• Génesis 3
EL CIELO se llenó de pesar cuando todos se dieron
cuenta de que el hombre estaba perdido y que el mundo
creado por Dios se llenaría de mortales condenados a la
miseria, la enfermedad y la muerte, y que no había vía
de escape para el ofensor. Toda la familia de Adán debía
morir. Contemplé al amante Jesús y percibí una
expresión de simpatía y pesar en su rostro. Pronto lo vi
aproximarse al extraordinario y brillante resplandor
que rodea al Altísimo. Mi ángel acompañante dijo:
"Está en íntima comunión con su Padre". La ansiedad
de los ángeles parecía ser muy intensa mientras Jesús
estaba en comunión con Dios. Tres veces lo encerró el
glorioso resplandor que rodea al Padre, y cuando salió
la tercera vez, se lo pudo ver. Su rostro estaba calmado,
libre de perplejidad y duda, y resplandecía con una
bondad y una amabilidad que las palabras no pueden
expresar.
–HR pág. 43
Entonces informó a la hueste angélica que
se había encontrado una vía de escape
para el hombre perdido. Les dijo que había
suplicado a su Padre, y que había ofrecido
su vida en rescate, para que la sentencia
de muerte recayera sobre él, para que por
su intermedio el hombre pudiera encontrar
perdón; para que por los méritos de su
sangre, y como resultado de su obediencia
a la ley de Dios, el hombre pudiera gozar
del favor del Señor, volver al hermoso
jardín y comer del fruto del árbol de la
vida.–HR pág. 43
En primera instancia los ángeles no se pudieron regocijar, porque su
Comandante no les ocultó nada, sino por el contrario abrió frente a
ellos el plan de salvación. Les dijo que se ubicaría entre la ira de su
Padre y el hombre culpable, que llevaría sobre sí la iniquidad y el
escarnio, y que pocos lo recibirían como Hijo de Dios. Casi todos lo
aborrecerían y lo rechazarían. Dejaría toda su gloria en el cielo,
aparecería sobre la tierra como hombre, se humillaría como un
hombre, llegaría a conocer por experiencia propia las diversas
tentaciones que asediarían al hombre, para poder saber cómo
socorrer a los que fueran tentados; y que finalmente, después de
cumplir su misión de maestro, sería entregado en manos de los
hombres, para soportar casi toda la crueldad y el sufrimiento que
Satanás y sus ángeles pudieran inspirar a los impíos; que moriría la
más cruel de las muertes, colgado entre el cielo y la tierra, como un
culpable pecador; que sufriría terribles horas de agonía, que los
mismos ángeles no serían capaces de contemplar, pues velarían sus
rostros para no verla. No solo sufriría de agonía corporal, sino de una
agonía mental con la cual la primera de ningún modo se podía
comparar. El peso de los pecados de todo el mundo recaería sobre él.
Les dijo que moriría y se levantaría de nuevo al tercer día, que
ascendería a su Padre para interceder por el hombre extraviado y
culpable. –HR pág. 43
Los ángeles se postraron delante de él. Ofrecieron sus
vidas. Jesús les dijo que mediante la suya salvaría a
muchos, y que la de un ángel no podía pagar esa deuda.
Sólo su vida podía ser aceptada por su Padre como
rescate en favor del hombre. Les dijo que
desempeñarían un papel, que estarían con él en
diferentes oportunidades para fortalecerlo; que tomaría
la naturaleza caída del hombre, y que su fortaleza ni
siquiera se igualaría con la de ellos; que serían testigos
de su humillación y sus grandes sufrimientos; y que al
verificarlos y ver el odio de los hombres, se sentirían
sacudidos por las más profundas emociones, y por amor
a él querrían rescatarlo y librarlo de sus asesinos, pero
que no debían interferir ni evitar nada de lo que
contemplaran; que desempeñarían una parte en ocasión
de su resurrección; que el plan de salvación había sido
trazado, y que su Padre lo aceptaba.
–HR pág. 44
Entonces éste se lleno de un gozo inefable. Y
la hueste angélica entonó un himno de
alabanza y adoración. Pulsaron sus arpas y
entonaron una nota más elevada que nunca
antes por la gran misericordia y la
condescendencia de Dios al entregar a su muy
Amado para que muriera por una raza de
rebeldes. La alabanza y la adoración se
derramaron por la abnegación y el sacrificio
de Jesús; por el hecho de que consintiera en
dejar el seno de su Padre y eligiera una vida
de sufrimiento y angustia, para morir una
muerte ignominiosa con el fin de dar vida a
otros.
–HR pág. 45
El ángel dijo: "¿Piensas tú que el Padre entregó a
su amado Hijo sin conflicto alguno? No, no. El
mismo Dios del cielo tuvo que luchar para decidir
si dejaría perecer al hombre culpable o daría a su
amado Hijo para que muriera por él". Los ángeles
estaban tan interesados por la salvación del
hombre que se podía encontrar entre ellos a
quienes hubieran estado dispuestos a abandonar
la gloria y dar su vida por el hombre perdido.
"Pero -dijo mi ángel acompañante-, de nada
valdría. La transgresión es tan grande que la vida
de un ángel no puede pagar la deuda. Nada fuera
de la muerte y la intercesión de su Hijo podía
pagar la deuda y salvar al hombre perdido del
pesar y la miseria sin esperanzas".
–HR pág. 46
Pero a los ángeles seles asignó una tarea, es a
saber, subir y bajar con el bálsamo
fortalecedor procedente de la gloria, para
suavizar los sufrimientos del Hijo de Dios y
servirle. También tendrían la tarea de
guardar y proteger a los súbditos de la gracia
de los ángeles impíos y de las tinieblas que
constantemente arrojaría contra ellos
Satanás. Vi que era imposible que Dios
alterara o cambiara su ley para salvar al
hombre perdido y a punto de perecer; por eso
permitió que su amado Hijo muriera por la
transgresión del hombre.
–HR pág. 45
• Éxodo 25-40
Harás el tabernáculo de diez
cortinas de lino torcido, azul,
púrpura y carmesí; y lo harás con
querubines de obra primorosa.
También harás un velo de azul,
púrpura, carmesí y lino torcido;
será hecho de obra primorosa, con
querubines;
–Éxodo 26:1,31
• Éxodo 37:7-9
Hizo también los dos querubines de oro,
labrados a martillo, en los dos extremos del
propiciatorio.
Un querubín a un extremo, y otro querubín
al otro extremo; de una pieza con el
propiciatorio hizo los querubines a sus dos
extremos.
Y los querubines extendían sus alas por
encima, cubriendo con sus alas el
propiciatorio; y sus rostros el uno enfrente
del otro miraban hacia el propiciatorio.
–Éxodo 37:7-9
Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel, que moras
entre los querubines, sólo
tú eres Dios de todos los
reinos de la tierra; tú
hiciste los cielos y la tierra.
–Isaías 37:16
Y esculpió todas las paredes de la casa
alrededor de diversas figuras, de querubines,
de palmeras y de botones de flores, por dentro
y por fuera.
Las dos puertas eran de madera de olivo; y
talló en ellas figuras de querubines, de
palmeras y de botones de flores, y las cubrió
de oro; cubrió también de oro los querubines y
las palmeras.
Y talló en ellas querubines y palmeras y
botones de flores, y las cubrió de oro ajustado
a las talladuras.
–1 Reyes 6: 29,32, 35
A éstos se les reveló que no para sí
mismos, sino para nosotros,
administraban las cosas que ahora
os son anunciadas por los que os
han predicado el evangelio por el
Espíritu Santo enviado del cielo;
cosas en las cuales anhelan mirar
los ángeles.
–1 Pedro 1:12
¿No son todos espíritus
ministradores, enviados
para servicio a favor de
los que serán herederos
de la salvación?
–Hebreos 1:14
En el año que murió el rey Uzías
vi yo al Señor sentado sobre un
trono alto y sublime, y sus faldas
llenaban el templo. Por encima de
él había serafines; cada uno tenía
seis alas; con dos cubrían sus
rostros, con dos cubrían sus pies, y
con dos volaban.
–Isaías 6: 1-3
Las Sagradas Escrituras nos dan información
acerca del número, del poder y de la gloria de
los seres celestiales, de su relación con
el gobierno de Dios y también con la obra de
redención. “Jehová estableció en los cielos su
trono, y su reino domina sobre todos”. Y el
profeta dice: “Oí la voz de muchos ángeles
alrededor del trono”.
Ellos sirven en la sala del trono del Rey de
reyes, “ángeles, poderosos en fortaleza”,
“ministros suyos”, que hacen “su voluntad”,
“obede-ciendo a la voz de su precepto”. Salmos
103:19-21; Apocalipsis 5:11.
–VAAn pág. 9
Millones de millones y millares de millares
era el número de los mensajeros celestiales
vistos por el profeta Daniel. El apóstol Pablo
habla de “las huestes innumerables de
ángeles”. Hebreos 12:22
(VM); Daniel 7:10. Como mensajeros de Dios,
iban y volvían “a semejanza de relámpagos”
(Ezequiel 1:14), tan deslumbradora era su
gloria y tan veloz su vuelo. El ángel que
apareció en la tumba del Señor, y cuyo
“aspecto era como un relámpago, y su vestido
blanco como la nieve”, hizo que los guardias
temblaran de miedo y quedaran “como
muertos”. Mateo 28:3-4.
–VAAn pág. 9
Cuando Senaquerib, el insolente monarca
asirio, blasfemó e in-sultó a Dios y
amenazó destruir a Israel, “aconteció que
en aquella misma noche salió un ángel de
Jehová, e hirió en el campamento de los
asirios ciento ochenta y cinco mil
hombres”. El ángel “des-truyó a todos los
hombres fuertes y valerosos, con los
príncipes y los capitanes” del ejército de
Senaquerib, quien “volvió con rostro
avergonzado a su propia tierra”. 2 Reyes
19:35; 2 Crónicas 32:21(VM).
–VAAn pág. 9
Los ángeles son enviados a los hijos de Dios con
misiones de misericordia. Visitaron a Abrahán con
promesas de bendición; al justo Lot, para rescatarle de
las llamas de Sodoma; a Elías, cuando estaba por morir
de cansancio y hambre en el desierto; a Eliseo, con
carros y caballos de fuego que circundaban la pequeña
ciudad donde estaba encerrado por sus enemigos; a
Daniel, cuando imploraba la sabiduría divina en la
corte de un rey pagano, o en momentos en que iba a ser
presa de los leones; a San Pedro, condenado a muerte
en la cárcel de Herodes; a los presos de Filipos; a San
Pablo y sus compañeros, en la noche tempestuosa en el
mar; a Cornelio, para hacerle comprender el Evangelio;
a San Pedro, para mandarlo con el mensaje de
salvación al extranjero gentil. Así fue como, en todas
las edades, los santos ángeles ejercieron su ministerio
en beneficio del pueblo de Dios...
–VAAn pág. 10
Así que, aunque expuesto al poder
engañoso y a la continua malicia del
príncipe de las tinieblas y en conflicto con
todas las fuerzas del mal, el pueblo de Dios
siempre tiene asegurada la protección de
los ángeles del cielo. Y esta protección no
es superflua. Si Dios concedió a sus hijos
su gracia y su amparo, es porque deben
hacer frente a las temibles potestades del
mal, potestades múltiples, audaces e
incansables, cuya malignidad y poder
nadie puede ignorar o despreciar
impunemente.
–VAAn pág. 11
Cada discípulo de Cristo tiene su ángel guardián
respectivo. Es-tos centinelas celestiales protegen a
los justos del poder del maligno. Así lo reconoció el
mismo Satanás cuando dijo: “¿Acaso teme Job a
Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y
a su casa y a todo lo que tiene?” Job 1:9-10. El
medio de que Dios se vale para proteger a su
pueblo está indicado en las palabras del salmista:
“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que
le temen, y los defiende”. Salmos 34:7. Hablando
de los que creen en él, el Salvador dijo: “Mirad que
no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque
os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el
rostro de mi Padre”. Mateo 18:10. Los ángeles
encargados de atender a los hijos de Dios tienen a
toda hora acceso cerca de él.
–VAAn pág. 15
No sabemos qué resultados traerá un día, una
hora o un momento, y nunca debiéramos
comenzar el día sin encomendar nuestros
caminos a nuestro Padre celestial. Sus ángeles
están comisionados para velar por nosotros, y
si nos sometemos a su custodia, entonces en
cada ocasión de peligro estarán a nuestra
diestra. Cuando inconscientemente estamos
en peligro de ejercer una mala influencia, los
ángeles estarán a nuestro lado, induciéndonos
a un mejor proceder, escogiendo las palabras
por nosotros, e influyendo en nuestras
acciones.
–VAAn pág. 15
Los ángeles de Dios están a nuestro
alrededor... Debiéramos saber estas cosas y
temblar, y dedicarnos a pensar, mucho más de
lo que lo hemos hecho hasta ahora, en el poder
de los ángeles de Dios que están vigilando y
guardándonos... Los ángeles de Dios están
comisionados por el cielo para guardar a los
hijos de los hombres. Sin embargo, muchos se
alejan de su influencia protectora y se acercan
adonde puedan tener comunicación con los
ángeles malignos... ¡Oh, si todos pudiéramos
obedecer el consejo del apóstol! Lea 2
Corintios 6:17-18.
–VAAn pág. 16
Dios manda ángeles para
ministrar a los que están
ciegos físicamente. Ángeles
guardan sus pasos y los
libran de mil peligros que,
aunque desconocidos para
ellos, acechan su sendero.
–VAAn pág. 16
Los ángeles de Dios están velando sobre nosotros. En
esta tierra hay miles y decenas de miles de mensajeros
celestiales enviados por el Padre para impedir que
Satanás obtenga alguna ventaja sobre aquellos que se
niegan a caminar en el sendero del mal. Y estos ángeles
que guardan a los hijos de Dios en la tierra están en
comunicación con el Padre en el cielo. Necesitamos
comprender más plenamente la misión de los ángeles.
Sería bueno recordar que cada verdadero hijo de Dios
cuenta con la cooperación de los seres celestiales.
Ejércitos invisibles de luz y poder acompañan a los
mansos y humildes que creen y aceptan las promesas
de Dios; hay a la diestra de Dios querubines y serafines,
y ángeles poderosos en fortaleza, “son todos espíritus
ministrado-res, enviados para servicio a favor de los
que serán herederos de la salvación”. Hebreos 1:14.
–VAAn pág. 18