AVANCES EN NUTRICION Y ALIMENTACION DE CUYES
Víctor J. Vergara Rubín, Mg. Sc.
Programa de Investigación y Proyección Social de Alimentos
Facultad de Zootecnia- Universidad Nacional Agraria La Molina, Lima-Perú
[email protected], telefax: (51)01-3481524., 2008
I. INTRODUCCION:
En el presente documento se expone el estado actual y los nuevos hallazgos en la
nutrición y alimentación de cuyes mejorados. En los últimos 10 años el desarrollo de la
investigación liderado por especialistas, con el auspicio del Programa de Investigación y
Proyección Social en Alimentos de la Facultad de Zootecnia, en alianza estratégica con
el Programa de Crianzas Familiares del Instituto de Innovación Agraria ( INIA ), la
Granja Cieneguilla del Programa de Investigación y Proyección Social en Carnes , y la
participación de los productores han permitido aclarar los diversos factores que afectan y
modifican las necesidades de nutrientes, y el manejo alimentario en las diferentes etapas
de su crecimiento y reproducción, entre ellos: 1) la constante selección para conseguir
cuyes de tipo carne y de crecimiento más rápido, 2) la tendencia a la alimentación
exclusiva con alimentos balanceados, 3) la tendencia hacía la crianza en jaulas, 4) los
resultados del valor nutritivo de los ingredientes alimenticios, 5 ) los cambios del medio
ambiente en las granjas, 6) el aumento de enfermedades de nivel subclínico, 7 ) el
aumento de las condiciones de estrés, 8 ) los nuevos mercados para la carne.
Los resultados de investigaciones han permitido el diseño de alimentos balanceados en
las diferentes fases de alimentación, para ser utilizados con forraje verde o excluyendo
de su alimentación; cuyo aporte en nutrientes responda las exigencias nutricionales que
su potencial genético exige. Se han evaluado las necesidades de proteína y aminoácidos,
fibra, y energía digestible. Así como el valor nutritivo de los ingredientes, entre ellos los
subproductos de la agricultura y agroindustria, el consumo, utilización biológica, la
calidad y las recomendaciones de uso.
Las recomendaciones sobre los estándares de nutrientes, se han determinado a través de
ensayos de alimentación, en los que se suministraron a diferentes lotes de animales
mejorados, las dietas en estudio en la forma física de pelets como único alimento con
aporte adecuado de vitamina C, deduciendo las necesidades de los distintos nutrientes a
partir de la composición del alimento que produce la respuesta óptima, y verificando el
comportamiento productivo a nivel de granjas comerciales. Se utilizó las normas de NRC
(1995) como patrón de referencia (Cuadro 1 ).
II. PROTEINA Y AMINOÁCIDOS
El nivel de proteína establecido en 18% en las normas de NRC (1995), es adecuado para
los animales en crecimiento, cuando se tiene un equilibrio entre los aminoácidos y la
energía. Milla (2004), evaluando dietas en harina con aportes de 12, 15, 18 y 20% de
proteína, y 2.8 Mcal. ED/Kg., encontró diferencias significativas en menor crecimiento,
en los grupos de animales que recibieron las dietas con 12 y 15% de proteína (6.3, 6.8,
8.1, y 9.3 g/cuy/día, respectivamente). Evaluaciones recientes realizados por Torres et al.
(2006), con dietas peletizadas (4x10mm) de 15 y 18% de proteína con niveles de 2.8 y
3.0 Mcal de ED/Kg de alimento, encontraron mayores ganancias de peso en los animales
que recibieron las dietas de 18% de proteína, en ambos niveles de energía (Cuadro 2 y
figura 1). El nivel de 15% fue insuficiente para promover una adecuada tasa de
crecimiento, debido a un menor aporte de aminoácidos y su relación con la energía
digestible (energía digestible/ proteína de 18 a 20), valores que son mayores a los
reportados por NRC (1995), Remigio et al. (2006), Airahuacho et al. (2007), Garibay et
al. (2008), Tenorio et al. ( 2008 ), con rangos más estrechos de 15 a 17.
El incremento en el nivel de proteína en la fase de lactantes, mejora el peso al destete, al
respecto Vergara y Remigio (2006), evaluando dietas de inicio (20% de pt, y 3.0 Mcal
ED/Kg.), en comparación a dietas de crecimiento (18% de Proteína y 2.8 Mcal ED/ Kg.
de alimento), suministrados hasta las cinco semanas de edad (tres semanas post-
destete), encontraron mayores ganancias de peso y mejor conversión del alimento en los
animales que recibieron el alimento de inicio (Cuadro 3 y figura 2 ). En comparación con
las evaluaciones realizadas por tenorio et al. (2008), utilizando dietas de inicio de 20%
de proteína y 3.0 Mcal de ED / Kg. y de crecimiento de 18% de proteína y 2.8 Mcal ED /
Kg. de alimentó encontró mejor respuesta en crecimiento y conversión de alimento.
En la etapa final del proceso de crecimiento, después de las 8 semanas, la reducción de
la proteína (17% de pt, 2.7 ED/Kg.), no afectó la ganancia de peso, conversión de
alimento, ni el rendimiento de carcasa ( Garibay et al, 2008; Tenorio et al 2008),
La producción de leche en la reproductora en lactación y el contenido de proteína de la
misma, son determinantes en el incremento en las necesidades de proteína. Así Remigio
et al (2007), encontró mayor respuesta en el peso total de la camada al destete, cuando se
incrementó el nivel de proteína de 18 a 20%. El nivel de proteína de 18% para las
reproductoras en gestación permite un comportamiento normal en esta etapa, durante el
período largo de gestación.
Las necesidades de los aminoácidos lisina y los azufrados metionina más cistina
establecidos por NRC ( 1995 ) para el cuy de crecimiento normal, fueron evaluados por
Remigio et al (2006 ) , utilizando las facilidades del Programa de Crianzas Familiares del
INIA, con animales machos mejorados en crecimiento, los resultados ( cuadro 4 y figuras
3 y 4 ) indican que el nivel establecido por NRC (1995 ) para metionina más cistina de
0.60% ( 3.3% del nivel de proteína), no es suficiente para promover el mayor
crecimiento , siendo necesario incrementar el nivel en 15%, a 0.70%(3.9% de la pt) . Así
también se encontró una mejor respuesta cuando la relación de aminoácidos azufrados y
lisina es de 90%. El nivel de lisina establecido por NRC (1995), permite un crecimiento
adecuado.
Las evaluaciones realizadas por Airahuacho y Vergara (2007), incrementando los
niveles de aminoácidos en 10% sobre los requerimientos de NRC (1995), promueven el
crecimiento y mejora la conversión del alimento, siendo más consistentes a mayor nivel
de energía digestible (Cuadro 5).
En el cuadro 6, Se presenta los estándares de proteína y aminoácidos para el cuy
mejorado por fases de alimentación, basados en las normas de NRC (1995) y los
resultados de la investigación. En animales en lactación y las dos primeras semanas post
destete (Fase de Inicio), se consideró 10% más sobre los requerimientos del NRC (1995),
para las siguientes fases los aminoácidos están referidos en relación al nivel de proteína,
que fue establecido como mejor respuesta.
III. NECESIDADES DE FIBRA
Se realizaron evaluaciones con el objeto de determinar el nivel de fibra mínimo en los
alimentos balanceados para ser utilizados en los sistemas de alimentación sin uso de
forraje verde, que permita un adecuado crecimiento, conversión de alimento y estado
sanitario del animal. El nivel de fibra encontrado varía en función, al tipo de fibra, edad
de los animales, tamaño de partícula, y contenido de nutrientes.
Evaluaciones realizadas por Villafranca ( 2003 ), en la UNA La Molina, en pruebas de
alimentación usando dietas en harina con niveles de fibra de 10, 12, y 14 %, con aporte
de 2.76 McalED/Kg y 18% de proteína, considerando niveles graduales de heno de
alfalfa como fuente de fibra (16, 20 y 32 %, respectivamente ), reportó similitud en
ganancias de peso ( 12.8, 12.9, y 12.9 g/cuy/día, respectivamente), en comparación al
grupo control que recibieron la dieta con 12% de fibra y forraje verde.
Pruebas experimentales con alimentos peletizados (4x10mm), con aportes de niveles de 8
y 10% fibra, en relación al contenido de energía digestible de 2.8 y 3.9 Mcal/Kg., sin uso
de forraje verde fueron realizados por Inga et al. (2008), en las instalaciones del INIA,
quienes encontraron mayores ganancias de peso ( 16.53 g/animal/día) con las dietas de
2.8 Mcal de ED/Kg. y 8% de fibra cruda ( 26.32% de FDN ) comparado con 10% de
fibra cruda (31.66 % de FDN ), las dietas con mayor nivel de fibra mejoran el
crecimiento pero incrementan el costo de alimentación ( cuadro 7 ) .Evaluaciones
realizadas para conocer el efecto de la fibra detergente neutra ( FDN ) sobre el
comportamiento productivo de cuyes en crecimiento, fue realizado por Coba et al. ( 2007
), concluyendo que niveles de 25 % de FDN, comparado con valores de 36 %, mejora el
comportamiento en crecimiento, consumo y conversión de alimento, relacionado
principalmente con mayor digestibilidad ( cuadro 8). Diversos estudios encontraron
comportamiento similar de los animales en relación al contenido de FDN (cuadro 9).
El efecto del contenido de fibra del alimento sobre el rendimiento de carcasa y depósito
de grasa de cobertura, han sido observado en diferentes estudios con dietas peletizadas,
sin uso de forraje verde, entre ellos destaca de Tenorio et al. (2008) , quienes encontraron
mayor rendimiento de carcasa ( de 69 a 71 % ) y menor depósito de grasa de cobertura
( De 5.4 a 2.8% ), cuando se incrementó el nivel de fibra a 10% y redujo el nivel de
energía digestible a 2.7 Mcal/Kg.en el alimento de acabado ( De 64 a 84 días ).
Resultados similares se encontraron con alimento balanceado peletizado y uso de forraje
verde ( Garibay, et.al., 2008 ).
Los resultados obtenidos hasta el momento, permiten recomendar, niveles adecuados de
fibra de 6% en el alimento de Inicio ( de 1 a 28 días), de 8 % en el alimento de
Crecimiento ( de 29 a 63 días ), de 10 % en el alimento de Acabado ( de 64 a 84 días ) y
de 12% en el alimento de reproductores .
IV. NECESIDADES DE ENERGIA
Los cuyes son capaces de regular el consumo de alimento en función a la concentración
de energía, influyendo sobre el crecimiento y la tasa de conversión de alimento. Las
necesidades de energía están influenciadas por la edad, la actividad del animal, el estado
fisiológico, nivel de producción y el medio ambiente. El nivel óptimo de energía en el
alimento será elegido con el propósito de lograr un mayor crecimiento y eficiencia de
conversión al menor costo posible.
Trabajos de evaluación para encontrar los niveles adecuados de energía en el alimento de
los cuyes fueron realizados por Airahuacho et al.( 2007), en la Granja Cieneguilla,
quienes utilizaron las normas del NRC (1978, 1995) como referencia, para diseñar
diferentes dietas peletizadas ( 4.5 x10mm ), con niveles de energía de 2.7 y 2.9 Mcal/Kg.
de alimento, considerando 100, 110 y 120 % de las normas de NRC, en relación a la
densidad de nutrientes, en cuyes en crecimiento durante 49 días ( Cuadro5 y figura 4).
Los resultados muestran mejoras en la ganancia de peso y conversión de alimento con
dietas de mayor contenido de energía digestible, siendo similar al grupo control (100%
NRC), se observa también una tendencia a mejor respuesta con las dietas de baja
densidad, cuando se incrementa la densidad de nutrientes en 10% (110% NRC),
generando así mismo un incremento en la retribución económica del alimento.
V. NIVELES DE VITAMINA C
En los cuyes, el ácido ascórbico es un nutriente indispensable, por no ser sintetizado en
su organismo, necesitando de su ingestión diaria, siendo cubierto por el forraje verde. El
cuy mejorado, por su potencial de rápido crecimiento y eficiencia de conversión de
alimento, necesita de un alimento balanceado y forraje verde como aportadotes de
nutrientes. En la Costa, donde su crianza se intensifica, se hace cada vez más difícil de
contar de áreas agrícolas para el cultivo de forraje, utilizando la alternativa de incorporar
la vitamina C protegida en el alimento balanceado, logrando de esta forma la única
fuente de nutrientes. El requerimiento de ácido ascórbico se cubre con una ingestión
diaria de 5 mg, o la adición de 20mg/100 g. de alimento (NRC, 1995). Sin embargo en la
granja, los factores de medio ambiente, el potencial de rápido crecimiento, y el alimento,
contribuyen a su incremento.
Se realizaron experiencias, para determinar los niveles de vitamina C en el alimento, que
garantice una ingestión diaria en las diferentes etapas productivas. Benito et al. (2007),
en las instalaciones del INIA, evaluaron niveles de 60, 120 y 180 mg de vitamina C/ 100
gramos de alimento, en cuyes Perú PPC en lactancia. Los resultados encontrados con el
nivel de 60 mg/100 g de alimento, muestran crecimiento similar al grupo control con
chala. La ingestión diaria de vitamina C durante la primera semana fue de 4mg por
animal, y 10 mg durante la segunda semana, niveles mayores no promueven mayor
crecimiento. (Cuadro 10).
En otro ensayo de alimentación realizado por Benito et al. (2008), en la Granja
Cieneguilla, con animales en crecimiento, incorporando niveles de 18, 20, 25, 32 y 39
mg de vitamina C en 100 g de alimento peletizado, durante 49 días, teniendo como grupo
control los animales que recibieron rastrojo de brócoli (110 mg de Vit. C/100 g.) .
Los resultados muestran respuesta similar en ganancia de peso, entre los niveles de
vitamina C evaluados y el control con forraje verde. El nivel de 18 mg. de vitamina C,
produjo una ingestión de 5.4 y 11.8 mg por día, en la primera y séptima semana de
evaluación. Se observó, que a mayor nivel de ácido ascórbico, se reduce
significativamente la grasas de cobertura de 7.3 a 4.5 %. (Cuadro12)
Considerando los resultados de las investigaciones realizadas y la respuesta en campo, se
recomienda niveles de vitamina C (Como ácido ascórbico fosfato) en el alimento de
inicio, de 30mg/100; en el de crecimiento de 20 mg, en el acabado de 15 mg, y
reproductores de 15 mg/100 gramos de alimento.
VII. SISTEMAS DE ALIMENTACION.
La alimentación del cuy en base a forraje, forraje mas un suplemento balanceado, o solo
alimento balanceado, está determinado por el tipo de explotación, disponibilidad de forraje y
exigencias del mercado. El uso de forraje verde como único alimento para el cuy, no
contribuye con el aporte suficiente de nutrientes y energía, para sostener el crecimiento
rápido, expresado en su potencial genético como en las exigencias reproductivas. Por
consiguiente, en los sistemas de alimentación del cuy mejorado se debe de considerar, la
alimentación mixta, teniendo como base el forraje verde y la suplementación con un
alimento balanceado, que contribuya con el adecuado contenido de nutrientes y agua fresca y
limpia. Sin embargo, en condiciones de poca disponibilidad de forraje verde o la escasez de
la misma, entonces la base de la alimentación será el alimento balanceado únicamente, y
agua disponible fresca y limpia..
.
La alimentación con alimento balanceado y forraje verde, se basa en el suministro diario de
forraje verde en relación al peso del animal. Así Rivas (1995), comparó el suministro de
forraje chala en relación al 20 y 10% peso corporal, ofrecido diario o ínter diario, con
alimento balanceado a voluntad. La reducción de 20 a 10% del peso corporal, así como la
restricción en el suministro ínter diario no afecta el crecimiento, sin embargo se reduce la
ingestión de materia seca y se incrementa el costo de alimentación, recomendando el
suministro diario de forraje verde el 10% del peso vivo.
En los trabajos de Inga et al (2008), se puede apreciar los resultados de crecimiento similares
en grupos de cuyes que recibieron un alimento balanceado integral en relación a la
alimentación mixta (16.3 y 16.6 g/día), de conversión de alimento a favor de la alimentación
sin forraje (2.97 y 3.12), generando un ahorro de 150 g de alimento balanceado por 1000 g
de cuy producido.
Evaluaciones de alimentación mixta e integral en la fase de lactación fueron realizados por
Valverde et al. (2008), en las instalaciones del Proyecto Cuyes del INIA, con animales de
raza Perú cruzados. Se evaluaron los alimentos de Inicio durante 3 o 4 semanas de edad y de
Crecimiento por una semana, suministrados con o sin forraje chala al 10% del peso de la
madre. Los resultados muestran ganancias de peso al destete similares, en ambos sistemas de
alimentación (Cuadro12). Recomendando el cambio de alimento de inicio a crecimiento a los
21 o 28 días de edad (1 o 2 semanas post destete).
El comportamiento de la alimentación integral en las fases de gestación y lactación fueron
evaluados por Vergara y Remigio (2008), en las instalaciones de la granja experimental
“Lucitania “ en Cieneguilla. Diferentes lotes de animales de 6 semanas de edad, recibieron
un alimento de reproducción (Pt. %, 19; 2.9 Mcal ED/Kg y 12 % de fibra) y las crías
recibieron un alimento de Inicio (Pt. 20%; 3.0 Mcal ED/Kg y 6% de fibra cruda).
Los resultados para pesos al nacimiento, destete, y 28 días de edad, en promedio de machos
y hembras, y tamaños de camada de 2,3y,4 animales, fueron de 182.5g, 348 y 543 gramos,
y 1.98 de conversión de alimento , respectivamente. (Cuadro 13).
Evaluaciones de sistemas de alimentación en reproductoras y sus crías fueron realizadas por
Remigio et al. (2008), se utilizaron las facilidades de Programa de Crianzas Familiares del
INIA- La Molina, se manejaron 104 reproductores de la raza Perú. La alimentación se basó
en alimento balanceado de reproductores en pelets ( 4.5 x 12mm) de 2.9 McalED/Kg, 20%
de proteína y 8% de fibra y forraje chala para la madre y sus crías ( T1), otro grupo
recibieron el alimento de reproductores y alimento integral peletizado ( 3x6mm) de inicio de
3.0 Mcal ED/Kg, 20% de pt., y 6% de fibra, más forraje verde ( T2 ), Un tercer grupo,
recibieron el alimento integral peletizado ( 4.5 x 12mm) de reproducción ( 2.9 McalED/Kg,
19% de pt., y 14 % de fibra ) y alimento integral de inicio para las crías ( T3). Los resultados
obtenidos (Cuadro 14), indican comportamiento productivo similar en las crías, con
tendencia superior en el sistema integral. En la reproductora, se encontró mayor peso al parto
(+ 74 gramos), mayor ganancia de peso al destete con el sistema mixto (+ 32 gramos) y
pérdida de peso de camada al destete observado en las reproductoras con alimento integral (-
46 gramos). El peso de camada al destete fue mayor con el sistema integral. El sistema de
alimentación no afectó el consumo de alimento.
Para asegurar un adecuado consumo de alimento es importante considerar el medio
ambiente. En crianza intensiva se trabaja con altas densidades o con áreas inadecuadas por
animal, lo cual afecta los parámetros productivos; se ha creído conveniente realizar trabajos
de investigación en la determinación del área necesaria por animal y la densidad de crianza.
Al respecto, evaluaciones de cuatro áreas de crianza por animal en cuyes en crecimiento,
fueron realizados por Valverde et al. (2006 ), en las instalaciones del Programa de Crianzas
Familiares del Instituto de Innovación Agraria (INIA ) –La Molina, con una duración de 49
días post destete, con alimentación mixta. Se utilizó alimento balanceado paletizado.
Las áreas de 0.1116 m2/animal (Con 7 animales), 0.0977 m2/animal (8 animales), 0.0868
m2/ animal (9 animales), y 0.0781 m2/ animal (10 animales), no afectaron aparentemente el
crecimiento, consumo de alimento, conversión ni rendimiento de carcasa (Cuadro 15). Sin
embargo se observó un mejor comportamiento con las áreas que corresponden a 8 y 9
animales; así mismo, que a mayor número de animales por corral, se incrementa el depósito
de grasa de cobertura .Recomendándose el uso del área de 0.0977 m2/animal con 8 animales
por corral, generando mayor mérito económico.
Evaluaciones de alimentos balanceados en la forma física de harina o paletizada, con uso de
forraje verde, fueron realizadas por Rengifo y Vergara (2006), para la cual se utilizaron las
facilidades del Programa de Investigaciones en Carnes, durante 49 días. Los resultados
muestran diferencias favorables al grupo con alimento paletizado en ganancia de peso (+6
%) y conversión de alimento (+ 3). Los animales con alimento balanceado en harina,
necesitaron 3 días para llegar a peso de mercado (Cuadro 16).
VIII. PROGRAMAS DE ALIMENTACION.
La alimentación por categorías en el crecimiento o reproducción, permite el suministro
adecuado de nutrientes de acorde a las exigencias. Para ello es necesario establecer fases de
alimentación, bajo un sistema de alimentación con forraje verde y alimento balanceado
(Alimentación mixta), o la alimentación sólo con alimento balanceado.
Ensayos realizados por Garibay et al. (2008), utilizando las instalaciones de la Granja
Cieneguilla, compararon un programa de alimentación con suministro de forraje verde, de
una fase (Alimento de crecimiento de 1 a 84 días), de dos fases (Alimento de inicio de 1 a 28
días, de crecimiento de 29 a 84 días) y de tres fases (Alimento de inicio de 1 a 28 días, de
crecimiento de 29 a 63 días, y de acabado de 64 a 84 días). El aporte de nutrientes para el
alimento de inicio (20% de proteína, 3.0 Mcal ED/Kg., 6% de f fibra), de crecimiento (18%
pt., 2.8 Mcal ED/Kg, 8% de fibra) de acabado (17% de pt., 2.7 Mcal ED/Kg., y 10% de
fibra).
Los resultados muestran mejor comportamiento en crecimiento, eficiencia de uso del
alimento, rendimiento de carcasa , menor deposición de grasa y menor costo de
alimentación, cuando se usa el programa de alimentación de tres fases ( cuadro 17).
Se evaluaron programas de alimentación con alimento integral, utilizando las instalaciones
de la Granja Cieneguila, sin uso de forraje verde (Tenorio et al, 2008), compararon una, dos
y tres fases de alimentación, con alimentos de Inicio (de 20% de pt., 3.0 Mcal ED/Kg., 6%
de fibra, 80 mg Vit. C/100g.de alimento), de Crecimiento (18% de pt., 2.8 Mcal ED/Kg, 8%
de fibra y 60 mg Vit C/100 g de alimento), y Acabado (17% pt, 2.7 Mcal ED/Kg., 10% de
fibra y 40 mg de Vit C/100g de alimento). El programa de una fase con alimento de
crecimiento (de 1 a 84 días), de dos fases (Inicio de 1 a 28 días y crecimiento de 29 a 84
días) y de tres fases (Inicio de 1 a 28 días, crecimiento de 29 a 63 días y de acabado de 64 a
84 días). Los resultados obtenidos favorecen al programa de alimentación de tres fases, con
alimento de inicio, crecimiento y acabado, resaltando el alimento de acabado por su efecto en
reducir la deposición de grasa en la carcasa, mayor rendimiento y permite una mayor
retribución económica (Cuadro 18).
IX. PARAMETROS DE COMPORTAMIENTO PRODUCTIVO DEL CUY MEJORADO
EN CRECIMIENTO.