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Esperanza en el dolor: Jesús consuela

Devocional

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JESÚS TE DICE: “NO LLORES”

Tal vez vengas sufriendo un pasado trágico y hoy se te presenta un problema que no
puedes resolver y crees que ya no hay salida, que está todo terminado. Se murieron tus
sueños, tus proyectos, tu esperanza y tu futuro. JUAN 11:25 “El que cree en mi aunque
este muerto VIVIRÁ”.

LUCAS 7: 11-25 esta multitud que iba saliendo de la ciudad con el muerto
lamentándose y llorando se encuentra de frente con una multitud que venía con Jesús.
Esto no fue la suerte sino la providencia de Dios que hizo que se encuentren en la
entrada de la ciudad.

Esta historia que nos narra este pasaje, es una historia muy triste de una madre que iba
a enterrar su único hijo. Estaba sufriendo una [Link] solo enterraba su hijo sino
también su esperanza, sus proyectos, su futuro, sus sueños, porque había perdido lo
último que tenía.A esta mujer ya no le quedaba ningún miembro de su familia; su esposo
había muerto y ahora había perdido a su único hijo. Pero de todas formas, con la muerte
de su hijo ella había quedado sola. Esto significaba también que estaría sin la protección
social y económica que el hombre daba a la mujer en la sociedad de esos
tiempos.1 Cuando una mujer quedaba viuda eran los hijos quienes pasaban a dar esa
protección.

Cuando Jesús vio a esta viuda en su dolor “se compadeció de ella” (v. 13). Sus entrañas
más íntimas fueron tocadas al ver su situación. En el caso del centurión de Capernaúm,
este le pidió a Jesús que sanara a su siervo. La mujer viuda estaba envuelta en su dolor y
es Jesús quien, sin ser requerida su ayuda, fue a ella. Es ahí cuando le dijo: “No llores” (v.
13). Pero, ¿acaso no se puede llorar cuando se está de luto? Jesús sabía por qué le decía
esto. Esta era su forma de anunciar que ocurriría un milagro (Lc 8:52; 23:28).

Efectivamente así ocurrió. Jesús se dirigió al joven y le ordenó que se levantara. Al


incorporarse el joven, Jesús inmediatamente “lo dio a su madre” (v. 15), pues este era su
propósito cuando se compadeció de ella. Jesús restauró a este joven a la vida y a la
familia.2

CONCLUCIÓN: Todos los seres humanos reconocemos que muchas veces la vida es
dura. Experimentamos la muerte, enfermedades y muchas otras situaciones difíciles.
Consideremos lo difícil que sería enfrentar situaciones desoladoras como estas sin
ninguna ayuda de Dios, sin la comunidad de fe, y sin esperanza. Pero sí hay esperanza y
compasión divina en medio de estas experiencias difíciles. Este pasaje bíblico nos lleva a
preguntarnos a quién debemos ir ante las situaciones desesperantes de la vida. Tenemos
un Dios que se compadece de nosotros y nosotras. Ahora bien, es bueno aclarar que
Jesús resucitó al hijo de esta mujer viuda, pero no levantó a cada persona muerta. No
siempre Dios actúa o responde de la misma manera, pero su compasión no nos falta.
OFRENDA: “El que oprime al pobre para enriquecerse, y que da al rico, ciertamente será
pobre”. Proverbios 22:16

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