Evaluación de Tecnologías Sanitarias
Evaluación de Tecnologías Sanitarias
EVALUACIÓN DE
TECNOLOGÍAS
SANITARIAS
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I. INTRODUCCIÓN A LA
EVALUACIÓN DE TECNOLOGÍAS
SANITARIAS
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Importante destacar que tecnología sanitaria es un concepto muy amplio que
incluye el
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2. FASES DE DESARROLLO DE
UNA TECNOLOGÍA SANITARIA
Cualquier tecnología sanitaria tiene un ciclo natural de vida que comienza con una
fase embrionaria en la que se desarrolla la idea y se convierte en una innovación,
continúa con una fase de crecimiento en la que paulatinamente se introduce en el
mercado, le sigue una fase de madurez en la que la tecnología se difunde y se
utiliza ampliamente y, finalmente, llega la fase de envejecimiento o declive en la
que su utilización se sustituye progresivamente por otras nuevas tecnologías que
van surgiendo y que van reemplazando a la anterior.
Teniendo en cuenta su grado de desarrollo, una tecnología sanitaria se podría
encuadrar en una de las siguientes etapas (figura 1):
• De investigación y desarrollo: en la que la tecnología se encuentra en fase
conceptual o en los primeros estadios de su desarrollo.
• Experimental: cuando está siendo testada únicamente en laboratorios a un
nivel muy preliminar (modelos animales, cultivos celulares, etc.)
• Nueva, emergente o innovadora: la tecnología está siendo evaluada en
estudios clínicos, o se empieza a adoptar en la práctica clínica, aunque de
forma limitada (en pacientes específicos y seleccionados, o únicamente en
unos pocos centros, o ámbitos asistenciales).
• De uso general: la tecnología ha alcanzado una amplia difusión en el ámbito
sanitario y es considerada el tratamiento estándar o de rutina en la práctica
clínica.
• Obsoleta: la aparición de nuevas tecnologías más seguras o efectivas hace
que la antigua sea reemplazada y abandonada.
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Figura 1. Fases de desarrollo de una tecnología sanitaria.
Fuente: OMS. Evaluación de tecnologías sanitarias aplicada a los dispositivos médicos. Ginebra,
2012. Disponible en: http://apps.who.int/medicinedocs/documents/s21560es/s21560es.pdf
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incertidumbres respecto a la efectividad, seguridad o eficiencia, y por último,
detectar y evaluar aquellas tecnologías que pudieran haber quedado obsoletas al
ser sustituidas por otras de mayor valor clínico.
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2.2. Los estudios de monitorización
En los últimos años, muchas áreas médicas han experimentado un importante
desarrollo tecnológico y de innovación y el panorama actual se caracteriza por la
constante aparición de técnicas diagnósticas y terapéuticas cada vez más
sofisticadas y costosas, que generan grandes expectativas clínicas y sociales, sin
que existan, en muchas ocasiones, estudios científicos de calidad que avalen su
eficacia, efectividad, seguridad o eficiencia. En este nuevo escenario, la toma de
decisiones respecto a la autorización por parte de las autoridades sanitarias es
una tarea complicada ya que éstas se enfrentan al importante reto de proporcionar
a los pacientes los tratamientos más innovadores, pero también a la
responsabilidad de velar por la calidad y la eficiencia de las prestaciones.
Aunque la ETS se ha relacionado constantemente con un retraso en la innovación,
su único objetivo es pretender dar respuesta a si las nuevas tecnologías pueden
aportan en salud y bienestar y si realmente añaden valor respecto a las alternativas
ya existentes. Sin embargo, en ocasiones, la ETS pone de relieve la existencia de
lagunas en el conocimiento científico e incertidumbres relacionadas con la
efectividad y seguridad que podrían condicionar los beneficios clínicos esperados.
A nivel del Sistema Nacional de Salud se han desarrollado diferentes
procedimientos reglados para facilitar la introducción de nuevas tecnologías en
los supuestos de incertidumbre. La normativa vigente recoge que, cuando la
evidencia científica sobre una tecnología (técnica, dispositivo o procedimiento)
que se considera potencialmente relevante no es suficiente para tomar una
decisión definitiva sobre su inclusión en la cartera de servicios, puede quedar
sujeta a la realización de un estudio evaluativo, a través de un uso tutelado u otro
mecanismo equivalente.
El uso tutelado se contempla como un mecanismo de valoración de las técnicas,
tecnologías y procedimientos antes de su financiación con carácter general por el
sistema sanitario público. Debe llevarse a cabo en un periodo de tiempo limitado,
en centros expresamente designados por los servicios de salud y de acuerdo a un
protocolo consensuado con los clínicos y sociedades científicas implicados,
tratando de conseguir las máximas garantías de calidad, seguridad, eficacia y
eficiencia en su aplicación a los usuarios del sistema.
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Ejemplos de usos tutelados son el de trasplante autólogo de condrocitos, esfínter
anal artificial, tratamientos neuroquirúrgicos del Parkinson, endoprótesis en
aneurisma de aorta abdominal, tomografía de emisión de positrones (PET) y
cirugía de la epilepsia y sirvieron para la toma de decisiones sobre la inclusión de
estas técnicas y procedimientos en la cartera de servicios comunes del Sistema
Nacional de Salud.
Otro mecanismo de evaluación son los estudios de monitorización, que se
prevén para valorar técnicas o procedimientos en fase de post-introducción.
Estas tecnologías son introducidas de forma condicional en la cartera común de
servicios por existir evidencia que apoya su eficacia y seguridad y ser
considerados de necesidad sanitaria, aunque sin embargo existe cierta
incertidumbre sobre su efectividad en la práctica clínica habitual o su eficiencia, o
en algunos casos, sobre su seguridad a largo plazo.
También en aquellos casos en los que es previsible un alto impacto económico u
organizativo o se desconoce su comportamiento en grupos de población
específicos (por edad, con comorbilidades, etc.).
A nivel de Sistema Nacional de Salud, la propuesta de realización de los estudios
de monitorización será formulada por la Comisión de prestaciones,
aseguramiento y financiación, que la elevará al Consejo Interterritorial.
Un claro ejemplo de estudio de monitorización lo constituye el implante
percutáneo de prótesis valvulares aórticas que, cuando fue evaluada, cumplió
criterios para ser incorporada al Servicio Gallego de Salud sujeta a una
observación post-introducción en la cartera de servicios complementaria. El
protocolo fue desarrollado por un equipo multidisciplinar formado por técnicos de
la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Galicia (avalia-t),
cardiólogos intervencionistas y cirujanos cardíacos procedentes de los tres
centros autorizados para realizar la técnica. De forma conjunta se consensuó el
diseño, recogida de datos relevantes y análisis y sus conclusiones sirvieron de
apoyo a la toma de decisiones y resultaron en una serie de propuestas y
recomendaciones para mejorar la utilización de la prótesis valvular en el ámbito
nacional.
La participación de los profesionales sanitarios y sociedades científicas se
reconoce clave para garantizar el éxito de estos procedimientos. Por un lado, para
asegurar la validez y utilidad del protocolo de estudio y por otro para garantizar la
recolección de la información.
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Cabe decir que, aunque todavía existen algunas barreras por vencer respecto a la
recogida de datos, la gran mayoría de los participantes del estudio de
monitorización anterior consideraron este procedimiento útil como herramienta
de apoyo a la toma de decisiones, así como para mejorar la calidad de las
prestaciones.
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3. METODOLOGÍA DE LA
EVALUACIÓN DE TECNOLOGÍAS
SANITARIAS
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• Estudios de fuentes primarias de datos: Los datos provenientes de fuentes
primarias generan evidencia directa de un evento. La recopilación de datos
puede darse de diferentes maneras: registros y bases de datos
epidemiológicos (por ejemplo, registros de prevalencia e incidencia de
diferentes patologías), encuestas a nivel nacional o local, bases de datos de
utilización de servicios sanitarios, etc. y proporciona información de gran
utilidad sobre el uso y resultados de la práctica clínica.
• Métodos de consenso: en ocasiones es necesario adoptar decisiones sobre
el uso de una determinada tecnología a pesar de la ausencia de suficientes
evidencias científicas de calidad. En estos casos, lo habitual es utilizar
métodos de consenso basados en el juicio de profesionales expertos en la
materia.
La metodología a utilizar es muy variable dependiendo de la forma para
llegar al consenso, de la heterogeneidad del panel de expertos, de la
inclusión o no de aspectos como la evaluación económica, las preferencias
de los pacientes, etc. Se pueden citar como ejemplo, el método
RAND/UCLA de uso apropiado, método Delphi, conferencias de consenso,
grupos nominales, etc.
El resultado final es la elaboración de un informe de evaluación de una
tecnología sanitaria que se define como un documento estructurado,
comprensible, basado en la mejor evidencia disponible, elaborado con
metodología explícita y reproducible y que responda a cuestiones relativas
a la seguridad, eficacia, efectividad, utilidad, eficiencia o impacto de una
tecnología en un contexto previamente definido. Su principal objetivo es
facilitar la toma de decisiones y en su elaboración se debe utilizar una
metodología acorde con la pregunta de investigación.
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3.2. Fases en la elaboración de una revisión sistemática de la literatura
Como ya se ha dicho, la revisión sistemática de la literatura es el principal método
utilizado para llevar a cabo la evaluación de una tecnología sanitaria y su proceso
de elaboración está perfectamente definido. De forma breve, una revisión
sistemática requiere los siguientes pasos:
• Planificación de la RS:
- identificación de la necesidad de realizar la revisión
- propuesta y formulación de la pregunta de investigación
- desarrollo de un protocolo
• Elaboración de la RS
- Identificación y selección de estudios mediante la búsqueda bibliográfica
- Evaluación de la calidad
- Extracción y síntesis de los resultados
- Interpretación de los resultados: conclusiones y recomendaciones
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3.2.2. Localización y selección de estudios
El protocolo de la RS deberá contener una estrategia de búsqueda bibliográfica
sistemática que identifique los estudios adecuados y que sea además fácilmente
reproducible.
Esta estrategia deberá fundamentarse en los elementos de las preguntas de la
revisión, es decir, la población a estudio, las intervenciones y los resultados, junto
al diseño de estudio que se considere más apropiado. La exhaustividad y la
precisión dependerán en gran medida de la selección de las palabras clave de la
búsqueda. Por último, también deberán figurar las bases de datos y el resto de
fuentes de información en donde se buscará la evidencia científica.
Es importante detallar la metodología de búsqueda bibliográfica, estableciendo a
priori los descriptores a manejar, los criterios de inclusión y exclusión y las
estrategias de búsqueda y su extensión.
Los recursos de búsqueda disponibles a través de Internet nos facilitarán este
trabajo, siendo las principales bases de datos utilizadas, PUBMED (Medline),
EMBASE y Colaboración Cochrane, entre otras. Una estrategia eficaz es realizar
búsquedas separadas para cada componente del formato PICO y posteriormente
combinar las diferentes búsquedas usando el operador boleano AND.
Habitualmente, todo este proceso se realiza en tres fases:
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En las revisiones sistemáticas, la exhaustividad de la búsqueda es más
importante que la precisión, si bien, al aumentar la primera, se identifican más
artículos no relevantes. Por ello, lo ideal es mantener un equilibrio entre estos dos
factores, siendo importante trabajar estrechamente con un documentalista, sobre
todo a la hora de decidir en qué bases de datos es preciso buscar y qué estrategias
se han de utilizar en cada una de ellas.
Una vez finalizada la búsqueda bibliográfica e identificados los artículos relevantes
para el tema de la revisión, deberá procederse a una selección de los mismos y
evaluar si cumplen los criterios de inclusión y exclusión establecidos.
Existen programas informáticos que facilitan la gestión de las referencias
bibliográficas, como, por ejemplo, Zotero®, Reference Manager®, o Endnote®,
entre otros.
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GRADE clasifica la calidad de la evidencia en únicamente cuatro grados:
Baja el estimador del efecto puede ser sustancialmente diferente al efecto real
Muy baja es muy probable que el estimador del efecto sea sustancialmente diferente al efecto real
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Además de la metodología GRADE, existen diferentes herramientas que evalúan
el riesgo de sesgo tanto en estudios de investigación primarios como en revisiones
sistemáticas;
• Revisiones sistemáticas: herramienta AMSTAR (Assessment of Multiple
Systematic Review).
• Herramienta desarrollada por la Colaboración Cochrane para los ensayos
clínicos aleatorizados (ECA).
• Herramienta ACROBAT-NRSI para estudios observacionales
• Escalas de identificación de sesgos en series de casos diseñadas por
OSTEBA o por el Institute of Health Economics (IHE)
• Escala de valoración de calidad para estudios de pruebas diagnósticas
QUADAS-2
• Instrumento para la Evaluación de la Calidad de los Análisis Económicos en
ETS en el caso de estudios de evaluación económica.
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Síntesis descriptiva de datos
Es una síntesis no cuantitativa y permite una evaluación de las diferencias de los
estudios, la calidad y sus resultados (heterogeneidad). Normalmente se realiza en
tablas en las que los datos son tabulados, para facilitar a los revisores la
comparación entre los estudios incluidos, así como a los lectores ver de una forma
sencilla la evidencia existente sobre el tema.
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3.2.6. Interpretación de los resultados
Una vez extraídos los datos y realizada su síntesis, la interpretación de los
resultados puede llevarse a cabo discutiendo los siguientes puntos:
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4. COORDINACIÓN Y
COOPERACIÓN EN EVALUACIÓN
DE TECNOLOGÍAS
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HTAi (Health Technology Assessment international) es una sociedad científica y
profesional creada en 2003 que reúne a todos aquellos que realizan o utilizan la
ETS; investigadores, evaluadores, organismos, responsables de la formulación de
políticas, empresas del sector, instituciones académicas, proveedores de servicios
sanitarios y pacientes o consumidores, y actúa como un foro neutral para la
colaboración y para el intercambio de información y experiencia.
HTAi cuenta con 82 organizaciones de 65 países y su misión es apoyar y fomentar
el desarrollo, la comunicación, el conocimiento y la utilización de la ETS en todo el
mundo como medio científico, profesional y multidisciplinar para sustentar la
toma de decisiones sobre la introducción de innovaciones efectivas y el uso
eficiente de los recursos en la atención sanitaria.
En 2006, respondiendo a una propuesta de la Comisión Europea, nació la red
EUnetHTA (European Network for Health Technology Assessment) que, en la
actualidad, está integrada por 83 organizaciones (agencias nacionales y
regionales y otras entidades de ETS) de 29 países.
El objetivo de EUnetHTA es facilitar el intercambio de información sobre eficacia
relativa de las tecnologías sanitarias entre los distintos organismos y Estados
Miembros, evitando la duplicidad de las evaluaciones, además de compartir
conocimiento y metodología en ETS.
EUnetHTA se fundamenta en la colaboración y cooperación entre organizaciones
científicas que, con carácter voluntario, participan en proyectos conjuntos con
métodos y objetivos coordinados.
Los informes de EUnetHTA se dirigen a informar o recomendar y sus conclusiones
no son de obligado cumplimiento por parte de los Estados Miembros.
EUnetHTA, a su vez, es el brazo científico-técnico de la Red Permanente de ETS
(HTA Network), creada en 2014 y coordinada por la Comisión Europea cuyo
objetivo es apoyar la cooperación entre las autoridades y organismos nacionales
y a los Estados Miembros en la información objetiva, fiable, oportuna, comparable
y transferible sobre la eficacia relativa de las tecnologías sanitarias.
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4.2. La ETS en España. Red española de agencias de ETS
En España, la primera agencia de ETS se crea en Cataluña (CAHTA) en 1991. Con
posterioridad, y en esa misma década, se crearon el Servicio de Evaluación de
Tecnologías Sanitarias del Gobierno Vasco (Osteba), en 1992, y dos años más
tarde, la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS) integrada
orgánicamente en el Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Sanidad. A estas
siguieron la Agencia Andaluza de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETSA),
la Unidad de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Gobierno de Canarias
(SESCS), la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Galicia (avalia-t) y
por último la Unidad de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (UETS) de la
Comunidad de Madrid.
La Axencia de Avaliación de Tecnoloxías Sanitarias de Galicia (avalia-t) tiene sus
orígenes en 1998 al necesitar contar, la Conselleria de Sanidade y el Servizo Galego
de Saúde, con el apoyo de información científica que le permitiera evaluar la
utilización de las tecnologías sanitarias y valorar su impacto sanitario,
organizativo, económico y social.
Esta agencia de evaluación pretende utilizar una metodología de calidad, velando
por la rigurosidad y la transparencia, así como por la independencia y autonomía
y el afán de servicio al sistema sanitario público gallego y a sus ciudadanos.
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Esta iniciativa promovió la creación de una red virtual denominada AUnETS,
Agencias y Unidades de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, cuya misión se
centra en la promoción y coordinación entre las distintas agencias para informar
las decisiones que, en base al conocimiento científico más robusto y fiable, se
tomen e implementen en los distintos niveles del SNS.
En 2012, por acuerdo del pleno del Consejo Interterritorial, máximo organismo de
gestión del Sistema Nacional de Salud (SNS), se crea la Red Española de Agencias
de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS (RedETS) que
tiene entre sus cometidos, la evaluación de las técnicas y procedimientos médicos
de forma previa a su inclusión, exclusión y/o modificación de las condiciones de
uso en la cartera de servicios del SNS, siendo sus informes preceptivos, pero no
vinculantes.
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5. LA INTRODUCCIÓN DE
NUEVAS TECNOLOGÍAS EN LA
CARTERA DE SERVICIOS DEL
SNS
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Como en otros países desarrollados, España ha puesto en marcha distintos
mecanismos para promover la introducción de tecnologías con probado valor
añadido frente a otras que no lo han demostrado. Aunque para la mayor parte de
los profesionales que trabajan en el SNS es un aspecto desconocido, nuestro país
cuenta en la actualidad con normativa explicita que regula la cartera de servicios
del SNS, así como con mecanismos reguladores para su actualización.
Las propuestas de actualización de la cartera de servicios, inclusión /exclusión
/modificación, pueden ser formuladas por el propio Ministerio de Sanidad, por las
administraciones sanitarias de las CCAA o a instancia de terceros interesados,
cuando exista una petición motivada (figura 2).
La comisión de Prestaciones, Aseguramiento y Financiación del Ministerio tiene la
competencia de priorizar las técnicas a evaluar, teniendo en cuenta los siguientes
criterios: gravedad y frecuencia del proceso al que van dirigidos, existencia de
alternativas terapéuticas, grado de incertidumbre sobre seguridad, eficacia y
efectividad de la tecnología, beneficios para el paciente, la práctica profesional y
el sistema sanitario.
Así mismo encarga de forma preceptiva la realización de un informe de evaluación
para conocer la seguridad, eficacia, eficiencia, efectividad y el coste de la
técnica/tecnología o procedimiento, que se incorpora a los planes de trabajo
anuales de la Red de Agencias.
Una vez finalizados estos informes de evaluación, esta misma Comisión realiza la
propuesta sobre la financiación de la nueva tecnología que debe ser ratificada por
el Consejo Interterritorial del SNS y el Ministerio de Sanidad, siendo éste un
proceso activo.
A nivel regional, Galicia ha sido la primera CCAA en regular el procedimiento de
incorporación de nuevas tecnologías y productos sanitarios a la cartera de
servicios complementaria.
Así, desde 2003 se regula como un procedimiento activo y continuado en el que
es preceptiva la elaboración de un informe por parte de la Agencia de Evaluación
de Tecnologías Sanitarias de Galicia (avalia-t), de manera que la Comisión para la
incorporación de Técnicas, tecnologías y procedimientos motive su resolución en
base a la mejor evidencia disponible. A esta iniciativa se han sumado otras CCAA
como País Vasco y Murcia, mientras que en otras el proceso de actualización no
tiene mecanismos explícitos.
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GLOSARIO
Efectividad: grado en el que una intervención produce un resultado beneficioso en
circunstancias ordinarias y reales (práctica clínica habitual). La generalización de
resultados es más factible, aunque la efectividad puede ser distinta en base a la
variabilidad inter e intrapersonal.
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Evaluación de Tecnologías Sanitarias: es una forma de investigación que
examina las consecuencias clínicas, económicas y sociales derivadas del uso de
la tecnología, incluyendo el corto y medio plazo, así como los efectos directos e
indirectos, deseados e indeseados.
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BIBLIOGRAFÍA
Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS) Instituto de Salud Carlos
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