Toxicología
La toxicología es la ciencia que estudia los efectos adversos que los agentes físicos y
químicos pueden producir en el hombre y los animales. Etimológicamente este término
deriva del latín toxicum (veneno), y esta del griego toxik, que significa flecha
envenenada, evocando a la práctica que data de la era paleolítica de impregnar las
flechas con sustancias nocivas y con efectos mortales.
El estudio de los venenos es tan antiguo como la humanidad, pero no fue sino hasta la
edad moderna en que Paracelso estableció los principios básicos de la toxicología y
posteriormente, en la edad contemporánea, Mateo Buenaventura Orfila estudia de
manera sistemática los tóxicos y sienta las bases de la toxicocinética, que se avizora la
toxicología como disciplina y es realmente hasta el siglo XX que se reconoce la
Toxicología como ciencia en sí misma, por motivo del desarrollo y uso desmedido, e
ingenuo, de los pesticidas y los fármacos sintéticos así como la experiencia de sus
consecuentes efectos nocivos para la salud humana.
El especialista en toxicología forense también interpreta los resultados obtenidos de
manera que puedan ser utilizados por el médico forense y los operadores de justicia,
bien sea para concluir sobre una causa de muerte o para explicar cierta conducta o el
estado del individuo bajo el efecto de las drogas.
¿Qué son efectos nocivos o perjudiciales?
Los efectos nocivos o perjudiciales son aquellos que atentan contra la supervivencia o
la función normal del individuo.
¿Qué es la toxicidad?
La palabra “toxicidad” describe el grado en el cual una sustancia es venenosa o puede
causar una lesión. La toxicidad depende de diferentes factores: dosis, duración y ruta
de exposición (ver el módulo dos), forma y estructura de la sustancia química misma y
factores humanos individuales.
¿Qué significa tóxico?
Este término se relaciona con los efectos venenosos o mortales causados en el cuerpo
por la inhalación (respirar), la ingestión (comer) o la absorción o el contacto directo con
una sustancia química.
¿Qué es una sustancia o contaminante tóxico?
Una sustancia tóxica es toda sustancia química que puede lesionar o matar a una
persona, un animal o una planta; es un veneno. Se utiliza el término “tóxico” toda vez
que se hace referencia a sustancias tóxicas que son producidas por las actividades
humanas o son derivadas de éstas. Por ejemplo, la dioxina (2,3-7,8-
tetraclorodibenceno-p-dioxina) {TCDD}), producida como derivado de ciertas sustancias
químicas cloradas, es un tóxico.
Por otra parte, el arsénico, un metal tóxico, se presenta como un contaminante natural
de las aguas subterráneas o contamina las aguas subterráneas como un resultado de
las actividades industriales. En el segundo caso, estas sustancias tóxicas se conocen
como tóxicos, en lugar de toxinas.
¿Qué es una toxina?
El término “toxina” suele utilizarse cuando se habla sobre sustancias tóxicas producidas
naturalmente. Una toxina es toda sustancia venenosa de origen microbiano (bacterias u
otras plantas o animales diminutos), vegetal o químico sintético que reacciona con
componentes celulares específicos para matar células, alterar el crecimiento o
desarrollo o destruir el organismo.
¿Qué es un síntoma tóxico?
Este término incluye toda sensación o signo que indica la presencia de un veneno en el
sistema.
¿Qué son efectos tóxicos?
Este término se refiere a los efectos en la salud debidos a la exposición a una
sustancia tóxica. También son conocidos como efectos venenosos en el cuerpo.
¿Qué es toxicidad selectiva?
“Toxicidad selectiva” significa que una sustancia química será nociva para un tipo de
materia viva pero no para otras formas de vida, si bien las dos pueden coexistir
cercanamente.
¿Cómo se manifiesta la toxicidad?
La toxicidad ocurre toda vez que una sustancia entra en contacto con una superficie
corporal como la piel, los ojos o la mucosa del sistema digestivo o respiratorio. La dosis
de la sustancia química o la cantidad con la que se entra en contacto, es importante
para analizar cuán “toxica” puede ser una sustancia.
¿Qué es una dosis?
La dosis es la cantidad real de una sustancia química que ingresa al cuerpo. La dosis
recibida es el resultado de exposición aguda (breve) o crónica (a largo plazo). Una
exposición aguda ocurre en un período de tiempo muy breve, en general 24 horas. Las
exposiciones crónicas tienen lugar durante períodos prolongados de tiempo como
semanas, meses o años. La cantidad de exposición y el tipo de toxina determinarán el
efecto tóxico.
¿Qué es dosis-efecto?
Dosis-efecto es una relación entre la exposición y el efecto en la salud que se
establece al medir la respuesta a una dosis en aumento. Esta relación es importante
para determinar la toxicidad de una sustancia específica (2). Se basa en el concepto de
que una dosis o un período de exposición (a una sustancia química, fármaco o
sustancia tóxica), producirá un impacto (efecto) en el organismo expuesto.
Habitualmente, cuanto más prolongada o más intensa es la dosis, mayor es la reacción
o el efecto. A esto se hace referencia cuando se dice “la dosis determina el veneno”.
¿Qué es la dosis umbral?
Dado que existe una dosis-efecto, existe una dosis o nivel de exposición por debajo del
cual no se observan los efectos nocivos o perjudiciales de una sustancia en una
población. A esa dosis se conoce como la “dosis umbral”. Se la conoce también como
el nivel sin efectos negativos observados (NSENO o NOAEL, por sus siglas en inglés) o
el nivel sin efectos (NSE o NEL, por sus siglas en inglés). Estos términos suelen ser
usados por toxicólogos en el análisis de la relación entre la exposición y la dosis. Sin
embargo, para las sustancias que producen cáncer (carcinógenos), no existe ningún
nivel de exposición sin riesgos dado que toda exposición podría producir cáncer.
¿Qué significa “susceptibilidad individual”?
Este término describe las diferencias en los tipos de respuestas a las sustancias
peligrosas entre las personas. Cada persona es única y, por ello, la respuesta a la
exposición difiere en gran medida. La exposición puede no tener efecto alguno en una
persona, mientras que puede producir enfermedad grave en una segunda persona y
cáncer en una tercera.
¿Qué es una “subpoblación sensible”?
Una subpoblación sensible comprende a personas que son más vulnerables, que las
personas sanas en general, a padecer enfermedades debido a la exposición a
sustancias peligrosas. Estas personas incluyen a los niños pequeños, enfermos
crónicos y personas de edad muy avanzada. También comprenden mujeres
embarazadas y mujeres en edad de concebir. Según el tipo de contaminante, se
utilizan otros factores (por ejemplo, edad, peso, estilo de vida, sexo) para describir a la
población.
La toxicología ambiental, que estudia las sustancias químicas que contaminan los
alimentos, el agua, el suelo o la atmósfera. También aborda sustancias tóxicas que
ingresan a masas de agua como lagos, arroyos, ríos y océanos. Esta subdisciplina
estudia la forma en que las diferentes plantas, animales y seres humanos son
afectados por la exposición a las sustancias tóxicas.
La toxicología ocupacional (industrial), que analiza los efectos en la salud que tiene la
exposición a las sustancias químicas en el lugar de trabajo. Este campo se derivó de la
necesidad de proteger a los trabajadores de las sustancias tóxicas y eliminar los
riesgos en sus lugares de trabajo. Las enfermedades ocupacionales producidas por
sustancias químicas industriales causan aproximadamente de 50.000 a 70.000 muertes
y 350.000 casos nuevos de enfermedades en Estados Unidos cada año (1).
La toxicología reglamentaria, que reúne y evalúa información toxicológica existente
para establecer normas de exposición “sin riesgos” sobre la base de las
concentraciones. Una norma o recomendación es el nivel de una sustancia química al
que está expuesto una persona sin sufrir un efecto nocivo para la salud.
La toxicología de los alimentos, que aborda el abastecimiento al consumidor de
alimentos seguros y comestibles. Durante el procesamiento, se agregan diferentes
sustancias a los alimentos para mejorar su apariencia, sabor o aroma. Se incorporan
grasas, aceites, azúcares, almidones y otras sustancias a fin de modificar la textura y el
sabor de los alimentos. Todos estos aditivos se estudian con el objetivo de determinar
si producen efectos perjudiciales y qué cantidad se necesita para que se produzcan
estos efectos. Un segundo ámbito de interés es el de las alergias a los alimentos. Casi
30% de los estadounidenses padece de algún tipo de alergia a los alimentos. Por
ejemplo, muchas personas tienen problemas para digerir la leche. Además, se aplican
sustancias tóxicas, como pesticidas, a cultivos de alimentos en el campo, mientras que
el plomo, el arsénico y el cadmio están naturalmente presentes en el suelo y el agua y
son absorbidos por las plantas. Los toxicólogos deben determinar el nivel de ingesta
diaria admisible para estas sustancias.
La toxicología clínica, que analiza enfermedades y afecciones relacionadas con la
exposición a sustancias químicas tóxicas a corto y a largo plazo. Los toxicólogos
clínicos incluyen médicos de la sala de emergencias que, a fin de administrar el
tratamiento apropiado, deben conocer a fondo los síntomas producidos por la
exposición a una gama amplia de sustancias tóxicas.
La toxicología descriptiva, que gira en torno a la recolección de información toxicológica
derivada de la experimentación en animales. Estos tipos de experimentos se usan para
establecer la cantidad de una sustancia química que puede producir una enfermedad o
la muerte. La Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE. UU. (EPA, por sus
siglas en inglés), la Administración de Salud y Seguridad Ocupacionales (OSHA, por
sus siglas en inglés) y la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en
inglés) utilizan la información proveniente de estos estudios para establecer los límites
que regulan las exposiciones.
La toxicología forense, que se emplea para ayudar al establecimiento de relaciones
causa-efecto entre la exposición a un medicamento o a una sustancia química y los
efectos tóxicos o mortales que causa esa exposición.
La toxicología analítica, que identifica la sustancia tóxica a través del análisis de los
líquidos corporales, el contenido estomacal, los excrementos o la piel.
La toxicología mecanicista que realiza observaciones sobre la manera en que las
sustancias tóxicas producen sus efectos. Los efectos de la exposición dependen de
diferentes factores, como el tamaño de la molécula, el tipo de tejido específico o los
componentes celulares afectados, o si la sustancia se disuelve fácilmente en agua o en
los tejidos grasos. Estos aspectos son importantes cuando se trata de determinar la
manera en que una sustancia tóxica es nociva y sirven para determinar si la
manifestación de los efectos observados en los animales se puede presentar en los
seres humanos.
Áreas de la toxicología forense
Originalmente, la Toxicología Forense se asoció al estudio de la muerte por
envenenamiento; posteriormente, otras circunstancias denotaron la necesidad de
valorar las alteraciones fisiológicas que producen las sustancias una vez que ingresan
al organismo, ingeridas, inyectadas, a través de la piel o de alguna otra manera, y la
forma en que estas inciden sobre hechos delictivos, efectos distintos a la muerte. Es
así como la Toxicología Forense, no sólo ha madurado como ciencia, sino que se ha
diversificado.
Toxicología post mortem: se aplica para determinar sustancias de interés toxicológico
en las muestras extraídas del cadáver, colaborando con el médico forense en el estudio
de las causas de muerte asociadas con tóxicos, donde éstas se establecen como el
agente de muerte o bien inciden de alguna manera contribuyente a la misma.
Toxicología conductual: se aplica a la identificación y la determinación cuantitativa de
drogas que alteran la conducta del individuo, induciendo comportamientos agresivos, o
bien incapacitantes de las funciones físicas y mentales o que actúan como disociativos
alterando la percepción de la realidad o abstrayendo al individuo completamente de la
misma. Sirve a la clínica forense, especialmente cuando se trata de investigaciones de
hechos de tránsito donde la valoración del estado de ebriedad del conductor, y a veces
de la víctima, es relevante, así como en la investigación de los delitos sexuales en
general y sobre todo en aquellos donde se sospecha la sumisión química, es decir
cuando se presume del uso de una sustancia psicoactiva con el objeto de manipular la
voluntad de las personas o modificar su comportamiento a favor del agresor.
Toxicología antidopaje:se dedica a la investigación del consumo de drogas y otras
sustancias que modifican el desempeño del individuo en el deporte, tales como
anabólicos y diversos fármacos, constituyéndose como práctica fraudulenta.
Toxicología forense en el lugar de trabajo: se desarrolla conforme a esquemas
reglamentados, con el fin de determinar el consumo de drogas por trabajadores con
funciones sensibles, tales como los agentes policiales y otros del sector de seguridad y
justicia, así como los pilotos de aeronáutica civil y conductores de vehículos de
transporte terrestre, entre otros.
Se definen como intoxicaciones aquellos procesos dañinos provocados por materias
[Link] existe por sí sola una sustancia tóxica, habrá que definir determinadas dosis
para que la sustancia que se entienda como tóxica sea dañina, y también la vía de
entrada. Así, sustancia, dosis y vía son las características que definen una intoxicación.
La exposición accidental o voluntaria a una sustancia tóxica es una causa frecuente de
aparición de procesos patológicos y de muerte si están presentes en el organismo en
una cantidad suficiente; la dosis es la que determina que una cosa sea o no veneno.
Atendiendo a su evolución y según la rapidez con que se instaura el proceso tóxico, las
intoxicaciones se pueden clasificar como: sobreagudas, agudas, subagudas y crónicas.
Las intoxicaciones sobreagudas son aquellas en las cuales la acción del producto
tóxico se produce con gran rapidez, ocasionando con frecuencia la muerte en pocos
minutos u horas.
Las intoxicaciones agudas van a dar lugar a síntomas visibles y generalmente graves,
pudiendo producir la muerte en pocos días. En las intoxicaciones agudas se recibe una
sola dosis del tóxico.
Generalmente coincide con dosis intravenosas u orales ya que son exposiciones de
corta duración. Se denominan subagudas si la intoxicación tiene lugar en el transcurso
de varios días o semanas. Las crónicas son debidas generalmente a pequeñas
cantidades de una sustancia tóxica durante mucho tiempo, con una lenta acumulación
en el organismo.
Intoxicaciones accidentales
Estas intoxicaciones tienen una gran importancia por la forma de suceder,
generalmente y en los casos de adultos, suelen ser personas que están desprevenidas,
confiadas y el contacto con el tóxico puede ser elevado. En el caso de los niños las
intoxicaciones accidentales se producen principalmente desde la edad en la que
comienzan a deambular hasta los cinco o siete años y las sustancias intoxicantes
generalmente son, en este caso, medicamentos y productos domésticos. Salvo
excepción, no revisten gravedad porque el niño siempre está con alguien y en casa,
detestan el sabor, llora, etc. Las intoxicaciones accidentales las podemos reagrupar en:
Intoxicaciones por medicamentos
Cada vez son más frecuentes las intoxicaciones accidentales por medicamentos debido
a errores terapéuticos, pudiendo ser muy variadas las condiciones en las que pueden
producirse: medicamentos no identificados, acumulo de medicamentos, errores en las
dosificaciones, idiosincrasia del individuo, etc.
Intoxicaciones profesionales
Son las que sufren los trabajadores en el ejercicio de su profesión y se deben a la
presencia de elementos químicos en el lugar de trabajo, o a la existencia de los mismos
en el material que se manipula.
Intoxicaciones domésticas
Las intoxicaciones por productos domésticos tanto en niños como en adultos se
producen de forma accidental por ingestión, contacto o inhalación, aunque también se
encuentran casos de intoxicaciones en adultos con fines suicidas. Como posibles
tóxicos se incluyen los medicamentos, los detergentes, lejías, productos para la
limpieza y material de saneamiento, pinturas, combustibles, cerillas, productos
cosméticos etc.
Intoxicaciones alimentarias
Existen principalmente tres tipos de intoxicaciones alimentarias: Intoxicación por
contaminación bacteriana de los alimentos. La más importante es la causada por el Cl.
Botulinum. Otras toxinas contaminantes son las elaboradas por estafilococos,
salmonelas u otros organismos
Intoxicación por contaminación química de los alimentos. Los alimentos pueden
provocar intoxicaciones por las sustancias que les acompañen, extrañas a la
composición del mismo, tales como los aditivos químicos, los contaminantes del
envase u otras procedencias
Y por último, las intoxicaciones debidas a la propia naturaleza de la sustancia
alimenticia, por ejemplo los hongos.
Intoxicaciones ambientales
Engloba las intoxicaciones no profesionales y que son ocasionadas por la
contaminación del aire, agua o suelo. Este tipo de intoxicaciones no las vamos a tratar
aquí por no tener carácter de intoxicación aguda.
Intoxicaciones por plantas
Las plantas pueden ocasionar daño tanto al hombre como a los animales herbívoros.
La mayoría de las intoxicaciones están relacionadas con niños pequeños que pueden
estar en contacto con las plantas tanto en casa como en el patio del colegio, etc. Las
intoxicaciones más severas se originan al consumir plantas silvestres que se recogen
de forma equivocada para la alimentación. Las plantas también pueden consumirse con
fines abortivos o propósitos suicidas
Picaduras y mordeduras de animales
Las intoxicaciones más frecuentes por los animales suelen ser: mordeduras de víboras,
picaduras de arácnidos e insectos y picaduras o contacto con animales acuáticos.
Todas estas intoxicaciones accidentales suelen traer aparejado toda una serie de
problemas de diagnóstico, prevención y tratamiento, (eliminación de veneno, utilización
de sueros específicos, cuidados complementarios, etcétera).
Intoxicaciones voluntarias
Dentro de las intoxicaciones voluntarias englobamos las intoxicaciones sociales, el
doping y las intoxicaciones suicidas.
Intoxicaciones sociales
Las distintas costumbres sociales llevan al mal uso y abuso de muchas sustancias que
pueden ocasionar intoxicaciones agudas o crónicas. Como ejemplos podríamos
mencionar tóxicos que influyen sobre grandes masas de población como el alcohol, el
tabaco, la marihuana etc. Dentro de las intoxicaciones sociales destacan las
toxicomanías que pueden afectar a todas las clases sociales y suponen un grave
problema de salud pública
Doping
El uso de sustancias perjudiciales por parte de los deportistas, con el deseo de
aumentar su rendimiento puede llegar a ocasionar daños severos.
Intoxicaciones suicidas
Las sustancias empleadas con fines suicidas son muy diferentes y varían según las
épocas, las actividades del suicida y otros factores. A través de la historia de la
Toxicología se han utilizado venenos de distintos tipos: Setas venenosas, Cicuta,
Almendras amargas, Arsénico, Plomo, Fósforo, Cianuros, siendo frecuentes en las
últimas décadas los envenenamientos con hipnóticos, principalmente barbitúricos.
Intoxicaciones intencionadas
Las intoxicaciones intencionadas implican la premeditación y la intención de causar
perjuicio o muerte. En estos casos interviene la medicina legal ya que las indicaciones
de los médicos forenses son imprescindibles en este tipo de intoxicaciones.
Tóxico: Cualquier agente capaz de producir una respuesta adversa en un sistema
biológico. Estos agentes pueden ser formas de energía como calor y radiaciones,
toxinas y vegetales como algunos alcaloides, o productos sintéticos (xenobióticos)
como medicamentos y plaguicidas.
Pueden clasificarse de diversas maneras: a) por su origen: en naturales y sintético; y
los naturales, a su vez, en minerales, animales y vegetales; b) por sus efectos: en
corrosivos, irritantes, neurotóxicos, etc; c) por su estado físico: en sólidos, gases y
líquidos. También pueden clasificarse por su naturaleza química, por su uso, por el
órgano que afectan, por su mecanismo de acción, etc. Cada tóxico puede pertenecer
simultáneamente a dos o más clasificaciones. Paracelso estableció que cualquier
sustancia puede ser tóxica ( Dosis facit venenum ) y que el efecto depende de la dosis
a la que el sistema biológico esté expuesto.
Neurotóxico: actúa sobre el tejido nervioso, sea neuronas o neuroglia. Ejemplos son el
monóxido de carbono, mercurio, etc. Actúan sobre canales de sodio, bloqueándolos y
previniendo potenciales de acción o bloqueando la comunicación de neurotransmisores
en placas neuromusculares, causando parálisis.
Cardiotóxico: se trata de sustancias que causan daño o alteraciones al músculo
cardiaco, así como los que afectan la función electrofisiológica y el ritmo cardiaco.
Hepatotóxico: daña el hígado. Este órgano limpia al cuerpo de los xenobióticos, a
expensas de daño a sí mismo. Como el hígado recibe gran parte de su circulación
desde las venas portales, la mayoría de los tóxicos ingeridos pasan de manera íntegra
hacia la circulación hepática. Por ello existen más de 500 hepatotoxinas, gran parte de
ellas, medicamentos. Una de las razones por las que más medicamentos se retiran del
mercado es la hepatotoxicidad; existen medicamentos que son aún más peligrosos, ya
que no dependen de la dosis y la temporalidad para ejercer un daño hepático. Este
daño se manifiesta de diferentes maneras, sea como zona de necrosis delimitada,
infiltración de células inflamatorias, colestasis con cirrosis biliar, esteatosis o vasculitis.
Nefrotóxico: daña los riñones. Puede ser por daño tubular directo o a diferentes
estructuras colectoras o filtradoras, como los glomérulos o los túbulos. Estos tóxicos
dañan también los delicados sistemas vasculares, disminuyendo su funcionamiento.
Ototóxico: daña cualquier parte del oído, sea la cóclea, nervio auditivo o sistema
vestibular. La mayoría de los ototóxicos son medicamentos, como los aminoglucósidos,
macrólidos y furosemida, o quimioterapéuticos como el cisplatino. La ototoxicidad es
reversible o irreversible; el tratamiento consiste en dejar de usar el medicamento que
causa la toxicidad.
Por el lugar de acción: locales o sistémicos. Local o por contacto: este tipo de tóxicos
ejerce efecto inmediato sobre piel, mucosas, conjuntivas o árbol respiratorio y vía
gastrointestinal si se inhala o ingiere, y destruye la arquitectura celular al contacto.
Causan daño durante la absorción. Toxicidad sistémica: el tóxico penetra al organismo
y se traslada a través de diferentes vías hasta llegar al sitio de acción. En ocasiones, la
sustancia se transforma metabólicamente hacia un metabolito activo y tóxico: el agente
causal de la intoxicación.
Por el tipo de exposición: aguda o crónica Aguda: intoxicaciones donde se observa la
evolución de un cuadro clínico patológico en las primeras 24 horas después de la
exposición a un agente tóxico. Puede ser debido a una sola exposición o a
exposiciones múltiples en un periodo de 24 horas. Crónica: intoxicación en que se
observa la aparición y evolución de un cuadro clínico patológico durante un tiempo. Es
consecuencia de una exposición recidivante y a niveles bajos, a veces secundaria a la
presencia del tóxico en el hogar, ambiente o lugar de trabajo. En ocasiones se observa
intoxicación subclínica, con síntomas o signos muy sutiles y que el paciente no logra
identificar o relacionar con cierto elemento. Se puede presentar súbitamente un cuadro
de intoxicación al someter al paciente a cierto grado de estrés fisiológico, como suele
ocurrir en el caso de que el paciente sufra una enfermedad. Aguda sobre crónica:
intoxicación al tener una exposición aguda además de exposición recurrente al mismo
agente nocivo.
Según su uso: Medicamento, cosmético, sustancia de abuso, alimento. Defensa: esta
clasificación abarca el aspecto natural, donde se pueden encontrar animales
ponzoñosos y plantas tóxicas. Uso doméstico, plaguicida, contaminante ambiental.
Por la composición química: amidas aromáticas, hidrocarburos halogenados.
Por el mecanismo de acción: inhibidores sulfidrilos, inhibidores de la colinesterasa,
productores de metahemoglobinemia
Causas de las intoxicaciones
Las intoxicaciones pueden presentarse por diferentes causas, por accidentes,
exposición prolongada sin conocimiento e incluso pueden ser intencionales.
Dosis excesivas de medicamentos o drogas
Almacenamiento inapropiado de los medicamentos
Utilización inadecuada de insecticidas, cosméticos, derivados del petróleo,
pinturas o soluciones para limpieza
Inhalación de gases tóxicos
Consumo de alimentos en fase de descomposición o de productos enlatados
que estén soplados o con fecha de consumo ya vencida
Manipulación o consumo de plantas venenosas
Ingestión de bebidas alcohólicas especialmente las adulteradas
Toxicocinética
La Toxicocinética comprende la absorción de los tóxicos en el organismo y todos los
procesos subsiguientes: transporte por los fluidos corporales, distribución y
acumulación en tejidos y órganos, biotransformación en metabolitos y eliminación del
organismo (excreción) de los tóxicos y/o metabolitos.
Absorción
La absorción es el paso de una sustancia del medio ambiente al organismo. Por lo
general se entiende no sólo como el hecho de atravesar la barrera tisular sino también
como su llegada ulterior a la circulación sanguínea. Existen diferentes tipos de rutas de
depósito y absorción.
Absorción pulmonar: Los pulmones son la principal ruta de depósito y absorción de
pequeñas partículas suspendidas en el aire, gases, vapores y aerosoles. La velocidad
de absorción, sin embargo, depende más del flujo (Ventilación pulmonar, gasto
cardíaco) y de la solubilidad (Coeficiente de reparto sangre/aire).
Absorción percutánea: La piel es una barrera muy eficiente. Aparte de su función
termorreguladora, protege al organismo de los microorganismos, la radiación
ultravioleta y otros agentes nocivos y también de la pérdida de agua excesiva. La
distancia de difusión en la dermis es del orden de décimas de milímetro.
Absorción gastrointestinal: Se produce tras la ingestión accidental o deliberada de las
sustancias. A veces se tragan partículas de mayor tamaño originalmente inhaladas y
depositadas en el tracto respiratorio, de donde llegan a la faringe por transporte
mucociliar. Constituye la más importante vía de acceso de tóxicos. Para llegar a la vena
porta y el sistema linfático el tóxico debe atravesar la membrana epitelial la membrana
basal de los capilares.
Otras rutas: Otras rutas de administración especiales que son muy poco frecuentes y
por lo general no se dan en la exposición profesional figuran:
Las inyecciones intravenosas, subcutáneas, intraperitoneales e intramusculares
En general, las sustancias se absorben más deprisa y de manera más completa por
esas rutas, especialmente por la inyección intravenosa. Ello hace que se produzcan
breves pero importantes picos de concentración que pueden incrementar la toxicidad
de una dosis.
Transporte
Tras ser absorbidos por alguna de esas vías de entrada, los tóxicos llegan a la sangre,
la linfa u otros fluidos corporales. La sangre es el principal vehículo de transporte de los
tóxicos y sus metabolitos. Algunas sustancias atraviesan las membranas celulares
mediante un transporte activo. Ese transporte se realiza con la mediación de proteínas
transportadoras en un proceso análogo al de las enzimas.
Biotransformación
Es un proceso que lleva a una conversión metabólica de los compuestos extraños
(xenobióticos) presentes en el organismo. Suele denominarse también metabolismo de
xenobióticos. Por regla general, el metabolismo convierte los xenobióticos liposolubles
en grandes metabolitos hidrosolubles que pueden excretarse con facilidad. La
biotransformación se realiza principalmente en el hígado.
Xenobióticos
La noción de xenobiótico se forma a partir de dos vocablos griegos: xeno (que puede
traducirse como «extraño») y bio (vinculado a la «vida»). El concepto, de este modo,
alude a aquellos compuestos que disponen de una estructura química que no existe en
la naturaleza, sino que ha sido desarrollada por el hombre en un laboratorio.
Un xenobiótico es una sustancia que no se encuentra de forma natural en el
organismo. Incluye por tanto fármacos con o sin prescripción, así como sustancias
químicas y extractos de vegetales, que se ingieren o se respiran (pesticidas, herbicidas,
aditivos alimentarios, o polución ambiental).
Todos los xenobióticos captados en el intestino son transportados al hígado por un
único vaso sanguíneo (la vena porta). Cuando se capta en pequeñas cantidades, una
sustancia extraña puede metabolizarse completamente en el hígado antes de llegar a
la circulación general y a otros órganos (efecto de primer paso). Los xenobióticos
inhalados se distribuyen por la circulación general hasta llegar al hígado. En ese caso
sólo se metaboliza en el hígado una fracción de la dosis antes de llegar a otros
órganos.
También en otros órganos como el pulmón y el riñón hay enzimas que metabolizan los
xenobióticos. En esos órganos pueden desempeñar funciones específicas y
cualitativamente importantes en el metabolismo de determinados xenobióticos. A veces
metabolitos formados en un órgano se metabolizan aún más en otro. También pueden
participar en la biotransformación las bacterias intestinales.
Entre biotransformación y toxicidad hay una relación compleja. Puede entenderse la
biotransformación como un proceso necesario para la supervivencia. Protege al
organismo de la toxicidad impidiendo que se acumulen en él sustancias nocivas. Sin
embargo, en ese proceso pueden formarse, como productos intermedios, metabolitos
reactivos que son potencialmente nocivos. Este fenómeno se denomina activación
metabólica.
De esta manera, la biotransformación puede también inducir toxicidad. Cuando por
ejemplo un metabolito de xenobiótico se une al ADN puede inducirse una mutación. Si
el sistema de biotransformación está sobrecargado, puede producirse una destrucción
masiva de proteínas esenciales o de membranas lipídicas. Y ello puede desembocar en
muerte celular.
Eliminación
Es la desaparición de una sustancia del cuerpo. Puede consistir en su excreción al
exterior del organismo o en su transformación en otras sustancias que no son captadas
por un determinado método de medición. La velocidad de desaparición puede
expresarse mediante la constante de eliminación, la vida media biológica o el
aclaramiento.
Fase de exposición
En la fase de exposición, el tóxico se encuentra en el medio que rodea al organismo
vivo, existe riesgo de que pueda absorberse en mayor o menor medida al interior del
mismo. Las principales vías de ingreso son: inhalación, ingestión o contacto
epidérmico.
Por ejemplo, el plomo es un
metal pesado que se encuentra
tanto en el
ambiente urbano como en el
rural. Sin embargo, las
principales exposiciones
proceden del ambiente laboral.
Principalmente en la metalurgia
primaria y
secundaria y en minería
extractiva, así como en la
industria informal de
fabricación de acumuladores
eléctricos por extracción
secundaria de plomo a
partir de baterías recicladas.
Por ejemplo, el plomo es un metal pesado que se encuentra tanto en el ambiente
urbano como en el rural. Sin embargo, las principales exposiciones proceden del
ambiente laboral. Principalmente en la metalurgia primaria y secundaria y en minería
extractiva, así como en la industria informal de fabricación de acumuladores eléctricos
por extracción secundaria de plomo a partir de baterías recicladas.
Fase toxicocinética
La segunda fase es la fase
toxicocinética, corresponde al
movimiento del tóxico
2
por el organismo.
La toxicidad de un compuesto
en su lugar de acción suele ser
proporcional a la
dosis, pero las diferencias en la
cinética de los compuestos
hacen que una
misma dosis de dos o más
sustancias puedan dar lugar a
concentraciones
La segunda fase es la fase toxicocinética, corresponde al movimiento del tóxico por el
organismo. La toxicidad de un compuesto en su lugar de acción suele ser proporcional
a la dosis, pero las diferencias en la cinética de los compuestos hacen que una misma
dosis de dos o más sustancias puedan dar lugar a concentraciones totalmente
diferentes en un determinado órgano. La fase toxicocinética comprende todos los
procesos del ADME: