Procesos productivos
Proceso productivo a partir de salares
Este proceso consta de someter la salmuera extraída a distintas etapas de evaporación, que tienen
lugar en piletas en las que se agrega cal para precipitar sales de sodio, potasio y magnesio, entre
otras, hasta que se alcanza el contenido de litio. El procesamiento de compuestos de litio
(carbonato, cloruro, hidróxido) continúa en una planta industrial, con un proceso químico en el que
se utilizan reactivos para extraer nuevos residuos y alcanzar la pureza deseada. Inicialmente se
extrae parte de la salmuera por medio de un sistema de bombeo, para luego someterla a un
proceso de evaporación en piletones cavados en las propias salinas e impermeabilizados, y de esa
forma se recuperan las sales que están contenidas en la solución. El contenido de litio depende de
la composición de las salmueras y, generalmente, es acompañado por otros elementos, como boro,
bromo, calcio, carbonatos, cloruros, nitratos, magnesio, potasio y sodio. Esto significa que al ser
variable la composición de los salares, el tratamiento de cada uno de ellos es específico y, por
ende, el proceso productivo se ajustará a esa particularidad. La separación del litio se realizará en
una planta de procesos en la que, según la tecnología desarrollada por cada productor, se llegará a
la obtención de: carbonato de litio grado industrial o batería, hidróxido de litio, cloruro de litio, o
fluoruro de litio. La salmuera extraída del salar tiene un contenido aproximado de litio de 0,22%
que, luego de ser sometida al tratamiento en las piletas de evaporación, puede llegar hasta un 6%,
dependiendo de las impurezas presentes de boro y magnesio. El proceso convencional consiste en
la eliminación de boro a partir de su extracción con un disolvente (resina) seguido de la eliminación
del magnesio y calcio, para lo cual se combina cal con dióxido de carbono. Como siguiente paso se
precipita el carbonato de litio con carbonato de sodio (soda ash) a una alta temperatura, para
finalmente realizar un lavado de la solución obtenida. Este último paso se debe a la escasa
solubilidad del carbonato de litio, lo que permite separarlo del resto de los compuestos. No
obstante, la salmuera residual contiene partes recuperables de litio que, en general, se recicla en
las piletas de evaporación. Ahora bien, si al carbonato de litio se lo somete al ácido clorhídrico, con
una posterior concentración por cristalización en evaporadores al vacío, dará lugar a la obtención
de cloruro de litio. Este compuesto puede luego ser sometido a un proceso de electrólisis y
conseguir así, como producto final, litio metálico. En el proceso de precipitaciones diferenciales
utilizado para obtener el producto final (carbonato, hidróxido o fluoruro de litio) se utilizan
diferentes reactivos químicos. En el caso de presentar un alto contenido de sodio, los reactivos
apropiados podrían ser benzoil-1,1,1-trifluoroacetona u óxido de trioctilfosfina disueltos en
kerosene. Ahora bien, si la salmuera tuviera elevados contenidos de magnesio, podría utilizarse
como reactivo tributilfosfina y cloruro férrico o utilizar la tributilfosfina, con perclorato de sodio y
un líquido iónico o 1-butil-3-metil-imidazolio hexafluorofosfato.
Proceso productivo a partir de pegmatitas (mineral)
Este proceso, a diferencia del anterior, tiene una familiaridad con las explotaciones tradicionales de
otros tipos de metales, por lo que, bajo esta modalidad, se extraen los minerales de litio mediante
minería a rajo o tajo abierto. Este mecanismo es usado principalmente en Australia, China,
Zimbabue, Portugal y Brasil. El contenido promedio de óxido de litio (Li2O) es de 1,5%. Los
minerales extraídos del proyecto en explotación son sometidos a un proceso de concentración, el
cual comprende chancado, molienda y flotación, obteniendo como resultado un concentrado de
litio con una ley de 6,0 a 6,5% de Li2O. Si se desea producir hidróxido de litio (LiOH), la mezcla
resultante del proceso anterior se muele y luego lixivia de manera de recuperar el litio en solución
acuosa como hidróxido de litio. La pulpa lixiviada se sedimenta y filtra. El filtrado obtenido, que
contiene cerca de 10% de hidróxido de litio en solución, se evapora y cristaliza en forma de
hidróxido de litio monohidratado, luego se centrífuga y seca a 80-120°C con vapor indirecto para
tener así los cristales secos del monohidrato. La solución obtenida en la centrifugadora se retorna
al cristalizador y una pequeña parte se descarta para evitar acumulación de impurezas como
aluminio (Al), magnesio (Mg), calcio (Ca), potasio (K) y cloro (Cl). Los cristalizadores se incrustan
rápidamente de hidróxido de litio, por lo que requieren de un lavado semanal con ácido clorhídrico
(HCI) para desincrustarlos mediante la formación de cloruro de litio. Este producto se debe tratar
separadamente. Si se requiere hidróxido de litio anhidro, el monohidrato se calcina a baja
temperatura en vacío a 100- 120°C, envasando luego el producto, que es higroscópico.
Si se desea producir carbonato de litio desde el espodumeno calcinado, se lo muele y luego se
trata con ácido sulfúrico concentrado (96-98%) a 250°C en un reactor agitado, formando así sulfato
de litio (soluble) el cual se extrae luego mediante lixiviación de la calcina con agua a 50-60°C. La
pulpa se decanta y filtra. La solución obtenida se trata con hidróxido de calcio para precipitar los
sulfatos presentes, como sulfato de calcio y alúmina, y dejar el litio en solución como hidróxido. La
reacción del espodumeno con ácido sulfúrico concentrado a 250°C ocurre en forma de una pasta
semi-plástica con apariencia de cemento pastoso y con generación de gases con dióxido de azufre
(SO2), óxido de azufre (SO3) y ácido sulfúrico gaseoso, lo cual requiere de reactores agitados tipo
mezcladores u hornos de pisos, con control y neutralización de los gases de salida. El lavado del
carbonato se hace con agua caliente a 90-95°C y las soluciones de lavado se recirculan al proceso
para no perder litio disuelto. El producto obtenido es carbonato de litio de 98.5 – 99%
[Link]