0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas17 páginas

La Humillación de Cristo en Romanos

La Ley en el Libro de Romanos

Cargado por

Santiago Sanchez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas17 páginas

La Humillación de Cristo en Romanos

La Ley en el Libro de Romanos

Cargado por

Santiago Sanchez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

República Bolivariana de Venezuela

Ministerio de Educación Cristiana


Instituto Bíblico de Paraguaná
Cuarto Año
Epístolas II / Prof.: José Koquis

La Ley en el Libro de
Romanos

Realizado por:
 Santiago Sánchez C.I. 28.363.140
Punto Fijo, 07 Septiembre de 2023
INTRODUCCIÓN
La Epístola a los Romanos es la más larga de las epístolas del apóstol
Pablo, y muchas personas la consideran la más importante. Esta epístola
contiene su explicación más completa de la doctrina de la justificación
por la fe en Jesucristo, más bien que por las ceremonias de la ley de
Moisés. Contiene muchas enseñanzas sobre las doctrinas de salvación y
la aplicación práctica de esas doctrinas a la vida cotidiana. Por medio del
estudio de esta epístola, se puede obtener un mayor aprecio por la
expiación de Jesucristo y de la esperanza y la paz que todas las
personas pueden hallar en Cristo.
La carta de Pablo a los Romanos es conocida principalmente por su
visión de las acciones bondadosas de Dios para la humanidad a través
de la cruz y la resurrección de Cristo. “Es el poder de Dios para la
salvación de todo el que cree” (Ro 1:16). Hay algo que está muy mal
en nosotros individualmente y en el mundo como un todo, de lo cual
necesitamos salvación, y Romanos nos habla de la forma en la que Dios
nos salva de ello.
La Ley en el Libro de Romanos

 Muerte para la Ley


1. (Romanos 7:1-3) La Ley no tiene autoridad sobre los vivos.
“¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley),
que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? Porque la
mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si
el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en
vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su
marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a
otro marido, no será adúltera.”
A. En Romanos 6:14, Pablo nos dijo que “el pecado no se enseñoreará
de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”. Después de
la discusión en Romanos 6:15-23 en cuanto a implicaciones prácticas de
esto, entonces él ahora explica de manera más detallada el cómo es que
ya no estamos bajo el dominio de la ley.
B. “Que la ley se enseñorea del hombre”: La antigua palabra Griega no
tiene “La” antes de ley. Esto significa que Pablo habla de un principio
más amplio que la Ley de Moisés. La ley que se enseñorea sobre
nosotros incluye la ley de Moisés, pero hay un principio más amplio de
la ley comunicada por la creación y la consciencia, y éstas también
se enseñorean del hombre.
C. “La ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive”: Pablo
toma el punto de que la muerte pone fin a todas las obligaciones y
contratos. Una esposa ya no está ligada más a su marido si éste muere
debido a que la muerte pone fin al contrato. Si el marido muere, ella
queda libre de la ley del marido.

2. (Romanos 7:4) Nuestra muerte con Jesús nos libera de la


ley.
“Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante
el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los
muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”
A. “También vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante
el cuerpo de Cristo”: En Romanos 6:3-8, Pablo explicó cuidadosamente
de que morimos juntamente con Jesús y que también nos levantamos
con Él, aunque allí Pablo únicamente habló de nuestra muerte al pecado.
Ahora, él también explica que también morimos a la ley.
I. Algunos podrían pensar, “Sí, fuimos hechos salvos por gracia,
pero debemos de vivir bajo la ley para agradar a Dios.” Aquí Pablo lo
pone en claro de que los creyentes han muerto a la ley como el hecho
que representa un principio para los vivos o un lugar de mantenernos
firmes ante Dios.
II. Los Creyentes han terminado con la ley. No es para ellos una
opción como camino de salvación. Ellos no buscan el estar bien con Dios
al obedecer algún tipo de ley, como lo hacen los adherentes de casi
todas las religiones.” (Morris)
B. “Para que seáis de otro”: Sin embargo, no somos hechos libres de la
ley para que podamos vivir para nosotros mismos; somos hechos libre
para pertenecer a Jesús y para que podamos llevar fruto para Dios.

3. (Romanos 7:5) El problema con la ley


“Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que
eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para
muerte.”

A. “Mientras estábamos en la carne”: Bajo la ley, no llevábamos fruto


para Dios. En lugar de eso, estábamos llevando fruto para muerte,
debido a que la ley obraba las pasiones del pecado dentro de nosotros.
B. Pablo explicará este problema de la ley más cuidadosamente
en Romanos 7:7-14. Pero ahora vemos su punto – de que nosotros
únicamente llegamos a la plenitud del lugar de llevar fruto para
Dios cuando somos hechos libres de la ley.

4. (Romanos 7:6) Libres de la ley


“Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en
que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo
del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.”
A. “Pero ahora estamos libres de la ley”: El tema de Romanos 7:1-5 es
resumido. Debido a que hemos muerto con Jesús en el Calvario,
estamos muertos a la ley y somos hechos libres de su dominio sobre
nosotros como un principio de justificación o de santificación.
I. La ley no nos justifica; no nos hace justos delante de Dios. La
ley no nos santifica; no nos hace más íntimos con Dios y no nos hace
más santos delante de Él.
B. “De modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu”: Nuestra
libertad es dada no para que nos detengamos de servir a Dios; sino para
que nosotros podamos servirle mejor, bajo el régimen nuevo del Espíritu
y no bajo el régimen viejo de la letra.
C. ¿Qué tan bien sirves bajo el régimen nuevo del Espíritu? Es una
vergüenza de que muchos sirven al pecado o al legalismo con más
devoción que aquellos que debieran de servir a Dios con el régimen
nuevo del Espíritu. Es muy malo cuando el temor es nuestra motivación,
en lugar del amor.

 Nuestro problema con la perfecta ley de Dios


1. (Romanos 7:7) Pablo pregunta: ¿La ley es (igual al) pecado?
“¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado?”
A. “¿La ley es pecado?” Si seguimos su forma de pensar podemos
entender cómo alguien puede inferir esto. Pablo insistía que nosotros
debemos de morir a la ley si queremos llevar fruto a Dios. Alguno podría
pensar, “¡De seguro hay algo malo con la ley!”

2. (Romanos 7:7) No, la ley es buena debido a que revela el


pecado en nosotros.
“En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley;
porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.”
A. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley: La ley es como una
máquina de Rayos-X; revela claramente lo que pudo estar siempre allí,
pero que anteriormente estaba escondido. No puedes echarle la culpa a
los Rayos-X por lo que expone.
B. “Porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No
codiciarás”: La ley pone el “límite de velocidad” para que sepamos
exactamente si vamos demasiado rápido. Puede ser que en muchas
áreas no sepamos que estamos pecando (como en el caso de la codicia)
si la ley no nos lo dijera específicamente.

3. (Romanos 7:8) El pecado corrompe el mandamiento (ley).


“Más el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí
toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.”
A. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento: Pablo describe
la dinámica en donde la advertencia de “no hagas eso” se puede
convertir en un llamado de acción debido a nuestros corazones
pecaminosos y rebeldes. No es la culpa del mandamiento, pero es
nuestra culpa.
I. En su libro Confesiones, el gran teólogo de la antigua iglesia
Agustín describió como la dinámica obró en su vida mientras era un
hombre joven: “Había un árbol de peras cerca de nuestro viñedo
cargado de fruto. Una noche de tormenta nosotros, jóvenes pícaros, nos
propusimos para robarlo y llevarnos los despojos. Tomamos una gran
cantidad de peras, no para hacernos un banquete con ello, sino para
arrojarlos a los puercos, aunque comimos los suficientes para tener el
placer de la fruta prohibida. Éstas eran buenas peras, pero no eran las
peras las que mi alma miserable codiciaba, porque yo tenía mejores en
casa. Yo las tome simplemente para convertirme en un ladrón. El único
banquete que tome fue un banquete de iniquidad, el cual disfruté hasta
lo máximo. ¿Qué fue lo que yo amaba en el robo? ¿Fue el placer de
haber actuado en contra de la ley? El deseo de robar fue despertado
simplemente por la prohibición de robar.”
II. En la historia Americana, sabemos que la Enmienda de
Prohibición no detuvo el beber alcohol. En muchas maneras hizo a la
bebida más atractiva a las personas, debido a nuestro deseo de romper
las barreras puestas por una Enmienda.
III. Una vez que Dios ha trazado una barrera para nosotros,
inmediatamente nos da comezón de cruzar esa barrera; lo cual no es la
culpa de Dios o de Su barrera, sino la culpa de nuestros corazones
pecaminosos.
B. “Pecado, tomando ocasión por el mandamiento”: La debilidad de la
ley no está en la ley, está en nosotros. Nuestros corazones son tan
malvados que puede encontrar la ocasión de toda codicia de algo bueno
como lo es la ley de Dios.
I. “La palabra ocasión en la versión original es un término militar el
cual tiene el significado de una base de operaciones. La prohibición
suministra un trampolín del cual el pecado está listo para despegar.”
(Harrison)
II. Un hotel frente al mar en Florida estaba preocupado de que las
personas trataran pescar desde los balcones, así que ellos pusieron un
letrero que decía: “NO PESCAR DESDE EL BALCÓN”. Ellos tuvieron
problemas constantes con personas pescando desde el balcón, con hilos
y pesas rompiendo ventanas y molestando a las personas en los cuartos
de abajo. Ellos finalmente resolvieron el problema al bajar los letreros –
y nadie pensó en pescar desde los balcones. Debido a nuestros
corazones, la ley en realidad puede funcionar como una invitación al
pecado.
C. “Sin la ley el pecado está muerto”: Esto muestra que tan grande es la
maldad del pecado que puede tomar algo bueno y santo como la ley y
torcerla para promover maldad. El pecado deforma el amor en lujuria,
un deseo honesto para proveer en avaricia, y la ley en promover
pecado.
4. (Romanos 7:9) El estado de inocencia de Pablo antes de que él
conociera la ley.
“Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el
pecado revivió y yo morí.”
A. Y yo sin la ley vivía en un tiempo: Los niños pueden ser inocentes
antes de que ellos conozcan o entiendan lo que la ley requiere. Esto es a
lo que Pablo se refiere cuando él dice yo sin la ley vivía en un tiempo.
I. “Él no está vivo con la vida de la cual los escritores del Nuevo
Testamento hablan. Él está vivo en el sentido de que él nunca ha sido
condenado a morir como un resultado de confrontación con la ley.”
(Morris)
II. “Él estaba seguro en medio de todos sus pecados y maldad. Él
estaba vivo en el sentido de que un golpe mortal aún no le quitaba la
vida. Él se sentaba seguro en la casa de su ignorancia como un hombre
vive en un volcán y piensa que todo está bien.” (Lenski)
B. “Pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí”: Pero
cuando conocemos la ley, la ley nos muestra nuestra culpa y excita
nuestra rebelión, trayendo más pecado y muerte.
5. (Romanos 7:10-12) El pecado corrompe la ley y derrota su
propósito de dar vida; una vez que la ley ha sido corrompida por
el pecado trae muerte.
“Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó
para muerte; porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento,
me engañó, y por él me mató. De manera que la ley a la verdad es
santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.”
A. “Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me
resultó para muerte”: El pecado hace esto por fraude. El pecado
nos engaña:
· Debido a que el pecado falsamente promete satisfacción
· Debido a que el pecado falsamente clama una excusa adecuada
· Debido a que el pecado falsamente promete un escape del castigo
B. “Porque el pecado… me engañó”: No es la ley la que nos engaña,
pero es el pecado el cual usa la ley como una ocasión para la rebelión.
Esto es por qué Jesús dijo “conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres.” (Jn 8:32) La verdad nos hace libres del engaño del pecado.
C. “Y por él me mató”: El pecado, cuando es seguido, conduce a la
muerte, no a la vida. Uno de los engaños más grandes de Satanás es el
hacernos creer que el pecado es algo bueno el cual un Dios antipático
nos quiere privar. Cuando Dios nos advierte que nos alejemos del
pecado, Él nos está advirtiendo de algo que nos puede matar.
D. “De manera que la ley a la verdad es santa”: Alguien puede tomar
esto de Pablo para decir que él está en contra de la ley, pero él no lo
está. Es verdad que debemos de morir al pecado (Romanos 6:2) y que
debemos de morir a la ley (Romanos 7:4). Pero eso no debe de ser
tomado para decir que Pablo creé que el pecado y la ley están en la
misma canasta. Sin embargo, el pecado corrompe la obra o el efecto de
la ley, así que debemos de morir para ambos.

 El propósito y carácter de la ley.


1. (Romanos 7:13) La ley expone y magnifica la ley.
“¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna
manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la
muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento
el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.”
A. “El pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por
medio de lo que es bueno”: Aunque la ley provoque a nuestra
naturaleza pecaminosa, ésta puede ser usada para bien debido a que
expone de una manera más dramática nuestra profunda maldad.
Después de todo, si el pecado puede utilizar algo tan bueno como la ley
para su ventaja al promover la maldad, esto muestro lo malvado que es
el pecado.
I. Necesitamos el pecado para mostrar pecado, debido a que
siempre se quiere esconder en nosotros y quiere cubrir su verdadera
profundidad y fuerza. “Este es uno de los resultados más deplorables del
pecado. Nos hace daño en mayor parte al quitarnos la capacidad de
saber que tanto daño estamos tomando. Quebranta la constitución del
hombre, y le hace que se jacte de una vitalidad que no falla; le hace que
mendigue, y le dice que es rico; le desnuda, y le hace que se glorié en
sus vestidos imaginarios.” (Spurgeon)
B. A fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera
pecaminoso: El pecado “se hace más pecaminoso” a la luz de la ley en
dos manera. Primero, el pecado se hace en sobremanera pecaminoso a
través del contraste con la ley. Segundo, el pecado se hace
en sobremanera pecaminoso debido a que la ley provoca su naturaleza
de maldad.
I. “En lugar de ser un dínamo que nos da poder para vencer, la Ley
es un imán el cual saca de nosotros todo tipo de pecado y corrupción.”
(Wiersbe)
II. “Sobremanera pecaminoso”: “¿Por qué no dijo él, ‘sobremanera
negro’, o ‘sobremanera horrible’ o ‘sobremanera mortal’? Porque no hay
en el mundo algo tan malo como el pecado. Cuando él quiso emplear la
peor palabra que pudo encontrar: el llamar al pecado por, él lo llamó por
su propio nombre: ‘pecado’, ‘sobremanera pecaminoso.’ ” (Spurgeon)

2. (Romanos 7:14) La ley espiritual no puede retener a un


hombre carnal.
“Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido al
pecado.”
A. “Más yo soy carnal”: La palabra carnal simplemente significa “de la
carne”. Pablo reconoce que una ley espiritual no puede ayudar a un
hombre carnal.
I. “Carnal” usa la antigua palabra Griega sarkikos, el cual significa,
“caracterizado por la carne.” Habla de la persona que puede y debe
hacer cosas de manera diferente pero que no las hace. Pablo ve esta
carnalidad en sí mismo, y sabe que la ley, a pesar de que es espiritual,
no tiene la respuesta para su naturaleza carnal.
B. “Vendido al pecado”: Pablo esta en servidumbre al pecado y la ley no
le puede ayudar. Él es como un hombre que ha sido arrestado por un
crimen y que ha sido arrojado en la cárcel. La ley sólo le puede ayudar
si él es inocente, pero Pablo sabe que él es culpable y que la ley está
arguyendo en su contra, y no a su favor.
C. Aun cuando Pablo dice que él es carnal, esto no significa que él no es
un cristiano. Su conocimiento de su carnalidad es evidencia de que Dios
ha hecho una obra en él.
I. “Más yo soy carnal, vendido al pecado”: “Esa es la prueba del
hombre sabio y espiritual. Él sabe que es carnal, y él esta disgustado
consigo mismo; así es, él se odia a sí mismo y alaba a la Ley de Dios, el
cual él reconoce debido a que él es espiritual. Pero la prueba del necio,
del hombre carnal, es esta, que él se tiene a sí mismo como espiritual y
que está complacido consigo mismo.” Lutero

 La lucha de la obediencia en nuestra propia


fuerza
1. (Romanos 7:15-19) Pablo describe su sentido de impotencia.

“Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo


que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que
la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el
pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no
mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso
hago.”
A. “Porque lo que hago, no lo entiendo”: El problema de Pablo no es el
deseo, él quiere hacer lo que es correcto (pues no hago lo que quiero).
Su problema no es el conocimiento, él sabe que es lo correcto. Su
problema es una falta de poder: “porque el querer el bien está en mí,
pero no el hacerlo”. Él tiene una falta de poder debido a que la ley no da
poder.
I. La ley dice: “Aquí están las reglas y es mejor que las guardes.”
Pero no nos da poder para guardar la ley.
B. “Ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí”:
¿Esta Pablo negando su responsabilidad como un pecador? No. Él
reconoce que mientras él peca, él actúa en contra de su naturaleza
como una nueva criatura en Cristo Jesús. El cristiano debe de confesar
su pecado, pero debe de darse cuenta de que el impulso al pecado no
viene de lo que realmente somos en Cristo Jesús.

2. (Romanos 7:20-23) La batalla entre dos esclavos.


“Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora
en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal
está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de
Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de
mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis
miembros.”
A. “Hallo esta ley: que el mal está en mí”: Cualquiera que haya
intentado hacer bien está consciente de esta lucha. Nunca sabemos que
tan difícil es el detenernos de pecar hasta que lo intentemos. “Ningún
hombre sabe que tan malo es hasta que él intente ser bueno.” (C.S.
Lewis)
B. “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios”:
Pablo sabe que su verdadero hombre interior tiene un deleite en la ley
de Dios. Él entiende que el impulso del pecado viene de otra ley en mis
miembros. Pablo sabe que el “verdadero yo” es aquel que se deleita en
la ley de Dios.
I. El viejo hombre no es el verdadero Pablo; el viejo hombre está
muerto. La carne no es el verdadero Pablo; la carne está destinada a
morir y ser resucitada. El nuevo hombre es el verdadero Pablo; ahora el
reto de Pablo es vivir como Dios le ha hecho.
II. Hay un debate entre los cristianos en que si Pablo era un
cristiano durante la experiencia que él describe. Algunos ven a su lucha
con el pecado y creen que debió de ser antes de que él haya nacido de
nuevo. Otros creen que él es un cristiano que batalla con el pecado. En
un sentido, esta es una pregunta irrelevante, pues esta es la batalla que
cualquiera enfrenta cuando intenta obedecer a Dios en sus propias
fuerzas.
III. Morris al citar a Griffith Thomas: “El punto de los pasajes es
que describe a un hombre que está tratando ser bueno y santo por sus
propias fuerzas, el cual es golpeado por el poder del pecado que mora
en él; y esto se refiere a cualquiera, a regenerados y no regenerados.”
C. “Que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la
ley del pecado que está en mis miembros”: El pecado es capaz de librar
batalla dentro de Pablo y ganar debido a que no hay poder en él mismo,
otro que el propio, para detenerse de pecar. Pablo queda atrapado en la
impotencia de intentar librar una batalla con el pecado en la fuerza
de uno mismo.

 La victoria hallada en Cristo Jesús.

1. (Romanos 7:24) La desesperación y perspectiva de Pablo.


“¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”
A. “¡Miserable de mí!” La antigua palabra Griega para miserable es
más literalmente, “Miserable a través del agotamiento de un trabajo
duro.” Pablo está completamente agotado y es miserable debido a su
esfuerzo sin éxito de tratar de agradar a Dios bajo el principio de la Ley.
I. “Vale la pena el tener en mente que los grandes santos a través
de la historia no dicen comúnmente, “¡Qué bueno soy! En lugar de eso,
ellos son aptos para llorar su pecaminosidad.” (Morris)
II. El legalismo siempre trae a una persona cara a cara con su
propia miseria, y si continúan en el legalismo, ellos reaccionaran de una
u otra forma. Ellos negarán su miseria y se convertirán en Fariseos
autosuficientes, o se desesperarán debido a su miseria y se rendirán de
seguir a Dios.
B. “¡Miserable de mí!” Todo el tono de la declaración muestra que Pablo
está desesperado por liberación. Él esta abrumado con un sentido de su
propia impotencia y pecaminosidad. Debemos de llegar al mismo lugar
de desesperación para encontrar victoria.
I. Tu deseo debe de ir más allá de una esperanza vaga para ser
mejor. Debes de clamar en contra de ti mismo y debes de clamar hacia
Dios con la misma desesperación que hizo Pablo.
C. “¿Quién me librará?”: La perspectiva de Pablo finalmente se vuelve
hacia algo (en realidad, hacia alguien) fuera de él mismo. Pablo se ha
referido a él mismo unas 40 veces desde Romanos 7:13. En el hoyo de
la lucha sin Éxito de Pablo en contra del pecado, él se volvió
enteramente a enfocarse y obsesionarse en sí mismo. Este es el lugar
de cualquier creyente que vive bajo la ley, el cual se ve a sí mismo y ve
su desempeño personal en lugar de ver primero a Jesús.
I. Las palabras “Quien me librará” muestra que Pablo se ha
rendido consigo mismo, y pide “¿Quién me librará?” En lugar de decir
“¿Cómo me he de librar?”
II. “No es la voz de uno que esta desanimado o dudando, sino de
aquel que está jadeando y anhelando liberación.” (Poole)
D. “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Cuando Pablo
describe este cuerpo de muerte, algunos comentaristas ven una
referencia a los antiguos reyes que atormentaban a sus prisioneros al
encadenarlos a cuerpos en descomposición. Pablo anhelo ser liberado de
aquel miserable cuerpo de muerte encadenado en él.
I. “Era la costumbre de los tiranos de antaño, cuando deseaban
poner a los hombres en los castigos más terribles, el atar a un cuerpo
muerto con ellos, poniéndolos espalda con espalda; y allí estaba el
hombre vivo, con un cuerpo muerto atado muy cerca de él,
descomponiéndose, pudriéndose, corrompiéndose, y esto él debía de
arrastrar a cualquier lugar que él fuera. Ahora, esto es lo que el
Cristiano debe de hacer. Él tiene dentro de él la nueva vida; él tiene un
principio viviente y que no muere el cual el Espíritu Santo ha puesto en
él, pero él siente que cada día él debe de arrastrar junto con él este
cuerpo muerto, este cuerpo de muerte, una cosa repugnante, y horrible,
tan abominable para su nueva vida, como una carcasa muerta y
apestosa lo sería para un hombre vivo.” (Spurgeon)
II. Otros ven una referencia al pecado en general, como Murray:
“Cuerpo ha sido tomado como medios de masa y cuerpo de muerte
como toda la masa de pecado. Por lo tanto, lo que Pablo desea ser
librado de su pecado en todos sus aspectos y consecuencias.”

2. (Romanos 7:25) Pablo finalmente ve fuera de él mismo hacia


Jesús.
“Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo
con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del
pecado.”
A. “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”: Finalmente, Pablo
mira afuera de sí mismo y ve a Jesús. Tan pronto como él ve a Jesús, él
tiene algo por lo cual dar gracias a Dios, y le da gracias a Dios por
Jesucristo Señor nuestro.
I. “Por” significa que Pablo ve a Jesús parado entre él mismo y
Dios, siendo el puente del hoyo y proveyendo el camino a
Dios. Señor significa que Pablo ha puesto a Jesús en el lugar correcto,
como Señor y amo de su vida.
B. “Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la
carne a la ley del pecado”: Él reconoce el estado de la lucha, pero da
gracias a Dios por la victoria en Jesús. Pablo no pretende que al ver a
Jesús se llevará las luchas, Jesús obra por nosotros, no en lugar de
nosotros en la batalla en contra del pecado.
I. La gloriosa verdad permanece: ¡hay victoria en Jesús! Jesús no
vino y murió sólo para darnos más y mejores reglas, sino para vivir la
victoria por aquellos que creen. El mensaje del evangelio es que hay
victoria sobre el pecado, odio, muerte, y toda maldad mientras rendimos
nuestras vidas a Jesús y le dejamos a Él que viva la victoria por
nosotros.
II. Calvino llama a Romanos [Link] “Un corto epílogo, en el cual él
nos enseña que el fiel nunca alcanza la meta de justicia mientras ellos
vivan en la carne, pero que ellos están corriendo su curso, hasta que
entreguen el cuerpo.”
C. Pablo muestra que a pesar que la ley es gloriosa y buena, no nos
puede salvar y necesitamos un Salvador. Pablo nunca encontró paz, y
alabanza a Dios hasta que él buscó fuera de sí mismo y más allá de la
ley a su Salvador, Cristo Jesús.
I. Tú pensabas que el problema era que no sabías que hacer para
salvarte a ti mismo, pero él vino como un maestro, y te enseñó todo lo
que se debía hacer y que tú no podías hacer. No necesitas a un
maestro, necesitas a un Salvador.
II. Tú pensabas que el problema era que no tenías la suficiente
motivación, pero la ley llegó como un entrenador para darte ánimo en lo
que debías hacer pero aun así no lo hiciste. No necesitas a un
entrenador o a alguien que te motive, necesitas a un Salvador.
III. Tú pensabas que el problema era de que no te conocías bien a
ti mismo – pero la ley llegó como un doctor y diagnosticó de una
manera perfecta tú problema de pecado. No necesitas a un doctor,
necesitas a un Salvador.
CONCLUSIÓN

Para comprender la palabra de Dios, a veces es necesario indagar un


poco más en su contexto y en el significado original de las palabras. Y
ciertamente es muy emocionante entenderla a cabalidad, pero, sin
duda, la mayor satisfacción proviene de actuar según lo que hemos
aprendido; en este caso, que Cristo nos ha librado de la ley y la
condenación.

La ley de Dios nos guía hacia Cristo: “porque el fin de la ley es Cristo,
para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10:4) Jesucristo es el
objetivo final o propósito de la ley.

La ley de Dios define el pecado (Romanos 7:7; 1 Juan 3:4). La ley nos
muestra qué es la justicia (lo opuesto al pecado). Y, dado que todos
hemos quebrantado la ley, cada uno de nosotros merece la pena de
muerte (Romanos 3:23; 6:23), de la cual nuestra propia justicia no
puede salvarnos (Gálatas 2:16). En otras palabras, la ley nos acusa de
ser culpables de pecado, pues nos hace ver cuán lejos estamos de
cumplir las expectativas de Dios. De esta manera, la ley nos enseña que
necesitamos un Salvador, que es Jesucristo, el objetivo final o propósito
de la ley.

La conclusión de Romanos 7 muestra la necesidad del evangelio para


librarnos de las consecuencias del pecado bajo la Ley. El siguiente
capítulo, Romanos 8, comienza declarando que ya no hay condenación
ni juicio para los que están en Cristo. Hemos sido liberados de la ley del
pecado y de la muerte. Ahora la justificación no es en base a obras de la
ley sino en base a la fe en el sacrificio perfecto de Cristo. (Rom 5:1)
De manera que podemos confiar en nuestro Señor y Salvador Jesucristo
y su justicia, en lo que Él ha hecho por nosotros, en esa Gracia por la
cual nos regala vida eterna y libertad en lugar de muerte y condenación.
Podemos decir como el apóstol Pablo: Gracias a Dios por Jesucristo
nuestro salvador.

También podría gustarte