Libro Infotec Temas Selectos Telecomunicaciones 2024
Libro Infotec Temas Selectos Telecomunicaciones 2024
TELECOMUNICACIONES
Temas selectos de derecho de las telecomunicaciones
Coordinadores:
Vanessa Díaz
Jesús Manuel Niebla Zatarain
Jaime Serrano López
México, 2024
INFOTEC
Dirección Ejecutiva
Mtro. Federico C. González Waite
Dirección Adjunta de Administración
Lic. Karen Hortensia Gutiérrez Torres
Dirección Adjunta de Innovación y Conocimiento
Mtro. Carlos Josué Lavandeira Portillo
Dirección Adjunta de Administración de Proyectos
Lic. Claudio Morán Ponce
Dirección Adjunta de Competitividad
Mtro. Jesús Ríos Magos
Dirección Adjunta de Desarrollo Tecnológico
Ing. Eustasio Sánchez Montesinos
Mtro. Luis Mercurio Pérez Contreras
Director Adjunto de Asuntos Jurídicos
Asistencia editorial
Mtra. Julieta Alcibar Hermosillo
Diseño y maquetación
Lic. Luis David Olivares Lozano
México, MMXXIII
www.infotec.mx
Prohibida la reproducción total o parcial de la obra sin la autorización por escrito de INFOTEC
Índice
INTRODUCCIÓN ...................................................................................................... 1
Hoy en día resulta prácticamente imposible concebir la realidad social sin la presencia de la
tecnología digital.
Hace unas cuantas décadas, las sociedades vivían situaciones que formaban parte del
quehacer cotidiano, sin embargo, el avance en materia tecnológica ha propiciado que se
transformen paulatinamente en procesos de interacción digital diaria.
Entre los efectos de esta nueva realidad, destacan aquellos relacionados con el marco
normativo de las telecomunicaciones, la cual ha evolucionado en nuestro país con la intención
de generar un ambiente idóneo para que las telecomunicaciones y la tecnología digital
emergente sean un instrumento para un ejercicio más pleno de derechos humanos.
Tradicionalmente, la relación entre el marco normativo y el desarrollo tecnológico era compatible
con el modelo tradicional de aplicación de la ley, el cual funciona en la mayoría de los casos,
como un enfoque a posteriori.
No obstante, dicha relación habría de impactar de manera abrupta con la llegada y diseminación
de tecnología 5G, del propio Internet y de redes inteligentes. Esta plataforma digital ha dado
lugar a un proceso de constante migración de escenarios tradicionales hacia este entorno,
generando una serie de acciones que requieren una postura jurídica no solamente precisa, sino
capaz de llevar a cabo un entendimiento entre los nuevos escenarios y la regulación actual,
para sentar las futuras bases que impacten en la regulación de la materia.
De igual forma, el Internet ha dado lugar al surgimiento de servicios que operan en torno a este,
como es el caso particular del denominado Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés).
Este opera a través del procesamiento masivo de datos personales, los cuales son tratados
para particularizar la experiencia del usuario. Sin embargo, más allá de los evidentes beneficios
que este ofrece, surge el riesgo fundamental del debido tratamiento de datos personales y la
eminente necesidad de adecuar la legislación y generar campañas de cultura digital que permita
a sus usuarios el buen entendimiento de esta tecnología y sus derivados.
Entre los principales esfuerzos para atender escenarios digitales dinámicos desde una
perspectiva jurídica destaca la adopción de inteligencia artificial aplicada al derecho. La inclusión
del elemento jurídico en tecnologías desarrolladas con la capacidad de comprender el potencial
efecto legal de una acción resultan ser un elemento relevante tanto para el usuario como para
su desarrollador, brindando de esta manera legitimidad a las nuevas tecnologías.
Al atender el aspecto social de la tecnología digital, resulta inevitable abordar el impacto que
guardan las redes sociales. Dichos desarrollos han dejado de ser meros sitios de encuentro
para asumir tareas paralelas las cuales, aprovechando su amplia capacidad de diseminación
las han convertido en puntos convergentes tanto en materia comercial como, en algunos casos,
organizacional. Como parte de esto, se requiere un enfoque normativo que permita su debida
regulación, dentro de los límites propios de los derechos humanos inherentes a este enfoque.
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Finalmente, la realidad del mercado conlleva a la necesidad de generar divisas que permitan el
intercambio de bienes y servicios las cuales, permitan incrementar los beneficios que este tipo
de operaciones comerciales ofrecen. De igual forma, un elemento permanente en la
transformación digital es la educación, la cual a raíz de la pandemia porCOVID-19 se ha
convertido en uno de los entornos de mayor crecimiento, toda vez que, durante los años de
dicha crisis sanitaria, se convirtió en la principal herramienta para evitar la interrupción
educativa.
Con base en lo anterior, es que surge el interés de profesores y alumnos del claustro de la
Maestría en Regulación y Competencia Económica de las Telecomunicaciones para presentar
investigaciones que contribuyen a la reflexión de nuevos modelos o tendencias regulatorias en
esta.
Vanessa Díaz
Coordinadores
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DERECHOS HUMANOS EN LA ERA DIGITAL:
INTELIGENCIA ARTIFICIAL, BIG DATA
Y EL INTERNET DE LAS COSAS.
Aunque existen diversos instrumentos jurídicos a nivel nacional e internacional que han
abordado esta problemática, por lo general se observa que su tratamiento ha sido de forma
superficial, sin tomar en cuenta todas las implicaciones que supone la creación de leyes
adaptadas a estas tecnologías. Asimismo, en muchas ocasiones se trata de normas
desactualizadas, que no consideran la velocidad de los avances tecnológicos y que, conforme
las tecnologías evolucionan, van quedando obsoletas. Tampoco cuentan con la uniformidad
necesaria para la aplicación de la normativa en el escenario internacional, que es el ámbito en
el que regularmente operan la inteligencia artificial, el big data y el Internet de las cosas.
La presencia y uso masificado de las tecnologías de inteligencia artificial, big data y el Internet
de las cosas sin duda tienen impactos en la forma en que se vigilan, manifiestan y garantizan
los derechos humanos. Estas tecnologías no son por sí mismas positivas o negativas, ya que
pueden potenciar el ejercicio y disfrute de estos derechos, a la vez que son capaces de
menoscabar algunos. En este sentido, este artículo pretende explorar los últimos avances
tecnológicos que apremian el desarrollo de nuevas interpretaciones de las dimensiones de la
vida humana que requieren de una especial atención por parte de los organismos
internacionales y los entes estatales para garantizar la protección de los Derechos Humanos,
así como un planteamiento conceptual de los aspectos jurídicos del uso y desarrollo de las
Inteligencias Artificiales, el Big Data y el Internet de las cosas.
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I. Últimos avances en la era digital: IA, big data e Internet de las cosas
El rol de la tecnología en el desarrollo de la humanidad es un hecho indiscutible, pues una de
las características intrínsecas de la convivencia humana con la naturaleza ha sido su capacidad
de transformarla y adecuarla para garantizar su supervivencia. El uso de herramientas, además
de la sociedad con otros humanos, ha sido fundamental para desarrollar conocimientos y
técnicas para mejorar las condiciones de vida y el bienestar de los humanos.
Con el desarrollo del comercio y las revoluciones industriales del siglo XVIII y XIX, la tecnología
ha posibilitado la división social del trabajo y ha permitido la diversificación y especialización de
la ciencia a tal punto que, durante todo el siglo XX se lograron perfeccionar las tecnologías que
intercomunicaron continentes enteros, primero mediante las redes telefónicas y a través de la
red de Internet hacia finales del siglo (Arocena & Sansone, 2020; Parnreiter, 2016).
Ha sido durante las primeras décadas del siglo XXI que se han apuntalado las tecnologías
basadas en las plataformas web y que han puesto de manifiesto una nueva tendencia en las
olas de las revoluciones industriales para transformar la vida cotidiana. En ese sentido, y gracias
a la masificación de la producción industrial de artículos tecnológicos conectados a la red, se
han producido nuevas dinámicas de invención para la recolección de datos, el procesamiento
de información y en los alcances de la cobertura de Internet que han abierto una puerta para la
comercialización e innovación de tecnologías integradas que aprovechan los beneficios de las
redes de Internet.
De acuerdo con el Dictamen aprobado por el Grupo de trabajo sobre Protección de Datos del
Artículo 29 de la Comisión Europea, el Internet de los objetos se define como: “una
infraestructura en la que miles de millones de sensores incorporados a dispositivos comunes y
cotidianos […] registran, someten a tratamiento, almacenan y transfieren datos, […] interactúan
con otros dispositivos o sistemas haciendo uso de sus capacidades de conexión en red”
(Dictamen 8/2014 sobre la evolución reciente de la Internet de los objetos, 2014, p. 4).
Por su parte, Salinas Buestán (2021) define al Internet de las cosas (IoT) como: “la conexión de
millones de dispositivos inteligentes y sensores conectados a internet que tienen la capacidad
de auto organizarse, compartir información, datos y recursos, reaccionando y actuando ante
situaciones y cambios en el entorno” (p. 298). Como se advierte, ambas definiciones cuentan
con múltiples elementos en común. En otras palabras, se hace referencia a la capacidad con la
que cuentan los objetos cotidianos (como teléfonos, focos, televisores, relojes, entre otros) de
conectarse entre ellos, recopilar una serie de datos generales, transferir datos a la red (sin la
necesidad de seres humanos) y generar estadísticas de uso con el fin de aprender mejor del
comportamiento y los hábitos de los usuarios.
La conexión entre los objetos se realiza generalmente por medio de señales de radio de baja
potencia, por WIFI o a través de Bluetooth. La función principal del Internet de las cosas es
facilitar la realización de tareas cotidianas, tales como la vigilancia de la salud, el control de
temperatura, la administración de sistemas de seguridad, la conducción vehicular, el consumo
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de contenidos, entre otros (Pineda de Alcázar, 2018). También permite garantizar la
accesibilidad a múltiples tipos de usuarios.
El big data no solo consiste en el almacenamiento de datos masivos, sino se refiere “al
crecimiento de los datos y cómo se usa para optimizar los procesos comerciales, crear valor
para el cliente y mitigar los riesgos” (Desouza, 2014 en Martínez Musiño, 2020, p. 90). A esta
definición de los datos se añaden otros atributos como:
En sí, el big data no es una tecnología, sino que se concibe como una forma de trabajo u
operación que persigue la obtención de valor y beneficios por medio del tratamiento de grandes
volúmenes de datos e información que se generan día a día. Es la base que permite el
funcionamiento de las tecnologías de inteligencia artificial y de aprendizaje automatizado. A
través de este, las máquinas son capaces de “aprender” y contextualizar la información que
reciben para, posteriormente, generar conocimiento que se aplica a múltiples ámbitos de la vida
humana (Dareus, 2016).
A fin de contextualizar la capacidad del big data, conviene recordar que en los últimos
años la capacidad de almacenamiento de los dispositivos se ha multiplicado, pasando de 30
megabytes en 1970 (Vázquez-Moctezuma, 2015) a 1 terabyte en promedio en 2021
multiplicándose en 300 000 veces. Por otro lado, la cantidad de datos que se producen en un
año es de 35 zettabytes, o el equivalente a 3x1015 la cantidad de almacenamiento de un disco
duro de IBM de 1970 (Vázquez-Moctezuma, 2015, p. 3).
En estas bases de datos, definidas como “conjunto de datos relacionados y organizados con
cierta estructura” (Salinas Buestán et al., 2021), se pueden aplicar modelos de algoritmos para
la interpretación de resultados por parte de inteligencias artificiales. Dichos modelos pueden
analizar patrones del comportamiento que adquieren altos niveles de significancia dada la gran
cantidad de datos que se recopilan. Incluso, es posible contar con información sobre la forma y
el tipo de relaciones sociales que los usuarios establecen. Todo este conocimiento puede
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emplearse y modelarse para un sinnúmero de propósitos, como herramienta de marketing
personalizado, para la toma de decisiones políticas, como parte de estudios académicos, entre
otros (Becerra, Cotino, León & Sánchez, 2018).
Un autor más actual menciona que la inteligencia artificial es la capacidad con la que cuentan
las máquinas para emplear algoritmos, aprender de los datos recabados y utilizar lo aprendido
para tomar decisiones (Rouhiainen, s.f.). Por su parte, el Grupo de Alto Nivel en Inteligencia
Artificial de la Comisión Europea aplica este término a aquellos sistemas que pueden manifestar
un comportamiento inteligente, al tener la capacidad de analizar el entorno y llevar a cabo
acciones con un determinado grado de autonomía, con el fin de alcanzar objetivos específicos
(AEPD, 2020, p.5).
Como se advierte, las definiciones tienen como núcleo la afirmación de que la inteligencia
artificial permite a las máquinas producir pensamientos “propios” o, en su defecto, imitar el
pensamiento de los seres humanos a través del aprendizaje y procesamiento de datos. Dicha
capacidad requiere de una serie de habilidades programáticas basadas en algoritmos que le
permiten a un sistema contextualizar escenarios para adecuar su funcionamiento y evitar las
contingencias. La inteligencia artificial requiere de una conjunción de distintos campos de
estudio que permitan a los algoritmos aprender de su ambiente para desarrollar una “explicación
y emulación de la conducta inteligente en función de procesos computacionales” (Ávila
Vallecillo, 2021, p. 62).
Fuerte: también conocida como superinteligencia. Es toda aquella que supera o va más allá de
la capacidad humana.
General: se caracteriza por tener la capacidad de resolver cualquier tarea intelectual realizable
por un ser humano.
Débil: los sistemas que forman parte de esta categoría son los más empleados por las empresas
e instituciones. En estos casos, las tecnologías de inteligencia artificial se aplican a la solución
de problemas concretos y acotados. A este tipo es al que más se le ha prestado atención en lo
relativo a su regulación y tratamiento en la ciencia jurídica (AEPD, 2020, p.5).
Es por eso que la inteligencia artificial se ha convertido en un tema de estudio para las diversas
disciplinas científicas, pues su perfeccionamiento puede marcar la pauta para el desarrollo y
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mejoramiento de tecnologías que puedan ayudar no solo en los campos de la industria y el
aprendizaje doméstico, sino que se puedan implementar técnicas para la detección temprana
de enfermedades, la prevención de accidentes de tráfico, el diseño de modelos de análisis
físicos y hasta la proyección de viajes espaciales.
Estas tres tecnologías no pueden ser interpretadas por sus implicaciones económicas y políticas
de manera aislada, pues cada una funciona gracias a la otra y es importante reconocer que
existen mecanismos para la integración y funcionamiento entre ellas. Por ejemplo, la inteligencia
artificial no podría desarrollar algoritmos ultra especializados en analizar los flujos de tránsito en
las grandes ciudades sin la recopilación de los datos de los automovilistas que usan las
plataformas para la navegación. O, en otros casos, los objetos conectados a internet no podrían
sincronizarse entre ellos sin el acceso a bases de datos alojadas en servidores web que faciliten
la comunicación entre los dispositivos, así como se dificultaría su uso por parte de los usuarios
sin la recopilación de los datos generados por los dispositivos.
Dichas características son parte fundamental para el correcto funcionamiento de las nuevas
tecnologías. Además, gracias a estas, es posible explorar nuevas aplicaciones de las
plataformas web y de la inteligencia artificial, potencializada por el machine learning mediante
la recolección de grandes datos, como por ejemplo en la medicina o en procesos industriales
altamente especializados.
En términos generales, los Estados Unidos y la Unión Europea son quienes presentan un mayor
avance en regulación de inteligencia artificial, big data e Internet de las cosas. Sin embargo, la
forma en que ambos entes regulan los avances tecnológicos es bastante distinta. Mientras que
en Estados Unidos los modelos autorregulatorios son los más populares, la Unión Europea se
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caracteriza por contar con una forma regulatoria más estricta, basada en la emisión y
acatamiento de leyes y reglamentos aplicables a todo el territorio de la unión. Esta diferencia
proviene también el orden jurídico estadounidense basado en el common law, que
filosóficamente está basado en el respeto a la primera enmienda que defiende la libertad desde
una neutralidad estatal. En el caso de la Unión Europea, el ordenamiento jurídico se concibe
como una forma que tiene el Estado de garantizar el respeto a los derechos fundamentales
(Núñez Encabo, 2008).
Cabe mencionar que la mayor parte de las normativas relacionadas con las tecnologías en
comento se han concentrado en garantizar la protección de los datos personales de las
personas, sin embargo, aunque la privacidad resulta ser uno de los derechos que más pueden
verse afectado por los avances tecnológicos, no son los únicos. Muchas regulaciones han
olvidado aspectos sustanciales en la regulación, como la forma en que deben crearse las
inteligencias artificiales o los mecanismos para evitar sesgos algorítmicos, por mencionar dos
ejemplos. En los siguientes apartados se abordan los marcos regulatorios estadounidense y de
la Unión Europea con la finalidad de ilustrar la forma en que operan los dos modelos de
regulación mencionados.
Asimismo, las iniciativas privadas y las propias políticas públicas del país han permitido el
avance en la regulación de la materia. Apenas en 2020, el expresidente Donald Trump presentó
la Orden Ejecutiva para mantener el liderazgo americano en Inteligencia Artificial; un año
después, en 2021, el presidente Joe Biden estableció la Oficina Nacional de la Iniciativa de
Inteligencia Artificial, encargada de supervisar e implementar la estrategia nacional sobre el
tema, coordinando la investigación sobre inteligencia artificial, su regulación y su
implementación en el sector privado y académico (Galaski, 2021; Redacción The
Technolawgist, 2021).
Poco a poco las normas de otras temáticas también comienzan a contener disposiciones
relacionadas con estas tecnologías, un ejemplo de esto es el estado de Nueva York, que en
2020 publicó una propuesta de reforma a una ley local con el fin de obligar a las empresas a
mencionar de manera explícita cuando usen sistemas de inteligencia artificial en sus procesos
de contratación (Galaski, 2021).
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VII. Marco regulatorio de la Unión Europea
En contraste con el marco norteamericano se erige el marco regulatorio de la Unión Europea.
Probablemente la Unión Europea es el ente regulatorio que más ha avanzado en términos de
generación de normas que contemplen la forma en que operan la inteligencia artificial, el big
data y el Internet de las cosas. Actualmente cuenta con múltiples reglamentos, leyes y
disposiciones comunitarias que norman la incidencia de estas tecnologías en la vida diaria y
tiene en discusión y revisión la que se considera la propuesta más completa en cuanto a
regulación de la inteligencia artificial.
Una de sus más antiguas disposiciones sobre el tema es el Convenio 108, que en 1981
estableció en sus artículos aspectos relativos a la calidad de los datos, su uso y tratamiento
legal, la recolección adecuada de información y la prohibición de evitar su uso para fines
distintos a los autorizados por el usuario (Parlamento Europeo, 2021). En 2018 entró en vigor
el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, que buscó elevar a rango
de derecho humano la privacidad y que pretender fortalecer y respaldar la actuación del Estado
frente a la protección de datos personales en posesión de terceros (Reglamento General de
Protección de Datos, 2016). Estas dos disposiciones continúan vigentes en temas de big data
e Internet de las cosas.
Asimismo, en la Ley de Servicios Digitales, la Unión Europea contempló una serie de reglas que
pretenden normar la manera en que funcionan las plataformas en línea de algoritmos que
clasifican y moderan el contenido que se estudia en redes sociales (Galaski, 2021). Sin
embargo, como ya se adelantó, en la actualidad la Comisión Europea se encuentra discutiendo
la considerada como la propuesta más ambiciosa de una norma sobre inteligencia artificial. El
reglamento que busca publicar está enfocado en los usos de esta tecnología que puedan ser
potencialmente perjudicables al ser humano, tanto en su aspecto físico como psicológico. Así,
busca prohibir el desarrollo o uso de inteligencia artificial destinada a manipular a las personas
de manera subliminal, a clasificar a los ciudadanos o a vigilarlos de manera remota. El
reglamento llega hasta el punto de crear una escala de riesgo en la cual puedan insertarse estas
tecnologías y, de acuerdo con el resultado de ella, se prescriben medidas que deberán
implementarse (Lozano, 2022).
Además de las anteriores, México tiene leyes que permiten proteger al usuario de aspectos o
afectaciones específicas producidas por inteligencia artificial, big data o Internet de las cosas,
por ejemplo, si se afecta algún derecho relacionado con la adquisición de productos o servicios,
se cuenta con las leyes de protección al consumidor. Asimismo, se tienen normas de prevención
para la no discriminación (para el caso de sesgos algorítmicos) o disposiciones sobre libertad
de expresión (aplicables en situaciones de censura por inteligencia artificial).
El marco regulatorio mexicano para la protección ante estas tecnologías surge como respuesta
a los antecedentes de legislaciones en la materia en Estados Unidos y de la Unión Europea, de
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tal manera que se puede identificar la presencia de modelos de autorregulación y de la
presencia institucional en la procuración de protección de datos (Mendoza Enríquez, 2018). Un
aspecto por destacar es que el hecho de que la mayor parte de proveedores de Internet de las
cosas o de procesadores de big data sean empresas o instituciones multinacionales supone
una dificultad adicional para la creación de normativa local que les sean aplicables en todos los
casos, pues la persecución de delitos o la imposición de sanciones implicaría enfrentarse a
sistemas jurídicos de otros países.
Ante esto, en México también se ha abogado por la autorregulación de estas tecnologías y por
la creación de normas que observen un equilibrio entre la protección y regulación y la libertad
necesaria para asegurar el desarrollo continuo de las tecnologías y la calidad de los servicios
que ofrecen.
IX. Principales impactos de la IA, big data e Internet de las cosas en los
derechos humanos
Como ya se ha observado en la descripción de las principales legislaciones involucradas en la
protección ante las tecnologías de inteligencia artificial, big data e Internet de las cosas, el
derecho a la privacidad y a la protección de datos personales son aspectos esenciales para la
protección de otro tipo de derechos y es transversal a todas las situaciones donde este tipo de
tecnologías vulneren algún derecho humano. Esto es así, debido a que los mencionados
avances científicos requieren de una gran cantidad de datos para funcionar, por lo que no
pueden desligarse de esto.
Las tecnologías por sí mismas no tienen un impacto positivo o negativo para los derechos
humanos, sino que su efecto dependerá del contexto en el que se usen y la forma en que se
empleen. En el presente apartado se detallará en términos generales como el uso de la
inteligencia artificial, el big data o el Internet de las cosas puede afectar o promover
determinados derechos. Esto, por medio del uso de ejemplos mediante los cuales sea posible
advertir la manera en que la tecnología se manifiesta en las actividades cotidianas.
Los grandes volúmenes de datos que se generan en la actualidad por medio del empleo de
estas tecnologías pueden estar regulados por las entidades gubernamentales en aspectos
como su uso, alojamiento, tratamiento y protección. Sin embargo, la cantidad de datos que se
procesan implica necesariamente una mayor dificultad para controlar el destino y uso; en
consecuencia, se incrementa la posibilidad de afectaciones al titular. Además de esto, la
complejidad para entender de manera correcta el funcionamiento de estas tecnologías produce
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que muchas personas no conozcan de forma certera el uso que se le otorga a su información
personal y, en consecuencia, que no se tomen las medidas adecuadas para protegerla.
Por sí mismos, los datos personales constituyen un bien jurídicamente tutelado que cuenta con
protección y leyes particulares dedicadas a su cuidado, las cuales deben cumplirse y observarse
en la industria de la inteligencia artificial, el big data y el Internet de las cosas. Debido a ello, la
creación de cualquier software, producto o dispositivo que emplee alguna de estas tecnologías
y que, por consiguiente, emplee datos personales, tendrá que cumplir con la regulación en la
materia. Con esto se busca garantizar la observancia en todo momento de los principios,
deberes y obligaciones asociados a los datos personales (INAI, 2022).
En sus inicios, dichos sistemas tuvieron como principal propósito la moderación de contenido
sensible, violento o pornográfico, además de evitar la propagación de información u opiniones
que inciten al odio o la discriminación. De esta forma, se empleó a la tecnología como una
manera de mejorar la experiencia de los usuarios en línea. Las tecnologías de big data e Internet
de las cosas también han servido como herramientas capaces de permitir el acceso de muchas
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personas a una gran cantidad de información, en tiempos muy cortos y sobre temas
determinados (Larrondo & Grandi, s.f.).
No obstante, el paso del tiempo también ha demostrado que se han empleado a las tecnologías
de manera negativa, impactando en el disfrute del derecho a la libertad de expresión de los
usuarios. El desarrollo de los algoritmos les ha permitido ser capaces de moderar y mostrar
contenido personalizado al usuario, de forma que se influya inconscientemente en las
decisiones que toma. El caso más famoso de este tipo es el de la empresa británica Cambridge
Analytica, que empleó datos de millones de usuarios de Facebook para la creación de perfiles
psicológicos. Con ello, durante las elecciones de Estados Unidos de 2016, la empresa sabía
qué contenido debía ver el usuario y qué tema o tono de mensaje emplear para modificar la
forma de pensar de los votantes y guiarlos hacia un determinado comportamiento (Redacción
BBC, 2018).
XII. Neuroderechos
Los avances tecnológicos de la inteligencia artificial, el big data o el Internet de las cosas
también han influido en la comprensión del comportamiento humano. Han permitido medir,
registrar y manipular la actividad cerebral y han ayudado a examinar aspectos concernientes a
la identidad y percepción del mundo y del individuo. Derivado de esto, ha surgido toda una
corriente basada en derechos humanos que pretende proteger la integridad mental y el cerebro-
mente de las personas: los llamados Neuroderechos. A través de este tipo de derechos se busca
enfrentar y anticiparse a los posibles retos jurídicos y éticos que pudieran manifestarse por el
avance tecnológico (Cáceres, Diez & García, 2021; Borbón, Borbón, Laverde, 2020).
Doctrinalmente, los neuroderechos se han dividido en cuatro áreas: identidad, libertad y agencia
personal; privacidad y consentimiento; mejoramiento y equidad; e imparcialidad. Algunos
ejemplos de derechos que pertenecen a cada uno de estos rubros son los siguientes:
Derecho a la identidad personal. Hace referencia a la prohibición del uso de tecnologías para
alterar el sentido del yo, lo que se sabe y lo que no se conoce; se pretende mantener la
autonomía personal ante el riesgo de la pérdida de conciencia provocada por aportes
tecnológicos.
Derecho al libre albedrío. Alude a la necesidad de que las personas cuenten con el control total
de sus propias decisiones, sin que las tecnologías interfieran o la manipulen.
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Derecho a la privacidad mental. Implica que todos los datos relacionados con una persona o
con su cerebro (estos últimos conocidos como neurodatos) deben mantenerse privados, y que
únicamente la persona titular tenga capacidad para decidir qué hacer con ellos; esto supone
también que la venta, transferencia comercial y uso de estos mismos debe ser regulada.
Los neuroderechos son una forma clara en la que se manifiesta la relación entre dignidad
humana y desarrollo tecnológico. Son una categoría jurídica que tiene entre sus objetivos la
generación de barreras y mecanismos de protección ante la gran facilidad con la que las
personas ceden a los proveedores comerciales de servicios sus datos personales, sin
comprender de forma correcta la importancia de lo que se está entregando y las consecuencias
de su uso no regulado. Aunque en México aún no se cuenta con una legislación que contempla
los neuroderechos, los avances no tardarán mucho en llegar. En 2021 Chile se convirtió en el
primer Estado en buscar incluir los neuroderechos dentro de su constitución nacional, a fin de
elevar a rango constitucional la protección de la integridad mental ante las nuevas tecnologías
(Cáceres, Diez & García, 2021; Universidad Externado de Colombia, s.f.).
XIII. No discriminación
Los datos que se procesan mediante sistemas de big data e inteligencia artificial son, por lo
general, un reflejo de la situación social. Como tales, muestran los sesgos y desigualdades
presentes en un determinado momento y lugar. Debido a esto, en ciertas ocasiones se ha
observado como las tecnologías replican comportamientos discriminatorios, transformándose
en mecanismos con capacidad para replicar y ampliar las injusticias sociales (Azarkan, 2022).
Un caso bastante conocido fue el de la empresa Amazon, que durante un tiempo utilizó un
software basado en inteligencia artificial para llevar a cabo sus procesos de contratación. A
través de su programación, se pretendió que el mecanismo seleccionara los mejores perfiles
para el puesto, sin embargo, transcurridas algunas semanas la compañía se dio cuenta de que
la herramienta discriminaba a las mujeres candidatas para empleos técnicos o que estuvieran
relacionados con desarrollo de software. Esto sucedió así porque la inteligencia artificial había
sido entrenada con una gran cantidad de datos de solicitantes de empleo de los últimos diez
años, periodo en el que gran parte de los postulantes eran hombres (Rubio, 2018). Otro ejemplo
famoso fue el de la científica afroamericana Joy Buolamwini, quien descubrió que su cara no
era correctamente detectada por un sistema de reconocimiento facial. Al realizar una búsqueda
de la causa, se percató que eso sucedía porque la inteligencia artificial había sido entrenada
con los datos faciales de hombres blancos (Baeza Yates, 2021).
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Debido a estas situaciones, actualmente existen una gran cantidad de iniciativas dedicadas a
buscar la neutralidad de las tecnologías. Se ha propuesto la realización de una vigilancia
constante de los resultados que arrojan los sistemas de big data e inteligencia artificial, a fin de
estar atentos a los posibles sesgos discriminatorios que pudieran aparecer y estarse replicando.
Una vez realizada la identificación, deben eliminarse del diseño y desarrollo.
Aunque el caso de China puede parecer alejado para la realidad nacional, ya existen empresas
como Google o Amazon, que operan en todo el mundo, que se encuentran trabajando en la
integración de sus servicios mediante inteligencias artificiales, e incluso en Estados Unidos se
trabaja en el uso de sistemas de vigilancia operados por este tipo de tecnologías para mejorar
la distribución de departamentos de policía (Pérez, 2020). Este panorama contribuye a la
urgencia para la regulación de las tecnologías de información ante la superposición de los
derechos humanos, pues no es un fenómeno exclusivo de países con pocas o nulas normativas
en la materia, sino que es un hecho generalizado en los contextos de globalización y de excesiva
autoridad estatal.
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Si bien existen estos fenómenos en los contextos de la interconexión económica global, es
fundamental apuntar a que dichos procesos pueden generar graves desequilibrios a nivel social,
político y jurídico. Como se ha revisado en la historia, cada revolución industrial que trae consigo
un reemplazo tecnológico de la mano de obra, ha planteado olas de desempleo y rezago,
profundizando la desigualdad social (Aboal y Zunino, 2017 en Rubbi et al., 2020).
Ante dicha problemática, las legislaciones en materia laboral habrían de transformarse para
incluir garantías en la protección al empleo ante su subordinación como derecho fundamental y
derecho humano ( De la Madrid, 2017), es posible que se ordenen diversas disposiciones para
regular o fomentar la inclusión de tecnologías de la información y la robotización a cadenas
productivas de interés público o de importancia estratégica.
Los Estados deben tomar un rol de reguladores en la gobernanza y desarrollo de las tecnologías
de IA, big data e Internet de las cosas, retomando las recomendaciones internacionales que ya
se han hecho sobre el uso de estas mismas y complementándolas con las normas de derechos
humanos y disposiciones nacionales, con la finalidad de generar leyes nacionales integrativas,
así como mecanismos de transparencia, rendición de cuentas, sanciones y reparaciones de
daño.
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académicos también deben dedicarse al estudio de los efectos sociales, económicos y políticos
que implica el uso de las tecnologías y, a través de sus investigaciones, anticiparse a la aparición
de escenarios en los que se ponga en riesgo la garantía de los derechos humanos.
Un aspecto importante a mencionar es que las medidas que más avance han supuesto han sido
aquellas en materia de la restricción en el uso de las tecnologías de la información y del Internet
de las cosas para el uso de las fuerzas estatales, pues existen regulaciones en materia de
respeto a los derechos humanos que han facilitado la vinculación de los casos de abusos por
parte de los Estados y sanciones internacionales a los responsables, como el caso Pegasus
(BBC News Mundo, 2021).
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XVII. Conclusión
Es indiscutible que la tecnología transforma la vida cotidiana en todas sus dimensiones, siendo
un componente relevante para el desarrollo humano y la plenitud en el goce de la vida y para
garantizar la seguridad de los ciudadanos. Legislar para limitar el desarrollo tecnológico puede
ser catalogado como un acto regresivo y en contra de los supuestos que dan sentido a la vida
social del humano.
Ante esto, brinda una mayor sustancialidad el reconocer el funcionamiento de las tecnologías
para mejorar las formas en las que se interactúa con sus avances, y en ese sentido, legislar e
interpretar los marcos regulatorios teniendo en consideración los principios fundamentales que
dan sentido a los contratos sociales modernos.
Aún ante la adecuación de las regulaciones en materia de protección de datos, y del trabajo
como se verá más adelante, las vertiginosas formas mediante las cuales se modifican las vías
e instrumentos de las empresas y demás terceros cuyo insumo son los datos obligan a pensar
en planteamientos jurídicos de orden internacional vinculantes. Empero, es fundamental revisar
cuáles son las principales implicaciones de estas innovaciones tecnológicas en la protección y
garantía de los derechos humanos.
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XVIII. Bibliografía
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15. González, G., Prado, D., Marante, F., Ledesma, A., González, G., Prado, D., Marante,
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21
INTERCONEXIÓN:
NATURALEZA JURÍDICA DE CONVENIOS
Y RESOLUCIONES.
Más aún, hoy día existen diferentes servicios de mensajería instantánea tales como Whatsapp,
Telegram o Signal utilizados ampliamente por las personas físicas y jurídicas. Es evidente que
estos servicios no están interconectados, ni el usuario de un servicio de mensajería puede
comunicarse con un usuario de otro servicio de mensajería. ¿Debiera existir interconexión entre
estos servicios? ¿Por qué sí o por qué no? Si sí, ¿de qué manera debe ser la interconexión?
En el mundo digital existen unos cuantos ecosistemas controlados por grandes plataformas de
servicios, algunas de las cuales pueden incluso proporcionar servicios de manera gratuita. Y
uno de los activos esenciales son los datos de los usuarios que pueden ser aportados
voluntariamente, observados por las plataformas o resultado de inferencias (Crémer et al.,
2019). Reconociendo el valor de los datos en la era digital, existen apuestas al diseño de nuevas
técnicas para limitar el poder de los grandes conglomerados tecnológicos que controlan
ecosistemas como el permitir la interoperabilidad, la compartición o la portabilidad de datos.
2
Estos tribunales son juzgados de distrito y tribunales colegiados de circuito en materia administrativa especializados en
competencia, radiodifusión y telecomunicaciones con sede en la Ciudad de México y jurisdicción en toda la República
Mexicana.
23
La interconexión es la conexión física o virtual, lógica 3 y funcional entre redes de
telecomunicaciones que permite que el tráfico sea enrutado a través de dichas redes y/o entre
servicios de telecomunicaciones ofrecidos a través de ellas, con el objeto de que los usuarios
de una red se conecten y tengan un intercambio de tráfico con los usuarios de otra red; la
interconexión permite a los usuarios de una red usar los servicios de telecomunicaciones
ofrecidos por o a través la otra red de telecomunicaciones (Artículo 3 inciso III de la Ley Federal
de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR)).
En otras palabras, la interconexión es la unión de redes, ya sea por medios físicos (conexión de
cable) o medios virtuales (a través de software) que permite el flujo de información y
comunicación entre diferentes redes. Las redes de telecomunicaciones deben operar como un
sistema consolidado y único entre usuarios, para que sea fluido e ininterrumpido. La falta de
interconexión hace imposible a los usuarios de diferentes redes comunicarse unos con otros.
I. Interconexión históricamente
3
Esta característica lógica se refiere al conjunto de comandos (p. ej. comandos del software) necesarios para tener una
interconexión ininterrumpida.
24
condiciones técnicas, económicas y jurídicas de la interconexión de las redes telegráficas, llevó
a la creación de la Unión Telegráfica Internacional que es la antecesora de la actual Unión
Internacional de Telecomunicaciones (Alvarez, 2013) 4.
Es importante destacar que la circunstancia de que una empresa (Telmex) sea un monopolio
de ninguna manera elimina la necesidad de la interconexión, ni de su relevancia. Un monopolio
de telefonía debe contar con interconexiones entre sus distintas redes, la gran diferencia es que
las decisiones de interconexión, estándares y demás, se realizan internamente. De tal suerte
que aun cuando la interconexión de las redes de la empresa monopólica continúe siendo de
interés público, el grado de intervención gubernamental que exige lograr dicha interconexión es
mínimo. Esto debido a que el propio monopolio tiene un interés superlativo en que sus propias
4
Para más información sobre la Unión Internacional de Telecomunicaciones, ver Álvarez, 2013, pp. 114 - 119; Merchán y de
la Rosa, 2006.
5
Para más información ver Cárdenas, 1987; Álvarez, 2018, pp. 29 - 43; Merchán, 1987.
6
Esto fue tras la adquisición de Telefónica de Ojinaga, S.A. que era una concesionaria de servicios telefónicos independientes
de Telmex. (Cárdenas, 1987; Álvarez, 2018).
25
redes estén interconectadas de la manera más eficiente, lo más rápido posible y con la mayor
calidad.
Telmex pasó de ser un monopolio público a uno privado en 1990 cuando fue privatizada
(Álvarez, 2018). La propiedad privada sobre Telmex no cambió la situación de interconexión,
pues seguía siendo la única empresa que prestaba servicio telefónico en la República Mexicana
y aún no se abría el sector de telecomunicaciones a la competencia.
“Para garantizar la existencia de una sana competencia, la iniciativa de ley establece que
los operadores de redes públicas deberán permitir la interconexión a otros operadores en
7
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue suscrito por México el 17 de diciembre de 1992, ratificándose por el
Senado el 22 de noviembre de 1993, publicándose el decreto promulgatorio en el Diario Oficial de la Federación el 20 de
diciembre de 1993 y entró en vigor el 1 de enero de 1994. Gobierno de México (2021).
8
El acuerdo por el que se establece la Organización Mundial de Comercio y el Acuerdo General sobre el Comercio de
Servicios fueron suscritos por México el 15 de abril de 1994, ratificándose por el Senado el 13 de julio de 1994, publicándose
el decreto promulgatorio en el Diario Oficial de la Federación el 30 de diciembre de 1994 y entró en vigor el 1 de enero de
1995.
9
El Documento de Referencia formalmente es el Documento de Referencia del suplemento a la Lista de Compromisos
Específicos sobre telecomunicaciones por parte de México (GATS/SC/56/Supl. 2), los cuales forman parte de los documentos
suscritos por México en el seno de la OMC. Para más información, ver Álvarez, 2018, pp. 421-429.
26
condiciones equitativas y no discriminatorias. Para ello, la Secretaría elaborará los planes
técnicos fundamentales de numeración, conmutación, señalización, transmisión,
tarifación y sincronización, los cuales tendrán como objetivos permitir un amplio desarrollo
de nuevos concesionarios y proteger los intereses del usuario final.” (Poder Ejecutivo
Federal, 1995, 24 de abril)
Las telecomunicaciones se consideran una tecnología con propósitos generales al ser utilizadas
en todo tipo de actividades: económica, social, política y cultural. Para que las
telecomunicaciones funcionen debidamente es primordial la interconexión de las diferentes
redes de manera oportuna, adecuada y eficiente. La ausencia de interconexión entre las redes
tiene repercusiones graves como se detalla más adelante, mientras que una interconexión que
no es oportuna, adecuada ni eficiente genera un incremento en los costos de las
telecomunicaciones que afectará a casi todos los aspectos de la vida moderna. Incluso la
Suprema Corte de Justicia de la Nación ha reconocido que los servicios de interconexión son
servicios esenciales para el desarrollo del país, y que mejoran las condiciones de vida de la
población al tiempo que realzan el nivel de la vida de las familias (SCJN, 2011, Contradicción
de Tesis 268/2010).
La ausencia de interconexión:
(1) priva a los consumidores de tener la posibilidad de elegir entre una multitud de
proveedores y limita su opción a únicamente el operador histórico y a aquellos
proveedores que estén interconectados con él;
(3) hace que los usuarios de un concesionario se comuniquen sólo con los usuarios de
ese mismo concesionario, y no con usuarios de otros concesionarios 10 . Por
10
Las redes de celular de las diferentes compañías de celular en 2002 no se habían interconectado para intercambiar tráfico
de mensajes de texto (SMS), por lo que los usuarios de una empresa únicamente podían enviar y recibir mensajes de usuarios
de esa misma empresa.
27
consecuencia, la ausencia de interconexión obliga a los consumidores a adquirir
servicios de cada concesionario, por separado, para poder comunicarse con
consumidores de cada una de las otras redes;
(4) crea grandes ineficiencias en las telecomunicaciones e incrementa los costos de los
servicios.
Los operadores históricos carecen de incentivos para interconectar sus redes con las de las
nuevas empresas entrantes. Además, generalmente no están dispuestos a negociar los
términos y condiciones de la interconexión como iguales.
“El sector de las telecomunicaciones se caracteriza por la relación entre desiguales, toda
vez que existen operadores históricos y dominantes sin incentivos para dar la
interconexión o bien para otorgarla en términos discriminatorios, y por otra parte hay
empresas competidoras cuya vida depende de lograrla de manera oportuna con los
operadores históricos y dominantes.” (Álvarez, 2014a, 100)
“[Las] leyes y regulaciones diseñadas para introducir y promover la competencia han sido
catalizadoras cruciales para la expansión global del sector de las tecnologías de la
información y comunicaciones (TIC). En las primeras etapas de competencia, las
autoridades gubernamentales normalmente se enfrentan a cuestiones relacionadas con
licenciamiento, interconexión y acceso. Conforme la competencia se incrementa y los
mercados maduran, las autoridades gubernamentales deben monitorear esas cuestiones,
pero pueden también enfrentar cuestiones relacionadas con la consolidación e integración
horizontal y vertical, así como aspectos del consumidor relativas a clientes atados (lock-
in), transparencia y calidad del servicio.” (Unión Internacional de Telecomunicaciones,
2015, 23 [traducción de la autora]).11
11
“Over the last three decades, laws and regulations designed to introduce and promote competition have been a crucial
catalyst in the booming global information and communications technology (ICT) sector. At the early stages of competition,
government authorities are generally faced with issues related to licensing, interconnection, and access. As competition
increases and markets mature, government authorities must monitor these issues, but may also face concerns related to
28
Así, la interconexión de las redes de telecomunicaciones es de orden público e interés social,
al igual que las tarifas de interconexión y los términos y condiciones de la interconexión (artículo
125 de la LFTR). De conformidad con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
el Estado Mexicano debe garantizar la interconexión para los servicios de telecomunicaciones 12.
En México hablar de interconexión obliga a referir a los aspectos judiciales tanto en los inicios
de las disputas de interconexión entre operadores como las resoluciones judiciales que fueron
dándole la importancia que se merecía en el marco jurídico nacional. En esta sección
primeramente se hará referencia a las decisiones judiciales en torno a la interconexión que
fueron también cimiento para las disposiciones incorporadas en la reforma constitucional y legal
de telecomunicaciones que se abordará después, en esta misma sección.
A. Judicialización de la interconexión.
consolidation and horizontal and vertical integration, as well as consumer issues regarding lock-in, transparency, and quality
of service” (Unión Internacional de Telecomunicaciones, 2015, 23).
12
Artículo 6 letra B inciso II de la Constitución.
“Artículo 6. (…)
B. En materia de radiodifusión y telecomunicaciones:
(…)
II. Las telecomunicaciones son servicios públicos de interés general, por lo que el Estado garantizará que sean prestados en
condiciones de competencia, calidad, pluralidad, cobertura universal, interconexión, convergencia, continuidad, acceso libre
y sin injerencias arbitrarias.”
29
Aun cuando la interconexión es de la mayor relevancia y de evidente interés público, en muchos
juicios fueron otorgadas las suspensiones de las resoluciones de interconexión 13. Ello retrasó la
interconexión de redes de manera preocupante.
El primer criterio afirmaba que sí procedía conceder la suspensión en los juicios de amparo
contra resoluciones de la Cofetel, toda vez que consideraba que las tarifas de interconexión
constituían una controversia entre particulares y que la reducción de estas tarifas no implicaba
una disminución del costo a los consumidores finales. El segundo criterio negaba la procedencia
de la suspensión pues consideraba que eso quebrantaba el orden público y el interés social.
“El criterio que prevaleció derivado de esa contradicción de criterios resuelta por la SCJN fue
que no procede la suspensión de actos relacionados con interconexión y la SCJN aportó
razonamientos que vale la pena recordar:
Ahora bien, ante todo, resulta pertinente establecer que en los últimos tiempos,
las relaciones comerciales han estado sustentadas en una fórmula llamada
“liberalismo económico” que predica, en términos generales, evitar la intervención
del Estado en las relaciones de tipo empresarial. (…)
(…)
El gran avance que últimamente ha tenido este sector prioritario del país, se lleva
a cabo a través de los servicios de redes de comunicación que no es otra cosa
que una interconexión de aparatos y sistemas que permiten la emisión, recepción
o transmisión de señales de voz, de datos o de videos.
(…)
Asimismo, cabe apuntar que esta Suprema Corte ha sostenido que los servicios
de interconexión son considerados como básicos para el desarrollo del país y
coadyuvan a mejorar las condiciones de vida en sociedad (…)
13
La interconexión ordenada por la Cofetel en 2003 para que las redes de los operadores de celular Telcel y Iusacell
intercambiaran mensajes SMS fue suspendida por un juez de distrito. Sin embargo, desde la Cofetel logramos establecer una
suerte de mediación entre ambos operadores, quienes estuvieron dispuestos a realizar la interconexión de sus redes para
tráfico de SMS, independientemente de los litigios que tenían interpuestos.
14
Para conocer el detalle de las resoluciones de cada uno de estos tribunales, ver Álvarez, 2013, pp. 159 - 160.
30
(…)
(…)
(…)
31
Sin embargo, la sola existencia de la interconexión no satisface los objetivos de
interés público que se establecen en el sistema de interconexión de redes de
telecomunicación. La interconexión y las tarifas correspondientes son parte de
una misma área prioritaria del Estado y están intrínsecamente relacionadas en la
consecución de un mismo fin, el mejor servicio público al usuario en general.
La falta de acuerdo en las tarifas afecta la interconexión, pues aún cuando ésta
no se suspenda, sí se entorpecerá.
(…)
Las condiciones de interconexión, entre las que destacan las tarifas aplicables
como una condición más, siempre deben considerarse de interés social, pues
forman parte de todo un sistema legal dirigido, desde luego, no a la ganancia o
utilidad de los empresarios involucrados, sino al beneficio de los usuarios, ya que
se busca lograr no sólo la continuidad en la prestación del servicio, sino también
que éste se preste de forma eficiente, en un ambiente de sana competencia entre
los concesionarios, a fin de obtener para el público en general el mejor precio y
calidad. (…)
B. Reforma en telecomunicaciones.
15
Para más información sobre la reforma constitucional de telecomunicaciones, ver Álvarez, 2017, Álvarez, 2015 y Álvarez,
2014b.
La reforma constitucional puede consultarse en el Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de los
artículos 6º, 7º, 27, 28, 73, 78, 94 y 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de
telecomunicaciones, publicado en el Diario Oficial de la Federación del 11 de junio de 2013.
32
127 y 133 de la LFTR). Se instauró el sistema electrónico donde se registran las solicitudes de
interconexión entre concesionarios. Adicionalmente, el agente económico preponderante de
telecomunicaciones 16 debe publicar ofertas públicas de referencia y convenios marco de
interconexión que el IFT debe aprobar (artículo 267 fracción I de la LFTR).
Todos hablamos de interconexión como si fuera un término unívoco y que no admite varias
interpretaciones, cuando en realidad la interconexión puede analizarse desde muchas
disciplinas y además es asunto polémico por la complejidad técnica que puede conllevar 17 y por
las aristas económicas que tiene 18 . Lo técnico y económico acaparan la atención en
interconexión, así que rara vez se habla de la naturaleza jurídica de la interconexión 19, por lo
que en esta sección la identifico y justifico.
Difícilmente puede trazarse una analogía de la interconexión con otras figuras jurídicas, pues
tiene la virtud de conjugar aspectos de Derecho de las Telecomunicaciones, de Derecho
Administrativo y de Derecho Civil. Estas tres ramas del Derecho conviven y se interrelacionan.
A. Libertad regulada.
Regulada porque, en primer término, la interconexión es una obligación para todos los
concesionarios, siendo la negativa de interconectar una causa de revocación de la concesión
(artículos 129, 130 y 303 fracción IV de la LFTR). En segundo lugar, también es regulada porque
esa libertad está sujeta a que se observe la regulación específica de interconexión, entonces
no es una libertad plena, sino una que debe cumplir con requerimientos especiales y con el
interés público. La regulación de interconexión incluye, por ejemplo, los principios de
interconexión que deben regir (p. ej. prohibición de descuentos por volumen, términos no
discriminatorios, transparencia) (artículo 125 de la LFTR; Álvarez, 2018). Finalmente, la libertad
es regulada porque en caso de que los concesionarios no alcancen un acuerdo o bien, tengan
puntos en disputa, el órgano regulador (IFT) será quien resuelva en definitiva para lograr la
interconexión.
16
El agente económico preponderante de telecomunicaciones en México comprende a América Móvil, Radiomóvil Dipsa
(Telcel), Telmex y Telnor, así como a Grupo Carso y Grupo Financiero Inbursa. Para más información sobre la figura de la
preponderancia, ver Álvarez, 2018, pp. 218-223.
17
Los aspectos técnicos hacen posible el funcionamiento mismo de la interconexión, la interoperabilidad e involucran
sistemas, equipos, software, estándares, entre otros.
18
Los aspectos económicos buscan recuperar los costos de la interconexión sin que esta se convierta en un negocio por sí
mismo, toda vez que la tarifa de interconexión debe orientarse a costos.
19
En la literatura académica y de investigación consultada a lo largo de muchos lustros, no he encontrado análisis en México
sobre la naturaleza jurídica de los convenios y de las resoluciones de interconexión.
33
La libertad entraña el que los concesionarios negocien entre sí dichos términos y condiciones,
entrando al juego el Derecho Civil en cuanto a consentimiento de las partes pero con matices
importantes. Del Derecho Civil deriva que un acuerdo existe cuando hay consentimiento de las
partes y hay un objeto de acuerdo, pudiendo dicho consentimiento darse expresa o tácitamente
(artículos 1794 y 1803 del Código Civil Federal). Con el consentimiento se perfecciona el
acuerdo y, por tanto, obliga a las partes (artículos 1796 y 1832 del Código Civil Federal). Sin
embargo, la LFTR establece un periodo de negociación de 60 días naturales para suscribir un
convenio de interconexión, por lo que sería incompatible pretender aplicar en un sentido diverso
disposiciones del Código Civil. Esta es una muestra de que pretender que un convenio de
interconexión se rija lisa y llanamente con base en el Derecho Civil, sería no sólo ignorar lo que
establece la LFTR sino contravenir directamente ese plazo de negociación.
B. Desacuerdo.
¿Qué pasa si las partes no llegan a un acuerdo de interconexión? Lo primero será identificar si
el desacuerdo es total o si es parcial. Si el desacuerdo es total, el regulador resolverá
íntegramente lo que será el convenio de interconexión. En este supuesto no habría necesidad
de recurrir al Derecho Civil, pues el regulador estaría decidiendo la interconexión con base en
sus facultades, en el Derecho de las Telecomunicaciones y el Derecho Administrativo.
Si es parcial el desacuerdo, entonces los concesionarios deberán señalar cuáles son los puntos
que, a pesar de haber negociado, continúan sin acuerdo, para que el regulador resuelva sobre
esas disputas. Aquí es donde se interrelacionará el Derecho Civil respecto a lo acordado entre
las partes (consentimiento de los concesionarios en torno a ciertos aspectos de la interconexión)
y el Derecho Administrativo y de Telecomunicaciones para lo que sigue sin convenirse por los
concesionarios.
Es importante destacar que si el IFT advirtiera que algún término o condición de los acuerdos
alcanzados por los concesionarios infringiera la regulación de interconexión, el IFT tiene facultad
para modificar dicho término/condición a pesar de que existiera consentimiento de los
concesionarios pues la interconexión es de interés público que debe prevalecer sobre los
intereses particulares. Esta circunstancia es de enorme relevancia y muestra una peculiaridad
sui generis de los convenios y resoluciones de interconexión, toda vez que si existe
consentimiento con base en el Derecho Civil se asumiría que el IFT no podría cambiar los
acordados por las partes. Sin embargo, el IFT sí lo puede hacer si contraviene la regulación de
interconexión con base en el Derecho de las Telecomunicaciones.
34
C. Resolución de interconexión.
¿Cuál es la naturaleza jurídica de una resolución de interconexión por parte del IFT? Las
resoluciones del regulador en telecomunicaciones al resolver las controversias sobre
interconexión son actos administrativos, los cuales se consideran válidos y deben ser
ejecutados (SCJN, 2011).
Un acto administrativo es un acto jurídico. Este es “la manifestación exterior de la voluntad que
se hace con el fin de crear, transmitir, modificar o extinguir una obligación o un derecho, y que
produce el efecto deseado por su autor, porque el derecho sanciona esa voluntad” (Gutiérrez y
González, 2015, 119).
Así que un acto administrativo es aquel que emana de una entidad pública que expresa su
voluntad para generar efectos legales que pueden ser crear, modificar o extinguir situaciones
legales, constatar hechos o juicios (Roldán Xopa, 2008; Nava y Quiroz, 2011; Gutiérrez y
González, 2015, Cornejo, 2011; Martínez Alfaro, 2015). En otras palabras, un acto
administrativo es una fuente de derechos y obligaciones. Una resolución del IFT sobre un
desacuerdo de interconexión –como un acto administrativo– es una fuente de derechos y
obligaciones, es el acto en el cual se plasma la voluntad del IFT como entidad pública.
Como acto administrativo 20 , una resolución sobre interconexión debe cumplir con ciertos
principios legales, entre los cuales se incluyen 21 : (1) el que tenga una base legal
(fundamentación), (2) que esté debidamente justificada conforme a las circunstancias
específicas del caso (motivación) 22, (3) que persiga un objetivo de interés público23 como lo es
la interconexión (artículo 125 de la LFTR; SCJN, 2011), entre otros.
20
Morelli y Roca (2020) respecto de la naturaleza jurídica de la resolución de los desacuerdos de interconexión (mandatos
de interconexión del regulador peruano, OSIPTEL), afirman que son actos administrativos en tanto proceden de una entidad
de la administración pública, emitida dentro del ámbito del Derecho Público que produce efectos jurídicos sobre derechos y
obligaciones de los administrados, respecto de situaciones concretas.
21
La Ley Federal de Procedimiento Administrativo se aplica para complementar disposiciones que no están suficientemente
tratadas en la LFTR. Esta supletoriedad se establece en el artículo 6 inciso IV de la LFTR.
22
Artículo 16 de la Constitución, y artículo 3 fracción V de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo.
23
Artículo 3 fracción III de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo.
“Artículo 3. Son elementos y requisitos del acto administrativo: (…)
III. Cumplir con la finalidad de interés público regulado por las normas en que se concreta, sin que puedan perseguirse otros
fines distintos; (…)”.
35
D. Validez y exigibilidad de la resolución.
Debido a que por disposición expresa en la Constitución los actos del IFT sólo pueden
impugnarse vía amparo indirecto y a que no pueden suspenderse (artículo 28 párrafo veinte
inciso VII), la resolución de interconexión del IFT es válida y exigible, a menos que una sentencia
ejecutoriada en un juicio de amparo indirecto por parte de los tribunales especializados
determine modificarla o revocarla.
E. Convenio interconexión.
Los convenios de interconexión son convenios atípicos y de una naturaleza sui generis que
pueden constituirse (1) mediante el acuerdo de voluntades de los concesionarios solamente, (2)
cuando existe una oferta pública de interconexión y/o convenio marco de interconexión, al
adherirse y aceptar un concesionario dicha oferta o convenio, (3) por medio de la integración de
los términos y condiciones acordados entre los concesionarios y aquellos resueltos por el
regulador de telecomunicaciones, o (4) únicamente por la resolución del regulador (p. ej. cuando
haya existido una negativa de un concesionario de negociar) 25.
24
Artículo 9 párrafo primero de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo.
“Artículo 9.- El acto administrativo válido será eficaz y exigible a partir de que surta efectos la notificación legalmente
efectuada. (…)”.
25
Si un concesionario rechaza una solicitud de negociación, entonces el IFT decidirá las formas así como los términos y
condiciones para la interconexión. Se considera que un concesionario ha rechazado la negociación cuando han pasado 30
días hábiles sin que haya acción alguna por parte del concesionario, después de que se le haya solicitado celebrar la
negociación, o cuando el concesionario exprese su rechazo sin justificación alguna ante el IFT. Artículos 129 y 130 de la
LFTR.
36
fuente de prácticas anticompetitivas. Es de destacarse: la prohibición de otorgar descuentos por
volumen que tiene justificación en que las tarifas deben estar orientadas a costos y evitar que
la interconexión se convierta en fuente de ingresos; el deber de permitirse que la interconexión
se realice en cualquier punto técnicamente factible para evitar que se incurran en costos
innecesarios que únicamente encarecen la interconexión; el que las solicitudes de interconexión
sean atendidas con base en el criterio de primera entrada, primera salida; tiempo máximo para
dar los enlaces de interconexión al otro concesionario (artículo 132 de la LFTR; Álvarez, 2018).
37
V. Conclusión
Sobre la retransmisión de contenidos también conocida como must carry, must offer, ver Álvarez Brasil, 2020, “Rethinking
26
Must - Carry and Must - Offer and Retransmission Consent Regulation in the Digital Era”.
38
El camino de la interconexión y de su regulación en telecomunicaciones no ha sido un camino
fácil, ni terso. Quizá por esa circunstancia los aprendizajes en telecomunicaciones pueden servir
para muchos sectores como aquellos de economía de redes (p. ej. ferroviario, eléctrico, de gas)
y de servicios que pueden requerir interconexión como los de la era digital.
39
VII. Bibliografía
40
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disposiciones de los artículos 6o., 7o., 27, 28, 73, 78, 94 y 105 de la Constitución
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41
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Digital Economy. Ginebra.
42
BRECHA DIGITAL
DE GÉNERO EN MÉXICO.
Muestra de ello es, la desigualdad de género en el trabajo y que con la pandemia de COVID-19
se intensifico dado la brecha persistente en el acceso digital alejando a las mujeres de
oportunidades como el trabajo independiente a través de canales en línea, trabajo remoto,
44
además de posibles estímulos dirigidos a individuos o pequeñas empresas. De igual suerte, a
medida que la automatización transforma la naturaleza del trabajo, entre 40 y 160 millones de
mujeres (del siete al 24% de las empleadas actualmente) podrían necesitar una transición entre
ocupaciones para 2030. Si bien, es probable que la automatización del trabajo desplace a
hombres y mujeres más o menos por igual durante la próxima década, claramente las mujeres
necesitarán hacer transiciones mucho más significativas y se enfrentarán a mayores dificultades
que los hombres debido a las barreras por motivos de género que persisten en la sociedad
(McKinsey Global Institute, 2019).
Primero es necesario identificar el problema desde una perspectiva de género, existen diversos
tipos de problemas, los generales que afectan a la población dado que tienen un impacto
diferenciado en mujeres y en hombres, los problemas específicos que se presentan como
desigualdades entre las mujeres y hombres y aquellos en que el problema perjudica
exclusivamente a las mujeres, entre otros.
Desde el punto de vista de este artículo, las brechas de género al referirse a cualquier disparidad
entre la condición o posición de los hombres y las mujeres y la sociedad (ONU Mujeres, 2016),
son un problema específico y estas se presentan en diversos ámbitos como el digital.
Así la brecha digital de género, es un problema específico, dado que no es suficiente con que
una localidad cuente con cobertura a internet, porque el acceso no será igual entre hombres y
mujeres, ya que conforme a la Asociación Global del Ecosistema Móvil [GSMA] (2019) las
mujeres tienen un siete por ciento menos de probabilidades que los hombres de poseer un
teléfono móvil y un 15% menos de probabilidades de utilizar internet móvil, de ahí una de las
desigualdades que se presentan entre hombres y mujeres en la brecha que nos ocupa.
Esta brecha significativa de género es de gran impacto, dada la ubicuidad que las tecnologías
de la información y comunicación, en particular internet, tienen actualmente en nuestras vidas,
siendo el “principal factor de aceleración del desarrollo y el crecimiento socioeconómico y
sostenible” (Rev. DUBAÍ, 2018). No obstante, a pesar, de este gran potencial, también se genera
“la desigualdad digital”, que es tanto una consecuencia como una causa de las desigualdades
más extensas” (World Wide Web Foundation [WWWF], 2020), como las desigualdades entre
hombres y mujeres.
45
de género ha mejorado de 0,89 en 2018 a 0,92 en 2020 y esta se ha logrado en países
desarrollados y casi se logra en las Américas con un 79% para los hombres y un 78% para las
mujeres, no así en África (24% frente al 35%) y los Estados Árabes (56% frente al 68%).
De los datos expuestos, se observa que, la desigualdad entre hombres y mujeres primero en la
región de las Américas es mínima y que incluso en México para el año 2019 las mujeres eran
mayormente usuarias que los hombres, situación que se modificó para 2020 pero al igual que
en la región, continúa siendo menor, por lo que podríamos afirmar que la brecha digital de
género se estaría cerrando y claramente se han registrado avances importantes, no obstante el
artículo que nos ocupa busca evidenciar una posible realidad distinta para las mujeres de
comunidades rurales en nuestro país.
Y es que debemos tomar en cuenta que el orden social de género afecta no solo a las mujeres
sino a todos aquellos que estén sujetos al dominio masculino y que tengan que cumplir con las
expectativas impuestas y la heteronormatividad, así como de un sistema sexo-genérico,
entendido como el “conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad
biológica en productos de la actividad humana, y en el cual se satisfacen esas necesidades
humanas transformadas”. (Rubin, 1986). Así, esta construcción afectará también a los niños y
a las personas que pertenecen a la comunidad LGBTTTIQ+.
No obstante, para efectos de este artículo, cuando se haga referencia a “brecha digital de
género” se deberá entender como una afectación únicamente a niñas y mujeres.
46
III. Brecha digital de género en México en zonas rurales.
Pese a que los datos cuantitativos expuestos por las ENDUTIH, pudieran reflejar que las
mujeres en México en cuanto al acceso a internet no reflejan una situación de desigualdad, se
deja de observar que en el país el 78.3% de la población urbana es usuaria de internet y en la
zona rural un 50.4%, es decir, la brecha de acceso en zonas rurales es manifiesta y
particularmente en esas zonas no podemos saber cuántas son mujeres y hombres y
seguramente en las poblaciones rurales, no necesariamente las mujeres que en algún momento
pudieran tener acceso a internet tendrán la ventaja que se expuso en la ENDUTIH 2019,
inclusive pudiera existir una diferencia notable que beneficie a los hombres, como consecuencia
de las “barreras de acceso, la asequibilidad, la educación, la falta de habilidades digitales o los
prejuicios de género y las normas socioculturales que conducen a la exclusión digital basada
en el género” (OCDE, 2018) además de la variable de pobreza que conforme las estimaciones
de CONEVAL, para 2018 un 42.4% de las mujeres en México se encontraba en esa situación
(Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social [CONEVAL], 2020).
De modo que, el primer gran problema en México respecto la brecha digital de género es que,
si bien la ENDUTIH, desglosa algunos datos por género, estos son agregados y conforme la
WWWF (2015), “la recopilación de datos agregados oculta las diferencias de género, lo que
implica que las realidades que viven las mujeres permanecen sin registrar y son pasadas por
alto, no solo en las estadísticas sino también en la política” y más aún las diferencias notables
de aquellas mujeres que viven en zonas rurales, lo que no es trivial porque pareciera que México
ya superó o se encuentra a nada de disminuir la brecha digital de género y eso, desde la visión
de este artículo, es alejado de la realidad para las mujeres en zonas rurales en nuestro país.
A continuación, se hará un análisis de la situación de las mujeres en una población rural que ya
cuenta con acceso a internet, ya que como se expuso el acceso al servicio es solo uno de los
componentes que deben considerarse de la brecha digital, los problemas económicos, la
velocidad, los conocimientos, los beneficios, así como las pautas de uso son otros competentes
relevantes.
47
Tlaxcala ocupa el lugar 8 de nivel de pobreza respecto a las demás entidades federativas por
su porcentaje de mujeres en pobreza, que equivale a aproximadamente 335 500 mujeres en
esta situación. (CONEVAL, 2020).
El municipio presenta las características siguientes: solo el 53.5% tiene internet, sin embargo,
no existen datos desglosados por sexo y género, por tanto, no es posible conocer la brecha
digital de acceso existente en esta localidad rural y afirmar que no existe una brecha digital de
género o que esta es mínima, ya que como se asevera en el Informe Promoción, Protección y
Disfrute de los Derechos Humanos en Internet: medios de cerrar la brecha digital entre los
géneros desde una perspectiva de derechos humanos (Naciones Unidas, 2017), las mujeres
tienen muchas menos probabilidades de usar internet que los hombres del mismo grupo de
edad y de niveles de instrucción e ingresos similares y una vez en línea, las mujeres tienen entre
el 30% y el 50% menos de probabilidades que los hombres de utilizar internet para el
empoderamiento económico y político.
Acceso, la asequibilidad juega un rol clave por los recursos limitados con los que cuentan las
mujeres, así como la dependencia económica que las condena incluso a ciclos de violencia.
Antes de examinar al municipio de Muñoz, se encuentra conveniente señalar que, según el
estudio de Alliance for Affordable Internet (2015) “1GB de datos móviles en México equivale al
2.03% del ingreso promedio, sin embargo, el acceso a internet alcanza el 13.6% del gasto
mensual total a diferencia del 0.6% para los de mayor ingreso”, si bien el dato no es actualizado
se cita para evidenciar la brecha que pudiera existir entre las personas de distintos ingresos, lo
cual es considerable y precisamente por ser significativo no pudiera representar una prioridad
de gasto, menos aún en las mujeres.
En particular para el municipio de Muñoz, el 53.6% de la población inactiva, son personas que
se dedican a los quehaceres del hogar, no se hace una distinción por sexo y género, pero se
podría percibir que la mayoría podrían ser mujeres, que no reciben remuneración alguna por un
trabajo marcado por barreras socioculturales como roles y estereotipos de género, limitaciones
de tiempo y de movilidad, que ocasiona desigualdad de acceso y por tanto, una desventaja en
la toma de decisiones y de control de recursos. Así, una mujer que se dedica a los quehaceres
del hogar dependerá económicamente para realizar en su caso, una recarga por un monto
específico y tendrá una nula posibilidad de acceder a un esquema pospago.
1
Todos los datos de este apartado para el municipio de Muñoz de Domingo Arenas se obtuvieron del documento “Panorama
sociodemográfico de Tlaxcala” (2020; 60)
48
Esta es solo una de las barreras a las que se enfrentan las mujeres para poder acceder al
servicio de internet, a las que se sumarán otras como el costo de los datos, el costo de los
dispositivos, o por no contar con dispositivos apropiados o suficientes datos y conexión rápida.
Respecto al costo de los datos, el ingreso promedio trimestral de Tlaxcala es de 10 646 pesos
y de los hombres de 16 239 diferencia notable que podrá incidir en la asignación de gasto para
costear el servicio, de modo que, lograr la asequibilidad de este debe ser una de las prioridades
de política pública para disminuir la brecha digital de género (Encuesta Nacional de Ingresos y
Gastos de los Hogares [ENIGH] 2020).
En cuanto a los dispositivos, conforme una encuesta de la Global System for Mobile
Communications Association (GSMA, 2015), los móviles empoderan a las mujeres, por ejemplo,
al menos, el 68% de las encuestadas indicaron que se sentían más seguras (o que se sentirían
más seguras) con un teléfono móvil y el 58% de ellas, refirió que se sentían más autónomas e
independientes. De igual forma, la GSMA de acuerdo con el informe sobre la brecha de género
móvil 2021 de la GSMA, “la brecha de género en la propiedad de dispositivos persiste y está
resultando difícil de cerrar”. Asimismo, se refiere que “el costo de un teléfono siempre ha sido
la mayor barrera a la propiedad tanto para hombres como para mujeres. En los últimos años,
sin embargo, se destaca en el informe del año pasado, el crecimiento de los teléfonos
inteligentes con funciones ha proporcionado una alternativa de menor costo. Aun así, las
mujeres tienen mayores probabilidades que los hombres de poseer un teléfono más básico.”
Hay que mencionar, además el potencial riesgo que significa para las niñas obtener un teléfono,
ya que algunas de ellas los pueden recibir de niños y hombres con los que incluso puedan
comenzar una relación. Los teléfonos dan un canal no controlado de acceso a las niñas para
obligarlas a reunirse y usarlas para tener relaciones sexuales, lo que podría llevarlas al
embarazo o a explotación sexual. (Vodafone Foundation, 2018).
Las barreras expuestas, pueden ser solo una de las causas para que las mujeres y niñas del
municipio de Muñoz, no puedan acceder a internet. De modo que, romper la brecha de género
empoderará a niñas y mujeres, al permitir que a través de internet ellas puedan ejercer derechos
fundamentales de las que han sido privadas por los hombres (derecho al desarrollo, la
participación política a una vida libre de violencia, educación, entre otros), como consecuencia
de la falta de información y de una herramienta accesible para ejercerlos, que puede inclusive
facilitar que las niñas y mujeres denuncien abusos.
Utilización, las habilidades digitales juegan un papel crucial para empoderar a las niñas y
mujeres, ya que un mejor uso de internet incide en su educación y desarrollo de competencias
digitales, que son relevantes para la transformación digital. Pero no solo eso, también de vital
importancia para los riesgos que trae consigo internet como la violencia digital, ciberacoso,
pornografía no consentida, protección de datos e inclusive trata de personas.
49
Particularmente en el municipio de Muñoz la mitad de la población tiene 28 años, existen 92
hombres por cada 100 mujeres, ello, además de evidenciar que hay más mujeres, también
indica que estas son jóvenes, sin embargo, la asistencia escolar disminuye drásticamente en
un 43% en edades de 15 a 24 años, contrario a una asistencia del 90.7% entre los 12 a 14 años,
los datos no están por sexo y género, lo cual resulta por demás necesario, para conocer el
impacto diferenciado por sexo del problema, esto es, ¿cuántas niñas son las que están
abandonando la escuela y las causas?
En su caso, conocer si cuentan con algún tipo de aprendizaje digital proporcionado en sus
escuelas, que en un escenario ideal, tendría que ser a través del sistema educativo, es como
las niños y niños tendrían que ser preparados para un futuro sujeto a una economía digital en
evolución constante.
De no ser en las escuelas, dependerá del nivel de acceso que tengan las niñas a un dispositivo
que podrán desarrollar alfabetización digital, un acceso irregular ya sea porque tienen que pedir
el celular prestado, cuentan con uno en secreto o por no ser el mejor, impide que las niñas
aprendan progresivamente (Vodafone Foundation, 2018). Además, si en su caso no cuentan
con alguien que pueda enseñarles a explorar sus usos y mostrarle nuevas funciones, será
complejo que puedan desarrollar nuevas habilidades, lo mismo para las jóvenes o mujeres.
En el municipio de Muñoz, solo el 18.7% tiene disponibilidad de una computadora, sobra decir
que desconocemos cuántas son niñas y mujeres las que tienen acceso a estas. Pero es
importante que nos cuestionemos, ¿quién tiene prioridad de ocupación en caso de que en el
hogar habite niños y niñas, ¿podrían darle prioridad al niño por su sexo?, esto atendiendo a que
las niñas o en su caso las mujeres deben atender sus roles domésticos y de cuidado o porque
en algún momento ejercerán su rol reproductivo, por lo que no necesitan aprender el uso de un
dispositivo y menos aún de continuar con sus estudios.
Necesitamos provocar cambios en el sistema educativo, para que las niñas adquieran
aprendizaje y competencias digitales, así como soluciones para que las mujeres puedan
adquirirlas, todo esto en igualdad de condiciones con los niños y hombres.
Por ende, romper la brecha de utilización entre hombres y mujeres y promover las habilidades
digitales en ellas, generará que muchas puedan continuar sus estudios en línea, adquieran
habilidades digitales para afrontar un futuro más desigual, estén informadas de sus derechos y
exijan reivindicarlos, como consecuencia, tengan mayor participación y representación en la
vida política y cultural, además que puedan navegar seguras en internet y salvaguardar su
privacidad.
No son menores los beneficios, unas niñas y mujeres con acceso a la información adecuada y
el uso útil de internet podrán romper muchas desigualdades históricas entre hombres y mujeres
de México.
50
Capacidad de influir en esas tecnologías, contribuir a ellas y recibir sus beneficios,
conforme la UIT, “más del 90% de los puestos de trabajo en todo el mundo ya tienen algún
componente digital y pronto muchos requerirán habilidades digitales sofisticadas”, las industrias
TIC son de rápido crecimiento y tiene los salarios significativamente más altos (Digitally
Empowered Generation Equality, 2020).
Para la Unesco (2019),en su estudio Descifrar el código: la educación de las niñas y las mujeres
en ciencias tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). “Los campos de TIC no solo
constituyen un camino profesional alternativo a STEM, sino que también están siendo usadas
cada vez más como una herramienta de trabajo en la educación y las carreras científico-
matemáticas. Se estima que para 2020 el98% de los trabajos STEM requerirán destrezas en el
área de las tecnologías de la información y la comunicación y habrán alrededor de un millón de
puestos vacantes en computación debido a la falta de personal capacitado. Las mujeres están
significativamente subrepresentadas en el área de las TIC representando solo el 3% de los
graduados en carreras de este tipo a nivel mundial. En Europa, solo 29 de cada mil mujeres
graduadas tienen un título en Computación en 2015 y solo cuatro continuaron con estudios
superiores en el área.”
En México, aún estamos muy lejos de lograr la igualdad en profesionistas en TIC ya que, de
cada 100 profesionistas, 72 son hombres y 28 mujeres (Encuesta Nacional de Ocupación y
Empleo (ENOE), 2020), siendo muy relevante conocer cuántas de estas mujeres pertenecen a
comunidades rurales.
En el estado de Tlaxcala el rol productivo de las mujeres es que un 47.90% se desempeña como
comerciante y trabajadoras en servicios diversos y solo el 28.38% como funcionarias,
profesionistas, técnicas o en actividades administrativas, teniendo un muy bajo nivel de
participación política, esto además evidencia una desigualdad notable en el acceso a la
educación superior.
De ser el caso que puedan tener acceso a una carrera relacionada con tecnologías de la
información y la comunicación ¿por qué no las estudian? ¿Por sesgos de autoselección, por
sesgos y estereotipos de género?
51
Un dato que es relevante y que podría asemejar a la condiciones en las que viven las niñas en
México, es el que menciona la (Unesco):“La desventaja de las niñas en las materias
relacionadas con STEM en la África subsahariana no puede disociarse del amplio rango de
obstáculos socioeconómicos y culturales que estas enfrentan en la educación en general en
esta región, tales como la pobreza, el matrimonio en la adolescencia, el abuso sexual a nivel
escolar o las normas sociales que le otorgan mayor valor a la educación de los varones”.
Además, el propio estudio concluye que los padres con mayor estatus socioeconómico y mayor
nivel educacional tienden a tener una actitud más positiva hacia la educación STEM para niñas
que aquellos padres con menor nivel socioeconómico y educacional, que son inmigrantes, de
origen étnico minoritario o padres solteros. Inclusive aún y cuando alumnas pudiera disfrutar el
estudio por asignaturas STEM es menos probable que continúen con su estudio, contrario a
estudiantes con mayores ventajas socioeconómicas.
Otro factor de suma importancia consiste en que, “la mayoría de los creadores de tecnología
son hombres, el diseño de tecnología, productos y servicios podría estar centrado en los
hombres. Las empresas podrían carecer de perspectivas importantes para elaborar políticas,
productos y servicios que lleguen y beneficien a más personas (WWWF, 2020).
Por ende, no es menor que a las mujeres se les excluya del desarrollo tecnológico que en un
futuro muy cercano sustentará servicios indispensables como el acceso a los alimentos, el agua,
la vivienda, la salud, la energía, el transporte, así como al trabajo. Además, de que a través de
las tecnologías digitales ya se promueven, defienden y ejercitan diversos derechos humanos.
Todo ello, sin duda tiene un potencial enorme de traer consigo enormes beneficios, pero también
podrá reforzar y magnificar la brecha digital de género, agudizándose en niñas y mujeres en
condición de pobreza, ya que no podrán reflejarse sus necesidades e intereses en las
tecnologías, es más, posiblemente sean mayormente invisibilizadas.
Es por esto, que es tan relevante romper esta brecha entre hombres y mujeres, para que ellas
reflejen sus perspectivas y necesidades en el desarrollo e implementación de la tecnología y los
servicios que deriven de esta, así como la protección efectiva de sus derechos. De lo contrario,
el diseño de tecnología, productos y servicios continuará únicamente desde la perspectiva
masculina y ese androcentrismo que tanto nos ha permeado como mujeres se incrementará
más en el uso de las tecnologías.
52
IV. Desde el punto de vista de la “Interseccionalidad del género”
Alda Facío sostiene que “Así como hemos luchado porque el hombre / varón no represente a la
humanidad toda, no podemos permitir que un determinado tipo de mujer represente a todas las
mujeres”, y precisamente es lo que se buscó exponer en el presente artículo.
No basta, con que exista un desglose por sexo de los datos, ello no necesariamente refleja la
realidad de todas las niñas y mujeres, conforme la ENDUTHI 2019 se podía afirmar que las
mujeres tenían una ligera ventaja sobre los hombres sobre el uso de internet y de acuerdo con
los resultados de la ENDUTHI 2020 podría celebrarse que la brecha de acceso se encuentra a
nada de cerrarse en nuestro país (72.7% los hombres y 71.3 % mujeres).
Pero ello no refleja a qué mujer nos referimos, es decir en una localidad con altos índices de
pobreza o una población indígena con acceso al servicio de internet, ¿están mayormente
conectadas las mujeres o la diferencia con los hombres es mínima? ¿La calidad del servicio con
el que cuenta una mujer que vive en una zona de altos recursos, es la misma que la que tendría
una mujer de una comunidad indígena conectada? Estamos seguros de que, ¿las mujeres que
viven pobreza no experimentan una internet de segunda clase? Y en aquellas zonas rurales sin
acceso a internet, ¿cuántas son mujeres y hombres?
Estas preguntas resultan más que relevantes ya que se cita nuevamente a Alda Facio “No
somos iguales entre nosotras. Unas tenemos
más o menos poder que otras por pertenecer a clases, razas, etnias, edades, orientaciones
sexuales, credos, habilidades, etc. más o menos privilegiadas. Por ello no podemos
conformarnos con un análisis de género que nada más se pregunte sobre la pretendida
neutralidad en términos de sexo de una ley o un principio, o que se pregunte dónde está la
mujer, cómo le afecta a la mujer, etc.”
53
interseccionalidad para cerrar la brecha digital de género. Ya que, si continuamos así,
seguiremos ignorando esta desigualdad de género oculta en México para las niñas y mujeres
de poblaciones rurales y en condición de pobreza, como se buscó evidenciar en el presente
artículo.
No podemos únicamente celebrar que las mujeres están conectadas, debemos de ser
conscientes de las desigualdades no solo entre hombres y mujeres, sino también entre mujeres,
ya que como se explicó la brecha digital de género no se cierra únicamente con el acceso al
servicio, es necesario considerar también que el servicio sea de calidad y no solo asequible
como servicio, sino también en los dispositivos, cuya utilización deberá ser efectiva como
consecuencia de una adecuada alfabetización digital y que cualquier mujer sin importar su
condición de desigualdad frente a otra, tenga la capacidad de influir en las tecnologías, contribuir
a ellas y recibir sus beneficios.
Ello tendrá el potencial de ampliar las posibilidades de cambio en la condición y posición de las
mujeres y se contribuirá a la transformación de las relaciones de género en nuestro país.
En definitiva, es urgente modificar la visión que se tiene en cuanto a la brecha digital de género
en nuestro país, además México es uno de los pocos países en el mundo que contempla que
el acceso a las TIC así como a la banda ancha e internet son derechos fundamentales (artículo
6º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos [CPEUM], 2019), inclusive se
hace mención expresa a que el estado debe garantizar dichos derechos.
Además, en el marco internacional dichos derechos aún no los vamos a encontrar en un tratado
internacional como varios derechos que se ejercen hoy en día a través de internet como la
libertad de expresión consagrado en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos (UDHR), no obstante, existen diversos documentos internacionales que resaltan su
importancia, como la resolución “Promoción, protección y disfrute de los derechos humanos en
Internet, del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (2018), del cual México es
parte, en donde se exhorta “a todos los Estados a cerrar las brechas digitales, especialmente la
existente entre los géneros, y a aumentar el uso de la tecnología de la información y las
comunicaciones, para promover el pleno disfrute de los derechos humanos para todos”,
asimismo se “afirma que los mismos derechos que tienen fuera de línea las personas también
deben protegerse en línea”.
54
La brecha digital de género es un tema que implica un esfuerzo transversal y
multidisciplinario, en donde se articulen las acciones de los órdenes de gobierno y de
las instituciones públicas y privadas, para cerrar la brecha digital.
Particularmente, para abordar temas de género, existe un proceso que debe emplear
una metodología estratégica denominada “Transversalidad de la igualdad de género”,
definido por el Consejo Económico y Social (ECOSOC, 1997) como: “El proceso de
evaluación de las consecuencias para las mujeres y los hombres de cualquier actividad
planificada, inclusive las leyes, políticas o programas, en todos los sectores y a todos
los niveles. Es una estrategia destinada a hacer que las preocupaciones y experiencias
de las mujeres, así como de los hombres, sean un elemento integrante de la
elaboración, la aplicación, la supervisión y la evaluación de las políticas y los programas
en todas las esferas políticas, económicas y sociales, a fin de que las mujeres y los
hombres se beneficien por igual y se impida que se perpetúe la desigualdad. El objetivo
final es lograr la igualdad [sustantiva] entre los géneros”.
México particularmente propone una ruta enfocada en cuatro temáticas: los marcos
normativos, los programas para la igualdad de mujeres, los presupuestos y las cuentas
públicas y cuenta con la “Plataforma México Rumbo a la Igualdad. Transversalizar el
género” 2 como herramienta de apoyo para mostrar el avance de las entidades
federativas, en la ruta hacia la transversalización de género, pero llama la atención que
en el apartado de “Avances en el Programa para la Igualdad entre Hombres y Mujeres”,
podemos ver que los estados fronterizos de Sonora, Chihuahua o en Oaxaca y Chiapas
refieren que los programas estatales para la igualdad entre hombres y mujeres son
calificados como “avances adecuados”(13-18) cuando un “avance lento” es de (0-6)
dado que están armonizados con los instrumentos nacionales y estatales en la materia
y cumplen con los criterios y estándares nacionales e internacionales básicos. Pero es
algo, que me deja más preocupada que tranquila, dado que es evidente que en los
estados referidos aún hay mucho por hacer y dejan mucho que desear en acciones de
igualdad de género.
2
http://rumboalaigualdad.inmujeres.gob.mx/temas/programas-para-la-igualdad-entre-mujeres-y-hombres consultada en julio
de 2021.
55
desde un sistema internacional, sin embargo, su traducción a las realidades
contextuales nacionales lo hacen más difícil.
Que los tres órdenes de gobierno diseñen políticas públicas con perspectiva de género
de la mano no solo de expertas y expertos en temas relacionados con TIC, sino también
en género y políticas públicas. Ya que, hay políticas públicas que desde la identificación
del problema son imprecisas lo que evidentemente impactará en la formulación,
implementación y evaluación, sin olvidar que cada una de las fases es de la mayor
relevancia e impactarán en su factibilidad, por ende, el cuidado que se debe de tomar
es máximo ya que de lo contrario no podrán cumplirse los cometidos sustantivos que se
buscan, inclusive unas políticas públicas inadecuadas pueden, de hecho, reforzar las
desigualdades de género por la forma en que definen el problema que se está
abordando.
Margaret Alston (2014) refiere que, antes de emprender un análisis de género de las
políticas y los resultados, nos debemos preguntar ¿cuál es el problema que se está
resolviendo? ¿Cuáles son los factores que crean la desigualdad de género y las
relaciones de poder inequitativas y, por lo tanto, cómo las políticas e intervenciones
refuerzan o rompen estas desigualdades?
▪ Institucionalizar con perspectiva de género, Margaret Alston (2014) cuestiona que pese
a la rápida adopción de la transversalización de género en todo el mundo, no se produce
una mayor igualdad de género y algunas explicaciones que refiere son: “(II) su rápida
adopción no significa una clara comprensión de los objetivos ; (III) renuencia o
incapacidad de los actores clave para comprometerse con los resultados de la igualdad
de género; (IV) Los procesos de transversalización de género se realiza a través de
institucionales que tradicionalmente han apoyado el privilegio masculino”
56
se insertan en los procesos y procedimientos regulares y a las normas institucionales”,
es de las herramientas más significativas hacia la igualdad de género, ya que si no
logramos los cambios desde las instituciones nunca se podrá lograr un cambio
estructural y lograr la igualdad sustantiva.
Y es que precisamente, las instituciones no solamente están constituidas por reglas sino
también por creencias y códigos que pueden contradecir los roles institucionales, de ahí
la relevancia de la capacitación y la toma de acciones para incorporar la perspectiva de
género en las instituciones.
▪ Presupuestos públicos con perspectiva de género. Que no solo refieran que tienen
presupuesto asignado, es necesario especificar los programas y objetivos que se
pretenden alcanzar durante el período fiscal planeado, así como indicadores de impacto
del problema que se está considerando. Con ello, se puede impulsar que los gobiernos
rindan cuentas sobre sus compromisos políticos y presupuestarios en materia de
igualdad de género.
57
VI. Bibliografía
58
14. La brecha de género móvil (2019). Asociación global del ecosistema móvil (GSMA)
https://www.gsma.com/mobilefordevelopment/wp-content/uploads/2019/04/GSMA-The-
Mobile-Gender-Gap-Report-2019-Spanish.pdf consultado en octubre de 2022.
15. Margaret Alston (2014) Gender mainstreaming and climate change, Women's Studies
International Forum, Volumen 47, Part B, pp. 287-294.
16. Margaret Alston (2014) Gender mainstreaming and climate change, Women's Studies
International Forum, Volumen 47, Part B, pp. 287-294.
17. McKinsey Global Institute (2021) “COVID-19 and gender equality: Countering the
regressive effects”, en https://www.mckinsey.com/featured-insights/future-of-
work/covid-19-and-gender-equality-countering-the-regressive-effects# consultado en
abril de 2022.
18. Measuring digital development facts and Figures (2021) Unión Internacional de
Telecomunicaciones, en https://www.itu.int/en/ITU-D/Statistics/Pages/facts/default.aspx
consultado en abril de 2022.
19. OECD et al. (2020), Perspectivas económicas de América Latina 2020: Transformación
digital para una mejor reconstrucción, OECD Publishing,
Paris, https://doi.org/10.1787/f2fdced2-es. consultado en marzo de 2022.
20. OECD, et al. (2022), “México”, in Latin American Economic Outlook 2021: Working
Together for a Better Recovery, OECD Publishing, Paris. DOI:
https://doi.org/10.1787/95a0b645-es , consultado en marzo de 2022.
21. ONU Mujeres (2016) Guía de terminología y uso de lenguaje no sexista para periodistas,
comunicadores y comunicadoras en http://onu.org.gt/wp-content/uploads/2017/10/Guia-
lenguaje-no-sexista_onumujeres.pdf consultado en abril de 2022
22. ONU Mujeres (2020) Interseccionalidad de las Desigualdades de Género en México” Dr.
Caros Javier Echarri Cánoas en
https://mexico.unwomen.org/sites/default/files/Field%20Office%20Mexico/Documentos/
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23. ONU. Promoción, protección y disfrute de los derechos humanos en Internet, del
Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. 2018
24. Panorama Sociodemográfico de México (2020) Instituto Nacional de Estadística y
Geografía
https://www.inegi.org.mx/contenidos/productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/p
roductos/nueva_estruc/702825198022.pdf consultado en abril de 2022.
59
25. Promoción, protección y disfrute de los derechos humanos en Internet: medios de cerrar
la brecha digital entre los géneros desde una perspectiva de derechos humanos. (2017).
Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
26. psicoanalíticas para el desmontaje del sistema sexo/género. VIII Congreso Internacional
de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XXIII Jornadas de Investigación
XII Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología
- Universidad de Buenos Aires.
27. RESOLUCIÓN 200 (REV. DUBÁI, 2018). Agenda Conectar 2030 de las
telecomunicaciones/tecnologías de la información y la comunicación mundiales, incluida
la banda ancha, para el desarrollo sostenible
28. Suzzi, Guillermo Sebastián (2016). Gayle Rubin y Judith Butler. Interlocuciones
29. UNESCO. Competencias digitales son esenciales para el empleo y la inclusión social
de la UNESCO. 2018 https://es.unesco.org/news/competencias-digitales-son-
esenciales-empleo-y-inclusion-social consultado en diciembre de 2021.
30. UNESCO. Descifrar el código: La educación de las niñas y las mujeres en ciencias
tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), 2019.
31. Unión Internacional de Telecomunicaciones. Informe Fact and Figures 2021, Ginebra,
Suiza, https://www.itu.int/itu-d/reports/statistics/facts-figures-2021/ consultado en marzo
de 2022.
32. World Wide Web Foundation; [WWWF], 2020)
60
CONTRATOS CONEXOS Y/O COALIGADOS:
ESTRUCTURA CONTRACTUAL DE LA PRESTACIÓN
DE SERVICIOS DE TELECOMUNICACIONES
Y RADIODIFUSIÓN.
Esta figura no constituye una sanción impuesta como consecuencia jurídica del incumplimiento
de los agentes económicos a ciertos deberes, sino una medida regulatoria para corregir algunas
distorsiones detectadas en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión, cuya finalidad
es la imposición de medidas asimétricas en ciertos rubros, como compartición de infraestructura,
desagregación de la red, insumos esenciales, precios y tarifas, condiciones técnicas y de
calidad, información y oferta de servicios, acuerdo de exclusividad y separación contable,
funcional o estructural de los agentes económicos (Suprema Corte de Justicia de la Nación,
2017).
Hasta este punto, los grupos económicos de acuerdo con nuestro sistema jurídico parten de su
conformación por dos razones adoptadas en nuestra jurisprudencia a partir del derecho alemán
y el derecho anglosajón (Macneil, 1980), esto es, la dirección unitaria y el control y vínculo
patrimonial entre los agentes económicos participantes en los sectores (Suprema Corte de
Justicia de la Nación, 2008).
En ese sentido, el proceso de competencia de manera conjunta con la hoy preponderancia, son
las herramientas con que cuenta el regulador para establecer los parámetros de la regulación
en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión.
Sin embargo, existe un vacío jurídico derivado de estas herramientas regulatorias, ya que,
tratándose de obligaciones establecidas en títulos de concesión, permisos y autorizaciones, así
como a disposiciones legales, reglamentarias y administrativas aplicables en los sectores de
telecomunicaciones y radiodifusión, no existe la posibilidad de vincular a diversas empresas que
concurren en la prestación de esos servicios desde el punto de vista regulatorio.
Lo anterior, ya que no es posible, por razón de materia, invocar las figuras de dirección unitaria
y control y vínculo patrimonial entre las empresas que participan en la prestación de servicios
de telecomunicaciones y radiodifusión, puesto que las mismas pertenecen a la dimensión que
implica el principio de competencia económica y la declaración de preponderancia, de allí
precisamente, la necesidad de encontrar mecanismos de análisis, que permitan dotar al
regulador de técnicas jurídicas, suficientemente robustas, para desentrañar la participación de
diversas empresas en la prestación de servicios desde el punto de vista regulatorio.
62
En ese sentido, el presente trabajo busca promover una alternativa jurídica para el análisis de
casos complejos, ante la multiplicidad de agentes involucrados en la prestación de servicios de
telecomunicaciones y radiodifusión, así como señalar aspectos generales que permitan el
desarrollo y/o consolidación para una teoría general al respecto, puesto que este análisis no
había sido propio en el sector y por supuesto, los casos mencionados son los primeros bajo
esta forma de estudio, de allí que no exista una bibliografía especializada en el tema para su
aplicación práctica.
I. Los contratos
Los contratos en la actualidad, han dejado de ser aquel vínculo estático, que dotaba de sentido
a las relaciones jurídico-romanas, en la actualidad, los contratos son más que simples
declaraciones sostenidas entre los sujetos, objeto y forma, sino que por el contrario, se han
convertido en verdaderos vehículos del dinamismo propio de la actividad comercial, cada vez
vinculan una estructura más compleja de sujetos y/o agentes que intervienen en la prestación
de bienes y servicios, sin que necesariamente los participantes se encuentren vinculados
jurídicamente entre sí – como tradicionalmente se ha realizado –, puesto que conforman una
cadena de empresas participantes.
Desde 1930, el Instituto para la Unificación del Derecho Privado (UNIDROIT, por sus siglas en
inglés) inició el estudio de la compra venta internacional de mercaderías, mismos que fueron
interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial y retomados en mil novecientos sesenta y cuatro
en la Conferencia Diplomática de La Haya, cuyos trabajos fueron culminados el 11 de abril de
1980 con el Convenio de las Naciones Unidas sobre los contratos de compraventa internacional
de mercaderías (Bermeo Aceldas, 2005).
Dicha Convención fue aprobada por la Cámara de Senadores del H. Congreso de la Unión, el
12 de julio de 1990, de acuerdo con el Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación
31 de julio de ese año.
El instrumento de adhesión por parte de México fue depositado el 22 de febrero de 1991, ante
el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, mismo que fue publicado el
2 de marzo de 1992 en el citado medio de comunicación oficial.
Ahora bien, resulta relevante señalar que dicho Convenio establece en su artículo 6°, la
posibilidad de que existan contratos mixtos en los que se dan elementos característicos de tipos
contractuales como: la compraventa de una parte y de los contratos de ejecución de suministro
de materiales o de los contratos de suministro de mano de obra o de servicios, así como los
contratos en los que la parte principal de las obligaciones del contratante que proporcione las
63
mercaderías consista en suministrar mano de obra o prestar otros servicios como la prestación
de servicios de postventa, asistencia técnica al comprador, instalación o puesta en marcha de
los equipos o formación de especialistas o técnicos del comprador.
Al respecto, se puede identificar que, en dicho artículo, existen ciertos contratos en los que
pueden existir más contratos para el logro de los suministros necesarios para la prestación del
bien o servicio adquirido.
Dicho fenómeno ha sido materia de estudio no solo desde la perspectiva del derecho, ya que,
la academia sueca ha concedido el Premio Nobel de Economía de 2016 a Bengt Holmström y
Olivert Hart por el estudio de los contratos y los incentivos (Gómez Pomar y Ganuza, s.f.).
Lo más importante es que Holmström no solo demuestra que un contrato contingente, ligado a
resultados puede mejorar los incentivos, sino que además prueba que no existe un mecanismo
alternativo más eficiente.
Hart, por su parte, se centra en el tipo de ineficiencias que se generan con los contratos, porque
en la realidad, no se pueden redactar contratos completos en los que se pueda especificar toda
la posible contingencia y ofrecer la mejor solución de conducta para cada una. El carácter
incompleto de los contratos genera muchas renegociaciones, y en consecuencia, decisiones
ineficientes.
Los trabajos de Hart ilustran cómo la atribución de derechos de control o decisión – ligados de
ordinario a la propiedad – puede fungir como sustitutos de previsiones contractuales específicas.
La teoría económica del contrato, cuyos fundamentos debemos en gran medida a Holmström y
Hart, muestra la importancia de pensar el fenómeno contractual – y la cooperación entre
individuos y empresas dentro y fuera de un contexto organizacional – en términos de incentivos
e información en contratos completos y en contratos incompletos.
64
En otros ámbitos contractuales, completar el contrato implica confiar en el diseño legal a la
estructura organizativa más o menos compleja, que las propias partes han establecido – con
mayor o menor grado de libertad y discrecionalidad – respecto de esquemas legales
establecidos para gobernar la relación, no obstante, los incentivos procedentes del contrato
formal pueden desplazar y debilitar los contratos relacionales.
Estas características fundamentales de los contratos cada vez más elaboradas implican
reconsiderar la manera en que las empresas actualmente están organizadas, puesto que, los
contratos cada día son los eslabones de una constitución más acercada a la creación de un
ente no necesariamente regulado por el sistema convencional del derecho corporativo, sino que
por el contrario, actualmente una empresa puede ser constituida de nombre, pero
operativamente, sus actividades son delegadas a varias empresas que no están
necesariamente dentro de su dirección unitaria ni de su control o vinculo patrimonial como lo
sería, desde el punto de vista de la competencia y la preponderancia.
Pese a lo anterior, no hay un elemento que permita en la actualidad establecer bases concretas
para el tratamiento de estos contratos y sus efectos, puesto que la respuesta de la experiencia
internacional y doctrinal al problema ha destacado que el fenómeno pasa necesariamente por
las economías globalizadas y en consecuencia, se atraviesa un conjunto de externalidades
como el interés, el riesgo, las acciones coordinadas, relaciones de reciprocidad, etc., que
implican cada vez que los contratos sean mecanismos más complejos que inciden en la
prestación de bienes y servicios.
65
En la doctrina jurídico-económica se habla de contratos conexos, coligados, grupos de
contratos, negocios complejos y/o contratos o negocios coligados, en donde la esencia de estos
es la interdependencia de los contratos celebrados por las partes.
En ese sentido, la doctrina contractual sobre la materia ha iniciado desde Italia, Francia,
Alemania, Argentina, Chile y España, aunque en México, solo existen pequeños esbozos de tan
importante relación contractual. En ese sentido veamos algunos ejemplos de estas relaciones
contractuales (Acedo Quezada, 2002).
• En Italia, Emilio Betti, se refiere a los nexos de interdependencia entre negocios y entre
ellos, estudia los denominados negocios colegiados y Francisco Messineo a negocios
jurídicos materialmente conexos.
• En España, Ana López Frías, se refiere a contratos coligados; en tanto que Luis Diez-
Picazo, los define como aquellos casos en el que las partes yuxtaponen varios contratos
típicos en un negocio único, para trata de alcanzar con la unión de todos ellos, la
finalidad empírica que persiguen o que pretende con los mismos, los cuales de acuerdo
a Sofía Olarte Encabo, surgen para satisfacer necesidades sociales y económicas, que
en algunos casos son recogidos por el ordenamiento jurídico a nivel legal o
jurisprudencial.
• En Argentina, sin duda Ricardo Lorenzetti con sus contratos conexos y en Chile, Álvaro
Puelma y otros, han identificado al negocio jurídico, operación, contrato interligado o
complejo, sin existir una denominación dominante sobre la materia.
En ese sentido, si una empresa vende a un distribuidor, se está en una relación de cambio, pero
si arma una red de contratos, firmándolos con una o varias empresas, sin duda existe algo que
a todos los une, esto es, el interés.
Por tanto, surge la necesidad de formar vínculos de conexidad contractual en donde la solución
es relacionar los contratos y el sistema con la causa del contrato y con la causa del sistema
formado en sí mismo.
66
III. Los contratos coaligados conexos y/o coaligados en la prestación de
servicios
De acuerdo con el artículo 193 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, los
concesionarios o autorizados deberán registrar ante la Procuraduría Federal de Consumidor
(Profeco), previamente a su utilización, los modelos de contratos de adhesión que pretendan
celebrar con los usuarios.
En ese sentido, para dar cuenta de que la prestación de servicios implica más que una sola
empresa, acudamos a la consulta de los contratos de adhesión de algunas empresas de
telefonía celular tales como Telcel (Procuraduría Federal del Consumidor, 2022) en el contrato
de adhesión PFC/SPT/DGDCCAT-RCAT/253/2021 y Movistar (Procuraduría Federal del
Consumidor, 2022) en el contrato de adhesión PFC/SPT/DGDCCAT-RCAT/354/2021.
En ese sentido, los demás contratos como acceso a internet, servicios de telefonía móvil pre
pago o post pago, la figura de terceros que de manera alguna son quienes prestan en sentido
estricto, se encuentra presentes, de ahí que cada vez la diversificación de servicios como por
ejemplo de atención, distribuidores, call center, reparaciones, garantías, etc., se encuentran
diversas empresas que convergen en un solo contrato sin que necesariamente el usuario final
del servicio haya contraído con estos.
67
Pese a lo anterior, no siempre las relaciones en la prestación de servicios de telecomunicación
optan por una prestación de servicios de manera reglada, hay casos, donde la participación de
diversas empresas inculca per se la comisión de conductas contrarias a la Ley.
68
Lo anterior, fue confirmado por el Primer Tribunal Colegiado de Circuito en Materia
Administrativa Especializado en Competencia Económica, Radiodifusión y Telecomunicaciones
en los autos del amparo en revisión 143/2018 (Consejo de la Judicatura Federal, 2019)
Asimismo, cabe señalar que el 19 de febrero de 2020, el Juzgado Primero de Distrito en materia
administrativa, especializado en Competencia Económica, Radiodifusión y
Telecomunicaciones, emitió una sentencia en la que entre otras cosas que la resolución emitida
por el Instituto Federal de Telecomunicaciones determinó que la quejosa retransmitió espacios
publicitarios gestionados comercialmente por un tercero, y que tal actividad no constituía un
objetivo de su concesión de tipo social, ya que obtuvo una ganancia traducida en la mejora de
equipos con los que realizó dicha retrasmisión (Consejo de la Judicatura Federal, 2020).
69
Es necesario enfatizar que los asuntos aquí señalados, han sido pioneros en la materia, para
lograr establecer nuevas formas sociales de organización societaria y cómo estas deben ser
interpretadas a la luz de su organización sistemática.
Aunado a lo anterior, debe advertirse al lector que el diseño y estudio de los contratos coaligados
/o conexos nunca fueron objeto de estudio para la materia de telecomunicaciones y
radiodifusión, sino que se diseñaron para comprender la relación contractual del derecho
común, sin embargo, su adopción en la materia pone de manifiesto que su aplicación debe ser
cada vez más rigurosa ya que como hemos observado en líneas previas su consumación
material está actualmente en el sistema jurídico y por ello, la obligación de considerarlo como
una opción de análisis en el sector.
V. En la doctrina
El derecho anglosajón (Macneil, 1980) ha desarrollado la teoría de los contratos relacionales
refiriéndose a dos fenómenos simultáneos: los vínculos de larga duración y las redes
contractuales. La teoría clásica contempla al contrato como algo aislado y discontinúo con un
objeto definido que las partes harán en el futuro. Sin embargo, el contrato actual, presenta un
vacío, puesto que realmente los contratos vinculados pactan procedimientos de actuación,
reglas que seguirán las partes que se irán especificando a lo largo de procedimiento y del
cumplimiento de las metas establecidas a lo largo de la vida de la relación contractual.
Por tanto, el contrato actualmente, desde la perspectiva de las negociaciones que inciden en el
interés de cada empresa, se encuentran basadas en la cooperación, esto es, en vínculos
múltiples entre los agentes para logar una metodología que les permita llegar al objetivo
planeado, mediante una metodología flexible que permita superar la adopción clásica del
contrato en términos del marco jurídico y ejecutarla con base en la economía actual.
Esta concepción permite fijar claramente que existen redes de naturaleza asociativa entre
empresas, dónde sin perder desde el punto de vista jurídico su autonomía, logran ejecutar un
interés común, repartir un beneficio y gozar de las deficiencias que la doctrina clásica tiene para
ligar diversos contratos celebrados entre las partes.
Así las cosas, el nexo entre el sistema de contratos es la voluntad de los contratantes para
lograr un objetivo basado en la noción y/o expectativa de la causa que el negocio genera, cuya
conexión objetiva de la voluntad manifiesta es sin duda el contrato o conjunto de contratos
celebrados para lograr ejecutarlo.
70
En ese sentido, existe una finalidad negocial supracontractual que justifica el nacimiento y
funcionamiento de una serie de contratos, por lo que es necesario conocer el sistema sobre el
cual se basan los mismos, para desentrañar el fin común perseguido por las empresas
participantes y cómo participan en el mercado como una sola entidad.
Para lo anterior, es necesario tener presente que esta relación entre contratos pasa por un
esquema de características que la doctrina ha venido definiendo que son necesarias mencionar
para su mejor entendimiento (Lorenzetti, 2001):
• Colaboración de gestoría. Donde una de las partes se vale de otra para realizar tareas
que no puede realizar por sí misma, produciéndose una descentralización de
ejecuciones.
• Conexión. Causa económica que hace que una serie de vínculos deban funcionar como
un sistema.
• Equilibrio del contrato y del sistema. El mantenimiento del equilibrio se genera con
adicionar obligaciones similares para las partes. Luego entonces, la duración es un
elemento de la reciprocidad.
• Deberes colaterales. Las uniones de los contratos requieren por tanto una interrelación
económica y técnica para conformar el equilibrio objetivo denominado causa sistémica.
71
• Su estructura. Todos los integrantes de un sistema realizan actividades conjuntas
interactuando entre sí, imponiendo medidas de control entre empresas independientes
con el objeto de llevar a cabo el objeto sistémico.
En ese sentido, de las características mencionadas por la doctrina, debe establecerse que existe
una conexidad contractual cuando para la realización de un negocio único se celebran entre las
mismas partes o partes diferentes una pluralidad de contratos autónomos vinculados entre sí, a
través de una finalidad económica supracontractual.
Con lo anterior, se puede advertir que los grupos de sociedades se establecen entre sujetos
jurídicamente independientes, dotados de su propia individualidad, en donde en ocasiones
existe un sistema y/o en su caso, una unidad de dirección que da vida a la naturaleza contractual
entre las sociedades.
72
puesto que los controles de los grupos de sociedades de hecho operan al amparo de las nuevas
relaciones entre sociedades, donde se reitera que no existe una personificación jurídica, pero si
un sistema contractual de acciones coordinadas.
De ahí que un conjunto de acciones conscientes y deliberadas realizadas por dos o más
empresas, entre las que no existe relación de subordinación, que optan por coordinar sus
independencias a través de mecanismos que las vinculan en mayor medida su posición en el
mercado, sin que se instaure entre ellas una relación jerárquica para obtener un beneficio
mutuo.
Por tanto, el incumplimiento de estos contratos lleva a la frustración perseguida por las partes,
de ahí nuevamente que el interés económico está relacionado con la obligación y el
cumplimiento de los contratos (Monteiro Pessoa, 2013).
Lo anterior, en cierta manera es permitido siempre y cuando no se infrinja la norma, puesto que,
desde el punto de vista de la competencia económica, las mejoras (eficiencias) provocan un
cambio que caracteriza a un competidor respecto del resto, pero en ocasiones, pueden
suscitarse que este modelo de organización contractual entre empresas permiten o pueden
permitir la obstaculización de los competidores (interferencias) o en ocasiones, el
aprovechamiento del esfuerzo ajeno (parasitismo) (Marón Lerma, 2002).
Cabe detenernos en este punto para advertir que el modelo de organización señalado puede
llevar a un elemento a considerar en materia de telecomunicaciones y radiodifusión, esto es, el
“agente parásito”.
En este caso, la sociedad que cede todos estos elementos relacionados con el encadenamiento
de una actividad económica, si bien conserva su autonomía desde el punto de vista jurídico,
73
desde el punto de vista económico, resulta ser un agente parásito en la relación contractual,
puesto que si bien, puede acudir al mercado con las capacidades instaladas, decide
desprenderse de todas aquellas actividades que son necesarias para la ejecución del objeto
para el cual fue constituida y reservarse solo a actividades propias de su organización interna,
de lo que se sigue que nos encontramos frente a una situación en donde esta sociedad solo
participa de las ganancias de las acciones llevadas a cabo por terceros, donde en estricto
sentido, el sería el titular del interés económico para llevarlo a cabo, esto es, se convierte en un
ente inerte que es incapaz de llevar por sí mismo la ejecución de su propio negocio.
Este tipo de sociedades son parásitos societarios que solo participan en la negociación como
partes integrantes del grupo en donde solo tienen la función de ceder el derecho que tiene para
que sea ejercido por terceros, el cual es necesario para que éstos terceros, quienes no cuentan
con el derecho o la capacidad económica que el primero posee, puedan llevar a cabo la
ejecución del negocio, esto es, participa de un derecho que no tiene consignado e incluso, en
situaciones extremas, llevan a cabo la explotación misma del negocio sin tener relación alguna
jurídicamente hablando.
Esta forma de actuación deriva precisamente de la posibilidad que otorga la concepción clásica
del derecho respecto de la autonomía de los contratos, de las concentraciones en materia de
competencia económica y de las consideraciones clásicas de la influencia decisiva y el control
de sociedades, puesto que las mismas parten de la noción atribuida tradicionalmente al derecho
corporativo.
74
VI. Conclusión
Los contratos conexos y/o coaligados en la práctica comprenden maquinaría sofisticada de la
ingeniería societaria, esto es, cada actividad económica para su funcionamiento ha emprendido
desde la globalización distintas maneras de desarrollar la misma, dado que su actuar implica
realizar un ejercicio que involucra muchas actividades sobre las cuales la idea de una entidad
económica ya no es suficiente para la consecución de su objetivo.
Lo anterior, abre la pauta para que el contrato sirva de herramienta para lograr desarrollar sus
actividades económicas con otros entes económicos que no necesariamente forman parte de
la organización.
Para ello los agentes económicos se involucran en diversas cadenas que integran la
presentación de un servicio (insumo, transformación, producción, comercialización y venta de
bienes y servicios), sin que necesariamente sean los que finalmente presentan el bien o servicio
lo cual implica que sus relaciones se encuentren sustentadas por un complejo contractual cada
vez más intrincado.
En ese sentido, las relaciones anteriores implican que cada vez existan contratos más
complejos, contratos que permiten tener una organización societaria sin que necesariamente
formen parte de la cabeza de la negociación o Holding, puesto que esa descentralización de la
empresa como la conocemos se ve diluida a través de un sinfín de contratos donde
efectivamente cada vez es más complicado sentar las bases de una responsabilidad directa o
indirecta en la prestación de bienes y servicios.
Desde luego esta organización de contratos implica lo que la doctrina ha señalado como
sistemas de contratos, dentro de los cuales juegan un sin número de relaciones que finalmente
redundan en la prestación de bienes y servicios.
Cabe señalar, que la expectativa del análisis sistémico de los contratos que encontramos hoy
en día se ven reflejadas en el fenómeno de las teorías de la causa del contrato, como elementos
de licitud; las teorías de la elasticidad de los contratos y la absorción (atipicidad), como
respuestas a la complejidad de los mismos, así como las teorías de la nulidad de los contratos
para delimitar la dependencia de estos, y finalmente, la responsabilidad directa como respuesta
al entramado que hoy en día se genera ante la prestación de bienes y servicios diversos
otorgados por diversas personas que intervienen en dicha cadena.
Sin embargo, pese a que la doctrina ha sentado una base sólida del análisis sistemático de los
contratos, es dable señalar que aún falta una teoría general de contratos coaligados y/o conexos
puesto que falta considerar elementos como las relaciones, los efectos, sus consecuencias, el
efecto jurídico resultante de los mismos y la posible solución de casos complejos, los principios
y valores que, en su caso, estas relaciones pueden generar a partir de su aplicación.
75
contratantes, de lo que se sigue que para ello es necesario el fenómeno jurídico debe ser
analizado a la luz de las cadenas contractuales que los une sin que necesariamente formen
parte de lo que hoy conocemos como sociedad en cualquiera de sus variantes.
En ese sentido, podemos señalar que ante los vacíos establecidos en materia de competencia
y preponderancia se ha abierto una posibilidad consolidada de encontrar, un análisis propio del
espacio regulatorio donde la participación de diversas empresas a través de un análisis
sistémico de los contratos que intervienen, pueden dar lugar a redefinir aquellas conductas que
realizan los prestadores de servicios de telecomunicaciones y radiodifusión, mediante la
celebración de diversos contratos dejando de lado las teorías tradiciones del derecho de
competencia, derecho societario e incluso, las de derecho común, al amparo de su relatividad
contractual y autonomía de los mismos.
En ese sentido, es posible advertir que este esquema de análisis permitirá en todo momento
precisar, cómo los actuales prestadores de servicios de telecomunicaciones y radiodifusión
llevan a cabo los mismos, las personas que intervienen y la posible comisión de conductas
presumiblemente violatorias a la normatividad.
Sin embargo, el desarrollo de este sistema, en sus orígenes, fue diseñado para la debida
protección del consumidor, pero a la luz de las nuevas implicaciones que los productos y
servicios tienen llegar al usuario final, a razón de la globalización y especialización de múltiples
empresas, es necesario encontrar todavía más elementos que permitan distinguir estas
relaciones, sus efectos y demás características jurídicas que puedan extrapolarse a diversos
asuntos relacionados con las telecomunicaciones y la radiodifusión, puesto que de ello depende
la debida observancia de la prestación de los servicios y sobre todo, la debida observancia a la
normatividad de la materia, ya que existe todavía un sinfín de contratos que las empresas
celebran al amparo de la rigidez tradicional que envuelve la teoría tradicional del contrato y con
ello, evadir la normatividad regulatoria sobre esos sectores.
76
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79
DECISIONES JUDICIALES
EN ENTORNOS REGULATORIOS,
AFECTACIONES A LOS DERECHOS DE USUARIOS.
Bajo ese contexto, la reforma constitucional representó una oportunidad histórica para corregir
anomalías estructurales en mercados sumamente disfuncionales y fortalecer el rol del Estado
para generar bienestar (Faya Rodríguez, Cortés Campos, Ginebra Serrabou, Lujambio Irazábal,
& Roldán Xopa, 2013, p. 57), propiciando diversos instrumentos y mecanismos para garantizar
la competencia en el sector de telecomunicaciones y los derechos de la sociedad que
implicaron, entre otros aspectos, adecuaciones al marco jurídico y la emisión de nuevas leyes
para implementar la reforma, la regulación asimétrica sobre agentes preponderantes, el
incremento y el mejor aprovechamiento de infraestructura y la introducción de la figura de la
concesión única.
I. Entorno regulatorio
81
para la cobertura universal de los servicios; 5) Despliegue de infraestructura; y 6) Ampliación de
los derechos fundamentales de libertad de expresión, acceso a la información y a las
tecnologías de la información y comunicación (Gobierno de la República, 2014, pág. 3):
Dentro de este entorno llama la atención, el énfasis al fortalecimiento de los derechos que
amplían a todas las personas las libertades de expresión, acceso a la información y acceso a
las tecnologías de la información. En concreto se previó establecer expresamente:
Con base en lo anterior, no es sorpresiva la inclusión de los derechos de los usuarios de los
servicios de telecomunicaciones en la reforma constitucional, ya que son derechos que pueden
considerarse una evolución de los derechos de los consumidores. Hacen referencia a los
intereses difusos, colectivos, transpersonales o supraindividuales, debido a que no están
destinados a proteger a un individuo en especial, sino a una determinada clase social o grupo
82
humano (Flores Salgado, 2015, pp. 32 y 33). Son parte de la cuarta generación de derechos
humanos que vienen a responder nuevas necesidades de la sociedad que no habían aparecido
anteriormente.
Ahora bien, al ser derechos de la solidaridad, puede señalarse que son consecuencia de una
respuesta a factores discriminatorios, entre ellos, de carácter económico por grupos humanos
universalizados en tiempo y espacio motivados por una exigencia común: actuar impulsados
por el valor solidaridad (González Álvarez), es decir, los derechos del consumidor, al igual que
los derechos humanos, se originan por una necesidad de respeto de la persona frente al Estado
y al mercado, ya que, de no oponerse a esos factores de poder, se convierte en indefensión y
abandono del individuo. Según Ruiz Miguel, el consumidor no es un soberano, sino un súbdito
en las relaciones de mercado, de ahí que considere que “el derecho del consumidor entroncará
en el marco de los derechos fundamentales al proteger la dignidad (frente a la consideración de
«clientela» patrimonial), la libertad (frente a la publicidad subliminal, etcétera), y la igualdad
humanas en la función de consumo” (1991, p. 311).
83
En ese sentido, no es extraño que la reforma constitucional estableciera la protección a los
derechos de los usuarios en la relación que se da con motivo de la prestación de los servicios
de telecomunicaciones. Advirtió, que existe un desequilibrio económico entre las partes que
intervienen, en el que generalmente los usuarios son sujetos que no tienen posibilidad de
negociar los términos en que debe ser prestado el servicio de telecomunicaciones, lo que
evidencia ese desequilibrio que coloca a los usuarios como la parte débil en su relación con el
prestador del servicio (2019, p. 17).
84
Este entendimiento de la actividad que va a desarrollar el poder público ya no solo incluye
derechos subjetivos de defensa de los individuos frente al Estado, sino también deberes por
parte de este último hacia los gobernados cuando existen problemas de acceso a bienes y
servicios desde una perspectiva de racionalidad económica y técnica (2019, p. 19).
Claramente, el Instituto es una respuesta que contribuye a la figura del Estado regulador como
el modelo de diseño estatal insertado para atender necesidades muy específicas de la sociedad
postindustrial (suscitadas por el funcionamiento de mercados complejos), mediante la creación
de ciertas agencias independientes -de los órganos políticos y de los entes regulados -para
depositar en estas la regulación de ciertas cuestiones especializadas sobre la base de
disciplinas o racionalidades técnicas. Este modelo de Estado regulador, por regla general, exige
la convivencia de dos fines: la existencia eficiente de mercados, al mismo tiempo que la
consecución de condiciones equitativas que permitan el disfrute más amplio de todo el catálogo
de derechos humanos con jerarquía constitucional (Suprema Corte de Justicia de la Nación,
2016).
Por tanto, se advierte que el Estado promoverá la eficiencia de los mercados mediante normas
que regulan a los agentes económicos y el bienestar de una sociedad, a través de dos
elementos: 1) La adopción de un modelo constitucional en el que se fundamenta la intervención
del Estado como un regulador y, 2) La implementación de medidas para cambiar el estado de
las cosas y resolver problemas de carácter público (Torres González, 2019, p. 19).
85
La forma más rápida de promover el cambio en las conductas de los agentes del mercado es
asegurarse de que las decisiones de la autoridad reguladora surtan plenos efectos durante todo
el proceso de impugnación, hasta que la resolución judicial sea definitiva… Una de las
principales barreras para la competencia es que las decisiones regulatorias no se llevan a cabo
o su aplicación es suspendida por los tribunales, lo cual redunda en un menor desarrollo efectivo
de la regulación. Los operadores dominantes se han favorecido del débil marco institucional
vigente al abusar del singular sistema de amparo mexicano, en virtud del cual las decisiones de
regulación que son sometidas a revisión judicial se suspenden en favor del recurrente. México
es el único país de la OCDE donde esta es la regla y no una rara excepción. Este sistema no
solo alienta la interposición de recursos, sino que produce beneficio económico al incumbente,
de la misma manera que causa daños económicos a los nuevos entrantes. Los procedimientos
actuales deben reformarse para permitir que las decisiones permanezcan en vigor hasta que un
tribunal decida en otro sentido” (2012, pp. 12 y 13).
Como se puede observar, era entendible que los tribunales especializados fueran vistos como
una solución y como se dijo anteriormente, un gran avance de la reforma regulatoria en México,
considerando que con anterioridad, un problema histórico había sido la parálisis regulatoria vía
la excesiva judicialización de las decisiones administrativas que implicaban tiempos de revisión
muy largos y oportunidades para aniquilar la medida regulatoria o dilatar su aplicación de forma
indefinida, también se advertía la falta de especialización de los tribunales y jueces que daba
un énfasis desmesurado al aspecto formal y descuidaba o eludía, resolver los conflictos en su
esencia, lo que se exacerbaba en materias complejas, incluso, la falta de especialidad generaba
criterios dispersos o contradictorios y propiciaba una forma de trabajo ineficiente (Faya
Rodríguez, Cortés Campos, Ginebra Serrabou, Lujambio Irazábal y Roldán Xopa, 2013, p. 67),
que dañaba el interés público y que por ello, necesitaba ser reformado.
86
V. Acto regulatorio, intervención jurisdiccional y afectaciones a los derechos
de los usuarios
Sentado lo anterior, es conveniente retomar la cuestión inicial y analizar si la intervención de
los tribunales especializados a partir de las resoluciones o decisiones que emiten, afectan
derechos de los usuarios de servicios públicos de interés general en un marco de regulaciones
que buscan maximizar los derechos mencionados. En principio debemos precisar que las
intervenciones de los tribunales especializados bien podrían generar dos afectaciones graves
a los derechos de los usuarios, la primera, a partir del control jurisdiccional que considera al
acto regulatorio un mero acto administrativo y la segunda, la capacitación de funcionarios
judiciales.
En efecto se considera que la primera afectación a los derechos de los usuarios de servicios
de telecomunicaciones se da por el propio surgimiento de los tribunales especializados, ya que
las decisiones del Instituto Federal de Telecomunicaciones estarían sujetas al control
jurisdiccional y consecuentemente, la determinación que tome el tribunal haría válidos o no los
actos del Instituto.
Al respecto, los propios tribunales especializados han definido en la jurisprudencia los alcances
de los actos del órgano regulador al sostener que corresponde a este y no al juez, elegir los
medios para alcanzar los fines constitucionales y el tipo de política regulatoria, y solo toca a
este último ejercer el control de esas decisiones, a la luz de los límites que la Constitución y la
ley impongan. Así, el control constitucional sobre el ejercicio de esas facultades discrecionales
no implica desconocer la autonomía del órgano regulador, ni su capacidad técnica
especializada, menos aún sustituirse en la decisión por motivos de mérito y oportunidad, o en
la apreciación del orden público o del interés general, simplemente, radica en considerar que
en el régimen constitucional todos los órganos públicos, inclusive los organismos
constitucionales autónomos, están sometidos al principio de legalidad, lo que implica que los
tribunales judiciales puedan revisar la constitucionalidad de sus decisiones, inclusive en el
campo de la discrecionalidad técnica, pues la actuación de la autoridad está ceñida a ciertos
límites, entre otros, los derivados de la prohibición de arbitrariedad, las directrices específicas
que fijen la Constitución y la ley, la fundamentación y motivación, que supone que las decisiones
de la autoridad no solo estén formalmente justificadas, sino que se apoyen en hechos ciertos y
en una debida interpretación de los fines de la norma que los habilita, de proporcionalidad y de
la razonabilidad de la decisión. Más allá de este análisis, no corresponde al juez establecer si
una decisión de política regulatoria es la más convincente o la más idónea, pues ello significaría
invadir una función que le es ajena (Semanario Judicial de la Federación, 2016).
Como se puede observar, las preocupaciones del control jurisdiccional en los alcances de los
actos del regulador radican en la discrecionalidad (técnica) y el cuidado del principio de
legalidad. Esta postura que se ha sostenido en la jurisprudencia anterior, para autores como
Martin Tirado en “la configuración del Estado de Derecho, es de vital importancia la posibilidad
de controlar jurisdiccionalmente, y con carácter pleno, la actuación administrativa, al margen
que esta sea reglada o discrecional” (El Control Jurisdiccional de la Actuación de los
Organismos Reguladores: Balance Crítico de la Experiencia Peruana, 2015, p. 38).
87
Con base en lo expuesto, podría considerarse que el análisis del acto regulatorio sujeto al
control jurisdiccional no es revisado como tal sino como un mero acto administrativo en el que
se tiene que cuidar el principio de legalidad (Torres González, 2019, p. 60) y ello, podría
estimarse en una afectación de los derechos de los usuarios de servicios de
telecomunicaciones, ya que la emisión de las decisiones o resoluciones que emitan los
tribunales especializados no revestirían ni facultarían el acto regulatorio ni al ente regulador, no
obstante que ahora, el enfoque institucional que inserta en el modelo constitucional la
intervención del Estado como un regulador, está privilegiando el ejercicio de los derechos de
aquéllos que utilizan servicios de telecomunicaciones, puesto que de esta forma se evitan
distorsiones que afecten el interés general (2019, p. 7).
Ahora bien, vale decir que pareciera que las preocupaciones de los tribunales especializados
sostienen un criterio contradictorio, pues la jurisprudencia ha reconocido previamente por un
parte, que la discrecionalidad no implica dejar en manos de la autoridad un acto arbitrario, pues
el ejercicio de la función administrativa está sometido a los principios de fundamentación y
motivación tanto en los casos de las facultades regladas como en el de aquellas donde ha de
hacerse uso del arbitrio o la discreción, explicando mediante un procedimiento argumentativo
por qué los hechos o circunstancias particulares encuadran en una hipótesis normativa que,
entonces sí, resulta concretada al momento de subsumir los acontecimientos y motivar de esa
manera los hechos materia de la comprobación técnica, se estaría evitando la arbitrariedad por
parte de la autoridad.
Se pueden citar como ejemplo las siguientes tesis con los rubros siguientes:
88
jurídicos indeterminados o supuestos predeterminados. Por su parte, las
facultades regladas pueden serlo en distintos niveles, donde la norma
indica con detalle y concreción lo que debe hacerse o no hacerse y, en
otros casos, el uso de algún concepto jurídico indeterminado o vaguedad
en las disposiciones permite y obliga a la autoridad a tomar la mejor
decisión. En todos los casos, debe existir una motivación, la cual tiene
que estar ligada a la consecución de un interés público, realizada en forma
objetiva, técnica y razonada, excluyendo toda posibilidad de arbitrariedad;
de ahí que las facultades discrecionales deben estar enmarcadas y
constreñidas a satisfacer ciertos fines y conforme a referentes
elementales. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito, Tipo de Tesis:
Aislada, Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro
16, Marzo de 2015, Tomo III Materia(s): Administrativa Tesis: I.1o.A.E.30
A (10a.), Página: 2365 (Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
2015).
Por otra parte, respecto del cuidado del principio de legalidad, debe señalarse que también la
jurisprudencia ya ha referido que, al tratarse de sectores tecnificados y especializados, como lo
son las telecomunicaciones, es dable que se establezcan esquemas regulatorios desde una
racionalidad técnica y que el principio de legalidad sea modulado, es decir, a una expresión
mínima que puede estar delegada en los reglamentos y normas administrativas, siempre que
guarden una relación racional con lo establecido en la ley y no tengan un desarrollo autónomo
desvinculado de lo establecido legalmente, cuya justificación complementaria pueda trazarse a
la naturaleza técnica y especializada de la norma administrativa.
89
acordes a la naturaleza de las actividades de carácter técnico que le son inherentes en materia
de telecomunicaciones:
90
En ese sentido, Carbajales sostiene que “los criterios que hasta el día de hoy viene usando la
jurisprudencia que, en líneas generales, podemos definir como un control estricto (doctrina
española) de la actividad discrecional de la administración, debe tornar hacia una mayor
“deferencia” del poder judicial… no cabe “condenar” per se la discrecionalidad, o afirmar en
forma “dogmática” que la discrecionalidad de la administración pública (siempre en el marco de
lo que la ley permite) debe ser controlada o limitada al máximo por cuanto esta es necesaria
para adaptar los comportamientos (compromisos ex ante,) a los hechos o circunstancias. Solo
así, entendemos, se podrán alcanzar democracias más estables, o, según la terminología al
uso, una mayor “gobernanza”, cuestión está que, en atención a las crecientes demandas
sociales, requiere cada vez más de un mayor ejercicio de la virtud de la prudencia, no solo por
parte del Poder Ejecutivo, sino también del Judicial” (El Estado regulador. Implicancias para el
control judicial de la discrecionalidad administrativa, 2019, p. 10).
En este sentido, los tribunales especializados y los jueces se beneficiarían de contar con un
mínimo de expertos técnicos y económicos internos (economistas, ingenieros). Esto les
proporcionaría un apoyo permanente en sus evaluaciones, incluyendo las consultas con
cualquier perito y consultor externo que las partes interesadas contraten caso por caso, ya que
esto es opcional en el sistema actual. Además, el presupuesto asignado a estas instituciones
judiciales debería permitir que los jueces y magistrados reciban capacitación específica en sus
áreas de competencia, ya sea a través de cursos internos o asistiendo a diversos eventos o
conferencias para obtener conocimientos técnicos y perspectivas de la materia en cuestión
(2017, pp. 65 y 66).
91
desempeño de sus funciones. A la par, las causas justas para la remoción de algún juez o
magistrado deberían ser claramente definidas para asegurar la idoneidad de los jueces para
seguir llevando a cabo su mandato. Además, el nombramiento de jueces especializados se
debería hacer de forma escalonada para garantizar una transición fluida, así como la
continuidad de los conocimientos especializados (2017, p. 66).
Para ejemplificar lo anterior, puede referirse un caso de estudio en el que resulta sumamente
relevante el actuar de los tribunales. En dicho caso de estudio con relación a la resolución que
emitió el Instituto Federal de Telecomunicaciones en el acuerdo P/IFT/231015/468, se consideró
que los órganos jurisdiccionales no ponderaron el papel del Instituto como regulador de los
parámetros técnicos de calidad de los servicios de telecomunicaciones, a efecto garantizar la
calidad de estos y los derechos de los usuarios (Torres González, 2019, p. 60).
En dicho caso puede decirse que el análisis del acto regulatorio sujeto al control jurisdiccional,
fue revisado como un acto administrativo en el que se tenía que cuidar el principio de legalidad,
por lo que la resolución P/IFT/231015/468 examinada bajo esa línea de estudio, si bien no fue
calificada de ilegal, si lo fue la sanción que se estableció en términos de lo previsto en el artículo
298, inciso B), fracción IV, de la de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión al
estimarse que era excesiva, por cierto, eventualmente dicha porción normativa fue declarada
inconstitucional por sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por Declaratoria
General de Inconstitucionalidad notificada el 14 de febrero de 2019 y publicada en el diario
Oficial de la Federación 2 de abril de 2019, para quedar finalmente derogada mediante
publicación en el mismo medio de difusión oficial de 11 de enero de 2021 (2019, p. 60).
En ese sentido, se estima que los órganos jurisdiccionales debían haber considerado el marco
normativo que regula la prestación de los servicios públicos de telecomunicaciones, esto es,
como el bien jurídicamente tutelado y ponderar el derecho de los usuarios de dichos servicios
(2019, p. 60).
92
Así las cosas, tanto el Poder Judicial de la Federación como la Suprema Corte de Justicia de la
Nación debieron considerar que los usuarios son en la cadena de servicios el eslabón más frágil,
ya que no tienen la posibilidad de negociar las condiciones en que debe prestarse el servicio de
telecomunicaciones y se encuentran en una situación de desventaja que los ubica como la parte
débil de la relación con el prestador del servicio, razón por la cual se instituyen y se dotan con
facultades e incluso constitucionales autónomas a autoridades administrativas, como lo es el
propio Instituto Federal de Telecomunicaciones, para que a través de un marco regulatorio, con
el objeto de que los derechos de los usuarios sean plenamente garantizados. En resumen, los
órganos jurisdiccionales debían haber considerado para su análisis que: 1) Los derechos de los
usuarios tienen categoría constitucional y están contemplados en la Ley, 2) Que el Instituto es
el órgano regulador autónomo en el sector de las telecomunicaciones, que tiene a su cargo
vigilar el cumplimiento de los parámetros técnicos de calidad de los servicios de
telecomunicaciones y, 3) Que en términos del artículo 191, fracción VII, de la Ley Federal de
Telecomunicaciones y Radiodifusión, se estableció expresamente el derecho de los usuarios a
que les provean los servicios de telecomunicaciones conforme a los parámetros técnicos de
calidad (2019, p. 61).
Dichas premisas son la base con la cual se construye o se cimienta la necesidad de que los
servicios de telecomunicaciones se otorguen en condiciones de calidad, sin embargo, parece
que esta perspectiva no fue considerada como parte del análisis a que se encontraban obligados
dichos tribunales especializados y en su caso, ponderar el estudio en el que se centró su
decisión, esto es, si las conductas que se contemplan en el régimen de sanciones de la Ley
Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión se encontraban graduadas, y en su caso,
realizar la colisión de derechos presentados a su consideración para después emitir el fallo
correspondiente (2019, p. 62).
Cabe señalar que la Suprema Corte de Justicia de la Nación pierde de vista que dentro de las
recomendaciones de la OCDE y de los fines que perseguía la reforma en materia de
telecomunicaciones de 2013, es que se implementará un régimen de sanciones en la Ley
Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión lo suficientemente efectivo para inhibir la
comisión de infracciones a las disposiciones que regulan la materia, al ser contrarias al sano
desarrollo del sector de telecomunicaciones y en consecuencia, como un mecanismo de
protección de los derechos de los usuarios. Bajo esa óptica, el marco que regula la prestación
un servicio público de interés general y que establece la instrumentación de mecanismos que
garanticen que, puesto que el bien jurídicamente tutelado de acuerdo a dicha normatividad, es
que los servicios de telecomunicaciones se prestaran a los usuarios guardando proporción con
la calidad en que debe proveerse el servicio y la contraprestación dada o recibida (2019, pp. 62
y 63).
93
VI. Conclusión
La reforma constitucional en materia de telecomunicaciones trajo cambios sustanciales que ha
propiciado diversos instrumentos orientados a impulsar el desarrollo económico y el ejercicio de
derechos fundamentales; dirigida a corregir deficiencias que se presentan en dicho sector, el
fortalecimiento de los derechos de los usuarios de servicios de telecomunicaciones constituyen
un elemento que ha generado un nuevo entorno que los coloca como el centro de la política
pública.
Alrededor de estos derechos, se busca corregir el desequilibrio económico que padecen los
usuarios en sus relaciones con el prestador del servicio público, al carecer de la posibilidad de
negociar los términos en que debe ser prestado el servicio de telecomunicaciones, evidenciado
a los usuarios como la parte débil en su relación con el prestador del servicio. Con la finalidad
de proteger a la parte débil, los usuarios, fue necesario que, para la protección de sus derechos,
se emitieran normas y se crearan instituciones que regularan y vigilaran la prestación de los
servicios de telecomunicaciones con el fin de brindarles seguridad jurídica. Para ello, la reforma
constitucional previó la creación de una “agencia”, un órgano regulador independiente a cargo
de la regulación en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión y como autoridad en
materia de competencia en dichos sectores (2019, pág. 17).
De lo anterior se puede apreciar, que uno de los principales objetivos derivados de la reforma
constitucional en materia de telecomunicaciones, fue garantizar que los servicios relativos se
debían prestar en las mejores condiciones en beneficio de los usuarios, por lo que correspondía
al Instituto Federal de Telecomunicaciones vigilar que así sucediera (2019, p. 67).
Bajo esas condiciones, ciertamente se han visto avances con la reforma constitucional en
telecomunicaciones en el fortalecimiento de los derechos de los usuarios y los objetivos de
política pública orientados a disminuir o corregir las ineficiencias en los sectores de
telecomunicaciones y radiodifusión, pero también debe decirse que en cierto aspecto, no ha
sido completamente efectiva sobre todo si las decisiones o resoluciones de los tribunales
94
especializados interfieren con las determinaciones del regulador cuando se trata de fortalecer
los derechos de los usuarios.
Se ha visto que el control jurisdiccional por parte de los tribunales especializados en materia de
competencia económica, telecomunicaciones y radiodifusión, han dejado de tener esa
deferencia hacia el criterio técnico y especializado del órgano regulador para ser sustituido por
las resoluciones de los tribunales especializados, que están más preocupados por revisar la
discrecionalidad y cuidar el principio de legalidad del acto regulatorio como si fuese cualquier
otro acto administrativo.
No debería pasar desapercibido, al menos para los tribunales especializados, que en las
condiciones actuales en las que ya se ha implementado la reforma en materia de
telecomunicaciones, en el enfoque institucional que ahora se inserta en el modelo constitucional
es la de la intervención del Estado como un regulador, como es en el caso del Instituto Federal
de Telecomunicaciones, las decisiones que esta emite no podrían tratarse como un mero acto
administrativo cuando con sus acciones se está privilegiando el ejercicio de los derechos de los
usuarios que utilizan servicios de telecomunicaciones.
95
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97
ALGUNOS PARÁMETROS JURÍDICOS
Y ÉTICOS EN TORNO A LA INTELIGENCIA
ARTIFICIAL. UNA VISIÓN HUMANISTA
DE LA TECNOLOGÍA.
Doctora en Derecho por la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, España. Postdoctora en Derecho en la Mediterránea International Centre for Human
Rights Research de la Universitá Mediterranea di Reggio Calabria (Italia). Investigadora Titular C del Instituto de Investigaciones Jurídicas de
la Universidad Nacional Autónoma de México. ORCID ID: 0000-0001-5139-0772. Hacemos notar que de esta contribución derivó: González Martín, Nuria
y Aboim Machado, Luciana de, “Inteligencia artificial, acceso a la justicia y ética: Apuntes para la reflexión”, Revista Unicuritiba, 2022 (en proceso).
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, transitamos de una etapa en la que se ha tenido que convencer de la eficacia e
idoneidad del uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), a otra etapa donde
parece que el objetivo se torna hacia la consecución de apps, plataformas u otras herramientas
informáticas impregnadas de modernidad, huyendo de la obsolescencia que el diario nos va dejando.
Es decir, se deriva hacia la búsqueda de constantes avances tecnológicos en donde la inteligencia
artificial (IA) entra en juego, con un papel tan importante como delicado, en un escenario digital
plagado de retos como regulaciones apropiadas, manejo de emociones, sesgos y responsabilidad
ética entre otros.
Cuando pensamos en el tema que nos convoca esta contribución, es inevitable, en lo personal,
presentar un paralelismo, o al menos un balance idóneo/debido, entre: inteligencia cognitiva o
intelectual (IC) 2 e inteligencia emocional (IE) 3 ; así como inteligencia artificial (IA) 4 e inteligencia
humana o natural (IH) 5. El desajuste en alguna de dichas “ecuaciones” provoca, y esto es sentido
común, una inestabilidad tal que no permite el desarrollo correcto y eficiente del ser humano, quien
es el último recipiente de las bondades que esperamos genere los avances tecnológicos6.
En sociedades tan individualistas como la actual ya se padecen las vicisitudes de tener profesionales
con una alta preparación intelectual pero también con una baja capacidad de socializar en los niveles
más básicos.
En una sociedad futura, a corto o mediano plazo, a las bondades que acompañan la IA debemos
incorporarle las bondades que presenta la complementariedad con la IH y así crear tecnologías que
se caractericen por una simbiosis correcta, que aprovechen todas las capacidades. No hay duda, que
las personas, a través de su IH, y la IA aportan diferentes habilidades y fortalezas. La verdadera
2
Hasta la fecha, dicha Inteligencia Cognitiva o Intelectual, aquella que abarca capacidades del ser humano como la memoria, la
atención o la manera de comunicarnos, solo es medible a través del Coeficiente Intelectual (CI o IQ, por sus siglas en inglés).
3
Goleman define inteligencia emocional como: “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de
motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”. Daniel Goleman, en su libro inteligencia emocional, expone que solamente
del 10 al 20% del éxito de tu vida está reflejado en el coeficiente intelectual, lo demás a la forma como reaccionamos ante las
emociones, por lo que el coincide, de una manera fundamental, con la Organización Mundial de la Salud en torno a las habilidades
para la vida y su relación con el manejo de emociones. Goleman, Daniel, 2007, Inteligencia Emocional, USA, Zeta Bolsillo.
4
Independientemente de que con posterioridad demos una definición más completa, en este momento conviene definirla como un
programa de computación diseñado para realizar determinadas operaciones que se consideran propias de la inteligencia humana,
como el autoaprendizaje.
5
Al conceptualizar la inteligencia, natural, se expresa que “refleja una capacidad amplia y profunda para comprender el entorno y ser
capaz de capturar el significado de las cosas y darles un sentido, o ingeniárselas, para en un momento dado, saber qué hacer”,
Sossa Azuela, Juan Humberto, 2021, “El papel de la inteligencia artificial en la Industria 4.0” en Rodríguez Reséndiz, Perla Oliva
(Coord.) Inteligencia artificial y datos masivos en archivos digitales sonoros y audiovisuales, México, IIBID - UNAM, p. 26.
6
Y ello, va de la mano con lo que expresa Sastre y Moreno, al decir que no parece demasiado afortunado preparar al ser humano
para que sea capaz de alcanzar un alto desarrollo cognitivo, que permita producir abundantes bienes materiales y también
instrumentos de destrucción masiva, pero no prepararlos, enseñarles los recursos necesarios para alcanzar un mayor bienestar
individual y colectivo. Sastre, Genoveva y Moreno, Montserrat, 2005, Resolución de conflictos y aprendizaje emocional, Una
perspectiva de género, Barcelona, Gedisa, p.30.
99
pregunta es: ¿Comó puede la IH trabajar con la IA para producir inteligencia aumentada 7, o quizás la
llamada IA experiencial?8
No hablamos de competencia, sino de balances (IC/IE; IA/IH) como metas primigenias a la que
deberíamos enfocarnos si realmente queremos plantear una sociedad futura con niveles de progreso
correctos, satisfactorios y, por ende, felices.
Desde la ciencia jurídica, lo expresado arriba se aterriza en planteamientos bajo las siguientes
premisas:
Con esta contribución, lo que se plantea es, precisamente, hablar de un tema concreto, una puesta
en escena de la IA y responsabilidad ética, enfocado en el corto y mediano plazo, y que nos dé pauta
para asumir y sumar aportes a todos los interlocutores que serán parte de dicho proceso
transformativo, todo ello a través del desarrollo de la tecnología con un replanteamiento de carácter
transversal9.
Para poder abarcar dicho objetivo, tras esta breve introducción (I), expondremos los puntos de partida
y algunos desafíos que plantea, propiamente, la inteligencia artificial (II) para proseguir con la
presentación de la misma (III) con un breve marco teórico de su propio concepto y aquellos que la
implementan (A) para así afrontar y/o exponer algunas reflexiones en torno a la responsabilidad ética
y moral en el uso de la tecnología (B). Se finaliza con unas breves reflexiones que, como no podría
ser de otra manera, tratarán de cerrar las ideas que se han ido pergeñando en la contribución (IV).
7
Un concepto creado para enfatizar que la IA se desarrolla para mejorar las capacidades cognitivas de los humanos y no para
reemplazarlos. De Cremer, David and Kasparov, Garry, 2021, ”AI Should Augment Human Intelligence, Not Replace It”, 18 de marzo
de 2021, Harvard Business Review, Economic & Society, https://hbr.org/2021/03/ai-should-augment-human-intelligence-not-replace-
it?utm_campaign=hbr&utm_medium=social&utm_source=twitter&fbclid=IwAR0aLbAotgLl_q3QgO-
IgTsJcIuvvXoQIhAnDOUvvLque_FO9WGEhZieYDk
8
En la IA experiencial se parte de la idea que la mayor parte de las aplicaciones exitosas poseen dos características: 1. tienen alguna
persona que está involucrada en la decisión que está tomando el algoritmo, por ejemplo, razonamiento e intervención en la decisión,
el denominado Human in the Loop, aunque al decir de Ricardo Baeza, sería mejor estar en el control y no solo en el proceso; y 2.
hay una dependencia muy fuerte en los datos para tener buen aprendizaje automático; cuanto más datos tengamos, podemos llegar
a una mejor solución o un mejor resultado aunque, y siguiendo de nuevo a Baeza, lo deseable sería tener buenos algoritmos con
menos datos, lo cual es bueno para la privacidad pero no para los problemas de sesgos o discriminación. Baeza Yates, Ricardo,
[Spain AI], 18 de febrero de 2021, “La ética de la IA: un gran desafío” [Video], Youtube,
ttps://www.youtube.com/watch?v=jYroFhlJlmQ&feature=youtu.be
9
Cuando pensamos en la transversalidad, debemos incorporar 4 ejes: a) derechos humanos; b) equidad y bienestar; c) transparencia
y d) responsabilidad y obligaciones de los actores sobre el proceso, diseño, desarrollo, implementación y uso de la tecnología. Y de
ahí, sin perder de vista la trazabilidad, tema crucial en la IA, como la serie de procedimientos que permiten seguir el proceso de
evolución de un producto en cada una de sus etapas.
100
I. Punto de partida y desafíos
Traemos a colación una cita de Yuval Noah Harari extraída de su libro 21 Lessons for the 21st Century
(2018), en donde expresa que:
A medida que la extrañeza se convierte en la nueva normalidad, tus experiencias pasadas, así como
las experiencias pasadas de toda la humanidad, se convertirán en guías menos confiables. Los seres
humanos como individuos y la humanidad en su conjunto tendrán que lidiar cada vez más con cosas
que nadie había encontrado antes, como máquinas superinteligentes, cuerpos manipulados mediante
ingeniería, algoritmos que pueden manipular sus emociones con asombrosa precisión, rápidos
cataclismos climáticos provocados por el hombre y la necesidad de cambiar su profesión cada década
¿Qué es lo correcto cuando se enfrenta una situación sin precedentes? ¿Cómo debe actuar cuando
está abrumado por enormes cantidades de información y no hay absolutamente ninguna forma de que
pueda absorberlo y analizarlo todo? ¿Cómo vivir en un mundo donde la incertidumbre profunda no es
un error, sino una característica? (la traducción es nuestra).10
Este pensamiento, de cuasi zozobra, pareciera que es común, que embarga a la sociedad más actual.
Un planteamiento perfilado desde la introducción y desde estas palabras de Harari (2018: 213), que
no presenta la IA con una visión apocalíptica, al contrario, la presentamos como punto de partida, con
una visión constructiva y positiva que contribuye al desarrollo. No olvidemos que una app, al inicio de
la pandemia, generó algunas de las primeras alertas sobre el brote de COVID-19, determinó la
gravedad de la enfermedad usando la IA y biomarcadores, además de que la IA, con su capacidad
analítica, ayudó a acelerar la investigación de las vacunas. Incluso, puede ir más allá, puede detectar,
por ejemplo, enfermedades en donde el índice de error varia y es más bajo si combinamos la
inteligencia artificial y los recursos humanos, la IH, poniendo al ser humano en el centro, el
denominado humanismo11. Una IA que contemple siempre un enfoque de derechos humanos 12.
10
“As strangeness becomes the new normal, your past experiences, as well as the past experiences of the whole of humanity, will
become less reliable guides. Humans as individuals and humankind as a whole will increasingly have to deal with things nobody ever
encountered before, such as super - intelligent machines, engineered bodies, algorithms that can manipulate your emotions with
uncanny precision, rapid man - made climate cataclysms, and the need to change your profession every decade. What is the right
thing to do when confronting a completely unprecedented situation? How should you act when you are flooded by enormous amounts
of information and there is absolutely no way you can absorb and analyse it all? How to live in a world where profound uncertainty is
not a bug, but a feature?” Harari, Yuval Noha, 2018, 21 Lessons for the 21st Century, London, Jonathan Cape, p. 213.
11
Humanismo en donde el ser humano es el centro y, por tanto, difiere del posthumanismo, ese conjunto de creencias que cuestionan
dicho humanismo y, además, amplían la preocupación ética hacia seres no humanos. Hacemos notar que en esta contribución no
plantearemos esta última corriente de pensamiento.
12
Un enfoque absolutamente congruente con los esfuerzos que los organismos internacionales comprometidos con la materia
reconocen de manera constante: Naciones Unidas, Asamblea General, 2018. Cit por Cortés Roshdestvensky, Vladimir y Ruíz Guillén,
Priscilla, 2021, Empatía, Reporte de Política Pública, México, ILDA. En donde se hace hincapié y se manifiesta la necesidad de
generar recomendaciones a los tomadores de decisión para la implementación de una agenda de IA con una perspectiva de derechos
humanos.
13
Aprovechamos un momento de coyuntura crucial y por ello las buenas razones para la implementación del derecho internacional
tecnológico comparado. El uso de la tecnología para crear un precedente lineal ya es una realidad; la capacidad para la construcción
analógica de precedentes es el reto que nos queda pendiente, por el momento. En México, una de nuestras referencias más
importante es Jorge Cerdio, desde su cátedra en el ITAM. Cerdio Herrán, Jorge Arturo, 2021, “Inteligencia artificial en la justicia
digital” [Webinar en Zoom. 29 de abril de 2021], México, IIJ-UNAM, https://www.juridicas.unam.mx/actividades-academicas/2547-
webinar-internacional-justicia-digital-inteligencia-artificial-y-tecnologia-para-el-acceso-a-la-justicia
101
estar preparado en todos los terrenos desde los cognitivos hasta los emocionales 14 . La IA
acompañada del factor humano, la denominada inteligencia híbrida con una robotización inclusiva
tiene un porcentaje de error por debajo del 0.5% (Bellochio, 2020). A esta visión positiva de la IA, en
combinación con la IH, nos referimos.
Aún con esta actitud positiva ante la IA, reconocemos los desafíos que la misma representa, y que
una doctrina amplia concreta en los siguientes aspectos:
(a) Una regulación apegada a los derechos humanos (Del Pozo, 2020), a través de principios de
acceso a la justicia e inclusión –derecho a la igualdad, derecho a la no discriminación,
igualdad ante la ley, libertad de expresión, entre otros-, transparencia, privacidad, protección
de datos y responsabilidad ética y moral. No tanto plantear una sobre regulación sino
normativizar en el momento correcto, previa estrategia –nacionales- de IA15, con claridad y
cuidado, antes de que nos absorba la realidad 16;
(b) La alfabetización digital, trabajando en la sensibilización para verlas como una oportunidad y
reduciendo la brecha digital (INEGI-IFT, 2019);
(c) Y siempre a través de un diálogo multidisciplinar 17.
14
Junto a los mencionados avances tecnológicos, también vemos cómo se torna imprescindible la implementación de las Soft - Skills.
habilidades inherentes a nuestra condición humana, tales como habilidades de comunicación y empatía, una habilidad que no es
posible delegar exclusivamente, o por el momento, a través de la IA, aunque de hecho, ya hay un campo en pleno desarrollo, el
Affective Computing. Un término acuñado por Rosalind W. Picard en 1997, en un libro que lleva el mismo nombre, en donde se
refiere a la tecnología que puede sentir, comprender e incluso simular las emociones humanas. Los asistentes de voz que cuentan
con inteligencia emocional deberían ser más naturales y eficientes que los que no la tienen. Lo que buscan las compañías que
desarrollan Affective Computing, en concreto Microsoft, es dar a los sistemas de IA habilidades similares. Si los sistemas de IA están
impulsados por emociones humanas, ¿podrían aproximarse más a la inteligencia humana? Quizás las emociones simuladas podrían
impulsar a los sistemas de inteligencia artificial a lograr mucho más. Czerwinski, Mary; Hernández, Javier y McDuff, Daniel, 2021,
“Building an AI that Feels”, IEEE Spectrum, Mayo,pp. 34 y 38, https://spectrum.ieee.org/building-an-ai-that-feels
15
En este sentido, México desde el 2018, instauró la Estrategia de Inteligencia Artificial como parte de la Coordinación de Estrategia
Digital Nacional, conocida como Estrategia IA - MX 2018 basados en cinco los objetivos: 1. desarrollar un marco de gobernanza; 2.
planear los usos en la industria e identificar mejores prácticas gubernamentales; 3. impulsar su liderazgo en la materia; 4. publicar
recomendaciones de consulta pública; y 5. trabajar con expertos y ciudadanos mediante la creación de una subcomisión
especializada en Inteligencia Artificial. Igualmente, México pertenece a una alianza entre el sector público y privado impulsada por el
Banco Interamericano de Desarrollo, llamada fAIr LAC. https://fairlac.iadb.org/. Una alianza que se compromete para seguir los
principios éticos propuestos por la OCDE, como referimos en la siguiente nota a pie de página. Pero México se quedó ahí, digamos
que estancado, pasó de ser líder en el mundo para establecer criterios generales que rijan desde una perspectiva estatal de desarrollo
de IA y así lo identificó como punto de arranque en el año 2017, cuando se presentó ante la Organización de Naciones Unidas y
ejemplo de ello lo tenemos en la resolución 72/242 de la ONU titulada “Impacto del cambio tecnológico rápido en la consecución de
los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Pasó de ser uno de los primeros diez países a nivel mundial que pudo tener la posibilidad de
una agenda de estrategia nacional de IA a tener esta Agenda aún pendiente. Por lo pronto, como tarea urgente ante la rapidez que
demanda los procesos de IA, lo que tenemos que realizar es implementar una Estrategia de Agenda Nacional de IA, bajo principios
generales basados en el humanismo, con respeto a los Derechos Humanos y ética y a partir de ahí regular.
16
“El auge de la inteligencia artificial (IA) ha traído consigo una avalancha de propuestas sobre cómo regularla. Empresas
tecnológicas, como Google y organizaciones internacionales, como la Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE), han publicado planes o convocado comités para guiar la regulación de la IA. No obstante, esta prisa
mundial por regular la IA no es una indicación de que la moralidad pueda reducirse a un conjunto de reglas, un tema de primer orden,
tema toral de esta contribución. Hidalgo, César A. et al., 2021, How Humans Judge Machines, USA, MIT ,
https://static1.squarespace.com/static/5e6bac9e0eedae432b177355/t/5ff59f2618e35c2907f56c6d/1609932616219/HHJM-
Hardcover2021_compressed.pdf
17
Un enfoque multidisciplinario desde los distintos ámbitos de la academia - juristas, lógicos, filósofos y teóricos del derecho, filósofos
de la mente, lingüistas computacionales, ingenieros en sistemas, psicólogos cognitivos, etcétera, el gobierno, la sociedad civil, la
industria que contribuyan, además, al desarrollo de políticas públicas y mecanismos de evaluación y medición que convergen en
estrategias de IA.
102
Tres grandes frentes que deben abordarse desde una visión humanista de la IA y siguiendo las pautas
para la búsqueda de la integridad tecnológica que recae en los cuatro principios éticos tradicionales
y el quinto, el último de ellos, vinculado a la IA (Floridi, L, et al , 2018: 689-707):
(a) Autonomía –Autonomy-, el derecho de toda persona a decidir por sí misma en todas las
materias que la afecten de una u otra manera, con conocimiento de causa y sin coacción, así como
el deber de cada uno de respetar la autonomía de los demás; en esencia es la libre decisión y
responsabilidad del ser humano, no del sistema;
(b) Beneficencia –Beneficence-, el derecho de toda persona de vivir de acuerdo con su propia
concepción de vida y en el que, ligada a la concepción de autonomía, hay, igualmente, el deber de
cada uno de buscar el bien de los otros, en función de lo que los otros buscan para sí; es decir, la
promoción del bienestar del ser humano, asegurarse de no violar derechos humanos y en ese sentido
evitar daños involuntarios;
(c) Benevolencia –Non-maleficence-, como el deber de no hacer daño, es decir, querer hacer
el bien, respetar la privacidad y proteger los datos, lo cual se consigue si se evita la manipulación;
(d) Justicia –Justice-, como deber de respeto de los principios anteriormente enunciados y
así colaborar hacia una equitativa distribución de los beneficios y riesgos entre los miembros de una
sociedad y en ese entendido, evitar prácticas de sesgo y discriminación individual o de grupo
(Martínez, 2020) 18, y
Las bases son claras, su implementación es urgente. Las herramientas están disponibles, no
hay excusas sino un camino que recorrer con la consideración única de avanzar correctamente en
beneficio de la colectividad y con el ser humano al centro.
18
Véase, además, Inteligencia y Visión Computacional de la Universidad Panamericana: https://sites.google.com/up.edu.mx/invico/
19
En este principio de la interpretabilidad hay numerosas cuestiones que evalúan si la IA es confiable, tales como: ¿en qué medida
las decisiones y, por tanto, el resultado obtenido por el sistema de IA, pueden entenderse? ¿En qué medida la decisión del sistema
influye en los procesos de toma de decisiones de la organización? ¿Por qué se implementó este sistema en particular en esta área
específica? ¿Cuál es el modelo de negocio del sistema (por ejemplo, cómo crea valor para la organización)? ¿Aseguró una
explicación de por qué el sistema tomó una determinada elección que resultó en un efecto determinado que todos los usuarios
puedan entender? ¿Diseñó el sistema de inteligencia artificial teniendo en cuenta la interpretabilidad desde el principio?, entre otros
planteamientos.
103
II. Inteligencia artificial
Cuando hablamos de tecnologías en el momento actual, debemos comenzar por la denominada
Cuarta Revolución Industrial (CRI), Tecnología 4.0 o Industria 4.0. Un término acuñado en el Foro
Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) con la idea de subrayar las oportunidades que
las tecnologías generan para las sociedades –tanto de los países desarrollados como en aquellos en
vías de desarrollo-; tecnologías que han avanzado mucho por separado, –por ejemplo, teléfonos
inteligentes, Smart Phones - y que permiten resultados importantes cuando operan conjuntamente.
Entre las tecnologías que abarca la CRI se incluyen: - big data o análisis masivos de datos; -
inteligencia artificial; - robótica y – fabricación aditiva, es decir, tecnologías de impresión 3D (Pisanty
y Velasco, 2021).
Tecnologías que, como parte de la CRI, están insertas en diferentes etapas. Así, en una etapa inicial
o intermedia, encontramos la IA cuando visualizamos los efectos negativos, o no deseados, y la
necesidad de implementar marcos éticos y morales (Shariari y Shariari, 2017) 20 que buscan reducción
de sesgos discriminatorios, buscan la transparencia y la explicabilidad de los algoritmos utilizados.
El uso conjunto de cada una de estas tecnologías produce, sin lugar a duda, cambios disruptivos con
consecuencias exponenciales. Ante estos desarrollos, nuestras sociedades tienen que estar
preparadas estratégicamente, bien para no hacer nada, asimilar o activar el fomento de la innovación.
El reto regulatorio de la CRI es enorme y complejo tanto por la naturaleza del fenómeno como por la
necesidad de desarrollar capacidades novedosas en diferentes sectores tales como el público, las
empresas y la sociedad.
La CRV ya está en marcha, es un hecho, concebido como un “constructo útil para analizar una etapa
de desarrollo de las tecnologías avanzadas y su relación con la sociedad” (Pisanty y Velasco, 2021).
Con esta antesala, con un panorama actual, general y global, buscamos llamar la atención hacia los
desafíos éticos y morales que presenta la CRI, la IA de manera puntual, y la responsabilidad que cada
interlocutor tiene en sus manos, por pequeño que nos pueda parecer su nivel de participación o
involucramiento.
Para poder perfilar el mismo, visualizar el riesgo que la IA puede presentar en términos no evolutivos
sino involutivos, de retroceso en los equilibrios/balances de nuestra sociedad, invitamos a recorrer un
breve marco teórico-conceptual de base para poder ubicar los desafíos más palpables e inminentes
de responsabilidad ética y moral.
20
El Institute of Electrical and Electonics Engineers (IEEE) posee un inventario de bases éticas que incluyen budismo y
confucionismo, extensa a la IA y a otros campos de la CRI.
104
III. Marco teórico-conceptual
Para poder analizar campos tan particulares, hay que definir una serie de conceptos, aunque ya de
manera tangencial lo hemos realizado, iniciando como es lógico, por definir qué es IA. Este es el
momento y el lugar correcto para hacerlo e ir discerniendo un tema tan complejo como necesario.
De inicio, debemos partir de la idea, no por obvia menos importante, que la IA se nutre de algoritmos
y que dichos algoritmos son “la descripción de una secuencia de pasos, finita e inequívoca, que
permite obtener un resultado a partir de los elementos suministrados como entrada” (Falque-Pierrotin,
2017:12), generalmente a través de datos masivos, big data.
En ese entendido, las definiciones de IA son muy variadas pero tomemos los elementos que
consideramos esenciales para pergeñar, enmarcar, la misma. Entre los elementos que caracterizan
a la IA está (a) la capacidad para aprender, lo que se conoce como machine learning, es decir,
aprendizaje automatizado, un sistema que puntúa la probabilidad de lo que estás a punto de hacer 21;
(b) junto con la habilidad del manejo de incertidumbre ante la información derivada de bases de datos
masivos, así como (c) la formación de conceptos a partir de algoritmos, a través de un razonamiento
lógico e intuitivo (Terrones, 2018: 146). En definitiva, un sistema informático que realiza tareas ligadas
siempre con la inteligencia humana22.
Sin duda, este es un concepto muy actual, al tiempo que sencillo y completo, pero también es cierto
que ha habido una transición por diferentes concepciones e intereses a lo largo de la evolución de la
IA y así, en la década de los cincuenta, la IA se enfocaba, prácticamente, a reproducir procesos de
inteligencia humana en la búsqueda de soluciones a problemas formulados en ambientes
controlados. En la actualidad, su expansión y diversificación la cataloga como una rama de las
ciencias, orientada, precisamente a la creación de máquinas inteligentes, con habilidades de
aprendizaje, adaptación e incluso autonomía (Sossa, 2021:22).
21
Este aprendizaje automatizado es un concepto que fue introducido en la década de 1940 por Alan Turing y desarrollada a través
de su juego de imitación, lo que definió un estándar operativo para la inteligencia, conocido como el “Test de Turing”, la base de la
IA actual. Russell, Stuart and Norvig, Peter, 2010, Artificial Intelligence, 3a. ed., USA, Pearson, pp. 16 - 17. El texto original: Turing,
Alan M., 1950, “Computing Machinery and Intelligence”, Mind, Vol. 59, No. 236, octubre, pp. 433-460,
http://www.jstor.org/stable/2251299. Asímismo, para un conocimiento amplio de lo que se forjó en la Conferencia de Dartmouth de
1956, cuando John McCarthy, Marvin Minsky, Nathaniel Rochestr y Claude Shannon usaron, por primera vez, el término novedoso
de Inteligencia Artificial, véase McCarthy, John, Minsky, Marvin L., Rochester, Nathaniel y Shannon, Claude E., 1955, “A Proposal
for the Dartmouth Summer Research Project on Artificial Intelligence”, 31 de Agosto de 1955. http://www-
formal.stanford.edu/jmc/history/dartmouth/dartmouth.html
22
En su artículo, Jordan, Michel I., 2019, "Artificial Intelligence. The Revolution Hasn´t Happened Yet”, Harvard Data Science Review,
Issue 1.1, summer, https://hdsr.mitpress.mit.edu/pub/wot7mkc1/release/9 expresa que el término IA no está bien entendido no solo
por el público en general sino tampoco por los tecnólogos; de inicio habría que definir qué es inteligencia como la capacidad de una
entidad de resolver problemas complejos. Cuando se acuñó el término en la década de los 50´s, se aspiraba a construir computadoras
que tuvieran inteligencia humana. Pasadas muchas décadas ya, dicha aspiración todavía persiste pero a diferencia de sus inicios lo
que podemos visualizar es que las computadoras no se han vuelto inteligentes per se, pero han proporcionado capacidades que
aumentan la inteligencia humana además de tener la capacidad de analizar patrones, de los llamados de bajo nivel, alivianando el
trabajo humano. Estos desarrollos y otros tantos más, afirma Jordan, son conocidos como "tecnología de IA" pero no involucran
razonamientos o pensamientos de alto nivel; los sistemas no forman el tipo de representaciones semánticas e inferencias de las que
son capaces los humanos, de hecho y así lo expresa al indicar que "En el futuro previsible, las computadoras no podrán igualar a los
humanos en su capacidad para razonar de manera abstracta sobre situaciones reales” y con ello corrobora esa idea, que como punto
de partida mantenemos, en donde siempre tendremos la necesidad de mantener ese binomio Inteligencia Humana/Inteligencia
Artificial, en donde necesitaremos “interacciones bien pensadas de humanos y computadoras para resolver nuestros problemas más
urgentes".
105
Y así es, hoy la IA tiene una amplia gama de aplicaciones para grandes cantidades de datos, desde
la capacidad de aprendizaje, como la posibilidad de que los algoritmos puedan reconocer el lenguaje
e incluso patrones escritos a mano, describir información visual y auditiva (Rodríguez, 2021: p. “x”) y
todo ello con implicaciones directas prácticamente en cada área del conocimiento humano, desde la
medicina, biología, ingeniería, seguridad, movilidad y transporte, previsión y gestión de desastres
naturales, resolución de conflictos, etcétera, todas ellas con un gran potencial, aplicabilidad e impacto
pero también con implicaciones tan diversas como diverso tiene que ser el equipo multidisciplinar que
se encarga de su desarrollo.
En este marco conceptual, en donde la tecnología presenta un alcance realmente amplio, se torna
necesario presentar los diferentes tipos de IA 24 y en donde siguiendo a O´Carroll (2017), tenemos:
(1) Inteligencia artificial acotada (IAA), la más común o que prevalece en la actualidad, con un
rango limitado de habilidades pero caracterizada porque lo encomendado lo lo lleva a cabo
realmente bien;
(2) Inteligencia artificial general (IAG), asimilándose a las capacidades humanas y que aún está
en vías de desarrollo. Su objetivo es pensar, comprender y actuar como un ser humano en
una determinada situación pero sin control humano. Lo que los científicos no han logrado aún,
es una forma de hacer que las máquinas sean conscientes, mediante la programación de un
conjunto completo de habilidades cognitivas que hasta ahora solo son conocidas en los
humanos (Viveros, 2021:17).
23 Aprovechamos la oportunidad para expresar que la IA en el contexto europeo toma campos de acción o áreas que difieren de
otros contextos. En este sentido, iniciativas de las corporaciones mundiales del sector tecnológico, se enfoca en el riesgo potencial
para la protección equilibrada de los intereses públicos y riesgos para las pequeñas y medianas empresas, PYME. Para poder abarcar
y desarrollar estos objetivos, no olvidemos que la Comisión Europea tiene el derecho exclusivo de iniciativa legislativa, sin embargo,
según el artículo 225 TFUE, el Parlamento Europeo podrá, por mayoría de los miembros que lo integran, solicitar a la Comisión que
presente cualquier propuesta adecuada […]. En 2016, a través del Acuerdo interinstitucional sobre la mejora de la legislación (párr.
10) se expresa que la Comisión examinará rápida y detalladamente las solicitudes de propuestas de actos de la Unión presentadas
por el Parlamento Europeo de conformidad con el artículo 225 del TFUE.
24
Aunque la clasificación puede ser más amplia. Véase, en ese sentido, los tipos de IA en Sossa Azuela, Juan Humberto, “El papel
de la inteligencia artificial en la Industria 4.0” en Rodríguez Reséndiz, Perla Oliva (Coord.), 2021, Inteligencia artificial y datos masivos
en archivos digitales sonoros y audiovisuales, México, IIBID - UNAM, pp. 27 y ss., en donde se pueden identificar hasta 5 tipos de
IA: Inteligencia General (IG) o Inteligencia Fuerte; Super Inteligencia Artificial (SIA); Inteligencia Artificial Débil (IAD) o aplicada; Super
Inteligencia-Super Consciente IA (SI-SC-IA).
106
(3) Superinteligencia artificial (SIA), aquella que supera lo que el ser humano es capaz de realizar.
Como expresa Viveros (2021: 17 y ss), esto simboliza la máxima evolución de este campo, y
es en lo que se basa la teoría de la “singularidad”25, la cual sostiene que las máquinas algún
día serán lo suficientemente inteligentes para programarse y mejorarse a sí mismas hasta
independizarse de sus creadores humanos (Kurzwell, 2017).
Aunque podemos abrir la tipología de IA (De Cremer y Kasparov, 2021: passim), lo que realmente
queremos traer a colación es que todo lo expuesto embona con lo que describimos al relatar los
elementos de la IA, como machine learning, dado que este proceso de aprendizaje automático permite
que los sistemas artificiales mejoren a partir de la experiencia (Sileno, 2021), permite que las
máquinas se adapten a nuevos entornos y actúen de una manera que les permita lograr el objetivo
asignado independientemente de obstáculos imprevistos y sin una dirección explícita de su
programador (Coglianese y Lehr, 2017:1156/ Rich, 2015-2017: 871, 875), como el panorama ideal al
tiempo que peligroso.
Otro concepto fundamental, y que conviene apuntalar dentro de esta marco teórico-conceptual, es el
deep learning, es decir, aprendizaje profundo, como “subárea del aprendizaje automático, o machine
learning, que utiliza algoritmos inspirados en la estructura y función del cerebro, las denominadas
redes neuronales artificiales” (Brownlee, 2019) y en donde se manejan una cantidad realmente amplia
de datos, una multiplicación de datos con respecto al aprendizaje automático per se. Este concepto
nos conduce a un caveat derivado tanto del aprendizaje automático como del aprendizaje profundo,
la "incógnita conocida". Esta incógnita es parte del proceso de toma de decisiones, también conocido
como “la caja negra”, procesos de tomas de decisiones que van más allá de los procesos lineales
humanos. Los procesos de toma de decisiones artificiales son demasiado complejos para que lo
entienda el ser humano ya que la propia máquina crea sus algoritmos conformando la caja negra
(Price, 2014-2015: 419). Va más allá, incluso, de la capacidad del programador dadas las
características específicas que utilizó la máquina para llegar a una determinada conclusión, pero
tampoco se puede deconstruir las inferencias o rastrear los procesos de decisión que se aplicaron
(Coglianese y Lehr, 2017: 1156). En consecuencia, la entidad artificial se considera una caja negra
que no ofrece una explicación intuitiva ni causal de sus acciones (Shilo, 2018:14).
Los esfuerzos de digitalización están proliferando rápidamente en todos los sectores, impulsando
desafíos éticos nuevos y de gran escala que surgen del desarrollo y despliegue tecnológico que tienen
importantes implicaciones en los derechos y la justicia.
Llegados a este punto, no tenemos que convencer que la IA entró en juego agilizando la
productividad, transformando nuestra manera de comunicarnos ya no sólo entre seres humanos sino
en nuestra interacción con asistentes virtuales, bots y demás expresiones tecnológicas,
revolucionando la manera de hacer negocios a partir de eficientizar complejos procesos logísticos y
predecir necesidades particulares de consumo, innovando en la automatización de toda clase de
25 Por un lado, algunos tecnoescépticos creen que este escenario es improbable, por el otro, el inventor de Google, Ray Kurzweil,
predice que esta "singularidad" ocurrirá en el año 2045 con la creación de una IA consciente de sí misma, que será millones de veces
más poderosa que todos los cerebros humanos. Kurzwell, Ray, 2017, AI Business,
https://aibusiness.com/document.asp?doc_id=760200
107
vehículos terrestres, aéreos y marítimos, entre tantas otras expresiones de una tecnología que ha
adquirido la capacidad de aprender por sí sola a partir de recopilar y procesar datos bajo lineamientos
específicos. Todo ello nos impone a los estudiosos del derecho la premisa de ceñir los alcances de
estas tecnologías al manto protector de la ética y la responsabilidad, colocando al ser humano en el
centro de sus intereses y finalidades.
Iniciamos una nueva década con un gran reto por delante en cuanto a cómo promulgar la ética de la
IA (Ebell et al, 2021)26, en donde los intereses corporativos parecieran primar sobre los intereses de
instituciones, sociedad y las personas en general, como comunidad global y en donde la investigación
de ética en IA y la evolución de los estándares aceptados deben estar orientados hacia un futuro
tecnológico que haga la vida mejor para todos 27.
Partiendo de dicha base, es inevitable que cuando nos referimos a la IA, surge de manera casi
inmediata la connotación de responsabilidad ética y/o moral, pero ¿son estos términos sinónimos?
Un concepto sencillo, pero claro de ética es aquel que la define como el conjunto de principios y
normas que conducen las actividades humanas para la recta razón; la moral, por su parte, está
ubicada en el concepto de lo bueno y lo malo, más ligada a las costumbres por lo que no es una
permanente sino muchas variables y por tanto difícil de determinar qué es lo bueno o lo malo porque
dependerá no solo del espacio, sino del tiempo y las circunstancias, entre otros factores. Una moral
relacionada con la cultura y, por ende, los valores, el orden social en el que tenga su aplicación.
Lo anterior no implica que hay una distinción tajante entre ética y moral, sino más bien un cambio en
su naturaleza, es decir, se pasa de lo recibido en forma inconsciente a lo asumido de manera
consciente. La moral aprueba o desaprueba un determinado acto o decisión, la ética se refiere al
pensamiento y la reflexión sobre dicha moral. Lo que Kohlberg (1991) explica como una especie de
juicios sobre aceptación o desviación de la norma.
Todos sabemos que en un par de párrafos no se puede, ni se debe, acotar y cerrar un tema que lleva
siglos planteándose desde la filosofía, fundamentalmente, y que no tiene una conclusión final y mucho
menos global pero que si es importante traerlo a colación porque las implicaciones son vastas y
diversas, tanto como sociedades y culturas hay, como proyección a materias de gran calado.
26
Y así es, durante la última década, la ética de la IA se ha estudiado en el ámbito académico y de ahí su puesta en marcha en
políticas públicas (por ejemplo, Comisión Europea, Cámara de los Lores del Reino Unido, Estados Unidos de América, Corea, China,
entre otras) así como en el mundo de las grandes corporaciones. Véase en ese sentido, Ebell, Christoph; Baeza-Yates, Ricardo;
Benjamin, Richard; Cai, Hengjin, Coeckelbergh, Mark; Duarte, Tania; Hickok, Merve; jacquet, Aurelie; Kim, Angela; Krijger, Joris;
Macintyre, John; Madhamshhettiwar, Piyush; Maffeo, Lauren; Matthews, Jeanna; Medsker, Larry; Smith, Peter and Thais, Savanna,
2021, “Towards intellectual freedom in an AI Ethics Global Community”, AI Ethics, 1, https://link.springer.com/article/10.1007/s43681-
021-00052-5 Asimismo, véase la hemerografía propuesta en este paper referido de Ebell et al.: Benjamin, Richard, 2019, Race
after Technology: Abolitionist Tools for the New Jim Code. Polity, Cambridge; Boddington, 2017, Towards a Code of Ethics for Artificial
Intelligence. Springer, New York; Bostrom, N., 2014, “Superintelligence: Paths, Dangers, Strategies”. Oxford University Press,
London; Buolamwini, J., Gebru, T., 2018, Gender Shades Project: Intersectional Accuracy Disparities in Commercial Gender
Classification en Conference on Fairness, Accountability and Transparency, pp. 77 – 91. https://www.media.mit.edu/projects/gender-
shades/overview/; Coeckelbergh, M., 2020, AI Ethics. MIT Press, Cambridge, entre otros.
27
El texto concluye con una serie de estrategias más que coherentes, y sobre la base de la experiencia de un elenco de especialistas
en la materia, que perfectamente pueden ayudar y plantear las bases para ir procesando y promulgando guías sobre la IA y su
responsabilidad ética y moral en el uso de las tecnologías.
108
Como expresamos, la IA no está exenta de esta carga ética y moral28 y por ello hay que estar atentos
a la investigación del propio algoritmo en donde aseguremos contar con una buena rendición de
cuentas, auditoria y transparencia; asumir una responsabilidad para usar los algoritmos dentro del
marco correcto.
Las empresas de tecnología reconocen que hace solo cinco años lanzaban servicios de IA como
chatbots y etiquetado de fotografías con pocas garantías éticas, y abordaban el uso indebido o los
resultados sesgados con actualizaciones posteriores.
Ante tal panorama, podemos expresar que el primer problema que presenta una ética referida a la IA
son los sesgos que provienen de los datos y sabemos que todos los algoritmos tienen sesgos. El reto
es que dichos sesgos sean neutrales, sin una connotación positiva ni negativa, y justos (Baeza, 2021).
Ahí es donde radica el verdadero desafío: ¿Cómo introducir la noción de igualdad, de equidad y/o
justicia al algoritmo, lo hacemos como premisa determinada o las planteamos si el algoritmo
daña/discrimina a alguien en particular o a un conjunto en particular? Ni la respuesta, ni la solución
es fácil, de hecho, es un dilema que está presente, que preocupa a quienes son especialistas en la
materia y en donde lo único que queda claro, de inicio, es que dichas nociones tienen que estar
presente cuando se diseñan modelos de aprendizaje automatizado 29 . Hay avances en el marco
regulatorio pero aún no hay un consenso sobre cómo lograr en la práctica neutralizar los sesgos
referidos30. No hay sistemas perfectos pero al menos el híbrido de diseño/aprendizaje IA/IH, perfilado
desde la introducción, se vuelve a traer a colación como un sistema complementario necesario.
28
Aprovechamos la oportunidad para subrayar que hay distinción entre: 1. La ética de las neurociencias (neuroderechos, entendiendo
“derecho” en su acepción ética); 2. El derecho de las neurociencias (neuroderechos, entiendiendo “derecho” en el sentido jurídico);
3. Las neurociencias como disciplina auxiliar del derecho (neurocriminología forense); 4. Las neurociencias como parte de la
epistemología jurídica aplicada y 5. El estudio de las propiedades socio-neuro-cognitivas de los operadores jurídicos. Puntualmente,
cuando hablamos de la inteligencia artificial y derecho debe distinguirse, a su vez, entre. 1. La ética de la inteligencia artificial; 2. El
derecho de la inteligencia artificial y 3. La inteligencia artificial aplicada al derecho.
29
Recientemente, la Association for Computing Machinery (ACM –USA-) publicó una declaración sobre la transparencia y la rendición
de cuentas algorítmicas e hizo una propuesta de las siete propiedades o principios destinados a abordar los posibles sesgos dañinos
de las soluciones algorítmicas: 1. Awareness; 2. Access and redress; 3. accountability; 4. Explanation; 5. Data provenance; 6.
Auditability y 7. Validation and testing. No es casual, porque las soluciones algorítmicas, cada vez más, toman decisiones que afectan
nuestras vidas, decisiones dirigidas, y nos aparecen, pareciera que de la nada, en nuestras pantallas, sugerencias de películas,
lecturas, viajes o contactos. Ayling, Jacqui; Zou, Yushi, and Chapman, Adriane, “Algorithmic Accountability and the Role of
Provenance”, University of Southampton, Southampton SO17 1BJ, https://sociam.github.io/saap-
workshop/resources/01_Ayling_Zhou_Chapman_final.pdf
En el contexto de la Unión Europea, el Reglamento general de protección de datos de la UE, igualmente están introduciendo el
"derecho a explicaciones" (consulte https://arxiv.org/abs/1606.08813), en particular en relación con el artículo 22 sobre la toma de
decisiones individual automatizada, incluida la elaboración de perfiles
30
Ejemplo de estos avances propuestos en los Estados Unidos de América son:
-Ley de Responsabilidad Algorítmica, 2019 –Algorithmic Accountability Act of 2019-: El proyecto de ley propone que las empresas
estudiarán los algoritmos que usan, identificarán sesgos en estos sistemas y corregirán cualquier discriminación o sesgo que
encuentren. https://www.congress.gov/bill/116th-congress/house-bill/2231/text
-Ley de derechos de privacidad en línea del consumidor, 2019 –Consumer Online Privacy Rights Act of 2019-: El proyecto de ley
propone nuevos requisitos para las empresas que utilizan toma de decisiones algorítmicas para procesar datos.
https://www.congress.gov/bill/116th-congress/senate-bill/2968/text
-Ley de Justicia en la Policía, 2020 - Justice in Policing Act of 2020-: Este proyecto se puede considerar como la primera restricción
federal sobre la tecnología de reconocimiento facial. https://www.congress.gov/bill/116th-congress/senate-bill/3912/all-info
-Ley Moratoria de Reconocimiento Facial y Tecnología Biométrica (2020) –Facial Recognition and Biometric Technology Moratorium
Act of 2020-: El proyecto de ley establece una moratoria de cinco años sobre el uso policial de la tecnología de reconocimiento facial.
Está previsto que se vuelva a presentar este proyecto en este 2021. https://www.congress.gov/bill/116th-congress/senate-bill/4084
109
Por otro lado, los principales problemas de sesgos van directamente asociados con la
discriminación31. El uso de algoritmos para decidir a quién contratar ha discriminado, reiteradamente,
a las mujeres32, o la discriminación en los sistemas de reconocimiento facial hacia las personas de
color33, por parte de grandes corporaciones (Hao, 2020), la cual ha generado un debate y con él la
suspensión o la prohibición de dichas prácticas 34. No dejamos de ver y, por tanto, mencionar el tema
del acceso a un nuevo conocimiento y el derecho a la información que ataca particularmente a una
población en estado de vulnerabilidad y en donde la pobreza se reafirma con más contundencia en
estos ambientes, subrayando su falta de poder y voz (Braun et al., 2021: 12).
Prueba de ello es que las discriminaciones pueden tomar muchas formas y tipos diferentes, como la
discriminación indirecta35; un ejemplo lo tenemos en el caso de Deliveroo, en donde un tribunal en
Bolonia (Lomas, 2021) determinó que, Deliveroo, una plataforma para entrega de alimentos a
domicilio discriminó indirectamente a ciertos trabajadores. Simple y llanamente, el tribunal asestó un
31
Bolukbasi, Tolga, et a., 2016, “Man is to Computer Programmer as Woman is to Homemaker? Debiasing Word Embeddings”,
NeurIPS, https://papers.nips.cc/paper/2016/file/a486cd07e4ac3d270571622f4f316ec5-Paper.pdf o más discriminaciones en el Word
Embeddings, Mapeo de palabras. Espacios vectoriales para captar las palabras, modelos de lenguaje, Bender, Emily M., et al, 2021,
“On the Dangers of Stochastic Parrots: Can Language Models Be too Big?”, ACM Conference,
http://faculty.washington.edu/ebender/papers/Stochastic_Parrots.pdf
32
La igualdad de género es uno de los talones de Aquiles de nuestras sociedades y es, por suerte, una de las prioridades mundiales
de la UNESCO. De los datos que derivan de Feinholz, Dafna, 2021, “Global recommendation on the Ethics of AI” [Webinar. 20 de
mayo de 2021], Portugal, Católica Research Centre for the Future of Law, https://catolicalaw.fd.lisboa.ucp.pt/pt-pt/asset/1256/file En
la economía digital, incluidas las industrias de la inteligencia artificial, las disparidades de género son sorprendentes:
% de profesionales de la inteligencia artificial en todo el mundo que son mujeres: 22;
% de autores de artículos de IA que son mujeres: 13,83;
% de autores en conferencias líderes en el campo de la IA que son mujeres: 18;
% de estudiantes de ingeniería que son mujeres: 12
Si las tecnologías no se desarrollan y aplican de manera sensible al género, es probable que reproduzcan y refuercen las normas y
prácticas sociales discriminatorias existentes contra las mujeres. Véase, UNESCO, 2021, “Mujeres e inteligencia artificial”, Naciones
Unidas México, https://www.onu.org.mx/mujeres-e-inteligencia-artificial/ UNESCO, 2018, Priority gender equality at UNESCO,
https://en.unesco.org/sites/default/files/priority_gender_equality_handout_2018.pdf UNESCO, 2021, To be smart, the digital
revolution will need to be inclusive: except from the UNESCO science report,
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000375429.locale=es
Los problemas en torno al tema es la regla y las soluciones aún siguen pergeñándose, sobre la dificultad de analizar sesgos en
situaciones reales y las posibilidades de las auditorias de IA, véase Schellmann, Hilke, 2021, “Auditors are Testing Hiring Algorithms
for Bias, but There´s no easy fix”, 11 de febrero de 2021, MIT Technology Review,
https://www.technologyreview.com/2021/02/11/1017955/auditors-testing-ai-hiring-algorithms-bias-big-questions-remain/
Así, de esta manera, y de la mano con lo que mantiene la UNESCO, pareciera que la Cuarta Revolución Industrial, está en marcha
y se concibe como un constructo útil para analizar una etapa de desarrollo de las tecnologías avanzadas y su relación con la sociedad.
Con todo ello pareciera que las tendencias actuales de la IA pueden hacer retroceder varias décadas la igualdad de género ante
desequilibrios de género profundamente arraigados que distorsionan el desarrollo de la inteligencia artificial.
33
Empresas como Amazon, en ese andamiaje hacia la eliminación del sesgo en sus servicios web, evalúa las herramientas de
reconocimiento y análisis facial de la empresa, como el Software Rekognition de Amazon, el cual generó preocupaciones sobre los
prejuicios raciales en la tecnología. En mayo 2021, la empresa instituyó una moratoria indefinida sobre la venta del software; la idea
es medir dónde pueden ocurrir los sesgos, ya sea en datos o algoritmos o incluso en la evaluación. Véase Pretz, Kathy, 2021,
“Weeding Out Bias in Amazon´s Web Services”, IEEE Spectrum, September, p. 63.
34
En el caso del reconocimiento facial, la ACM USA pidió su prohibición en junio de 2020. Independientemente de estas prohibiciones
vía legislativa, tenemos los casos de las grandes compañías, y así, en septiembre 2020, “la unidad de nube de Google investigó el
uso de inteligencia artificial para ayudar a una empresa financiera a decidir a quién prestar dinero. Rechazó la idea del cliente después
de semanas de discusiones internas, por considerar que el proyecto era demasiado peligroso desde el punto de vista ético porque
la tecnología de inteligencia artificial podría perpetuar prejuicios como los relacionados con la raza y el género (…) La unidad de
Google anticipó que la calificación crediticia basada en inteligencia artificial podría convertirse en un mercado valorado en miles de
millones de dólares al año”, McCollum, Andrew, 2021 “Google, Microsoft, IBM, More Tech Giants Slam Ethics Brakes on AI”, 8 de
Septiembre de 2021, Gadgets 360º, https://gadgets.ndtv.com/internet/features/ai-artificial-intelligence-google-microsoft-ibm-block-
cancel-remove-feature-ethics-2534125
35
Sobre el tema general, y los conceptos en particular, en torno al principio de igualdad, prohibición de discriminación, igualdad de
oportunidades y acciones afirmativas, así como las clasificaciones discriminatorias, véase González Martín, Nuria y Chávez Sánchez,
Odalinda, 2019, Dos temas torales para los derechos humanos: acciones positivas y justiciabilidad de los derechos económicos,
sociales y culturales, 1 reimp., México, CNDH, 205 pp.
110
golpe a la gestión algorítmica pura después de una apelación legal presentada por tres sindicatos.
Un algoritmo de clasificación de reputación utilizado por la plataforma discriminaba a los trabajadores
de reparto al violar las leyes laborales locales, al no distinguir entre las razones, legalmente
protegidas, para retener el trabajo -es decir no asignar la entrega a un o una repartidor/a,como por
ejemplo no trabajar porque un repartidor estaba enfermo; o ejercer su derecho protegido a la huelga,
entre otras.
Siguiendo de nuevo al amigo y colega Baeza (2021), no cabe la menor duda que los algoritmos
pueden estar sesgados pero también es cierto que un juez o jueza puede tener decisiones
inconsistentes que afectan aspectos torales que desembocan, igualmente, en discriminaciones o
daños irreparables (Abreu, 2016: 162 y ss). Este es el verdadero dilema, cómo hacer que el sistema
que esté en marcha sea consistente o, al menos, ético y justo ¿Qué es mejor un algoritmo justo pero
sesgado o un juez incapaz de mantener consistencia en las decisiones ante un mismo problema?
(Kahneman et al., 2016). La complementariedad de la IA –aumentada, experimental- y la IH, que está
detrás de cualquier plataforma, es la única posibilidad viable hasta la fecha. Además, no olvidemos
que, ante ciertas decisiones, las personas deben tener el derecho a reclamar el resultado pero para
ello hay que darles la información acerca del proceso, interpretabilidad o al menos que haya la
intervención de una persona para explicar la decisión y mantener el sistema validado.
En este tenor, la IA actual con bases de datos que manejan miles de variables y el desafío que entraña
las decisiones en la práctica del derecho36, tiene un reto importante al desembocar hacia el manejo
de qué quiero colocar en las bases de datos para derivar hacia aquello que no genere sesgos, hacia
sistemas predictivos neutrales y justos. Es posible vincular modelos teóricos y metodológicos de las
ciencias del comportamiento contemporáneas –economía conductual principalmente- para promover
conductas acordes 37 ; una decisión judicial también se puede beneficiar de dicho constructo, no
olvidemos que el derecho es, por sí, un constructo, y ello significa que en la actualidad nos alejamos
de los dogmas tradicionales como son el de la predeterminación de las decisiones 38; la objetividad
del derecho a la vista de todos, la supuesta garantía de una aplicación igual en casos iguales, etcétera
(Cáceres, 2005: 600). En este sentido, es necesario el desarrollo de un sistema de IA capaz de
36
La inteligencia artificial aplicada al derecho es una “nueva” área del conocimiento que conjuga el esfuerzo desde la
multidisciplinariedad de juristas, lógicos, filósofos y teóricos del derecho, filósofos de la mente, lingüistas computacionales, ingenieros
en sistemas, psicólogos cognitivos, entre otros, con la finalidad de generar sistemas computacionales que realicen funciones que de
ser realizadas por un operador jurídico humano implicarían conductas inteligentes. Dentro del contenido general de la investigación
contemporánea acerca del cerebro y sus procesos cognitivos, la inteligencia artificial aplicada al derecho puede considerarse como
una disciplina más entre las que aportan los resultados de sus investigaciones a las llamadas “ciencias cognitivas”. Cáceres Nieto,
Enrique (Coord.), 2005, Inteligencia artificial aplicada al derecho. Memoria del Congreso Internacional de Culturas y Sistemas
Jurídicos Comparados, UNAM, México, pp. 606 y ss.
37
Al decir de Cáceres Nieto, “En este nuevo enfoque, tanto las ciencias cognitivas como las ciencias de la complejidad juegan un
papel central. Defino a la expresión Constructo Jurídico Complejo (CJC) como: la conjunción de un nuevo enfoque epistémico, teórico
y metodológico naturalizado mediante la integración de las ciencias cognitivas, la teoría de los sistemas complejos, la filosofía del
lenguaje, la teoría del discurso y la teoría general del derecho, cuyo objetivo es actualizar nuestra comprensión de la incidencia del
derecho positivo y la teoría jurídica en la construcción social de la realidad a través de agentes e instituciones. Además de la
elaboración de modelos “descriptivos” o “explicativos” el constructivismo jurídico busca influir en la conformación de la realidad social”.
Cáceres Nieto, Enrique, 2020, “Constructivismo jurídico, gobierno conductual y nudges como base de las políticas públicas para
impulsar el cambio comportamental durante la pandemia por la COVID-19” en González Martín, Nuria y Cáceres Nieto, Enrique
(Coords.), Emergencia sanitaria por COVID-19: constructivismo jurídico, gobierno, economía y cambio conductual. Opiniones
Técnicas sobre Temas de Relevancia Nacional, núm. 29 https://www.juridicas.unam.mx/publicaciones/detalle-publicacion/166 pp. 19-
23.
38
Ver el contexto en donde se encuentra el operador jurídico, en el caso de un juez, tener presente los metadatos como edad,
experiencia, carga de trabajo, etcétera, influyen como modelos mentales complejos en la toma de decisiones, como uno de los
grandes temas. Qué papel tienen los jueces al decidir con las cargas de trabajo que suelen tener para tomar una decisión óptima; no
olvidar dichos agentes en donde el derecho tiene vinculación directo con la conducta o decisión final.
111
modelar los patrones emergentes de las decisiones judiciales que involucren tanto ponderación
probatoria como solución de dilemas jurídicos-morales. En definitiva, y a modo de subrayado, la
llamada IA aplicada al derecho como investigación interdisciplinaria entre la teoría del derecho y la IA
encargada del diseño y desarrollo de sistemas computacionales cuyos productos finales, de ser
atribuibles a un humano, presupondrían conducta inteligente por parte de un operador jurídico 39.
39
Cáceres Nieto Enrique, 2021, [Presentación virtual], 16 de junio de 2021. Línea de Investigación: Constructivismo jurídico e Inteligencia
Artificial. Claustro Académico, México-IIJ-UNAM –evento cerrado—.
En esa misma tónica, “Con el rápido desarrollo de la inteligencia artificial, han surgido preocupaciones sobre cómo las máquinas
tomarán decisiones morales y el principal desafío de cuantificar las expectativas de la sociedad sobre los principios éticos que
deberían guiar el comportamiento de las máquinas.
Para abordar este desafío, se implementó Moral Machine, una plataforma experimental en línea diseñada para explorar los dilemas
morales que enfrentan los vehículos autónomos. Esta plataforma reunió 40 millones de decisiones en diez idiomas de millones de
personas en 233 países y territorios. Para ello, se analizó y, por ende, se describieron los resultados: Primero, resumiendo las
preferencias morales globales. En segundo lugar, se documentó las variaciones individuales en las preferencias, según los datos
demográficos de los encuestados. En tercer lugar, se informó la variación ética intercultural y se “descubren” tres grupos pr incipales
de países. Cuarto, se mostró que estas diferencias se correlacionan con instituciones modernas y rasgos culturales profundos. Se
discutió cómo estas preferencias pueden contribuir al desarrollo de principios globales y socialmente aceptables para la ética de las
máquinas. Los datos utilizados están disponibles públicamente” Awad, Edmond et al., 2018, “The Moral Machine Experiment”, Nature,
563,October 24, pp. 59-64.
112
IV. Conclusión
En una evaluación en torno a la confiabilidad de la IA en el rubro dedicado al bienestar social y, por
ende, los marcos de la ética y la moral, habría que evaluar si se tomaron medidas para mitigar el
riesgo de manipulación o si se minimizó el daño social potencial y, con ello, si se aseguró que el
sistema no tenga un impacto negativo. En ese sentido, tal y como proyectamos en este trabajo,
deberíamos:
Hablamos de promover los usos positivos y mitigar los efectos nocivos de la investigación y el
desarrollo de la IA, con estándares claros y viables que guíen a un futuro tecnológico en pro del
bienestar de las personas y la sociedad. Para ello, los entornos de investigación, dentro de las propias
corporaciones o dentro de la academia, demandan una serie de deberes y responsabilidades que
cubra con neutralidad todos los flancos.
No olvidemos que uno de los grandes problemas que entraña (un mal manejo de) la IA, los algoritmos,
es el poder y lo que quiera hacer el dueño del código y su implementación a las personas. Se plantea,
por los hechos, una asimetría de poderes ante un daño algorítmico en donde no hay la posibilidad de
una “apelación”, como si de un recurso judicial se tratara, y en donde la responsabilidad moral o ética
aún no está procesada, ni guiada, ni codificada, ni regulada. Un pendiente urgente porque, por el
momento, reiteramos que no hay algoritmos que definan lo que es justo. El ser humano, quien debe
estar al centro, debe tomar el control, de una manera consciente e inteligente, la multimencionada
ecuación entre IA/IH.
113
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num-42
117
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA)
EN EL EJERCICIO DE LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL.
EL JUEZ ORDENADOR ES CONSTITUCIONAL.
En ese sentido, para efectos del desarrollo del tema que ocupa el presente trabajo, no está a
discusión que se puede utilizar una herramienta de IA para tomar decisiones jurisdiccionales,
en tanto que ello es viable técnica e instrumentalmente.
En efecto, constituye un hecho notorio para cualquier habitante del mundo que la creciente
capacidad computacional de los sistemas automatizados de procesamiento de datos ha
generado un aumento de su utilización en toda clase de actividades cada vez más complejas y
que han dado cuenta que en muchos campos del conocimiento, la máquina supera al hombre.
Sobre este punto, no se desconoce que el papel del juez humano no es simplemente el de un
procesador de datos, e incluso se tiene la idea generalizada que un buen juzgador toma
decisiones prudenciales, racionales, con intuición, empatía y compasión, características
antípodas de la IA, de ahí que la propuesta de un juez “robot”, puede sonar contradictoria incluso
con la naturaleza misma de la actividad de juzgar.
No obstante, los enormes beneficios que los sistemas automatizados operados mediante IA han
aportado a la simplificación de tareas y operaciones complejas, en la última década también se
ha visto que estos son capaces de poner en riesgo el ejercicio pleno de ciertos derechos
fundamentales, así como de otros valores y principios democráticos, a partir de la generación
casi inevitable de sesgos, que se traducen en discriminación y un trato desigualdad.
Ahora bien, el presente trabajo no pretende analizar las implicaciones prácticas de la utilización
de la IA como herramienta en el ejercicio de la función jurisdiccional, ni mucho menos pretende
abordar los criterios de evaluación para determinar su efectividad. Esto obedece, a que antes
de analizar las repercusiones negativas o positivas del uso de esta tecnología, así como su
eficacia en el sistema de procuración de justicia, es oportuno verificar, primeramente, si es
constitucionalmente viable, por lo que en estas líneas se pretende explicar y desarrollar única y
exclusivamente el anclaje constitucional de su instrumentación.
Es conveniente hacer la precisión, que si bien en otras partes del mundo se ha institucionalizado
el uso de la IA en los sistemas de procuración e impartición de justicia, difícilmente esas
experiencias pueden asimilarse al contexto mexicano, dada las características muy particulares
de nuestra realidad social, aunado a que la asimilación “a la mexicana” de instituciones jurídicas
extranjeras no siempre es la solución más eficaz, ya que de inicio, los obstáculos presupuestales
constituyen el primer enemigo a vencer en la implementación de tecnología en cualquier
actividad gubernamental, muy especialmente, en los tiempos políticos que corren.
119
A fin de contextualizar brevemente la mecánica en que deberá operar una herramienta de esta
naturaleza en el ejercicio de la actividad jurisdiccional, en principio, debe decirse que el juez
humano durante la construcción de sus razonamientos deductivos y silogismos lógico jurídicos,
conforme a los cuales construye las consideraciones que integrarán el fallo que emita en su
jurisdicción, intervienen diversos elementos propios de la naturaleza humana, tales como la
corriente filosófica jurídica con la que se identifique, si empatiza o no con alguna de las partes
que intervienen en el proceso judicial, si estima que la “norma” es justa o no, si tiene o no interés
sobre el negocio sometido a su análisis, si su determinación impactará o no en la estadística
judicial que deberá reportar al consejo de la judicatura del que dependa, por mencionar las más
comunes.
Sin embargo, en estricto sentido, la labor del juzgador, al menos en primera instancia, debe ser
siempre —aunque se reconoce que humanamente no es posible hacerlo así— emitir
resoluciones bajo un examen estrictamente deductivo de los hechos jurídicos sometidos a su
jurisdicción, es decir, si los hechos debidamente probados en las actuaciones judiciales se
configuran o no en los supuestos normativos propuestos por las partes para la resolución del
asunto en concreto.
La pregunta anterior ha sido abordada por diversos filósofos del derecho, 1 pero un contexto
diferente, en el que se busca legitimar la decisión de los fallos de un juzgador, con base en las
virtudes y moral que posea o aparente poseer. De tal suerte que para algunos filósofos del
derecho la persona que ejerce la función jurisdiccional, al tratarse de una labor que exige alto
grado de responsabilidad y ética profesional, debe ser prácticamente un ángel perteneciente a
la Corte Celestial.
Pues bien. Para aquellos filósofos que consideran que la actividad jurisdiccional debe ejercerse
desprovista de toda emoción y vicios humanos, hoy en día es posible gracias a la tecnología
denominada: inteligencia artificial. Sin embargo, aparece el cuestionamiento anunciado
previamente ¿el despojar de pasiones humana a las resoluciones judiciales efectivamente las
haría más justas?
Al respecto, es oportuno hacer notar que es alarmante que México ha permanecido indiferente
a la regulación que exige la instrumentación de una tecnología que no es ajena a la población
mexicana, es más, resulta lógico que, dada la cercanía con un país altamente desarrollado
1
Jorge F. Malem Seña. (1989). ¿Pueden las malas personas ser buenos jueces? Alicante, España: Doxa.
120
tecnológicamente como los Estados Unidos de América, seamos de los principales
consumidores o peor aún, víctimas de distintas consecuencias adversas que puede generar un
mal uso de esta herramienta tecnológica, pero que puede evitarse con una previsión legal
adecuada, que ante su inexistencia no será materia del trabajo que se realiza.
De esta manera, se hace hincapié en que el presente trabajo plantea que sea una máquina a
través de la Inteligencia Artificial, el que materialmente realice la función jurisdiccional,
tradicionalmente comprendida como actividad exclusiva de los seres humanos. Dicho de otro
modo, será una computadora la que analice las promociones de las partes, extraiga las acciones
y excepciones formuladas por los que intervienen en el proceso judicial, y conforme a tales datos
recabados input, considerando siempre las normas que rijan su jurisdicción —a través de un
algoritmo— emita una sentencia output.
Sobre este punto, es importante destacar que los algoritmos son independientes de los
lenguajes de programación, es decir, para la solución de un problema un algoritmo puede
escribirse en un lenguaje de programación y ejecutarse en otro diferente3.
Asimismo, debe decirse que el algoritmo debe contar con las tres características siguientes: 1)
debe ser finito, esto es, debe existir una tarea que lo detenga; 2) debe ser preciso, en otras
2
Du, Ding-Zhu; Ker - I, Ko & Xiaodong, Hu. (2012). “Restriction”. En: Design and analysis of approximation algorithms. NY:
Springer, pp 245-295.
3
Ob cit. pp 245-295.
121
palabras, no puede contener ambigüedades; y, 3) siempre debe dar el mismo resultado, es
decir, en cualquier circunstancia, si se atienden en forma estricta los pasos del algoritmo,
siempre se debe llegar a un mismo resultado 4.
En otro aspecto, por lo que hace al concepto de inteligencia artificial (IA), todas las definiciones
que de esta se ha dado, se encuentra vinculadas con la idea del desarrollo de métodos y
algoritmos que permitan comportarse a las computadoras de modo inteligente, sin embargo, es
un tema muy complejo.
Es por ello, que para efectos del presente trabajo, se comparte la definición que desde un punto
de vista general propone el investigador finlandés Lasse Rouhiainen, que es la siguiente:
“(…) la habilidad de los ordenadores para hacer actividades que normalmente requieren inteligencia humana. Pero,
para brindar una definición más detallada, podríamos decir que la IA es la capacidad de las máquinas para usar
algoritmos, aprender de los datos y utilizar lo aprendido en la toma de decisiones tal y como lo haría un ser
humano”.5
Por lo que hace al concepto denominado machine learning, este hace referencia al aprendizaje
automático o aprendizaje de máquinas, que es un subcampo de las ciencias de la computación
y una rama de la inteligencia artificial (IA) cuya finalidad es desarrollar técnicas que permitan a
las computadoras aprender 6.
En otras palabras, machine learning es el campo de estudio que proporciona a los ordenadores
la capacidad de aprender sin estar explícitamente programados y es campo de estudio de la
inteligencia artificial que, a partir de bases de datos, pone en marcha algoritmos, para obtener
análisis predictivos con fines precisos y establece correlaciones entre varios sucesos.
4
Ibid.
5
Lasse Rouhiainen. (2018). Inteligencia Artificial 101 cosas que debes saber hoy sobre nuestro futuro. Barcelona, España:
Editorial Planeta, S.A.
6
Jaime G. Carbonell, Ryszard S. Michalski, Tom M. Mitchell, (1983). AN OVERVIEW OF MACHINE LEARNING. 07/04/2022,
de Morgan Kaufmann, Sitio web: (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/B9780080510545500054)
122
es totalmente en línea; se relevó a la firma autógrafa como única expresión de la voluntad, a
una firma digital que brinda la misma certeza jurídica.
Así, todos los ejemplos anteriores constituyen pequeños avances tecnológicos implementados
en el ejercicio de la función jurisdiccional, que permitieron que al día de hoy, en la Ley de Amparo
vigente, publicada el 2 de abril de 2013, el legislador democrático mexicano considerara
oportuno instituir la obligación de contar con un expediente electrónico que contenga la
digitalización de todas y cada una de las actuaciones que integran los sumarios “físicos” —de
papel— de los juicios de amparo7, para su consulta y resguardo, lo que incluso ha evitado la
tramitación de incidentes de reposición de autos innecesarios.
Esta vorágine de avances tecnológicos aplicados a la judicatura no podría haber sido de otra
forma, en tanto que la actividad de juzgar, como actividad exclusivamente humana —hasta este
momento— no podía permanecer ajena al turbulento desarrollo tecnológico que ha vivido la
humanidad en los últimos años.
Efectivamente, por ejemplo, hace apenas una década, el comprador de una computadora ya
sea portátil o de escritorio, consideraba como una herramienta indispensable del “hardware” de
esta, que contara con un lector de discos compactos. Hace un lustro, el mismo adquirente de
un ordenador, tomaría en cuenta que la PC tuviera por lo menos un lector de “USB”, sin
embargo, hoy en día, dichas herramientas son obsoletas.
7
Ley de Amparo.
“Artículo 3o. En el juicio de amparo las promociones deberán hacerse por escrito.Podrán ser orales las que se hagan en las
audiencias, notificaciones y comparecencias autorizadas por la ley, dejándose constancia de lo esencial. Es optativo para el
promovente presentar su escrito en forma impresa o electrónicamente
Las copias certificadas que se expidan para la substanciación del juicio de amparo no causarán contribución alguna.
Los escritos en forma electrónica se presentarán mediante el empleo de las tecnologías de la información, utilizando la Firma
Electrónica conforme la regulación que para tal efecto emita el Consejo de la Judicatura Federal.
La Firma Electrónica es el medio de ingreso al sistema electrónico del Poder Judicial de la Federación y producirá los mismos
efectos jurídicos que la firma autógrafa, como opción para enviar y recibir promociones, documentos, comunicaciones y
notificaciones oficiales, así como consultar acuerdos, resoluciones y sentencias relacionadas con los asuntos competencia
de los órganos jurisdiccionales.
En cualquier caso, sea que las partes promuevan en forma impresa o electrónica, los órganos jurisdiccionales están obligados
a que el expediente electrónico e impreso coincidan íntegramente para la consulta de las partes.
El Consejo de la Judicatura Federal, mediante reglas y acuerdos generales, determinará la forma en que se deberá integrar,
en su caso, el expediente impreso.
Los titulares de los órganos jurisdiccionales serán los responsables de vigilar la digitalización de todas las promociones y
documentos que presenten las partes, así como los acuerdos, resoluciones o sentencias y toda información relacionada con
los expedientes en el sistema, o en el caso de que éstas se presenten en forma electrónica, se procederá a su impresión para
ser incorporada al expediente impreso. Los secretarios de acuerdos de los órganos jurisdiccionales darán fe de que tanto en
el expediente electrónico como en el impreso, sea incorporada cada promoción, documento, auto y resolución, a fin de que
coincidan en su totalidad. El Consejo de la Judicatura Federal, en ejercicio de las facultades que le confiere la Ley Orgánica
del Poder Judicial de la Federación, emitirá los acuerdos generales que considere necesarios a efecto de establecer las bases
y el correcto funcionamiento de la Firma Electrónica.
No se requerirá Firma Electrónica cuando el amparo se promueva en los términos del artículo 15 de esta Ley.”
123
Se afirma lo anterior, habida cuenta que actualmente, es sumamente común que las
computadoras portátiles más modernas no incluyan ni ranura para insertar dispositivos de
almacenamiento “USB”, y mucho menos lector de discos compactos, debido a que gran cantidad
de datos se pueden almacenar “en la nube” sin mayor inconveniente, mejorando con ello, la
portabilidad de la información e incluso la seguridad y respaldo de esta.
Sobre este punto, es especialmente relevante el pronóstico que lanzó la denominada “Ley de
Moore”, que predijo el incremento de poder de procesamiento de los ordenadores cuando estos
comenzaron a utilizar para su funcionamiento “circuitos integrados” o “chips”. Conforme a dicha
ley, la computación aumentaría de manera radical en términos de potencia y disminuiría en
términos de costos a un ritmo abrumadoramente exponencial.
Moore advirtió que con el uso de “circuitos integrados” también conocidos comúnmente como
“chips”, permitiría que estas computadoras de gran tamaño evolucionarían para realizar
funciones con un poder de procesamiento que crecería de manera exponencial y se reducirían
sus costos con el transcurso del tiempo, lo cual, en aquel momento parecía de ciencia ficción,
sin embargo, hoy en día forman parte del día a día de cualquier persona que tenga a su alcance
un celular, una tableta o una computadora.
Lo anterior, contrastado con la tecnología automotriz significa que, si los automóviles hubiesen
evolucionado al mismo ritmo, implicaría que los autos se moverían a 483 000 kilómetros por
hora, podrían recorrer a más de 3 218 688 kilómetros con un galón de combustible y costarían
solo $0.04 centavos de dólar americano 9, comparación que da cuenta del inimaginable avance
que ha tenido la tecnología computacional.
Como se aprecia, no se puede identificar ninguna otra tecnología que haya progresado a ese
ritmo y ninguna otra hubiera causado un impacto tan profundo en la sociedad global como la
8
Intel. (diecisiete de abril de dos mil quince). ¿Por qué Intel pagó $ 10,000 por una revista antigua?. Uno de septiembre de
dos mil veintiuno, de Intel Sitio web: https://newsroom.intel.com/editorials/moores-law-electronics-magazine/#gs.7fwxpq
9
Intel. (no se indica). Más de 50 años de la Ley de Moore. veintiuno de noviembre de dos mil veintiuno, de Intel Sitio web:
https://www.intel.la/content/www/xl/es/silicon-innovations/moores-law-technology.html
124
evolución de las computadoras. No obstante, los escépticos de aquel momento —1965—
argumentaron que el ritmo de evolución de los “circuitos integrados” no duraría más que cuatro
años, lo cual, evidentemente no ocurrió así, ya que analizada la visión de Moore a casi 60 años
a la distancia de que se publicó el referido artículo, los científicos informáticos continúan
sorprendiendo al mundo con productos que inciden en cada aspecto de las actividades humanas
que van desde su procreación hasta su muerte y más allá.
En esa línea de pensamiento, Ray Kurzweil, en su obra The Singularity is Near, predice que, en
el año 2045, un ordenador casero promedio tendría más capacidad de procesamiento que todos
los cerebros humanos en la Tierra11, lo cual puede resultar exagerado, no obstante, vale la pena
reflexionar dicha predicción, ya que la profecía de Moore sí se cumplió.
Ahora, como el objetivo de este trabajo no es hablar de la evolución tecnológica de los tiempos
modernos ni mucho menos exponer las bondades que permite la ingeniería computacional, la
síntesis previa solo tiene por finalidad ubicar al lector de las inimaginables funciones que puede
ordenarse a una computadora a llevar a cabo, entre las que se encuentra, claro, la impartición
de justicia, que aunque pudiera sonar como de ciencia ficción, los ejemplos expuestos
anteriormente, también fueron considerados en un momento de la historia, como narraciones
de un libro de Isaac Asimov, sin embargo, hoy en día, son una realidad a la que prácticamente
cualquier persona puede acceder.
Sin embargo, formular estrategias para ganar un juego de mesa con dieciséis piezas dista
mucho de la esencia de la actividad jurisdiccional: impartir justicia. Por una parte, en la medida
en que las pasiones del juzgador le permiten a su vez sensibilizarse del impacto que su
10
Cervantes García, Daniel y González Ruiz, Claudia Rebeca y Mayek Pérez, Netzahualcóyotl (2005). Proyecto Genoma
Humano: situación actual y perspectivas. Investigación y Ciencia, 13 (33), 56-63. [Fecha de Consulta 11 de diciembre de
2021]. ISSN: 1665-4412. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=67403309
11
Ray Kurzweil. (2005). The Singularity is Near. New York, New York, USA: Penguin Books.
http://stargate.inf.elte.hu/~seci/fun/Kurzweil,%20Ray%20%20Singularity%20Is%20Near,%20The%20%28hardback%20ed%
29%20%5Bv1.3%5D.pdf
12
Murray Campbell, A. Joseph Hoane Jr,, Feng-hsiung Hsu.(2002). Deep Blue. 10 de diciembre de 2021, de Elsevier. Artificial
Intelligence Sitio web: https://core.ac.uk/download/pdf/82416379.pdf
125
determinación tendrá sobre las partes involucradas en la controversia, máxime si se toma en
cuenta que las normas jurídicas son una construcción social, que requieren de actualización y
dinamismo conforme la evolución misma de la sociedad que las crea.
Sobre el particular, no se debe perder de vista que incluso el jurado conocido como “trial of your
peers” o “tribunal de pares”, tiene su origen y fundamento precisamente en la idea de que debe
ser la comunidad a la que pertenece “el reo” la que presida la audiencia del caso y emita el
veredicto, lo cual, pone en la mesa que la ausencia de pasiones o vicios de un juzgador humano
no necesariamente implica que el ejercicio de la función jurisdiccional sea más justa.
“Artículo 17. Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer
violencia para reclamar su derecho.
Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales que
estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes,
emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial. Su servicio
será gratuito, quedando, en consecuencia, prohibidas las costas judiciales.
126
Siempre que no se afecte la igualdad entre las partes, el debido proceso u otros
derechos en los juicios o procedimientos seguidos en forma de juicio, las
autoridades deberán privilegiar la solución del conflicto sobre los formalismos
procedimentales.
El Congreso de la Unión expedirá las leyes que regulen las acciones colectivas.
Tales leyes determinarán las materias de aplicación, los procedimientos
judiciales y los mecanismos de reparación del daño. Los jueces federales
conocerán de forma exclusiva sobre estos procedimientos y mecanismos.
Las sentencias que pongan fin a los procedimientos orales deberán ser
explicadas en audiencia pública previa citación de las partes.
Las leyes federales y locales establecerán los medios necesarios para que se
garantice la independencia de los tribunales y la plena ejecución de sus
resoluciones.
Del artículo transcrito previamente, cobra relevancia el segundo y tercer párrafo, que establecen
los principios rectores de la justicia en México, a saber:
127
“Artículo 16. Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio,
papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad
competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento. En los juicios
y procedimientos seguidos en forma de juicio en los que se establezca como
regla la oralidad, bastará con que quede constancia de ellos en cualquier medio
que dé certeza de su contenido y del cumplimiento de lo previsto en este párrafo.
(…)”
1. Toda persona tiene derecho a ser oída con las debidas garantías y dentro de
un plazo razonable, por un Juez o tribunal competente independiente e imparcial
establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier
acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos
y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.
(...)”
(...)”
128
de los derechos reconocidos por la Convención a toda persona que se encuentre bajo su
jurisdicción.13
En ese sentido, ha determinado que de acuerdo con las disposiciones del artículo 8 de la
Convención, para que en un proceso existan verdaderas garantías judiciales es preciso que se
observen todos los requisitos que sirvan para proteger, asegurar o hacer valer la titularidad o el
ejercicio de un derecho, es decir, las condiciones que deben cumplirse para asegurar la
adecuada defensa de aquellos cuyos derechos u obligaciones están bajo consideración
judicial. 14
13
Corte IDH. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Excepciones Preliminares. Sentencia de 26 de junio de 1987. Serie
C No. 1, párrafo 91, y Caso Noguera y Otra Vs. Paraguay, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 9 de marzo de 2020.
Serie C No. 401, párrafo 78.
14
Corte IDH. Caso Petro Urrego Vs. Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de
julio de 2020. Serie C No. 406. párrafo 118; Caso del Tribunal Constitucional Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 31 de enero de 2001, Serie C No. 71, párrafo 69; y Caso Comunidades Indígenas Miembros de la Asociación
Lhaka Honhat (Nuestra Tierra) Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de febrero de 2020. Serie C No.
400, párrafo 294.
15
Véase al respecto la tesis 1a./J. 103/2017 (10a.), de título y subtítulo: “DERECHO DE ACCESO EFECTIVO A LA JUSTICIA.
ETAPAS Y DERECHOS QUE LE CORRESPONDEN.” Noviembre de 2017, Décima Época, registro digital: 2015591.
129
establecidas para tal efecto, donde el ejercicio deductivo es exactamente el mismo que haría
un juzgador humano.
Sin embargo, se destaca lo atinente a la rapidez con la que una computadora realiza ciertas
funciones contrastada con la capacidad de análisis de un ser humano. Si bien, tanto la
inteligencia artificial como el personal de un juzgado pudieran llegar a la misma conclusión, es
evidente, que la IA lo haría en un menor tiempo, para empezar porque la máquina no cumpliría
con una jornada laboral, y si a eso le añadimos la agilidad con la que se procesa actualmente
la información por una computadora con una capacidad promedio, es claro que el acceso a la
justicia en cuanto al análisis de procedencia sería mucho más eficaz.
Más aún, si se considera que la inteligencia artificial incluye la función conocida como machine
learning, es decir, “aprendizaje automático”, conforme a la cual, se reconocen patrones y se
extraen inferencias de nuevos conjuntos de datos para los que no ha sido programado el
algoritmo previamente.
Así, es posible que a través de la herramienta conocida como machine learning se añada al
algoritmo que analice la procedencia de la acción, un criterio de acceso a la justicia basado en
el principio “in dubio pro actione”, el cual, puede irse actualizando de acuerdo con la experiencia
adquirida como resultado de las determinaciones revocadas por el órgano revisor.
Al respecto se debe tener presente que, los órganos jurisdiccionales deben tener claras las
facultades y atribuciones que delimitan su ámbito o esfera competencial en función de los
medios de impugnación cuyo conocimiento les ha sido constitucional y legalmente conferido,
sin embargo, en casos donde no exista claridad respecto a si un asunto es o no justiciable, debe
preferirse la protección del derecho de acceso a la jurisdicción.
En un estado ideal de las cosas, los juzgados de primera instancia deben garantizar un
porcentaje alto de efectividad en sus resoluciones, es decir, la mayoría de sus determinaciones
deberían ser confirmadas por el Tribunal de Alzada, sin embargo, debido a la movilidad del
personal de los juzgados, los cambios de adscripción de los titulares o incluso, su eventual
jubilación o fallecimiento, ello trae como consecuencia, que un mismo órgano jurisdiccional
emita sentencias en sentidos contrarios en asuntos que presentan una litis muy similar o
idénticas.
Lo anterior, se torna aún más grave, tratándose de aspectos relacionados con la procedencia
del juicio, ya que, si un juicio que sí es procedente se desecha, y posteriormente es revocada
dicha desestimación, esta circunstancia se traduce en un evidente retraso innecesario en la
impartición de justicia.
130
procedencia que se actualizarían a partir de las determinaciones alcanzadas por el órgano
revisor.
En otro aspecto, por lo que hace a la segunda etapa, que contempla el principio de tutela judicial
efectiva, la relativa a la que corresponden a las garantías del debido proceso, es claro que la
IA, al tener como único parámetro de actuación las instrucciones establecidas en su algoritmo,
observaría puntualmente las reglas del procedimiento. Más aún, la inteligencia artificial
atendería puntualmente a la equidad procesal al no ser capaz de actuar de manera parcial ya
que es imposible que actualice empatía o animadversión hacia alguna de las partes.
Por lo que hace a la etapa de la tutela judicial efectiva, relacionada con la eficacia en la ejecución
de las sentencias, dicha circunstancia dependerá de la naturaleza de la controversia, situación
que es muy semejante a lo que acontece hoy en día, por lo que, en ese sentido, la
instrumentación de la inteligencia artificial no constituye una violación al derecho fundamental
en estudio.
Efectivamente, para poder concluir que existe un verdadero acceso a l