2000 Español
2000 Español
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ESPANOL
2000
NIVEL SUPERIOR
NIEVES GARCIA FERNANDEZ
JESUS SANCHEZ LOBATO
ESPANOL
OO NIVEL SUPERIOR
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SOCIEDAD GENERAL
ESPANOLA DE LIBRERIA, S. A
Avda. de Valdelaparra, 39
ALCOBENDAS (Madrid)
Primera edición: 1987.
Segunda edición: 1988.
Tercera edición: 1989.
Cuarta edición: 1990.
Quinta edición: 1991.
Sexta edición (renovada): 1994.
Séptima edición: 1995.
Octava edición: 1997.
Novena edición: 1998.
Décima edición: 1999.
“No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por
cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otro métodos, sin el permiso previo y por escrito de los
titulares del Copyright”.
Produce:
SGEL EDUCACION
AVDA. VALDELAPARRA, 29 - 28108 ALCOBENDAS (Madrid)
Maqueta: L. Carrascón.
CONTENIDO DEL MÉTODO
Ilustraciones: Archivo SGEL/L. Carrascón.
Cubierta: Erika Hernández.
Español 2000: Nivel Elemental Alumno
Composición: AMORETTI.
Español 2000: Nivel Elemental Cassettes
Español 2000: Nivel Elemental Cuaderno
ISBN: 84-7143-450-4 Español 2000: Nivel Elemental Cuaderno Cassettes
Depósito Legal: M-17.042-1999 Español 2000: Nivel Medio Alumno
Impreso en España - Printed in Spain Español 2000: Nivel Medio Cassettes
Impresión: SITTIC, S.L.
Español 2000: Nivel Medio Cuaderno
Encuadernación: Rústica Hilo, S.L. Español 2000: Nivel Medio Cuaderno Cassettes
Español 2000: Nivel Medio Superior Alumno
Español 2000: Gramática (3 niveles)
ie Presentación
El “Español 2000”, tras un largo periplo de experimentación, se presenta al estudiante de
español con renovada ilusión y los interiores mejor ajustados para su fin primordial: pro-
porcionar los mecanismos necesarios para acceder a la lengua española y, por ende, a
su cultura.
El “Español 2000” pretende ser un método ágil, en el que lo situacional y los mecanis-
mos de la lengua corran paralelos, pero perfectamente graduados según los niveles que
lo componen. En cada uno de ellos subyace como punto de partida lo normativo, pero
tendiendo siempre a incrustarse en lo más vivo y expresivo de la lengua.
El “Español 2000” quisiera, por último, servir de vehículo, por mínimo que fuera, a un
mejor conocimiento de la lengua y cultura españolas.
Los Autores
Han pasado ya diez años desde que este método de español viera la luz por vez primera. A lo
largo de estos años, el Español 2000 se ha enriquecido con las aportaciones que nos han he-
cho llegar tanto profesores como alumnos.
La extraordinaria aceptación que este método sigue teniendo entre profesores y alumnos es
motivo de satisfacción para los autores y para el editor, que comprueban día a día que el prin-
cipio que lo inspiró sigue siendo ahora tan válido como entonces.
Esta convicción es la que nos ha llevado a preparar esta edición, totalmente renovada y ac-
tualizada. Aunque se mantiene la misma estructura del método y básicamente los mismos
contenidos, se han revisado múltiples aspectos, y se han mejorado sustancialmente el diseño,
las ilustraciones y los documentos que acompañan al texto. En cada unidad se incluye una
página de fotografías, que sugieren temas variados para comentarios en clase.
Nuestro interés y nuestra esperanza es que el Español 2000 siga siendo útil a los estudiantes
que desean acercarse a conocer la lengua y cultura españolas.
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E Contenido
PRESENTACION
See eee ee pág. 9
5
O 10 GEA ar >gua ves, Dag.
LECCION 1 pag. 10
EL LENGUAJE 1A Camilo José Cela. Alonso Zamora Vicente.
Ludolfo Paramio. Octavio Paz,
Enrique Tierno Galvan.
LECCIÓN 2 pág.
O A E NAAA AO. 28
O
EL ENTORNO 2A Ramón María del Valle-Inclán. Miguel Mihura.
SOCIAL - Ernesto Sábato. Lauro Olmo. Miguel Delibes.
2B Siglas. Prefijos. Refranes y locuciones. Relativos e interrogativos. Indefinidos. Es-
tructuras de relativo y sus posibles sustituciones.
LECCIÓN 3 pág. 44
EL PAISAJE 3A Miguel de Unamuno. Antonio Machado. Juan
Ramón Jiménez. J. Martínez Ruiz, “Azorín”.
Pío Baroja. Gerardo Diego.
LECCIÓN 4 pág. 61
ASPECTOS DEL 4A Alonso Zamora Vicente. Antonio Buero Vallejo.
VIVIR HISPANICO Jaime Salom. Dámaso Alonso. Blas de Otero.
4B Símbolos monetarios. Sufijos cultos. Locuciones latinas. Uso de las letras mayús-
culas. Pronombres personales: Formas flexivas.
LECCIÓN 5 pág. 77
EL PENSAMIENTO 5A César Vallejo. Federico García Lorca. Miguel
HISPANICO Hernández. Mario Benedetti. Manuel Vicent.
Camilo José Cela ganó ayer el Premio Nobel de Literatura y es así el quinto español que obtiene el galardón más im-
portante de las letras de todo el mundo. Dotado con 54 millones de pesetas por la Academia Sueca, le fue concedido
«por una prosa rica e intensa, que con refrenada compasión configura una visión provocadora del desamparado ser
humano», según la síntesis divulgada conjuntamente con el fallo del jurado de la Academia.
10
Camilo José Cela
DISCURSO ANTE LA ACADEMIA SUECA (10-12-89)
Señor presidente, señor ministro de Cultura, amigos todos: criaturas en ademán, temblorosas, humanidad nueva que as-
Esos imponderables que andan sueltos por el aire de cada pira a concretarse en poema, prosa, teatro, música, cine, son
hora son los culpables de que hoy sea yo quien tenga que las que nos han reunido hoy aquí, han comenzado a tomar
pronunciar unas palabras, que no querría rituales, para agra- decisiones autónomas, y nos agrupan en torno a la institu-
decer el ancho círculo de circunstancias que rodean la con- ción nacional que se preocupa de ayudar a su gestación, y a
cesión de los Premios Nacionales, La retórica al uso me obli- la cual agradecemos hoy, parcamente, sinceramente, su bien
ga a decir que soy el menos indicado, el que menos repre- demostrada preocupación.
sentatividad disfruta para el caso, etc. Toda esa larga teoría Y no sé muy bien en qué han de consistir unas cuartillas
de cumplidos y frases convenidas que, infatigablemente, una gratulatorias, al final de una cena, los periódicos y la «tele»
y otra vez, suele desparramarse en estos actos. Una leve- acechando. He preguntado por ahí, para ver cómo salir del
mente guasona apostilla diría en voz bajita al vecino: «Pues paso. He preguntado porque, aunque pueda parecer un ex-
lleva mucha razón, claro, ya querría yo saber quién es este ceso simulado, no he asistido casi nunca a sucesos así. Me
señor.» (Y lo de señor, quizá, quizá fuese un adecuado eufe- producen un cierto desasosiego. De mis preguntas explorato-
mismo.) Pues sí, ya ven, esta vez es verdad. Hay aquí pre- rias he sacado muy variados nortes. Unos me han dicho
miados cuya resonancia es enorme en el ámbito de la vida campanudamente, levantando los hombros ala altura de los
cultural española. Pienso en el patriarca de tantas cosas ciclones: «¡Hombre, tienes que lucirte! Hay que dejar bien el
nuestras, como es Andrés Segovia, o en Antonio Buero, o en cartel: media docena de folios, pero, eso sí, procura que es-
el gesto cautivador de Carmen Carbonell. Son ya no obras tén bien escritos, que, tú, chico, la verdad, tú...» Ya se pue-
ocasionales las premiadas, sino todo el eco de nuestro mejor den figurar ustedes mi alarma. Sobre todo eso de que estén
vivir, que hoy se sienta aquí a nuestro lado y nos pone en bien escritos, ahí es nada. Otras personas, más bondadosas,
carne viva la presencia de años difíciles y esperanzados, de digo yo, que nunca se sabe bien qué esconden en los reco-
ratos pasados en íntima cercanía a pesar de distancias y vecos del corazón ajeno, me dijeron: «Mira, no te preocupes,
desconocimientos. Otros de los premiados son envidiable- pues sí que... Un rollito de tres cuartos de hora. Es lo ortodo-
mente jóvenes. Son los que se ven galardonados por su vo- xo. Claro que, tratándose de Premios Nacionales, lo justo se-
cación, por su tesón admirable, que se ha plasmado en ver- rá que hables por lo menos hora y media, dos horas... O no,
so, en traducción, en obra plástica. Yo soy de veras el Único a tres no hará falta que llegues. Hazlo con apartados, suba-
que no sabe muy bien qué es. Para muchos de los que se partados bien hechos. Ten en cuenta que, cuando seas ca-
han ocupado de mí, he sido siempre un profesor. Para otros, rrozón, podrás meter el discursito, indudablemente histórico,
un empeñoso escritor de cuentos dominicales, que me apro- en tus Obras Completas, y que, seguramente, ya estará por
vecho, al escribir, de mi ladera de profesor. Como si no se ahí, por alguna Universidad del mundo adelante, el futuro in-
aprovechase nadie de las laderas todas en que, de una u vestigador de tu producción, que analizará, con un esmero
otra manera, pueda tropezar. Dante vio cómo se le hacía ce- ejemplar, tu adjetivación y tus términos marcados, la semióti-
leste la patria en el destierro, y Cervantes sacó de sus in- ca de las imágenes que utilices, tu visión trascendente del di-
mensos ratos de soledad, y de sus lecturas, tan contradicto- nero y del postre, la proyección de los niveles socioeconómi-
rias con su vivir, y de las torpes chinchorrerias de los veci- cos de tu léxico, y blablablabla...». La verdad es que no me
nos, sacó, digo, la más generosa sonrisa humana. Y Galdós gustaba nada, lo que se dice nada, el panorama. Es de supo-
sacaba frutos a sus viajes en tercera clase, y Genet los sacó ner que en esta casa donde estamos haya, disimuladito, un
de su experiencia carcelaria, y... y ... y ... Un escritor tiene cuarto con pasables comodidades y mejor cerradura, donde
siempre a la mano algo de donde sacar tajada. Agarra de su purgue su elocuencia el que se atreva a hablar tanto y tanto.
circunstancia cuanto logra captar y nos lo devuelve centupli- Quién sabe si no están todavía encerrados nuestros antece-
cado, transustanciado en una criatura nueva, realidad falaz sores de hace unos cuantos años, frotándose las manos ante
que llega, con el tiempo, a ser la realidad misma. Quizá esas la idea de que les llegue algo de este suculento festín nues-
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tro... No esta nada mal la ideíca para una película o relato de más justo y lo más, por qué no, lo más fácil y espontáneo.
ciencia ficción. Hasta podríamos organizar un ameno juego Miré el contorno y me vi, de pronto, muy bien acompañado.
de salón para encontrarle el título. Comparé, sin proponérmelo, con otra ocasión semejante,
Como siempre ocurre entre nosotros, tuve que desistir de hace ya años, a la vuelta de mi América juvenil. Asistí a un
los consejos ajenos. Me encaré a solas con la máquina de reparto de premios y vi, con indecible asombro, empeque-
escribir y repetí la fórmula de los médicos del siglo xvi: ñeciéndome por instantes ante la magnitud de los concep-
«Dios se lo depare bueno.» Y adelante. Se me ocurrió que tos manejados, que allí andaban al retortero la inmarcesible
yo debía decir algo de los premios. Al fin y al cabo, sería lo ciencia oficial, la capacidad única del dicursante, la inquina
universal y políglota ante su genialísima obra, apaciguada
esta vez, menos mal, por la intervención divina, que, justi-
ciera a no poder más, había inclinado el fallo del jurado ha-
cia su indigna persona. ¡Dios mío, qué barullo! Yo no enten-
día de aquello ni las comas, pero, sonaba tan bonito... ¡No,
no lo podía entender! Yo, lo sabéis todos, escribo y hablo la
lengua de la calle, la de la esquina con viento y gesto fami-
liares, el habla con rictus y blasfemias inocentes, con esca-
sa sintaxis del viejo que recuerda —«¡hasta aquí llegó la
nieve aquel año!»— o la del taconeo rítmico de una mucha-
chuela joven acera arriba, pasos que resuenan firmes sobre
la común esperanza. Era natural que yo no pudiera enten-
der ni jota de aquel galimatías. Lo malo es que, quién sabe,
a lo mejor, a lo mejor, todo aquello podría ser verdad, a ver,
lo decía tan alto, tan convencido, y yo sin enterarme, y co-
mo yo casi todo el país. En fin, que estábamos aviados los
pobrecillos dea pie...
Hoy, en cambio, parece que hubiéramos descendido de
tan estruendoso Olimpo. Estoy seguro de que todos los pre-
miados nos sentimos, ante todo, trabajadores de nuestro
más querido oficio. Veo aquí a maestros que hace años me
han dado confianza en el devenir nuestro, tan asediado de
dificultades y pequeñeces. Veo a Andrés Segovia y ya no
puedo recordar dónde ni cuándo le oí por primera vez, pero
le sé constante en su impagable tarea, y veo el arte de
Fernando Remacha, y oigo aquel «Cartel de fiesta» o aque-
llas «Vísperas de San Fermín», de los años cuarenta, y que
escuché por vez primera lejos de España. Veo a Luis
Berlanga (y me atrevo a enorgullecerme de nuestra vieja
amistad) y me viene a la memoria, quebradamente, a borbo-
tones, aquellas horas de una Salamanca lejana y casi espec-
tral, cuando hablar de renovación del cine rayaba en la qui-
mera, y recuerdo mis esfuerzos para hacer entender a unos
alumnos míos alemanes las exclamaciones andaluzas de la
bailaora de «Bienvenido Mr. Marshall» (Digo... ¡vaya!), y aho-
ra se me pone de pie en el recuerdo aquella proyección pri-
vada o medio privada de «Los jueves, milagro» en el salonci-
llo de Areneros, Luis con su disgusto a cuestas, disgusto por
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muchas razones, y sí, allí estaba el milagro, se palpaba en habrán dicho: hagámosle que pase el apurillo de leer unos
aquel rapaz cojo que encontraba su animal perdido y que, renglones. Yo doy las gracias en nombre de todos los pre-
renqueando, gozoso y solitario, andaba a la zaga de un in- miados al Ministerio de Cultura, por los premios y por este ra-
menso clamor vacío, el griterío de todos los demás, del país to de convivencia en ejercicio. Y, como es natural, se las ex-
entero. Sí, mucho, mucho se gritaba por entonces y algunos preso a las personas que aquí, en este instante representan
íbamos detrás cojeando. Y algo muy parecido me ocurre al al Ministerio. Es muy necesario que todos nos demos cuenta
ver aquí a Antonio Buero, tan luchador y denunciador siem- de que pertenecemos a una colectividad que ha exportado
pre; quién iba a decirnos que compartiríamos, codo con co- siempre con brillo los productos de su fantasía o de su ale-
do, el agonioso luchar con los números de la Academia, em- gría, qué más da. Al Ministerio le corresponde activar y en-
peñados en que aquello marche. Y veo la madurez de Carlos cauzar este aliento, contando con todos, y hacer que no vea-
Sahagún, al que siempre he leído con respeto, eso es, respe- mos en estos premios otra cosa que un reconocimiento a
to, ya desde los tiempos de «Las profecías del agua» o de nuestro esfuerzo, al laboreo que un día escogimos y en el
aquel sobrecogedor «Como si hubiera muerto un niño». Y que desearíamos permanecer andando a gustoy al frente,
compruebo una vez más la juventud empeñosa de Andrés sin fisuras, dando a la colectividad lo mejor que tenemos y
Amorós, al que conocí casi de estudiante, o sin casi, ya que, sin duda, en gran parte hemos aprendido de ella. Si es-
anunciaba tras su palabra escueta la agudeza de sus juicios tos premios de hoy sirven para ello, bien venidos sean. Vaya
y el empuje de su labor, y vuelvo a escuchar a Carmen nuestra gratitud a quienes lo han hecho posible, neguemos
Carbonell, que me conduce a mis esfuerzos por incorporar- vigencia a toda ortopedia que coarte y manifestemos nuestra
me al teatro, por intentar descifrar la vida ente telones... Era infinita esperanza en el trabajo y en la palabra nueva, recién
en aquellos tiempos de «Los cuatro ases», creo. Y me reen- estrenada y creadora de cada día, las pocas palabras verda-
cuentro con viejos nombres conocidos en el campo de los deras de que habló hace algunos años un gran creador de
traductores, como Fernández Murga y Armiñó, y Gimferrer y español y oscuro profesor de francés. Si hemos de aprender,
López Muñoz, ejemplares en su trabajo y su dedicación, los y ojalá aprendamos, su emocionada lección, obedezcamos,
cuatro haciendo pensar y hablar en español a escritores aje- de una vez por todas, a nuestro viejo clásico:
nos... Sí, es una clara verdad, hoy me siento muy bien acom- Igual con la vida el pensamiento.
pañado. Quizá por esto se ha pensado que fuese yo quien Que estos premios lleven, en una nueva andadura espa-
diera las gracias en nombre de todos. Ya que no tengo gran- ñola, este anhelo. Gracias, por ayudar a ello, señor ministro.
des cosas propias a que referirme, pues, por lo menos, se A todos, muchas gracias por haberme escuchado.
Ludolfo Paramio
LEYENDA Y LENGUAJE DE «EL VÍBORA» (EL PAÍS, 27-12-83)
se lamenta recientemente el llamado Onliyú, redactor golpistas borrachones; sexo, droga, violencia y corrup-
jefe de «El Víbora», de la decepción que invadía a quie- ción.
nes visitaban los locales de tan seria revista y se encon- Angelitos míos, como también dice Onliyú refiriéndose
traban papeleras llenas de jeringuillas desechables, pisto- a los dibujantes y guionistas de la casa; ellos se limitan a
las en los cajones O navajas automáticas descuidadamen- hablar de las cosas que pasan, y no las protagonizan nece-
te abandonadas sobre las mesas. Y es que «El Víbora» sariamente, al menos a diario. Es toda una realidad social
tiene su propia leyenda bien creada: pinchos, pipas, pol- la que ha dado origen al lenguaje, gráfico y literario, de
vos, el canutoy la priva; locas y mozas progres; lumpen y «El Víbora». Hemos vivido —y en parte seguimos vivien-
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do— en una sociedad muy rara, que recorta una
parte de la realidad y le niega vías de expresión.
Cuando esa realidad aparece, finalmente, por la
ventana de atrás, el efecto, lógicamente, es terrible,
como esos sueños en que uno descubre que en el
fondo del inconsciente del más serio de los soció-
logos puede estar agazapado un nazi cruel deseoso
de hacerle perrerías a Charlotte Rampling.
El efecto explosivo de «El Víbora» surge, así, de la
acumulación en muy pocas páginas de casi todas las
subculturas imaginables, la droga, el sexo en sus in-
numerables variantes condenadas por el Papa, la
marginalidad, los ultras, los anarcos dinamiteros. El
mérito de la revista es haber conseguido juntar todo
eso en una publicación comercialmente viable, a di-
ferencia de intentos anteriores, y ya míticos, que fra-
casaron quizás a falta del necesario carácter empre-
sarial. Que el editor Berenguer no sea calvinista en su
vida privada no parece haber sido obstáculo para que `
fungiera como capitán de industria en el sosteni-
miento de este raro tebeo.
El lenguaje literario de «El Víbora» es una histo-
ria complicada, pues bajo la leyenda canalla y feroz
de la revista se esconden gustos más que dispares.
Así, las delicadas construcciones conceptuales de
los guiones de Onliyú, en los que Shakespeare,
Darwin o Thomas de Quincey son el pretexto de
una elaborada narración, están muy lejos de la des-
trucción implacable de la lengua castellana a la que
han llegado Gallardo y Mediavilla al reconstruir el de Pamies. Ahora la cosa es más fuerte, porque el susodicho Roberto mienta
habla de la marginalidad barcelonesa o el vocabu- a los muertos del faraón y dice palabras feas, pero el juego está claro, y a ve-
lario cuartelero del golpismo en su fracción alco-
ces es un guiño al lector por la utilización de las mismas viejas palabras en
hólica. En las aventuras del Niñato, por poner un
desuso con las que jugaba el «Pulgarcito» (chafardear, por poner un caso).
ejemplo, el problema no es que los personajes ha-
La exposición de «El Víbora» en Madrid no ha hecho probablemente jus-
blen en castellano muy deteriorado, sino que los
ticia a la riqueza verbal y visual de la revista, pero los textos que acompaña-
mismos textos de apoyo recurren al habla popular
ban los dibujos y las fotos de la cuadra de autores ofrecían un contrapunto
(«El vecindario asoma la jeta a/armao... La basca
entre irónico y realista para comprender cómo este tebeo, canalla por exce-
está montando una bronca increíble...»).
Las cosas son aún más complejas. Nazario usa lencia, es fruto de la coincidencia de una necesidad expresiva y de un raro
un vocabulario realista, sin recortes en su colectivo de señoras capaces de hablar de forma más o menos impresenta-
Anarcoma, pero tampoco carga la suerte. El proble- ble de una realidad social decididamente fea. El resultado, lógicamente, no
ma es que en el ambiente se habla de cosas que no está aconsejado para menores, pero tampoco para treintañeros añorantes de
se pueden decir en el lenguaje del derecho romano una juventud salvaje y marginal que nunca tuvieron. «El Víbora» es ya un
sin excesiva complicación, y para las que, en cam- clásico, y, aunque su lenguaje siga pareciendo muy bestia, cometería un
bio, existen términos directos y expresivos en el error quien pretendiera imitarlo. El hecho de que el Círculo haya presentado
castellano popular. Mala suerte. Y también es posi- una exposición sobre «El Víbora» demuestra que este país ha mejorado
ble encontrar parodias del viejo lenguaje del tebeo mucho en algunas cosas, pero también que las posibles posmoderneces ya
español más clásico, como en el Roberto el Carca, no van por ahí.
TS
Octavio Paz:
Chile
Francia
Argentina
El mundo intelectual celebra la elección
de la Academia
16
Octavio Paz
LA BUSQUEDA DEL PRESENTE (extracto) (EL PAIS, 9 - 12 - 90)
Las lenguas son realidades mas vastas que las entidades El sentimiento de separación se confunde con mis recuer-
políticas e históricas que llamamos naciones. Un ejemplo de dos más antiguos y confusos: con el primer llanto, con el pri-
esto son las lenguas europeas que hablamos en América. La mer miedo. Como todos los niños, construí puentes imagina-
situación peculiar de nuestras literaturas frente a las de rios y afectivos que me unían al mundo ya los otros. Vivía en
Inglaterra, España, Portugal y Francia depende precisamente un pueblo de las afueras de la ciudad de México, en una vie-
de este hecho básico: son literaturas escritas en lenguas ja casa ruinosa, con un jardín selvático y una gran habitación
trasplantadas. Las lenguas nacen y crecen en un suelo; las llena de libros (...). El tiempo era elástico; el espacio, girato-
alimenta una historia común. Arrancadas de su suelo natal y rio. Mejor dicho: todos los tiempos, reales o imaginarios, eran
de su tradición propia, plantadas en un mundo desconocido y ahora mismo (...).
por nombrar, las lenguas europeas arraigaron en las tierras El tiempo comenzó a fracturarse más y más (...). Mi ahora
nuevas, crecieron en las sociedades americanas y se trans- se disgregó: el verdadero tiempo estaba en otra parte (...). A
formaron (...). pesar del testimonio de mis sentidos, el tiempo de allá, el de
A despecho de estos vaivenes, la relación nunca se ha ro- los otros, era el verdadero, el tiempo del presente real.
to. Mis clásicos son los de mi lengua y me siento descendien- Acepté lo inaceptable: fui adulto. Así comenzó mi expulsión
te de Lope y de Quevedo como cualquier escritor español... del presente.
pero no soy español. Nuestro diálogo se realiza en el interior
de la misma lengua. Somos y no somos europeos. ¿Qué so-
mos entonces? Es difícil definir lo que somos pero nuestras
obras hablan por nosotros. La fractura del tiempo
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Para nosotros, latinoamericanos, la búsqueda de la moder- menos que afecten únicamente a las artes y a la literatura: vi-
nidad poética tiene un paralelo histórico en las repetidas y di- vimos la crisis de las ideas y creencias básicas que han mo-
versas tentativas de modernización de nuestras naciones. Es vido a los hombres desde hace más de dos siglos (...).
una tendencia que nacea fines del siglo xvi y que abarca a En primer término: está en entredicho la concepción de un
la misma España (...). proceso abierto hacia el infinito y sinónimo de progreso conti-
A diferencia de las otras revoluciones del siglo xx, la de nuo (...). En segundo término: la suerte del sujeto histórico,
México no fue tanto la expresión de una ideología más o me- es decir, de la colectividad humana, en el siglo xx (...). En ter-
nos utópica como la explosión de una realidad histórica y psí- cer término: la creencia en el progreso necesario (...).
quica oprimida. Fue un sacudimiento popular que mostró lo (...) Muy probablemente, estamos al fin de un período histori-
que estaba escondido. Por esto mismo fue, tanto o más que co y al comienzo de otro. ¿Fin o mutación de la Edad Moderna?
una revolución, una revelación. México buscaba al presente
Es dificil saberlo. El derrumbe de
afuera y lo encontró adentro, enterrado pero vivo. La búsque- las utopias ha dejado un gran va-
da de la modernidad nos llevó a descubrir nuestra antigúe- Cio (...).
dad, el rostro oculto de la nación (...). + La reflexión sobre el ahora no
implica! renuncia al futuro ni olvi-
do del pasado: el presente es el
sitio de encuentro de los tres
tiempos.
=
ily
MO
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Enrique Tierno Galvan
BANDO SOBRE LA LIMPIEZA DE MADRID (31-7-79)
EL ALCALDE PRESIDENTE
DEL EXCELENTISIMO AYUNTAMIENTO DE MADRID
MADRILENOS:
La Villa de Madrid ha sido siempre ejemplo de convivencia cortés en un ambiente limpio. Circunstancias que todos
los madrilenos conocen han ido estropeando nuestra ciudad hasta el extremo de que los propios vecinos de Madrid se
han hecho desidiosos en cuanto atañe al cuidado de su ciudad y, en algunos casos, en cuanto a dar buen ejemplo y
mantener honestas costumbres. Los vecinos debemos contribuir con nuestro esfuerzo a que la Villa recobre la limpieza
y el decoro que siempre tuvo y siempre se le ha reconocido.
El trabajo que esto requiere, y para el que pido la ayuda de cuantos en Madrid viven, debe principalmente orientar-
se, por ahora y hasta que el Ayuntamiento dé nuevas normas sobre calles y fachadas, a procurar que nuestros parques
y jardines sean modelos de lugares limpios y apacibles, propios para el esparcimiento, el paseo tranquilo y el sosiego
del espíritu. Por lo cual, requiero a los madrileños para que estén al cuidado y eviten dejar caer papeles y restos de
cualquier clase en los caminos y praderas de los parques yjardines y quea la vez cuiden de no pisar el césped que se
pierde y estropea con facilidad por la falta de humedad ambiente y por no estar a nuestro alcance regarlo con tanta fre-
cuencia como su mantenimiento requeriría.
Por consiguiente, y para que el cumplimiento de este Bando sea efectivo, se advierte que quienes lo infrinjan serán
amonestados por los guardas públicos, y si insistieran en la infracción habrán de abonar la cantidad mínima que prevén
las Ordenanzas vigentes, por su imperdonable descuido y falta de educación cívica.
Madrid, 31 dejulio de 1979.
ENRIQUE TIERNO GALVÁN
19
Tie
ii
ly
E
1B Admón. Administración Desc.
Abreviaturas
Descuento p.b. Peso bruto
Agr. - Agricultura Docum. Documento p.n. Peso neto
Artículo Ecol. Ecológico Pol. Política
Autom. Automovilismo Econ. Económico RVP. Precio venta al público
a/c. A cuenta Educ. Educación pl. Plazo
a/f. A favor Fact. Factura Quím. Química
Bibl. Bibliografía Geogr. Geografía S.A. Sociedad Anónima
Biol. Biología Imp. Importe Sind. Sindicato
Biog. Bioquímica Ind. Industria Tecn Tecnología
c/a. Cuenta abierta Inv. Inventario Tecn Tecnología
c/c. Cuenta corriente Lía. Liquido Tur. Turismo
Corp. Corporación Ltda. Limitada Vto. Vencimiento
Dep. Deportes m/c.c. Mi cuenta corriente
Prefijos
«Negación»: ateo, anovulatorio. EN-, EM-, «acción en»: enterrar, empaquetar.
«anterioridad»: anteponer. _ ENTRE-, «situación o estado intermedios»: entrecruzar.
«Oposición»: anticonceptivo. EX-, «fuera»: excéntrico.
«movimiento»: circunferencia. EX-, «lo que ha sido y ya no es»: ex-jesuita, ex-alumno.
«asociación»: confraternizar, coeditor. HIPER-, «Superioridad, exceso»: hipercrítico.
«Oposición»: contraguerrillero. HIPO-, «inferioridad»: hipocentro.
«negación»: desamortizar, depreciar. IN-, IM-, «negación»: incompleto.
«negación»: disociar. INFRA-, «debajo de»: infradotado.
1. Diga el significado
2. Diga el significado
21
3. Señale la incorrección
y, donde sea necesario, utilice la expresión correcta:
Juan llegó con hambre, se sentó en/a la mesa y devoró la comida.
Todas las compras nos salieron gratis/de gratis.
El encuentro ocurrió de/por casualidad.
Juan y Pedro quedaron en/por/de el martes.
La estación de autobuses está frente de/frentéa mi casa.
Me comentaron de que los carnavales del año pasado fueron muy animados.
Llegamos a/con tiempo de coger el avión.
Estoy estudiando a base de/en base a los apuntes que me prestaste.
Estoy completamente seguro que/de que llevará a cabo lo prometido.
=% Ellos dijeron de que no podía llegar a/por causa de la nieve.
las palabras cosa, algo, estoy eso, por expresiones más precisas:
La obediencia es cosa poco frecuente La obediencia es una virtud poco frecuente.
ils La envidia es una cosa muy extendida.
El mérito es una cosa notable.
La cosa se aprobará en Consejo de Ministros.
En su rostro había algo de maligno.
Este niño tiene algodistinguido.
He visto en sus ojos algo de odio.
Tú te confías a cualquiera. Esto puede acarrearte disgustos.
Se expresa con afectación. Eso hace complicado su mensaje.
Es una mujer inteligente y capaz. Esto le hará triunfar.
ak He visto en su mirada algo de rabia.
5. Senale la incorreccién
y, donde sea necesario, utilice la expresión correcta:
Los jefes militares no acostumbran sa/ir de noche.
La niña se hizo un vestido en/de/con terciopelo.
Los certificados están abajo de/bajo la carpeta de la mesa.
A Juan le dijeron de que/que se acercase al estreno de la oirade teatro.
Aquí fue en donde/donde/que lo mataron.
El niño estaba escondido atrás/detrás de la puerta de la sala.
El ladrón se encontraba cerca tuyo/cerca de ti.
Consuelo tiene afición por/a las ciencias matemáticas.
El médico me recomendó unas pastillas para/contra el catarro.
= José salió en/con dirección a Toledo.
oe
Refranes espanoles
A buen entendedor, pocas palabras bastan. A grandes males, grandes remedios.
A buen hambre no hay pan duro. Agua pasada no mueve molino.
A caballo regalado no le mires el diente. Agua que no has de beber, déjala correr.
A Dios rogando y con el mazo dando. A la cama no te irás sin saber una cosa más.
A enemigo que huye, puente de plata. A la mujer casada, el marido le basta.
A falta de pan, buenas son tortas. A la puta y al barbero nadie los quiere viejos.
Afortunado en el juego, desgraciado en amores. Al perro flaco, todo son pulgas.
Locuciones españolas
A boca de cañón, a quemarropa. A ciencia cierta, con toda seguridad, sin la
A buen seguro, ciertamente. menor duda.
A cada instante, frecuentemente, a menudo. A contrapelo, contra el curso normal.
A campo traviesa, cruzando el campo. A cosa hecha, con éxito asegurado.
A cántaros, en abundancia, con mucha fuerza. A chorros, con abundancia.
A cara descubierta, públicamente, sin rebozo. A destajo, por un tanto ajustado.
A carta cabal, completo, intachable. A diestro y siniestro, sin orden, sin discreción
A ciegas, ciegamente, irreflexiblemente. ic
en y miramiento.
Sere
DIES
la locución que más convenga ala frase:
a a buen seguro
1. El manifestante se abrió paso ...... ante la llegada de la policía. a cara descubierta
2. El sábado pasado estuvo lloviendo ...... en la meseta norte. Se recogieron 140 litros por metro a campo traviesa
ndo : E a cántaros
3. Para llegar cuanto antes a la cima es conveniente ir......... ee
4. El ladrón entró en el establecimiento ........ aT aa A
5. Los albañiles estuvieron trabajando ...... durante todo el mes. a ciencia cierta
6. El juicio fue llevado por el abogado de oficio ...... E ee a contrapelo
7. Cuando vayamos a Salamanca, iremos ...... porque no podemos perder más tiempo con el a
asunto en cuestion.
8. Pedro se portó, como en él es habitual ...... ante el nuevo caso de cólera. a destajo
9. El alumno fue dando
oe
tumbos por la secretaría del centro; iba ......... a diestro yy siniestro
Ol me iré de viaje el mes que viene.
Atención
Las palabras siguientes presentan doble posibilidad de acentuación;
la Real Academia Española prefiere la transcrita en primer lugar:
23
Algunos usos del articulo
Delante de los nombres propios o apellidos que vayan en plural:
La dinastía de los Borbones. La mansión de los Lujanes.
No es corriente usarlo ante nombres de mujer; sin embargo, sí ante nombres célebres
de la cultura en general:
La Pardo Bazán (escritora). La Caballé (cantante lírica).
Ante los nombres de persona precedidos por un adjetivo o por un nombre genérico:
El almirante Churruca, la reina Sofía, la eterna Marilyn.
Delante de algunos nombres de países: El Paraguay, el Uruguay. Por regla general, lo
llevan cuando se trata de nombres compuestos:
Los Estados Unidos, los Países Bajos.
La mayoría de los países, no: España, Francia, Suecia.
Sí lo llevan, generalmente, los nombres de regiones y comarcas:
El Maestrazgo, La Lombardía, El Maghreb, La Mancha.
Aunque lo general es que no aparezca el artículo, lo llevan algunos nombres de
ciudades:
La Coruña, Los Ángeles, El Cairo, La Habana.
Delante de los nombres de los clubes deportivos:
El Real Madrid, el Betis, el Milán, la Real Sociedad.
cMAT {13 v
EAp EAL
i
Los determinantes
el este mi nuestro
del ese tu vuestro
al aquel su su
este el... mío el ... nuestro e
ese el... tuyo el ... vuestro
aquel el... suyo el ... suyo
la esta mi nuestra
de la esa tu vuestra
ala aquella su su
esta la... mía : la... nuestra adad
esa la... tuya la ... vuestra
aquella la ... suya la ... suya
24
7. Ponga el artículo
delante de los nombres que deban llevarlo:
Estuve, He domingo pasado, viendo ...... partido entre ...... Celta y ...... Racing. Me encontré en
...... estadio con....... Luis, el hijo de ...... se-
for Sánchez, que había ido con ...... sargento Gómez, antiguo vecino mío.
En ...... Brasil hay actualmente una enorme complejidad política por la conducta de ...... presidente
Collor.
La ciudad de ...... Palmas ofrece, durante todo ...... año, un interesante panorama turístico.
La región de ...... Rioja se caracteriza, al igual que ...... Mancha, por sus vinos.
Le China, ...... India y ...... Afganistán son países de ...... Asia; ...... Senegal, ...... Camerún y ...... Congo
son, en cambio, de ...... África.
Mis zapatos son mejores que.......... , aunque también son más caros.
No me refiero a esto, sino a............ que tú y yo sabemos.
DOM
SAS o ceci que dices me parece una solemne tontería.
= ES chica es mucho más atractiva que ésta.
tia circunstancias era imposible actuar.
¡Atención, te has pasado................. disco en rojo!
NOCONOZCO aeiia poema, ni tampoco ........ cuentos.
g eee situación, lo mejor es guiarse por lo que nos digan.
De un tiempo a............ parte, estamos teniendo mucha desgracia.
2000
Si tuviéramos más cuidado, evitariamos ............ accidentes que nos aSuelan.
25
H. PESE la forma correcta
Los acuerdos de la reunión figuran recogidos en (e///a) (segundo/segunda) acta.
Mañana tendremos la clase en (ese/esa) aula.
Inmediatamente hablaremos de ese asunto; es el tercer punto de (e///a) orden del día.
(El/la) orden que se impartió desde capitanía era muy concreta: no disparar.
El avión se encontró inesperadamente con (un/una) cometa.
Nos tuvimos que meter en (/a/e/) agua fría del mar.
(El/la) mar de las playas de Santander es muy (impetuoso/impetuosa).
El juez en el juicio no apreció (ningún/ninguna) atenuante.
El paracaidista casi rozó (un/una) rama de un árbol.
=Ñ El niño dijo: no beberé más de (este/esta) agua.
Composición
La composición de la palabra ofrece tres fases principales:
a) Composición en sentido propio. Principio fundamental: dos o más palabras se juntan para formar una nueva.
1. Composición de tipo latino: todopoderoso, traducción docta de omnipotente; de tipo griego: vocal o en lugar de la /latina:
litografía.
2. Compuesta por unidades semánticas, de determinante a determinado y por su función: a sabiendas, barbilampiño.
3. Componentes de independencia en la frase: ojo de buey.
4. Composición coordinativa: coliflor.
5. Composición subordinativa: apagavelas, mataSuegras.
6. Componentes adjetivos: agridulce.
7. Dos sustantivos: carricoche.
8. Adjetivo y sustantivo: minifalda, minitrén, alicorto.
9. Verbo y sustantivo: quitasol, tornaboda.
10. Adverbio y verbo: bendecir, malcasar.
11. Adverbio y sustantivo: malandanza.
12. Adverbio y conjunción: aunque.
13. Conjunción y verbo: siquiera, vaivén.
14. Frase hecha: bienmesabe, correveidile.
15. Dos nombres propios: Mari Blanca, Mari Carmen.
b) Fase prefijal:
1. Por preposiciones o prefijos separables: anteponer, posponer, entretela, entreacto.
de Por prefijos propiamente dichos o elementos inseparables que no tienen uso fuera de la composición: a, an, ab, abs, ad, ana, anti,
archi, bis, circum, cis, citra, deci, de, di, en, epi, equi, ex, extra, hiper, hipo, in, inter, meta, miria, mono, Ob, per, peri, pos, pre, pro,
proto, re, res, super, trans, ultra:
aparecer, abjurar, admirar abstraer, circunvecino, cisalpino, obtener, permitir, superfluo.
c) Fase de composición parasintética: Se trata de la palabra formada por composición y derivación: paniaguado, pordiosero (por + Dios + sufijo
-er0), aprisionar (prefijo a+ prisión + sufijo -ar), endulzar (en + dulce + ar).
Los parasintéticos no deben confundirse con los derivados de palabras compuestas: subdiaconado compuesto de subdiácono, sub-
desarrollado de sub y desarrollo.
El mayor número de parasintéticos se da en los verbos de prefijos: descuartizar, ensoberbecer, descabezar, ensimismary sonrojar.
Se llama también parasintética la composición de dos palabras con un sufijo sin que exista el grupo previo de las dos palabras, como
ropavejero y misacantano.
Es muy corriente y curiosa la composición por reduplicación, en la que el segundo miembro suele ser como un eco o imitación
del pri-
mero: tiquis miquis, a troche y moche.
26
12. Sustituya las palabras en cursiva
correspondientes a:
Cuenca ave, e alado Seeden A A Ree een
Ciudad Ream a E is A ee eg ae
SO ee eee ee Bald AN
EA MA en A See
a ass A A
OO Ts ta cu A
ig Scar de cdee A ae
NM dE do deta do did tado A ee
Valladolid. aii ba A
A arinn ee A een
Construya, con cada una de ellas, dos frases en las que su significado sea distinto.
araña portero pico frente satélite pastor columna
eminencia chuleta rosco cubo radio colapso.
27
LECCION 2
EL ENTORNO SOCIAL 2A
yr
Ramon Maria del Valle-Inclan
MI BISABUELO (Jardin umbrio)
Don Manuel Bermúdez y Bolaño, mi bisabuelo, fue un caballero al- ces, salid a esperarle en el camino del monte el cabezalero de un
to, seco, con los ojos verdes y el perfil purísimo. Hablaba poco, pa- foral que tenia en Juno. Era un hombre ciego a quien una hija suya
seaba solo, era orgulloso, violento y muy justiciero. Recuerdo que guiaba de la mano. Iba con la cabeza descubierta al encuentro del
algunos días en la mejilla derecha tenía una roséola, casi una llaga. caballero:
De aquella roséola la gente del pueblo murmuraba que era un beso —¡Un ángel lo trae por estos caminos, mi amo!
de las brujas, y a medias palabras venían a decir lo mismo mis tías Hablaba con la voz velada de lágrimas. Don Manuel Bermúdez le
las Pedrayes. La imagen que conservo de mi bisabuelo es la de un interrogó breve y adusto:
viejo caduco y temblón que paseaba al abrigo de la iglesia en las —¿Ha muerto tu madre?
tardes largas y doradas. ¡Qué amorosa evocación tiene para mí —;¡No lo permita Dios!
aquel tiempo! ¡Dorado es tu nombre, Santa María de Louro! ¡Dorada —¿Pues qué te ocurre?
tu iglesia con nidos de golondrinas! ¡Doradas tus piedras! ¡Toda tú —Por un falso testimonio están en la cárcel dos de mis hijos.
dorada, villa de Señorío! ¡Quiere acabar con todos nosotros el escribano Malvido! Anda por
De la casa que tuvo allí mi bisabuelo sólo queda una parra vieja las puertas con una obliga escrita, y va tomando las firmas para que
que no da uvas, y de aquella familia tan antigua un eco en los libros ninguno vuelva a meter los ganados en las Brañas del Rey.
parroquiales; pero en torno de la sombra de mi bisabuelo flota toda- Suspiró la mociña que guiaba a su padre:
vía una leyenda. Recuerdo que toda la parentela le tenía por un loco —Yo lo vide a la puerta de tío Pedro de Vermo.
atrabiliario. Yo era un niño y se recataban de hablar en mi presen- Se acercaron otras mujeres y unos niños que volvían del monte
cia; sin embargo, por palabras vagas llegué a descubrir que mi bisa- agobiados bajo grandes haces de carrascas. Todos rodearon a don
buelo había estado preso en la cárcel de Santiago. En medio de una Manuel Bermúdez.
gran angustia presentía que era culpado de algún crimen lejano, y —Ya los pobres no podemos vivir. El monte donde rezábamos
que había salido libre por dinero. Muchas noches no podía dormir, nos lo quita un ladrón de la villa.
cavilando en aquel misterio, y se me oprimía el corazón si en las al- Clamó el ciego:
tas horas oía la voz embarullada del viejo caballero que soñaba a —Más os vale no hablar y arrancaros la lengua. Por palabras co-
gritos. Dormía mi bisabuelo en una gran sala de la torre, con un mo ésas están en la cárcel dos de mis hijos.
criado a la puerta, y yo le suponía lleno de remordimientos, turbado Al callar el ciego gimió la mociña:
su sueño por fantasmas y aparecidos. Aquel viejo tan adusto me —Por estar encamada no se llevaron los alcaldes a mi madre
quería mucho, y correspondíale mi candor de niño rezando para que Águeda.
le fuese perdonado su crimen. Ya estaban frías las manos de mi bi- Cuentan que mi bisabuelo al oír esto dio una voz muy enojado,
sabuelo cuando supe cómo se habían cubierto de sangre. imponiendo silencio:
Un anochecido, escuché el relato a la vieja aldeana que ha sido —jHabla tu, Serenín! ¡Que yo me entere!
siempre la crónica de la familia. Micaela hilaba su copo en la ante- Todos se apartaron, y el ciego labrador quedó en medio del cami-
sala redonda, y contaba alos otros criados las grandezas de la casa no con la cabeza descubierta, la calva dorada bajo el sol poniente.
y las historias de los mayores. De mi bisabuelo recordaba que era Llamábase Serenín de Bretal, y su madre, una labradora de cien
un gran cazador, y que una tarde, cuando volvía de tirar a las perdi- años, Águeda la del Monte.
28
Miguel Mihura
MARIBEL Y LA EXTRANA FAMILIA (Ed. Escelicer, 1965)
29
Doña Paula: Y ya conocen ustedes nuestras ideas avan- Doña Paula: Pero por lo visto ya ha encontrado la pareja
zadas. Nada de muchachas anticuadas y lle- ideal.
nas de prejuicios, como éramos nosotras... Doña Matilde: Y él solito, no crean...
¡Qué horror de juventud la nuestra! Porque Doña Paula: Como yo no tengo relaciones sociales, porque
si yo no he salido a la calle hace sesenta las viejas me chinchan y las jóvenes se abu-
años, desde que me quedé viuda, no ha sido rren conmigo, no he podido presentarle a na-
por capricho, sino porque me daba vergúen- die. Pero el niño se ha ambientado en segui-
za que me vieran todos los vecinos que esta- da, y parece ser que ha conocido a una seño-
ban asomados a los balcones para criticar a rita monísima, muy moderna y muy fina, y a lo
las que salían... mejor la trae esta tarde para presentárnosla.
Doña Matilde: ¡Y tenemos tanta ilusión por conocerla...!
Doña Paula: Siempre hemos odiado nuestra época, y he-
mos admirado esta generación nueva, fuerte,
sana, valiente y llena de bondad...
Doña Matilde: ¡Qué hombres los de antes, que se morían
en seguida!
Doña Paula: A mí el mío me duró solamente un díay me-
dio. Nos casamos por la mañana, pasamos
juntos la noche de bodas y a la mañana si-
guiente se murió.
Doña Matilde: Y es que se ponían viejos en seguida. Yo tu-
ve la suerte de que el mío me durase un mes
y cinco días, a base de fomentos. Pero ya te
acordarás, Paula. Tenía veintidós años y lle-
vaba una barba larga, ya un poco canosa... Y
L ; NARIBEL tosía como un condenado.
Según dice mi médico, ahora también se
FX
IEXIRANAFAMILIA
Doña Paula:
mueren antes que las mujeres, pero no en
semejante proporción.
Doña Matilde: Yo creo que lo que les sucede es que el
Doña Matilde: ¡Qué época aquella en que todo Io critica- amor les sienta mal.
ban! ¡El sombrero, el corsé, los guantes, los Doña Paula: Y los pobres se obstinan en hacerlo, creyen-
zapatos! do que con ello nos complacen...
Doña Paula: Había un sastre en un mirador, siempre ob- ¡Pobrecillos!
servando con un gesto soez, que me llenaba Doña Matilde: ¡Por presumir de hombres y contarlo luego
de rubor... Y después empezaron los tran- en el casino, son capaces hasta de morir!
vías y los automóviles, y ya me dio miedo Doña Paula: En efecto, en efecto... (Y de repente Doña Paula
que me atropellaran, y no salí. Y aquí lo pa- se dirige al matrimonio, que sigue en el mismo
so tan ricamente, escuchando música de sitio, imperturbable, y les dice:) ¡Ah! ¿Pero se
baile y escribiendo a los actores de cine de van ustedes ya? ¡Huy! ¡Pero qué lástima!
Norteamérica para que me manden autógra- Doña Matilde: ¡Qué pronto! ¿Verdad?
fos... Doña Paula: (Se levanta.) Nada, nada, si tienen ustedes
Doña Matilde: Por eso, para mi hijo, yo quiero una mucha- prisa, no queremos detenerles más.
cha moderna, desenvuelta, alegre y simpati- Doña Matilde: (Se levanta). Claro que sí... A lo mejor se les
ca que llene de alegría la fábrica de chocola- hace tarde.
tinas. (Y el matrimonio entonces no tiene más re-
Doña Paula: Una muchacha de las de ahora. Empleada, medio y también se levanta.)
mecanógrafa, enfermera, hija de familia, no Doña Paula: Pues les agradecemos mucho su visita.
importa lo que sea... Rica o pobre, es igual... Doña Matilde: Hemos tenido un verdadero placer.
Doña Matilde: El caso es que pertenezca a esta generación Doña Paula: (Ha sacado de un bolsillo un billete de cin-
maravillosa... Que tenga libertadeiniciativas... cuenta pesetas, que le entrega a Doña Vicenta.)
Doña Paula: Porque mi sobrino es tan triste, tan apocado, ¡Ah! Y aquí tienen las cincuenta pesetas.
tan poquita cosa... Un provinciano, ésa es la Doña Vicenta: Muchísimas gracias, doña Paula.
palabra... Doña Paula: No faltaba más.
Doña Matilde: Es como un niño, figúrense. Siempre sin se- Don Fernando: Buenas tardes, señoras...
pararse de mis faldas... Doña Matilde: Buenas tardes.
30
Ernesto Sabato
EL TUNEL (Ed. Sudamericana, 1972)
Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a bres. Supongan, pues, que publico esta historia por vanidad. A fin
María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos de cuentas estoy hecho de carne, huesos, pelo y uñas como cual-
y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona. quier otro hombre y me parecería muy injusto que exigiesen de mí,
precisamente de mí, cualidades especiales; uno se cree a veces un
Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni superhombre, hasta que advierte que también es mezquino, sucio y
por qué. En realidad, siempre he pensado que no hay memoria co- pérfido. De la vanidad no digo nada: creo que nadie está desprovis-
lectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especie huma- to de este notable motor del Progreso Humano. Me hacen reír esos
na. La frase «todo tiempo pasado fue mejor» no indica que antes su- señores que salen con la modestia. ¡Cuántas veces tropezamos con
cedieran menos cosas malas, sino que —felizmente— la gente las esa clase de individuos! Hasta un hombre, real o simbólico, como
echa en el olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez uni- Cristo, pronunció palabras sugeridas por la vanidad o al menos por
versal; yo, por ejemplo, me caracterizo por recordar preferentemente la soberbia. ¿Qué decir de León Bloy, que se defendía de la acusa-
los hechos malos y, así, casi podría decir que «todo tiempo pasado ción de soberbia argumentando que se había pasado la vida sirvien-
fue peor», si no fuera porque el presente me parece tan horrible co- do a individuos que no le llegabana las rodillas? La vanidad se en-
mo el pasado; recuerdo tantas calamidades, tantos rostros cínicos y cuentra en los lugares más inesperados: al lado de la bondad, de la
crueles, tantas malas acciones, que la memoria es para mí como la abnegación, de la generosidad. Cuando yo era chico y me desespe-
temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergúenza. raba ante la idea de que mi madre debía morirse un día (con los
¡Cuántas veces he quedado aplastado durante horas, en un rincón
oscuro del taller, después de leer una noticia en la sección policial!
Pero la verdad es que no siempre lo más vergonzoso de la raza hu-
mana aparece allí; hasta cierto punto, los criminales son gente más
limpia, más inofensiva; esta afirmación no la hago porque yo mismo
haya matado a un ser humano: es una honesta y profunda convic-
ción. ¿Un individuo es pernicioso? Pues se lo liquida y se acabó. Eso
es lo que yo llamo una buena acción. Piensen cuánto peor es para la
sociedad que ese individuo siga destilando su veneno y que en vez
de eliminarlo se quiera contrarrestar su acción recurriendo a anóni-
mos, maledicencia y otras bajezas semejantes. En lo que a mí se re-
fiere, debo confesar que ahora lamento no haber aprovechado mejor
el tiempo de mi libertad, liquidando a seis o siete tipos que conozco.
31
años se llega a saber que la muerte no sólo es soportable, sino has- que siempre anda detrás de las explicaciones es la más curiosa, y
ta reconfortante), no imaginaba que mi madre pudiese tener defec- pienso que ninguno de ellos se perderá la oportunidad de leer la his-
tos. Ahora que no existe, debo decir que fue tan buena como puede toria de un crimen hasta el final.
llegar a serlo un ser humano. Pero recuerdo, en sus Últimos años,
cuando yo era un hombre, cómo al comienzo me dolía descubrir de- Podría reservarme los motivos que me movieron a escribir estas
bajo de sus mejores acciones un sutilísimo ingrediente de vanidad o páginas de confesión; pero como no tengo interés en pasar por ex-
de orgullo. Algo mucho más demostrativo me sucedió a mí mismo céntrico, diré la verdad, que de todos modos es bastante simple:
cuando la operaron de cáncer. Para llegar a tiempo tuve que viajar pensé que podrían ser leídas por mucha gente, ya que ahora soy
dos días enteros sin dormir. Cuando llegué al lado de su cama, su célebre; y aunque no me hago muchas ilusiones acerca de la huma-
rostro de cadáver logró sonreírme levemente, con ternura, y murmu- nidad en general y de los lectores de estas páginas en particular,
ró unas palabras para compadecerme (¡ella se compadecía de mi me anima la débil esperanza de que alguna persona llegue a enten-
cansancio!). Y yo sentí dentro de mí, oscuramente, el vanidoso or- derme. AUNQUE SEA UNA SOLA PERSONA.
gullo de haber acudido tan pronto. Confieso este secreto para que «¿Por qué —se podrá preguntar alguien— apenas una débil es-
vean hasta qué punto no me creo mejor que los demás. peranza si el manuscrito ha de ser leído por tantas personas? Este
es el género de preguntas que considero inútiles. Y no obstante hay
Sin embargo, no relato esta historia por vanidad. Quizá estaría que preverlas, porque la gente hace constantemente preguntas inú-
dispuesto a aceptar que hay algo de orgullo o de soberbia. Pero tiles, preguntas que el análisis más superficial revela innecesarias.
¿por qué esa manía de querer encontrar explicación a todos los ac- Puedo hablar hasta el cansancio y a gritos delante de una asamblea
tos de la vida? Cuando comencé este relato estaba firmemente de- de cien mil rusos: nadie me entendería. ¿Se dan cuenta de lo que
cidido a no dar explicaciones de ninguna especie. Tenía ganas de quiero decir?
contar la historia de mi crimen, y se acabó: al que no le gustara, que Existió una persona que podría entenderme. Pero fue, precisa-
no la leyese. Aunque no lo creo, porque precisamente esa gente mente, la persona que maté.
Lauro Olmo
LA CAMISA (Ed. Escelicer, 1970)
32
mientras ella esté en la cama te bebas un tanto Nacho: (Parándose.) Y la abuela a tu madre. Y cuando
así de vino (Junta el índice y el pulgar), ¡te juro se lo decía, el Agustinillo pegó la oreja.
por mis muertos que te arranco las entrañas! Lolita: Bueno ¿y qué? ¿Acaso ha pasao algo? ¡Ni que
(Se agacha y coge el barreño.) hubiera entrao a servir en su casa!
Ricardo: (Dolido.) ¡Soy un miserable, señora Balbina! ¡Un Nacho: Ese tío es un mal bicho, Lolita. Lo que quiere es
canalla! abusar de ti. ¡Y me lo cargo, eh! ¡Cerdo...! ¿Te
Balbina: (Sin acritud.) Le he puesto dos sábanas mías. acuerdas de la Mari Loli, la del pocero? Pues a
Mañana lavaré las vuestras. Anda, vete a su lao. ésa la tenía echao el ojo y en cuanto se la redon-
Yo me voy a preparar la cena. Procura que esté dearon las carnes... ¡Pa qué contarte! Ese canalla
quieta, que no se mueva. se ceba donde ve hambre. No petardos: ¡un día
Ricardo: ¿Y la hemorragia? le coloco una bomba en la tasca!
Balbina: Parece que se le ha cortao. De toas formas hay
que avisar al médico. Seguramente tendrán que (Pausa.)
hacerla un raspao. Oye: la María se ha caído por
la escalera, ¿entendido? Pues hala, pa dentro. Lolita: ¿Sabes que ha escrito el Sebas?
(Lo empuja.) ¡Y no te me derrumbes, hombre! Nacho: Sí, me lo ha contao tu hermano. Ya era hora de
que el tío se acordara. ¿Cuántos días hace que
se fue?
Lolita: Pues verás... Al día siguiente de morirse la mujer
del tío Maravillas. O sea: dieciséis, diecisiete,
veintidós días. ¡No te puedes imaginar la bronca
que ha habido en casa!
Nacho: Es que, por lo que me ha contao el Agustinillo,
la cartita se las trae, tú.
Lolita: Pues a pesar de to mi madre se va.
Nacho: Mi tío dice que hay que irse por sindicatos, que
a los que se van por las buenas se las hacen pa-
sar morás. ¿Sabes que en muchos sitios ponen
cartelitos prohibiéndoles la entrá? ¡Ha venío en
el «Ya», no creas! Chica, ni que fuéramos unos
mal nacíos. ¡La madre que...! Na; que he cam-
biao de parecer y en cuanto me especialice me
largo a Suiza. ¡Te enseñaré a esquiar, chatilla!
33
Miguel Delibes
CINCO HORAS CON MARIO (Ed. Destino, 1971)
34
M
a „A
pi
Cet,
DliN
Siglas
AA Asociación Automovilista.
ACAIP Asociación de Corresponsales de las Agencias Internacionales de Prensa.
ACPAL Asociación de Caza y Pesca al Aire Libre.
ADENA Asociación para la Defensa de la Naturaleza.
ADIC Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria.
AEB Asociación Empresarial Bancaria.
AEB! Asociación Española de Baloncestistas Internacionales.
AFA Asociación de Fútbol Amateur.
AFE Asociación de Futbolistas Españoles.
Al Amnistía Internacional.
AMPE Asociación de Medios Publicitarios Españoles.
APETI Asociación Profesional Española de Traductores e Intérpretes. à
ASEAN Asociación de las Naciones del Sureste Asiático. $
BAE Biblioteca de Autores Españoles.
BUP Bachillerato Unificado y Polivalente.
CAMPSA Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos, Sociedad Anónima.
CASA Construcciones Aeronáuticas, S. A.
CDS Centro Democrático y Social. (Partido político).
1. Diga el significado
2. Diga el significado
36
Prefijos
ACRO- «lo alto»: acróbata.
DEMO- «pueblo»: democracia.
ANTROPO- «hombre»: antropocéntrico.
DINAMO- «fuerza»: dinamómetro.
AUTO- «SÍ mismo»: autarquía.
GASTR- «estómago»: gastroenteritis.
BIBLIO- «libro»: biblioteca.
GIN- «mujer»: gineceo.
BIO- «vida»: bioquímica.
HELIO- «Sol»: heliotropo.
BRAQUI- «corto»: braquicéfalo.
HEMO- «sangre»: hemofilia.
CACO- «malo»: cacofonia.
HETERO- «distinto»: heterogéneo.
CROMO- «color»: cromático.
HOMO- «igual»: homogéneo.
CRONO- «tiempo»: cronómetro.
ICONO- «imagen»: iconografía.
ESQUEMA CE)
3. Forme frases DARMATICAL
con los términos siguientes:
poligamo citología helioterapia hiperestesia
heterogéneo mesocracia braquicefalia isomorfo
demogratia diglosia antroponimia entomologia
parónimo gerontologia enteritis pancromatico
metamorfosis criptograma cosmografía hipoglucemia
dermatólogo metabolismo didáctica metáfora.
Refranes españoles
Al saber le llaman suerte.
A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga
A mal tiempo, buena cara.
A mucho hablar, poco acertar.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Ande yo caliente, y ríase la gente.
A quien se casa viejo, o muerte, 0 cuernos.
Año de nieves, año de bienes.
A rey muerto, rey puesto.
A otro perro con ese hueso.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A palabras necías, oídos sordos.
Beber con medida, alarga la vida.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Cada maestrillo tiene su librillo.
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4. Sustituya los verbos en cursiva
por expresiones mas precisas:
Pedro tiene el primer puesto en clase Pedro ocupa el primer puesto en clase.
1. Esta aula tiene veinte metros de ancho.
2. El negocio de Consuelo tiene enormes ventajas.
3. Tras el accidente, Carmen tiene esperanzas en su recuperación.
4. El empleado hizo una fosa para los desperdicios.
5. El profesor hizo un artículo en señal de protesta.
6. El político de turno hizo un discurso muy poco convincente.
7. La secretaria puso la misma carta en inglés.
8. Pedro, antes de dirigirse al tribunal, puso en orden sus ideas.
9. Santiago ha dicho un buen discurso.
10. Eduardo es capaz de verla belleza de un cuadro surrealista.
38
Locuciones espanolas
A duras penas, con dificultad, con trabajo.
A escape, a todo correr.
A escote, pagando cada uno su parte en un gasto comun.
A humo de pajas, de modo ligero, sin reflexión.
A la corta 0 a la larga, más tarde o más temprano.
A las primeras de cambio, sin esperar más.
A mandíbula batiente, a carcajada tendida.
A paso de tortuga, muy despacio.
A rienda suelta, con toda libertad.
A tocateja, pagar al momento.
A tontas y a locas, sin orden ni concierto.
A trasmano, fuera del camino normal.
7. Utilice
39
DECIMO. Adjetivo numeral ordinal de Estos numerales, pues, se pronuncian corriente, todavía no figura en el Di-
diez. Refiriéndose a reyes o a siglos, con un solo acento: [dezimokuárto], ccionario de la Academia.
alterna con diez: Alfonso X = Alfonso [dezimoséptimo], etcétera.
décimo o Alfonso diez; siglo X = siglo Existen también las normas décimo DECIMONONO. Numeral ordinal corres-
décimo o siglo diez. tercero, décimo cuarto, décimo quinto, pondiente a diecinueve. Su femenino es
décimo sexto, décimo séptimo, décimo decimonona. También puede decirse de-
DECIMO-. Los ordinales que corres- octavo, décimo nono, cuyos femeninos cimonoveno, -na. Sobre la forma décimo
ponden a los números del trece al die- son décima tercera, décima cuarta, etc. nono, femenino décima nona.
cinueve son palabras compuestas con (que también pueden escribirse deci-
decimo- + el ordinal correspondiente a matercera, decimacuarta, etc.). Pero DECIMOPRIMERO, DECIMOSEGUN-
las unidades (tercero, cuarto, quinto, son formas hoy poco usadas. DO. Los numerales ordinales corres-
etc.). Así tenemos: decimotercero, de- pondientes a once y doce son undéci-
cimocuarto, decimoquinto, decimosex- DECIMOCTAVO. El numeral ordinal co- moy duodécimo:No deben usarse las
to, decimoséptimo, decimoctavo, deci- rrespondiente a dieciocho es decimoc- formas decimoprimeroy decimose-
monono 0 decimonoveno. Las formas tavo, sin acento y con una sola oen la gundo, empleadas por muchos perio-
femeninas se constituyen simplemente tercera sílaba (no decimooctavo). Su distas: «Decimoprimer Curso de
cambiando la -o final en -a: decimoter- femenino es decimoctava. Puede tam- Periodismo» (Radio Nacional de
cera, decimocuarta, etc. Hay que ad- bién usarse la forma décimo octavo, España, 17-VIIl-1957) «grupo decimo-
vertir que en todos estos compuestos femenino décima octava. segundo» (Ya, 23-1X-1958, 10).
el elemento decimo- es atono, razon
por la cual la Academia le suprimió la DECIMONONICO. ‘Del siglo xix’. (Manuel Seco: Diccionario de dudas
tilde en la reforma ortográfica de 1959. Aunque es palabra correcta y de uso de la lengua española, ed. Aguilar).
Relativos e interrogativos
Masculino Femenino
Relativos
(El) que (La) que
(El) cual (La) cual
Singular... Quien Quien
Cuyo Cuya
interrogativos
Indefinidos
Pronombre Adjetivo
indefinido determinativo Adverbio Sustantivo
41
11. Complete la frase
utilizando la forma de relativo mas conveniente:
Y eee, fueron de viaje llegaron demasiado cansados como para salir de juerga.
A se jubilaron, se les impuso la medalla del trabajo.
Ya les he echado un vistazo a tus libros, pero no encuentro.................... deseaba.
Las preguntas............ lanzas molestan muchisimo.
DENGUE proyectaron ayer, ya la había visto.
Estamos hablando de la Iglesia, ....poderes no han decaído en la actualidad:
EN A A vac: saqué la cita, está agotado en la editorial.
SOS VOSLO S lo hicisteis fatal, por lo tanto resolvedlo.
Siempre he hecho tod0................. tú has querido.
DOMAIN
LN200
AT A encuentro a menudo por la Facultad, es a tu amigo.
AS A A tiempo atrás.
2. No.encuentro la ropa en............... parte.
Cee GHC cee ees ventaja comprar a plazos?
4. No tolero dé.............. modo que me lleve la contraria.
5. No quiero pedir......... amis amigas.
6. En el juego del tenis, no me gana......................
a , a estas horas el tren habrá llegado.
8. AMES cia interés por la pintura.
o: texto que trate sobre arqueología me interesa.
10. Me aseguró que un día................. vendría a verme.
42
14. Complete la frase
con el indefinido adecuado:
x Saar chiste que cuente, siempre resulta divertido.
En nuestra sociedad la mujer puede hacer .......trabajo.
ENE. ciudad hay monumentos diversos.
Hay que resolver.......cuestion según lo requiera................ Caso.
ene Intento de acabar con el terrorismo ha sido inútil
La Inquisición hacía quemar.......... libro considerado heterodoxo.
Eea alumno tiene que Ilevar su composición.
EOE S las semanas va al médico.
Be Sed as quince dias necesita dinero.
éVive......extranjero aqui?
MEA
“hall
Estructuras de relativo
y sus posibles sustituciones
43
LECCION 3
EL PAISAJE 3A
Miguel de Unamuno
GUADALUPE (Por tierras de Portugal y España)
44
Al otro claustro, medio arruinado, le llaman allí el Convento de Los ocho que cubren las paredes del cuerpo de la sacristía
las Garrapatas —es decir, de las arañas, y no de las garrapatas representan a personajes de la Orden. ¡Qué figura la de aquel
propiamente tales—, y lo ocupan hasta 40 familias pobres y na- venerable padre Andrés de Salmerón, de rodillas, con las ma-
da limpias, que crían a sus chiquillos donde los reverendos fral- nos juntas, mientras Cristo le pone una mano sobre la cabeza!
les jerónimos durmieron sus siestas. Allí llega al colmo la genuina sobriedad de la pintura clásica
española. Y el Enrique III que pone el capelo arzobispal al vene-
El monasterio era riquísimo, y de esta riqueza quedan aún
rable padre Fernando Yáñez de Figueroa, aquella figura traza-
vestigios y restos. Tan ricos eran los jerónimos, que después de
da con el mínimo de líneas y colores, nada tiene que envidiar a
enseñar al visitante una opulenta capa, cuajada de oro y pedrería,
las figuras de Velázquez. Encima del altar de la sacristía se ve la
que regaló a la Virgen el rey Felipe Il, se le enseña otra más opu-
llamada Perla de Zurbarán, un San Jerónimo que, llevando
lenta aún y preciosa, que le regaló la Orden para achicar al rey. Y
nuestra mirada tras de la suya, nos abre perspectivas celestia-
nos mostraron capas, casullas, frontales, unos de subido valor les.
artístico, pero los más de mayor precio material que estético.
Mejor aún, para mi gusto, es la magnífica colección de libros de
coro —tal vez la mejor de España— con iniciales iluminadas y Hermosísimo es, sin duda, cuanto el arte humano puede aún
graciosísimas viñetas. ofrecernos en Guadalupe; mas es más hermoso aún lo que allí la
Pero la joya del monasterio, lo que ello sólo merece todas las Naturaleza nos ofrece. Subimos a Mirabel, dependencia del mo-
penalidades del viaje, lo que ha de hacer de Guadalupe lugar de nasterio, y bajamos de allí por medio de uno de los más espesos
peregrinación de los amantes del arte, es la soberbia colección y más frondosos bosques de que en mi vida he gozado. Jamás vi
de cuadros de Zurbarán que en su sacristía se guarda. Hay que ir castaños más gigantescos y más tupidos. Y nogales, álamos, al-
allá para conocer a nuestro gran pintor extremeño. Diez grandes cornoques, robles, quejigos, encinas, fresnos, almendros, alisos
cuadros, de más de cuatro varas de alto por tres de ancho algu- junto al regato, y todo ello embalsamado por el olor de perfuma-
nos, unos algo menores, y varias tablitas pequeñitas. das matas.
45
Antonio Machado
A ORILLAS DEL DUERO (Campos de Castilla)
46
Juan Ramon Jiménez
LA CASA DE ENFRENTE / LA VERJA CERRADA (Platero y yo)
La casa de enfrente
¡Qué encanto siempre, Platero, en mi niñez, el de la casa de
enfrente a la mía! Primero, en la calle de la Ribera, la casilla de
Arreburra, el aguador, con su corral al Sur, dorado siempre de
sol, desde donde yo miraba a Huelva, encaramándome en la ta-
pia. Alguna vez me dejaban ir, un momento, y la hija de
Arreburra, que entonces me parecía una mujer, y que ahora, ya
casada, me parece como entonces, me daba azamboas y besos...
Después, en la calle Nueva —luego Cánovas, luego Fray Juan
Pérez—, la casa de don José, el dulcero de Sevilla, que me des-
lumbraba con sus botas de cabritilla de oro, que ponía en la pita
de su patio cascarones de huevos, que pintaba de amarillo cana-
rio con fajas de azul marino las puertas de su zaguán; que venía,
a veces, a mi casa, y mi padre le daba dinero, y él le hablaba
siempre del olivar... ¡Cuántos sueños le ha mecido a mi infancia
esa pobre pimienta que, desde mi balcón, veía yo, llena de go- -
rriones, sobre el tejado de don José! (Eran dos pimientas que no
uní nunca: una, la que veía, copa con viento o sol, desde mi bal-
cón; otra, la que veía en el corral de don José, desde su tron-
CO...)
Las tardes claras, las siestas de lluvia, a cada cambio leve de
cada día o de cada hora, ¡qué interés, qué atractivo tan extraordi-
nario, desde mi cancela, desde mi ventana, desde mi balcón, en
el silencio de la calle, el de la casa de enfrente!
La verja cerrada
Siempre que íbamos a la bodega del Diezmo, yo daba la vuelta
Gi.
47
J. Martinez Ruiz, «Azorin» nöi
ARCOS Y SU FILOSOFO (La Andalucía trágica)
48
de ellos; dejad reposar sobre el pretil vuestro cuerpo cansa- joviales, o acaso un gallo vigilante lanza al aire su canto. Y
do: un panorama como no lo habréis visto jamás se descubre es preciso continuar en nuestra marcha para escudriñar la
ante vuestros ojos. Nos hallamos sobre un elevado tajo de ciudad toda. ¿No os encantan a vosotros —como al cronis-
doscientos, de trescientos metros de altura; la campiña verde ta— los viejos y venerables oficios de los pueblos? ¿No he
se pierde en lontananza en suaves ondulaciones; millares y hablado mil veces, y he de hablar otras tantas, de estos he-
millares de olivos cenicientos marcan en el gayo tapiz sus co- rreros, de estos carpinteros, de estos peltreros, de estos alfa-
pas rotundas, hoscas; limita el horizonte una línea azul de yates morunos, de estos talabarteros? En Arcos, vosotros, al
montañas, dominada por un picacho soberbio, casi esfumado par que camináis por calles y por plazas, vais registrando con
en el cielo, de un violeta suave. Y abajo, al pie de la muralla, vuestra vista los interiores de tiendas ytalleres. Tal vez vues-
en primer término, el Guadalete trágico, infausto, se acerca tros pasos os conduzcan allá al final de una callejuela ser-
hasta lamer la roca, forma una ancha herradura, vuelve a penteante, solitaria; a la izquierda está el pretil que corre so-
alejarse tranquilo y cauteloso. En las quiebras y salientes de bre el tajo; a la derecha recomienza otra vez la peña, man-
las rocas, las ortigas y las higueras silvestres extienden su chada por las plantas bravías, coronada por blancas casas.
follaje; van dando vueltas y más vueltas en el aire, bajo vues- Al cabo de la calle, en un recodo, os detenéis ante una puer-
tras miradas, los gavilanes y los buitres con sus plumajes tecilla. Estáis ante la casa del hombre más eminente de
pardos; desde un remanso de la corriente un molino nos en- Arcos; no os estremezcáis; no busquéis entre vuestros re-
vía el rumor incesante de su presa, por la que el agua se cuerdos ninguna remembranza; vosotros no conocéis a este
desparrama en borbotones de blanca espuma. hombre. Y, sin embargo, él, que os ha visto contemplar un
Y pasan los minutos rápidos, insensibles; pasan tal vez las momento las enjalmas, los ataharres, los petrales que pen-
horas. Un sosiego, una nobleza, una majestad extraordina- den en su chiquita tienda, os invita a pasar. Y él —¿cómo po-
rias se exhalan del vasto panorama. A nuestra espalda, en déis dudarlo de un andaluz?— os va contando toda su vida,
las altas callejas, tal vez tintinea una herrería con sus sones año por año, día por día, hora por hora.
49
Pio Baroja (Los recursos de la astucia,
CUENCA «Memorias de un hombre de acción»)
50
gt,
Se levanta sobre un alto cerro que domina la llanura, y se de- arbitraria y fantásticamente los castillos de Grecia y de Siria, los
fiende por dos precipicios, en cuyo fondo corren dos ríos: el monasterios de las islas del Mediterráneo y los del monte Athos.
Júcar y el Huécar. Desde la orilla del Huécar, por entre moreras y carrascas, de
Estos barrancos, llamados Las Hoces, se limitan por el cerro abajo arriba, se ve el perfil de la ciudad conquense en su parte
de San Cristóbal, en donde se asienta la ciudad, y por el del más larga.
Socorro y el del Rey, que forman entre ellos y el primero fosos Aparece en fila una serie de casas amarillentas, altas, algunas
muy hondos y escarpados. de diez pisos, con paredones derruidos, asentadas sobre las ro-
El foso, por el que corre el río Huécar, en otro tiempo y como cas vivas de la hoz, manchadas por las matas, las hiedras y las
medio de defensa, podía inundarse. mil clases de hierbajos que crecen entre las peñas.
Estas casas, levantadas al borde del precipicio, con miradores
El caserío antiguo de Cuenca, desde la cuesta de Vélez, es una
altos, colgados, y estrechas ventanas, producen el vértigo.
pirámide de casas viejas, apiñadas, manchadas por la lepra ama-
Alguna que otra torre descuella en la línea de tejados que va su-
rilla de los líquenes.
biendo hasta terminar en el barrio del Castillo, barrio rodeado de
Dominándolo todo, se alza la torre municipal de la Mangana. viejos cubos de murallas ruinosas.
Este caserío antiguo, de romántica silueta, erguido sobre una co- Salvando la hoz del Huécar existía antes un gran puente de
lina, parece el Belén de un nacimiento. Es un nido de águilas he- piedra —un elefante de cinco patas sostenido en el borde del
cho sobre una roca. río—, que se apoyaba por los extremos, estribándose, en los dos
El viajero, al divisarlo, recuerda las estampas que reproducen lados del barranco.
51
Gerardo Diego
ESTA SORIA ARBITRARIA / ROMANCE DEL DUERO
(Soria, 1922-1941)
52
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AVE
CEE
Siglas
Tren de Alta Velocidad.
Comunidad Económica Europea.
3B
CEOE Confederación Española de Organizaciones Empresariales.
CEPSA Compañía Española de Petróleos, S. A.
CSD Consejo Superior de Deportes.
FAO Organización de las Naciones Unidas para la Agriculturay la Alimentación.
GRAE Gramática de la Real Academia Española.
IVA Impuesto sobre el Valor Añadido.
MANTE
NATO-OTAN Organización del Tratado del Atlántico Norte. C YeFAR
OCDE Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
OEA Organización de los Estados Americanos.
ONCE Organización Nacional de Ciegos Españoles.
ONU Organización de las Naciones Unidas. a
PSOE Partido Socialista Obrero Español.
RACE Real Automóvil Club de España.
RAE Real Academia Española.
SEAT Sociedad Española de Automóviles de Turismo.
SER Sociedad Española de Radiodifusión.
TALGO Tren Articulado Ligero Goicoechea-Oriol.
Prefijos
INTER- «en medio de»: intercambio.
INTRA- «dentro»: intramuros.
POS POSI- «posterioridad»: posbélico, poscomunión.
PRE- «delante, anterior a algo»: prenatal.
PRO- «en lugar de, adelante»: procónsul.
RE- «de nuevo, otra vez»: reeditar, revolver.
RETRO- «hacia atrás»: retroceder.
SU-, SUB- «que está debajo, por debajo»: suburbio, subnormal.
SUPER- SUPRA- «que está encima 0 por encima»: suprasensible, superhombre.
TRANS-, TRAS- «mas allá de, a través de»: transatlántico, trastienda.
ULTRA- «más allá de, extremadamente»: ultraconservador.
VICE- «en lugar de»: vicedecano
1. Diga el significado
y forme frases con los términos siguientes:
vicetiple subarrendar subacuático ultramoderno
transbordar ultramicroscopio subsanar superproducción
suprarrenal transportar ultratumba sublingual
subcomisión supranacional superciliar retrotraer
vicecanciller subestimar superpoblado subtropical
transmisor ultracorrección subcostal retrovisor
suprasensible trastienda retroactivo rearmar
54
2. Diga el significado
y forme frases con los términos siguientes:
recalentar intramuscular posdata preguerra
proclive reafirmar intercontinental postónico
prenupcial preclásico relevar proscenio
posverbal posbélico preconcebir prematrimonial
reconquistar intravenoso pospalatal posoperatorio
propagar reavivar intercostal interlineal
prepotencia precolombino prohijar provecto
3. Diga el adjetivo
que correspondealas definiciones siguientes:
Que no es oportuno —> inoportuno.
Que no es perfecto. Que no es exacto.
Que no está concluido. Que no admite duda.
Que no se puede recuperar. Que carece de armonia.
Que no puede ser vencido. Que no se puede percibir.
SS
NO Que no reflexiona. Que no puede perecer.
Al agua que se puede beber. A algo alo que no se puede poner tacha.
Auna acción digna de alabanza. A algo que no puede alcanzarse.
Aalgo que no se puede explicar. A alguien que no tiene pavor.
A algo que puede alcanzarse. A alguien que no experimenta pavor.
Aalgo que no tiene mancha.
SA =0o
Sm Al dia gue no es festivo.
55
Refranes espanoles
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo mata moscas.
Cada mochuelo a su olivo. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar.
Cada palo aguante su vela. Cuentas claras, la amistad alargan.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro. Cuanto más vieja, más pelleja.
Casa con dos puertas, mala es de guardar. Culo veo, culo quiero.
Contra el vicio de pedir, hay la virtud de no dar. Dame pan y dime tonto.
Coser y cantar, todo es empezar. De aquí a cien años, todos seremos calvos.
Cría cuervos y te sacarán los ojos. De cuarenta para arriba, no te mojes la barriga.
Locuciones españolas `
A troche y moche, disparatada o inconsideradamente. De un plumazo, expeditivamente. j
A tutiplén, en abundancia. En cueros, en carnes, desnudo.
Al tuntún, sin reflexión. En cuerpo y alma, de modo total.
De armas tomar, decidido y resuelto. En lontananza, a lo lejos.
De balde, gratis. En un tris, en peligro inminente.
De boca en boca, de unas personas a otras. Fuera de quicio, fuera de orden.
De cabo a rabo, del principio al fin. Por arrobas, a montones.
De mala fe, con malicia. Por descontado, de seguro, por supuesto.
De par en par, sin impedimento, abiertamente. Por unanimidad, con el acuerdo de todos.
56
8. Utilice la palabra mas indicada
Numeración romana
Reglas:
1. Sia la derecha de una cifra se coloca otra igual o menor co mayor), el valor de la primera queda aumentado
en el valor de la segunda.
I= 2 (1+1); VIIL=7 (5 +2)
2. Toda cifra colocada a la izquierda de otra mayor, resta de ésta su valor.
IV =4 (5-1)
3. Si entre dos cifras existe otra de menor valor, se combina siempre con la siguiente para restar de ella.
XXIX = 29, XIX = 19
4. Ninguna letra puede aparecer más de tres veces seguidas.
5. Las letras V, L yD no deben duplicarse, pues existen otras cifras que representan ese valor: X, C, M.
6. El valorde cualquier cifra romana queda multiplicado por mil, tantas veces como rayas horizontales se tracen
sobre ella.
Ill = 3.000
57
Clasificación adjetiva
Primitivo: azul
De estructura: | pe >
compuesta: inúti/
POR SU SIGNIFICACION.....
Demostrativos: este, ese, aquel cuaderno
Proporcionales
2 doble, duplo 4. cuádruple, -0 6. séxtuplo 100. céntuplo
3 triple 5. quintuple, -0 T. séptuplo
59
12. Utilice el adverbio más conveniente
de memoria
convenientemente
para el significado de la frase:
sobre todo
ee todo se reduce a corregir lo escrito. encima
No soy un cliente asiduo; sólo vengo .... demasiado
He comido ......, siento cierta somnolencia. de vez en cuando
El alumno recitó la lección ...... después de
Creo que el tío ha hecho e por ti. suficientemente
Suelo venir ...... a esta cafetería. mucho mas
He aconsejado a la secretaria que Sea... ... discreta con la información que posee. nunca mas
He comprobado que la situación es lo BA difícil como para no prestar muy
El autobús se retrasó ..... . que el tren. en realidad
E Pusieron la estantería .... .. del radiador. de pronto
bastante
a menudo
60
4A LECCIÓN 4
ASPECTOS DEL VIVIR HISPÁNICO
61
dado. Que si mató a golpes a su primera mujer. Que si no paga im-
puestos como está mandado. Que si echa al vino cada bautizo que
no sube ese día el agua al entresuelo, y que echa a las comidas la
intemerata. Que si es republicano. Ya ve, una perla, ¿no? Pues a
mí, cuando pasaba el día 15, que ya sabía él que no tenía una pe-
rra, pues que no me cobraba la comida, y me seguía cambiando la
servilleta, y los domingos hasta me daba un partagás de tamaño
natural, y el año de los hielos me daba café y media copa, y me pa-
saba a la rebotica a jugar a la lotería casi toda la tarde, tan calentito,
venga a cantar Los-dos-patitos, El-quince-la-niña-bonita, El-seten-
ta-y-dos, Tengo-quina, El-abuelo. Era un pasatiempo bonito. Y
nunca me decían allí: Quítate esas legañas, Límpiate los puños, A
ver si dejas de gargajear, so guarrete, y cosas así. Serán todo lo re-
publicanos que quieran, pero allí se estaba bien, vaya si se estaba
(...). Pues, sí, ya ve, me quedé en Carabanchel, cerquita del hospi-
tal, bueno, y del cementerio. Tenía una casita de una planta, con
dos ventanas, una gran cortina de esparto en la puerta. No, no tenía
calle, ni número, ni nada. No hacía falta. Nadie se acordaba de mí.
¿Para qué iba a ir al pueblo? Quite usted allá. Me dediqué a la cha-
tarra. Era negocio honrado, fácil de mover. A tanto el quilo, com-
pro. A tantito más el mismo quilo, me lo vendo. Y así fui pasando.
Hasta tuve una radio de galena, oiga, aquello era vidorra. También
salía a hacer otras cosas, extras... Recogía moñigos por la carrete-
ra, después de que había pasado la caballería, o la artillería monta-
da, y los preparaba para mantillo de los tiestos, era muy lucrativo.
No hay alhábega de mejor perfume ni hortensia de mejor color que
las abonadas con estiércol de yegua en celo, eso lo sabe todo el
mundo. Así sacaba unas beatas para los toros, o para el circo, o
para las charlotadas nocturnas en Vista Alegre, tan cerquita de ca-
sa, a un paso. También cuidaba los caballos del médico y de su
mujer, un tronco que daba envidia. Pero... Ya sabe usted, esas co-
Sas que pasan: se compraron un automóvil, un fotinga, y, ja la ca-
lle! Ahora no he dicho nada feo. Solamente: jA la calle! Yo con los
autos, nada. La única vez que he salido en los periódicos fue en
1923, mandaba García Prieto, en que la aleta de un Hispanosuiza
me sacó de la acera y me dio un buen revolcón. En la esquina de la
plaza del Rey, donde había un herbolario. Malparió la dueña, que
vio el accidente y se asustó mucho, a ver, usted me dirá, un auto
subiéndose a la acera, eso era muy grave entonces. Me indemniza-
ron con un pantalón del propietario del Hispano, un fulano con
bombín, botines y leontinas, algo amaricado, pero, eso sí, se quita-
ba el sombrero para hablar. Se veía que era una persona de posi-
bles y muy bien educada, no faltaba más. Ahí es cuando me casé
con la Petronila, que vendía castañas asadas junto a Price, al ladito
de donde me empitonó el Hispanosuiza. Las castañas, aquello ren-
taba, producía, o sea, vamos, usted me comprende. La Petronila,
una gran mujer. Alta, fuerte, un lunar muy bien puesto en la sien,
así, en semejante lugar, y se hacía un caracolillo la mar de aparente
con los pelos que le nacían allí, uno era blanco, se lo elogiaban
mucho en la vecindad. Estábamos contentos en nuestra chabolita,
pero, aquí... Es que aquí no dejan en paz a nadie, ya lo ve. Que si
era una vergüenza, que qué barbarie, que qué pecado, que si un
horror, que si el mal ejemplo para el pueblo... El pueblo, no vea
usted para lo que valía el pueblo, para recibir el ejemplo de un cha-
tarrero y de su mujer, bastante bien avenidos, no nos metíamos
con nadie, se lo juro por éstas... Sí, claro, es que, ya me compren-
de usted, estábamos, bueno, pues así, arrejuntados, que no se lle- cinta de seda todo alrededor. Claro que ya al final esa cinta se ha-
vaba entonces tanto, o que, por lo menos, parecía muy mal a aque- bía caído, o estaba rota por partes. Se ve que era de mala calidad.
llas señoras que se empeñaron en llevarnosala iglesia. ¡Vaya bo- El perro, como le iba diciendo, a veces manchaba mucho la manta,
da! Menos mal que fue tempranito. Luego lo sentimos, porque, la no estaba bien adiestrado. También se murió. Para mí que lo mata-
verdad, quedamos muy bien. La Petronila llevaba una mantillita de ron los de la loquería, porque se metía por allí, buscando la cocina.
Almagro, negra, y una cruz de diamantes de doña Sonsoles, la del Había una enfermera alemana con muy malas pulgas, enamorada
cabo, y un prendedor en el moño, con una perla, de la señora de su gato. Ahí estuvo la madre del cordero. ¡Adiós, mi Canelo! A
Colasa, la frutera, y un vestido de crespón que brillaba mucho. Y lo mejor le inyectaron locura y se les iría la mano en la ración, a
yo mi corbata grande, con alfiler, y una chistera, y unas botas nue- ver, pobre animal. Ya, otra vez solo. Siempre solo. Y, ¿sabe?, es
vas, y un medio chaqué. Talmente un concejal. Estuvo todo muy muy malo tomar cariño a la gente, tomar cariño a la Petronila, to-
bien y, al acabar, tomamos café con tostadas y chinchón dulce. En mar cariño al Canelo, al sanabrés, al espejito, a la manta... Tarde o
el tupi La Puerta de Getafe, frente a la fábrica de cerillas, donde es- temprano... Hala, a hacer..., bueno, gárgaras (...) Así que... Oiga,
taba el pilón del ganado. Nos llevaron a casa. Y nos quitaron todo me estoy quedando ronco. Yo, ya he pagado, con las pesetillas de
enseguidita, se ve que lo necesitaban para casar a otros malos la ayuda de no sé qué de previsión, un ataúd la mar de arregladito.
ejemplos que a lo mejor habría por allí, digo yo, en Leganés, en Como no gasto nada, cada mes le voy poniendo algún adornito,
Cuatro Vientos, vaya usted a saber, si no a ver por qué tanta prisa que si un crucifijo, esto me ha valido algún postre aparte, las mon-
(...). La Petronila me regaló entonces, se lo agradecí mucho, una
cartera de piel de lagarto, mírela, aquí está, con la foto de nuestra
boda. Ya teníamos bastantes años. ¡Hombre, estaría bueno, bastan-
tes menos que ahora! No, no, por favor, no me haga hacer cuentas.
La Petro, además, contaba por duros y por reales, y qué sé yo qué
más. ¿Se da cuenta, oiga? Observe, llevo un clavel en el ojal. La
Petro lo guardó mucho tiempo en una caja, en la cómoda. Porque
teníamos una cómoda, no se vayaa creer, de caoba. Esta cartera y
esta foto es lo Único que me queda de entonces. Todo el negocio
se lo llevó la guerra, cuando los nacionales llegaron allí ¡pum,
pam, pam! Nada. Ni el solar. Luego han hecho por allí una cárcel,
lo que prueba que la tierra era buena. Sí, hombre, sí, ya le he dicho
que no nos quedó nada después del cacao aquel. Nos costó traba-
jo encontrar el sitio. Vamos, que no éramos nosotros solos los que
no teníamos calle, ni número, ni nada. Casi todo el pueblo estaba
igual. A ver, tres años y pico arreándole a dar. Y, para que usted
vea lo que son las cosas, nos tropezamos revolviendo la escom-
brera con el espejo de la Petro. ¡Qué alegría, qué gritos! ¡Mira, mi-
ra, Tomás, el espejito, mi espejito! ¡Qué lagrimones, Señor! Era un
espejito de mano, de ésos con un mango así, y tenía una raja de la-
do a lado. Era el que empleaba la Petronila para arreglarse, mi
Petronila era muy aseadita. Ya se puede figurar cómo lo recogi-
mos, cómo se le caía el moco a la Petro al limpiarlo con la falda,
acariciándole. Es que... (...) La Petronila se murió del tifus después
de la guerra, cuando espichó tanta gente. Por eso estoy viudo aho-
ra, a ver. No fue ella sola, sino mucha más gente se murió, hom-
bre, que si se morían, a ver, tantas hambres, tantos fríos, tantos
disgustos. Los disgustos matan mucho, ¿no sabe? La Petronila era
muy cariñosa, vaya si lo era, y me cuidaba mucho. ¡Qué camisas,
qué pañuelito blanco tenía siempre yo! Una buena mujer, la
Petronila. Ahora, al recordarla, me suena su voz, ya se lo he dicho,
jas lo han celebrado mucho... Que si una especie de almohadita,
igualito, igualito, aquí: ¡Tomás, no te vayasaresfriar! ¡Tomás, que
no me entere yo que bebes! ¿No la oye? Todo está oliendo aella, Que si unas asas decentes. Lo malo es si no sé ya qué ponerle an-
como ella. Se me pone la carne de gallina. Usted perdone. Esto no tes de... Tendré que decir que me pongan a mí, que me dejen allí,
quietecito, y que se callen, por favor, que se callen... Mire, mire, ya
lo puedo decir en el hotel, está prohibido. Total, que después de lo
de la pobre Petro, me quedé solo con el perro, un bastardo canelo casi siento este descanso tan bueno, y me quiero estirar, y dormir,
muy simpático. Me daba calor por la noche, durmiendo a mi lado, dormir... Oiga, ¿usted cree que allí, bueno, usted me entiende dón-
sobre la manta. ¡Ah, se me pasaba, caramba, esta cabeza! Esa man- de, la Petronila seguirá asando castañas, y el Canelo vendrá por las
ta la habíamos salvado cuando la evacuación, nos la habían regala- noches a la manta, y habrá un sitio para los republicanos como el
do las mujeres aquellas que nos casaron, era preciosa. Tenía una sanabrés, y venga, y venga, y venga y dale...? Ojalá, porque si no...
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Antonio Buero Vallejo
HISTORIA DE UNA ESCALERA (Ed. Escelicer, 1949)
Dona Asuncion: ¿Qué haces? Urbano: (Riendo.) Eso es ya muy viejo. Creí que te
Fernando: (Desabrido.) Ya lo ves. ocurría algo.
Doña Asunción: (Sumisa.) ¿Estás enfadado? Fernando: Puedes reírte. Pero te aseguro que no sé
Fernando: No. cómo aguanto. (Breve pausa.) En fin, ¡para
Doña Asunción: ¿Te ha pasado algo en la papelería? qué hablar! ¿Qué hay por tu fábrica?
Fernando: No. Urbano: ¡Muchas cosas! Desde la última huelga de
Doña Asunción: ¿Por qué no has ido hoy? metalúrgicos la gente se sindica a toda
Fernando: Porque no. prisa. A ver cuándo nos imitáis los depen-
dientes.
(Pausa.) Fernando: No me interesan esas cosas.
Doña Asunción: ¿Te he dicho que el padre de Elvirita nos Urbano: Porque eres tonto. No sé de qué te sirve
ha pagado el recibo de la luz? tanta lectura.
Fernando: (Volviéndose hacia su madre.) ¡Sí!, ¡Ya me Fernando: ¿Me quieres decir lo que sacáis en limpio
lo has dicho! (Yendo hacia ella.) ¡Déjame de esos líos?
en paz! Urbano: Fernando, eres un desgraciado. Y lo peor
Doña Asunción: ¡Hijo! es que no lo sabes. Los pobres diablos co-
Fernando: ¡Qué inoportunidad! ¡Pareces disfrutar re- mo nosotros nunca lograremos mejorar de
cordándome nuestra pobreza! vida sin la ayuda mutua. Y eso es el sindi-
Doña Asunción: ¡Pero hijo! cato. ¡Solidaridad! Ésa es nuestra palabra.
Fernando : (Empujándola, y cerrando de golpe.) ¡Anda Y sería la tuya si te dieses cuenta de que
anda para dentro! no eres más que un triste hortera. ¡Pero
como te crees un marqués!
(Con un suspiro de disgusto, vuelve a recostarse en el pasa- Fernando: No me creo nada. Sólo quiero subir.
manos. Pausa. URBANO llega al primer rellano. Viste traje ¿Comprendes? ¡Subir! Y dejar toda esta
azul mahón. Es un muchacho fuerte y moreno, de fisonomía sordidez en que vivimos.
ruda, pero expresivo: un proletario: FERNANDO lo mira Urbano: Y a los demás que los parta un rayo.
avanzar en silencio. URBANO comienza a subir la escalera y Fernando: ¿Qué tengo yo que ver con los demás?
se detiene al verle.) Nadie hace nada por nadie. Y vosotros os
metéis en el sindicato porque no tenéis
Urbano: ¡Hola! ¿Qué haces ahí?
arranque para subir solos. Pero ése no es
Fernando: Hola, Urbano. Nada.
camino para mí. Yo sé que puedo subir y
Urbano: Tienes cara de enfado. subiré solo.
Fernando: No es nada. Urbano: _ ¿Se puede uno reir?
Urbano: Baja al «casinillo». (Señalando el hueco de Fernando: Haz lo que te dé la gana.
la ventana.) Te invito a un cigarro. (Pausa.) Urbano: (Sonriendo.) Escucha, papanatas. Para su-
¡Baja, hombre! (Fernando empieza a bajar, bir solo, como dices, tendrías que trabajar
sin prisa.) Algo te pasa. (Sacando la peta- todos los días diez horas en la papelería;
ca.) ¿No se puede saber? no podrías faltar nunca, como has hecho
Fernando: (Que ha llegado.) Nada, lo de siempre... hoy...
(Se recuestan en la pared del «casinillo». Fernando: ¿Cómo lo sabes?
Mientras, hacen los pitillos.) ¡Que estoy Urbano: ¡Porque lo dice tu cara, simple! Y déjame
harto de todo esto! continuar. No podrías tumbarte a hacer
64
versitos ni a pensar en las musarañas; niéndose, y hace un movimiento para mar-
buscarías trabajos particulares para redon- charse.) ¡Espera, hombre! No te enfades.
dear el presupuesto y te acostarías a las Todo esto te lo digo como un amigo.
tres de la mañana contento de ahorrar sue-
(Pausa.)
ño y dinero. Porque tendrías que ahorrar,
ahorrar como una urraca; quitándolo de la Fernando: (Más calmado y levemente despreciativo.)
comida, del vestido, del tabaco... Y cuando ¿Sabes lo que te digo? Que el tiempo lo di-
llevases un montón de años haciendo eso, rá todo. Y que te emplazo. (Urbano le mi-
y ensayando negocios y buscando cami- ra.) Sí, te emplazo para dentro de... diez
nos, acabarías por verte solicitando cual- años, por ejemplo. Veremos, para enton-
quier miserable empleo para no morirte de ces, quién ha llegado más lejos; si tú con
hambre... No tienes tú madera para esa tu sindicato o yo con mis proyectos.
vida. Urbano: Ya sé que no llegaré lejos; y tampoco tú
Fernando: Ya lo veremos. Desde mañana mismo... llegarás. Si yo llego, llegaremos todos.
Urbano: (Riendo.) Siempre es desde mañana. ¿Por Pero lo más fácil es que dentro de diez
qué no lo has hecho desde ayer o desde años sigamos subiendo esta escalera y fu-
hace un mes? (Breve pausa.) Porque no mando en este «casinillo».
puedes. Porque eres un soñador. ¡Y un Fernando: Yo, no. (Pausa.) Aunque quizá no sean
gandul! (Fernando le mira, lívido, conte- muchos diez años...
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Jaime Salom
LA CASA DE LAS CHIVAS (Ed. Escelicer, 1969)
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ojo... Al más pequeño desliz, como que me llamo Trini: Pues en esta casa voy a ser la Única que la respeta...
Petra, cojo un machete y la abro en canal, igual que Padre: Cállate, mocosa.
a una res... ¡A ella y al que tenga la culpa! Conque Trini: Aquí hay baile todas las noches... Oigo la gramola
ándate con tiento, no vaya alguno a echarte al ca-
desde arriba.
mastro... porque no te daré tiempo a que se te hin-
Petra: ¿Y qué? Han bregado todo el día. Les gusta divertir-
che la barriga. ¡Y ahora a dormir!
se un rato antes de acostarse.
Trini: No tengo sueño.
Trini: Pues esta noche, en cuanto suene la música, me
Padre: ¡Ni yo, porras...! Nunca me ha gustado meterme en
la cama con sol. pongo el vestido nuevo y bajo a la fiesta.
Petra: ¡Los dos al desván! Yo subiré luego... Pronto van a Petra: ¡Te librarás mucho!
llegar los hombres y no les gusta encontrarnos Trini: ¿No tengo edad para bailar?
aquí. Petra: Con ésos, no. Y como aparezcas, te salto las muelas
Padre: ¡Esconderme en mi propia casa! a bofetadas. Ya lo sabes.
Trini: ¡No se me van a comer! Trini: ¿Por qué yo no y tú sí?
Petra: Pues mira, todo pudiera ser... Que a más de uno se Petra: Alguien tiene que ponerles la cena.
le hace la boca agua. Trini: A mí también me gustaría... y oír lo que cuentan y
Trini: ¡Ahí le duele! No le gusta la competencia. Se cree sus canciones... ¡Hasta el desván llegan las risota-
reina del gallinero. das...! ¡Y ese olor a tierra y sudor que sólo echan
Padre: ¡Niña! ¿Qué modales son ésos? Es tu hermana ma- los hombres cansados!
yor y le debes respeto. Petra: ¡No sabes lo que dices!
Dámaso Alonso
INSOMNIO (Hijos de la ira, 1944)
67
Blas de Otero j
A LA INMENSA MAYORIA (Pido la paz yla palabra, 1955)
1. Diga el significado
y forme frases con los términos siguientes:
hipódromo autarquía dolicocéfalo cartomancia
canódromo cefalalgia tecnocracia endogamia
velodromo gastralgia poliglota patógeno
acracia linotipista hidrógeno metaloide
aristocracia microcéfalo monolito aerolito
mesocracia neuralgia poligamia cardiopatía
braquicéfalo anarquía nigromancia hidrofobia
acéfalo psiquiatra quiromancia periscopio
Ae
c My
Sufijos cultos
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2. Diga el significado
Tengo que llamar al (electricidad) ...... para que nos arregle la instalación de luz.
El (conducir) ...... no pudo frenar a tiempo y chocó contra un turismo.
Aunque le duele mucho la muela, tiene miedo de ir al (diente) ......
Hay muchos (colección) ...... de sellos que no quieren desprenderse de sus piezas más valiosas.
Muchos (pensión) ...... no saben qué hacer cuando dejan de trabajar.
Narciso Yepes es un (concierto) ...... de guitarra mundialmente reconocido.
El (trapecio) ...... perdió el equilibrio y cayó al vacío.
Hay muchas (arte) ...... del género ligero que se mueren de hambre en Su vejez.
Estudia mucho porque quiere ser (arquitectura) ...........
OE Él quedó (final) ...... en el último Premio Nacional de Literatura.
EIS
SES
SIISE
71
5. Sustituya los verbos en cursiva
por expresiones mas precisas:
1. Han puesto un circo a la entrada del pueblo.
2. Lapolicia ponea los ladrones en manos de la justicia.
3. El mejor ciclista suele tenerel primer puesto.
4. En esta clase se hacen muchas faltas de ortografía.
5. Los niños deben tener respeto a los mayores.
6. El general dijo una arenga ala tropa.
7. ¡Quién no tiene esperanza en una quiniela de catorce!
8. Marisa se hizo ilusiones con el poeta.
9. Nome han dicho que hoy cerraban antes.
10. ¿Vasa poner ahí todos tus libros? A
Locuciones latinas
Grosso modo: Aproximadamente. Plus ultra: Más allá.
Hic etnunc: Aquí y ahora. Post scriptum: Después de lo escrito, posdata.
In albis: En blanco. Quid pro quo: Una cosa por otra.
In fraganti: En el momento de cometerse una mala acción. Sine die: Sin fecha fija.
Inter nos: Entre nosotros. Sine qua non: Sin lo cual, no.
Ipso facto: Inmediatamente. Stricto sensu: En sentido estricto.
Lato sensu: En sentido amplio. Sub judice: Bajo resolución judicial.
Manu militar: Por imposición de la fuerza. Sui generis: Muy especial.
Modus vivendi: Forma de vida. Ut infra: Como abajo.
Motu proprio: Voluntariamente, por propia iniciativa. Ut supra: Como arriba.
Mutatis mutandis: Cambiando lo que hay que cambiar. Verbi gratia: Por ejemplo.
72
7. Utilice la palabra más indicada:
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Uso de las letras mayusculas
Se escribe con mayúscula cualquier palabra que comience un escrito y las que van después de punto.
Todo nombre propio, o los comunes que funcionen como propios:
José, Gómez, Azorín, el Redentor, Bosnia, Virgen María.
Los nombres y adjetivos que formen parte del nombre de una institución, cuerpo o establecimiento:
Ayuntamiento de Barcelona, Real Academia Española,
Museo del Prado, Teatro Real, Hotel Excelsior.
Todos los días escucho que una nueva cordada ha coronado con éxito los alpes.
El Gobernador civil de Madrid ha inaugurado la escuela de formación «Virgen de la Paloma».
En el día de la fecha, 6 de Enero, los reyes salieron para Bogotá.
Mañana salimos para parís.
El partido comunista ha anunciado que hará campaña a favor de la salida de la otán.
El río ebro a Su paso por Zaragoza está canalizado.
La historia de la institución del senado español es muy corta.
La ciudad del Turía ha tenido suerte con la lotería de Navidad.
El acto académico tendrá lugar en la facultad de letras de la Universidad de Madrid.
=k Según he leído en la revista época, los Portugueses han ingresado en la cee.
74
Pronombres personales: formas flexivas
Pronombre de 1.* persona «yo» Plural del pronombre de 1.? persona «nosotros, nosotras»
75
11. Ponga en gerundio
76
LECCIÓN 5
5A EL PENSAMIENTO HISPÁNICO
César Vallejo
POEMAS HUMANOS
77
Federico Garcia Lorca
ROMANCE SONAMBULO (Romancero Gitano)
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78
Miguel Hernandez
UN CARNÍVORO CUCHILLO... (Poemas sociales, de guerra y de muerte)
Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.
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Mario Benedetti
EL APAGON DE LOS ILUMINADOS (EL PAIS, 27-12-83)
Tanto entusiasmo ha provocado, no sólo en Argentina sino en to- lares) de toda su historia. Por si todo esto no bastara: una guerra
do el mundo civilizado, la capitulación de la dictadura, que aún no perdida, no tanto por la capacidad de respuesta del enemigo co-
ha habido tiempo de evaluar objetivamente la nueva situación ni mo por la irresponsabilidad, la ineficacia, la frivolidad, la autosufi-
medir los verdaderos alcances de su rasgo más original, destinado ciencia, la actitud pusilánime y hasta la embriaguez (de triunfalismo
quizás a tener impredecibles repercusiones en el espacio político de y de whisky) de sus altos jefes*Hoy el pueblo argentino los aborrece
América Latina. Me refiero fundamentalmente a la equiparación de y no pierde ocasión de transmitirles ése plausible sentimiento. El he-
la tortura al asesinato cualificado y al anunciado castigo con prisión cho de que el último presidente, el general Bignone (que por lo me-
perpetua «cuando origine la muerte del atormentado o le suponga nos tiene el atenuante de haber servido de bisagra para la restaura-
lesiones de carácter irreversible». No sé de otro país que haya dise- ción democrática), haya tenido que abandonar la Casa Rosada por
ñado una norma tan palmaria sobre el espinoso tema, y menos aún una puerta espuria, es todo un símbolo del descrédito de esas fuer-
de un gobernante que haya instrumentado tan rápidamente su apli- zas armadas.
cación. Si Sartre calificaba la tortura como «una viruela que devasta
toda nuestra época», las nuevas y legítimas autoridades argentinas
parecen haber descubierto algo que parecía imposible: una vacuna
contra esa viruela. UNA JOFAINA PARA MACBETH
Tanta dificultad entrañaba el descubrimiento, que para hacerlo No obstante, si bien Argentina fue en cierto modo una exagera-
realidad se hizo necesaria la derogación de una infamante ley de ción y, en los últimos y penúltimos tiempos, casi una caricatura del
autoamnistía; que 25 generales, entre los cuales ocho de división, despotismo, todos esos rasgos, con lógicos desniveles, variantes y
pasaran de un solo envión a la reserva, y, por último, que fueran so- matices (la única excepción es el problema de las Malvinas), pue-
metidos a juicio sumario nada menos que los integrantes de las tres den también ser detectados en Chile y Uruguay, donde el sonoro re-
primeras juntas militares que gobernaron el país desde el golpe per- chazo a las respectivas dictaduras es un ejercicio cotidiano.
petrado en marzo de 1976. En cuanto a la subversión, lo nue- Chilenos y uruguayos han perdido el miedo y ganado orgullosamen-
vo no está en su condena (también había sido perseguida por la dic- te la calle. En Montevideo, por ejemplo, tras el acto del 27 de no-
tadura, que como es habitual en este tipo de Gobiernos, incluía in- viembre, con 400.000 asistentes en una ciudad de poco más de un
discriminadamente en tal calificativo a buena parte de los oposito- millón, el presidente, Gregorio Álvarez, pronunció un discurso ante
res); lo nuevo está en la seguridad de que cada detenido será juz- las cámaras de televisión, apelando a un lenguaje brutal que exce-
gado con todas las garantías, tendrá derecho a su abogado defen- dió en mucho el hasta entonces usado por sus pares. En él habló de
sor y no será víctima de torturas ni desapariciones. Hay que recono- patricios laureles que, «con todas sus sacrosantas evocaciones,
cer que la parte realmente original de las nuevas medidas es su se- han sido revolcados en el más nauseabundo de los barros» (sic) y
veridad hacia los torturadores. A éstos, en los países latinoamerica- convocó al pueblo «a un estado de alerta cívico». La convocatoria
nos que soportan dictaduras militares, en algunas ocasiones se los tuvo inmediata respuesta, ya que fue casi imposible escuchar el fi-
reprueba, pero raras veces se los castiga. Los mismísimos Estados nal de la pieza oratoria en medio de las cacerolas antidictatoriales
Unidos son condescendientes con ellos, quizá porque desde hace que atronaron el espacio ciudadano.
años los adiestran en la zona del canal. Con tan poderoso visto bue- Es evidente que en la cúpula militar produjo indignación y des-
no, esos verdugos profesionales, entre tortura y tortura, llenan su concierto el hecho de que la muchedumbre del 27, congrega-
tiempo jurándole al mundo que respetan los derechos humanos. De da para escuchar la. proclama de todos los partidos de oposición,
modo que este llamar a las cosas por su nombre, a cargo de leída por el actor Alberto Candeau, se pronunciara a voz en cuello
Alfonsín, es un verdadero y estimulante escándalo. contra los diez años de poder militar y anticonstitucional. La cólera
Bien es cierto que en Argentina tuvo lugar la experiencia de dicta- fue enorme, de eso no cabe duda; no tanta, sin embargo, como pa-
dura castrense más vulnerable y autocorrosiva de todo el continen- ra decidirles a convocar un acto igualmente público de apoyo a su
te. No es común que un Gobierno, por despótico que sea, alcance gestión.
simultáneamente tantos objetivos: una cifra de desaparecidos que El cambio operado en Argentina ha exteriorizado por fin lo que en
llega a 30.000; unas cotas de tortura dificilmente superables; una la última década ha sido un rumor constante, clandestino y unánime
iflación anual de un 600 %; el estruendoso colapso de la econo- en el Cono Sur: los Gobiernos militares han sido sencillamente un
mía y la mayor deuda externa (la friolera de 40.000 millones de dó- desastre, no sólo para la oposición, sino para el país entero. Desde
80
el punto de vista econdmico, estos profanos feligreses de la escuela crear y de expresarse, frenado en sus derechos ylibertades, nunca
de Chicago han llevado a sus respectivos paises a la quiebra. Dos será negocio para nadie. Es cierto que en algunos períodos la libe-
economistas britanicos acaban de revelar que Milton Friedman, el ralidad en las importaciones llenó las tiendas, los almacenes y las
célebre inspirador de aquella escuela monetaria, manipuló los datos boutiques de costosos artículos, de aparatos de múltiple origen, pe-
del período 1925-1955 a fin de que la realidad confirmara sus teo- ro la incontrolable crisis borró prácticamente del mercado a los
rías. Siguiendo ese edificante ejemplo, las dictaduras conosureñas, eventuales compradores.
que le proporcionaron a Friedman su más barato laboratorio experi-
mental, manipularon también las realidades políticas para justificar Los militares argentinos se han visto conminados a entregar el
la represión feroz. En el plano social, destruyeron la convivencia, poder, y sería bueno que, usando su experiencia en el ramo, prepa-
que era un bien costosamente adquirido; instauraron el terror, diez- raran un cementerio clandestino para enterrar el golpismo. No de-
maron el ámbito universitario, corrompieron la Administración. En el morará mucho el desahucio para sus colegas chilenos y uruguayos,
plano cultural, hicieron lo posible y lo imposible por desalfabetizara cada día más acorralados por la oposición civil. Lo lamentable no es
la población, desgajándola de sus escritores, sus artistas y sus pro- por cierto que hoy o mañana cejen en su vano empeño autoritario,
pios gustos. No lo lograron, pero sí consiguieron desestabilizar la vi- sino que hayan sido necesarios tan largos y trágicos años para que
da cultural, mediante la ruptura que significó el alto número de exi- se convencieran de su ineptitud. Lo lamentable es que cuando por
liados en este campo específico y la censura férrea para los que lo- fin se retiran, lo que dejan tras de sí son las ruinas completas. Este
graron permanecer en el país. repentino apagón de los generales iluminados, decretado por Raúl
Alfonsín, por utópico que parezca, es, después de todo, un regreso
al realismo. Y es importante que los pueblos latinoamericanos com-
prueben atónitos que aquellos entorchados aparentemente invenci-
bles pueden convertirse en vulnerables cuando no saben resistir las
tentaciones de la avaricia, el poder arbitrario, la corrupción y otros
estragos.
Como bien señalara hace algunos días Maruja Torres en El País,
ahora empezará una nueva corriente de exiliados, éstos sí merece-
dores, según ella, del despectivo mote de sudacas. No es improba-
ble que alguna vez se crucen con los exiliados de izquierda, que en
número apreciable irán regresando a sus patrias. Es obvio que los
nuevos se diferenciarán de los antiguos en que vendrán con sus do-
cumentos en orden, no tendrán que mendigar contratos de trabajo
ni enfrentarán problemas de vivienda. Francamente, no los imagino
vendiendo baratijas en el Rastro o en el Ponte Vecchio. Y como por
lo general (y por lo coronel) suelen ser previsores y habrán puesto
con tiempo sus dólares a buen recaudo, su presencia significará
una provechosa entrada de divisas, y hasta es posible que algunos
medios de comunicación de muy fino oído dejen de reconocer el
«evidente acento suramericano» en casi todos los asaltantes y atra-
cadores.
Parece que el general Videla, a pesar de los buenos consejos de
sus amigos, se ha negado a emprender el vuelo «refugiándose en
su acendrada catolicidad» (lejana influencia de la Inquisición, tal
vez), pero algún otro, como el general Camps, convicto y confeso
de haber eliminado a 5.000 personas, debe haber estimado que,
con semejante hoja de servicios, el refugio divino podía serle esqui-
vo, y en consecuencia se resignó a abandonar el suelo patrio.
Realmente, cuando este nuevo exilio empiece a llegar a las cos-
tas europeas, los hoteles de cinco estrellas no darán abasto. Y es
lógico que estos neodesplazados precisen adecuado alojamiento,
ya que no vendrán sólo con sus familias y guardaespaldas, sino
también con sus fantasmas. Y necesitarán como mínimo una her-
mosa jofaina para lavarse infructuosamente las manos, como
Definitivamente, no sirven. Ni siquiera fueron últles para ciertos
Macbeth.
sectores del latifundio, la burguesía industrial y la banca privada,
que en un comienzo apoyaron esa mano dura que tanto habían re- Ésa es otra diferencia con los antiguos exiliados: mientras que los
clamado. Les llevó años aprenderlo, pero al final cayeron en la de antes soñaban sus nostalgias, esta nueva migración deberá
cuenta de que un país empobrecido, transido de temor, impedido de acostumbrarse a las pesadillas.
81
Manuel Vicent
LA SOPA DE ULISES (EL PAIS, 29-1-83)
las once de la mafiana, el profesor se encontraba solo — Ya está aquí ese hijo de perra.
en casa, buscaba febrilmente cualquier libro heroico en —; Qué ha sido eso?
los anaqueles de la biblioteca y en el tocadiscos sonaba —Un asesino que dispara contra mi mercancía.
música de Beethoven. Se había puesto a palpar cada lomo de es- —Qué bestia.
tantería hasta que, por fin, las letras nacaradas de la Odisea, de —Fs la cuarta vez. Que asome la cara ese criminal, si es hom-
Homero, le brillaron en el fondo de la mano. Atrapó el volumen, bre.
sopló el polvo del canto superior y esta vez ni siquiera lo abrió.
Sabía que estaba rebosante de dioses, mitos, pasiones, aspira- Rodeado de su clientela, el frutero gritaba hacia lo alto de la
ciones de belleza, hazañas y sueños inasequibles. El profesor se fachada y otros peatones miraban las ventanas de enfrente tratan-
fue a la cocina con él y allí se dispuso a preparar todo lo necesa- do de sorprender al cazador furtivo. A través del visillo entrea-
rio para hacer un buen sofrito en la olla exprés. Tarareando el ter- bierto, el insigne profesor de lenguas muertas asistía al barullo
cer movimiento de la Pastoral, peló una cebolla y dos dientes de que se había formado en la calle y analizaba fríamente el compor-
ajo, cubrió el fondo del cacharro con una capa de aceite y encen- tamiento de aquel grupo social. Eran unas miserables hormigas.
dió el gas. Cuando aquello estuvo bien dorado, añadió agua sufi- Bastaba con un disparo anónimo sobre una fruta para que esa
ciente con algunas pizcas de sal y una rama de perejil. Metió el pequeña gente se sintiera sobrecogida por un temor irracional.
libro en la olla, la tapó herméticament con la palanca de acero, y ¿Qué pasaría si un día optaba por apretar el gatillo de verdad?
la Odisea, de Homero, en una edición de lujo, comenzó a cocerse Entonces él tuvo de nuevo la sensación de que podía llegar a ser
a fuego lento como un repollo. Era exactamente lo que quería co- Dios y gobernar desde un quinto piso. Por el momento, la fun-
mer ese día. ción había terminado.
Mientras la sopa hervía, el profesor se asomó ala ventana de El héroe se dirigió al cuarto de baño, alivió la vejiga y se mi-
aquel quinto piso y en la calle vio la mediocridad que había con- ró al espejo. Frente a su imagen, que no había cambiado nada,
templado durante tantos años de soledad: la pollería de azulejos recordó las palabras del psicoanalista: «Tienes derecho a creer
blancos, las furgonetas de reparto aparcadas en segunda fila, la que‘todo irá bien durante algún tiempo; tu cerebro no presenta
frutería con las piñas suspendidas de un hilo en el dintel, las si- nada irreparable, pero Grecia no existe.» La perfección racional
luetas de oficinistas en el cristal de aquel departamento de conta- y los deseos abstractos de belleza son ratas podridas. La felici-
bilidad, la pequeña gente que se arrastraba en la acera reclamada dad consiste sólo en una tregua de pequeños placeres, el aro-
por los gritos eufóricos de ese tipo de pescadería. Aquella maña- mado sorbo de café con un cigarrillo leyendo el periódico, una
na el profesor estaba más aburrido que de costumbre, y para en- agradable conversación en el restaurante, las duras nalgas de
tretenerse un rato quiso jugar otra vez con el rifle de aire compri- Emma, el lejano olor a brea de aquel puerto de mar en la ado-
mido. Lo sacó del armario, y por el pasillo, el compás de los vio- lescencia. El profesor tenía cincuenta y tres años, y en la repisa
lines de Beethoven, fue cargando el instrumento de alta precisión del lavabo guardaba el frasco de tinte para las sienes, las píldo-
con diez balines de plomo. Desde la misma ventana se divisaban ras laxantes, las pastillas contra la depresión y la pomada he-
algunos objetivos de interés, pero el hombre decidió gastarle otra morroidal. En ese momento sintió un leve mareo acompañado
broma al frutero de la esquina. Aquellas piñas tropicales colga- de aquel sonido característico de trompetas dentro de la nuca.
ban en el vano de la tienda igual que un bodegón de Sánchez Otras veces también le había pasado. Desde que tomó la cos-
Cotán. Se acodó bien en el alféizar, enfocó el lente telescópico tumbre de comerse los libros de la biblioteca en forma de sopa,
con el punto de mira, contuvo la respiración y apretó el gatillo. notaba que se le nublaban los ojos y veía partículas radiactivas
Una piña basculó con furia en el hilo del dintel y cayó abatida figurando dioses antiguos, en una oscuridad de algunos segun-
dentro de una canasta de tomates. En seguida se oyeron blasfe- dos de duración. Pero ahora comprendió que el ataque iba en
mias de menestral allá abajo.
serio.
82
Sufijos espanoles
Derivacion
1. Forme derivados
84
| Al
ASATICAL
JA
Derivacion
2. Utilice derivados
Refranes españoles
Dios aprieta, pero no ahoga. El que parte, toma la mejor parte. Donde las dan, las toman
El muerto, al hoyo; y el vivo, al bollo. Donde entra el aire y el sol, no entra el doctor. En boca cerrada no entran moscas.
Divide y vencerás. El que se pica, ajos come. El hombre y el oso, cuanto más feo, más hermoso.
El que no llora, no mama. Donde hay patrón, no manda marinero. Fíate de la Virgen y no corras.
Dios los cría y ellos se juntan. El tonto nace; y el sabio, se hace. El mejor escribano echa un borrón.
por un sustantivo:
Solucionar este problema es difícil. La solución de este problema es difícil.
El Congreso se celebra esta semana.
Es necesario organizar unos grupos de rescate.
El país produce suficiente carbón.
Varias sociedades anónimas financian el proyecto.
La orquesta interpretó maravillosamente el programa.
Tenemos que actualizar nuestros conocimientos cada tres años.
Hay que potenciar los estudios de humanidades.
Es imposible comunicar telefónicamente con la zona siniestrada.
¿Cuándo se inaugurará la exposición?
E Mañana conmemoramos la puesta en marcha del ferrocarril en España.
UE
E TeMA \
ene
EAL
Locuciones latinas
86
6. Utilice la locución más adecuada:
1. El juzgar los acontecimientos ...... no comporta ningún riesgo; el riesgo está en juzgarlos
eee llevaron el niño a casa de los abuelos.
3. La discusión se convirtió en un diálogo ......
4. Juan es mi ......; puedes confiar en él.
9. La llegada de los atletas a la meta fue en un pañuelo; dieron el primer puesto ...... a Juan y Pedro.
6. Ante un asunto de tal naturaleza, fue a declarar ......
Ree tee llegaremos a la cima del Aconcagua mañana de madrugada.
8. La filosofía del ...... es una teoría antigua, pero siempre en plena actualidad.
9. El primer ministro ha declarado que la situación ...... no tiene vuelta atrás.
OA se vio que la situación de los crudos no tenía solución.
1. Se escriben con minúscula los nombres de los días de la semana, meses y estaciones del año:
Este año, la primavera empieza el jueves 21 de marzo.
2. Los nombres de las monedas:
Un dólar equivale a 98 pesetas, o también, a 5 francos franceses.
3. Los tratamientos, cuando se escriben con todas sus letras:
Su majestad, su excelencia, su Santidad.
4. Los nombres de ciencias, técnicas o disciplinas, cuando la denominación de que forman parte
no exija mayúscula:
Es un apasionado de la astronomía y la informática.
Me han suspendido en física y química.
5. Los gentilicios, nombres de miembros de religiones y los nombres de oraciones:
Muchos españoles, que son católicos, rezan con frecuencia el padrenuestro.
6. Los nombres de oficios y profesiones y los de movimientos o tendencias artísticas:
En la consulta del dentista había dos abogados y un arquitecto.
Bécquer es uno de los máximos exponentes del romanticismo.
87
7. Señale las incorrecciones
88
MPS
Modalidades sintácticas en la frase de relativo ESara CAL
OFICIO QUE DESEMPEÑA EL RELATIVO SUBORDINADA RELATIVA
OMEN UU ey a Estos son los medicamentos que pueden curar el sida.
Complement directo) a Compré los libros que me habías encargado.
A ee Aquí está el chequea que me refería.
A El avión para el que sacamos billetes tiene retraso.
Compl cretinsiancial (aay o o a No conozco a ese profesor de que tanto hablas.
Compl. circunstancial (em a aaa aa He visto el coche en que viajaremos a Lugo.
Corap. circunstancial oon a aa El chico por quien te interesaste, ha aprobado.
Gomar crcuastancial [So Consulto mucho tu libro, sin el cual no doy un paso.
AE CN n a Mira la joyería cuyo dueño es alemán.
Adjetivo del compl directo... eaaa Tú conoces la catedral cuya fachada es barroca.
Adjetivo del compl. directo (con de) ............................... Plácido Domingo, de cuyo talento nadie duda, cantará hoy.
89
12. Ponga el verbo que convenga, en la forma mas adecuada
F. Calvo Serraller
MIRO, EL MAS SURREALISTA
DE TODOS NOSOTROS (EL PAIS, 26-12-83)
aae
Se ha extinguido con un rumor silencioso, como una estrella caí-
\ XA Ey) da, un pájaro, una araña, una mujer, criaturas todas del santoral pic-
tórico mironiano. Últimamente parecía sentirse incómodo en su ta-
i
NS Z ller corporal, allí mismo donde durante noventa años había logrado
UN
transformar cada limitación en una victoria. Estaba tan ávido de sen-
tir las cosas, que le venía estrecho lo que sólo podía abarcar con
una mirada. Le admiraban los ángeles pintados en los frescos ro-
mánticos de Montjuich, porque, según le contó a Raillard, «tenía
ojos por todas partes», y cuando el crítico francés le recordó a este
respecto que Tzara ya había dicho que «todo el cuerpo mira», Miró
dejó caer una sola apostilla: «Aun sin ojos...» Un exceso.
En realidad, Joan Miró se pasó la vida excediéndose. Tocado por
la gracia de lo imaginario, cualquier objeto pesante, dejando sentir
su volumen en el espacio, le parecía un obstáculo. El sueño y la
fantasía eran los únicos escapes posibles para calmar la angustiosa
claustrofobia de un mundo impertinentemente cerrado. Uno de sus
primeros maestros en Cataluña, Francesc Galí, percatándose de la
dificultad del joven aprendiz para captar visualmente el volumen, le
vendaba los ojos y le hacía dibujar con el solo recuerdo de una im-
| i
|
presión táctil del objeto.
91
de quería ir a parar Miró tapándose los ojos? ¿Cuál era su reino en-
cantado en donde se siente la realidad, «aun sin ojos», como expe-
riencia palpitante? Considera al Santo Tomás que mete el dedo en
la llaga como un apocado, lo mismo que el Tzara que se daba por
satisfecho con el descubrimiento de que «el ombligo también mira».
Frente a estos escépticos dispuestos a creerse una media ver-
dad, Miró replica lo siguiente: «Para mí, una brizna de hierba tiene
más importancia que un gran árbol, una piedrecilla más que una
montaña, una libélula más que un águila. En la civilización occiden-
tal es necesario el volumen. La enorme montaña es la que tiene to-
dos los privilegios... El ombligo que mira es una banalidad. Por el
contrario, en los frescos románticos los ojos están por todas partes.
El mundo entero te mira. Todo; en el cielo raso, en el árbol, por to-
das partes hay ojos. Para mí todo está vivo; ese árbol tiene tanta vi-
da como esos animales, tiene un alma, un espíritu, no es sólo un
tronco y hojas.»
A este panteísta, que se siente árbol, pájaro, insecto, que ve las
cosas desde las cosas y que reconoce los colores del sueño, era di-
fícil estrecharlo en un solo lugar. Peregrino de las estrellas, Miró se
pasó la vida burlando fronteras, abriéndose horizontes cada vez
más amplios, evadiéndose. Cuando se marcha a París en
1919, un año después de haber celebrado su primera muestra indi-
vidual en la galería Dalmau de la cosmopolita Barcelona, entonces
en pleno apogeo vanguardista por haber acogidoa los artistas refu-
giados de la Gran Guerra, le confesó a un pintor amigo: «Hay que ir-
se. Si te quedas en Cataluña, te mueres. Hay que convertirse en un
catalán internacional.»
(...) Sucesión de huidas hacia adelante; del destino familiar provin-
ciano, de la ciudad autosatisfecha, de la vanguardia asentada, del
movimiento triunfante... Miró parece no conformarse nunca, no quiere
dejarse encerrar ni por su propio cuerpo. Está siempre buscando un
taller más grande. En 1938, en plena guerra civil espa-
hola y a punto de estallar la segunda guerra mundial, publicó un her-
moso texto que se titulaba precisamente Sueño con un gran taller.
La fulgurante invasión nazi de Francia lo dejó momentáneamen-
te sin ninguno, y Miró, asediado por todas partes, se esconde, lite-
ralmente, en España, donde por su colaboración con la República
tampoco se podía dejar ver. No importa. En Mallorca, casi clandes-
tino, hará el descubrimiento del taller más grande jamás soñado, el
taller de la bóveda celeste estrellada, caminante poético por playas
nocturnas. Lejos de sus amigos superrealistas, refugiados a la sa-
zón en Nueva York, casi olvidado en su rincón, Miró les envía en-
tonces el fabuloso regalo de una libertad hecha con nada: mirando
al cielo, les envía la serie de Constelaciones, viaje por los espacios
infinitos de un residente forzoso en la tierra. Tras este descubri-
miento, ¿cómo lograr distraer a este vidente, que repite que «el co-
mienzo es todo. Es lo único que me interesa. El comienzo es mi ra-
zón de vivir... Es la verdadera creación. Lo que me interesa es el
nacimiento»?
Por ello hay poderosas razones para suponer que Miró no se ha
muerto —«no me interesa el crecimiento, ni la muerte»—, sino que
ha seguido buscando su taller allí donde ya no nos es dado verle.
Instalado en el universo, desde la brizna de hierba hasta la estrella
caída, seguro de que se siente satisfecho de las cosas que nos ha
enseñado a ver, incluso sin ojos.
92
Jesus Fernandez Santos
LUIS BUNUEL, EN UN PAiS
DE REBANOS Y PASTORES (EL PAÍS, 15-9-83)
93
Pablo Sorozabal Serrano
WAGNER Y EL NACIMIENTO DE LA VANGUARDIA (EL PAIS, 1-5-83)
Su idioma es demasiado breve para expresar grandes cosas; se- Justo es, por otra parte, que quien, como Wagner, es pura y viva
ria como si intentasemos levantar una ciudad con solo «madreper- contradicción, haya legado vivas y puras contradicciones a sus tan
las y ópalos». Esto dice el musicólogo británico Ernest Newman gozosos como atribulados admiradores/detractores. Y no me refiero
(1868-1959) en su gran estudio crítico: Wagner. El hombre yel artis- a la divertida y ancha grey de prowagnerianos y antiwagnerianos,
ta. No lo dice, empero, a propósito del idioma de Wagner, sino del que éstos parecen haber resuelto el problema por el envidiable pro-
de Debussy en su Pelléas et Mélisande, lo que nos permite llegar a cedimiento de que para ellos no hay tal problema, sino a quienes no
la dialéctica contenido-forma, que el propio Newman intenta superar somos capaces de superar nuestro amor y nuestro odio satisfacto-
mediante un razonamiento que más o menos sería: a gran conteni- riamente.
do («grandes cosas»), gran idioma (forma); a parvo contenido, bre-
La mitad del libro de Newman se consagra precisamente a un im-
ve idioma.
pecable análisis de la vida íntima de Wagner, en el que, aplicando el
método comparativo con un rigor que abruma yala vez estimula,
señala (a través de numerosas citas sacadas de su autobiografía —
Mein Leben—, sus escritos teóricos, sus*cartas, los testimonios de
LA PALABRA ORIGEN
sus coetáneos y las investigaciones posteriores acerca de su figura
Lo determinante y esencial sería lo expresado, y el valor último la humana) las flagrantes contradicciones entre su egoísmo e hipocre-
calidad del resultado artístico dentro del vehículo de expresión, en sía, muchas veces auténticamente viles y rastreros, y sus idealis-
este caso la música. De ahí que, más allá de contenido y forma mos verbales, los cuales le llevan a autopresentarse como un de-
(idioma), lo único que ha de importarnos en Wagner es la excelen- chado de virtudes difícilmente imaginable en nadie con capacidad
cia de su música. Su música —la música en sí— sería lo valioso en para la autocrítica.
Wagner, y no sus absurdas, tediosas, reaccionarias y muchas veces
Newman traza el retrato de un hombre dotado de una desborda-
grotescas filosofías.
da sensualidad, lujuriosa sensualidad (de la que su música es fiel
Es ciertamente tentador escapar a la contradicción mediante el reflejo), que le lleva a girar siempre en torno a las mujeres (se acos-
recurso de ignorar alguno de sus términos, pero es inútil. Se mire tó con cuantas pudo, incluida —¡Marx no es el Único— su criada);
por donde se mire, la esencia misma del arte wagneriano presupone sensualidad y lujuria que le traicionaron y que él, en su ilimitada
una negación precisamente de la música en sí, negación extensiva egolatría, traiciona a su vez en aras de la construcción de su yo.
a las demás artes en sí, como muy bien pone de relieve Newman en
Discute Newman en su profundidad el controvertido tema del ori-
su admirable y exhaustiva pesquisa.
gen judío de Wagner, y si bien se muestra inclinado a rechazar la hi-
Es más: tal negación, pese a constituir la base de sesudos y com- pótesis en razón de que no habría pruebas concluyentes, los datos
bativos escritos teóricos de Wagner, no se queda en mera especu- que baraja dejan amplio lugar para admitirla. Sea como fuere, el vil
lación desmentida por la práctica, sino que encuentra una encarna- y majadero antijudaísmo (todo racismo no es sino pura vileza y pura
dura absoluta en toda la obra del Wagner maduro, hasta el extremo majadería) de Wagner fue más bien fruto de mezquinos rencores
de que su música literalmente nace y es engendrada por la palabra personales que de sinceras convicciones, pues, como señala
y la idea dramática. Newman, en la práctica, Wagner no ejerció el antijudaísmo.
Explicar la música de la palabra y la idea (ideología) en Wagner Wagner es —acaso con la excepción de Monteverdi— el primer
es un imposible que debemos, empero, tratar de alcanzar por la vanguardista de la historia de la música. Se consideró y se quiso
siempre dudosa y cruenta vía quirúrgica de la disección y —sobre inventor del arte del futuro, y esta extraña (para mí ininteligible)
todo, pienso— de la potenciación perceptiva de lo que podríamos idea domina su obra para bien o para mal. En cualquier caso, co-
llamar metonimia general de la obra wagneriana. Pobre vía, cierta- mo dice Newman en su espléndido libro —cuya versión castellana
mente, pero la Unica que parece ofrecer un atisbo de salida a quie- hay que agradecer, pese a que la traducción está plagada de an-
nes nos descubrimos atrapados en la contradicción de amar y de- glicismos sintacticos que pesan y molestan—, «la música seguirá
testar por igual a uno de los más grandes genios artísticos de todos siendo algo diferente, de lo que habría sido si (Wagner) nunca hu-
los tiempos. biese nacido».
94
Umberto Eco
LO QUE CUESTA ESCRIBIR UN «BEST-SELLER» (EL PAÍS, 27-5-83)
99
Más sencilla es la situación para Pavese: unas pocas liras para Radcliffe, Lewis y Walpole se encuentran ya hechas en una es-
un chato de vino en una tasca y ya está, excepto en Entre mujeres quina de la calle, créanme. Se trata de libros costosísimos que,
solas, donde hay gastos adicionales de bar y restaurante. Nada aunque se hayan convertido en best-sellers, no han amortizado
costoso fue el Robinson Crusoe, de Defoe: sólo hay que calcular el los gastos de todo lo que se necesitó para realizarlos. Gracias a
billete de embarque; luego, en la isla, todo se arregla con material que sus autores eran aristócratas que ya poseían bienes propios,
de desecho. Después están las novelas que parecen baratas, pero porque para recuperar sus dispendios no hubieran dado abasto
que, a la hora de hacer las cuentas, han costado mucho más de lo ni sus herederos.
que parece: por ejemplo, en Dedalus, de Joyce, se deben calcular
A esta famosa serie de novelas tan artificiosas pertenece, natu-
por lo menos once años de pensionado con los jesuitas, desde
ralmente, Gargantúa y Pantagruel, de Rabelais. Y para ser exac-
Conglowes Wood hasta Belvedere, pasando por el University
tos, también la Divina comedia.
College, más los libros. No hablemos ya de la dispendiosidad de
Hermanos de Italia, de Arbsino (Capri, Spoleto, todo un viaje; tén- Hay, sin embargo, una obra que creo que se encuentra a me-
gase también en cuenta con qué perspicacia Sanguineti, que no dio camino: Don Quijote. El hidalgo de la Mancha va por un
era soltero, hizo su Capricho italiano: usó la familia y se acabó). mundo que es tal cual aparece, en el que los molinos están ya en
También es bastante cara la obra proustiana: para frecuentar a los su sitio; pero la biblioteca debió de costar una fortuna, ya que to-
Guermantes no se podía ir, por supuesto, con un frac alquilado, y das esas novelas de caballería no son las originales, sino que
luego flores, regalitos, una mansión en Balbec con ascensor, el si- fueron escritas de nuevo, cuando fue menester, por Pierre
món para la abuelay una bicicletas para ir a buscar a Albertine y a Menard.
Saint Loup; pensemos lo que costaba una bicicleta entonces. No
sucede lo mismo con £l jardín de los Finzi Contini, en una época
TRISTES O DESPREOCUPADOS
en que las bicicletas eran ya cosa corriente; como mucho, una ra-
queta de tenis, un jersey nuevo y andando; los otros gastos los pa- Todas estas consideraciones tienen su interés porque quizá
gaba la familia homónima, gente ciertamente hospitalaria. nos ayudan a comprender la diferencia entre dos formas de na-
rrativa para las que la lengua italiana no posee dos términos dis-
La montaña mágica, en cambio, no es una broma: con la es-
tintos, es decir, la novely el romance. La novel es realista bur-
tancia en el sanatorio, el abrigo de pieles, el co/bacy el déficit de
guesa, moderna y cuesta poco porque el autor recurre a una ex-
la administración de Hans Castorp. Y no hablemos de Muerte en
periencia adquirida gratis. El romance es fantástico, aristocrático,
Venecia: basta pensar en el precio de una habitación con baño en
hiperrealista y costosisimo, ya que en él todo es puesta en esce-
un hotel del Lido y en que en esos tiempos un caballero como
na y reconstrucción.
Aschenbach se gastaba una fortuna sólo en propinas, góndolas y
maletas Vuitton. ¿Y cómo se reconstruye sino usando piezas de guardarropía ya
(...) Para terminar, una última comparación. Por un lado, te- existentes? Sospecho que éste es el verdadero significado de tér-
nemos esa operación tan rentable económicamente que fueron
minos abstrusos como dialoguismo e intertextualidad. Pero no
basta con gastar mucho y reunir muchos elementos con los que
Los novios, un claro ejemplo de best-seller de calidad que se
calculó al milímetro y en el que se estudiaron los comporta- crear el montaje para triunfar en el juego. Es preciso también co-
mientos de los italianos de la época. Desde los castillos en las nocer la cuestión y saber que el lector lo sabe, y, por tanto, ironi-
laderas de los montes y el lago de Como hasta la Porta Renza, zar a propósito de ello. Salgari no poseía la suficiente ironía para
Manzoni tuvo todo a su disposición; nótese con qué perspica- darse cuenta de lo costosamente fingido que era su mundo; ésta
cia, cuando no da con el valiente o con la insurrección corres- es precisamente su limitación, que sólo puede ser comprendida
pondientes, los hace surgir de un edicto, enseña el documento y por un lector que lo lea varias veces como si él lo hubiera sabido.
con honradez jansenística advierte que no lo está reconstruyen- Ludwig, de Visconti, y Saló, de Pasolini, son tristes porque
do todo por sí mismo, sino que utiliza lo que cualquiera podría sus autores se toman en serio su propio juego, quizá para resar-
encontrar en una biblioteca. La excepción es el manuscrito anó- cirse de los gastos. Sin embargo, el dinero vuelve a las arcas só-
nimo, la única concesión que hace a la guardarropía; mas por lo cuando uno se porta con la nonchalance del gran señor, preci-
entonces debía haber todavía en Milán algunas librerías de viejo samente como hacían los grandes maestros de la novela gótica.
medio clandestinas, como las que hay en el barrio Gótico de Por eso ejercen sobre nosotros una gran fascinación y, como su-
Barcelona, que por poco dinero te confeccionan un falso perga- giere el crítico norteamericano Leslie Fiedler, constituyen el mo-
mino que es una maravilla. delo de una literatura posmoderna capaz, incluso, de llegar a di-
Todo lo contrario sucede no ya con muchos otros relatos his- vertirnos.
tóricos falsos, como El trovador, sino con toda la obra de Sade y ¿Ven ustedes cuántas cosas se descubren si se aplica metódi-
con la novela gótica, como se desprende de la reciente obra de camente una buena y desencantada lógica económica a las obras
Giovanna Franci La messa in scena del terrone (y como señaló, literarias? Podrían extraerse las razones por las que tal vez el lec-
en otros términos, Mario Praz). Y no se hable ya de los cuantio- tor, invitado a visitar castillos imaginarios de destinos entrelaza-
sos gastos a los que tuvo que hacer frente Beckford para escribir dos artificiosamente, reconoce el juego de la literatura y le toma
Vathek: eso fue disipación simbólica, peor aún que lo de el gusto. Por tanto, si se quiere quedar bien, hay que pasar por
Vittoriale; y es que ni aun los castillos, las abadías, las criptas de alto los gastos.
96
Aa r
e CUALIDAD
Sufijos
6B
-ancia, -encia: arrogancia, elegancia, suplencia, docencia.
-anza: bonanza, tardanza.
-dad, -edad, -idad: soledad, bondad, tranquilidad, hermandad.
-ería: tacafieria, tonteria.
-|SMO: machismo, romanticismo.
+ ACCIÓN
-ación, -ición: oración, inflación, maldición, ignición.
-ada: escapada, acampada.
-adura, -edura: andadura, quemadura, mordedura, torcedura.
-aje: patinaje, aprendizaje.
-amiento, -imiento: acercamiento, pensamiento, surgimiento.
-ancia, -encia: estancia, docencia, querencia, tolerancia.
98
2. Elija entre ser y estar
Refranes espanoles
Hablando se entiende la gente.
Hacer de tripas corazón.
Arrieros somos y en el camino nos encontraremos.
Ir por lana y volver trasquilado.
La experiencia es la amiga de la ciencia.
Las cosas de palacio van despacio.
Las cosas, claras, y el chocolate, espeso.
Lo que no mata, engorda.
Mala hierba nunca muere.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Más vale maña que fuerza.
Más vale pájaro en mano queciento volando.
Más vale tarde que nunca.
Muerto el perro, se acabó la rabia.
Derivacion
Derivados en -ero, -era, -eria, -erio:
leche lechero, lechera, lechería. mujer mujerio.
puerta portería, portera, portero. casa casero, casera, caserío.
flor florero, florería. caja cajero, cajera.
Derivación
Derivados en -ismo, -ista:
conforme conformismo, conformista. moda modista, modismo.
piano pianista. trapecio trapecista.
inmóvil inmovilista, inmovilismo. espejo espejismo.
100
6. Redacte de nuevo estas frases
9. Ponga la palabra es
El carbón de (huya/hulla) ...... ha subido de precio.
Su padre resultó ser un (vegete/vejete) ...... muy simpático.
Juan estuvo todo el día (cayado/callado) ...... en el despacho del jefe.
No quisiera (ingerirme/injerirme) ...... en tus asuntos.
A lo largo del camino había muchas (vallas/vayas) ...... que entorpecían el paso.
AI cuarto toro de la tarde le castigaron con cuatro (pullas/puyas)
Todos pusieron el pie en el (pollo/poyo) ........
En el (arrollo/arroyo) ...... de mi pueblo habia siempre gente con un (rollo/royo) ...... de alambre.
9. (¡Huya!/¡Hulla!) ...... me aconsejaron en el bar.
10. El afio pasado hice una (jira/gira) ...... por los países del Este.
11. Se ha dejado un (girón/jirón).............. de ropa en la alambrada.
12. El médico recetó a María unas (grajeas/grageas)
13. Debes tomar un desayuno (ligero/lijero) .............
14. Antonio es siempre el que (elige/elije) ............ los colores.
15. Estos (monges/monijes) .............. agustinos aman la pobreza.
102
División de palabras al final de una línea
Como norma general, las palabras que no caben en una línea, deberán dividirse, para continuar en
la línea siguiente, respetando la sílaba o respetando su formación etimológica:
pa-dre; nos-otros; a-yun-ta-mien-to; his-pa-no-a-me-ri-ca-no.
Cuando la primera ola última sílaba de una palabra sea una vocal, no podrá dejarse la vocal,
bien como último elemento de la línea, bien como primer elemento de la línea siguiente:
lífne/a; a/ma-da; a/é-re/o; e/pi-cú-re/o.
Tales divisiones serían incorrectas.
Van sin separación todas las letras que integran un diptongoo triptongo:
com-prdis; ais-la-mien-to; Su-pie-rais.
Las silabas acabadas en dos consonantes se dividen sin separarlas:
cons-cien-te; trans-cri-bir.
Las letras ch, Ily rrno deben dividirse nunca en la escritura:
pi-ca-cho; ar-ma-di-llo; ca-rro-na.
Cuando una sola consonante va entre vocales, forma silaba con la segunda vocal:
ro-sa; pi-lo-to; ca-Sa-ma-la.
Las agrupaciones consonánticas pl, pr, cl, cr, gl, gr, fl, fr, dry tr, forman sílaba con la vocal siguiente:
com-pli-ca-do; re-cla-men; a-glu-ti-na; re-fri-to; con-tro-lar.
Cuando al dividir una palabra con h intercalada, tenga que quedar ésta en final de renglón con su vocal
correspondiente, es norma pasar dicho grupo al renglón siguiente:
clor-hí-dri-co; ex-hi-bi-ción; al-ha-ra-ca.
de estas palabras:
atlas endeudarse enternecerse
sempiterno aclimatarse admirar
alrededor terciar agarrarse
reunir posponer instruir
tolerar desternillarse escribir
admirar destacar terciar
103
Casos especiales de separacion de palabras
EAMH
QUO
e A DONDE/ADONDE
Se escribe junto cuando hay un antecedente expreso: Te espero en la cafetería adonde sueles ir.
En caso contrario, cuando no hay antecedente expreso,
se escribe separado: Tendrás que ira donde te digan.
e ASÍ MISMO/ASIMISMO
Es más frecuente escribirlo junto, con el significado
de igualmente: Sevilla y Córdoba son capitales andaluzas; asimismo /o es Huelva.
Cuando va separado equivale a adverbio + adjetivo: Puedes dejar ahí los libros; así mismo estánbien. z
e CON QUE/CONQUE
En el primer caso se trata de preposición + relativo: Observa el cuidado con que escribe.
En el segundo, constituye una conjunción ilativa: Se me ha acabado el dinero, congue tendrás que pagar tú.
+ SIN NÚMERO/SINNÚMERO
Cuando va separado es la suma de preposición + sustantivo: Estuve sin número durante todo el sorteo.
Si se escribe junto se trata de un sustantivo: He recibido un sinnúmero de reclamaciones.
e SINO/SINO
En el primer caso, la conjunción si y el adverbio no,
indican una condición: No te dejarán salirsino haces lo que ellos quieren.
En el segundo puede tratarse de un sustantivo con
el significado de destino: Nunca conseguiré un premio en un concurso: es mi sino.
O de una conjunción adversativa: No es un magnate, sino simplemente un pobre diablo.
104
12. Ponga en la forma adecuada
105
LECCION 7
LA LITERATURA 7
nt> A
Ny
muy triste, comparando su presente con el pasado, y al fin rogó a la
he "i NL
(
criada que guardase aquellos objetos hasta que pudiese acostum-
brarse a mirarlos sin tanta emoción; mas no manifestó sorpresa por
AN
«NO
ANN
N
ANN
NN
la facilidad con que las pinturas habían pasado del estudio a la ca-
sa, ni curiosidad de saber qué pensaba de ello el suspicaz don
Lope. No quiso la simiente meterse en explicaciones, que no se le
pedían, y poco después, sobre las doce, mientras daba de almorzar
al amo una mísera tortilla de patatas y un trozo de carne con repre-
sentación y honores de chuleta, se aventuró a decirle cuatro verda-
des, valida de la confianza que le diera su largo servicio en la casa.
—Señor, sepa que el amigo quiere ver a la señorita, y es natu-
ral... Ea, no sea malo y hágase cargo de las circunstancias. Son jó-
venes, y usted está ya más para padre o para abuelo que para otra
cosa. ¿No dice que tiene el corazón grande?
—Saturna —replicó don Lope, golpeando en la mesa con el man-
go del cuchillo—. Lo tengo más grande que la copa de un pino, más
grande que esta casa y más grande que el depósito de aguas que
ahí enfrente está.
—Pues entonces..., pelillos a la mar. Ya no es usted joven, gra-
cias a Dios; digo..., por desgracia. No sea el perro del hortelano,
que ni come ni deja comer. Si quiere que Dios le perdone todas sus
barrabasadas y picardías, tanto engaño de mujeres y burla de mari-
dos, hágase cargo de que los jóvenes son jóvenes, y de que el
106
Quiero tanto a la niña, que desde luego convierto en amor de padre
el otro amor, ya sabes... y soy capaz, por hacerla dichosa, de todos
los rasgos, como tú dices, que... En fin, ¿qué hay...? ¿Ese meque-
trefe...?
—Por Dios, no le llame así. No sea soberbio. Es muy guapo.
—¿Qué sabes tú lo que son los hombres guapos?
—Quitese alla. Toda mujer sabe eso. ¡Vaya! Y sin comparar, que
es cosa fea, digo que don Horacio es un buen mozo..., mejorando lo
presente. Que usted fue el acabóse, por sabido se calla; pero eso
pasó. Mírese al espejo y verá que ya se le fue la hermosura. No tie-
ne más remedio que reconocer que el pintorcito...
—No le he visto nunca... Pero no necesito verle para sostener,
como sostengo, que ya no hay hombres guapos, airosos, atrevidos,
que sepan enamorar. Esa raza se extinguió. Pero, en fin, demos de
barato que el pintamonas sea un guapo... relativo.
—La niña le quiere... No se enfade..., la verdad por delante... La
juventud es juventud.
—Bueno..., pues le quiere... Lo que yo te aseguro es que ese mu-
chacho no hará su felicidad.
—Dice que no le importa la pata coja.
—Saturna, ¡qué mal conoces la naturaleza humana! Ese hombre
no hará feliz a la niña, repito. ¡Si sabré yo de estas cosas! Y añado
más, la niña no espera su felicidad de semejante tipo...
—¡Señor...!
—Para entender estas cosas, Saturna, es menester... entender-
las. Eres muy dura de mollera y no ves sino lo que tienes delante de
tus narices. Tristana es mujer de mucho entendimiento, ahi donde la
ves, de una imaginación ardiente... Está enamorada.
—Eso ya lo sé.
—No lo sabes. Enamorada de un hombre que no existe, porque
si existiera, Saturna, sería Dios, y Dios no se entretiene en venir al
mundo para diversión de las muchachas. Ea, basta de palique; tráe-
me el café...
Corrió Saturna a la cocina, y al volver con el café permitidse co-
mentar las últimas ideas expresadas por don Lope.
mundo y la vida y las cositas buenas son para los que empiezan a —Señor, lo que yo digo es que se quieren, sea por lo fino, sea
vivir, no para los que acaban... Conque tenga un..., ¿cómo se dice?, por lo basto, y que el don Horacio desea verse con la señorita...
un rasgo, don Lepe, digo, don Lope..., y... Viene con buen fin.
En vez de incomodarse, al infeliz caballero le dio por tomarlo a —Pues que venga. Se irá con mal principio.
buenas. —¡Ay qué tirano!
—¿Conque un rasgo? Vamos a ver: ¿y de dónde sacas tú que yo —No es eso... Si no me opongo a que se vean —dijo el caballero,
soy tan viejo? ¿Crees que no sirvo ya para nada? Ya quisieran mu- encendiendo un cigarro—. Pero antes conviene que yo mismo hable
chas, tú misma, con tus cincuenta... con ese sujeto. Ya ves si soy bueno. ¿Y este rasgo...? Hablar con
— ¡Cincuenta! Quite usted jíerro, señor. él, sí, y decirle...; ya, ya sabré yo...
-—Pongamos treinta... y cinco. — ¿Apostamos a que le espanta?
—Y dos. Ni uno más. ¡Vaya! —No; le traeré, traeréle yo mismo. Saturna, esto se llama un ras-
—Pues quédese en lo que quieras. Pues digo que tú misma, si yo go. Encargate de avisarle que me espere en su estudio una de es-
estuviese de humos y te... No, no te ruborices... ¡Si pensarás que tas tardes..., mañana. Estoy decidido —paseándose inquieto por el
eres un esperpento...! No; arreglándote un poquito resultarías muy comedor—. Si Tristana quiere verle, no la privaré de ese gusto.
aceptable. Tienes unos ojos que ya los quisieran más de cuatro. Cuanto antojo tenga la niña se lo satisfará su amante padre. Le traje
—Sefior..., vamos... Pero qué..., ¿también a mí me quiere came- los pinceles, le traje el armonio, y no basta. Hacen falta más jugue-
lar? —dijo la doméstica, familiarizándose tanto, que no vaciló en de- tes. Pues venga el hombre, la ilusión..., la... Saturna, di ahora que
jar a un lado de la mesa la fuente vacía de la came y sentarse frente no soy un héroe, un santo. Con este solo arranque lavo todas mis
a su amo, los brazos en jarras. culpas y merezco que Dios me tenga por suyo. Conque...
—No..., no estoy ya para diabluras. No temas nada de mi. Me he —Le avisaré... Pero no salga con alguna patochada. ¡Vaya, que
cortado la coleta y ya se acabaron las bromas y las cositas malas. si le da por asustar a ese pobre chico...!
107
Jorge Guillén
LOS NOMBRES (Cántico, 1928-1950)
Albor. El horizonte
Entreabre sus pestañas
Y empieza a ver. ¿Qué? Nombres.
Están sobre la pátina.
Recabarren, tendido, entreabrió los ojos y vio el oblicuo cielo raso de cantor y que había desafiado a otro forastero a una larga payada
de junio. De la otra pieza le llegaba un rasgueo de guitarra, una de contrapunto. Vencido, seguía frecuentando la pulpería, comoala
suerte de pobrisimo laberinto que se enredaba y desataba infinita- espera de alguien.-Se pasaba las horas con la guitarra, pero no ha-
mente... Recobró poco a poco la realidad, las cosas cotidianas que bía vuelto a cantar; acaso la derrota lo había amargado. La gente ya
ya no cambiaría nunca por otras. Miró sin lástima su gran cuerpo se había acostumbrado a ese hombre inofensivo. Recabarren, pa-
inútil, el poncho de lana ordinaria que le envolvía las piernas. trón de la pulpería, no olvidaría ese contrapunto; al día siguiente, al
Afuera, más allá de los barrotes de la ventana, se dilataban la llanu- acomodar unos tercios de yerba, se le había muerto bruscamente el
ra y la tarde; había dormido, pero aún quedaba mucha luz en el cie- lado derecho y había perdido el habla. A fuerza de apiadarnos de
lo. Con el brazo izquierdo tanteó, hasta dar con un cencerro de las desdichas de los héroes de las novelas concluimos apladándo-
bronce que había al pie del catre. Una o dos veces lo agitó; del otro nos con exceso de las desdichas propias; no así el sufrido
lado de la puerta seguían llegándole los modestos acordes. El eje- Recabarren, que aceptó la parálisis como antes había aceptado el
cutor era un negro que había aparecido una noche con pretensiones rigor y las soledades de América. Habituado a vivir en el presente,
108
Como los animales, ahora miraba el cielo y pensaba que el cerco ro-
jo de la luna era señal de lluvia.
Un chico de rasgos aindiados (hijo suyo, tal vez) entreabrió la
puerta. Recabarren le preguntó con los ojos si había algún parro-
quiano. El chico, taciturno, le dijo por señas que no; el negro no con-
taba. El hombre postrado se quedó solo; su mano izquierda jugó un
rato con el cencerro, como si ejerciera un poder.
La llanura, bajo el último sol, era casi abstracta, como vista en un
sueño. Un punto se agitó en el horizonte y creció hasta ser un jinete,
que venía, o parecía venir, a la casa. Recabarren vio el chambergo,
el largo poncho oscuro, el caballo moro, pero no la cara del hombre,
que, por fin, sujetó el galope y vino acercándose al trotecito. A unas
doscientas varas dobló. Recabarren no lo vio más, pero lo oyó chis-
tar, apearse, atar el caballo al palenque y entrar con paso firme en
la pulpería.
Sin alzar los ojos del instrumento, donde parecía buscar algo, el
negro dijo con dulzura: i
—Ya sabía yo, señor, que podía contar con usted.
El otro, con voz áspera, replicó:
—Y yo con vos, moreno. Una porción de días te hice esperar, pe-
ro aquí he venido.
Hubo un silencio. Al fin, el negro respondió:
—Me estoy acostumbrando a esperar. He esperado siete años.
El otro explicó sin apuro:
—Más de siete años pasé yo sin ver a mis hijos. Los encontré
ese día y no quise mostrarme como un hombre que anda a las pu-
ñaladas.
—Ya me hice cargo —dijo el negro—. Espero que los dejó con
salud.
El forastero, que se había sentado en el mostrador, se rió de bue-
na gana. Pidió una cañay la paladeó sin concluirla.
—Les di buenos consejos —declaró—, que nunca están de más y
no cuestan nada. Les dije, entre otras cosas, que el hombre no de-
be derramar la sangre del hombre.
Un lento acorde precedió la respuesta del negro:
—Hizo bien. Así no se parecerán a nosotros.
—Por lo menos a mi —dijo el forastero, y añadió como si pensara
en voz alta—. Mi destino ha querido que yo matara y ahora, otra Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo;
vez, me pone el cuchillo en la mano. nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo
(...) Se alejaron un trecho de las casas, caminando ala par. Un entendemos pero es intraducible como una música...
lugar de la llanura era igual a otro y la luna resplandecía. De pronto Desde su catre, Recabarren vio el fin. Una embestida y el negro
se miraron, se detuvieron y el forastero se quitó las espuelas. Ya es- reculó, perdió pie, amagó un hachazo a la cara y se tendió en una
taban con el poncho en el antebrazo, cuando el negro dijo: puñalada profunda, que penetró en el vientre. Después vino otra
—Una cosa quiero pedirle antes de que nos trabemos. Que en que el pulpero no alcanzó a precisar y Fierro no se levantó. Inmóvil,
este encuentro ponga todo su coraje y toda su maña, como en el negro parecía vigilar su agonía laboriosa. Limpió el facón ensan-
aquel otro de hace siete años, cuando mató a mi hermano. grentado en el pasto y volvió a las casas con lentitud, sin mirar para
Acaso por primera vez en su diálogo, Martín Fierro oyó el odio. atrás. Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie. Mejor dicho,
Su sangre lo sintió como un acicate. Se entreveraron y el acero filo- era el otro: no tenía destino sobre la tierra y había matado a un
so rayó y marcó la cara del negro. hombre.
109
Julio Cortazar
REUNION (Antologia, Edhasa, 1978)
110
amigas, los accidentes del terreno, los heridos que hay que cui- estuve a punto de decirle a Luis lo que había pensado aquella no-
dar, la cantimplora de agua con un poco de ron que corre de bo- che, nada más que para hacerlo reír. Al final no le dije nada, pero
ca en boca, los suspiros, alguna queja, el descanso yel cigarro, sentía que estábamos entrando en el adagio del cuarteto, en una
seguir adelante, trepar siempre aunque se me salgan los pulmo- precaria plenitud de pocas horas que sin embargo era una certi-
nes por las orejas, y Pablo diciéndome oye, me los hiciste del dumbre, un signo que no olvidaríamos. Cuántos cuernos de caza
cuarenta y dos y yo calzo del cuarenta y tres, compadre, y la risa, esperaban todavía, cuántos de nosotros dejaríamos los huesos
lo alto de la loma, el ranchito donde un paisano tenía un poco de como Roque, como Tinti, como el Peruano. Pero bastaba mirar la
yuca con mojo y agua muy fresca, y Roberto, tesonero y concien- copa del árbol para sentir que la voluntad ordenaba otra vez su
zudo, sacando sus cuatro pesos para pagar el gasto, y todo el caos, le imponía el dibujo del adagio que alguna vez ingresaría
mundo, empezando por el paisano, riéndose hasta herniarse, yel en el allegro final, accedería a una realidad digna de ese nombre.
mediodía invitando a esa siesta que había que rechazar como si
dejáramos irse a una muchacha preciosa mirándole las piernas
hasta lo último.
Al caer la noche el sendero se empinó y se puso más que difí-
cil, pero nos relamíamos pensando en la posición que había ele-
gido Luis para esperarnos, por ahí no iba a subir ni un gamo.
«Vamos a estar como en la iglesia», decía Pablo a mi lado,
«hasta tenemos el armonio», y me miraba zumbón mientras yo
jadeaba una especie de pasacaglia que solamente a él le hacía
gracia. No me acuerdo muy bien de esas horas, anochecía cuan-
do llegamos al último centinela y pasamos uno tras otro, dándo-
nos a conocer y respondiendo por los serranos, hasta salir por
fin al claro entre los árboles donde estaba Luis apoyado en un-
tronco, naturalmente con su gorra de interminable visera y el ci-
garro en la boca. Me costó el alma quedarme atrás, dejarlo a
Pablo que corriera y se abrazara con su hermano, y entonces es-
peré que el teniente y los otros fueran también y lo abrazaran, y
después puse en el suelo el botiquín y el Springfield y con las
manos en los bolsillos me acerqué y me quedé mirándolo, sa-
biendo lo que ¡ba a decirme, la broma de siempre:
—Mira que usar esos anteojos —dijo Luis.
—Y vos esos espejuelos —le contesté, y nos doblamos de ri-
sa, y su quijada contra mi cara me hizo doler el balazo como el
demonio, pero era un dolor que yo hubiera querido prolongar
más allá de la vida.
—Así que llegaste, che —dijo Luis.
Naturalmente, decía «che» muy mal.
—; Qué tú crees? —le contesté, igualmente mal. Y volvimos a
doblarnos como idiotas, y medio mundo se reía sin saber por qué.
Trajeron agua y las noticias, hicimos la rueda mirando a Luis, y
sólo entonces nos dimos cuenta de cómo había enflaquecido y
cómo le brillaban los ojos detrás de los jodidos espejuelos.
Y mientras Luis me iba poniendo al tanto de las noticias interna-
Más abajo volvían a pelear, pero el campamento estaba mo- cionales y de lo que pasaba en la capital y en las provincias, yo
mentáneamente a cubierto. Se pudo curar a los heridos, bañarse veía cómo las hojas y las ramas se plegaban poco a poco a mi
en el manantial, dormir, sobre todo dormir, hasta Pablo, que tan- deseo, eran mi melodía, la melodía de Luis que seguía hablando
to quería hablar con su hermano. Pero como el asma es mi ajeno a mi fantaseo, y después vi inscribirse una estrella pequeña
amante y me ha enseñado a aprovechar la noche, me quedé con y muy azul, y aunque no sé nada de astronomía y no hubiera po-
Luis apoyado en el tronco de un árbol, fumando y mirando los dido decir si era una estrella o un planeta, en cambio me sentí
dibujos de las hojas contra el cielo, y nos contamos de a ratos lo seguro de que no era Marte ni Mercurio, brillaba demasiado en el
que nos había pasado desde el desembarco, pero sobre todo ha- centro del adagio, demasiado en el centro de las palabras de Luis
blamos del futuro, de lo que iba a empezar cuando llegara el día como para que alguien pudiera confundirla con Marte o con
en que tuviéramos que pasar del fusil al despacho con teléfonos, Mercurio.
de la sierra a la ciudad, y yo me acordé de los cuernos de Caza y
111
Fernando Arrabal
EL TRICICLO (Ed. Escelicer, 1971)
112
Juan Marsé
ULTIMAS TARDES CON TERESA (Ed. Seix Barral, 1966)
113
Julio Llamazares
LA LLUVIA AMARILLA (Ed. Seix Barral, 1988)
viera la pena que me ahogaba cada vez que, en Ainielle, otra casa
se cerraba. Y, allí, sentado en la penumbra, como una pieza más
entre las de la maquinaria ya inservible del molino, les oía perderse
poco a poco por la senda que lleva a tierra baja. Aquella vez, sin
embargo, sería ya la última. Después de la de Julio, no había ya
otra casa que cerrar ni otra esperanza de vida para Ainielle que las
mías. Por eso, aquella noche, la pasé entera ya escondido en el
molino. Por eso, aquella noche, cuando los de Casa Julio llamaron
muy temprano ala puerta de la mía, Sabina era la única que todavía
podía oírles. Pero tampoco ella bajó a abrirles. Ni siquiera se acercó
hasta la ventana a despedirles con un último gesto o una última mi-
rada. Con la memoria y el corazón deshechos por el llanto, escondió
la cabeza debajo de la almohada para no escuchar más los golpes
en la puerta ni los cascos de la yegua cuando se alejaban.
Aquel otoño fue mucho más fugaz que de costumbre. Todavía en
octubre, el horizonte se fundió con las montañas y, pocos días des-
pués, llegó el viento de Francia. Durante varios días, por la ventana
de la cuadra, Sabina y yo le vimos recorrer los campos solitarios, in-
clinar a su paso las cercas de los huertos y las empalizadas, arran-
car con crueldad las hojas de los chopos antes aun de que amarille-
aran. Durante varias noches, sentados junto al fuego, le escucha-
mos aullar como un perro rabioso en el tejado. Parecía como si
aquel hosco visitante nunca más hubiera de dejarnos. Como si su
irrupción repentina e inesperada no tuviera justamente otra razón
que la de hacernos compañía en aquel primer invierno que Sabina y
yo habríamos de pasar completamente solos ya en Ainielle.
Una mañana, sin embargo, al despertarnos, un profundo silencio
Sí. Seguramente, me encontrarán así, vestido todavía y mirándo- se encargó de anunciarnos que también él se había marchado.
les de frente, casi del mismo modo en que yo encontré a Sabina en- Desde la ventana de este cuarto, contemplamos las huellas de su
tre la maquinaria abandonada del molino. Sólo que yo, aquel día, no paso: pizarras y maderas arrancadas, postes caídos, ramas quebra-
tuve otros testigos de mi hallazgo que la perra y el gemido acerado das, bancales y sembrados y muros arrasados. Aquella vez, el vien-
de la niebla al romperse contra los árboles del río. to había sido más feroz que de costumbre. Por el barranco abajo, se
(Es extraño que recuerde esto ahora, cuando el tiempo ya empie- había embravecido y numerosos chopos yacían en el suelo o se in-
za a agotarse, cuando el miedo atraviesa mis ojos y la lluvia amarilla clinaban sobre él con las raíces asomando yla tierra de sus bases
va borrando de ellos la memoria y la luz de los ojos queridos. De to- removida. Antes de irse, el vendaval se había reagrupado entre las
dos, salvo de los de Sabina. ¿Cómo olvidar aquellos ojos fríos que casas. Como una bestia herida, se había atormentado y sacudido y,
se clavaban en los míos mientras trataba de romper el nudo que aún ahora, una insólita siembra de pájaros y hojas se esparcía por el
quería inútilmente sujetarles a la vida? ¿Cómo olvidar aquella larga pueblo como despojos inocentes de una cruel y vandálica batalla.
noche de diciembre, la primera que pasaba completamente solo ya Las hojas se amontonaban en espirales junto a las tapias. Los pája-
en Ainielle, la más larga y desolada de las noches de mi vida?) ros yacian entre ellas después de que el viento los arrastrara con
violencia contra los árboles y los cristales de las casas. Algunos,
Hacía ya dos meses que los de Casa Julio se habían ido. colgaban todavía de los aleros y las ramas. Otros, aleteaban torpe-
Esperaron a que el centeno madurara, lo vendieron en Biescas jun- mente agonizando todavía en medio de la calle. Durante toda la ma-
to con las ovejas y algunos muebles viejos, y una mañana de octu- ñana, Sabina anduvo recogiéndolos con la varilla rota de un para-
bre, antes de ser de día, cargaron en la yegua las cosas que pudie- guas. Después, hizo una hoguera en el corral de Casa Lauro y, ante
ron y se alejaron por el monte hacia la carretera. También, aquella la decepcionada mirada de la perra y de mí mismo, los roció con
noche, corrí a esconderme en el molino. Lo hacía siempre que al- aceite y prendió fuego al botín que el vendaval, en su huida, había
guien se marchaba para no tener que despedirme, para que nadie abandonado.
114
Isaac Montero
NECESIDAD DE UN NOMBRE PROPIO (Ed. Akal, , 1978)
115
blarme de él, no me permitía concluir que, pese a todos los artifi- A lo largo de su carrera, Mirat figura entre los colaboradores
cios imaginables, pudiera mantener honorablemente la palabra de Ínsula, Índice, La Estafeta Literaria, Cuadernos Hispanoame-
dada de publicar un relato donde el principal personaje y su ricanos, Destino, suplemento de Artes y Letras, de Informa-
mundo no fueran reconocidos. ciones, A B C o Pueblo. Su firma se encuentra también en las
viejas colecciones de Juventua, España de Tánger, El Español.
La muerte de Vallejo trastocó mis planes. Me sentí desligado Varios de sus ensayos críticos figuran entre los libros de texto
de mi compromiso y sólo requerí gastar algún tesón y capacidad sobre literatura española contemporánea usados en los Depar-
persuasiva con quien me había proporcionado los principales da- tamentos de Español de diversas Universidades extranjeras. Es
tos y compartía, con el protagonista, una buena parte no sólo de también un poeta estimado, aunque su producción sea corta, casi
la notoriedad, sino de los mismos sucesos a los que sirvió el ex- reducida a su etapa juvenil: un par de volúmenes en la colección
traño «carnet» tejido en la cárcel. Adonáis, algunos poemas sueltos en Garcilaso, Insula, Poesía
Conseguí a la postre, como bien se ve, salirme con la mía. Española, Litoral.
Aparte de unos hermanos con quienes apenas mantenía trato, Fue con Eduardo Mirat con quien hube de luchar cuando, alteran-
Vallejo no dejaba a nadie tras de sí. De modo que, conseguido el do mi anterior decisión, quise dar al «documento de la cuerda» —0
permiso del principal interlocutor, los restantes fueron accedien- al «carnet» de su amigo Vallejo— este lugar en la serie. Era él quien
do también. me había proporcionado lo fundamental y a quien había dado mi pa-
labra de no reelaborar la información recogida hasta que el camuflaje
Pasemos a otro punto. Las gentes con las que el lector trabará
de Opty, mejor diría el antifaz de su lápida, resultara perfecto.
contacto en las siguientes páginas.
Por lo demás, todos los restantes textos provienen, como ya
Ricardo Vallejo no le dice nada a casi nadie.
anuncié, de personas vivas, algunas perfectamente reconocibles
Richard Opty, en cambio, y con entera seguridad, sí. también por su notoriedad.
Casi me parece inútil identificarlo. Se trata de uno de los nom- Tanto Juan Pérez Sánchez, el editor de Opty, como Alberto
bres más populares de la novela policíaca de acción en nuestro Humbert y Andrés Nájera, periodistas y ensayistas, me proporcio-
país. Aunque no haya alcanzado el relieve internacional de un naron datos de los cuales, en vida de Vallejo, no habría podido
Mallorquí, su nombre, para el aficionado a este subgénero entre disponer por grandes que hubieran sido'mis talentos de maquilla-
nosotros, sigue muy de cerca al del creador de «El Coyote» y dor. El desvelamiento de la personalidad de unos y otros habría
desde luego se codea con los de Alf Manz o M. L. Estefanía. resultado asequible a cualquiera. Aquél, por la marca y activida-
des de su editorial. Éstos, por sus libros y, sobre todo, por repor-
Otro tanto cabe decir de Eduardo Mirat. Su reputación es, por tajes y ensayos que, centrados en los mass-media y en la subcul-
de pronto, igualmente literaria, aunque restringida a los círculos tura, han venido publicando regularmente en revistas como
más minoritarios de quienes siguen la marcha de los géneros Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, Asturias Semanal, Andalán,
tradicionales. En su terreno, sin embargo, el nombre de Mirat os- etc. Diré, pues, para terminar este apartado de autentificaciones,
tenta una mayor y más profunda resonancia que el de Opty. que sólo una persona firma mediante un nombre ficticio.
116
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+ PERSONA RELACIONADA CON
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Refranes españoles
119
3. Tache las formas que considere incorrectas:
El coche está hecho una pena por/para fuera; para/por dentro está bien.
El tratado de Maastricht incitó/suscitó vivas polémicas.
Mientras/puesto que/no obstante he nacido en Andalucía, soy muy sensible al/del frío.
Vamos en un coche parecido al/a ése en que vinimos, sino/si no es el mismo.
Idos/iros por ahí y no molestad/molestéis más.
Ojalá todos dirfan/dijesen /o que piensan a cerca/acerca de mí.
Los que ieron/iban de excursión tuvieron que usar el paragua/paraguas.
No le terminaron el traje que encargase/encargaría/había encargado.
Desearfa/deseara/desease que me aclarases/aclaraste esa duda.
8 Que/quienes contesten correctamente, aprueben/aprobarán el examen.
120
Palabras de distinto significado
segun se escriban con ho sin ella
-Ablando (v. ablandar) Hablando (v. hablar) Desecho (v. desechar) Deshecho (v. deshacer)
Abre (v. abrir) Habré (v. haber) Echa (v. echar) Hecha (v. hacer)
Ala (para volar) Hala (interjección) Errar (equivocarse) Herrar (poner herraduras)
Aprender (saber más) Aprehender (coger) Izo (v. izar) Hizo (v. hacer)
Aremos (v. arar) Haremos (v. hacer) Ojear (mirar) Hojear (pasar hojas)
As (carta de la baraja) Has (v. haber) Ola (onda) Hola (saludo)
Asta (cuerno) Hasta (preposición) Uso (utilización) Huso (útil para hilar)
Galicismos enraizados
en las estructuras del español
Cabina: Locutorio.
Camuflar: Desfigurar, disfrazar.
Celebridad: Persona famosa.
Compacto: Denso.
1@ Confeccionar: Componer, hacer.
Constatación; Comprobación.
E ERA MA ar14 | Contable: Contador, tenedordelibros.
AAN EBL
Sul Correcto: Fino, cortés.
J A Derrapar: Patinar, deslizarse.
Desinterés; Desidia, falta de cuidado.
Devaluación: Depreciación.
Diplomado: Titulado.
Encajar: Recibir, sufrir.
Entrenarse: Ensayar, ejercitarse.
Fuselaje: Casco, cuerpo del avión,
Inoperancia: Ineficacia.
Marioneta: Títere,
Orfelinato: Orfanato.
Pretencioso: Presuntuoso.
Remarcar: Destacar.
121
7. Sustituya la expresión en cursiva
oportunidad
por una de las siguientes: esforzarse
Esto que has visto no volverá a ocurrir. utilizar
Es necesario hacer un esfuerzo para entenderles. manera
En tu colegio, ¿qué idiomas se estudian? conseguir
Ésta es una gran ocasión para invertir dinero. método
Es normal, en política, emplear términos económicos. suceder
Las conversaciones se van aalargar hasta el mes que viene. prolongar
Hasta aquí, no se ha conseguido ningún acuerdo.
lenguas
De esa forma, no vas a conseguir acabar.
por ahora
Creo que Juan puede /ograr una buena nota en el examen.
O Pienso que ése no es el mejor sistema para terminar.
ESIS
122
Interrogación y exclamación
123
11. Tache las formas que considere incorrectas:
124
8 LECCIÓN 8
iio LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Blanca Berasategui
VICENTE ALEIXANDRE,
EL MUNDO A DOMICILIO (ABC, 24-12-83)
125
fisicamente como estoy, me gustaria marcharme a algun lugar re- Hace años que Vicente Aleixandre no escribe poesía. El zarpazo
moto. Muy remoto, si. Me gustaria viajar, cosa que no me ha gusta- aquel del herpes producido por el trastorno general que le ocasionó
do demasiado nunca, a no sé qué lugar que me diera una vision de el Nobel, y que le trajo la ceguera, se llevó sus últimos versos.
la vida diferente. Poder ver la vida desde otro lado es una idea que Ahora bien, dice que no la puede escribir pero, al menos, la sueña.
me atrae mucho. Me iría a la Luna, pongamos. La soledad lunar, co-
mo descanso del tráfago agobiante de la ciudad donde vivimos, de-
be de ser muy reparadora, muy reconfortante, Debe de sentirse uno A veces quiero recordar, al
con mucha raza. Yo vivo, sí, con mucha tranquilidad. Pero me llega
el eco. Me entero y disfruto cuando salgo, siempre a pesar mío, del despertar, el poema
barullo que entre todos hacemos. Y yo no tengo vocación de ruido.»
Tiene mucho empeño Aleixandre en demostrar su vocación de
que he compuesto.
hombre normal, de persona como las demás, que tiene la caracte-
rística de saber hacer versos; arte que, por otro lado, hay días que Pero me resulta
no le parece esencial. Dice Aleixandre que no quiere ser, ni que le
consideren, pájaro raro. Es como si de pronto hubiera descubierto imposible
que todo lo que ha escrito no tiene en realidad importancia alguna.
Por supuesto, el premio Nobel le parece un incidente por el que, por
Dice Aleixandre que compone versos, sin control de la voluntad, to-
cierto, pagó un precio demasiado alto, y otras muchas cosas tam-
das las noches. «Yo, que he negado durante tanto tiempo la crea-
bién, de repente, le parecen mínimas. Lo cuenta Aleixandre con ro-
ción onírica y que por eso he afirmado siempre que no era un poeta
tundidad y muy deprisa, pero también con cierto gesto de asombro.
surrealista, me he convertido en un poeta que no hace poesia más
que oníricamente en el seno del sueño mismo. Es curioso, ¿ver-
dad? A veces quiero recordar, al despertar, el poema que he com-
puesto. Pero me resulta imposible. Son dos mundos que se niegan
Siempre he querido ser a intercambiarse. Sí, componiendo versos en el sueño disfruto tanto
como cuando los escribía en la vigilia. Siento la entrega total que
un hombre normal, implica una poesía realizada. Pero luego, al entrar en el mundo de
los despiertos, no me es posible acarrear conmigo en el viaje de
vuelta al que compuso conmigo en mi otro mundo.
porque si no hay hombre,
—¿Y no siente cierta frustración?
126
taba además preso de dolores casi insoportables, aguanté, porque Vicente Molina Foix, Javier Marías, Jaime Siles, Amparo Amorós...
el dolor da una conciencia negativa pero una conciencia de vida al «Y hablamos de literatura, de historia —yo he sido un gran lector de
fin. Y no te permite tampoco, frente a la estupefacción que produce historia, pero ahora, como mi tiempo de lectura es otro, como me
su urgencia, la sensación de aburrimiento. Puedes llegar a la deses- cunde menos la lectura, he de conformarme con breves ensayos de
peración, pero nunca al hastío, a la nulidad. Mi experiencia del dolor historia—, de acontecimientos actuales, de la vida en general.»
ha sido enriquecedora. La enfermedad me ha hecho distinto. Un
hombre y un poeta diferente.» «No, a la Real Academia no voy nunca. Hace seis años que no la
piso, pero en todo este tiempo no he dejado de cumplir con una de
mis obligaciones de académico, que es votar por correo la elección
de nuevos miembros.»
Jamás he sido hombre —Por haber sido premio Nobel, tengo entendido que puede usted
presentar algún candidato a la Academia Sueca.
de tertulias. —No, no puedo. Se ha dicho alguna vez, pero creo que no es
así. No tengo apenas contacto alguno con la Academia Sueca. No
Soy amigo del diálogo, más, ni menos tampoco, supongo, que otro premio Nobel. Tan sólo
recibo publicaciones de esa casi etérea corporación de premios
que es cosa Nobel. Pero no es importante en mi vida, de verdad. Es una res-
puesta que el artista recibe a la pregunta de su obra. Una respuesta
simbólica, significativa, eso sí, en cuanto a la repercusión mundial
bien distinta. de su obra, pero en modo alguno decisiva.
127
Javier Badia
LOS MIL Y UN ROSTROS DE BORGES (ABC, 3-9-83)
Recuerda Borges que en 1920 —<tal vez mis fechas son muy
vagas»— estuvo un año en Valldemosa. Y Marcos Ricardo
Barnatán, en su introducción a «Nueve ensayos dantescos», escri-
be que la llegada de la familia de Borges a España se produce en el
año 1919, instalándose en Palma de Mallorca, primero, para pa-
sar luego a Valldemosa, «una aldea en lo alto de las colinas».
«Creo que no se daba cuenta de que estábamos nosotros —re-
cuerda Borges—, pero cuando nos despedimos estrechó mi ma-
no y la besó mientras saludaba con la suya a María. Creo que no-
taba algo. Él fue un poco el señor de esa región.»
A Borges se le notan las ganas de hablar. No hay apenas lugar
para preguntas, que se quedan en el principio sin terminar y se
convierten en sugerencias que él interpreta a su albedrío. De
Mallorca a Madrid. Y allí las tertulias. Él recuerda o prefiere acor-
darse mejor de la del café Colonial, que presidía Rafael Cansinos
Asens, de quien se consideraba discípulo. En cuanto a la del café
Pombo, la de Ramón Gómez de la Serna, le ha recordado adoles-
cente en uno de los rojos divanes del café, a Borges, que dice no LA ETAPA MADRILEÑA
haber estado más que una vez en el café Pombo, «porque se en- «A Ramón Gómez de la Serna lo conocí en Buenos Aires, se ca-
tendía que uno debía lealtad a tal tertulia», no le gustaba, «era só con una argentina que dirigió después la Casa-Museo de
chismosa y se hablaba mal de los escritores». Con la de Can- Gómez de la Serna en Madrid. Una casa rarísima. Me da un poco
sinos en el Colonial establece diferencias, «eran muy distintas». de miedo. Sus paredes estaban empapeladas con tapas de revistas,
En ésta «se entendía que no había que mencionar nombres pro- lo mismo que el cielo raso. Era muy desagradable. Llena de obje-
pios. Cansinos jamás hablaba mal de nadie. Siempre alababa. Le tos y de espejos. A mí no me gustaría dormir en una pieza con el
gustaba alabar y practicar el generoso hábito de elogiar siem- cielo raso empapelado de tapas de revistas, no sé, de «Blanco y
pre». Me pregunta Borges el nombre de la mujer de Ramón Negro», por ejemplo, o de «El Mundo» o de «La Esfera».
Gómez de la Serna y tengo que pedirle disculpas. No será la últi- Cansinos y Gómez de la Serna eran «dos hombres geniales». El
ma vez que lo haga a causa de alguna otra pregunta en el tiempo genio de Cansinos era ante todo oral, el diálogo; en cambio,
de la supuesta entrevista. Gómez de la Serna, el diálogo no: escribiendo, sin duda».
128
En esta etapa madrilefia Borges publica sus primeros poemas y
lo hace en revistas que difundian el ultraismo. «Yo empecé en el
SE APAGAN LOS COLORES
grupo del ultraísmo como una broma de Cansinos. Era muy pue- Borges perdió la vista en 1955. Piensa que para aprender
ril. Señalaba la metáfora como elemento primordial de la poesía, Braille es muy tarde, «tengo muy insensibles las yemas de los
lo cual es falso.» Borges ha estado recientemente en Japón. dedos». Le pido que me explique el mundo de los ciegos. «En
Quizá no tenga nada que ver, pero el primer ejemplo que cita co- este momento o en cualquier momento del día yo estoy en el
mo algo diferente es japonés: «Sobre la gran campana de bronce centro de una niebla luminosa. Bastante luminosa. Yo nunca es-
se ha posado una mariposa», dice. Y añade: «Contrasta la pesa- toy en la oscuridad. Aun de noche. He perdido el negro. La tinie-
da y perdurable campana con la leve mariposa. Usted vea una de bla del todo. Siempre hay una neblina luminosa. Distingo movi-
Vicente Huidobro que da vergüenza repetirla: un tren puede re- mientos y a veces vagas formas. Los primeros colores que perdí
zarse como un rosario. Compara los vagones del tren con las fueron el negro y el rojo, que los veía como marrones o pardos.
cuentas del rosario. Y otro, los ascensores suben como termó- Luego perdí el azul y el verde, que se confundieron. (Borges lo va
metros. Y sin embargo, todos creíamos en eso. Yo creo que contando pausadamente, pronunciando fuerte los colores como
Cansinos siempre se lo tomó un poco en broma. Los rayajos si los estuviera viendo.) Luego quedó un color que duró bastante
eran triviales... Había un fervor y amistad sinceros. El entusiasmo tiempo, el amarillo, que desapareció también. Y ahora siempre
de esa juventud era auténtico; más importante que lo que escribi- esa niebla... azulada o como grisácea. He hablado con muchos
mos hoy día.» ciegos y les pasa lo mismo. A veces quisiera estar en la oscuri-
dad y no puedo. Es un poco terrible.»
Borges está sentado con la cabeza algo levantada y vuelto ha-
cia mí. Sujeta su bastón con las dos manos en el extremo supe-
rior que se extiende delante de él. Le comento que sus primeros
escritos eran un poco rebuscados. «Yo creo que sí. Era la conse-
cuencia de la timidez. No me atrevía a escribir directamente. Me
LA OBSESION DEL TIEMPO
Yo estoy en el centro El tiempo es una de las obsesiones de Borges. «Historia de la
eternidad», «Nueva refutación del tiempo», «Pierre Menard, au-
de una niebla luminosa. tor de El Quijote», «Funes, el memorioso», son obras suyas en
las que se aborda esta inquietud borgiana. «Yo siempre pensé
Bastante luminosa. que el enigma central de la filosofía era el tiempo. Aquello de San
Agustín tan lindo: ¿Qué es el tiempo?; si no me lo preguntan lo
sé; si me lo preguntan lo ignoro. ¡Qué lindo!, ¿no?» Juan
Yo nunca estoy Dahlman, de su relato «El Sur», pensaba: «El hombre vive en el
tiempo, en la sucesión, y el mágico animal, en la actualidad, en
en la oscuridad. la eternidad del instante.» Borges no se contradice, «todos sabe-
mos lo que es el tiempo, una sucesión. Pero una rara sucesión
Aun de noche. que tiene algo, ¿no? Todo pasa, pero uno no pasa, uno es el es-
pectador. Nadie baja dos veces al mismo río. Uno es un río tam-
He perdido el negro. bién. Usted cree en la inmortalidad. Yo, no. Yo espero cesar con
la muerte. Mi esperanza es el olvido, que es una especie de espe-
La tiniebla del todo. ranza también. A veces pienso qué importa lo que me pase si
pronto dejaré de ser como siempre. Y eso es un consuelo. Claro,
Siempre hay para usted sería una desesperación, ¿no? Vivir eternamente... yo
no sé. Si pudiera olvidarme de mi circunstancia, sí. Pero seguir
una niebla luminosa. siendo Borges es una cosa que me parece horrible». Borges pa-
rece que se pierde, su voz se hace más baja. Pero vuelve.
Distingo movimientos «Unamuno pensaba lo contrario. Quería seguir siendo Unamuno.
No sé por qué.» Borges, filósofo y poeta, es efectivamente un río
y, a veces, inagotable. Que no quede el más mínimo resquicio para el desá-
nimo. «En este mundo también hay momentos de felicidad, ¿no?
vagas formas. Al cabo de cada día. Para mí, el mero hecho de estar en España
es una alegría. El hecho de estar con usted. El haber llegado a
una ciudad que no conocía hace dos días. Y es tan raro además
disfrazaba de Quevedo, de Séneca, de Shakespeare, siempre de llegar a un país y ser identificado y encontrar amigos desconoci-
otros. Pero ahora ya me he resignado a ser Borges. Con el tiem- dos. Estar rodeado siempre de gente benévola. Es tan grato. Yo
po uno conoce sus límites. Sobre todo con la vejez. De joven uno no creo tener un solo enemigo. Enemigos de mis opiniones, pero
no sabe quién es realmente. Se siente ilimitado.» de mí personalmente, no.»
129
RECONOCIMIENTO mucho en Estados Unidos. Enseñé literatura argentina en cuatro
universidades. Soy doctor honoris causa de Harvard y de
INTERNACIONAL Columbia. De grandes universidades. Los únicos títulos que ten-
go son esos honoris causa. No son importantes. Yo creo que soy
Con la década de los sesenta se inicia para Borges una nueva
un falso doctor. Es un regalo que me han hecho. Una limosna. Yo
época de viajes, condecoraciones y premios. Su obra va siendo
sólo tengo el bachillerato ginebrino.» No tengo más remedio que
conocida en todo el mundo. Premio Internacional Formentor
decir algo, aunque suene a estupidez. Y me contesta: «Yo no sé si
(1961); Legión de Honor (1962); Gran Premio del Fondo Nacional
tengo labor. A mí no me gusta lo que escribo, pero me resigno.
de las Artes (1963); la revista francesa «L'Herne» le dedica un nú-
Han sido muy generosos conmigo.»
mero monográfico donde colaboran importantes escritores de to-
do el mundo (1964). En 1967 da un curso en la Universidad de Pronto aparecerá un nuevo libro de Borges. Será su primera
Harvard sobre su poesía, en inglés. Ese mismo año contrae matri- obra editada con fotografías. «He recorrido el mundo con María
monio con Elsa Astete Millán. Sigue publicando. Aparecen Kodama. Y vamos a publicar un libro de viajes. Con textos míos
«Elogio de la sombra», «El oro de los tigres», «La rosa profun- y de ella. Con fotografías suyas. Un libro verdaderamente hetero-
da», «La moneda de hierro», «Historia de la noche» y «La cifra». géneo.» Recuerda Borges países en los que ha estado: Egipto,
Cada vez es más solicitado, viajando por Europa y América. Da Japón, Islandia, Inglaterra, México, Colombia, Uruguay, Suiza,
conferencias y cursos. «Jamás pensé ser conocido». Le comento Alemania y California, en Estados Unidos. «Hay dos países que
que es un hombre universal. «Bueno, trato de serlo. Yo no sé si me faltan y que querría conocer: Chinay la India.» Hablamos de
soy buen finlandés, por ejemplo. O un buen australiano. Tal vez la India. De lo que a él le han contado y de lo que he visto.
no. Un buen colombiano, tampoco. Pero, en fin, hago lo que pue- Borges, curioso y conocedor, con enormes ganas de ir a esos
do». También hay un Borges humilde, que en cierta forma se nie- dos países. «Sólo puedo ir si me invitan. No soy rico. Sólo tengo
ga a sí mismo, junto al humorista y desconcertante. «Yo he vivido dos pensiones. El peso argentino fuera del país no vale nada.»
Ángeles García :
REIVINDICAR LA EPISTOLA,
RECONSTRUIR EL TIEMPO (EL PAIS, 6-11-83)
La palabra que mejor cuajaria para definir a Miguel Delibes es fi- Pregunta. ¿A qué se debe la elección del género epistolar en su
delidad. Es fiel a su literatura, a su paisaje, a sus amigos, a Castilla último trabajo?
—«que sigue igual que hace cincuenta años»—, a su pesimismo, a
su lenguaje. Respuesta. He querido usar una técnica diferente respecto a mis
narraciones anteriores, y además ya no se hacen novelas epistola-
res. Porque hoy la carta, la epístola, se refugia casi exclusivamente
El académico y escritor vallisoletano vive un momento de tranqui- en los consultorios sentimentales. La gente ya no escribe. Prefiere
lidad personal y literaria, organizada en función de su ritmo vital, por llamar por teléfono. Yo sólo tengo cartas de muy lejos, porque las
lo que ahora es cuando está dedicando su tiempo a las cosas que conferencias cuestan mucho. Veo a mis hijos que recurren constan-
realmente le gustan y apetecen. Vive en un piso grande y moderno temente al teléfono para solucionar cualquier cosa y me da lástima
situado en el centro de Valladolid, en el que mantiene estrechas re- que se pierda una costumbre tan entrañable como la de escribir
laciones con sus siete hijos. Dos días a la semana, por lo menos, se
cartas.
traslada a su casa burgalesa de Sedano y se dedica a la caza, la En la novela se recogen las cartas que el protagonista, un hom-
actividad que más le gusta. Su cátedra en la Escuela de Ciencias bre de 65 años, envía a una mujer de cincuenta y tantos años. En
Empresariales, sus viajes a la Real Academia Española de la esas cartas del hombre vamos sabiendo cosas de ella a través de
Lengua —«donde cada vez me aburro más»—, la pesca, los paseos las reacciones de él. Es un poco lo que ya hice en Cinco horas con
y el cuidado esporádico de sus nietos, cuando sus hijos van al cine, Mario. A ella se la conoce a partir de la excitación del viejo por las
le ocupan prácticamente todo su tiempo. reacciones de ella.
130
UN AMOR TARDÍO
P. El paisaje habitual de sus novelas, el entorno castellano, tam-
bién parece haber sido modificado en esta hora.
R. He contado una historia en la que mezclo el entorno urbano y
el rural. Es un relato en el que cuento un amor tardío. El protagonis-
ta es una persona totalmente infumable. Empiezo la novela con una
frase de Proust totalmente apropiada: «Hay hombres que se dedi-
can a señalar los defectos ajenos.» Es un hombre que presume de
ser autodidacta, de haberse hecho a sí mismo. Pero es un oportu-
nista que aprovecha las circunstancias de la guerra civil para entrar
en el periodismo con malas artes y conseguir un carné de mala ma-
nera. Con esas artes, más o menos torpes, va subiendo. Sin embar-
go, no logra su ambición ni en el periodismo ni en el amor.
El mundo rural aparece en la historia de este individuo porque es
un hombre de pueblo que se traslada a la capital en busca de éxito,
de manera que, una vez más, he podido hablar del tema que más
me importa: el campo castellano. Muestro las diferencias de ambos
mundos que traté en libros como El disputado voto del señor Cayo o
Los Santos Inocentes.
P. Usted fue durante años director de periódico, de El Norte de
Castilla, y ha tenido y tiene un contacto constante con los periodis-
tas. ¿Ha conocido en este tiempo, a alguien tan infumable como di-
ce que es el sexagenario que protagoniza su novela?
R. No exactamente; pero cuando yo entré en el periodismo, cosa
que ocurrió por pura casualidad, sí conocí actitudes arribistas como
las que cuento. Yo entré porque en El Norte habían destituido a
cuatro periodistas, entre ellos el director, por masones o comunis-
tas, que les daba igual. Necesitaban apoderarse del periódico. Yo
entonces era caricaturista y por eso estaba en el periódico. Hicieron
unos cursillos para dar los carnés de Prensa. Y yo me examiné. Vi
con gran pasmo, porque yo era muy joven —tenía 24 años—, que a
gente que ni se había examinado le daban el carné igual que a mí.
Era un paripé lamentable. Recuerdo que un buen señor, ya mayor,
que se puso a mi lado, copiaba todos mis folios, e incluso yo veía
que ni le daba tiempo. Pues bien, en las calificaciones a él le dieron
el número cinco y a mí el veintitantos. Era una broma de mal gusto.
Estas cosas salenarelucir en la historia del viejo.
P. Casi unas memorias periodísticas...
R. Sí, claro, porque el personaje lo que hace en sus cartas es un
intento de justificarse ante la mujer de todas estas cosas que hizo.
Que cuando la historia nos abre la puerta, hay que entrar por ella.
Es un tipo poco grato que se ha dado muy abundantemente y que
no hay que olvidar. Porque, claro, hay que ver la de cosas que estos
hombres han hecho luego en los periódicos...
131
Mariano Aguirre
ROSA CHACEL:
LA LITERATURA FEMENINA ES UNA ESTUPIDEZ (EL PAIS, 30-1-83)
Detrás, en una pintura, joven, realizada por su marido, Timoteo caturas de mí misma, tremendas; ironizo sobre mí. Pero es un
Pérez Rubio. Delante, Rosa Chacel, sentada recogidamente. El suicidio en el cual me he arrojado por el balcón arrastrando a los
rostro delgado, unos ojos agudos, respuestas rápidas, abierta al que estaban a mi lado.»
diálogo —«pregunte lo que quiera», nos anima—. No es una
escritora prolífica, y Su obra, una continua reflexión, antes de em- Suicidio, momento de arrebato, como explica en la introduc-
pezar a ser reconocida en España, estuvo deambulando —una ción de A/cancía,.en el cual *estrellamos la hucha en el suelo. Un
palabra clave en la vida de esta mujer— con ella por Europa, acto de impaciencia». Pero, también, suicidio prolongado porque
Argentina, Brasil y Nueva York. retratan estos libros cuarenta años de mi vida: «Es que he estado
en la misma situación durante todos esos años, y sigo estando
igual.»
Pregunta. En su obra se aprecia una tensión constante entre la
voluntad y el fracaso; entre el «no puedo más», que reitera en
Alcancia, y seguir escribiendo.
Respuesta. Vivir es un esfuerzo tremendo; escribir, no. Al con-
trario, escribir es mi único descanso. >
132
Odisea O El Antiguo Testamento, que es lo más antiguo que en-
P. La infancia aparece reiteradamente en su obra. Y el tema de
contramos y allí están incluidas las mujeres, su vida espiritual,
la ingenuidad. Parece haber una eterna contradicción entre la in-
sus pecados, sus virtudes. Si no son capaces de seguir esa lí-
genuidad y la asimilación al mundo adulto.
nea... hombre, que se estén calladas.
R. Bueno, verá. Yo empleo ingenuidad en un sentido que no se
P. ¿O sea, que no está en nada de acuerdo con algunas escri- refiere a la infancia. Para mí la infancia no es ingenua.
toras jóvenes que reivindican una literatura femenina?
P. ¿Es, entonces, un valor a conservar?
R. No con algunas, sino con ninguna, para nada. He leído
obras de mujeres que no están en ese plan, como Carmen Martín R. No es fácil explicarlo. La ingenuidad es lo que se es antes
Gaite o Clara Janés. Y son primero mujeres y amigas mías, y de alguna cosa, de un drama, de un conocimiento. Antes de que
después buenas escritoras. eso ocurra tenemos una idea del mundo, la tiene el niño, la tiene
el adulto, y esa idea es ingenua frente a aquel hecho.
P. Usted ha valorado, sin embargo, en un momento, la confi-
dencia «como el componente más genuino de la vida femenina». P. ¿0 sea, que nunca perderíamos la ingenuidad del todo, sino
¿No guarda esto relación con la literatura intimista? solamente en alguno de sus aspectos parciales?
R. No hay que asociar confidencia con literatura, no, no. La R. Claro, por supuesto. Vamos perdiendo sucesivas ingenui-
confidencia es el elemento más importante y decisivo de la vida dades y adquiriendo conocimientos.
femenina, pero nada tiene que ver con la literatura. La confiden-
cia es hasta, podría decirle, peligrosa, porque de allí brotan ce-
los, traiciones, y también ayuda, salvación. La confidencia
P. ¿Los hombres, no practicamos la confidencia?
es el elemento más importante
R. Sí, también, pero ahí viene la cuestión de que la mujer no
ha estado marginada pero ha sufrido una gran esclavitud. Yo di y decisivo
una conferencia en el Ateneo, titulada La mujer en galeras, y de-
cía que la mujer ha tenido que sufrir su esclavitud, cómo en la de la vida femenina,
historia ha habido esclavitud como un paso inevitable. Ahora la
mujer se puede defender un poco más, las cosas han cambiado. pero nada tiene que ver
Pero en ese momento de la esclavitud femenina, la confidencia
era muy importante, y el hombre, en cambio, era libre y no nece- con la literatura.
sitaba de esa complicidad.
P. Pasemos a la segunda definición de la cual quiero hablar La confidencia
con usted: Rosa Chacel, escritora del exilio español.
es hasta peligrosa
R. Yo no lo puedo negar si se me clasifica así, pero sí que
puedo decir que a mí el exilio no me ha tocado, yo no lo he vivi- porque de allí brotan celos,
do. No me he separado de España en ningún momento y no tuve,
por tanto, el shock del regreso. No, no me fui y, por tanto, nunca traiciones,
volví. Seguí en Argentina escribiendo en español y pensando lo
mismo. Tuve, claro, dificultades de la vida. Pero mi vida antes y también ayuda,
del exilio era difícil y en el exilio fue más complicada, pero no to-
caba mi personalidad intelectual, por decirlo de alguna forma. salvación.
P. Pero es curioso que en La sinrazón, y pese a que en
Alcancía dice que le era difícil escribir algo sin conocer el entor-
no, creara un personaje principal masculino y argentino. P. ¿Y quien se niega a reconocer toda ingenuidad sería una
R. Ya en mi primera novela, Estación, ¡da y vuelta, que además persona cínica?
es el embrión de La sinrazón, escribí como personaje masculino, R. Sí, aunque es imposible, tendría que ser alguien que se cre-
porque es, y ha sido, lo espontáneo en mí, y en casi todos mis yese en poder de todos los conocimientos. El ejemplo que más
cuentos los personajes centrales son masculinos. Respecto de se acerca, que ahora se me ocurre, es Rousseau: una vida falsa y
ser argentino, yo aclaré siempre que lo que no me atrevería a ha- cínica.
cer es una infancia argentina. Por eso el protagonista sufre su in-
fancia en Europa, y cuando regresa a Argentina les pide a sus P. Una lectora suya me comentó: «¿Cuándo nos dará Rosa
primos: «Cantadme Febo asoma...» No, es que una infancia no Chacel una Leticia Valle adulta?», quejándose de que sea una ni-
se puede inventar. fla con mente de adulto.
133
R. No sé. (Duda.) ¿Leticia Valle qué es? Es una españolita tem- R. Mi formación ha sido absolutamente clásica. Por eso dejé la
peramental. Yo creo que Jeresa es una adulta, aunque su perso- escultura, porque llevaba un camino al que yo no podía adaptar-
nalidad no es tan diferente. Teresa es una Leticia Valle adulta. me, y muy pocas cosas he llegado posteriormente a entender.
Como con la poesía, me ocurrió lo mismo: al apartarse los poe-
P. En la introducción a La sinrazón escribió que la tercera eta-
tas de las formas clásicas dije basta.
pa, la vuelta, es «volver en sí», como salir de un desmayo, en-
tiendo. Pero su desmayo ha sido muy activo, si quiere desespe- P. ¿Y su idea de la forma en relación a Ortega y su pensa-
rado, pero en tránsito, deambulante. miento?
R. Ese deambular, en La sinrazón se apodera de la conciencia A. La influencia de Ortega es importante. La concepción de la
del protagonista y produce el desmayo. Por eso utilizo el «vol- forma, en mí, es anterior a él. Mi concepción de la belleza es de
ver en sí», en efecto, con la idea de recuperar el conocimiento. los ocho años, cuando empecé a ir a una escuela de dibujo a la
Porque, además, el protagonista busca, indaga, en su propia que me llevaba mi padre cuando había nieve. Ortega nos impuso
historia. el rigor, el comportarse bien con arreglo a aquello, el saber reali-
zarlo,
P. ¿Es decir, la relación eħtre conducta ética y creación?
LA CONFIANZA EN LA BELLEZA
R. Sí, exactamente, nunca he podido deslindar ética de estética.
P. ¿Y usted vuelve en sí escribiendo?
P. Si tuviera que dar una conferencia sobre usted misma...
R. (Sonrie.) No, mis desmayos no son literarios, son por cues-
tiones de la vida. R. Haría una caricatura, como a la que nos referíamos antes (y
se ríe).
P. Una de esas cuestiones que llegaron a angustiarme leyendo
Alcancía fue su continua espera de cartas. P. Pero lo que quisiera saber es si analizara su propia obra,
¿cuáles son los temas clave, además de los que ya hemos habla-
R. Sí, es terrible. Y sigo en la misma situación. Siempre espe- do, de la obra de Rosa Chacel?
raba cartas de mi marido y de mi hijo. Éramos tan unidos, un trío
perfecto, y estábamos siempre separados. Ahora estoy intentando R. La infancia, por supuesto. Y en la infancia empieza para to-
que mi hijo regrese de Brasil y se instale aquí. dos la vida erótica. No como hoy se emplea la palabra, sino la vi-
da del Eros. Ese es el tema fundamental de toda mi literatura. Y la
P. Otra cuestión fundamental de su obra: la belleza. Y la forma. fe y la pérdida de la fe: el conflicto religioso, cuestiones decisivas
Usted ha afirmado su «confianza ciega» en ellas. en mi obra.
134
Fanny Rubio
RAFAEL ALBERTI:
YO TAMBIEN CANTO A AMERICA (Revista América 92 Quinto Centenario, 1991)
—En los años veinte, dos jóvenes poetas revolucionarios de siasmo por aquella obra, pero aunque era un poeta mayor que no-
América, Neruda y Vallejo, entran en contacto con Alberti. sotros y tenía mucha amistad con Ortega, no logró que la publica-
—Neruda más tarde; a Vallejo lo conocí bastante pronto. Vallejo ran. Finalmente, la publicó Bergamín.
era un ser angélico y extraño, un indio cholo que hablaba muy poco,
por monosílabos. Estaba en una etapa muy revolucionaria. Era el pri-
Carpentier y Uslar Pietri
mer poeta conocido que había hecho un viaje a la Unión Soviética y
había escrito un libro muy interesante que se llamaba Mi viaje a — Intelectuales como Miguel Ángel Asturias y Alejo Carpentier tie-
Rusia. Vivía en París muy pobremente, no podía volver a Perú y no nen un lugar en la vida de Alberti.
había publicado todavía. Bergamín lo ayudó mucho. Le publicó —A Miguel Ángel lo conocí en el año 31, cuando me fui
Trílce. A Vallejo yo lo trataba de cuando en cuando porque era un ser a París con la beca. Allí estaba un escritor venezolano, Uslar Pietri,
muy hermético. Nos veíamos en un café donde yo le leía mis cosas. autor de Las lanzas coloradas, un libro muy bueno que ya había
Llegué a aconsejarle que viniera a vivir a Madrid y lo hizo. Vivía en un sido publicado y traducido. También estaba Carpentier, que aún no
barrio muy apartado. Él tenía una gran formación filosófica, hasta tal era un escritor conocido, aunque ya había publicado en España
punto que Serrano Plaja, que fue muy amigo suyo, y otra gente, iban unos tratados sobre música afrocubana; él era musicólogo y estaba
a su casa a estudiar filosofía con él, cosa que nadie sabe. En Madrid de secretario de una chica argentina muy rica, Elvira de Alvear, que
le vi muy pocas veces. Después conoció a una mujer francesa, bruja, hacía una revista muy buena llamada Imán. Hice una gestión para
que echaba las cartas, que tenía algo de dinero, y le ayudaba, pero ver si quería publicar Residencia en la tierra, y dijo que sí. Le puso
después le ha hecho bastante daño, pues ha manejado su obra como un telegrama a Neruda delante de mí diciendo que le mandaba cin-
quiso. Más adelante, las veces que fui a París ya le vi con ella y co mil francos. Cuando encontré a Neruda más tarde me dijo:
Vallejo parecía estar mejor, dormía en una casa y no en un cuartu- «Recibí el telegrama, pero el dinero, nunca.» Carpentier tampoco
cho. La última vez que vi a César fue cuando vino al Congreso de publicó el libro.
Escritores por la Paz y contra la Guerra, que se celebró en Valencia, —Hay una figura muy interesante a la que está dedicado el poe-
en el 37. Estuvo como siempre. Luego vino a Madrid, solo, a una se- ma «Trece bandas y 48 estrellas»: Juan Marinello.
sión de guerra que hizo el Consejo. También vino Huidobro; Neruda —Marinello era un buen escritor, más bien de prosa, teórico.
estaba en España desde el año 33, primero como cónsul de Chile Estaba considerado en Cuba como heredero de Martí. Era un hom-
en Barcelona y luego en Madrid, donde se le quiso mucho y prote- bre muy bueno, muy santo; la gente lo quería muchísimo y la juven-
gió a Miguel Hernández. tud lo adoraba. Cuando estuve en Cuba por primera vez, en el
—¿Cuándo te dice Neruda que se le olvidaba el idioma, que le año 38, estaba preso. Yo conocí a Juan Marinello en la cárcel de
mandaran diccionarios? «La Cabaña», o «El Príncipe», dos viejas cárceles españolas que
—En el año 28. Yo tenía contactos con Pablo desde hacía muchísi- quedaban de la época colonial. También estaba preso Regino
mo tiempo, porque me escribía cartas por medio de un agregado cul- Pedroso, un poeta negro muy bueno. Marinello vino al Congreso de
tural de la Embajada de Chile, diciendo que le mandara diccionarios y Escritores. También vino Carpentier, que en ese momento había pu-
no otra cosa, porque se le olvidaba el idioma. Me trajeron un original blicado esos libros que hablaban de música afrocubana. Estaba ca-
de Residencia en la tierra que quise publicar, pero no encontré sado con una francesa, su madre era rusa y el padre no sé si fran-
editor, pues a nadie le gustaba nada, ni a la Revista de Occidente. cés; él había nacido en La Habana, pero estaba educado en
Al fin, logré que Pedro Salinas se interesara. Sintió un gran entu- Francia. Tenía un enorme acento francés. Luego trabajó mucho en
135
la television y en la radio; muchas veces, en Paris, fui con él a gra- —Esta canción, que ha sido muy famosa, hecha en el Paraná
bar. Luego, cuando vino la guerra, se fue y estuvo viviendo en pensando en España:
Venezuela. Después pasó a Cuba, en la época de Fidel Castro, y se Hoy las nubes me trajeron,
convirtió en el escritor que es. Fue en ese período cuando más tra- volando, el mapa de España,
bajó, cuando hizo sus mejores novelas. ¡Qué pequeño sobre el río,
y qué grande sobre el pasto
la sombra que proyectaba!
Se le llenó de caballos
la sombra que proyectaba.
Yo, a caballo, por su sombra
busqué mi pueblo y mi casa.
Entré en el patio que un día
fuera una fuente con agua.
Aunque na estaba la fuente,
La fuente siempre sonaba.
Y el agua que no corría
volvió para darme agua.
—Es la palabra de la añoranza.
—Pues mira, la nostalgia por la nostalgia considero que puede ser
una cosa negativa; pero mi nostalgia era activa, porque en la
Argentina he trabajado por España, por los presos..., qué sé yo... Me
he movido como un león; pero tenía esta tremenda cosa de España,
Rumbo a América porque no ha habido destierro (ni Ovidio ni nadie) que haya durado
—«Je quitte l'Europe», como Rimbaud, pero no para vender ca- 39 años; 39 años han estado desterrados 500.000 españoles.
ballos y recorrer febriles desiertos. Abandono Europa, mi Europa, —¿Y se acordaba de España, y se acordaba de Andalucía?
para cumplir con mi destino de español errante, de emigrado romero —Si quieres te leo una balada que es muy bonita.
de la esperanza por tierras de América.» Esto escribe Rafael. —Del andaluz perdido...
Después del primer exilio en Francia, los Alberti parten rumbo a Perdido está el andaluz
América. del otro lado del río.
—Claro... Tengo que ir primero a la Argentina, donde estoy 24
años, porque estalla la guerra y la geografía se acaba; no tengo pa- —Río, tú que lo conoces:
saporte, estoy 19 años sin pasaporte, no me podía mover más que ¿Quién es y por qué se vino?
al Uruguay, así es que tengo que estar 19 años en Argentina. Sólo —Vería los olivares
una vez me dio permiso la policía para ir a Chile. Estuve con cerca tal vez de otro río.
Neruda, que me llevó a las alturas del Machu Picchu. Pero mi geo-
grafía entonces se quedó reducida. —Río, tú que lo conoces:
—Deciden instalarse en Argentina, primero provisionalmente en ¿Qué hace siempre junto al río?
Córdoba y luego, ya con la documentación en regla, en Buenos —Vería el odio, la guerra,
Aires.
cerca tal vez de otro río.
Allí se integra en el ambiente cultural. La Editorial Losada publica-
rá sus libros y en 1961 sus obras completas. —Río, tú que lo conoces:
Cuando en el libro Abierto a todas horas escribes que en aque- ¿qué hace solo junto al río?
lla ciudad fue aquel otoño «más otoño que en todas las ciudades del
—Veo su rancho de adobe
mundo», ¿a qué te estás refiriendo?
del otro lado del río
—Lo escribí desde América. Como hice la guerra tan de cerca,
me fui muy dolorido, muy empapado de esa España que dejaba, no —No veo los olivares
la pude borrar hasta que volví. Se me presentaba incorporándola a del otro lado del río
los países en que vivía, la incorporaba al paisaje argentino, la
Sólo caballos, caballos,
recreaba en cierto modo. Realmente Franco me torció las raíces,
caballos, solos, perdidos
me las dejó al aire y me obligó a hablar de lo que yo tenía tan pre-
sente. ¡Soledad de un andaluz
—Y entonces escribe los Retornos de lo vivo y Baladas y can- del otro lado del río!
ciones del Paraná. Por cierto, Rafael, ¿me podría recordar esa
canción? ¿Qué hará solo ese andaluz
del otro lado del río?
136
—Tan andaluz y tan solo como otro andaluz, solo y poeta, Juan sería una cosa terrible, Bueno, pero España colecciona muertos, y
Ramon Jiménez... Juan Ramón, que estaba enterrado en un cementerio marino precio-
—Yo no sé por qué lo trajeron a España, porque España es un po- so, en la isla de Puerto Rico, en San Juan, no tenía ninguna gana de
co (no un poco, un mucho) necrofílica; colecciona muertos constante- que lo trajeran. Ahora está en un sitio que es su pueblo, que él quiso
mente. Si ahora trajeran a todos los poetas que se han muerto fuera tanto, que exaltó, que lo inmortalizó, porque realmente Moguer, al fin
de España, toda la generación mía, menos tres que quedan allá, to- y al cabo, lo conocía poca gente. Y él está ahí. A Juan Ramón lo he
dos han muerto fuera: León Felipe, Moreno Villa, Emilio Prados, querido mucho y él me ayudó bastante. Lo he querido dentro de lo di-
Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Juan Ramón fícil que era, dentro de la mala sangre andaluza que tenía. Alguna
Jiménez, Antonio Machado —fue el primero que murió—, todos; si temporada estuvo disgustado conmigo, pero seguí siendo un gran
van atraer a todos, hagamos un Valle de los Caídos de poetas, que amigo suyo y cuando fue a Buenos Aires lo acompañé a todas partes.
Néstor Norma
ADOLFO BIOY CASARES:
LOS HONORES SON PASAJEROS (Revista América 92 Quinto Centenario, 1991)
—Alguna vez ha dicho que sí un ser crece no debe temer la Resulta difícil saber si su humildad es un gesto de condescen-
vejez. ¿Ésa podría ser su actitud después de los premios obteni- dencia o un trato que dispensan los que pisan la gloria. Lo dijo
dos? de Borges: «Con su sencillez se ponía a la altura de la gente.» Y
lo cierto es que ha huido de la parafernalia que rodea a los escri-
—Yo dije eso después de escribir Historias desaforadas, tores ávidos de notoriedad.
que era una reflexión sobre los caminos sin salida del hombre.
—¿Qué es para usted la fama?
—Desde hace tiempo he decidido no darle mucha importancia a
Lo que quería significar es que la inteligencia puede resolver la fama. Hay gente a la que gusta hablar de sí misma, o que ha-
problemas aparentemente sin solución. La muerte es una situa- blen otros. Yo por lo general suelo tener vergüenza, incluso para
ción sin salida. La vejez lleva a la muerte, pero el uso de la inteli- cosas tan importantes como la que me ha ocurrido ahora, al ga-
gencia puede hacer de esa muerte algo no indigno. En cuanto a nar el premio Cervantes.
los premios, trato de no darles más importancia de la que tienen. —Y su autobiografía, ¿la ha terminado?
Hay que gozar de las cosas lindas que nos da la vida y no embo-
rracharnos con los honores, que por lo general son cumplidos —No. He hecho un primer recorrido, pero no me gustó. Voy a
pasajeros. comenzar otro.
137
—¿Cómo se escribe una autobiografía? Borges y yo
—Utilizando mucho la memoria. La biografía es un relato co- De la larga colaboración con Borges, que se extendió a once
mo cualquier otro. Quizás el único secreto es que hay que saber obras, Bioy dice que ha quedado una hermosa y fructífera ense-
a quién se le escribe. A veces me dicen que no sólo tengo que nanza.
escribirle a mi público, sino a los eruditos, a los profesores, y —Tenga en cuenta que no sólo colaboramos en obras de fic-
entonces lo que uno hace resulta aburridísimo. Porque a la gente ción, sino que incluso hicimos juntos un anuncio sobre las bo-
lo que le interesa es cómo repercutió la vida del escritor en los li- nanzas dietéticas del yogur, que tuvo bastante éxito, por cierto.
bros, y no datos cronológicos y densos. Y tiene razón. Pero el primer cuento en colaboración fue sobre un filósofo sádi-
Sumergido en la atmósfera de la literatura fantástica, Bioy se co holandés que tenía una colonia de vacaciones para niños, y
mantuvo al margen de la corriente dominada por el compromiso mediante juegos y música los cansaba y los mataba.
social y político que tanto nos influyó en los años 60 y En ese cuento, Bioy y Borges se alternaron escribiendo cada
70. Aquella actitud reforzó su imagen de escritor intemporal y uno un párrafo. Fue la Única ocasión, porque después el método
distante. Eran tiempos de fuerte contestación social. Y una se expresó por medio del diálogo e intercambio de ideas, que por
Juventud crispada por la urgencia de encontrar soluciones a los lo general luego escribía Bioy.
graves problemas políticos del momento le arrojó en cara su ori-
—Eran diálogos enriquecedores” Escribíamos jugando— señala.
gen aristocrático y el lujo que suponía mantenerse al margen de
lo que ocurría en la calle, encerrado en la torre de marfil de las —<¿Y la afición por las novelas policiales? ¿Predominó en al-
preocupaciones metafísicas. guno de los dos o tuvieron ambos la misma tendencia?
—Tanto Borges como yo creíamos que la novela policial era
un buen instrumento para contar historias. Una novela policial
que no esté bien relatada, fracasa totalmente. Pero, además, el
\ relato policial obliga al escritor a pensar en el lector. Lo cual es
Wd Ñ ON
RS Ny un ejercicio indispensable para este género.
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WAY
—Hay una pregunta obligada cada vez que se habla con us-
ted: ¿contará en su autobiografía, al fin, qué mujeres influyeron
decididamente en Su vida de escritor?
Refinado y seductor, perteneciente a la aristocracia intelectual
que se agrupaba en torno a la exquisita y lejana revista «Sur»,
Bioy era el «gentleman» adorado por las mujeres y casado con
una escritora hermosa y con talento.
—Difícil, difícil... Mire, yo tenía una novia que siempre me de-
cía: «Espero que no me pongas en tus diarios.» Y yo le contesta-
ba: «Por supuesto que no.» Pero los escritores tenemos el recur-
so de cambiar los nombres, y eso es lo que nos salva. Pasado el
tiempo la encontré; porque yo siempre busco y quiero mi pasa-
do. Me preguntó entonces si de verdad iba a escribir una auto-
biografía, a lo que respondí: «Quédate tranquila, que no te men-
AL
ES LAGOA ; cionaré.» Y fue cuando me sorprendió con esta pregunta en tono
IAS 7
e Vf (III,
E AGAR
de reproche: «¿Y por qué no me vas a mencionar?» Es difícil
contentar a todas.
—¿Qué escribe ahora?
—Estoy concluyendo un libro de cuentos; otro más. Ya tengo
edad para escribir todo lo que he pensado, aunque no sé si ten-
—¿Considera un privilegio el haber gozado de una tranquili- dré tiempo. Hay historias que he ideado en los años 30 y escri-
dad económica que le ha permitido escribir lo que ha querido y to en los 80. También tengo una novela casi lista, relativamente
dedicarse de lleno a la literatura? corta y creo que bastante divertida. Tiene un compromiso mági-
co, como todas.
—Desde luego que es un privilegio, porque tardé demasiado
tiempo en vivir de mis libros. Aunque en Argentina difícilmente
se puede vivir con lo que pagan las editoriales. Por suerte ahora Cortázar
mis libros se traducen en varios países. El otro día un amigo me y el compromiso
dijo que había visto ediciones de los últimos en China y en la —Cortázar también escribía cuentos fantásticos, aunque tuvo
URSS, lo que me halagó, por supuesto. un concepto del compromiso literario distinto al suyo. ¿Es así?
138
—Yo respeté siempre la actitud politica de Cortázar, aunque Contrario al poder
no compartía sus ideas. Lo quería mucho. Con él me pasó algo
increíble, verdaderamente fantástico. Escribimos un cuento con —¿Qué opinión le merece la actual situación argentina?
un personaje similar; una situación casi igual ambientada en la
misma ciudad. En el cuento de Cortázar, que se llama La puerta —No Suelo hacer declaraciones políticas. Cada vez que lo he
sacrificada, el personaje es un comerciante que llega a hecho, luego me he arrepentido. En realidad no confío en el po-
Uruguay, se hospeda en un hotel, y no puede dormir porque se der. En Argentina estamos acostumbrados a vivir en decadencia.
lo impide una mujer y un niño alojados en la habitación conti- Hoy la situación es mala para todos, y no como en otras épocas,
gua. En mi cuento, que se llama Un viaje o el mago inmor- cuando sólo afectaba a un sector social. No obstante, hay gente
tal, se produce la misma situación con una sola variante: el co- que sigue creando pesea las dificultades.
merciante no puede dormir por culpa de una pareja que hace el
amor. ¿Quiere una cosa más fantástica que esto...? —En América Latina se han producido corrientes literarias
comprometidas con una visión del mundo. Así fue cómo Cortázar
Durante mucho tiempo el romanticismo que emanaba de la escribió una obra póstuma favorable al sandinismo, en
obra de Bioy fue continuamente derrotado por las corrientes na- Nicaragua, y Vargas Llosa se ha postulado a la presidencia del
rrativas al uso, en Europa y en esa ciudad culta y cosmopolita Perú con una orientación política distinta. Ustea, a lo largo de su
que era Buenos Aires. En la Argentina dramática y cambiante de vida, se ha mantenido alejado de esas tendencias filosóficas o
los años 60 no había tiempo para la literatura fantástica. ¿Pe- políticas. ¿Esto es asi? ¿Ha sido una postura deliberada?
ro por qué Bioy noy sí Cortázar? A fin de cuentas, Bioy se que-
dó en Buenos Aires mientras Cortázar vivía en París. Ocurrió que —Tiene que ver con mi rechazo a todo tipo de poder. En ese
Bioy era la representación de la élite intelectual parapetada en sentido puede decirse que soy un tanto anárquico. En cuanto al
«Sur», cuando Cortázar fue capaz de descender a la tortuosa co- compromiso, creo que los escritores tenemos el compromiso
tidianeidad con El libro de Manuel. con la veracidad, con la autenticidad.
139
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8B Anglicismos enraizados
en la estructura del español
Derivación
141
2. Tache las formas que considere incorrectas:
Para repartir el premio, a cada uno le/lo toca la duodécima/doceava parte.
Necesito hablar con alguien que entiende/entienda de informática.
Robaron en la casa que hubo/había comprado meses antes.
Me encargaron que les llevase/lleve un recuerdo de Santander.
Cuando lo cogió, no supo qué hacer con él/ello.
Las cuevas que/las cuales/las que están en Santillana no puede/pueden ser visitadas/pueden visitarse.
Nos dijeron que el avión traerá/traería retraso por la avería que tuvo ayer.
Se te buscan/busca para que les/los ayudes.
Andrés no conoce tu dirección y me pidió que se le/la escribiría/escribiese.
E Me has/tienes harta con tanta pregunta: no descansaré hasta que te calles/callarás.
>
3. Tache las formas que considere incorrectas: <
Refranes españoles
Nunca falta un roto para un descosido. Quien da panaperro ajeno, pierde pan y pierde perro.
Ojos que no ven, corazón que no siente. Quien da primero, da dos veces.
Perro ladrador, poco mordedor. Quien mal anda, mal acaba.
Piensa mal y acertarás. Sarna con gusto no pica.
Poderoso caballero es don dinero. Tras la tempestad viene la calma.
Primero es la obligación que la devoción. Unos cardan la lana y otros llevan la fama.
Quien canta, sus males espanta. Unos nacen con estrella y otros nacen estrellados.
142
Palabras de distinto significado
segun se escriban con s 0 con x
Espiar (observar con disimulo) Expiar (pagar una culpa)
Esotérico (oculto, misterioso) Exotérico (corriente, vulgar)
Estirpe (linaje) Extirpe (v. extirpar)
Estática (inmóvil) Extática (arrobada)
Espolio (bienes que un prelado Expolio - (despojo con métodos
deja al morir) violentos)
Espira (línea en espiral) Expira (v. expirar)
Esplique (trampa para pájaros) Explique (v. explicar)
Contesto (v. contestar) Contexto (forma de un texto)
Testo (v. testar) Texto (conjunto de palabras)
Seso (cerebro) Sexo (macho o hembra)
143
7. Ponga en gerundio
La voz pasiva
y sus posibles sustituciones
144
Sustituya la voz pasiva (ser + participio)
146
LECCION 9
A LA CONFIGURACION DEL OCIO
Francisco Umbral
EL SOBRERO (EL PAIS, 17-5-83)
El sobrero es el bipartidismo taurino. En estos sanisidros parece en punto de todos los relojes, hasta la tarde siguiente a la misma
que la carta magna o carta de vinos (uno no sabe de esto) del plane- hora por Enrique Busián.
ta de los toros ordena, permite o aconseja manejar un solo sobrero,
El bipartidismo o alternativa sistemática de los mismos es la vieja
un solo toro de repuesto/reserva, en cada corrida, por si alguno de
técnica goyesca del sobrero, porque es que, aquí en España, lo que
los cinco encartelados saliese tonto de un cuerno o tonto del culo.
no hemos aprendido de los toros lo hemos aprendido del Espasa,
Los hombres vestidos de naipe (Valverde), aunque sólo sea por
edición abreviada, y así nos va.
dentro, con faralaes en el alma, dicen que eso es un trapicheo que
permite encartelar previamente un toro malo, contando con que la Hay ganaderías que cuidan la raza inversa de los sobreros con el
democracia circular de la plaza, con votos como pañuelos/gaviotas, mismo mimo que la raza de los grandes embestidores. Es el biparti-
va a sustituirlo por el sobrero, igualmente malo, y ya sin posibilida- dismo del toro. El bipartidismo es una tendencia tan fuerte en politi-
des de recambio en toda la tarde. O sea, que se cumple el regla- ca (gobernar por alter ego), que se da incluso dentro de un mismo
mento y se coloca un lote de muermos al personal. Un suponer. A partido.
uno, más atento siempre al ruedo ibérico de los hombres de la poli,
A Fraga ya le están buscando un sobrero, con perdón: ¿Verstrynge,
o políticos, que a las variadas tribus que viven a la sombra del tótem
Alzaga, Roca, Garrigues, Schwartz? Por si acaso un día el palomar en
y el tabú del toro, esto le parece bipartidismo, con el perdón de don
vuelo de los votos como pañuelos, en la novillada de la granderecha,
Segis Freud, de Cánovas y de Sagasta. Los toros han entrado en
pide el sobrero.
una Restauración/Regencia que puede acabar con la fiesta. Esto ya
no es lo que era cuando uno andaba a la reventa, con un pensione- Tienen que tener preparado un sobrero que no le sobre al titular,
ro de Sainz de Baranda, felices sesenta, por las calles de la Cruz y ni por arriba ni por abajo. En los carteles han puesto un nombre que
de la Victoria. no lo quiero mirar. Jamás Verstrynge, claro, por más que echen
cuentas, sino el barcelonista Roca o el madrileñista Alzaga. El bipar-
Con Franco había más sobreros.
tidismo interno, sí, o sea, el bipartidismo dentro del partido, la crian-
En la política me parece que algunos quieren hacer lo mismo. Los za del sobrero, impúdica y a ojos vistas, es un escándalo y una ne-
toros siempre son metáfora fácil y lucidora de la vida nacional, pero cesidad de la política y de los sanisidros. .
es que ahora la imagen se ajusta con la cosa incluso excesivamen-
Los toros y la política se metaforizan recíprocamente, en España,
te. El bipartidismo bien entendido es el sistema del sobrero único.
y no hacía falta que Pérez de Ayala lo subrayase, porque es obvio.
«Como parece que yo no les gusto nada a ustedes y que mi oratoria
En un momento de fuerte y generalizada tendencia bipartidista (lo
no coincide con su retórica, les voy a sacar a ustedes el sobrero,
que es una consolidación de la democracia a costa de la democra-
que está aquí mismo, en el bar, pastando un poco y leyendo el cia misma), los ganaderos, las empresas, quien sea, imponen el so-
Financial Times.» brero único, la alternativa única, el bipartidismo taurino. Así se mata
Los sumilleres traen el sobrero/alternativa, que está ya alecciona- la democracia, se mata la afición. Hay ya sofemasas de cervecería
do para quedar mal quedando bien, o sea, para hacer lo mismo que banderillera sobre el índice de abstención en los graderíos de las
el otro, sólo que peor, mejorándole así la imagen, y morir a las cinco Ventas.
147
Juan Cueto r
LA PROFANACION DEL RITO (EL PAÍS, 20-5-83)
148
Enrique Franco
LA EMOCION COMO MOVIL DEL CANTO (EL PAIS, 7-4-91)
Luz de oscura llama maestría creativa como en el interludio que une las dos escenas del
segundo acto —«sonoras son las voces de ese río»—, auténtica
metáfora musical de la poética sanjuaniana. Dice Pérez Maseda
De Clara Janés y E. Pérez Maseda.
Teatro Lírico Nacional / Centro de que ha gozado componiendo sobre el texto de Clara Janés. Aunque
Nuevas Tendencias Escénicas / no lo dijese, se advierte en el minucioso análisis prosódico y semán-
Centro para la Difusión de la Música tico de los versos y las palabras, transmisores de toda una simbolo-
Contemporánea. Dirección Musical: gía trascendente.
J. Ramón Encinar. Dirección escénica:
J. Granda. Escenarios y figurines:
S. Suárez. Intérpretes: José Antonio
Sanguino, Carlos Álvarez, Janine Mestre,
Joan Cabero, Itxako Menchaka,
Dolores Arenas, José Luis Patiño,
Manuel Lanza, Nancy Herrera, Lola
Mateo, Isabel Ayúcar, María José
Sánchez y Pilar Torriente. Orquesta
Sinfónica de Madrid. Sala Olimpia.
Madrid, 5 de abril.
149
Tony Partearroyo
QUE HAGO YO CONTIGO (EL PAIS, 7-4-91)
«Como ser mujer que fuma porros, la asistenta pesada o la hija que lleva condones
yno morir en el intento» en el bolso.
Cuatro estaciones
Cómo ser mujer y no morir en el intento está dividida en cua-
tro actos que se corresponden con las estaciones del año, y des-
cribe pormenorizadamente el proceso mediante el cual Carmen
(Carmen Maura) —una periodista que se ha casado tres veces y
tiene dos hijos— llega a la conclusión de que, por mucho que le
quiera, no puede vivir con su marido actual, Antonio (Antonio
Resines) —un ejecutivo de una compañía discográfica que tiene
un hijo de su anterior matrimonio—, lo cual es perfectamente
comprensible teniendo en cuenta que el susodicho se nos hace
insoportable casi desde la primera secuencia.
La película se sostiene básicamente por el talento y la actitud
voluntariosa de Carmen Maura, que es capaz de salir más que ai-
rosa de embolados como el monólogo ante el espejo, y, por otro
lado, es la Única que tiene un personaje perfectamente dibujado y
aprovechable. Resines poco puede hacer con un papel que se re-
duce a acumular todos los tics habidos y por haber del yuppie
ibérico. El resto de los personajes se limita a jugar un papel de
comparsas y no está lo suficientemente desarrollado como para
ir más allá del estereotipo o del tópico —tl jefe machista, el hijo
150
Julio Benitez
LA TRUCHA SE PODRÁ PESCAR
EN CASI TODA ESPAÑA (Diario 16)
PESCA:
HOY SE ABRE LA VEDA,
MENOS EN CASTILLA Y LEÓN
151
Ángel Cabeza __
LA GRAN OCASION PERDIDA (EL MUNDO, 15-11-90)
Danek, por dos veces, y Moravcik marcaron para los locales — Roberto y Carlos, golea-
dores españoles — El equipo de Luis Suárez jugó mejor que su rival,
pero se hundió al final — Albania, futuro contrincante
CHECOSLOVAQUIA ESPAÑA
3 2
Martín Vázquez...
Butragueno o...
Skurhavy 4... Carlos ..
Cambios: Cambios:
Belak por Bilek en el Bakero por Carlos en
MBA oq |. S.C el m. 60
Kukka por Danek en el Amor por Michel en el
m90. 2... S.C. m. 85... O O S.C.
ÁNGEL CABEZA Enviado especial mala fortuna, y que probablemente jamás vuelvan a vestir de
PRAGA.— España perdió ayer una gran oportunidad de ganar blanco por la misma razón.
a Checoslovaquia. Una oportunidad que, tal y como está el fútbol España no hizo un mal partido. De hecho, jugó mucho mejor
y su grupo de Eurocopa, difícilmente va a volver a presentársele. que en los últimos tiempos. De entrada era muy difícil hacer fút-
La derrota en Praga entraba dentro de lo posible, incluso Luis bol en un terreno tan pesado y ante un rival superior físicamente.
Suárez así lo había hecho saber, pero el almíbar de la victoria Los checos iban en busca de todos los balones, tanto por alto
rondó muchos minutos a los jugadores españoles. Unos jugado- como a ras de suelo, y en la mayoría de las veces con la compli-
res que no quisieron vestir de azul porque decían que les traía cidad del estado del césped el jugador español terminaba por los
suelos.
152
Checoslovaquia, como estaba previsto, salió apretando. El
Hasta ese momento España había tocado bien el balón, pero
partido se planteaba como la lucha entre un equipo compacto y
sin dar ninguna profundidad a su fútbol. Prueba de ello es que el
otro en el que sobresalen las individualidades por encima del
primer disparo a puerta fue de Michel a los veinte minutos, para
conjunto. A los dos minutos el balón había rondado ya el área de
que el portero local detuviese sin problemas.
Zubizarreta en más ocasiones de las deseables y en ese mismo
período de tiempo una genialidad de Butragueño estuvo a punto Sin embargo, el gol sirvió paradójicamente para sembrar de
de subir el primer gol hispano al marcador. nervios el bando local. Ya era menos pujante el equipo de casa,
TEMORES.- Suárez temía que el empuje de los checos lleva- ya llegaba con menos claridad. España podía adelantar líneas y
así lo hizo.
se la línea defensiva demasiado cerca de su área. Y sus temores
se confirmaron. Serna y Nando difícilmente podían con Skurhavy Los contragolpes surgieron más numerosos y a los 28 minu-
y Danek, y aunque en principio sujetaban sus incursiones, cual- tos Hasek tuvo que sacar sobre la misma raya un balón que en-
quier fallo podía significar un gol. Ese error llegó a los 16 minu- traba. Dos minutos después se hizo justicia. Un disparo lejano de
tos. Un mal entendimiento de Serna y el portero de su club dejó Roberto tocaba en un defensa y se convertía en el tanto del empa-
el balón a Danek, que consiguió el primer gol. te español.
153
El cuarto de hora final del primer tiempo tuvo sólo un color, el
blanco de las camisetas de los hombres de Suárez. El control se
hizo absoluto y Checoslovaquia se borró del césped como una
tormenta de verano. Hasta el descanso un equipo español abso-
lutamente desconocido, con garra y con una acertada dirección
de Martín Vázquez y Michel, se hizo el dueño absoluto de la fun-
ción.
El descanso no sirvió para tranquilizar a los locales. El 1-1 era
importante para el equipo español, pues en esta Eurocopa todo lo
que se obtenga en campo checo o francés vale una fortuna.
La tranquilidad española dio sus frutos. Diez minutos después
de comenzada la fase decisiva, Quique Sánchez Flores, el mejor
jugador sobre el campo, se fue por la banda, centró pasado y
Carlos, otra vez Carlos, cabeceó ala red.
Checoslovaquia flotaba, era Douglas en el ring de Las Vegas
ante Hollyfield, y España tenía que aprovecharse de ello. Pero un
equipo con la defensa de cristal es muy difícil que pueda guardar
todos los platos de la vajilla sin que se rompa ninguno. Y menos
si su seleccionador se vuelve de pronto tan conservador como
los partidarios de la señora Thatchery retira a un delantero como
Carlos para meter un media punta como Bakero.
Así, quedó un balón suelto en el área españolay Danek envió
el balón a la red, entre el delirio de las gradas.
154
Atudem
POCA NIEVE EN MUCHAS ESTACIONES DE ESQUÍ
155
ES E 10
9B Grafía castellana de algunos
nombres geográficos
AMAN
157
Derivacion
158
3. Señale la palabra correcta:
EASEAL
A AS
wh
Incorrecciones frecuentes M
USO INCORRECTO USO CORRECTO
Miguel fuea por los libros. Miguel fue por los libros.
Este coche corre a 120 kma la hora. Este coche corre a 120 km por hora.
Hemos comprado una cocina a gas. Hemos comprado una cocina de gas.
Es un problema a solucionar. Es un problema que hay que solucionar.
Alfonso es diputado de las Cortes. Alfonso es diputado a/en Cortes.
Aquí hay zapatos de piel de caballero. Aquí hay zapatos de piel para caballero.
Pensaba de que eso era lo mejor. Pensaba que eso era lo mejor.
Rogamos cierren al salir. Rogamos que cierren al salir.
Me alegraré te encuentres bien. Me alegraré de que te encuentres bien.
Salió en dirección a Toledo. Salió con dirección a Toledo.
Voy en casa de mi tía. Voya casa de mi tía.
Siéntate en la mesa y come. Siéntate a la mesa y come.
Modeló una estatua en bronce. Modeló una estatua de bronce.
¿Tienen pastillas para el catarro? ¿Tienen pastillas contra el catarro?
Fernando tiene una gran afición por el cine. Fernando tiene una gran afición al cine.
Esta ropa es para estar por casa. Esta ropa es para estar en casa.
¿Dónde vas con mantón de Manila? ¿Adónde vas con mantón de Manila?
El cine donde sueles ¡r, está cerrado. El cine adonde sueles ir, está cerrado.
Recitas lentamente y tristemente. Recitas lenta y tristemente.
A lo último actuaba por las calles. Últimamente actuaba por las calles.
¡Qué bueno que has venido! ¡Me alegro de que hayas venido!
Deben ser aquellos que Se acercan. Deben de ser aquellos que Se acercan.
Deberías de tener más cuidado. Deberías tener más cuidado.
Te vi ayer en la mañana. Te vi ayer por la mañana.
Ya cállate y estáte quieto. Cállate ya y estáte quieto.
Aparecieron sorpresivamente. Aparecieron inesperadamente.
Yo me regreso a mi pueblo. Yo regreso/me vuelvo a mí pueblo.
Martínez detenta el cargo de secretario. Martínez ostenta/ desempeña el cargo...
Yo me parece que te equivocas. A mí me parece que te equivocas.
Tengo que descambiar estos zapatos. Tengo que cambiar estos zapatos.
159
4. Tache las formas que considere incorrectas:
“
|
OO
—h
Formas perifrasticas
mas frecuentes
PRINCIPIATIVA: a + infinitivo:
Podéis comenzara jugar. Voya escribir.
El tren vaa llegar. Paso a contestar su carta.
Empiezo a cansarme. Es para echarse a reír.
TERMINATIVA: venir a + infinitivo:
Espero que venga a buscamos. Vengo a conocerte, Luis.
APROXIMATIVA: venir a + infinitivo:
Este libro viene a decir lo mismo.
Mi moto viene a costar un millón.
REITERATIVA: volver a + infinitivo:
Habrá que volver a empezar. No lo volverá a hacer.
SIGNIFICACION PROGRESIVA: haber de + infinitivo:
He de acercarme al colegio.
OBLIGATIVA: haber que + infinitivo:
Cuando te pones así hay que fastidiarse.
tener que + infinitivo:
Tenemos que considerar su situación.
Tendrás que llamar /a atención a tus alumnos.
HIPOTETICA: deber de + infinitivo:
Anoche debían de ser las doce cuando llegaste.
PONDERATIVA: llegar a + infinitivo:
Isabel ha llegado a decirme que me desprecia.
SOCIAL CUALITATIVA: acabar de + infinitivo:
La película acababa de empezar cuando me llamó.
Alvaro se acaba de ir a Su casa.
161
Matices temporales segun los modos
INDICATIVO SUBJUNTIVO
Presente: Creo que alguien lee en alta voz. Presente: No creo que alguien lea en alta voz.
Pretérito indefinido: Todos afirman que Rómulo fundó Roma. Pretérito imperfecto: Todos niegan que Rómulo fundara
Roma.
Pretérito imperfecto: Me pareció que cantaban en el salón. Pretérito imperfecto: No me pareció que cantasen
en el salón.
Pretérito pluscuamperfecto: Se notaba que había vivido allí Pretérito pluscuamperfecto: No se notaba que hubiera
vivido alli.
Potencial simple: Creían que daría un concierto de piano. Pretérito imperfecto: No creían que diera un concierto
de piano.
Potencial compuesto: Me figuraba que se lo habrías dicho. Pretérito pluscuamperfecto: No me figuraba que
Se lo hubieras dicho.
quiero Quise
deseo Deseé
te ordeno Te ordené
te aconsejo Te aconsejé
No te recomiendo que juegues al tenis. Te recomendé que jugaras al tenis
te pido Te pedí
te ruego Te rogué
te suplico Te supliqué
te prohibo Te prohibí
te impido Te impedí
Ojalá Ojalá
162
8. indique los matices modales o aspectuales
163
11. Ponga en la forma correcta
164
LECCION 10
10A ECOLOGIA, GASTRONOMIA, MODA,
EL TIEMPO Y LOS PASATIEMPOS
J. Gabriel Pallarés
POCOS Y ACOSADOS (EL PAIS, 18-11-90)
En los Pirineos, los osos ya sólo son una docena de «cadáveres vivientes».
En la cordillera Cantábrica, el escaso centenar de plantígrados que sobrevi-
ven podrían salvarse de la extinción si se erradicase urgentemente el furti-
vismo organizado, «cuyos núcleos son perfectamente conocidos», según de-
nuncian expertos conservacionistas. El caso del oso El Rubio, abatido hace
dos años por un cazador en Brañosera (Palencia) durante una cacería de
corzos, que acaba de ser absuelto por actuar «en legítima defensa», según
el juez, es un nuevo grito de alarma a favor de medidas para salvar la espe-
La principal zona osera española se extiende hoy sobre La comunidad autónoma más activa, en cuanto a la conserva-
540.000 hectáreas a lo largo de la cordillera Cantábrica, a caballo ción del oso se refiere, es Castilla y León, que con su flamante
de cuatro autonomías, cinco divisiones provinciales y sólo tres Plan de Recuperación para la especie concibe proteger, mediante
territorios actualmente protegidos. Su presencia fija o esporádica dos parques naturales (con zonificaciones internas tipo reserva
se sigue detectando en 8 términos municipales de Cantabria, 8 integral), todo su territorio osero disperso por la franja norte de
de Palencia, 33 de León y 3 de Lugo. Pero el fuerte de sus efecti- las provincias de Palencia y León. Cantabria también se plantea
vos continúa refugiándose en el Principado de Asturias, escondi- el establecimiento de un gran parque natural que abarque la tota-
do en las grandes masas forestales de los concejos de Quirós, lidad de su zona habitada por el plantígrado.
Somiedo, Degaña y Cangas de Narcea. Paradójicamente, Asturias, pionera en abordar el tema de la
Desde la construcción, hace más de una década, de la autopis- conservación de los territorios del oso (con la declaración de la
ta León-Campomanes (Oviedo), la población de osos cantábricos reserva biológica de Muniellos y el parque natural de Somiedo),
quedó dividida en dos núcleos sin comunicación entre sí. La par- ha pasado a ser la más inoperante en la materia, manteniendo
te oriental alberga unos 20 ejemplares, frente a la occidental, que más del 80 % de su territorio osero carente de protección ade-
conserva entre 65 y 80 ejemplares. En total, el censo no alcanza cuada. Su dejación más preocupante es el concejo de Cangas de
el centenar de individuos. Sólo seis osas se han reproducido con Narcea, cuyo territorio (el segundo en densidad osera en toda la
éxito, por término medio, en los cinco últimos años. cordillera) permanece clasificado como Zona libre de caza, aun-
165
/ ASTURIAS
e Cangas de Onís
f Oviedo CANTABRIA
.
Parque nacional N
O Quirós de Covadonga
CASTILLA Y LEÓN
A] O e León
Zonas habitadas Zonas Focos de
por osos protegidas furfivismo
que para la protección del concejo de Cangas existe el proyecto También existió el gran plantígrado en los montes gaditanos
del parque natural de las Fuentes del Narcea. de Tarifa. Y en cuanto al corazón peninsular, el oso criaba hasta
en Pozuelo de Alarcón, hoy barrio periférico de Madrid capital.
Felipe Il cazó todavía plantígrados en El Pardo. Y hay que recor-
Amenazas
dar que en el escudo de Madrid hay un oso y un madroño.
Las amenazas sistemáticas de las bandas furtivas que contro-
lan la zona, junto a la oposición al proyecto por parte del Ayun- Hasta el siglo XVIII se tiene constancia de que hubo osos en
tamiento local, continúan impidiendo incluso la mínima ordena- los montes de Toledo y en la mayoría de las sierras extremeñas.
ción cinegética de este enclave privilegiado de la naturaleza euro- Sin embargo, un siglo después se extinguían incluso de las
pea en 1990. montañas del País Vasco, rompiéndose así la continuidad de sus
La actual población superviviente de estos animales en los poblaciones cantábrica y pirenaica. Los últimos osos gallegos
Pirineos puede calificarse de mísera. Según el principal experto resistieron en la sierra do Faro hasta los albores del siglo XX.
francés en osos, Cammarra, se trata ya de «cadáveres vivientes». También se mantuvieron en la sierra de San Mamed, en Orense;
Distribuidos en cuatro núcleos sin comunicación entre sí, se esti- en los montes bercianos de los Aquilianos, en León; en La Ca-
ma que no superan hoy los 12-15 ejemplares. En 1937 eran 200 brera y en algunas sierras zamoranas. Los movimientos erráticos
los osos que existían en los Pirineos; en 1954 se habían reduci- de algunos de estos últimos ejemplares dieron lugar a observa-
do a 70; en 1978 eran apenas 30; en 1984, 20. Desde hace cua- ciones tan sorprendentes como la de un viejo oso macho, en
tro años ya no existen sobre territorio navarro. 1848, en busca de congéneres que ya no existían, hasta las mis-
mas inmediaciones de Santiago de Compostela.
En toda la Península El profesor Franco Tassi, director del parque italiano de los
Abruzzos y uno de los principales expertos europeos en materia
Tradicionalmente más querenciosos de la vertiente francesa,
de conservación, refería en una reciente entrevista mantenida en
actualmente sólo existe un último oso estable en territorio espa-
Roma con este periódico la siguiente anécdota. En una recep-
ñol: en los altos valles de Ansó y Hecho, precisamente donde el
ción, una señora envuelta en lujosas pieles le preguntó: «En el
Ministerio de Obras Públicas planificó la construcción del gaso-
ducto Larca-Serrablo. fondo, profesor, ¿para qué pueden servir en estos tiempos los
osos en las montañas de Europa?» La respuesta fue tan sencilla
Hace unos 600 años, los osos pardos estaban presentes sobre como tajante: «Para nada en concreto, señora. Lo mismo que
la práctica totalidad de la Península Ibérica. Mozart o que Beethoven.»
166
Nines Arenillas
HISTORIA Y QUESOS (EL PAIS, 1983)
Se va a celebrar —se habra celebrado cuando aparezcan estas tearse el severo desafío de la supervivencia de los quesos artesa-
lineas— la Ill Feria de Quesos de Cantabria, que este año se am- nos y de que sean compatibles con los controles sanitarios a los
plía por primera vez a todos los del norte de España, y que, como que tiene pleno derecho el consumidor.
siempre, se organiza en el marco del hotel Risco, de Laredo, impul-
sada por el entusiasta Zacarías Puente y patrocinada por institucio- Por cierto, la historia nos da a menudo la clave de algo tan mo-
nes —Diputación y Cámara de Comercio— cántabras. desto como el queso. Hace años escuché a Canut afirmar que los
quesos de nata de La Cavada (Cantabria) eran excelentes, y distin-
Desde sus inicios, aún muy cercanos en el tiempo, esta feria ha tos a los del resto del país. Hoy, releyendo unas publicaciones del
gozado de una característica no muy acostumbrada en este tipo de Centro de Estudios Montañeses, encuentro en una relación de ape-
acontecimientos: un gran arraigo popular, que la ha convertido en llidos y oficios estos datos reveladores: en 1627 llegaron a La
algo, a la vez, modesto, tumultuario e interesante. Son dos sus fa- Cavada, en el valle de Trasmiera, familias originarias de Flandes
cetas; por una parte, una exposición y degustación de quesos, casi para trabajar en la fábrica de cañones que allí se estableció. Sus
todos artesanos, y por otra, una serie de conferencias que se siguen nombres, más o menos alterados por su uso en España, eran
con mucho interés y van acompañadas de vivos coloquios. Este Lombau, Ouati, Marqué, Berdegué (Verdegay), Rocañí, Arche,
año, los ponentes —gentes del prestigio en la materia— serán Oslet, Galas, Waldor (Baldor, Valdor), Uslé...
Gonzalo Sol, Eduardo Méndez Riestra, José María Busca Isusi, el
bromatólogo Manuel Arroyo, el maestro quesero Ramón Badía y el De todo ello es fácil deducir que las mujeres flamencas, en tierra
superexperto indiscutido Enric Canut. Es motivo de muy especial de abundante leche, comenzaron a elaborar sus quesos con un esti-
emoción para quien escribe estas líneas el homenaje que, pronun- lo totalmente europeo.
ciado por Felipe de Mazarrasa, se hará a Punto y Coma, que en los
últimos años de su vida y de su actividad de crítico gastronómico Existen en Cantabria quesos muy diferenciados, desde los tre-
tantos esfuerzos dedicara a promover la idea de las denominacio- mendos picones de Tresviso, envueltos en hojas de plátano, hasta
nes de origen para los quesos, que podrían acabar con errores, im- los recios y ahumados de Aliva —que seguramente comían los cán-
precisiones, abusos y con los serios daños que sufren los pequeños tabros en tiempos muy remotos—, pasando por los suaves quesu-
productores artesanales. cos de pasiega.
Muchos han afirmado que España es un paraíso quesero, pero Queda por hacer todavía el mapa quesero completo de España, y
hemos estado —¿estamos aún?— a punto de perder para siempre quedan por estudiarse claves históricas fascinantes, como la que
muchas tradiciones artesanales, debido a una incomprensible cerra- explica esa línea diagonal (noroeste-sureste) que separa la
zón administrativa; en efecto, la política imperante ha consistido en Península en dos: la zona de los quesos con cuajo animal, como en
valorar la pasteurización sin primar, y vigilar más, la higiene durante toda Europa, y la de los quesos con cuajo vegetal —el cardo— al
todo el proceso de elaboración. En esta feria norteña volverá a plan- uso morisco y, por tanto, africano.
167
RECETAS DE COCINA (Carabela, 1991-92)
168
* Un sabroso segundo plato, esta vez de origen levantino,
e Un postre natural y sencillo, que se toma en toda España,
son los escalopes de ternera a la valenciana.
son las manzanas asadas.
Ingredientes:
Ingredientes para seis personas:
— 12 escalopes de ternera de calidad: 12 lonchas de jamón;
aceite de oliva; una cebolla mediana, la corteza rallada de una — 6 manzanas.
naranja, una taza de zumo de naranja, media taza de vino — Azúcar, canela, coñac o ron.
amontillado, una cucharada de harina, sal y pimienta.
e Otro segundo plato, característico de la región del Ebro, es e Por último, para endulzarnos un poco la vida, tomemos de
el pollo al chilindrón. postre torrijas. Se pueden tomar en cualquier época del
año, pero son típicas de la Semana Santa.
— Un pollo de un kilo. —2 decilitros de aceite. — Una barra de pan (puede ser del día anterior), un litro de le-
—4 tomates grandes. — 150 gramos de jamón. che, tres cucharadas soperas de azúcar, dos o tres hue-
—2 pimientos verdes. — Un vaso de vino blanco. vos, un litro de aceite y canela.
—1 cebolla. — Pimienta, ajo ysal.
Se corta la barra de pan en rodajas de unos 2 cm cada una y
se van colocando en una fuente un poco honda. Se pone la leche
En primer lugar, se fríe el pollo, cortado en trozos, hasta que a calentar con tres cucharadas de azúcar y, cuando está a punto
esté doradito. de hervir, se echa sobre el pan. Se deja una hora para que se es-
A continuación se fríen los tomates con los pimientos, la cebo- ponje bien el pan.
lla, la pimienta y el ajo, todo muy picado. Se baten dos huevos y se rebozan las torrijas en ellos. A conti-
En una cazuela se ponen todos los trozos de pollo con este re- nuación, se van friendo por los dos lados. Se sacan y se dejan
frito y se guisan durante cinco minutos. escurrir un poco. Luego, se colocan en la fuente donde se vayan
Por último, se añade el jamón, cortado en lonjas, y el vino, de- a servir, se espolvorean con azúcar y canela, y se sirven. Se pue-
jándolo guisar otros cinco minutos. den tomar templadas o frías.
169
Marian Vila
LOS QUE SE QUEDAN CON LA JUVENTUD (Ragazza, 19-5-91)
EL FOLKLORE INTERNACIONAL:
VITORIO & LUCCHINO...
170
LA CARCAJADA DEL VESTIR:
FRANCO MOSCHINO...
171
EL MASCULINO MÁS FEMENINO
GIORGIO ARMANI...
ARMANI
172
PASATIEMPOS
CRUCIGRAMA SILÁBICO
Horizontales: 1. Lidias de becerros
por aficionados. Sumamente mala. $ 0
ATA ee Oe
== PE
Llena de pecas / 2. Riña, pendencia,
camorra. Cierta enfermedad contagio-
sa / 3. Reprensión, corrección. Pre- Mist... ES
posición. Cada uno de los círculos
menores paralelos al Ecuador / 4. Voz
repetida de los pastores para mover el
ganado menor. Cortesías, moderacio-
-e
nes, urbanidades. Señalo bienes para
una fundación / 5. Último piso de un
edificio. Material de construcción.
Localidad riojana / 6. Acompañes con
coros una composición. Estornudo.
Bandejas / 7. Prefijo que indica sepa-
ración o distinción. Terminen.
Endemoniada. Apócope de santo / 8.
Trozo de tubo que forma ángulo.
Persona sumamente distraída, chifla-
da. Religioso que aún no ha profesado
/ 9. Septentrional. Cada una de las
1.000 partes iguales en que se divide
algo. Apetito, deseo / 10. Artículo neu-
tro. Pollos castrados y cebados. Bolita
con que juegan los niños. En pelota
vasca, la pared que, en cancha abierta,
une el muro de frontón con el de rebo- Verticales: 1. Empleo u oficio de camarera. Atleta que arroja el disco. Diese sopapos / 2. Que si-
te / 11. Cierta arma blanca. Repetido, gue la filosofía o doctrina de Aristóteles. Cubrí con oro. Relativo a las postrimerías de ultratumba / 3.
padre. Pantalla de vidrio a modo de fa- Discursiva, capaz de pensar. Península del Asia oriental, entre el mar Amarillo y el mar de Japón.
nal / 12. Sarcástico, irónico. Deténme. Fruto de la alcaparra. Gigantes / 4. Persona rechoncha y de baja estatura. Hojuela dura, delgada y
Volante de los vestidos femeninos / transparente que cubre la piel de ciertos animales. Corta las ramas superfluas de los árboles. Falto de
13. Ave palmipeda. Conjunto de los uno o más dientes / 5. Dolor, aflicción. Balancea, columpia. Los hijos menores. Pie y pierna de los
procesos quimicos desarrollados en animales. Conjunto de 20 manos de papel / 6. Afirmación. Sustancias para sazonar la comida.
todo organismo viviente. Unir o enla- Interruptor eléctrico. Narración de un suceso fingido que encierra una enseñanza moral. Pronombre
zar / 14. Bolita de cera, armada de relativo / 7. Pintor neerlandés, discípulo de Rembrandt. No digo la verdad. Relativa al potasio.
puntas de vidrio, que usaban los disci- Variedad del pino negral. Desafía / 8. Sistema montañoso de la Europa central. Fundamento. El Gran
plinantes. Nota musical. Estímate, va- Espíritu de los indios de América del Norte. Niño atrevido o malmandado / 9. Quitara la piel. Persona
lórate / 15. Activistas, alborotadores. que ejercita un arte u oficio meramente mecánico. Príncipe sarraceno. Vasija grande de barro cocido
La que resuena / 16. Panales de cera / 10. Dícese de las plantas cuyo embrión contiene uno o más cotiledones. Pieza destinada a soportar
sin miel. Modelo en tamaño reducido. una carga. La que paraliza / 11. Medio o remedio que se intenta aplicar a todo. Condenable, que me-
rece castigo. Mujer nacida en un pueblo toledano, muy famoso por sus bordados.
Diversión bulliciosa.
173
RETRATO INVISIBLE R BPN PCP ERES
JEROGLÍFICOS
O
SSS O
174
FUGA DE LETRAS
SOLUCIONES
A LOS PASATIEMPOS
(SOIGAW-Y VHL37)
“SOIPOWAY 381} 97—
E ¿UQuey susan ou0)?—
(Old 13 N3 SOLVAVZ-A)
"011 [a ua sojed ezeo—
¿S9JpUy a9ey ano ?—
(VOVN-OLIYV-SOYHV-1I0NOU3I8-VOVN)
“epeu oJUesoy e] apuop arepey—
¿Jeueq e sen a] apuog?—
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se.J]9/ =p ebny
SIQISIAU! 0}24}94
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175
EL TIEMPO
S. Sebastián Pekín 17
Castilla-La Mancha. Algo nuboso en la parte oriental y
S.C. Tenerife Quito 19
Rabat 22
despejado en la occidental. Máximas: 15 a 202 Mínimas: 5 a
Salamanca
Santander Río de Janeiro 31 10°.
Segovia Roma 23 Castilla y León. Despejado por la mañana y parcialmente
Sevilla San José 25
nuboso por la tarde. Máximas: 15 a 20°. Mínimas: 0 a 5.
Soria San Juan 31
Tarragona ak San Salvador 30 Cataluña. Intervalos nubosos en la zona pirenaica y despe-
Teruel Santo Domingo 29 jado en el resto. Máximas: 15 a 20%. Mínimas: 5 a 102.
Toledo Santiago 22
Valencia Seúl 23 Comunidad Valenciana. Parcialmente nuboso en la costa
Valladolid Tegucigalpa 27 y despejado o casi despejado en el interior. Máximas: 20 a 25°
Vigo EkE Tokio 25 Mínimas: 5 a 102
Vitoria Varsovia 12
Zamora Viena 17 Extremadura. El cielo se mostrará despejado o casi despe-
Zaragoza NAF Washington
00nNa0
300000.
00
30000004 29 Jado en toda la región. Máximas: 20 a 25% Mínimas: 5 a 102.
176
Madrid
Espléndido
Tan agradable como ayer.
Maxima: 21°. Minima: 8°.
Galicia. Aumento gradual de la nubosidad según vaya avan-
zando el día. Máximas: 15 a 20°. Mínimas: 5 a 10°. Mañana: Aparecerán algunas nubes por la tarde.
La Rioja. Ambiente despejado por la mafiana y algo nuboso Maxima: 22°. Minima: 9°.
por la tarde. Maximas: 15 a 20°. Minimas: 5 a 10°.
Madrid Región. En general, poco nuboso o despejado en la
mayor parte de la región y ambiente primaveral. Máximas: 15 a Sevilla
20°. Mínimas: 5 a 10°. Primaveral
Murcia. Nubosidad variable, más abundante en las primeras
horas del día. Máximas: 20 a 25°. Mínimas: 10 a 15*. Soleado y con temperaturas altas.
a
Navarra. Intervalos nubosos con tendencia a aumentar, sobre Maxima: 26°. Minima: 10°.
todo en el Pirineo. Máximas: 15 a 20°. Mínimas: 5 a 10°.
Mañana: Algo más caluroso.
País Vasco. Cielo nuboso, especialmente en las comarcas Maxima: 27°. Minima: 10°.
próximas a la costa. Máximas: 15 a 20°. Mínimas: 5 a 10°.
177
Valencia Bilbao
Poco nuboso Viento del sur
A ratos algo nuboso. Soplarán vientos flojos del sur.
Maxima: 23°. Minima: 9°. Maxima: 20°. Minima: 6°.
Gijon La Coruna
Todavia bueno Algunas nubes
a
Barcelona Zaragoza
Soleado Nada nuevo
Cielo practicamente despejado. Se mantendrá como ayer.
Maxima: 19°. Minima: 8°. Maxima: 20°. Minima: 7°.
SS ee
Grafia castellana de algunos nombres geograficos 10 E
Derivación
180
Derivación
Derivación
Derivados en -aje:
181
Derivacion
disciplina disciplinario
eliminar eliminatorio
suplir supletorio
prestar prestatario
velar velatorio
mérito meritorio
Derivación
asociar asociación
componer composición
quemar cremación
prohibir prohibición
fijar fijación
inhibir Inhibición
182
EATICEL
Oración simple CaMA
J
183
5. Coloque el verbo que corresponda
en la forma adecuada: ir
Ticos por el precipicio. aplaudir
2. La temperatura .......... este verano una enormidad. estrellar
SC IOS e toda la tarde en la habitación de la residencia. picar
4. Se rompieron los frenos de la moto y Se .......... contra el muro. subir
EMUO SO E con intensidad. abrir
6. El Racing jugó un partido anodino y el público .......... en palmas de tango. llevar
(PENCOCNO ES todas las maletas en el maletero. on derrumbar
8. El millón de pesetas Se Me .......... de las manos en un santiamén. pasar
9. Supo quiénes éramos y NoS .......... la puerta. ie
10. Metio el dedo en el agujeroy le........... un alacrán.
Oraciones coordinadas
184
Oraciones subordinadas
185
7. Sustituya por formas verbales correctas
los infinitivos que aparecen en cursiva:
Me extraña que (hacer) ...... tanto frío en el mes de mayo.
Cuando (salir) ...... de casa, (cerrar) ...... la puerta.
(Disculparme)......, me retiro porque (estar)...... cansado.
Tu padre (decirme) ...... que tú (estar) ...... enfermo.
Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, (poner) ....... las tuyas a remojar.
Si (continuar) ...... lloviendo, (tener) ....... una buena cosecha de trigo.
Los dioses del Olimpo (decir) ...... que (protegerme)...... en este examen.
Está por descubrir que (existir) ...... otros planetas habitados.
Como no (saber) ...... quién (ser)...... yo, el portero (impedirme)....... la entrada.
No es necesario que (opinar)...... sobre este asunto.
=kOOST
SIS $
186
10. Ponga en la forma adecuada
da A
{ É E AR , heaz A ye toe
wpe rT yea g Cys Ch aun aN
pen bien y a 5 En
sj alo eran CATET >Maia
Cy
a WEI OA A
A
7 l y VES 1
bas ar AY +:
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Pidal
e {ated}yad ta
hy edan oh PE Eric vu
— PS ara ae >
Apéndice verbal
— Verbos impersonales
— Conjugación pronominal
— Voz pasiva
— Conjugación perifrástica
— Participios irregulares
— Verbos con cambios ortográficos
— Verbos irregulares
189
Verbos impersonales
Los verbos impersonales, referidos casi todos a fenómenos atmosféricos, sólo se usan en las formas
simples y compuestas del modo infinitivo y en las terceras personas del singular de todos los tiempos
menos del imperativo. Ejemplo: llover.
190
Conjugacion pronominal
Se obtiene añadiendo los pronombres me, te, se, nos, os, a las personas y tiempos del verbo.
MODO INDICATIVO
Presente Pretérito imperfecto Pretérito indefinido Futuro imperfecto
Yo me lavo Yo me lavaba Yo me lavé Yo me lavaré
Tú te lavas Tú te lavabas Tú te lavaste Tú te lavarás
EI se lava El se lavaba El se lavó Él se lavará
Nosotros nos lavamos Nosotros nos lavábamos Nosotros nos lavamos Nosotros nos lavaremos
Vosotros os laváis Vosotros os lavabais Vosotros os lavasteis Vosotros os lavaréis
Ellos se lavan Ellos se lavaban Ellos se lavaron Ellos se lavarán
MODO SUBJUNTIVO
Presente Pretérito imperfecto Futuro imperfecto
me lave me lavara/me lavase me lavare
te laves te lavaras/te lavases te lavares
se lave se lavara/se lavase se lavare
nos lavemos nos laváramos/nos lavásemos nos laváremos
os lavéis os lavarais/os lavaseis os lavareis
se laven se lavaran/se lavasen se lavaren
191
Voz pasiva
La conjugación pasiva se obtiene añadiendo el participio pasivo del verbo que se conjuga, a cada una de las perso-
nas y tiempos del verbo auxiliar SER.
MODO SUBJUNTIVO
Presente Pretérito imperfecto Futuro imperfecto
sea amado fuera o fuese amado fuere amado
seas amado fueras o fueses amado fueres amado
Sea amado fuera o fuese amado fuere amado
seamos amados fuéramos o fuésemos amados fuéremos amados
sedis amados fueraís o fueseis amados fuereis amados
sean amados fueran o fuesen amados fueren amados
Pretérito perfecto Pretérito pluscuamperfecto Futuro perfecto
haya sido amado hubiera o hubiese sido amado hubiere sido amado
hayas sido amado hubieras o hubieses sido amado hubieres sido amado
haya sido amado hubiera o hubiese sido amado | hubiere sido amado
hayamos sido amados hubiéramos o hubiésemos sido amados hubiéremos sido amados
hayáis sido amados hubierais o hubieseis sido amados hubiereis sido amados
hayan sido amados hubieran o hubiesen sido amados hubieren sido amados
192
Conjugación perifrástica
Seobtiene con los verbos haber de y tener que, usados como auxiliares, en sus tiempos y personas
seguidos del infinitivo del verbo que se conjuga.
HABER DE CANTAR
TENER QUE CANTAR
INDICATIVO
Presente Pretérito indefinido
SUBJUNTIVO
Presente Pretérito indefinido
Yo haya de o tenga que cantar Yo hubiera de o tuviera que cantar
Tú hayas de o tengas que cantar Tu hubieras-ieses de o tuvieras-ieses que cantar
Él haya de o tenga que cantar FI hubiera-iese de o tuviera-iese que cantar
Nosotros hayamos de o tengamos Nosotros hubiéramos-iésemos de o
que cantar tuviéramos-iésemos que cantar
Vosotros hayáis de o tengáis Vosotros hubierais-leseis de o
que cantar tuvierais-leseis que cantar
Ellos hayan de o tengan que cantar Ellos hubieran-iesen de o tuvieran-iesen que cantar
POTENCIAL
INFINITIVO GERUNDIO
haber de o tener que cantar habiendo de o teniendo que cantar
193
Verbos con un solo participio irregular
Abrir abierto Morir muerto
Cubrir cubierto Poner puesto
Decir dicho Resolver resuelto
Escribir escrito Ver visto
Hacer hecho Volver vuelto
194
Verbos con cambios ortograficos
PRIMERA CONJUGACION
* Los verbos terminados en -car, cambian la c en qu delante de e.
EJEMPLO: Aplicar
PRET. INDEFINIDO PRESENTE IMPERATIVO PRESENTE SUBJUNTIVO
apliqué aplicamos — apliquemos aplique apliquemos
aplicaste aplicasteis aplica aplicad apliques apliquéis
aplicó aplicaron aplique apliquen aplique apliquen
SEGUNDA CONJUGACIÓN
e Los verbos terminados en -cer, cambian la c en z delante de o, a, en los tres presentes.
EJEMPLO: Vencer
PRESENTE INDICATIVO PRESENTE IMPERATIVO PRESENTE SUBJUNTIVO
venzo vencemos — venzamos venza venzamos
vences vencéis vence venced venzas venzáis
vence vencen venza venzan venza venzan
195
¢ Los terminados en -er,convierten la ide algunos tiempos en y.
EJEMPLO: Leer
PRET. INDEFINIDO PRET. IMPERF. SUBJUNTIVO FUT. IMPERF. SUBJUNTIVO
lef leimos leyera-leyese leyéramos-leyésemos leyere leyéremos
leíste leisteis leyeras-leyeses leyerais-leyeseis leyeres leyereis
leyó leyeron leyera-leyese leyeran-leyesen leyere leyeren
GERUNDIO
leyendo
TERCERA CONJUGACIÓN
e Los verbos terminados en -cir, cambian la c en z delante de o, a, en los tres presentes.
EJEMPLO: Esparcir
PRES. INDICATIVO PRES. IMPERATIVO PRES. SUBJUNTIVO
esparzo esparcimos — esparzamos esparza esparzamos
esparces esparcís esparce esparcid esparzas esparzáis
esparce esparcen esparza esparzan esparza esparzan
196
Verbos irregulares `
INDICATIVO
Pres.: abolimos, abolís. Las demás personas no se usan.
Pret. imperf.: abolía, abolías, abolía, abolíamos, abolíais, abolían.
Pret. indef.: abolí, aboliste, abolió, abolimos, abolisteis, abolieron.
Fut. imperf.: aboliré, abolirás, abolirá, aboliremos, aboliréis, abolirán.
Pot. simple: aboliría, abolirías, aboliría, aboliríamos, aboliríais, abolirían.
Pret. perfecto: he abolido..., etc. i
Pret. pluscuamperfecto: había abolido..., etc.
Pret. anterior: hube abolido..., etc.
Futuro perfecto: habré abolido..., etc.
Pot. compuesto: habría abolido..., etc.
SUBJUNTIVO
Pres.: No se usa.
Pret. imperfecto: aboliera o aboliese, abolieras o -ses, aboliera o -se, aboliéramos o -semos, abolierais o -seis, abolieran o -sen.
Fut. imperfecto: aboliere, abolieres, aboliere, aboliéremos, aboliereis, abolieren.
Pret. perfecto: haya abolido..., etc.
Pret. pluscuamperfecto: hubiera o hubiese abolido..., etc.
Fut. perfecto: hubiere abolido..., etc.
IMPERATIVO
Pres.: abolid. Las demás personas no se usan.
FORMAS AUXILIARES
INFINITIVO GERUNDIO
PARTICIPIO
abolido
197
CONJUGACION DEL VERBO «ACERTAR»
INDICATIVO
Pres.: acierto, aciertas, acierta, acertamos, acertáis, aciertan.
Imp.: acertaba, acertabas, acertaba..., acertaban.
Pret. indef.: acerté, acertaste, acert, acertamos, acertasteis, acertaron.
Fut. imperf.: acertaré, acertarás, acertará, acertaremos, acertaréis, acertarán.
Pot. simple: acertaría, acertarías..., acertarían.
SUBJUNTIVO
Pres.: acierte, aciertes, acierte, acertemos, acertéis, acierten.
Pret. imperf.: acertara o acertase, acertaras 0 acertases..., acertaran o acertasen.
Fut. imperf.: acertare, acertares..., acertaren (inusual).
IMPERATIVO Y
Pres.: acierta, acierte, acertemos, acertéis, acierten.
FORMAS AUXILIARES
SUBJUNTIVO
Pres.: adquiera, adquieras, adquiera, adquiramos, adquiráis, adquieran.
IMPERATIVO
Pres.: adquiere, adquirid.
198
CONJUGACIÓN DEL VERBO «AGRADECER»
INDICATIVO
Pres.: agradezco, agradeces, agradece, agradecemos, agradecéls, agradecen.
Pret. imperf.: agradecía, agradecías..., agradecían.
Pret. indef.: agradecí, agradeciste, agradeció, agradecimos, agradecisteis, agradecieron.
Fut. imperf.: agradeceré, agradecerás..., agradecerán.
Pot. simple: agradecería, agradecerías..., agradecerían.
SUBJUNTIVO
Pres.: agradezca, agradezcas, agradezca, agradezcamos, agradezcáis, agradezcan.
Pret. imperf.: agradeciera o agradeciese, agradecieras o agradecieses...
Fut. imperf.: agradeciere, agradecieres... (inusual).
IMPERATIVO
Pres.: agradece, agradezca, agradezcamos, agradeced, agradezcan.
FORMAS AUXILIARES
INFINITIVO GERUNDIO PARTICIPIO
agradecer/haber agradecido agradeciendo/habiendo agradecido agradecido
INDICATIVO
Pres.: conduzco, conduces, conduce, conducimos, conducís, conducen.
Pret. indef.: conduje, condujiste, condujo, condujimos, condujisteis, condujeron.
SUBJUNTIVO
Pres.: conduzca, conduzcas, conduzca, conduzcamos, conduzcáis, conduzcan.
Pret. imperf.: condujera o condujese, condujeras 0 -ses, condujera 0 -se, condujéramos o -semos, condujerais o -seís, condujeran o -sen.
Fut. imperf.: condujere, condujeres, condujere, condujéremos, condujereís, condujeren.
199
CONJUGACION DEL VERBO «CONTAR»
INDICATIVO
Pres.: cuento, cuentas, cuenta, contamos, contdis, cuentan.
Pret. imperf.: contaba, contabas..., contaban.
Pret. indef.: conté, contaste, contó, contamos, contasteis, contaron.
Fut. imperf.: contaré, contarás, contará, contaremos, contaréis, contarán.
Pot. simple: contaría, contarías..., contarían.
SUBJUNTIVO
Pres.: cuente, cuentes, cuente, contemos, contéis, cuenten.
Pret. imperf.: contara o contase, contaras o contases..., contaran o contasen.
Fut. imperf.: contare, contares..., contaren (inusual).
IMPERATIVO
Pres.: cuenta, cuente, contemos, contada, cuenten. Ke
FORMAS AUXILIARES
INDICATIVO
Pres.: digo, dices, dice, decimos, decís, dicen.
Pret. imperf.: decía, decías, decía, decíamos, decíais, decían.
Pret. indef.: dije, dijiste, dijo, dijimos, dijisteis, dijeron.
Fut. imperf.: diré, dirás, dirá, diremos, diréis, dirán.
Pot. simple: diría, dirías, diría, diríamos, diríais, dirían.
SUBJUNTIVO
Pres.: diga, digas, diga, digamos, digáis, digan.
pret. imperf.: dijera o dijese, dijeras O -ses, dijera o -se, dijéramos o -semos, dijerais o -seis, dijeran o -sen.
Fut. imperf.: dijere, dijeres, dijere, dijéremos, dijereis, dijeren.
200
CONJUGACIÓN DEL VERBO «ENTENDER»
INDICATIVO
Pres.: entiendo, entiendes, entiende, entendemos, entendéis, entienden.
Pret. imperf.: entendía, entendías..., entendían.
Pret. indef.: entendí, entendiste, entendió, entendimos, entendisteis, entendieron.
Fut. imperf.: entenderé, entenderás, entenderá, entenderemos, entenderéis, entenderán.
Pot. simple: entendería, entenderías..., entenderían.
SUBJUNTIVO
Pres.: entienda, entiendas, entienda, entendamos, entendáis, entiendan.
Pret. imperf.: entendiera o entendiese, entendieras o entendieses..., entendieran o entendiesen...
Fut. imperf.: entendiere, entendieres..., entendieren (inusual).
IMPERATIVO
Pres.: entiende, entienda, entendamos, entended, entiendan.
FORMAS AUXILIARES
SUBJUNTIVO
Pres.: huya, huyas, huya, huyamos, huyáis, huyan.
Pret. imperf.: huyera o huyese, huyeras, o huyeses, etc.
Fut. imperf.: huyere, huyeres, etc.
IMPERATIVO
FORMAS AUXILIARES
INFINITIVO GERUNDIO PARTICIPIO
huir/haber huido huyendo/habiendo huido huido
201
CONJUGACION DEL VERBO «MOVER»
INDICATIVO
Pres.: muevo, mueves, mueve, movemos, movéls, mueven.
Pret. imperf.: movía, movías..., movían.
Pret. indef.: moví, moviste, movió, movimos, movisteis, movieron.
Fut. imperf.: moveré, moverás, moverá, moveremos, moveréls, moverán.
Pot. simple: moveria, moverias, moveria..., moverian.
SUBJUNTIVO
Pres.: mueva, muevas, mueva, MOVamos, mováis, muevan.
Pret. imperf.: moviera o moviese, movieras o movieses..., movieran o moviesen.
Fut. imperf.: moviere, movieres..., movieren (inusual).
IMPERATIVO a
Pres.: mueve, mueva, movamos, moved, muevan.
FORMAS AUXILIARES
INDICATIVO
Pret. indef.: mullí mulliste, mulló, mullimos, mullisteis, mulleron.
SUBJUNTIVO
Pret. imperf.: mullera o mullese, mulleras 0 -ses, mullera o -se, mulléramos o -semos, mullerais 0 -seis, mulleran o -sen.
Fut. imperf.: mullere, mulleres, mullere, mulléremos, mullereis, mulleren.
IMPERATIVO
Pres.: mulle, mulla, mullamos, mullid, mullan.
FORMAS AUXILIARES
INFINITIVO GERUNDIO PARTICIPIO
mullir/haber mullido mullendo/habiendo mullido mullido
202
CONJUGACIÓN DEL VERBO «PEDIR»
INDICATIVO
Pres.: pido, pides, pide, pedimos, pedís, piden.
Pret. imperf.: pedía, pedías..., pedían.
Pret. indef.: pedí, pediste, pidió, pedimos, pedisteis, pidieron.
Fut, imperf.: pediré, pedirás, pedirá, pediremos, pediréis, pedirán.
Pot. simple: pediría, pedirías..., pedirían.
SUBJUNTIVO
Pres.: pida, pidas, pida, pidamos, pidáis, pidan.
Pret. imperf.: pidiera o pidiese, pidieras o pidieses..., pidieran o pidiesen.
Fut. impert.: pidiere, pidieres..., pidieren (inusual).
IMPERATIVO
Pres.: pide, pida, pidamos, pedid, pidan.
FORMAS AUXILIARES
INFINITIVO GERUNDIO PARTICIPIO
pedir/haber pedido pidiendo/habiendo pedido pedido
INDICATIVO
Pres.: siento, sientes, siente, sentimos, sentís, sienten.
Pret. indef.: sentí, sentiste, sintió, sentimos, sentisteis, sintieron.
SUBJUNTIVO
Pres.: sienta, sientas, sienta, sintamos, sintáis, sientan.
Pret. imperf.: sintiera o sintiese, sintieras O -ses, sintiera O -Se, sintiéramos O -semos, sintierais O -seís, sintieran O -sen.
Fut. imperf.: sintiere, sintieres, sintiere, sintiéremos, sintiereis, sintieren.
IMPERATIVO
Pres.: s/ente, sentid.
FORMAS AUXILIARES
203
CONJUGACION DEL VERBO «TENER»
INDICATIVO
Pres.: tengo, tienes, tiene, tenemos, tenéis, tienen.
Pret. imperf.: tenía, tenías..., tenían.
Pret. indef.: tuve, tuviste, tuvo, tuvimos, tuvistels, tuvieron,
Fut. imperf.: tendré, tendrás, tendrá, tendremos, tendréis, tendrán.
Pot. simple: tendría, tendrias..., tendrian.
SUBJUNTIVO
Pres.: tenga, tengas, tenga, tengamos, tengáis, tengan.
Pret. imperf.: tuviera o tuviese, tuvieras o fuvieses..., tuvieran 0 tuviesen.
Fut. imperf.: tuviere, tuvieres, tuviere..., tuvieren (inusual).
IMPERATIVO 4
Pres.: ten, tenga, tengamos, tened, tengan.
FORMAS AUXILIARES
INDICATIVO
Pres.: traigo, traes, trae, traemos, traéis, traen.
Pret. imperf.: traía, traías..., traían.
Fut. imperf.: traeré, traerás, traerá, traeremos, traeréis, traerán.
Pot. simple: traería, traerías.., traerían.
SUBJUNTIVO
Pres. traiga, traigas..., traigan.
Pret. imperf.: trajera o trajese, trajeras O trajeses..., trajeran o trajesen.
Fut. imperf.: trajere, trajeres..., trajeren (inusual).
IMPERATIVO
Pres.: trae, traiga, traigamos, traed, traigan.
FORMAS AUXILIARES
INFINITIVO GERUNDIO PARTICIPIO
traer/haber traído trayendo/habiendo traído traído
204
CONJUGACION DEL VERBO «VENIR»
INDICATIVO
Pres.: vengo, vienes, viene, venimos, venis, vienen.
Pret. imper.: venía, venías, venía, veníamos, veníais, venían.
Pret. indef.: vine, viniste, vino, vinimos, vinisteis, vinieron.
Fut. imperf.: vendré, vendrás, vendrá, vendremos, vendréis, vendrán.
Pot. simple: vendría, vendrías, vendría, vendríamos, vendríais, vendrían.
SUBJUNTIVO
Pres.: venga, vengas, venga, vengamos, vengáis, vengan.
Pret. imperf.: viniera O viniese, vinieras O -Ses, viniera o -se, viniéramos o -Semos, vinierais O -Seis, vinieran o -Sen.
Fut. imperf.: viniere, vinieres, viniere, viniéremos, viniereis, vinieren.
IMPERATIVO
Pres.: ven, venid.
FORMAS AUXILIARES
INFINITIVO GERUNDIO PARTICIPIO
venir/haber venido viniendo/habiendo venido venido
INDICATIVO
Pres.: veo, ves, ve, vemos, veis, ven.
Pret. imperf.: veía, veías, veía, veíamos, veíais, veían.
Pret. indef.: ví, viste, vio, vimos, visteis, vieron.
Fut. imperf.: veré, verás, verá, veremos, veréis, verán.
Pot. simple: vería, verías, vería, veríamos, veríais, verían.
SUBJUNTIVO
Pres.: vea, veas, vea, Veamos, veáis, vean.
Pret. imperf.: viera o viese, vieras O -Ses, viera O -Se, viéramos0 -Semos, vieralS O -Sels, VIeran O -Sen.
Fut. imperf.: viere, vieres, viere, viéremos, viereis, vieren.
IMPERATIVO
Pres.: ve, ved.
FORMAS AUXILIARES
205
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