Nombre: Luis Alberto Reyes Guerrero
Matricula: 202100353
DERECHO ADMINISTRATIVO
Facilitador: Manuel Emilio Mancebo Méndez.
Informe de lectura
Principios jurídicos del Derecho Administrativo
Noción. Principio, en sentido lato, es lo que está primero, sin antecedentes. Es el elemento
fundamental de una cosa. El Derecho de la Administración tiene también sus principios, o sea,
ideas y valores que lo fundamentan, cuya especialidad y fundamento institucional determinan
un campo propio de aplicación, no extensivo a las demás ramas del Derecho. (Cassagne,
2009).
Los principios generales jugaron un rol estelar en el origen de esta rama del Derecho, pues
dada la ausencia de un ordenamiento positivo, el juez administrativo, a la sazón el Consejo de
Estado francés, se auxilió de ellos para construir la jurisprudencia, su base original.
Función y utilidad Los principios generales auxilian al legislador, al juez o a la Administración,
sea en la formación de la norma, para cubrir las lagunas o para interpretarlas en caso de
silencio, duda u oscuridad. Tienen utilidad legislativa: El legislador abreva en ellos antes de
hacer la ley. Interpretativa: El exégeta se inspira en ellos para interpretar cabal y correctamente
una norma; e Integradora: Sirven de plataforma para integrar las diferentes expresiones del
ordenamiento jurídico general.
En torno a su utilidad en el Derecho Administrativo, García de Enterría plantea: Más que en
parte alguna resulta aquí evidente que sin un esqueleto de principios generales capaz de
insertar y articular en un sistema operante y fluido ese caótico y nunca reposado agregado de
normas, el Derecho Administrativo, ni como ordenación a aplicar, ni como realidad a
comprender, ni, consecuentemente, como ciencia sería posible.
Vigencia de los principios generales Las definiciones de principio general incluyen, por lo
común, el concepto valores éticos y jurídicos de la comunidad.
Esos valores se corresponden con un contexto político, económico y social; son cambiantes,
pues lo que en una época es un valor en otra es un antivalor y viceversa. Un principio jurídico
nace cuando la comunidad asume un determinado valor y desaparece cuando lo elimina como
tal.
Principios en el positivismo y en el derecho natural La Escuela Positivista plantea que los
principios integran el Derecho Positivo, pero que no tienen imperio propio; es decir, no obligan
a menos que estén reproducidos o consignados por una norma. Los principios son particulares
de cada ordenamiento positivo y no se admiten con carácter universal, sino como fuentes
supletorias a la ley que se deben extraer de ésta.
El ius positivismo se corresponde con la Revolución Francesa del 1789 y la tendencia a la
codificación.
Pluralidad y relatividad ¿Cuántos y cuáles son los principios generales? Para la corriente
positivista, la respuesta parece sencilla: Los que están contenidos en la norma. Es más
complicada, empero, desde otros puntos de vista (Ej.: Derecho Natural) por su carácter más
abstracto, por lo que la jurisprudencia y la doctrina tiene cierto protagonismo en su definición.
Jerarquía En el caso de que sí esté contenido en una norma escrita y vigente, el principio
tendrá la categoría de ésta. En el texto constitucional, sea explícita o implícitamente, el principio
se coloca en la cima de las fuentes, en virtud de la Primacía Constitucional (Carta, 6).
Conflictos entre principios generales
La variedad de los principios, sin embargo, genera conflictos y contradicción. Para el caso de
que sean derecho positivo aplica la jerarquía de fuentes y prevalece la Primacía Constitucional.
En caso de que un principio esté incluido en una norma positiva y otro no, la solución depende
de la escuela o teoría prevaleciente; para los positivistas se aplicará el que esté en la norma;
los naturalistas, en cambio, plantean que la jerarquía del principio no está supeditada a su
inclusión en la norma, porque se trata de una manifestación primaria de justicia.
Teoría de la Proporcionalidad Esta técnica, original de la doctrina alemana, responde al
criterio de que los principios generales no son susceptibles de una articulación positiva o
científica ni de una jerarquización formal, dada su pluralidad y relatividad, por lo que la solución
de los conflictos entre éstos es una cuestión práctica.
La técnica de la proporcionalidad se refiere a los requisitos y condiciones que debe ponderar el
juez para establecer en un caso o situación concreta que un principio general debe prevalecer
sobre otro. En esencia, esta técnica se resume en las llamadas pruebas de Idoneidad, de
Necesidad y de Ponderación.
Principio de Legalidad En el Derecho Administrativo, el Principio de Legalidad [juridicidad]
tiene un sentido restringido y conforme a la “vinculación positiva de la Administración a la
legalidad. No existe en principio, actividad administrativa fuera del control judicial.
El control contencioso-administrativo sujeta a los órganos de la Administración Pública Central,
los entes autónomos y descentralizados, la Administración Pública Local, los entes
corporativos, fundacionales y asociativos de derecho público dependientes o vinculados al
Estado e incluso a sujetos privados, siempre que ejercen función administrativa.
Incluso los entes constitucionales y las altas cortes, cuando realizan actos o actividad
administrativos, están sujetos a la juridicidad y al control judicial. Es el caso de los poderes
públicos, la Junta Central Electoral, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Superior Electoral, la
Cámara de Cuentas y el Consejo Nacional de la Magistratura.
Discrecionalidad y Principio de juridicidad En principio, las potestades administrativas son
las que la ley autoriza. En todo acto discrecional -indica- existen elementos reglados suficientes
para no justificar la exención de control. Es normal que la Administración cuente con poderes
discrecionales, pero no para el cumplimiento de cualquier finalidad, sino para la que la ley
considera, que en todo caso debe ser la utilidad pública o el interés general.
Finalidad pública La Constitución Dominicana consagra (artículo 147) como finalidad del
servicio público la satisfacción de las necesidades de interés general. La Ley Orgánica de la
Administración (247-12) subordina al interés general la función administrativa.
El control del vicio de desviación de poder recala en este requisito de la potestad discrecional.
Ningún acto administrativo puede tener una finalidad que no sea el interés general o la utilidad
pública. Es nulo el acto, sea reglado o discrecional, que se ha desviado del propósito por el
cual la norma otorgó la potestad en virtud de la cual fue dictado. Esto es susceptible de control
jurisdiccional.
Justificación Está obligada a garantizar la efectividad de los servicios públicos, a través de
procedimientos idóneos, en consonancia con su misión; con el empleo de los recursos precisos
para el logro de cada meta.
Control jurisdiccional de la discrecionalidad La Constitución (artículo 139) asigna a los
tribunales (poder judicial) el control de la legalidad (juridicidad) de la actuación de la
Administración Pública. No distingue entre actuación reglada o discrecional. Es discutido en la
doctrina, el control judicial de la discrecionalidad. La técnica por excelencia de control de la
discrecionalidad es el deber de motivación. Es a través de la motivación del acto dictado en
ejercicio de una potestad discrecional como se puede controlar su legalidad.
Principio de Subsidiaridad. Noción El ejercicio de las competencias y la toma de decisiones
corresponden al nivel de la Administración más próxima a los ciudadanos, sin perjuicio de la
eficacia. Esta noción contiene las ideas de proximidad, eficacia y democracia participativa. El
núcleo de este principio es que el Estado debe abstenerse de las funciones y competencias
que puedan realizar eficazmente la región o la comunidad autónoma.
Principio de Transparencia. Introducción La Administración Pública debe actuar de cara a
los ciudadanos sin velos ni secretos, como al través de un cristal. Está consagrado en la Ley
247-12, del 14 de agosto de 2012, Orgánica de la Administración Pública (artículo 12.11). Los
ciudadanos tienen derecho a ser informados de manera oportuna, amplia y veraz sobre la
actividad administrativa y los resultados de la gestión pública, para posibilitar el control social.
La transparencia es unos de los ejes de la democracia.
Derecho al libre acceso a la información pública Potestad de buscar, investigar, recibir y
difundir información pública de todo tipo, por cualquier medio, canal o vía, según la
Constitución. Es un derecho humano según la Corte IDH (Caso Claude Reyes y otros
Información En general, información es noticia o conocimiento que se tiene de algún hecho,
persona o situación. Estrictamente, es un conjunto organizado de datos procesados, que
constituyen un mensaje. Entre sus características figuran: a). -El significado (¿qué quiere decir
ese mensaje?); b). -Importancia (Grado de impacto en la actitud o conducta de emisor o
receptor); c). -Vigencia (¿Es actual o desfasada?) y c). -Validez (confiabilidad de la fuente).
Publicidad La Ley 247, en su artículo 12.12, dispone el carácter público de la actuación de los
entes y órganos de la Administración Pública, excepto la información legalmente limitada en
interés del orden público, la seguridad nacional y la protección de los derechos de la persona.
Están obligados a difundir sus reglamentos, resoluciones y demás actos normativos o
generales, a través de procedimientos que permitan y promuevan el contenido y fundamento de
cada actuación o decisión.
Transparencia en la Constitución Dominicana La Constitución consagra en su artículo 49.1
el Derecho de Acceso a la Información Pública. Esta prerrogativa está enmarcada por la
Libertad de Expresión e Información, al igual que la Libertad de Prensa (artículo 49.2) o libre
acceso de los medios de comunicación a las fuentes noticiosas oficiales y privadas de interés
público y el secreto profesional (artículo 49.3) o derecho de los periodistas a mantener en
secreto las fuentes de las que obtienen sus informaciones y en consecuencia, sus manuscritos,
notas, dibujos e imágenes.
Criterio de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) La Corte considera
el derecho de acceso a la información pública como un medio para el ejercicio de los derechos
políticos en un sistema democrático representativo y participativo. Por ende, su pleno ejercicio
es necesario para evitar abusos de los funcionarios públicos, promover la rendición de cuentas
y la transparencia. Igualmente, como un medio para el debate público sólido e informado que
garantice recursos efectivos contra los abusos gubernamentales y prevenga la corrupción.
Principio de Interdicción de la Arbitrariedad Es uno de los tres principios más importantes
del Derecho Administrativo, junto a los de Igualdad y Legalidad, con los que, en esencia, tiene
una estrecha vinculación. Aplica en todos los ámbitos de la Administración Pública, en especial
en el control de las potestades discrecionales y la interpretación de los conceptos jurídicos
indeterminados. Es un valor originario de esta rama jurídica y surge como antítesis de la
arbitrariedad.
Diferencia entre Interdicción de la arbitrariedad y Principio de Igualdad Interdicción de la
arbitrariedad implica prohibición de cualquier diferencia en la interpretación o aplicación de la
norma, carente de una justificación suficiente y razonable. Este principio se relaciona con el de
igualdad, pero arbitrariedad no es sólo discriminación, es mucho más. Es injusticia. Contiene
cualquier actuación (no sólo discriminatoria) injusta, ilegal o irracional. Una actuación que
obedezca al capricho, voluntad o libre determinación de la autoridad, es arbitraria, aunque no
sea discriminatoria.
Potestad reglamentaria y el Principio de Interdicción de la arbitrariedad El Principio de
Interdicción de la arbitrariedad cobra una mayor significación en el ámbito de la potestad
reglamentaria de la Administración. Los reglamentos contrarios a dicho principio devienen
arbitrarios, es el caso de los que están fundamentados en una apreciación inexacta de los
hechos que los determinan, imponen medidas desproporcionadas o incongruentes con sus
propósitos, resultan objetivamente irrazonables, se aboquen a resultados manifiestamente
injustos o de “iniquidad manifiesta” o resulten contrarios a la buena fe o la confianza legítima.
Inderogabilidad singular de los reglamentos Prohibición a la autoridad administrativa de
disponer excepciones individuales o particulares en la aplicación de un reglamento en un caso
concreto, salvo autorización legal. En general, es la interdicción de dispensa o excepción
arbitraria de lo establecido en una norma de carácter general para un caso particular o en
beneficio de un grupo o de una persona.
Interdicción de la arbitrariedad en la Constitución En la República Dominicana, la
Constitución no lo consigna de manera explícita. Sí lo consiga la Ley 183-02 o Código
Monetario y Financiero [artículo 4, letra e]. Es doctrina, empero, que su reconocimiento y
vigencia datan de antaño, como resultado de la Tutela Judicial Efectiva, el Debido Proceso
Legal y el Derecho de Defensa.
Interdicción de la arbitrariedad en la jurisprudencia Control de constitucionalidad. Revisión
Constitucional. La obligación de motivar las decisiones está contenida, en la normativa
supranacional, en el artículo 25 de la Convención Americana de Derechos Humanos (…). La
motivación de la sentencia es la fuente de legitimación del juez y de su decisión. Permite que la
decisión pueda ser objetivamente valorada y criticada, garantiza contra el prejuicio y la
arbitrariedad, muestra los fundamentos de la decisión judicial, facilita el control jurisdiccional en
ocasión de los recursos; en vista de que la conclusión de una controversia judicial se logra
mediante sentencia justa, para lo cual se impone a cada juez, incluso con opinión disidente, la
obligación de justificar los medios de convicción en que la sustenta, constituyendo uno de los
postulados del debido proceso. (Tribunal Constitucional. Sentencia TC/0009/13, del 11 de
febrero del 2013).
Principio de Confianza Legítima Es la garantía de que la Administración respetará una
conducta previa, sus actos pasados y las reglas anteriores con relación a situaciones
particulares o individuales que se hayan consolidado sobre la base de un estado previo de
legitimidad. Es una regla general conforme a la cual la Administración debe resultar confiable,
garantizar al ciudadano estabilidad para la realización de una actividad o definición de un
beneficio, sin que un cambio repentino posterior, sobre un supuesto de ilegalidad o nulidad de
un acto administrativo, dé al traste con una situación personal o particular que se hubiere
desarrollado razonablemente de manera legítima.
Médula de este principio general Este principio implica un límite a la facultad de revisión o
revocación de los actos administrativos, bajo el criterio de que si la Administración determina de
forma unilateral la regulación concreta de un supuesto fáctico, tiene el deber de proteger al
ciudadano que ha confiado en esa regulación ante cualquier cambio repentino o arbitrario, que
le produzca un daño personal o patrimonial.
Diferencia con los Principios de Buena Fe y de Seguridad Jurídica Algunos autores tratan
indistintamente los principios de Confianza Legítima, Buena Fe y Seguridad Jurídica, por su
estrecha vinculación.
El de protección de la confianza es una expresión concreta de la seguridad jurídica, aplicable a
casos particulares, supone que la Administración que aplicó sus reglas a una persona
determinada, tiene la responsabilidad de mantener la situación en el caso de que ésta realice
un proyecto o actúe basada en dicha aplicación.
Efectos de la Legítima Confianza En caso de que la situación pueda ser resuelta con una
compensación económica, la confianza legítima se puede manifestar con una indemnización, a
cambio de la cual procede en derecho la revisión o revocación del acto, debido a que el
trasfondo del principio es la protección del derecho, que así estaría cubierta. En cambio,
cuando no aplique la reparación material, se mantendrá el acto, aun cuando deviniera ilegal a
resultas de la revisión o cambio normativo.
Requisitos para la aplicación del principio a un caso concreto Si el acto o actuación previa
es lícito, se mantiene la actuación derivada, salvo que el beneficiario haya provocado que el
acto deviniera inoportuno o hubiere incurrido en uno de los motivos de revocación.
En cambio, en caso de que la actuación previa, el contrato o el acto administrativo en la que se
funde la confianza legítima, resultare luego ilegal, por efectos de una revisión, la Ley Federal
Alemana y la jurisprudencia, tanto alemana como española, plantean las siguientes condiciones
para la aplicación de este principio:
a) Que la ilegalidad no sea atribuible al interesado.
b) El interesado desconozca la ilegalidad del acto o en caso de conocerla, no
hubiere actuado con imprudencia manifiesta.
c) Existencia de una manifestación de confianza.
d) Un test de proporcionalidad entre el interés del beneficiario en el mantenimiento
del acto o actuación ilegal y el interés de la Administración para revisarla o
anularla.
Principio de Buena Fe. Noción. Principio según el cual las personas deben actuar
recíprocamente con lealtad en sus relaciones jurídicas, lo que constituye una presunción
general. La buena fe se presume, hasta prueba de la falta de lealtad.
Manifestaciones de la Buena Fe en el Derecho Administrativo Para la aplicación de la regla
de la prohibición de ir contra los actos propios, el Tribunal Supremo Español ha establecido las
siguientes condiciones:
a) Una conducta o comportamiento estable, reiterado, no un simple acto ocasional
o excepcional. La confianza debe resultar de actuaciones continuadas o que
pueda presumirse razonablemente que lo serán;
b) Una actuación o pretensión posterior, con eficacia jurídica, que contradiga de
manera manifiesta el comportamiento o actuación previa. El acto debe revelar
suficientemente, de modo tácito o expreso, la voluntad del sujeto del que emana, y
c) Una contradicción o incompatibilidad objetiva entre una y otra conducta.
Buena fe en el derecho común En el Derecho común, la buena fe se contrae al respeto de la
palabra empeñada. Este principio es un eje integrador del orden jurídico, en el que se imbrican
el derecho y la moral. En la República Dominicana, la jurisprudencia se refiere a la buena fe
como el modo sincero, justo y exento de malicia con que una persona procede legalmente.
(SCJ. Sentencia No. 4, del 6 de marzo del 2002).
Principio de la Buena Administración Los ciudadanos tienen derecho a que el Estado
satisfaga eficazmente sus necesidades, puesto que éste es una institución a su servicio para
garantizar de la mejor manera posible el ejercicio de sus derechos fundamentales. El gobierno
“no es un fin en sí mismo”, los ciudadanos y sus derechos son el epicentro del sistema jurídico.
Buena administración en la Constitución. Está basado en la promoción de los derechos
sociales, que son los relacionados con los más desfavorecidos, y en la obligación del Estado de
actuar en beneficio de la integración, evitar la exclusión y la marginación, a través de la
compensación de las desigualdades y la redistribución de la renta.
Derecho a la buena administración El Derecho a la buena administración es un derecho
fundamental, según la jurisprudencia constitucional (TC/0322/14, del 22 de diciembre del 2014),
implícito en la Constitución y cuyo contenido está plasmado en la Ley 247-12, del 14 de agosto
del 2012, G.O. 10691, Orgánica de la Administración Pública, cuyo artículo 12.6, la obliga a
garantizar la efectividad de los servicios públicos y otras actividades de interés general, en
especial su cobertura universal, continua y de calidad.
Derechos que comprende la buena administración Comprende la tutela administrativa
efectiva; derecho a la motivación de las actuaciones administrativas; al plazo razonable; a una
resolución justa; a presentar por escrito peticiones; a una respuesta oportuna y eficaz; a no
presentar documentos que ya estén en poder de la Administración Pública o que traten sobre
hechos irrelevantes o no controvertidos; a ser oído; a participar en las actuaciones
administrativas que sean del interés del titular del derecho, y a una indemnización justa en
casos de lesiones jurídicas o patrimoniales a causa de actividad o inactividad de la
Administración.
Límites de la Autotutela La Autotutela está vinculada al Principio de Legalidad. Los poderes
de la Administración están sujetos al ordenamiento jurídico, no puede exceder las atribuciones
previamente configuradas en la norma. La Administración tiene que respetar el debido proceso,
los derechos fundamentales de los ciudadanos y el principio de Eficacia.
Autotutela en el Derecho de la República Dominicana La Constitución consagra el Principio
de eficacia (artículo 138), el control jurisdiccional de la legalidad de la Administración, la
intervención de los ciudadanos en ese control a través de los procedimientos legales
establecidos (artículo 139) y el propósito de los servicios públicos de satisfacer las necesidades
de interés general (artículo 147).
Principios Rectores de la Administración Pública. Introducción La Constitución del 2010
consagra (artículos 138-141) los principios rectores de la Administración Pública, que, por su
rango substantivo, son de aplicación general. La libertad convertida en derecho público
subjetivo plantea García de Enterría (1962), se configura como un derecho a la legalidad, cuyo
significado es la potestad de oponerse a la opresión ilegal y a toda posibilidad de ser afectado
en los intereses personales, al margen de una disposición legal expresa.
Principio de Eficacia Debe de garantizar la efectividad de los servicios públicos y otras
actividades de interés general, en especial su cobertura universal, continua y cualificada; que
todo procedimiento logre su finalidad y evite dilaciones indebidas; que la actividad de sus
órganos de la Administración se corresponda con su misión y la adaptación a ésta de las
gestiones de las unidades de apoyo técnico y logístico. (Artículo 12.6, Ley 247-12).
Principio de Jerarquía La Administración Pública se basa en una clasificación o distribución
de funciones y facultades de conformidad con una relación de importancia y subordinación. Los
órganos están ordenados y relacionados según una distribución vertical de atribuciones; los
inferiores sometidos a la dirección, supervisión y control de los superiores competentes, que
dirigen sus actividades mediante órdenes e instrucciones, cuya publicación y difusión
dependerá de una disposición expresa o estimación de
Principio de Objetividad La Administración debe satisfacer sin discriminación el interés
general. Este principio contiene la neutralidad (deber de evaluar, sin influencias ni preferencias,
los intereses públicos y privados) y la imparcialidad (trato sin preferencias ni favores). Está
vinculado al principio de Igualdad.
Principio de Igualdad La Administración se rige por el precepto de que los ciudadanos nacen
libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades
y demás personas, y con los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin discriminación
por género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión,
opinión política o filosófica, condición social o personal. (Carta, artículo 39).
Principio de Transparencia Este principio procura que los administrados puedan solicitar y
recibir, conforme a la ley, de la Administración, la información deseada. Está vinculado con los
principios de publicidad, rendición de cuentas, eficacia, participación en las políticas públicas y
responsabilidad. (Artículo 12, Ley 247-12) y al Derecho al libre acceso a la información pública
(Carta, 49.1).
Principio de Economía La Administración debe procurar eficacia, emplear los medios
imprescindibles y evitar trámites dilatorios en su actuación. Este principio implica el deber de
resolver por un solo acto todos los trámites que por su naturaleza lo admitan, salvo la
obligatoriedad de su cumplimiento sucesivo, y el carácter no suspensivo de los incidentes,
incluso los relativos a nulidad. (Brewer-Carías, 2012).
Principio de Publicidad La actividad de la Administración es pública, con las limitaciones
legales taxativas que procuran preservar un valor general, como el interés público, la protección
de los derechos individuales o la seguridad nacional.
Principio de coordinación Este principio implica que las autoridades deben concertar sus
actividades con las de otras instancias estatales, en el cumplimiento de sus cometidos y el
reconocimiento de derechos a los particulares (Brewer-Carías, 2012). Procura evitar la
segmentación, para que todos los componentes actúen con el propósito cardinal de lograr los
fines del Estado y por ende, articulados conforme al Principio de Unidad.
Principio de Responsabilidad El texto se refiere a responsabilidad civil, pero se trata de
responsabilidad administrativa, en este caso subjetiva. Con el Fallo Blanco (8 de febrero 1873),
el Consejo de Estado francés afirmó la autonomía del Derecho Administrativo con respecto al
Derecho Civil, en cuanto a la responsabilidad.
Podrá demandar a sus propios servidores para resarcirse por los perjuicios causados por el
dolo o falta grave sin excusa.
Responsabilidad administrativa, según la Ley 107-13 En cuanto a la responsabilidad estatal,
la Ley 107-13 prevé un giro interesante. Es el deber de indemnizar incluso en ausencia de un
funcionamiento irregular de la Administración, aunque sea como excepción a la regla. Esta
variable está sujeta a las circunstancias del caso y en especial a la naturaleza de la actividad
generadora de riesgos o existencia de sacrificios especiales o singulares de ese ciudadano en
beneficio del bienestar general producido por el ejercicio lícito de potestades administrativas
(artículo 57, p. I).
Reclamación La reclamación se regirá por la Ley 107-13, como procedimiento común, salvo
cuando una norma administrativa sectorial establezca un régimen especial (artículo 57, p. IV).
Es indemnizable el daño de cualquier índole (patrimonial, físico o moral, emergente o por lucro
cesante) siempre que sea real y efectivo (artículo 59). Podrá sustituirse la indemnización,
previa motivación, por una compensación en especie o por pagos periódicos cuando resulte
más adecuada para la reparación debida según el interés público y el lesionado lo consienta.
Pueden reclamar la indemnización los ciudadanos, los empleados y otros entes públicos
perjudicados por una actuación u omisión administrativa (artículo 58).
Responsabilidad, según la Ley 340-06, Contratación pública Los servidores públicos deben
procurar la correcta ejecución de los actos de la contratación, el cabal cumplimiento del objeto
del contrato y la protección de los derechos de la entidad, del contratista y de los terceros
susceptibles de perjuicios por su ejecución.
Es facultad de la entidad contratante la de imponer sanciones de conformidad con la ley a los
contratistas y oferentes cuando incumplieren sus obligaciones (artículo 31.8).
Principios de organización, según la Ley 247-12, Orgánica de la Administración Pública
El presidente de la República, como jefe de la Administración Central (Poder Ejecutivo) goza de
potestades de regulación, dirección y control de la función administrativa de los entes y
órganos, y garantiza como tal la unidad administrativa. La lealtad institucional (Ley 247, artículo
12.3) se contrae al respeto de las competencias y la colaboración entre los órganos y entes.
Facilitarán información, prestarán asistencia entre sí y acatarán las normas y actos dictados en
el ejercicio de su competencia legítima por un órgano o ente, aunque no exista dependencia
jerárquica.
Principios de la Organización Municipal. La Administración Pública está sujeta a los
principios de eficacia, jerarquía, objetividad, igualdad, transparencia, economía, publicidad y
coordinación (Carta, 138). La Ley 176-07 refiere (artículo 6) las reglas de descentralización,
desconcentración, subsidiariedad, coordinación, eficiencia, eficacia y transparencia, cuyos
significados corresponden con la teoría general del Derecho de la Administración. Incorpora
otros principios o reglas propios como son la concurrencia, equidad de género, participación del
munícipe, equidad social y concertación.
Principios del Régimen tributario Para la Constitución, el régimen tributario está basado en
los principios de legalidad, justicia, igualdad y equidad.
Principio de Legalidad
Dos fuentes legítimas tienen los tributos:
a) Congreso Nacional. -La Constitución (artículos 93. 1ª y 244) concede la
atribución de establecer impuestos, tributos o contribuciones generales y
determinar el modo de su recaudación e inversión, y
b) Ayuntamientos. -Facultados para establecer arbitrios municipales dentro de su
demarcación (artículo 200).
Principio de Igualdad El tributo debe ser igual para los que están en condiciones de igualdad
y desigual para los que están en desigualdad.
La norma tributaria no debe contener discriminación subjetiva o individual. Para la Corte
Constitucional de Colombia (C-032,2005), citada por Rodríguez B., el principio contiene la
proscripción de tratamientos diferenciados injustificados, como violación a la regla de igual
regulación legal cuando no hay razones para un tratamiento desigual y de regulación
diferenciada cuando no hay razones para un tratamiento igual.
Principio de Generalidad Nadie puede eludir o ser apartado del deber común de contribuir a
la carga fiscal.
El núcleo de este principio está relacionado con la Igualdad, radica en la generalidad de la
imposición tributaria como contribución a la carga fiscal para todos los que tengan capacidad
económica. Prohibición de privilegios o discriminación. La Constitución establece el deber
general de tributar para el financiamiento de la carga pública y la promoción de una
Administración Pública eficiente (artículo 75).
Principio de Progresividad La obligación tributaria es proporcional al aumento de la riqueza.
Implica también que la tasa del tributo es proporcional a la capacidad económica. Los que
tienen más contribuyen en mayor proporción.
Permite un trato diferenciado para los contribuyentes de mayor renta, progresivamente, sobre
la base de la capacidad económica y posesión de riqueza.
Principio de Eficiencia La política tributaria debe tender a la eficiencia. La Constitución
(artículo 75.6) relaciona el deber de tributar con la eficiencia de la Administración. Ésta debe
procurar gastar poco para recaudar lo máximo posible y despejar las vías de recaudación de
todas las trabas y dificultades, para que el contribuyente pueda ejecutar su obligación.
CAPÍTULO 3. EL DERECHO ADMINISTRATIVO EN LA LEGISLACIÓN
Ley 1494, del 1947 La jurisdicción contenciosa-administrativa fue instituida a partir del 2 de julio
del 1947 con la Ley 1494, cuyo rol es el de ejercer el control jurisdiccional de la actividad de la
Administración Pública.
Esta Ley instauró un sistema de justicia retenida, pues los cinco jueces del tribunal eran
designados por el Poder Ejecutivo (artículo 11), y su rol principal era examinar la legalidad de
las actuaciones de la Administración Pública.
Instituye (artículo 1) el recurso contencioso-administrativo contra los actos administrativos
ilegales, los reglamentos y los decretos, contra los cuales se hubiere agotado toda reclamación
jerárquica dentro de la propia Administración.
Contra los actos resultantes del ejercicio de facultades regladas por leyes, reglamentos y
decretos; constituyeran un ejercicio excesivo o desviado de su propósito legítimo (desviación
de poder) tratándose de facultades discrecionales, o que vulneraran un derecho de carácter
administrativo establecido con anterioridad a favor del recurrente (Principio de confianza
legítima).
El órgano superior de la jurisdicción se denomina Tribunal Superior Administrativo (artículo 3),
igual que en la Constitución del 2010.
Jurisdicción contencioso-administrativa La Constitución incorpora la Jurisdicción
Contencioso Administrativa, integrada por tribunales superiores administrativos y tribunales
contencioso-administrativos de primera instancia. Reserva a la ley regular sus atribuciones,
integración, ubicación, competencia territorial y procedimientos (artículos 164-167). Los
tribunales superiores administrativos, equivalentes a las Cortes de Apelación, tienen atribución
expresa (artículo 165) para conocer los recursos contra las decisiones de los tribunales
administrativos de primera instancia o de otros órganos con esencia tal, sobre asuntos
administrativos, tributarios, financieros y municipales.
Historia e importancia La doctrina administrativista dominicana inicia en el año 1938 con la
obra “Elementos de Derecho Administrativo”, de Manuel de Jesús Troncoso de la Concha
(1878-1955). No se puede hablar de una jurisprudencia especializada antes del 1947, pues la
jurisdicción contencioso-administrativa fue instituida por la Ley 1494, del 2 de julio de 1947, con
un Tribunal Superior Administrativo (TSA) dependiente del Poder Ejecutivo, que nombraba sus
jueces, con competencia nacional y asiento en el Distrito Nacional, cuyo rol principal era
examinar la legalidad de las actuaciones de la Administración Pública (sistema de justicia
retenida).
Proyecto de Ley de Control Judicial de la Administración Pública La Constitución del 2010
encarga (artículo 164) a la Ley determinar las atribuciones, integración, ubicación, competencia
territorial y procedimientos de la jurisdicción contencioso-administrativa. La competencia de
atribución está señalada por la propia Constitución (artículo 165). Está pendiente a la fecha
(junio, 2015) la indicada ley, que adecue la jurisdicción a la Constitución, a las leyes, los
reglamentos y la jurisprudencia. El Ministerio de Administración Pública (MAP) ha puesto en
discusión un anteproyecto de ley denominado “Ley sobre control judicial de la Administración
Pública”.
El arbitraje administrativo Modalidad del arbitraje en que la Administración (árbitro) resuelve
por un acto administrativo (resolución o laudo) y conforme al derecho una controversia jurídica
entre administrados. Esta potestad de la Administración se denomina Función administrativa
arbitral y está sujeta a los principios del procedimiento administrativo (artículos 3 y 15). Las
leyes administrativas sectoriales pueden establecer las peculiaridades procedimentales
necesarias, mientras no contradigan esta institución (artículo 32, p II).