Martín Lutero
(1483/11/10 - 1546/02/18)
Teólogo alemán
Uno de los padres de la Reforma Protestante.
Obras: Noventa y cinco tesis; Catecismos Menor y Mayor...
Movimiento: Luteranismo
Padres: Hans Luther y Margarethe Lindemann
Cónyuge: Catalina de Bora (m. 1525-1546)
Hijos: Magdalena, Margarete, Paul, Elisabeth, Johannes, Martin
Nombre: Martin Luther
Martín Lutero nació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben.
Familia
La familia llevó su apellido en diferentes variantes: Lüder, Luder, Loder, Ludher, Lotter,
Lutter o Lauther.
Su padre, Hans (1459-1530), y su esposa Margarethe, de soltera Lindemann (1459-1531),
fueron agricultores y propietarios de minas. Se cree que fue el primer o segundo hijo de
probablemente nueve hermanos. Se crió en la cercana Mansfeld.
Estudios
Cursó estudios en la escuela latina de Mansfeld desde 1488 y, después, en Magdeburgo y
luego en Eisenach. En 1501, estudió en Erfurt con la intención de hacerse abogado. Se
doctoró cuatro años después.
Sacerdote
Ingresó en el monasterio de los agustinos de Erfurt. En 1506 profesó como monje y un año
más tarde se ordenó sacerdote. En 1509 se licenció en teología y volvió a Erfurt.
Teólogo
En 1510, viajó a Roma en representación de siete monasterios agustinos. La mundanidad
del clero romano lo indignó. En 1512 se doctoró y asumió la cátedra de teología
bíblica hasta su fallecimiento.
95 tesis
El 31 de octubre de 1517 se convirtió en una figura pública al exponer en la puerta de la
iglesia de Todos los Santos de Wittenberg sus noventa y cinco tesis o proposiciones,
escritas en latín contra la venta de indulgencias para la gran obra de los papas Julio
II y León X: la construcción de la basílica de San Pedro en Roma. Rápidamente
traducidas al alemán, consiguieron una amplia difusión.
Excomunión
Defendía sus opiniones en debates universitarios en Wittenberg y en otras ciudades, por lo
que fue investigado por la Iglesia romana, determinando la condena del papa León X (15 de
junio de 1520) de sus enseñanzas y su excomunión en enero de 1521.
Reclusión
En abril de ese año, fue convocado ante el emperador Carlos V en la Dieta de Worms,
pidiéndosele que se retractase ante las autoridades seculares y eclesiásticas allí reunidas. Se
negó asegurando que para hacerlo tendrían que convencerlo con las Escrituras y la razón.
El emperador lo condenó, pero el elector Federico el Sabio lo recluyó en su castillo
(Wartburg), donde emprendió su traducción del Nuevo Testamento del original griego al
alemán.
Guerra de los campesinos
Los desórdenes provocados en Wittenberg por sus seguidores le obligaron a volver a la
ciudad en marzo de 1521. Se vio implicado en la guerra de los campesinos (1524-
1526). Tomás Müntzer (fundador de la secta de los anabaptistas) basaba sus demandas en
los escritos de Lutero y, aunque este apoyó muchas de sus aspiraciones políticas, consideró
falsos sus argumentos teológicos. Tomó una postura totalmente contraria a los campesinos.
A pesar de que las peticiones de estos eran de sentido común: derecho a coger leña de los
bosques, abolición de la servidumbre, reducción de los impuestos y cese de los castigos
arbitrarios, etc. Se puso del lado de las autoridades escribiendo un duro alegato Contra las
hordas asesinas y ladronas de campesinos.
Obras
Después de articular su teología básica en sus primeros escritos —De la libertad
cristiana (1519), A la nobleza cristiana de la nación alemana (1520), El cautiverio
babilónico de la Iglesia (1520), De la esclavitud del arbitrio (1525)— publicó su libro
más famoso, Pequeño catecismo (1529) donde expone la teología de la Reforma
evangélica comentando brevemente, en forma de preguntas y respuestas, los Diez
Mandamientos, el Credo apostólico, el Padrenuestro, el Bautismo y la Eucaristía.
Al prohibírsele asistir a la Dieta de Augsburgo, delegó la defensa de los reformadores,
formulada en la Confesión de Augsburgo (1530), en su amigo el humanista Felipe
Melanchthon (Felipe Schwarzerd).
La Biblia de Lutero
Martín Lutero dio inicio el 4 de mayo de 1521 a la traducción de la Biblia al alemán en
colaboración con otros teólogos. Un año después se publicó el Nuevo Testamento, y en
1534 toda la Biblia, que Lutero siguió mejorando a lo largo de su vida. La última revisión
la efectuó en 1545, un año antes de su muerte.
Matrimonio e hijos
Contrajo matrimonio el 27 de junio de 1525 con Catalina de Bora, una antigua monja que
se convirtió en su colaboradora. Su matrimonio dio comienzo a un movimiento de apoyo al
matrimonio sacerdotal dentro de muchas corrientes cristianas. Lutero tuvo con ella tres
hijas y tres hijos nacidos en Wittenberg: Johannes (1526-1575), Elisabeth (1527-1528),
Magdalena (1529-1542), Martin (1531-1565), Paul (1533-1593) y Margarete (1534-1570).
Muerte
Martín Lutero falleció el 18 de febrero de 1546 en Eisleben. Fue sepultado en la iglesia del
Palacio de Wittenberg, cerca del púlpito.
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Martín Lutero
Retrato por Lucas Cranach el Viejo en 1529
Información personal
Nombre de
Martin Luder
nacimiento
Nombre nativo Martin Luther
Nacimiento 10 de noviembre de 1483
Eisleben (Sacro Imperio Romano Germánico)
Fallecimiento 18 de febrero de 1546 (62 años)
Eisleben (Sacro Imperio Romano Germánico)
Sepultura Iglesia de Todos los Santos
Religión Católico (hasta 1519)
Protestante (desde 1519)
Familia
Padres Hans Luder
Margarette Luder
Cónyuge Catalina de Bora (1525-1546)
Educación
Educado en Universidad de Erfurt (Maestría; 1501-1505)
Información profesional
Ocupación Teólogo, filósofo y traductor
Cargos Profesor universitario
ocupados
Información religiosa
Festividad 18 de febrero
Venerado en Luteranismo1
Comunión anglicana2
Empleador Leucorea
Movimientos Renacimiento, Reforma
protestante y protestantismo
Obras notables Cuestionamiento al poder y eficacia de
las indulgencias.
La libertad cristiana.
Orden
Orden de San Agustín
religiosa
Firma
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Martín Lutero (en alemán: Martin Luther; Eisleben, 10 de noviembre de 1483-
Eisleben, 18 de febrero de 1546), nacido como Martin Luder,3 fue
un teólogo, filósofo y fraile católico agustino que comenzó e impulsó la Reforma
protestante en Alemania y cuyas enseñanzas inspiraron la doctrina teológica y
cultural denominada luteranismo.4
Lutero exhortaba a la Iglesia a regresar a las enseñanzas originales de la Biblia,5
lo que produjo una reestructuración de las iglesias cristianas católicas en Europa.
La reacción de la Iglesia católica ante la Reforma protestante fue
la Contrarreforma. Sus contribuciones a la civilización occidental se extienden más
allá del ámbito religioso, ya que sus traducciones de la Biblia ayudaron a
desarrollar una versión estándar de la lengua alemana y se convirtieron en un
modelo en el arte de la traducción. Su matrimonio con Catalina de Bora, el 13 de
junio de 1525, inició un movimiento de apoyo al matrimonio sacerdotal dentro de
muchas corrientes cristianas.6
Tres años antes de morir, escribió un tratado de antijudaísmo
cristiano llamado Sobre los judíos y sus mentiras,78 en donde exhortaba al
asesinato de judíos, a quemar sus propiedades y sinagogas. Su retórica no estaba
solo dirigida a los judíos, sino también a los católicos, anabaptistas y cristianos no
trinitarios.9 Por ello es considerado uno de los padres de la hispanofobia y
el antisemitismo.10 Lutero murió en 1546, excomulgado por el papa León X.
Biografía[editar]
Primeros años[editar]
Retratos de Hans y Margarita Luder, padres de
Martín, por Lucas Cranach el Viejo (1527). La casa
de Lutero, donde vivió entre los catorce y diecisiete años mientras asistía a una
escuela privada en Eisenach.
Hijo de Hans y Margarethe Luder, Martín nació el 10 de noviembre de 1483 y fue
bautizado a la mañana siguiente, día de san Martín de Tours, por lo que le dieron
el nombre de ese santo. En 1484 la familia se trasladó a Mansfeld, donde su padre
dirigía varias minas de cobre. Habiéndose criado en un medio campesino, Hans
Luder ansiaba que su hijo llegara a ser funcionario civil para darle más honores a
la familia. Con este fin, envió al joven Martín a varias escuelas en
Mansfeld, Magdeburgo y Eisenach.3
En 1501, a los 18 años, Lutero ingresó en la Universidad de Erfurt, donde tocaba
el laúd y recibió el apodo de El filósofo.
Recibió el grado de bachiller en 1502 y una maestría en 1505, como el segundo
de 17 candidatos.11 Siguiendo los deseos de su padre, se inscribió en la Facultad
de Derecho de esta universidad. Pero todo cambió durante una tormenta eléctrica
el 2 de julio de 1505. Un rayo cayó cerca de él mientras regresaba de una visita a
la casa de sus padres. Aterrorizado, gritó: «¡Ayuda Santa Ana! ¡Me haré monje!».
Salió con vida y abandonó la carrera de Derecho, vendió sus libros con excepción
de los de Virgilio y entró en el monasterio agustino de Erfurt el 17 de julio de
1505.1213
Vida monástica y académica[editar]
Existen desacuerdos sobre la neutralidad en el punto de vista de la versión actual
de este artículo o sección.
En la página de discusión puedes consultar el debate al respecto.
Lutero pertenecía a la orden de los agustinos. Su actividad monacal consistía en
rezar, ayunar, peregrinar y confesarse.14
Johann von Staupitz, el superior de Lutero, concluyó que el joven necesitaba más
trabajo para distraerse de su excesiva reflexión, y ordenó al monje que comenzara
una carrera académica.
En 1507 Lutero fue ordenado sacerdote y en 1508 comenzó a
enseñar Teología en la Universidad de Wittenberg. Lutero recibió su grado de
bachiller en Estudios Bíblicos el 9 de marzo de 1508.
El 21 de octubre de 1512 fue "recibido en el Senado de la Facultad de Teología",
dándole el título de Doctor en Biblia. En 1515 fue nombrado vicario de su orden,
quedando a su cargo once monasterios.15
Durante esta época estudió el griego y el hebreo para profundizar en el significado
y los matices de las palabras utilizadas en las escrituras, conocimientos que luego
emplearía para la traducción de la Biblia.
Teología de la gracia de Lutero[editar]
Opera omnia (1562)
Las ansias de obtener grados académicos llevaron a Martín Lutero a estudiar las
Escrituras en profundidad. Influido por la vocación humanista de ir ad fontes («a
las fuentes»), se sumergió en el estudio de la Biblia y de la Iglesia primitiva.
Debido a esto, términos como la penitencia y la probidad tomaron un nuevo
significado para Lutero, convencido ahora de que la Iglesia había perdido la visión
de varias verdades centrales que el cristianismo enseñaba en las Escrituras,
siendo una de las más importantes de ellas la doctrina de la justificación solo por
la fe. Lutero empezó a enseñar que la salvación es un regalo exclusivamente de
Dios, dado por la gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe.16
Más tarde, Lutero definió y reintrodujo el principio de la distinción propia entre
la Ley de Moisés y los Evangelios que reforzaban su teología de la gracia. Como
consecuencia, Lutero creía que su principio de interpretación era un punto inicial
esencial en el estudio de las Escrituras. Notó que la falta de claridad al distinguir
la Ley Mosaica de los Evangelios era la causa de la incorrecta comprensión del
Evangelio de Jesús en la Iglesia de su época, institución a la que responsabilizaba
de haber creado y fomentado muchos errores teológicos fundamentales.
La controversia por las indulgencias[editar]
Artículo principal: Las noventa y cinco tesis
Homenaje a Lutero en una calle de Heidelberg,
colocado en 1983 en el quinto centenario de su nacimiento, y que conmemora
la disputa de Heidelberg. Las noventa y cinco tesis
impresa en Núremberg en 1517, actualmente conservada en la Biblioteca Estatal
de Berlín. Pintura de Julius Hübner (Der Anschlag
von Luthers 95 Thesen) hecha en el siglo XIX que recrea de manera espectacular
el clavado de las noventa y cinco tesis, por medio de un muchacho, ante una
multitud. En realidad, la práctica de publicar las tesis antes de una disputatio era
un requisito de la Universidad.
Además de sus deberes como profesor, Martín Lutero servía como predicador y
confesor en la iglesia de Santa María de la ciudad. Predicaba habitualmente en
la iglesia del palacio, llamada también "de todos los santos", debido a que tenía
una colección de reliquias proveniente de una fundación creada por Federico III de
Sajonia. Fue durante este periodo cuando el joven sacerdote se dio cuenta de los
efectos de ofrecer indulgencias a los feligreses.17
Una indulgencia es la remisión (parcial o total) del castigo temporal que aún se
mantiene por los pecados después de que la culpa ha sido eliminada por
absolución. En aquella época —al igual que hoy en día—, cualquier persona podía
obtener indulgencias,18 ya fuera para sí misma o para sus parientes muertos que
permanecían en el Purgatorio. El fraile dominico Johann Tetzel había sido
reclutado para viajar por los territorios episcopales de Alberto de Brandeburgo
(arzobispo de Maguncia) ofreciendo indulgencias a quienes colaboraran
caritativamente; con esto se esperaba financiar la edificación de la basílica de San
Pedro en Roma, y comprar un obispado para Alberto de Hohenzollern.17
Lutero vio en este acto no solo un abuso de poder, sino una mentira, que, no
teniendo base directa en las Escrituras, podría confundir a la gente y llevarla a
confiar solamente en las indulgencias, dejando de lado el sacramento de
la confesión y el arrepentimiento verdadero. Lutero predicó tres sermones contra
las indulgencias en 1516 y 1517. Una noche leyó un pasaje de la Carta a los
Romanos 1:16 y 17 que le llevaría a hacer la Reforma: Porque no me avergüenzo
del mensaje del evangelio porque es poder de Dios para que todos los que creen
alcancen la salvación, los judíos en primer lugar y luego a los griegos. Pues este
mensaje nos muestra de que manera Dios nos libra de culpa: es por fe y
solamente por fe. Así lo dicen las Escrituras: El justo por la fe vivirá.1719 Pero su
enojo siguió creciendo y, según la tradición, el 31 de octubre de 1517 fueron
clavadas las noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del
Palacio de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas.2021 Las tesis
condenaban la avaricia y el paganismo como un abuso que él creía estaban
presentes en la Iglesia, y pedían una disputa teológica en lo que las indulgencias
podían dar. Sin embargo, en sus tesis no cuestionaba directamente la autoridad
del papa para conceder indulgencias.22
Las noventa y cinco tesis de Martín Lutero23 fueron traducidas rápidamente al
alemán y ampliamente copiadas e impresas. Al cabo de dos semanas se habían
difundido por toda Alemania y, pasados dos meses, por toda Europa. Este fue uno
de los primeros casos de la Historia en los que la imprenta tuvo un papel
importante, pues facilitaba una distribución más sencilla y amplia de cualquier
documento.24
Respuesta del papa[editar]
Después de hacer caso omiso a Lutero diciendo que era un «borracho alemán
quien escribió las tesis» y afirmando que «cuando esté sobrio cambiará de
parecer»,25 el papa León X ordenó en 1518 al profesor dominico de
teología Silvestre Mazzolini que investigara el tema. Este denunció que Lutero se
oponía de manera implícita a la autoridad del sumo pontífice, al mostrar
desacuerdo con una de sus bulas, por lo que declaró a Lutero hereje y escribió
una refutación académica de sus tesis. En ella mantenía la autoridad papal sobre
la Iglesia y condenaba cada "desviación" como una apostasía. Lutero replicó de
igual manera y se desarrolló una controversia.
Mientras tanto, Lutero escribió su Sermón sobre la indulgencia y la gracia y
posteriormente tomó parte en la convención agustina en Heidelberg, donde
presentó una tesis sobre la esclavitud del hombre al pecado y la gracia divina. En
el curso de la controversia por las indulgencias, el debate se elevó hasta el punto
de que puso en duda el poder absoluto y la autoridad del papa, debido a que las
doctrinas de "Tesorería de la Iglesia" y la "Tesorería de los Méritos", que servían
para reforzar la doctrina y práctica de las indulgencias, se basaban en
la bula Unigenitus (1343) del papa Clemente VI. En vista de su oposición a esa
doctrina, Lutero fue calificado de hereje, y el papa, decidido a suprimir sus puntos
de vista, ordenó llamarlo a Roma, viaje que no se realizó por problemas políticos.
Lutero, que antes profesaba obediencia implícita a la Iglesia, negaba ahora
abiertamente la autoridad papal y apelaba a que se celebrara un concilio. También
declaraba que el papado no formaba parte de la inmutable esencia de la Iglesia
original.
Deseando mantenerse en términos amistosos con el protector de Lutero, Federico
el Sabio, el papa realizó un intento final de alcanzar una solución pacífica al
conflicto. Una conferencia con el chambelán papal Karl von Miltitz en Altenburgo,
en enero de 1519, llevó a Lutero a decidir guardar silencio en tanto así lo hicieran
sus oponentes, escribir una humilde carta al papa y componer un tratado
demostrando sus respetos a la Iglesia católica. La carta escrita nunca fue enviada
porque no contenía retractación alguna. En el tratado que compuso más tarde,
Lutero negó cualquier efecto de las indulgencias en el Purgatorio.
Cuando Johann Eck retó a Carlstadt, un amigo de Lutero, a un debate en Leipzig,
Lutero se sumó a este debate (27 de junio–18 de julio de 1519), en el curso del
cual negó el derecho divino del solio papal y la autoridad de poseer el "poder de
las llaves", que según él había sido otorgado a la Iglesia (como congregación de
fe). Negó que la pertenencia a la Iglesia católica romana bajo la autoridad del papa
fuera necesaria para la salvación, manteniendo la validez de la Iglesia ortodoxa
griega. Después del debate, Johann Eck aseguró que Lutero se vio forzado a
admitir la similitud de su propia doctrina con la de Jan Hus, quien había sido
quemado en la hoguera.
La brecha se ensancha[editar]
Lutero a través de los acontecimientos[editar]
Lucas Cranach, Martín Lutero como monje
agustino, 1520. Grabado calcográfico.
De esta forma, no había esperanzas de paz. Los escritos de Lutero circulaban
ampliamente por Francia, Inglaterra e Italia en 1519, y los estudiantes se dirigían a
Wittenberg para escuchar a Lutero, quien publicaba ahora sus comentarios sobre
la Epístola a los Gálatas y su Operationes in Psalmos (Trabajo en los Salmos).
Las controversias generadas por sus escritos llevaron a Lutero a desarrollar sus
doctrinas más a fondo, y su "Sermón en el Sacramento Bendecido del Verdadero
y Santo Cuerpo de Cristo, y sus Hermandades" extendió el significado de
la eucaristía para el perdón de los pecados y el fortalecimiento de la fe en aquellos
quienes la reciben, apoyando además a que se realizara un concilio para restituir
la comunión.
El concepto luterano de "iglesia" fue desarrollado en su Von dem Papsttum zu
Rom (En el Papado de Roma), una respuesta al ataque del franciscano Augustín
von Alveld en Leipzig (junio de 1520); mientras que su Sermon von guten
Werken (Sermón de Buenas Obras), publicado en la primavera de 1520, era
contrario a la doctrina católica de las buenas obras y obras
de supererogación (aquellas efectuadas por encima de los términos de la simple
obligación), mantenía que las obras del creyente son verdaderamente buenas en
cualquier llamado secular (o vocación) ordenado por Dios.
Los tratados de 1520[editar]
La nobleza alemana[editar]
La controversia en Leipzig (1519) hizo que Lutero tomara contacto con
los humanistas, particularmente Melanchthon, Reuchlin y Erasmo de Róterdam, y
que mantuviera relaciones con el caballero Ulrich von Hutten, quien a su vez
influyó al caballero Franz von Sickingen. Von Sickingen y Silvestre de
Schauenburg querían mantener a Lutero bajo su protección, invitándolo a su
fortaleza en el caso de que no se sintiera seguro en Sajonia a causa de la
proscripción papal.
Bajo estas circunstancias de crisis y confrontando a los nobles alemanes, Lutero
redactó A la Nobleza Cristiana de la Nación Alemana (agosto de 1520), donde
encomendaba al laicado, como un sacerdote espiritual, la reforma requerida por
Dios pero abandonada por el papa y el clero. Por primera vez, Lutero se refirió
públicamente al papa como el Anticristo.26 Las reformas que Lutero proponía no
solo se referían a cuestiones doctrinales, sino también a abusos eclesiásticos: la
disminución del número de cardenales y demandas de la corte papal; la abolición
de los ingresos del papa; el reconocimiento del gobierno secular; la renuncia del
papado al poder temporal; la abolición de los interdictos y abusos relacionados
con la excomunión; la abolición del peregrinaje dañino; la eliminación del excesivo
número de días santos; la supresión de los conventos de monjas, de la
mendicidad y de la suntuosidad; la reforma de las universidades; la abrogación del
celibato del clero; la reunificación con los bohemios y una reforma general de la
moral pública.
El cautiverio babilónico[editar]
Lutero escribió polémicas doctrinales en el Preludio en el cautiverio babilónico de
la Iglesia, especialmente con respecto a los sacramentos.
En lo que se refiere a la eucaristía, apoyaba que se devolviera el cáliz al laicado;
en la llamada cuestión del dogma de la transustanciación, afirmaba la presencia
real del cuerpo y la sangre de Cristo en la eucaristía, pero rechazaba la
enseñanza de que la eucaristía era el sacrificio ofrecido a Dios.
Con respecto al bautismo, enseñó que traía la justificación solo si se combinaba
con la fe salvadora en el receptor. Sin embargo, mantenía el principio de
la salvación incluso para aquellos que más tarde cayeran y se reivindicasen.
Sobre la penitencia, afirmó que su esencia consiste en las palabras de la promesa
de exculpación recibidas por la fe. Para él, solo estos tres sacramentos podían ser
considerados como tales, debido a su institución divina y a la promesa divina de
salvación conectada con ellos. Estrictamente hablando, solo el bautismo y
la eucaristía son sacramentos, dado que solo ellos tienen un "signo visible
divinamente instituido": el agua en el bautismo y el pan y el vino en la eucaristía.
Lutero negaba en su documento que la confirmación, el matrimonio, la ordenación
sacerdotal y la extremaunción fueran sacramentos.
La libertad cristiana[editar]
De manera análoga, el desarrollo completo de la doctrina de Lutero sobre la
salvación y la vida cristiana se expuso en su opúsculo La libertad
cristiana (publicado el 20 de noviembre de 1520), donde exigía una unión
completa con Cristo mediante la Palabra a través de la fe, la entera libertad de un
cristiano como sacerdote y rey sobre todas las cosas externas, y un amor para con
el prójimo.
La excomunión de Lutero[editar]
Primera página de la bula Exurge Domine,
mediante la cual se le advirtió a Lutero que sería excomulgado.
Bula Decet Romanum Pontificem que excomulgó a
Lutero en 1521.
El papa advirtió a Martín Lutero el 15 de junio de 1520, con la bula Exsurge
Domine, de que se arriesgaba a la excomunión, a menos que en un plazo de
sesenta días repudiara 41 puntos de su doctrina seleccionados de sus escritos.
Cumplido dicho plazo, se rumoreaba que Eck había llegado a Meissen con una
prohibición papal, la cual se pronunció realmente el 21 de septiembre.27 En
octubre de 1520 Lutero envió su escrito En la Libertad de un Cristiano al papa,
añadiendo la significativa frase: "Yo no me someto a leyes al interpretar la palabra
de Dios".28 El 12 de diciembre Lutero arrojó personalmente al fuego la bula, la cual
tomaba efecto en un plazo de 120 días, y el decreto papal en Wittenberg,
defendiéndose en su Warum des Papstes und seiner Jünger Bücher verbrannt
sind y su Assertio omnium articulorum; durante la quema de esa bula Lutero
exclamó parafraseando el Salmo 9: Ya que has confundido la verdad [o a los
santos] de Dios, hoy el Señor te confunde a ti. Al fuego contigo.29 El papa León
X excomulgó a Lutero el 3 de enero de 1521 mediante la bula Decet Romanum
Pontificem.30
La ejecución de la prohibición, sin embargo, fue evitada por la relación del papa
con Federico III de Sajonia y por el nuevo emperador Carlos V quien, viendo la
actitud papal hacia él y la posición de la Dieta, encontró contraindicado apoyar las
medidas contra Lutero. Este fue a Worms diciendo que "Iría allí aunque hubiese
tantos demonios como tejas en los tejados".22
Dieta de Worms[editar]
Artículo principal: Dieta de Worms
Lutero en la Dieta de Worms.
El 3 de enero de 1521 fue publicada en Roma la bula Decet Romanum Pontificem,
por la que el papa León X excomulgaba a Lutero.31
El emperador Carlos V inauguró la Dieta imperial de Worms el 22 de enero de
1521. Lutero fue llamado a renunciar o reafirmar su doctrina y le fue otorgado
un salvoconducto para garantizar su seguridad.
Lutero se presentó ante la Dieta el 16 de abril. Johann Eck, un asistente del
arzobispo de Tréveris, presentó a Lutero una mesa llena de copias de sus
escritos. Le preguntó a Lutero si los libros eran suyos y si todavía creía en lo que
esas obras enseñaban. Lutero pidió un tiempo para pensar su respuesta, el cual le
fue concedido. Lutero oró, consultó con sus amigos y mediadores y se presentó
ante la Dieta al día siguiente. Cuando se trató el asunto en la Dieta, el consejero
Eck le pidió a Lutero que respondiera explícitamente: "Lutero, ¿rechaza sus libros
y los errores que en ellos se contiene?", a lo que Lutero respondió: «Que se me
convenza mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón —
porque no le creo ni al papa ni a los concilios, ya que está demostrado que a
menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos— por los textos de la Sagrada
Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de
Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en
contra de la conciencia no es seguro ni saludable». De acuerdo con la tradición,
Lutero entonces dijo estas palabras: «¡No puedo hacer otra cosa; esta es mi
postura! ¡Que Dios me ayude!».32
En los siguientes días se hicieron conferencias privadas para determinar el destino
de Lutero. Antes de que la decisión fuese tomada, Lutero abandonó Worms.
Durante su regreso a Wittenberg desapareció.33
El emperador redactó el Edicto de Worms el 25 de mayo de 1521, declarando a
Martín Lutero prófugo y hereje, y prohibiendo sus obras.34
Exilio en el castillo de Wartburg[editar]
Lucas Cranach el Viejo, Lutero como Junker Jörg,
palacio de Weimar.
La desaparición de Lutero durante el viaje de regreso de Wittenberg fue
planeada. Federico el Sabio dispuso que una escolta enmascarada a caballo
capturase a Lutero y lo llevase al castillo de Wartburg en Eisenach, donde
permaneció cerca de un año. Le creció una amplia y brillante barba, tomó el
atuendo de un caballero y se asignó el pseudónimo de Junker Jörg (Caballero
Jorge). Durante este periodo de estadía forzada, Lutero trabajó a paso firme en la
traducción del Nuevo Testamento.
La estancia de Lutero en Wartburg fue el comienzo de un periodo constructivo de
su carrera como reformador. En su «desierto» o «Patmos» de Wartburg (como le
llamaba en sus cartas), empezó a traducir la Biblia, imprimiéndose el Nuevo
Testamento en septiembre de 1522. Además de otros escritos, preparó la primera
parte de su guía para párrocos y su Von der Beichte (Sobre la confesión), en la
que niega la obligación de la confesión y admite la validez de las confesiones
privadas voluntarias. También escribió en contra del arzobispo Albrecht, a quien
obligó a desistir de reiniciar la venta de indulgencias.
En sus ataques a Jacobus Latomus, avanzó en su visión de la relación entre la
gracia y la ley, así como en la naturaleza comunicada por Cristo, distinguiendo el
objetivo de la gracia de Dios para el pecador, quien, al creer, es justificado por
Dios debido a la justicia de Cristo, de la gracia salvadora que mora dentro del
hombre pecador. Al mismo tiempo puso énfasis en la insuficiencia del «principio
de justificación», en la persistencia del pecado después del bautismo y en la
inherencia del pecado en cada buena obra.
Martín Lutero predicando en el castillo de Wartburg,
cuadro de Hugo Vogel
Lutero a menudo escribía cartas a sus amigos y aliados respondiendo o
preguntándoles por sus puntos de vista o por consejos. Por ejemplo, Philipp
Melanchthon le escribió preguntándole cómo responder a la acusación de que los
reformistas renegaban del peregrinaje, del ayuno y de otras formas tradicionales
de piedad. Lutero le respondió el 1 de agosto de 1521: «Si eres un predicador de
la misericordia, no predicas una misericordia imaginaria, sino una verdadera. Si la
misericordia es verdadera, debes padecer el pecado verdadero, no imaginario.
Dios no salva a aquellos que son solo pecadores imaginarios. Sé un pecador y
deja que tus pecados sean fuertes, pero deja que tu confianza en Cristo sea más
fuerte, y regocíjate en Cristo, quien es el vencedor sobre el pecado, la muerte y el
mundo. Cometeremos pecados mientras estemos aquí, porque en esta vida no
hay un lugar donde la justicia resida. Nosotros, sin embargo, dice Pedro (2ª
Pedro 3:13), estamos buscando más allá un nuevo cielo y una nueva tierra donde
reine la justicia».
Su habitación en el castillo de Wartburg,
en Eisenach
Mientras tanto, algunos sacerdotes sajones habían renunciado al voto del celibato,
en tanto que otros atacaron la validez de los votos monásticos. Lutero en su De
votis monasticis (Sobre los votos monásticos) aconsejó tener más cautela,
aceptando en el fondo que los votos eran generalmente tomados «con la intención
de la salvación o la búsqueda de justificación». Con la aprobación de Lutero en
su De abroganda missa privata (Sobre la abrogación de la misa privada), pero en
contra de la oposición firme de su prior, los agustinos de Wittenberg realizaron
cambios en las formas de adoración y suprimieron las misas. Su violencia e
intolerancia, sin embargo, desagradaron a Lutero, que a principios de diciembre
pasó unos días entre ellos. Al regresar a Wartburg, escribió Eine treue
Vermahnung... vor Aufruhr und Empörung (Una sincera amonestación por Martín
Lutero a todos los cristianos para guardarse de la insurrección y rebelión). Aun así,
Carlstadt y el exagustino Gabriel Zwilling demandaron en Wittenberg la abolición
de la misa privada y de la comunión bajo las dos especies, así como la eliminación
de las imágenes de las iglesias y la abrogación del magisterio.
Matrimonio y familia de Martín Lutero[editar]
Retrato de Catalina de Bora, esposa de Martín
Lutero, por Lucas Cranach el Viejo. 1526. Wartburg-Stiftung, Eisenach, Alemania.
El 8 de abril de 1523, Lutero le escribe a Wenceslaus: "Ayer recibí a nueve monjas
de su cautiverio en el convento de Nimbschen". Lutero había decidido ayudar a
escapar a doce monjas del monasterio cisterciense en Nimbschen, cerca
de Grimma en Sajonia, sacándolas del convento dentro de barriles. Tres de ellas
se marcharon con sus parientes, mientras que las otras nueve fueron llevadas a
Wittenberg. En este último grupo se encontraba Catalina de Bora. Entre mayo y
junio de 1523 se pensó que la mujer se casaría con un estudiante de la
Universidad de Wittenberg, Jerome Baumgartner, aunque probablemente su
familia se lo negó. El Dr. Caspar Glatz era el siguiente pretendiente, pero Catalina
no sentía "ni deseo ni amor" por él. Se supo que se quería casar con Lutero o
con Nicolás von Amsdorf. Lutero sentía que no era un buen marido, ya que había
sido excomulgado por el papa y era perseguido por el Emperador. En mayo o a
principios de junio de 1525 se conoció en el círculo íntimo de Lutero su intención
de casarse con Catalina. Para evitar cualquier objeción por parte de sus amigos,
actuó rápidamente: en la mañana del martes 13 de junio de 1525 se casó
legalmente con Catalina, a quien afectuosamente llamaba "Katy". Ella se mudó a
la casa de su marido, el antiguo monasterio agustino en Wittenberg, y comenzaron
a vivir en familia. Los Lutero tuvieron tres hijos y tres hijas:
Johannes, nacido el 7 de junio de 1526, quien posteriormente estudiaría
leyes y llegaría a ser funcionario de la corte, falleciendo en 1575.
Elizabeth, nacida el 10 de diciembre de 1527, murió prematuramente el
3 de agosto de 1528.
Magdalena, nacida el 5 de mayo de 1529, murió en los brazos de su
padre el 20 de septiembre de 1542. Su muerte fue muy dura para Lutero
y Catalina.
Martín, hijo, nacido el 9 de noviembre de 1531, estudió Teología pero
nunca tuvo un llamado pastoral regular antes de su muerte en 1565.
Paul, nacido el 28 de enero de 1533, fue médico, padre de seis hijos y
murió el 8 de marzo de 1593, continuando la línea masculina de la
familia de Lutero mediante Juan Ernesto, que se extinguiría en 1759.
Margaretha, nacida el 17 de diciembre de 1534, casada con el noble
prusiano George von Kunheim, pero falleció en 1570 a la edad de 36
años; es el único linaje de Lutero que se mantiene hasta la actualidad.
La guerra del Campesinado[editar]
La guerra o revuelta de los campesinos (1524-25) fue una respuesta a la doctrina
luterana, la cual influyó fuertemente en la clase baja trabajadora, compuesta
principalmente por campesinos. Esta clase trabajadora retó de manera implícita la
autoridad que los nobles tenían sobre estos. Las revueltas de los campesinos se
habían producido a pequeña escala desde el siglo XIV, pero ahora muchos
campesinos creían erróneamente que los ataques de Lutero a la Iglesia y la
jerarquía de la misma significaban que los reformadores les ayudarían en su
ataque a las clases dominantes. Dado que los sublevados percibían lazos
profundos entre los príncipes seculares y los príncipes de la Iglesia, interpretaban
equivocadamente que Lutero, al condenar a los segundos, condenaba también a
los primeros. Las revueltas comenzaron en Suabia, Franconia y Turingia en 1524,
obteniendo apoyo entre los campesinos y nobles afectados, muchos de los cuales
poseían deudas en ese periodo. Cuando Thomas Müntzer llegó a acaudillar el
movimiento, las revueltas desembocaron en una guerra, que jugó un papel
importante en la fundación del movimiento anabaptista. Inicialmente Lutero
parecía apoyar a los campesinos, condenando las prácticas opresivas de la
nobleza que habían incitado a muchos campesinos a rebelarse. Debido a la
dependencia que Lutero tenía en el apoyo y la protección de los príncipes y la
nobleza, tenía miedo de disponerlos en su contra. En Contra los campesinos
asaltantes y asesinos (1525) incentivaba a la nobleza a que castigara rápida y
sangrientamente a los campesinos.
Todo el que pueda debe aplastarlos, degollarlos y ensartarlos, en secreto y abiertamente, lo mismo que
se mata a un perro rabioso. Por eso, amados señores, acudid en ayuda nuestra, salvadnos; que todos
cuantos puedan, hieran, golpeen y degüellen, y si alguien alcanza la muerte, bienaventurado de él, pues
no puede existir muerte mejor. Martín Lutero35
De esta forma, la represión protestante le costó al pueblo alemán 130.000
muertos.36 Muchos de los revolucionarios consideraron las palabras de Lutero
como una traición. Otros desistieron al darse cuenta de que no había apoyo ni de
la Iglesia ni de su oponente principal. La guerra en Alemania terminó en 1525,
cuando las fuerzas rebeldes fueron masacradas por los ejércitos de Felipe I de
Hesse y de Jorge de Sajonia en la batalla de Frankenhausen, en la que 6000
sublevados perdieron la vida. En total perecieron durante todo el conflicto entre
100 000 y 130 000 sublevados, según diferentes estimaciones.
La Biblia alemana de Lutero[editar]
Biblia de Lutero de 1534
Cuando Lutero tradujo la Biblia al idioma alemán, la mayoría de la sociedad era
analfabeta. La Iglesia tenía el depósito del conocimiento, sus miembros eran
estudiosos y educados, en contraste con la sociedad analfabeta que adquiría sus
conocimientos a través de la transmisión oral, la memorización y la repetición de
los textos bíblicos. Lutero hizo posible el acceso a la Biblia en alemán apoyado en
el uso de la imprenta, facilitando la propagación del protestantismo, aunque no fue
el primero que imprimió la Biblia en alemán, la cual tradujo de un manuscrito
sagrado a la lengua materna de esa nación. De esta forma escindió la Iglesia
católica del pueblo alemán, y precursó la reforma protestante, que ocurrió gracias
a la impresión de la Biblia que Lutero había traducido. La intención de Lutero era
que el pueblo tuviera acceso directo a la fuente en lengua vernácula sin la
necesidad de conocimientos de latín, haciendo posible la interpretación libre de los
textos sagrados. La traducción de la Biblia la inició durante su estancia en el
castillo de Wartburg en 1521. La Biblia oficial de ese entonces era la Vulgata
Latina, traducida del hebreo, arameo y griego al latín por San Jerónimo. Lutero
deseaba traducirla del hebreo, arameo y griego directamente al alemán, con la
intención de hacerla accesible al pueblo. Inicialmente solo incluyó el Nuevo
Testamento, ya que los textos originales del Antiguo Testamento no estaban
escritos en latín o en griego. El Antiguo Testamento estaba escrito en hebreo y
arameo (idiomas que carecen de vocales en el sistema escrito; compuesto por
letras consonantes). Lutero utilizó una edición griega del Nuevo Testamento que
originalmente fue editada por Erasmo, texto que más tarde fue llamado Textus
Receptus. Durante el proceso de traducción, Lutero visitó pueblos y mercados
cercanos con la intención de investigar el dialecto común de la lengua alemana.
Escuchaba a las personas hablar, para así poder transcribir en lenguaje coloquial.
En efecto, incorpora "elementos sintácticos y estilísticos cultos, pero sin perder la
vena expresiva popular"37 La traducción se publicó en septiembre de 1522, lo que
causó gran conmoción en la Iglesia católica. Lutero le dedicó la Biblia alemana a
Federico El Sabio, a quien estimaba grandemente.
Lutero tenía una mala percepción de los libros
de Ester, Hebreos, Santiago, Judas y del Apocalipsis. Llamaba a la epístola de
Santiago una "epístola de paja", encontrando que era muy poco lo que apuntaba a
Cristo y su obra salvadora. También tenía duras palabras para el Apocalipsis, del
que decía que no podía "de ninguna forma detectar que el Espíritu Santo lo haya
producido".38 Creía tener razones al cuestionar la apostolicidad de estos libros,
debido a que la iglesia primitiva los catalogaba como antilegomena, lo que
significaba que no eran aceptados sin reservas, al contrario que los canónicos.
Aun así Lutero no los eliminó de su edición de las Escrituras. Lutero incluyó
como apócrifos aquellos pasajes que, encontrándose en la Septuaginta griega, no
lo estaban en los textos masoréticos disponibles en aquel entonces.
Debe puntualizarse que la Biblia de Lutero incluye el texto íntegro de 14 de estos
documentos: la Oración de Manasés, Tobías, Judit, el Resto de Ester, Sabiduría,
Eclesiástico, Baruc, la Oración de Azarías, el Cántico de los Tres Jóvenes, la
Historia de Susana, la Historia de Bel, la Historia del Dragón, 1 Macabeos y 2
Macabeos. Así suelen usarla desde entonces la iglesia luterana, y
los anabaptistas (congregados en granjas comunitarias rurales). Si bien, siglos
más tarde, se hicieron ediciones desprovistas de ellos en demanda de grupos
protestantes tardíos, así como ediciones católicas conservando los libros. Aquí se
ven los textos íntegros de esta Biblia.
La primera traducción completa al alemán, inclusive el Antiguo Testamento, se
publicó en 1534 en seis tomos y fue producto del esfuerzo común de
Lutero, Johannes Bugenhagen, Justus Jonas, Caspar Creuziger, Philipp
Melanchthon, Matthäus Aurogallus y George Rörer. Lutero continuó refinando su
traducción durante el resto de su vida, trabajo que fue tomado como referencia
para la edición de 1546, el año de su muerte. Como se ha mencionado
anteriormente, el trabajo de traducción de Lutero ayudó a estandarizar el alemán
del Sacro Imperio —lo que facilitaría la unificación de la nación alemana en el
siglo XIX— y es considerado como uno de los pilares de la literatura alemana.
También tenía 117 grabados o ilustraciones del pintor y grabador Lucas Cranach
el Viejo, amigo de Lutero, y fue impresa en Wittenberg en 1534.39
Martín Lutero en su Comentario sobre San Juan reconoció que habían recibido la
Biblia por medio de la Iglesia católica: «Estamos obligados a reconocer a los
papistas que son ellos los que tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de
ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de esta».
Transformaciones en la liturgia y el gobierno de la iglesia[editar]
Lutero revisó la liturgia en su Deutsche Messe (Misa Alemana) de 1526,
estipulando cómo debían ser los cultos diarios y la catequesis. Aun así, se oponía
a una nueva ley de formas e instó a que se mantuvieran las otras liturgias. Aunque
Lutero apoyaba la libertad cristiana en estas materias, también estaba a favor de
mantener y establecer uniformidad litúrgica entre aquellos que compartían la
misma fe en un área dada. Vio en la uniformidad litúrgica una expresión física de
unidad en la fe, mientras que la variación litúrgica era un posible indicador de
variación doctrinal. No consideraba una virtud el cambio litúrgico, especialmente
cuando era hecho por personas o congregaciones, pues le complacía conservar y
reformar lo que la iglesia había heredado del pasado.4 Conservó el bautismo de
infantes, por tradición, en contra de la oposición anabaptista la cual solo admitía el
bautismo de adultos, por lo que condenó a sus miembros.40 Así mismo,
permanecieron los cuadros y adornos en las iglesias como los retablos pintados
por Lucas Cranach el Viejo, amigo de Lutero, y Lutero predicaba que las imágenes
de los santos en si no eran malas sino que todo dependía de la actitud de los
creyentes; los cuadros podían ser educativos e inspirativos pero que no había que
adorarlos.41
La transformación gradual de la administración del bautismo se realizó en
el Taufbüchlein (Cuadernillo Bautismal) (1523, 1526). En 1529 Lutero compuso el
himno Castillo fuerte es nuestro Dios (Ein feste Burg ist unser Gott) que se
popularizó y llegó a ser el himno de la Reforma ya que era en alemán, pues hasta
entonces la música sacra era en latín.4
En mayo de 1525 tuvo lugar en Wittenberg la primera ordenación evangélica.
Lutero había rechazado la visión católica de la ordenación como un sacramento.
Un servicio de ordenación, con la imposición de manos junto con una oración en
un servicio congregacional solemne, era considerado suficiente.
Para suplir la falta de altas autoridades eclesiásticas debida a que muy pocos
obispos adoptaron la doctrina reformadora en tierras alemanas, Lutero sostuvo a
partir de 1525 que las autoridades seculares deberían tomar parte en la
administración de la iglesia. Estas tareas no eran necesariamente exclusivas de
las autoridades seculares, y Lutero hubiera preferido que recayeran en manos de
un episcopado evangélico. Declaró en 1542 que los príncipes evangélicos solo
serían "obispos de urgencia" y preconizó que los poderes eclesiásticos pudieran
ser ostentados por congregaciones cristianas,42 si bien decidió esperar el curso de
los acontecimientos y ver qué hacían los párrocos y estudiosos para que
descubrieran por sí mismos cuáles eran las personas apropiadas. Los resultados
de su viaje a Sajonia (1527-29) le hicieron ver que los párrocos y estudiosos no
estaban preparados para tal responsabilidad, siendo necesario que se
mantuvieran las estructuras eclesiásticas tal y como fueran diseñadas al principio
de la Reforma.
Para la época de Navidad Lutero usó la figura de Christkind (Niño Jesús), en vez
de San Nicolás de Bari, como el que reparte regalos a los niños.43
Lutero tuvo especial interés por la educación. En sus diálogos con George
Spalatin en 1524 se planeó un sistema escolar, declarando que era deber de las
autoridades civiles el proveer escuelas y el velar por que los padres enviaran a sus
hijos a ellas. También apoyaba el establecimiento de escuelas primarias para la
educación femenina.
Mientras tanto, las iglesias luteranas en Escandinavia y muchos estados bálticos
mantuvieron el Episcopado Apostólico y la sucesión apostólica, incluso aquellas
que habían adoptado la teología antipapista de Lutero.
Visiones eucarísticas y controversias[editar]
Martín Lutero y Philipp Melanchthon, por Lucas
Cranach el Viejo (1543). La disputa de
Marburgo (cuadro de August Noack hecho en el siglo XIX), que muestra el debate
entre Lutero y Ulrico Zuinglio en 1529.
La naturaleza de la eucaristía se convirtió en un tema importante en la vida de
Lutero. Rechazaba la doctrina católica de la transubstanciación, pero mantenía la
presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo bajo el pan y vino de misa.
Apoyaba el significado literal de las palabras "Este es mi cuerpo", "Esta es mi
sangre". Sintetizó sus creencias sobre el tema en su Catecismo Menor al escribir:
"¿Qué es el Sacramento del Altar? Es el verdadero cuerpo y sangre de nuestro
Señor Jesucristo en el pan y el vino, entregado a nosotros cristianos para comer y
beber, instituido por Cristo mismo". Rehusando definir el misterio de la Eucaristía
con conceptos como la consubstanciación, Lutero utilizó la analogía patrística de
la doctrina de la Unión Personal de dos naturalezas en Jesucristo para ilustrar su
doctrina eucarística "por analogía del hierro puesto en el fuego donde ambos,
fuego y hierro, unidos en el hierro al rojo vivo, se mantienen a pesar de todo sin
cambio", un concepto que él llamó "Unión Sacramental".44
La doctrina de Lutero se diferenciaba de la de Carlstadt, Zuinglio, Leo
Jud y Ecolampadio, quienes rechazaban la presencia
real. Carlstadt, Zuinglio y Ecolampadio daban diferentes interpretaciones a lo
estipulado por Cristo: Carlstadt interpretaba el "Esto" de "Esto es mi cuerpo" como
la acción de Cristo apuntándose a sí mismo. Zuinglio interpretaba el "es" como
"significa" y Ecolampadio interpretaba "mi cuerpo" como "un signo de mi cuerpo".
En la controversia que se suscitó, Lutero le responde a Ecolampadio en el prefacio
de Syngramma Suevicum (Escritos Suabos), exponiendo sus puntos de vista en
el Sermon von den Sakramenten... Wider die Schwärmgeister (Sermón en el
Sacramento... Contra los Espíritus Fanáticos) y en Dass diese Worte... noch
feststehen (Estas Palabras... Todavía se Mantienen Firmes), y más
exhaustivamente en Vom Abendmahl Christi Bekenntnis (Confesión con respecto
a la Cena del Señor) (1528).
Debido a los peligros de las medidas que se toman de la Segunda Dieta de
Espira en 1529 contra el protestantismo, y a la coalición del emperador con
Francia y el papa, el Landgrave Felipe deseaba una unión de todos los
reformistas, pero Lutero se declaró opuesto a cualquier alianza que ayudara a la
herejía, aunque aceptó la invitación del Landgrave a asistir a un coloquio en
Marburgo (1529) para resolver las materias en controversia. En dicha dieta el 19
de abril de dicho año, 19 delegados, 5 príncipes y 14 ciudades protestaron contra
la derogación de la tregua de tolerancia acordada en la Dieta de Worms y por eso
se les llamó protestantes a los partidarios de Lutero. En Marburgo, Lutero se
enfrentó a Ecolampadio, mientras que Melanchthon fue antagonista de Zuinglio.
Aunque establecieron una armonía no esperada en otros aspectos, no se pudo
alcanzar un acuerdo en la Eucaristía. Lutero rehusó llamar a sus oponentes
"hermanos", aunque les deseaba paz y amor. Lutero estaba convencido de que
Dios había cegado los ojos de Zuinglio, por lo que no podía ver la doctrina
verdadera de la Cena del Señor. Con su habitual estilo polémico, Lutero denunció
a Zuinglio y sus seguidores llamándolos "fanáticos" y "demonios".
Los mismos príncipes habían suscrito los Artículos de Schwabach, respaldados
por Lutero como una condición para la alianza con él. Las bases de Lutero en
materia de doctrina eucarística partían del entendimiento simple y directo de las
palabras de Cristo, si bien daba importancia al sacrificio corporal de Cristo y al
hecho de ofrecer ese mismo cuerpo a los comulgantes en la Eucaristía. Cuando
Zuinglio excluyó la posibilidad de la presencia real por la incapacidad de la
naturaleza humana de Cristo para bilocarse o estar en otra parte que no fuera un
lugar concreto, Lutero reafirmó la integridad de la unión hipostática: Cristo no está
dividido y dondequiera que esté es Dios, incluso como hombre. Lutero citaba
como evidencia los tres modos de la presencia según Guillermo de Ockham:
"local, circunscrita" (estando en un lugar a la vez, ocupando espacio y teniendo
peso), "definitiva" (desligado del espacio pero estando donde se precise) y
"repletiva" (llenando todos los espacios a la vez) para introducir la probabilidad de
que el cuerpo y la sangre de Cristo estén realmente presentes en la Eucaristía.45
Lutero sostuvo que la sola recepción de la comunión es inútil sin fe. Insistió en que
los impíos e incluso las bestias que toman y beben los elementos consagrados,
comen y beben la sangre y el cuerpo de Cristo, pero el beber y comer
"indignamente" les sería juzgado (1.ª Corintios 11:29). Aunque no compartía la
visión de que la Eucaristía fuese solo una simple conmemoración, reconoció la
existencia de una dimensión conmemorativa. En cuanto al efecto del sacramento
en los creyentes, recordaba con fervor las palabras "fue entregado por todos
vosotros", poniendo así énfasis en la expiación y en el perdón mediante la muerte
de Jesucristo.
Los Catecismos Menor y Mayor[editar]
Federico III pidió a Lutero en 1528 que visitara las iglesias locales para determinar
la calidad de la educación cristiana que recibía el campesinado. Lutero escribió en
el prefacio del Catecismo Menor, "¡Piedad! ¡Buen Dios! ¡Qué miseria tan
abundante he observado! La gente común, especialmente en las villas, no tiene
conocimiento de ninguna doctrina cristiana, y muchos pastores unidos son
incapaces e incompetentes para enseñar". Como respuesta, Lutero preparó los
Catecismos Menor y Mayor. Se trata de materiales de instrucción y devoción que
Lutero consideraba como los fundamentos de la fe cristiana, entre los que se
encontraban los Diez Mandamientos, el Credo apostólico,
el Padrenuestro,46 bautismo, confesión y absolución, la eucaristía y oraciones. El
Catecismo Menor iba dirigido a la gente sencilla, mientras que el Mayor a los
pastores.
La Dieta de Augsburgo y la cuestión de la resistencia civil [editar]
La aparición de un enemigo común a todo el Sacro Imperio (el ejército turco)
cambió el escenario político: ahora Carlos V buscaba la unidad para poder hacer
frente a la nueva amenaza, para lo cual se convocó en 1530 la Dieta de
Augsburgo, con el fin de aclarar de forma definitiva la relación del Imperio con el
protestantismo. Lutero, prófugo del Imperio, permanecía a salvo en Coburgo,
inspirando desde allí el discurso de Melanchthon ante el Emperador. Si bien
Martín Lutero se abstuvo de mantener una actitud autoritaria, no le agradó la
delicadeza y la cautela de Melanchthon, porque este no llegó a plantear cambios
doctrinales, salvo el de la abolición del papado. El emperador, forzado por la
guerra contra los turcos y contra la Liga de Esmalcalda (un ejército organizado por
los príncipes en defensa del protestantismo), consiguió asegurar la unidad
mediante la Paz de Núremberg de 1532, que retrasaba la solución definitiva del
problema hasta que se celebrara un Concilio General. Desde la Dieta de
Espira (1529), el problema se había transformado en algo de suma importancia.
La cuestión radicaba en que la Dieta de Espira había decidido en 1526 que de
ninguna manera aceptaría la imposición del Edicto de Worms, que permitía matar
a Lutero sin miedo a sanciones. Esa misma Dieta consagraba la tolerancia
religiosa bajo el lema Cuius regio, eius religio (es decir, A cada región la religión
de su Señor). Nuevamente en la Dieta de Espira de 1529, y ante la intención de
los católicos de anular la tolerancia adoptada en 1526, los reformistas emitieron
una airada queja de protesta, motivo por el cual se les llama desde entonces
"protestantes". Ahora la Paz de Núremberg establecía la aceptación de los
reformistas en el seno del Imperio. Esta situación se vio forzada por la situación
política del momento, ya que si el Emperador se oponía a la paz, los príncipes se
verían legitimados para realizar o apoyar una resistencia armada contra Carlos V,
cuyo poder empezaba a estar seriamente amenazado por los turcos.
Este contexto político tuvo su dimensión teológica en la llamada cuestión de
la desobediencia civil. Hasta ese instante Lutero sostenía que de ningún modo
desobedecería al Emperador, incluso si su decisión era equivocada. De esa
manera se opuso a cualquier alianza entre los príncipes, ya fuera ofensiva o
defensiva. Martín Lutero mantuvo esta actitud incluso ante la Liga de Esmalcalda.
Pero su posición fue cambiando poco a poco al escuchar la opinión de juristas que
aseguraban que, en los casos de notoria injusticia pública, las propias leyes
imperiales otorgaban derecho de resistencia. Fue en 1531 cuando aceptó la
posibilidad de adoptar la desobediencia civil en su escrito Warnung an die lieben
Deutschen (1531), siempre y cuando se efectuara "por las causas correctas". Más
tarde, en cartas escritas en 1539, se retractaría de tales afirmaciones.
Con relación a esta participación de Lutero en la vida política se ha dicho47 que, si
suele afirmarse que Maquiavelo y los humanistas buscaron emancipar a la política
de la teología, Lutero y los primeros reformadores pretendieron emancipar a la
teología de la política, despolitizando la religión. Sin embargo, es precisamente por
ello que Lutero quedaría convertido "forzosa y paradójicamente" en un pensador
político pues:48
Ello ha supuesto una reafirmación del poder estatal en la que la clave reside en que la autoridad secular
no se inmiscuya en los dominios del alma («al alma no debe ni puede mandarla nadie»), del mismo
modo que la autoridad religiosa no debe inmiscuirse en las leyes civiles (las del «cuerpo y los bienes»).
Lutero y los judíos[editar]
Artículo principal: Antisemitismo de Martín Lutero
Portada del libro antisemita Sobre los judíos y sus
mentiras escrito por Martín Lutero (1543). Portada del libro
antisemita Vom Schem Hamphoras de Lutero (1543).
Judensau de la Iglesia de Santa María en Wittenberg, hecho entre 1300-1470, mencionado por
Lutero en Vom Schem Hamphoras.
Las opiniones de Lutero sobre los judíos han sido descritas
como antisemitismo racial por unos o religioso por otros.49 En otros casos
como antijudaísmo.50
En los inicios de su carrera pensaba que los judíos no habían creído en Jesús a
causa de los errores de los cristianos y de la proclamación de lo que para él era un
evangelio impuro. Sugería que responderían favorablemente al mensaje
evangélico si se les presentaba de la forma adecuada. Cuando descubrió que no
era así, atacó con furia a los judíos.
En su Von den Juden und ihren Lügen (Sobre los judíos y sus mentiras), publicado
en 1543, escribió que debían realizarse contra los judíos acciones como quemar
las sinagogas, destruir sus libros de oración, prohibir predicar a los rabinos,
«aplastar y destruir» sus casas, incautarse de sus propiedades, confiscar su
dinero y obligar a esos "gusanos venenosos" a realizar trabajos forzados o
expulsarlos «para siempre». Según la opinión del Dr. Robert Michael, parece que
Lutero también aprobaba el asesinato de judíos.51
Como sea el caso, lo cierto es que en ese libelo solicita a los estados alemanes
que actúen tomando como referencia estos puntos: "¿Qué debemos hacer,
nosotros cristianos, con los judíos, esta gente rechazada y condenada? Dado que
viven con nosotros, no osamos tolerar su conducta ahora que estamos al tanto de
sus mentiras, sus injurias y sus blasfemias… En primer lugar, debemos prender
fuego a sus sinagogas o escuelas y enterrar y tapar con suciedad todo lo que no
prendamos fuego, para que ningún hombre vuelva a ver de ellos piedra o ceniza.
Esto ha de hacerse en honor a nuestro Señor y a la cristiandad, de modo que Dios
vea que nosotros somos cristianos y que no aprobamos ni toleramos a sabiendas
tales mentiras, maldiciones y blasfemias a su Hijo y a sus cristianos… En segundo
lugar, también aconsejo que sus casas sean arrasadas y destruidas. Porque en
ellas persiguen los mismos fines que en sus sinagogas… En tercer lugar, aconsejo
que sus libros de plegarias (sidurim) y escritos talmúdicos, por medio de los cuales
se enseñan la idolatría, las mentiras, maldiciones y blasfemias, les sean
quitados… En cuarto lugar, aconsejo que de ahora en adelante se les prohíba a
los rabinos enseñar sobre el dolor de la pérdida de la vida o extremidad… En
quinto lugar, que la protección en los caminos sea abolida completamente para los
judíos. No tienen nada que hacer en las afueras de las ciudades dado que no son
señores, funcionarios, comerciantes, ni nada por el estilo… En sexto lugar,
aconsejo que se les prohíba la usura, y que se les quite todo el dinero y todas las
riquezas en plata y oro, y que luego todo esto sea guardado en lugar seguro... En
séptimo lugar, recomiendo poner o un mayal o un hacha o una azada o una pala o
una rueca o un huso en las manos de judíos y judías jóvenes y fuertes y dejar que
coman el pan con el sudor de su rostro, como se le impuso a los hijos de Adán."
Estas palabras duras como son, han hecho que muchos eruditos reconsideren la
obra de Lutero bajo una nueva perspectiva, por ejemplo, el historiador
británico Paul Johnson, declaró que el libelo "Sobre los judíos y sus mentiras" fue
el «Primer trabajo del antisemitismo moderno y un paso gigantesco en el camino
hacia el Holocausto». De igual manera, los historiadores del nazismo no pueden
dejar de señalar que cuatro siglos después de haber sido escritos tales ensayos,
los nazis los citaron para justificar la llamada Solución Final. Incluso, algunos
estudiosos como Simon y Schuster han atribuido el Shoa
u Holocausto directamente al antijudaísmo de Lutero.52 En cambio, otros
investigadores, como Uwe Siemon-Netto refutan ese punto de vista como una
distorsión histórica.53
Ciertamente, el tema puede estar sujeto a debate; sobre todo, por el enorme peso
histórico y religioso que la obra de Lutero posee. Sin embargo, es innegable que
para los filósofos del nazismo las ideas del reformador allanaron el camino para la
creación de los campos de exterminio. La recomendación luterana de una “áspera
misericordia” o scharfe Barmherzigkeit, que en términos llanos significó
“intolerancia absoluta” como "medida profiláctica" contra el judío fue tomada por
los nazis como una apología para su visión del mundo. Durante el juicio
de Núremberg, el general de la SA, Gauleiter de Franconia y Editor del
periódico Der Stürmer, Julius Streicher defendió su causa cuando se le cuestionó
por el antisemitismo de sus artículos, diciendo: “Publicaciones antisemitas han
existido en Alemania durante siglos. Por ejemplo, un libro que yo tenía, y a la
postre confiscado, fue escrito por el Dr. Martín Lutero. Si este libro hubiera sido
tomado en consideración por la fiscalía, seguramente hoy el Dr. Martín Lutero
estaría en mi lugar en el banquillo de los acusados. En este libro, “Los judíos y
Sus Mentiras”, el Dr. Martín Lutero describe a los judíos como hijos de víbora y
recomienda prender fuego a sus sinagogas y destruirlos.”54 La fiscalía difícilmente
pudo rebatir tales pruebas.55
Desde la década de 1980, algunos organismos de la Iglesia Luterana han
denunciado formalmente los escritos antisemitas de Lutero. En noviembre de
1998, en el 60.º aniversario de la Kristallnacht o la "Noche de los Cristales Rotos"
la Iglesia Luterana de Baviera emitió el siguiente comunicado: "Es imperativo para
la Iglesia Luterana, la cual ella misma está en deuda con la obra y tradición de
Martín Lutero, tomar seriamente sus pronunciamientos antijudíos, reconocer su
influencia teológica, y reflexionar sobre sus consecuencias para así distanciarse
de cada expresión de antijudaísmo dentro de la teología luterana".56
Lutero con respecto a la brujería y magia[editar]
Lutero compartía el carácter medieval de rechazar todos los signos que le
pudieran parecer indicios de brujería, considerándola a esta antagónica
al cristianismo. Es por ello que los practicantes de hechicería eran perseguidos
tanto en los territorios católicos como en los protestantes. Se dice que Lutero
compartía algunas de las supersticiones sobre la brujería que eran comunes en su
tiempo, por ejemplo, la creencia de que las brujas, con la ayuda del demonio,
podían robar leche simplemente al pensar en una vaca.57 En su Catecismo
Menor Lutero enseña que la brujería era un pecado contra el
segundo mandamiento.58
Otros escritos de Lutero[editar]
Firma de Martín Lutero.
El número de libros atribuidos a Martín Lutero es bastante alto. Sin embargo,
algunos estudiosos de Lutero creen que muchas de tales obras fueron al menos
esbozadas por algunos de sus amigos, como Melanchthon. La fama de Lutero les
daba una audiencia potencial mayor que la que hubieran obtenido de ser
publicados bajo los nombres de sus verdaderos autores.
La más completa colección de los voluminosos escritos de Lutero es Weimar
Ausgabe (Edición de Weimar), que consta de 101 volúmenes infolio, aunque solo
una fracción de estos escritos ha sido traducida.
Algunos de sus libros explican cómo se establecieron las epístolas con su
canonicidad, hermenéutica, exégesis y exposición, y muestran cómo se integran
los libros de la Biblia entre sí. Destacan entre ellos los escritos sobre la Epístola a
los Gálatas, en los cuales se compara a sí mismo al apóstol Pablo en su defensa
del Evangelio (por ejemplo, el comentario en Lutero y la Epístola a los Gálatas).
Lutero también escribió sobre la administración civil y eclesiástica y sobre el hogar
cristiano.
El estilo literario de Lutero era polémico, en parte porque cuando le apasionaba un
tema llegaba a insultar a sus oponentes. Al igual que otros reformadores era muy
intolerante con otras creencias y con los puntos de vista opuestos al suyo59 y esto
puede haber exacerbado la Reforma protestante en Alemania.
Su preocupación por la amenaza otomana va a plasmarse en su Vom Kriege
wider die Türken (1529) donde identifica a los turcos con la visión de las cuatro
bestias del libro de Daniel.60
Muerte[editar]
El último viaje de Lutero a Mansfeld lo realizó debido a su preocupación por las
familias de sus hermanos y hermanas, quienes continuaban en la mina de cobre
de Hans Lutero, amenazada por las intenciones del Conde Albrecht de Mansfeld
de controlar esa industria para su beneficio personal.61 La controversia involucró a
los cuatro condes de Mansfeld: Albrecht, Philip, John George y Gerhard. Lutero
viajó dos veces hacia fines del 1545 con el objetivo de participar en las
negociaciones para llegar a un acuerdo.62 Fue necesaria una tercera visita a
principios de 1546 para completarlas. El 23 de enero, Lutero dejó Wittenberg
acompañado por sus tres hijos. Las negociaciones concluyeron con éxito el 17 de
febrero. Pasadas las 8 de la noche, Lutero sufrió dolores en el pecho. Al irse a la
cama oró diciendo: «En tus manos encomiendo mi espíritu; me has redimido, oh
Señor, fiel Dios». A la una de la madrugada despertó con un agudo dolor de pecho
y fue envuelto con toallas calientes.61
Sabiendo que su muerte era inminente, le agradeció a Dios por haberle revelado a
su Hijo, en quien él había creído. Sus compañeros Justus Jonás y Michael Coelius
gritaron: «Reverendo padre, ¿está listo para morir confiando en su Señor
Jesucristo y confesando la doctrina que enseñó en su nombre?». Un distintivo «sí»
fue la respuesta de Lutero. Murió a las 2:45 del 18 de febrero de 1546 en Eisleben,
la ciudad donde nació. Fue enterrado en la iglesia del Palacio de Wittenberg, cerca
del púlpito.6364
Su legado[editar]
Monumento a Martín Lutero en Erfurt.
Lutero fue el principal artífice de la Reforma Protestante, en la que tuvo un papel
mucho más destacado que otros reformadores. Gracias a la imprenta, sus escritos
se leyeron en toda Alemania y ejercieron influencia sobre otros muchos
reformadores y pensadores, dando origen a diversas tradiciones protestantes en
Europa y en el resto del mundo.
Tanto la Reforma protestante como la consecuente reacción católica,
la Contrarreforma, supusieron un importante desarrollo intelectual en Europa, por
ejemplo: mediante el pensamiento escolástico de los jesuitas en el caso del
catolicismo. Por su traducción de la Biblia, Lutero es considerado además uno de
los fundadores de la literatura en alemán.
Se ha alegado que en los territorios luteranos disminuyó mucho el poder absoluto
de los reyes.[cita requerida] Lo cierto es que “la influencia de la doctrina protestante
sobre los planteamientos políticos ha sido interpretada según criterios tan variados
como para llegar a vincular al protestantismo tanto con la implantación de
regímenes democráticos como totalitarios o absolutistas. Una primera
circunstancia a tener presente es el hecho de que el protestantismo supuso una
reformulación de las relaciones entre Iglesia y
Estado”.65 Católicos y protestantes sostuvieron entre sí terribles guerras religiosas.
Un siglo después de las protestas de Lutero, una revuelta en Bohemia provocó
la guerra de los Treinta Años, un conflicto entre católicos y protestantes que arrasó
gran parte de Alemania.
Formación del luteranismo[editar]
Artículo principal: Luteranismo
Lutero no fundó la iglesia luterana como una institución, ni planeaba que sus
enseñanzas derivaran en una nueva denominación cristiana. Por el contrario,
expresó, con sus propias palabras, su deseo de que eso no ocurriera, cuando
declaró:
"Ruego por que dejen mi nombre en paz. No se llamen a sí mismos
'luteranos', sino Cristianos. ¿Quién es Lutero?, mi doctrina no es mía. Yo
no he sido crucificado por nadie. ¿Cómo podría, pues, beneficiarme a mí,
una bolsa miserable de polvo y cenizas, dar mi nombre a los hijos de
Cristo?. Dejen, mis queridos amigos, de aferrarse a estos nombres de
partidos y distinciones; fuera a todos ellos, y dejen que nos llamemos a
nosotros mismos solamente cristianos, según aquel de quien nuestra
doctrina viene".666768697071
Por otro lado, se ha hablado de que "hasta tal punto fue un hombre
contradictorio y poco sistemático que cabría preguntarse si acaso Lutero
habría sido «luterano», puesto que luteranismo implica sistematismo y esto es
algo difícil de encontrar en él".72 A pesar de ello, en la historicidad de
la reforma protestante, se fue designando el apelativo "luterano" y
"luteranismo" para referirse a la doctrina interpretativa y enseñanzas que
Lutero hizo acerca del cristianismo. Este término fue usado de igual forma por
la Iglesia católica para referirse a los simpatizantes de las interpretaciones que
Lutero tenía respecto al cristianismo. No obstante, fueron consolidándose
diversas iglesias autodenominadas luteranas, y con ello se fue formando
esa denominación cristiana.
Martín Lutero
Teólogo y monje agustino alemán, principal impulsor de la Reforma
protestante.
Por
Marcelo Néstor Musa
7m
Datos
Eisleben, Sacro Imperio Romano Germánico, 10 de
Nacimiento
noviembre de 1483.
Eisleben, Sacro Imperio Romano Germánico, 18 de
Fallecimiento
febrero de 1546 (62 años).
Monje, teólogo, profesor universitario y reformador
Ocupación
religioso.
Causa de la
Infarto de miocardio.
muerte
¿Quién fue?
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Martín Lutero fue un teólogo y monje agustino alemán, cuyas
enseñanzas sentaron las bases de la doctrina religiosa
denominada luteranismo, que cobró forma en la primera mitad
del siglo XVI.
Las duras críticas que dirigió a la Iglesia romana, centradas en la venta
de indulgencias, le valieron la excomunión en 1521, pero también lo
convirtieron en la cabeza visible de la Reforma protestante, un
movimiento que rechazó la autoridad del Papa y que planteó el
retorno a los valores del cristianismo primitivo.
El accionar de Lutero, junto al de otros reformadores como Juan
Calvino o Ulrico Zuinglio, condujo a la configuración del mapa
religioso que en términos generales ha perdurado hasta la actualidad:
iglesias nacionales desligadas de Roma en los países del norte de
Europa y pervivencia de la Iglesia católica en los países
mediterráneos.
Infancia, juventud y formación intelectual
Retrato de Martín Lutero durante su estadía en el Castillo de
Wartburg, cuando utilizaba el pseudónimo de Junker Jörg (Caballero
Jorge). Obra realizada por el pintor alemán Lucas Cranach el Viejo, en
1522.
Martín Lutero nació en Eisleben, una pequeña ciudad del Sacro
Imperio Romano Germánico, en 1483.
Al año siguiente, sus padres, Hans y Margarette Luder, decidieron
mudarse a Mansfeld, donde Hans administraba varias minas de
cobre. Allí, Lutero realizó sus primeros estudios, que continuó
en escuelas de Magdeburgo y Eisenach. En 1501 ingresó a
la Universidad de Erfurt, donde completó una maestría y luego
comenzó a cursar Derecho.
En 1505 quedó atrapado en medio de una tormenta eléctrica. Ante la
perspectiva de la muerte, temió tener que enfrentarse a Dios sin estar
debidamente preparado, por lo que invocó a Santa Ana, patrona de
los mineros, y le prometió convertirse en monje si lograba sobrevivir.
Dos semanas después ingresó al monasterio agustiniano de
Erfurt, donde se comportó como un discípulo obediente que ayunaba
y rezaba seis horas al día. En 1507 fue ordenado sacerdote y al año
siguiente comenzó a estudiar teología en la Universidad de
Wittenberg.
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En 1510, formó parte de una misión de los agustinos a Roma. Durante
este viaje Lutero se indignó por la manera frívola y licenciosa en que
vivían el Papa y la corte papal.
A su regreso, siguió estudiando en Wittenberg, en donde se doctoró
en 1512. Durante esta época estudió griego y hebreo para conocer el
significado exacto de las palabras utilizadas en las Sagradas
Escrituras.
Lutero y la Reforma protestante
Artículo principal: Reforma protestante.
Siendo ya teólogo seguía preguntándose cómo obrar debidamente
para lograr la aceptación de Dios. Ningún ritual o norma de la Iglesia
lo ayudaban a disipar esa duda que torturaba su existencia. Continuó
leyendo asiduamente la Biblia hasta que llegó a la conclusión de que
la salvación solo se alcanzaba por gracia divina y a través de la fe.
Fortalecido por esta revelación, comenzó a criticar el lujo y
la frivolidad en la que vivían las altas jerarquías eclesiásticas y a
censurar las bulas papales que concedían el perdón de los pecados a
cambio de donaciones de dinero.
Las protestas de Lutero fueron acentuándose hasta que el 31 de
octubre 1517, a raíz de una campaña de venta de indulgencias para
finalizar las obras de la Basílica de San Pedro, decidió clavar un
documento en la puerta de la Iglesia de Wittenberg. Ese documento
contenía noventa y cinco tesis y su intención era invitar a los feligreses
a leerlas y como una invitación a debatirlas. En apenas dos semanas
esas proposiciones fueron impresas bajo el título Cuestionamiento al
poder y eficacia de las indulgencias.
Martín Lutero en Erfurt deduciendo la doctrina de la justificación por la fe.
Obra realizada por el pintor escocés Joseph Noel Paton en 1861.
Durante 1518 y 1519 la Iglesia exigió varias veces a Lutero que se
retractase de sus ideas, pero en cada comparecencia Lutero rechazó
la autoridad del Papa y de los Padres de la Iglesia, remitiéndose en su
lugar a la Biblia y al uso de la razón.
En 1520, completó la ruptura con Roma al desarrollar sus ideas
en tres escritos reformistas: Llamamiento a la nobleza cristiana de la
nación alemana, La cautividad babilónica de la Iglesia y Sobre la libertad
cristiana. El papa León X rechazó estos textos, que lo tildaban
de Anticristo, y en 1520 lo amenazó con la excomunión en una bula
que Lutero quemó públicamente. Al año siguiente, el
emperador Carlos V lo declaró hereje y prófugo tras escuchar sus
razones en la Dieta de Worms, de la que Lutero escapó antes de que
se emitiera un veredicto.
A partir de entonces permaneció un año escondido en un castillo de
Wartburg. Pero durante este tiempo recibió el apoyo de varios
príncipes alemanes que deseaban afirmar su independencia frente al
Papa y el emperador, por lo que se transformó en el líder del
movimiento religioso que a partir de 1529 comenzó a ser
llamado protestante.
La idea sostenida por Lutero de que la interpretación de las Sagradas
Escrituras no tenía que ser un monopolio exclusivo del clero, lo llevó a
traducir la Biblia al alemán, para que cualquier creyente la pudiera
leer e interpretar libremente.
Negó también otras ideas asumidas por la Iglesia, como el celibato; y
para predicar con el ejemplo, en 1525 contrajo matrimonio
con Catalina de Bora, una antigua monja católica convertida al
luteranismo, con la que tuvo seis hijos.
A pesar de la excomunión y de los intentos de Roma por imponer su
doctrina y su autoridad, el protestantismo acabó por consolidarse
como una religión cristiana separada del catolicismo romano. Pero se
dividió, a su vez, en varias corrientes, al aparecer disidentes radicales
en la propia Alemania (como Thomas Müntzer) y al extenderse a otros
países europeos, en donde reformadores locales crearon sus propias
Iglesias con doctrinas teológicas diferenciadas, como el calvinismo o
el anglicanismo.
Muerte
En enero de 1546 Lutero viajó a Mansfeld para negociar con el conde
local, que quería quedarse con el control de las minas administradas
por su familia.
Finalizadas las tratativas, Lutero se trasladó a Eisleben, su ciudad
natal. La noche del 17 de febrero se quejó de dolores en el pecho, oró
y se recostó. Poco después despertó con un agudo dolor a la altura
del corazón por lo que fue envuelto con toallas calientes.
Comprendiendo que su muerte era inminente, dos sacerdotes que lo
acompañaban le preguntaron: «Reverendo padre, ¿está listo para
morir confiando en su Señor Jesucristo y confesando la doctrina que
enseñó en su nombre?». Lutero respondió afirmativamente para
morir poco después, en la madrugada del 18 de febrero, a los 62
años. Su cuerpo fue trasladado a Wittenberg y sepultado en la Iglesia
de Todos los Santos.
Martín Lutero
(Eisleben, Turingia, 1483 - 1546) Teólogo alemán. Las aceradas críticas
que Martín Lutero dirigió a la disipación moral de la Iglesia romana,
centradas al principio en el comercio de bulas, le valieron una rápida
excomunión en 1520, pero también lo convirtieron en la cabeza visible de
la Reforma, movimiento religioso que rechazaba la autoridad del Papado y
aspiraba a un retorno a la espiritualidad primitiva.
Martín Lutero
A lo largo del siglo XVI, por la acción de Lutero y de otros reformadores, y
con el apoyo de príncipes y monarcas deseosos de incrementar su poder e
independencia, la Reforma conduciría al establecimiento de diversas
Iglesias protestantes en el norte de Europa y a las llamadas «guerras de
religión» entre católicos y protestantes. Con este último de los grandes
cismas del cristianismo, el cisma protestante, finalizaba la hegemonía de la
Iglesia católica en el viejo continente y quedaba configurado el mapa
religioso que en líneas generales ha perdurado hasta nuestros días: Iglesias
nacionales desligadas de Roma en los países del norte y pervivencia de la
Iglesia católica en los países del sur.
Biografía
Contrariando la voluntad de sus padres, Martín Lutero se hizo monje
agustino en 1505 y comenzó a estudiar teología en la Universidad de
Wittenberg, en donde se doctoró en 1512. Siendo ya profesor comenzó a
criticar la situación en la que se encontraba la Iglesia católica: Lutero
protestaba por la frivolidad en la que vivía gran parte del clero
(especialmente las altas jerarquías, como había podido contemplar durante
una visita a Roma en 1510) y censuró también que las bulas eclesiásticas
(documentos que teóricamente concedían indulgencias a los creyentes por
los pecados cometidos) fueran objeto de un tráfico puramente mercantil.
Las críticas de Lutero reflejaban un clima bastante extendido de
descontento por la degradación de la Iglesia, expresado desde la Baja Edad
Media por otros reformadores que se pueden considerar predecesores del
luteranismo, como el inglés John Wyclif (siglo XIV) o el bohemio Jan Hus (siglo
XV). Las protestas de Lutero fueron subiendo de tono hasta que, a raíz de
una campaña de venta de bulas eclesiásticas para reparar la basílica de San
Pedro, decidió hacer pública su protesta redactando sus célebres noventa y
cinco tesis, que clavó a la puerta de la iglesia de Todos los Santos de
Wittenberg (1517) y que pronto serían impresas bajo el título Cuestionamiento
al poder y eficacia de las indulgencias.
Lutero expone las 95 tesis (1517)
La Iglesia hizo comparecer varias veces a Lutero para que se retractase de
aquellas ideas (en 1518 y 1519); pero en cada controversia Lutero fue más
allá y rechazó la autoridad del papa, de los concilios y de los «Padres de la
Iglesia», remitiéndose en su lugar a la Biblia y al uso de la razón. En 1520,
Lutero completó el ciclo de su ruptura con Roma al desarrollar sus ideas en
tres grandes «escritos reformistas»: Llamamiento a la nobleza cristiana de la nación
alemana, La cautividad babilónica de la Iglesia y Sobre la libertad cristiana. Finalmente,
el papa León X le condenó y excomulgó como hereje en una bula que Lutero
quemó públicamente (1520); y el nuevo emperador, Carlos V, le declaró
proscrito tras escuchar sus razones en la Dieta de Worms (1521).
Lutero permaneció un año escondido bajo la protección del elector Federico
de Sajonia; pero sus ideas habían hallado eco entre el pueblo alemán, y
también entre algunos príncipes deseosos de afirmar su independencia
frente al papa y frente al emperador, por lo que Lutero no tardó en recibir
apoyos que le convirtieron en dirigente del movimiento religioso conocido
como la Reforma protestante.
La teología luterana
Desligado de la obediencia romana, Martín Lutero emprendió la reforma de
los sectores eclesiásticos que le siguieron y que conformaron la primera
Iglesia protestante, a la cual dotó de una base teológica. El luteranismo se
basa en la doctrina (inspirada en escritos de San Pablo y de San Agustín de
Hipona) de que el hombre puede salvarse sólo por su fe y por la gracia de
Dios, sin que las buenas obras sean necesarias ni mucho menos suficientes
para alcanzar la salvación del alma; en consecuencia, expedientes como las
bulas que vendía la Iglesia católica no sólo eran inmorales, sino también
inútiles.
Lutero defendió la doctrina del «sacerdocio universal», que implicaba una
relación personal directa del individuo con Dios en la cual desaparecía el
papel mediador de la Iglesia, privando a ésta de su justificación tradicional;
la interpretación de las Sagradas Escrituras no tenía por qué ser un
monopolio exclusivo del clero, sino que cualquier creyente podía leer y
examinar libremente la Biblia, la cual debía ser traducida, por consiguiente,
a idiomas que todos los creyentes pudieran entender. El propio Lutero la
tradujo al alemán, creando un monumento literario de gran repercusión
sobre la lengua escrita en Alemania en los siglos posteriores.
También negó otras ideas asumidas por la Iglesia a lo largo de la Edad
Media, como la existencia del Purgatorio o la necesidad de que los clérigos
permanecieran célibes; para dar ejemplo, él mismo contrajo matrimonio
con una antigua monja convertida al luteranismo. De los sacramentos
católicos, Lutero sólo consideró válidos los dos que halló reflejados en los
Evangelios, es decir, el bautismo y la eucaristía, rechazando los demás.
Al rechazar la autoridad centralizadora de Roma, Lutero proclamó la
independencia de las Iglesias nacionales, cuya cabeza debía ser el príncipe
legítimo de cada Estado; la posibilidad de hacerse con el dominio de las
Iglesias locales (tanto en su vertiente patrimonial como en la de aparato
propagandístico para el control de las conciencias) atrajo a muchos
príncipes alemanes y facilitó la extensión de la Reforma. Tanto más cuanto
que Lutero insistió en la obediencia al poder civil, contribuyendo a reforzar
el absolutismo monárquico y desautorizando movimientos populares
inspirados en su doctrina, como el que desencadenó la «guerra de los
campesinos» (1524-25).
La extensión del luteranismo dio lugar a las «guerras de religión» que
enfrentaron a católicos y protestantes en Europa a lo largo de los siglos XVI
y XVII, si bien las diferencias religiosas fueron poco más que el pretexto
para canalizar luchas de poder en las que se mezclaban intereses políticos,
económicos y estratégicos. El protestantismo acabó por consolidarse como
una religión cristiana separada del catolicismo romano; pero, a su vez,
también se dividió en múltiples corrientes, al aparecer disidentes radicales
en la propia Alemania (como Thomas Münzer) y al extenderse el
protestantismo a otros países europeos, en donde aparecieron
reformadores locales que crearon sus propias Iglesias con doctrinas
teológicas diferenciadas (como en la Inglaterra de Enrique VIII o la Suiza
de Ulrico Zuinglio y Juan Calvino).
Martín Lutero (1483-1546) fue un sacerdote, monje y teólogo alemán, figura central del
movimiento religioso y cultural conocido como la Reforma protestante. Aunque otros
reformadores anteriores ya habían expresado los mismos puntos de vista que Lutero, su
personalidad carismática y el uso eficiente de la imprenta estimularon la aceptación
generalizada de su visión del cristianismo.
Nació en el seno de una familia de la clase baja, que esperaba que él llegara a ser banquero,
pero su insistencia en definir verdades incuestionables, junto con una llamada al auxilio
divino que hizo durante una tormenta, le llevaron a convertirse en un monje agustino. Era
un devoto, aunque inconformista, sacerdote de la iglesia católica en Wittenberg, Alemania,
hasta que su indignación por la política de la Iglesia, especialmente por la venta de
indulgencias, le llevó a cuestionar la autoridad de la Iglesia.
La intención inicial de Lutero no era desafiar la jerarquía eclesiástica ni al papa. Sus 95
Tesis de 1517 fueron una invitación a discutir las políticas y las prácticas de la Iglesia que
él encontraba conflictivas y en contra de la Biblia. El documento original, escrito en latín,
iba dirigido a una audiencia eclesiástica, pero fue traducido al alemán por sus amigos y
seguidores y, gracias a la llegada de la imprenta alrededor de 1440, sus tesis se difundieron
por toda Alemania y otras naciones, lo que puso en marcha la Reforma protestante.
Los primeros años y el juramento
Lutero nació en 1483 en Eisleben, en la actual Alemania, por aquel entonces parte del
Sacro Imperio Romano. Sus padres eran campesinos acomodados porque, aunque su padre
no estaba vinculado a la tierra como granjero, poseía varias minas de cobre. El académico
Roland H. Bainton comenta:
Su padre, Hans Luther, y su madre, Margaretta, eran [campesinos] alemanes fornidos y de
tez morena. No se dedicaban a la labranza porque, como hijo sin herencia, Hans había
cambiado la granja por las minas. En las entrañas de la tierra, había prosperado con la
ayuda de Santa Ana, la patrona de los mineros, hasta que llegó a convertirse en propietario
de media docena de fundiciones; aunque no era suficientemente rico, y su mujer tenía que ir
al bosque a recoger leña para su casa. El ambiente en la familia era el de los campesinos:
duro, áspero, a veces grosero, crédulo y devoto. El viejo Hans rezaba junto a su hijo y
Margaretta era una mujer devota. (10-11)
LUTERO TUVO DIFICULTADES EN SUS
ESTUDIOS Y ABANDONÓ LA CARRERA DE
DERECHO, QUE FINALMENTE CONSIDERÓ
SIN SENTIDO.
Lutero era el mayor de varios hermanos, y su padre pensó que, al tener una buena
educación, podía llegar a ser abogado y ascender en la jerarquía social a una posición más
acomodada. Lutero estudió primero en Magdeburgo y Eisenach, antes de entrar en la
universidad de Erfurt en 1501, con 17 años de edad. Según sus escritos posteriores, Lutero
tuvo dificultades en sus estudios y abandonó la carrera de derecho, que finalmente
consideró sin sentido.
Su búsqueda de significado de la vida, algo concreto e invariable, le condujo a la filosofía,
aunque tampoco la encontró satisfactoria, porque sintió que se basaba en la razón e
interpretación humanas de circunstancias cambiantes, en las que no se podía confiar,
porque el razonamiento intelectual fallaba ya que, forzosamente, los seres humanos estaban
a merced de interpretaciones subjetivas de sus experiencias. Creía en Dios como la verdad
última pero no tenía idea de cómo alcanzar una comunión significativa o duradera. Había
crecido en el temor de Dios, como un juez estricto e implacable, y no podía concebir otra
imagen de la divinidad.
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En julio de 1505, mientras Lutero volvía por la carretera hacia la universidad, estalló una
tormenta y un rayo impactó en un árbol cercano. Asustado, gritó “¡Santa Ana, ayúdame, me
haré monje!” (Bainton, 5). Lo consideró un juramento solemne y, al llegar a la universidad,
vendió sus libros y abandonó, ingresando el mismo mes, el 17 de julio de 1505, en el
monasterio de San Agustín, para gran disgusto de su padre.
Joseph Fiennes como Lutero
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Crisis espiritual y revelación
Lutero se tomó tan en serio su juramento a Santa Ana porque tenía terror a la muerte, y
atribuyó a la santa su salvación aquel día de la tormenta. Su miedo a la muerte provenía
directamente de su creencia en Dios como un ser divino, todopoderoso y omnisciente, que
veía en el interior de los corazones humanos y les castigaba por sus fallos. Al reconocerse
como un ser humano con muchos fallos, Lutero no veía la forma de obtener el perdón
divino y la vida eterna en el cielo, y solo imaginaba los tormentos eternos del infierno.
Se marcó una disciplina estricta de oración, ayuno, confesión de los pecados casi
permanente y estudio de las Escrituras, pero aún así no podía concebir un Dios de amor y
misericordioso. Más tarde, Lutero escribió su visión de Dios en ese momento:
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¿No es contrario a toda razón natural el hecho de que Dios, por su mero antojo, abandone a
los hombres, les haga sufrir penalidades, les maldiga, como si estuviera contento con los
pecados y con los tormentos eternos de los miserables, Él que es considerado tan
bondadoso y misericordioso? Eso parece inicuo, cruel e intolerable en Dios, algo por lo que
muchos se han sentido ofendidos en todas las épocas. ¿Y quién no lo estaría? Yo mismo,
más de una vez, me vi abocado al abismo de la desesperación, deseando no haber sido
creado. ¿Amar a Dios? ¡Yo le odiaba! (Bainton, 44)
Lutero se quejaba de sus dificultades con su mentor, Johann von Staupitz, quizás con la
esperanza de ser liberado de la orden, pero, por el contrario, Staupitz lo instó a obtener el
doctorado y conseguir su cátedra de Biblia en la universidad de Wittenberg. Lutero no
recibió con alegría ese consejo y alegó que esa carrera acabaría con él, pero Staupitz le
aseguró que encontraría mucho con qué ocupar su lugar en el cielo.
Reforma en Alemania
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Lutero recibió su doctorado en 1512, logró el puesto de Staupitz, pasó a ser miembro de la
facultad universitaria y, hacia 1513, tuvo una revelación relativa a la naturaleza de Dios
mientras leía la epístola de San Pablo a los romanos. El fragmento del pasaje de Romanos
1:17 que dice, “el justo vivirá por la fe” le llegó muy adentro. Más tarde, escribiría sobre
ese momento:
Yo reflexionaba noche y día, hasta que vi la conexión entre la justicia de Dios y la
afirmación de que “el justo vivirá por su fe”. Entonces entendí que la justicia de Dios es por
la que, por medio de la gracia y la misericordia verdadera, Dios nos justifica a través de la
fe. Inmediatamente me sentí renacer y entrar por las puertas abiertas en el paraíso. Toda la
Escritura tomó un nuevo sentido y, mientras que antes la “justicia divina” me llenaba de
odio, ahora me resultó dulce en el amor, de manera inexpresable. Ese pasaje de San Pablo
se convirtió para mí en una puerta hacia el cielo. (Bainton, 51)
Esta experiencia también dejó impresa en Lutero la primacía de la Escritura sobre las
enseñanzas de la Iglesia, que había sido incapaz de ofrecerle nada significativo para superar
sus dificultades espirituales, mientras que el pasaje bíblico le abrió el camino para una
comunión completa con la divinidad.
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Las 95 Tesis
Una vez entendida la naturaleza de Dios revelada por la Escritura, Lutero comenzó a
cuestionar seriamente la visión de ese Dios promovida por la Iglesia medieval. Si uno se
salvaba solamente mediante la fe, pensaba, ¿qué objeto tenían todas las políticas, reglas y
diezmos que la Iglesia imponía sobre los creyentes? ¿En qué lugar de la Biblia había alguna
base para la doctrina de la Iglesia sobre el purgatorio, la zona intermedia entre el infierno y
el cielo, donde los pecadores sufrían tormentos en el fuego hasta que purgaban sus pecados
y podían entrar en el paraíso? Incluso, ¿dónde estaba la justificación bíblica para el papa?
LAS 95 TESIS NO TENÍAN LA INTENCIÓN DE
SER UN DESAFÍO DIRECTO A LA IGLESIA, NI
TAMPOCO ERAN NADA NUEVO.
Las preguntas de Lutero se hicieron más urgentes en 1516, cuando el arzobispo de
Maguncia, Alberto de Brandenburgo, pidió permiso al papa León X para vender en su
región indulgencias (loa documentos por los que presuntamente se reducía el tiempo a
pasar en el purgatorio). En aquel momento, Alberto estaba fuertemente endeudado y acordó
dividir el dinero de las indulgencias con León X, que lo necesitaba para la reconstrucción
de la Basílica de San Pedro en Roma. León X envió al fraile dominico Johann Tetzel a la
región, en 1516, y Lutero, que desconocía el pacto al que habían llegado el arzobispo y el
papa, protestó escribiendo su Cuestionamiento al poder y eficacia de las indulgencias,
conocida más tarde como sus 95 Tesis.
Según la tradición, Lutero clavó el documento en la puerta de la iglesia de Wittenberg el 31
de octubre de 1517, víspera de la fiesta de Todos los Santos, aunque los académicos
modernos lo ponen en duda. La historia de Lutero y la puerta de la iglesia fue difundida
más tarde por su colega y amigo Felipe Melanchthon (1497-1560), quien ni siquiera estaba
en Wittenberg en aquel momento. Sin embargo, los expertos aceptan que clavar sus
argumentos en la puerta de la iglesia es un gesto teatral por el que Lutero sería conocido.
Sus tesis fueron traducidas al alemán por sus seguidores, impresas y difundidas, y
provocaron desafíos generalizados a la autoridad eclesiástica en Alemania y, en una fase
posterior, en Inglaterra, Francia y otras regiones.
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Sin embargo, las 95 Tesis no tenían la intención de ser un desafío directo a la Iglesia, ni
tampoco eran nada nuevo. Las 97 tesis de Lutero, presentadas solo un mes antes, en
septiembre, planteaban sus objeciones a la teología escolástica. Sus 95 Tesis, escritas en
latín, solamente proponían 95 puntos de diálogo a discutir, pero se convirtieron en el
catalizador de la Reforma, una vez traducidas y distribuidas porque, para la gente,
cuestionaban la autoridad de la Iglesia.
Las noventa y cinco tesis de Lutero clavadas en la puerta de la iglesia de Wittenberg
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Aunque fueron presentadas en la puerta de la iglesia de Wittenberg, Lutero envió las 95
Tesis a Alberto de Brandenburgo, que las revisó por si implicaban herejía, y las remitió a
Roma. El papa León X envió diversas delegaciones para persuadir a Lutero de que estaba
equivocado, especialmente en lo relacionado con su solicitud de que el papa debería ser
quien financiara la construcción de la Basílica de San Pedro, en lugar de pedir dinero a los
pobres.
Entre los delegados estaba el teólogo Johann Eck (1486-1543), un antiguo amigo de
Lutero que, en la disputa con este y su compañero reformista Andreas Karlstadt (1486-
1541) en Leipzig, en 1519, mantuvo la tesis de que, si no hubiera una autoridad central que
interpretara la Escritura, cualquiera que la leyera podría interpretarla por sí mismo, lo cual
llevaría al caos, porque no todos pueden comprender las Sagradas Escrituras correctamente.
La Iglesia, según Eck, se basaba en una tradición de eruditos (el propio Lutero se había
quejado de eso en septiembre de 1517) para la interpretación de la Biblia, lo que significaba
que su comprensión era correcta y que las propuestas de Lutero relativas a la justificación
por la fe estaban equivocadas. Lutero rechazó retractarse y, en 1520, se emitió una bula
papal amenazándole con la excomunión, que Lutero quemó públicamente en Wittenberg,
aquel diciembre.
Worms y Wartburg
Lutero fue excomulgado en enero de 1521, y su caso fue remitido a las autoridades
seculares, que convocaron a Lutero a una audiencia en la Dieta de Worms. Carlos V,
emperador del Sacro Imperio Romano, la presidió, y Johann Eck (diferente del citado
antes) representó a la Iglesia, presionando nuevamente a Lutero para que se retractara.
Lutero recibió un salvoconducto, para ir y volver de la audiencia, por parte de Federico III
(el sabio, 1463-1525), un elector de Sajonia (uno de los nobles que escogían al emperador),
que simpatizaba con las opiniones de Lutero.
El 18 de abril de 1521, Lutero rechazó retractarse, con su famoso discurso, que incluía estas
líneas:
A menos que me convenza por el testimonio de las Escrituras o por la razón diáfana
(porque no confío ni en el papa ni en los concilios por sí solos, porque es bien sabido que a
menudo se han equivocado o contradicho), estoy comprometido por las Escrituras que he
citado y mi conciencia es cautiva de la palabra de Dios. No puedo retractarme, ni voy a
hacerlo, de nada, porque no es ni seguro ni correcto ir contra la conciencia…no puedo
hacerlo de otro modo, y aquí estoy, que Dios me ayude. Amén. (Roper, 172)
Se dice que, cuando acabó de hablar, levantó el brazo en el saludo tradicional del caballero
después de vencer en un combate. Igual que con las 95 Tesis, los académicos actuales
cuestionan la inclusión de su famosa frase “aquí estoy” en el discurso de Lutero en la Dieta
de Worms, ya que solo aparece en transcripciones posteriores de la audiencia, aunque en
general es considerada auténtica.
Lutero en la Dieta de Worms
Anton Werner (Public Domain)
Lutero fue condenado como delincuente el 25 de mayo de 1521, lo que significaba que
cualquiera que le ofreciera asistencia podía ser acusado, y que a él se le podía dar muerte
sin consecuencias. Durante su regreso a Wittenberg desde Worms, fue raptado por soldados
de Federico III, disfrazados de bandoleros para no levantar sospechas, quienes lo llevaron
al castillo de Federico en Wartburg, donde quedó bajo su protección. Durante su estancia
allí Lutero no paró de escribir y tradujo el Nuevo Testamento del latín al alemán, que
rápidamente se convirtió en un éxito de ventas, gracias a la velocidad y eficiencia de la
imprenta.
Guerra de los campesinos
De hecho, la imprenta fue el arma secreta de Lutero que permitió no solamente la difusión
rápida de sus ideas, sino también las ilustraciones que lo mostraban como una figura
heroica y un “hombre del pueblo” que desafiaba a las autoridades, que mantenían políticas
de desigualdad y tenían sumida a la gente en la pobreza. Los llamados “protorreformistas”
anteriores, como John Wycliffe en Inglaterra (1330-1384) y Jan Hus en Bohemia (1369-
1415) no tuvieron acceso a una tecnología como la imprenta, todavía no inventada. Tenían
que basarse en la impresión con planchas de madera, que costaba más tiempo y producía
textos de inferior calidad. La imprenta de la época de Lutero podía producir rápidamente
panfletos, pósters, libros, etc., y ponerlos a disposición del público.
Aunque la mayoría de la población era analfabeta, podían acceder a esos materiales a través
de la lectura de otros, y Lutero se convirtió en un héroe para la gente que, animada por los
líderes locales, empezó a rebelarse en Wittenberg, dando inicio a la Guerra de los
campesinos alemanes (1524-1525). Los campesinos esperaban que Lutero apareciera como
defensor de su causa pero, en lugar de eso, denunció la violencia, citando a la Escritura al
referirse a la importancia de obedecer a la autoridad temporal y, en seis sermones
pronunciados en Wittenberg, acabó con la revuelta.
Más tarde cambiaría de opinión y exhortaría a la resistencia contra la autoridad injusta,
aunque al mismo tiempo creía obedecer a su conciencia condenando la violencia y
manteniendo el status quo. Los críticos han señalado que, sin embargo, podría haber estado
motivado por su relación con Federico III, cuyas tierras y riquezas, y por consiguiente la
protección de Lutero, estaban amenazadas por la revuelta.
Matrimonio y luteranismo
Lutero se casó en junio de 1525 con Catalina de Bora (1499-1552), una antigua monja que,
en 1523, había escrito a Lutero pidiéndole ayuda para liberarla a ella y algunas compañeras
de su convento. Lutero organizó un escape en un carro de barriles de arenque y encontró
alojamientos adecuados para todas, salvo para Catalina, que quiso casarse con él, quien ya
había llegado a la conclusión de que no había una base bíblica para el celibato de los
clérigos. Tras algunas dudas iniciales, siguió adelante con el matrimonio.
Monumento a Martín Lutero
Nick Morieson (CC BY)
Lutero y Catalina eran muy próximos y su matrimonio sirvió de inspiración para que otros
clérigos siguieran su ejemplo. Catalina se encargó de la gestión de las tierras de Lutero, le
dio seis hijos y lo ayudó en la formulación de lo que se convertiría en el luteranismo. Entre
1526 y su muerte, Lutero, Catalina, Felipe Melanchton y otros, se ocuparon de la
organización y administración de la nueva iglesia, se concentraron en la educación de la
gente, de forma que pudiera interpretar las Escrituras de acuerdo con su propia
comprensión.
Lutero escribió en 1529 su Catecismo Mayor para educar a los sacerdotes y su Catecismo
Menor para los laicos, y en 1534 publicó la Biblia completa en alemán. También escribió
numerosos himnos, todavía populares en la actualidad (especialmente Una poderosa
fortaleza es nuestro Dios), trabajos teológicos, y participó en el Coloquio de Marburg, un
intento de unificar los diversos movimientos protestantes en Europa. En la conferencia,
Lutero y el reformador suizo Ulrico Zuinglio (1484-1531) expresaron opiniones diferentes
en cuanto a la interpretación de la Eucaristía, a la vez que surgieron otras diferencias
infranqueables entre las diversas tendencias protestantes, a las que se dejó desarrollar sus
propias visiones.
Conclusión
Lutero murió de un ataque cerebral el 18 de febrero de 1546, a la edad de 62 años, en su
ciudad natal de Eisleben. Fue enterrado delante del púlpito de la iglesia del castillo de
Wittenberg, la misma iglesia en cuya puerta había publicado sus 95 Tesis, años antes. En el
momento de su muerte era un héroe internacional para las sectas protestantes y un diablo
irredimible para los católicos, que lo veían como un agente de Satanás que había roto la
unidad de la Iglesia.
Incluso entre sus admiradores, Lutero fue objeto de críticas y censurado por su actuación en
el escándalo que implicó a Felipe I de Hesse, a quien Lutero aconsejó mentir sobre su
bigamia, y por su rechazo a comprometerse con otros líderes protestantes en Marburg.
Lutero fue también un virulento antisemita, publicó diversas obras en las que condenaba a
los judíos como “los otros” y perpetuó su imagen como “asesinos de Cristo” y un pueblo
caído que ha rechazado la gracia divina.
Aunque los académicos modernos han ofrecido diversas apologéticas de ese aspecto de su
carácter, resulta imposible explicar fácilmente que Lutero fuera simplemente un “hombre
de su tiempo”, ya que fue claramente extraordinario en muchos aspectos. Su poderosa
retórica y su habilidad como escritor siguieron animando el antisemitismo y los crímenes
de odio después de su muerte. De hecho, los trabajos de Lutero fueron muy admirados por
el partido nazi alemán en los años 30 y principios de los 40, y fueron utilizados como
justificación del genocidio.
Su testarudez fue destacada por su amigo Melanchton y su actitud hacia el judaísmo parece
un síntoma de ella, porque una vez que tomaba una decisión sobre algo era poco probable
que cambiara su postura. No hay evidencias de que tuviera ninguna relación significativa
con ninguna persona judía, y lo más probable es que desarrollara su antisemitismo, igual
que muchos lo hacen todavía hoy en día, sin cuestionar lo que oyen sobre gente a la que
nunca han conocido.
Este aspecto de su personalidad no concuerda con un hombre que no tenía miedo de
cuestionar los preceptos de la Iglesia, que se presentaban como la llave del cielo y el
infierno. La historia, sin embargo, presenta ejemplos de muchos grandes hombres y
mujeres que, a pesar de sus logros, tenían sus puntos débiles en mayor o menor grado y
Martín Lutero no es la excepción.
Bibliografía
Martín Lutero en la Biblia: su legado
Martín Lutero fue un teólogo, sacerdote y reformador alemán que vivió en el siglo XVI. Su
legado en la historia de la Iglesia cristiana es indudable, y su influencia se siente hasta el
día de hoy. Lutero es conocido por ser el líder de la Reforma Protestante, un movimiento
que tuvo un gran impacto en la Iglesia católica y en la sociedad en general. En este artículo,
exploraremos la relación de Lutero con la Biblia y su legado en la interpretación de la
misma.
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Lutero y la Biblia
Lutero consideraba la Biblia como la única autoridad en la fe cristiana. Él creía que la
Iglesia católica había corrompido la enseñanza bíblica original y que había perdido de vista
la importancia de la fe en la salvación. Por esta razón, Lutero se dedicó a traducir la Biblia
al alemán, para que el pueblo pudiera leerla y entenderla por sí mismo. Esta tarea fue una
de las más importantes de su vida, y la traducción de la Biblia al alemán es considerada una
de las obras más influyentes de la literatura alemana.
La interpretación de Lutero
Lutero creía que la Biblia debía ser interpretada de manera literal, y que cualquier
interpretación que no estuviera basada en el texto bíblico era una desviación de la verdad.
Él también creía que los creyentes debían interpretar la Biblia por sí mismos, sin depender
de la interpretación de la Iglesia. Esta idea fue revolucionaria en su tiempo, y es
considerada como una de las bases del protestantismo.
La justificación por la fe
Leer MásEl verdadero significado de ser recto según la Biblia
Uno de los conceptos más importantes de la teología de Lutero fue la justificación por la fe.
Él creía que la fe en Jesucristo era el único medio por el cual los creyentes podían ser
salvados, y que las buenas obras no eran necesarias para la salvación. Esta idea fue muy
polémica en su tiempo, y todavía es objeto de debate entre los cristianos.
El legado de Lutero
El legado de Lutero en la interpretación de la Biblia es inmenso. Él fue uno de los primeros
en traducir la Biblia al lenguaje común, lo que permitió que los creyentes pudieran leerla y
entenderla por sí mismos. También promovió la idea de que la interpretación de la Biblia
debía ser una tarea individual, y no una prerrogativa exclusiva de la Iglesia.
Otro legado importante de Lutero fue su énfasis en la justificación por la fe. Esta idea ha
sido una de las piedras angulares del protestantismo, y ha sido influyente en la teología
cristiana en general.
El papel de la Biblia en la Reforma
Leer MásEl verdadero significado de Yahvé en la Biblia Católica
La Reforma Protestante fue un movimiento que surgió en el siglo XVI en Europa, y que
tuvo un gran impacto en la Iglesia católica y en la sociedad en general. Uno de los
principales objetivos de la Reforma fue reformar la Iglesia y devolverla a sus raíces
bíblicas. Los reformadores creían que la Iglesia había perdido su camino, y que había
corrompido la enseñanza bíblica original.
La Biblia como fuente de autoridad
Los reformadores creían que la Biblia era la única autoridad en la fe cristiana, y que
cualquier enseñanza que no estuviera basada en la Biblia era una desviación de la verdad.
Ellos también creían que los creyentes debían interpretar la Biblia por sí mismos, sin
depender de la interpretación de la Iglesia.
El impacto de la Reforma en la interpretación de la Biblia
La Reforma tuvo un gran impacto en la interpretación de la Biblia. Los reformadores
promovieron la idea de que la Biblia debía ser interpretada de manera literal, y que
cualquier interpretación que no estuviera basada en el texto bíblico era una desviación de la
verdad. También promovieron la idea de que los creyentes debían interpretar la Biblia por
sí mismos, sin depender de la interpretación de la Iglesia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Lutero creía que la interpretación de la Biblia debía ser
una tarea individual?
Leer MásEncuentra en la Biblia Católica el significado de Juan 4:43-54
Lutero creía que la interpretación de la Biblia debía ser una tarea individual porque creía
que la Iglesia católica había corrompido la enseñanza bíblica original y que había perdido
de vista la importancia de la fe en la salvación. Él creía que los creyentes debían interpretar
la Biblia por sí mismos, sin depender de la interpretación de la Iglesia.
¿Qué es la justificación por la fe?
La justificación por la fe es un concepto teológico importante en el cristianismo, promovido
por Lutero. Él creía que la fe en Jesucristo era el único medio por el cual los creyentes
podían ser salvados, y que las buenas obras no eran necesarias para la salvación.
¿Cómo afectó la Reforma la interpretación de la Biblia?
La Reforma tuvo un gran impacto en la interpretación de la Biblia. Los reformadores
promovieron la idea de que la Biblia debía ser interpretada de manera literal, y que
cualquier interpretación que no estuviera basada en el texto bíblico era una desviación de la
verdad. También promovieron la idea de que los creyentes debían interpretar la Biblia por
sí mismos, sin depender de la interpretación de la Iglesia.
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Martín Lutero fue un monje agustino alemán y profesor de teología que se
convirtió en el iniciador de la Reforma protestante.
POR GIOVANNY GÓMEZ PÉREZ
OCTUBRE 20 DE 2023
Foto: Lutherhaus, Wittenberg, Alemania
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El sonido del martillo que clavó las tesis sigue retumbando
hasta hoy. El documento que se expuso en aquella puerta
propició una serie de acontecimientos que devolvieron la fe a
la centralidad de las Escrituras. Ese sencillo y valiente acto
de golpear la madera y de exhortar a la Alemania del siglo
XVI afectó tan profundamente al mundo, que aún hoy
podemos percibir sus efectos.
Luteranos, reformados, anglicanos, anabaptistas,
presbiterianos, bautistas y prácticamente todo el
movimiento protestante jamás hubiera llegado a existir, o al
menos no como lo conocemos hoy, si providencialmente
Dios no hubiera conducido el corazón, la mente y las
acciones del apasionado monje que publicó este documento.
Sin lugar a dudas, uno de los hombres más influyentes de la
historia del cristianismo. Este hombre es Martín Lutero.
Para conocer más sobre este hombre, debemos viajar hacia el
pasado, hasta el siglo XV.
Martín Lutero nació el 10 de noviembre de 1483 en la ciudad
de Eisleben, en la provincia de Sajonia. Pero vivió allí poco
tiempo después de su nacimiento, ya que los Lutero se
mudaron a un lugar llamado Mansfield, a unos 16 kilómetros
de distancia.
Hans Lutero, por Lucas Cranach
Hans, el padre de Lutero, era el dueño de un negocio de
refinación de cobre muy próspero, el cual los mantuvo en
una buena posición social durante su estancia en aquella
ciudad.
El artículo continúa después del anuncio
Es muy poco lo que se sabe sobre la infancia de Lutero, y los
detalles que conocemos llegaron a nosotros a través de los
relatos teñidos del romanticismo nostálgico propio de la
vejez del reformador.
Sus estudios empezaron formalmente en 1488. En 1497,
cuando tenía cerca de 14 años, Lutero fue enviado a una
ciudad cercana llamada Magdeburgo, para asistir a una
escuela religiosa dirigida por los Hermanos de la Vida
Común, una orden monástica con un profundo énfasis en la
piedad personal.
En 1501, cuando ya era un joven de 18 años, se matriculó en
la Universidad de Erfurt, una de las instituciones más
influyentes de Alemania. Allí empezó a tomar el pregrado
habitual de artes y se graduó al año siguiente.
Inmediatamente después inició sus estudios de maestría y los
terminó en cuestión de tres años. Durante este período de su
vida, Lutero fue expuesto de manera profunda al
escolasticismo, lo que hizo que un tiempo después
reconociera a Aristóteles y a Guillermo de Ockham como
sus maestros de estudio.
Ciudad de Erfurt a principios del Siglo XVI
Una vez graduado de la facultad de artes, Lutero tuvo la
oportunidad de elegir entre las tres disciplinas superiores
esenciales: derecho, medicina o teología. Sin embargo, Hans,
el padre de Lutero lo presionó para que se convirtiera en
abogado, y Lutero, obediente a él, comenzó a estudiar
derecho, pero en menos de seis semanas abandonó sus
estudios y se unió a la orden mendicante de los Ermitaños de
San Agustín en Erfurt.
¿Cuáles fueron las razones para este cambio tan abrupto?
Según el propio Lutero, todo cambió cerca de una población
llamada Stotternheim, donde experimentó una tormenta tan
violenta que sintió un pánico horrendo. Fue tal el terror que
vivió durante ese momento, que juró a Dios, tal vez de
manera impulsiva, que si lograba salir vivo de la tempestad
inmersa en truenos, se convertiría en monje.
Era usual que si una persona juraba hacer algo bajo algún
tipo de coacción tuviera el derecho de arrepentirse, sin
embargo, ese no fue el caso de Lutero. El hecho de que
buscó cumplir su promesa inmediatamente, y que nunca le
mencionó a nadie lo que había vivido, sino hasta cuando ya
era un monje, indicaba que la tormenta no lo había llevado a
hacer algo disparatado sino que fue un catalizador de un
deseo mucho más profundo.
Aunque la decisión de Lutero de unirse a la orden de San
Agustín fue peculiar para la mayoría, lo fue aún más para su
padre quien se enojó con él por abandonar de manera
impulsiva una carrera prestigiosa y lucrativa como el
derecho para hacerse monje. Lutero le explicó a su padre que
había sido “...asediado por el terror y la agonía de la muerte
súbita”, pero su padre sólo dijo: “Que esto no resulte una
ilusión y un engaño”.
Lutero como monje, por Lucas Cranach
Cuando tenía tan solo 21 años, Lutero hizo su confesión
general y fue aceptado en la comunidad como novicio. De
ahí en adelante empezó a vivir en una habitación fría,
pequeña y sin calefacción donde solo tenía una cama, una
mesa y una silla.
Un año después de haber ingresado al monasterio, Lutero fue
admitido en el clero y empezó a prepararse con el propósito
de llegar a ser un sacerdote ordenado. Seis meses después, en
mayo de 1507, celebró su primera misa.
A pesar de sus múltiples logros y rápido avance, había algo
en el corazón de Lutero que le impedía conformarse con su
vida de monje rutinario y anónimo. Sin embargo, continúo
con su vida sacerdotal y sació esa sensación extraña de su
corazón creciendo en conocimiento. Estando en el
monasterio, empezó a estudiar teología y tan solo un año
después, ya había cumplido con los requisitos no solo de un
pregrado en Biblia, sino también para el grado teológico
siguiente llamado Sententiarius, lo que lo calificaba para
enseñar los cuatro libros de oraciones de Pedro Lombardo, el
libro teológico estándar de la época.
El anhelo de Lutero era seguir estudiando, pero entre 1510 y
1511, ocurrió algo que lo interrumpió de manera abrupta.
¿Qué fue lo que sucedió?
Lutero había sido asignado para ir a Roma en un viaje
diplomático. Los monjes a quienes se les ordenaba esto
viajaban con el fin de interceder ante el Papa para que no se
aplicara un fallo que obligaba a los monasterios agustinos
observantes y no observantes a fusionarse
administrativamente. Sin embargo, la misión no tuvo fruto,
pues el Papa ya había tomado una decisión.
A nivel personal, y según el testimonio del propio Lutero,
visitar la ciudad de Roma, centro de la cristiandad
occidental, le causó una impresión profundamente negativa.
Se dio cuenta de que en este lugar, que ansiaba visitar y el
cual lo llenaba de expectativa, reinaba la falta de
espiritualidad y la decadencia moral.
Mapa de Roma hacia el año 1493 / Imagen: Crónica de Nuremberg
La indignación
Poco tiempo después de regresar a Wittenberg, Lutero
recibió su doctorado y por ello tuvo la oportunidad de asumir
una cátedra. Aunque aún no está claro qué cátedras
específicas dictó, se sabe que impartió varios cursos sobre
libros bíblicos, dos cursos sobre el libro de los Salmos y uno
sobre Romanos, Gálatas y Hebreos.
Existen testimonios de algunas personas que fueron sus
estudiantes durante este período, y que lo describieron como
“un maestro directo, afable y claro”. Sin embargo, ninguno
de ellos dejó ver algún indicio de que la vida y la teología de
Lutero estuvieran cambiando. Años después, Lutero habló
sobre este momento de su vida como uno decisivo en el que
su cosmovisión y enfoque estaban empezando a ser
transformados.
Hasta ese momento, Lutero no era conocido más allá de los
ambientes académicos en los que se había movido, pero con
el pasar de los años y sobre todo al final del año 1517, su
apellido comenzó a hacerse popular en Alemania.
¿Por qué? Su indignación ante las acciones de un fraile
domínico llamado Johann Tetzel, que vendía indulgencias
para el perdón de pecados en Alemania, lo llevó a ser muy
conocido.
Johann Tetzel, por N. Brühl
Lutero, irritado ante la venta de estos documentos que
ofrecían un supuesto perdón de pecados, redactó una serie de
propuestas para suscitar un debate académico en la
Universidad de Wittenberg. La propuesta constaba de 95
tesis que serían enviadas a Alberto de Brandeburgo, el
superior del fraile Tetzel, junto con una carta en la que le
pedía que se aclarara directamente con Roma si la práctica
de vender indulgencias estaba conforme a las enseñanzas de
la iglesia.
Mientras la comunidad académica alemana esperaba que la
iglesia se pronunciara oficialmente, las noventa y cinco tesis
no dejaban de circular. Pero contrario a lo que muchos
pensaban, y piensan hoy, las tesis eran respetuosas y en ellas
era evidente el tono de subordinación a la iglesia y al Papa.
Además, su propósito investigativo era claro. Más que tesis
doctrinales, estos postulados buscaban indagar. Tenían
enfoques reformados que eran evidentes en las afirmaciones
frecuentes de Lutero como: “A los cristianos se les debe
enseñar que...”, junto con algunas preguntas muy
provocadoras. Por ejemplo, la tesis 86 decía:
¿Por qué el Papa, cuya riqueza hoy es mayor que la riqueza
del más rico Craso, no construye la basílica de San Pedro
con su propio dinero en lugar del dinero de los creyentes
pobres?
No se sabe con claridad cuál era la cosmovisión y teología
de Lutero en este punto de su vida. Muchos se preguntan:
¿Cuál era su verdadero pensamiento doctrinal en ese
momento? ¿Sus dudas sobre la iglesia romana ya estaban
planteadas y las tesis fueron su primera manifestación, o las
tesis fueron el inicio de su proceso de conversión y de
ruptura con Roma? La posición más aceptada es que Lutero
comprendió el evangelio luego de todo esto y que su
entendimiento evangélico llegó a su cúspide en 1518. Es
decir, es probable que su conversión a Cristo haya iniciado
con la controversia de las 95 tesis.
Copia de las 95 Tésis
El año 1518 fue el año dorado para Lutero. A finales de ese
período, está claro que el ya conocido monje alemán había
llegado a una comprensión plena del evangelio. Para
entender lo que ocurrió en la mente y el corazón de Lutero,
es clave comprender cómo es que la iglesia del siglo XVI
veía los medios de salvación. Los líderes eclesiásticos creían
que la salvación se podía alcanzar de diversas maneras, pero
todas tenían un elemento en común: se lograba por medio de
las obras o los esfuerzos personales. Sin embargo, Lutero
rompió dramática y drásticamente con esta tradición al hacer
la declaración escandalosa de que los creyentes no podían
contribuir en nada a su salvación, y que ella era obtenida
solamente a través de la gracia divina.
No obstante, la afirmación de Lutero, de que los creyentes no
podían contribuir en nada a su salvación, no fue sencilla,
vino después de un intenso conflicto interno que concluyó
con un hecho que cambiaría la historia de la iglesia para
siempre; una lectura de Romanos 1:17. Este texto iluminó la
vida de Lutero y lo llevó a la conversión. Más tarde,
refiriéndose a ese momento de su vida, dijo: “...fue como si
las mismas puertas del cielo se hubieran abierto ante mí”.
Esta experiencia de conversión afectó profundamente el
resto de la vida de Lutero. Tal fue el impacto de la Palabra
de Dios en él, que se mantuvo firme durante la controversia
de las indulgencias y no quiso retractarse de sus puntos de
vista jamás.
Para el segundo semestre de 1518, las ideas de Lutero ya se
habían extendido por toda Europa y llegaron a llamar la
atención de las autoridades civiles y religiosas. Para dar
cuenta de sus ideas delante de los líderes eclesiales de aquel
tiempo, Lutero debía ir a Roma, sin embargo, Federico III de
Sajonia, un gobernante regional que lo protegía, intercedió
por él y logró que fuera convocado a Augsburgo, una ciudad
alemana no muy lejos de su casa donde se estaba realizando
una dieta imperial, es decir, un concilio de príncipes, laicos y
eclesiásticos de los estados imperiales. A Federico III le
interesaba que la polémica se resolviera de una manera que
fuera justa para todos, pero a Roma y al emperador Carlos V,
les interesaba ganar el favor de Federico porque él tendría el
poder para votar a favor o en contra del nuevo emperador del
Sacro Imperio Romano Germánico. En este caso, la política,
providencialmente, jugó a favor del avance de las ideas de la
Reforma.
A pesar de que Lutero había sido beneficiado por la política
de aquel entonces, no sabía lo que le esperaba en Augsburgo.
Su antagonista en la dieta imperial era un Cardenal
considerado uno de los hombres más inteligentes de todo el
clero romano, su nombre era Tomás Cayetano y había sido
asignado previamente para debatir con Lutero, por lo que
hábilmente se tomó el tiempo para prepararse muy bien para
interrogar al joven monje.
Representación de Martín Lutero reunido con Tomás Cayetano en Augsburgo
Cayetano eligió atacar a Lutero presentando una defensa de
las acciones de las autoridades romanas, con el argumento de
que la iglesia estaba facultada para distribuir en forma de
indulgencias, lo que él llamaba, el tesoro infinito de los
méritos que Cristo había comprado en la cruz. A lo que
Lutero respondió argumentando su idea principal de que la
fe era indispensable para la justificación. Después de tres
días de discusión, Cayetano develó la intención de Roma:
querían que Lutero se retractara de todos sus postulados. Así
que una vez Lutero comprendió que la controversia era
estéril, decidió huir a Wittenberg, ya que Cayetano tenía la
facultad de detener y llevar a Lutero a Roma para un
interrogatorio más detallado.
Un mes después, el Papa León X emitió una bula o
documento oficial que defendía la doctrina de las
indulgencias y le daba la facultad a la iglesia de absolver a
los fieles de sus pecados. Como consecuencia, se declaró que
los puntos de vista de Lutero estaban en contradicción con lo
que la iglesia enseñaba.
Mientras todos los ojos estaban puestos sobre Lutero para
saber qué sucedería, él decidió alejarse de la escena pública
y dejar que otros tomaran su lugar. Esto generó un fenómeno
muy provechoso, pues a pesar de que Lutero ya no estaba,
muchos otros empezaron a alzar su voz compartiendo sus
ideas e inquietudes sobre la iglesia y su autoridad.
Finalmente, una fuerte disputa entre Andreas Bodenstein von
Karlstadt, un colega de Lutero de Wittenberg y Johann Eck,
un hábil defensor de la autoridad de la Iglesia romana, hizo
que Lutero volviera a la escena pública. En junio de 1519
Karlstadt, Eck y Lutero se reunieron en Leipzig para llevar a
cabo un debate público.
Lamentablemente, el ambiente en Leipzig no fue muy
amigable para Lutero. La zona era un fuerte enclave católico
donde se percibía hostilidad hacia los reformadores. Aunque
el debate entre Eck y Carlstadt fue apático y hostil, el debate
entre Eck y Lutero fue más animado. El argumento de Eck
giró en torno a comparar a Lutero con Jan Hus, un clérigo
que había criticado fuertemente a la iglesia y que había sido
considerado un hereje durante casi un siglo. Esta acusación
no entusiasmaba mucho a Lutero, así que éste negó
permanentemente la acusación. Con todo, Eck persistió en
las acusaciones, lo que llevó a Lutero a afirmar que en los
concilios generales, como el Concilio de Constanza en el que
se condenó a Hus, podían cometerse errores, especialmente
cuando se promulgaban opiniones relativas a la fe. Esta
afirmación le permitió a Eck jactarse de haber revelado el
verdadero pensamiento de Lutero.
Johannes Eck
Pero el asunto, al interior de la iglesia romana, no se detuvo
allí, fue un proceso lento, conflictivo y complejo para la
iglesia oficial. Aún así, en el otoño de 1519, después de una
demora por causa de la elección del nuevo emperador, el
tema de Lutero revivió. Para enero de 1520, en un
consistorio, un consejo de Cardenales y el Papa, se abordó el
tema de Lutero y un mes después se concluyó que las
enseñanzas del monje alemán eran heréticas.
A pesar de que dentro de la curia romana no hubo una
opinión unánime sobre si los postulados de Lutero eran una
herejía o no, en junio de 1520 el Papa León X emitió una
bula de excomunión contra Lutero en la que se contemplaba
un plazo de 60 días para que se retractara de sus tesis ante la
iglesia romana.
Cuando Lutero recibió la noticia de la bula, creyó que era un
rumor malintencionado de Eck. Pero al saber que era real,
respondió de forma beligerante a través de un tratado
titulado Contra la bula execrable del Anticristo. El plazo de
60 días se fue agotando poco a poco sin ninguna respuesta de
Lutero, y en el invierno del 10 de diciembre de 1520 el
monje alemán canceló sus clases y caminó hacia una
hoguera hecha por sus estudiantes en frente de las puertas de
la ciudad y arrojó sobre las llamas una copia de la bula papal
que se había proferido contra él.
La iglesia romana, por supuesto, no permaneció quieta. El 3
de enero de 1521, publicaron otra bula papal de excomunión
en la que formalmente denominaron a Lutero como hereje.
Esto significaba que ahora Lutero podía ser detenido por las
autoridades seculares y condenado a muerte en la hoguera o
en las llamas de una estaca. Sin embargo, nada de esto le
sucedió. ¿Por qué?
Papa León X
Nuevamente, de manera providencial, el tema político se
movió a favor de Lutero. Carlos V había acordado que
ningún alemán sería condenado sin una audiencia justa. La
situación de Lutero se convirtió entonces en ocasión de
opiniones y polémicas, pues muchos consideraban que no se
le había ofrecido un juicio imparcial y que había sido
malinterpretado. Además, las personas pensaban que el
movimiento de Reforma necesitaba un espacio más amplio
en el que se pudiera presentar sus postulados y posiciones.
Debido a esto, comenzó a circular una propuesta de una
audiencia formal para Lutero en la Dieta de Worms que se
reuniría ese mismo año.
De cualquier forma, darle espacio a un “hereje” era
inconcebible para muchos. Los principales opositores de esta
idea eran Girolamo Aleandro y el propio emperador Carlos
V, pero la opinión general era que Lutero merecía un juicio
equilibrado. Debido a esta polémica, a la iglesia no le quedó
otra opción que aceptar a Lutero en la audiencia de Worms.
Después de una fuerte agitación alrededor del caso, el
Emperador le envió una invitación formal a Lutero en marzo
de 1521 para que se presentara en Worms. El círculo de
opciones se empezó a cerrar y la situación para ambos
bandos solo podía inclinarse hacia uno de los dos lados, o
Lutero se retractaba y el asunto quedaba ahí, o se mantenía
en sus puntos y soportaba todos los cargos en su contra.
Llegado el día y estando allí en la dieta de Worms, a Lutero
solo le hicieron dos preguntas: Que si podía reconocer los
libros que se le mostraban como suyos, y que si estaba en la
disposición de repudiarlos, es decir, de retractarse de lo que
allí había escrito. Rápidamente reconoció como suyos los
libros pero pidió un tiempo para responder a la segunda
pregunta. En la sesión del día siguiente, Lutero reconoció
que había escrito los libros, y que aunque reconocía que no
había usado un lenguaje adecuado en ellos, no podía
retractarse de lo que había escrito. La única ventana que dejó
fue que se le convenciera por medio de las Escrituras, o de la
razón, que estaba equivocado en cuanto a sus escritos, ya que
su conciencia, según el propio Lutero “...estaba cautiva a la
Palabra de Dios”.
Dieta de Worms
Las discusiones continuaron en medio de un intenso debate
para tratar de persuadir a Lutero de que se retractara. Pero
cuando la situación se estancó y ni Lutero ni las autoridades
romanas creían que el asunto avanzaría, El reformador
desapareció. Nueve días después de su llegada a Worms, se
dejó de conocer su paradero.
La situación entonces era clara, Lutero, al estar ausente, sería
juzgado como un hereje. Pero el Emperador no tenía muchas
posibilidades, ya que necesitaba el apoyo de los estados
alemanes que temían que la situación resultara en una
rebelión popular. Fue solo un mes después que Carlos V
aseguró un apoyo mínimo que le permitió emitir un edicto
contra Lutero.
El forzado edicto, con el que varios estados alemanes no
estaban de acuerdo, fue promulgado y en él se declaró a
Lutero y a sus seguidores como fugitivos. Además, se
ordenó la quema de todos los escritos del reformador.
Pero, ¿dónde estaba Lutero? ¿Había sido capturado? ¿Sus
enemigos lo habían asesinado?
Lutero luego de Worms
Las controversias
El pintor Alberto Durero escribió en su diario el 17 de mayo:
“¿Vive todavía? ¿Le habrán asesinado? Si le han matado, ha
sucumbido a la muerte por la verdad cristiana… Oh Dios,
vuelve a darnos un hombre semejante a este, que inspirado
por tu Espíritu reúna los restos de la santa iglesia”.
La incertidumbre reinó durante algunos meses. Sin embargo,
lo que había sucedido era que durante su regreso a
Wittenberg, Lutero fue secuestrado por los soldados de
Federico III y permaneció en el castillo de Wartburg, cerca
de la ciudad de Eisenach, por casi un año. Durante ese
tiempo, las personas llegaron a creer que Lutero había
muerto, pero contrario a lo que muchos pensaban, estaba
más vivo que nunca. En el tiempo de su encierro trabajó en
uno de sus logros más notables: la traducción del Nuevo
Testamento al idioma alemán.
Mientras Lutero permanecía oculto, trabajando en su
traducción, las autoridades católicas seguían tratando de
aplicar el Edicto de Worms, pero sus acciones resultaron
infructuosas. Durante los dos años siguientes, el movimiento
de reforma se fortaleció y escaló a un punto difícil de
reprimir.
Lutero en Wartburg
Luego de estar encerrado durante meses, en marzo de 1522,
Lutero regresó a Wittenberg donde el ambiente ya era
bastante convulso. La situación social le preocupó porque él
quería que los avances de la Reforma fueran conservadores y
creía en la noción de “apresurarse lentamente”. Para él, todo
iba demasiado rápido.
El papel de Lutero como la cabeza principal del movimiento
de Reforma en Europa comenzó a declinar a partir de 1522,
cuando la lucha se volvió más legal y política que teológica.
Así que a partir de 1523 otros teólogos, incluidos Thomas
Müntzer, Ulrico Zuinglio y Martín Bucero empezaron a
surgir como figuras de una reforma cada vez más sólida.
Debido a esto, eventos complejos comenzaron a cernirse
sobre la sociedad alemana. En el verano de 1524, un
importante número de campesinos protagonizaron un
levantamiento popular parcialmente inspirado por la
reforma, y casi un año después, las demandas de los
campesinos se habían propagado por toda Alemania. Estos
campesinos, apoyados por Thomas Müntzer, publicaron sus
demandas en un documento titulado “Los Doce Artículos de
los Campesinos” que contenían demandas económicas y
políticas, pero que también estaban muy impregnadas de la
cosmovisión bíblica de la Reforma.
La pregunta ahora era, ¿qué posición asumiría Lutero?
Su respuesta fue algo contradictoria. A través de un
documento pareció ponerse del lado de los campesinos, pero
luego, en una segunda carta, los atacó vehementemente.
Representación de la guerra de los campesinos
Y es que Lutero nunca evadió la polémica ni guardó sus
opiniones, de hecho participó en muchas controversias, quizá
la más importante fue la que sostuvo con el humanista
holandés Erasmo de Rotterdam. El punto que dividió a
estas dos importantes figuras de su tiempo fue el tema de la
salvación. Erasmo afirmaba que en el proceso de salvación,
el ser humano tenía la capacidad de contribuir a través de un
esfuerzo ético. Pero Lutero no podía aprobar este punto de
vista, ya que consideraba que minimizaba la encarnación, la
cruz y la resurrección a simples conceptos morales
superficiales.
Después de 1525, Lutero se concentró en otra disputa
alrededor de la Cena del Señor en la que el asunto central era
la interpretación del pasaje en que Jesús dice: “Este es mi
cuerpo... Esta es mi sangre”. Para el reformador suizo Ulrico
Zwinglio, estas palabras deberían interpretarse de forma
simbólica. En cambio, Lutero abogaba por una interpretación
literal de este pasaje. El asunto se trató de conciliar en la
famosa “Disputa de Marburgo” en octubre de 1529. Sin
embargo, la reunión terminó sin ningún avance ni
conciliación y los dos movimientos de reforma, en Suiza y
en Alemania, se mantuvieron divididos.
Esta división fue, en su momento, un hecho desafortunado,
pues no le permitió al movimiento de reforma buscar la
unidad que formaría un frente sólido para defenderse de la
amenaza católico-romana.
Mientras tanto, la vida privada de Lutero también generaba
polémica. En junio de 1525 se casó con una exmonja
llamada Katharina von Bora, quien había huido de su
convento.
¿Por qué Lutero tomó la decisión de casarse?
¿Desprestigiaría esto al movimiento de reforma?
Las razones por las que Lutero decidió casarse con Katharina
pudieron ser diversas, aunque es probable que el sentido de
responsabilidad con esta mujer que había huido, en gran
parte, debido a la influencia de la reforma, ponía una carga
sobre él. Algunas otras de sus razones pudieron ser la difícil
situación de la ex-monja que no había encontrado con quién
casarse; la visión bíblica que Lutero tenía del matrimonio; su
repulsión hacia el celibato clerical; y por último, tal vez una
visión apocalíptica de lo que estaba sucediendo en el mundo
que le hacía pensar que quería pasar sus últimos días
aplicando el modelo de Dios para la humanidad.
Katharina von Bora, por Lucas Cranach
Pero pronto los comentarios sobre el matrimonio de Lutero
empezaron a venir de todas partes, algunos de ellos hablaban
de su nueva condición de casado en un tono sarcástico. Otros
incluso llegaron a considerar la decisión de Lutero como
equivocada, ya que presuntamente afectaba la imagen del
movimiento de reforma. Sin embargo, existen varias fuentes
que demuestran que el matrimonio de los Lutero fue
ejemplar en muchos sentidos. Katharina fue una esposa
piadosa que administraba sabiamente su hogar y que incluso
era una hábil conversadora sobre asuntos de teología y
doctrina. A la postre, la pareja tuvo seis hijos, de los cuales
dos murieron.
A pesar del paso del tiempo, el tema político alrededor de
Lutero siguió sin cierre ni conclusión, y hacia 1530, el
asunto ya tenía fuertes tintes políticos ya que muchos
gobernantes, y territorios enteros se volvieron abanderados
de la reforma. Así que, con el fin de resolver asuntos
pendientes, Carlos V convocó a una dieta en la ciudad de
Augsburgo, a la que Lutero no pudo asistir porque aún era un
hereje proscrito. En representación suya fue su buen
amigo Philipp Melanchthon, quien presentó ante la Dieta
de Augsburgo la confesión que rápidamente se convirtió en
la base documental de la teología luterana.
No obstante, hacía ya bastante tiempo que Lutero no era una
figura muy pública. Por lo menos desde 1525, Lutero se
dedicó mucho más a su labor de teólogo, consejero y
organizador del movimiento de reforma, principalmente en
Alemania. De hecho, sus últimos 20 años de vida son
generalmente omitidos o tratados con superficialidad en la
mayor parte de sus biografías, sin embargo, fueron años muy
importantes. ¿Qué hizo Lutero durante este tiempo?
Una de las razones más comunes para obviar estos años de la
vida de Lutero es que el reformador se vio involucrado en al
menos tres controversias que lo mostraban cada vez más
irascible e inseguro. Sus opiniones acerca del Papa a quien
llamó el anticristo; su profunda aversión al movimiento
anabaptista; y el fuerte sentimiento antisemita de estos
tiempos nublaron su legado y arrojaron sobre él
descalificaciones de tener una personalidad errática e
intolerante. Hechos que han sido usados a través de la
historia como argumentos en contra de su legado.
Philip
p Melanchthon
Pero, ¿tienen estas actitudes alguna justificación?
Cabe mencionar que en sus últimos años, Lutero empezó a
sufrir muchos dolores crónicos, una fuerte expectativa sobre
un fin inminente de los tiempos, y tal vez una cierta
frustración por el avance del movimiento de reforma, lo que
en parte podría justificar sus actitudes. Desde 1530, Lutero
también tuvo que lidiar con varios problemas de salud que
siempre adjudicó a sus años en el monasterio: cálculos
renales y una enfermedad del corazón. A pesar de esto,
siguió adelante con su trabajo académico y de predicación en
su iglesia local y en lo que había sido el monasterio agustino.
Durante este tiempo, y cada vez con más frecuencia, sus
escritos empezaron a tener alusiones a la muerte. En 1543 le
escribió a un amigo:
Deseo que se me dé una buena hora en la que pueda avanzar
hacia Dios. He tenido suficiente. Estoy cansado. Me he
convertido en nada. Oren fervientemente por mí, para que el
Señor se lleve mi alma en paz.
En febrero de 1546, Lutero viajó hasta Eisleben, la misma
ciudad en la que había nacido, para mediar en una disputa
entre dos nobles, los condes Albrecht y Gebhard de
Mansfeld. Esta vez, Lutero logró solventar con éxito la
disputa y se lo hizo saber a su esposa en una carta. Sin
embargo, un día después, el 18 de febrero de 1546, la muerte
llegó a Lutero en la misma ciudad en la que nació.
Martín Lutero en sus últimos años de vida
Martín Lutero es una de las figuras más importantes de la
historia, al menos del último milenio, y podríamos llegar a
citar muchas formas en las que Dios usó a este reformador.
Su énfasis en el desarrollo de la lengua vernácula, su
insistencia para que las Escrituras fueran traducidas a la
lengua que el pueblo hablaba, y su anhelo porque las
personas cantaran himnos a Dios en su idioma y ritmos
populares de cada zona, fueron de gran importancia.
Lutero fue principalmente un teólogo con una prolífica obra
escrita que, en su edición académica, la componen más de
100 volúmenes. Sin embargo, a pesar de haber producido
tantos escritos, Lutero nunca sistematizó su teología ya que
la mayoría de sus escritos teológicos fueron reacciones a
controversias que sostuvo con la iglesia romana, con otros
pensadores e incluso con otros reformadores. Debido a esto,
ha sido complejo llegar a un consenso o acuerdos claros
sobre la verdadera teología de Lutero.
Lo que sí está claro, es que el legado más grande que Lutero
dejó a los cristianos fue su énfasis en la centralidad de la
gracia divina y su insistencia en la Biblia como la Palabra de
Dios y como la única fuente de autoridad para los creyentes.
Su comprensión de la naturaleza de la iglesia como una
comunidad de fieles regidos por el sacerdocio de todos los
creyentes, y no como una organización dividida entre
clérigos y laicos, también fue esencial.
Lutero fue un hombre con muchas contradicciones y luchas,
y estuvo lejos de ser un creyente ideal. En sus escritos
hablaba mucho de sus tentaciones y acerca de su propia
inseguridad de ser un buen creyente. Sin embargo, al
descubrir la verdad de las Escrituras se convirtió en un
hombre que confiaba en el amor y la bondad de Dios hacia
él, y hacia todos los creyentes.
Hoy, casi 500 años después de su muerte, el legado de
Lutero se siente cada vez con mayor intensidad. Dios empleó
a este hombre lleno de desaciertos para provocar un
movimiento bíblico de amor por la Palabra de Dios que se
sigue predicando a personas de toda tribu, lengua y nación
en los cinco continentes.
¿Y dónde empezó este influyente, poderoso e imparable
movimiento? En la puerta de una iglesia, en una pequeña
ciudad en el centro de Europa, y de ahí se ha extendido por
todo el mundo, por la gracia del Señor.
Martín Lutero: Vida, obra, escritos, legado,
muerte y más
Creciendo en la PalabraActualizado el 15/09/2021 12:28
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Conoce en este artículo sobre la vida y obra de Martín Lutero, el hombre que exhortó a la
iglesia cristiana a retomar sus enseñanzas originales, marcando un hito en la historia al
dejar un legado como ser el principal promotor de la Reforma Protestante.
Martín Lutero
Martín Lutero fue un monje y teólogo alemán de la época medieval. La orden monástica a
la que pertenecía este fraile era la de los monjes católicos agustinos.
El nombre de Martín Lutero logró trascender en la historia al ser unos de los principales
promotores de la reforma religiosa en su país natal, la cual se extendió más allá de las
fronteras alemanas. Y cuyos preceptos o criterios fomentaron la reforma protestante; así
como lo que se conocería posteriormente como la corriente teológica del luteranismo.
En las tesis postuladas por Lutero en su reforma, instaba a la iglesia católica a retomar el
camino original de las instrucciones dadas por Dios, escritas en la Biblia. Además todos los
argumentos emitidos por Martín Lutero causaron la reorganización de las congregaciones
cristianas en Europa.
Ante todo este revuelto protestante de Lutero, el poder católico de Roma no tardó en
reaccionar, lanzando una contrarreforma. Otro de los legados dejados por este monje
reformista fue una de las mejores traducciones de la Biblia del latín a la lengua alemana.
Biografía de Martín Lutero
Martín Luther, su nombre en alemán y mejor conocido como Martín Lutero, nació en la
ciudad alemana de Eisleben un 10 de Noviembre de 1483. Sus padres fueron Hans Luther y
Margarethe Luther, los primeros años del niño Martín los vivió en la localidad alemana de
Mansfeld.
Lugar al que se trasladó la familia Luther en 1484 donde Hans ejercía la labor de capataz de
varias minas de cobre. Con el deseo de que su hijo se educara y no se conforma con ser un
campesino como su padre, Hans Luther inscribió a Martín en varias escuelas de la localidad
y ciudades cercanas.
Estudios Superiores
El joven Martín ingresa a la Universidad de Erfurt en la capital del Estado alemán de
Turingia en el año 1501, a los 18 años de edad. Lutero apodado como “El filósofo” en esta
casa de estudios, se titula como bachiller en el año 1502.
Posteriormente en 1505 alcanza el grado de maestría, siendo el segundo de una promoción
de 17 alumnos. Martín con el propósito de cumplir los deseos de su padre continúa sus
estudios ingresando a la Facultad de Derecho de la Universidad de Erfurt.
No obstante un incidente con un fenómeno natural le hace cambiar su rumbo. El 2 de Julio
del año 1505 en una tormenta eléctrica un rayo cae cerca de Martín, y éste exclama
¡Auxilio Santa Ana! y le ofrece convertirse en monje, Lutero ingresa al monasterio de los
frailes agustinos de la ciudad de Erfurt el 17 de julio de ese mismo año.
Su vida como monje
Desde los 22 años de edad Martín inicia y dedica su tiempo a llevar una vida monástica,
entregándose por entero a agradar a Dios. Para ello realizaba obras de caridad y se colocaba
al servicio de los más necesitados a través de sus oraciones diarias.
Era tanto el empeño de Lutero de agradar a Dios que mientras más lo hacía, más se
encontraba culpable y pecador en su presencia. En consecuencia se entregaba intensamente
a largos períodos de oración y ayuno, además de incurrir en la autoflagelación y constantes
confesiones a Dios.
El monje y abad del monasterio Von Staupitz al ver la actitud de Lutero, indujo al joven a
que iniciara una labor académica, para que este se distrajera de su excesiva conducta
religiosa. De manera que Lutero una vez ordenado sacerdote, inicia la labor de docencia
teológica en la Universidad de Wittenberg en el año 1508.
En ese mismo año le es otorgado el título de bachiller en estudios bíblicos, posteriormente
obtiene el doctorado en Biblia en 1512 y tres años después es nombrado como vicario de la
orden de los agustinos. La cual le asigna 11 monasterios bajo su administración, durante
este tiempo Lutero se dedicó a aprender lenguas como el griego y el hebreo.
Lenguas que le ayudarían a buscar una mejor interpretación de las escrituras sagradas de la
Biblia. Todos estos estudios le permitieron al monje en el futuro la traducción del antiguo
testamento judío.
Martín Lutero y la doctrina de la gracia
Martín Lutero se apasiona por estudiar a fondo las escrituras sagradas de la Biblia e indagar
en el conocimiento de la iglesia primitiva cristiana.
En función a este tema te invitamos cordialmente a conocer aquí ¿Quién fundó la
iglesia cristiana y cuándo tuvo lugar?.
Porque en verdad aun para muchas personas esta interrogante resulta una incertidumbre, y a
ello se une posiblemente un desconocimiento de la palabra de Dios. Por tanto sigue este
interesante artículo para conocer sobre la fundación de la iglesia cristiana.
Al profundizar Lutero en el estudio bíblico le encontró un nuevo significado a lo que se
refiere a términos como la expiación y la moralidad del ser humano. El monje se pudo
percatar además que las autoridades de la iglesia habían desviado el camino central del
cristianismo según la verdadera visión enseñada en las escrituras sagradas de la Biblia.
Lo más importante es que, Lutero lo que escudriñó fue el mensaje de la justificación por la
fe y no por obras, como venía enseñando la iglesia. De allí el monje comenzó a transmitir la
enseñanza de que la salvación es una dádiva dada únicamente por Dios, a través de la
Gracia de Jesucristo y que esta es recibida por el hombre sólo mediante la fe.
Martín Lutero reforzó la doctrina de la Gracia estableciendo una diferenciación entre lo que
era la ley mosaica y el mensaje de los evangelios. Que para el monje este era un punto focal
para la comprensión del mensaje de Jesús y que la falta de ese conocimiento, había causado
que la iglesia de su época cometiera errores teológicos esenciales.
Las 95 tesis de Lutero
Las 95 tesis de Lutero fueron el resultado de la controversia que surgió por las indulgencias
que estaba otorgando la iglesia católica al permitir que las personas compraran su
salvación. Esto enfureció al monje y lo llevó a desarrollar escritos postulados en 95 tesis
para luego clavarlas en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de Octubre de
1517.
En esa época era la forma o el requisito que exigía la Universidad para que se pudiera
iniciar un debate o disputa ante algún asunto o tema.
Lutero establecía que era un abuso de poder de la iglesia al estar vendiendo las
indulgencias, estafando con mentiras a los fieles. Quienes al adquirir la indulgencias papal
eludían los sacramentos de la confesión y el arrepentimiento verdadero.
Martín acompañó a las 95 tesis con tres predicas de enseñanzas realizadas en forma sermón
entre los años 1516 y 1517. En uno de estos sermones se dedicó a la lectura del pasaje
bíblico de:
Romanos 1:16-17 (RVR 1960): 16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es
poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al
griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está
escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
En este pasaje se fundamentó Lutero para establecer lo que se conocería como la reforma
protestante. La 95 tesis de Martín Lutero fueron copiada e impresas en gran manera
difundiendo por todo el país y posteriormente por Europa.
La respuesta del papa de la época ante las 95 tesis fue declarar a Lutero como un hereje y
escribió una contrarreforma refutando lo escrito por el monje alemán.
La excomunión de Lutero
En 1521 Martín Lutero es excomulgado por León X de la religión católica mediante una
bula papal publicada el 3 de enero de ese año. Luego en la asamblea de los príncipes del
Sacro Imperio Romano Germánico llevada a cabo en Worms, conocida como la Dieta de
Worms del 22 de Enero de 1521, Lutero es confrontado a renunciar o reafirmar su doctrina.
Luego de varias reuniones Lutero reafirmó su doctrina ante las autoridades, en respuesta el
emperador Carlos V redactó el Decreto de Worms el 25 de Mayo de 1521. En este edicto se
declaraba a Marín Lutero como un prófugo hereje y se prohibió la difusión de sus obras.
Exilio en el castillo de Wartburg
Antes de dictar Carlos V el Decreto de Worms, el príncipe Federico III de Sajonia esconde
a Martín Lutero en el castillo de Wartburg en Eisenach, Estado de Turingia, Alemania. Allí
permaneció alrededor de un año, aprovechando este tiempo de claustro forzado en traducir
el Nuevo testamento de la Biblia, imprimiéndolo para Septiembre de 1522.
De igual forma su estancia en el castillo de Wartburg le sirvió a Lutero para su formación
como un caballero y hombre reformador. Entre varios escritos durante el claustro, escribió
una guía sobre la confesión donde les dice a los sacerdotes, que esta no debe ser obligatoria
sino voluntaria.
En este tiempo hizo también avances en su enfoque sobre la relación entre la ley mosaica y
el pacto de la Gracia de Dios a través de Jesús para la salvación de pecados.
Matrimonio y familia de Martín Lutero
Martín Lutero en abril de 1523 se dispone a ayudar a una docena de monjas que querían
dejar la vida del monasterio en la ciudad de Nimbschen, en las proximidades de Grimma en
Sajonia. Las logra sacar del convento escondiéndolas en grandes barriles.
Una de estas doce monjas se llamaba Catalina de Bora, quien terminó casándose con Lutero
el 13 de Junio de 1525. Ambos se mudaron a la residencia de Lutero en el antiguo
monasterio agustino en Wittenberg, la pareja concibió seis hijos.
Johannes, (7/6/1526): Estudió leyes y fue funcionario de la corte, murió en 1575.
Elizabeth, (10/12/1527): Esta niña falleció prematuramente el 3/08/1528.
Magdalena, (5/05/1529): Murió a los trece años de edad y su muerte fue un golpe
muy duro para sus padres.
Martín, (09/11/1531): Escogió la carrera de teología, muere en el año 1565.
Paul, (28/01/1533): Estudió medicina, murió en marzo de 1593.
Margaretha, (17/12/1534): Esta joven se casó con el noble George von Kunheim,
murió a la edad de 36 años. De su descendencia parte el único linaje de Lutero que
existe en la actualidad.
La Biblia alemana de Lutero
En 1534 Lutero lleva a cabo una de las mejores traducciones de la Biblia al idioma alemán.
En esa época la mayoría de la población alemana se mantenía en un nivel de analfabetismo.
La población alemana educada eran los miembros de la iglesia.
Las personas analfabetas recibían el conocimiento religioso de forma oral, memorizando y
repitiendo los versículos bíblicos. Con la versión traducida de la Biblia en alemán e impresa
en múltiples copias, Lutero logra poner al alcance de la mayoría las sagradas escrituras en
su lengua materna.
Con este material impreso de la Biblia en alemán, se ayuda a propagar la doctrina de la
reforma protestante, logrando dividir a la iglesia católica en Alemania. El objetivo principal
de Lutero de traducir la Biblia, fue que la gente común pudiera tener acceso directo a las
escrituras sin la necesidad de dominar el idioma latín.
Ya que la Biblia que existía para ese entonces era la conocida como la Vulgata Latina, la
cual había sido traducida por san Jerónimo del hebreo, arameo y griego al latín. Lutero,
entonces parte de esta y la traduce al alemán para hacerla asequible a la gente común.
Primeramente sólo tradujo el Nuevo testamento y durante este proceso, Lutero se llegaba
hasta los pueblos y mercados cercanos. Con la intención de usar la jerga común de la
lengua alemana y así poder escribir su traducción en un lenguaje coloquial.
Otros escritos de Martín Lutero
La obra literaria de Martín Lutero es bastante amplia, aunque alguno de sus libros según
críticos historiadores, eran bosquejos e amigos que entregaban al precursor de la reforma.
Esto lo hacían al parecer en la búsqueda de lograr una mayor audiencia de lectores, entre
los escritos resaltantes de Martín Lutero se pueden mencionar los siguientes:
Weimar Ausgabe, una completa colección de escritos del autor que consta de 101
libros o volúmenes no foliados.
Libros donde el autor explica el establecimiento de las cartas de la Biblia, en cuanto
a su canonicidad, hermenéutica, exégesis y exposición. Además de explicar en ellos
la forma como se relacionan los textos de la Biblia entre sí.
Escritos que tratan sobre la administración civil y eclesiástica, así como del hogar
cristiano.
Muerte de Martín Lutero
En los últimos años de su vida, Lutero realizó seguidos viajes a la ciudad de su infancia y
juventud, Mansfeld. Estos frecuentes viajes eran debido a la preocupación de Lutero por
sus hermanos y hermanas.
Donde los hombres de las familias habían continuado con la labor del Padre Hans Lutero en
las minas de cobre de la localidad. En ese tiempo las minas estaban bajo amenaza del
Conde Albrecht de Mansfeld, de controlar la administración de las mismas para su
beneficio personal.
Lutero entonces viajaba hasta la localidad en la búsqueda de intervenir en negociaciones
para llegar a un acuerdo con los cuatro condes de Mansfeld. A finales del año 1545 realiza
dos de estos viajes de negociación y a principios del siguiente año realiza una tercera visita
a la ciudad de sus hermanos, para dar por terminada con éxito las negociaciones el 17 de
febrero de 1546.
Estando Lutero en Eisleben con sus tres hijos, durante una noche siente fuertes dolores en
el pecho. Decide irse a la cama y en ella ora a Dios exclamando las siguientes palabras:
«En tus manos encomiendo mi espíritu; me has redimido, oh Señor, fiel Dios».
Avanzada la madrugada el dolor del pecho se agudiza y sus familiares envuelven su cuerpo
en toallas calientes. Lutero sentía que su muerte estaba cerca y en esos momentos eleva una
plegaria a Dios agradeciendo por la vida de su hijo Jesucristo en quien él había creído.
Martín Lutero falleció a las dos y tres cuartos de la madrugada del 18 de Febrero de 1546,
en su ciudad natal de Eisleben, posteriormente enterrado en la iglesia del Palacio de
Wittenberg, en un lugar cercano al púlpito.
El legado de Martín Lutero
El legado principal que deja Lutero es haber sido el propulsor principal de la Reforma
Protestante en Alemania. De donde se expandió por toda Europa, gracias al artífice de la
imprenta de ese tiempo.
De manera que sus postulados escritos fueron leídos primeramente en Alemania y luego en
el resto de Europa. Todos estos escritos sirvieron de estímulo para la formación de otros
grandes reformadores, filósofos y pensadores que originaron una variedad de
congregaciones protestantes no sólo en Europa, sino que también en el mundo entero.
La reforma protestante propiciada por Lutero y la contrarreforma católica como respuesta,
representaron dos importantes sucesos de gran significado en el desarrollo intelectual de la
Europa de esos tiempos.
Cien años después del protestantismo de Lutero se origina en Bohemia la guerra de los 30
años por las controversias entre la religión católica y los protestantes.
Sigue con nosotros leyendo sobre la vida de personajes bíblicos en los artículos: San Pablo
de Tarso: Vida, conversión, pensamiento y más. Posteriormente Gedeón: de hombre débil
a valiente guerrero.
Ruta completa hacia el artículo: Postposmo » Personajes Biblicos » Martín Lutero:
Vida, obra, escritos, legado, muerte y más
Las frases bíblicas más poderosas de
Martín Lutero: un legado impactante
2023 / Religión / 20 minutos de lectura
Martín Lutero fue un teólogo y reformador alemán que desempeñó un papel
fundamental en la reforma protestante en el siglo XVI. Sus enseñanzas y escritos
tuvieron un impacto duradero en la historia y la cultura occidental. Una de las
formas en que Lutero transmitió sus ideas fue a través de sus frases bíblicas
poderosas, que resumían sus creencias y desafiaban el status quo de la Iglesia
católica de la época.
Exploraremos algunas de las frases bíblicas más destacadas de Martín Lutero y
su significado. Analizaremos cómo estas frases reflejaban sus ideas sobre la fe,
la gracia y la salvación. También examinaremos cómo estas palabras resonaron
en la sociedad de la época y cómo continúan siendo relevantes en la actualidad.
¡Prepárate para descubrir el legado impactante de Martín Lutero a través de
sus poderosas frases bíblicas!
Contenidos
La vida y los logros de Martín Lutero: un vistazo a su legado
El contexto histórico de la época de Martín Lutero: la Reforma Protestante
Martín Lutero y la traducción de la Biblia al alemán: una revolución cultural y
religiosa
Las frases bíblicas más poderosas de Martín Lutero: un análisis profundo
o La importancia de las frases bíblicas de Martín Lutero
Ejemplos de frases bíblicas poderosas de Martín Lutero
o Beneficios y puntos clave de las frases bíblicas de Martín Lutero
El impacto de las frases bíblicas de Martín Lutero en la sociedad y la cultura
La influencia de Martín Lutero en la historia de la Iglesia y el pensamiento
teológico
Las frases bíblicas de Martín Lutero y su relevancia en la actualidad
Reflexiones finales sobre el legado de Martín Lutero y sus frases bíblicas más
poderosas
o «Sola fide, sola gratia, sola scriptura»
o «Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Amén.»
o «El pecado y la tristeza no pueden separarnos de Cristo, aunque nos hundan
hasta el fondo del abismo»
o «No puedo entender cómo un corazón arrepentido no se regocija en su
pecado, porque es en el pecado donde encuentra un verdadero amigo»
o «Si no puedo entenderlo, no lo creo»
Preguntas frecuentes
La vida y los logros de Martín Lutero: un vistazo a su
legado
Martín Lutero fue un teólogo, sacerdote y reformador alemán del siglo XVI. Su
legado se ha consolidado a lo largo de los años gracias a sus escritos, enseñanzas
y acciones que revolucionaron el cristianismo y dejaron una profunda huella en la
historia de la humanidad.
Lutero es reconocido por su valentía al desafiar la autoridad de la Iglesia Católica
en una época en la que esto era considerado un acto de herejía. Su crítica al
sistema de indulgencias y su defensa de la justificación por la fe fueron
fundamentales para el inicio de la Reforma Protestante.
Uno de los logros más importantes de Lutero fue la traducción de la Biblia al
alemán. Antes de su trabajo, la Biblia solo estaba disponible en latín, lo que
dificultaba su acceso para la mayoría de las personas. Gracias a esto, la Palabra
de Dios se hizo accesible a todos los hablantes de alemán, lo que tuvo un impacto
significativo en la propagación del protestantismo y en el desarrollo de la lengua
alemana.
Otro aspecto destacado de su legado es su lucha por la libertad religiosa y la
separación entre la Iglesia y el Estado. Lutero defendió la idea de que cada
individuo tenía el derecho de interpretar la Biblia por sí mismo, sin la
intermediación de la jerarquía eclesiástica. Esta idea sentó las bases para la
libertad de conciencia y la diversidad religiosa que existen en la actualidad.
Las frases bíblicas más poderosas de Martín Lutero son una muestra de su
profunda fe y su compromiso con la Palabra de Dios. Estas frases han sido
citadas y utilizadas en diferentes contextos a lo largo de la historia, y siguen
siendo relevantes en la actualidad. A continuación, presentaremos algunas de las
más destacadas:
1. «Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Amén.» Esta
frase fue pronunciada por Lutero durante su comparecencia ante la Dieta
de Worms en 1521, donde fue interrogado sobre sus enseñanzas y se le
pidió que se retractara de sus ideas. Con estas palabras, Lutero expresó su
determinación de seguir su conciencia y su fe, sin importar las
consecuencias.
2. «La fe es un asunto de Dios y el corazón, no de la razón y las
palabras.» Con esta afirmación, Lutero enfatizó la importancia de la fe
personal y la relación directa con Dios, por encima de la teología y la
doctrina establecida. Para él, la fe no podía ser reducida a un mero
ejercicio intelectual, sino que debía ser experimentada en el corazón.
3. «La Biblia es la cuna en la que encontramos a Jesús.» Lutero reconocía la
centralidad de la Biblia en su fe y consideraba que todas las enseñanzas y
revelaciones de Dios se encontraban en ella. Para él, la Biblia era el lugar
donde podíamos conocer y encontrarnos con Jesús, el centro de la fe
cristiana.
Estos son solo algunos ejemplos de las frases bíblicas más poderosas de Martín
Lutero, pero su legado va más allá de estas citas. Su valentía, su pasión por la
verdad y su dedicación a la Palabra de Dios continúan inspirando a millones de
personas en todo el mundo. Sus enseñanzas siguen siendo relevantes en la
actualidad y nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia fe y compromiso con
Dios.
El contexto histórico de la época de Martín Lutero: la
Reforma Protestante
El contexto histórico en el que vivió Martín Lutero fue crucial para comprender la
importancia y el impacto de sus frases bíblicas. En el siglo XVI, la Iglesia Católica
tenía un monopolio absoluto sobre la interpretación de la Biblia y el ejercicio del
poder religioso. Sin embargo, esta situación comenzó a cambiar con el
surgimiento del movimiento conocido como la Reforma Protestante.
La Reforma Protestante fue un movimiento religioso y social que se desarrolló en
Europa occidental en la primera mitad del siglo XVI. Martín Lutero, un monje
alemán y profesor de teología, fue uno de los principales líderes de este
movimiento. Su intención era reformar la Iglesia Católica y devolverla a sus raíces
bíblicas.
En este contexto, las frases bíblicas de Martín Lutero adquirieron un significado
especial. Lutero utilizó la Biblia como la fuente principal de autoridad religiosa y
defendió la idea de que todos los creyentes tenían el derecho y la
responsabilidad de interpretarla por sí mismos. Esto contrastaba con la doctrina
de la Iglesia Católica, que sostenía que solo los líderes eclesiásticos tenían la
autoridad para interpretar las Escrituras.
Las frases bíblicas de Martín Lutero reflejan su compromiso con la idea de la
justificación por la fe y su lucha por la libertad religiosa. Una de sus citas más
famosas es: «La justicia de Dios se revela en el evangelio; la justicia que, por
fe, lleva al justo a vivir por Dios, es decir, por fe, se justifica» (Romanos 1:17).
Esta frase resume la doctrina central de Lutero de que la salvación no se obtiene
a través de las obras, sino solo por la fe en Jesucristo.
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Biblia
Otra frase bíblica poderosa de Martín Lutero es: «Por gracia sois salvos por
medio de la fe» (Efesios 2:8). Esta cita destaca la idea de que la salvación es un
regalo gratuito de Dios y no puede ser obtenida por méritos propios.
Estas frases bíblicas de Martín Lutero tuvieron un impacto profundo en la
sociedad de la época. Su enseñanza de que los creyentes podían acceder
directamente a Dios a través de la Biblia y que la salvación era un asunto
personal entre el individuo y Dios desafiaba el poder y la autoridad de la Iglesia
Católica. Esto llevó a la difusión de sus ideas y al surgimiento de una nueva
corriente religiosa: el protestantismo.
En la actualidad, las frases bíblicas de Martín Lutero siguen siendo relevantes y
tienen un impacto en la vida de muchas personas. Nos recuerdan la importancia
de la fe personal, la gracia de Dios y la libertad religiosa. Además, nos invitan a
reflexionar sobre nuestra relación con Dios y a buscar una comprensión más
profunda de las enseñanzas bíblicas.
El contexto histórico de la época de Martín Lutero fue fundamental para
comprender el significado y la importancia de sus frases bíblicas. Su lucha por
una Iglesia basada en la Biblia y su énfasis en la justificación por la fe dejaron un
legado duradero en la historia y la cultura religiosa.
Martín Lutero y la traducción de la Biblia al alemán:
una revolución cultural y religiosa
Martín Lutero, el famoso teólogo y reformador religioso del siglo XVI, es
conocido por su papel fundamental en la traducción de la Biblia al alemán. Esta
hazaña no solo revolucionó el mundo de la religión, sino que también tuvo
un impacto significativo en la cultura y la historia de Alemania.
Antes de la traducción de Lutero, la Biblia solo estaba disponible en latín, lo que
dificultaba su acceso para la mayoría de las personas comunes. Lutero creía
firmemente que todos los creyentes debían tener la oportunidad de leer y
entender la Palabra de Dios en su propio idioma.
Con este objetivo en mente, Lutero comenzó a trabajar en la traducción de la
Biblia al alemán en la década de 1520. Su traducción, conocida como la Biblia de
Lutero, no solo fue una obra monumental en términos de su alcance lingüístico,
sino que también sentó las bases para futuras traducciones de la Biblia a otros
idiomas vernáculos.
La traducción de Lutero permitió que las personas comunes y corrientes
pudieran leer y estudiar la Biblia por sí mismas, sin depender de intermediarios
religiosos. Esto tuvo un impacto profundo en la forma en que la gente entendía y
practicaba su fe, y también trajo consigo un cambio cultural significativo.
Además de su importancia religiosa, la traducción de la Biblia de Lutero también
tuvo un impacto en la evolución del idioma alemán. Su trabajo ayudó
a estandarizar el idioma y a establecerlo como una forma de comunicación
escrita formal. Las palabras y frases utilizadas en la traducción de Lutero se
convirtieron en parte del léxico alemán y todavía se utilizan en la actualidad.
Un ejemplo destacado de la influencia de la traducción de Lutero es la famosa
frase «Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa«. Esta frase, pronunciada por Lutero
en la Dieta de Worms en 1521, se ha convertido en un símbolo de su lucha por la
libertad religiosa y su negativa a retractarse de sus creencias. Esta frase ha
perdurado a lo largo de los siglos y sigue siendo una poderosa expresión de
valentía y convicción.
El legado de Martín Lutero y su traducción de la Biblia al alemán continúa siendo
relevante en la actualidad. Su trabajo no solo abrió las puertas al acceso a la
Palabra de Dios para todos los creyentes, sino que también sentó las bases para
la democratización de la educación y el empoderamiento de las personas a
través del conocimiento. Su impacto en la cultura y la historia de Alemania es
innegable y su legado perdura en la actualidad.
Las frases bíblicas más poderosas de Martín Lutero: un
análisis profundo
En la historia de la Iglesia cristiana, pocos nombres resuenan tan fuerte como el
de Martín Lutero. Este teólogo y reformador alemán dejó un legado impactante
que se ha mantenido a lo largo de los siglos. Una de las principales
contribuciones de Lutero fue la traducción de la Biblia al alemán, lo que permitió
que las personas comunes tuvieran acceso directo a la Palabra de Dios. Pero
más allá de su labor como traductor, Lutero también dejó una serie de frases
bíblicas poderosas que continúan siendo relevantes en la actualidad.
La importancia de las frases bíblicas de Martín Lutero
Las frases bíblicas de Martín Lutero no solo reflejan su profundo conocimiento de
las Escrituras, sino también su coraje y convicción para desafiar las enseñanzas
de la Iglesia católica de su época. Estas frases encapsulan las ideas centrales de
la Reforma Protestante y se han convertido en puntos clave para entender su
legado.
Ejemplos de frases bíblicas poderosas de Martín Lutero
A continuación, presentamos algunos ejemplos de frases bíblicas poderosas
de Martín Lutero:
«Solo la fe justifica»: Esta frase resume uno de los principales pilares de la
teología de Lutero. Según él, la salvación no se obtiene mediante las
obras, sino únicamente a través de la fe en Jesucristo.
«Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa»: Estas palabras, pronunciadas
por Lutero durante el famoso Disputa de Heidelberg en 1518, reflejan su
determinación inquebrantable de defender sus convicciones teológicas,
incluso frente a la amenaza de ser excomulgado.
«La Biblia es mi fuente y mi guía»: Lutero enfatizaba la importancia de la
Palabra de Dios como la máxima autoridad en asuntos de fe y práctica. Su
traducción de la Biblia al alemán permitió que las personas pudieran leer y
estudiar las Escrituras por sí mismas.
Beneficios y puntos clave de las frases bíblicas de Martín Lutero
Las frases bíblicas de Martín Lutero han dejado un impacto duradero en el
pensamiento cristiano. Algunos de los beneficios y puntos clave más destacados
son:
1. Claridad teológica: Las frases de Lutero ofrecen una visión clara y concisa
de su teología, lo que permite a los creyentes comprender mejor los
fundamentos de la fe protestante.
2. Inspiración espiritual: Las palabras de Lutero continúan inspirando a los
creyentes a vivir una vida de fe y valentía en medio de desafíos y
adversidades.
3. Reforma continua: Las frases de Lutero nos recuerdan la importancia de
cuestionar las enseñanzas establecidas y buscar constantemente una
mayor comprensión de la Palabra de Dios.
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Las frases bíblicas de Martín Lutero son un legado impactante que sigue
resonando en la actualidad. Su profundo conocimiento de las Escrituras, su
valentía para desafiar las enseñanzas establecidas y su énfasis en la fe y la
Palabra de Dios son lecciones poderosas para todos los creyentes. Estas frases
nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia fe y a buscar una mayor
comprensión de las verdades bíblicas.
El impacto de las frases bíblicas de Martín Lutero en la
sociedad y la cultura
Las frases bíblicas de Martín Lutero han dejado un impacto profundo en la
sociedad y la cultura desde la época de la Reforma Protestante en el siglo XVI.
Estas frases, llenas de sabiduría y poder espiritual, han sido utilizadas como guía y
fuente de inspiración para millones de personas en todo el mundo.
Uno de los legados más importantes de Lutero es su traducción de la Biblia al
alemán, lo que permitió que el texto sagrado fuera accesible para las personas
comunes y corrientes. Antes de esto, la Biblia solo estaba disponible en latín, lo
que limitaba su lectura y comprensión a los clérigos y académicos. La traducción
de Lutero abrió las puertas a una nueva era de estudio y reflexión personal de la
Palabra de Dios.
Las frases bíblicas de Lutero se caracterizan por
su claridad, contundencia y profundidad teológica. Estas frases encapsulan
enseñanzas clave del cristianismo y transmiten mensajes
de fe, esperanza y liberación espiritual.
Un ejemplo concreto de una frase poderosa de Lutero es: «Aquí estoy, no puedo
hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Amén». Esta frase fue pronunciada por Lutero
durante su defensa en la Dieta de Worms en 1521, donde se le pidió que se
retractara de sus enseñanzas. Con esta declaración, Lutero dejó claro que no
podía renunciar a sus convicciones y que solo podía seguir su conciencia guiada
por la Palabra de Dios.
Otro caso de uso de las frases bíblicas de Lutero es su influencia en la música.
Muchos compositores, como Johann Sebastian Bach, se inspiraron en las
enseñanzas de Lutero para crear himnos y obras maestras musicales. La canción
«Ein feste Burg ist unser Gott» («Un castillo fuerte es nuestro Dios«) es un ejemplo
famoso de un himno basado en un salmo que Lutero tradujo y adaptó.
Las frases bíblicas de Martín Lutero continúan siendo relevantes en la actualidad.
Su mensaje de libertad de conciencia, salvación por gracia a través de la
fe y responsabilidad individual frente a Dios sigue resonando en los corazones de
las personas. Estas frases poderosas nos desafían a vivir una vida
de integridad, coraje y compromiso con la verdad.
Las frases bíblicas de Martín Lutero son un legado impactante que ha dejado una
huella duradera en la sociedad y la cultura. Su traducción de la Biblia al alemán y
sus enseñanzas teológicas han influido en millones de personas a lo largo de los
siglos. Estas frases nos invitan a reflexionar sobre nuestra fe, a vivir una vida
centrada en Dios y a luchar por la verdad y la justicia.
La influencia de Martín Lutero en la historia de la Iglesia
y el pensamiento teológico
Martín Lutero fue una figura clave en la historia de la Iglesia y el pensamiento
teológico. Su legado perdura hasta el día de hoy y su influencia se puede sentir en
diferentes aspectos de la sociedad. Su valentía al desafiar las enseñanzas de
la Iglesia católica romana y su dedicación a la reforma religiosa marcaron un
antes y un después en la historia.
Una de las contribuciones más significativas de Lutero fue su traducción de la
Biblia al alemán. Esto permitió que la gente común pudiera tener acceso a las
Escrituras y leerlas en su propio idioma. Este acto revolucionario no solo
promovió la difusión de las enseñanzas bíblicas, sino que también tuvo un
impacto profundo en la lengua y la cultura alemana.
Entre las frases bíblicas más poderosas de Martín Lutero se encuentran sus
enseñanzas sobre la justificación por la fe. Él enseñaba que la salvación no se
obtiene por obras o méritos propios, sino que es un regalo de Dios que se recibe
por medio de la fe en Jesucristo. Esta idea desafiaba la doctrina católica de la
época y tuvo un impacto duradero en la teología protestante.
Un ejemplo concreto de esta enseñanza es la frase «El justo por la fe vivirá»
(Romanos 1:17). Lutero enseñaba que esta frase muestra que la salvación no se
basa en nuestras obras, sino en la fe en Dios. Esta idea liberadora dio lugar a una
nueva comprensión de la relación entre el ser humano y Dios, y tuvo un impacto
transformador en la vida de muchas personas.
Otra frase bíblica poderosa de Martín Lutero es su afirmación de que «La Escritura
tiene la última palabra». Lutero creía firmemente en la autoridad de la Biblia
como la Palabra de Dios y la consideraba como la norma suprema para la fe y la
vida cristiana. Esta idea desafió la autoridad de la Iglesia y abrió el camino para
una interpretación personal de las Escrituras.
Un caso de uso de esta afirmación es la Reforma Protestante en sí
misma. Lutero utilizó la Biblia como base para cuestionar las enseñanzas de la
Iglesia católica y promovió una reforma que se basaba en la autoridad de las
Escrituras. Esta idea de que la Biblia tiene la última palabra ha tenido un impacto
duradero en la teología protestante y ha dado lugar a diferentes interpretaciones
y tradiciones dentro del protestantismo.
Las frases bíblicas más poderosas de Martín Lutero reflejan su profundo impacto
en la historia de la Iglesia y el pensamiento teológico. Sus enseñanzas sobre la
justificación por la fe y la autoridad de la Biblia han dejado un legado duradero
que sigue siendo relevante en la actualidad. Su valentía y dedicación a la reforma
religiosa continúan siendo una inspiración para muchas personas en todo el
mundo.
Las frases bíblicas de Martín Lutero y su relevancia en la
actualidad
La influencia de Martín Lutero en la historia y la religión es innegable. Sus
escritos y enseñanzas han dejado un legado impactante que todavía perdura en
la actualidad. En particular, sus frases bíblicas han resonado en la mente y el
corazón de millones de personas a lo largo de los siglos.
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Una de las frases más poderosas de Martín Lutero es: «La fe no es una obra de la
razón, sino un don de Dios». Esta afirmación destaca la importancia de la fe en la
vida cristiana y cómo no se puede entender o alcanzar mediante el razonamiento
humano. Lutero enfatizó que la fe es un regalo de Dios y que debemos confiar en
Él para recibirlo.
Otra frase impactante de Lutero es: «No puedes impedir que los pájaros oscuros
vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes impedir que aniden en tu cabello». Este
proverbio, aunque no es de origen bíblico, refleja la creencia de Lutero en la
importancia de mantener la mente y el corazón protegidos de pensamientos y
actitudes negativas. Nos anima a ser conscientes de nuestras acciones y a evitar
que influencias negativas se arraiguen en nuestra vida.
Un ejemplo concreto de la relevancia de estas frases en la actualidad es su
aplicación en la vida diaria. La frase sobre la fe nos recuerda que no podemos
depender únicamente de nuestra lógica y comprensión para entender los
misterios de la vida y de la fe. Debemos confiar en Dios y permitir que Él nos
revele su verdad y su amor. Esto es especialmente relevante en momentos de
incertidumbre y desafíos, cuando necesitamos aferrarnos a nuestra fe en Dios
para encontrar consuelo y esperanza.
Por otro lado, la frase sobre los pájaros oscuros nos enseña la importancia de
cuidar nuestra mente y nuestro corazón. En un mundo lleno de negatividad y
toxicidad, es esencial ser conscientes de las influencias que permitimos en
nuestras vidas. Debemos ser selectivos en nuestras relaciones, en lo que
consumimos y en cómo usamos nuestro tiempo y energía. Al hacerlo, podemos
protegernos de pensamientos y actitudes dañinas y mantener una perspectiva
positiva y saludable.
Para aplicar estas frases en nuestra vida diaria, es recomendable meditar en ellas
y reflexionar sobre su significado. Podemos utilizarlas como recordatorios para
fortalecer nuestra fe y proteger nuestra mente y nuestro corazón. Además,
podemos compartirlas con otros para inspirar y animar a quienes nos rodean.
Las frases bíblicas de Martín Lutero tienen un poderoso mensaje que sigue
siendo relevante en la actualidad. Nos invitan a confiar en Dios, a mantener
nuestra fe en Él y a cuidar nuestra mente y nuestro corazón. Siguiendo su legado,
podemos encontrar consuelo, esperanza y una vida plena y significativa.
Reflexiones finales sobre el legado de Martín Lutero y
sus frases bíblicas más poderosas
El legado de Martín Lutero es innegablemente impactante en la historia y la
cultura. Sus ideas y enseñanzas revolucionaron el mundo religioso de su época y
siguen siendo relevantes en la actualidad. Una de las formas en las que Lutero
transmitió su mensaje fue a través de sus poderosas frases bíblicas, que
encapsulan su teología y su visión de la fe.
Estas frases bíblicas de Lutero son verdaderas joyas literarias y teológicas.
Aunque fueron escritas hace más de quinientos años, su poder y significado
siguen resonando en los corazones de creyentes y no creyentes por igual. Veamos
algunas de las frases más destacadas de Martín Lutero y su aplicación en nuestra
vida cotidiana:
«Sola fide, sola gratia, sola scriptura»
Esta frase, que significa «sólo por la fe, sólo por gracia, sólo por la Escritura»,
resume la teología central de Lutero. Él sostenía que la salvación se obtiene
solamente por la fe en Dios, que es un regalo de su gracia, y que la Biblia es la
única autoridad en asuntos de fe y práctica.
En nuestra vida diaria, esta frase nos recuerda que no podemos ganar nuestra
salvación por nuestros propios méritos. Es un recordatorio de que nuestra
relación con Dios se basa en su amor y gracia, y no en nuestras obras. Además,
nos anima a buscar la verdad y la guía en la Escritura, en lugar de depender
únicamente de las tradiciones humanas.
«Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Amén.»
Estas palabras fueron pronunciadas por Lutero durante su famoso discurso en la
Dieta de Worms en 1521. Enfrentándose a la autoridad religiosa y política de su
tiempo, Lutero afirmó su convicción de seguir la verdad tal como la entendía, sin
importar las consecuencias.
Esta frase nos desafía a ser valientes y fieles a nuestras convicciones, incluso
cuando enfrentamos oposición y adversidad. Nos recuerda que debemos confiar
en la ayuda de Dios en momentos difíciles y que no estamos solos en nuestras
luchas.
«El pecado y la tristeza no pueden separarnos de Cristo, aunque nos hundan
hasta el fondo del abismo»
Esta frase de Lutero nos brinda consuelo y esperanza en medio de nuestras
luchas y debilidades. Nos recuerda que, incluso en nuestros momentos más
oscuros y desesperados, la gracia y el amor de Cristo están siempre disponibles
para nosotros.
Esto nos anima a confiar en la misericordia de Dios y a buscar su perdón y
sanación cuando enfrentamos pecado y tristeza en nuestras vidas. Nos recuerda
que no hay nada que pueda separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús.
«No puedo entender cómo un corazón arrepentido no se regocija en su
pecado, porque es en el pecado donde encuentra un verdadero amigo»
Esta frase de Lutero nos desafía a reflexionar sobre nuestra actitud hacia el
pecado y el arrepentimiento. Nos recuerda que el arrepentimiento no debe ser
visto como una carga o una obligación, sino como una oportunidad para
experimentar el perdón y la gracia de Dios.
Esta frase nos anima a acercarnos a Dios con un corazón humilde y arrepentido,
reconociendo nuestra necesidad de su perdón y buscando una relación más
profunda con él. Nos invita a encontrar consuelo y amistad en Dios, incluso en
medio de nuestras debilidades y caídas.
«Si no puedo entenderlo, no lo creo»
Esta frase de Lutero enfatiza la importancia de la comprensión y la razón en
nuestra fe. Lutero creía que la fe no era un asunto ciego o irracional, sino que
debía basarse en un entendimiento claro de las Escrituras y de la verdad divina.
Esta frase nos desafía a profundizar en nuestro conocimiento de la fe y a buscar
respuestas a nuestras preguntas y dudas. Nos invita a no conformarnos con
respuestas superficiales, sino a buscar una comprensión más profunda de la
verdad de Dios.
Las frases bíblicas de Martín Lutero son un legado impactante que continúa
resonando en la actualidad. Nos desafían, nos consuelan y nos animan en
nuestra vida de fe. Son una invitación a reflexionar sobre nuestras convicciones, a
buscar la verdad y a confiar en la gracia y el amor de Dios.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Martín Lutero?
Martín Lutero fue un teólogo, fraile y reformador alemán del siglo XVI, conocido
por ser el padre de la Reforma Protestante.
¿Cuáles fueron las frases bíblicas más poderosas de Martín Lutero?
Algunas de las frases más poderosas de Martín Lutero fueron: «Aquí estoy, no
puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Amén.«, «La fe es un vivir y un respirar
de Dios en el alma» y «La fe es un don de Dios, no un resultado de nuestros
esfuerzos«.
¿En qué contexto Martín Lutero pronunció estas frases?
Martín Lutero pronunció estas frases en el contexto de la Reforma Protestante,
cuando desafió las enseñanzas y prácticas de la Iglesia Católica y promovió la
importancia de la fe y la gracia de Dios en la salvación.
¿Cuál es el legado impactante de Martín Lutero?
El legado impactante de Martín Lutero incluye la traducción de la Biblia al
alemán, la promoción de la libertad religiosa, la importancia de la lectura
personal de la Biblia y el cuestionamiento de la autoridad de la Iglesia Católica.
¿Por qué las frases de Martín Lutero son consideradas poderosas?
Las frases de Martín Lutero son consideradas poderosas porque reflejan su pasión
por la fe y la salvación por gracia, su valentía al desafiar las enseñanzas
establecidas y su influencia duradera en la historia de la religión y la sociedad.
l reformador Martín Lutero se refirió a la carta de Santiago
como una “epístola de paja”. Él llegó a esta errónea conclusión
debido a su decepción por la actitud de los dirigentes religiosos
que decían que esta epístola respaldaba sus conceptos falsos de
que la gente se ganaba la salvación por medio del dinero que
daba a la iglesia. Quizá cansado ya de tanta discusión, no fue
capaz de entender esta epístola y no quiso aceptar lo que
Santiago dijo cuando afirmó que, necesariamente, las obras
demuestran la fe.
Hoy en día, muchos aplican mal las palabras de Lutero porque
no entienden las circunstancias que las originaron. Martín
Lutero vivió una vida de castidad y dedicación, pero en
ocasiones sus vehementes palabras y discusiones han sido
sacadas de su contexto histórico con el fin de disculpar estilos de
vida desordenados.
Jesucristo espera hechos —obras— de nosotros, pues él mismo
declaró: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el
reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que
está en los cielos” (Mateo 7:21).
En Hebreos 2:17 se nos dice que Jesús es nuestro sumo
sacerdote misericordioso. La realidad es que las obras y la gracia
van de la mano. Santiago, un medio hermano de Jesús, escribió
su epístola de acuerdo con las enseñanzas e instrucciones de
éste. Santiago no sólo habló acerca de las obras, sino también
acerca de la gracia, y dijo: “El Señor es muy misericordioso y
compasivo” (Santiago 2:14-17; Santiago 4:6; Santiago 5:11).
En la Biblia, es clara e invariable la enseñanza de que la
salvación es una dádiva de Dios. Pero, aunque es una dádiva,
algo que no nos podemos ganar, es necesario que obedezcamos a
Dios si queremos recibirla.
El apóstol Pablo escribió: “Por gracia sois salvos por medio de la
fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios . . . somos hechura
suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras” (Efesios 2:8-
10). Santiago lo resume de esta manera: “La fe sin obras es
muerta” (Santiago 2:20).
Martín Lutero y la epístola de Santiago
José Miguel Arráiz, el 12.05.13 a las 3:23 PM
Cuenta el célebre escritor G. K. Chesterton, converso desde el protestantismo a la
fe católica, que Martín Lutero era propenso a irracionales ataques de furia, durante
uno de los cuales arrancó de la Biblia la epístola de Santiago. El propio Lutero
reconoce su posición al respecto en el prólogo del Nuevo Testamento de su Biblia
de Septiembre: “Hay que distinguir entre libros y libros. Los mejores son el
evangelio de S. Juan y las epístolas de S. Pablo, especialmente la de los
Romanos, los Gálatas y los Efesios, y la 1ª epístola de S. Pedro, estos son los
libros que te manifiestan a Cristo y te enseñan todo lo que necesitas para la
salvación; aunque no conozcas ningún otro libro. La epístola de Santiago, delante
de éstas, no es más que paja, pues no presenta ningún carácter evangélico”
Prólogo del Nuevo Testamento de 1546 (Bibel VI, 10)
¿La razón? El siguiente texto era para él un aguijón insoportable por contradecir
su enseñanza de la salvación por la Sola Fe:
“¿DE QUÉ SIRVE, HERMANOS MÍOS, QUE ALGUIEN DIGA: «TENGO FE »,
SI NO TIENE OBRAS? ¿ACASO PODRÁ SALVARLE LA FE? Si un hermano o
una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les
dice: «Idos en paz, calentaos y hartaos», pero no les dais lo necesario para el cuerpo,
¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta. Y al
contrario, alguno podrá decir: «¿Tú tienes fe?; pues yo tengo obras. Pruébame tu fe sin
obras y yo te probaré por las obras mi fe. ¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien.
También los demonios lo creen y tiemblan. ¿Quieres saber tú, insensato, que la fe sin
obras es estéril? Abraham nuestro padre ¿no alcanzó la justificación por las obras
cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿Ves cómo la fe cooperaba con sus obras
y, por las obras, la fe alcanzó su perfección? Y alcanzó pleno cumplimiento la Escritura
que dice: Creyó Abraham en Dios y le fue reputado como justicia y fue llamado amigo
de Dios.» Ya veis cómo el hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente.
Del mismo modo Rajab, la prostituta, ¿no quedó justificada por las obras dando
hospedaje a los mensajeros y haciéndoles marchar por otro camino? PORQUE ASÍ
COMO EL CUERPO SIN ESPÍRITU ESTÁ MUERTO, ASÍ TAMBIÉN LA FE
SIN OBRAS ESTÁ MUERTA”
Santiago 2,14-26
Lutero no solo rechazaba la epístola de Santiago, sino Hebreos, Judas y el
Apocalipsis como parte del Nuevo Testamento. Adivinen por qué.
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El problema de Martín Lutero con la
"Epístola de paja"
Lutero eliminó siete libros enteros del Antiguo Testamento y luchó para eliminar
también secciones del Nuevo Testamento
Lucas Cranach el Viejo (1472-1553), "Retrato de Martín Lutero" (foto: Dominio público)
Kathy Schiffer Blogs9 de mayo de 2019
¿De qué sirve, hermanos míos, si alguien dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Puede esa
fe salvarlo? Si un hermano o una hermana no tiene nada que vestir y no tiene comida para
el día, y uno de ustedes le dice: "Vayan en paz, manténganse calientes y coman bien", pero
no le dan lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe en sí misma, si no
tiene obras, está muerta.
De hecho, alguien podría decir: 'Tú tienes fe y yo tengo obras'. Muéstrame tu fe sin obras, y
yo te demostraré mi fe con mis obras. (Santiago 2:14-18.)
¡Esta escritura debe haber planteado un gran problema para Martín Lutero!
De hecho, Lutero se refirió al Libro de Santiago como una "epístola de paja" y buscó sin
éxito que todo el libro fuera eliminado de las Sagradas Escrituras. ¿Por qué? Porque no
estaba de acuerdo con su idea recién razonada de "fe sin obras".
"Tengo en alta estima la epístola de Santiago", dijo Lutero, "y la considero valiosa, aunque
fue rechazada en los primeros días. No expone doctrinas humanas, pero pone mucho
énfasis en la ley de Dios. ... No lo considero de autoría apostólica".
Después de su ruptura con la fe católica, Martín Lutero enseñó que la única manera de
responder al plan de salvación de Dios para toda la humanidad es simplemente confiar en
su amor perfecto. Bajo esa teología, hacer "buenas obras" u obediencia a Dios no era
necesario para la salvación. De la confianza de Lutero en la "fe sola" como el único
fundamento del creyente vino la tan citada "oración del pecador".
Lutero eliminó siete libros del canon de las Escrituras: Tobías, Judit, 1ª y 2ª Macabeos,
Sabiduría, Eclesiástico y Baruc, así como secciones de los libros de Ester y Daniel. Intentó,
sin éxito, eliminar también Santiago y Apocalipsis, los cuales incluían ciertos textos que
refutaban su teología.
Pero la versión del Antiguo Testamento que se usó en el tiempo de Cristo, y que Jesús
mismo habría usado en la Sinagoga, fue la Septuaginta. Esta versión de la Biblia incluía los
siete libros que Lutero eliminó, llamados los libros deuterocanónicos. Fue la versión del
Antiguo Testamento que fue utilizada por los autores del Nuevo Testamento y por todos los
cristianos durante el primer siglo d.C.
¿Por qué Lutero se habría encargado de "corregir" a todos esos cristianos e incluso al
mismo Cristo? Muchos teólogos creen que Lutero se sentía culpable por sus propios
pecados, y cambiar a una teología de "fe sola" le permitió absolverse a sí mismo de la
responsabilidad por sus pecados.
Todavía hoy, como resultado de la intromisión bíblica de Lutero, la teología protestante
difiere de lo que se había enseñado consistentemente desde el tiempo de Cristo hasta la
Reforma. Por ejemplo, al eliminar los libros de los Macabeos, Lutero eliminó de las
Escrituras la evidencia en apoyo de orar por los muertos y, por lo tanto, por el Purgatorio.
¿Tenía razón Lutero en que sólo se necesitaba la fe en Dios para la salvación? Bueno,
¿cómo concuerda esa idea con las palabras del mismo Jesús en Mateo 19:17-19, donde dijo:
Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos... No matarás, no cometerás
adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás
a tu prójimo como a ti mismo.
Kathy Schiffer Kathy Schiffer es una bloguera católica. Además de su blog Seasons of
Grace, sus artículos han aparecido en el National Catholic Register, Aleteia, Zenit,
Michigan Catholic, Legatus Magazine y otras publicaciones católicas. Ha trabajado para
ministerios católicos y otros ministerios cristianos desde 1988, como productora de radio,
directora de eventos especiales y coordinadora de relaciones con los medios. Kathy y su
esposo, el diácono Jerry Schiffer, tienen tres hijos adultos.
La historia detrás de la
eliminación de 7 libros de la
Biblia.
La historia detrás de la eliminación de 7 libros de la Biblia es un tema muy
interesante y enriquecedor para aquellos amantes de la religión. Durante la
Reforma Protestante, se decidió remover siete libros del Antiguo Testamento que
formaban parte de la Septuaginta griega: Tobías, Judit, Sabiduría de Salomón,
Eclesiástico, Baruc, la primera y segunda de los Macabeos, así como también
algunos capítulos de Ester y Daniel. Esta decisión fue tomada por Martín Lutero
y otros reformadores debido a que estos libros no se encontraban en la versión
hebrea de la Biblia y no habían sido aceptados por los judíos como parte de su
canon bíblico.
No obstante, estos libros sí fueron aceptados por la Iglesia Católica y continuaron
siendo incluidos en la Vulgata latina de San Jerónimo. Esta controversia llevó a
la división entre las Biblias católicas y protestantes. A pesar de esto, cabe
destacar que estos libros también son considerados canónicos por la Iglesia
Ortodoxa y por la Comunión Anglicana.
En resumen, se puede concluir que la eliminación de estos 7 libros fue una
decisión tomada durante la Reforma Protestante y es uno de los principales
motivos que llevaron a la división entre las Biblias católicas y protestantes.
7 Libros quitados de la Biblia
Preguntas frecuentes
En conclusión, no se puede afirmar con certeza quién fue la persona o grupo que
decidió retirar 7 libros de la Biblia. Sin embargo, se sabe que la versión bíblica
conocida como «canon protestante» es la que omite estos libros, mientras que la
«canon católica» los incluye. A pesar de esto, los libros que fueron retirados no
se consideran menos importantes en el contexto bíblico, ya que contienen
enseñanzas y narrativas significativas para la comprensión de la fe cristiana. Es
importante recordar que la Biblia es una obra sagrada que ha sido objeto de
diferentes interpretaciones a lo largo de la historia, pero siempre manteniendo su
valor espiritual y religioso.
LOS LIBROS QUE LAS SECTAS
ELIMINARON
NO SE DEJE ENGAÑAR POR LAS SECTAS YA QUE LAS BIBLIAS PROTESTANTES
ESTÁN ADULTERADAS POR QUE LE FALTAN LIBROS
En el 1534, Martín Lutero tradujo la Biblia al alemán. Pero rechazó los últimos siete libros del
A.T. porque estos contradecían sus nuevas doctrinas. Por ejemplo, al quitar los libros de
Macabeos, le fue mas fácil negar el purgatorio ya que 2 Macabeos 12, 43-46 da por supuesto
que existe una purificación después de la muerte. Lutero dice que Macabeos no pertenece a
la Biblia. Sin embargo Hebreos 11,35 (Nuevo Testamento) hace referencia a 2 Macabeos:
"Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor". Los
únicos en el Antiguo Testamento a quienes se aplica este pasaje es a los mártires macabeos,
que fueron torturados por conseguir la resurrección (2 Mac. 7:11, 14, 23, 29, 36).
¡Lutero consideró conveniente optar por el canon de Jamnia que los judíos habían establecido
para distanciarse del cristianismo!. Lo prefirió a pesar que le faltaban libros que Jesús, los
Apóstoles y la Iglesia desde el principio habían reconocido (ver imágen). Agrupó los libros que
quitó de la Biblia bajo el título de "apócrifos", señalando: "estos son libros que no se tienen por
iguales a las Sagradas Escrituras y sin embargo son útiles y buenos para leer".
Lamentablemente Lutero propagó sus errores junto con su rebelión. Por esa razón a la Biblia
Protestante le faltan 7 libros del AT. Los consideran libros que ellos llaman "apócrifos".
Tobías
Judit
Ester (protocanónico con partes deuterocanónicas)
Daniel (protocanónico con partes deuterocanónicas)
I Macabeos
II Macabeos
Sabiduría
Eclesiástico (también llamado "Sirac")
Baruc
Lutero no solo eliminó libros del Antiguo Testamento sino que quiso eliminar algunos del
Nuevo Testamento e hizo cambios en el Nuevo Testamento para adaptarlo a su doctrina.
Martín Lutero había declarado que la persona se salva sólo por la fe (entendiendo la fe como
una declaración legal), sin necesidad de poner la fe en práctica por medio de obras. Según él
todas las doctrinas deben basarse solo en la Biblia, pero la Biblia según la acomoda e
interpreta él. Por eso llegó incluso a añadir la palabra "solamente" después de la palabra
"justificado" en su traducción alemana de Romanos 3, 28. También se refirió a la epístola de
Santiago como epístola "de paja" porque esta enseña explícitamente: "Veis que por las obras
se justifica el hombre y no sólo por la fe".
Lutero además se tomó la libertad de separar los libros del Nuevo Testamento de la siguiente
manera:
Libros sobre la obra de Dios para la salvación: Juan, Romanos, Gálatas, Efesios, I Pedro y
I Juan
Otros libros canónicos: Mateo, Marcos, Lucas, Hechos, el resto de las cartas de Pablo, II
Pedro y II de Juan
Los libros no canónicos: Hebreos, Santiago, Judas, Apocalipsis y libros del Antiguo
Testamento.
Gracias a Dios, los Protestantes y Evangélicos tienen los mismos libros que los católicos en el
Nuevo Testamento porque no aceptaron los cambios de Lutero para esta parte del canon.
Pero se encuentran en una posición contradictoria: Reconocen el canon establecido por la
Iglesia Católica para el Nuevo Testamento (los 27 libros que ellos tienen) pero no reconocen
esa misma autoridad para el canon del A.T.
Es interesante notar que la Biblia Gutenberg, la primera Biblia impresa, es la Biblia latina
(Vulgata), por lo tanto, contenía los 46 libros del canon alejandrino.
El reformador español, Casiodoro de Reina, respetó el canon católico de la Biblia en su
traducción, la cual es considerada una joya de literatura. Pero luego Cipriano de Valera quitó
los deuterocanónicos en su versión conocida como Reina-Valera.
La historia detrás de los 7
libros desaparecidos de la
Biblia: ¿Quién los eliminó y por
qué?
¿Quién quitó 7 libros de la Biblia? Este es un tema controversial y de gran
interés en el mundo religioso. Según la historia, fueron los líderes de la Reforma
Protestante quienes decidieron eliminar siete libros del Antiguo Testamento, lo
que dio lugar a la versión conocida como Biblia protestante. Descubre más sobre
este hecho histórico y cómo ha afectado la interpretación de la Biblia a lo largo
del tiempo. ¡Bienvenidos a La WikiBiblia!
Tabla de contenidos
La historia detrás de la eliminación de 7 libros de la Biblia.
7 Libros quitados de la Biblia
Preguntas frecuentes
o Entradas relacionadas
La Doctrina de la Trinidad: ¿Dónde se menciona en la Biblia?
¿Dónde se menciona el purgatorio en la Biblia? Descubre la verdad
bíblica sobre esta doctrina
¿Qué nos enseña la Biblia según Jahaziel Rodríguez?
¿Pedro como primer Papa? Descubre lo que la Biblia dice al
respecto
¿Qué enseña la Biblia católica acerca de la vida después de la
muerte?
¿Es Zeus mencionado en la Biblia? La verdad detrás de las
creencias populares.
La historia detrás de la
eliminación de 7 libros de la
Biblia.
La historia detrás de la eliminación de 7 libros de la Biblia es un tema muy
interesante y enriquecedor para aquellos amantes de la religión. Durante la
Reforma Protestante, se decidió remover siete libros del Antiguo Testamento que
formaban parte de la Septuaginta griega: Tobías, Judit, Sabiduría de Salomón,
Eclesiástico, Baruc, la primera y segunda de los Macabeos, así como también
algunos capítulos de Ester y Daniel. Esta decisión fue tomada por Martín Lutero
y otros reformadores debido a que estos libros no se encontraban en la versión
hebrea de la Biblia y no habían sido aceptados por los judíos como parte de su
canon bíblico.
No obstante, estos libros sí fueron aceptados por la Iglesia Católica y continuaron
siendo incluidos en la Vulgata latina de San Jerónimo. Esta controversia llevó a
la división entre las Biblias católicas y protestantes. A pesar de esto, cabe
destacar que estos libros también son considerados canónicos por la Iglesia
Ortodoxa y por la Comunión Anglicana.
En resumen, se puede concluir que la eliminación de estos 7 libros fue una
decisión tomada durante la Reforma Protestante y es uno de los principales
motivos que llevaron a la división entre las Biblias católicas y protestantes.
7 Libros quitados de la Biblia
Preguntas frecuentes
En conclusión, no se puede afirmar con certeza quién fue la persona o grupo que
decidió retirar 7 libros de la Biblia. Sin embargo, se sabe que la versión bíblica
conocida como «canon protestante» es la que omite estos libros, mientras que la
«canon católica» los incluye. A pesar de esto, los libros que fueron retirados no
se consideran menos importantes en el contexto bíblico, ya que contienen
enseñanzas y narrativas significativas para la comprensión de la fe cristiana. Es
importante recordar que la Biblia es una obra sagrada que ha sido objeto de
diferentes interpretaciones a lo largo de la historia, pero siempre manteniendo su
valor espiritual y religioso.
Entradas relacionadas
áles son los libros que Martín Lutero no considero inspirados?
Lamentablemente Lutero propagó sus errores junto con su rebelión. Estos
llamados libros perdidos no fueron incluidos en la Biblia por varias razones.
(88) Estos son: Tobías, Judit, Baruc, Sabiduría, Eclesiástico, 1 y 2 de
Macabeos y algunas partes de Daniel y de Ester.
¿Cuáles son los 7 libros apócrifos?
Los libros Apócrifos son: Judit, Tobías, Sabiduría de Salomón, Baruc,
Eclesiástico, Primero y Segundo de los Macabeos, partes añadidas al libro de
Daniel y al libro de Ester: el Cántico de los tres jóvenes, la Historia de Bel y
Susana y el Dragon. … Después de estos 66 libros nada es canon.
¿Cuáles fueron las protestas de Martín Lutero sobre la Iglesia Catolica?
Cuando Lutero escribió en 1517 Las 95 tesis fue una voz más de una serie que
desde hacía más de un siglo venía protestando contra la situación reinante en
la Iglesia: sus prácticas distorsionadas, su poder, su enriquecimiento, su
corrupción y la falta de espiritualidad.
¿Cuánto tiempo tardo Lutero en traducir la Biblia?
Mientras estaba bajo impresión la primera edición del Nuevo Testamento,
Martín Lutero inició la traducción del Antiguo Testamento, sirviéndose para la
tarea del texto en hebreo y de la Vulgata. Doce años de arduo trabajo
concluyeron en 1534, cuando se publicó toda la Biblia traducida por él.
ES INTERESANTE: Por qué los primeros cristianos eran admirados?
¿Dónde se menciona el Libro de Enoc en la Biblia?
Referencias a Enoc se encuentran en múltiples versículos del Nuevo
Testamento v.g. pero no directamente al escrito que lleva su nombre Mateo
3:12, 5:4-12, 11:28, 13:31-32, 24:14, 24:27, 26:64; Marcos 13:24-27, Marcos
14:21, Marcos 14:62; Lucas 1:52, Lucas 2:13-14, Lucas 6:24, Lucas
9:35,16:13, Lucas 16:23-31, Lucas 24: …
¿Por qué Macabeos no está en la Biblia?
III y IV Macabeos, por el contrario, son considerados apócrifos por los judíos
en general (más los católicos y protestantes), debido a que en el tiempo en que
se estableció el canon hebreo, no se había descubierto aún el manuscrito
arameo, sino que solamente existía el griego.
Источник: [Link]
[Link]
El problema de Martín Lutero con la
"Epístola de paja"
Lutero eliminó siete libros enteros del Antiguo Testamento y luchó para eliminar
también secciones del Nuevo Testamento
Lucas Cranach el Viejo (1472-1553), "Retrato de Martín Lutero" (foto: Dominio público)
Kathy Schiffer Blogs9 de mayo de 2019
¿De qué sirve, hermanos míos, si alguien dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Puede esa
fe salvarlo? Si un hermano o una hermana no tiene nada que vestir y no tiene comida para
el día, y uno de ustedes le dice: "Vayan en paz, manténganse calientes y coman bien", pero
no le dan lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe en sí misma, si no
tiene obras, está muerta.
De hecho, alguien podría decir: 'Tú tienes fe y yo tengo obras'. Muéstrame tu fe sin obras, y
yo te demostraré mi fe con mis obras. (Santiago 2:14-18.)
¡Esta escritura debe haber planteado un gran problema para Martín Lutero!
De hecho, Lutero se refirió al Libro de Santiago como una "epístola de paja" y buscó sin
éxito que todo el libro fuera eliminado de las Sagradas Escrituras. ¿Por qué? Porque no
estaba de acuerdo con su idea recién razonada de "fe sin obras".
"Tengo en alta estima la epístola de Santiago", dijo Lutero, "y la considero valiosa, aunque
fue rechazada en los primeros días. No expone doctrinas humanas, pero pone mucho
énfasis en la ley de Dios. ... No lo considero de autoría apostólica".
Después de su ruptura con la fe católica, Martín Lutero enseñó que la única manera de
responder al plan de salvación de Dios para toda la humanidad es simplemente confiar en
su amor perfecto. Bajo esa teología, hacer "buenas obras" u obediencia a Dios no era
necesario para la salvación. De la confianza de Lutero en la "fe sola" como el único
fundamento del creyente vino la tan citada "oración del pecador".
Lutero eliminó siete libros del canon de las Escrituras: Tobías, Judit, 1ª y 2ª Macabeos,
Sabiduría, Eclesiástico y Baruc, así como secciones de los libros de Ester y Daniel. Intentó,
sin éxito, eliminar también Santiago y Apocalipsis, los cuales incluían ciertos textos que
refutaban su teología.
Pero la versión del Antiguo Testamento que se usó en el tiempo de Cristo, y que Jesús
mismo habría usado en la Sinagoga, fue la Septuaginta. Esta versión de la Biblia incluía los
siete libros que Lutero eliminó, llamados los libros deuterocanónicos. Fue la versión del
Antiguo Testamento que fue utilizada por los autores del Nuevo Testamento y por todos los
cristianos durante el primer siglo d.C.
¿Por qué Lutero se habría encargado de "corregir" a todos esos cristianos e incluso al
mismo Cristo? Muchos teólogos creen que Lutero se sentía culpable por sus propios
pecados, y cambiar a una teología de "fe sola" le permitió absolverse a sí mismo de la
responsabilidad por sus pecados.
Todavía hoy, como resultado de la intromisión bíblica de Lutero, la teología protestante
difiere de lo que se había enseñado consistentemente desde el tiempo de Cristo hasta la
Reforma. Por ejemplo, al eliminar los libros de los Macabeos, Lutero eliminó de las
Escrituras la evidencia en apoyo de orar por los muertos y, por lo tanto, por el Purgatorio.
¿Tenía razón Lutero en que sólo se necesitaba la fe en Dios para la salvación? Bueno,
¿cómo concuerda esa idea con las palabras del mismo Jesús en Mateo 19:17-19, donde dijo:
Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos... No matarás, no cometerás
adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás
a tu prójimo como a ti mismo.
Kathy Schiffer Kathy Schiffer es una bloguera católica. Además de su blog Seasons of
Grace, sus artículos han aparecido en el National Catholic Register, Aleteia, Zenit,
Michigan Catholic, Legatus Magazine y otras publicaciones católicas. Ha trabajado para
ministerios católicos y otros ministerios cristianos desde 1988, como productora de radio,
directora de eventos especiales y coordinadora de relaciones con los medios. Kathy y su
esposo, el diácono Jerry Schiffer, tienen tres hijos adultos.