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Reforma Constitucional

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Reforma constitucional 2008

La Reforma constitucional en materia penal (México, 2008) modifica el proceso penal.


Este texto pretende informar sobre los cambios al sistema de justicia de la nación en
materia penal planteados por la reforma constitucional del año 2008, dando énfasis a
los cambios más contrastantes al antiguo sistema. También se introduce el contraste
entre el nuevo sistema acusatorio de juicios y se explica el contexto que llevó a la
reforma. Con la reforma Constitucional del 18 de junio de 2008, se estableció el
Sistema Procesal Penal Acusatorio, dando un cambio para las instituciones
encargadas de la prevención del delito, la investigación y administración de justicia, la
sanción y su ejecución; la reforma no es exclusiva para el ministerio público o la
autoridad judicial, también incide en el actuar de la Policía Federal, la cual cuenta con
atribuciones para la prevención del delito y para la investigación de los mismos bajo la
conducción del ministerio público, conforme a las disposiciones de la Ley de la Policia
Federal y su Reglamento, los cuales contienen los principios básicos de la reforma
constitucional en congruencia con el nuevo sistema de justicia procesal penal
acusatorio Antes de la reforma constitucional el ministerio público era la autoridad
facultada para investigar y perseguir los delitos, con auxilio de la policía que tenía bajo
su mando; sin embargo, a partir de la reforma al artículo 21, párrafo primero, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos la investigación de delitos
corresponde al ministerio público y a las policías y la que realicen estas bajo la
conducción de aquél, sin que implique subordinación; lo cual motivó a que el Congreso
de la Unión expidiera la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la
Ley de la Policía Federal, para sentar las bases legales de la actuación policial en
prevención del delito y en la investigación de los mismos en el ámbito federal, al igual
que los respectivos Congresos Locales fueron expidiendo las leyes de seguridad
pública para los estados y el Distrito federal.

Reforma constitucional 2011

En México, el 10 de junio de 2011 se publicó en el Diario Oficial de la Federación


(DOF) una reforma constitucional de Derechos Humanos, la cual ha tenido como
mandato crear una nueva cultura de derechos humanos, poniendo al centro la
dignidad de las personas.

Aunque se modificaron diversos artículos de la Constitución, el cambio más


significativo que se logró con la reforma es el que se hizo al Artículo 1° en sus párrafos
primero y quinto y adicionado con dos párrafos –segundo y tercero–. Éste implica un
nuevo modo en que deben organizarse el gobierno federal y todos los gobiernos
estatales, de la Ciudad de México y municipales, los órganos legislativos, todos los
tribunales y sus jueces, jueza y en general todo el órgano público, autoridad o persona
funcionaria para respetar, proteger, garantizar y promover los derechos humanos de
todas las personas que estén en México, sean mexicanas o no.

Esta reforma trascendental, que buscó principalmente el fortalecimiento del sistema de


reconocimiento y protección de los derechos humanos en México, implicó la
modificación de 11 artículos constitucionales: 1, 3, 11, 15, 18, 29, 33, 89, 97, 102 y
105. Los principales cambios de la reforma son[2]:
La incorporación de todos los derechos humanos de los tratados internacionales como
derechos constitucionales.

Se reconoce el derecho de audiencia para las personas extranjeras en caso de


expulsión del territorio nacional por parte del presidente de la República.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), la Comisión de Derechos


Humanos del Distrito Federal y las comisiones respectivas de los estados están en
posibilidad de proteger los derechos laborales. La obligación de las autoridades de
guiarse por el principio pro persona cuando apliquen normas de derechos humanos, lo
que significa que deben preferir la norma o la interpretación más favorable a la
persona.

La obligación para todas las autoridades, sin distinción alguna, de cumplir con cuatro
obligaciones específicas:

Promover;

Respetar;

Proteger, y

Garantizar los derechos humanos.

La reforma de derechos humanos no se dio de forma aislada; fue precedida por una
importante modificación a las reglas constitucionales del amparo, publicada el 6 de
junio del 2011, con lo que cambió de manera adjetiva y sustantiva el apartado de
derechos humanos constitucionales. A través de esta modificación al amparo ésta se
convierte en una garantía jurisdiccional de los derechos humanos, ya que, entre otras
muchas cosas, se estableció su procedencia contra actos, leyes u omisiones de
autoridad que violen derechos humanos reconocidos tanto en la Constitución como en
tratados internacionales[3].

Es así como la reforma se considera un eslabón más de una larga cadena de cambios
que permitieron la democratización del país y que apuestan por la consolidación de
ésta. De hecho, a esta reforma la precedieron otras operaciones constitucionales e
institucionales orientadas a brindar protección a los derechos humanos: desde la
reforma al sistema de impartición de justicia iniciada a finales de la década de los
ochenta del siglo XX hasta la creación de institutos de garantía administrativos y no
jurisdiccionales, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Instituto
Federal Electoral y el Instituto Federal de Acceso a la Información, así como sus pares
en los estados.

La reforma constitucional en materia de derechos humanos representa un reto


mayúsculo a todos los operadores del derecho. No se trata solamente del desafío que
supone conocer las nuevas normas, interpretarlas y, de esta manera, dotarlas de
contenido, sino que demanda desaprender algunas de las teorías, prácticas,
dinámicas y lógicas con las que operaban hasta ahora. Algunas implicaciones de este
proceso son:
Como toda reforma, la operación constitucional de 2011 incorpora nuevos contenidos
normativos al ordenamiento jurídico mexicano, que deben ser conocidos por los
operadores del derecho.

En la misma dirección se impone el reto de conocer las decisiones de las instancias


jurisdiccionales y, en particular, de las cortes internacionales.

El desafío no proviene solamente de la necesidad de incorporar nuevos elementos al


bagaje cultural de los usuarios del derecho, sino que se materializa en la necesidad de
pensar y operar bajo técnicas y prácticas distintas a las que se utilizaban.

Reforma constitucional 2016

reforma política del Distrito Federal de México es una serie de modificaciones


legislativas federales y locales de ese país, con el objetivo de dotar a la capital del
país, México, D. F., de un estatus político semejante al de las 31 entidades federativas
de México restantes. Con esta reforma, el Distrito Federal cambia su nombre por el de
Ciudad de México, ambos términos que hasta ahora se habían considerado
equivalentes. La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) fue sustituida por el
Congreso de la Ciudad de México, las delegaciones políticas fueron transformadas en
alcaldías, presididas por alcaldes y un consejo, entre otros cambios. La reforma fue
aprobada a finales de 2015 por el Congreso de la Unión y fue promulgada el 29 de
enero de 2016 por el presidente de la república, Enrique Peña Nieto.

Socialismo

socialismo es una corriente filosófica política, social y económica, y una ideología, que
abarca una gama de sistemas socioeconómicos caracterizados por la propiedad social
de los medios de producción y la autogestión de empresas por parte de los
trabajadores.[cita requerida] Incluye teorías políticas, económicas y los movimientos
asociados con tales sistemas. La propiedad social puede ser pública, colectiva o
cooperativa. La RAE define el término socialismo como: «Un sistema de organización
social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los
medios de producción y distribución de los bienes».El sistema socialista implica, por
tanto, una planificación y una organización colectiva consciente de la vida social y
económica orientada a la satisfacción de necesidades. No obstante, hay muchos tipos
de socialismo y no existe una definición única que las englobe a todas, siendo la
propiedad social el elemento común compartido por sus diversas formas[9] cuyo
objetivo es sortear las ineficiencias y crisis tradicionalmente asociadas con la
acumulación de capital y el sistema de ganancias sobre la base de la explotación
laboral.

planificada. Tras la caída del bloque soviético, el término «socialismo del siglo xxi» de
Heinz Dieterich Steffan como "producto de la reflexión sobre el socialismo soviético-
oriental del siglo xx"

adquirió difusión mundial por varios líderes latinoamericanos como Hugo Chávez de
Venezuela y Evo Morales de Bolivia.

Actualmente, las ideas y partidos socialistas que van desde los partidos laboristas
hasta las diversas variedades del izquierdismo siguen siendo una fuerza política con
diversos grados de poder e influencia en todos los continentes, encabezando
gobiernos nacionales en muchos países de todo el mundo, los cuales han adoptado
las causas de otros movimientos sociales como el ambientalismo, el feminismo y el
progresismo.[48] También se afirma que todas las economías son sistemas híbridos
"no simplemente como tipos ideales de todo o nada [...] sino también como variables",
como dice Erik Olin Wright, que combinan la propiedad privada, social y estatal siendo
más socialistas o menos capitalistas.[8] La mayoría de los principales partidos se
reúnen, a nivel internacional, dentro de la Internacional Socialista, y a nivel europeo,
dentro del Partido Socialista Europeo. Además de la diversidad vinculada a sus
variaciones ideológicas, el socialismo también conoce muchos avatares vinculados a
contextos geográficos y culturales, como el socialismo árabe o el socialismo africano

República

Una república (del latín res-publĭca, ‘cosa oficial’, ‘cosa pública’, ‘lo público’; y esta de
res, ‘cosa’, y pūblica, ‘pública’, viene de populus, ‘pueblo’)[2] es una forma de Estado
cuya máxima autoridad no es un monarca u otra de las demás autoridades que
ocupan el poder a través de una forma de gobierno como la aristocracia, el
parlamentarismo, la oligarquía, etc. En las repúblicas actuales la figura del jefe de
Estado es representada por el presidente.

El término república fue acuñado por primera vez en el año 500 a. C. en Roma, pero
con el tiempo el término ha sufrido varios cambios de significado. Inicialmente, el
término latino res publica significaba la anterior “forma parcial de democracia” como se
encuentra en Roma desde 500 a. C. hasta 27 a. C.. En esta primera democracia
parcial romana, el poder de la clase aristocrática o Patricios que tenía todos los
escaños en el Senado romano fue controlado por la institución del consulado, cuyos
dos cónsules / vicegobernantes fueron elegidos anualmente por los ciudadanos libres
o plebe de Roma. La antigua definición romana de la palabra difiere del uso moderno
del término, donde no se considera que las posiciones de liderazgo se limiten a la
“clase dominante”.

“Los dos grandes puntos de diferencia entre una democracia y una república son:
primero, la delegación del gobierno, en esta última, a un pequeño número de
ciudadanos elegidos por el resto; en segundo lugar, el mayor número de ciudadanos, y
la mayor esfera del país, sobre el cual puede extenderse este último.”

No debe confundirse a las repúblicas modernas con las antiguas repúblicas bajo un
régimen de democracia directa (del griego δημοκρατία, dēmokratía, ‘poder del pueblo’;
y este de δñμος, dḗmos, ‘pueblo’ y de κράτος, krátos, ‘poder’), pues aluden a principios
distintos; la república moderna es el gobierno de la ley mientras que democracia
directa significa el gobierno del pueblo. Las dos grandes diferencias entre una
democracia directa y una república representativa son: primera, que en la segunda se
delega la facultad de gobierno en un pequeño número de ciudadanos, elegidos por el
resto; segunda, que la república representativa puede comprender un número más
grande de ciudadanos y una mayor extensión de territorio.

En inglés estadounidense, la definición de república también puede referirse


específicamente a un gobierno en el que las personas elegidas representan el cuerpo
ciudadano y una república que ejerce el poder de acuerdo con el estado de derecho
con una constitución que incluye la separación de poderes con un jefe ejecutivo electo
por los ciudadanos y respeto por los derechos individuales (una república
constitucional) o una democracia representativa.

La primera república representativa fue la de Estados Unidos después de la guerra de


independencia se fundó como una confederación y luego se reformuló como una
república constitucional federal libre y de derecho implementando conceptos nuevos
de la época como la separación de poderes, característica inspirada en las antiguas
democracias y perfeccionada con las teorías de Montesquieu, lo cual, unido a la
representación del parlamentarismo inglés, dio inicio a una nueva forma de gobierno,
la democracia representativa, por lo que a Estados Unidos corresponde el primer
concepto y creación de lo que es la constitución escrita, el presidencialismo y la
justicia independiente.

Comunismo

Comunismo (del latín communis, «común, compartido, entre hombres») es un


movimiento político y socioeconómico surgido en el siglo xix que aboga por un cambio
radical en la estructura de la sociedad y en el modo de organización socioeconómica a
una sociedad comunista caracterizada por la propiedad en común de los medios de
producción, así como por la inexistencia de clases sociales, del mercado y del
Estado.una “primera fase del comunismo” (que Lenin llamaría “sociedad socialista”),
en donde se recibiría bienes de acuerdo a la contribución laboral (con vales de trabajo
o similares) todavía basada en una forma de derecho;

Y una “fase superior” en la que cada individuo contribuirá según sus capacidades y
recibirá acorde a sus necesidades atendiendo comunitariamente a las diferentes
posibilidades e intereses personales, yendo más allá de la noción contractual e
impersonal del derecho entendido como «residuo pequeñoburgués»[17] de la
cooperación social.

El período de transición terminaría cuando desaparecen las clases sociales, lo cual


lleva a que el Estado, entendido como una herramienta de dominación de la clase
dirigente sobre la otra, deba extinguirse como forma de reglamentar internamente la
sociedadExisten discrepancias cruciales entre las diferentes corrientes del marxismo,
en especial por parte de intérpretes bolcheviques y no-bolcheviques de las tesis de
Marx, así como también posiciones críticas encontradas desde fuera del marxismo
sobre la continuidad o no entre Marx y Lenin, respecto a cuál debería ser la forma de
producción, el rol del Estado y, en general, la naturaleza de cada una de las fases de
desarrollo del comunismo (ver Anarquismo y marxismo). Otras formas de comunismo
no marxista son el anarcocomunismo (Piotr Kropotkin), bakunismo (Mijaíl Bakunin),
comunismo de consejos, eurocomunismo, etc.

Junto con la socialdemocracia, el comunismo se convirtió en la tendencia política


dominante dentro del movimiento obrero internacional durante la década de 1920. Si
bien el surgimiento de la Unión Soviética como el primer «Estado socialista» del
mundo llevó a la asociación generalizada del comunismo con el modelo económico
soviético y el marxismo-leninismo, algunos economistas e intelectuales argumentaron
que en la práctica el modelo funcionó como una forma de capitalismo de Estado, o una
economía administrativa o dirigida no planificada.Los «Estados comunistas» actuales
son cinco: la República Popular China (maoísmo y dengismo), Corea del Norte (juche),
Laos (pathet Lao), Cuba (castrismo y Vietnam (doi moi).Sin embargo, ninguno de
estos países cumplen con la definición de comunismo y su compromiso con la
abolición del capitalismo es discutible.

La crítica del comunismo se puede dividir en dos grandes categorías: la que se ocupa
de los principios y la teoría comunistas, y la que se ocupa de los aspectos prácticos de
los Estados comunistas del siglo xx.

Monarquía

La monarquía (del latín: monarchĭa; y este del griego antiguo: μοναρχία [monarkhía];
que proviene de μονος (uno) y αρχειν (gobierno) como “gobierno de uno”) es una
forma de Estado (aunque en muchas ocasiones es definida como forma de gobierno)
en la cual un grupo integrado en el Estado, generalmente una familia que representa
una dinastía, encarna la identidad nacional del país y su cabeza, el monarca, ejerce el
papel de jefe de Estado. El poder político del monarca puede variar desde lo
puramente simbólico (monarquía parlamentaria), a integrarse en la forma de gobierno:
con poderes ejecutivos considerables pero restringidos (monarquía constitucional),
hasta lo completamente autocrático (monarquía absoluta).

En una monarquía, la jefatura del Estado o cargo supremo es:

Personal, y estrictamente unipersonal (en algunos casos históricos se han dado


diarquías, triunviratos, tetrarquías, y en muchas ocasiones se establecen regencias
formales en caso de minoría o incapacidad o valimientos informales por propia
voluntad).

Vitalicia (en algunos casos históricos existieron magistraturas temporales con


funciones similares, como la dictadura romana, y en muchos casos se produce la
abdicación voluntaria o el derrocamiento o destronamiento forzoso, que puede o no ir
acompañado del regicidio).

Designada según un orden hereditario (monarquía hereditaria), aunque en algunos


casos se elige, bien por cooptación del propio monarca, bien por un grupo selecto
(monarquía electiva).
El término «monarquía» proviene del griego μονος mónos ‘uno’, y αρχειν arkhein:
‘mandar, guiar, gobernar’, interpretable como «gobierno de uno solo». A ese único
gobernante se le denomina monarca o rey (del latín rex) aunque las denominaciones
utilizadas para este cargo y su tratamiento protocolario varían según la tradición local,
la religión o la estructura jurídica o territorial del gobierno (véase sección
correspondiente). El Estado regido por un monarca también recibe el nombre de
monarquía o reino.

El primer precedente europeo de esta institución, bajo el término concreto de «reino»


(regnum), se dio tras la llegada de los suevos a la provincia romana de la Gallaecia
(noroeste de Hispania) en el año 409, cuando acuerdan un foedus con Roma en el
410, por el que se establecen en la provincia y se otorga a su caudillo Hermerico (409-
438) el título de rey (rex), aceptando como superior la autoridad del emperador de
Roma. Así, en la Gallaecia, como primer reino (regnum) de Europa con tal
denominación, se consolida el primer paso hacia la estructuración del poder político en
el espacio europeo medieval en reinos bajo la autoridad moral, cada vez más
meramente teórica, de un emperador.

Anarquía

La palabra anarquía deriva del griego «ἀναρχία» («anarkhia»). Está compuesta del
prefijo griego ἀν- (an), que significa «no» o «sin», y de la raíz arkhê (en griego ἀρχή,
«origen», «principio», «poder» o «mandato». La antípoda de sinarquía.). La etimología
del término designa, de una manera general, aquello desprovisto de principio director y
de origen. Esto se traduce por «ausencia de apriorismo», «ausencia de norma»,
«ausencia de jerarquía», «ausencia de autoridad» o «ausencia de gobierno», y sirve
para designar aquellas situaciones donde se da la ausencia de Estado o poder
público. A diferencia de la autarquía (gobierno de uno mismo), un concepto de filosofía
moral, la anarquía se refiere a una situación del orden político.

En la filosofía política la palabra anarquía es polisémica, usándose como caos político


o como forma de gobierno. En materia de doctrina de relaciones internacionales se
llama anarquía en relaciones internacionales a la apreciación de que los Estados son
autónomos frente al derecho internacional en la medida que no existe un gobierno
mundial sobre los gobiernos nacionales.

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