MÓDULO 2 - MARCOS E INSTRUMENTOS JURÍDICOS DE DERECHOS HUMANOS
El objetivo de este módulo es adentrarnos en los aspectos formales que hacen a la
protección y puesta en marcha de los derechos consagrados en los distintos
documentos internacionales, regionales y nacionales de derechos humanos.
Comenzaremos, entonces, presentando algunas cuestiones preliminares que resulta
necesario tener en consideración en nuestro análisis. En este sentido, resulta central
tener presente la doble dimensión inscripta en toda norma: la función instrumental y la
función simbólica. La función instrumental nos remite a la operatividad de los derechos
reconocidos; es decir, a los aspectos prácticos de la puesta en práctica de un
determinado derecho. En este sentido, García Villegas señala que la fuerza del
derecho “se encuentra en su carácter de discurso legal y de discurso legítimo; en su
capacidad para crear representaciones de las cuales se derive un respaldo político”.1
Por otra parte, la función simbólica hace referencia a la capacidad de las normas
de “recrear” la forma en que interpretamos el mundo, tanto en su carácter de instancia
pedagógica como por su impacto en las prácticas cotidianas. Hablamos en este caso
de la eficacia simbólica del derecho como el marco desde el cual se hace posible
repensar los términos de convivencia al interior de cada sociedad. Retomemos aquí la
perspectiva presentada por Rita Segato:
Como todo discurso, la ley tiene el poder simbólico de dar forma a la realidad social, un
poder que reside en su legitimidad para dar nombres. (…) Las denuncias y aspiraciones
que el discurso legal publica hacen posible que las personas identifiquen sus problemas y
aspiraciones. Al espejarse en el discurso del derecho, pueden reconocerse y,
reconociéndose, acceder a la comprensión precisa de sus insatisfacciones y sus pleitos.
Desde la perspectiva de los minorizados, el discurso del derecho, siempre entendido como
un eficaz sistema de nombres en permanente expansión, tiene el poder de agitación, el
carácter de propaganda, aún apuntando en la dirección de lo que todavía no existe, que no
es aún posible adquirir, en la vida social.2
Estas consideraciones nos sirven de marco general para pensar la articulación y
mutua influencia entre las normas internacionales y las políticas internas tendientes a
garantizar y satisfacer condiciones indispensables para el desarrollo de una vida digna,
libre de discriminaciones. Desde nuestra perspectiva, esta mutua incidencia resulta
1
García Villegas, Mauricio (1994): La eficacia simbólica del derecho. Examen de Situaciones
Colombianas. Bogotá, Ediciones Uniandes, pág. 87. Citado por Segato, Rita (2003). “La argamasa
jerárquica: violencia moral, reproducción del mundo y la eficacia simbólica del derecho” en Las
estructuras elementales de la violencia. Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y
los derechos humanos, Buenos Aires, Prometeo-UNQ.
2
Segato (2003), op. cit
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
sumamente productiva en la medida en que redunda en la expansión y consolidación
de los mecanismos y estrategias de respeto, protección y promoción de los derechos
humanos. En este sentido, debemos tener siempre presente que la responsabilidad en
materia de respeto, protección y realización de los derechos humanos recae sobre los
Estados y que “las instancias internacionales de derechos humanos (…) ocupan un rol
subsidiario de la protección interna y que hay temas y, sobre todo, políticas que deben
seguir siendo definidas a nivel nacional y no en el plano internacional”.3
Sobre la base de estas reflexiones preliminares podemos ahora adentrarnos en
el campo normativo internacional. Cuando hablamos de Derecho Internacional de los
Derechos Humanos hacemos referencia a un amplio –y en apariencia disperso–
conjunto de normas que resulta necesario explorar de forma ordenada a fin de
abarcarlas en su complejidad y poder hacer uso de estos instrumentos. Estas normas
incluyen desde declaraciones y pactos hasta convenciones, protocolos y convenios,
entre otros.
Una primera aclaración de importancia radica en establecer la diferencia entre
este campo del derecho internacional y otros conjuntos normativos estrechamente
relacionados. Si bien el Derecho Internacional de los Derechos Humanos comparte una
raíz común con el campo del Derecho Internacional Humanitario, es importante
distinguirlos claramente y comprender su complementariedad. La finalidad de ambos
es proteger a la persona humana pero esta protección se desarrolla en circunstancias y
según modalidades diferentes: el derecho internacional humanitario se aplica en
situaciones de conflicto armado mientras que el derecho internacional de los derechos
humanos apunta a la protección de las personas en todo momento, haya guerra o paz.
En el mismo sentido, vale la pena destacar la diferencia entre el Derecho
Internacional de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Penal. Si bien
algunos de los crímenes en él comprendidos se vinculan de manera directa con el
campo del derecho internacional de los derechos humanos, las normas aplicables y la
consecuencias que se desprenden son distintas. Es importante tener presente que el
Estatuto de Roma (aprobado en julio de 1998 y en vigor desde julio de 2002) creó la
Corte Penal Internacional como una institución que tiene competencia respecto de los
crímenes más graves de trascendencia internacional y que tiene carácter
complementario de las jurisdicciones penales nacionales. De acuerdo con este
documento, la Corte Penal Internacional tiene competencia respecto de los siguientes
crímenes: a) el crimen de genocidio; b) los crímenes de lesa humanidad; c) los
crímenes de guerra; y d) el crimen de agresión. Veamos una precisión interesante
respecto del accionar de la Corte y de los Tribunales Penales establecidos antes de su
creación:
La acción de los tribunales penales internacionales tiene repercusiones directas sobre nuestra
3
Abramovich, Victor (2009): “La situación de los derechos humanos en América Latina”, ponencia
presentada en el III Taller Regional “Derechos Humanos, Autoritarismo y Democracia. Los aprendizajes
de la lucha por los derechos humanos para intervenir en los problemas del presente” (Memoria Abierta -
Coalición Internacional de Sitios de Conciencia), Buenos Aires, 18 de mayo, p. 15.
2
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
materia. Los crímenes que juzgan afectan gravemente a los principios básicos de humanidad
y constituyen en muchos casos (como en el genocidio o el crimen de lesa humanidad)
violaciones masivas y sistemáticas de los derechos humanos. (…) La responsabilidad primera
de reprimir los crímenes de derecho internacional recae sobre todos los Estados de la
comunidad internacional. (…) Las instancias penales internacionales son llamadas a intervenir
solamente en situaciones excepcionales, cuando las autoridades nacionales no están en
condición de reprimir dichos crímenes o se rehúsan a hacerlo.4
DERECHOS RECONOCIDOS Y NORMATIVA APLICABLE
Pasemos, entonces, al análisis de los aspectos centrales que hacen al campo que
conocemos como Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Como hemos
visto, la Declaración Universal de Derechos Humanos sienta las bases para que los
principios de igualdad y no discriminación sean considerados los ejes rectores del
sistema internacional de los derechos humanos. En este sentido, la Declaración
permite complejizar las formulaciones liberales del principio de igualdad (que resultaba
restringida a aspectos formales) y habilita la incorporación al análisis de otras formas
de desigualdad que deben ser prontamente atendidas a fin de garantizar la vigencia y
el disfrute de los derechos humanos para todas las personas.
Dentro de un primer grupo de instrumentos debemos mencionar el Pacto de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (aprobado en 1966 y en vigor desde
1976) y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos (aprobado también en 1966 y en vigor
desde 1976). Por su parte, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos recoge en su
artículo 1 el principio de libre determinación de los pueblos, no mencionado en la
Declaración Universal. A su vez, reconoce otros importantes derechos: la garantía para
varones y mujeres de igualdad en el goce de todos los derechos civiles y políticos
enunciados; el derecho a la propia vida cultural; a practicar su religión y emplear su
propio idioma; la prohibición de la prisión por deudas; y el derecho de todo niño a la
nacionalidad y a recibir medidas de protección por su condición. Asimismo, enumera
los derechos que no pueden ser nunca suspendidos, especialmente en situaciones
excepcionales: el derecho a la vida, a no ser sometido a torturas, a esclavitud o
servidumbre; a la libertad de pensamiento, de conciencia y religión; el principio de
legalidad jurídica y el reconocimiento de la personalidad jurídica.
Cuando hablamos de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC)
hacemos referencia a un conjunto mínimo de derechos básicos que no pueden ser
desconocidos ni desatendidos por parte del Estado a fin de garantizar el desarrollo de
una vida plena para las personas que habitan en su territorio. En este conjunto
incluimos el derecho a la alimentación, a la atención de la salud, a la vivienda y a la
educación básica. De manera general podemos decir que los DESC hacen referencia a
4
Villalpando, Santiago (2000): “Los tribunales penales internacionales” en Villalpando, Waldo: De los
derechos humanos al derecho internacional penal, Buenos Aires, UCES.
3
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
las condiciones de vida y el acceso a bienes mínimos adecuados a la dignidad
inherente a las personas.
En nuestro análisis vale la pena tener presente que el sistema jurídico de los
derechos humanos no ha escapado al paradigma etnocentrista y masculinista vigente a
lo largo del siglo XX. Esto significa que ha considerado determinadas particularidades
humanas como valores universales y ha desarrollado instrumentos impregnados por
dichos valores. Esta perspectiva de abordaje de la experiencia humana tiene (y ha
tenido) como resultado la reproducción de distintas formas de discriminación, así como
de desigualdades de trato y prejuicios. Sin embargo, en la medida en que desde 1945
se han ampliado la participación y el compromiso de los Estados en instancias
supraestatales, este panorama ha comenzado a modificarse. Sumado a esto, desde
los años ’60, la emergencia de movimientos sociales y sectoriales llevó a complejizar
ciertos aspectos y concepciones incluidos en los primeros documentos de derechos
humanos y a dar mayor visibilidad a problemáticas específicas.
Sobre la base del reconocimiento de la importancia de avanzar en formas de
protección específicas para atender a las necesidades de determinados grupos y a las
particularidades de ciertas situaciones, el Derecho Internacional de los Derechos
Humanos ha desarrollado instrumentos de protección para asegurar un piso común de
acceso y reconocimiento de derechos. Dentro de este espectro encontramos tratados
relativos a la situación de grupos específicos (mujeres, niñas y niños, personas con
discapacidad, trabajadores/as migratorios/as, etc.) y tratados centrados en derechos
particulares (Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos
o Degradantes; Convención sobre la Esclavitud; Convención para la Prevención y la
Sanción del Delito de Genocidio; etc.).
En lo que hace a los grupos de personas cuya situación ha merecido la sanción
de normas específicas de protección, debemos comenzar por mencionar la
Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
Racial, aprobada en 1965 y entrada en vigor en 1969. Como señala el Plan Nacional
contra la Discriminación, “aunque la discriminación por razones raciales pareciera ser,
a primera vista, el centro de la Convención, la definición que introduce muestra un
alcance mayor. En efecto, avanza sobre la Declaración Universal [y] (…), con
posterioridad, el espectro de grupos y personas protegidos se irá ampliando”. 5 Un
punto de importancia desarrollado por la Convención fue el establecimiento de medidas
especiales a fin de atender a la situación de grupos vulnerados en sus derechos: “las
medidas especiales adoptadas con el fin exclusivo de asegurar el adecuado progreso
de ciertos grupos raciales o étnicos o de ciertas personas que requieran la protección
que pueda ser necesaria con objeto de garantizarles, en condiciones de igualdad, el
disfrute o ejercicio de los derechos humanos y de las libertades fundamentales no se
considerarán como medidas de discriminación racial, siempre que no conduzcan, como
consecuencia, al mantenimiento de derechos distintos (…) y que no se mantengan en
5
VVAA. (2005): Hacia un Plan Nacional contra la Discriminación, Buenos Aires, INADI, p. 22.
4
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
vigor después de alcanzados los objetivos para los cuales se tomaron” (artículo 1, inc.
4).
En todos los casos, los instrumentos de protección específica se orientan a
precisar con mayor detalle aspectos salientes de las violaciones y vulneraciones de
derechos de las que son víctimas amplios conjuntos poblacionales. La comunidad
internacional reconoce que la situación actual de estos grupos de personas, tras haber
sido históricamente discriminados, relegados y marginados, requiere de protecciones
especiales que puedan paliar los efectos más graves de las violaciones a sus derechos
y que permitan comenzar a revertir las matrices que hacen y han hecho posible las
distintas formas de discriminación, xenofobia e intolerancia.
Dentro del campo de estas protecciones específicas vale la pena destacar el
conjunto de instrumentos que se conoce como Derechos Humanos de las Mujeres. En
este campo es importante tener en cuenta que, si bien el desarrollo de los derechos
humanos ha significado un importante avance en la protección de un amplio espectro
de derechos, hasta una fecha reciente la posición relativa de las mujeres no se
modificó sustancialmente: las normas de derechos humanos, al ser creadas en el
marco de una cultura que toma como parámetro al varón, excluyeron y/o invisibilizaron
a las mujeres, así como a otros grupos humanos posicionados en condición de
subalternidad.6
Un aspecto que merece ser destacado es que el sistema de derechos humanos
incluye tanto derechos (cuyos ‘sujetos’ son las personas y las comunidades y pueblos)
como obligaciones, cuya responsabilidad recae sobre los Estados. Esto significa que,
en virtud del derecho internacional, los Estados asumen obligaciones y deberes de
respetar, proteger y cumplir (o realizar) los derechos humanos. En este sentido,
veamos las implicancias de cada una de estas obligaciones:
La obligación de “respetar” implica que los Estados no adopten medidas que impidan el acceso
a los derechos o menoscaben el disfrute de los mismos. Asimismo, la prohibición de prácticas
discriminatorias en relación a tales acciones. La obligación de “proteger” conmina a los
Estados a adoptar medidas para evitar o prevenir que particulares produzcan dichos perjuicios.
La obligación de “cumplir” requiere que se reconozcan los derechos en los sistemas legales y
se adopten políticas y medidas, de cualquier índole, destinadas a satisfacerlos. (…) Los tres
deberes analizados se cumplen mediante la adopción de medidas. Si bien la satisfacción de la
obligación de “respeto” se logra, parcialmente, mediante la omisión por parte de los Estados de
la realización de acciones que vulneren los derechos, ello no quita que también –según el
caso– deban implementarse acciones a efectos de cumplir este deber, por ejemplo, brindar
capacitación a funcionarios en materia de derechos humanos o sancionar leyes que prohíban
la discriminación. En cuanto a los deberes de “proteger” y “cumplir”, sólo pueden realizarse
mediante la adopción de medidas, es decir, de acciones positivas por parte de los Estados.7
6
En este punto resulta de importancia la lectura y análisis del conjunto de normas internacionales en la
materia. Podrán encontrar una selección de estas normas en la Biblioteca de Profundización del Campus
DNF.
5
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
Una de las particularidades del proceso de ampliación de las instancias de
garantía colectiva de los derechos humanos se relaciona con el hecho de que, en el
marco del derecho internacional de los derechos humanos, desde el momento de firma
y ratificación de los distintos instrumentos, los Estados se someten a un orden legal en
el cual asumen diversas obligaciones respecto de las personas que habitan en su
territorio. Al firmar y ratificar un instrumento internacional aceptan someterse a sus
disposiciones que, en general, incluyen el someterse a las decisiones emanadas de
órganos creados por cada instrumento.
Una aclaración de importancia radica en establecer la diferencia existente en lo
relativo al carácter jurídico de estos instrumentos. Si bien todos ellos son documentos
mediante los cuales los Estados reconocen una serie de derechos a las personas que
viven en su territorio, las consecuencias jurídicas que de ellos se desprenden son
distintas. Por un lado, las Declaraciones manifiestan intenciones consensuadas pero
no crean obligaciones jurídicas vinculantes para los Estados; sin embargo, entrañan
una responsabilidad moral en tanto media la aprobación de la comunidad internacional.
Por otra parte, los Tratados, Pactos y Convenciones son documentos que obligan
jurídicamente a los Estados a cumplir y respetar todas las obligaciones y derechos que
en ellos se establecen. Vale la pena retomar la precisión establecida por la Convención
sobre el Derecho de los Tratados: “se entiende por "tratado" un acuerdo internacional
celebrado por escrito entre Estados y regido por el derecho internacional, ya conste en
un instrumento único o en dos o más instrumentos conexos y cualquiera que sea su
denominación particular”.8
Toda vez que un instrumento internacional es adoptado resulta necesario que
cuente con un número mínimo de ratificaciones para que entre en vigor y obligue
jurídicamente a los Estados signatarios. Este trámite puede demorarse mucho tiempo,
ya que implica que cada Estado tramite internamente la ratificación y, a su vez, que
dicho trámite interno sea cumplimentado por un número significativo de Estados (este
número variará de acuerdo a cada instrumento). Es desde el momento de entrada en
vigor que los Estados que hayan manifestado su consentimiento se encontrarán
obligados por dicho tratado.9
SISTEMAS DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
7
IIDH (2008): Protección internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales: Sistema
Universal y Sistema Interamericano, San José, IIDH, pp. 130-131.
8
Conferencia de Viena sobre el Derecho de los Tratados, artículo 2. Desde esta perspectiva,
Convención, Pacto, Acuerdo, Protocolo o Concordato (término utilizado para aquellos suscriptos con la
Santa Sede) refieren a “tratado” en los términos de esta Convención.
9
En este sentido debemos destacar que el procedimiento específico para la puesta en marcha de un
tratado resulta mucho más complejo, ya que incluye previsiones respecto de maneras y plazos para la
adopción, ratificación y entrada en vigor; especificaciones respecto de los requisitos para el depósito de
las ratificaciones y adhesiones, así como pautas para la formulación de reservas, objeciones a las
reservas de otros Estados, entre muchos otros aspectos formales. Es por ello que para quienes resulten
interesados en la temática sugerimos comenzar analizando la Convención de Viena sobre el Derecho de
los Tratados, disponible en: http://www.oas.org/XXXVGA/espanol/doc_referencia/Convencion_Viena.pdf
6
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
Cuando hablamos de “sistemas de protección” hacemos referencia a instancias
supranacionales que supervisan y garantizan, en última instancia, el respeto de las
intenciones plasmadas en los instrumentos internacionales de derechos humanos. Los
sistemas de protección de los derechos humanos se dividen en dos grandes grupos:
por un lado, el Sistema Universal (es decir, aquel establecido en el marco de la ONU)
y, por otro, los Sistemas Regionales. En la actualidad existen tres sistemas regionales
de protección de los derechos humanos: el Sistema Europeo (en el marco de la UE), el
Sistema Africano (en el marco de la OUA) y el Sistema Interamericano (en el marco de
la OEA). El sistema universal funciona como marco de referencia para los demás
sistemas, mientras que los mecanismos regionales comprenden las peculiaridades de
cada región.
Como vimos con anterioridad, cada tratado de derechos humanos establece un
conjunto de previsiones respecto de su entrada en vigor. En el mismo sentido, cada
tratado establece un conjunto de instituciones y mecanismos por medio de los cuales
ejercerá la supervisión y garantizará la vigencia de los derechos reconocidos. Estos
mecanismos se orientan a supervisar el cumplimiento de las obligaciones contraídas
por los Estados, comúnmente llevada adelante por los llamados “órganos de
monitoreo”, “órganos de Tratado” o “Comités”. En líneas generales, al interior de cada
sistema de protección y en el marco de cada tratado, podemos encontrar los siguientes
tipos de mecanismos encargados de la supervisión10:
a) Sistema de informes o seguimiento. Este régimen es común a todos los
instrumentos del Sistema Universal y establece un procedimiento por medio del
cual los Estados informan de manera periódica la situación relativa a los derechos
en su territorio, junto a otras informaciones de relevancia para evaluar la vigencia
de los derechos tutelados.
En el caso de los Sistemas Regionales este mecanismo no se encuentra
previsto como una obligación para los Estados, aunque puede darse el caso en que
sea necesario que el Estado presente informes en relación a alguno de los
derechos protegidos.
b) Sistema de peticiones, reclamos o denuncias. Se trata de una garantía que prevé
una instancia para que personas o grupos de personas que aleguen ser víctimas de
violaciones a los derechos humanos presenten su caso ante el Comité (u órgano de
Tratado) pertinente.
Como en el caso anterior, aquí hacemos una referencia general al sistema de
denuncias que en cada caso adopta características y procedimientos propios.
Debemos, sin embargo, destacar dos aspectos. El primero es que la mayoría de los
instrumentos establecen un mecanismo especial para que el sistema de denuncia
sea aplicable a un Estado. En el Sistema Universal se han adoptado Protocolos
Facultativos o ratificaciones específicas de determinados artículos a este fin.
El segundo aspecto a destacar es que, para los Estados en que este mecanismo
es aplicable, los documentos prescriben normas respecto de la admisibilidad de las
10
Seguimos en este punto la exposición de Waldo Villalpando, op. cit.
7
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
denuncias: entre otros requisitos, este tipo de comunicaciones deben haber sido
tramitadas internamente (es decir, haber extinguido la vía judicial interna), no
pueden ser anónimas y no pueden estar tramitando ante otro organismo
internacional.
c) Sistema de relatorías (o fact-finding). Este mecanismo permite a los Comités (o
Comisiones, etc.) estudiar y debatir la situación de ciertos países o examinar
violaciones de los derechos humanos mediante los llamados “mandatos temáticos”.
Las relatorías las ejercen personas expertas, realizan su trabajo de forma
independiente y tienen mandato por un período establecido. Actualmente, dentro
del sistema universal, hay 30 relatorías temáticas y ocho para países específicos.
Habiendo revisado los procedimientos y el alcance de estos mecanismos de
vigilancia del cumplimiento de los acuerdos, debemos destacar una importante
diferencia entre el Sistema de Protección Universal y los Sistemas Regionales: la
existencia de instancias judiciales de protección específica dentro de cada sistema
regional. La acción de los órganos judiciales se orienta a establecer en casos
concretos si han existido violaciones a los derechos protegidos a nivel regional. Estas
tramitaciones se resuelven por medio de sentencias, que pasan a integrar la
jurisprudencia internacional en materia de derechos humanos. De manera general, y
como mencionamos respecto del sistema de peticiones individuales, los órganos
judiciales requieren que el asunto haya recibido tratamiento a nivel nacional, aunque
esta regla admite algunas excepciones. Asimismo, los órganos judiciales tienen
también la función de emitir opiniones jurídicas respecto del alcance e interpretación de
los instrumentos del sistema.
En relación a la especificidad propia de los sistemas de protección regionales,
podemos decir que cada uno de ellos vela por la aplicación de las normas aprobadas a
nivel regional en materia de derechos humanos.11 En el caso interamericano, el
sistema de protección y promoción de los derechos humanos está compuesto por dos
entidades: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. La CIDH fue creada en 1959 y desde 1965 fue
autorizada expresamente a recibir y procesar denuncias o peticiones sobre casos
individuales en los cuales se alegaban violaciones a los derechos humanos. La función
principal de la CIDH es promover la observancia y la defensa de los derechos humanos
y, en este sentido, desarrolla las siguientes actividades:
- Recibe, analiza e investiga peticiones individuales que alegan violaciones de los
derechos humanos, según lo dispuesto en los artículos 44 al 51 de la Convención.
- Observa la vigencia general de los derechos humanos en los Estados miembros, y
cuando lo considera conveniente publica informes especiales sobre la situación en
un estado en particular.
11
Para un análisis detallado de las diferencias entre los sistemas regionales de protección de los
derechos humanos véase Heyns C., Padilla D. y Zwaak L. (2005): “Comparación esquemática de los
sistemas regionales de derechos humanos: una actualización” en Sur. Revista Internacional de
Derechos Humanos, N° 3, Año 2. Disponible en: www.surjournal.org
8
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
- Realiza visitas in loco a los países para profundizar la observación general de la
situación, y/o para investigar una situación particular. Generalmente, esas visitas
resultan en la preparación de un informe respectivo, que se publica y es enviado a
la Asamblea General.
- Estimula la conciencia de los derechos humanos en los países de América y
formula recomendaciones a los Estados miembros de la OEA sobre la adopción de
medidas para contribuir a promover y garantizar los derechos humanos.
- Requiere a los Estados que tomen "medidas cautelares" específicas para evitar
daños graves e irreparables a los derechos humanos en casos urgentes. Puede
también solicitar que la Corte Interamericana requiera "medidas provisionales" de
los Gobiernos en casos urgentes de peligro a personas, aún cuando el caso no
haya sido sometido todavía a la Corte.
- Somete casos a la jurisdicción de la Corte Interamericana y solicita "Opiniones
Consultivas" a la Corte Interamericana sobre aspectos de interpretación de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Vale la pena recordar aquí que en 1969 se aprobó la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, que entró en vigor en 1978.12 La Convención define los
derechos humanos que los Estados ratificantes se comprometen internacionalmente a
respetar y dar garantías para que sean respetados. Asimismo, crea la Corte
Interamericana de Derechos Humanos y define atribuciones y procedimientos tanto de
la Corte como de la CIDH.
Por su parte, la Corte Interamericana de Derechos Humanos fue establecida en
1979 como institución judicial autónoma de la Organización de los Estados
Americanos. Su objetivo es la aplicación e interpretación de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos y de otros tratados concernientes al mismo asunto.13
El trabajo de los sistemas, órganos y mecanismos internacionales de protección
de los derechos humanos permite fortalecer la exigibilidad judicial y política de los
derechos. Este aspecto resulta central en la medida en que, como señala Lechner, “el
‘mecanismo jurídico’ es lo que finalmente permite reivindicar, en cada caso concreto,
aquella idea abstracta del hombre libre e igual”.14
Asimismo es importante destacar que el sistema internacional de derechos
humanos parte del presupuesto de que cada Estado debe reglamentar de conformidad
con su derecho interno las normas internacionales sobre la base de asegurar un piso
mínimo de garantías para el acceso y disfrute de los derechos. En este punto, lo que
12
La Convención Americana sobre Derechos Humanos ha sido ratificada por Argentina, Barbados,
Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador,
Grenada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú,
Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.
13
Para mayor información sobre la historia y funciones del Sistema Interamericano pueden consultarse
las siguientes páginas: www.cidh.org y www.oas.org
14
Lechner, Norbert (1983): “Los derechos humanos como categoría política”, conferencia pronunciada
en el Foro Los Derechos Humanos y las Ciencias Sociales en América Latina, en ocasión de la XII
Asamblea General del CLACSO, Buenos Aires, noviembre, p. 11.
9
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
podemos ver es la posibilidad de cada Estado de establecer cómo hacer efectivos los
derechos humanos en su territorio, sobre la base del compromiso común respecto de
los estándares mínimos requeridos para su validez internacional.
ESTRATEGIAS PARA LA EQUIDAD
Como hemos visto, los instrumentos internacionales y regionales de derechos
humanos establecen obligaciones que todos los Estados deben cumplir en el ámbito
interno. De allí la estrecha relación existente entre el derecho internacional de los
derechos humanos y la adopción de medidas internas para que estas obligaciones se
hagan efectivas.
En líneas generales es importante destacar que existe una estrecha relación
entre el momento de implementación de una política pública y su formulación
normativa. En este sentido, debemos recordar que la Conferencia de Derechos
Humanos de Viena remarcó la interdependencia y complementariedad entre los
principales tratados de derechos humanos, de manera que el disfrute de los derechos
reconocidos no puede efectivizarse de manera aislada. Por el contrario, su respeto,
protección y cumplimiento debe desarrollarse de manera integral poniendo en relación
cada derecho con la vigencia y goce de los demás derechos contenidos en otros
tratados. Sobre esta base se hace necesaria la adopción por parte de los Estados de
una perspectiva de derechos humanos para el desarrollo e implementación de toda
política y programa gubernamental. Es en este sentido que los derechos humanos “no
son sólo un límite que le dice al Estado lo que no debe hacer sino que le impone
ciertas líneas de acción”.15
Desde la perspectiva del derecho interno, el respeto y la vigencia de los
derechos humanos apuntan en sentido de desarrollar mecanismos que permitan
resolver las consecuencias concretas que acarrean las desigualdades y diversas
formas de discriminación. Como señalan Abramovich y Courtis resulta importante tener
presente que no existen diferencias sustanciales al momento de poner en marcha los
mecanismos nacionales para la protección de derechos humanos:
Las supuestas distinciones entre derechos civiles y derechos sociales no son tan tajantes
como pretenden los partidarios de la doctrina tradicional. La principal diferencia que señalan
los partidarios de dicha doctrina reside en la distinción entre obligaciones negativas y
positivas: de acuerdo a esta línea de argumentación, los derechos civiles se caracterizarían
por establecer obligaciones negativas para el Estado -por ejemplo, abstenerse de matar, de
torturar, de imponer censura, de violar la correspondencia, de afectar la propiedad privada-
mientras que los derechos sociales exigirían obligaciones de tipo positivo -por ejemplo, dar
prestaciones de salud, educación o vivienda. (…) La distinción, sin embargo, es notoriamente
endeble. Todos los derechos, llámense civiles, políticos, económicos o culturales tienen un
costo, y prescriben tanto obligaciones negativas como positivas.16
15
Abramovich, op. cit.
10
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
En este sentido, vale la pena tener presente que las políticas públicas que se
desarrollan desde las instituciones tienen como objetivo el dar respuesta y/o canalizar
tanto intereses y expectativas como responsabilidades y compromisos. Desde esta
perspectiva, podemos entender al Estado como un conjunto de instituciones que,
dentro de un territorio, detentan la capacidad de poner en marcha e imponer cursos de
acción obligatorios para los miembros de la comunidad. Sobre esta base, el Estado fija
algunas de las pautas sobre las que se asientan las interacciones de los miembros de
una sociedad, sea a través de la normativa o por medio de políticas concretas
(proyectos estratégicos, objetivos específicos, programas, etc.).
Las políticas que desde las instituciones públicas se desarrollan con el objetivo
de dar respuesta y/o canalizar esos intereses y expectativas son el resultado de
negociaciones altamente complejas entre las instituciones estatales y las asociaciones
y organizaciones de la sociedad civil. Aquello que denominamos políticas son cursos
de acción resultantes de la negociación de compromisos públicos (destinados a hacer
frente a las demandas sociales) así como de obligaciones asumidas ante la comunidad
internacional.
Asimismo, vale la pena destacar que, dada la pluralidad de instituciones desde
las que puede abordarse una problemática, las políticas públicas tienden a variar a lo
largo del tiempo (no son permanentes, como sucede también con las normas) y se
expresan en diversos espacios adoptando diversas modulaciones (no son homogéneas
ni unívocas). Como hemos visto, tanto la normativa como las instituciones tienden a
reflejar las pautas sociales vigentes para un determinado período histórico. Es un
riesgo esperable, entonces, que las políticas que se desarrollan desde las instituciones
(tanto públicas como privadas) puedan eventualmente sostener y reforzar las pautas
discriminatorias. Es por ello que resulta de suma importancia promover el conocimiento
de los compromisos asumidos en la materia y hacer de los derechos humanos un eje
transversal para el desarrollo e implementación de toda política pública.
El punto de partida para la internalización de esta perspectiva es reconocer a la
igualdad como la condición esencial de toda sociedad que aspire a la puesta en
práctica de los derechos humanos. En este sentido, resulta importante volver a
destacar el estrecho vínculo que existe entre el principio de igualdad y el de no
discriminación: ambos principios están presentes en todos los instrumentos
internacionales de derechos humanos. Sin embargo, a pesar de la universalidad que
se les reconoce, notamos la vigencia de relaciones de subordinación que le confieren a
ciertos grupos un lugar desventajoso en las relaciones sociales. Es por ello que
decimos que las diversas formas de discriminación se presentan como la contracara de
los principios de igualdad y del respeto a la dignidad humana. Sobre la base del
reconocimiento de esta situación podremos tomar conciencia de la necesidad de
encontrar nuevas líneas de acción que protejan y garanticen los derechos para todas y
todos.
16
Abramovich, Victor y Courtis, Christian (2001): “Apuntes sobre la exigibilidad judicial de los derechos
sociales” en Cuadernos electrónicos de filosofía del derecho, Nº 4, noviembre.
11
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
En este contexto, los derechos humanos son una importante herramienta teórica
y política para enmarcar las necesidades de todas las personas y para contribuir a la
eliminación de todas las formas de discriminación. Un punto central para la
incorporación plena y la vigencia real de los derechos humanos a nivel nacional se
relaciona con la adecuación legislativa del sistema jurídico interno a los estándares
internacionales de protección. La reforma constitucional de 1994 significó un gran
avance en este sentido al otorgar jerarquía constitucional a un conjunto de
instrumentos comprendidos en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
Veamos la nómina incluida en el artículo 75, inciso 22:
La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; la Declaración Universal
de Derechos Humanos; la Convención Americana sobre Derechos Humanos; el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo; la Convención sobre la Prevención y la
Sanción del Delito de Genocidio; la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas
las Formas de Discriminación Racial; la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas
de Discriminación contra la Mujer; la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convención sobre los Derechos del Niño; en las
condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno de la
primera parte de esta Constitución y deben entenderse complementarios de los derechos y
garantías por ella reconocidos.
Estos instrumentos se encuentran por encima de otros tratados internacionales y
de la legislación nacional y provincial. Vale la pena destacar que el carácter asignado a
estos instrumentos implica que el Estado no puede ampararse en una norma interna
para incumplir un tratado. Asimismo, otros instrumentos internacionales fueron
incorporados al derecho interno:
- Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las
desapariciones forzadas;
- Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los
trabajadores migratorios y de sus familiares;
- Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad;
- Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y Lesa
Humanidad.
- Protocolo Facultativo de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer;
- Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la
participación de niños en los conflictos armados;
- Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la
venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía;
- Protocolo facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes;
12
CURSO VIRTUAL “DERECHOS HUMANOS, IGUALDAD Y LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN”
- Protocolo facultativo de la Convención sobre los derechos de las personas con
discapacidad;
- Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales.
En este marco, otro aspecto de importancia a considerar a fin de dar
cumplimiento a las obligaciones contraídas a nivel internacional son las acciones que
se desarrollan a través de las instituciones públicas. En Argentina, las políticas
nacionales de protección y promoción de derechos son llevadas adelante desde los
distintos Ministerios y Secretarías, en particular, la Secretaría de Derechos Humanos y
otros organismos especializados: Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI),
Consejo Nacional de las Mujeres (CNM), Instituto Nacional de Asuntos Indígenas
(INAI), entre otros. Vale la pena destacar que muchos de estos organismos son
también los principales responsables de dar cuenta del seguimiento y aplicación de las
distintas convenciones internacionales de derechos humanos.
Tal como señalamos más arriba, es importante tomar conciencia de que todavía
persisten numerosos aspectos pendientes en materia de cumplimiento de las
obligaciones asumidas al momento de ratificar instrumentos internacionales. En este
sentido, consideramos de suma importancia tener presentes estos compromisos a fin
de orientar el trabajo diario y de proyectar reformas y políticas a futuro. En este sentido,
las políticas en favor de la igualdad y la lucha contra la discriminación deben ser
priorizadas a fin de garantizar y satisfacer condiciones indispensables para el
desarrollo de una vida digna libre de discriminaciones.
13