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Derribando Fortalezas

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DERRIBANDO FORTALEZAS

2 corintios 10:3-5

2Co 10:4
Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino
para derribar fortalezas.
Derribar las fortalezas es la demolición y la remoción de estas viejas maneras
de pensamiento para que la presencia actual de Jesucristo pueda ser
manifestada por medio de nosotros.

¿Que es una Fortaleza?


“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4porque
las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para
la destrucción de fortalezas, 5derribando argumentos y toda altivez que se
levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo.2 Corintios 10:3-5

Todo proceso de liberación exitoso empieza cuando se remueve todo lo que


esta defendiendo al enemigo. Hablando en Guerra Espiritual, el Apóstol Pablo
lista la palabra fortaleza para definir la fortaleza espiritual donde satanás y sus
legiones se esconden y están protegidos. Estas fortalezas existen en las formas
de pensar e ideas que gobiernan los individuos e iglesias, como también
comunidades y naciones. Antes que la victoria sea declarada, estas fortalezas
deben ser derribadas y la armadura de satanás removida. Después la Palabra
poderosa y el Espíritu Santo pueden efectivamente derribar la casa de satanás.
Pero miremos la definición bíblica fortaleza.

En el Antiguo testamento era una guarida fortificada usada como


protección del enemigo. Esto lo encontramos cuando David se escondió del
Rey Azul en una fortaleza en el desierto en Hores, 1 Samuel 23: 14, 19. “14Y
David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el
desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus
manos Después subieron los de Zif para decirle a Saúl en Gabaa:
¿No está David escondido en nuestra tierra en las peñas de Hores, en el collado
de Haquila, que está al sur del desierto?” Estas eran fortalezas físicas,
usualmente cuevas en lo alto de una montaña y eran muy difíciles de ser
asaltadas.
Fue con esta imaginación en la mente que las personas inspiradas por el
Espíritu Santo que escribieron la Biblia adaptaron la palabra “fortaleza” para
definir las poderosas realidades espirituales que están vigorosamente
protegidas.
Una fortaleza puede ser una protección para nosotros del demonio, como seria
el caso en que El Señor llega a ser nuestra fortaleza, en Salmo 18:2 “Jehová,
roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. O al contrario, una
fortaleza podría ser una fuente de defensa del demonio, donde las actividades
de pecado o demoníacas actualmente son defendidas por nosotros por
nuestros pensamientos de simpatía hacia algo de pecado.

La fortaleza que expondremos primero son aquellas actitudes que protegen y


defienden nuestra vieja naturaleza, que generalmente se convierten en “las
fortalezas donde moran” las opresiones del demonio en la vida de una persona.
El Apóstol Pablo defiende las fortalezas como “.argumentos y toda altivez que
se levanta contra el conocimiento de Dio” 2 Corintios 10:5. Una fortaleza
demoníaca es todo pensamiento que se exalta a si mismo sobre el
conocimiento de Dios, por lo tanto dándole al diablo un lugar seguro para
influenciar en los pensamientos de vida de un individuo.

¿Qué dice la Biblia sobre las fortalezas


espirituales?
Una fortaleza se puede definir como "1. un
lugar que se ha fortificado para protegerlo
contra los ataques; 2. un lugar en el que se
defiende o sostiene con fuerza una causa o
creencia particular". Las fortalezas han sido
diseñadas para ser un lugar seguro. Como
creyentes en Cristo, necesitamos que el Señor
sea nuestra fortaleza. Él es nuestro lugar
seguro y nuestro refugio (Salmo 27:1 ).

En todo el Antiguo Testamento, Dios habla por


medio de los profetas de cómo destruirá las
fortalezas enemigas (Amós 1:7 , 10 , 12 ; Oseas
8:14 ). Aunque estas se refieren a fortalezas
físicas, podemos establecer paralelos
metafóricos con ellas. La palabra "fortalezas"
se utiliza metafóricamente sólo una vez en el
Nuevo Testamento. En 2 Corintios 10:3-5 , Pablo
escribe: "Pues aunque andamos en la carne, no
militamos según la carne; porque las armas de
nuestra milicia no son carnales, sino
poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas, derribando argumentos y toda
altivez que se levanta contra el conocimiento
de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a
la obediencia a Cristo".

Este pasaje nos enseña que las fortalezas


espirituales son argumentos, opiniones
arrogantes, y pensamientos que se levantan
contra el conocimiento de Dios, o, se
consideran más importantes que Él. Las
fortalezas están arraigadas en el orgullo
porque se apoyan en el yo. Nos llevan a tener
un corazón orgulloso, patrones de pensamiento
poco saludables, y pecados habituales que
parece que no podemos superar. Todo aquello
en lo que confiamos aparte del Señor puede
convertirse en una fortaleza espiritual.

Ya que las fortalezas son espirituales, nuestra


batalla para combatirlas tiene lugar en el reino
espiritual y necesitamos luchar con armas
espirituales. Efesios 6:10-18 dice que las
armas de nuestra milicia no son armas
carnales, sino espirituales, que nos permiten
mantenernos firmes contra las asechanzas del
Diablo. Estas son las armas que Dios nos ha
proporcionado: "Estad, pues, firmes, ceñidos
vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la
coraza de justicia, y calzados los pies con el
apresto del evangelio de la paz. Sobre todo,
tomad el escudo de la fe, con que podáis
apagar todos los dardos de fuego del maligno.
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada
del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando
en todo tiempo con toda oración y súplica en el
Espíritu" (Efesios 6:14-18a ).

Si somos sabios, derribaremos las fortalezas


espirituales en nuestras vidas utilizando estas
herramientas espirituales, restaurando nuestra
plena confianza en el Señor (Proverbios 21:22 ).
Derribar fortalezas no es fácil, y cuando
empezamos a luchar con toda seguridad
experimentaremos oposición. Puede haber
fortalezas espirituales carnales y demoníacas
en nuestras vidas, familias e iglesias, sin
embargo, el poder de Cristo nos permite ser
libres de ellas y también nos da la capacidad
de operar en Su poder para ayudar a que otros
también sean libres de ellas. En vez de
depender de nosotros mismos y estar en
esclavitud, podemos confiar plenamente en
Dios y en Su amor por nosotros y hacer de Él la
única fortaleza que tenemos: "Señor, roca mía
y castillo mío, y mi libertador; Dios mío,
fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la
fuerza de mi salvación, mi alto refugio" (Salmo
18:2 ; ver también Salmo 94:22 ).

Aunque experimentaremos oposición cuando


comencemos a destruir las fortalezas
espirituales, podemos confiar en que al hacerlo
estamos siendo utilizados por el Señor para
edificar Su Iglesia, y Él no va a permitir que
Satanás triunfe finalmente (Mateo 16:18 ).
Jesús ya ha ganado la guerra. El Salmo 144:1-
2 dice:
"Bendito sea Jehová, mi roca, quien adiestra
mis manos para la batalla, y mis dedos para la
guerra; misericordia mía y mi castillo, fortaleza
mía y mi libertador, escudo mío, en quien he
confiado; el que sujeta a mi pueblo debajo de
mí".

Nuestra responsabilidad es ser guerreros de


Cristo para derribar las fortalezas espirituales
y librar las batallas espirituales aquí en la
tierra usando las armas que Dios nos ha dado.
A pesar de que estamos en una intensa batalla,
podemos estar seguros de que estamos en el
bando ganador.
algunos argumentos
Que afectan a la vida directa del creyente.
La fortaleza de la indiferencia
La fortaleza de la pasividad
La fortaleza de la pereza
La fortaleza del conformismo
La fortaleza de la permisividad
La fortaleza de la depresión (primera parte y segunda parte)
La fortaleza del negativismo
Que afectan a la vida directa del creyente.
La fortaleza de la indiferencia
La fortaleza de la pasividad

Derribar = Tirar hacia abajo o en pedazos, romper, destruir, arruinar,


derribar, desbaratar, destruir, trastornar.
El derribar fortalezas es la demolición y el retiro de aquellas formas antiguas
de pensar, de tal manera que la presencia verdadera de Jesucristo se pueda
manifestar a través de nosotros.
Las fortalezas diabólicas pueden ser nuestra simpatía a los pensamientos del
mal, por ejemplo: las actitudes que protegen al yo viejo, que se convierten en
habitaciones o fortalezas, lugares de opresión demoníaca en la vida de cada
persona. Según san Pablo en 2Co. 10:5 una fortaleza es cualquier
pensamiento que se exalte sobre el conocimiento de Dios y de Cristo, por
tanto, le da al diablo un lugar seguro desde donde puede influir la vida
mental de un individuo.
Cuando un cristiano tiene pensamientos o áreas no crucificadas, los
demonios pueden oprimir la vida desde allí. Especialmente cuando no se
renuncia a un pensamiento que simpatiza con el mal. Nuestra rebeldía contra
Dios, le dará al diablo un sitio en nuestra vida. Muy fácil creemos en el
engaño y el creer que no podemos ser engañados, o sea el autoengaño. De
allí fácilmente puede ser atormentado por las fortalezas que ha dejado entrar
por esa idea.
El auto engaño es una fortaleza difícil de derribar, una vez que la persona
esta engañada no permite reconocer que esta en ese estado. Cuando
descubrimos en nosotros rebeldía contra Dios, no debemos defendernos, ni
excusarnos, sino humildemente humillar nuestros corazones y arrepentirnos
y permitir a Dios para que nos cambie. Donde no ha habido arrepentimiento,
Satanás se alimentara. En un área no arrepentida, habrá una actividad
demoníaca.
Regularmente un área no rendida a Dios será un lugar donde el espíritu del
mal robara el gozo y el poder del creyente. Un habito, o una habitación, La
Biblia le llama fortaleza.2 Co.10:5 Nuestros mismos sistemas de
pensamientos protege al enemigo, hasta que no sean derribados y entregados
a Jesucristo 2 Corintios 10:3-5 «Pues aunque andamos en la carne, no
militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son
carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento
de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,»
Antes de ir a la cruz, Jesús dijo en Juan.14:30 que «…Satanás nada tiene.
En mi«, En la mente de El no había nada que le diera el derecho a Satanás
de reclamar algo de su propiedad.
El arrepentimiento precede a la liberación de todas las áreas no crucificadas
o entregadas al Señor, al rendir la mente a Cristo, seremos libres, la
liberación lleva a la sanidad del alma. Cuando hay voluntad en el alma,
habrá arrepentimiento y por la liberación total. El arrepentimiento es el
antídoto al abandono y a la expulsión de espíritus atormentadores del alma.
Al caer las fortalezas, viene la victoria en nuestra vida. 2 Corintios 10:3-
5 Toda área oculta debe ser desechada y entregada al Señor, para que los
demonios no tengan acceso a nuestra mente.
Las fortalezas y la armadura en que confiaban los demonios eran nuestros
pensamientos, actitudes, y opresiones donde nos encontrábamos de acuerdo
con el mal. Donde quiera que haya una fortaleza demoníaca, hay un patrón
de pensamiento endurecido por este demonio, donde lo convierte en morada
de sus actividades. Esta fortaleza esta sobre ciudades, comunidades, familias
y personas. Un espíritu inmundo, busca un sitio donde vivir, una casa donde
descansar. Mateo 12:43-45 «Cuando el espíritu inmundo sale del hombre,
anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice:
Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida
y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y
entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor
que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación».. En esto lo
puede encontrar en la dimensión de la naturaleza humana.

Un principio es que los demonios no pueden habitar en el espíritu de


verdadero cristiano. Los demonios se mueven en pensamientos carnales, que
es parte de la dimensión del alma o personalidad del hombre. Los demonios
se disfrazan a si mismos como nuestras ideas y se esconden en nuestras
actitudes, hallan acceso a nuestras vidas. Mateo 12:44,45.
2 Pedro 2:20 «Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las
contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador
Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado
viene a ser peor que el primero.»
Cristo es el que debe de construir cada día en nuestra vida y ser nuestra
fortaleza. La presencia de Cristo a este asunto se basa en Lucas 11:20-
23 «Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el
reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando el hombre fuerte armado guarda
su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que
él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín. El
que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.»
Jesús es mas fuerte que el hombre fuerte (diablo). En el nuevo nacimiento
Jesús gano una batalla en nuestra vida.
Las fortalezas todavía fluyen en nuestro compartimiento y preocupaciones.
Solo cuando caminamos en la plenitud del Espíritu santo, podemos asumir
que ha terminado el proceso del cambio. Al nivel individual, al ceder al
Señor Jesucristo, esas fortalezas; a medida que El las revela, y para poder
derribarlas debemos ponernos de acuerdo con El, por medio del
arrepentimiento. Las fortalezas que nos afectan al máximo son las que se
hallan escondidas en nuestro patrón de pensamientos, que no las
reconocemos ni las identificamos como malas. El reposo que busca el
demonio, es estar de acuerdo en la armonía del ambiente. En otras palabras,
cuando nuestra vida mental esta de acuerdo con la inmoralidad, el temor o
los pecados habituales, el enemigo esta en reposo.
En el proceso de la liberación, se frecuenta un periodo de conflictos y
agitaciones interiores. Debemos esperar un tiempo donde ejerzamos nuestra
autoridad en Cristo a media que resistamos al enemigo. 1 Pedro 5:8,9 «Sed
sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente,
anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe,
sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros
hermanos en todo el mundo». San Pablo le llama a esta lucha contra
principados y potestades. Efesios 6:12 Porque no tenemos lucha contra
sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes.
Habrá un proceso de lucha en el proceso de derribar las fortalezas, pues se
romperán los acuerdos con un enemigo que peleara para permanecer dentro
de la vida.
Hay varias fortalezas en los cristianos, Proverbios 23:7 » Porque cual es su
pensamiento en su corazón, tal es él». La esencia de los que somos esta en
nuestra vida de pensamientos. Por eso es necesario ser honestos en reconocer
nuestras necesidades, no debemos pretender que todo esta bien y busquemos
ayuda humildemente. La primera fortaleza que debemos quitar es el orgullo
de nosotros, aquí esta en juego la buena voluntad.
A medida que nos sometemos y perseveramos en Cristo, El nos trae una
nueva vida, su misma naturaleza Efesios 4:23,24 «y renovaos en el espíritu
de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la
justicia y santidad de la verdad.» La vida de Jesús nos llena en todas las
áreas de nuestra vida y nos volvemos poderosos en la lucha espiritual, las
armas de nuestra milicia, da poder a nuestra palabra con autoridad a media
que derrumbamos nuestras fortalezas. Romanos 8:29, 29 «Y sabemos que a
los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que
conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció,
también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su
Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.»
Por lo tanto, debemos ver toda actitud que fallan en conformidad don su
semejanza y en las enseñanzas del Señor Jesucristo. Se debe capturar y
crucificar esos pensamientos y esos deseos esas actitudes erróneas. Debemos
de creer como Jesús cree, su amor, sus pensamientos y deseos deben fluir
desde el interior. Gálatas 2:20 «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y
vivo, no ya yo, sino Cristo en mi».
1 Juan 2:6 «El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.»
La mayor fortaleza que debemos derribar es aquello que dice que es
imposible llegar a ser semejante a Cristo.
El arrepentimiento significa «Cambio», la fortaleza del fracaso se combate
con el arrepentimiento verdadero. Luego cambiar nuestro modelo de pensar.
Todo material de construcción de pensamientos impuros y negativos debe
ser cautivado a la obediencia de Cristo. Nuestra eficacia viene de
Dios, Filipenses 4:13 «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» Toda
fortaleza se destruye con la palabra de Dios. Todo debe reemplazarse por los
pensamientos de Cristo.
El Señor Jesús dijo que el Diablo es el príncipe de este mundo (Juan
14:30 No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este
mundo, y él nada tiene en mí); éste ser malvado ha diseñado un plan
malévolo y perverso, en colaboración con el hombre desobediente para
atrapar el alma, estrangular el espíritu y la comunión con Dios y destruir el
cuerpo.
(Efesios 2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente
de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que
ahora opera en los hijos de desobediencia).
Tendiendo lazos y trampas al alma del hombre, aprovechando el
desconocimiento de la palabra de Dios de los pueblos -por la idolatría- y
engañándolos (2 Corintios 4:4 en los cuales el dios de este siglo cegó el
entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del
evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios).
El diablo, a través de las trampas tendidas (promesas mundanas, codicia,
fama, posiciones sociales, riquezas ilícitas, etc.), atrapa el alma del hombre.
Él sabe perfectamente que es en el alma donde se producen las batallas entre
las pasiones y los deseos; y son aprovechadas por él para dar expresión a
todo tipo de guerras.
(Santiago 4:1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?
¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?)
Por lo tanto, nuestro campo de batalla está en el área de la mente (el alma).
(1Pedro 2:11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os
abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma).

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