Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
CONSEJO DE ESTADO
SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
SECCIÓN TERCERA
SUBSECCIÓN C
Magistrado Ponente: JAIME ENRIQUE RODRÍGUEZ NAVAS
Bogotá, D.C., trece (13) de marzo de dos mil veinticuatro (2024)
Radicado número: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandantes: Jorge Trujillo Solarte y otros
Demandada: Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional
Referencia: Medio de control de reparación directa
Tema. Responsabilidad del Estado por daños sufridos por miembros de la fuerza pública. Subtema
1. Elementos de la Responsabilidad. Subtema 2. Falla en el servicio. Subtema 3. Causal de
exoneración del hecho de un tercero-no acreditada. Subtema 4. Indemnización de perjuicios.
SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
La Subsección resuelve el recurso de apelación interpuesto por las partes en contra
de la sentencia proferida el 19 de noviembre de 2015 por el Tribunal Administrativo
de Cundinamarca, que accedió parcialmente a las pretensiones de la demanda.
I. SÍNTESIS
La Estación de Policía de Puerto Rico-Meta, el 10 y el 12 de julio de 1999, fue objeto
de un ataque por parte de las FARC, ataque que culminó con el secuestro del
entonces subintendente Jorge Trujillo Solarte, junto con otros 27 compañeros.
Solarte, quien fue liberado el 2 de abril de 2012, viene a este contencioso con
aducción del sufrimiento de un daño antijurídico cuyas secuelas pide que sean
reparadas por la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional, en la medida en
que el servicio habría incurrido en omisión de las medidas de apoyo antes y durante
el ataque, que hubieran evitado su secuestro.
II. ANTECEDENTES
2.1. La demanda1
Jorge Trujillo Solarte, en nombre propio y en representación de su hija menor Lorgia
Sophia Trujillo Pineda; Jaime Trujillo Vega; María Oliva Solarte Quintero; Hernán,
Jaime y Patricia Trujillo Solarte, presentaron demanda en ejercicio del medio de
control de reparación directa, con la pretensión de que se declare responsable a la
Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional, por los perjuicios causados por el
secuestro del primero de los nombrados, por un tiempo de 12 años, 9 meses, luego
del ataque a la Estación de Policía de Puerto Rico – Meta, por parte de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia-FARC.
Como indemnización, la víctima directa solicitó, por concepto de lucro cesante, la
suma de $581.209.787,80 y 2000 SMLMV, tanto por perjuicios morales, como por
“alteración grave a las condiciones de existencia para el secuestrado”. A su
1 Demanda, folios 13 a 48, cuaderno 1.
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Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
demanda, y con la pretensión de que les sean indemnizados los mismos perjuicios
inmateriales objeto del petitum de la víctima directa, se sumaron varias personas
que aducen su condición de hermanos, padre e hija de aquella.
2.2. Trámite procesal relevante en primera instancia
El Tribunal Administrativo de Cundinamarca, el 12 de mayo de 2014, admitió la
demanda2. Notificada la decisión3 y corridos los traslados de ley, la entidad
demandada presentó su escrito de contestación de la demanda.
La Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional4 contestó la demanda y se
opuso a las pretensiones deprecadas por la parte demandante. Argumentó que el
daño no era antijurídico, en la medida en que el secuestro fue un hecho
desafortunado presentado dentro del espectro de las funciones de los miembros de
la fuerza pública, pues ocurrió como consecuencia de la concreción de un riesgo
contingente que voluntariamente asumió la víctima. Sostuvo que los profesionales
de la Policía Nacional se encuentran amparados por un régimen especial que cobija
el riesgo que ellos asumen al momento de su incorporación -indemnización a for
fait-, por lo que al recibir tal resarcimiento “no son merecedores de una
indemnización de los perjuicios materiales por lucro cesante en un 100% de lo que
devengaba con una pensión”. Advirtió que, a partir de la información recibida del
ataque que manifiesta la actora, no se puede establecer o inferir la inminencia del
ataque o la existencia de una amenaza de tal envergadura, pues este fue
sorpresivo, intempestivo e irresistible, dado que obedeció a un hecho al margen de
la ley. Propuso estas excepciones: i) hecho de un tercero; y ii) falta de legitimación
en la causa por pasiva, en la medida en que de los hechos se desprende la
responsabilidad de un tercero -la guerrilla-;
El juez de primera instancia celebró audiencia inicial el 2 de marzo de 20155, en la
que: i) verificó que no había circunstancia alguna constitutiva de nulidad procesal
que invalidara las actuaciones surtidas hasta ese momento; ii) declaró no probada
la excepción de falta de legitimación en la causa por pasiva -las partes no
expresaron desacuerdo alguno con dicha determinación-; iii) fijó el objeto del
litigio precisando el Despacho que tal delimitación guarda relación con la supuesta
omisión de los deberes de la entidad demandada “POLICÍA NACIONAL- respecto
del secuestro del que fue objeto el señor JORGE TRUJILLO SOLARTE a raíz del
ataque perpetrado por grupos subversivos a la estación de la Policía de Puerto Rico-
Meta, los días 10, 11 y 12 de junio (sic) de 1999, así como con los consecuenciales
perjuicios derivados de esta situación”: -decisión que no fue recurrida por las partes;
iv) agotó la etapa conciliatoria regulada en el artículo 180 de la Ley 1437 de 2011,
sin éxito; y v) abrió la etapa de pruebas.
Celebrada la audiencia de pruebas6, se incorporaron aquellas decretadas, y en su
momento se pusieron en conocimiento de las partes. Seguidamente, el Tribunal
corrió traslado7 a las partes para que alegaran de conclusión, como en efecto
ocurrió8; y al Ministerio Púbico para que emitiera su concepto, el cual guardó
silencio.
2 Auto admisorio de la demanda. Folios 52 y 53, cuaderno 1.
3 Diligencias de notificación. Folios 219 a 229, cuaderno 1.
4 Contestación a la demanda de la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional. Folios 92 a 115, cuaderno 1.
5 Acta de audiencia inicial y cd. Folios 180 a 185, cuaderno 1.
6 Celebrada el 14 de septiembre de 2015. Actas de audiencia de pruebas y cd, folios 247 a 249, cuaderno 1.
7 Decisión que corrió traslado para alegar de conclusión en primera instancia. Folio 249, cuaderno 1.
8 Alegatos de conclusión de la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional en primera instancia, folios 250 a
261, cuaderno 1. Alegatos de conclusión del demandante en primera instancia, folios 302 a 318, cuaderno 1.
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2.3. La sentencia recurrida
El Tribunal Administrativo de Cundinamarca profirió sentencia el 19 de
noviembre de 20159, en la que declaró responsable a la Nación-Ministerio de
Defensa-Policía Nacional por el “secuestro” del que fue víctima el señor Jorge
Trujillo Solarte, con ocasión a los hechos ocurridos el 10, 11 y 12 de julio de 1999,
en Puerto Rico-Meta, cautiverio que se extendió por más de 12 años.
El a quo consideró que, si bien los daños sufridos por el señor Jorge Trujillo Solarte
se encontraban cubiertos por el régimen laboral pertinente (indemnización a for fait),
lo cierto era que en determinados eventos podía declararse la responsabilidad
patrimonial de la entidad, cuando, entre otros casos, la situación fue consecuencia
de una falla en el servicio, como ocurrió en el caso bajo estudio, en cuanto la entidad
demandada tuvo conocimiento de que las FARC planeaban atacar la Estación de
Puerto Rico y no adoptó las medidas necesarias para apoyar al personal de policía
y así lograr repeler el ataque. Puso de presente que se denotó la existencia de una
conducta reprochable por parte de la Policía Nacional, “al observarse de la simple
confrontación de los hechos y sin valorar las estrategias militares adoptadas, por no
ser de competencia de este juez administrativo, al observarse (sic) que el ataque
guerrillero se produjo aproximadamente a las 6 de la mañana del 10 de julio de
1999, y el apoyo militar haya llegado al lugar de los acontecimientos solo hasta el
día 13 de julio de ese misma anualidad”, acciones que no resultaron suficientes,
ni oportunas.
Por otra parte, el Tribunal de primera instancia consideró que no se configuró la
causal de exoneración de la responsabilidad del hecho de un tercero, en el
entendido que el ataque que dio lugar al “secuestro” del demandante no fue
imprevisible, ni irresistible.
Respecto a la indemnización de perjuicios, condenó a la demandada a pagar: i) por
concepto de perjuicios morales, 200 SMLMV para Jorge Trujillo Solarte (víctima
directa), 150 SMLMV para cada uno de los padres, 150 SMLMV para la hija y, 80
SMLMV para cada uno de los hermanos; y ii) “por perjuicios a la vida de relación”
200 SMLMV para Jorge Trujillo Solarte, 150 SMLMV para cada uno de los padres,
150 SMLMV para la hija y negó las demás pretensiones de la demanda.
En cuanto al lucro cesante deprecado indicó que, en virtud a la Resolución 3081 de
1999, los salarios de la víctima directa fueron pagados a sus beneficiarios (75% se
pagaba a los familiares y el 25% se guardaba para la víctima directa, con el fin de
entregárselo cuando recobrara la libertad), por lo tanto, no había lugar al
reconocimiento de tal emolumento.
Por último, la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional, entidad vencida en
primera instancia, fue condenada en costas, para lo cual se fijó como agencias en
derecho, la suma de $9.343.075.
2.4. El recurso de apelación
2.4.1. La parte demandante, interpuso recurso de apelación10, contra la decisión
de primera instancia con la finalidad de que esta Corporación aumente la
indemnización por concepto de perjuicios inmateriales y reconozca el lucro cesante
a favor de la víctima directa.
9 Sentencia de primera instancia, folios 319 a 329, cuaderno principal.
10 Recurso de apelación interpuesto por la parte actora. Folios 335 a 345, cuaderno principal.
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En lo relativo a los perjuicios morales afirmó que, en atención “del infernal secuestro
que vivió el señor Trujillo Solarte y su familia”, las víctimas se merecen los topes
indemnizatorios establecidos en el artículo 97 del Código Penal. Puso como ejemplo
el caso “similar de Mapiripan Meta” (sin individualizar la sentencia a la que hacía
referencia), en el que a pesar que los militares no cometieron la masacre allí
perpetrada “se condenó al General Uscáteguí a 37 años de prisión y Ejército (sic)
por su posición de garante frente a esa población”. Argumentó que, si para el caso
de una privación de la libertad en establecimiento carcelario la jurisprudencia
nacional ha reconocido por concepto de daños morales 1000 SMLMV, con mayor
razón esa cantidad la merecen los policías secuestrados por los grupos al margen
de la ley.
En lo concerniente a los perjuicios de “daño por alteración grave a las condiciones
de existencia”, la parte actora manifestó que debido a que se acreditó que el señor
Jorge Trujillo Solarte sufre quebrantos sicológicos y siquiátricos, motivo por el cual
fue retirado del servicio por disminución de la capacidad laboral, merece una
indemnización por 400 SMLMV por este concepto.
Por último, a juicio del actor, el perjuicio reclamado por lucro cesante, debe ser
reconocido porque el pago de su salario a los familiares fue realizado por voluntad
de la administración y, en todo caso, no era posible afectar más del 50%, sin
embargo, se hizo en un porcentaje del 75%.
2.4.2. La Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional, interpuso recurso de
apelación11, en contra de la sentencia de primera instancia, con el fin de que esta
Corporación profiera su revocación y, en su lugar deniegue las pretensiones de la
demanda. El recurso se sustentó en los siguientes cargos:
A juicio de la entidad demandada, lo ocurrido fue consecuencia de la materialización
de un riesgo propio del servicio cubierto por el régimen laboral pertinente, sin que
se acreditara falla en el servicio, pues si bien tuvo la información sobre posibles
ataques al municipio de Puerto Rico, lo cierto era que se desconocía su fecha y
hora. Aunado a esto, advirtió que durante el ataque se brindó el apoyo requerido,
no obstante, se configuró el hecho exclusivo y determinante de un tercero, en la
medida en que el ataque fue sorpresivo, irresistible y de imposible detección.
Por último, indicó que aunque no estaba demostrada la falla, tampoco eran de recibo
las argumentaciones planteadas en cuanto a la tasación de perjuicios, pues al
asunto debió aplicarse la sentencia del 24 de agosto de 2014, proferida por el
Consejo de Estado, en la que se establecieron los topes indemnizatorios en materia
de privación injusta de la libertad y no debió tenerse en cuenta la sentencia del 23
de septiembre de 2013, que estableció la tasación de perjuicios conforme al artículo
97 del Código Penal cuando el daño se haya causado con ocasión de un delito
penal.
2.5. Trámite relevante en segunda instancia
Esta Corporación, el 19 de abril de 2016, admitió el recurso de apelación
interpuesto12; y, el 25 de abril de 2018, corrió traslado a las partes para que
alegaran de conclusión y al Ministerio Público para que emitiera su concepto13.
11 Recurso de apelación interpuesto por la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional. Folios 346 a 363,
cuaderno principal.
12 Auto admisorio del recurso de apelación. Folio 405, cuaderno principal.
13 Auto que corrió traslado para alegar de conclusión en segunda instancia. Folio 419, cuaderno principal.
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La parte actora en sus alegaciones conclusivas14, insistió en su postura
planteada en la primera instancia de este contencioso. El Ministerio público, por su
parte, presentó el respectivo concepto15. La entidad demandada guardó silencio16.
2.6. Impedimento por parte del magistrado Nicolas Yepes Corrales
Mediante escrito del 22 de abril de 2019 el magistrado Nicolás Yepes Corrales
manifestó estar incurso en causal de impedimento por haber rendido concepto en
este proceso, en calidad de agente del Ministerio Público. Dicho impedimento se
declaró fundado mediante auto proferido por el magistrado ponente, el 29 de julio
de 201917, toda vez que el consejero se encontraba incurso en la causal establecida
en el numeral 12 del artículo 141 del Código General del Proceso, en consecuencia,
el magistrado ponente avocó el conocimiento de la acción para ser resuelto en Sala
dual.
2.7. Solicitud de acumulación
La Magistrada Marta Nubia Velásquez Rico, en auto del veintidós (22) de abril de
dos mil veinte (2020)18, dentro del expediente identificado con el radicado 25000-
23-36-000-2014-00610-01 (56834), solicitó que la Secretaría de la Sección Tercera
emitiera la certificación de que trata el artículo 150, inciso 5 del Código General de
Proceso, sobre los siguientes procesos:
• Radicación No. 25000-23-36-000-2014-00763-01 (57972); cuyo ponente es
el Magistrado Nicolás Yepes Corrales.
• Radicación No. 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822); que se tramita
en este Despacho.
Expedidas las certificaciones y surtidos los trámites de rigor, el magistrado ponente,
mediante auto del 29 de octubre de 202119, negó la solicitud de acumulación, toda
vez que, a pesar de que las pretensiones de los procesos aludidos se habían podido
formular en una misma demanda, la solicitud de acumulación no se presentó antes
de que se fijara fecha para la celebración de la audiencia inicial20.
III. PROBLEMAS JURÍDICOS
3.1. En el caso bajo estudio, el recurso de apelación fue presentado por ambas
partes, evento en el cual el juzgador de segunda instancia podrá resolver sin
limitaciones, tal como lo establece el artículo 328 del CGP.
14 Alegatos de conclusión del demandante en segunda instancia. Folios 432 a 437, cuaderno principal.
15 Concepto del Ministerio Público, folios 421 a 431, cuaderno principal. El Ministerio Público consideró que la
sentencia de primera instancia debía ser confirmada en cuanto a la responsabilidad de la Nación-Ministerio de
Defensa-Policía Nacional. Sin embargo, respecto a los perjuicios morales consideró que debía reconocerse 200
smlmv a la víctima directa, a sus padres y a su hija; y 100 smlmv para sus hermanos. En lo relativo al “daño a
la vida de relación” indicó que lo procedente era reconocer 100 smlmv para la víctima directa y revocar la suma
reconocida para los demás miembros. Por último, en lo que atañe al lucro cesante negado, sostuvo que lo
correcto era confirmar dicha negativa, pues no se acreditó el no pago del salario.
16 Constancia secretarial. Folio 439, cuaderno principal.
17 Folios 442 y 443, cuaderno principal.
18 Índice No. 19 del Exp 56834 en el Sistema de Gestión Judicial (Samai).
19 Indice No. 52 del expediente digital en el Sistema de Gestión (Samai)
20 Se pone de presente que el proceso radicado 25000-23-36-000-2014-00610-01 (56834) la Subsección A de
la Sección Tercera de esta Corporación, profirió sentencia el 29 de julio de 2022, en la cual confirmó
parcialmente la decisión de primera instancia, pues declaró extracontractualmente responsable a la Nación-
Ministerio de Defensa-Policía Nacional, pero disminuyó el monto de los perjuicios reconocidos.
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
El demandante cuestionó la decisión de primera instancia con el fin de que se
aumente la indemnización por perjuicios inmateriales y se reconozca el lucro cesante
a favor de la víctima directa. Por su parte, la entidad demandada consideró que los
hechos ocurridos fueron consecuencia de la materialización de un riesgo propio del
servicio cubierto por el régimen laboral pertinente, sin que se observara una falla en el
servicio e insistió en la configuración del hecho de un tercero; sin perjuicio de ello,
también cuestionó el reconocimiento de perjuicios. Conforme a lo anterior, no existe
discusión en cuanto a la existencia del ataque perpetrado a la Estación de Policía del
municipio de Puerto Rico, el 10, 11 y 12 de julio de 1999, par parte de las FARC, como
tampoco, de que con ocasión de esos hechos se produjo el secuestro de varios
uniformados, entre ellos el subintendente Jorge Trujillo Solarte, quien permaneció en
cautiverio hasta el 2 de abril de 2012 y fue reintegrado a sus funciones el 4 de abril del
mismo año. Siendo así, la Sala entiende que no está se está cuestionando el daño y,
en consecuencia, concentrará su análisis en la imputación y el reconocimiento de
perjuicios, por ser estos los dos asuntos que, conforme a los recursos verticales
impetrados, son del resorte de la segunda instancia.
Decantado lo anterior la Sala se ocupará de resolver de manera sucesiva los
siguientes problemas jurídicos:
¿El daño antijurídico que sufrieron los actores como consecuencia del secuestro del
subintendente de la Policía Jorge Trujillo Solarte, producido en el contexto de la
incursión de un grupo guerrillero en el municipio de Puerto Rico - Meta, le es
imputable a la Nación-Ministerio de Defensa-Policía Nacional?
¿Probó la demandada la causal eximente de responsabilidad del hecho de un
tercero?
Solventados los anteriores problemas, y en caso de llegar a obtenerse una
respuesta afirmativa al primero de ellos y negativa al segundo,, la Sala deberá, en
sede de reconocimiento de perjuicios, analizar la procedencia de los mismos, en
tanto se encuentren demostrados y acordes con los criterios jurisprudenciales de la
Corporación en esa materia.
IV. CONSIDERACIONES
4.1. Competencia
La Sala resolverá el problema atinente al fondo del litigio, habida consideración de
la competencia que le asiste para ello, según los artículos 15021 y 152.622-23 del
CPACA.
4.2. Vigencia del medio de control.
21 CPACA. “Artículo 150. El Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso Administrativo conocerá en segunda
instancia de las apelaciones de las sentencias dictadas en primera instancia por los tribunales administrativos
[…]”.
22 CPACA. “Artículo 152. Los Tribunales Administrativos conocerán en primera instancia de los siguientes
asuntos: […] 6. De los de reparación directa, inclusive aquellos provenientes de la acción u omisión de los
agentes judiciales, cuando la cuantía exceda de quinientos (500) salarios mínimos legales mensuales vigentes.”.
23 En el presente asunto, la demanda se presentó en el año 2014, año en el que el salario mínimo fue fijado en
$616.000 mediante el Decreto 3068 de 2013. Por lo tanto, los 500 salarios mínimos equivalían a $308.000.000,
cifra superada la pretensión mayor de la demanda de la demanda, fijada en $581.209.787,80. Folio 47, cuaderno
1.
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Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
El literal i) del numeral 2 del artículo 164 del CPACA reguló lo concerniente al ejercicio
oportuno del derecho de acción, en el sentido de indicar que, en materia de reparación
directa, la demanda deberá presentarse “dentro del término de dos (2) años, contados
a partir del día siguiente al de la ocurrencia de la acción u omisión causante del daño,
o de cuando el demandante tuvo o debió tener conocimiento del mismo si fue en fecha
posterior y siempre que se pruebe la imposibilidad de haberlo conocido en la fecha de
su ocurrencia”.
El asunto bajo estudio gira en torno al cautiverio que sufrió el señor Jorge Trujillo
Solarte, el cual se prolongó entre el 12 de julio de 1999 y el 2 de abril de 2012, fecha
desde la cual se debe contabilizar el término de caducidad, por tratarse de una
conducta continuada que cesa con la liberación de la víctima24. Sobre esta base, se
colige que el término de dos años para la presentación oportuna de la demanda inició
a partir del 3 de abril de 2012 y concluía el 3 de abril de 2014, y que, considerando
que la demanda se presentó el 10 de marzo de 2014, esta fue oportuna25.
4.3. Procedencia de la reparación directa cuando concurre en el demandado
la condición de empleador – caso típico miembros de la fuerza pública.
Las personas que se vinculan de manera voluntaria a la Policía Nacional se
encuentran cubiertas por su respectivo régimen laboral, el cual establece los pagos
que proceden ante las distintas contingencias a las que se ven expuestos en el
marco de sus funciones, en relación con su vida, integridad personal o seguridad,
las cuales son voluntariamente asumidas por ellas al ingresar a la institución.
Tal vinculación voluntaria, no implica, per se, que estas personas deban asumir los
daños causados con ocasión o como consecuencia de sus funciones sin
reconocimiento patrimonial alguno, sino que, en principio, solo serán beneficiarios
de las prestaciones o conceptos que el régimen a forfait establezca. Con todo y ello,
si la afectación reclamada es consecuencia de una falla en el servicio o de un riesgo
superior al que de ordinario entraña la prestación de sus servicios, será procedente
la indemnización plena, a través de la pretensión de reparación directa. Al respecto,
esta Subsección ha sostenido:
“Lo anterior, claramente se adecua en lo que la jurisprudencia de esta Corporación
reiteradamente ha denominado como “indemnización a Forfait”26, entendida como
una prestación social de carácter laboral que se reconoce a favor de los miembros de
la fuerza pública cuando padecen lesiones calificadas como graves o mueren con
ocasión del servicio. Es decir, que la lesión o la muerte de la persona se origina por
el riesgo propio de su actividad, de manera que no se asemeja en lo absoluto a la
indemnización de perjuicios decretada en sede judicial, toda vez que la “Pensión a
forfait o indemnización a forfait” se deriva de una relación laboral y en consecuencia
opera por virtud de un mandato legal, mientras que la indemnización de perjuicios
procede cuando se demuestra que la lesión o la muerte se ocasionó por una falla en
el servicio de la administración o porque ésta misma generó una situación de riesgo
mayor para al uniformado. Así pues, dichas figuras no se excluyen entre sí y en
24 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 9
de septiembre de 2015, exp. 200012331000200401512 01 y auto del 10 de febrero de 2016, exp.
50012333000201500934 01; Subsección A, sentencia del 18 de marzo de 2022, expediente 54.346.
25 El demandante presentó solicitud de conciliación el 12 de noviembre de 2013, la cual fue declarada fallida el
12 de diciembre de 2013. Constancia de conciliación, folio 174, cuaderno 2.
26 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Sentencias del 20 de febrero de
1997, Rad.: 11.756; 24 de febrero de 2005, Rad.: 15.125; 3 de mayo de 2007, Rad.: 16.200; 26 de mayo de
2010, Rad.: 19.000; 9 de junio de 2010, Rad.: 16.258; 19 de noviembre de 2012, Rad.: 21.285; 3 de abril de
2013, Rad.: 25.964; 12 de octubre de 2017, Rad.: 43.986 y 24 de mayo de 2018, Rad.: 45.772, entre otras.
7
Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
consecuencia, el reconocimiento de una no afecta en lo absoluto el pago de la otra
“ .
27 28
En el caso del personal de la fuerza pública secuestrado o tomado como rehén,
además de la libertad, puede sufrir daños en su integridad personal, bien sea por
enfermedades o accidentes presentados durante el cautiverio, situaciones de las
que se ocupa el Decreto 1796 de 2000, en cuanto regula lo relacionado con las
incapacidades, indemnizaciones y pensiones por invalidez o muerte pertinentes.
En lo referente a la afectación de la libertad que perdura mientras persista la
condición del secuestro, el mencionado Decreto prescribe el pago del salario -una
parte para sus beneficiarios y otra para la víctima directa cuando quede en libertad,
ascensos durante el tiempo que estén en cautiverio, reconocimiento de todos los
derechos y garantías sociales y prestacionales, así como de una bonificación
mensual especial equivalente a la prima de orden público, cómputo de tiempos
dobles para asignación de retiro o pensión y subsidios de vivienda .
Cuando la inconformidad del miembro de la fuerza pública que estuvo en cautiverio
versa sobre el reconocimiento de los derechos enunciados o no se esté de acuerdo
con su monto o la forma en la que se efectuó el pago, por tratarse de acreencias o
emolumentos laborales, la pretensión procedente será la de nulidad y
restablecimiento del derecho, de conformidad con la jurisprudencia unificada de
esta Corporación, mientras que “los hechos que deban enjuiciarse a la luz de los
elementos previstos en el artículo 90 Superior relativos a la existencia de un daño
antijurídico imputable a una autoridad pública, corresponde al juez (…) de la
responsabilidad del Estado”29.
Así las cosas, la reparación directa se ejercerá en los eventos en los que el
empleado público pretenda indemnizaciones que no se encuentren prestablecidas
en el régimen laboral pertinente y tengan como fuente una acción u omisión de la
entidad que hubiese dado lugar al incidente que causó el daño o un riesgo
excepcional que exceda el derivado del empleo que desempeñan, de ahí que su
reconocimiento no resulte procedente a través de un acto administrativo subjetivo,
sino que depende de una decisión judicial que así lo declare, con fundamento en la
existencia de un daño antijurídico, en los términos del artículo 90 de la Constitución.
En el caso bajo estudio, la Sala advierte que el hecho de que el señor Trujillo Solarte
se hubiera vinculado de manera voluntaria a la Policía Nacional, tal y como lo afirma
la demandada, no implica que por los daños que produjo su cautiverio solo sea
destinatario de los conceptos establecidos en su régimen laboral.
27 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección C, Sentencia del 11
de julio de 2013, Rad.: 31.785 que reiteró lo dicho en Sentencia del 7 de febrero de 1995, Rad.: S-247. “De
suyo, la relación laboral engendra una serie de derechos autónomos, independiente de que el funcionario o sus
causahabientes, herederos o beneficiarios, según el caso, puedan invocar una indemnización plena y ordinaria
de perjuicios en caso de lesión invalidante o de muerte; máxime cuando este resarcimiento pecuniario nada
tiene que ver con esa prestación de servicios subordinados. […] O sea, que a través de ese reconocimiento no
se le está otorgando ninguna indemnización a esas personas, sino simplemente pagándoles unas prestaciones
sociales a las que tienen vocación por razón del nexo laboral de su causante. En cambio, la indemnización de
perjuicios que se les reconoció separadamente en el proceso citado, tiene su origen y fundamento en la falla de
servicio que produjo la muerte del Agente. O sea, que en el primer supuesto la obligación deviene de la ley y
se sustenta en la relación laboral del causante; en el segundo, nace la responsabilidad que le compete a la
Administración Pública en la muerte de aquel, por una falla del servicio. En ese orden de ideas, no es dable el
descuento impetrado por la entidad recurrente”;
28 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección C, sentencia del 7
de octubre de 2020, Exp. 13001-33-31-008-2004-00953-01(46604).
29 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, sentencia de unificación del 13 de julio de 2021,
expediente 05001-33-31-009-2006-00210-01, M.P. William Hernández Gómez
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
4.4. La legitimación en la causa
4.4.1. Por la parte activa la Sala constata que la persona sobre la que recae el
interés jurídico que se debate en este asunto, es Jorge Trujillo Solarte, en la medida
que solicita que se declare la responsabilidad del Estado con ocasión al cautiverio
que fue sometido por más 12 años. Presupuesto que se encuentra acreditado con
la Resolución 03081 del 10 de septiembre de 1999, “por la cual se declara
secuestrado a un personal de la Policía Nacional”, en hechos acaecidos el 10, 11 y
12 de julio de 1999 en el municipio de Puerto Rico.
Se encuentra probado que Lorgia Sophia Trujillo Pineda30 acude en calidad de hija
del señor Jorge Trujillo Solarte; los señores Jaime Trujillo Vega 31 y María Oliva
Solarte Quintero32 son los padres de la víctima directa; y Hernán33, Jaime34 y Patricia
Trujillo Solarte35 son sus hermanos.
4.4.2. Por la parte pasiva, se encuentra legitimada La Nación-Ministerio de
Defensa-Policía Nacional, representada a través del Director de Policía o su
delegado, no solamente porque se trata de los órganos integrantes de la persona
jurídica “Nación” a quienes la parte demandante les atribuyó la responsabilidad por
el daño cuya reparación reclama en este contencioso, sino, porque, está
demostrado que el subintendente Jorge Trujillo Solarte estaba vinculado a la
institución policial y su secuestro se produjo mientras cumplía actividades propias
del servicio [hechos probados 4.3.1. y 4.3.2.].
4.5. Hechos probados
Al plenario se allegó copia de algunas piezas procesales del expediente del proceso
disciplinario interno iniciado contra algunos miembros de la institución policial por la
incursión subversiva en la que se produjo el secuestro de varios integrantes de la
Policía, entre ellos, el Subintendente Trujillo Solarte. Conforme al artículo 174 del
CGP ─aplicable al caso por remisión del artículo 306 del CPACA─, las pruebas
practicadas válidamente en un proceso podrán trasladarse a otro en copia y serán
apreciadas sin más formalidades, siempre que en el proceso de origen se hubieren
practicado a petición de la parte contra quien se aducen o con audiencia de ella.
Comoquiera que el proceso primitivo se dio a instancias de la institución
demandada, será factible su valoración. Ahora, en lo que concierne a las
declaraciones vertidas en dicho proceso, aquellas serán valoradas sin necesidad de
ratificación, pues, de acuerdo con lo previsto en el artículo 222 del CGP, los
testimonios recibidos por fuera del proceso valdrán siempre que la parte contra
quien se aduzcan no solicite su ratificación. Como en el presente asunto dichas
pruebas se dirigen contra la entidad demandada y aquella, pudiendo, no solicitó su
ratificación, serán objeto de valoración, máxime que fueron recabadas a instancias
de dicha parte.
30 Registro civil de nacimiento de Lorga Sophia Trujillo Pineda, indicativo serial 26820549, en donde consta que
su padre es el señor Jorge Trujillo Solarte, folio 3, cuaderno 2. La demandante por ser menor, acudió al proceso
representada por su padre Jorge Trujillo Solarte, folio 1 y 2, cuaderno 1.
31 Registro civil de nacimiento de Jorge Trujillo Solarte, indicativo serial 8817925-2, en donde consta que su
padre es el señor Jaime Trujillo Vega, folio 1, cuaderno 2.
32 Registro civil de nacimiento de Jorge Trujillo Solarte, indicativo serial 8817925-2, en donde consta que su
madre es la señora María Olivia Solarte, folio 1, cuaderno 2
33 Registro civil de nacimiento de Hernán Trujillo Solarte, indicativo serial 32554485, en donde consta que es
hijo de los mismos padres de Jorge Trujillo Solarte, folio 5, cuaderno 2.
34 Registro civil de nacimiento de Jaime Trujillo Solarte, sin indicativo, en donde consta que es hijo de los mismos
padres de Jorge Trujillo Solarte, folio 4, cuaderno 2.
35 Registro civil de nacimiento de Patricia Trujillo Solarte, indicativo serial 10548502, en donde consta que es
hija de los mismos padres de Jorge Trujillo Solarte, folio 2, cuaderno 2
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
4.5.1. Jorge Trujillo Solarte se encontraba vinculado a la Policía Nacional como
subintendente asignado a la Estación de Policía de Puerto Rico-Meta, de
conformidad con la Resolución 03081 del 10 de septiembre de 199936.
4.5.2. Que la Estación de Policía de Puerto Rico-Meta fue atacada por un grupo
subversivo, desde aproximadamente las 4:30 am del 10 de julio de 1999 hasta el 12
de julio siguiente. Según informe suscrito por el señor comandante del
Departamento del Meta, da cuenta que en dicho ataque se utilizaron armas de
diferentes calibres, causando destrozos a las instalaciones del cuartel de policía,
dejando como resultado policías muertos y secuestrados37.
4.5.3. El subintendente Jorge Trujillo Solarte fue secuestrado por el grupo
subversivo que atacó la Estación de Puerto Rico, tal y como se afirma en la
plurimencionada Resolución 03081 de 10 de septiembre de 1999.
4.5.4. Se encuentra acreditado que el subintendente Jorge Trujillo Solarte, el 2 de
abril de 2012, fue liberado junto con otros secuestrados, de conformidad con la
Resolución 01044 de 4 de abril de 2012. Por lo tanto, en la misma fecha calendada
del acto administrativo mencionado, se restableció en el ejercicio de sus funciones
al “hoy intendente Jefe JORGE TRUJILLO SOLARTE”38.
4.6. Caso concreto
El Tribunal, en sentencia de primera instancia declaró administrativamente y
extracontractualmente responsable a la demandada, por falla en el servicio. Tuvo
por probado que la fuerza pública había recibido información, desde marzo de 1999,
sobre los planes de las FARC de perpetrar un ataque a la estación de policía de
Puerto Rico, y a pesar de esto, no dispuso de más personal para enfrentar esa
amenaza; que incluso, el día anterior a la ocurrencia de los hechos, fue informada
sobre el arribo a las inmediaciones de esa población, de un contingente de
subversivos, noticia que permitía apreciar el riesgo inminente de consumación del
riesgo ya anunciado, y no obstante, ninguna actuación consecuente desplegó.
En su apelación al fallo de primera instancia, la Nación-Ministerio de Defensa-
Policía Nacional, glosó los fundamentos de la sentencia, manifestando, en síntesis,
que si bien era cierto que se tenía información sobre posibles atentados en la zona,
también lo era que no tenía certeza de su realización, razón por la cual a cada
estación de Policía le correspondía implementar planes de inteligencia para evitar
su materialización y que sus integrantes fueran tomados por sorpresa. Además,
insistió en el planteamiento exceptivo que trajo desde sus albores, al proceso, por
cuanto considera que en éste se hallan demostrados los elementos de la fuerza
mayor y del hecho de tercero.
Pues bien, de los términos en que viene sustentado el recurso, la Sala resolverá el
asunto atinente a la diligencia que allí se sostiene, observó la demandada, en
relación con la preparación de respuesta al anunciado ataque subversivo a Puerto
Rico.
Holgaría, en tal sentido, un análisis de la prueba que da cuenta de dicho anuncio.
Sin embargo, la Sala volverá sobre esta en cuanto lo estima necesario para
justipreciar ese despliegue de diligencia.
36 Folios 9 y 10, cuaderno 2.
37 Resolución 03081 de 10 de septiembre de 1999, folios 9 y 10 cuaderno 2, en concordancia con la minuta de
policía, folio 141, cuaderno 2.
38 Folios 11 y 12, cuaderno 2.
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Así las cosas, esta Judicatura tiene por suficientemente demostrado que, según
labores de inteligencia, desde marzo de 1999 hasta el 9 de julio de esa misma
anualidad -día anterior a los hechos-, la demandada tuvo información sobre la
posibilidad de que la Estación de Policía de Puerto Rico fuera atacada por las
FARC39. Pero, además, que dicha información develaba que la acción insurgente
en curso de planeación no anticipaba una simple escaramuza de hostigamiento, de
aquellas que usualmente realizaban los insurrectos, sino una confrontación a gran
escala con empleo de armas no convencionales de amplio impacto. Véase en el
siguiente extracto, con resaltos fuera de texto, la dimensión del peligro advertido:
“SB 876 CK 30 H 11;00 F.300499
(…)
No. 394 COMOP Permítame transcribir información de inteligencia señalan últimas
semanas las FARC han incrementado ataque contra PONAL en varias regiones del
territorio nacional, se prevé mantengan o incrementen actividades terroristas corto
plazo, frente FARC 14, 15, 3 planean incursionar en municipio de Puerto Rico,
Caquetá, utilizando armas de destrucción masiva a fin de demostrar capacidad
armada y contundencia, no se descarta misma acción contra Puerto Rico, Meta
según amenazas contra esta unidad, sugiéreles desplegar labores de inteligencia,
alertar y recabar medidas de seguridad personal bajo su mando a fin de contrarrestar
accionar subversivo.
MY: Jorge Víctor Durán Palacios
Jefe Área Información Ponal” 40.
Y es que, esa era una reacción previsible en consideración, no sólo al contexto
político que se vivía en el país a consecuencia de la ruptura de los diálogos de paz
que en ese entonces intentaba el gobierno nacional, sino al incremento del accionar
subversivo en coincidencia con aquel. En atención a estos factores y a lo que surgía
de los informas de inteligencia, se advirtió de la necesidad de activar y extremar
medidas de seguridad, de tener preparado un plan de defensa, y de coordinar
unidades militares para afrontar el anunciado accionar subversivo41.
Y no hay duda sobre la acción desplegada desde el centro de comando: esta se
tradujo en un llamado a la policía del Meta El Departamento de Policía del Meta
para que extremara medidas de seguridad y alistamiento de personal. Veamos el
siguiente extracto con resaltado fuera de texto:
“SB 816 CK 40 H: 09:50 F. 260699
(…)
N. 574 Comop, Demet, siguiendo las instrucciones Comando Departamento (sic) el
señor comandante se servirá extremar las medidas de seguridad y alistamiento de
personal, toda vez que informaciones de inteligencia militar dan cuenta de
desplazamientos de varias cuadrillas [del] bloque oriental de las FARC (…), para
consolidar el desarrollo de una actividad terrorista, tomando como objetivo
principal unidades de la fuerza pública acantonadas en el municipio de Puerto
Rico
TC Carlos Ducuara Manrique
Subcomandante operativo”42.
39 Extractos del libro de registro de “poligramas” recibidos por la Estación de Puerto Rico, en los que se
transcribe varios apartes de marzo hasta julio de 1999, que dan cuenta de la información con la que contaba la
demandada y la cual había obtenido por labores de inteligencia. Folios 20 a 65, cuaderno 2,
40 Folio 43, cuaderno 2.
41 Transcripción de los “poligramas” recibidos el 16 y 26 de marzo de 1999, según los cuales, en relación con
los municipios de Puerto Rico y Puerto Lleras, entre otros, las FARC planeaban ataques e incursiones, folios 23
y 29, cuaderno 2.
42 Folio 50, cuaderno 2.
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Este comunicado, que fue expedido dos semanas antes de la perpetración de la
incursión armada en el municipio de Puerto Rico, fue reiterado con oficio del 29 de
junio de 199943, en la que se insistió en que alias “Mono Jojoy” le había ordenado
al Bloque Oriental de las FARC “adelantar acciones terroristas contra la fuerza
pública, las cuales se podían focalizar en Puerto Rico, Puerto Gaitán, Puerto Lleras”,
de ahí que resultara necesario asumir medidas de seguridad y poner en ejercicio el
plan defensa, “para no ser sorprendidos por el enemigo”.
Y, para cerrar y hacer más revelador el escenario de circunstancias que vivía la
Estación de Puerto Rico para enfrentar una muy previsible incursión guerrillera a
gran escala, viene bien el siguiente otro extracto de una comunicación extendida el
9 de julio de 1999 por el comandante de la estación de Puerto Rico a la “SIPOL” de
la Policía Nacional, en la que se sostuvo:
“Permítame informar a esos cdos (sic) y jefaturas referentes informaciones
suministradas por personas residentes de esta localidad (…) se encontraron 3
planchones con capacidad para 200 hombres cada uno (ilegible) estos fueron
llevados treinta motores fuera de borda mismo sitio. Manifestando que en la fecha de
hoy se llevaría a cabo posible 9-07 en simultáneo a las localidades de Texas e
Indiana. Hoy a partir de las 16:15 horas quedó 5.7. Radio de comunicaciones general
electric banda Dptal. Radio (…) no funciona. Plantas existentes están encontrándose
fuera de servicio, según versión del técnico de reparación dura aproximadamente 8
días. Solicito a ese Comando sea enviado técnico con repuestos para la reparación
de la planta como técnico de comunicaciones para reparación de radios. Solicito
coordinar apoyo fuerzas militares.
TE. Ferney Vásquez Moreno Coman. Estación”44.
Nótese la angustia que revela el comunicado en medio de las previsiones que
supone el protocolo en las comunicaciones a un superior: el comandante de
estación estaba dando cuenta a su superioridad de la magnitud de los contingentes
de insurrectos que se agrupaban en inmediaciones a la estación a su cargo, tanto
como de las precarias o estériles condiciones que acusaba la logística de
comunicaciones. Revela este mensaje que no contaba con fuerza suficiente para
repeler la agresión, ni con medios idóneos para pedir oportuna ayuda en caso de
que la amenaza se consumara.
Basta lo anteriormente expuesto para dejar a la luz, por un lado, la previsibilidad de
la incursión guerrillera a la Estación de Puerto Rico y las dimensiones advertidas
que aquella tendría, como la pobreza en número, del personal con el que contaba
esa estación para la contención del predecible ataque, y la carencia de elementos
de logística en comunicaciones que acusaba.
Se pregunta la Sala: ¿dónde estuvieron los aviones y helicópteros durante esos días
previos a la predicha incursión corridos entre el 29 de junio y el 9 de julio de esa
misma anualidad? ¿Era imposible fortalecer, en ese lapso, con el personal y la
logística de guerra necesaria, a la Estación de Puerto Rico, para contener y aún
derrotar a las fuerzas conjuradas?
Pero, salta a la vista que nada de eso se procuró siquiera. Toda la previsión se dejó
e4n manos del Departamento de Policía del Meta, y este se limitó a poner en sobre
aviso al comandante de la amenazada y mal dotada estación de Puerto Rico. Al
margen de este ligero proceder, el expediente se encuentra huérfano de elemento
de juicio alguno que permita determinar las labores que la demandada haya
43 Folio 52, cuaderno 2.
44 Folio 58, cuaderno 2.
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adelantado en consecuencia con la alerta que recibió, pues no se advierte que
hubiese desplegado actuación que permitiera anticiparse a la incursión, así como
tampoco que haya adoptado medidas para poder contrarrestar la arremetida y
salvaguardar la integridad del personal vinculado a la estación, así como para evitar
que, finalmente, el derecho a la libertad de la víctima directa fuera vulnerado por el
grupo subversivo. La demandada no aportó pruebas sobre algún tipo de
planificación que denotaran la contingencia de cara a los posibles ataques, situación
que no es de recibo, porque, si según la información de inteligencia, la situación de
seguridad del sector era de público conocimiento, lo razonable era que la entidad
hubiese analizado de manera previa todas las particularidades del área, para así
poder prever cuáles eran los movimientos que se podían ejecutar, los tiempos
requeridos para ello y las unidades en las que se podía apoyar, en otras palabras,
diseñar un plan de acción, que brilla por su ausencia.
Luego, no concurre al cuadro circunstancia que revela la prueba, ni el elemento de
la imprevisibilidad, ni el de la irresistibilidad propios del hecho extraño como causal
eximente de responsabilidad, sin que esta falencia pueda superarse con la protesta
de la falta de información precisa de la fecha y hora del posible ataque. Nada más
ajeno a la milicia que el requerimiento de tal información como presupuesto de una
actividad de previsión. La información cierta de la fecha y hora de un ataque se esa
naturaleza es deseable sí, pero no es, ni puede admitirse como necesaria para los
efectos de la preparación de la defensa. Bastaban los informes ya mostrados en
líneas anteriores para hacerse a la representación del peligro apremiante e
inminente de la incursión.
Nada, en realidad, justifica la inactividad de la demandada con fundamento en la
falta de certeza sobre una fecha concreta del ataque, porque, precisamente, no era
al comandante de la Estación de Puerto Rico Meta, sino al Departamento de Policía
del Meta, y al comando central a quienes correspondía, según sus funciones,
establecidas en el Decreto 2203 de 199345, disponer de todos los recursos y labores
necesarias para poder establecer las probables condiciones de tiempo en las que
se daría la incursión, máxime cuando a la Estación el respectivo Departamento de
Policía no le había asignado personal ni equipos que permitieran adelantar labor
alguna de inteligencia, pues, incluso, algunos de los mecanismos ordinarios de
comunicación -radios- se encontraban fuera de funcionamiento.
Este cuadro de circunstancias guarda excepcional paralelismo con el que motivó la
sentencia de esta misma Corporación Judicial, del 9 de abril de 202146, en la cual
analizó la responsabilidad de la demandada por omisión frente al ataque perpetrado
por las FARC en Mitú entre el 1º y 3 de noviembre de 1998, en el marco del cual fue
secuestrado un oficial de la Policía Nacional, quien falleció en cautiverio, cuadro en
el que concluyó que, en efecto, constituía falla en el servicio la omisión de la
demandada ante la información sobre un posible ataque de grupos al margen de la
Ley.
45 “Artículo 57. Los Departamentos de Policía (…) representan al director general de la Policía Nacional (…) y
responden ante el subdirector operativo por la dirección y ejecución de la política, planes y programas
relacionados con los servicios y el empleo de los recursos (…). Artículo 58. Los comandantes de Departamento
de Policía cumplirán las siguientes funciones: 1. Dirigir, supervisar, controlar, evaluar y responder por el
desarrollo de los servicios de vigilancia urbana y rural, de la Policía Judicial y de los Servicios Especializados,
el empleo de los recursos humanos, técnicos, materiales y financieros asignados al departamento de policía,
buscando el cumplimiento acertado de la tarea policial. (…). 3. Administrar los recursos humanos, financieros,
técnicos y físicos, asignados de conformidad con la política institucional (…). Artículo 61. Los comandantes de
Estación cumplirán las siguientes funciones: 1. Responder por el servicio de vigilancia urbana o rural y de Policía
Judicial para conservar el orden público en su jurisdicción (…)”.
46 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 9
de abril de 2021, expediente 63211.
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
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Ahora, al margen de una debida diligencia ante lo que era previsible, La Sala denota,
como lo hizo el sentenciador de primera instancia, que durante los combates que
afrontó con ardentía el persona de la Estación de Puerto Rico, estos no recibieron
apoyo eficiente y oportuno, pues las aeronaves dispuestas para tal fin no resultaron
efectivas para contrarrestar el ataque, y por el contrario, la munición que llevaban
terminó en manos de las FARC e incrementó el arsenal del que se servían los
subversivos. Por demás está decir que el envío por vía terrestre, de un grupo de
apoyo conformado por 100 uniformados, resultaba claramente insuficiente para
enfrentar a los agresores, que eran más de 2.000 “insurgentes”. Pero allende esta
acotación, lo cierto es que estos llegaron al sitio de combate el 13 de julio de 1999,
cuando ya había finalizado la incursión y ya estaba privado de su libertad el aquí
demandante4748.
A esta inferencia del Tribunal, ha respondido la recurrente que el apoyo brindado sí
fue pertinente y eficiente, dado que estaba integrado por: i) un avión fantasma y
helicópteros que ametrallaron las posiciones visibles de los agresores, sin que
pudiera bombardearse toda la zona, en la medida en que las casas del pueblo y los
civiles fueron tomados como escudos, y ii) un operativo por tierra, que no pudo
llegar, porque se dinamitaron e instalaron campos minados en las vías de acceso al
municipio. Esto sumado al hecho que, según la accionada, el personal de la estación
de policía de Puerto Rico, Meta, era el necesario y el armamento era suficiente,
pues la prueba de ello está en que logró repeler el ataque por tres días.
Estos reparos al fallo de primera instancia riñen, ciertamente, con el escenario que
pone de presente el análisis de la prueba realizado hasta este momento de la
sentencia. Pero, en adición a ello, la Sala denota que el Departamento de Policía
del Meta, dejó constancia en el libro de anotación de Red Departamental que en el
ataque incursionaron aproximadamente 2000 subversivos49, número de insurgentes
que superaba ampliamente el personal policial, pues en la estación había 36
uniformados50 y por toda ayuda se le remitieron tardíamente, otros cien (100).
Nótese que la munición con que contaba el personal de la estación se revelaba
mínima al segundo día de la incursión, a las 4: 00 a.m51 y que, finalmente, el 12 de
julio de 1999, el personal se quedó sin provisiones para defenderse, por tal razón
los sobrevivientes se rindieron ante las FARC. Así lo indica la prueba testimonial:
Este armamento nunca fue suficiente para la cantidad de guerrilleros y armamento
que tenían ellos, además los radios de comunicación que teníamos ya eran viejos y
solo funcionaban con baterías que se cargaban cuando había energía, se agotaron
las baterías y nos quedamos incomunicados”52.
47 Folio 118, cuaderno 1.
48 De conformidad con el testimonio rendido en la actuación disciplinaria por parte del comandante de la estación
de policía de Puerto Rico, el señor Ferney Vásquez Moreno, folio 17 y 18, cuaderno 2, en concordancia con la
declaración practicada en este asunto en relación con el señor José Libardo Forero Carrero, quien sostuvo que
durante el ataque no llegó el apoyo terrestre, folios 234 a 242, cuaderno 2.
49 Folio 142, cuaderno 2.
50 Ibidem, “Resultado: Pto Rico: 5 muertos, 28 secuestrados, 3 personas que lograron huir”, folio 142, cuaderno
2.
51 Según la anotación efectuada a tal hora en la “minuta libro red departamental” del Departamento de Policía
del Meta, folio 61, cuaderno 2.
52 Folio 232 a 245, cuaderno 1. Tal testimonio se decreto como prueba trasladada y se practicó en debida forma,
para el efecto, en la audiencia de pruebas celebrada el 24 de agosto de 2015, se indicó que dicho testimonio
“fue decretado como prueba trasladada, por haber sido pedida esta prueba, dentro del proceso número 2014-
610, que también cursa en este despacho (…). En esta etapa de la diligencia, se concede a las partes el uso
de la palabra, para que se pronuncien respecto de las pruebas allegadas, encontrándose, que no formularon
objeción al respecto”. No obstante lo anterior, la demandada, indicó en sus alegatos de conclusión que el testigo
promovió un proceso por los mismos hechos ante el Juzgado 19 Administrativo de descongestión de Bogotá,
que, radicado con número 2014-00183, por lo que cuestionó la valoración del testimonio. Al respecto, según el
contenido del artículo 211 del C.G.P., los sujetos procesales podrán tachar el testigo que se encuentre en
circunstancias que afecten su credibilidad o imparcialidad. La tacha deberá formularse con expresión de las
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Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
Por otro lado, la demandada invocó, para excusar el tardío arribo de los cien(100)
refuerzos al sitio de los hechos, la existencia de condiciones que afectaron su
ingreso al pueblo, dada la instalación de campos minados en las vías de acceso al
municipio. De esto, ninguna prueba trajo a este contencioso, pero, además, nada
explica cómo pudieron llegar los refuerzos el 13 de julio, sin problemas aparentes,
pues nada da razón de tales percances o de actividades del retiro previo de
explosivos que hubiere permitido su arribo tardío al sitio objetivo.
Está probado sí, que la Policía Nacional, en medio de los combates, mas no con
antelación, como era de esperar que lo hubiere hecho ante el recibo de información
de inteligencia, coordinó con la Fuerza Aérea el apoyo con aeronaves53. Este llegó
a Puerto Rico el 10 de julio de 199954, momento desde el cual estuvo en oportunidad
de corroborar lo que ya sabían los superiores de la estación, que el personal
insurrecto atacante superaba por lo menos 50 veces al personal de aquella.
La demandada en su recurso de alzada sostuvo que tales aeronaves atacaron los
puntos que estaban a su alcance, sin que pudiera actuar sobre un área más amplia,
toda vez que los miembros de las FARC se resguardaron en las casas de los civiles,
a quienes tomaron como escudo, pero estas son situaciones que no se encuentran
acreditadas en el expediente; en éste no obran reportes al respecto por parte de las
tripulaciones u otro elemento que permita establecer la existencia de las
contingencias invocadas.
En síntesis, en las condiciones analizadas, la demandada no probó que el actuar de
las FARC le haya impedido brindar un apoyo aéreo eficiente al personal de la
Estación de Policía de Puerto Rico, apoyo que vino tardío, a la manera de una
frustrante reacción defensiva, de cuya efectividad no hay prueba, situación que trata
de explicar el recurrente con invocación de circunstancias de las que no trajo la
demandada respaldo probatorio, y que sólo develan la inoportuna ayuda que se
brindó a quienes, mientras hubo ocasión de preparar, solo se le instó a que
estuvieran preparados para enfrentar al “enemigo”. Para remate, no huelga reparar
en la versión del testigo José Libardo Carrero Forero, para el momento de los
hechos cabo primero adscrito a la Estación de Puerto Rico, quien sostuvo que el
apoyo aéreo no fue preciso, que las municiones que portaban y lanzaron terminaron
en manos de las FARC.
Luego, se confirmará la sentencia de primera instancia en lo que atañe a la
declaración de responsabilidad.
4.6. Indemnización de perjuicios
4.6.1. Perjuicios morales
razones en que se funda y el juez analizará el testimonio de manera más rigurosa, de acuerdo con las reglas
de la sana crítica y las circunstancias de cada caso y de cara a las demás pruebas obrantes en el expediente.
En el caso concreto, la Subsección advierte que, en efecto, el señor José Libardo Forero Carrero fue
secuestrado en los mismos hechos con el demandante y en el aplicativo de consulta de procesos de la Rama
Judicial obra registro de que ante los Juzgados Administrativos del Circuito de Bogotá él promovió el proceso
11001333671920140018300; pero se desconoce el objeto de tal asunto; además, allí obra como demandada la
Nación–Ministerio de Defensa–Ejército Nacional, mientras que en este tiene tal condición la Nación–Ministerio
de Defensa – Policía Nacional. Con todo, a pesar de que no se tiene certeza sobre la situación que la parte
demandada invocó, lo cierto es que las manifestaciones del testigo coinciden con los demás medios probatorios
obrantes en el expediente, tanto los de carácter testimonial -declaración de Ferney Vásquez Moreno-, como con
los documentales: copia de los libros de registro de la demandada y los distintos “poligramas” relacionados en
el caso bajo estudio.
53 Oficio 46890 del 15 de agosto de 2014, folio 115, cuaderno 1.
54 Oficio 45083 del 7 de agosto de 2014, folio 120, cuaderno 1.
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
El tribunal de primera instancia explicó que a este asunto le resultaba aplicable la
presunción de perjuicios morales frente a la víctima directa, así como en relación
con sus padres, hermanos e hija, para lo cual, según la jurisprudencia del Consejo
de Estado, solo se requería la acreditación del respectivo vínculo, supuesto que se
encontraba probado. La entidad demandada cuestionó la indemnización, indicó que
debió emplear la sentencia de unificación del 28 de agosto de 201455, proferida del
Consejo de Estado, en donde estipuló la tasación de perjuicios morales en privación
injusta de la libertad, lo que conlleva a establecer que el secuestro se deriva de una
privación injusta, por ello no era procedente aplicar la sentencia del 25 de
septiembre de 2013, radicado número 05001-23-31-000-2001-00799-01 (36460),
que estructuró la tasación de perjuicios conforme al artículo 97 del CP.
El Tribunal Administrativo de Cundinamarca, en la sentencia impugnada, contrario
a lo afirmado por la entidad demandada, explicó que el caso bajo estudio no
correspondía a un evento en el que por perjuicios morales fuera aplicable el monto
de 1000 smlmv establecido en la normativa penal, dado que no se discutía la
responsabilidad del Estado por una conducta punible desplegada por alguno de sus
agentes, sino que se debía recurrir al criterio general, que señalaba un máximo de
100 smlmv, pero en atención a las circunstancias especiales del caso era posible
reconocer montos superiores por haberse generado una “afectación aun mayor”,
pero sin llegar a tales montos.
La parte actora apeló, en cuanto considera procedente el reconocimiento de los
perjuicios morales en cuantía de 1000 smlmv en aplicación de la normativa penal,
aunada a las circunstancias inhumanas que rodearon el cautiverio del señor Jorge
Trujillo Solarte
Sobre este asunto, la Sección Tercera unificó la jurisprudencia56 en torno al tope
indemnizatorio de que trata el artículo 97 del Código Penal en relación con los
perjuicios morales en escenarios en los que el daño antijurídico imputable al Estado
tiene su origen en una conducta punible de un agente estatal sancionada
penalmente y contenida en una sentencia ejecutoriada y concluyó que “es necesario
que en el proceso obre la prueba idónea que permita establecer que fue la conducta
punible la que desencadenó el daño antijurídico, y que ese hecho ilícito ya fue objeto
de una investigación y sanción penal contenida en una sentencia ejecutoriada, tal y
como se aprecia en el caso concreto, así como los factores objetivos que rodearon
la producción del daño antijurídico, para determinar la valoración del perjuicio en
cada caso concreto”. Así pues, revisada la actuación, se encuentra que no se
cumplen los supuestos enunciados, pues en modo alguno se alegó ni se probó que
la omisión en la que incurrió la demandada hubiese dado lugar a una providencia
penal con el alcance fijado en la sentencia de unificación citada. Razones suficientes
para que el cargo de apelación de la parte actora no prospere.
En la misma línea, como se explicó, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca
concluyó que, si bien el monto ordinario era de 100 smlmv, lo cierto era que en el
caso bajo estudio el perjuicio moral era de mayor intensidad, por ende, resultaba
procedente el reconocimiento de 200 smlmv para la víctima directa, dada la duración
del cautiverio y las situaciones que vivió durante esta etapa; 150 smmlv para padres
e hija y 80 smmlv para los hermanos. La entidad demandada cuestionó tales
montos, porque, a su juicio, no fueron acreditados supuestos que ameritaran montos
55Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia del 28 de agosto de 2014, Exp. 2002-02548 (36149)
56Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia del 25 de septiembre
del 2013, expediente 36460.
16
Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
superiores a los que de ordinario proceden y, en todo caso, la situación que vivieron
los familiares no podía equipararse a la de la víctima directa.
Por su parte, la demandante sostuvo que, precisamente, debido a las circunstancias
de agravación del perjuicio moral era que resultaba procedente una indemnización
superior a la reconocida en la primera instancia.
La Sala considera que, en efecto, las circunstancias particulares que rodearon el
cautiverio del demandante dan cuenta de supuestos que permiten concluir que se
presentó un mayor grado de intensidad al que surge en eventos similares en los que
se ve afectado el derecho a la libertad, pues se trató de una situación que perduró
por un amplio margen de tiempo -12 de julio de 1999 a 2 de abril de 2012, -a saber
12 años, 8 meses, 23 días-, aunado al sufrimiento derivado de las situaciones
materiales presentadas en tal lapso.
En decisiones adoptadas en casos similares por la Sección Tercera, en concreto,
en relación con la restricción de la libertad de uno de los diputados de la Asamblea
del departamento del Valle del Cauca, en sentencia del 18 de marzo de 202257, esta
Corporación, ordenó 200 smlmv por perjuicios morales para la víctima directa. En
este orden de ideas, la Sala encuentra razonable el monto de 200 smlmv por
perjuicios morales reconocido por el tribunal a quo en favor del señor Jorge Trujillo
Solarte, con fundamento en: i) la gravedad del vejamen que tuvo que soportar; ii) la
duración de la restricción de la libertad a cargo del grupo al margen de la ley, con
los sentimientos de zozobra e incertidumbre que tal situación implicó, y iii) por el
sufrimiento que soportó durante el mismo tiempo con ocasión de las condiciones
materiales de modo y lugar a las que fue sometido durante el cautiverio 58.
Aclarado lo anterior, la Sala continuará con la indemnización de los demás
demandantes, frente a quienes los perjuicios morales no están determinados por
los factores que concurrieron en torno a la víctima directa, no al menos del mismo
modo, pues es innegable que fueron expuestos a un sufrimiento prolongado,
aunado a la incertidumbre y zozobra de imaginar las deplorables condiciones y
padecimientos de su ser querido. En consideración a ello, y siguiendo el derrotero
jurisprudencial unificado en el que se equipara el perjuicio moral sufrido por la
víctima directa, a los que padecen sus parientes del primer grado de
consanguinidad, se extenderá el mismo reconocimiento que se hace a la víctima
directa, a sus padres e hija. Todo anterior, en atención a la duración del cautiverio,
así como las circunstancias que lo rodearon, las cuales implicaban incertidumbre
constante por no saber las condiciones en las que la víctima directa estaba, si sería
liberado, si saldría con vida, y la permanente espera de obtener en cualquier
momento alguna prueba de supervivencia. Además, ello es posible en
consideración a que en este asunto ambas partes apelaron y, por tanto, se produjo
una apertura de la litis.
No sucede lo mismo con los hermanos, pues, si bien, siguiendo la línea trazada en
las sentencias de unificación de perjuicios morales del año 2014 ─frente a otros
temas distintos al secuestro, pero que, en ausencia de un parámetro específico,
nada obsta para casos que pueden ser aplicados al presente asunto─ a los
hermanos también se les aplica la presunción de afectación moral; sin embargo, el
57 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 18
de marzo de 2022, expediente 54346,
58 Según testimonio rendido por José Libardo Forero Carrero, “recibimos toda clase de humillaciones, por mas
de 12 años, me intenté fugar en el año 2009 con el intendente Jorge Trujillo pero nos recapturaron y nos fue
peor más cadenas y más humillaciones porque ocho años duramos encadenados todos los 10 uniformados que
salimos ese año”.
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
reconocimiento se reduce a la mitad del monto que haya sido dispuesto para la
víctima directa y sus consanguíneos de primer grado. En ese sentido, la Sala
encuentra razonable elevar el reconocimiento por perjuicios morales efectuado a los
hermanos del Subintendente Trujillo Solarte, de 80 smlmv a 100 smlmv.
En consecuencia, a juicio de la Subsección, la tasación del perjuicio moral efectuada
en esta providencia toma en consideración tanto las particularidades del caso como
los criterios jurisprudenciales aplicables de la Corporación. Así las cosas, por
tratarse de un punto apelado por las dos partes, la Sala modificará la indemnización
por perjuicios morales reconocida en primera instancia por el Tribunal Administrativo
de Cundinamarca. En suma, la indemnización por perjuicios morales quedará así:
DEMANDANTE CALIDAD MONTO
Jorge Trujillo Solarte Víctima directa 200 smlmv
Jaime Trujillo Vega Padre 200 smlmv
María Oliva Solarte Quintero Madre 200 smlmv
Lorgia Sophia Trujillo Pineda Hija 200 smlmv
Patricia Trujillo Solarte Hermana 100 smlmv
Hernán Trujillo Solarte Hermano 100 smlmv
Jaime Trujillo Solarte Hermano 100 smlmv
4.6.2. Daño por la alteración grave de las condiciones de existencia –
recategorización jurisprudencial.
El Tribunal Administrativo de Cundinamarca reconoció por tal concepto 200 smlmv
en favor de la víctima directa, 150 smmlv para cada uno de sus padres e hija,
mientras que a los hermanos les negó la indemnización pedida.
A juicio del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, resultaba procedente
presumir tal perjuicio frente a la víctima directa, sus padres e hija, situación que no
era predicable de sus hermanos, pues, a tales demandantes les correspondía
acreditar su afectación, sin que hubiesen procedido de conformidad. Para conceder
la indemnización, el a quo tuvo en cuenta las condiciones durante el cautiverio que
afectaron la dignidad del demandante, sumado a lo acreditado con la historia clínica,
pues Trujillo Solarte presenta episodios depresivos y ansiosos, problemas de
insomnio y de memoria (arrojando como diagnóstico positivo a problemas de
adaptación)59; además, la ruptura de la unión familiar y la alteración del proyecto de
vida de los demandantes.
Al punto, cabe advertir que el denominado “daño por alteración grave de las
condiciones de existencia”, o también llamado “daño a la vida en relación”60, fue
objeto de análisis por la jurisprudencia de la Corporación, concluyéndose la
necesidad de recoger tales categorías y subsumirlas, o bien en un daño a la salud,
o bien en la modalidad de afectaciones relevantes a bienes o derechos convencional
y constitucionalmente amparados, según las circunstancias del caso concreto y las
pruebas traídas al plenario.
En el presente caso, aun cuando se allegó la historia clínica que da cuenta de las
afectaciones sicológicas que le produjo el secuestro al subintendente Trujillo
Solarte, lo cierto es que no se puede hacer la reconversión del pedimento hacia esa
59Folios 198 a 231, cuaderno 1.
60Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencias del 14 de septiembre de 2011, Rads. 19031 y 38222, MP.
Enrique Gil Botero
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
modalidad de daño, porque ello implicaría romper con el principio de congruencia,
en tanto los argumentos que se esgrimieron no guardan relación plena con dicho
daño. Aunado a ello, si bien en la demanda se sostuvo que Jorge Trujillo Solarte
sufre quebrantos sicológicos y siquiátricos, motivo por el cual fue retirado del
servicio por disminución de la capacidad laboral, lo cierto es que los fragmentos de
la historia clínica allegados tampoco son suficientes para demostrar tal daño, pues
aun cuando en ellos se hace mención a las consultas que el ex secuestrado realizó
por afectaciones de tipo psicológico, las mismas no son concluyentes del daño y
tampoco se aportó prueba de que la causa del retiro obedeciera a una pérdida de
capacidad laboral por afectaciones psicológicas.
En cambio, la Sala encuentra que es posible asociar el pedimento de la parte actora
bajo la tipología de perjuicio de afectaciones relevantes a bienes o derechos
convencional y constitucionalmente amparados, categoría autónoma de perjuicios
inmateriales, que implica “derechos contenidos en fuentes normativas diversas”,
para así “restablecer plenamente a la víctima en el ejercicio de sus derechos”, tal
como lo tiene establecido el criterio de unificación de la Sección Tercera 61, dado
que, en últimas, lo que la demandante pretende revindicar a través de esta
pretensión es la perturbación a los derechos fundamentales de la dignidad humana
y el derecho de disfrutar una vida en familia. Frente a este perjuicio, según la citada
jurisprudencia, se privilegian las medidas no pecuniarias, las cuales se reconocen
a favor de la víctima directa, de su cónyuge o compañero (a) permanente y de sus
parientes hasta el primer grado de consanguinidad; sin embargo, de manera
excepcional, es posible un reconocimiento pecuniario, pero de este sí, el
destinatario es solo la víctima directa62.
La Sala considera que, las pruebas obrantes en el proceso resultan suficientes para
reparar el perjuicio por afectación relevante a bienes constitucionalmente
protegidos, pues se advierte que, según la declaración del señor José Libardo
Forero Carrero, quien también fue secuestrado y liberado con la víctima directa, las
condiciones de tiempo, modo y lugar en las que estuvo en cautiverio el señor Jorge
Trujillo Solarte, además de causarle los perjuicios morales que se indemnizaron en
el acápite precedente, también implicaron una vulneración relevante de su derecho
constitucional a la dignidad humana, así como de su derecho a desarrollar las más
esenciales conductas que en forma cotidiana o habitual lleva a cabo una persona
en libertad, principalmente el compartir en familia.
La Subsección precisa que la afectación de los bienes constitucionales señalada
tiene la connotación de relevante, en cuanto la restricción de la libertad de Jorge
Trujillo Solarte se dio en el marco de un crimen de guerra y, por ende, fue en ese
contexto en el que resultaron vulnerados sus derechos63. En otras palabras, el
61 Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, sentencia de unificación
jurisprudencial del 28 de agosto de 2014, expediente 32988.
62 “[C]uando las medidas de satisfacción no sean suficientes o posibles para consolidar la reparación integral
podrá otorgarse una indemnización, única y exclusivamente a la víctima directa, mediante el establecimiento de
una medida pecuniaria de hasta 100 SMLMV, si fuere el caso, siempre y cuando la indemnización no hubiere
sido reconocida con fundamento en el daño a la salud. Este quantum deberá motivarse por el juez y ser
proporcional a la intensidad del daño” Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección
Tercera, sentencia de unificación jurisprudencial del 28 de agosto de 2014, expediente 32988.
63 Para lo cual se precisa que, a través del auto No. 019 del 26 de enero de 2021, dictado dentro del caso 001
denominado “[t]oma de rehenes y graves privaciones de la libertad cometidas por las FARC-EP”, la JEP
concluyó que, a partir de 1998, las FARC-EP iniciaron la práctica de mantener cautivos a policías y militares
capturados en incursiones guerrilleras para forzar el intercambio de guerrilleros presos, “dejando de liberarlos
sin pedir nada a cambio, convirtiéndolos así en rehenes”, prácticas que “constituyen el crimen de guerra de
toma de rehenes”, contexto en el cual fue relacionado lo ocurrido con el señor Trujillo Solarte, hechos que fueron
admitidos por el antiguo Secretariado de las Farc-EP en la audiencia pública de reconocimiento llevada a cabo
entre el 21 y 23 de junio de 2022 ante la JEP. La providencia citada y la audiencia fueron de público
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
cautiverio del señor Jorge Trujillo Solarte constituyó una grave violación a los
derechos humanos y al DIH64.
Como ya se indicó, la afectación analizada es predicable “única y exclusivamente a
la víctima directa, mediante el establecimiento de una medida pecuniaria hasta de
100 smlmv”.
El Tribunal a quo por el concepto analizado le reconoció a la víctima directa 200
smlmv y 150 smlmv para cada uno de sus padres e hija. La parte actora apeló tal
indemnización, por considerar que le correspondían 400 smmlv por el concepto
citado, según la sentencia de Sala Plena de Sección Tercera del 28 de agosto de
2014, expediente 31170; además, el secuestro objeto de la litis transcurrió en unas
condiciones que atentaron contra la dignidad de la víctima directa y perturbaron el
proyecto de vida de los demandantes.
La demandada, por su parte, en su apelación, indicó que para la tasación de
perjuicios debió aplicarse la sentencia unificación del 24 de agosto de 2014 exp
2002-02548 (36149), refiriéndose a los perjuicios morales, pero nada dijo sobre los
demás perjuicios inmateriales reconocidos.
En primer lugar, la Sala desestima el cargo formulado por la parte actora para
aumentar la indemnización, porque la jurisprudencia citada versa sobre los topes
indemnizatorios en materia de daño a la salud, asunto ajeno al objeto de decisión,
porque, como se dijo, no fue pedido en la demanda, pues su pedimento respecto de
este perjuicio se estructuró en los perjuicios “sufridos por el directamente afectado”
por no poder tener contacto con su familia, ni disfrutar los placeres de la libertad. En
cuanto al argumento de la parte actora para que se tome en consideración la
afectación de la dignidad y la alteración del proyecto de vida para determinar el
monto a reconocer, la Sala precisa que tal asunto fue tenido en cuenta por el a quo
y por esta Subsección, al punto de que es precisamente tal situación la que da lugar
a la reparación del perjuicio.
Así las cosas, si bien se deben privilegiar las medidas no pecuniarias, lo cierto es
que en este asunto carecen de idoneidad frente la situación padecida por el señor
Trujillo Solarte, no se advierte que un homenaje, reconocimiento público u otra
acción pueda compensar integralmente los tratos a los que fue sometida la víctima
directa, que pueda recuperar el tiempo que la familia estuvo separada -casi 13 años-
y que pueda resarcir el impacto generado durante tal lapso en el proyecto de vida
del demandante, lo que afectó las conductas esenciales que en forma cotidiana o
habitual lleva a cabo una persona.
De esta manera, la Subsección considera que en lo relacionado con la vulneración
de los derechos constitucionales del señor Trujillo Solarte (dignidad humana y
derecho a convivir en familia) solo es posible indemnizarlo a él, sin que sus
consecuencias sean extensibles a los demás demandantes como lo supuso la
primera instancia, en virtud del carácter personalísimo de este tipo de garantías.
conocimiento, dada su divulgación por distintos medios de comunicación y por la posibilidad de acceder a su
contenido en cualquier momento y sin restricción a través de los medios digitales a disposición de la JEP,
máxime cuando la finalidad de tales actuaciones era que las personas citadas se presentarán ante la justicia,
las víctimas y la sociedad para reconocer su responsabilidad, lo que finalmente ocurrió. Véase:
https://www.jep.gov.co/Sala-de-
Prensa/Documents/CASO%2001%20TOMA%20DE%20REHENES/Auto%20No.%2019%20de%202021.pdf?c
sf=1&e=16bYs0 pág.150 de la providencia.
64 Consejo de Estado, Sección Tercera, sentencia del 1 de febrero de 2016, exp. 41001-23-31-000-2005-01497-
01 (48842).
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
Siendo así, en cuanto a los demás demandantes, la Sala considera que no se hace
extensible el reconocimiento del perjuicio, pues este únicamente se predica de la
víctima directa y no de las indirectas65, tal y como se consideró en la citada
sentencia de unificación.
En ese orden de ideas, la Subsección reconocerá al Jorge Trujillo Solarte la suma
de 100 smlmv, pues sufrió afectaciones tanto en su dignidad humana, así como de
su derecho a desarrollar las más esenciales conductas que en forma cotidiana o
habitual lleva a cabo una persona en libertad, especialmente la convivencia en
familia. No ocurre lo mismo, en lo relativo a sus familiares (demás demandantes),
pues no son víctimas directas del cautiverio padecido por el antes mencionado, por
lo que, de conformidad a lo expuesto, se revocará las sumas reconocidas en primera
instancia por este concepto.
4.6.3. Lucro cesante
El Tribunal Administrativo de Cundinamarca negó el lucro cesante, porque los
salarios causados durante el cautiverio de la víctima directa fueron pagados a sus
beneficiarios, con fundamento en la Resolución 03081 del 10 de septiembre de
1999, proferida por la Policía Nacional. La parte actora cuestionó tal decisión, debido
a que el pago fue realizado por voluntad de la administración y no de la víctima
directa, por lo tanto, no le era oponible, aunado al hecho de que, según el Código
sustantivo del trabajo solo es posible embargar un 50%, pero en este caso se
dispuso de un 75%.
Sobre el particular, la Sala precisa que a través de la reparación directa, no resulta
procedente el pago de los conceptos preestablecidos en el respectivo régimen
laboral, dado que esta pretensión tiene como finalidad que el interesado obtenga la
indemnización plena de los perjuicios causados por un incidente de trabajo, para lo
cual se deben aplicar los conceptos previamente reconocidos por el empleador, en
cuanto no resulta procedente que un mismo perjuicio dé lugar a dos pagos distintos,
porque ello implicaría un enriquecimiento sin causa.
Al revisar el contenido de la Resolución No. 03081 del 10 de septiembre de 1999,
se resalta que la Policía Nacional declaró “secuestrado” al señor Jorge Trujillo
Solarte, con ocasión de los hechos ocurridos el 10, 11 y 12 de julio de 1999 en
Puerto Rico y, como consecuencia, la entidad dispuso que “los beneficiarios del
personal (…) continúen percibiendo la remuneración”, en virtud de lo previsto en el
artículo 82 del Decreto 1091 de 199566.
Los comprobantes de los pagos efectuados reposan en el expediente 67 y se reputan
válidos y son oponibles a la víctima directa, en cuanto el acto administrativo que los
ordenó goza de la presunción de legalidad, y si tal decisión se consideraba contraria
al ordenamiento jurídico, lo que le correspondía al señor Jorge Trujillo, una vez
liberado y notificado, era ejercer dentro del término de ley la respectiva pretensión
de nulidad y restablecimiento del derecho, dado que la pretensión de reparación
65 Se pone de presente que a pesar que en la sentencia del 29 de julio de 2022 proferida por la Subsección a
de la Sección Tercera de esta Corporación, exp. 25000-23-36-000-2014-00610-01 (56834), en la que los hechos
debatidos fueron los mismos que los del asunto de la referencia, se decidió condenar a la entidad demandada
por concepto de daños a bienes constitucionalmente protegidos y se indemnizó a los familiares cómo víctimas
directas, pues se vulneró su derecho a la familia, esto no obliga al fallador a condenar en el mismo sentido.
66 “Secuestrados. Si el personal del nivel ejecutivo hubiere sido secuestrado (…), los beneficiarios continuarán
recibiendo el setenta y cinco por ciento (75%) de la remuneración que le corresponde por todo el tiempo que
dure el secuestro. El veinticinco por ciento (25%) restante será pagado al uniformado una vez sea puesto en
libertad (…)”
67 Folios 137 a 162, cuaderno 1.
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Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
directa no es el escenario para resolver sobre las razones por las cuales la parte
actora considera que la adopción de la respectiva resolución era contraria al
ordenamiento jurídico.
En consecuencia, la Sala resuelve de manera desfavorable el reparo analizado, en
cuanto encuentra acreditado el pago previo de los salarios, en virtud de un acto
administrativo amparado por la presunción de legalidad que le resulta oponible a la
víctima directa, de ahí que no se hubiese causado el perjuicio reclamado.
V. COSTAS
El concepto de costas procesales está íntimamente relacionado con todos los gastos
o expensas necesarios o útiles dentro de una actuación de esa naturaleza, que se
denominan gastos ordinarios; de igual manera, incluye las agencias en derecho que
corresponden a los gastos por concepto de apoderamiento de la parte vencedora en
el litigio. El artículo 188 de la Ley 1437 de 2011 establece que “la sentencia dispondrá
sobre la condena en costas, cuya liquidación y ejecución se regirán por las normas del
Código de Procedimiento Civil”. En ese orden de ideas, el numeral 1° del artículo 365
del CGP prevé que “[s]e condenará en costas a la parte vencida en el proceso, o a
quien se le resuelva desfavorablemente el recurso de apelación, casación, queja,
súplica, anulación o revisión que haya propuesto. Además, en los casos especiales
previstos en este código”.
En este caso, tanto la parte demandante como la demandada apelaron la sentencia
de primera instancia y tales recursos prosperaron parcialmente, dado que en virtud
de los argumentos de la parte demandada fue reducida la indemnización en algunos
aspectos y en lo demás se confirmó la decisión.
Por lo anterior, por no haber resultado desfavorable totalmente las apelaciones de
las partes, tal como lo ha hecho la Corporación en casos similares,68 la Sala no
emitirá condena en costas en esta instancia.
En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, en Sala de lo Contencioso
Administrativo, Sección Tercera, Subsección C, administrando justicia en nombre
de la República de Colombia y por autoridad de la ley,
FALLA
PRIMERO: MODIFÍCASE la sentencia proferida el 19 de noviembre de 2015 por el
Tribunal Administrativo de Cundinamarca que accedió parcialmente a las
pretensiones, la cual quedará así:
PRIMERO: DECLÁRASE extracontractualmente responsable a la Nación-
Ministerio de Defensa-Policía Nacional por el daño antijurídico ocasionado a
los demandantes, conforme a las razones expuestas en esta providencia.
SEGUNDO: CONDÉNASE a la Nación -Policía Nacional al pago de las
siguientes sumas por concepto de perjuicios morales y por daño a bienes
constitucionalmente protegidos:
68Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera, Subsección A, sentencia del 6
de julio de 2022, expediente 66.741
22
Expediente: 25000-23-36-000-2014-00312-01 (56822)
Demandante: Jorge Trujillo Solarte y otros
DEMANDANTE PERJUICIOS PERJUICIOS DAÑO A
MORALES BIENES
CONSTITUCIONALMENTE
PROTEGIDOS
Jorge Trujillo 200 smlmv 100 smlmv
Solarte
Jaime Trujillo 200 smlmv
Vega
María Oliva 200 smlmv
Solarte Quintero
Lorgia Sophia 200 smlmv
Trujillo Pineda
Patricia Trujillo 100 smlmv
Solarte
Hernán Trujillo 100 smlmv
Solarte
Jaime Trujillo 100 smlmv
Solarte
TERCERO: NIÉGANSE las demás pretensiones de la demanda, de
conformidad con lo expuesto en esta providencia.
CUARTO: CONDÉNASE en costas de la primera instancia a la parte
demandada en favor de la parte actora, para lo cual se fijan como agencias en
derecho la suma de $12.564.825, los cuales pagará la Nación-Ministerio de
Defensa-Policía Nacional.
SEGUNDO: SIN COSTAS en la segunda instancia. Las de la primera las liquidará la
Secretaría del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, conforme a lo establecido en
el artículo 366 del CGP.
TERCERO: Para el cumplimiento de esta sentencia, EXPEDIR las copias
pertinentes, en los términos del artículo 114 del Código General del Proceso.
CUARTO: La entidad condenada cumplirá la sentencia en los términos dispuestos
en los artículos 192 y 195 de la Ley 1437 de 2011.
QUINTO: Ejecutoriada la presente sentencia, DEVUÉLVASE el expediente al
Tribunal de origen para lo de su cargo.
Cópiese, Notifíquese, Cúmplase
JAIME ENRIQUE RODRÍGUEZ NAVAS WILLIAM BARRERA MUÑOZ
Magistrado Magistrado
Firmado electrónicamente Firmado electrónicamente
VF
SABF
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