INSTITUTO TEOLOGICO INTERDENOMINACIONAL
MINISTERIOS LOS OLIVOS.
Daniel Saravia
SERMON TEXTUAL
En líneas generales, el sermón bíblico puede ser catalogado en tres clases:
TEXTUAL, el que se limita a exponer y explicar un texto bíblico.
TEMÁTICO, el que se basa sobre un tema o asunto.
EXPOSITIVO, es el que comenta un pasaje bíblico, narración o parábola de la Sagrada
Escritura.
Estas tres clases se subdividen en muchas otras según el carácter o procedimiento que se
adopte para el arreglo del sermón, como tendremos ocasión de ver.
Empezaremos hablando del sermón textual por ser el más fácil, sobre todo en su forma
simple o ilativa.
DIVERSOS USOS DEL TEXTO
La costumbre de basar el sermón evangélico sobre un texto bíblico es muy antigua y en gran
modo recomendable. El texto bíblico da autoridad divina al sermón.
Permítasenos, empero, decir que los textos bíblicos suelen ser usados en tres formas por
los predicadores:
a) Como punto de partida para el sermón. Algunos predicadores hacen uso del texto como
de una especie de plataforma desde la cual se lanzan a hablar sin acordarse del lugar de donde
vinieron. Los que usan así su texto como excusa y no como base del sermón muestran tener poco
respeto a la Palabra de Dios y no serán estimados por una congregación de creyentes espirituales
y fervorosos.
b) Como punto de socorro o apoyo. Otros predicadores dicen su texto y predican sin orden
pensamientos más o menos buenos, pero que por lo general no tienen mucha relación con su texto.
Cuando el predicador se ve perdido, regresa al texto, lo repite y vuelve a lanzarse al mar de su
palabrería, en otra dirección muy diferente que la primera vez, usando como excusa de su nueva
disertación alguna otra palabra del mismo texto, pero el oyente que piensa lógicamente no puede
ver ninguna relación ni conexión entre esta segunda parte del sermón y la primera. Las
congregaciones sometidas a la tortura de esta clase de sermones nunca tienen una idea clara de lo
que se propone decirles el predicador y les es muy difícil recordar otra cosa que sus frases sueltas
del sermón.
c) Como verdadero texto y fundamento del sermón. En las formas que vamos a analizar.
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I. Sermón textual ilativo.
El método más sencillo para preparar un sermón textual es el de comentar el texto palabra
por palabra. Hay textos muy buenos para esta clase de sermones, pero no todos sirven para tal
desarrollo, y muchos textos no pueden ser tratados de modo alguno en esta forma simple, pues
darían como resultado un galimatías de ideas sin orden lógico.
EJEMPLO 1º.
Sobre 1.a Timoteo 1:15
Después de formular un tema que concrete el mensaje del texto, como:
"EL FIEL MENSAJE" o "NOTICIA SIN IGUAL", puede desarrollarse diciendo:
Introducción. — La necesidad de verdad que tiene el mundo habiendo habido tantas enseñanzas de
error. Afortunadamente hay un mensaje de parte de Dios que puede con razón ser llamado:
I. Palabra fiel. — Expónganse los motivos que tenemos para creer en la fidelidad de la
Sagrada Escritura, como son su enseñanza inigualable, profecías cumplidas, fidelidad y pertinacia
de los primeros propagadores del Cristianismo, etc.
II. Digna de ser recibida de todos. — Puntualícese la necesidad que todos los hombres
tienen de salvación y, por tanto, de hacer caso del llamamiento de Dios. (Resístase la inclinación
que pueda sentir el predicador novato a explicar en este segundo punto el plan de salvación, pues
esto ha de venir después. Hasta aquí no hay que hablar más que de la veracidad y necesidad del
mensaje.)
Pásese luego al tercer punto diciendo: ¿En qué consiste tan gloriosa noticia que todo hombre
necesita conocer?
III. Que Cristo Jesús vino al mundo. — Cristo significa "ungido", elegido de Dios para una
misión especial. Jesús significa "Salvador". Háblese de las repetidas promesas que Dios hizo de
enviar a un Ser de tal naturaleza a través de los tiempos desde que el primer hombre pecó. (Resista
también aquí la tentación de explicar cómo Cristo nos salva, reservándolo para el punto que sigue.)
IV. Para salvar a los pecadores. — Su venida habría sido de poco provecho a la Humanidad
si no hubiera llegado a realizar el objeto de ella, si se hubiera limitado a ser un Maestro y no llegara
a efectuar la salvación por su muerte redentora. Ilústrese con alguna anécdota de alguien que se
haya sacrificado por un prójimo.
V. De los cuales yo soy el primero. — Esta confesión de parte de cada hombre es
indispensable para poder recibir el beneficio inmenso de este glorioso mensaje de indulto. Diga a los
oyentes, personalizando ya el asunto: "Quizá no seas el más grande pecador del mundo, pero eres
el primero, por cuanto ninguno hay más cercano y que te interese tanto salvar como tu propia alma
inmortal."
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Nótese el orden lógico de este texto, que empieza con un preámbulo acreditando la certeza
de la fe cristiana y termina con una aplicación personal.
Otro texto notable que viene lógicamente ordenado es Juan 10:27 y 28, el cual, por referirse
a una metáfora —la del Buen Pastor—, requerirá una explicación y aplicación especial.
EJEMPLO 2º.
LOS PRIVILEGIOS DEL REBAÑO DE CRISTO
Introducción. — Referirse a la adecuada figura del Pastor que con frecuencia ocurre en la Biblia.
I. "Mis ovejas oyen mi voz". — Explíquese quiénes son tales ovejas.
II. "Yo las conozcan". — El privilegio y la responsabilidad que implica la omnisciencia de
Cristo.
III. "Y me siguen". — Defínase lo que significa seguir a Cristo, imitarlo, obedecerle, etc.
IV. "Yo les doy vida eterna". — Considérese la grandeza de esta promesa.
V. "Y no perecerán para siempre". — Una seguridad preciosa de la que no debemos abusar.
VI. "Ni nadie las arrebatará de mi mano". — Hágase observar la seguridad y consuelo que
esta frase del Salvador ofrece en horas de tentación.
No deben ser tratados en forma expositiva simple sino aquellos textos que contienen en sí
mismos un orden lógico y progresivo, es decir, que van de lo general a lo particular y de lo menos
importante a lo más apremiante.
Obsérvese este mismo orden en Juan 3:16 y Lucas 19:10.
II. Sistema textual analítico.
Puede añadirse fuerza a las ideas del texto si se concreta en una frase que las defina de un
modo sugestivo, es decir, formulando una especie de tema para cada parte del texto.
EJEMPLO 3º.
LA PROMESA DEL LADRÓN ARREPENTIDO
Lucas 23:43
I. Seguridad preciosa. — "De cierto, de cierto te digo".
II. Invitación admirable. — "Estarás en el Paraíso".
III. Compañía gratísima. — "Estarás conmigo".
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IV. Promesa sin dilación. — "Estarás hoy".
En este método se da prominencia más bien al pensamiento que a las palabras del texto, y
no hay tanto peligro de que se siga tan solamente un tratamiento verbal del mismo, es decir, una
mera repetición de lo que el texto dice: porque estos epígrafes analíticos sugieren al predicador
nuevas ideas.
EJEMPLO 4º.
UNA INVITACIÓN EVANGÉLICA Isaías 45:22.
I. Un medio fácil. — "Mirad".
II. Un objeto divino. — "A Mí".
III. Una invitación amplia. — "Todos los términos de la tierra".
Veamos otro bosquejo en forma analítica sobre uno de los temas expuestos anteriormente,
con un poco de desarrollo por medio de subdivisiones:
EJEMPLO 5.°
LOS PRIVILEGIOS DEL REBAÑO DE CRISTO
Juan 10:27
I. Son pueblo especial. — "Mis ovejas".
a) Expresa posesión: "Mis". Hemos sido comprados por El. 6) Expresa carácter:
"ovejas", no lobos.
II. Son pueblo atento. — "Oyen mi voz".
a) Tienen oídos espirituales.
b) Distinguen las voces mundanas y las del diablo de la del Buen Pastor.
III. Pueblo amado. — "Yo les conozco".
a) Jesús los discierne.
b) Jesús los aprueba.
c) Jesús los vigila.
IV. Pueblo obediente. — "Ellas me siguen".
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a) Abiertamente reconocen a su Pastor ante el mundo.
b) Personalmente le obedecen.
III. Sistema analítico invertido.
Algunos textos pueden ser tratados provechosamente de diversos modos por medio de la
inversión de términos, o sea, variando el orden de las frases que entran en el texto.
EJEMPLO 6º.
PRIVILEGIO QUE ENTRAÑA GRAN PELIGRO
Tomando Efesios 4:30, pondríamos por título:
I. Un gran beneficio. — "Sellados por el Espíritu".
II. Una gran esperanza. — "El día de la redención".
III. Un gran requerimiento. — "No contristéis al Espíritu".
O bien puede compararse la condición del creyente a la del esclavo hebreo, que esperaba
el Jubileo para obtener la libertad, y formular el bosquejo de esta otra forma:
EJEMPLO 7°
PRIVILEGIO QUE ENTRAÑA GRAN PELIGRO
I. Un gran acontecimiento futuro. — "El día de la redención". (Se refiere a la liberación de
todos los males en la gloriosa Venida de Cristo.)
II. Un privilegio presente. — "Sellados". O sea, escogidos en lista para el día de la gran
libertad.
III. Un gran requerimiento. — "No contristéis al Espíritu". Nos haríamos indignos de tan
gloriosa esperanza si viviéramos mundanalmente.
Obsérvese que en ambos bosquejos hay un progreso de pensamiento hacia el objeto
primordial del texto, que es exhortar a los creyentes a vivir a la altura de nuestra soberana vocación.
IV. Sistema analítico-expositivo.
El sistema analítico se emplea con gran provecho en textos largos, o sea, porciones
formadas por varios versículos, de los cuales se toma, no cada palabra o frase para exponerla a
considerarla, sino las que convienen al plan general del sermón según el tema bajo el cual se
comenta.
Esta clase de sermones se llaman expositivos, y aunque trataremos de ellos ampliamente
en otros capítulos, damos aquí estos ejemplos para mostrar cómo se aplica a ellos el método
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analítico la inversión de términos. No es posible la formulación homilética de sermones expositivos
si no es por el método analítico, ya que se trata de pensamientos diseminados en un largo pasaje y
no de un solo texto que se divide en partes. Por esta razón, sin las frases analíticas que relacionan
sus partes con el tema, no tendrían sentido las frases escriturales que se escogen para comentar.
EJEMPLO 8º.
LA RELIGIÓN GENUINA
Ezequiel 31:19-21
I.Su autor. — "Yo Jehová".
II.El cambio que produce. — "Corazón y espíritu nuevos".
III.La obediencia que demanda. — "Para que anden y guarden".
IV.La bendición que da. — "Serán mi pueblo".
EJEMPLO 9º.
DIOS, EL TODO EN LA VIDA DEL CREYENTE
Salmo 73:24-26
I.Su guía en la vida (vers. 24 a).
II.Su sostén en la muerte (vers. 24 b).
III.Su porción para siempre (vers. 26).
Nótese cómo en el primer bosquejo todo el desarrollo giró alrededor de la palabra religión y
en el segundo en la persona de Dios. Esta es la ventaja de tener un tema que une y da cohesión al
sermón.
En ambas porciones bíblicas hay muchas más palabras y frases interesantes que tientan al
expositor a comentarlas, pero para que el discurso siga un plan deben tomarse solamente aquellas
que tienen relación con el tema y desarrollarlas con la suficiente extensión para que el conjunto forme
el sermón interesante y edificante que deseamos dar a nuestros oyentes.
En el desarrollo del ejemplo 9 aparece dentro del texto bíblico el vers. 25, el cual puede ser
citado, y hasta comentado, durante el desarrollo del vers. 26, explicando que a veces, con motivo de
las tribulaciones con las cuales Dios prueba a sus hijos, el creyente es tentado a sentirse solo,
abandonado de la Providencia y llevado a pronunciar con ironía y amargura la pregunta del versículo
25; pero, basado en la gloriosa esperanza del vers. 24, se cambia la amargura en confianza, hasta
poder llegar a decir en un sentido ponderativo, no con signos interrogantes sino de admiración, la
pregunta "¡A quién tengo yo en los Cielos!" Este cambio del interrogante al admirativo puede estar
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basado en el poder y sabiduría de Dios que observamos en la Naturaleza, o en las promesas de la
Biblia, y también en ambas cosas. Para ello podemos presentar a los oyentes ejemplos científicos o
citas bíblicas.
Pero en este comentario el vers. 25 debe entrar, no en el orden en que lo hallamos en la
Biblia, sino como un desarrollo del vers. 26; o sea, después de haber explicado la primera parte del
texto que dice: "Mi carne y mi corazón desfallecen", para terminar con el clímax optimista "Mi porción
es Dios para siempre". Esto es: tanto en los días malos como en los días buenos.
Si tratáramos de explicar el 25 antes del 26, resultaría una regresión de pensamiento el tener
que decir: "Mi carne y mi corazón desfallecen", después de haber declarado: "Fuera de Ti nada
deseo en la tierra." Pero el esqueleto del sermón, basado en su título "Dios, el todo en la vida del
creyente", nos ayuda a rectificar el vaivén de contrastes propio de la poesía hebrea, para construir
un mensaje escalonado, que empieza por la guía divina que comenzamos a recibir desde nuestra
infancia, y termina en una preciosa seguridad para todo tiempo y circunstancia.