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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN

UNIVERSITARIA CIENCIAS Y TECNOLOGÍA

UNIVERSIDAD CATÓLICA CECILIO ACOSTA

FACULTAD DE ARTES Y MÚSICA

PROGRAMA DE LICENCIATURA EN MÚSICA

HUMANISMO CRISTIANO.

SECCIÓN: MCB0

Autora: Anais Anais Andara Labarca

C.I: 28.594.199

Tutor: Moisés Flores.

Maracaibo, 20 de febrero de 2024


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Desarrollo:

Capitulo IV: EL CRISTIANISMO: Salvación divina

A modo de apertura comenzare aclarando este término que la autora Leslie Stevenson

tiene como título en su libro Naturaleza humana; algo que la autora aclara, la ambigüedad y la

posible confusión a la que se somete el uso de este término. En principios porque algunos

debates filosóficos descartan el hecho de que el hombre no posee naturaleza humana, sino que

posee historicidad. El empleo de este término señala una verdad absoluta que presume no tener

declive, plantea el hecho de una verdad rígida en donde el ser humano es de determinada manera,

una realidad condicionada e irrevocable.

El autor José María Estrada señala (1949) “Se ha dicho, y suele repetirse a menudo, que

el hombre no posee naturaleza sino historicidad. Esto es importante y encierra no poco de

verdad, pero sólo en la medida que con ello se pone de manifiesto la nota de temporalidad que

califica la vida humana, no en cuanto implica desconocer que el hombre posee una naturaleza

determinada y propia” (pág. 714). Esta historicidad de la que habla Estrada, se refiere a la

continua evolución y la circunstancias que forjan al ser a lo largo de toda su vida.

Ahora bien, hace un tiempo este termino de naturaleza humana fue desplazado y se optó

por el termino de condición humano haciendo referencia a la esencia del hombre, aquello que el

hombre es y puede llegar a ser así como también lo que puede hacer a su vez. En lo que a mi

criterio se refiere lo que somos, seremos y hacemos, englobando de alguna forma este complejo

tema del hombre como un universo. Recordando que los científicos plantean el hecho de que

somos la capacidad que tiene el universo de conocerse a sí mismo, y por otro lado el hecho de

que somos capaces de crear e influir en el entorno.


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Planteando lo primero a lo que se refiere la autora Stevenson (1974) “Consideremos la

tesis básica del cristianismo sobre la naturaleza del universo: que Dios existe” (pág. 58). Esta

gran pregunta siempre ha sido el eje central de múltiples debates, puesto que, el ser humano

necesita creer en algo y a su vez ese algo debe ser tangible o de alguna forma visible pues es muy

difícil creer en aquello que no se ve y es la razón para la que se refuta la existencia de Dios a su

vez, esta esa cuestión de la búsqueda del origen y el propósito de la vida misma.

Según el científico Stephen Hawking solo sería posible creer en la existencia de Dios

luego de la creación del universo, porque tendría cavidad la idea de que Dios exista porque es

necesario para mantener un orden.

Ahora bien, para la religión cristiana el universo existe por arte y voluntad de Dios, en

génesis 1:1 “En el principio creo Dios los cielos y la tierra”. A su vez, la biblia nos relata un ser

supremo omnisciente, omnipotente y omnisapiente; nos habla de que todas las cosas fueron

creadas por Él y para los propósitos de Él. Es lo que se ha creído desde el principio, la existencia

de un ser que nos creó. No existe cavidad para el refute de la existencia de Dios. Y Según

algunos filósofos promotores de la idea de la fe, que es el fundamento de la doctrina cristiana, la

fe en que Dios existe no puede ser de alguna forma racionalizada, creemos en Dios y bastar. Sin

dudar de su existencia, pero tampoco pretender que la razón lo valide. Una decisión.

Esta es la razón, y creo yo que es la más razonable pese a que es un poco simple, aceptar

el desafío del criterio de verificabilidad y de significatividad, y tratan de dar una respuesta

sugiriendo que, en ciertas experiencias humanas –morales, religiosas o místicas- existe la

posibilidad de verificación empírica de Dios, es caer en falacias (Stevenson 1974, pág. 61). Sin

embargo, respeto la visión de cada uno y la defensa que puede alegar cada uno de aquellos que

defienden con el razonamiento la existencia de Dios.


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Existe Dios y el hombre existe porque Dios lo creo, es la teoría religiosa de la creación

del hombre. La doctrina cristiana del hombre lo ve principalmente en relación a Dios, que lo ha

creado para ocupar una posición especial en el universo. Y este es el resumen de la creación del

hombre, no existe cavidad en esto para de alguna forma afirmar que somos creados a imagen y

semejanza de Dios, estaríamos fallando al afirmar eso, para empezar porque según la biblia

tenemos una naturaleza caída y corruptible, al contrario de Dios, en donde nos dice que es santo

y que no hay pecado ni mancha en EL.

Nuestra vida es finita, es decir, tiene un principio y un fin, mientras que la biblia constata

que Dios es el principio y el fin, el alfa y la omega. Nosotros fuimos creados del polvo de la

tierra, no somos más que eso. La biblia nuevamente hace su aparición, diciendo que eso somos y

a eso vamos una vez que morimos. el alma es, por decirlo, de alguna forma. Eterna.

Continuando con la creación del hombre, el ser humano está clasificado como un animal

político, racional, pensante. Es esta capacidad de razonar las que nos distingue o hace la brecha

entre los hombres y nosotros. La capacidad de regularnos y suprimir nuestros propios deseos

como lo hace ver la autora. Nuestro sistema de leyes, estas leyes no nacen porque se considere al

hombre precisamente bueno. Según Nicolás Maquiavelo en su obra el príncipe, nos deja ver que

las leyes están establecidas porque el hombre es en esencia mala. Es como pensar en las peores

acciones que se pueden cometer y una forma de evitar y sancionar dichas acciones. A su vez nos

deja ver que un regente es capaz de hacer cualquier cosa y estar justificada con el argumento de

que esta preservando la vida y la seguridad de la nación.

Sin embargo, entendemos también que no por ser creación de Dios no somos capaces de

tomar nuestras propias decisiones, al contrario, la biblia es clara cuando pablo deja por escrito:

Todo me es licito, pero no todo edifica; en resumidas palabras libre albedrio. El libre albedrio
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para unos, democracia para otra autonomía… la conclusión será exactamente la misma, el

hombre es un ser libre, pensante y completamente capaz de tomar sus propias decisiones, pero a

su vez, capaz de lidiar con las consecuencias de sus propias de decisiones.

Otra mala interpretación de la doctrina cristiana (Stevenson 1974) del hombre consiste en

identificar la distinción entre bien y mal con la distinción entre espíritu y cuerpo, o mente y

materia. Esta idea de que básicamente toda materia es básicamente mala, si bien tuvo influencia

en el pensamiento primitivo cristiano, no es cristiana (pág. 62). Para la filosofía el bien y el mal

son conceptos que dependen del sistema cultural de cada persona y de la educación entre uno y

otro individuo, podría decirse que son conceptos de construcción social dependientes del

pensamiento individual.

Ahora bien, hago un espacio para aclarar este tema que tiene que ver con la concepción

de lo que me beneficia y lo que me perjudica, además de ser animales pensantes, también

actuamos motivados o estimulado por algo. Tenemos la capacidad de refrenar el impulso o

sencillamente darle rienda suelta. A lo que la iglesia o la biblia llama como el corazón del

hombre, no es más que la mente. El lugar donde se procesan nuestros placeres, deseos, y

emociones.

Jean-Paul Sartre: Filósofo existencialista del siglo XX que argumentó que la existencia

precede a la esencia, enfatizando la importancia de las elecciones y acciones individuales en la

definición del ser humano.

Llevando lo planteado hasta ahora al plano del debate ético-moral, según la filosofía el

bien y el mal son conceptos culturales. Para el cristianismo son conceptos bastantes claros que

siguen siendo igual entre un sistema cultural y otro. Siguen siendo invariables. Para la doctrina
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cristiana no existe esta premisa moral del consencualismo, está bien delimitado el sistema de

valores al punto de que puede identificarse rápidamente cuando algo va contra los parámetros

establecidos en ese sistema.

Ahora bien, para culminar, Stevenson (1974) “En la vida y obra de Jesús, donde

encontramos la idea típicamente cristiana (más que judía) de la salvación”. La obra redentora de

Jesús, el eje central del sacrificio de Jesús en la cruz es la redención de la naturaleza o la

condición humana. La convicción de que Jesús nació, murió y resucito por amor para desechar el

“viejo hombre”.
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Referencias

Autores invitados . (14 de febrero de 2021). Filosofia en la red . Obtenido de filosofia en la red :

https://filosofiaenlared.com/2021/02/apuntes-sobre-el-debate-fe-y-razon/

Hawking, S. W. (2007). La teoria del todo. En S. W. Hawking, La teoria del todo, ideas sobre el

universo (págs. 1-12). Barcelona: Pinguin Random House Grupo Editorial.

Mendoza. (1949). Actas del primer congreso Nacional de Filosofia (Vol. Tomo 2). Argentina:

Univrsidad Nacional de Cuyo.

Ricardo, R. (19 de noviembre de 2020). Estudyando . Obtenido de Estudyando :

https://estudyando.com/que-es-la-naturaleza-humana-definicion-teorias-y-ejemplos/

#google_vignette

Stevenson, Leslie. (1974). Las siete teorías de la naturaleza humana. Capítulo IV El cristianismo:

la salvación divina.

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