Tipos y Clases de Responsabilidad Jurídica
Tipos y Clases de Responsabilidad Jurídica
La responsabilidad jurídica:
Responsabilidad en general se define como La necesidad efectiva o eventual en que se
encuentra una persona de hacerse cargo de las consecuencias gravosas de un acto que
se atribuye como propio. Existen diferentes tipos de responsabilidad dependiendo del
sujeto responsable, de la actividad de que se le imputa y de las consecuencias gravosas:
1. Responsabilidad moral: Responsabilidad humana más profunda por la cual una
persona debe afrontar las consecuencias negativas que sus actos libres producen, sean
para sí mismo o para los demás.
2. Responsabilidad política: Proviene del régimen de gobierno representativo o
democrático.
3. Responsabilidad jurídica: Aquella que surge de la violación de deberes jurídicos y
que produce consecuencias jurídicas.
Clases de responsabilidades jurídicas:
1. Responsabilidad disciplinaria: Se origina en el cumplimiento de deberes específicos
de ciertas personas en su calidad de funcionarios o integrantes de la Administración del
Estado o de Corporaciones o Fundaciones de Derecho Privado.
2. Responsabilidad sancionatoria: Aquella en que se incurre por la violación de deberes
jurídicos que dicen relación con valores y bienes jurídicos que a la sociedad le interesa
resguardar en interés del bien público general. Hay que distinguir:
i. Responsabilidad penal: Se incumbe en ella cuando el comportamiento ilícito, por
afectar gravemente al orden social, está expresamente sancionado por una ley anterior a
su perpetración, su conocimiento es exclusivo de su tribunal constituido previamente y da
lugar a las sanciones más severas, pudiendo afectar la libertad del culpable.
ii. Responsabilidad infraccional o contravencional: Responsabilidad por la infracción
de normas administrativas o convencionales sancionadas con medidas especiales como
clausura de establecimiento o multas y cuyo conocimiento puede encargarse a
autoridades administrativas, jueces de policía local o eventualmente jueces letrados.
3. Responsabilidad civil o reparatoria: Vinculada esencialmente al daño que sufre una
o más personas individuales y al deber que tiene alguien de repararlo o compensarlo con
medios equivalentes.
Concepto de responsabilidad civil y requisitos:
Deber jurídico de reparar los daños o perjuicios que se producen con ocasión del
incumplimiento de una obligación. El fundamento de la responsabilidad es el daño.
Requisitos:
1° Debe nacer de un acto voluntario que produce daño privado.
2° Su fundamento es el incumplimiento que causa daño.
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3° Su sanción debe ser la reparación.
RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL
Fundamentos:
Nace cuando el daño resulta de la violación de un vínculo jurídico preexistente entre las
partes, es decir, por el incumplimiento de la obligación contraída.
La responsabilidad civil contractual se concreta en la indemnización de daños y perjuicios.
La responsabilidad contractual puede entenderse como un simple pago por equivalencia
de la prestación debida o, desde otra óptica, se le puede reconocer una función más
amplia, según la cual la indemnización de los perjuicios contractuales comprende no sólo
la prestación debida, sino también todos aquellos perjuicios a bienes distintos al objeto del
contrato o que recaen en la persona del acreedor.
Elementos y requisitos: (remitirse apunte de obligaciones en relación a la indemnización
de perjuicios)
Características:
1° Supone la existencia de un vínculo jurídico preexistente.
2° La extensión de la indemnización variará en el sentido de si existe dolo o no.
3° En relación con la culpa, esta admite graduaciones.
4° La culpa del deudor se presume.
5° Requiere la constitución en mora del deudor.
Diferencias con la responsabilidad precontractual y delictual civil:
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oferta que causa un supone un vínculo hecho ilícito, doloso o
perjuicio a la jurídico previo. culpable, que no
contraparte. supone existencia de
ningún vínculo jurídico
previo.
Extensión del daño En ambas predomina Pero en esta
producto de la el elemento subjetivo carecería de
Elementos y revocación arbitraria de dolo y culpa. importancia de si es
extensión de de la oferta que Pero va en sede doloso o culpable al
los daños causa un daño. contractual va momento de la
indemnizables depender por la reparación del daño
extensión de la
indemnización y
dependerá si existe
dolo o no. articulo
1558
Además, por los
grados de diligencia
exigidos difieren
articulo 1545
Gradación de No se gradúa. Se gradúa la culpa. No se gradúa.
la culpa
El incumplimiento se Es el acreedor o
va a presumir demandante es quien
Onus Probandi culpable y va a ser eldebe probar que el
deudor quien debe perjuicio es imputable
probar caso fortuito oa dolo o culpa del
fuerza mayor. deudor.
Como está en miras Se adquiere a los 16,
de la celebración de Se adquiere la plena sin perjuicio de la
un contrato se capacidad a los 18 responsabilidad del
Capacidad aplican reglas años. mayor de 7 y menor
generales en materia de 16 si actuó o no
de responsabilidad con discernimiento
contractual. quedando a criterio
del juez.
Simplemente Los autores de un
conjunta. De manera delito o cuasidelito
que la solidaridad civil son
Solidaridad. debe ser pactada. solidariamente
Articulo 1511 responsables por el
mal causado. Articulo
2317 (Hipótesis de
solidaridad legal)
Requisito de la No se presenta la
indemnización de hipótesis de mora,
Mora perjuicios en materia porque no existe un
contractual. vínculo jurídico previo
Se debe constituir en entre los sujetos.
mora al deudor para
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demandar la
indemnización de
perjuicios a menos
que se trate de una
obligación de no
hacer, por tanto,
debiéndose desde
que se contraviene la
obligación.
Prescripción 5 años contados 4 años contados
de las desde que la desde la perpetración
acciones. obligación se ha del hecho. Artículo
hecho exigible. 2332.
Artículo 2515.
La gran mayoría
entiende que se le Régimen propio. Régimen propio.
deben aplicar las Contractual. Extracontractual.
reglas de la
responsabilidad
extracontractual,
dado que no existe
un vínculo jurídico
Régimen contractual.
Otros se aplica el
estatuto de la
responsabilidad
contractual
generando una culpa
contractual por
romper o violar la
seguridad creada.
Pero de debe señalar
que cuando se
celebran pactos de
contratación la
responsabilidad seria
contractual.
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Circunstancias modificatorias de responsabilidad contractual:
En el ejercicio del principio de autonomía de la voluntad, las partes pueden modificar las
reglas legales en materia de responsabilidad contractual.
Cláusulas que agravan la responsabilidad del deudor:
1° Si responde por el caso fortuito.
2° Si responde por un grado de culpa que va más allá de lo que le corresponde,
atendiendo a la naturaleza del contrato.
3° Si responde de los perjuicios imprevistos, no habiendo dolo o culpa grave.
4° Si responde del daño moral.
5° Si responde de los perjuicios indirectos.
Cláusulas que disminuyen la responsabilidad del deudor:
1° Los casos de responsabilidad limitada o tarifaria. Cualquiera que sea el valor de los
perjuicios, solo se indemniza hasta una cantidad determinada.
2° Si se estipula que el deudor no responderá del lucro cesante.
3° Si se estipula que el deudor solo responderá del hecho propio.
4° Si se disminuye el grado de culpa del deudor.
Cláusulas que eximen de responsabilidad:
Mediante estas convenciones se libera al deudor de toda responsabilidad en caso de
incumplimiento de su obligación, no está obligado a indemnizar perjuicio alguno derivado
de él. Estas cláusulas están permitidas con la limitación que no se puede condonar ni el
dolo futuro ni la culpa grave futura. Además, estas cláusulas son válidas siempre y
cuando cumplan unos requisitos que se mencionan como infaltables, que serían:
a) Que no se desmaterialice la esencia del vínculo obligacional.
b) Que no se contravenga el orden público, la moral o las buenas costumbres.
c) Que no se atente contra el principio general de la buena fe ni haya ejercicio abusivo
de los derechos.
d) Que no se atente contra la legítima voluntad contractual.
e) Que no medie en el agente dolo o culpa grave.
f) Que no se acentúe contra prohibición expresa de la ley.
g) Que no esté en el campo de los derechos irrenunciables.
h) Que no se configure un incumplimiento potestativo y voluntario del deudor.
i) Que la cláusula de marras tenga validez entre las partes.
j) Que siendo limitativa la cláusula, el pacto no haga irrisoria la reparación del daño.
k) En los contratos de adhesión hay prohibición expresa de las cláusulas vejatorias.
l) La interpretación debe ser restringida.
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RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL
El hecho ilícito extracontractual como fuente de obligaciones:
A diferencia de la responsabilidad contractual en la cual el vínculo jurídico supone la
existencia de un contrato, esa es su fuente. En cambio, en la responsabilidad
extracontractual no existe un vínculo jurídico, porque no hay un contrato, por ejemplo, sino
que solamente un deber genérico de no causar daño a otro y es en ese caso en que nace
el vínculo jurídico en virtud del hecho ilícito que genera el daño.
Diferencia con el hecho ilícito penal:
CONTRACTUAL EXTRACONTRACTUAL
Proviene del incumplimiento de un Proviene de la ejecución de un hecho
contrato, supone entonces la existencia de ilícito, doloso o culpable, que no supone la
un vínculo jurídico previo. existencia de ningún vínculo jurídico
previo.
Producido el incumplimiento se presume la El acreedor o demandante es quien debe
culpa del deudor y toca a este acreditar acreditar que el perjuicio ocasionado es
que se debe a caso fortuito o fuerza imputable a dolo o culpa del demandado.
mayor.
Extensión de la indemnización varía según La ley no establece diferencias al tratar de
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exista o no dolo. la reparación del daño.
La culpa admite graduaciones. Toda culpa genera obligación.
Es necesaria la constitución en mora delNo es necesaria la constitución en mora
deudor. del deudor, se debe la indemnización
desde el mismo hecho dañoso.
La capacidad se adquiere a los 16 años,
La capacidad se adquiere a los 18 años. sin perjuicio de la responsabilidad del
menor de 16 años y mayor de 7 años.
Se permite la avaluación convencional No es concebible sin que se acredite el
anticipada de los perjuicios. daño.
Se aplican las reglas comunes de Establece prescripción especial de la
prescripción de la acción. acción de 4 años.
La regla general es la responsabilidad Los autores de un delito o cuasidelito son
simplemente conjunta. solidariamente responsables del daño
causado.
El juez debe condicionar el daño y el
monto de la indemnización a la utilidad El juez tiene mayor amplitud para fijar el
que hubiere prestado a la víctima el daño y el monto de las indemnizaciones.
cumplimiento de la obligación o del
contrato en su caso.
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3° De conformidad a las reglas contractuales para que el deudor sea declarado
responsable, es menester que haya mediado de su parte, en la infracción del contrato,
aquel grado de culpa que, según la naturaleza del contrato mismo o la voluntad de las
partes, se obligó, y que, por regla general, será la culpa leve.
Por el contrario, si se aplican las reglas delictuales el deudor será responsable aun por la
culpa levísima en que haya incurrido.
Situación en Chile:
Mayoritariamente, tanto la doctrina como la jurisprudencia se han planteado en contra de
esta opción. La infracción de una obligación contractual, cuasicontractual o legal da origen
a la responsabilidad contractual únicamente.
De admitirse el cúmulo, se estaría negando toda eficacia a las cláusulas de exención o de
limitación de responsabilidad expresamente autorizadas por la ley.
Solo excepcionalmente se admite esta opción:
a) Si las partes expresamente lo han estipulado. Todo contrato legalmente celebrado es
ley para los contratantes y ningún texto legal les prohíbe pactar que, en caso de
incumplimiento del contrato, la responsabilidad del deudor se rija por las reglas de la
responsabilidad delictual o cuasidelictual o que el acreedor pueda optar entre esta o la
contractual.
b) Si el incumplimiento constituye un delito o cuasidelito penal, como ocurre en el caso del
mero tenedor que no restituye la cosa ajena y se la apropia configurándose el delito de
apropiación indebida.
Cuando la inejecución de la obligación contractual constituye, a la vez, un delito o
cuasidelito penal, en tal caso el acreedor podrá invocar la responsabilidad contractual o la
delictual, a su arbitrio, toda vez que del delito o cuasidelito cometido por el deudor nace
una acción civil para obtener la restitución de la cosa o su valor y la indemnización
establecida por la ley a favor del perjudicado.
Fundamento de la responsabilidad extracontractual:
Existen dos grandes teorías: la de la responsabilidad subjetiva y la de la responsabilidad
objetiva.
1. Teoría de la responsabilidad subjetiva o teoría clásica: Sostiene que solo se
responde de los daños causados a otro cuando el hecho que causa el daño es imputable
a título de culpa o dolo.
Inconvenientes y atenuaciones al sistema subjetivo:
a) En este sistema se debe probar la culpa o el dolo y no es simple ya que a diferencia de
lo que ocurre en sede contractual no existe la posibilidad de preconstituirse de prueba.
b) Lo anterior se ve agravado porque lo normal es que la víctima no ha tomado
conocimiento de los hechos y por lo tanto es difícil saber si el autor del hecho actúo o no
con culpa o con dolo.
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c) Por otra parte, en numerosos casos se advierte un desequilibrio especialmente
económico entre la víctima y el autor del ilícito lo que dificulta el ejercicio de la acción.
Como consecuencia de lo anterior este sistema no satisface el principio de la reparación
integral del daño.
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2. El CC recogió el sistema de responsabilidad subjetiva, es decir, solo se responde si hay
culpa o dolo.
3. Si hay culpa hablamos de cuasidelito civil y si hay dolo hablamos de delito civil, no
obstante, los autores señalan que esta distinción entre delito y cuasidelito civil carece de
mayor importancia por las siguientes razones:
a) En el ámbito extracontractual tanto la culpa como el dolo deben ser probados.
b) En sede extracontractual la comisión de un delito, o sea, la actuación dolosa no
agrava la responsabilidad del autor, sea que se actúe con culpa o con dolo el monto de la
indemnización está determinado por la extensión del daño causado sin considerar la
situación subjetiva del agente.
4. Sin perjuicio de lo anterior, existen regímenes especiales de responsabilidad objetiva,
que son:
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4° Que el daño sea causado por obra de un tercero distinto de la víctima, porque si no, no
es indemnizable.
5° Que el daño no se encuentre reparado, este requisito resulta evidente porque si el
daño ha sido indemnizado y se pretende obtener otra indemnización habría un
enriquecimiento sin causa.
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Luego si el cuidado ordinario equivale al empleo, de la debida diligencia significa que se
responde hasta de la culpa leve.
El art. 2323 por otro lado, se refiere al cuidado de un buen padre de familia. Y según el
art. 44 quien debe actuar como un buen padre de familia es responsable hasta de la culpa
leve.
El art, 2326, hace alusión al mediano cuidado o prudencia lo que también se entiende
referido a la culpa leve.
No resulta razonable, que en nuestra vida cotidiana se nos obligue a actuar con el
máximo de diligencia. Ya que ello, impediría prácticamente cualquier actuación en nuestra
vida diaria.
A diferencia de lo que ocurre en sede contractual, en el ámbito extracontractual la culpa
debe ser probada. Como una forma de paliativo la ley establece casos de presunciones
de culpa, algunas de las cuales son simplemente legales y otras son de derecho, en esta
materia se suele distinguir entre responsabilidad simple (responsabilidad por el hecho
propio) y responsabilidad compleja (responsabilidad por el hecho ajeno y por el hecho de
las cosas).
b) El dolo: Es la intención positiva de inferir injuria o daño a la persona o propiedad de
otro.
Los autores comentan que llama la atención que, al compararse el concepto de dolo como
elemento de la responsabilidad extracontractual, con el concepto de dolo en los demás
ámbitos, existe una diferencia importante. En efecto, a propósito del dolo como vicio del
consentimiento y como elemento de la responsabilidad contractual se habla de
maquinación fraudulenta, es decir, la sola intención no es suficiente para constituir dolo.
Sin embargo, tratándose del dolo como elemento de la responsabilidad extracontractual la
sola intención constituye dolo.
3. Relación de causalidad entre el dolo / la culpa y el daño: Esto quiere decir que
entre en el hecho antijurídico y el daño debe haber una relación de causa a efecto es por
esta razón que solo se responde por los perjuicios directos ya que tratándose de los
perjuicios indirectos se pierde la relación de causalidad, lo normal es que la determinación
del hecho que es causa del daño no presente problema.
Cuando el dolo o la culpa ha sido la causa necesaria del daño, de manera que, si no
hubiera mediado, el daño no se habría producido.
4. Capacidad delictual: Es una condición esencial de la responsabilidad que el autor del
delito o cuasidelito tenga suficiente discernimiento.
La capacidad delictual y cuasidelictual es más amplia que la capacidad contractual. La
plena capacidad contractual supone la completa madurez intelectual, en cambio, la
capacidad delictual solo requiere tener conciencia del bien y del mal, el poder discernir
entre el acto lícito y el ilícito.
La regla general es la capacidad, siendo la excepción la incapacidad, y el art. 2319 nos
dice que sin incapaces:
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a) Los dementes.
b) Los infantes (menores de 7 años).
c) Los mayores de 7 y menores de 16 años si actúan sin discernimiento.
El discernimiento significa que la persona ha podido conocer y apreciar, el hecho y sus
consecuencias. Esta declaración del discernimiento debe hacerla el juez civil llamado a
conocer del juicio indemnizatorio.
Por el hecho de estas personas responde su guardián, esto es la persona que lo tenía
bajo su cuidado. El guardián responde por su propia culpa, ya que el legislador entiende
que, si se produjo el daño, ello es consecuencia, de que el guardián no empleó la debida
diligencia en el cuidado del incapaz.
La víctima del daño deberá probar la culpa del guardián. El guardián que paga la
indemnización no tiene derecho a ser reembolsado por el incapaz. Lo cual puede llevar a
situaciones injustas ya que puede ocurrir que el incapaz sea, solvente. Mientras que el
guardián es insolvente y en tal caso en la práctica no habría indemnización. Es por esta
razón que, en el derecho comparado, en algunos sistemas se permite al juez que pueda
condenar al incapaz a indemnizar el daño causado, tomando en consideración las
circunstancias del caso y los medios de fortuna.
Esta mayor capacidad en sede extracontractual se justifica, porque ser capaz de delito o
cuasidelito no es más que saber distinguir entre el bien y el mal.
¿En qué sentido está tomada la palabra demente? Se entiende que en un sentido amplio.
Es decir, comprensivo de toda persona que se encuentra privada de razón. De manera
que la declaración de interdicción resulta ser irrelevante.
¿Qué ocurre con los actos del hipnotizado? En principio se entiende que es inimputable
porque se encuentra privado de razón. Por sus actos respondería el hipnotizador.
Sin embargo, la doctrina ha señalado que excepcionalmente el hipnotizado sería
imputable si voluntariamente se ha dejado hipnotizar. Con todo, se señala que en este
último caso debe hacerse una distinción porque puede ocurrir que la persona se deje
hipnotizar por ejemplo en el contexto de una terapia sicológica. En tal caso, no habría
manera de prever que el hipnotizador iba a dar la orden al hipnotizado para que cometiera
un hecho ilícito. De manera, que por mucho que se haya dejado hipnotizar
voluntariamente ese hecho le es inimputable
¿Qué ocurre con los hechos del ebrio? Artículo 2318, según esta disposición el ebrio es
responsable. Sin embargo, los autores comentan que hay dos casos en los cuales el ebrio
no sería responsable: tratándose de la embriaguez forzada y tratándose de la embriaguez
fortuita, que es el caso de la persona que injiere una bebida sin conocer de su contenido
alcohólico.
¿Qué ocurre con la persona que ha injerido drogas? Se ha entendido que se aplica la
misma solución respecto del ebrio.
¿Qué ocurre con las personas jurídicas? Según el art. 58 inc.2° del CPP, no tienen
responsabilidad penal, pero si tienen responsabilidad civil. Ya sea, por los hechos
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cometidos por las personas naturales que actúan como órganos de la persona jurídica o
bien en su calidad de terceros civilmente responsables.
Tradicionalmente, los autores consideraban que la capacidad era un requisito autónomo
de la responsabilidad extracontractual. Sin embargo, en la actualidad se considera que la
capacidad forma parte de la imputabilidad, porque no es posible formular un juicio de
reproche a quien no tiene capacidad.
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b) El caso fortuito concurre con la culpa del demandado en la producción del daño:
La relación causal que existe entre la acción y el perjuicio final. Si el daño se debe, así
sea parcialmente, a la culpa del demandado, debe responder de todo perjuicio, siempre
que este tenga como antecedente en cualquier medida, la culpa.
c) El caso fortuito concurre con el riesgo de la cosa: En las calificadas hipótesis de
responsabilidad objetiva, fundadas en la creación del riego, el creador del mismo no
responde de los perjuicios si ellos provienen causalmente del caso fortuito.
2. Culpa de la víctima: La culpa de la víctima es, en el fondo, una culpa contra sí misma.
El daño que se auto provoca no puede ser indemnizado por un tercero que no responde
sino hasta concurrencia del daño que efectivamente desencadena, no más.
La culpa de la víctima aparece recogida en el art. 2330 bajo la forma de la compensación
de culpas. Establece una regla de atenuación de responsabilidad si la víctima se expuso
imprudentemente al daño. El hecho de la víctima debe cumplir con los siguientes
requisitos:
a) Debe haber relación de causalidad entre el hecho de la víctima y el perjuicio
causado: Lo que interesa despejar es si el hecho de la víctima es la causa del daño
subsiguiente. Si el hecho de la víctima está desvinculado del daño, vale decir, no tiene
con él relación alguna, lo obrado por la víctima carecerá de toda relevancia. El daño
producido debe tener como antecedente el hecho de la víctima, sea total o parcialmente.
b) El hecho de la víctima no puede ser imputable al demandado, lo cual no implica
que éste no lo haya provocado: Si lo obrado por quien sufre el daño no ha sido
instigado o promovido por el demandado, no puede considerarse que el acto de la víctima
tiene autonomía, subsistiendo la responsabilidad del demandado como único autor del
daño. Nada tiene de particular que una persona se valga de otra, o de la influencia que
tiene sobre ella, para infringirle un perjuicio.
c) El hecho de la víctima debe ser culposo, solo cuando concurre con la culpa del
demandado: Cuando el demandado obedece únicamente a un hecho de la víctima,
independiente del obrar del demandado, es indiferente si éste es o no culpable.
3. El hecho de terceros por quienes no se responde: El hecho de un tercero, sea o no
lícito, constituye una causa eximente de responsabilidad siempre que dicho tercero no sea
una persona de cuyos actos responda el demandado y que ese hecho constituya la causa
exclusiva del daño, es decir, que el demandado no haya contribuido a él por su dolo o
culpa.
Requisitos:
1° El hecho debe atribuirse a una persona que no sea ni la víctima, ni el demandado, ni
persona por la cual esta última responde civilmente.
2° El hecho no debe ser imputable al demandado. Esto implica que el presunto
responsable es absolutamente ajeno a su ocurrencia.
3° Si el acto del tercero es la única causa material que justifica la existencia del daño, es
indiferente que el referido hecho sea culposo o no. Bastará acreditar esta circunstancia
para exonerarse de responsabilidad. Pero si el hecho del tercero y la culpa del
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demandado han concurrido a la realización del daño, el demandado no puede alegar el
hecho del tercero si este no es culposo.
4° El hecho del tercero debe ser imprevisible e irresistible respecto del presunto
responsable.
4. Consentimiento de la víctima: Se refiere a la aceptación de los riesgos. Hay
aceptación de los riesgos cuando la víctima se expone al daño a sabiendas de que puede
sobrevenir, dada la naturaleza del hecho que ejecuta o en que interviene o participa.
La aceptación de los riesgos eximirá de toda responsabilidad al agente si la conducta de
la víctima ha sido la causa única del daño.
5. La legítima defensa: Hay acuerdo unánime entre los tratadistas, en el sentido de
eximir de responsabilidad civil a la persona que en legítima defensa de sus derechos ha
ocasionado un daño a otra. Y esa legítima defensa puede referirse, sea a la persona o
bienes del injustamente agredido, sea a la persona o bienes de un tercero.
6. Estado de necesidad: Es aquel en que una persona se ve obligada a ocasionar un
daño a otra para evitar uno mayor a sí misma o a un tercero. El estado de necesidad se
diferencia del caso fortuito en que, si bien hay un hecho imprevisto, él no es irresistible,
puede resistirse, pero a costa de un daño propio.
El estado de necesidad es causa eximente de responsabilidad cuando un hombre normal
colocado en la misma situación del autor del daño habría obrado en idéntica forma. Así
ocurrirá cuando el daño que se trata de evitar es inminente y no hay otro medio
practicable y menos perjudicial para impedirlo.
7. Orden de la ley: Quien ejecuta un acto ordenado por la ley no está obligado a reparar
el daño que con él cause. Su conducta no es culpable, un hombre prudente acata las
reglas legales.
8. Orden de autoridad legítima: Hay que distinguir si la autoridad es pública o privada.
La ejecución de las órdenes de la autoridad pública es, por lo general, una causa
eximente de responsabilidad: el funcionario público o municipal, y aun el simple particular,
que ejecuta un acto en cumplimiento de ordenes emanadas de la autoridad administrativa
o judicial, por ilegales que ellas sean, no responde del daño que así cause, a menos que
la ilegalidad o ilicitud del acto sea tal que un hombre prudente se habría abstenido de
ejecutarlo o que el daño provenga de la forma como se cumplió la orden.
Si emana de autoridad privada (padre, madre, patrón) no constituye, en cambio, una
causa de eximente de responsabilidad civil. Su deber de obediencia no llega hasta acatar
las órdenes ilícitas o inmorales que les imparta aquél bajo cuya potestad o autoridad se
halla.
9. Violencia física o moral: El que obra violentado física o moralmente es también
irresponsable del daño que cause si el juez estima que un hombre normal colocado en las
mismas circunstancias de edad, sexo y condición del agente habría obrado de idéntica
forma y siempre que la violencia de que es víctima no sea imputable a hecho o culpa
suya.
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10. Inmunidades: De que gozan ciertas personas y que las hacen irresponsables de los
daños que causen, aunque sea con dolo o culpa.
11. Cláusulas de irresponsabilidad y de responsabilidad atenuada: Se trata de una
convención pactada con anterioridad al hecho que la genera entre el futuro autor de ese
hecho y la futura víctima.
12. Ejercicio legítimo de un derecho: El ejercicio de un derecho que efectivamente se
tiene y en el marco de la realización del interés jurídicamente protegido por la norma
positiva, no constituirá jamás un acto abusivo que pueda ser objeto de sanción civil. El
ejercicio de un derecho lleva aparejado un daño para quien está obligado a satisfacerlo.
Este daño está legitimado en el derecho, con absoluta independencia de la posición
subjetiva de su titular.
Responsabilidad por el hecho propio:
Art. 2329, “Por regla general todo daño que pueda imputarse a malicia o negligencia de
otra persona debe ser reparado por esta. Son especialmente obligados a esta reparación:
1. El que dispara imprudentemente un arma de fuego.
2. El que remueve las losas de una acequia o cañería en calle o camino, sin las
precauciones necesarias para que no caigan los que por allí transitan de día o de
noche.
3. El que, obligado a la construcción o reparación de un acueducto o puente que
atraviesa un camino lo tiene en estado de causar daño a los que transitan por él”.
¿Qué alcance tiene el inc.2° del art. 2329?
1. No contiene presunciones de culpa por el hecho propio, sino que se trata de una mera
reiteración de lo dispuesto en el art. 2314 (delitos y cuasidelitos). Argumentos:
a) La redacción del propio art. no contiene ningún elemento que permita sostener que se
trata de una presunción de culpa por el hecho propio.
b) Si se trata de una presunción legal de culpa, el legislador lo habría dicho
expresamente, ya que las presunciones legales no se deducen.
c) El hecho que el art. 2329 esté repitiendo la regla del art. 2314 no sirve como
argumento para justificar la invención de una presunción de culpa, con el objeto de que
las disposiciones legales obtengan coherencia.
d) La utilización de la forma subjuntiva (pueda) no prueba nada. La construcción de una
institución como una presunción de culpa no puede fundarse únicamente en la forma
verbal empleada.
e) No resulta lógico sostener que se busca evitar la “prueba diabólica” y sostener al
mismo tiempo, que se trata de casos en los que, a todas luces, parece existir negligencia.
2. El art. 2329 contiene una presunción general de culpa por el hecho propio. Argumentos:
a) La ubicación de este art. ya que en los arts. anteriores se señalan presunciones de
culpabilidad, por lo tanto, este art. termina estableciendo una regla general. Además, el
mismo art. 2329 señala “por regla general, todo daño…”, con lo que se quiere significar
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que lo que ocurre en este art. es lo mismo que ocurre en los arts. anteriores, o sea, se
presume la culpa.
b) El art. al emplear las expresiones “todo daño que pueda imputarse” y no “todo daño
proveniente”, da a entender que el daño es susceptible de imputarse a malicia o
negligencia, o sea, basta con que pueda imputarse a esa causa para que sea procedente
la reparación.
c) Los ejemplos que contiene esta disposición suponen la ejecución de un hecho
demostrativo por sí solo, lo que se conoce como “res ipsa loquitur” (la cosa habla por sí
misma), es utilizada para aquellos casos en los cuales es muy difícil, o no se puede
probar cual fue el hecho generador del daño.
3. El art. 2329 contiene dos reglas: en el inc. 1° está consagrada la antijuridicidad como
requisito de la responsabilidad extracontractual, mientras que el inc. 2° contiene 3
presunciones de culpa, por lo tanto, este art. contiene solo 3 casos específicos de
presunciones de culpa por el hecho propio.
4. El art. 2329 contiene una presunción de responsabilidad en el caso de las actividades
peligrosas. Se trata de una presunción general de responsabilidad por el hecho de las
cosas cuando se trata de actividades o actuaciones cuya peligrosidad implicaban culpa
por sí sola, ya que iba implícita en el daño.
5. El art. 2329 contiene una exigencia de relación de causalidad que debe existir entre el
hecho culpable y el daño producido, es decir, se debe indemnizar todo daño que sea el
resultado causal de una conducta dolosa o culposa.
Responsabilidad por el hecho ajeno:
Por regla general respondemos solo de nuestros propios hechos dañosos y somos
obligados a reparar a la víctima por ello. No es sino excepcionalmente que respondemos
también de los hechos cometidos por otras personas, y esto se produce cuando estas
personas están bajo nuestra dependencia o cuidado.
En consecuencia, la responsabilidad por el hecho ajeno surge cada vez que una persona
tiene a otra bajo su cuidado, control, dirección o dependencia. Si este subordinado causa
daño, responderá quien lo tenía a cargo, quien toma el nombre de tercero civilmente
responsable.
Art. 2320 inc. 1, “Toda persona es responsable no solo de sus propias acciones, sino del
hecho de aquellos que estuvieren a su cuidad”.
Requisitos para que surja la responsabilidad del tercero civilmente responsable:
1. Que exista una relación de dependencia: La persona que causa el hecho ilícito debe
estar bajo el cuidado del tercero civilmente responsable. No importa la razón, la
naturaleza ni el origen de ella, la responsabilidad se le impondrá si teniendo atribuciones
suficientes no las ejerció, a consecuencia de lo cual se ejecutó el hecho que provocó el
daño.
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2. Que ambas personas sean capaces extracontractualmente: Esto es fundamental ya
que si el autor del daño es incapaz no se aplica el art. 2320, sino que el art. 2319, en
virtud del cual solo responde el guardián, siendo necesario probar la culpa de éste.
3. Que se pruebe la culpa del subordinado: Esto responde a la regla general, cual es,
que la culpa debe probarse porque la culpa que se presume es la culpa del tercero
civilmente responsable, o sea la culpa in vigilando.
4. Naturaleza privada de la relación de autoridad-obediencia: Esta relación de
autoridad y obediencia debe realizarse en el ámbito privado, pues un funcionario público
no está bajo dependencia o cuidado del respectivo organismo público.
5. Que el subordinado cometa personalmente un hecho que cause daño: La víctima
debe acreditar la concurrencia de todos los elementos de la responsabilidad civil. Las
causas eximentes de responsabilidad, tales como la culpa de la víctima, el caso fortuito, el
estado de necesidad, etc., que pueda invocar el subordinado o dependiente, aprovecha
igualmente a la persona a cuyo cuidado él se encuentra.
El guardián podrá eximirse de responsabilidad acreditando haber actuado con la debida
diligencia, con lo cual destruirá la presunción de culpa, o probando la ausencia de relación
directa inmediata entre su falta de vigilancia y el daño.
Quienes son terceros civilmente responsables:
1. El padre y a falta de este la madre por los hechos de sus hijos menores que
habiten en la misma casa: Esto como consecuencia de la autoridad paterna, en virtud de
la cual los padres tienen el deber de educar a sus hijos y de vigilarlos en forma constante
y activa para evitar que causen daño, y si este se ha producido, es porque han faltado a
sus deberes.
El hijo debe ser mayor de 16 años y menor de 18, o bien mayor de 7 años y menor de 16
que haya actuado con discernimiento. El hijo debe vivir en la misma casa del padre o
madre en su caso.
2. El tutor o curados es responsable del cuidado del pupilo que vive bajo su
dependencia: El fundamento se encuentra en que tutor y curador están obligados a
cuidar de la persona del pupilo. Es natural presumir que, si este ha causado daño, es
porque no emplearon la vigilancia debida.
3. Los jefes de colegios y escuelas responden del hecho de sus propios discípulos
mientras están bajo su cuidado: La responsabilidad afecta a personas que dirigen un
establecimiento educacional, esto porque ellos están obligados a vigilar a sus discípulos y
a mantener la debida disciplina en el respectivo establecimiento.
4. Los empleadores son responsables del hecho de sus trabajadores: El fundamento
de esta responsabilidad es la falta de vigilancia que la ley presume en el artesano bajo
cuya dependencia se halla el aprendiz. Sin embargo, el empleador puede eximirse de
responsabilidad probando su falta de culpa.
Carácter del art. 2320:
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Esta disposición no es taxativa, sino que es meramente ejemplar, y esto se desprende no
solo del tenor literal que señala “así”, sino que además el inciso primero consagra una
regla general, “para contemplar en los incisos siguientes ejemplo de tales situaciones de
dependencia”. De esta manera, existen otros casos de responsabilidad por el hecho ajena
contenidos en disposiciones especiales. Así, el naviero responde por los hechos de sus
dependientes ocurridos durante la navegación.
Casos especiales:
a) Art. 2321: “Los padres serán siempre responsables de los delitos o cuasidelitos
cometidos por sus hijos menores, y que conocidamente provengan de mala educación, o
de los hábitos viciosos que les han dejado adquirir”. Se ha entendido que es una
presunción de derecho, porque se señala que los padres serán siempre responsables.
Esta norma presenta las siguientes características:
i. No se refiere ni está fundada en el deber de vigilancia y cuidado que los padres
ejercen sobre el autor del ilícito civil.
ii. Solo es aplicable al menor de 18 años.
iii. Subsiste la responsabilidad de los padres si al tiempo de cometerse el delito o
cuasidelito, estos no viven junto al hijo o han sido privados de su tuición y cuidado.
iv. La responsabilidad está fundada en una conocida mala educación o hábitos viciosos
que se han dejado adquirir al menor.
v. La presunción de culpa consignada en esta norma constituye una sanción civil a los
padres que han incumplido el deber de educación de sus hijos, ejerciendo la autoridad
y las facultades que les acuerda la ley.
b) Art. 2322 inc.1: “Los amos responderán de las conductas de sus criados o sirvientes,
en el ejercicio de sus respectivas funciones; y esto, aunque el hecho de que se trate no
se haya ejecutado a su vista”. La ley presume que, si un criado o sirviente comete un
delito o cuasidelito en el ejercicio de sus funciones, es porque aquel no lo vigiló o dirigió
debidamente o porque eligió como tal a un individuo incompetente o sin las condiciones
requeridas.
Están afectos a esta responsabilidad los amos, esto es, las personas que tienen a su
servicio uno o más empleados domésticos, sean personas naturales o jurídicas; la ley no
distingue. Es indiferente la edad del criado o sirviente, la remuneración que reciba, la
forma en que esta se pague, por tiempo o por obra y aunque se sirva gratuitamente.
Esta responsabilidad se estructura sobre la base de una presunción simplemente legal, el
amo puede eximirse probando que el criado ejecutó sus funciones de un modo impropio,
que el amo no tenía medio de prever o impedir el ejercicio abusivo de sus funciones por
partes del sirviente y que empleó la autoridad inherente a su condición y el cuidado de
una persona prudente para lograr que el sirviente ejerciera sus funciones con propiedad.
La prueba puede hacerse por todos los medios legales, inclusive testigos.
La existencia de un tercero civilmente responsable no excluye la responsabilidad del autor
del hecho ilícito ¿Cómo se ejerce, en estos casos, la acción? La responsabilidad por el
hecho ajeno no extingue la responsabilidad del autor del hecho material. Ambas
responsabilidades subsisten, es decir, el hecho de que la víctima pueda accionar en
contra del principal, no lo privan de su acción en contra del autor del hecho ilícito, por lo
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que la víctima puede demandar al primero, pero si quiere puede demandar conjunta o
separadamente a los dos. Lo único que le está vedado es accionar en contra de ambos
por el total, pues estaría pretendiendo una doble indemnización. Cabe agregar que si bien
puede demandar a ambos, no hay solidaridad.
Responsabilidad por el hecho de las cosas:
En materia de responsabilidad por el hecho de las cosas la ley solo contempla
presunciones específicas, referidas a los daños causados por el hecho de animales, por la
ruina de edificios y por la caída de objetos de la parte superior de un edificio, aquí los
casos son taxativos:
1. Daño causado por un animal: Art. 2326, “El dueño de un animal es responsable de
los daños causados por el mismo animal” (presunción simplemente legal). El fundamento
de esta responsabilidad es la culpa del dueño o del que se sirve del animal que tiene la
obligación de vigilar y de tomar las medidas necesarias para que no cause daño y si algún
daño se produce es porque esta vigilancia no se ejerció en debida forma o esas medias
no se tomaron o fueron insuficientes. La responsabilidad subsiste mientras este en su
poder, aunque no se sirva de él, y cesa cuando el animal pasa al servicio de otra persona.
Y con mayor razón responde del daño que cause un animal que se dejó abandonado en
la vía pública sin ninguna vigilancia.
Se sirve de un animal quien lo tiene a su servicio, quien lo utiliza en los fines a que el
animal se destina, sea por un acto voluntario del dueño, sin el consentimiento de éste y
aún contra su voluntad.
Esta responsabilidad subsiste durante todo el tiempo que el animal esté a su servicio y
aunque durante él se haya soltado o extraviado. La responsabilidad comienza en el
momento en que el tercero aprehende el animal real y efectivamente y cesa cuando lo
restituye al dueño o pasa al servicio de otra persona.
Quien se limita a cuidar o guardar un animal sin servirse de él, sin poder utilizarlo en estos
fines, no queda comprendido en sus disposiciones: no responde, por tanto de los daños
que cause el animal, a menos de probársele culpa o dolo con arreglo al derecho común.
Para que proceda la acción de reembolso del que se sirve del animal en contra del dueño,
es menester que el que se sirve del animal pruebe lo siguiente:
1. Que el daño provino de una calidad o vicio del animal.
2. Que esta calidad o vicio debió ser conocida o prevista por el dueño con mediano
cuidado y prudencia.
3. Que éste no se la dio a conocer.
La responsabilidad del dueño y la del que se sirve del animal no son necesariamente
excluyentes, pueden coexistir si el dueño y un tercero se sirven a la vez del animal.
Esta disposición se aplica a todo animal cualquiera que sea la especie a que pertenezca,
el uso que de él se haga y aunque viva en libertad natural con tal que se encuentre bajo el
dominio de alguien. No se aplica a los animales salvajes o bravíos, mientras sean res
nullius.
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Situación de excepción:
Art. 2327, “El daño causado por un animal fiero, de que no se reporta utilidad para la
guarda o servicio de un predio, será siempre imputable al que lo tenga, y si alegare que
no le fue posible evitar el daño, no será oído”. Se trata de una presunción de derecho,
responde quien tenga el animal sea o no dueño y se sirva o no de él. Este es un caso de
responsabilidad objetiva, esto por el riesgo que se crea.
2. Daño causado por la ruina de un edificio: Art. 2323, “El dueño de un edificio es
responsable a terceros, de los daños que ocasione su ruina acaecida por haber omitido
las necesarias reparaciones, o por haber faltado de otra manera al cuidado de un buen
padre de familia. Si el edificio pertenece a dos o más personas proindiviso, se dividirá
entre ellas la indemnización a prorrata de sus cuotas de dominio”.
Para que proceda esta responsabilidad es menester que la ruina del edificio provenga de
alguna de estas causas:
1. Haberse omitido las necesarias reparaciones.
2. Haberse faltado de otra manera al cuidado de un buen padre de familia (culpa
leve).
3. Vicio en la construcción.
Esta enumeración es taxativa, toda otra causal queda excluida.
Hay vicio en la construcción cuando el edificio ha sido construido en forma defectuosa, sin
sujeción a las reglas del arte, atendida su naturaleza y el objeto a que se destina.
El art. 2323 no regula una situación especial en lo tocante a la responsabilidad
extracontractual, limitándose su sentido a la construcción de una presunción simplemente
legal, que libera a la víctima de probar la culpa. Acreditado que el dueño ha empleado el
cuidado del buen padre de familia, no queda por ello liberado de responsabilidad, sino que
solo de los efectos de la presunción. Por lo mismo el demandante deberá asumir la
prueba, cualquiera que sea el grado de culpa que imputa al dueño del edificio.
Situación si la víctima es un vecino: Solo tendrá derecho a ser indemnizado si ha
interpuesto y notificado la correspondiente querella posesoria de denuncia de obra
ruinosa. Incluso en este caso el dueño del edificio puede eximirse de responsabilidad si el
daño se produce por un caso fortuito, a menos que se pruebe que si el edificio hubiere
estado en buenas condiciones el caso fortuito no lo hubiere derribado. En el caso de que
no se ha notificado legalmente la querella de denuncia de obra ruinosa, el vecino no tiene
derecho a indemnización porque hubo negligencia de su parte en no concurrir a la justicia
para que hiciera desaparecer el peligro.
Situación cuando el edificio pertenece a una comunidad: La obligación es simplemente
conjunta, responden a prorrata de sus derechos en la comunidad lo que es excepcional ya
que la regla general es que la responsabilidad sea solidaria (art. 2314).
Ruina de un edificio por defectos en la construcción: Será responsable quien construyó el
edificio, esta responsabilidad se funda en la culpa del dueño o constructor del edificio. Si
el edificio perece o amenaza ruina, en todo o parte, en los 5 años subsiguientes a la
entrega por:
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Vicios de construcción: Será responsable el empresario.
Vicios del suelo: Será responsable en principio el dueño del suelo. A menos que el
empresario o las personas empleadas por él hayan debido conocer el vicio del suelo
en razón de su oficio.
Vicio en los materiales: Será responsable el empresario si el los proporcionó. Si los
proporcionó el dueño él será responsable, salvo que el vicio sea de aquellos que el
empresario por su oficio haya debido conocer o que conociéndolos no haya dado
aviso oportuno.
Estas reglas también se extienden a los que se encargan de la construcción de un edificio
en calidad de arquitectos.
A la víctima incumbe acreditar que el daño fue ocasionado por la ruina del edificio y que
ésta provino de haberse omitido las necesarias reparaciones o de haberse faltado de otra
manera al cuidado de un buen padre de familia. Pero la víctima no necesita probar
además que el autor de esta omisión es el propio dueño del edificio. Le basta acreditar
que esas reparaciones o ese cuidado se omitieron para que por este solo hecho se
presuma la culpa del dueño, quien, por lo tanto, no puede relevarse de ella probando que
no hubo realmente culpa de su parte.
Atendida la circunstancia que se trata de una presunción simplemente legal de culpa, la
prueba destinada a destruirla pesa sobre el dueño del edificio ruinoso. Para exonerarse
de responsabilidad, este deberá acreditar que ha adoptado todos los resguardos y
medidas que un hombre dispondría ordinariamente en el cuidado de sus bienes.
3. Responsabilidad por la cosa que cae desde lo alto de un edificio: Art. 2328, el CC
regula dos situaciones:
a) Se hacen responsables a todas las personas que habitan la parte del edificio de
donde provino el objeto, salvo si la caída de la cosa puede imputarse a dolo o culpa de
una persona determinada solo ella será responsable.
b) Si la caída no puede imputarse a dolo o culpa de una persona determinada serán
responsables todas las personas que habiten la misma parte del edificio.
Requisitos:
1° Que no se pueda singularizar la responsabilidad.
2° Que el daño se origine por cosa que cae o es arrojada del edificio.
3° Que la parte superior del edifico se encuentre habitada.
La responsabilidad es simplemente conjunta. Por lo tanto, ese tipo de responsabilidad es
una excepción a la regla de responsabilidad solidaria, y, además es una excepción a la
responsabilidad subjetiva, ya que estaríamos ante un caso de responsabilidad objetiva
porque algunos de los responsables no han incurrido en culpa o dolo y sin embargo van a
responder.
El CC consagra una acción popular preventiva en el inc. 2° del art. 2328. Esta acción
compete a cualquiera siendo capaz de parecer en juicio, y el demandante puede dirigirla,
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a su arbitrio, contra el dueño del edificio o del sitio en donde se halle la cosa que amenace
caída y daño.
Responsabilidad de los profesionales:
El concepto de profesión liberal suele aludir a dos características:
a) Se trata de oficios en los que predominan las destrezas intelectuales por sobre las
manuales.
b) Se ejerce liberalmente, es decir, sin subordinación por parte del prestador de servicios
respecto del cliente.
El CC distingue dos tipos de profesiones liberales:
i. La primera, consiste en la realización de obras inmateriales o en las que predomina la
inteligencia sobre la mano de obra, ya se trate de un servicio puntual (como, por ejemplo,
la corrección de un impreso, art, 2006), ya se trate de una larga serie de actos (como, por
ejemplo, el profesor particular, art. 2007), y que se regulan como un contrato de
arrendamiento de servicios (regulado en los arts. 2006 y siguientes).
ii. La segunda, corresponde a las profesiones o carreras que suponen largos estudios, o a
que está unida la facultad de representar y obligar a otra persona respecto de terceros
(art. 2118). Los servicios de estas profesiones son regulados por las reglas del contrato
de mandato y supletoriamente, por las del contrato de arrendamiento de servicios
inmateriales (arts. 2118 y 2012)
La responsabilidad civil del profesional liberal:
Usualmente, su responsabilidad deriva del incumplimiento de las obligaciones que le ha
impuesto el contrato, sea que se hayan explicitado, o deriven de la naturaleza de la
obligación, o que por la costumbre pertenecen a ella (art. 1546).
Concretamente, se aplicará el art. 1999, que se remite al art. 2006. El mismo art. 1999
rige para las profesiones que se regulan por las reglas del mandato, con las graduaciones
del art. 2129 (según si se trate de un mandato remunerado, donde la responsabilidad será
“más estricta”, o si estemos ante un mandato asumido contra la voluntad del mandatario,
donde se responderá en forma “menos estricta”, aunque en ambos casos, dentro del
rango de la culpa leve, según lo que estudiamos).
Habrá también supuestos de responsabilidad precontractual, como en el caso del art.
2125, cuando la persona a quien se le encargan negocios ajenos no adopta providencias
conservativas urgentes. El incumplimiento de esta obligación precontractual dará lugar a
la correspondiente indemnización de perjuicios.
Asimismo, habrá casos en los que la responsabilidad profesional debe ser considerada
extracontractual, o al menos, no derivada de un contrato. Por ejemplo, cuando el deber de
actuación profesional proviene de un imperativo legal, como en el caso en que el Estado
nombra a un abogado de turno para representar a quien no puede proporcionárselo por sí
mismo.
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Por otra parte, todos los daños que el profesional cause a terceros al ejecutar un contrato
se regirán por las reglas de la responsabilidad extracontractual, ya que para ellos, el
contrato no les resulta oponible.
Un aspecto que puede suscitar dudas dice relación con la responsabilidad colectiva de un
equipo o de una sociedad de profesionales. Ello, porque en las sociedades modernas, las
profesiones liberales difícilmente se ejercen de manera individual, siendo frecuente la
formación de equipos en que confluyen profesionales de la misma o diversas profesiones.
La confluencia puede darse de hecho, como una organización no formalizada
jurídicamente, pero que opera como grupo, o mediante la constitución de una sociedad de
servicios profesionales. ¿Cómo se responde si uno de los miembros del grupo o uno de
los socios causa el daño por su desempeño profesional? Si se trata del acto de un socio,
éste será responsable, pero al mismo tiempo, la sociedad también resulta responsable,
pues ella ha sido parte en el contrato. Para los grupos no constituidos como sociedad, la
respuesta es distinta. El contrato de prestación de servicios se habrá celebrado entre el
cliente y el miembro del grupo que causó el daño, de manera que sólo él será
responsable de su deficiente desempeño profesional, y no el resto de los profesionales
que integran la comunidad.
A su vez, cabe señalar que los profesionales liberales están excluidos de la
responsabilidad que se regula por la Ley N°19.496 sobre protección de derechos de los
consumidores, ya que tales profesionales no ejecutan actos de comercio y no se da el
requisito del artículo 2° de dicha ley, en orden a que se trate de un acto mixto: mercantil
para el proveedor y civil para el consumidor. Lo mismo ocurre con las sociedades
profesionales: el art. 2 de la ley les hace inaplicable su normativa, al no ejecutar dichas
sociedades actos mercantiles.
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