Nombre: Axel.
Apellidos: Reyes González.
Matricula: 23-Spss-2-037.
Institución: Universidad O&M.
Materia: Psicología Del Desarrollo.
Maestra: Doris Margarita Pérez Guerrero.
Sección: 341.
Introducción.
En este trabajo abordaré el fascinante tema de la personalidad, un concepto fundamental en
psicología que engloba una serie de características, patrones de pensamiento, emociones y
comportamientos que distinguen a cada individuo. Exploraremos diversos aspectos relacionados
con la personalidad, desde su definición hasta su formación, desarrollo y la importancia que
tiene en la vida de las personas. Analizaremos enfoques teóricos como la teoría psicodinámica,
así como las visiones de destacados psicólogos como Maslow y Gordon Allport sobre la
personalidad madura. También examinaremos los componentes que conforman la personalidad
y los cinco factores principales que describen las diferencias individuales en este ámbito.
¡Acompáñame en este viaje de descubrimiento sobre la complejidad y relevancia de la
personalidad en nuestra vida cotidiana!
¿Qué es la personalidad?
La personalidad es un conjunto de características psicológicas y patrones de
comportamiento que perduran a lo largo del tiempo y diferencian a una persona de otra.
Estas características incluyen maneras de pensar, sentir y actuar que son relativamente
consistentes en diversas situaciones. La personalidad abarca una amplia gama de
atributos, desde actitudes y creencias hasta hábitos y rasgos distintivos. Es el resultado
de la interacción entre la herencia genética y las experiencias ambientales, y juega un
papel crucial en cómo las personas perciben y se relacionan con el mundo y con los
demás.
Enfoques de la personalidad.
Teoría de los Rasgos.
La teoría de los rasgos se centra en identificar y medir características específicas que
componen la personalidad. Los rasgos son cualidades duraderas que afectan el
comportamiento en una variedad de situaciones. Ejemplos incluyen la extroversión, la
amabilidad y la estabilidad emocional. Los teóricos de los rasgos, como Gordon Allport
y Raymond Cattell, han desarrollado métodos para evaluar y categorizar estos rasgos.
Teoría Psicodinámica.
Propuesta por Sigmund Freud, la teoría psicodinámica enfatiza los conflictos internos y
las influencias inconscientes que moldean la personalidad. Según Freud, la personalidad
está estructurada en tres partes: el ello (impulsos instintivos), el yo (la parte racional que
equilibra los impulsos del ello con las realidades del mundo) y el superyó (la conciencia
moral). Los conflictos entre estas tres estructuras y las experiencias de la infancia
juegan un papel crucial en el desarrollo de la personalidad.
Teoría Humanista.
La teoría humanista, defendida por psicólogos como Abraham Maslow y Carl Rogers,
se enfoca en el crecimiento personal y la autorrealización. Esta perspectiva sostiene que
todos los individuos tienen un potencial innato para desarrollarse y alcanzar un estado
óptimo de ser, denominado autorrealización. Maslow propuso una jerarquía de
necesidades, donde las necesidades básicas deben ser satisfechas antes de que una
persona pueda alcanzar la autorrealización.
Teoría Conductual.
La teoría conductual se basa en la idea de que el comportamiento es aprendido a través
de la interacción con el entorno. Los conductistas, como B.F. Skinner, creen que la
personalidad se forma a través de refuerzos y castigos. Este enfoque subraya la
importancia de la observación y la experimentación para entender cómo los factores
ambientales influyen en el comportamiento.
Teoría Cognitiva.
La teoría cognitiva examina cómo los procesos de pensamiento y percepción afectan la
personalidad. Esta perspectiva destaca la importancia de las creencias, expectativas y
actitudes en la formación de la personalidad. Los psicólogos cognitivos, como Albert
Bandura, han desarrollado conceptos como el aprendizaje observacional y la
autoeficacia para explicar cómo las personas desarrollan y mantienen sus
personalidades.
Personalidad madura.
La personalidad madura se refiere a un estado avanzado de desarrollo emocional,
psicológico y social. Una persona con una personalidad madura muestra una capacidad
significativa para manejar sus emociones, establecer relaciones saludables y actuar de
manera ética y responsable. La madurez de la personalidad implica un equilibrio entre la
independencia y la interdependencia, la aceptación de uno mismo y de los demás, y una
perspectiva realista y positiva sobre la vida.
Teoría psicodinámica de la personalidad.
La teoría psicodinámica, desarrollada por Sigmund Freud, sugiere que la personalidad
está formada por tres estructuras fundamentales:
1. Ello: La parte instintiva y primitiva de la personalidad que busca el placer
inmediato y la satisfacción de los impulsos básicos. Es completamente
inconsciente.
2. Yo: La parte racional de la personalidad que medía entre los deseos del ello y las
realidades del mundo exterior. El yo opera tanto a nivel consciente como
inconsciente y busca maneras realistas de satisfacer los deseos del ello.
3. Superyó: La parte moral y ética de la personalidad que incorpora las normas y
valores sociales internalizados. El superyó se desarrolla a partir de las
enseñanzas y expectativas de los padres y la sociedad.
Características de personalidad madura según Maslow
y Gordon Allport.
Maslow
1. Autorrealización: Alcanzar el máximo potencial personal y creativo.
2. Autonomía: Independencia y autosuficiencia, capacidad de tomar decisiones
por sí mismo.
3. Capacidad de amar: Establecimiento de relaciones profundas y significativas
basadas en el amor y el respeto mutuo.
4. Aceptación de sí mismo y de los demás: Reconocimiento y aceptación de las
propias limitaciones y las de los demás sin juicios negativos.
5. Espontaneidad y frescura en la apreciación: Capacidad de ver el mundo con
una perspectiva siempre renovada y de disfrutar las experiencias como si fueran
nuevas.
Gordon Allport
1. Ampliación del sentido del yo: Compromiso con causas y actividades fuera de
uno mismo, mostrando interés en la comunidad y el bienestar general.
2. Relaciones afectivas cálidas: Capacidad para establecer y mantener relaciones
cercanas, profundas y afectuosas con otros.
3. Seguridad emocional y autocompasión: Estabilidad emocional, autoconfianza
y la habilidad de ser compasivo consigo mismo.
4. Percepción realista: Capacidad de ver la realidad de manera clara y objetiva,
sin distorsiones.
5. Conocimientos y habilidades: Uso de las capacidades y habilidades propias
para lograr metas significativas y satisfactorias.
6. Filosofía unificadora de la vida: Tener una comprensión coherente de la vida y
su propósito, con una visión clara de los valores y metas personales.
Componentes de la personalidad.
1. Rasgos: Características duraderas y estables que influyen en el comportamiento,
como la extroversión o la amabilidad.
2. Estados: Condiciones emocionales y psicológicas temporales que pueden influir
en el comportamiento en situaciones específicas.
3. Hábitos: Comportamientos repetitivos y automáticos que se desarrollan a través
de la práctica y la repetición.
4. Actitudes: Predisposiciones a responder de manera favorable o desfavorable a
ciertos objetos, personas o situaciones.
5. Valores: Creencias fundamentales que guían el comportamiento y las
decisiones, como la honestidad y la justicia.
¿Cómo se forma la personalidad?
La personalidad se forma a través de una combinación de factores genéticos y
ambientales. La herencia genética proporciona una base biológica para el desarrollo de
la personalidad, influenciando aspectos como el temperamento. Las experiencias
ambientales, como la crianza, la educación y las interacciones sociales, moldean y
modifican esta base genética. La personalidad comienza a formarse en la infancia y
continúa desarrollándose a lo largo de la vida, influenciada por factores como las
relaciones familiares, las experiencias educativas y las experiencias de vida.
¿Cómo se desarrolla la personalidad?
El desarrollo de la personalidad es un proceso continuo que abarca toda la vida. En la
infancia, la personalidad se moldea en gran medida por la crianza y las experiencias
tempranas. A medida que los niños crecen, la interacción con pares, la escolarización y
las experiencias sociales juegan un papel crucial en el desarrollo de la personalidad.
Durante la adolescencia, la identidad personal y las relaciones sociales se vuelven
especialmente importantes. En la adultez, la personalidad continúa evolucionando en
respuesta a nuevas experiencias y desafíos, como el trabajo, las relaciones íntimas y la
crianza de los hijos.
Importancia del desarrollo de la personalidad.
El desarrollo de la personalidad es crucial porque influye en casi todos los aspectos de
la vida de una persona. Una personalidad bien desarrollada puede facilitar el éxito en el
trabajo, las relaciones personales satisfactorias y una vida emocionalmente equilibrada.
Comprender y fomentar el desarrollo de la personalidad puede ayudar a las personas a
mejorar sus habilidades sociales, aumentar su resiliencia emocional y alcanzar una
mayor satisfacción personal y profesional.
¿Cuáles son los 5 factores de la personalidad?
Los cinco factores de la personalidad, también conocidos como el modelo de los Cinco
Grandes (Big Five), son un enfoque ampliamente aceptado para describir y medir la
personalidad. Estos cinco factores son:
1. Apertura a la experiencia: La tendencia a ser imaginativo, curioso, y abierto a
nuevas experiencias e ideas.
2. Responsabilidad (o escrupulosidad): La tendencia a ser organizado, diligente,
y responsable.
3. Extroversión: La tendencia a ser sociable, enérgico, y disfrutar de la interacción
con otras personas.
4. Amabilidad: La tendencia a ser compasivo, cooperativo, y preocupado por el
bienestar de los demás.
5. Neuroticismo: La tendencia a experimentar emociones negativas como
ansiedad, ira y depresión.
Estos factores proporcionan un marco útil para entender y predecir el comportamiento y
las interacciones de las personas en una variedad de contextos.