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Análisis de "El Sexto" de José María Arguedas

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BITACORA OBRA EL SEXTO DE JOSE MARIA ARGUEDAS

1- DATOS GENERALES DE LA OBRA:


TITULO : “EL SEXTO”
EDITORIAL : IMPACTO CULTURAL
AUTOR : JOSE MARIA ARGUEDAS
GENERO : NARRATIVO
ESPECIE : NOVELA
ESTRUCTURA : INICIO, NUDO, DESENLACE
ESCENARIO : LOS HECHOS NARRADOS TRANSCURREN EN EL
INTERIOR DE EL SEXTO, UNA PRISIÓN SITUADA EN EL CENTRO DE
LIMA, EN LA AVENIDA BOLIVIA CON ALFONSO UGARTE.
TEMA : La denuncia del horror carcelario, las experiencias del
estudiante universitario Gabriel. En este lugar será testigo de las injusticias y demás
aberraciones que se cometen dentro de una prisión, como el dolor, la angustia, el
sufrimiento y la muerte.

2- BIOGRAFIA DEL AUTOR:


(Andahuaylas, 1911 - Lima, 1969) Escritor y etnólogo peruano, renovador de la
literatura de inspiración indigenista y uno de los más destacados narradores
peruanos del siglo XX.
Sus padres fueron el abogado cuzqueño Víctor Manuel Arguedas Arellano, que se
desempeñaba como juez en diversos pueblos de la región, y Victoria Altamirano
Navarro. En 1917 su padre se casó en segundas nupcias (la madre había muerto tres
años antes), y la familia se trasladó al pueblo de Puquio y luego a San Juan de
Lucanas. Al poco tiempo el padre fue cesado como juez por razones políticas y hubo
de trabajar como abogado itinerante, dejando a su hijo al cuidado de la madrastra y
el hijo de ésta, quienes le daban tratamiento de sirviente.
En 1921 se escapó con su hermano Arístides de la opresión del hermanastro. Se
refugiaron en la hacienda Biseca, donde vivieron dos años en contacto con los
indios, hablando su idioma y aprendiendo sus costumbres, hasta que en 1923 los
recogió su padre, quien los llevó en peregrinaje por diversos pueblos y ciudades de
la sierra, para finalmente establecerse en Abancay. Después de realizar sus estudios
secundarios en Ica, Huancayo y Lima, ingresó en 1931 en la Facultad de Letras de la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima para estudiar literatura. Entre
1932 y 1937 trabajó como auxiliar de la Administración Central de Correos de
Lima, pero perdió el puesto al ser apresado por participar en una manifestación
estudiantil a favor de la República Española.
Tras permanecer alrededor de un año en la prisión El Sexto, fue nombrado
profesor de castellano y geografía en Sicuani, en el departamento de Cuzco, cargo
en que descubrió su vocación de etnólogo. En octubre de 1941 fue agregado al
Ministerio de Educación para colaborar en la reforma de los planes de estudios
secundarios. Tras representar al profesorado peruano en el Congreso Indigenista
Interamericano de Pátzcuaro (1942), reasumió su labor de profesor de castellano en
los colegios nacionales Alfonso Ugarte, Nuestra Señora de Guadalupe y Mariano
Melgar de Lima, hasta que en 1949 fue cesado por considerársele comunista.
En su oficina del Museo de la Cultura Peruana (1960) En marzo de 1947 fue
nombrado Conservador General de Folklore en el Ministerio de Educación,
para posteriormente ser promovido a jefe de la Sección Folklore, Bellas Artes y
Despacho del mismo ministerio (1950-52). En 1953 fue nombrado jefe del Instituto
de Estudios Etnológicos del Museo de la Cultura Peruana, y el mismo año comenzó
a publicar la revista Folklore Americano (órgano del Comité Interamericano de
Folklore, del que era secretario), la cual dirigió durante diez años. A este cargo
sucedieron el de director de la Casa de la Cultura del Perú (1963-1964) y director
del Museo Nacional de Historia (1964-1966), desde los cuales editaría las revistas
Cultura y Pueblo e Historia y Cultura. También fue profesor de etnología y quechua
en el Instituto Pedagógico Nacional de Varones (1950-53), catedrático del
Departamento de Etnología de la Universidad de San Marcos (1958-68) y profesor
en la Universidad Nacional Agraria de la Molina desde 1964 hasta su muerte,
ocurrida a consecuencia de un balazo que se disparó en la sien y que ocasionaría su
fallecimiento cuatro días después. Fue galardonado con el Premio Fomento a la
Cultura en las áreas de Ciencias Sociales (1958) y Literatura (1959, 1962) y con el
Premio Inca Garcilaso de la Vega (1968)

3- INTRODUCCION:

4- PRESENTACION:

5- ARGUMENTO:
El Sexto es una prisión limeña donde Gabriel nos cuenta las experiencias vividas
entre los grupos que se forman ahí dentro. La corrupción, el aspecto sombrío y el
estado en que se encuentran las personas de la prisión en un encierro, viviendo un
constante maltrato y humillación de su dignidad, esta novela es una clara intención
de denuncia donde nos muestra el destino de los presos políticos, de los delincuentes
comunes siendo condenados al encierro y la constante tortura, pero también nos
relata la lucha por sobrevivir del hombre, luchando por tratar de encontrar justicia.
Gabriel ingresa en ella a causa de su actividad como líder estudiantil al ingresar allí
tiene la impresión de a ver ingresado en una cuidad turbulenta y desconocida donde
se encuentra con criminales, maleantes, degenerados, presos políticos, comunistas y
estudiantes donde se distribuye la prisión en tres pisos en el primer piso
encontramos a los vagos y asesinos en el segundo piso a los maleantes no avezados
en tercer piso a los presos políticos. En el encierro Gabriel solo podía escuchar el
ajetreo de la cuidad y el sonido de las campanas de la iglesia y el ruido de
los automóviles y el crucero principal de la cuidad moderna, cuando Gabriel ingresa
a la prisión tiene la fortuna que compartir la celda con Alejandro Cámac un
carpintero de las minas de Morococha y Cerro ex campesino de Sapallanga quien
tenía un ojo enfermo que le supuraba sin pausa y el otro sano que irradiaba luz
convincente, se hicieron muy buenos amigos , dentro de la prisión existía dos
partidos políticos los apristas y los comunistas Cámac era comunista , el
representante del APRA era Luis quien era de Cutervo la tierra de los valientes, uno
de los representantes de los asesinos era puñalada quien comete muchos abusos
con los vagos de la prisión ,cuando Gabriel se da cuenta de estos abusos trata de
denunciarlos pero no le dan la debida importancia, la violencia que se repite una y
otra vez ,la constante tortura, una mala alimentación aunque algunas veces lograron
cambiar algunas cosas, al final no cambia nada, solo queda la esperanza de acabar
algún día con la injusticia donde solo les queda creer, luchar o morir, aun a pesar de
todo los preso tenían recuerdos de los lugares de donde venían algunos eran buenos
y otros eran aterradores, tenían una creencia el recuerdo de un pueblo la música que
siempre tienen presente es lo único que los anima, se vive una tragedia humana
dentro de la prisión porque no se sabe cuándo acabara la injusticia que se comete
dentro y fuera de la prisión, en esta novela nos traslada a la locura humana, a la
desesperación el hambre y la sed se justicia, pero también nos muestra la capacidad
del hombre al luchar contra las adversidades, esta novela nos hace ver escenas que
dejan ver la miseria humana en la viven los presos y así podemos darnos cuenta y
que nadie se preocupa por ellos según el gobierno están cumpliendo un castigo
según la ley privándolos de su libertad alejándolos de la cuidad, en el mundo
jamás podremos tener paz sino se aplica la verdadera justicia.

6- RESUMEN Y DIBUJOS:
La novela comienza con el ingreso del joven Gabriel a la prisión de El sexto,
en pleno centro de Lima, donde oye los cánticos de los presos políticos: los apristas
cantan a todo pulmón «La /marsellesa aprista» y los comunistas el himno de «La
Internacional». Gabriel es un estudiante universitario involucrado en una protesta
contra la dictadura que rige al país y por ello es conducido al pabellón destinado a
los presos políticos, situado en el tercer piso del penal. Es introducido en una celda,
que compartirá en adelante con Alejandro Cámac Jiménez, un sindicalista minero de
la sierra central, preso por comunista.
Cámac se convierte para Gabriel en el guía y consejero en ese submundo donde se
encuentra «lo peor y lo mejor del Perú». La cárcel está dividida en tres niveles: en el
primer piso se encuentran los delincuentes más peligrosos y prontuariados; en el
segundo están los delincuentes no avezados (violadores, ladrones primerizos,
estafadores, etc.) y en el tercero se encuentran, como ya queda dicho, los presos
políticos. Gabriel va conociendo uno por uno a los presidiarios. Pedro es el líder de
los comunistas y Luis el de los apristas; estos últimos son los más numerosos (más
de 200, frente a 30 comunistas).
Destacan también el aprista Juan o «Mok’ontullo» y el comunista Torralba.
Otros «políticos» como el «Pacasmayo» y el piurano Policarpo Herrera se
consideran apolíticos y aducen estar en prisión por venganzas personales. De entre
los delincuentes del piso inferior Gabriel conoce a los que son los amos del Sexto:
Maraví, el negro Puñalada y el Rosita, este último era homosexual.
Otro grupo lo conforman los vagos, algunos de los cuales son pintorescos, como el
negro, pero otros son verdaderos espantajos humanos, víctimas de la burla y el
sadismo de los más avezados, como el Pianista, el japonés y el Clavel un
homosexual que era prostituido y violado por los presos, es encerrado por Puñalada
en una celda obligándolo a prostituirse, todo ello con la complicidad de los guardias
y las autoridades penitenciarias. Clavel termina por enloquecer.
Otra escena nos permite conocer el alma bondadosa de Gabriel. Cuando el Pianista
agoniza en el pasillo víctima de los maltratos sufridos, Gabriel, con ayuda de
«Mok’ontullo», lo recoge, lo regresa a su celda y lo abriga con su ropa.
Inesperadamente se acerca el Rosita ofreciendo ayuda y protección al Pianista. Pero
éste aparece muerto al día siguiente y algunos presos acusan a Gabriel de ser
responsable de su muerte, presumiendo que las ropas que le regaló habían atraído la
codicia de los vagos quienes en el forcejeo para quitárselas lo habrían ahorcado.
Esto provoca una disputa entre apristas y comunistas; los primeros acusan a los
segundos de provocar el incidente, para enredar a «Mok’ontullo» con Rosita, y así
ensuciar la trayectoria de quien era considerado como la esperanza del partido, por
su juventud y entusiasmo. Este incidente provoca una serie de discusiones entre los
militantes de cada partido.
Los apristas se consideran los verdaderos representantes del pueblo peruano y
acusan a los comunistas de estar al servicio de Moscú; por su Mientras tanto, el
Clavel continúa siendo prostituido en su celda, lo que conmueve y repugna a los
presos políticos. El más afectado es «Pacasmayo», quien para colmo es presa de una
extraña enfermedad que le hace enrojecer el rostro, ante la indiferencia del médico
de la prisión, quien se limita a decirle que solo es un mal pasajero. El piurano
también demuestra abiertamente su aversión hacia todos los actos homosexuales y
de violencia sexual que se practican en la cárcel. Los líderes de los presos políticos
se ponen de acuerdo y solicitan una entrevista con el Comisario del penal; asimismo
le envían un petitorio donde exigen que se ponga fin al tráfico sexual y se trasladen
a otra prisión al Puñalada, Maraví y Rosita. Firman la solicitud Pedro, Luis y
Gabriel (este último en nombre de los universitarios e independientes). El Comisario
llama a todos ellos a su despacho; luego de leer el petitorio, lo rechaza iracundo,
aduciendo que la cárcel era precisamente para eso, para que los presos se jodieran
entre ellos, y que debían estar más bien agradecidos los políticos de que no fueran
encerrados en el primer piso, lo cual sería, según él, el verdadero castigo, por
traidores a la patria. Luis y Gabriel no se contienen y responden digna y
airadamente; ante lo cual el Comisario llama a los guardias y ordena que los golpeen
y los devuelvan a sus celdas.
Poco después fallece Alejandro Cámac en brazos de Gabriel. En los últimos días su
salud se había quebrantado y perdido la visión de un ojo. Todos los políticos,
apristas y comunistas rinden homenaje a quien consideran un gran luchador social.
Pedro da un vibrante discurso. El cadáver es sacado y los presos lo despiden
cantando a toda voz sus himnos respectivos. El teniente es enviado a acallar a los
presos, pero no logra su cometido. La muerte de Cámac coincide con la del japonés,
víctima del hambre y los golpes; ambos cuerpos son sacados del penal en el mismo
camión.
Otro suceso que conmueve a Gabriel es el ocurrido en torno a Libio Tasaico, un
muchacho serrano y sirviente, de 14 años, quien llega a la cárcel acusado por su
patrona de robarle una joya costosa. Esa misma noche Puñalada y otros negros
violan al muchacho, quien amanece llorando esconsoladamente.
Gabriel trata de calmarlo; lo lleva a su celda y le cuenta sobre la vida de su
pueblo situado también en las serranías, donde los hombres son valientes y no lloran
a pesar de latiguearse en las festividades patronales. Libio siente entonces alivio al
encontrar a una persona que le habla con el idioma del corazón. Poco después la
patrona del muchacho avisa que ya encontró la joya perdida y pide que le entreguen
a libio, pero éste no quiere regresar donde ella.
Gabriel le convence entonces para que se vaya de la prisión y lo despide
afectuosamente, dándole la dirección de un amigo donde lo alojarían y darían
trabajo.
Este último incidente convence a Gabriel que el negro Puñalada debía morir y pide
al Piurano que lo asesine. El piurano promete hacerlo y se consigue un enorme
cuchillo. Una noche, Gabriel escucha los gritos de Pacasmayo; al asomarse por la
baranda, lo ve arrojarse desde lo alto contra las rejas de la celda del Clavel,
rompiéndose el cuello. No repuesto de la impresión, al poco rato Gabriel escucha al
Puñalada gritando de dolor y lo ve desplomarse sangrando, con un enorme corte en
el cuello. Gabriel cree al principio que es obra del piurano, pero éste se acerca y le
asegura que otro se le había adelantado. El teniente, el cabo y los guardias irrumpen
y encuentran al negro exhibicionista con un cuchillo en la mano; asumen que es el
asesino del parte, los comunistas acusan a los apristas de ser intrigantes y actuar solo
como instrumentos de la clase oligárquica para frenar la revolución auténtica. Ante
tal discusión, Gabriel no tiene reparos en decir abiertamente que no comulga con
ideologías y disciplinas politizadas que, según él, limitan la libertad natural del ser
humano. Los demás comunistas le responden que es un idealista y soñador, y que le
faltaba compenetrarse más con la doctrina del partido.

Mientras tanto, el Clavel continúa siendo prostituido en su celda, lo que conmueve y


repugna a los presos políticos. El más afectado es «Pacasmayo»,
quien para colmo es presa de una extraña enfermedad que le hace enrojecer el
rostro, ante la indiferencia del médico de la prisión, quien se limita a decirle que
solo es un mal pasajero. El piurano también demuestra abiertamente su
aversión hacia todos los actos homosexuales y de violencia sexual que se practican
en la cárcel. Los líderes de los presos políticos se ponen de acuerdo
y solicitan una entrevista con el Comisario del penal; asimismo le envían un
petitorio donde exigen que se ponga fin al tráfico sexual y se trasladen a otra
prisión al Puñalada, Maraví y Rosita. Firman la solicitud Pedro, Luis y Gabriel
(este último en nombre de los universitarios e independientes). El Comisario
llama a todos ellos a su despacho; luego de leer el petitorio, lo rechaza iracundo,
aduciendo que la cárcel era precisamente para eso, para que los presos se jodieran
entre ellos, y que debían estar más bien agradecidos los políticos de que no fueran
encerrados en el primer piso, lo cual sería, según él, el verdadero castigo, por
traidores a la patria. Luis y Gabriel no se contienen y responden digna y
airadamente; ante lo cual el Comisario llama a los guardias y ordena que los golpeen
y los devuelvan a sus celdas.
Poco después fallece Alejandro Cámac en brazos de Gabriel. En los últimos
días su salud se había quebrantado y perdido la visión de un ojo. Todos los políticos,
apristas y comunistas rinden homenaje a quien consideran un gran
luchador social. Pedro da un vibrante discurso. El cadáver es sacado y los presos lo
despiden cantando a toda voz sus himnos respectivos. El teniente es enviado a
acallar a los presos, pero no logra su cometido. La muerte de Cámac coincide con la
del japonés, víctima del hambre y los golpes; ambos cuerpos son sacados del penal
en el mismo camión.
Otro suceso que conmueve a Gabriel es el ocurrido en torno a Libio Tasaico, un
muchacho serrano y sirviente, de 14 años, quien llega a la cárcel acusado por su
patrona de robarle una joya costosa. Esa misma noche Puñalada y otros negros
violan al muchacho, quien amanece llorando desconsoladamente.
Gabriel trata de calmarlo; lo lleva a su celda y le cuenta sobre la vida de su pueblo
situado también en las serranías, donde los hombres son valientes y no lloran a pesar
de latiguearse en las festividades patronales. Libio siente entonces alivio al
encontrar a una persona que le habla con el idioma del corazón. Poco después la
patrona del muchacho avisa que ya encontró la joya
perdida y pide que le entreguen a libio, pero éste no quiere regresar donde ella.
Gabriel le convence entonces para que se vaya de la prisión y lo despide
afectuosamente, dándole la dirección de un amigo donde lo alojarían y darían
trabajo.
Este último incidente convence a Gabriel que el negro Puñalada debía morir y
pide al Piurano que lo asesine. El piurano promete hacerlo y se consigue un enorme
cuchillo. Una noche, Gabriel escucha los gritos de Pacasmayo; al asomarse por la
baranda, lo ve arrojarse desde lo alto contra las rejas de la celda del Clavel,
rompiéndose el cuello. No repuesto de la impresión, al poco
rato Gabriel escucha al Puñalada gritando de dolor y lo ve desplomarse sangrando,
con un enorme corte en el cuello. Gabriel cree al principio que es
obra del piurano, pero éste se acerca y le asegura que otro se le había adelantado. El
teniente, el cabo y los guardias irrumpen y encuentran al negro
exhibicionista con un cuchillo en la mano; asumen que es el asesino del Puñalada y
lo arrestan. También llevan como testigos a Gabriel y al piurano;
Gabriel cuenta a los policías que Pacasmayo se quitó la vida al no poder soportar el
abominable espectáculo del muchacho prostituido, pero el cabo supone que el
motivo más probable sería un sentimiento de celos por el maricón, lo cual indigna a
Gabriel y al piurano. Ambos son devueltos a la cárcel, pero cuando atraviesan el
patio se les acerca «el Pato», un inspector,
quien pistola en mano amenaza al piurano y lo insulta, llamándolo cholo asqueroso.
«El Pato» era un soplón o delator al servicio del gobierno y como tal odiado por los
presos políticos; el piurano no soporta la ofensa y con un
movimiento veloz saca su cuchillo y le da un tajo en el cuello. «El Pato» se
desploma muerto ante la estupefacción de todos. Gabriel sube al tercer piso y
anuncia a toda voz el suceso; todos celebran y dan vivas al piurano. El relato
termina cuando, al amanecer siguiente, Gabriel despierta al escuchar una voz
que llamaba a los presos desde la puerta de la prisión, imitando al Puñalada.
Era un negro joven, que relevaba así al amo fallecido.

7- MENSAJE:
Arguedas define a "El Sexto" como una escuela del vicio, pero a la vez como
una escuela de generosidad. Y es que en ese lugar el escritor encontró lo peor
que la sociedad ha producido, pero a la vez la esperanza de quienes luchaban por
cambiarla, sufriendo no solo la privación de la libertad sino torturas y sufrimientos.
Al margen de las disputas doctrinarias que se dan entre los presos políticos, existe
ideales comunes que en determinados momentos hermana a todos ellos: la lucha
contra una dictadura totalitaria y el deseo por implantar en el país la justicia social.
Además, Arguedas nos da conocer las distintas vivencias de cada personaje,
dejándonos el mensaje de que en la cárcel hay un mundo de injusticias autoritarismo
que ciertas personas tratan combatir y enfrentar a pesar de lo difícil que es por el
abuso del poder que la mayoría ejerce en esta cárcel contra los más débiles.
Mostrándonos así que la valentía es algo que vive a pesar de las adversidades y
dificultades que se vive en este lugar.

8- HECHOS PRINCIPALES:

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