Colegio Algarrobos Personal Social – 6° Primaria
Unidad 2 – Fortaleciendo nuestra identidad cultural
Ficha de información – Las rebeliones del siglo XIX en el Perú
Nombre: __________________________________________________________ fecha:
___/___/___
Competencia: Construye interpretaciones históricas
LAS REBELIONES DEL SIGLO XIX EN EL PERÚ
Don Fernando de Abascal y Sousa, Marqués de la Concordia, fue uno de los gobernantes de
más destacada actuación que tuvo el Virreinato del Perú. Hombre de gran talento y enérgico
carácter, sin embargo, por su prudencia, tino y sagacidad, así como por su decisión y perseverancia,
además, de su comprobada fidelidad al Rey, su venerado soberano.
Le tocó gobernar el Perú de 1806 a 1816, la época más crítica
y difícil por la que atravesaba el Virreinato, como consecuencia,
precisamente, de las formidables conspiraciones y rebeliones de
tendencia autonomista que sacudían a nuestro país, como a casi toda
América Hispana, amenazando seriamente la estabilidad del Imperio
colonial español. Todo ello agravado, extremadamente, a causa del
derrumbe de la Monarquía española al producirse el derrocamiento
de los soberanos Carlos IV y Fernando VII por el emperador de
Francia, y de la consiguiente ocupación de la Península por los
ejércitos de Napoleón. Sin embargo, gracias a sus magníficos dotes
personales, supo hacer frente Abascal a la gravedad de la situación
creada, y, mientras por una parte, lograba contener la marejada revolucionaria convirtiendo al Perú
en el baluarte del poder español, en el más poderoso arsenal de guerra de la Metrópoli en América
Meridional, como, asimismo, en el centro de la reacción realista, es decir, en el foco de la
contrarrevolución; por otra, se mantuvo fiel a la Corona en ésta su hora crucial, al proclamar su
adhesión y reconocimiento como soberano legítimo de España y sus colonias al cautivo monarca
Fernando VII.
Desde el Perú envió, pues, Abascal grandes efectivos militares, poderosamente equipados,
para atacar los focos de insurrección de Quito, Alto Perú y Chile, como para contener también el
avance argentino por Bolivia. Es decir, que llevó la contrarrevolución fuera de las fronteras del Perú,
con positivos resultados para las armas del Rey. Sólo cuando Abascal dejó el Virreinato fue posible
el triunfo de los ejércitos patriotas tanto en nuestro territorio, como en otros, fuera de él.
EL PERÚ REVOLUCIONARIO: ¿QUÉ OCURRÍA EN EL PERÚ?
1. Rebelión de Tacna de 1811
Unos años antes del desembarco y sabedores los
patriotas peruanos del avance de las tropas del Rio de la Plata
(actual Argentina), y patriotas Altoperuanos por el Alto Perú
(actual Bolivia), los patriotas organizaron en Tacna un
movimiento de carácter libertario contra el virrey José Fernando
de Abascal y Sousa. El 20 de junio de 1811, los patriotas,
dirigidos por Francisco Antonio de Zela, asaltaron los dos
cuarteles militares realistas de Tacna, proclamando a Zela
comandante militar de la plaza. El día 25 de ese mes, se supo
Las rebeliones del siglo XIX en el Perú. (2023) Historia y geografía. Módulos de aprendizaje (pp. 15 – 18).
en Tacna de la derrota de los patriotas argentinos en la batalla de Guaqui, lo que causó desconcierto
total en las tropas peruanas que estaban en organización aún.
Aprovechando el desconcierto provocado por la noticia, los realistas tomaron preso a Francisco
Antonio de Zela al que llevaron a Lima y condenado a cadena perpetua, fue llevado a la cárcel de
Chagres, Panamá, donde murió el 28 de julio de 1821, a los 50 años
de edad.
2. Rebelión de Tacna de 1813
En 1813, se realizó en Tacna y Moquegua la sublevación de
Julián Peñaranda, cusqueño quien, aprovechando el paso de 200
caballos para los realistas del Alto Perú, se apoderó de ellos y acto
seguido se puso a órdenes del capitán argentino Enrique Paillardelle,
quien era enviado del General Juan Manuel Belgrano, jefe de los
ejércitos que los patriotas de Buenos Aires habían enviado
nuevamente a esa región. Paillardelle avanzó con sus huestes por el
intendente español de Arequipa, José Gabriel Moscoso, enterado de
los acontecimientos, envió una milicia colonial al mando de José Gabriel de Santiago. El ejército
patriota le salió al encuentro y producida la batalla de Camiara, el 13 de octubre, fueron derrotados
los patriotas. A los pocos días se supo del fallido intento de Belgrano y las tropas patriotas se
volvieron a desorganizar. Enrique Pallardelli y unos cuantos
seguidores, huyeron hacia el Alto Perú, el 3 de noviembre de
1813, mientras que la plaza de Tacna era tornada nuevamente
por los realistas.
3. Rebelión de Huánuco de 1812
Huánuco el 22 de febrero de 1812 se dirigió contra el
régimen colonial. Las tropas del virrey se organizaron en Cerro
de Pasco y se dirigieron a Huánuco, produciéndose la batalla
de Ambo el 5 de marzo de 1812. El intendente de Tarma, José
González Prada, el 10 de marzo, con un fuerte contingente
realista, reconquistó Ambo. Los patriotas abandonaron Ambo y
Huánuco desabastecidas; los realistas entraron a ambas
ciudades el 19 de marzo de 1812. González Prada salió de la ciudad en persecución de los
insurrectos. Los indígenas se dispersaron y los cabecillas fueron capturados por González Prada,
entre ellos, a Juan José Crespo y Castillo, al curaca Norberto Haro y al alcalde pedáneo de
Huamalíes, quienes fueron enjuiciados sumariamente y ejecutados con pena de garrote. A otros se
les desterró y muchos fueron puestos en prisión.
4. Rebelión del Cusco de 1814
En 1814, se produce en el Cusco la rebelión del Cusco de 1814. En este enfrentamiento,
surgió el liderazgo de los hermanos Angulo quienes fueron encarcelados a fines de 1813. Para
agosto de 1814, los hermanos Angulo y otros criollos se escaparon y controlaron políticamente la
ciudad del Cusco. En esos momentos, ya se habían aliado con el brigadier y Curaca de Chincheros
Mateo G. Pumacahua.
En una segunda fase de tipo militar, los hermanos Angulo y Pumacahua organizan un ejército
divido en tres secciones:
Las rebeliones del siglo XIX en el Perú. (2023) Historia y geografía. Módulos de aprendizaje (pp. 15 – 18).
La sección patriota se instaló en Huamanga, bajo el mando del argentino Manuel Hurtado de
Mendoza y tenía por lugartenientes al clérigo José Gabriel Béjar y a Mariano Angulo. Hurtado de
Mendoza ordenó marchar a Huancayo, ciudad que tomaron pacíficamente.
El virrey Fernando de Abascal y Souza envió desde Lima tropa bien pertrechada y
disciplinada, bajo el mando del coronel Vicente González. Se produce la batalla de Huanta, el 30 de
septiembre de 1814, las acciones duraron tres días, luego de los cuales los patriotas se replegaron,
abandonando Huamanga. Se reorganizaron en Andahuaylas y volvieron a enfrentarse a los realistas
el 27 de enero de 1815, en Matará, donde fueron de nuevo derrotados.
José Manuel Romano, traiciona a Hurtado de Mendoza, dándole muerte y rindiéndose a los
realistas; ello provocó la dispersión de los patriotas y la captura de los cabecillas de la revuelta. Las
traiciones fueron un hecho común en las rebeliones independentistas de toda América.
Angulo, Béjar, Paz, González y otros quienes fueron capturados y llevados al Cusco y
ejecutados públicamente el 29 de marzo de 1815. La Corona tenía la política del escarmiento público
como un mecanismo de evitar otros alzamientos.
La segunda sección fue enviada al Alto Perú, al mando de León Pinelo y del cura argentino
Ildefonso Muñecas, estas fuerzas rodearon La Paz con 500 fusileros y 20 000 indios armados con
piedras y hondas, el 14 de septiembre de 1814. El 24 del mismo mes, tomaron la ciudad. Los
realistas fueron confinados en sus cuarteles y aprovechando esto, volaron el polvorín; enfurecidos
patriotas paceños, les dieron muerte. Para reconquistar La Paz, marchó desde Oruro un regimiento
español, con 1500 fusileros y muchos indios al mando del general español Juan Ramírez. Se
enfrentaron en las afueras de La Paz, el 1 de noviembre de 1814, siendo derrotados los patriotas
Pinelo y Muñecas.
El tercer agrupamiento patriota hizo su campaña en Arequipa y Puno, al mando del antiguo
brigadier realista Mateo G. Pumacahua. Al Cusco fueron enviados los hermanos José y Vicente
Angulo, con algún resguardo de indios y negros leales. Cusco, por múltiples motivos, tenía una fuerte
influencia sobre el Alto Perú. Y a su vez el Alto Perú una vinculación colonial administrativa con la
ciudad de Buenos Aires, uno de los grandes centros revolucionarios de la década de 1810 en
Sudamérica.
Mateo Pumacahua, se enfrentó exitosamente a los realistas en Apacheta, Arequipa el 9 de
noviembre de 1814. Tomaron prisioneros al intendente Moscoso y al mariscal realista Francisco
Picoaga, antiguo camarada de armas de la batalla de Guaqui. Los patriotas ingresaron a Arequipa.
Por presión de las tropas patriotas, el cabildo de Arequipa reconoció a la Junta Gubernativa del
Cusco, el 24 de noviembre de 1814. Pumacahua sabedor de la cercanía de tropas realistas, deja
Arequipa. El cabildo abierto de Arequipa se vuelve a reunir y se apresura acordar lealtad al rey, el 30
de noviembre de ese año. Era normal, esos cambios de «lealtad» en los dirigentes locales de esa
época: siempre acordaban «lealtad» al sector que era dueño de la plaza fuerte. Era una forma de
garantizar la seguridad personal, familiar y de los bienes.
Ambos ejércitos, realista y patriota, se desplazaron por diversos parajes de los Andes,
buscando un lugar aparente para el enfrentamiento final. Ambos generales se mostraban muy
cautelosos. Hasta que el 10 de marzo de 1815, se encontraron en Puno, en la batalla de Umachiri,
saliendo vencedores los realistas.
Las rebeliones del siglo XIX en el Perú. (2023) Historia y geografía. Módulos de aprendizaje (pp. 15 – 18).
Las rebeliones del siglo XIX en el Perú. (2023) Historia y geografía. Módulos de aprendizaje (pp. 15 – 18).