,% = ∙
(%
5
En concreto el valor de #∗ viene determinado por la siguiente expresión:
-
,* − ,*
# ∗ = ) #* ∙ + .
,-
*/
donde #* y ,* son, respectivamente, el umbral nominal y el tipo marginal del tramo j de la tarifa y ,- es el tipo marginal máximo,
correspondiente al último tramo de la tarifa impositiva.
6
Así, por ejemplo, Kopczuk (2005) confirma que una definición legal amplia de la base liquidable reduce la respuesta de los
contribuyentes. Sin embargo, sorprendentemente, Chetty y Saez (2009a) no encuentran efectos significativos en la respuesta de los
contribuyentes estadounidenses al ser informados detalladamente sobre el funcionamiento y aplicación de la deducción por rentas
salariales (Earned Income Tax Credit). Esto significaría que mayores cotas de información impositiva no aumentarían el
14
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Sin duda, la idea de la inmutabilidad de la EBL abre nuevas avenidas para la investigación
económica ya que significaría que los costes de eficiencia de la imposición, más allá de neutralizarse por
un diseño eficiente de los impuestos, podrían controlarse adicionalmente por un diseño eficiente del
entorno institucional en el que el contribuyente toma sus decisiones.
3. Algunas cautelas en relación a la EBL
Hasta ahora hemos considerado que η ,( ) es un estadístico suficiente para estimar los costes de
eficiencia de la imposición, sin que sea necesario conocer los parámetros estructurales de las
preferencias individuales del contribuyente. No obstante, Chetty (2008, 2009c) llama la atención sobre
determinadas cautelas a este respecto. Un resumen de las principales reservas que se asocian a la
suficiencia de la EBL como indicador correcto de los costes de eficiencia de la imposición se realiza en
Saez et al. (2012). En concreto, estos autores llaman la atención sobre los siguientes aspectos:
• La evidencia parece confirmar que, ante cambios impositivos, en ocasiones se producen
trasvases de bases liquidables de un impuesto a otro (i.e. del IRPF al Impuesto de Sociedades
(IS)) o de un momento del tiempo a otro (i.e. ganancias del capital del presente al futuro). Si
esto fuera así, para cuantificar el impacto recaudatorio y los costes de eficiencia de un cambio
impositivo además de conocer el valor de η ,( ) sería necesario conocer al menos dos
nuevos parámetros:
a) La proporción de la base liquidable que se trasvasa (temporalmente hacia el futuro o hacia
bases liquidables de impuestos alternativos).
b) El tipo impositivo efectivo soportado por esos trasvases —temporales o entre figuras
impositivas.
• Las estimaciones disponibles de η ,( ) se concentran en su valor de corto y medio plazo.
Sin embargo, las respuestas a largo plazo es probable que sean menos elevadas porque
previsiblemente, ante un cambio impositivo, el contribuyente encuentre más complicado
modificar su comportamiento de largo plazo (cambiar de carrera profesional, modificar su
formación académica, etc.)7.
• La existencia de evasión fiscal podría generar una externalidad fiscal positiva. Chetty (2009c)
llama la atención sobre el hecho de que, en el supuesto de que un incremento impositivo lleve
parejo una elevación de la evasión fiscal, ese aumento de la evasión conllevaría
consecuentemente a una elevación de la recaudación procedente de las inspecciones fiscales
que a posteriori se realizasen sobre los evasores. Dado que la mayoría de la evidencia empírica
se fundamenta en datos de declaraciones de renta antes de la inspección fiscal, las ganancias
de recaudación derivadas de la inspección no se refleja en la magnitud de η ,( ).
• En países con estructuras organizativas de gobiernos multinivel en los que existen impuestos que
comparten base liquidable necesariamente se producen externalidades entre los distintos niveles
territoriales de gobierno. Por tanto, el análisis de eficiencia debe realizarse teniendo en cuenta las
comportamiento reactivo del contribuyente. En el contexto de la imposición sobre el consumo, Chetty et al. (2007) confirman que la
transparencia en la aplicación de los impuestos indirectos potencia la elasticidad de respuesta del contribuyente. Por último, usando
datos daneses para analizar el efecto de los impuestos sobre la oferta laboral en presencia de costes de ajuste y restricciones de
demanda, Chetty et al. (2010) documentan que cuanto más intensas son las reformas impositivas mayores son las elasticidades de
respuesta de los contribuyentes. Es decir, la intensidad de respuesta de los contribuyentes aumenta con la relevancia de los cambios
impositivos aprobados.
7
Este debate sobre respuestas a largo plazo versus respuestas a corto plazo es especialmente relevante en el contexto del gravamen de las
rentas del capital, ya que las rentas del capital están en función de las decisiones de ahorro e inversión pasadas. Por ello, mientras un
incremento significativo del gravamen a la rentas del capital podría disipar las fortunas existentes en un corto periodo de tiempo; el
aumento esperado en la acumulación del capital consecuencia de una reducción de los impuestos podría, en cambio, llevar décadas o
incluso generaciones. Saez et al. (2012) consideran que estimar los efectos de largo plazo sobre la acumulación del capital exigiría
desarrollar un modelo dinámico de respuestas fiscales que todavía no se ha desarrollado en el contexto de la literatura de la EBL. Esta
sería una prometedora forma de conectar la literatura de la EBL con la literatura macroeconómica sobre el comportamiento del ahorro.
15
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8
Por ejemplo, en países como España en los que el IRPF se comparte entre el gobierno central y los gobiernos regionales
(Comunidades Autónomas), la modificación de la base liquidable declarada en el nivel superior de gobierno supone, a su vez, una
modificación de la misma magnitud en la base liquidable del IRPF de los gobiernos regionales.
9
En Creedy y Gemmell (2006) se analizan las consecuencias recaudatorias en los impuestos indirectos provocadas por modificaciones
en el gravamen de la renta. En González-Páramo y Sanz-Sanz (2004) se evalúa el coste marginal de los fondos públicos asociado a
las reformas del IRPF en presencia de impuestos indirectos.
10
A título ilustrativo, ejemplos de estas acciones son las donaciones que generan deducciones en la cuota del impuesto o la
deducibilidad de los intereses por adquisición de vivienda, que incentivan la vivienda en propiedad frente al alquiler. En la medida
que las donaciones incrementen la utilidad de los donatarios y la vivienda en propiedad induzca externalidades positivas sobre el
vecindario, el valor de η ,( ) sobrestimará los costes de eficiencia de la imposición.
16
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CUADRO 1
DISEÑOS ALTERNATIVOS DE IMPUESTOS EN FUNCIÓN DE LA ESTRUCTURA
DE TIPOS MARGINALES Y MEDIOS
+ +
- -
+ -
- +
Fuente: Elaboración propia.
Nota: un signo menos (-) indica que la característica a la que se refiere es poco significativa, el
signo más (+) informa de lo contrario.
11
La controversia fue importante y se dejó notar en los artículos que, como réplica y contrarréplica, surgieron en los años
inmediatamente posteriores a la publicación de los dos artículos mencionados. A título ilustrativo, y sin ánimo de ser exhaustivo,
pueden consultarse Cohen (1969, 1975), Eisner (1969, 1970) y Hall y Jorgenson (1969). Junto a este modelo neoclásico del
comportamiento inversor, en el ámbito de la Teoría Económica se han propuesto otras alternativas, tanto precedentes como
posteriores, que intentan estudiar los determinantes de la inversión productiva. Un libro asequible que presenta una buena síntesis de
estas teorías es Baddeley (2003).
17
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bonificaciones o deducciones, etc., como a la forma de financiarla12. Bajo una serie de supuestos y
asumiendo un shock marginal en la senda óptima de inversión de la empresa, la función del coste uso de
una inversión, se recoge en ecuación [4]
(1 − A)
C= ⋅ (ρ + δ − π ) − δ [4]
(1 − τ )
donde τ es el tipo estatutario del impuesto, δ representa la tasa de depreciación del activo, ρ indica la tasa
de descuento del inversor, π denota la tasa de inflación y A recoge el valor presente de los incentivos
fiscales devengados en cualquiera de sus formas posibles: subsidios directos, reducciones o deducciones de
cuota impositiva (para un análisis más detallado de estos elementos ver Sanz et al. (2009)).
Conceptualmente, el coste de uso se corresponde con el precio sombra de los servicios del capital
productivo de la empresa y, como se expresa en [4], su cuantificación incluye de manera explícita tanto
variables que definen el entorno económico y tecnológico de la empresa —inflación, depreciación
económica, costes financieros— como otros parámetros de carácter fiscal relacionados con el impuesto
sobre sociedades (IS) —tipo estatutario, deducciones, exenciones, amortizaciones fiscales. En definitiva,
el coste de uso expresa el valor que tiene para el inversor utilizar los bienes de capital en el proceso
productivo, y podría interpretarse como el precio máximo que estaría dispuesto a pagar por alquilar los
servicios del capital. Otra interpretación que se suele dar al coste de uso es el del rendimiento financiero
bruto —antes de impuestos y neto de depreciación— que habría que exigir a un proyecto de inversión
para que este fuese económicamente rentable.
Una proporción significativa del trabajo empírico que durante las últimas décadas ha evaluado el
impacto de la variable fiscal sobre el nivel de inversión productiva se ha fundamentado en estimaciones
econométricas en donde la variable fiscal se recoge en el valor del coste de uso de los proyectos de
inversión. Lau (2000) presenta un survey detallado de esos estudios.
2. Imposición efectiva sobre los beneficios societarios
Pasados unos años, como subproducto del concepto de coste de uso, se derivó otro concepto de vital
importancia en el estudio de la fiscalidad y su incidencia en la inversión: el tipo impositivo efectivo. Este
refinamiento analítico originó desde sus inicios una gran cantidad de trabajo teórico y empírico
constituyéndose, por si mismo, en otro concepto de éxito indiscutible a la hora de escudriñar la relación
entre inversión e impuestos. En el ámbito de la imposición efectiva, el trabajo pionero fue el dirigido en
la década de los ochenta por los profesores Mervyn A. King y Don Fullerton (1984). Esta obra colectiva,
que se publicó en formato de libro por la prestigiosa National Bureau of Economic Research (NBER),
marcó un importante hito dentro del ámbito de la Economía de la Imposición al dar origen a una nueva
noción que pasaría al acervo de los economistas con igual éxito que el propio coste de uso del capital: el
tipo marginal efectivo (TMGE). El TMGE se definió como la ratio entre la cuña fiscal y el coste de
oportunidad financiero (neto) del financiador 0 ∙ 11 − 34 5 − 6 tal y como se recoge en [5]:
:
789 = 4∙1 −1 [5]
;< 5 =
donde mi representa el tipo marginal que soportan los intereses, i, en el IRPF del financiador.
Desde el nacimiento del concepto de tipo marginal efectivo de King-Fullerton muchas han sido
las variantes y refinamientos analíticos acometidos. Entre los más relevantes merecen especial mención
las nociones de tipos medios efectivos popularizados por Devereux y Griffith (1998a, 1998b, 2003) y
12
Es importante no identificar el concepto de coste de uso del capital utilizado aquí con el de coste de capital propio de la literatura
financiera en la tradición Modigliani y Miller (1958). Estos autores y muchos que han venido después han restringido el significado
del término coste de capital al rendimiento medio ponderado del endeudamiento y del capital propio empresarial.
18
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por Sørensen (2004), cuyas expresiones se sintetizan, respectivamente, en [6] y [7] —para mayor detalle
véase Sanz et al. (2011)13.
78 >? =1− ∙ [(1 + 6) + ∙ (1 + 0)] [6]
( @=)∙A
∙(:@E) F∙(A@E =)
78 D = [7]
:
donde R es la rentabilidad neta del proyecto cuyo valor dependerá de la fuente de financiación utilizada.
En particular, si la fuente financiera utilizada son recursos propios R vendrá determinada por:
I
GH = −I ∙ (1 − ∙ J − K) + ∙ [( + M) ∙ (1 + 6) ∙ (1 − ) + (1 − M) ∙ (1 + 6) ∙ (1 − J)]
(1 + L)
mientras que si la forma de financiación es el endeudamiento, R tomará el valor siguiente:
∙ [L − 0 ∙ (1 − )]
> = GH + I ∙ (1 − ∙ J − K)
(1 + L)
Todos estos conceptos de tipos efectivos, tanto marginales como medios, tienen la peculiaridad de
fundamentarse metodológicamente en un enfoque forward-looking. En esencia, este enfoque parte de un
hipotético proyecto de inversión al que se le computan las cargas fiscales futuras, marginales o medias,
que se derivarían de su supuesta puesta en marcha14. Como veremos a continuación, la discusión
metodológica mantenida a lo largo de los últimos 30 años entorno a estas distintas concepciones de
imposición efectiva ha alimentado un debate muy fructífero en relación a los múltiples matices que
subyacen a los efectos de la fiscalidad sobre la inversión y la productividad. Bajo ciertas restricciones,
Devereux y Griffith (1999) demuestran que, para un proyecto de inversión que genere una rentabilidad
económica p, existe la siguiente relación matemática entre el concepto de coste de uso y las nociones de
tipo efectivo medio y marginal15:
: :
78 = N ∙ 789 + 1 − N" ∙ [8]
que establece que para proyectos de inversión con una elevada rentabilidad (p>>C) el tipo medio
coincidirá con el tipo estatutario ( ) mientras que en el caso de proyectos no generadores de rentas
extraordinarias (p=C), el tipo medio efectivo coincidirá con el tipo marginal efectivo.
3. Los distintos márgenes de distorsión del Impuesto
sobre Sociedades
Quizás desde que el famoso informe Meade viese la luz en 1978, el factor económico más relevante
desde la perspectiva tributaria empresarial haya sido la globalización económica y la consecuente
generalización de los flujos internacionales de capitales y beneficios. Dónde generar internacionalmente
13
Una interesante variación del tipo medio de Devereux y Griffith es el propuesto por Alexander Klemm (2008). Este autor extiende a
inversiones permanentes la noción original de tipo medio á là Devereux-Griffith, es decir relajando el supuesto restrictivo de
perturbación de un solo periodo. Este cambio, aparentemente menor, es especialmente interesante porque permite el cálculo de tipos
medios en presencia de vacaciones fiscales, cuestión que no es factible en el formato original. Por otro lado, la eliminación de esa
restricción permite a Klemm confirmar que, a pesar de lo aparentemente restrictivo del shock de un solo periodo, la medida original
de Devereux y Griffith es, gracias al supuesto de depreciación en forma de pool, igualmente válida para inversiones de largo plazo.
14
Frente a este enfoque marginalista, la aproximación alternativa, conocida como enfoque backward-looking, determina los niveles de
imposición efectiva soportados por una inversión a partir del historial impositivo de las inversiones pre-existentes. Evidentemente,
esta aproximación metodológica que “mira hacia atrás” da origen a un concepto de tipo efectivo que no tiene por qué ser
determinante de las decisiones de inversión futuras, ya que lo que realmente refleja es la carga fiscal soportada por el capital ya
instalado, cuya magnitud muy probablemente no coincida con la que soportaría un teórico proyecto de inversión futuro. Por ello, los
tipos efectivos fundamentados en esta aproximación backward-looking están en franco desuso. Para una discusión sobre los
inconvenientes de esta aproximación backward-looking véase [Fullerton (1983), Fiekowsky (1977), Sanz (1995)].
15
Las restricciones que aseguran el cumplimiento de esta identidad matemática es que se trate de tipos efectivos parciales por Impuesto
de Sociedades –i.e. omitamos los impuestos personales del análisis- y que los métodos de amortización se fundamenten en el coste
inicial de la inversión.
19
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los beneficios empresariales y cómo competir entre países para atraer la inversión foránea son algunas de
las cuestiones que mayor atención ha generado este nuevo escenario internacional. El análisis descrito
por Auerbach et al. (2010) nos permite llamar la atención sobre los distintos márgenes en los que la
fiscalidad empresarial es susceptible de distorsionar la toma de decisiones de una empresa multinacional.
Estos autores identifican cuatro fases en la toma de decisiones de las empresas que realizan inversiones
multinacionales, cada una de ellas influenciada por tipos impositivos efectivos distintos:
1. En primer lugar, la empresa debe tomar la decisión (de naturaleza discreta) sobre dónde
producir: en el extranjero o internamente. Normalmente, si decide invertir internamente se
enfrentará al impuesto de sociedades para residentes mientras que si opta por producir
foráneamente afrontará el impuesto sobre sociedades del país donde se establezca más
probablemente impuestos adicionales por repatriación de dividendos. Desde un punto de vista
impositivo, la estrategia dominante será aquella que genere una mayor rentabilidad neta de
impuestos. La influencia sobre esta faceta de decisión empresarial se captura, por tanto, por el
concepto de tipo medio efectivo.
2. Si la empresa decidiese producir en el extranjero, la siguiente decisión sería elegir dónde (en
qué país) localizar la producción. Esta segunda decisión, también de carácter discreto, estaría
guiada igualmente por la rentabilidad neta de impuestos y, en consecuencia, influenciada
fiscalmente por la magnitud del tipo medio efectivo.
3. La tercera decisión se corresponde con el modelo de inversión tradicional de la literatura
económica: dada una localización específica la empresa debe determinar la escala (tamaño) de
su inversión. Esta es una decisión marginal. La inversión deberá llevarse a cabo hasta que la
productividad marginal del capital iguale al coste de capital. La influencia de la fiscalidad
sobre esta tercera fase debe medirse a través de la influencia del impuesto sobre el coste de
capital, que captura el tipo marginal efectivo.
4. La cuarta y última decisión es donde asignar los beneficios. Una vez se han generado
beneficios gravables, la empresa puede tener la opción de elegir el lugar donde asignarlos
—que necesariamente no tiene por qué coincidir con el lugar donde se generaron.
Normalmente, las multinacionales suelen disponer de cierta discrecionalidad para asignar su
beneficio mundial. Este trasvase de bases liquidables busca transferir bases liquidables de los
países más gravosos fiscalmente hacia los países con cargas fiscales más livianas. Los
mecanismos para realizar estas reasignaciones son variados aunque los dos más conocidos son
el endeudamiento dentro del grupo empresarial y los precios de transferencia de los bienes o
servicios intermedios16. Desde el punto de vista impositivo la decisión de asignación del
beneficio viene condicionada por la magnitud del tipo estatutario. Dado que es plausible
asumir que las empresas apuran todos los beneficios fiscales a los que tienen derecho, la
diferencia entre distintas jurisdicciones fiscales se limita a las diferencias de los tipos
estatutarios que apliquen.
De todo lo anterior se deduce, por tanto, que el problema decisorio en las empresas es
intrínsecamente heterogéneo y que cada ámbito de decisión empresarial se encuentra influenciado por
una medida distinta de imposición efectiva. En concreto, las dos decisiones discretas iniciales se ven
influenciadas por el tipo medio efectivo [Devereux y Griffith (1998a, 1998b)], mientras que la decisión
respecto de la escala del proyecto lo es en términos de tipo marginal efectivo. Por último, el concepto de
tipo de gravamen relevante para asignar territorialmente el beneficio es el tipo estatutario.
Desde un punto de vista asignativo, esta distinción conceptual entre tipos impositivos es de vital
importancia porque hace del diseño del impuesto empresarial una tarea extremadamente complicada.
16
Evidentemente, estos mecanismos artificiales de manipulación de las bases liquidables de las grandes multinacionales suelen toparse
en los códigos fiscales con clausulas anti-elusión que dificultan su implementación. No obstante, estas limitaciones legales no suelen
ser operativas por la dificultad de probarlas y por los costes de administración que conllevan, especialmente en administraciones
tributarias poco desarrolladas.
20
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
Así, por ejemplo, prescribir diseños que aseguren un tipo marginal efectivo nulo no asegura que el
diseño propuesto sea neutral en términos de tipo medio efectivo o estatutario. La neutralidad absoluta
exigiría que todo proyecto de inversión soportase un tipo efectivo marginal, medio y estatutario igual en
todas las jurisdicciones fiscales. Como puede imaginarse, al margen de la complejidad técnica que tal
diseño conllevaría, su puesta en marcha exigiría un grado de cooperación internacional más allá de lo
que razonablemente cabe esperar.
La ausencia de incentivos para la coordinación impositiva alienta la competencia fiscal. En línea
con la discusión precedente, esta competencia fiscal puede darse en términos de niveles de imposición
media efectiva (para atraer capital), en términos de carga marginal efectiva (para influir en el tamaño del
proyecto de inversión) o en relación con la magnitud de los tipos estatutarios del impuesto (si lo que se
pretende es captar bases liquidables de empresas multinacionales ya establecidas). Es decir, los
gobiernos tienen diferentes márgenes sobre los que competir con efectos muy dispares sobre la
economía real y sobre la recaudación impositiva. Altshuler y Goodspeed (2002) y Devereux et al. (2008)
encuentran evidencia empírica que efectivamente permite aseverar que los países fijan sus tipos
impositivos en función de los tipos impositivos fijados por los países de su entorno económico.
A pesar de lo expuesto, incluso hoy en día, el debate cotidiano sobre “lo apropiado o inapropiado”
de los niveles de imposición de las sociedades suele centrarse exclusivamente en la magnitud del tipo
estatutario del impuesto. Esta práctica es incorrecta y puede inducir a errores valorativos muy
importantes, alentando la prescripción de medidas de política fiscal inadecuadas. Además del tipo
estatutario, la carga impositiva depende de otros parámetros fiscales que inciden en la cuantificación de
la base imponible y de la cuota del impuesto. Por todo ello, los diferentes márgenes de decisión
empresarial son susceptibles de verse influenciados de distinta manera por las diferentes nociones de
tipo impositivo descritas. El dominio por parte de los “policy makers” de esta sutileza semántica a la
hora de hablar de niveles de imposición minimizarían muchos de los errores que se producen en el
diseño de los impuestos que gravan la inversión productiva, y que tan importante incidencia tiene sobre
el crecimiento de las economías nacionales.
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impuesto específico por su equivalente ad-valorem hace caer los precios del consumidor y subir tanto la
recaudación como los beneficios monopolísticos. Es decir, con un impuesto ad-valorem todos ganarían a
excepción de los defensores de reducir los consumos de estos bienes (i.e. tabaco, alcohol, etc.). Por otro
lado, Delipalla y Keen (1992) y Delipalla y O’Donnell (2001) evidencian que los impuestos ad-valorem
se trasladan con más dificultad al consumidor final que los impuestos específicos. Asimismo, Barzel
(1976) también demostró que los impuestos ad-valorem crean incentivos para reducir la calidad del
producto. En contrapartida, la recaudación procedente de los impuestos específicos se erosiona en
entornos inflacionistas mientras que la procedente de impuestos ad-valorem no sufre deterioro en
términos reales.
En definitiva, en función de las consideraciones vertidas en los párrafos precedentes, desde el
criterio de eficiencia, la literatura parece confirmar la necesidad de que los sistemas fiscales incorporen
impuestos indirectos que graven a los bienes y servicios de manera no homogénea17. Junto a la
modelización teórica de una estructura impositiva óptima, a lo largo de las décadas pasadas se ha
desarrollado una literatura empírica que ha estudiado el impacto de la ratio entre impuestos directos e
indirectos sobre la actividad económica. Como indican Martínez-Vázquez et al. (2010) los resultados
empíricos obtenidos son variados y no siempre consistentes: los estudios más antiguos tienden a señalar
unos efectos económicos poco significativos mientras que los trabajos más recientes parecen determinar
que la proporción entre impuestos directos e indirectos tiene importantes consecuencias. Así, por
ejemplo, en Kim (1998), Dahlby (2003) y Li y Sarte (2004) se confirma que aumentar la imposición
indirecta, reduciendo simultáneamente la carga fiscal directa, genera ganancias dinámicas de eficiencia
con efectos positivos sobre la tasa de crecimiento económico.
17
No obstante, cuando coexisten distintas jurisdicciones fiscales, la existencia de diferencias significativas entre los niveles de
imposición indirecta puede favorecer el surgimiento de ineficiencias que se materializan en un aumento del mercado ilegal de
mercancías y del contrabando. Estas ineficiencias están correlacionadas con la recompensa que reporte el comportamiento ilegal
(mayor cuanto mayor sea la diferencia de tipos de gravamen) así como la probabilidad de detección y la magnitud de las sanciones.
Los problemas de contrabando y mercado ilegal están atrayendo cada vez más la atención de las áreas de libre comercio.
18
A título ilustrativo, entre los ejemplos de estos primeros intentos de cuantificar los costes de cumplimiento cabe destacar: Slemrod y
Sorum (1984), Díaz y Delgado (1995), Sandford (1995), Talib (1996), Messere (1998), Olson y Walterson (1999) o Delgado et al.
(2001). Una buena revisión de los trabajos publicados sobre el tema puede encontrarse en Evans (1998, 2000, 2003a).
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instrumentos fiscales, la forma más eficiente de recaudar se identifica con aquella que iguala el Coste
Marginal de los Fondos Públicos (CMFP) de todos y cada uno de los instrumentos utilizados.
Para un impuesto concreto i, su CMFPi identifica el coste marginal que se origina a la sociedad al
recaudar una unidad adicional de impuesto. Es decir, cuanto mayor es CMFPi menos eficiente es esa
figura impositiva. Lo interesante de la propuesta de Slemrod y Yitzhaki es que señalan la necesidad de
incorporar en el cálculo de CMFP no solos los costes de eficiencia del impuesto (excesos de gravamen)
sino también sus costes de administración y cumplimiento. Formalmente, Shaw et al. (2010) definen
CMFPi como:
@Q< @:<
8OP4 = [9]
F<
donde 4 , 4 y R4 representan, respectivamente, los costes (marginales) de eficiencia, los costes
(marginales) de cumplimiento y los costes (marginales) de administración asociados al impuesto i. Es
decir, por unidad recaudada, el numerador recoge el coste social generado por el impuesto i mientras que
el denominador identifica cuanto queda disponible una vez cubiertos sus costes de administración. El
hecho de que 4 aparezca sumando en el numerador y R4 reste del denominador hace explícita la
diferencia conceptual principal entre los costes de administración y cumplimiento: los costes de
administración son financiados con cargo a la recaudación mientras que los costes de cumplimiento son
asumidos privadamente por el contribuyente. Por esta razón, mientras los costes de administración no
tienen consecuencias distributivas los costes de cumplimiento pueden tener un impacto distributivo
significativo. La ecuación [9] resalta, además, las tres consideraciones siguientes:
• Las reglas de imposición óptima no pueden determinarse sólo prestando atención a los costes
de eficiencia tradicionales, ya que estos son sólo un subconjunto de los costes impositivos que
se generan. Un impuesto atractivo por las reducidas distorsiones generadas en los precios de
mercado puede dejar de serlo cuando en el análisis se incorporen sus costes de administración
y de cumplimiento. Es decir, admitir diferencias de costes de administración y cumplimiento
entre distintos impuestos puede afectar también a la estructura impositiva óptima.
• En la valoración de los ajustes (incrementales) de la política económica los costes relevantes
son los marginales. Sin embargo, la mayoría de los datos existentes sobre costes de
administración y de cumplimiento reportan información sobre costes totales y/o medios.
• En la medida en que exista un trade-off entre los costes de administración y cumplimiento, los
costes de administración deberían recibir un mayor peso puesto que estos se financian con
cargo al propio impuesto, lo que origina más gastos de administración, más gastos de
cumplimiento y más distorsiones impositivas.
1. Determinantes de los costes de administración y
de cumplimiento
La evidencia empírica existente confirma, como cabría esperar, que cuanto más simple es un impuesto
menores son sus costes de cumplimiento y administración. En este sentido, uno de los elementos con
mayor incidencia sobre los costes de administración es la complejidad de la definición de la base
liquidable, que directamente incide sobre la facilidad con la que los contribuyentes pueden ocultarla,
disimularla o manipularla para darle apariencias diferentes. Como resaltan Shaw et al. (2010), las
características fundamentales de la base liquidable en este particular son dos: i) su movilidad y tamaño
físico (i.e. es más fácil gravar el número de ventanas que tiene un edificio que el número de camas que
contiene) y ii) su contrastabilidad, es decir la capacidad de verificar su magnitud acudiendo a registros o
censos (i.e. por ejemplo el gravamen de vehículos a motor frente al de bicicletas).
Por otro lado, es factible detectar una correlación positiva entre los costes de administración y
cumplimiento y la magnitud de los tipos de gravamen. La razón de esta correlación reside en que a
mayores tipos impositivos mayores incentivos a eludir o evadir el impuesto por parte del contribuyente y
mayores incentivos, a su vez, para detectar cuotas ocultas por parte de la Administración. Es decir, en
general en un contexto de altos tipos impositivos el contribuyente puede estar dispuesto a incurrir
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tanto, aumentos del gasto en países con menores niveles de déficit y deuda pública tendrán
mayor efecto que en aquellos otros con una situación más deteriorada.
f) La apertura comercial. La apertura comercial hace perder algo de efectividad a los estímulos
fiscales porque una parte de su impacto se “filtrará” hacia el exterior en forma de mayores
importaciones. La existencia de tipos de cambios flexibles también contribuye a disminuir el
impacto de las políticas fiscales expansivas.
En las fases de recesión se producen cuatro de las seis características que aumentan el efecto
positivo de los estímulos fiscales: más recursos ociosos, la política monetaria no tiene canales para
afectar a la economía, los estímulos son de carácter temporal y hay un mayor porcentaje de hogares con
restricción crediticia. En definitiva, las políticas expansivas tendrán mayor alcance en las fases de
recesión económica. Por el contrario, en las fases de expansión económica el multiplicador del gasto
público es próximo a cero. Cuando no hay recursos ociosos porque el desempleo es pequeño y la
utilización del capital físico está próxima a su máxima capacidad, los estímulos fiscales se traducirán en
mayor tipo de interés e inflación con el consiguiente efecto negativo sobre el crecimiento económico. En
consecuencia, las crisis económicas provocarán que el multiplicador de los estímulos fiscales sea
superior a otras fases económicas.
Por el contrario, hay factores que contribuyen a que el multiplicador de los estímulos fiscales sea
bajo, o incluso negativo, en cuyo caso sería oportuno realizar políticas fiscales contractivas. Roeger y
in’t Veld (2012) muestran que entre estos factores que conducirían a la conveniencia de los ajustes
fiscales se encuentran la confianza que genere la economía de un país, la capacidad de su política
monetaria de contrarrestar los efectos de las políticas fiscales contractivas y su competitividad. Las
restricciones financieras, como ya se ha apuntado, irían en el sentido inverso al elevar el multiplicador
fiscal. Roeger y in’t Veld (2012) expresan este multiplicador como:
[1 − VXZ[0#Z\#]
8ST,0UT0V#WXY =
[1 + UXTí,0V# 3XZ^,#Y0# + VX3U^,0,0L0W#W − Y^_,Y0VV0XZ^_ [0Z#ZV0^Y#_]
donde:
confianza: combina dos efectos que se producen cuando se lleva a cabo ajustes fiscales permanentes y
exitosos, el de la riqueza que se produce sobre el consumo y la inversión por las expectativas de menos
impuestos futuros y el de la credibilidad en forma de menores primas de riesgo.
política monetaria: mide la reacción acomodaticia de la política monetaria ante ajustes fiscales.
competitividad: expresa los beneficios en términos de mejora de las exportaciones que genera la
disminución de la inflación inducida por los recortes presupuestarios.
restricciones financieras: la proporción de hogares y empresas con restricciones de crédito evitará que el
sector privado pueda pedir préstamos que compensen la caída del consumo público que acompaña a los
ajustes fiscales.
Los tres primeros factores contribuyen a disminuir el multiplicador fiscal y atenuar el efecto
negativo de los ajustes fiscales sobre el PIB y el consumo en el corto plazo, mientras que las
restricciones financieras lo agrava. Incrementos en la confianza reducen la magnitud del multiplicador
porque disminuirá los tipos de interés que afrontan los estados y, por consiguiente, también los del sector
privado. De este modo, la disminución del consumo público podrá ser compensada en mayor medida por
aumento del consumo privado. Cuando la política monetaria tiene margen de actuación, el impacto de
los ajustes fiscales se pueden atenuar mediante, por ejemplo, disminuciones de los tipos de interés, de
ahí que su correlación sea negativa con la magnitud del multiplicador. El problema, como ya se ha
mencionado, se produce cuando los tipos de interés o/y la inflación son muy bajos y entonces la política
monetaria no puede compensar las consolidaciones fiscales. Si el país logra avances en su
competitividad exterior por la menor inflación y por la transferencia de recursos humanos y financieros
de sectores especializados en bienes no comercializables a sectores de bienes comercializables y de
inversión entonces logrará mitigar también los efectos de los ajustes fiscales. Finalmente, la proporción
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de hogares y empresas con restricciones crediticias reducirá la posibilidad del sector privado de
reaccionar aumentando el consumo privado ante disminuciones del gasto público.
En línea con estos factores que disminuyen el multiplicador fiscal, hay una parte de la literatura
que sostiene que la política fiscal expansiva no es efectiva, ni siquiera en fases de recesión. Bils y
Klenow (2004) señalan que los precios no son tan rígidos como suponen los keynesianos y
neokeynesianos, de modo que los estímulos fiscales se terminan traduciendo en mayor inflación. Boskin
(2012) señala que las administraciones públicas tienden a hacer permanentes los incrementos de gasto
inicialmente temporales, eliminando la efectividad de los estímulos fiscales, y que muchos de los
programas de aumento de gasto, particularmente los que se aprueban de forma precipitada en tiempos de
recesión, no superarían un riguroso análisis coste-beneficio. Por lo demás, otro riesgo de las políticas
expansivas fiscales es que surtan efecto cuando la economía ya está recuperándose, un momento en el
que el multiplicador del gasto es más bajo e incluso puede llegar a ser negativo. Kollmann et al. (2011)
elaboran un modelo teórico cuyas calibraciones señalan que cuando la crisis económica está asociada a
crisis bancarias entonces es mejor que los gobiernos destine su limitada capacidad fiscal a la
recapitalización bancaria en lugar de a aumentos de gasto público o disminuciones de impuestos. Farmer
y Plotnikov (2012) construyen un modelo teórico que muestra que los estímulos fiscales conducen a una
disminución del consumo privado que implica una sustancial pérdida de bienestar social. Los únicos
casos excepcionales en los que los gastos públicos compensan esa pérdida se produce cuando ese
incremento se traduce en la compra de bienes y servicios con un gran valor social, como las
infraestructuras públicas o los gastos de defensa en caso de guerra. Buti y Pench (2012) señalan, además,
que en algunos países el elevado déficit público se debe a que el nivel de gasto se acomodó a un nivel de
ingresos que no era permanente sino excepcional por el boom económico. Las arcas públicas se llenaron
y entonces los programas gubernamentales crecieron sin control, de ahí que la implementación de los
ajustes fiscales en estos momentos de crisis puede tener un efecto positivo importante sobre la confianza
en la sostenibilidad de las finanzas públicas.
2. ¿Qué nos dice la evidencia empírica sobre los multiplicadores
fiscales?
Hay una larga literatura empírica que analiza la reacción en el corto plazo del PIB o el consumo a
aumentos en el gasto público o disminuciones de los impuestos, los denominados multiplicadores
fiscales. Así si el multiplicador del gasto público es uno, indicará que un aumento de éste en un 1% del
PIB conduce a un incremento de un 1% del PIB. Es decir, que el incremento del gasto público se traslada
directamente en un aumento de la misma magnitud del PIB. Un multiplicador mayor que 1 supone que el
incremento del gasto público es capaz de arrastrar el consumo y la inversión privada, de modo que el
efecto sobre el PIB es superior a la magnitud del estímulo. Por último, un multiplicador inferior a 1 es
evidencia de que el efecto del gasto público sobre el PIB se ha compensado parcialmente con un
retroceso del consumo y la inversión privada. Por su parte, el multiplicador de los impuestos es negativo.
De ahí que si se analiza el multiplicador del gasto y de los impuestos conjuntamente, se encuentran
magnitudes inferiores a si se calcula exclusivamente el del primero.
El problema de analizar el efecto de los estímulos fiscales sobre el crecimiento económico es que
la relación se produce en los dos sentidos, de modo que se corre el riesgo de que se esté atribuyendo un
impacto del primero sobre el segundo cuando en realidad es a la inversa. Para estimar la relación entre
política fiscal y actividad económica es importante identificar cambios que sean realmente “exógenos”,
es decir modificaciones que no se hayan llevado a cabo por la situación económica, pues entonces la
estimación estaría contaminada por la presencia de endogeneidad. Este problema es mayor en el análisis
de la relación entre el gasto público y el crecimiento, pues a priori es posible que la relación sea en
ambas direcciones positiva. En el caso de los impuestos el problema se suaviza pues el efecto de los
gravámenes sobre la actividad económica es previsiblemente negativo mientras que el impacto del
segundo sobre el primero es positivo (en fases expansivas se recauda más y en fases recesivas menos,
además de que en algunos caso se reducen los tipos impositivos). Es decir que si se estima un efecto
negativo de los impuestos sobre el crecimiento, este resultado se habrá producido a pesar del impacto
positivo inverso y la conclusión será más robusta.
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Hay dos tipos de metodología para contrastar los efectos de la política fiscal sobre el crecimiento
económico en el corto plazo y cada uno de ellos han buscado formas de sortear el problema de la
endogeneidad:
a) vectores autorregresivos estructurales (SVAR, por sus siglas en inglés)
b) modelos “narrativos” que identifican shocks fiscales exógenos analizando documentos
oficiales
c) estudios que se centran en la reacción del consumo a variaciones en el gasto de defensa, que se
consideran como las modificaciones más exógenas de las finanzas públicas
Los vectores autorregresivos estructurales capturan interdependencias lineales entre múltiples
series temporales, en el que la evolución de cada variable se explica en función de sus propios retardos y
los de las demás variables del modelo. Los modelos SVAR identifican la variación en la política fiscal
no prevista como innovaciones que constituyen cambios exógenos a la situación económica. Se trata de
descontar el gasto público la parte que se puede prever por la propia situación económica y demográfica,
y quedarse entonces con las “innovaciones”.
Otro de los métodos se ha centrado en el análisis en el PIB y el consumo de los aumentos de los
gastos de defensa que se producen por la escalada de conflictos militares, y que por tanto son exógenos a
la economía.
El repaso de la evidencia se va a dividir entre los estudios que apuntan a multiplicadores de los
estímulos fiscales elevados y concluyen que las políticas fiscales expansivas serán en consecuencia útiles
y aquellos otros que encuentran estimaciones en sentido contrario. En general, los modelos que emplean
métodos VAR o SVAR encuentran efectos positivos de estímulos fiscales en el consumo privado en el
corto plazo mientras que los que emplean métodos narrativos hallan un impacto negativo. Christiano et
al. (2011) encuentran un multiplicador elevado para el gasto público incluso aún teniendo en cuenta el
sentido de anticipación de los consumidores a largo plazo. Auerbach y Gorodnichenko (2012)
encuentran un multiplicador del gasto público de 1, si bien estos aumentos en la actividad económica son
de corta duración. Cuando estos autores realizan estimaciones diferentes según la fase económica, hallan
entonces un multiplicador de 2,4 en las recesiones mientras que en las expansiones no llega a 1 en
ningún momento y comienza a caer rápidamente hasta tornarse en negativo. Confirman la hipótesis de
que en las recesiones con más recursos ociosos, con una política monetaria inefectiva, con estímulos
fiscales que se entienden temporales y con una parte de la población con restricciones crediticias, los
estímulos fiscales tienen un mayor efecto positivo. Auerbach y Gorodnichenko (2012) también
confirman que los aumentos de gastos previsibles tienen un menor efecto que los que fueron inesperados
(“innovaciones”), porque los agentes económicos no dispusieron de tanto tiempo para reaccionar ante
estos últimos reduciendo su consumo o inversión. También Hall (2009) encuentra un multiplicador de
1,7 cuando los intereses se encuentran próximos a su límite inferior de cero, una circunstancia que sólo
se produce en momentos de recesión, por un 0,7 en los tiempos más estables.
Entre los artículos que hallan multiplicadores bajos y que concluyen que los estímulos fiscales no
son una herramienta eficaz se encuentra Barro (2009) que apunta a un multiplicador de 0,8. Iltzetzki et
al. (2010) confirma que la existencia de tipo de cambios flexibles reduce el multiplicador hasta cero y
que en el caso de países con ratios de deuda sobre el PIB de más del 50%, pueden llegar a ser negativo.
Entre los estudios que emplean el método narrativo, Romer y Romer (2010) desarrollan un artículo
pionero en el que analizan los cambios en la política fiscal desde 1950 en Estados Unidos. Estos dos
autores separan las modificaciones de los tipos impositivos exógenas (las que se no producen por la
situación del PIB sino para disminuir el déficit, la deuda pública o por un nuevo impulso político) de las
endógenas (como las que se registran motivadas por la buena o mala situación económica), utilizando
para ello documentos oficiales relativos a los Presupuestos, discursos, intervenciones en el Senado y el
Congreso. Cuando Romer y Romer (2010) estiman los cambios en los tipos impositivos realmente
exógenos en el crecimiento económico encuentran un efecto negativo superior al que se obtiene cuando
no se excluyen los cambios endógenos: cada dólar de aumento en los impuestos genera $3 de pérdida de
PIB. Perotti (2010) también emplea esta metodología pero utilizando los ingresos fiscales realmente
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ejecutados en lugar de los devengados, eligiendo el número de retardos por criterios estadísticos y
definiendo el tiempo de los shocks y encuentran un multiplicador de los impuestos de -1,5. En concreto
este autor, halla que un aumento de los impuestos incrementa el PIB inicialmente, pero después de
varios trimestres este efecto se convierte en significativamente negativo.
Entre los estudios que se centran en los gastos de defensa, Ramey (2011) señala que el
multiplicador de los programas militares se encuentra en el rango de 0,6 a 1,2 y que los demás tipos de
gasto serán menos efectivos porque los aumentos de defensa son temporales, sobre todo si están
asociados a conflictos militares, y se destinan a la compra de bienes y servicios y la generación de
empleo en el mismo país. Giavazzi y McMahon (2011) refuerzan las conclusiones de Auerbach y
Gorodnichenko (2012) en que no existe un único multiplicador fiscal, sino que es diferente dependiendo
del estado del ciclo económico, género del individuo y el porcentaje de empleo parcial. analizan
variaciones de contratos militares en los diferentes estados de Estados Unidos y concluyen que analizar
los efectos de los estímulos fiscales en el consumo de forma agregada impide observar impacto sobre
grupos en particular y puede llevar a conclusiones erróneas como concluir que estas políticas son
inefectivas cuando afectan positivamente sobre unos grupos y negativamente sobre otros. Giavazzi y
McMahon (2011) concluyen que aumentos en los gastos públicos provoca reducciones del consumo, las
horas de trabajo y el salario real de los trabajadores a tiempo parcial mientras que afecta positivamente a
los tiempo completo, y por tanto perjudica la equidad. Por el contrario, las mujeres son uno de los grupos
que más se beneficia de los estímulos fiscales, pues aumentan la probabilidad de encontrar empleo.
Si los multiplicadores de los impuestos son más elevados en términos absolutos que los de los
gastos, entonces el aumento de los segundos financiados por incrementos de los primeros deprimirá más
la economía. En este escenario, los estímulos fiscales que más pueden aumentar el PIB son los que están
basados en disminuciones de los gravámenes porque los agentes privados no disminuirán su consumo o
inversión. Mountford y Uhlig (2009) hallan evidencia de multiplicadores más elevados (en términos
absolutos) para los impuestos que para los gastos, y que incluso estos últimos se tornan negativos al
segundo año. El resultado de estos dos autores es el más pesimista de todos sobre las políticas
expansivas pues al efecto negativo de los impuestos se suma, en dos años, el de los gastos. Es más,
Mountford y Uhlig (2009), señalan que aunque los multiplicadores son más elevados en momentos en
los que los tipos de interés están próximos a su límite inferior de cero, su efecto decae rápidamente.
Uhlig (2010) estima que incluso con los tipos de interés próximos al límite inferior, cada dólar de gasto
público financiado por déficit reduce en $3 el PIB en el futuro. Woodford (2011) también halla un
multiplicador negativo incluso con tipos de interés tan bajos, porque los ciudadanos esperarán que los
aumentos de gasto e impuestos permanezcan cuando los intereses se incrementen de nuevo, lo que
provocará una mayor disminución del consumo y la inversión privada.
3. Efectividad de los estímulos fiscales en la situación actual
La teoría y evidencia empírica sobre los efectos de los estímulos fiscales en el crecimiento en el corto plazo
tienen un gran interés en el momento actual de crisis económica en algunas áreas del mundo,
particularmente en Europa. En estos años se está produciendo, y de forma prolongada y agravada, varias de
las circunstancias que hacen más efectiva la política fiscal expansiva como se observó en la discusión
teórica del apartado III.A.1. Los tipos de interés se encuentran próximos al límite inferior de cero a pesar de
los elevados déficits públicos, de modo la política monetaria ha perdido parte de su eficacia y los riesgos
inflacionistas son menores. Cottarelli (2012) señala que las heridas que ha dejado la crisis financiera en los
bancos impedirá que otras políticas monetarias menos ortodoxas, como las llamadas “quantitative easing”
(facilidades cuantitativas), puedan surtir efecto para inducir a los bancos a aumentar los créditos que dan al
sector privado para animar el consumo y la inversión. De hecho, esta crisis está asociada en buena medida
al mundo financiero y bancario, que se muestra más reticente a la concesión de créditos con el objetivo de
mejorar sus ratios de solvencia. Para los países de la Eurozona la depreciación de sus monedas tampoco
resolvería mucho, pues buena parte de su comercio internacional se produce con Estados miembros del
mismo área. Como concluye DeLong (2012) la política fiscal es “the only game in town”. En estas
circunstancias, será más difícil que los hogares y las empresas puedan lograr préstamos con los que
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aumentar su consumo presente en caso de que los gobiernos redujesen el gasto público, de modo que la
“equivalencia ricardiana” pierde validez (Barrell et al., 2012).
En estas circunstancias se ha producido un vivo debate académico en los últimos dos años entre
aquellos que abogan por impulsar los estímulos fiscales y los que defienden implementar políticas de
austeridad. El efecto de la austeridad fiscal en tiempos de recesión o estancamiento será, de acuerdo a la
evidencia de Auerbach y Gorodnichenko (2012), más negativos que en las fases de expansión, periodos en
los que el efecto de la consolidación fiscal puede ser hasta positivo. Las políticas fiscales expansivas serán
útiles para reducir la brecha entre el PIB potencial y el PIB real, porque aunque el primero haya podido
reducirse como consecuencia de la crisis, el segundo ha disminuido aún más. Con los tipos de interés
próximos a cero, estos dos autores sugieren que los multiplicadores fiscales podrían llegar a situarse entre 3
y 5, porque no habría efecto expulsión de la inversión y consumo privado. Es decir, que los países europeos
están renunciando a incrementos de entre el 3% y el 5% del PIB por cada punto que no incrementan el
gasto público. El FMI (2012) coinciden en señalar que para los mercados financieros es más importante las
perspectivas de crecimiento de los países sin riesgo de quiebra soberana, que la propia situación de las
finanzas públicas. De hecho, DeLong y Summers (2012) señalan que para los países con tipo de interés real
por debajo del 5% un estímulo fiscal incrementa su PIB, incluso bajo los supuestos de multiplicadores
fiscales pequeños de 0,5 o menos y un efecto limitado de un 0,1 puntos porcentuales de la crisis en el
crecimiento potencial. Para este tipo de países sin riesgo inicial de quiebra soberana, las disminuciones del
gasto pueden perjudicar las perspectivas económicas y la sostenibilidad de las finanzas públicas,
terminando por aumentar el riesgo de los bonos soberanos y reduciendo el PIB y el empleo.
En este mismo sentido se expresa Van Reenen (2012), que sostiene que para países como el Reino
Unido en donde los tipos de interés que se pagan por la deuda pública son bajos y los riesgos de
bancarrota son pequeños, la consolidación fiscal se podría graduar y centrarse más en lograr una política
fiscal que impulse el crecimiento económico a largo plazo. Además este autor alerta de que la austeridad
llevará a estos países a un empeoramiento económico, incluyendo la depresión y la deflación,
perjudicando su posición fiscal. Van Reenen (2012) sostiene que es posible que las consolidaciones
fiscales tengan efectos expansivos en la actividad económica, pero que esa posibilidad es más remota
cuando los socios comerciales están llevando a cabo también recortes presupuestarios y se encuentran en
una fase de recesión o estancamiento. Utilizando precisamente el ejemplo del Reino Unido, Bagaria et
al. (2012) emplean un modelo macroeconómico en el que se asumen supuestos que se aproximan bien a
la situación actual del país: los estímulos fiscales no aumentarían los tipos de interés puesto que estos se
encuentra próximos a su límite inferior de cero, la demanda está deprimida y hay una proporción mayor
de población que la habitual con restricciones de acceso a préstamos. Estos autores estiman que en estas
condiciones postergar la consolidación fiscal a la recuperación aumentaría en un 16% el PIB durante el
periodo 2011-2021 y reduciría el paro en 1 punto porcentual en 2019. Finalmente, el FMI (2011)
concluye que en la actual crisis los ajustes fiscales para compensar la pérdida de ingresos públicos y el
consiguiente aumento del déficit podría tener también repercusiones políticas pues al ahondar la
recesión, la austeridad presupuestaria agrietará el apoyo popular a políticas presupuestarias rigurosas y
socavará la confianza de los mercados. Como resalta Wyplosz (2012), no es casual que las cumbres del
G-20 llamara a los países con credibilidad de la deuda a impulsar políticas fiscales expansivas.
Cottarelli (2012) señala que en los países con una crisis de deuda soberana, se pueden producir
dos tipos de equilibrios. Un equilibrio bueno en el que los mercados financieros descuentan que los
ajustes fiscales no perjudicarán al crecimiento económico, por lo que la prima de riesgo disminuye lo
que a su vez impulsa a la actividad económica. Este autor argumenta que precisamente para los países
con elevadas primas de riesgo, este tipo de contracciones fiscales expansivas pueden ser una realidad a
través de la mejora de la confianza. Pero también se puede producir un equilibrio malo en el que los
mercados financieros sospechan que la consolidación deprimirá el PIB y en consecuencia la prima de
riesgo aumenta y la actividad se deprime aún más. En conjunto, Cottarelli (2012) concluye que la
austeridad tendrán más bien efectos negativos sobre el crecimiento económico, sobre todo porque todos
los países están llevando ajustes fiscales a la vez, de modo que recomienda posponer los ajustes fiscales
a cuando la diferencia entre el PIB real y el potencial sea menor y los canales de los créditos funcionen
mejor. También Rendahl (2012) mantiene que existen dos tipos de equilibrios, y que los países se
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situarán en cada uno de ellos en función de la confianza que generen las expectativas económicas. Si un
país se encuentra en una trampa de liquidez con un elevado y persistente desempleo, un incremento del
gasto público no disminuye el consumo privado sino que se da lugar a un proceso en forma de bola de
nieve por el que las perspectivas económicas mejoran, y por tanto también se incrementa la demanda
privada lo que a su vez conduce a aumentos de fondos públicos que se pueden destinar a nuevos
incrementos del gasto. Utilizando un modelo de equilibrio general dinámico y calibrándolo, este autor
muestra que el multiplicador fiscal puede ser próximo a 2. Pero según Rendahl (2012) también se puede
producir un equilibrio en el que unas malas perspectivas y la generación del pesimismo puede alimentar
el miedo y provocar una espiral en la que el miedo refuerza el miedo, y el ahorro y el desempleo se
disparan. Carrère y de Melo (2012) analizan la evolución de las finanzas públicas y del PIB de 140
países durante el periodo 1972-2005 y encuentran que la probabilidad de que después de que un país
experimente un “evento fiscal”, definido como un aumento de los gastos discrecionales sin incrementar
significativamente el déficit, hay entre un 12% y un 18% de probabilidades más de que le suceda un
periodo de 5 años con una tasa de crecimiento de al menos el 3,5% anual. La probabilidad de un
crecimiento económico tan elevado es aún mayor en el caso de países en vías de desarrollo que se
encuentran con un déficit bajo y la economía estable. Van Reenen (2012) sostiene que los ajustes
fiscales que se lleven a cabo en los momentos de crisis tienen que ser selectivos, pues los recortes sobre
infraestructuras, innovación o educación pueden hacer daño al crecimiento económico y a la propia
sostenibilidad de las finanzas públicas. Antes de disminuir los gastos sería más recomendable reducir
algunas de las deducciones fiscales demasiado generosas como las relativas al pago de seguros sanitarios
de empresas a sus trabajadores. Auerbach y Gorodschenko (2012) encuentran que la composición de los
estímulos fiscales son importantes, dado que el efecto de las inversiones públicas sobre el PIB es más
alto (2) que el del consumo público (0,5).
En su reciente World Economic Outlook de octubre de 2012, el FMI (2012) señala que las
economías están reaccionando a los ajustes fiscales peor que lo que preveía, por lo que habría que revisar
al alza los multiplicadores fiscales. Este Informe presenta evidencia empírica basada en una muestra de
28 países, proporcionada por los economistas de esta Institución Oliver Blanchard y Daniel Leigh, de
que empleando multiplicadores fiscales de 0,5 los distintos organismos internacionales como el FMI,
Banco Mundial, OCDE y Comisión Europea han sobrevalorado su predicción de crecimiento económico
de 0,4 a 1,2 puntos. Esos errores en las predicciones económicas provienen de haber minusvalorado el
multiplicador fiscal, que en lugar de ser próximo a 0,5 se encontraría más bien en el rango de 0,9-1,7.
Por su parte, los autores que se muestran reticentes a las políticas de estímulo fiscal sostienen que
para los países con elevadas primas de riesgo, como es el caso de España, no hay más remedio que llevar a
cabo un ajuste más rápido porque los mercados financieros no permitirían otra opción (Corsetti, 2012). El
propio Wyplosz (2012) admite que los países que sufren crisis de deuda soberana se enfrentan a mercados
financieros que les exigen un crecimiento económico inmediato al mismo tiempo que disciplina fiscal, dos
objetivos que pueden ser contradictorios en el corto plazo. En los últimos dos años, además, se ha retomado
la hipótesis de las “contracciones fiscales expansivas” desarrollados por primera vez en la segunda mitad
de la década de los 90. Giavazzi y Pagano (1990) y Giavazzi y Pagano (1996) analizan la experiencia de
Irlanda y Dinamarca en los años 1992 y 1993 y encuentran que los ajustes fiscales llevados a cabo entonces
dieron lugar a una expansión económica en ese país en los años subsiguientes. Las consolidaciones fiscales
que han generado más crecimiento desde la II Guerra Mundial se han compuesto de 5 o 6 dólares de
reducción de gastos por cada uno de aumento de los impuestos (Alesina y Ardagna, 2010). Este tipo de
ajustes reduce la incertidumbre y generan confianza porque contribuye a que las expectativas del sector
privado sobre aumentos futuros de los impuestos se disipen.
Alesina et al. (2012) confirman que los ajustes fiscales basados en reducciones de gasto son
menos perjudiciales para el crecimiento pues provocan recesiones más suaves (y en algún país ni
siquiera se produce disminución alguna de la actividad económica) y de menor duración: a los dos años
se ha recuperado el PIB en los 17 países analizados. Por el contrario, las consolidaciones por la vía de
los aumentos de impuestos generan recesiones en todos los países sin signo de recuperación económica
en los tres años siguientes. Las diferencias de impacto de los dos tipos de consolidación están
principalmente relacionadas con efectos muy desiguales sobre las inversiones de las empresas. De
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al. (2011) señalan que para que la política fiscal de corto plazo no comprometa la de largo plazo, es
necesario encontrar medidas que permitan una recuperación económica al mismo tiempo que favorezcan
las perspectivas en un horizonte más lejano. Entre estas medidas que cumplen ambos objetivos, Arnold
et al. (2011) sitúan las disminuciones de los impuestos sobre la renta (incluidas las contribuciones a la
seguridad social) a los hogares con menores ingresos.
En esta misma línea de recomendación de evitar aumentos de impuestos en épocas de recesión,
Alesina et al. (2012), muestran evidencia de que las consolidaciones basadas en disminuciones de gasto
son más permanentes que las que consisten en incrementos de gravámenes y tienen más éxito en la
consecución de disminuciones del déficit. Farmer y Plotnikov (2011) elaboran y calibran un modelo en
el que los aumentos de gastos, ya sean permanentes o temporales, expulsan el consumo privado. Estos
dos autores también hallan que mientras que los aumentos de gastos que no se revierten no reducen el
desempleo durante periodos de recesión, los que son temporales y con un tiempo de duración prefijado sí
contribuyen a la creación de empleo. En este modelo teórico de Farmer y Plotnikov (2012) la confianza
en las perspectivas económicas se constituye en una variable clave, cuya disminución puede provocar
pasar de un equilibrio con pleno empleo a otro con un elevado desempleo. Por su parte, Buti y Pench
(2012) señalan que los países que se enfrentan a crisis financieras o sufren ya de elevadas ratios de deuda
pública sobre PIB, no podrán llevar a cabo ajustes graduales sino inmediatos. Los mercados financieros
necesitarán una señal clara de que el gobierno está determinado a garantizar la sostenibilidad de las
finanzas públicas.
Precisamente estos dos autores resumen los efectos que se derivan de los distintos tipos de ajustes
fiscales empleando el modelo macroeconómico QUEST III (véase el cuadro 2). Las consolidaciones que
se llevan a cabo a través de disminuciones de los gastos tienen efectos negativos en el corto plazo, pero
en el medio y largo plazo terminan por afectar positivamente al PIB a través de la confianza generada en
el sector privado por la determinación en el control del déficit y la certeza de menos impuestos futuros,
además del efecto positivo sobre la competitividad de la menor inflación y el trasvase de recursos al
sector exportador. Las simulaciones estos autores concluyen que los ajustes fiscales que se llevan a cabo
a través de aumentos de impuestos tienen un efecto inicial algo menos negativo que los que se
implementan a través de disminuciones del gasto, pero a medio y largo plazo son más perjudiciales por
los desincentivos que crea en la oferta de trabajo, en la inversión de las empresas así como en la
disposición a asumir riesgos y desarrollar innovaciones.
CUADRO 2
EFECTOS DE LOS AJUSTES FISCALES SOBRE EL PIB EN EL CORTO, MEDIO Y LARGO PLAZO
Neumann (2012) sostiene además que en el caso de la UE, los países con deuda pública elevadaa
que no implementen los ajustes fiscales evitarán sacrificios presentes, pero correrán el riesgo de
quedarse fuera de la eurozona, lo que tendrían costes mucho mayores. Uno de los problemas a los que se
enfrentan los gobiernos que acometen ajustes fiscales es el coste electoral de los mismos. Sin embargo,
Alesina et al. (2011) analizan una muestra de 19 países de la OCDE entre 1975-2008 y no encuentran
evidencia de que los gobiernos que reducen el déficit público tengan más probabilidad de perder las
elecciones siguientes. Estos autores controlan por la posible endogeneidad, en el sentido en el que sean
los gobiernos que se sienten muy seguros de su victoria electoral los que implementen recortes
presupuestarios, pero incluso contando con esta causalidad inversa siguen hallando que los ajustes
fiscales no conducen a abandonar el gobierno.
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Los estudios que se muestran más reticentes a llevar a cabo ajustes fiscales en fases de recesión
reconocen que muchos países europeos tienen ratios de deuda sobre PIB que no son sostenibles y que a
medio plazo tienen que resolver, pero plantean que los recortes se tienen que hacer de forma gradual y,
en los países con “espacio fiscal”, proceder a posponerlos hasta que llegue la recuperación económica.
Van Reenen (2012) señala que el hecho de que un gobierno sea responsable durante una fase de recesión
llevando a cabo ajustes fiscales no garantiza que lo siga siendo en la recuperación, pues podría tratar de
compensar la pérdida de servicios públicos anterior incrementando desmedidamente el gasto público. Y
este sería el peor de los escenarios, porque la política fiscal sería entonces pro-cíclica (Wren-Lewis
2011, Wyplosz, 2012). Las políticas fiscales pro-cíclicas son desestabilizadoras para la economía por
cuanto que en fases de expansión sobrecalientan la actividad, aumentan la inflación y alientan la
creación de burbujas mientras que en las fases de recesión aumentan las caídas del PIB y del empleo
(Frankel, 2012). Aún así, Frankel (2012) señala que en la última década han sido muchos los gobiernos
que han llevado a cabo políticas pro-cíclicas en los países desarrollados, mientras que entre los que están
en vías de desarrollo ha sido más común las anti-cíclicas. Mantener un equilibrio en las finanzas públicas
a lo largo de los ciclos por la que aumentos de gasto corriente en la recesión se compensen con
disminuciones en las expansiones sería lo más conveniente.
Teulings (2012) argumenta que el déficit público y los impedimentos a la liberalización de los
mercados son transferencias de las generaciones futuras a las presentes. Las barreras a la entrada de
nuevas empresas a los mercados, por ejemplo, generan unas rentas extraordinarias a las ya establecidas
que son financiadas por los más jóvenes, dado que no se beneficiarán de la mayor competencia. Por lo
tanto, las consolidaciones fiscales y las liberalizaciones de los mercados representan devoluciones de las
generaciones presentes a las futuras. La opinión pública no podrá soportar que las dos reformas, la de
liberalización y la de los ajustes fiscales, se realicen al mismo tiempo porque van en el mismo sentido de
deprimir su consumo presente. Y según Teulings (2012) los gobiernos prefieren las consolidaciones a las
liberalizaciones porque son más fáciles de monitorizar a pesar de que estas últimas tendrían también un
impacto sobre el crecimiento económico muy positivo. Otro argumento que invita a no llevar a cabo
ajustes fiscales es evitar el alargamiento de las crisis, unas fases que pueden dejar secuelas que
perjudican la tasa de crecimiento una vez comenzada la recuperación (efecto histéresis). Entre estos
efectos se incluye la depreciación del capital humano de los desempleados de larga duración o el retardo
en la acumulación de capital tecnológico por la falta de inversión en I+D de las empresas que no
pudieron acceder a créditos durante los años de la crisis (Aghion et al. 2012a y Aghion et al 2012b). En
consecuencia, los estímulos fiscales en el corto plazo también pueden tener efectos positivos a medio y
largo plazo al evitar la depreciación del capital humano y el estancamiento o retroceso del capital
tecnológico. A este respecto, DeLong (2012) y Rendahl (2012) señalan que es primordial evitar el
alargamiento de la crisis, pues los bajos niveles de empleo incrementan la probabilidad de que también
haya menos empleo en el futuro, lo que conducirá a una disminución de la demanda presente que, de
nuevo, redundará en menos empleo.
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nivel del PIB de los países, pero la tasa de crecimiento volvería de nuevo a su situación inicial. Los
modelos de crecimiento endógeno de Barro (1990), Futagami et al. (1993), y Devarajan et al. (1996) dan
un mayor papel a la política fiscal, que puede afectar tanto al nivel del PIB como a su tasa de
crecimiento en el largo plazo. En general, el consenso académico parece decantarse en que variaciones
en los impuestos y los gastos públicos puede afectar al crecimiento económico durante periodos muy
largos, incluso décadas, pero que éste termina por retornar a la situación inicial, aunque eso sí con un
nivel del PIB muy diferente.
Comenzaremos por la revisión de la literatura sobre la relación de los impuestos con la actividad
económica, pues sus conclusiones influyen en el efecto del gasto público en el crecimiento.
1. Relación entre impuestos y crecimiento económico
Los modelos teóricos que en la década de los 70 y 80 del siglo pasado analizaron el efecto de los
gravámenes sobre el crecimiento económico analizaban cada figura impositiva por separado. Sin
embargo, los artículos más recientes comienzan a integrar los diferentes tipos de imposición en un
mismo modelo. Comenzaremos por el desarrollado en el trabajo seminal Mendoza et al. (1997) que
incluye los impuestos sobre el capital, el trabajo y el consumo. Estos autores proponen un modelo
teórico en el que un bien compuesto y el capital humano se generan a partir del capital físico y el propio
capital humano. El crecimiento económico de equilibrio al que llegan estos autores es:
d
c )(
I = ` +( (1 − - )ab (1
− a)b (S
+ \) a
)defgh − i − M. [11]
donde γ es el crecimiento económico de equilibrio, θ es la elasticidad intertemporal de sustitución, D es
una expresión que recoge parámetros de las funciones de producción del bien compuesto y del capital
humano, τk es el tipo impositivo sobre las rentas del capital, τh es el tipo impositivo sobre las rentas del
trabajo (capital humano), u es el porcentaje del capital humano dedicado a la producción de bienes y z el
dedicado a la producción de nuevo capital humano, α y (1- α) son las elasticidades del bien compuesto
sobre el capital físico y el humano respectivamente, β es la elasticidad de la acumulación del capital
humano sobre el capital físico, ρ es la tasa de preferencia temporal y δ es la tasa de depreciación del
capital físico y humano. La expresión (2) muestra que el crecimiento económico se ve afectado
negativamente por los tipos impositivos sobre las rentas del capital (τk) y sobre las rentas del trabajo (τh).
Sin embargo los impuestos sobre el consumo (τc) no afectan de forma directa al crecimiento económico
aunque si lo hacen de forma indirecta a través de (u+z), el tiempo dedicado a la producción de bienes y
de nuevo capital humano. Si los aumentos de impuestos sobre el consumo reducen el tiempo dedicado al
ocio (1-u-z) entonces habrá un efecto negativo sobre el crecimiento económico, por el contrario si la
oferta de trabajo es inelástica entonces no se producirá ningún impacto significativo. No obstante, si se
asume que la oferta de trabajo es elástica entonces Mendoza et al. (1997) muestran que los impuestos al
consumo afectarán negativamente a la oferta de trabajo y a la acumulación de capital humano.
Turnovsky (2000) señalan además que los efectos de los impuestos al consumo sobre los ahorros serán
más negativos que los de los impuestos sobre la renta proporcionales. Roubini y Milesi-Ferretti (1994)
extienden este modelo para incorporar la movilidad perfecta del capital, la inmovilidad del capital
humano y los tipos impositivos que se aplican con el principio de residencia. Su conclusión es que el
marco fiscal de otros países influye de forma decisiva en los tipos impositivos del propio país y en su
tasa de crecimiento.
Los impuestos introducen una cuña entre la rentabilidad de las inversiones antes y después de
gravámenes. Esta cuña provoca distorsiones al evitar que algunas inversiones se materialicen o se
desvíen a otros países o usos como el consumo. En el margen extensivo, el impuesto de sociedades
reduce la creación de nuevas empresas y acelera la salida del mercado de las ya existentes. En el margen
intensivo, este gravamen retarda la acumulación de stock de capital físico, lo que a su vez disminuye la
productividad laboral y los salarios (Barro y Redlick, 2011). El impuesto de sociedades reduce el flujo
de caja de las empresas y sus posibilidades de obtener financiación externa para acometer actividades de
I+D o llevar a cabo nuevos proyectos de inversión (Carpenter y Petersen, 2002). Además, este gravamen
crea distorsiones favoreciendo unos tipos de inversiones sobre otros. Las empresas acometerán más
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CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
proyectos en los activos en las que las amortizaciones fiscales se puedan realizar más rápidamente frente
a la verdadera depreciación económica. Otras distorsiones son las que crean los impuestos al favorecer
que las empresas se establezcan legalmente como corporaciones para pagar el impuesto de sociedades en
lugar del de la renta de los individuos. Finalmente, los impuestos generan incentivos a financiarse en
mayor medida a lo que sucedería sin gravámenes a través de deuda, pues el pago de los intereses es
deducible, sobre la de emplear recursos propios. El elevado endeudamiento de las empresas ha sido uno
de los elementos que ha contribuido a la generación de la crisis que estamos padeciendo actualmente. El
impuesto individual sobre la renta también tiene efectos negativos sobre el crecimiento económico. El
principal impacto del aumento de este tipo de gravámenes es la reducción de la oferta de trabajo, que ya
se ha tratado en el análisis de los efectos microeconómicos de la política fiscal del capítulo 1. Si los
impuestos aumentan, habrá dos tipos de efectos; el de substitución —por el que al disminuir la
remuneración del trabajo los individuos elegirán más ocio y menos trabajo— y el efecto renta —por el
que al disminuir la renta neta los individuos desearán trabajar más para obtener mayor remuneración.
Los tipos impositivos marginales máximos sobre las rentas del trabajo pueden afectar al esfuerzo que
realizan en el trabajo los individuos más productivos, así como a la creación de nuevos proyectos por
parte de los emprendedores. Otro impacto colateral es el de aumentar los incentivos a la evasión fiscal.
Ahora bien, el efecto de los impuestos sobre el crecimiento económico dependerá del uso que se
haga de esos fondos recolectados. El problema del modelo de Mendoza et al. (1997) es que no tiene en
cuenta esa otra parte de los gastos públicos. El modelo de Barro (1990), que sienta las bases de los
modelos endógenos de finanzas públicas y crecimiento económico, tiene la gran ventaja de que
incorpora tanto los impuestos como el gasto público en la función de producción y en la de utilidad,
aunque omita el capital humano y asuma que la oferta de trabajo es exógena. Este modelo considera el
capital público y el privado en una función de producción con rendimientos constantes a escala de un
bien homogéneo, en el que el capital público se financia con un tipo impositivo uniforme sobre las rentas
del trabajo y del capital. El modelo de Barro (1990) concluye que la tasa de crecimiento económico γ en
el equilibrio será:
k )l( a) k )( k )( a)
I = ` 1jR(1 − − M − i5 = ` (jR(1 − − M − i) [12]
donde g son los gastos públicos cada año en porcentaje del PIB y que en equilibrio presupuestario
sería igual al tipo impositivo sobre la renta τy, α es la elasticidad del bien homogéneo con respecto al
capital privado y (1-α) con respecto al capital público. Las demás definiciones son las mismas que en
la expresión (2). Pues bien, la expresión (3) recoge de una forma muy clara la relación entre los tipos
impositivos y el crecimiento económico. Por una parte, hay un efecto negativo captado en (1-τy) por
cuanto que el gravamen disminuye la rentabilidad después de impuestos que obtienen las empresas,
que reaccionarán invirtiendo en menor medida. Por otra parte, el término (τy)(1-α) expresa el efecto
positivo derivado de las externalidades que el capital público, financiado con los impuestos, tiene
sobre la productividad de las empresas. Por tanto, el efecto de los impuestos sobre las rentas del
capital y el trabajo y el crecimiento económico tienen forma de U invertida. Los impuestos afectan
positivamente al crecimiento económico hasta un umbral a partir del cual su impacto es negativo.
Empleando valores habituales para las elasticidades de la función de producción, tasas de substitución
y las preferencias temporales, el gráfico 1 muestra la variación de la tasa de crecimiento económico en
función de los tipos impositivos siguiendo el modelo de Barro (1990) y Mendoza et al. (1997) en
función de las expresiones (11) y (12).
La curva que sigue el modelo de Barro muestra que la relación entre el tipo impositivo y la
actividad económica es positiva hasta el entorno del 25%, y que a partir de este umbral se torna negativa.
Además, una vez pasado este umbral el efecto de los tipos impositivos es cada vez más negativo.
Recientes modelos teóricos como los de Eicher y Turnovsky, (1999), Howitt, (2000), Dalgaard y
Kreiner, (2003) y Turnovsky (2004) ponen en duda que la política fiscal tenga efectos en la tasa de
crecimiento en el largo plazo como plantean los modelos endógenos, aunque sí admiten que el efecto
transitorio puede tener una duración de décadas. Peretto (2003) llega a una solución intermedia en un
modelo teórico en el que el nivel de gasto público y la composición del mismo no tiene efectos sobre el
crecimiento económico a largo plazo, mientras que los impuestos sobre las rentas del capital y el
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CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
GRÁFICO 1
RELACIÓN ENTRE LA TASA DE CRECIMIENTO ECONÓMICO Y LOS TIPOS IMPOSITIVOS
SEGÚN LOS MODELOS DE BARRO (1990) Y MENDOZA, MILESI-FERRATTI Y ASEA (1997)
0,04
0,03
0,02
Crecimiento económico
0,01
0,00
0,0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0
-0,01 tipo impositivo
-0,02
-0,03
Variando t_h (t_k = 0.2) Variando t_k (t_h = 0.2)
Variando t_k = t_h Barro , t_Y
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CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
ingresos como fruto de su esfuerzo, su formación y su carrera frente a aquellos individuos que deben su
nivel de renta a la herencia recibida. Además, Piketty y Saez (2012) señalan que a pesar de los países
tienen distintos tipos impositivos sobre el capital y de los cambios en los mismos dentro de un mismo
país a lo largo del tiempo, la relación entre el capital y el PIB es similar entre los diferentes Estados y
permanece estable. En consecuencia estos autores infieren que los gravámenes sobre el capital no deben
influir tan negativamente en la inversión. Piketty y Saez (2012) señalan que tipos impositivos del 50% o
más sobre las herencias son óptimos si el objetivo social es la meritocracia y si, como sucede en muchos
países, las rentas que se heredan están muy concentradas.
a) Evidencia empírica del efecto de los impuestos en el crecimiento económico
Los modelos empíricos que contrastan este modelo de Mendoza et al. (1997) y los que basados en
él, se han desarrollado posteriormente, emplean en sus estimaciones los tipos impositivos agregados
medios y los agregados marginales. Estos tipos agregados medios, o tipos marginales construidos,
“probablemente no afectan a los tipos impositivos a los que se tiene que enfrentar ningún agente
económico en particular” (Myles, 2007). La alternativa sería emplear los tipos impositivos que soportan
los individuos y las empresas, los ya comentados en el capítulo I dedicado a la imposición
microeconómica. El problema sería que tipos impositivos microeconómicos emplear, porque los
gravámenes a los que se enfrentan los individuos son distintos entre sí. Un ejemplo a este respecto son los
tipos marginales del tramo más elevado de las rentas del trabajo, que puede afectar a una proporción muy
pequeña de la población y por tanto no ser representativos. Ante este problema, Gemmell et el. (2011a)
proponen utilizar los dos tipos impositivos, los agregados y los microeconómicos, de modo que las
estimaciones empíricas puedan recoger gravámenes representativos (los tipos macroeconómicos) pero
también que sean exógenos (los tipos microeconómicos). De este modo se puede captar los efectos de la
progresividad, sobre todo de la del trabajo, y del aumento o estrechamiento de las bases imponibles.
Además, de los tipos impositivos agregados y/o microeconómicos, la evidencia empírica también tiene que
decantarse entre emplear los medios y los marginales. Como se ha visto en el capítulo I, gran parte de los
efectos distorsionantes de los impuestos están ligados a los tipos marginales, más que a los medios. Los
segundos están relacionados con el margen extensivo: afectan a las decisiones de las empresas sobre si
establecerse o salirse del mercado o a la de los trabajadores sobre si ofrecen su mano de obra. Los tipos
marginales inciden en mayor medida en el margen intensivo: la cantidad de inversión que la empresa
realizará o las horas que estarán dispuestos a trabajar los trabajadores. Así, en el caso del impuesto sobre la
renta de las empresas por ejemplo, los impuestos medios afectan a las decisiones de localización de las
multinacionales de modo que gravámenes más bajos contribuyen a atraer inversión directa extranjera. Por
su parte, los tipos marginales inciden en la magnitud de inversión que realizará una multinacional una vez
que ya se ha establecido en un país. Además, la evidencia empírica utiliza los tipos impositivos efectivos,
es decir los impuestos realmente pagados como porcentaje de la base imponible.
En general, los tipos impositivos agregados y medios estarán más sujetos a problemas de
endogeneidad, en el sentido que se verán más influidos por el ciclo económico, aunque los marginales
también pueden estar afectados en menor medida por la situación económica si un gobierno decide
bajarlos (subirlos) en un momento de crisis (expansión). Para solucionar esta endogeneidad, los propios
Mendoza et al. (1997) sugieren un método que estima tipos medios agregados sobre la renta del capital,
rentas del trabajo y el consumo, empleando estimaciones sobre las recaudaciones de impuestos y las
bases imponibles. Este método soluciona parte del problema de endogeneidad porque descuenta la
respuesta de las bases imponibles a cambios en el PIB. Hay otra parte de la endogeniedad, la relacionada
con los efectos contemporáneos entre la recaudación impositiva, los cambios en los tipos impositivos y
las modificaciones inducidas en los comportamientos de los agentes económicos que aún permanece.
Mayor exogeneidad proporcionan los impuestos efectivos medios y marginales mirando "hacia el futuro"
que proponen Devereux et al. (2002). Estos autores estiman tipos impositivos efectivos medios y
marginales agregados para diversos países basándose en una hipotética inversión de una empresa y
empleando información sobre los tipos estatutarios en cada país, sus diferentes tasas de depreciación que
se permiten, el tipo de financiación, los tipos de interés y la inflación. Otro tipos impositivos exógenos
que se han propuesto, pero cuyo uso es menos extendido, son el tipo marginal “agregado” de Padovano y
Galli (2002) construido a partir de una regresión de las recaudación impositiva sobre la renta.
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CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
Gemmell et al. (2011a) describen la evolución desde la década de los 70 de los tipos impositivos
estimados según la metodología propuesta por Mendoza et al. (1997) y actualizados por McDaniel
(2011). Los tipos medios sobre las rentas del trabajo y sobre el consumo han aumentado desde la mitad
de los 70 en la OCDE. Los tipos medios sobre las rentas del capital se han mantenido, por el contrario,
estables. Una evolución muy diferente es la que muestran los tipos impositivos máximos de sociedades y
de la renta de las personas que han disminuido desde la década de los 80, una reducción que en el primer
caso continúa aún produciéndose. Esta tendencia estable o creciente de los tipos medios y caída de los
marginales es consistente con las conclusiones de Devereux (2007) en el sentido de que las bases
imponibles se están aumentando a la vez que los tipos marginales se están reduciendo de modo que los
tipos impositivos calculados como ratios de recaudación sobre la base, como los de la metodología de
Mendoza et al. (1997), se mantienen estables o incluso decrecientes.
Mendoza et al. (1997) no encuentran un efecto significativo de los impuestos en el crecimiento
económico, lo que denominan la superneutralidad de Harberger. Utilizando datos de panel de la OCDE
con medias de cinco años, estos autores hallan efectos limitados de los impuestos sobre la inversión (un
incremento de 10 puntos de los impuestos disminuye en un 1%-2% la inversión) pero no encuentran un
efecto sobre el crecimiento económico. Estos autores sólo hallan un efecto negativo y significativo de
los impuestos en el crecimiento económico cuando emplean datos anuales en lugar de medias de cinco
años, lo que interpretan como que los gravámenes solo tienen efectos transitorios. Otros estudios como
los de Angelopoulos et al. (2007) tampoco han encontrado efectos negativos de diversos impuestos en el
crecimiento. En relación a los impuestos sobre las rentas del trabajo, Manski (2012) sostiene que la
evidencia de la relación inversa entre los gravámenes y la oferta de trabajo se debe a que la literatura ha
asumido modelos lineales y monótonas y ha supuesto también que la relación entre estas dos variables es
similar entre diferentes grupos demográficos. Este autor señala que al relajar ambos supuestos no se
encuentra ningún efecto significativo de los impuestos y la oferta de trabajo. En esta misma línea,
Meghir y Phillips (2010) argumentan que en algunos casos, para aquellos individuos con muchas horas
de trabajo, puede ser que excepcionalmente los impuestos pueden aumentar las horas de trabajo. Piketty
et al. (2011) analizan una muestra de 18 países de la OCDE y no encuentran evidencia de que los países
que han disminuido estos gravámenes hayan experimentado un mayor crecimiento de la productividad y
el PIB. En concreto, estos autores argumentan que el 1% de la población con mayores ingresos son en
algunos casos individuos muy eficientes en la actividad de “búsqueda de rentas” y que obtienen unos
salarios por encima de su productividad, como los ejecutivos que logran aumentos exorbitados en su
remuneración de forma poco transparente a sus accionistas. Un aumento en los impuestos sobre las
rentas del trabajo a este porcentaje de la población no disminuiría su productividad sino sus incentivos a
realizar esas actividades de “búsqueda de renta” que no aportan valor añadido a la economía. En
consecuencia, Piketty et al. (2011) concluyen que los tipos máximos sobre las rentas del trabajo pueden
aumentarse sobre los niveles actuales sin perjudicar el crecimiento económico.
Gemmell et al. (2011a) tampoco encuentran evidencia de efectos robustos de los tipos medios de
las rentas del capital en la actividad económica empleando una muestra de 17 países de la OCDE durante
el periodo 1970-2004. Estos autores sí hallan un impacto negativo y significativo del tipo impositivo
medio y marginal de las rentas del trabajo sobre el crecimiento, así como del de sociedades. En concreto,
encuentran que la disminución en 10 puntos de los tipos marginales de las rentas sobre las personas
incrementaría la tasa de crecimiento del PIB en 0,6 puntos anualmente y que una reducción de la misma
magnitud del de sociedades lo aumentaría en 0,2 puntos al año. Se trata de magnitudes que no son muy
elevadas, aunque al tratarse de un efecto anual permanente a lo largo de los años el impacto acumulado
puede empezar a ser significativo. Gemmell et al. (2011a) concluyen que el tipo impositivo marginal
capta en mayor medida que el medio los efectos distorsionantes del gravamen sobre la inversión. Por
último, estos autores también muestran evidencia de que disminuciones de los impuestos de sociedades
de los países que disponen de tipos más bajos, afectan negativamente al crecimiento económico de un
país. Este efecto negativo no hará otra cosa que crecer a medida que se agudice el proceso de
globalización y el capital se mueva más a través de las fronteras. Trabandt y Uhlig (2012) encuentran
que el efecto de los impuestos depende del nivel ya alcanzado por estos. Así, estos autores muestran que
la mayoría de los países europeos se encuentran ya próximos a ese umbral a partir del cual incrementos
42
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
adicionales de los impuestos tienen un impacto negativo en el PIB, a través de los efectos de oferta y
demanda. Es decir, que se los Estados miembros de la UE se encuentran en el máximo de las curvas de
Laffer. Johansson et al., (2008) también hallan efectos negativos de los impuestos sobre el crecimiento
económico con una muestra de países de la OCDE, aunque de diferente magnitud dependiendo de la
figura impositiva de la que se trate. El mayor efecto distorsionante se corresponde con el impuesto de
sociedades, seguido de los impuestos individuales de renta mientras que los del consumo son los menos
perjudiciales. Romero-Ávila y Strauch (2008) confirman un impacto negativo de los dos primeros tipos
impositivos en una muestra de países de la UE en el periodo 1960-2001. Harju y Kosonen (2012)
analizan el efecto de las reformas impositivas llevadas a cabo en Finlandia en 1997 y 1998 y encuentran
que por cada punto de disminución del tipo marginal sobre la renta a las empresas constituidas por más
de una persona se incrementó en 0,2% la facturación y un 0,37% el margen de rentabilidad, aunque no
aumentó el empleo. Estos autores señalan además que cuanto mayor es la progresividad de los impuestos
mayor es su efecto negativo sobre el esfuerzo de los emprendedores y el crecimiento económico. Harju y
Kosonen (2012) también encuentran distorsiones en la forma de legalizar los nuevos proyectos de los
emprendedores, dado que el número de empresas que se establecieron legalmente como sociedades
anónimas disminuyó en Finlandia a finales de los 90 cuando se redujeron los tipos marginales sobre la
renta de los individuos.
Los tipos medios del impuesto de sociedades pueden afectar a las decisiones de localización.
Devereux et al. (2008) encuentran evidencia de que los países de la OCDE compiten crecientemente por
atraer inversión directa extranjera mediante la reducción de los tipos impositivos sobre las sociedades,
un proceso que se acelerará a medida que la globalización de la actividad económica se profundice. Los
tipos impositivos de sociedades de un país se ven afectados por los de los países que disponen de
gravámenes más bajos, de modo que obliga al primero a disminuir los suyos. Gemmell et al. (2011a)
encuentran que el crecimiento económico de un país se ve afectado negativamente cuando otro país que
ya dispone de un impuesto de sociedades más bajo lo disminuye aún más. Este efecto no se produce
cuando el país que baja sus tipos sobre los beneficios empresariales lo tiene más elevado. Por su parte
los tipos de sociedades estatutarios inciden en las decisiones de las multinacionales sobre dónde situar
sus beneficios (de Mooij y Ederveen, 2008). Grubert y Slemrod (1998) señalan que los movimientos de
beneficios de las multinacionales suelen ser complementarios a movimientos reales de recursos y que, en
todo caso, los beneficios empresariales son una parte del PIB, de modo que los impuestos de sociedades
terminan afectando también por esta vía al crecimiento económico.
En cuanto a estudios que se centra sólo en el impuesto sobre las rentas del trabajo, el reciente
survey de Keane (2011), concluye que estos gravámenes reducen la oferta de horas de trabajo y también
la inversión en capital humano. El consenso de la evidencia empírica es que el efecto substitución
domina al de renta y los impuestos sobre las rentas del trabajo definitivamente disminuyen la oferta de
trabajo y el esfuerzo que se destina al mismo. De hecho, Trabandt y Uhlig (2012) muestran que cuando
se incorpora el capital humano a los modelo de crecimiento, el efecto de los impuestos sobre las rentas
del trabajo y los del consumo sobre la actividad económica es mucho más negativo que cuando se
excluyen. Esta mayor distorsión sobre la actividad económica proviene de que los impuestos sobre las
rentas del trabajo, y en menor medida los del consumo, disminuyen la rentabilidad del trabajo, y por
tanto, también la del capital humano, de modo que los individuos reaccionan adquiriendo menos
formación. Las cotizaciones a la seguridad social perjudican la creación o mantenimiento del empleo
(Bils and Klenow, 2008) mientras que Bennmarket et al. (2009) encuentran que disminuyen los salarios
de los trabajadores pero no afecta al empleo.
En conclusión, la evidencia empírica mayoritaria haría recomendable reformas impositivas que
reduzcan el impuesto de sociedades y el de la renta de los individuos, aumentando los que gravan el
consumo y las propiedades inmóviles. Arnold et al. (2011) señalan que al bajar el impuesto de
sociedades, éste no debe quedar por debajo del máximo sobre las rentas individuales para no generar
distorsiones sobre la forma en la que un proyecto emprendedor se establezca legalmente. Por su parte,
estos autores argumentan que los aumentos de los impuestos al consumo óptimos son los que se basan en
ampliaciones de la base imponible que incrementos de las tipos impositivos. Además, políticamente es
más fácil incrementar los impuestos sobre las propiedades que los del consumo, pues los primeros no
43
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
tienen los efectos regresivos de los segundos, sobre todo si hay mínimos exentos. El cuadro 3 clasifica
en función a la mayoría de la evidencia empírica, las figuras impositivas en función de su efecto en el
crecimiento económico, en donde los gravámenes se sitúan bien entre los distorsionantes, y dentro de
estos de mayor a menor impacto sobre el crecimiento económico, o entre los no distorsionantes (los del
consumo). El impuesto sobre las propiedades se incluye entre los primeros porque aquellos que son
móviles podrían transferirse a otros países.
CUADRO 3
CLASIFICACIÓN DE LAS DIFERENTES FIGURAS IMPOSITIVAS
Impuesto de sociedades
Impuesto individual sobre las rentas del capital
Impuesto sobre las rentas del trabajo
Impuestos distorsionantes Contribuciones a la seguridad social
Impuesto sobre la nómina
Impuesto de propiedades
Impuesto menos distorsionantes Impuestos sobre los bienes y servicios
Otros ingresos Impuesto sobre comercio internacional
Otros ingresos
Dado que los efectos negativos de los impuestos están relacionados con los tipos marginales, una
reforma de los gravámenes que disminuya el impacto sobre la actividad económica consistiría en la
disminución de los tipos marginales y el aumento de las bases imposibles, por ejemplo mediante la
limitación de las deducciones y exenciones fiscales. Reformas fiscales que sobre el papel son neutrales
desde la perspectiva de los ingresos públicos, como el aumento de la base imponible y la disminución de
los tipos impositivos, pueden finalmente generar ingresos públicos por el mayor crecimiento económico
generado y la menor evasión fiscal (Feldstein, 2011). Jorgenson y Yun (2001) estiman que el aumento
de las bases imponibles, aumentando los contribuyentes o las actividades que se gravan, podría llegar a
incrementar hasta en un 6% anual la renta, y generar más empleo en el corto plazo y mayores salarios en
el largo plazo.
Los impuestos generan distorsiones sobre la actividad económica de modo que cada euro
recolectado en gravámenes genera desincentivos que reducen la actividad económica, que por ejemplo
en el impuesto de sociedades se situaría en el entorno de 0,20 euros y en el de las rentas del trabajo en el
0,15 euros (Gemmel el al., 2011b). Es decir, que un euro de impuestos reduce la economía privada en
1,2 (1,15): el propio euro recolectado y los 0,2 (0,15) adicionales de desincentivos creados. Por su parte,
las distorsiones que crean los impuestos del consumo serían inferiores, incluso no significativas. Por lo
tanto, si la recaudación del impuesto de sociedades se destina a un gasto público capaz de generar un
20% o más de rentabilidad, o 15% en caso del impuesto sobre las rentas del trabajo, entonces tendrán un
efecto positivo sobre el crecimiento económico, en caso contrario será negativo. Los programas públicos
financiados con impuestos del consumo tendrán un efecto más positivo, porque su recolección no habrá
generado distorsiones.
b) Efectos de los impuestos sobre la innovación y la productividad
Un efecto de los impuestos sobre el crecimiento económico que se ha analizado más
recientemente es el que se canaliza a través de la innovación. Los modelos teóricos de Peretto (2003,
2007) y los estudios empíricos de Lee y Gordon (2005) y Arnold et al. (2011) proponen que existe una
relación entre la política fiscal y la Productividad Total de los Factores (PTF) más allá de su impacto en
la inversión, a través del impacto en la innovación y el espíritu empresarial. En la medida en la que los
impuestos de sociedades afectan a las decisiones de localización de las multinacionales, incidirán
44
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
también en la PTF. Las multinacionales tienen un mayor nivel tecnológico habitualmente que las
empresas nacionales, una mayor capacidad de gestión, personal más cualificado y, en definitiva, un
mayor capital intangible. El resultado final es que las multinacionales disponen de una mayor PTF que
se traslada a las empresas nacionales a través de los spillovers (externalidades) que se generan por el
efecto imitación o por la propia movilidad del personal. Bloom et al. (2002) confirman el efecto positivo
de los créditos fiscales a la I+D en las actividades tecnológicas de las empresas utilizando datos
macroeconómicos de la OCDE. Cullen y Gordon (2007) señalan que los impuestos de la renta sobre los
individuos afecta a la disponibilidad de los emprendedores a tomar riesgos del mismo modo que puede
reducir el esfuerzo que las personas están dispuestas a hacer en sus empleos. Gemmell et al. (2010) y
Arnold et al. (2011) encuentran evidencia de que los tipos impositivos afectan a la PTF, a través de su
efecto sobre la innovación y la disponibilidad a asumir riesgos. Arnold et al. (2011) señalan que los
efectos negativos de los impuestos sobre la innovación y el espíritu emprendedor tienen más
posibilidades de ser perdurables en el tiempo, mientras que su impacto en la inversión es de más corto
plazo. Estos autores muestran evidencia de que los impuestos de sociedades reducen la inversión y la
PTF, sobre todo en empresas grandes, establecidas desde hace años, y pertenecientes a sectores muy
rentables. Arnold et al. (2011) también proporcionan evidencia de que el impuesto marginal máximo
sobre las rentas individuales reduce el crecimiento de la productividad de las industrias caracterizadas
por unas elevadas tasas de entrada de nuevas empresas. Y hallan que las cotizaciones a la seguridad
social disminuyen la productividad laboral de las industrias intensivas en trabajo. Griffith et al. (2011)
muestran evidencia del impacto negativo del impuesto de sociedades en las aplicaciones de patentes de
las filiales de multinacionales. Böhm et al. (2012) analizan las aplicaciones en la Oficina Europea de
Patentes y encuentran que los tipos impositivos bajos sobre las patentes atraen la localización de patentes
inventadas en el extranjero, sobre todo las que tienen un gran potencial de beneficios. Los países con
elevados tipos impositivos observan como patentes de gran valor inventadas entre sus fronteras se
registran en otros lugares con impuestos más bajos. Gemmell et al. (2011,b) encuentran que gran parte
de los efectos de la política fiscal sobre el crecimiento se producen a través de efectos directos en la PTF
y no tanto a través del impacto indirecto en la inversión, trabajo y capital humano. En concreto estos
autores encuentran un 10 puntos de disminución de los tipos impositivos sobre las personas físicas o del
de sociedades mejoraría la tasa de crecimiento en 0,2 puntos en el largo plazo. Por el contrario los gastos
públicos productivos no afectan a la PTF, indicando que todo el efecto de este tipo de gastos sobre el
crecimiento se produce a través de su impacto en los factores de producción: inversión, trabajo y capital
humano. En definitiva, como concluyen Haufler y Stähler (2012) los impuestos no solo afectan al nivel
de inversión sino también a calidad y rentabilidad de la misma.
Frente a la evidencia de que los impuestos afectan negativamente a la PTF de las empresas,
Aghion y Kharroubi (2008) argumentan que las políticas de estabilización macroeconómica, sobre todo
las que se llevan a cabo mediante aumentos de los gastos, permiten a las empresas continuar financiando
sus actividades de I+D en las crisis económicas, con un efecto positivo en la productividad en el largo
plazo. Estos autores encuentran que las políticas de estabilización interactuadas con una variable de
dependencia financiera sectorial afectan positiva y significativamente a la productividad de las empresas.
En esta misma línea, Aghion et al. (2011) elaboran un modelo teórico en el que las empresas pueden
elegir entre dos tipos de proyectos: los de inversión de corto plazo que no contribuyen a incrementar el
stock de conocimientos o los basados en aumentos de la productividad a largo plazo mediante programas
de I+D. La realización de proyectos de inversión de largo plazo está sujeta a que la empresa sea capaz de
superar posibles problemas de liquidez en laos momentos de crisis económica. La predicción del modelo
de Aghion et al. (2011), corroborada empíricamente con una muestra de sectores manufactureros de 15
países de la OCDE durante el periodo 1980-2005, es que las políticas fiscal contra-cíclicas tienen un
impacto positivo en la realización de actividades de I+D y el valor añadido de las ramas de actividad
industriales, sobre todo en aquellas empresas con restricciones crediticias.
En el diagrama 1 se observa los dos canales a través de los cuáles los impuestos afectan al
crecimiento económico: los indirectos y los directos. Los primeros son los que han sido más estudiados y
se refieren a los efectos de la imposición en los factores de producción (inversión y trabajo) y a través de
ellos en el crecimiento económico. Los segundos se han estudiado de forma mucho más reciente y son
45
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo
esarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
aquellos que se traducen en un efecto en el crecimiento económico sin modificar los factores de
producción, sino por la incidencia
idencia directa de los gravámenes en la PTF. La existencia de esta relación
directa entre los impuestos y el crecimiento económico concedería mayor relevancia a la política fiscal
porque significaría que puede modificar la actividad económica sin necesidad de variar los inputs.
DIAGRAMA 1
RELACIÓN ENTRE LOS IIMPUESTOS Y EL CRECIMIENTO
IENTO ECONÓMICO
46
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
47
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
muestran también que el gasto en educación tiene un efecto positivo en la actividad económica, mientras
que sanidad, seguridad social y servicios económicos influyen negativamente.
La evidencia de un impacto negativo de la inversión pública señalada por Devarajan et al. (1996)
es refutada, en general, por la evidencia empírica de la mayoría de los estudios realizados desde el 2000,
aunque es usual encontrar efectos negativos sobre el crecimiento económico para algunos de los demás
componentes del gasto. Straub (2008) realiza una revisión de la literatura sobre el efecto de las
infraestructuras en el crecimiento económico y encuentra que más de la mitad halla un efecto positivo y
que, entre los pocos que hallan un impacto negativo, hay errores en la metodología para construir los
indicadores de infraestructuras. Así, Haque y Kim (2003), Bose et al. (2007) y Adam y Bevan (2005)
encuentran que los gastos públicos productivos en los países en vías de desarrollo aún están en el rango
en el que continúan teniendo efectos positivos sobre el crecimiento económico. De particular interés es
el paper de Bose et al. (2007) que cruzan información entre el componente del gasto del que se trata
(educación, sanidad, transportes y comunicaciones, etc.) y su naturaleza (inversión, consumo,
transferencias) y encuentran que las inversiones públicas, la educación y, sobre todo, las inversiones en
educación tienen efectos positivos sobre el crecimiento económico. También M’Amanja y Morrisey
(2005) hallan que la inversión pública aumenta el crecimiento aunque concluyen que los gastos de
educación, junto con los de sanidad, asuntos económicos y los gastos corrientes, influyen de forma
negativa. Angelopoulos et al. (2007) encuentran evidencia de un efecto positivo sobre el crecimiento
económico derivado de la participación del gasto público productivo en el PIB para 23 países de la
OCDE, mientras que el tamaño del sector público lo reduciría.
Gemmell et al. (2009) hallan que aumentos en las partidas destinadas a infraestructuras y
educación financiados con disminuciones proporcionales del resto de los componentes es positivo para
el crecimiento económico en una muestra de 17 países de la OCDE en el periodo 1970-2004. Por el
contrario, incrementar el porcentaje del gasto público destinado a servicios públicos generales, vivienda
y defensa a costa de disminuciones del resto de funciones es perjudicial para la actividad económica.
Otras descomposiciones del gasto que realizan Gemmell et al. (2009) muestran que detraer recursos del
consumo público para financiar más inversiones aumenta el crecimiento económico. Romero-Ávila y
Strauch (2008) proporcionan evidencia que indica que la inversión pública afecta positivamente al
crecimiento y, por el contrario, el tamaño del sector público, el gasto destinado a bienes y servicios y las
transferencias corrientes ejercen una influencia negativa en los países de la Unión Europea durante el
periodo 1960-2001. Alfonso y St. Aubyn (2008) encuentran también un efecto positivo del capital
público en el crecimiento económico empleando la frontera de posibilidades de producción con datos de
los países de la OCDE en varias secciones cruzadas del periodo 1970-2000, si bien muestran que este
impacto es inferior al que tienen el capital físico y el capital humano. Urrunaga y Aparicio (2012)
estiman un panel de datos con información para las 24 regiones del Perú correspondientes al período
1980-2009, y encuentran que las infraestructuras de servicios públicos (carreteras, electricidad y
telecomunicaciones) explican parte de la diferente evolución del PIB de las regiones de ese país, pero
que estos efectos son transitorios de modo que el crecimiento económico vuelve a su estado estacionario
después de shock en la inversión pública. Gemmell et al. (2011b) hallan que un aumento en un 1% del
PIB de los gastos públicos productivos incrementaría la tasa de crecimiento en el largo plazo en 0,12
puntos si se financia con déficit y del doble si es a través de aumentos en los impuestos no
distorsionantes o disminuciones de gastos no productivos en una muestra de países de la OCDE durante
el periodo 1970-2004. Muinelo-Gallo y Roca-Sagalés (2011) no encuentran un efecto positivo de la
inversión pública en el crecimiento económico, pero sí en la equidad. Estos autores concluyen que las
inversiones públicas mejoran la equidad en la distribución de la renta sin afectar negativamente a la
eficiencia.
El cuadro 4 recoge una revisión de la literatura de estudios que analizan la composición del gasto
público y el crecimiento económico, teniendo en cuenta la forma de financiación de los mismos. Es
decir, que se ha restringido el cuadro a estudios de la segunda generación de artículo, y entre ellos, a los
que son más robustos pues tienen en cuenta la restricción presupuestaria.
48
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° xxx Política fiscal y crecimiento económico: consideraciones…
Mendoza et al 18 OCDE Inversión Panel Total de gasto El principal interés del paper
(1997) 1965-91 público son los tipos impositivos
efectivos. Gasto público se
emplea como variable de
Crecimiento Panel Total de gasto control, sin emplear
PIB per cápita público descomposiciones
Miller y Russek 16 OCDE Crecimiento PIB Panel Educación Gasto público Gasto público Resultados no robustos para
(1997) 1975-84 per cápita financiado por financiado por financiación de la deuda y
impuestos, sanidad, deuda, defensa, composición del gasto
(continúa)
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° xxx Política fiscal y crecimiento económico: consideraciones…
con impuestos no
distorsionantes o
reducciones de gasto no
productivo
Países en desarrollo
Devarajan et al 43 países Crecimiento Panel Gastos corrientes Capital, transp. y Controla por la ratio
(1996) 1970-90 del PIB per comunicaciones, impuestos sobre PIB
cápita defensa, sanidad,
educación
(continúa)
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° xxx Política fiscal y crecimiento económico: consideraciones…
M’Amanja y Kenya PIB real Series Inversión Gastos corrientes, Otros gastos Tiene en cuenta la
Morrissey 1964-2002 temporales. Test sanidad, educación, corrientes restricción presupuestaria
(2005) de causalidad asuntos económicos del gobierno. Causalidad
entre inversión y crecimiento
Muinelo-Gallo y 43 países de PIB per cápita Panel Gastos corrientes e Inversión La inversión no afecta al
Roca-Sagalés rentas medias real impuestos directos crecimiento pero si reduce la
CUADRO 5
CLASIFICACIÓN FUNCIONAL DEL GASTO PÚBLICO
Ahora bien, como ocurría en el caso de los impuestos, el efecto de los distintos componentes
del gasto público sobre el crecimiento económico depende de su forma de financiación. El cuadro 6
presenta las diversas combinaciones posibles entre la financiación pública (impuestos distorsionantes,
no distorsionantes y déficit) y su ejecución presupuestaria (gastos públicos productivos, no
productivos, déficit).
CUADRO 6
AUMENTOS DE IMPUESTOS, GASTOS Y DÉFICIT Y SU EFECTO EN EL CRECIMIENTO
Gasto público
Financiado por: Déficit público
Productivo No productivo
Impuestos: Distorsionantes Negativo/positivo Negativo Ambiguo
(elevados/bajos gastos)
52
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
oferta de trabajo endógena en los modelos, entonces el efecto negativo de financiar los gastos públicos
no productivos con impuestos distorsionantes se amplifican. El incremento de impuestos distorsionantes
para disminuir el déficit público tiene un efecto ambiguo, porque se crean nuevas distorsiones en la
economía para disminuir otras ya existentes.
En cuanto a los impuestos no distorsionantes si se destinan a gastos públicos productivos tendrán
efectos positivos sobre el crecimiento económico. Los gastos públicos no productivos financiados por
impuestos no distorsionantes no tendrán un impacto significativo sobre la actividad económica. El
incremento de los impuestos no distorsionantes para disminuir el déficit público tendrá un efecto
positivo sobre el crecimiento económico.
Finalmente aumentar el déficit público para incrementar los gastos públicos productivos tendrá un
efecto ambiguo sobre la actividad económica que dependerá del nivel del stock de capital público ya
existente, donde a mayor nivel mayor será la probabilidad de un efecto negativo. Lo que es claro es que
un aumento del déficit para financiar gastos públicos no productivos tendrá un impacto negativo sobre el
crecimiento económico.
3. Efecto del déficit y la deuda pública en el crecimiento
económico
El apartado anterior finaliza con un resumen de la evidencia empírica sobre el efecto del déficit en el
crecimiento económico, según su forma de financiar las disminuciones en el mismo o los usos a los que
se destine sus aumentos. Gemmell et al. (2009) encuentran que el déficit público afecta negativamente al
crecimiento económico cuando no se controla por la endogeneidad, pero una vez descontada la
causalidad reversa no existe ninguna relación entre estas dos variables. Además, el impacto del déficit
sobre la actividad económica depende el nivel de deuda pública ya acumulado por un país. Adam y
Bevan (2005) desarrollan un modelo teórico en el que el efecto del déficit público sobre el crecimiento
económico depende del nivel existente de deuda pública y de la forma en la que se financia el mismo
(mediante impuestos, con financiación nacional, extranjera o mediante seigniorage).
Desde una perspectiva de política fiscal, la forma menos dañina para el crecimiento de financiar el
déficit es mediante el seigniorage, pero la inflación también puede tener efectos negativos sobre la
acumulación de capital y, por tanto, sobre la actividad económica.
Muellbauer y Murata (2011) encuentran que las elevados ratios de deuda pública sobre el PIB en
Japón explican que la evolución del consumo privado de este país haya sido más descendentes que en
otros. Estos autores argumentan que los hogares japoneses son más conscientes que, por ejemplo los de
Estados Unidos o el Reino Unido, de que la mala situación de las finanzas públicas implicará menos
gastos y más impuestos en el futuro. Panizza y Presbitera (2012) confirman que elevadas ratios de deuda
pública sobre PIB suponen una losa para el crecimiento económico. Kumar y Woo (2012) señalan que
los países que además de una elevada deuda pública tienen por delante un proceso de envejecimiento
tendrán una gran presión sobre sus arcas públicas que incidirá negativamente en sus tasas de crecimiento
económico. El nivel de la deuda pública condiciona el efecto del déficit en el crecimiento económico.
4. Descentralización fiscal y crecimiento económico
Oates (1972) señala que el argumento más importante en favor de la descentralización fiscal es el de que
mejora la eficiencia del sector público y, por tanto, aumenta el crecimiento económico. Los gobiernos
locales conocen mejor las condiciones de las áreas de su competencia y las preferencias de sus ciudadanos
por proximidad geográfica e institucional. Esta ventaja en la información permite a estas administraciones
sub-nacionales proveer de bienes y servicios públicos que reflejan mejor los factores idiosincrásicos de las
regiones y proveerlos a menor coste, de modo que con la descentralización se logran mayores niveles de
bienestar social (Oates, 1999). Además la diversificación de la estructura de los gastos y de ingresos dará
lugar a que los ciudadanos se muevan a aquellas jurisdicciones que más se aproximan a sus preferencias,
haciéndolas más homogéneas y aumentando aún más los beneficios sobre el bienestar social (Tiebout,
1956). A este respecto, Brueckner (2006) propone un modelo teórico basado en esta movilidad, y en el que
53
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
los jóvenes viven en áreas con pocos servicios públicos (y pocos impuestos) y los mayores en
jurisdicciones con muchos servicios. El resultado es que los jóvenes ven aumentar su renta después de
impuestos, mientras que los mayores la disminuyen, lo que aumenta los incentivos a ahorrar e invertir en
capital humano en las primeras etapas de la vida, con el resultado de un mayor crecimiento económico. Si
además los gobiernos locales también tienen autonomía para recolectar los ingresos públicos con los que
financiar sus gastos, las ganancias de eficiencia serán mayores, porque habrá una mejor rendición de
cuentas de los gobiernos por los gastos que ejecutan y se producirán menos transferencias
intragubernamentales, fuente de distorsiones en la economía (Shah, 1994).
La descentralización fiscal también puede tener efectos negativos sobre el crecimiento
económico. En aquellos bienes y servicios públicos con externalidades sobre varias jurisdicciones habrá
una inversión menor a la que optimiza el crecimiento económico, porque las regiones sólo destinarán
recursos en la medida en la que ellas se beneficien (Hashimzade y Myles, 2010). En los bienes y
servicios en los que existen economías de escala, la descentralización generará ineficiencias en los costes
de producción (Prud’homme, 1995). Tanzi (1996) señala que la descentralización fiscal puede afectar
negativamente a la estabilidad macroeconómica, y por tanto al crecimiento, por los problemas de
coordinación de las políticas fiscales19. Prud’homme (1995) y Tanzi (1996) argumentan que la
descentralización fiscal puede dar lugar a mayor corrupción porque los políticos locales están más
próximos a los ciudadanos y son más susceptibles a las demandas de los grupos de interés de sus zonas,
si bien Martínez-Vázquez y McNab (2003) sostienen que los casos de corrupción a nivel local son más
visibles que en el ámbito del Estado central. Finalmente, Tanzi (1996) apunta a que los individuos son
inmóviles en el corto plazo de modo que habrá tantas ganancias de eficiencia por la mayor
homogeneización de las preferencias. En definitiva, no hay una predicción teórica concluyente sobre la
relación entre descentralización fiscal y crecimiento económico.
a) Evidencia de la relación entre descentralización fiscal y crecimiento
económico
Las contribuciones iniciales, resumidas en el cuadro 7, hallan que la descentralización fiscal
afecta negativamente al crecimiento económico (Davoodi y Zou, 1998, Woller y Philips, 1998, Zhang y
Zou, 1998, Xie et al., 1999 y Jin y Zou, 2005). Estos autores interpretan esta evidencia como que la
descentralización fiscal ya es elevada de modo que una mayor profundización en este proceso sería
negativa para el crecimiento económico. La mayoría de estos estudios se centran en países en vías de
desarrollo o en transición, particularmente China. En primer término, Davoodi y Zou (1998) y Zhang y
Zou (1998) argumentan que la descentralización fiscal puede ser particularmente dañina para el
crecimiento económico para los países en las primeras fases del desarrollo, cuando la capacidad
administrativa de los gobiernos locales no es aún óptima o se ven restringidos por los Estados centrales.
Los estudios más recientes, sobre todos los que emplean datos de Estados Unidos y la OCDE,
encuentran evidencia de una relación positiva entre descentralización fiscal y crecimiento económico
(Akai y Sakata, 2002, Thiessen, 2003, Ebel y Yilmaz, 2004, Meloche et al., 2004, Iimi, 2005, Jin et al.,
2005 y Thornton 2007). Una de las razones que explican este contraste de resultados son las medidas
que se emplean para reflejar el grado de descentralización fiscal. Algunos de los gastos ejecutados o
ingresos recolectados por los gobiernos locales son en realidad regulados por los Estados centrales. De
este modo, las medidas de descentralización fiscal que empleaban los primeros estudios estaban
sobreestimados, sesgando a la baja su efecto sobre la actividad económica. Además, Akai y Sakata
(2002) señalan que estos artículos iniciales tienen un “sesgo cultural” pues mezclan países con
diferencias institucionales, culturales e históricas muy importantes. Thiessen (2003), por su parte,
encuentra que existe un nivel de descentralización fiscal que maximiza el crecimiento, a partir del cual
mayor niveles de autogobierno local perjudican la actividad económica.
19
Martínez-Vázquez y McNab (2003) mantienen que un buen diseño de los sistemas de descentralización fiscal, controlando el
endeudamiento de las regiones, puede evitar este daño sobre la estabilidad macroeconómica. Además, Gramlich (1993) señala que la
descentralización también puede facilitar las políticas de estabilización si los shocks económicos son asimétricos.
54
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134
CUADRO 7
RESUMEN DE LA EVIDENCIA EMPÍRICA ENTRE DESCENTRALIZACIÓN FISCAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO
Davoodi & 46 países Crecimiento Panel, 1. Gasto de los Recaudación Crecimiento de la En países Los efectos de la
Zou (1998) desarrollados y de renta per efectos gobiernos locales impositiva población, desarrollados no hay política fiscal
en vías de cápita fijos (descontando sobre PIB escolarización en efecto de la dependen más de la
desarrollo transferencias secundaria, renta per descentralización función del gasto
1970-1989 intergubernamentales) cápita inicial, inversión fiscal (DF). Impacto (infraestructuras,
como porcentaje del negativo en los que educación...) o del tipo
gasto público total están en vías de de impuesto que de
desarrollo. quién lo ejecuta
Recaudación
impositiva afecta
negativamente
Woller y 23 países en Crecimiento Panel, 1. Porcentaje de gasto e PIB inicial, inversión, No existe una relación La DF no afecta al
Phillips vías de de renta per efectos ingresos locales sobre escolarización en robusta entre DF y crecimiento
(1998) desarrollo cápita fijos el total de gastos e secundaria, crecimiento. En económico en los
1974-1991 ingresos públicos. crecimiento de la algunas países en vías de
2. Proporción de - población, apertura especificaciones la DF desarrollo
ingresos locales sobre comercial, inflación, de ingresos aumenta
55
(continúa)
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134
Cuadro 7 (continuación)
Xie et al. Estados PIB per capita Series 1. Porcentaje del Ingresos Población activa Efecto negativo del El nivel actual de DF
(1999) Unidos temporales gasto municipal y públicos sobre ajustada por nivel gasto municipal. es consistente con el
1948 – 1994 regional sobre el PIB educativo, Impacto no crecimiento
gasto total inversión, precios significativo del gasto económico. Más
(excluyendo de la energía, regional y de los descentralización
transferencias). apertura comercial, ingresos públicos sería negativa
inflación, índice de totales
Gini
Jin y Zou 30 provincias Crecimiento Panel, 1. Porcentaje del Impuestos Inversión, 1979-1993: La DF del En el caso de China
(2005) chinas 1979- del PIB efectos gastos centrales y población activa, gasto afecta no es necesaria la
1993 y 1994- fijos presupuestarios e locales sobre el apertura comercial negativamente y la de corresponsabilidad
1999 (dos ingresos locales en el PIB e inflación ingresos fiscal: la DF de
regímenes total positivamente. ingresos afecta
fiscales 2. Porcentaje de 1994-1999: La DF del negativamente
diferentes) gastos extra- gasto no afecta y la de
presupuestarios en el ingresos lo hace
total negativamente
Medida de Otras
56
Lin y Liu (2000) 28 provincias Crecimiento del Panel, efectos 1. Tasa de Capacidad Población, inversión, Efecto positivo de la La DF aumenta el
Chinas PIB per cápita fijos retención fiscal medida población rural, DF sobre el crecimiento económico
1970-1993 marginal de los por la media precios agrícolas, crecimiento, sobre a través de una mejor
ingresos locales móvil del PIB reformas agrícolas y todo de la tasa eficiencia asignativa y
2. Tasa de per cápita porcentaje de marginal de no por inducir más
retención media empresas retención inversión
Akai y Sakata 50 estados de Crecimiento del Sección [Link] e Crecimiento La DF del gasto, y Los resultados de
(2002) Estados PIB per cápita cruzada Ingresos locales población, la de la media de la efectos negativos de
Unidos 1992- sobre el total de crecimiento anterior, DF del gasto e estudios anteriores se
1996 gasto - escolarización en ingresos, afecta debieron a muestras
[Link] secundaria, índice de positivamente al con países en vías de
locales propios Gini, patentes, crecimiento. desarrollo y con
sobre el total de apertura comercial, La DF de los muchas diferencias
ingresos variables políticas ingresos no afecta institucionales e
históricas
(continúa)
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134
Cuadro 7 (continuación)
Thiessen 21 países de Crecimiento de Sección 1. Gastos e ingresos Consumo Renta por La DF del gasto Hay una relación de U
(2003) la OCDE y 4 la renta de la cruzada locales sobre el total público y déficit trabajador , tiene un efecto invertida entre DF y
de renta población en 2. Ingresos propios público inversión, positivo sobre el crecimiento, pero aún
media edad de sobre el total de escolarización en crecimiento. La de se está en la parte en
1973-1998 trabajar ingresos locales secundaria, los ingresos y los la que el efecto es
crecimiento de la ingresos propios no positivo. La DF
población, tiene efecto aumenta la inversión y
depreciación, significativo la Productividad Total
indicadores de los Factores
tecnológicos,
inflación, volatilidad
financiera, apertura
comercial
Ebel y Yilmaz 6 países del Crecimiento del Bivariante 1. Ingresos sobre los - - Los ingresos sobre La verdadera DF es la
(2004) este y del PIB per cápita que gobiernos locales los que los que permite a los
centro de deciden gobiernos locales gobiernos locales
Europa 2. Ingresos sobre los deciden afectan decidir sobre los
que gobiernos locales positivamente al impuestos. Y esta
no deciden crecimiento afecta positivamente al
57
(continúa)
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134
Cuadro 7 (continuación)
Otras
Variable Medida de Efecto sobre el
Estudios Muestra Método variables Variables de control Conclusiones
dependiente descentralización crecimiento
fiscales
Iimi (2005) 51 países de Crecimiento del Sección 1. Proporción del gasto Ingresos Libertad política, La DF afecta Se requiere de varios
diverso PIB per cápita cruzada local sobre el total públicos crecimiento de la positivamente al años para que el efecto
desarrollo sobre el población, crecimiento de la DF sobre el
1997-2001 PIB escolarización en económico, aunque el crecimiento sea visible
secundaria, PIB per efecto es pequeño
cápita inicial
Jin et al. 29 provincias Crecimiento del Panel, [Link]ón del gasto PIB per cápita La DF de los ingresos Cunado los gobiernos
(2005 Chinas empleo no efectos local sobre el central en retardado afecta positivamente locales retienen una
1970 - 1999 agrícola y no fijos cada provincia al crecimiento del parte del aumento de
estatal 2. Retención marginal de - empleo, sobre todo la ingresos públicos, la
los ingresos locales tasa de retención DF afecta
marginal positivamente
Stansel 314 áreas Crecimiento de Sección 1. Número de Población inicial, PIB El número de Se centra en la
(2005) metropolitanas la población y cruzada municipalidades por cada per cápita inicial, gobiernos locales y la dispersión horizontal de
de EEUU de ingresos per 100.000 habitantes crecimiento de la no-concentración en poder. Son datos de un
1960 - 1990 cápita 2. Número de distritos población, el centro de las mismo país de modo
escolares por cada - desempleo, empleo ciudades tiene un que se evita
100.000 habitantes manufacturero efecto positivo comparaciones entre
58
Thornton 19 países de la Crecimiento del Sección 1. Ingresos de gobiernos PIB per cápita inicial, Los ingresos públicos Ingresos y gastos
(2007) OCDE 1980- PIB per cápita cruzada sub-nacionales sobre los inversión, locales sobre los que locales no significan DF
2000 que ellos deciden las escolarización en los gobiernos sub- si no implican
bases imposibles o las - secundaria, nacionales tienen autonomía de los
Gemmell et al. (2012) emplean un modelo econométrico más flexible, que permite estimar efectos
de corto plazo diferentes entre países, y en el que encuentran que la descentralización de los impuestos
tiene un efecto positivo sobre el crecimiento económico mientras que la del gasto exhibe un impacto
negativo. Dado que la descentralización actual de los ingresos es inferior a la de los gastos en la gran
mayoría de los países de la OCDE, estos autores concluyen que los efectos económicos positivos se
alcanzan cuando existe corresponsabilidad fiscal por la que los gobiernos locales ejecutan gastos
financiados con ingresos que ellos mismos recolectan.
59
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
61
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
Las mayores tasas de crecimiento económico de Latinoamérica y sus limitados déficit y deudas
públicas constituyen un contexto ideal para desarrollar reformas fiscales de gran alcance. Los cambios
en las políticas fiscales que se producen en momentos de crisis, habitualmente asociadas a una elevada
tensión política y financiera, suelen ser precipitados y pensados para el corto plazo, como argumenta
Boskin (2012). Latinoamérica, por el contrario, se encuentra ahora en una fase relativamente cómoda, en
la que ha logrado en cierto modo desacoplarse del complejo entorno económico en el que se encuentran
sumidos los países de la OCDE. Este es el momento de llevar a cabo reformas en la política fiscal de
largo plazo, orientadas al crecimiento económico y con una menor resistencia de la opinión pública.
Entre los aspectos que más destacan de la situación fiscal de Latinoamérica en relación a los
países más desarrollados de la OCDE es la baja recaudación impositiva. En 2009, el total de ingresos
tributarios de ésta área se situaba en el 19,2% de su PIB, frente al 33,8% de la OCDE (cuadro 8). Los
estabilizadores automáticos de los impuestos en los países Latinoamericanos (0,2) son de la mitad de
magnitud que los de la OCDE (Daude et al., 2010). Esta gran diferencia se explica en la reducida carga
fiscal por los impuestos sobre la renta de las personas y más en concreto por el pequeño tamaño de las
bases imponibles de esta figura en Latinoamérica.
CUADRO 8
a
TOTAL DE INGRESOS TRIBUTARIOS
(En porcentajes del PIB)
La baja presión fiscal relativa de Latinoamérica no está distribuida de forma homogénea entre las
diferentes formas de imposición: sobre los ingresos, seguridad social, nóminas, propiedad y consumo.
En las primeras cuatro figuras Latinoamérica dispone de una recaudación impositiva inferior a la que se
registra en la OCDE. Sin embargo, en la última de ellas, los impuestos sobre el consumo, Latinoamérica
tiene una recaudación que se encuentra en magnitudes muy similares a la de los países desarrollados. En
62
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
concreto, como se observa en el cuadro 9, Latinoamérica tiene unos impuestos sobre el consumo que
representaron un 6,8% de su PIB en 2009, frente al 6,7% de la OCDE. El peso de los impuestos sobre el
consumo, además, ha crecido entre 1990 y 2009 de forma más significativa en esta zona que en el
mundo más desarrollado. Esta evolución de la carga fiscal indirecta, a tenor de la revisión de la literatura
realizada en este informe, es saludable desde la perspectiva de preservar el crecimiento económico.
CUADRO 9
IMPUESTO SOBRE EL CONSUMO
(En porcentajes del PIB)
El gráfico 2 confirma que los impuestos sobre el consumo en Latinoamérica tienen un peso
importante sobre el total de ingresos públicos, incluso por encima del que disponen los impuestos sobre
los ingresos. Esta es una característica que no ocurre en los países de la OCDE, en los que los impuestos
directos (ingresos, seguridad social, nóminas y propiedad) tienen una mayor relevancia que el de los
indirectos (consumo). En cualquier caso, los impuestos sobre los ingresos han aumentado la proporción
que representan sobre el total con el paso de los años, aunque aún continúan por debajo de los del
consumo. Del gráfico 2 también se desprende que desde 1990, los impuestos específicos al consumo han
ido perdiendo relevancia a favor de los generales.
63
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
GRÁFICO 2
ESTRUCTURAS IMPOSITIVAS EN UN GRUPO SELECCIONADO DE PAÍSES DE AMÉRICA LATINA
(Porcentajes sobre el total de la recaudación impositiva)
40
35
30
25
20
15
10
5
0
Ingresos y Seguridad Impuesto Impuestos Impuestos Impuestos Otros
utilidades Social sobre la sobre la generales específicos impuestos
nómina propiedad sobre el sobre el
consumo consumo
En resumen, los ingresos públicos en Latinoamérica son más bajos que en la OCDE y además su
estructura recae en mayor medida en los impuestos al consumo, que son los que menos perjudican el
crecimiento pero también son los más regresivos socialmente, y emplea en menor medida los impuestos
sobre las rentas y los beneficios, que son los que afectan más negativamente a la actividad económica.
No obstante, la revisión de la literatura sobre política fiscal y crecimiento económico ha mostrado que
existe una relación en forma de U invertida, en donde una mayor recaudación de impuestos influye
positivamente en el crecimiento si se dedican a gastos productivos hasta un punto en el que comienza a
afectar negativamente independientemente del uso que se le den. La insuficiencia de los niveles de Gasto
Público en Sanidad, Educación e Infraestructuras en la mayoría de los países de la Región pueden hacer
pensar que Latinoamérica y los Países del Caribe tienen aún margen de maniobra para subir sus
reducidos niveles de presión fiscal con objeto de financiar Gasto Público Productivo destinado
fundamentalmente a Educación, Sanidad e Infraestructuras, generando a su vez incrementos en las tasas
de crecimiento económico estructural a largo plazo.
Es decir, es posible que Latinoamérica se encuentre aún en la parte en la que un incremento de los
impuestos influya positivamente en la actividad económica. El modelo de Barro sitúa la recaudación
impositiva óptima en el 25% del PIB. Por su parte, algunos estudios empíricos concluyen que la OCDE,
con unos ingresos del 33,8% del PIB, se encuentra prácticamente en el punto que maximiza la actividad
económica o quizá lo ha rebasado levemente, porque en la situación actual el efecto de los impuestos
distorsionantes es similar o levemente más negativo que el impacto positivo de los gastos productivos
(Gemmell et al., 2011a).
En suma, Latinoamérica podría aumentar su recaudación de impuestos al rango del 25-30% y lograr
mayores tasas de crecimiento siempre y cuando los fondos se destinen a gastos productivos. El efecto
negativo del aumento de los impuestos, que será pequeño porque Latinoamérica parte de niveles bajos en
donde las distorsiones no serán aún muy elevadas, se verá más que compensado por el impacto positivo de
los gastos productivos, sobre todo porque esta zona aún dispone de un nivel de gasto pequeño en donde las
externalidades sobre la producción privada aún serán altas. Si los nuevos ingresos públicos se destinan a
gastos en seguridad social entonces se incrementará el bienestar social, pero su efecto sobre la actividad
económica sería levemente negativo porque el impacto distorsionante del aumento de los impuestos, por
leve que sea, no se verá compensando por ningún impacto positivo en el crecimiento.
64
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
Otro argumento en favor de incrementar los impuestos estriba en que su baja recaudación puede
suponer un problema para la sostenibilidad de la deuda. Uno de los indicadores que mejor reflejan la
capacidad de un país para devolver su deuda pública es la ratio entre esta última y la recaudación
impositiva y que, por tanto, expresa el número de años de recaudación de impuestos que se precisan para
restituir la deuda. En el caso de Latinoamérica, el ratio es superior a 2,5 (50% de deuda frente a un 19%
de los impuestos) por el 1,95 de países como España.
En cuanto a las figuras impositivas que podrían emplear los países de Latinoamérica para
aumentar los ingresos públicos, las menos distorsionantes son las relativas al consumo y la propiedad.
Los impuestos sobre el consumo ya son elevados en esta zona, aunque aún hay más margen para
incrementarlos. La reducida carga fiscal existente en la región por impuestos sobre la renta de personas
físicas puede hacer pensar que este impuesto podría racionalizarse y elevar su recaudación. Para ello, y
dado que esta figura sí tiene claras consecuencias distorsionantes, Latinoamérica haría bien en aumentar
primero las bases imponibles de este impuesto antes que los tipos impositivos. La estructura de tipos
impositivos que se estableciese debería buscar la reducción de los tipos marginales manteniendo unos
tipos medios suficientes. Para ello, el impuesto que se estableciese debería ser de aplicación general, de
bases imponibles amplias y sin deducciones, bonificaciones y exenciones - que complican el sistema
fiscal, lo hacen menos transparente y más sujeto a las presiones de los grupos de interés que forzarían al
máximo el mantenimiento e introducción de nuevas deducciones-. El último de los impuestos a tocar
sería el de sociedades, pues en un contexto cada vez más globalizado, aumentar este tipo impositivo
podría ahuyentar las inversiones de multinacionales y de las propias empresas del país, con el
consiguiente efecto negativo sobre el empleo, la innovación, la Productividad Total de los Factores
(PTF) y la actividad económica. No obstante, al igual que en el caso del IRPF, las bases imponibles de
los Impuestos sobre Sociedades deberían tener bases imponibles amplias y limpiarse de tratos
diferenciados eliminando bonificaciones, deducciones y exenciones. En general, debería explorarse la
posibilidad para la Región de establecer un impuesto flat tax al estilo Hall y Rabushka. Los países de la
Región deberían mantener tipos medios efectivos por Impuesto sobre Sociedades inferiores a las de otras
áreas económicas (Europa, Norteamérica y Sureste Asiático).
Como se comentó en el momento de evaluar los costes de la imposición, el poder distorsionante
de los sistemas fiscales en buena medida es una variable que depende de la calidad institucional de la
Administración Tributaria encargada de gestionar y administrar el sistema fiscal. Todo esfuerzo
encaminado a reducir el fraude fiscal y a mejorar la valoración del sistema tributario por parte de los
contribuyentes reducirá los costes potenciales de la imposición. Los países Latinoamericanos y del
Caribe deberían dedicar esfuerzos a diseñar administraciones tributarias más eficientes y con
procedimientos de gestión e inspección tributaria en donde la información tributaria fluya entre los
distintos países. La posibilidad de crear un Consorcio de Agencias Tributarias Latinoamericanas es una
posibilidad que debería explorarse.
El aumento de los ingresos públicos debería destinarse a aumentar la dotación y calidad de la
Sanidad y la Educación públicas así como el stock de infraestructuras públicas de transporte y
comunicaciones de Latinoamérica. Los gobiernos tienen que tener en cuenta que la recaudación de
impuestos, sobre todo si gravan las rentas y los beneficios, tiene un efecto distorsionante sobre la
actividad económica, de modo que cada euro recaudado cuesta, en media, entre 20 y 30 céntimos de euro
adicionales por los desincentivos generados —sin tener en cuenta los costes de cumplimiento y
administración (coste marginal de los fondos públicos). Por tanto, el gasto público al que se destine la
recaudación impositiva tendría que generar cerca de un 20-30% de rentabilidad extra para asegurar su
viabilidad económica si aplicásemos unos criterios mínimos de consistencia con un análisis coste-
beneficio. En todo caso, los proyectos de inversión se tienen que analizar de forma individual porque no
todas infraestructuras, ni todos los gastos de sanidad y educación generan la misma productividad, como
señala Boskin (2012).
Los gastos públicos en infraestructuras, sanidad y educación tienen que ir acompasados. De poco
vale construir hospitales si no se dispone de personal cualificado para ofrecer el servicio médico. Una
elevada esperanza de vida incrementa, por su parte, los incentivos a estudiar más tiempo. Unas
infraestructuras de transportes deficientes dificultan que la población rural puede a acceder, finalmente, a
65
CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
los servicios de sanidad y educación. Los efectos de las infraestructuras sobre el crecimiento económico
se visualizan más rápido que el de los gastos de sanidad que a su vez influyen en la actividad económica
antes que los de educación. De ahí que, entre estos tres gastos los de infraestructuras tendrían que tener
una mayor prioridad pues su impacto en el crecimiento permitirá obtener recursos adicionales para
financiar más gastos en sanidad, educación e infraestructuras. En cualquier caso, los gastos en educación
y sanidad también merecen absorber una parte importante de los nuevos recursos aportados por los
aumentos de los impuestos porque cumplen una doble función: son eficientes a la vez que
redistributivos. Es decir que son gastos que contribuyen tanto a aumentar la tasa de crecimiento
económico como al bienestar social y la equidad.
Los gastos en educación destinados a los niveles de primaria y secundaria son más productivos
que los que se dedican a terciaria. La evidencia empírica señala que es prioritario lograr la
universalización en primaria y secundaria inferior antes que aumentar las tasas de matriculación en
secundaria superior o la universidad. De entre los estudios superiores, los países Latinoamericanos
podrían darle mayor relevancia a los relacionados con las ciencias y las ingenierías, tal y como está
haciendo la UE en su estrategia de Educación y Formación 2020. Además es importante que las
administraciones controlen que el aumento del gasto en educación revierte tanto en una mayor tasa de
graduación como en una calidad de la docencia comparable a la de los países punteros en Latinoamérica.
A este respecto, los gobiernos podrían considerar la posibilidad de continuar cooperando con organismos
internacionales como la OCDE en programas como PISA (Programme for International Student
Assessment) o PIAAC (Programme for Internartional Assessment of Adult Competencies), que son
útiles para comparar la calidad de los sistemas educativos entre diferentes países, además de su
evolución en el tiempo.
El aumento de los ingresos y gastos públicos que se propone, tienen que ir acompañado de un
riguroso control del mismo que asegure que este esfuerzo tiene rendimientos económicos y sociales.
Entre las reformas fiscales que Latinoamérica podría implementar para cumplir este objetivo se
encuentra la introducción de reglas fiscales que combinen objetivos de control del déficit público,
sostenibilidad de la deuda, buen uso de los ingresos asociados a aumentos de precios de materias primas
y, sobre todo, la realización de una política fiscal contra-cíclica. El reforzamiento de las instituciones
fiscales llevadas a cabo hace años ya en Chile y Perú, y el más reciente caso de Colombia, son buenos
ejemplos para el resto de la zona (Daude y Melguizo, 2012).
Estas reformas pueden incluir aspectos como la mejora de las estadísticas fiscales, la realización
de presupuestos plurianuales, reglas fiscales que aseguren respuestas automáticas y simétricas a
expansiones o contracciones económicas o la introducción de organismos fiscales independientes. Las
reglas e instituciones fiscales tienen además que permanecer en el tiempo. Daude et al. (2010) señalan
que la mitad de los países que disponía de este tipo de reglas e instituciones que conducían a políticas
fiscales contra-cíclicas las han mantenido durante la crisis económica reciente.
Las reglas e instituciones fiscales firmes y creíbles no tienen por qué ir asociadas siempre a
restricciones en el gasto público, o las necesarias inversiones en infraestructuras. Son, por el contrario,
una garantía de que los mejores procedimientos de formulación de los presupuestos harán que el gasto
sea más eficiente (Carranza et al., 2012). La reforma impositiva a llevar a cabo en Latinoamérica tendría
que lograr unos impuestos más estables, predecibles en su magnitud y transparentes.
Los países de Latinoamérica han desarrollado en esta última década una política fiscal más anti-
cíclica que los de la OCDE, lo que supone un gran avance y explica en alguna medida la buena posición
de la que disfruta esta área. No obstante, algunos de los países latinoamericanos continúan desarrollando
políticas fiscales pro-cíclicas en relación a los gastos públicos discrecionales (Daude et al., 2011), un
aspecto que debería corregirse pues no hay nada más dañino para el crecimiento económico que una
política fiscal pro-cíclica.
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CEPAL - Serie Macroeconomía del Desarrollo N° 134 Política fiscal y crecimiento económico
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Anexo
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Anexo (continuación)
81
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Anexo (conclusión)
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Serie
Macroeconomía del desarrollo .
Números publicados
Un listado completo así como los archivos pdf están disponibles en
[Link]/publicaciones
134. Política fiscal y crecimiento económico. Consideraciones microeconómicas y relaciones macroeconómicas, José
Félix Sanz-Sanz e Ismael Sanz Labrador, (LC/L.3638), 2013.
133 Política tributaria en América Latina: agenda para una segunda generación de reformas, Juan Carlos Gómez Sabaíni y
Dalmiro Morán (LC/L.3632), 2013.
132. Descentralización, inversión pública y consolidación fiscal: hacia una nueva geometría del triángulo, Roberto
Fernández Llera, (LC/L.3622), 2013.
131 La arquitectura financiera mundial y regional a la luz de la crisis, José Antonio Ocampo (LC/L.3584), 2013.
130. Política tributaria para mejorar la inversión en América Latina, Claudio Agostini y Michel Jorratt, (LC/L.3589), 2013.
129. La inversión y el ahorro en América Latina: nuevos rasgos estilizados, requerimientos para el crecimiento y elementos
de una estrategia para fortalecer su financiamiento, Sandra Manuelito y Luis Felipe Jiménez, (LC/L.3603), 2013.
128. Interacciones intergubernamentales entre los impuestos sobre el petróleo y el gas y la protección ambiental, Giorgio
Brosio, (LC/L.3583), 2013.
127. Política fiscal e inversión: Un enfoque sistémico y de crecimiento inclusivo, José María Fanelli, (LC/L.3556), 2013.
126. Elites económicas, desigualdad y tributación, Juan Pablo Jiménez y Andrés Solimano, (LC/L.3552), 2012.
125. La reforma tributaria uruguaya de 2006: algunas consideraciones de economía política y comportamental, Andrés
Rius (LC/L.3550), 2012.
124. Informalidad y tributación en América Latina: Explorando los nexos para mejorar la equidad, Juan Carlos Gómez
Sabaíni y Dalmiro Morán, (LC/L.3534), 2012.
123. Clase media y política fiscal en América Latina, Diego Avanzini, (LC/L.3527), 2012.
122. Crecimiento, empleo y distribución de ingresos en América Latina, Jürgen Weller (LC/L.3516), 2012.
121. Revenue sharing: the case of Brazil’s ICMS, José Manuel Arroyo, Juan Pablo Jiménez and Carlos Mussi
(LC/L.3489), 2012.
120. Estimación de la recaudación potencial del impuesto a la renta en América Latina, Darío Rossignolo (LC/L.3484), 2012.
119. Imposición a la renta personal y equidad en América Latina: Nuevos desafíos, J. C. Gómez Sabaini, J. Pablo Jiménez
y Darío Rossignolo (LC/L.3477), 2012.
118. Tax structure and tax evasion in Latin America, Juan Carlos Gómez Sabaini and Juan Pablo Jiménez (LC/L.3455), 2012.
117. Commodities, choques externos e crescimento: reflexões sobre a América Latina, Ricardo de Medeiros Carneiro
(LC/L.3435), 2012.
116. Fragilidad externa o desindustrialización: ¿Cuál es la principal amenaza de América Latina en la próxima década?,
Roberto Frenkel y Martín Rapetti (LC/L.3423), 2011.
• El lector interesado en adquirir números anteriores de esta serie puede solicitarlos dirigiendo su correspondencia a la Unidad de
Distribución, CEPAL, Casilla 179-D, Santiago, Chile, Fax (562) 210 2069, correo electrónico: publications@[Link].
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