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Filosofía: Orígenes y Aplicaciones

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Profesorado de educación Superior en Ciencias de la Educación

Rueda Arias Erika Melisa 1er año

TRABAJO PRÁCTICO N°1


1- Reflexione sobre el vídeo. ¿Para qué sirve la filosofía?
2- ¿Cuáles son los campos de aplicación de la filosofía?
3- ¿Qué es filosofar?
4- Describe los orígenes de la filosofía, identifique ejemplos de cada uno.
5- Breve referencia sobre los primeros filósofos.

DESARROLLO
1- La filosofía, nos ayuda a cuestionarlo todo, ya que uno vive inmerso de sentido
común. Lo que la filosofía nos quiere ofrecer son nuevas visiones y formas que
nos pueden ayudar a llevar una vida mejor y más consciente de nuestros
pensamientos. La filosofía según el vídeo nos ayuda a entender los fenómenos de
la vida social ya que es un arma, una herramienta con la cual podemos cambiar el
mundo. Nos permite a su vez tomar un poco de distancia de la realidad
sometiéndola así a examen, a crítica, a ejercer y a pensar uno de su libertad y
responsabilidad.

2- La filosofía tiene varios campos de aplicación: ontológico, ético, gnoseológico,


político, estético, teológico, lógico, epistemológico, teoría del conocimiento y
filosofía de las ciencias.

3- Filosofar es colocarse frente a lo extraño, a todo lo que nos rodea y analizar


todo lo que se nos presenta como obvio. El filosofar es como un despertar de la
vinculación de las necesidades de la vida. Este despertar tiene lugar mirando
desinteresadamente a las cosas, al cielo y al mundo, preguntando que sea todo
ello y de dónde todo ello venga, preguntas cuya respuesta no serviría para nada
útil, si no que resulta satisfactoria por sí sola.

4- La historia de la filosofía como pensar metódico tiene sus comienzos hace dos
mil quinientos años, pero pensar mítico mucho antes. Sin embargo, el comienzo
no es lo mismo que el origen. El comienzo es histórico y acarrea para los que
vienen después un conjunto creciente de supuestos sentados por el trabajo mental
ya efectuado. Origen es, en cambio, la fuente de la que mana en todo tiempo el
impulso que mueve a filosofar. Únicamente gracias a él resulta esencial la filosofía
actual en cada momento y comprendida la filosofía anterior.
El origen es múltiple. Del asombro sale la pregunta y el conocimiento, de la duda
acerca de lo conocido el examen crítico y la clara certeza, de la conmoción del
hombre y de la conciencia de estar perdido la cuestión de si propio.
Representémonos ante todo estos tres motivos.
Primero Platón decía que el asombro es el origen de la filosofía. Por ejemplo,
nuestros ojos nos "hacen partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la
bóveda celeste". Este espectáculo nos ha "dado el impulso de investigar el
universo. De aquí brotó para nosotros la filosofía, el mayor de los bienes
deparados por los dioses a la raza de los mortales". Y Aristóteles: pues a la
admiración es lo que impulsa a los hombres a filosofar: empezando por admirarse
de lo que les sorprendía por extraño, avanzaron poco a poco y se preguntaron por
las vicisitudes de la Luna y del Sol, de los astros y por el origen del universo. El
admirarse impele a conocer. En la admiración cobró conciencia de no saber.
Busco el saber, pero el saber mismo, no "para satisfacer ninguna necesidad
común".
Segundo. Una vez que he satisfecho mi asombro y admiración con el
conocimiento de lo que existe, pronto se anuncia la duda. A buen seguro que se
acumulan los conocimientos, pero ante el examen crítico no hay nada cierto.
Filosofando me apoderó de la duda, intento hacerla radical, mas, bien gozándome
en la negación mediante ella, pero que por su parte tampoco logra dar un paso
más, o bien preguntándome dónde estará la certeza que escape a toda duda y
resista ante toda crítica honrada. Por ejemplo la famosa frase de Descartes
"pienso y luego existo" era para él indubitablemente cierta cuando dudaba de todo
lo demás, pues ni siquiera el perfecto engaño en materia de conocimiento, aquel
que quizá ni percibió, puede engañarme acerca de mi existencia mientras me
engaño al pensar.
Y el tercero. Entregado al conocimiento de los objetos del mundo, practicando la
duda como la vía de la certeza, vivo entre y para las cosas, sin pensar en mí, en
mis fines, mi dicha, mi salvación. Más bien me estoy olvidando de mí y satisfecho
de alcanzar semejantes conocimientos. La cosa se vuelve otra cuando me doy
cuenta de mí mismo en mi situación. Estamos siempre en situaciones.
Puedo trabajar por hacer que cambie la situación. Pero hay situaciones por su
esencia permanentes, aun cuando se altere su apariencia momentáneamente y
se cubra de un velo su poder sobrecogedor: no puedo menos de morir, ni de
padecer, ni de luchar, estoy sometido al destino, me hundo inevitablemente en la
culpa. Estas situaciones fundamentales de nuestra existencia las llamamos
situaciones límites.
El origen de la filosofía está, pues, realmente en la admiración, en la duda, en la
experiencia de las situaciones límites, pero, en último término y encerrando en sí
todo esto, en la voluntad de la comunicación propiamente tal. Así se muestra
desde un principio ya en el hecho de que toda filosofía impulsa a la comunicación,
se expresa, quisiera ser oída, en el hecho de que su esencia es la coparticipación
misma y está en indisoluble del ser verdad.
Únicamente en la comunicación se alcanza el fin de la filosofía, en el que está
fundado en último término el sentido de todos los fines: el interiorizarse del ser, la
claridad del amor, la plenitud del reposo.

5-
FILOSOFO REFERENCIA
Tales de Mileto En su Metafísica, Aristóteles (384
a.C.- 322 a.C.) escribe que Tales
(624 a.C. – 546 a.C.)
de Mileto fue el primer filósofo.
Nacido en la polis de Mileto, en la
costa de la actual Turquía, Tales
viajó por Egipto y aprendió
geometría. Entre sus aportes
matemáticos más importantes
está el famoso Teorema de Tales.
En cuanto a su obra filosófica,
pese a no conservarse ningún
texto suyo, se sabe -por otros
autores que escribieron sobre él-
que Tales consideró el agua como
el elemento primigenio del mundo
y del Universo. Para Tales
el arché era el agua, porque era
algo a partir de lo que se podía
formar todo lo demás, era esencial
para la vida, capaz de provocar
movimiento y transformación. Por
su búsqueda de la verdad a través
de la razón, superando las
historias o mitos que se contaban
en la época, se considera a Tales
de Mileto el primer filósofo.
Anaximandro (610 a.C. Discípulo de Tales, Anaximandro
siguió reflexionado sobre el
– 545 a.C.)
material elemental que componía
el Universo. Para encontrar una
explicación inventó el
término ápeiron, que hacía
referencia a lo ilimitado, a lo
infinito. Según Anaximandro,
lo ápeiron era el elemento
primigenio que componía todas
las cosas, desde las piedras y las
hojas hasta las estrellas.
Lo ápeiron era indefinible, no
tenía forma ni límites. Además de
introducir esta reflexión,
Anaximandro planteó que la Tierra
era el centro del Universo y trató
de calcular la distancia entre los
astros.
Anaxímenes (590 a.C. – Poco convencido de la compleja
explicación de su maestro
525 a.C.)
Anaximandro, Anaxímenes pensó
que el arché debía ser el aire, un
elemento infinito como lo ápeiron,
pero que él encontraba mucho
más explicativo de manera
racional: el aire, a través de
procesos físicos como la
rarefacción y la condensación, es
capaz de crear todas las cosas. Al
contrario que su maestro,
Anaxímenes pensaba que la Tierra
era «plana como una hoja», y que
había sido formada por acción del
aire.
Pitágoras (569 a.C. – 475 No se sabe mucho de la vida de
Pitágoras, pero se cree que estuvo
a.C.)
en contacto con la Escuela de
Mileto -de la que habían formado
parte Tales, Anaximandro y
Anaxímenes tan sólo una
generación antes- y que viajó a
Egipto y allí aprendió geometría.
Estas influencias hicieron que su
aproximación a la filosofía fuera
desde una perspectiva
matemática. Sin embargo, en
Pitágoras sorprende encontrar a
un hombre profundamente
religioso y creyente en todo lo
relacionado con el alma y la
reencarnación. Es famoso por
haber fundado la Escuela
Pitagórica, una especie de secta
religiosa formada por los
llamados pitagóricos, estudiosos
de la obra de Pitágoras y
adoradores del personaje. El
filósofo creó todo un culto
religioso alrededor de su propia
figura, y sus seguidores entendían
las ideas de su maestro como
revelaciones místicas. Pitágoras
era un científico místico que no
encontraba contradicción en su
filosofía. También se atrevió a dar
solución al problema del arché, y
propuso que el elemento
primigenio del cual estaba
compuesto el Universo eran los
números.
Heráclito (540 Tratando de superar lo estático de
sus predecesores, Heráclito
a.C. – 480 a.C.)
apostó porque el arché era una
sustancia en constante cambio y
transformación. Usó la metáfora
del fuego y por eso algunos
interpretan que, para Heráclito, el
arché era el mismo fuego. En
realidad lo que quería transmitir
este filósofo nacido en Éfeso era
la idea de que en el Universo
existía un constante cambio que,
sin embargo, se mantenía en
equilibrio: el día y la noche, el
calor y el frío… Heráclito llamó a
esa ley universal logos, una
especie de razón superior que
ordenaba el Universo.
Parménides (515 a.C. – ? De manera opuesta a Heráclito,
Parménides defendió la idea de
a.C.)
que el cambio no existe. El
cambio esencial, el cambio en el
ser de las cosas, no es posible.
Según Parménides, todo lo real es
eterno e inmutable. Para él, el
elemento esencial del Universo es
el propio ser. Más allá de su
filosofía, lo importante en
Parménides es la idea de que la
verdad se descubre a través del
pensamiento lógico deductivo, y la
convicción de que nuestra
percepción del mundo es
errónea. Después de Parménides
ningún otro filósofo fue monista.
La búsqueda de un único elemento
se sustituyó por las explicaciones
pluralistas, que encontraban el
origen del Universo en varias
sustancias primigenias.
Empédocles (495 a.C. – 444 Uno de los pluralistas fue
Empédocles, que señaló al agua,
a.C.)
la tierra, el aire y el fuego como
los cuatro elementos esenciales
que componían todas las cosas.
El arché pasaba de ser una única
sustancia (monismo) a poder estar
formado por varias (pluralismo).
Los cuatro elementos que
identificó Empédocles como
sustanciales estaban en
constante movimiento y
mezclándose. Además,
Empédocles habló del Amor y la
Discordia como fuerzas motoras
del ser, fuerzas de atracción y
repulsión.
Anaxágoras (500 a.C. – 428 Otro pluralista fue Anaxágoras,
que habló de una serie
a.C.)
de semillas que formaban el
mundo físico. Trataba así de
explicar la pluralidad de formas en
el mundo, ya que estas semillas
de las que hablaba eran partículas
elementales de muy diferente
naturaleza. Además de esta
explicación, Anaxágoras introdujo
el concepto de nous, con el que
intentó dar forma a la inteligencia,
que según él era un fluido que se
filtraba en el interior de la materia
y la dotaba de movimiento.
Sócrates (470 a.C. – 399 Considerado el fundador de la
filosofía occidental, Sócrates no
a.C.)
dejó ningún escrito ni fundó
ninguna escuela. Este famoso
personaje nacido en Atenas se
dedicó más bien a plantear
preguntas. A menudo se le
imagina como un viejo que iba por
la calle molestando a la gente con
preguntas y diálogos. Muchos de
los atenienses acabaron hartos de
él, pero otros, como un joven
Platón, se interesaron por ese
curioso método de abordar el
conocimiento. El método
socrático se basaba en el
continuo cuestionamiento y en la
profundización personal sobre las
creencias de cada individuo. Más
que la búsqueda de respuestas,
Sócrates estaba motivado por la
comprensión de los conceptos que
cada persona tiene interiorizados.
En realidad, él creía que los
conceptos no eran relativos, sino
absolutos. Llegar a comprender
qué es lo correcto, qué es lo
bueno, sólo se podía conseguir
mediante el razonamiento y
alcanzando la sabiduría. Para ello
debía trabajarse el
cuestionamiento y examen de la
vida. Fue condenado a muerte por
«corromper la mente de los
jóvenes». Pudo exiliarse, pero
decidió suicidarse con cicuta.
Platón recogió toda la sabiduría
de Sócrates en una serie de obras
llamadas Diálogos, y gracias a
esta compilación el pensamiento
de aquel viejo que no dejaba de
hacer preguntas ha sobrevivido al
paso del tiempo.
Demócrito (460 a.C. – 370 Junto con su maestro Leucipo,
Demócrito planteó que el
a.C.)
misterioso arché era en realidad
una enorme cantidad de átomos,
sustancias indivisibles. Así pues,
el Universo no estaba formado de
una sola sustancia, sino de
millones de partículas inmutables
y diminutas. Demócrito
las llamó atomos, literalmente:
indivisible. Además, aportó una
interesante idea relacionada con
el vacío que había entre los
átomos, de manera que en el
Universo sólo existían átomos y
vacío, nada más. Y nada menos.
Esta corriente,
denominada atomismo, fue la
primera visión mecanicista del
Universo.

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