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Luz solar material: himnos y canciones a la diosa Hathor como Oro entre el
Reino Antiguo y el Reino Nuevo egipcios [Material Sunlight: Hymns and Songs
to Hathor as Gold between the...
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Francisco L. Borrego Gallardo
Universidad Autónoma de Madrid
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2
LUZ SOLAR MATERIAL: HIMNOS Y
CANCIONES A LA DIOSA HATHOR
COMO ORO ENTRE EL REINO
ANTIGUO Y EL REINO NUEVO
EGIPCIOS
Francisco L. Borrego Gallardo
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID / UNIVERSIDAD SAN DÁMASO
1. INTRODUCCIÓN
Una imagen recurrente del Egipto antiguo en el Occidente ac-
tual es la de país donde tenía una gran importancia religiosa el
sol1. Esta idea se halla presente en muchos aspectos, desde que
los faraones se intitularan hijos de Ra, el Sol, hasta el propio
paisaje y sus monumentos, bañados con la luz fuerte y límpida
del mediodía o teñidos con los colores del alba, pasando por la
importancia que en las tradiciones bíblica y clásica referidas al
País del Nilo tiene la principal sede del culto solar, llamada Iunu
1 S. Quirke, Ra, el dios del Sol, Madrid, 2004.
35
en los textos egipcios, Heliópolis en los grecorromanos y On en
los libros bíblicos2.
Esa imagen, que hemos heredado y seguimos constru-
yendo con recuerdos y huellas del pasado solapados unos sobre
otros a lo largo de los siglos, lejos de ser un tópico asentado
sobre presupuestos falsos, tiene bastante de realidad. En mu-
chos textos egipcios, el Sol es el dios soberano y supremo del
cosmos, lo que manifiesta con su navegación diaria por la bó-
veda celeste3. Y lo es en gran medida porque infunde vida al
mundo con cada amanecer, repitiendo cada mañana su propia
labor genésica cuando, tras hacer emerger la colina primordial
de las frías y oscuras aguas primigenias (el Nun), se elevó desde
ella en el primer amanecer, creando el cosmos según su luz se
abría paso entre las tinieblas inextricables, estableciendo así un
espacio alejado y diferente de esas aguas tenebrosas, amorfas e
indiferenciadas, instituyendo un ámbito separado de ellas, lu-
minoso, seco y propicio para establecer en él la Vida y la Maat,
el término que aglutina nuestros conceptos de Verdad, Orden y
Justicia, la Norma por antonomasia4.
2 Recientemente y con referencias: J. P. Allen, ‘Heliopolis’, en D. B. Redford (ed.),
The Oxford Encyclopedia of Ancient Egypt, 3 vols., Oxford, 2001, II, pp. 88-89;
R. H. Wilkinson, Los templos del antiguo Egipto, Barcelona, 2002, pp. 111-112;
Quirke, Ra, pp. 55-142
3 Entre las obras al respecto, numerosísimas, como más relevantes y recientes:
J. Assmann, Liturgische Lieder an den Sonnengott, Berlín, 1969; Sonnenhymnen
in thebanischen Gräbern, Maguncia, 1983; Egyptian Solar Religion in the New
Kingdom. Re, Amun and the Crisis of Polytheism, Londres-Nueva York, 1995, pp.
38-101; Quirke, Ra, pp. 58-92; C. Knigge, Das Lob der Schöpfung. Die Entwicklung
ägyptischer Sonnen- und Schöpfungshymnen nach dem Neuen Reich, Friburgo-Go-
tinga, 2006.
4 De los mitos de creación y el papel de Ra, obras generales con referencias son J.
P. Allen, Genesis in Egypt. The Philosophy of Ancient Egyptian Creation Accounts,
New Haven, 1988; E. Hornung, Idea into Image. Essays on Ancient Egyptian Thou-
ght, Nueva York, 1992, pp. 39-54; S. Bickel, La cosmogonie égyptienne avant le
Nouvel Empire, Friburgo-Gotinga, 1994; J. G. Griffiths, ‘Myths: Solar cycle’, en D.
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La modesta aportación que constituye este trabajo trata
sobre los poemas y canciones que los egipcios del III y II Milenio
a.C. dedicaron y centraron en la faceta de una diosa maternal
y nutricia, Hathor5, como encarnación, personificación y ma-
terialización de la luz del Sol, tan importante en el proceso de
instauración de la vida.
2. ASPECTOS GENERALES Y CONTEXTOS PRINCIPALES
DE LOS TEXTOS
La poesía religiosa egipcia, lejos de lo que podría parecer a simple
vista, no es muy conocida, pese a la gran riqueza que atesoran
sus textos. Entre éstos, los más y mejor estudiados son los him-
nos, en especial los escritos desde c. 1600 a. C. hasta la época
grecorromana6. La himnografía es un género cuya primera ates-
B. Redford (ed.), The Oxford Encyclopedia of Ancient Egypt, 3 vols., Oxford, 2001,
II, pp. 476-480.
5 Para esta diosa, como referencias más pertinentes y recientes: P. Derchain, Hathor
Quadrifrons. Recherches sur la syntaxe d’un mythe égyptien, Estambul, 1972; C. J.
Bleeker, Hathor and Thot. Two Key Figures of the Ancient Egyptian Religion, Leiden,
1973, pp. 22-105; F. Daumas, ‘Hathor’, LÄ II (1977), 1024-1033; L. Troy, Patterns
of Queenship in ancient Egyptian myth and history, Uppsala, 1986, passim; A.
Roberts, Hathor Rising. The Serpent Power of Ancient Egypt, Rottingdean, 1995;
D. Vischak, ‘Hathor’, en D. B. Redford (ed.), The Oxford Encyclopedia of Ancient
Egypt, Oxford, 2001, II, pp. 82-85; R. H. Wilkinson, Todos los dioses del antiguo
Egipto, Madrid, 2003, pp. 139-145.
6 Entre las antologías de himnos egipcios, con buenas introducciones: A. Barucq y
F. Daumas, Hymnes et prières de l’Égypte ancienne, París, 1979; J. L. Foster, Hymns
Prayers and Songs. An Anthology of Ancient Egyptian Lyric Poetry, Atlanta, 1995; J.
Assmann, Ägyptische Hymnen und Gebete, Friburgo-Gotinga, 19992; Sonnenhymnen
in thebanischen Gräbern; M. Zecchi, Inni religiosi dell’Egitto antico, Brescia, 2004.
Cf. también J. Assmann, ‘Verkünden und verklären. Grundformen hymnischer
Rede im alten Ägypten’, en A. Loprieno (ed.), Ancient Egyptian Literature. History
and Forms, Leiden-Nueva York-Colonia, 1996, pp. 313-334; D. Franke, ‘Middle
Kingdom Hymns’, en S. Meyer (ed.), Temple of the Whole World. Studies in Honour
of Jan Assmann, Leiden-Boston, 2003, pp. 95-135.
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tación se puede fechar hacia el año 2000 a. C., en un momento
histórico (el tránsito del Primer Periodo Intermedio al Reino
Medio) de innovaciones muy importantes en el ámbito literario:
es cuando se ponen por escrito por vez primera no sólo esta clase
de obras religiosas sino también otros géneros literarios impor-
tantes, como los textos sapienciales, los diálogos y lamentos o
los relatos narrativos imaginarios7, y cuando, por otro lado, se
producen cambios notables en la retórica de otros géneros ya
conocidos (como las “autobiografías”)8, o cambios en la métrica
(con la aparición del dístico heptamétrico)9.
Antes de la aparición de los himnos propiamente dichos,
sin embargo, ya hay constancia de la existencia de poemas y
canciones de carácter y contenido religiosos en las áreas de culto
de las tumbas de los altos funcionarios, que han recibido poca
atención por los investigadores. Se trata de un conjunto bastante
coherente en contenido, forma y contextos10 que gozará de con-
7 R. B. Parkinson, ‘Teachings, discourses and tales from the Middle Kingdom’, en S.
Quirke (ed.), Middle Kingdom Studies, New Malden, 1991, pp. 91-122; Poetry and
Culture in Middle Kingdom Egypt. A Dark Side to Perfection, Londres-Nueva York,
2002, pp. 45-146; L. D. Morenz, Beiträge zur Schriftlichkeitskultur im Mittleren
Reich und in der Zweiten Zwischenzeit, Wiesbaden, 1996.
8 E. g. L. Coulon, ‘Véracité et rhétorique dans les autobiographies égyptiennes de
la Première Période intermédiaire’, BIFAO 97 (1997), 109-138.
9 Vid. B. Mathieu, ‘Études de métrique égyptienne. I. Le distique heptamétrique
dans les chants d’amour’, RdE 39 (1988), 63-82.
10Entre las pocas obras que han tratado las canciones anteriores a los aparición de
los himnos destacan A. Erman, Reden, Rufe und Lieder auf Gräberbildern des Alten
Reiches, Berlín, 1919, passim; P. Montet, Scènes de la vie privée dans les tombeaux
égyptiens de l’Ancien Empire, París, 1925, passim; H. Altenmüller, ‘Zur Bedeutung
der Harfnerlieder des Alten Reiches’, SAK 6 (1978), 1-24; ‘Das “Sänftenlied” des
Alten Reiches’, BSEG 9-10 (1984-85), 15-30; H. Buchberger, ‘Das Harfnerlied im
Grab des KA(=i)-m-anx oder “Die riten des sn nTrw”’, en D. Kessler, R. Schulz (eds.),
Gedenkschrift für Winfried Barta, Fráncfort, 1995, 93-123; R. Schulz, ‘Musikanten
und Brettspieler. Gedanken zur Bild- und Textanalyse eines bekannten Reliefs’,
Imago Aegypti 1 (2005), 98-124. Para las canciones tumbales coetáneas de los
primeros himnos, vid. W. Guglielmi, Reden, Rufe und Lieder auf altägyptischen
Darstellungen der Landwirtschaft, Viehzucht, des Fisch- und Vogelfangs vom Mi-
38 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
tinuidad en periodos posteriores. En él destacan las canciones
dirigidas a Hathor en su advocación de “Oro”, Nbw. Buena parte
del interés de este elenco textual reside en dos aspectos. Primero,
reflejan un aspecto más propio de la religiosidad de la elite, no
tanto de la del Estado, oficial y promovida por la monarquía, y
que en un principio parece estar ausente de los contextos pro-
pios de esta última. Segundo, el conjunto incluye composiciones
que en el Reino Antiguo ya adelantan algunos de los elementos
típicos de la himnografía posterior, con la que mantendrá un
variado abanico de relaciones intertextuales.
De la naturaleza de esa deidad debe señalarse que Hathor
es una diosa muy compleja y rica en sus papeles y funciones.
Antes que nada, y como ya se ha adelantado, Hathor representa
la maternidad nutricia. Por ello, su forma más habitual es la de
una vaca o mujer con cuernos de vaca que con su leche alimenta
a dioses, reyes y hombres. Al mismo tiempo, fue considerada
una divinidad celeste y, sobre todo, solar, como muestra que
entre sus cuernos bovinos liriformes aparezca siempre un disco
solar. Precisamente esta imagen evoca parte de su naturaleza
como Oro: Hathor es el enlace entre el Sol, lejano, en el cielo, y
la tierra. Ella es el medio que tiene Ra, el Sol, para hacer llegar
la acción de su disco, pues ella actúa como el agente que catali-
za y hace posible la acción (re)generatriz del astro en la tierra,
quien materializa su luz y la transforma en vida y alimento. Sin
embargo, las relaciones entre Hathor y Ra son más complejas si
cabe. Por un lado, como instrumento que hace presente la labor
creadora de Ra en el ámbito terrestre, Hathor es entendida a la
vez como la hija, la consorte y la madre de Ra. Como hija es el
Ojo del Sol (jrt-Ra), el medio de actuación del astro en el mundo
ttleren Reich bis zur Spätzeit, Bonn, 1973, passim; Morenz, Schriftlichkeitskultur,
pp. 58-77; R. B. Parkinson / D. Franke, ‘A Song for Sarenput: Texts from Qubbet
el-Hawa Tomb 36’, en Z. Hawass, J. Richards (eds.), The Archaeology and Art of An-
cient Egypt. Essays in Honor of David B. O’Connor, 2 vols., El Cairo, II, pp. 219-235.
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y su más fiel y firme defensora, la más agresiva, que adopta la
forma de una leona o del uraeus (jart), la cobra enhiesta dispues-
ta a morder y escupir fuego solar sobre los enemigos de Ra,
garantizando así la continuidad de su labor genésica11. Por otro
lado, como medio de creación de Ra ella es su consorte, quien
con su alegría y sensualidad y el canto y la música –hecho éste
importante para nuestro tema– lo embelesa y anima a crear,
seduciéndolo para acoger dentro de sí, en forma de vaca, la se-
milla del Sol en su apogeo en forma de toro, antes de que éste,
como astro moribundo de la tarde, muera con el ocaso. Durante
la noche Hathor, ahora como madre, gesta el ternero fruto de su
acoplamiento con el Sol, que no es sino éste, el propio Ra, que
es alumbrado por la misma Hathor al alba como un nuevo sol
en forma de ternero resplandeciente –que según ciertos textos
amanece entre dos sicómoros de turquesa12, piedra asociada con
la diosa13–, ternero que crecerá durante el día hasta convertirse
en el toro que repetirá ese ciclo de regeneración un día tras otro,
en ese perpetuum mobile14.
La forma de Hathor como Nbw “Oro”, una de las peor
estudiadas de esta diosa15, es asimismo una de las más antiguas.
11Además de las referencias de la n. 5, vid. G. Scandone-Matthiae, ‘L’occhio del Sole:
le divinità feline femminile dell’Egitto faraonico’, SEL 10 (1993), 10-19; G. Pinch,
Handbook of Egyptian Mythology, Santa Barbara, 2002, pp. 128-131 y 137-139.
12E. g. CT 159, II 367a-368b = LdSD 109. Cf. CT 161, II 388o-s; LdSD 149 [2]. Vid. S.
Aufrère, L’univers minéral dans la pensée égyptienne, 2 vols., El Cairo, 1991, II,
pp. 499-500.
13Ibid., pp. 492-517.
14Sobre el mitema del “Toro de Su Madre” (KA-mwt=f), recientemente: C. Trau-
necker, ‘Kamutef’, en D. B. Redford (ed.), The Oxford Encyclopedia of Ancient
Egypt, 3 vols., Oxford, 2001, II, pp. 221-222; F. L. Borrego Gallardo, Las escenas
de amamantamiento en los complejos funerarios regios del Reino Antiguo. Una
interpretación semiológica, Madrid, 2011, pp. 26-29.
15S. Allam, Beiträge zum Hathorkult (bis zum Ende des Mittleren Reiches), Berlín,
1963, p. 158 (s. v. “Gold”); Bleeker, Hathor and Thot, pp. 25-26; Aufrère, L’univers,
pp. 382-384.
40 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
Antes del I Milenio a. C.16 aparece documentada en ámbitos
diversos, como antropónimos, sobre todo femeninos17, y un en-
cantamiento de los Textos de los Ataúdes18. Una de las fuentes
más importantes y coherentes, si no la que más, para conocer esa
faceta es precisamente el grupo de textos que será abordado a
continuación. Muchos de ellos no parecen ser poemas o cancio-
nes completas, sino –como es usual en los ámbitos litúrgicos y
monumentales– más bien su íncipit en forma del primer verso
o la primera estrofa, destinado a funcionar metonímicamente
como la pieza entera en el contexto ritual y mágico de las escenas
donde aparecen.
El contexto de la gran mayoría de estos poemas son las
escenas de las capillas de culto funerario de las tumbas de altos
funcionarios desde el Reino Antiguo al Reino Nuevo, aproxima-
damente entre c. 2400 y el 1300 a. C. Ante esto cabe preguntarse,
lo primero, si es normal que haya aspectos solares o relacionados
con la luz en estos ámbitos. La respuesta es afirmativa. Y lo es
porque entre los significados que en la cultura egipcia se dieron
a la oscuridad se encuentra el de la muerte pero también la vin-
culación con ese espacio y ese tiempo primigenios, previos a la
creación, esas aguas primordiales donde se hallaba contenido
16C. Leitz (ed.), Lexikon der ägyptischen Götter und Götterbezeichnungen. Band IV
nbt – h, Lovaina, 2002, pp. 180-181.
17Allam, Hathorkult, p. 21; Aufrère, L’univers, pp. 382-383.
18CT 623, VI 239a-n: r(A) n(j) hAt r wjA n(j) @wt-@rw | jay=j awj=j | pXr=j Axt | nmt=j
pr=j r wjA Xr(j) xt-Wrt | dmD=j Nbw m nbwt n(jw)t pt | dmD nTr m snwj=f | sSp HD |
hAy=j m wjA=T | apr=j nswt | Szp=j dpw=j m Abdw=T jpw nfrw | @wt-@rw | n(j) Smw
n(j) Axt n(j) prt | sxnt wj %pdt m r tp-rnpt | nfr.w(j) Hww=j jm “Fórmula de abordar
la Barca de Hathor. | Lavaré mis manos, | recorreré la ajet, | pasaré por encima y
saldré rumbo a la Barca que lleva la Gran Cosa, | me uniré al Oro en los islotes
del cielo, | y el dios se unirá con su igual; | relucirá el Brillante, | y yo abordaré tu
barca, | adquiriré mis funciones, | recibiré mi remo en estas tus hermosas fiestas
mensuales, | ¡oh, Hathor!, | de (la estación de) la Cosecha, de (la estación de) la
Inundación, de (la estación de) la Siembra, | y Sepedet me hará avanzar hacia el
inicio del año. ¡Qué bueno es que yo sea proclamado allí!”. Vid. Allam, Hathorkult,
pp. 119 y 131.
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el germen del Creador, antes de que cobrara conciencia de sí
mismo y emergiera de ellas con el primer amanecer19. La tumba,
como lugar cerrado y oscuro, es asimismo un espacio ritual que
gracias al culto funerario y a los textos y escenas representados
sobre sus paredes es susceptible de convertir la oscuridad en
luz, lo informe en figuras, lo indistinguible en un mundo lleno
de color, haciendo que el difunto allí enterrado vuelva a la vida,
pasando de la inercia y estatismo de la oscuridad y la muerte
a la actividad y el dinamismo de la luz y la vida20. Por eso no
extraña que algunas de estas tumbas, sobre todo desde el Reino
Nuevo, estén orientadas al sol naciente para que llene de vida
estos espacios, que la mayoría de los himnos solares documen-
tados se encuentren inscritos en tumbas21, o que existan muchas
alusiones a la luz entre los rituales, como aquellos donde está
presente el fuego en forma de antorchas o lucernas22, o que ten-
gan un papel relevante entre los buenos deseos para el difunto
en el Más Allá23.
Por otro lado, desde el Reino Medio se tiene noticia de
otros contextos para los himnos y canciones dirigidos a la for-
ma áurea de Hathor. Algunos de ellos aparecen en templos, ya
sea en algunas escenas protagonizadas por el monarca, ya sea
19Allen, Genesis, pp. 8-12 y 30-31; Bickel, Cosmogonie, pp. 23-31, esp. pp. 26-27;
Pinch, Handbook, pp. 58-61.
20Cf. H. Altenmüller, ‘Licht und Dunkel, Tag und Nacht. Programmatisches aus
der Dekoration der Gräber des Alten Reiches’, en S. J. Seidlmayer (ed.), Texte und
Denkmäler des ägyptischen Alten Reiches, Berlín, 2005, pp. 9-26.
21E. g. Assmann, Sonnenhymnen, passim.
22E. g. en la pared este de la tumba de Pahery en El-Kab: J. J. Tylor / F. L. Griffith,
The Tomb of Paheri at El Kab, Londres, 1894, lám. viii.
23E. g. en la propia tumba de Pahery, entre los deseos para su destino ultraterreno,
se lee stA=tw n=k tkA m grH / wbn Sw Hr Snbt=k // Dd=tw n=k jjwj jjwj / m pr=k
pn n(j) anxw // “Se encenderá para ti una candela en la noche / y la luz (solar)
surgirá abriéndose paso en tu pecho. // Se te dirá ‘¡Bienvenido, bienvenido / a
esta tu casa de los vivos!’” (ibid., lám. ix, ll. 18-19 = Urk. IV 117, 3-5; M. Lichtheim,
Ancient Egyptian Literature. Volume II: The New Kingdom, Los Ángeles, 1976, p.
18; Foster, Hymns, Prayers and Songs, pp. 128-129).
42 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
sobre la estatua de un funcionario devoto de la diosa. Sólo un
caso se halla incluido en un texto propiamente literario, escrito
en hierático sobre papiros u ostraca.
3. LOS TEXTOS Y SU CONTENIDO
Las primeras canciones a Hathor en su forma de “Oro”, del Reino
Antiguo, aparecen en escenas de la ceremonia del sn-nTrw “el en-
cuentro con los dioses”, posible precedente de las fiestas religiosas
de difuntos que son mejor conocidas en momentos posteriores,
como la “Bella Fiesta del Valle” (Hb nfr n(j) jnt)24. Con ocasión de
esa festividad se efectuaban varias danzas y cánticos vinculados
con la epifanía de esta diosa, cuya presencia parece permitir y ca-
talizar el contacto entre la esfera de los vivos y la de los muertos.
La presencia de Hathor, de la música, el canto y la danza, según H.
Altenmüller, propiciarían la (auto)regeneración del difunto –que
en este contexto ritual haría las veces de Ra– al excitar a éste y crear
un entorno apropiado para la seducción por medio de las “artes”
propias de la diosa —como el baile y el canto—, lo que culminaría
finalmente en su encuentro sexual con (una representante de) la
diosa y su consiguiente (auto)concepción y (re)nacimiento25.
La escena más elocuente de esta ceremonia es la presen-
tación de los emblemas sagrados del culto hathórico, general-
24Buchberger, ‘Das Harfnerlied…’, passim, esp. pp. 108-117.
25Altenmüller, SAK 6, passim, esp. pp. 22-24; R. Gillam, Performance and Drama
in Ancient Egypt, Londres, 2005, p. 43. Cf. e. g. el canto de la tumba de Kaemanej
(PM III/12 131 ([Link]); H. Junker, Grabungen auf dem Friedhof des Alten Reiches
bei den Pyramiden von Gîza. Band IV. Die Maṣṭaba des KAjmanx (Kai-em-anch),
Viena, 1940, pp. 39-40, fig. 9; R. Pérez Arroyo, Egipto. La música en la era de las
pirámides, Madrid, 2001, pp. 267-268 y 382, fig. 5): snsn jr r jb(=j) pA mry(=j)
z(j=j) jm=k jm(w) jr nn “¡Únete, y actúa según mi corazón, oh amado mío, oh mi
hombre! No te lamentes, y haz esto” (Altenmüller, SAK 6, p. 17; Buchberger, ‘Das
Harfnerlied…’, passim, esp. pp. 103-106).
L U Z S O L A R M AT E R I A L : H I M N O S Y C A N C I O N E S A L A D I O S A H AT H O R 43
mente instrumentos de percusión (sistros y collares menit), por
un conjunto musical que durante el rito encarna o personifica a
la diosa26. En la mastaba de Idu en Guiza (G 7102, dinastía VI),
el difunto, mientras tañe una flauta doble, contempla el “canto,
el tañido del arpa y la representación” (Hst so m bnt Hab) que
efectuados ante él con la ayuda de arpas y flautas, a la vez que se
baila, se juegan diferentes juegos de mesa y se preparan ofren-
das. Entretanto, las músicas, cuatro de ellas “bailando” (jb(A)) y
tres de ellas “dando palmas” (mAHt), entonan a coro una canción
donde se invoca a la diosa (nº 1)27:
¡Salve, con la vida, Hathor!
Las sedes de tu ka están satisfechas, y brillas como el oro,
¡oh, La Amante de la Belleza!28
En esta canción se destaca que Hathor, satisfecha (Htp) con las
ofrendas (Htp) en sus lugares de culto (swt-kA) durante esta ce-
lebración, se manifiesta de modo luminoso, “brilla como el oro”
(nbj). Esta cualidad de la deidad también se vincula con otras
facetas suyas, como la noción de deseo (mrj “querer, amar, de-
sear”) o la de lindura y hermosura (nfrw “perfección, belleza”).
Así, la manera de manifestarse la diosa en su encuentro con los
hombres es descrita en estos primeros textos como el brillo del
oro. Desde el punto de vista formal, sobresale el uso de versos de
26 L. Kinney, Dance, Dancers and the Performance Cohort in the Old Kingdom, Oxford,
2008, p. 38.
27PM III/12 186 ([Link]); Allam, Hathorkult, p. 127, n. 3; H. Wild, ‘Les danses sacrées
de l’Égypte ancienne’, SourcOr 6 (1963), 33-118, pp. 69-70; W. K. Simpson, The
Mastabas of Qar and Idu. G 7101 and 7102, Boston, 1976, p. 25, lám. xxiv, fig.
38; Altenmüller, SAK 6, p. 12-13, fig. 4; S. Grunert, ‘Zum Sargschlittenzug auf der
Nordwand im Grab des Idu (G 7102)’, en C.-B. Arnst, I. Hafemann y A. Lohwasser
(eds.), Begegnungen. Antike Kulturen im Niltal, Leipzig, 2001, pp. 171-186, pp.
171-175 y 182-183; Pérez Arroyo, La música, p. 382; Kinney, Dance, pp. 39 y 188.
[Link]-Hr=T m anx @wt-@rw / swt-kA=T Htp.t(j) nbwj=T / j mrt nfrw.
44 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
tres unidades acentuales. Lo interesante de este tipo de verso es
que es una forma métrica que no suele emplearse ni en los textos
literarios ni en los himnos. Este dato, junto con su sencillez y el
contexto de fiesta anual y relativamente público de la celebración
me hacen pensar, aun con precaución, que podríamos estar ante
una pieza con un cierto carácter “popular”.
En otras mastabas aparece una misma canción protago-
nizada por esta forma de Hathor, asimismo en versos de tres
unidades acentuales, y que, con ligeras variantes, parece haber
sido entonada durante el traslado del féretro del muerto en el
transcurso del funeral (nº 229-330):
El Oro vuela haciendo
lo hermoso, hermoso, hermoso
que ha de venir de Hathor, Señora del Sicómoro,
en paz, en paz, ante el desierto del Occidente.31
[El Oro] vuela [haciendo]
lo hermoso, hermoso, hermoso
que ha de venir de Hathor, Señora del Sicómoro;
¡qué hermoso es cruzar hasta el Bello Occidente
en paz, en paz, ante el desierto del Occidente!.32
29Mastaba de Mehu: H. Altenmüller, Die Wanddarstellungen im Grab des Mehu in
Saqqara, Maguncia, 1998, pp. 113-114, lám. 19; ‘Licht und Dunkel’, pp. 20-21, fig.
4; Grunert, ‘Zum Sargschlittenzug’, pp. 179-184; N. Kanawati / A. Woods, Artists
in the Old Kingdom. Techniques and Achievements, El Cairo, 2009, figs. 232-233.
30Mastaba de Mereruka: PM III/22 532 (72); P. Duell, The Mastaba of Mereruka.
Part II, Chicago, 1938, lám. 140-141; Erman, Reden, p. 56; Altenmüller, Mehu, p.
114; N. Kanawati et al., Mereruka and His Family. Part III:2. The Tomb of Mereruka,
Oxford, 2011, lám. 7-9 y 67-69.
31pA Nbw Hr jrt / nfrt nfrt nfrt / jw.t(j)=s(j) xr @wt-@rw nbt-nht / m Htp m Htp xr z(mj)
t-jmnt(j)t.
32pA [Nbw Hr jrt] / nfrt nfrt nfrt / jw.t(j)=s(j) xr @wt-@rw nb(t)-nht / nfr.w(j) sDAt r
jmnt nfrt / m Htp m Htp xr z(mj)t-jmnt.
L U Z S O L A R M AT E R I A L : H I M N O S Y C A N C I O N E S A L A D I O S A H AT H O R 45
En ellos se relacionan el cruce de este a oeste del barco por el
agua con el vuelo de Hathor como Oro por el cielo. O dicho de
otro modo, se asimila el traslado hacia el Occidente, ámbito de
la necrópolis por excelencia, donde el sol se oculta para renacer
al este al día siguiente, con el vuelo de la luz solar por el cielo,
con el objeto de propiciar la regeneración del difunto trasladado
en la nave.
La faceta del Oro como posible manifestación hierofánica
de Hathor, vehiculada mediante la danza y el canto, aparece
también en otra tumba de la dinastía VI, la de Pepyanej Heryib,
en Meir. Aquí, en el contexto de una escena de presentación de
ofrendas al difunto con jugadores ante un tablero cantan dos
arpistas, bien al unísono, bien de manera antifonal, acompañados
por un flautista (nº 4)33:
El Oro aparece en gloria por el Gran Portal
—tu Poder ha sido elevado por Horus.34
Este verso, pese a su brevedad, se revela como muy importante.
Desde el punto de vista métrico, podría tratarse, hasta donde
conozco, del ejemplo más antiguo documentado del verso co-
nocido como dístico heptamétrico: el primer hemistiquio, de
cuatro unidades métricas, sería cantado por la primera arpista,
y el segundo, de tres, por la segunda. El segundo aspecto por el
que este verso es importante es que es su acción es descrita me-
diante el verbo xaj “aparecer en gloria”. Éste refiere la aparición
luminosa y radiante de un astro en el cielo, paradigmáticamente
33 PM IV 255 (21-22); A. M. Blackman, The Rock Tombs of Meir. Part IV. The Tomb-Cha-
pel of Pepi‘onkh the Middle Son of Sebekḥotpe and Pekhernefert (D, No. 2), Londres,
1924, p. 31, lám. ix-x; Allam, Hathorkult, p. 127, n. 3; Altenmüller, SAK 6, pp. 5-6
y 7, fig. 2; H. G. Fischer, Varia Nova – Egyptian Studies III, Nueva York, 1996, p.
75, n. 27; Pérez Arroyo, La música, pp. 309 y 381; N. Strudwick, Texts from the
Pyramid Age, Atlanta, 2005, p. 411; Kanawati / Woods, Artists, fig. 107.
34xa Nbw m rwt wrt / oA sxmt=T jn @r(w).
46 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
el sol35 cuando hace aparecer el arco iris, que es el signo jero-
glífico empleado para transcribir dicho verbo, el cual, además,
es utilizado para describir una manifestación de carácter sa-
grado, hierofánica36. El “Gran Portal” (rwt wrt) parece ser muy
posiblemente una mención de la ajet (Axt, mal traducido como
“horizonte”), el lugar intermedio entre el cielo y la tierra donde
los cuerpos celestes devienen en seres eficaces y luminosos, y
donde de modo paradigmático surge el sol37. Por otro lado, el
verbo oAj “elevar(se)” forma parte de la misma raíz semántica
utilizada en los textos para describir la ascensión del sol desde
la colina primigenia38, y que en este caso tiene que ver con el
poder descrito como sxmt, cuya raíz semántica conlleva las no-
ciones de control y soberanía39. En ese sentido, debe señalarse
que la elevación de ese poder de la diosa es efectuada por un
dios celeste, Horus, el halcón que representa el poder del cielo
35M. Schunck, Untersuchungen zum Wortstamm xa, Bonn, 1985, passim; A. Loprieno,
‘On the contribution of phonology to Egyptian philology’, en J. Cervelló Autuori,
A. Quevedo Álvarez (eds.), …ir a buscar leña. Estudios dedicados al Prof. Jesús
López, Barcelona, 2001, pp. 107-115, pp. 108-111.
36N. Beaux, ‘Arc-en-ciel, apparition et couronnement. À propos du signe N 28’, en Z.
Hawass, J. Houser Wegner (eds.), Millions of Jubilees. Studies in Honor of David
P. Silverman, El Cairo, 2010, pp. 61-67.
37E. g. G. Englund, ‘L’horizon et quoi encore – quelques refléxions sur l’emploi de
Axt dans les Textes des Pyramides’, en Sundries in Honour of Torgny Säve-Söder-
bergh, Uppsala, 1984, pp. 47-54; J. P. Allen, ‘The Cosmology of the Pyramid Texts’,
en J. P. Allen et al., Religion and Philosophy in Ancient Egypt, New Haven, 1989,
pp. 1-28, pp. 17-21. Cf. E. Brovarski, ‘The Doors of Heaven’, Orientalia 46 (1977),
107-115, pp. 107-110. Debe tenerse en cuenta que en los contemporáneos Textos
de las Pirámides (TP §§ 603a, 1014a, 1713a, *1930e, 2067b, 2095b y P/F/Se 48-52)
la palabra rwt “portal” aparece vinculada a textos de renacimiento y elevación
hacia el cielo desde la tierra o el Inframundo (la Duat).
38A. el-A. Saleh, ‘The So-Called “Primeval Hill” and Other Related Elevations in
Ancient Egyptian Mythology’, MDAIK 25 (1969), 110-120; Bickel, Cosmogonie,
pp. 67-70.
39H. Roeder, Mit dem Auge sehen. Studien sur Semantik der Herrschaft in den Toten-
und Kulttexten, Heidelberg, 1996.
L U Z S O L A R M AT E R I A L : H I M N O S Y C A N C I O N E S A L A D I O S A H AT H O R 47
y que ahora guarda vínculos muy estrechos con Ra40. En tercer
lugar, en este texto el Oro aparece plenamente singularizado
como una deidad, según señala su propia escritura, , con
el signo del halcón perchado, (G7), como semagrama de esa
categoría de seres .
41
Una canción, por desgracia fragmentaria, en la mastaba
de Kaguemni, en Saqqara, presenta relaciones de significado
homólogas (Hathor en un entorno matutino, relación con Ra y
Horus) e imágenes similares a las del ejemplo de Meir, aunque
no se mencione en la parte conservada a Hathor explícitamente
como Oro42:
[…] Hathor en [la entrada] del Oriente, ella es saludada por
los dioses–. ¡Eres saludada por Ra,
la imagen se ha uni[do] (?) […]! ¡Eres saludada po[r] Horus
[…] a quien has deseado […]43
Así, en resumen, se puede decir que en el cántico de la tumba
de Pepyanj Heryib en Meir se describe el amanecer del sol por
40J. Cervelló Autuori, Egipto y África. Origen de la civilización y monarquía faraó-
nicas en su contexto africano, Sabadell, 1996, pp. 136-140, con referencias.
41A. H. Gardiner, Egyptian Grammar. Being an Introduction to the Study of Hiero-
glyphs, Oxford, 19573, p. 468; E. Hornung, El Uno y los Múltiples. Concepciones
egipcias de la divinidad, Madrid, 1999, pp. 38-39, fig. 2.a; N. Beaux, ‘La marque du
“divin”. Comparaison entre deux corpus funéraires : les Textes des Pyramides et
les Textes des Sarcophages’, en S. Bickel, B. Mathieu (eds.), D’un monde à l’autre.
Textes des Pyramides & Textes des Sarcophages, El Cairo, 2004, pp. 43-56; R.
Shalomi-Hen, The Writing of Gods. The Evolution of Divine Classifiers in the Old
Kingdom, Wiesbaden, 2006, pp. 11-68 y 137-147.
42PM III/22 522-523 (15); E. Brunner-Traut, Der Tanz im Alten Ägypten nach bildli-
chen und inschriftlichen Zeugnissen, Glückstadt-Hamburgo-Nueva York, 1938, p.
85 (nº 23); Allam, Hathorkult, p. 127, n. 3; Wild, SourcOr 6, pp. 70-71; Altenmüller,
SAK 6, p. 21 (doc. 12); Pérez Arroyo, La música, p. 382; Kinney, Dance, p. 157, con
referencias.
43[...] @wt-@rw m [r(A)]-jAbt nDj Hr=s jn nTrw jw nD Hr=T jn Ra / twt zmA[(.j)(?).]n[...]
Hr[...]w jw nD Hr=T j[n] @rw [...] n mrw.n=T [...].
48 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
medio de Hathor como el Oro en lo más alto del cielo, un evento
que rememora, reactualiza y recuerda el acto creador original.
Por otro lado, en una tumba ya posterior, de la dinastía
XI (c. 2000 a. C.) se halla un paralelo muy cercano a este último
texto, que parece asociado a una escena de fiesta náutica en honor
de Hathor en beneficio de un rey de la dinastía XI, posiblemente
Mentuhotep II, cuya protección se pide al final del texto (nº 5)44:
Aparecen en gloria en la barca el Oro
y los Poderes de la Barca Matutina.
—¡Ra la ama!
Tu Potencia45 alcanza lo que está más allá
cuando Ra sale y contempla tu esplendor.
—¡Ra la ama!
Mentuhotep ha sido protegido
por Hathor, por Hathor.46
En este cántico se destaca la aparición gloriosa del Oro en el cielo
y se refiere, además, que el Oro forma parte de la barca de Ra,
de cuya tripulación forma parte junto con otros dioses, como
documentan otros testimonios posteriores. Con ello, Hathor
como Oro se involucra en el proceso diario de infusión de luz y
calor en el mundo durante la navegación por el cielo del astro
rey, aspecto que, como se ha visto y se verá más adelante, ella
ya presenta en otros textos47. En la canción se alaba asimismo el
poder luminoso que ejerce la diosa, descrito como bAw, el poder
44A. H. Gardiner, ‘The Tomb of a much-travelled Theban Official’, JEA 4 (1917),
28-38, p. 32; S. Schott, Altägyptische Liebeslieder, Zurich, 1950, p. 73 (nº 4); R.
Soliman, Old and Middle Kingdom Theban Tombs, Londres, 2009, p. 130.
45La de Hathor como Oro, como aclara el pronombre sufijo de segunda persona
femenino singular (=T).
46xa Nbw m mAt / sxmw n(j)w aDyt / mr s(j) Ra / pH.n bAw=T HA(w)-nbw / [p]r Ra mA=f
nfr=T / mr s(j) Ra / xw MnTw-Htp(.w) / jn @wt-@rw jn @wt-@rw.
47Cf. el encantamiento CT 623 (n. 18) y los textos nº 2-3.
L U Z S O L A R M AT E R I A L : H I M N O S Y C A N C I O N E S A L A D I O S A H AT H O R 49
manifiesto y explícita demostración de la potencia de una fuerza
divina48, lo que condice muy bien con la capacidad de la luz del
sol para cubrirlo todo.
En una tumba algo posterior, la de Senebi en Meir, se
relaciona la presencia del Oro ya no tanto explícitamente con la
luz como, sobre todo, con conceptos relacionados con la creación
en momentos y entornos primigenios, como la elevación (oA) y
las marismas, así como la importancia de la música en su culto
y la alegría que como divinidad joven y seductora ella presenta
(nº 6)49:
¡Elevada es Hathor, la del Amor!
—¡Castañuelas, castañuelas!—
Ella es alta en el día de fiesta
—¡Castañuelas!—, en el día de fiesta
de Senebi50 —¡castañuelas!— […]
¡El Oro en las marismas, en las marismas,
48Hornung, El Uno, pp. 59-60.
49 PM IV 250 (6)-(8); A. M. Blackman, The Rock Tombs of Meir. Vol. I. The Tomb-Chapel
of Ukh-ḥotp’s Son Senbi, Londres, 1914, pp. 23-24, lám. ii; Schott, Liebeslieder,
p. 74 (nº 5); Allam, Hathorkult, pp. 35-36 y 40, n. 4; R. B. Parkinson, Voices from
Ancient Egypt. An Anthology of Middle Kingdom Writings, Londres, 1991, pp. 78-
80 (i-l); Franke / Parkinson, ‘A Song for Sarenput’, p. 223.
50Es posible que exista en este pasaje una segunda lectura. Mientras que la lectura
“referencial” evoca el placer de un día de recreo, la mención conjunta de oAj “llegar
a ser alto”, “elevarse”, vinculado al mito de surgimiento de la colina primigenia de
las aguas del Nun (aludidas en la marisma del propio texto, cf. n. 34), y del signo
(D3; Gardiner, Grammar, p. 450) parece aludir al surgimiento demiúrgico
de la diosa y su elevación al cielo. En efecto, este signo en la palabra puede
leerse wS, aquí wS(r) “día libre, vacación” (Blackman, Meir I, p. 23, n. 6; cf. Wb. I
368, 7; R. O. Faulkner, A Concise Dictionary of Middle Egyptian, Oxford, 1962,
p. 70 (19)), pero también como Sn(j)-Ra “cabellos de Ra”, sintagma que aparece
en el texto nº 16 (vid. infra; así ya E. F. Wente, ‘Hathor at the Jubilee’, en Studies
in Honor of John A. Wilson. September 12, 1969, Chicago, 1969, pp. 83-91, p. 89).
Por ello, quizá se podría traducir el pasaje como “Ella se ha elevado/es alta en los
cabellos de Senebi”, asimilado aquí al dios Ra.
50 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
las sedes, las sedes de su ka!
¡Satisfazte, satisfazte, oh Oro!51
Los aspectos soberanos y relacionados con aspectos de regenera-
ción de la vida y lo creado, pero comparándola con el amanecer
y con la crecida del Nilo, y no tanto con el paisaje primigenio de
las marismas, figuran en el único texto del corpus de contexto
propiamente templario. Se encuentra escrito sobre el rollo de
papiro de una estatua del tipo de “escriba sentado” de un alto
dignatario de la dinastía XIII que parece proceder del templo fu-
nerario de Mentuhotep II en Deir el-Bahari, área de Tebas donde
existía un arraigado e importante culto a Hathor. El himno en
cuestión (nº 7)52 reza como sigue:
¡[Sa]lve, Hathor, Señora de Tepihu,
Jefa de todos [los dioses (?)], Señora del Cielo,
Dama con cuya contemplación se alegran los dioses!
El rostro del Oro es hermoso en las […], más que la tierra
[…], en un año de una gran crecida,
cuando sus plantas se disponen a crecer y sus campos
reverdecen a su paso, embriagados.
El rostro del Oro es hermoso en el valle del desierto, más que
el cielo al inicio de la mañana,
cuando el dios asciende, sin detenerse ni […] en la ajet (?).53
51oA @wt-@rw n(j)t mrwt / jHwyw jHwyw / jw=s oA.t(j) m wS(r) / jHwyw m wS(r)- /
-%nbj jHwyw [...] / Nbw m zSw m zSw / swt- swt-kA=s / Htp=T Htp=T Nbw.
52Estatua de Dedusobek, El Cairo CG 887: PM I/22 784; L. Borchardt, Catalogue
général des antiquités égyptiennes du Musée du Caire. Statuen und Statuetten von
Königen und Privatleuten. Nos 1-1294. Teil 3. Text und Tafeln zu Nr. 654-950, Berlín,
1930, pp. 137-139, esp. p. 138 (arriba), lám. 155; Franke, ‘Middle Kingdom Hymns’,
p. 112; S. Kubisch, Lebensbilder der 2. Zwischenzeit. Biographische Inschriften der
13.-17. Dynastie, Berlín-Nueva York, 2008, pp. 332-334.
53[j.n]D=t Hr=t @wt-@rw nb(t)-&p-jHw / Hr(j)t-tp-[nTrw (?)] nbw nbt-pt / Hnwt Haat
nTrw m mAn=s / nfr Hr n(j) Nbw m [...]wt r tA / m sfw n=T (?) m rnpt n(jt) Hapj aA /
L U Z S O L A R M AT E R I A L : H I M N O S Y C A N C I O N E S A L A D I O S A H AT H O R 51
Un carácter cósmico se aprecia también en la canción que acom-
paña a la presentación de un collar menit en la estela de Abkau,
de Abido y anterior al ejemplo anterior, de fines de la dinastía
XI. En ella pasan a primer plano los aspectos musicales del cul-
to hathórico y la naturaleza celestial y la bondad del Oro para
satisfacer al difunto, receptor del canto, con lo que necesita y
desea en el Más Allá (nº 8)54:
¡Tu rostro a la vida cuando recibes las meniut!
Es atenta contigo la Señora de las Estrellas,
y el Oro te deleita con aquello que amas.55
Como varios autores56 han mostrado, este texto guarda muy es-
trechas relaciones intertextuales con un cántico áulico entonado
por un coro femenino blandiendo los instrumentos de percusión
propios de la diosa Hathor, reproducido en el conocido relato
literario de Sinuhé (nº 9)57:
Y así trajeron sus meniut, sus (sistros) sejem y sus (sistros)
sesheshet en la mano, y los agitaron para Su Encarnación:
“¡Tus manos a lo bueno, oh rey duradero:
las insignias de la Señora del Cielo!
El Oro pone la vida en tu nariz,
smw=f r rd sxtywt swAD(.w) <m> xt=f tx.w / nfr Hr n(j) Nbw m jnt r nwt m nhp(w)
/ ja nTr j(m) nn Sna [...] m Axt (?).
54Louvre C 15: L. Morenz, ‘Ein hathorischer Kultlied und ein königlicher Archetyp
des Alten Reiches – Sinuhe B 270 f. und eine Stele des späten XI. Dynastie (Louvre
C 15)’, WdO 28 (1997), 7-17; C. Barbotin, La voix des hiéroglyphes, París, 2005, pp.
140-141.
55Hr=k n anx Szp=k mnjwt / Htp n=k Nbt-sbAw / xnm Tw Nbw m mrt.n=k.
56A. H. Gardiner, Notes on the Story of Sinuhe, París, 1916, pp. 97 y 100-104, esp. p.
104; Wente, ‘Hathor at the Jubilee’, p. 89 y n. 45; Morenz, WdO 28.
57Sinuhé B 268-272: P. Derchain, ‘La réception de Sinouhé à la cour de Sésostris Ier’,
RdE 22 (1970), 79-83; Morenz, WdO 28; H. Goedicke, ‘The Song of the Princesses
(Sinuhe B 269-279)’, BSEG 22 (1998), 29-36, pp. 29-32, con referencias.
52 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
se une a ti la Señora de las Estrellas;
navega La del Valle río abajo, navega La del Delta río arriba,
unidas, amalgamadas58, en el discurso de Tu
Encarnación (…)”.59
Sobre este pasaje de Sinuhé y sus paralelos con la estela de Abkau
y otros textos cabe destacar dos aspectos. Primero, el ritual des-
crito en esa parte de Sinuhé tiene como objetivo la muerte como
extranjero y el renacimiento como egipcio del protagonista tras
años de exilio, lo que se busca mediante la intermediación del
coro hathórico, que encarna durante el rito a la diosa en su forma
áurea, ante el monarca, que cumple el papel del dios Atum, el
demiurgo por excelencia, y que recibe la acción lenificadora de
Hathor para propiciar su faceta (re)creadora y no la vengadora
o agresiva para con el recién retornado60. En ese sentido de re-
nacimiento y perpetuación (swAH, lit. “hacer perdurable”) de la
vida se puede entender un texto con un comienzo de contenido
muy similar, en una tumba de mediados de la dinastía XVIII,
entonado por tres mujeres tañendo collares menit, acompañadas
de otras tres que agitan sistros (nº 10)61:
Palabras dichas por el conjunto musical:
“Recibe las insignias del Oro,
para que hagas perdurables tus años con vida y triunfo,
58Cf. el uso de las palabras, seguidas, twt y zmA en la l. 2 del texto de la mastaba de
Kaguemni.
59jst r=f jn.n=sn mnjwt=sn sxmw=sn zSSwt=sn m a=s [Link]=sn st n Hm=f | awj=k r
{r} nfrt nswt wAH / Xkryt n(jw)t nbt-pt // dj Nbw anx r fnd=k / Xnm tw nbt-sbAw //
xd Sma(j)-s(j) xnt mH(j)-s(j) / zmA(.w) t(w)t(.w) m r(A) n(j) Hm=k (...).
60Derchain, RdE 22; W. Westendorf, ‘Noch einmal: die “Wiedergeburt” des heim-
gekehrten Sinuhe’, SAK 5 (1977), 293-304; J. Baines, ‘Interpreting Sinuhe’, JEA 68
(1982), 31-44, pp. 39 y 43-44.
61Tumba de Min (TT 109): PM I/12 226 (3); P. Virey, ‘Le tombeau d’un seigneur de
Thini dans la nécropole de Thèbes’, RT 9 (1887), 27-32, p. 29; Urk. IV 978, 3-5.
L U Z S O L A R M AT E R I A L : H I M N O S Y C A N C I O N E S A L A D I O S A H AT H O R 53
oh Líder y Superintendente de Sacerdotes
y Escriba, Min, de voz verdadera”.62
En segundo lugar, L. Morenz considera que los paralelismos entre
los textos de Abkau y Sinuhé abogarían por la existencia de un
“arquetipo” común, posiblemente del Reino Antiguo. Esta idea,
bastante plausible, presenta un aspecto que apenas ha sido tenido
en cuenta y que es de gran interés: este cántico de invocación
hathórico pudo haber tenido antecedentes litúrgicos no sólo en
un ámbito templario, sino también —como se infiere del cotexto
de Sinuhé y las ceremonias representadas en la tumba de Jeruef,
vid. infra—, en un contexto áulico. Así, da la impresión de que la
forma de Hathor como Oro tiene un ámbito de significación muy
importante no sólo en el mundo funerario, de donde procede
la mayoría de los testimonios conservados, sino también en un
ámbito sagrado más “cotidiano”, diurno si se quiere: el palacio,
las instalaciones cultuales del complejo funerario y los templos.
En ese sentido, la referencia a las Coronas del Alto y del Bajo
Egipto (“La del Valle” y “La del Delta”, respectivamente) parece
otorgar al canto, además, una dimensión soberana63, subrayada
por el contexto palaciego de su puesta en escena. No extraña
encontrar, entonces, una escena de un contexto litúrgico donde
62Dd mdw jn xnryt | Ssp n=k Xkrw-Nbw / swAH=k rnpwt=k m anx mAa-xrw / HAt(j)-a
jmj-rA-Hmw-nTr / sXA Mnw mAa-xrw. Estos versos son respondidos por un coro
masculino: jA[w] m pt hy m %ktt jhhy tA pn (...) “¡Loor en el cielo, júbilo en la Barca
Solar Vespertina! Esta tierra se regocija (...)” (Urk. IV 978, 8-10).
63En una estela fragmentaria de mediados de la dinastía XI (Turín Suppl. 1310, ll.
6-7) se menciona la ceremonia de laceado de toros nega por el rey para Hathor
como Oro, a cambio de lo cual ésta le expresa su voluntad de que el monarca
viva muchos años (“que llegue a ser duradero/perdure (wAH=f) sobre la tierra”)
y le concede la realeza sobre las Dos Tierras (B. Mathieu / J. Romion, ‘Le lasso
d’Hathor. Relecture de la stèle Turin Suppl. 1310’, GM 219 (2008), 65-72).
54 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
el propio monarca recibe un collar menit de manos de Hathor
mientras se entona un canto muy similar (nº 11)64:
¡Tus manos a lo bueno, oh Rey duradero:
las insignias de la Señora de las Dos Tierras!
El Oro te pone la vida en tu nariz
y tu padre, Amón-Ra, te protege eternamente.65
Sin embargo, los textos que posiblemente son más coherentes
y completos con las imágenes y aspectos del Oro de momentos
anteriores aparecen en los cantos pintados en la tumba de la
madre de un alto funcionario tebano de inicios de la dinastía XII,
c. 1900 a. C., Intefiqer (TT 60). En ella Hathor como Oro es men-
cionada en dos composiciones distintas dentro de la tumba. La
primera es una escena del corredor principal, donde se efectúan
danzas y se entonan cánticos en honor de la diosa en un contexto
relacionado con la procesión funeraria hacia la tumba (nº 12)66:
Las Dos Puertas del Cielo se abren: sale el dios.
Mira, el Oro ha venido, ha surgido brillando67.
64Capilla Roja de Hatshepsut, Karnak, bloque 148, escena sur: PM II2 67 IV (148
S); P. Lacau / H. Chevrier, Une chapelle d’Hatshepsout à Karnak, El Cairo, 1977,
p. 210 (§ 316).
65awj=t Hr nfrt (n)sw(t) wAH / Xkrw n(jw) Nbt-tAwj // dj n=T Nbw anx r fnD=T / xw Tn
(j)t=T Jmn-Ra Dt.
66TT 60: PM I/12 121-122 (5)-(6): N. de Garis Davies / A. H. Gardiner, The Tomb of
Antefoḳer, Vizier of Sesostris I, and of his Wife, Senet (No. 60), Londres, 1920, p.
22, lám. xxiii; Schott, Liebeslieder, p. 74 (nº 6); Wild, SourcOr 6, p. 89; Fischer,
Varia Nova, p. 97; Kinney, Dance, pp. 157-158; Soliman, Theban Tombs, p. 132.
67Cf. este caso con tres ejemplos más. El primero, coetáneo de los textos nº 5 y 8,
es un himno a Hathor en el sarcófago de la sacerdotisa de Hathor y esposa de
Mentuhotep II, Aashyt (JE 47267): wn aAwj n nbt-tAwj “Las Dos Puertas se abren
para la Señora de las Dos Tierras” (J. J. Clère / J. Vandier, Textes de la Première
Période Intermédiaire et de la XIème dynastie, Bruselas, 1948, p. 28 (§ 27 ξ 3));
Morenz, Schriftlichkeitskultur, p. 73; WdO 28, p. 13. El segundo, también del Reino
Medio, parece ser el íncipit del texto de Intefiqer, cantado mientras se acarrea un
L U Z S O L A R M AT E R I A L : H I M N O S Y C A N C I O N E S A L A D I O S A H AT H O R 55
¡Ríndate honores el Pueblo de la Luz!68
El contenido de este pasaje se relaciona con el amanecer como
momento de expansión luminosa y se introduce su aspecto como
soberana de todos los dioses que dependen y sirven a Ra, la Hnmmt,
“el Pueblo de la Luz”, el cual, como muestran otros textos, se
halla conectado con la idea de (re)nacimiento asociado con el
ciclo solar y con la llegada al cielo y el paso por él de los difuntos
durante su proceso de regeneración69.
El segundo texto es más interesante para el tema aquí
abordado. Situado en la parte más importante y sagrada de la
capilla funeraria, la estancia cuadrangular del fondo, y aunque
por desgracia muy desvaído, aparecen por dos veces dos arpistas
entonando cánticos en honor del difunto en un contexto ritual
de presentación de ofrendas. En un primer grupo, compuesto
por dos cánticos, se describe al difunto como un ser primordial
dispuesto a renacer al alba tras su gestación nocturna70. En el
catafalco con la estatua del difunto con las puertas abiertas: wn aAwj pr nTr “Las
Dos Puertas del Cielo se abren: sale el dios” (P. E. Newberry, Beni Hasan. Part
I, Londres, 1893, p. 68, lám. xxix, sobre el dintel; W. Guglielmi, Die Göttin Mr.t.
Entstehung und Verehrung einer Personifikation, Leiden, 1991, p. 22). El tercero,
en la tumba de Jeruef (TT 192), de la dinastía XVIII, figura en una escena de
aparición de Amenhotep III en el solio y de Amenhotep IV con ocasión de la
Fiesta Sed; mientras un coro femenino recita un himno en honor de Hathor como
Oro (vid. infra), otro introduce una invocación con el verso wn aAwj pr nTr wab(.w)
“Las Dos Puertas del Cielo se abren: sale el Dios, (ya) puro”: Wente, ‘Hathor at
the Jubilee’, p. 88; The Epigraphic Survey, The Tomb of Kheruef. Theban Tomb 192,
Chicago, 1980, p. 48, lám. 24 y 33-34; C. Traunecker, ‘Aménophis IV et Néfertiti.
Le couple royal d’après les talatates du IXe pylône de Karnak’, BSFE 107 (1986),
17-44, pp. 24-25, fig. 3-4 (abajo).
68wn aAwj-pt pr nTr / mk Nbw jj.t(j) wbn[.tj] / swAS Tn Hnmmt.
69 J. M. Serrano Delgado, ‘Origin and basic meaning of the word Hnmmt (the so-called
„sun-folk“)’, SAK 27 (1999), 353-368. Vid. además Franke / Parkinson, ‘A Song for
Sarenput’, p. 225 (1).
70PM I/12 122-123 (14); de Garis Davies / Gardiner, Antefoḳer, pp. 24-25, lám. xxvii;
B. Gunn, ‘Notice of recent publication’, JEA 6 (1920), 298-302, pp. 300-301; Schott,
56 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
segundo, la misma pareja de intérpretes entona dos canciones,
una cada uno. La primera, entonada por Dedumin, el cantante
varón, reza como sigue (nº 13)71:
Ejecución de júbilo
Imploro que me escuches, ¡oh Encarnación del Oro!
Suplico que tu corazón se vuelva hacia mí.
¡Salve, Señora de la Peste, Sejmet,
la Grande, Señora hasta el Límite,
A quien se rinden honores, la Serpiente sobre su padre,
La de Mayor edad al frente de Quien La creó,
La de Lugar Preminente en la Barca de los Millones,
Expedita en la Cabina!
Son tus manos quienes dan la luz,
tus rayos quienes iluminan las Dos Tierras.
Las Dos Orillas están bajo tu gobierno,
el Pueblo de la Luz es tu rebaño.72
El poema, en dísticos heptamétricos, se abre con un preámbulo
(v. 1) donde el cantante busca el favor y la escucha de la dio-
sa, cuya identificación con Hathor es completamente explícita
merced al empleo del signo de la diosa con los cuernos de vaca
y disco solar como clasificador semántico de la palabra Nbw
“Oro” ( , C9). Tras ello se la invoca (vv. 2-4) con una serie de
Liebeslieder, pp. 74-75 (nº 8); Parkinson, Voices, p. 126; Morenz, Schriftlichkeits-
kultur, pp. 62-65, fig. 4; Franke / Parkinson, ‘A Song for Sarenput’, pp. 228-229.
71PM I/12 122 (13); de Garis Davies / Gardiner, Antefoḳer, pp. 24-25, lám. xxvii; Gunn,
JEA 6, p. 300; Allam, Hathorkult, p. 139; Parkinson, Voices, pp. 126-127; Morenz,
Schriftlichkeitskultur, pp. 62-63 y 65-69, fig. 5a-b; Franke / Parkinson, ‘A Song for
Sarenput’, pp. 225 (1) y 229 y 231, n. 19.
72JRW _J !Y | spr=j sDm=T Hmt-Nbw / snmH(=j) pXr n=j jb=T // [Link]-Hr=T nbt-jdw
%xmt / aAt nbt r-Dr // wASt wtt tp(j) jt=s / smswyt xnt(j)t jr s(j) // xnt(j)t-st m wjA n(j)
Haw / wsTnt m snTy // jn awj=T dd jAx(w) / stwt=T sHD tAwj // jw jdbwj Xr sxr=T / awt=T
pw Hnmmt.
L U Z S O L A R M AT E R I A L : H I M N O S Y C A N C I O N E S A L A D I O S A H AT H O R 57
epítetos que caracterizan los aspectos de la diosa que interesa
implorar para favorecer y ayudar al difunto, elemento habitual
en los himnos egipcios. Un primer grupo de epítetos presenta
a la deidad como el Ojo del Sol, la Hija de Ra, su preferida y
su más terrible y firme defensora73. Otro conjunto la muestra
como divinidad cósmica de carácter creador y que forma parte
de la tripulación de la barca solar, faceta ésta, la náutica, que es
constante en los textos analizados aquí74. Finalmente (vv. 5-6),
se alude a las acciones de la diosa, cuyos aspectos benéficos se
pide que lleguen hasta el difunto. En particular, se trata de su
capacidad para llenar el mundo de su luz, una luz que está aso-
ciada con el (buen) gobierno, tanto en el ámbito terrestre (las Dos
Orillas, las Dos Tierras) como en el celeste (el Pueblo de la Luz),
y por lo tanto con el ejercicio de la Maat –el orden, la verdad, la
justicia– en el espacio ritual de la tumba.
La segunda canción, entonada por la arpista femenina,
Juyt, y bastante peor conservada, se presenta de la siguiente
manera (nº 14)75:
Ejecución de júbilo
¡Salve, Oro! Compláceme,
pues mi ocupación es hablarte.
Llegaré a ser mayor y […]
como un pobre ¡oh Poderosa!,
ten conciencia (de mí), ¡oh Oro!, en tu momento [de] [escucha],
tu hora de atender (mis) palabras;
seas favorable a lo que te digo: que liberes por mí
73Son los epítetos “Señora de la Peste”, Sejmet (diosa felina), “la Serpiente sobre su
Padre”, “La de Mayor Edad al frente de quien La Creó (i. e. su padre, Ra)”.
74Se trata de los epítetos “Señora hasta el Límite”, “La de lugar preeminente en la
Barca de los Millones”, “Expedita en la Cabina (de la barca solar)”.
75PM I/12 122 (13); de Garis Davies / Gardiner, Antefoḳer, pp. 24-25, lám. xxvii; Gunn,
JEA 6, p. 300; Parkinson, Voices, p. 128; Morenz, Schriftlichkeitskultur, pp. 62-63
y 69-70, fig. 5.a; Franke / Parkinson, ‘A Song for Sarenput’, pp. 225 (1) y 229.
58 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
a un visir elocuente,
pues eres tú quien crea la rectitud
dentro de tu cuerpo […]
favorece […]
Es su (?) […] quien permitirá
un feliz recorrido por la eternidad.76
Esta canción destaca el contacto estrecho que se puede estable-
cer entre la cantante y la diosa, a quien se apela a que escuche
(vv. 1-4) para que ayude al visir Intefiqer, dueño original de la
tumba, a renacer convenientemente y gozar de una vida ultrate-
rrena dichosa (vv. 4-7). De ella se destaca su carácter de creadora
de la rectitud, de las normas (tp-Hsb) (v. 5), concepto análogo y
sinonímico de la Maat, lo que efectúa dentro de su propia cor-
poreidad, lo que subraya su carácter creador y maternal. Así,
aquí el Oro actúa como un medio al que los vivos pueden pedir
intercesión para el feliz renacimiento de los difuntos, dado que
ella es transmisora y propiciadora de la vida.
Para el Reino Nuevo se conocen más ejemplos de cancio-
nes e himnos dedicados a Hathor como Oro, a los que cabe añadir
las invocaciones presentes en los poemas de amor, género que
surge en ese periodo y que no será tratado aquí77. En general,
se puede decir que la temática y la fraseología de estos textos
son bastante similares a las de los ejemplos anteriores. Así, en
un cántico breve de tres dísticos heptamétricos de mitad de la
dinastía XVIII se pide al Oro por el bienestar del difunto y se
76JRW _J !Y | [Link]-Hr=T Nbw Hs=T (wj) / Dr wnn Hn=j m Dd n=T // jw=j r wr [...] /
mj mAjr Wsrt // rx n=T (wj) Nbw tr=T [n(j)] [hnn] / wnwt=T n(j)t sDm mdw(=j) //
wAD=T n Dd=j n=T sfx=t n=j / TAt(j) nfr-mdw // twt omA=T tp-Hsb / m-Xnw-awt=T [...]
// smar jr=T [...] / jn [...]=s (?) rdj=f // n[mt] nfr n(j) Dt.
77B. Mathieu, La poésie amoureuse de l’Égypte ancienne. Recherches sur un genre
littéraire au Nouvel Empire, El Cairo, 1996, pp. 233-235.
L U Z S O L A R M AT E R I A L : H I M N O S Y C A N C I O N E S A L A D I O S A H AT H O R 59
compara la luz del sol del alba con la bella faz de la diosa, cuya
contemplación resulta embriagadora (nº 15)78:
El esplendor de tu rostro resplandece cuando surges brillando.
Tú eres bienvenida,
y uno se embriaga por causa de tu rostro
hermoso79, ¡oh Oro, Hathor!
Haz que May esté tranquilo
y permanezca en el agua que tú ordenas80.81
La última canción del corpus se encuentra en la tumba de Jeruef,
en Tebas, del reinado de Amenhotep III, c. 1330 a. C.82, y de modo
fragmentario en al menos dos monumentos templarios teba-
nos del inicio del reinado del sucesor de éste, Amenhotep IV83.
Ambos casos reproducen las ceremonias de renovación de la
regia persona del monarca tras su trigésimo año de reinado, la
Fiesta Sed84. Así, tiene en común con los ejemplos anteriores
78TT 130: PM I/12 245 (5); V. Scheil, ‘Tombeaux thebains’, MMAF 5 (1894), 541-616,
p. 549; Schott, Liebeslieder, p. 75 (nº 9, parcial).
79Cf. el himno a Hathor de Ipuy (Viena KHM ÄS 8390), vº, l. 17: H. Satzinger, ‘Zwei
Wiener Objekte mit bemerkenswerten Inschriften’, en P. Posener-Kriéger (ed.),
Mélanges Gamal Eddin Mokhtar, 2 vols., El Cairo, 1985, II, 249-259, pp. 253-254,
lám. i; T. DuQuesne, ‘The spiritual and the sexual in Ancient Egypt’, DE 61 (2005),
7-24, pp. 13-14.
80Scil., que permanezca siendo fiel a la diosa.
81nfrw-Hr=t THn.w wbn=t / jw=t [Link] m Htpw // txw-jbw tw n pAy=t Hr / nfr Nbw @
wt-@rw // dj=t wn May pA ob-r(A) / mn.w Hr mw n(j) wD=t.
82PM I/12 298 (5, II); Epigraphic Survey, Kheruef, pp. 47-48, láms. 24 y 33-40; cf.
Roberts, Hathor rising, 24-27. Debe destacarse que la propia diosa está sentada
junto al rey, mostrando elementos propios relacionados con la música y el canto
(collar menit y trenza acabada en disco o bola, propia de cantantes y bailarines
desde el Reino Antiguo), y sujetando los años de vida que, según el texto, otorga
al monarca.
83Traunecker, BSFE 107, pp. 23-27, fig. 3-4, con referencias.
84Los estudios sobre este grupo de ceremonias son numerosísimos; entre los más
significativos y recientes, con referencias, destacan E. Hornung / E. Staehelin,
Studien zum Sedfest, Basilea, 1974; Neue Studien zum Sedfest, Basilea, 2006; U.
60 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
la relación con ceremonias de regeneración, así como el Sitz
im Leben regio y el carácter soberano de algunos de ellos85. En
el transcurso de unas ceremonias donde el rey navega por un
estanque a bordo de un esquife a imitación de Ra, el Sol, varios
cantantes entonan (nº 16):
¡Haced ahora una aclamación al Oro, una satisfacción para la
Señora de las Dos Tierras,
para que Ella haga duradero a Nebmaatra, dotado de vida!
Ven, y elévate, ven, y para ti haré
una alabanza al anochecer, música86 en la tarde.
Hathor, te has elevado87 en los cabellos de Ra,
en los cabellos de Ra88, donde te han sido dados el cielo,
la noche cerrada y las estrellas. —Su Encarnación [es grandiosa]
cuando está satisfecha—.
¡Adorad al Oro cuando surge brillando en el cielo!
Te pertenece la totalidad del cielo cuando Ra está en él,
te pertenece la totalidad de la tierra cuando Gueb está en ella.
Rummel, ‘Weihrauch, Salböl und Leinen: Balsamierungsmaterialien als Medium
der Erneuerung im Sedfest’, SAK 34 (2006), 381-407.
85Como el caso de los textos nº 8-9 y 11.
86Este término, jHwj “música” es homófono del que aparece a guisa de estribillo
en el texto nº 6 jHwyw “¡castañuelas!”. Cf. el himno a Ra y Hathor de la estela de
Intef II (Nueva York MMA 13.182.3), cols. 10-13, donde se lee algo similar: Xt(=j)
Dd=s sptj(=j) wHm=snj jHy wab | n @wt-@r(w) jHy HHw-Hfnw jr(=j) Dr mrr=T jHy
jw HH n(j) jHy n kA=T r swt=T nb(wt) | jnk wnnt dd srs dwA jHy n @wt-@r(w) ra nb r
wnwwt nb(wt) mrrt=s Htp jb=T m | jHy (...) “mi cuerpo dice y mis labios repiten:
‘¡música pura | para Hathor, música, millones de cientos de miles hacia mí, puesto
que amas la música!; posees un millón de músicas en todas tus sedes. | Yo soy en
verdad quien hace que despierten la mañana y la música para Hathor, cada día
y a cualquier hora que ella desea. Tu corazón se contenta con | la música (…)’”
(Clère / Vandier, Textes, p. 10 (§ 15, 10-13); Allam, Hathorkult, pp. 140-141; M.
Lichtheim, Ancient Egyptian Literature. Volume I: The Old and Middle Kingdoms,
Los Ángeles, 1973, p. 95; H. Goedicke, ‘The Prayers of Wakh-‘ankh-antef ‘aa’, JNES
50 (1991), 235-253, pp. 242-253, con referencias).
87O bien “eres alta”.
88Cf. texto nº 6 y n. 44.
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No hay dios que haga lo que te desagrada, aparecida tú en gloria.
Acude, Encarnación, al lugar que deseas;
Ella no tiene un lugar […] ira.
Mi Señora, ven, y protege al rey,
Nebmaatra, dotado de vida,
haz que esté sano en el lado izquierdo del cielo, feliz,
entero y sano en la ajet.
–Las Dos Tierras por entero la contentan
cuando existe el Oro–
Desea que él viva, hazlo vivir por millones
de años, un millón de veces.89
En esta canción, que parece iniciarse con dísticos eneamétricos,
entre los que se incluye un pareado de versos tetramétricos, y
seguir con dísticos heptamétricos, se pide al Oro por la nueva
vida, regenerada, del rey, mencionado aquí con su cuarto nombre
regio, Nebmaatra. Tras una introducción (v. 1) donde se destaca
su carácter soberano, que armoniza con el carácter regio del
personaje por el que se intercede, se hace al Oro una ofrenda
de un elemento propio del culto de Hathor, la música (v. 2). Se
canta así para que ella se eleve y acuda adonde se encuentran
los hombres, la tierra, en el momento del amanecer, elevándose
sobre el cielo en lo que denominan “los cabellos de Ra” (v. 3),
imagen que podría referirse a los rayos de sol del amanecer.
Tras elevarse en el cielo, ejerce su labor soberana en el cielo y la
tierra de modo incontestable. Es entonces cuando, exhibida la
89jr m(j) hAy n Nbw Htpw n nbt-tAwj / swAH=s Nb-MAat-Ra dj anx // mjt oA jr=t mjt jry=j
n=t / hAy Hr xAwj jHwj m mSrw // @wt-@rw jw=t [Link] m Snjw-Ra / m Snjw-Ra rdjw
n=t pt jm // wSAw sbAw [wr] Hmt=s m sHtp=s / dwA Nbw m wbn=s m pt // ntt tm-pt
Ra jm=s / ntt tm-tA Gb jm=f / nn nTr jr msdt n=t xa.[tj] / wDA Hmt r bw mr=t // nn
n=s bw [...] HDnnt /// Hnwt=j mjt xw=t nswt / Nb-mAat-Ra dj anx // ssnb sw Hr jAb(j)
n(j) pt nfr.w / wDA(.w) snb(.w) m Axt // sHtp s(j) tAwj tm.y / jw wn Nbw // mr<=t>
anx=f sanx sw m HHw / n(j)w rnpwt m HH n(j) sp.
62 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
magnificencia de su poder tras el amanecer, se vuelve a pedir a
Hathor como Oro por la vida del soberano.
La importancia y especial relevancia de este texto dentro
del corpus de los himnos y canciones a Hathor como Oro es que
presenta un buen número de elementos comunes con los textos
que ya han sido presentados: además del entorno musical y la
importancia de las canciones para invocarla, destacan su capaci-
dad para asegurar una larga vida90, su carácter elevado y excelso
en el cielo91, la soberanía en este ámbito, sobre los astros y en la
totalidad del mundo ordenado92, especialmente cuando amanece
y colma el mundo con su luz93, y la capacidad para mediante su
acción luminosa bienhechora llenar el universo de belleza, amor,
felicidad y alegría jubilosa94.
4. CONCLUSIONES
A partir de este breve recorrido por los himnos y las canciones
que desde el Reino Antiguo y hasta el Reino Nuevo se dirigen a
la forma de la diosa Hathor como Oro se puede realizar algunas
reflexiones y conclusiones generales.
En primer lugar, este corpus de dieciséis canciones cons-
tituye una serie de manifestaciones piadosas que hasta ahora
apenas ha sido tenido en cuenta a la hora de estudiar y cono-
cer la religión menos oficial y menos delimitada por la teología
emanada desde el Palacio. En ese sentido, llama la atención en
muchas de ellas, sobre todo las más antiguas, el empleo de formas
métricas y medios expresivos que serán frecuentes posteriormen-
90Cf. textos nº 8-11 y 14.
91Cf. textos nº 2-6.
92Cf. textos nº 7-9 y 11-14.
93Cf. textos nº 1-5, 12-13 y 15
94Cf. textos nº 1-3, 5-7 y 14-15.
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te en los himnos y en textos literarios diversos y que en estos
cánticos dirigidos a esta forma de Hathor parecen tener uno de
sus primeros ámbitos de uso.
En segundo lugar, en estos textos Hathor como Oro apare-
ce caracterizada en sus diferentes facetas: como la diosa adulta,
engendradora y maternal, como la joven alegre y seductora que
anima a crear a Ra, y como la fiera protectora de su padre, el Sol.
Todas ellas parecen ser invocadas para interceder por el renaci-
miento de un personaje en contextos de regeneración, ya sea el
funerario, el más habitual, ya sea en ceremonias de renovación
de la realeza, como la Fiesta Sed.
En tercer lugar, en estos textos sus acciones remedan las
del Sol: navega como él, de este a oeste, apareciendo en gloria y
ejerciendo su misma labor genésica a medida que su luz inun-
da y llenan cielo y tierra. Cabe entonces preguntarse por qué
estos cantos se dirigen a Hathor como Oro y no directamente
a Ra, el Sol. La respuesta parece radicar principalmente en tres
razones, en mi opinión. La primera es que Hathor era una dio-
sa accesible para la mayoría de la población egipcia, cercana a
las preocupaciones cotidianas de todos los sectores sociales, un
hecho bien conocido. La segunda sería el aspecto femenino, ma-
ternal, de Hathor, que la convertía en un medio más apropiado
para identificar al difunto con su hijo, Ra, el sol, recién renacido.
La tercera y última es que, como se dijo al inicio, Hathor es re-
presentada llevando entre sus cuernos el disco solar. Actúa, así,
como el enlace entre Ra, el Sol, lejano e intangible en el cielo,
y la tierra, espacio propio de los hombres. Ella es, entonces, el
medio que tiene el Sol para hacer llegar la acción (re)creadora
y vivificadora de su disco, ella es el agente que cataliza y hace
posible la actividad bienhechora del astro rey en la tierra. Dicho
de otro modo, Hathor es la luz del sol convertida en sustancia
tangible, en oro, brillante, caliente, luminoso, fuente de regocijo
y júbilo cuando aparece en gloria en el cielo. Es la materialidad
64 FRANCISCO L. BORREGO GALLARDO
de la luz solar intangible, el calor de esa irradiación lejana que
permite alejar el frío y las tinieblas y hacer así posible la vida y
la alegría dentro del cosmos.
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