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ENZIMAS

QUÉ SON Y PARA QUÉ SIRVEN


Mayline Hernández
8-1027-756

El texto proporciona una exploración detallada del funcionamiento de las enzimas, comenzando con
el modelo de Michaelis-Menten, que explica cómo las enzimas se unen a los sustratos para catalizar
reacciones químicas. Destaca la importancia de los centros activos en este proceso, donde las
interacciones específicas entre aminoácidos y sustratos garantizan la especificidad enzima-sustrato.

Se aborda la ecuación de Michaelis-Menten, que relaciona la velocidad de la reacción con la


concentración del sustrato, derivando constantes como Km y kcat. Se ofrecen ejemplos concretos de
enzimas con diversas constantes catalíticas, ilustrando cómo estas propiedades se adaptan a sus
funciones biológicas específicas.

Se subraya la eficiencia y precisión de las enzimas en la regulación de las reacciones químicas,


mostrando cómo sus propiedades cinéticas están diseñadas para asegurar su función fisiológica.
Además, se explora la adaptación de los valores de la constante de Michaelis a las necesidades
funcionales de las enzimas, ejemplificado por la diferenciación entre aminoácidos utilizados en la
síntesis de proteínas y los destinados a la degradación.

también cabe mencionar que Entre 1940 y 1955, la Enzimología vivió una era dorada, caracterizada
por el descubrimiento y cristalización de centenares de enzimas, además de la caracterización de sus
propiedades cinéticas y mecanismos de acción. Durante este período, se obtuvieron importantes
avances en el aislamiento y la cristalización de enzimas, así como en la comprensión de sus
funciones.

A finales de los años 50, la Enzimología experimentó un cambio significativo con el descubrimiento
de enzimas cuya actividad dependía de metabolitos distintos de los sustratos o productos
tradicionales. Dos ejemplos notables de estas enzimas son la aspartato transcarbamoilasa y la
treonina desaminasa. Esta última cataliza la primera etapa de la biosíntesis de isoleucina y fue
objeto de estudio por François Jacob, Jacques Monod y Jean Pierre Changeux, quienes observaron
que la isoleucina actuaba como inhibidor de la treonina desaminasa. Este fenómeno, conocido como
retroinhibición, ocurre cuando una enzima es inhibida por el producto final de la ruta metabólica.

Los estudios de Changeux revelaron que la treonina desaminasa no seguía una cinética michaeliana
típica; en lugar de la curva hiperbólica esperada, mostraba una sigmoide, sugiriendo una unión
cooperativa del sustrato. Además, descubrió que el calentamiento ligero de la enzima la hacía
insensible a la inhibición por isoleucina, indicando que el sustrato y el inhibidor se unían en
diferentes sitios de la enzima. Este trabajo llevó a Monod a acuñar el término alosterismo,
refiriéndose a la unión de moléculas en sitios distintos dentro de una misma enzima.

En 1961, Monod, Changeux y Jacob presentaron sus hallazgos en los Cold Spring Harbor Symposia,
introduciendo el concepto de alosterismo a la comunidad científica. Este concepto fue fundamental
para entender cómo los cambios conformacionales en las proteínas pueden modular la actividad
enzimática. Su modelo postulaba que las proteínas alostéricas existen en dos estados
conformacionales, T y R, que pueden interconvertirse libremente y presentan distinta afinidad por el
ligando, sin estados intermedios. Este modelo ayudó a explicar la cooperatividad observada en
proteínas como la hemoglobina.

El primer modelo alostérico, fruto de la colaboración entre Monod, Changeux y Jeffries Wyman,
propuso que la transición entre los estados T y R en las proteínas alostéricas es concertada y no
admite estados híbridos. Este modelo, aunque ha requerido precisiones matemáticas adicionales, ha
resistido la prueba del tiempo, especialmente en el caso de la hemoglobina, demostrando cómo los
cambios conformacionales pueden influir en la unión de ligandos y la actividad enzimática.

La controversia creativa que siguió a la publicación del modelo de Monod, Wyman y Changeux
estimuló el desarrollo de otros modelos alostéricos, como el de Koshland, Némethy y Filmer, que
propuso que la unión de un ligando a una subunidad de una proteína alostérica alteraba su
conformación, afectando así la interacción con otras subunidades y la cooperatividad. Estos modelos
han contribuido significativamente a nuestra comprensión de los mecanismos moleculares
subyacentes al alosterismo y la regulación enzimática.

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