COLEGIO MANO AMIGA LERMA
MISA ACCIÓN DE GRACIAS
GENERACIÓN 2024
PREESCOLAR
11 DE JULIO 2024
RITO DE INTRODUCCIÓN
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu
Santo.
R. / Amén.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor
del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén
con todos ustedes.
R. / Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
Hermanos: para celebrar dignamente estos sagrados
misterios, reconozcamos nuestros pecados.
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante
ustedes, hermanos, que he pecado mucho de
pensamiento, palabra obra y omisión, por mi
culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso
ruego a Santa María, siempre Virgen, a los
ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que
intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a vida eterna.
R. / Amén.
Señor; ten piedad.
R. / Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
R. / Cristo, ten piedad.
Señor; ten piedad.
R. / Señor, ten piedad.
ORACIÓN COLECTA
Dios, Padre de todos los dones, de quien procede
cuanto somos y tenemos, enséñanos a reconocer los
beneficios de tu inmensa generosidad, y amarte con
sincero corazón y con todas nuestras fuerzas. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos.
R. / Amén.
(Sentados)
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del profeta Isaías, 63, 7- 9
Voy a recordar la misericordia del Señor y a cantar
sus alabanzas, por todo lo que ha hecho por
nosotros, y por los muchos beneficios a la casa de
Israel; que nos ha concedido por su inmensa
compasión y misericordia.
El Señor dijo: “Ellos son ciertamente mi pueblo,
mis hijos, que no me van a traicionar”. El Señor
mismo fue su salvador en todas sus desgracias; no
les envió ningún ángel ni un mensajero, sino que él
en persona los salvó. Los rescató, lleno de amor y de
clemencia, los tomó y los llevó en sus brazos, como
lo ha hecho siempre.
Palabra de Dios.
R. / Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Del Salmo 144)
Bendeciré al Señor eternamente.
R. / Bendeciré al Señor eternamente.
Yo te bendeciré día tras día y alabaré tu nombre
hasta que muera. Muy digno de alabanza es el
Señor, pues es incalculable su grandeza. R/.
Que una generación pondere a la otra tus obras y
proezas; que hable de tu esplendor y de tu gloria y
anuncie tu grandeza. R/.
Que publique tus hechos prodigiosos y alabe lo
imponente de tus obras, que haga memoria de tu
gran bondad y aclame tu victoria. R/.
El señor es clemente y bondadoso, lento al enojo y
lleno de ternura; bueno es el Señor para con todos,
cariñoso con todas sus criaturas. R/.
Que te alaben, Señor, todas tus obras, y que todos
tus fieles te bendigan; que proclamen la gloria de tu
Reino y den a conocer tus maravillas. R/.
(De pie)
Aleluya, Aleluya.
Bendito sea Dios. Padre nuestro señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en él, con toda clase de
bienes espirituales y celestiales.
R. / Aleluya
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2,41-
52
R. / Gloria a ti, Señor.
Los padres de Jesús subían todos los años a
Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando
cumplió doce años, fueron allá según era la
costumbre. Terminada la fiesta, emprendieron el
viaje de regreso, pero el niño Jesús se había
quedado en Jerusalén, sin que sus padres se dieran
cuenta. Ellos, pensando que él estaba entre el grupo
de viajeros, hicieron un día de camino mientras lo
buscaban entre los parientes y conocidos. Al no
encontrarlo, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al
cabo de tres días lo encontraron en el Templo,
sentado entre los maestros, escuchándolos y
haciéndoles preguntas. Todos los que le oían se
asombraban de su inteligencia y de sus
respuestas. Cuando lo vieron sus padres, se
quedaron admirados.
—Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? —
dijo su madre—. ¡Mira que tu padre y yo te hemos
estado buscando angustiados!
Él respondió:
—¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo
que estar ocupado en los asuntos de mi Padre?
Pero ellos no entendieron lo que decía.
Así que Jesús bajó con sus padres a Nazaret y vivió
sujeto a ellos. Y su madre conservaba todas estas
cosas en el corazón. Jesús siguió creciendo en
sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del
favor de Dios y de la gente. Palabra del Señor
R. / Gloria a ti, Señor Jesús.
(Sentados)
HOMILIA
ORACION DE LOS FIELES
Por medio de Cristo, nuestro único mediador,
elevemos a Dios Nuestra oración para que Él
Disponga a todos los hombres a reconocer y
corresponder plenamente a la obra de su amor.
Todos respondemos, te rogamos óyenos.
1. Por el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes
y por todos aquellos que ejercen autoridad en la
Iglesia, para que proclamen la verdadera fe y
trasmitan con fervor el tesoro del corazón de Cristo.
Roguemos al Señor.
R. / Te rogamos, óyenos
2. Por nuestros gobernantes, para que lleven a
nuestro país, hacia una comunidad unida por la paz
y el amor de Dios. Roguemos al Señor.
R. / Te rogamos, óyenos
3. Por los directivos, docentes, personal
administrativo y de apoyo de nuestro colegio Mano
Amiga Lerma para que se sientan recompensados
con nuestro agradecimiento y cariño.
R. / Te rogamos, óyenos
4. Por los pequeñitos que hoy cierran una etapa de
su vida, para que encuentren en Jesús y María su
modelo a seguir. Roguemos al Señor.
R. / Te rogamos, óyenos
5. Por los padres de familia que se han esmerado día
a día, y con sacrificio velan por la formación y
bienestar de nuestros niños. Roguemos al Señor.
R. / Te rogamos, óyenos
6. Por los que sufren física o emocionalmente, por los
que están pasando por situaciones difíciles, para que
les des tu aliento y esperanza. Roguemos al Señor.
R. / Te rogamos, óyenos
7. Por nuestros familiares y amigos que han muerto
en la esperanza de la resurrección, para que Dios les
conceda estar descansando en Él eternamente.
Roguemos al Señor.
R. / Te rogamos, óyenos
Señor, Dios de amor y bondad, infunde en
nosotros tu Espíritu de amor, para que,
transformados a imagen de tu Hijo, el mundo crea y
te dé gloria. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
R. / Amén.
OFRENDAS Y CANTO
(Sentados)
LITURGIA EUCARÍSTICA
Oren hermanos para que este sacrificio, mío y de
ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio para
alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien
y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN DE LAS OFRENDAS
(De pie)
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza por
los dones recibidos, y te suplicamos que nos
concedas lo que nos has dado sin méritos nuestros,
lo dediquemos a la gloria de tu nombre. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
R. / Amén
PLEGARIA EUCARÍSTICA IV
PREFACIO
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro
glorificarte, Padre Santo, porque Tu eres el único
Dios vivo y verdadero que existe desde siempre y
vives para siempre: luz sobre toda luz .
Porque Tú sólo eres bueno y la fuente de vida, hiciste
todas las cosas para colmarlas de tus bendiciones y
alegrar su multitud con la claridad de tu gloria.
Por eso, innumerables ángeles en tu presencia,
contemplando la gloria de tu rostro, te sirven siempre
y te glorifican sin cesar.
Y con ellos también nosotros, llenos de alegría y por
nuestra voz las demás creaturas, aclamamos tu
nombre cantando:
Santo, santo, santo es el Señor, Dios del
Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Te alabamos, Padre santo, porque eres grande y
porque hiciste todas las cosas con sabiduría y amor.
A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste
el universo entero, para que sirviéndote solo a Ti, su
Creador, dominara todo lo creado.
Y cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo
abandonaste al poder de la muerte, sino que,
compadecido, tendiste la mano a todos, para que te
encuentre el que te busca.
Reiteraste, además, tu alianza a los hombres; por los
profetas los fuiste llevando con la esperanza de
salvación. Y tanto amaste al mundo, Padre santo,
que, al cumplirse la plenitud de los tiempos, nos
enviaste como salvador a tu Único Hijo.
El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo,
nació de María la Virgen, y así compartió en toda
nuestra condición humana menos en el pecado;
anunció la salvación a los pobres, la liberación a los
oprimidos y a los afligidos el consuelo.
Para cumplir tus designios, Él mismo se entregó a la
muerte y resucitando, destruyo la muerte y nos dio
nueva vida. Y porque no vivamos ya para nosotros
mismos, sino para Él, que por nosotros murió y
resucito, envió Padre, al Espíritu Santo como primicia
para los creyentes, a fin de santificar todas las cosas,
llevando a plenitud su obra en el mundo.
(De rodillas)
Por eso, Padre, te rogamos que este mismo
Espíritu santifique estas ofrendas, para que se
conviertan en el Cuerpo y la sangre de Jesucristo,
nuestro, Señor y así celebremos el gran misterio que
nos dejó como alianza eterna.
Porque Él mismo, llegada la hora en que había de
ser glorificado por ti, Padre santo, habiendo amado a
los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el
extremo. Y, mientras cenaba con sus discípulos,
tomó pan, te bendijo, lo partió y se los dio diciendo:
“Tomen y coman todos de Él, Porque esto es mi
Cuerpo, Que será entregado por ustedes.”
Del mismo modo, tomó el cáliz lleno del fruto de la
vid, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos diciendo:
“Tomen y beban todos de Él, Porque éste es el cáliz
de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por ustedes y por muchos para
el perdón de los pecados. Hagan esto en
conmemoración mía.”
Este es el sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu
resurrección. ¡Ven Señor Jesús!
(De pie)
Por eso, Padre, al celebrar ahora el memorial de
nuestra redención, recordamos la muerte de Cristo y
su descenso al lugar de los muertos, proclamamos
su resurrección y ascensión a tu derecha; y mientras
esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos su
cuerpo y su sangre, sacrificio agradable a ti y
salvación para todo el mundo.
Dirige tu mirada sobre esta víctima que Tu mismo
has preparado a tu Iglesia y concede a cuantos
compartimos este pan y este cáliz, que, congregados
en un solo cuerpo por el Espíritu Santo seamos en
Cristo víctima viva para alabanza de tu gloria.
Y ahora, Señor, acuérdate, de todos aquellos por
quienes te ofrecemos este sacrificio: de tu servidor
el papa Francisco, de nuestro obispo Raúl, del orden
episcopal y de los presbíteros y diáconos, de los
oferentes y de los aquí reunidos, de todo tu pueblo
santo y de aquellos que te buscan con sincero
corazón.
Acuérdate también de los que murieron en la paz
de Cristo y de todos los difuntos, cuya fe solo tu
conociste.
Padre de bondad, que todos tus hijos nos
reunamos en la heredad de tu reino, con maría la
Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con
los apóstoles y los santos; y allí, junto con toda la
creación libre ya del pecado y de la muerte, te
glorifiquemos por Cristo, Señor nuestro, por quien
concedes al mundo todos los bienes.
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre
omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo
honor y toda gloria por los siglos de los siglos. R. /
Amén.
RITO DE LA COMUNIÓN
Fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo
su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tú Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la
paz en nuestros días, para que, ayudados por tu
misericordia, vivamos siempre libres de pecado y
protegidos de toda perturbación, mientras esperamos
la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el Reino,
tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz
les dejo, mi paz les doy”, no tengas en cuenta
nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme
a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos. R. / Amén.
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
R. / Y con tu espíritu.
Dense fraternalmente la paz…
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del
mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
R. / Señor, no soy digno de que entres en mi
casa, pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
(Cantos y comunión)
(De pie)
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que nos has entregado como alimento
espiritual el sacramento salvífico de tu Hijo que te
ofrecimos en acción de gracias, concédenos estar de
tal manera sostenidos con los dones de fortaleza y
alegría, que podamos servirte con más entrega y
merezcamos así alcanzar nuevos beneficios tuyos.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
R. / Amén.
MONICIÓN FINAL
Hemos cumplido nuestros deberes para con Dios.
Le hemos dado las gracias. Al comenzar ahora una
nueva etapa, pongamos en sus manos nuestra vida,
de forma que siempre sea Él “el camino, la verdad y
la vida” de nuestras almas.
RITO DE CONCLUSIÓN
El Señor esté con ustedes.
R. / Y con tu espíritu.
Que el Dios de toda gracia, que en Cristo los ha
amado a su eterna gloria, los afiance y conserve
fuertes en la fe y constantes en las buenas obras.
R. / Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y
Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y
permanezca para siempre.
R. / Amén.
Pueden ir en paz.
R. / Demos gracias a Dios.