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Dios Fortalece A Su Profeta (1 Reyes 19:1-8)

Sermón predicado en la Iglesia Amistad Reformada de Tampico, de la serie: "Caminando con los reyes".
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INTRODUCCIÓN

RESUMEN: Acab se encontró con Elías, quien lo acusó a él y la casa de su padre, de haber
perturbado a Israel, al punto de haber abandonado los mandamientos del Señor y haber seguido a los
baales. Además, lo desafió a él y a todos los falsos profetas de Baal y Asera en el monte Carmelo. Elías
confrontó al pueblo de tomar decisión sobre quién es su Dios, si Baal o el Señor de los ejércitos. De
este modo, el profeta propuso que se levantaran dos altares, uno de Baal y el otro para el Señor, y el
que sea consumido por obra divina, ese es el verdadero Dios de Israel. Por supuesto, los falsos
profetas clamaron a su dios sin éxito. Mientras que Elías oró a Dios y su altar fue consumido, así
quedó demostrado que el Señor es el único verdadero Dios. Por consiguiente, Elías mandó prender a
los falsos profetas y los degolló. Luego oró para que volviese a llover sobre todo Israel. Pero después
de esto, Elías recibe amenazas por parte de Jezabel y huye para salvar su vida.
PREGUNTAS: Con este pasaje que hemos leído: ¿Por qué tenemos miedo a los hombres? ¿Cómo es
posible que, cuando recibimos gracias de Dios, podamos dejar todo y caer en nuestras propias
debilidades? ¿En qué momento dejamos de ver la gracia de Dios? ¿Cómo podemos sobreponernos a
nuestros miedos y a nuestros pecados de carácter?
VERDAD CENTRAL: Dios es quien nos fortalece y nos salva de nuestros temores y de nuestro
orgullo.
BOSQUEJO:
I. La amenaza al profeta [el enemigo] (vers. 1-2)
II. El temor del profeta [hasta desea morir] (vers. 3-4)
III. La fortaleza del profeta [Su Salvador] (vers. 5-8)
I. La amenaza al profeta [el enemigo] (vers. 1-2)
vers. 1-2. Este versículo es casi como a modo de síntesis de todo lo que hizo Elías en el capítulo
anterior. Acab pone al tanto de la situación a su esposa, Jezabel. Nótese que en las palabras de Jezabel
algo brilla por su ausencia: ella no dijo: “Baal no respondió a las oraciones de mis profetas, y el Dios
de Elías, sí. Esto prueba que estoy equivocada y que el Señor es Dios”. No mostró fe ni
arrepentimiento. Jezabel prometió matar en 24 horas al hombre que expuso la mentira de Baal, y que
exaltó la gloria del Señor. Mucha gente anda igual, se les comparte la Palabra, se les muestra toda
evidencia sobre Dios, Su santidad, Su ira, su aborrecimiento contra el pecado y los hombres actúan
como necios. Dios declara Su verdad y la humanidad ama la mentira. Jesús dijo en Juan 8:43 “¿Por
qué no entienden lo que digo? Porque no pueden oír mi palabra”. [vers. 47] “El que es de Dios
escucha las palabras de Dios; por eso ustedes no escuchan, porque no son de Dios”. Los enemigos de
Dios le resisten y rechazan Su Palabra. Aplicación: Guárdate de resistir a Dios y de rechazar Su
Palabra, no sea que te abandone y permita que tu locura te lleve a tu propia destrucción. No rechaces
el llamado al arrepentimiento, de volverte a Sus caminos, de creer en Su buena nueva de salvación. No
desprecies la mano de gracia que se extiende a tu vida. [Señalar el Evangelio]
Por otro lado, somos odiados por estos enemigos de Dios a causa de Jesús. Él nos advirtió que
seriamos odiados por el mundo porque han odiado a Él primero (Juan 15:18-20). Si lo persiguieron
a Él, también nos perseguirán a nosotros. Los que quieren vivir piadosamente para el Señor,
padecerán persecución (2 Timoteo 3:12). Es una realidad que no podemos eludir. Pero Jesús
también dijo somos Bienaventurados si somos perseguidos por causa de la justicia, pues para
nosotros es el reino de los cielos y por causa de mí (Mateo 5:10-12). Y que eso nos debe dar gozo y
alegría porque nuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas.
Aplicación: El pastor Will Graham dijo: “Si nos cierran el templo, alabaremos en las calles. Si
nos meten el a cárcel, alabaremos en la prisión. Si nos cortan la cabeza, alabaremos en el cielo. No
podemos perder siempre”. ¡Alaba a tu Dios!
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[Transición] Ahora veremos cómo respondió el profeta ante esta amenaza de muerte.
II. El temor del profeta [hasta deseó morir] (vers. 3-4)
vers. 3. ¿Cómo es posible que un profeta del Señor tenga miedo de una mujer a estas
alturas con tantas cosas que hizo para Dios? Porque él es un hombre de carne y hueso, con
pasiones como nosotros (Santiago 5:17). Pero vamos por partes.
(1) En el original la expresión “Él tuvo miedo”, también se puede traducir literalmente como “viendo
el peligro tuvo temor”. La idea es que, por ver al mensajero y oír las palabras de Jezabel, Elías tuvo
miedo de la amenaza de muerte. Elías dejó de ver a Dios y puso su mirada en el hombre; dejó de
prestar atención a la Palabra de Dios y prestó atención a las palabras de los hombres. Pero, en un
descuido, él oye y ve a Jezabel y el profeta se deshizo en miedo. Esta situación es similar a cuando
Abdías tenía temor de Acab para decirle que Elías había regresado a Israel. Esto nos deja una
enseñanza: cuando vienen las crisis, persecución o rechazo, ¿a quién ves y a quién escuchas?
(2) Como consecuencia de ver y escuchar al hombre; el profeta hace dos cosas: en primer lugar,
¿Por qué Elías huye? Porque dejó de confiar en el cuidado de Dios. Elías ya sabe que Dios es
mucho más poderoso que cualquier autoridad política, él vivió en carne propia la providencia, el
cuidado y la guía de Dios. Pero el profeta, en un instante de debilidad, se confió en sí mismo y se vio
vulnerable ante la amenaza de Jezabel. En segundo lugar, abandona a su criado y, por implícito, su
misión y ministerio. A grandes rasgos, el miedo al hombre hace que te alejes de la voluntad de Dios.
Nótese que en ningún momento se nos dice que el Señor le haya dado palabra para irse en dirección
contraria, a Judá (el reino del sur). Aplicación: Cuando el miedo nos embota, no pensamos en la
gente cercana que nos rodea, y altera nuestras prioridades. Todos pasamos situaciones parecidas:
tenemos temor de la enfermedad, del desempleo, del futuro, del rechazo porque ahora eres cristiano o
cristiana, de que todo se salga de nuestro control, de no tener lo suficiente para vivir, y cuando nos
concentramos en eso, dejamos de lado nuestra relación con Dios, nuestros tiempos de oración,
nuestras lecturas de la Biblia, incluso dejamos de congregarnos.
vers. 4. Este versículo es uno de los claves para entender lo que había en el corazón del profeta y de
por qué él tuvo miedo de Jezabel. Pongámonos en el lugar de Elías: el profeta caminó por un día, 24
horas sin rumbo fijo. ¿Qué estaría pensando el profeta en todo este tiempo? Posiblemente, en
que él se culpa del fracaso de su misión y eso lo deprimió aún más. Porque en su súplica a Dios dice:
“Basta ya, Señor”. ¿Cuántos de nosotros nos hemos expresado así con ese “Basta ya,
Señor”? Es como decir: “Ya no puedo seguir con esto más, ya no soporto a mi esposo, no soporto a
mi mujer, no aguanto a mis padres y sus necedades; ya no sé qué hacer con mis hijos, ya no quiero
este trabajo, ya no sé si seguir o renunciar este ministerio. ¡Basta ya!”. “¡Yo no soy mejor que mis
padres!”. Lo que quiso decir el profeta era que él era un fracasado. Al final, todo se reduce a un
problema que opera todas sus acciones, temores y pensamientos: el pecado del orgullo. Fíjate cómo se
expresa: “Basta ya, Señor toma MI vida, porque YO no soy mejor que mis padres”. vers. 10: “Y él
respondió: HE TENIDO mucho celo por el Señor, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han
abandonado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. HE
QUEDADO YO SOLO y buscan mi vida para quitármela”. Y lo mismo dice el vers. 14.
Elías esperó más de tres años para ver el arrepentimiento de su pueblo, de Acab y Jezabel; una
conversión masiva al único Dios verdadero. Dios le dio el denuedo para desafiar a 850 profetas y los
mató a todos. El Señor respondió la oración de Su siervo para que lloviera sobre la tierra. Y Dios lo
fortaleció para correr más de 40 km del Carmelo a Jezreel. Elías fue usado grandemente por el Señor.
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Justamente, cuando estaba cerca de la victoria, él confió que todo fue por sus propias fuerzas, su celo
por el Señor. Ahí es donde entra el pecado del orgullo, porque si crees que todo es por ti mismo, es
muy fácil que en el corazón se anide el miedo, huyas, abandones todo y te deprimas. Somos iguales a
Elías.
Aunado a eso, el profeta pide cosas ilógicas en su oración. Porque, él huye para no morir, pero le pide
a Dios que lo mate. Eso es una incoherencia. Los hombres que Dios usa piden también la muerte: Job
(Job 6:8-9), Moisés (Números 11:10-15), y Jeremías (Jeremías 20:14-18). Ellos reaccionaron de
forma parecida en sus vidas personales y ministerios. Sufrieron miedos y depresiones profundas por
causa de sus debilidades. Este tipo de oraciones generalmente no son escuchadas por Dios porque no
le honran ni le dan gloria. [Evangelio] Cristo se entregó voluntariamente para dar Su vida por
nosotros. Aplicación: La oración que honra y da gloria a Dios es: “Hágase Tu voluntad”.
[Transición] ¿Cómo puedo vencer este temor y este orgullo? A través de los tratos y el
fortalecimiento de Dios. Precisamente, ahora veremos cómo Dios tratará con su profeta, el proceso,
para vencer ese temor y orgullo.
III. La fortaleza del profeta [Su salvador] (vers. 5-8)
vers. 5-8. Aquí cómo Dios fortalece a Su profeta y trata con sus pecados y problemas ¿Qué es lo
que necesitas en tiempos de crisis y depresión por causa de tu pecado y temor?
1) La Palabra del Señor. En el vers. 5, Dios envió un ángel, un mensajero. Le dio una Palabra de
parte de Dios: “Levántate y come”. Antes del alimento físico, recibe el alimento de la Palabra (Mateo
4:4). La Palabra es la que te guía en tiempos de oscuridad (Salmo 119:105). Isaías 66:2 “Pero a
este miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante Mi Palabra”. Necesitas pasar
tiempo serio e intencional con la Palabra de Dios.
2) Compañía. Dios le mandó un ángel al profeta para fortalecerlo. Todos necesitamos alguien que
nos anime y fortalezca. Hasta en una de Sus horas más críticas, el Señor Jesús necesitó de la
compañía, apoyo y oración de Sus discípulos más cercanos. Luego Dios le mandó un ángel para
fortalecerlo. No puedes hacerlo todo, no puedes con todo y no es sano estar solo cuando luchas con la
depresión, la ansiedad, el estrés y contra tu pecado. Necesitamos ser animados, exhortados,
reprendidos y consolados con hermanos en la fe. Es una bendición tener hermanos y hermanas que
oren por ti y te aconsejen con la Palabra. Sobrellevar las cargas los unos a los otros. Debemos ser una
comunidad gracia y una familia que se cuida mutuamente.
3) Descanso y alimentación. Es reparador comer y dormir. Son necesidades básicas del ser
humano, que, si las alteras, afectan tu claridad de mente y corazón. Recuerda que Elías anduvo por el
desierto un día de camino, no descansó, ni durmió nada en 24 horas. Los vers. 6 y 7 se puede ver el
cuidado de Dios por su salud personal. Se aplica a nosotros también: hay que cuidar nuestro cuerpo,
porque es templo del Espíritu Santo.
4) Un corazón preparado para Dios. El vers. 8 dice que Elías debía recuperar fuerzas porque
debía caminar por un buen tiempo hasta Horeb, el monte de Dios. Ahora, no es lo mismo orar a Dios
bajo el influjo de la desesperación (como vimos en versículos anteriores); que orar a Dios ya
descansados, con la mente despejada, y con el corazón preparado. Necesitamos ser sabios y cuidar
nuestros tiempos de oración y comunión con Dios.
5) Gratitud y adoración. Todo lo anterior es la manera que Dios fortaleció a Su siervo.
Lastimosamente, este pasaje nos dice que Elías solo comió, bebió y durmió. No mostró gratitud ni
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alabó a Dios por tanta misericordia que el Señor dio. Si sigues con la narrativa de este capítulo, te
darás cuenta que el profeta sigue metido en su orgullo espiritual. Tú y yo somos iguales:
malagradecidos con Dios. Porque todo el favor que este profeta recibió del Señor, era como para que
le recordara que fue Él quien lo sustentó, quien lo libró de la muerte muchas veces, que contestó sus
oraciones cuando estuvo en dificultades, quién le dio provisión con cuervos y con una viuda de
Sarepta. Este fue el punto del trato con Dios, en el que Elías debía haber reconocido que todo es por
gracia, pedir perdón por su orgullo, por tener miedo de Jezabel; adorar y dar gracias al Señor por Su
bendición. Que solo al Señor se le debe temer: Isaías 8:13 “Al Señor de los ejércitos es a quien deben
tener por santo. Sea Él su temor, y sea Él su terror”. ¿Por qué? Porque Dios es Su Señor y Su
salvador. Recibimos salvación cuando Él nos trajo por gracia al Evangelio, pues en Cristo Jesús hubo
humildad y temor reverente. [Evangelio] [Evangelio]. Él sigue siendo Salvador en nuestros
pecados presentes, en nuestra depresión, en nuestro orgullo, en nuestras crisis personales. Él
consumará Su salvación, cuando Jesucristo regrese por los Suyos, y ya no habrá dolor, ni llanto, ni
enfermedad, ni muerte. Estaremos para siempre con el Cordero. Amados: estamos mucho mejor de lo
que merecemos. A pesar de nuestra infidelidad y necedad, Él sigue siendo siempre fiel. Adora y dale
gracias al Señor, porque Él sigue siendo muy bueno contigo.
Conclusión: Por lo tanto, el Señor ha hablado y nos exhorta a reconocer Su gracia, amor y cuidado
para con nosotros. Que Dios nos de arrepentimiento por algún pecado en particular que nos tenga
sumidos en el temor a los hombres y en la depresión, especialmente por el pecado del orgullo. Y que
Su gracia vuelva nuestros corazones en adoración, gratitud y en el temor de Dios.

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