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ACUEDUCTOS, ACEQUIAS Y CANALES I. Lagarda

Descripción de las formas de abastecer de agua para uso urbano en Hermosillo, Sonora desde su fundación
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SOCIEDAD SONORENSE DE HISTORIA

XXVIIl SIMPOSIO DE HISTORIA


HISTORIA DEL PORFIRIATO EN SONORA Y EL NOROESTE DE MÉXICO:
REFLEXIÓN Y BALANCE

ACEQUIAS, CANALES Y ACUEDUCTOS EN HERMOSILLO


1744-1947
Por: Ignacio Lagarda Lagarda1

LA ACEQUIA DE VILDÓSOLA

1 Sociedad Sonorense de Historia


1
El 16 de julio de 1744, el gobernador Agustín de Vildósola y Aldecoa, en su calidad de
Juez Privativo Superintendente General de Ventas y Composiciones de Tierras
Realengas, usando su derecho de preferencia que tenía de su facultad para que se le
distribuyeran las tierras necesarias a los vasallos el Rey, para que poblaran las
inmediaciones del Presidio de San Pedro de la Conquista del Pitíc, denuncia para sí, en
base a una merced, un terreno de cuatro caballerías de tierra,2 para beneficiarlo,
poblarlo y cultivarlo, con una saca de agua localizada hacia el poniente del presidio,
“como quien iba al pueblo viejo del Pitíc.” 3
El 19 de julio del mismo año, Salvador Martín Bernal, el perito responsable de
deslindar el terreno solicitado por Vildósola, anotó en su informe:

“…con los ministros medidores y testigos de mi asistencia, pasé al


reconocimiento de la saca de agua que en el despacho de mi comisión se
refiere y habiendo registrado la orilla del río desde este Real Presidio hasta
un cerro peñascoso4 que dista como media legua5 de él, a la parte de
oriente de esta banda del río, no hallé haber hasta la presente otro paraje
donde se pueda sacar agua para el beneficio de dichas tierras y aunque con
mucho costo; por lo cual mandé se señalase para la saca de agua6 respecto
de no ser en perjuicio de tercero…”7

Desde la saca de agua que se le asignó, donde construyó también una especie de
represo o bordo al pié de la sierra de Santa Martha, Vildósola construyó una acequia
para de ahí conducir el agua a su Hacienda del Pitic, cuyas instalaciones estaban en lo
que hoy en día es la plaza Zaragoza.
Esto lo sabemos porque el 13 de julio de 1748, cuando el Licenciado José Rafael
Rodríguez Gallardo, en su calidad de Juez Pesquisidor y Visitador General de las
Provincias de Sinaloa y Sonora, ante las quejas contra Vildósola de parte de algunos
misioneros jesuitas y autoridades virreinales realizó una investigación, encontró que el
gobernador abusaba en los castigos infringidos a los presos del Presidio de San Pedro de la
Conquista del Pitíc, utilizándolos en la construcción de una acequia que conducía el agua
a la Hacienda del Pitíc de su propiedad, haciendo trabajos en la huerta, en la
construcción de cercas, en las labores de maíz y trigo, en la siembra y cosecha, incluso,
utizándolos hasta de barreteros en las mimas, y de no haber dotado de tierras a los
nuevos colonos.

2 1 caballería=42.8 hectáreas.
3 Se refería a la antigua Santísima Trinidad del Pitiquín, localizada en la confluencia de los ríos Sonora y San Miguel
donde hoy es el vaso de la presa Abelardo L. Rodríguez.
4 Se refiere a la sierra de Santa Martha o de la Cementera
5 Unos 2,100 metros ya que la legua mexicana equivalía a 4.190 m. (El Pequeño Larousse Ilustrado, 1998, 3ª edición,

1997).
6 La saca de agua estaría localizada hoy en día en el parque recreativo La sauceda, donde por razones naturales del río

Sonora, se formaba un enorme “bacerán” (lugar donde se estanca el agua de un arroyo o un río o que detiene su
circulación en un desnivel).
7 LAGARDA Lagarda Ignacio, 2007

2
Juan Tomás de Velderráin, un testigo interrogado por Rodríguez Gallardo dijo:

“… se han ocupado los presos en hacer una presa y acequia por donde se
conduce el agua a la huerta y labores del señor gobernador; en cercar,
labrar y hacer otra huerta y en lo que se ofrece en ella; en las labores de
maíz y trigo, siembra y cosecha; en hacer oficinas para sacar vino; en los
telares, cardando, hilando y tejiendo y uno que es herrero en la fragua a
que le ayudan otros presos; en sacar aguardiente de la tierra que llaman
mezcali; y como el señor gobernador ha trabajado algunas minitas
inmediatas, ha visto que uno de los presos le ha servido de barretero…
también hay dentro de este presidio rastras, cendradas y oficinas de
beneficio de plata… también en la pastoría de ovejas y por último en la
recua con que se conducen bastimentos a este presidio… y aunque
también se beneficia alguna caña, aunque poca, no ha hecho reflejo, ni ha
visto si trabajan presos en su beneficio…”8

Otro testigo, don Nicolás Francisco Bojórquez, también declaró:

“…que ha visto a los indios trabajar en la presa y acequia; los ha visto venir
de hacia la huerta y hace juicio de que habrán trabajado en ella…”9

Juan López, un tercer testigo interrogado, declaró:

“…cuando los indios trabajan aquí dentro en presa o acequia que están
inmediatas. Salían al aclarar el día.” Y que “además de las labores del maíz
y trigo han trabajado en abrir la presa y acequia…”10

Vildósola fue destituido del cargo y la Hacienda del Pitic pasó a ser propiedad del
Monasterio de Monserrat.

EL ACUEDUCTO DE CALICANTO

El 23 de junio de 1769, desde Álamos, Sonora, José de Gálvez, Visitador General en la


Nueva España, dio instrucciones para que se procediera a repartir tierras tanto a
españoles, indígenas y castas de las provincias de Sonora y Sinaloa. La unidad de
superficie para el repartimiento de tierras de cultivo sería la suerte de tierra.11

8 Ibid
9 Ibid
10 Ibid

11 10.65 hectáreas.
3
A cada pueblo de indios debería reservársele como propiedad comunal ocho suertes de
tierra, además de un potrero o ejido para el pastoreo. El resto de las tierras cultivables,
en un perímetro de cuatro leguas “a los cuatro vientos de cada pueblo”, serían
repartidas en parcelas para que fueran trabajadas en forma individual o familiar.
Para tal efecto, en junio de 1771 se emitió un documento titulado “Instrucción que ha
de observarse para el establecimiento de los indios reducidos de la nación seri en las
inmediaciones del Presidio del Pitic”, en el cual se decía:

“… demostró la experiencia que era en vano lo practicado si primero no se


les costeaba una cequia y se sacaba por ella el agua del Río de Sonora para
que pudieran regar las citadas Tierras de siembra señaladas”.12

Por esos días de 1771, en la Isla El Tiburón empezó a escasear el agua y sus habitantes,
los seris, a pesar de las sangrientas batallas que habían sufrido de manos de las tropas
españolas, solicitaron la ayuda del gobierno para resolver su crisis.
Ante tal situación, Don Pedro Corbalán13 gobernador intendente de Sonora decidió
sacar a la etnia de la isla y traerlos al cobijo de la misión de Nuestra Señora de
Guadalupe,14 pero algunos se negaron terminantemente a acatar dicha medida
quedándose en la naciente misión de el Carrizal, distante a seis kilómetros al norte del
actual Kino Viejo.
Sin embargo, con el propósito de establecer el asentamiento de los seris en la Villa del
Pitic, el gobernador Corbalán realizó una reunión entre representantes del gobierno y
los cabecillas seris Marcos, Comito, Barbitas y Espejo a la Mirar, para sostener un
diálogo sobre un posible asentamiento a fundar exclusivamente para ellos.
Después de varios días que duró la junta, se acordó en llamarlos de nuevo cuando el
asentamiento estuviera listo y ayudarles a construir sus casas y ponerlos bajo la
protección de la guarnición del Cuartel del Pitic15 para ellos y sus familias.
En agosto de 1771, el gobernador Corbalán ordenó que se abriera un acueducto de cal
y canto para regar las tierras de los habitantes de la Hacienda del Pitíc y de los seris,
cuyas obras las encomendó al teniente Francisco Blanco y al mismo tiempo, le ordenó
al capitán Mateo Sastré el repartimiento de tierras a los seris entre los cerros de La
Conveniencia16 y de La Cruz,17 para que sembraran trigo, ordenando también que el

12 MOLINA Molina 1984.


13 Pedro Corbalán. Gobernador de las Provincias de Sonora y Sinaloa (julio de 1770-enero de 1772) y (febrero de 1777-
octubre de 1787). Nativo de Barcelona, era pariente del virrey marqués de Croix y vino con éste a Nueva España en 1766.
Fue enviado a Sonora al año siguiente con el carácter de subintendente de Hacienda en la Expedición de Sonora que
comandó el coronel Elizondo y arribó a Horcasitas el 10 de mayo. Ascendió a intendente, se hizo cargo de la Real Caja
establecida en Álamos, en julio de 1770 a la vez recibió el gobierno de las Provincias de Sonora y Sinaloa en sustitución de
Juan Claudio de Pineda, impulsó las obras de riego de El Pitic, expidió un reglamento para el manejo de las oficinas
subalternas de Hacienda y entregó el mando político al coronel Sastré en enero de 1772.
(https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Corbal%C3%A1n)
14 El antecedente de la actual catedral metropolitana de nuestra Señora de la Asunción.
15 Localizado donde actualmente esta el palacio de gobierno.
16 Localizado al poniente de Villa de Seris, en la margen izquierda del río Sonora.
17 Localizado en la margen izquierda del río Sonora, frente al cerro de la Campana, junto a la actual casa de la cultura.

4
Comisionado del Pitíc don Juan Antonio Meave, les facilitara las herramientas y yuntas
de bueyes que los seris habían solicitado.
El 3 de octubre de ese mismo año, fray Benito de Monserrat, administrador único de la
Hacienda del Pitic y representante del Monasterio de Monserrat, a quienes Agustín de
Vildósola y Aldecoa se las había heredado, al enterarse de la posibilidad de que dichas
tierras les fueran repartidas a los seris, se negó rotundamente a una posible
expropiación, a menos de que se les pagaran a un justo precio.
Para tal efecto, el capitán Meave ordenó al agrimensor Jerónimo de la Rocha que
acompañado por don Roque Uzgazarñolegui y los frailes Mathías Gallo y Mariano
Buena, realizara la medición de las tierras del nuevo asentamiento que deberían tener
una separación de una milpa: una para la comunidad y otra para la misión, y de paso,
les dijo que abrieran acequias y canales para llevarles agua suficiente para sus tierras.
El capitán Mateo Sastré, acompañado del padre fray Juan Crisóstomo Gil Bernabé18
hizo el repartimiento de tierras entre diecisiete familias de seris apaciguados, junto con
setenta indios pimas, ubicándolos aguas abajo, en la banda sur del río Sonora, al pié del
cerrito conocido como La Conveniencia, a quienes entregó dos aperos de labranza con
todo y yunta de bueyes, además de media fanega de trigo.
Siguiendo las instrucciones de José de Gálvez en 1769, las tierras entregadas eran un
cuadrángulo de media legua a los cuatro vientos (1,755.61 hectáreas), haciendo punto
céntrico en el cerro de La Conveniencia, donde los indigenas se dedicaron a construir
una cerca y una acequia para sacar agua del río y regar su trigo, maíz, frijol, sandías y
calabazas.
En el lugar se construyó una misión provisional con el nombre de San Antonio de
Padua del Pitíc,19 bajo la responsabilidad del misionero fray Matías Gallo, misma que al
cabo de unos meses abandonó y se fue a radicar a la misión de Nuestra Señora de
Guadalupe del Pitíc, localizada desde 1763 junto al Cuartel del Pitíc.
Para hacerse cargo de la obra de construcción del acueducto de cal y canto que regaría las
tierras de los seris, desde San Miguel de Horcacitas llegó Juan Honorato Rivera, para lo
que utilizaría la vieja “saca de agua” que desde 1744 había mandado abrir el sargento
Agustín de Vildósola.
En sus reportes, Rivera informa que se trabajaba diez horas y se excavaban hasta setenta
varas por día,20 con tal de terminar la obra antes de que terminara ese año.

18 Juan Crisóstomo Gil Bernabé: Aunque no existen datos exactos de su fecha de nacimiento, se cree que nació en 1728, en
la villa aragonesa de Alfambra (Teruel). Hombre alto, esbelto, moreno, de cara redonda y con poblada barba, pelo rizado y
ojos pequeños. Ingresó en el seminario de Nuestra Señora de Jesús, de Zaragoza, a la edad de 17 ó 18 años. Poco después
de su ordenación, decidió abandonar la comodidad de un convento de ciudad, buscando un entorno más austero y de
estricta vida de oración, marchando a un lugar de retiro espiritual que tenía la orden franciscana en los montes al norte de
Zaragoza. A finales de 1762 pidió destino como misionero y en 1763 fue enviado a Nueva España. Allí estuvo
evangelizando en diversas misiones y varios destinos. Destacó por su enorme religiosidad y por las grandes dotes que
poseía para la docencia. Murió el 7 de marzo de 1773, como Protomártir de Sonora, en Carrizal, en las costas de California,
asesinado por los indios seris (apaches), apedreado hasta morir. En 1782, el franciscano Padre Barbastro abrió en Sonora
la causa para su canonización, pero desgraciadamente, en el trayecto entre Horcasitas y Roma, se extraviaron todos los
documentos que constituían el expediente, por lo que el proceso quedó paralizado. (Blog de la familia Gil de Bernabé:
https://gildebernabe.wordpress.com/gil-de-bernabe-ilustres/fray-juan-crisostomo-gil-de-bernabe/)
19 La misión solo fue una enramada que cuando Matías Gallo la abandonó, los seris hicieron lo mismo.
20 1 vara = 0.838 m. 60 varas=58.66 m.

5
Rivera le escribe también al comandante General de las Provincias Internas don
Teodoro de Croix21 informándole “que el agua llegará hasta un juego de compuertas
que estarán frente al portón que mira al sur donde estuvieron formados los cuarteles de
Vildósola.”22
El 14 de octubre de 1772, desde temprana hora hicieron acto de presencia el
gobernador Mateo Sastré,23 los exgobernadores Pedro de Corbalán y Juan Claudio de
Pineda,24 Juan Honorato Rivera, el jefe seri Marcos, y un grupo de fusileros que se
apostaron en las faldas del cerrito de la Cruz por si hubiera un alboroto por parte de los
seris, cosa que sucedió cuando el agua tan esperada nunca llegó a las compuertas.
La razón fue que una parte del acueducto de calicanto se derrumbó y el líquido tomó
rumbo al río que corría a escasa distancia.
El daño fue reparado y el 17 de octubre la obra fue inaugurada mientras que el
gobernador de la provincia don Teodoro de Croix, en misiva enviada desde Arizpe dijo:

“Esta obra es debido a que dicho privilegio favoreció a los seris de acuerdo
con la Ley 14, Título 13 del Libro 4 de la Recopilación de Indias”.

El acueducto fue construido de argamasa de cal y rocas de diferentes tamaños, con un


ancho de 40 centímetros en el cuerpo interno, una altura de 1.30 metros y una
longitud de 9.3 kilómetros.
Nacía en una “saca de agua” localizada al pié de la sierra de Santa Marta, actualmente es
la Laguna La Sauveda, y terminaba al poniente, al pié del cerro de la Conveniencia, el
cerro localizado a la orilla del cauce del río Sonora entre los fraccionamientos Mónaco y
Montecarlo.
El acueducto fue utilizado por más de cien años, hasta que fue sustituido por otras
obras hidráulicas.
La obra es el vestigio más antiguo que tenemos en la ciudad y en la actualidad se
encuentra completamente azolvado por basura, tierra y piedras. Algunos tramos han
sido destruidos por los derrumbes de rocas del cerrito de la Cruz.

21 Teodoro de Croix. Nació en la ciudad de Lille (entonces en los Países Bajos españoles y actualmente en Francia) el 30 de
junio de 1730. A los 17 años entró al servicio del rey de España como alférez de granaderos. Sirvió a su tío Carlos
Francisco, virrey en Nueva España. Pasó al Nuevo Mundo, donde fue gobernador de Acapulco. En 1784, se le nombró
virrey del Perú (1784-1790), donde descentralizó el gobierno con la creación de siete intendencias. Fortaleció las costas y
colaboró en la creación de la Junta Superior de Comercio y el Tribunal de Minería (1786). Tras su relevo y vuelta a
España, en 1790, pasó a ser coronel de las Guardias Valonas. En dónde se sabe hizo también muchas cosas de buen
proceder fue en los territorios antes llamados Provincias Internas del Norte de la Nueva España. Murió en Madrid,
España, 8 de abril de 1792. (https://es.wikipedia.org/wiki/Teodoro_de_Croix/
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/croix_teodoro.htm)
22 Se refería al Presidio de San Pedro de la Conquista del Pitic localizado a espaldas del cerrito de La Cruz, unos metros al

poniente de la actual Plaza de los Tres Pueblos en Villa de Seris.


23 Mateo Sastré. Gobernador y capitán de las Provincias de Sonora y Sinaloa (20 de enero de 1772-15 de marzo de 1773).

Siendo teniente coronel de las fuerzas españolas, el 19 de agosto de 1771 el rey Carlos III le mandó a expedir despacho de
gobernador de las provincias citadas, con cuyo carácter vino a México y se detuvo en la capital del virreinato a recibir
instrucciones del virrey Bucareli. (https://es.wikipedia.org/wiki/Mateo_Sastr%C3%A9).
24 Juan Claudio de Pineda. Gobernador y capitán general de las Provincias de Sonora y Sinaloa (20 de mayo de 1763-18 de
julio de 1770). Nació en Sort, Provincia de Lérida, España, el año de 1710, Falleció en México en 1772. Fue comisionado
para inspeccionar y reorganizar las Compañías Provinciales de Puebla, habiendo desempeñado todas estas comisiones a
satisfacción de sus superiores. Arribo al mineral del Rosario en febrero de 1763, el 2 de abril a Culiacán y llegó a San
Miguel de Horcasitas el 20 de mayo en que cesó al capitán Urrea.
6
LA ACEQUIA DE LA COMUNA

Años después, en 1780, los seris y pimas se levantaron nuevamente en armas, con el
propósito de castigarlos y pacificarlos y la intención de formar en el Pitic un pueblo
para ellos, las autoridades virreinales decidieron cambiar el Presidio, que en 1748
habían localizado en San Miguel de Horcacitas, a la Hacienda del Pitíc nuevamente y al
que a partir de entonces se le conoció como Real Presidio del Pitíc, que inició con un
contingente de 73 soldados.
En vista de las perspectivas de una vida segura en aquella región fértil, de buenas
posibilidades de riego, algunos colonos se habían establecido allí, esperando la
formalización de la fundación de una villa, el 6 de julio de ese 1780, don Teodoro de
Croix, solicitó que la Hacienda del Pitíc recibiera el título de Villa.
El 24 de febrero de 1783, el Comandante General, Teodoro de Croix, envió una carta
al Visitador General en la Nueva España José de Gálvez, en la que le remite un
documento ideado por su capaz y letrado asesor Pedro Galindo Navarro 25 y aprobado
por la Corona titulado Plan de Pitíc, en el que se establecían las normas y lineamientos
para fundar una nueva población y la recomendación de disminuir paulatinamente los
privilegios fiscales concedidos a los seris, ya que era una mala política para “comprar la
paz”, ya que creaba un mal precedente con las demás “naciones” de indígenas. Además,
el documento recomendaba que la Corona insistiera en obtener préstamos entre los
comerciantes y los otros colonos de la Provincia, para poder lograr el establecimiento de
la nueva población.
El Plan de Pitic era un plan de ordenamiento urbano de la nueva Villa del Pitic, único y
el primero en su género en la Nueva España que después fue utilizado para fundar
algunos pueblos en la Alta California.

Algunos artículos del Plan de Pitic, contemplaban lo siguiente sobre las acequias:
Artículo 1:
“…elegida la tierra, Provincia y lugar en que se hubiere de hacer la nueva
población, y averiguada la comodidad y aprovechamientos que puede aver,
declare el SR. Governador en cuyo distrito estuviere, o confinare, si ha de
ser Ciudad, Villa o Lugar, (…) teniendo presente las proporciones del sitio
elegido, y las ventajas que prometen sus terrenos con el beneficio del riego
por medio de la gran acequia construida a este fin, puede V. S. declarar
Villa a la nueva población, señalándole el nombre que deva usar y tener
para su distinción y conocimiento…”

Artículo 13:
“Evaquado el señalamiento de los ejidos y de la deesa común o prado
boyal, formará el Comisionado un prudente cálculo de todo el terreno útil
25Asesor de la Comandancia General de las Provincias Internas e inspector de guerra.
(http://www.ru.tic.unam.mx:8080/handle/DGTIC/73834 / El gran norte de México: una frontera imperial en la Nueva
España (1540-1820), escrito por Alfredo Jiménez Núñez. P.200).
7
y fructífero que por medio de la acequia construida pueda regarse, y el
restante que, sin tener este beneficio, considere a propósito para siembras
y cosechas de temporal; y dividiendo uno y otro en suertes iguales de
cuatrocientas varas de largo y doscientas de ancho, que es lo comúnmente
ocupa una fanega de maíz de sembradura…”

Artículo 21. Regulaba el uso de la acequia:

“Los reparos y limpiezas que necesitare la acequia madre26 para su


conservación, se harán a costa de todo el vecindario en los tiempos que
señalaren el Comisionado y Ayuntamiento, concurriendo a ellas cada
vezino con su asistencia y trabajo personal…”

El documento anexaba también, una copia de las instrucciones giradas por el


Comandante General al Gobernador Pedro de Corbalán 27 para que, personalmente o
mediante un comisionado de su elección, procediera a fundar la Villa de San Pedro de
la Conquista del Pitíc, de acuerdo con los planos elaborados por el ingeniero Manuel
Agustín Mascaró,28 mismos que tambien anexaba en su ocurso.
De Croix, instruía también que:

“...en vista de que ya se había construido la capilla provisional ya se había


construido, la iglesia definitiva podría esperar, ya que el fomento de la
población era más importante, y en vista de que la acequia de cal y canto
en el río, y su sistema de canales ya habían sido construidos , el riego de
tierras ya podía comenzar, los 5,100 pesos que la Corona había asignado
para construir la iglesia, podían ser utilizados para construir las habitaciones
de los oficiales de la Compañía Presidial, construir un almacén y ayudar a
los más pobres a empezar el cultivo de sus tierras. Finalmente, para terminar
de construir la iglesia definitiva, el Intendente podría imponer una modesta
cantidad anual a los pobladores o su trabajo personal.”29

El ingeniero Manuel Agustín Mascaró, se hizo cargo de la proyección de la nueva villa,


construyendo, además, con un costo de tres mil pesos, una acequia de cal y canto

26 Se refiere a la acequia Del Común


27 En su segundo período como gobernador (febrero de 1777-octubre de 1787)
28 Manuel Agustín Mascaró, nació en Barcelona en 1747 y llegó a la Nueva España en 1778, a los 31 años de edad. Su

carrera militar comenzó en 1764, a los 17 años, como cadete del Regimiento de Reales Guardias Españolas. Ingresó a la
Academia de Matemáticas de Barcelona alrededor de 1766, a la edad de 19 años. En 1770 fue asignado a Figueres, y un
año después, en 1771, a Orán, como Director Interino de la Academia de Matemáticas de ese lugar. En 1776 tuvo un
ascenso como Ingeniero Extraordinario. En 1777 se le ordenó formar parte de la expedición de Teodoro de Croix a las
Provincias Internas, al norte de Nueva España; su misión consistía en levantar los planos y dirigir la construcción de la
Casa de Moneda de Arizpe, Sonora. Al año siguiente se embarcó hacia Veracruz para cumplir esa orden. Entre sus
primeros trabajos en Nueva España, se encuentra el trazo del derrotero de México a Chihuahua y de Chihuahua a Arizpe,
los planos para el almacén de pólvora y otros edificios de Arizpe, y atendió la construcción de la presa en el río Bacanuchi.
Alrededor de 1780 trabajó en las obras de la presa Onavas, en el río Yaqui.
29 LAGARDA Lagarda Ignacio, 2007.

8
llamada De la Comuna, localizada al norte de la población, con el propósito de
canalizar las aguas del río Sonora y usarlas para el suministro urbano de la nueva villa.
La Acequia De la Comuna (después conocida como acequia Del Común), nacía en la
márgen norte el río Sonora, al este del cerro de La Campana, corria hacia el poniente y
pasaba por la Alameda (Hoy Parque Madero), seguía paralela al sur del “camino al
ranchito” (hoy calle Serdán), luego bajaba al sur entre el caserío, luego doblaba hacia el
poniente hasta llegar a la plaza real (Plaza Zaragoza) de la villa.
Finalmente, el 29 de agosto de 1783, por real orden, a la Hacienda del Pitic le fue
concedido elevarla al nivel de villa denominándola Villa de San Pedro de la Conquista del
Pitíc.
En 1784, acosados por el hambre, los seris en paz regresan de nuevo a la Villa de San
Pedro de la Conquista del Pitíc y se establecen en la banda sur del río Sonora donde
se les proveyó de semilla de trigo para que la cultivaran, de cuyo acopio se encargó don
Santiago Domínguez de Escobosa y fue el padre capellán del Presidio quien la
distribuyó.
El apaciguamiento de los seris trajo consigo el primer repartimiento de tierras, ya que
para entonces eran muchas las familias españolas asentadas en la región.
Un año después, en 1785, se llevó a cabo el primer reparto de tierras a la gran cantidad
de familias españolas que habían acudido a asentarse en la Villa de San Pedro de la
Conquista del Pitíc, atraídas por los tiempos de paz que en ella se vivían y a los indios
pimas y seris que aceptaron asentarse en sus alrededores, el cual fue hecho por el
Comisionado Roque Guizarnotegui.
A los habitantes de la Villa de San Pedro de la Conquista del Pitíc, se les asignaron
ocho suertes de tierra de cuatrocientas varas de largo por doscientas de ancho (5.61
hectáreas), medidas por el ingeniero Gerónimo de la Rocha, tirando treinta y dos
cordeles de longitud y ocho de longitud, de a cincuenta varas cada uno.
La parte norte del río, fue repartida a los españoles, a los indios pimas se les repartieron
veinticinco suertes de tierra; veinte en particular y cinco para el común, que entre todas
formaron cincuenta cordeles de largo por dieciséis de ancho, localizadas al poniente del
Cerro de La Campana.
A los indios seris se les asignaron en la banda sur del río, hacia el sur desde una línea
imaginaria entre el cerrito De la Cruz y el de la Conveniencia, veintiséis suertes de
tierra, cinco para comunidad y veintiuna para particulares.

LAS OTRAS ACEQUIAS

La Villa del Pitic continuó su crecimiento urbano y los diferentes viajeros que la visitan,
al descibirla, mencionan las acequias como las obras de infraestructura urbana
importante para la población.
El 5 de septiembre de 1828, el Congreso Constitucional del Estado Libre y Soberano
de Occidente declara a la Villa de San Pedro de la Conquista del Pitic como Ciudad de
Hermosillo, en honor de Don José María Felipe González de Hermosillo y Chávez. Un

9
insurgente que en las filas de Miguel Hidalgo y Costilla participó en la guerra de
independencia durante ocho años.
El 27 de julio de 1835, con motivo de la medición de sus ejidos, el Ayuntamiento de
Hermosillo, encabezado por M. Ainza como Presidente y Julián Morales como
Secretario, nombró Juez Agrimensor al C. José Antonio Noriega, para que, en
compañía del Segundo Juez de Paz, don Ignacio Díaz, y los Regidores de la ciudad
Pedro Robles y Aniceto Gámez, formaran una comisión municipal y “…procedieran a
señalar los ejidos que le correspondieran a la ciudad”, quienes a su vez, el 4 de agosto
de 1835, nombraron como cordeleros (medidores) a los señores Víctor Dávila y
Francisco Trujillo, como apuntador al señor Ángel Muñoz, y como contadores a los
señores Ramón Irigoyen y Felipe García de Noriega; quienes juraron en forma y
“ofrecieron haberse en sus destinos con legalidad y hombría de bien”.
Después de la ceremonia protocolaria, don José Antonio Noriega en compañía de la
comisión municipal establecida y los dueños de los ranchos vecinos, dio inicio a la
medición utilizando cordeles encerados de cincuenta varas (41.9 m) tomando como
punto de partida la puerta de la sacristía localizada a la espalda de la iglesia parroquial.
La primera medida la realizaron trazando diez cordeles (410.90 m) hacia el sur
siguiendo el callejón de La Cohetera, rematando en la orilla de la ciudad en la acequia
llamada del Torreón30 donde definieron el lindero con el Pueblo de Seris.

Ese mismo año de 1835, Ignacio Zúñiga describía asi a Hermosillo:

“El del Pitic, llamado compañía de Horcasitas, que fué ubicado con la mira
de castigar y contener a los Seris, y proteger las poblaciones y pueblos de
Pimas inmediatos, también es absolutamente inútil. Hoy son ya muy
respetables las poblaciones que antes estuvieron a su abrigo: la ciudad de
Hermosillo que fue el presidio tiene ocho o diez mil habitantes bajo canales: la de
Horcasitas, Ures son también poblaciones que, para nada, les sirve el apoyo
de esa compañía. Debe reformarse, procurando tener organizada y bajo
buen pié la compañía activa del Pitic, para el remoto caso de un
movimiento de los Seris.”31

Para 1845, José Francisco Velasco describía la ciudad de la siguiente manera:

“Por en medio de la población pasa una acequia grande que llaman del
común, que contiene de cinco a siete de agua, se llama así, porque por ella
riegan todos los vecinos primeros poseedores de tierras, como más antigua.
Además, muy inmediata al río y casi pegada al cerro de la Campana pasa
otra, que a poco llega casi a los cimientos de la viña de don Manuel Iñigo, y
con cuya acequia, llamada del Torreón, se riegan las labores del
Torreoncito y Chanate.

30 Era la acequia del Chanate.


31 Zúñiga Ignacio. 1835
10
De las compuertas que están en el patio del finado Buelna (hoy de don
Fernando de Escovosa (sic) sale otra acequia, partiendo la ciudad de norte a
sur, facilitando agua a las casas que toca, y a las huertas y labores más
inmediatas a la población.”32

En septiembre de 1845, Leonardo Santoyo33 elabora un plano mostrando con detalle la


distribución de las tierras y canales (acequias) partiendo de las tomas en el Río Sonora
ubicadas al este, en las inmediaciones de lo que hoy es la cortina de la Presa Abelardo
L. Rodríguez. La red de distribución a la margen derecha estaba conformada por tres
canales principales: “San Benito” (para el riego zona norte); “Carrera-San Antonio”,
también llamada “Del Común” (riego zona centro), y “El Torreón” (riego zona sur y
oeste). Además, una serie de canales en la región utilizados para el riego de la superficie
localizada entre el Cerro de la Campana, los Cerros de El Mariachi y el límite
hidráulico del Río Sonora. El principal de ellos denominado “Del Ranero”.34
El 22 de octubre de 1849, con motivo de la medición de los Ejidos del Pueblo de Seris
(Villa de Seris), el primer rumbo medido fue el norte, donde sólo se alcanzaron por la
calle principal 20 cordeles (838m) debido a la obstrucción de la acequia El Torreón, la
cual fue utilizada como el límite norte.
Regresaron al centro y, debido a que por la presencia de los cercos y las siembras de
maíz era imposible medir el rumbo poniente, Noriega decidió pasar la medida por el
rumbo del norte que era la línea céntrica y se situaba al borde de la acequia El
Torreón. Por allí se tomó el rumbo poniente y se midieron y contaron para cuadra al
norte y paralelo al mismo tiempo de la línea del centro por el poniente 150 cordeles
(6,285m) que remataron cerca de la labor de Francisco Monteverde, colocando una
mojonera en el bordo de una acequia de riego ubicada al frente de una casita alzada de
cajón que tiene la puerta al sur.

En 1851, John Russell Bartlett, un dibujante originario de Providence, Rhode Island,


EE. UU., que visitó Hermosillo, en su libro de memorias escribió:

“A lo largo de la orilla de la ciudad corre una acequia grande, que se cruza


con otras en varios sitios, arrastrando una inmensa cantidad de suciedad y
despojos. Para un extranjero es sorprendente contemplar los diversos usos
que les da a las acequias. En un mismo lugar se puede ver a alguien
usándola como tina de baño, en otro a media docena de mujeres lavando
ropa y un poco más lejos a un carnicero destazado un animal y en la casa de
al lado la gente está tomando agua para cocinar.”35

32 VELASCO José Francisco,1985


33 Don Leonardo Santoyo, restableció los talleres de acuñación en Durango, emigra después con su familia a Sonora para
hacerse cargo de la casa de moneda que se construiría en Álamos. Con autorización del gobierno del Estado de Occidente
(que lo formaban los actuales de Sonora y Sinaloa, de 1824 a 1830), acuña en esa ciudad, que para entonces era la capital,
monedas de cobre con valor de un octavo de real en 1828.
34 CAPÍTULO IV “Hermosillo Empieza a Crecer” (http://www.historiadehermosillo.com/htdocs/HHILLO/CAP04.htm)
35 BARTLETT John Russell, 1854.

11
En 1864, Hermosillo es descrito así:

“Hermosillo está sobre la rivera derecha y al borde del río Sonora, del que
se han derivado tres canales de dos o tres metros de anchura, que atraviesan
la ciudad en toda su longitud, moviendo varios molinos de harina de trigo,
tanto en el interior como el exterior, y regando los jardines y otros terrenos
cultivados, de que está rodeada la ciudad.”36

En 1866, cuando el general Ángel Martínez se batió y derrotó a los imperialistas en


Hermosillo capitaneados por José María Tranquilino “El Chato” Almada, don
Francisco T. Dávila en su reseña histórica Sonora histórico y descriptivo, al narrar la
batalla y la huida de los ciudadanos hermosillenses quienes apoyaban a los
imperialistas, dice:

“La acequia comunera (se refiere a la acequia del Común) que atravieza la
ciudad fue el refugio de muchos… y desde el fondo de su escondite,
dictaban disposiciones para que el vencedor fuese obsequiado en sus
nombres.”37

En 1873, un pintor francés llamado Ernest Étienne Narjot elabora una pintura (óleo
sobre tela) titulada Daily Life in Old Sonora. Elaborada probablemente desde el frente
de la Capilla de San Antonio, localizada al poniente de la ciudad, viendo hacia el
Sureste, al fondo resaltan a la izquierda el cerro de La Campana, al centro los cerros de
Santa Martha y hacia la derecha los cerros del Pedregal de la Villa. Al frente se observa
el agua de uno de los brazos de la acequia del Común, que nacía en el “compartidero”
localizado en la calle Galeana entre la calle de La Carrera (Tabasco - Dr. Pesqueira) y
Chiapas (Dr. Aguilar), y llegaba hasta la Capilla de San Antonio.
En la pintura, Narjot captura la realidad de la vida cotidiana en la ciudad de aquella
época, en la que vemos unas carretas - vagones avanzando entre las casas, unas mujeres
sacando agua de la acequia, unos lugareños conversando y un vaquero tratando de lazar
un caballo corriendo.
En el boletín Oficial del 13 de diciembre de 1878, en el informe del estado en que se
encontraba la ciudad de Hermosillo se menciona:

“…se ha propuesto mejorar el caño que conduce el agua de la acequia para regar los
naranjos de la plaza principal…”38

En 1878, un pintor hasta ahora desconocido llamado A. Zins elaboró una pintura al
óleo de la capilla de San Antonio, loalizada al poniente de la ciudad. En la pintura se
observa la capilla, unas jóvenes recogiendo agua de la acequia y unos frondosos árboles

36 MOLINA Molina, 1984


37 MOLINA Molina, 1984
38 MOLINA Molina, 1984

12
que dan una apacible sombra al lugar. Se observa el puentecito de tierra sobre la
acequia, la capilla con su cúpula al fondo, su torrecita con dos campanas y uno de sus
cuatro arcos sin techumbre.

En 1895, aparece el primer plano de la ciudad de Hermosillo hasta ahora conocido,


elaborado por el ingeniero civil Jesús M. Ainsa,39 llamado: “PLANO TOPOGRÁFICO DEL
FUNDO LEGAL DE HERMOSILLO, LEVANTADO POR ÓRDENES DEL AYUNTAMIENTO ”, donde
aparecen los nombres de las calles, las manzanas numeradas, las acequias, los parques,
las plazas, los terrenos de agricultura y la urbanización proyectada al norte de la avenida
del ferrocarril y los seis cuarteles en los que se dividía la ciudad. En Cuartel III tenía los
siguientes límites:

Se extiende al norte de la falda del Cerro de La Campana, al oeste desde la


calle Porfirio Díaz (Garmendia) hasta la Rosales (Jesús García) en el oriente
y al norte hasta la calle Don Luis (Serdán). Lo cruza de este a oeste la
acequia del Común entre las calles Don Luis y Chihuahua.

En el plano de Aínza, abajo se observa la acequia El Chanate que corre paralela por la
márgen norte al río Sonora.
Al centro y corriendo de Oeste a Este, se ve la acequía del Comun, que nace al final de
la calle Morelia, en el lugar conocido como Puente Colorado, como un ramal de la
Acequia del Alto que corría hacia el Noroeste pasando al norte del panteón
(Actualmente el Jardín Juárez) y seguía su rumbo hacia la hacienda San Benito
(Actualmente colnia del mismo nombre).
La acequia del Común bajaba hacia el Sur desde el puente colorado, al Oriente de la
Alameda (Actual Parque Madero), luego viraba hacia el Oeste pasando por el costado
Norte de la capilla Del Cármen para luego introducirse en la zona urbana por los
traspatios de las casas entre las calles Serdán y Chihuahua, entre ellos el obispado
(seminario conciliar localizado en Serdán y Yáñez), y salía a la calle Hidalgo (Pino
Suárez), y se bifurcaba en tres ramales: uno hacia el norte entre la Plaza de la Moneda
(Hotel San Alberto) y el edificio de Casa de Moneda (Edificio de Sepomex), para regar
las huertas del Noroeste de la ciudad. Otro tomaba hacia la calle tabasco (Pesqueira) y
Muralla (Galeana) donde había un compartidero y de ahí tomaba hacia el poniente
hasta la capilla de San Antonio. El tercero bajaba por los traspatios entre las calles
Hidalgo (Pino Suárez) y Morelos (Pedro Moreno), entre ellos el Colegio Sonora, para ir
a regar las huertas del señor Manuel Iñigo localizadas entre la calle tehuantepec y el
vado del río Sonora.
A finales del siglo XIX el servicio de agua para consumo humano en Hermosillo se
prestaba bajo el modelo de contrato para la construcción de pozos artesianos ubicados
en diferentes partes de la ciudad a donde acudían los vecinos a abastecerse en las tomas
domiciliarias colocadas con ese fin.

39 Un ingeniero geólogo residente en Hermosillo


13
El contrato para abrir pozos funcionaba de la siguiente manera: el gobierno del estado
otorgaba la autorización a un particular para abrir y explotar un pozo durante diez años
y al final el particular le vendia la obra al gobierno.
El 1 de septiembre de 1899, en el informe de gobierno de Ramón Corral Verdugo
(Gobernador de Sonora1896-1899) dijo:

“Se cambió toda la tubería de agua potable de la ciudad, que, además de ser
muy vieja, era insuficiente y se puso cañería gruesa galvanizada, que se
extendió por todas las calles, haciendo general este importante servicio; se
pusieron bombas y caldera nuevas, se realizaron grandes obras en los pozos
que dan el agua, aumentando su caudal de una manera satisfactoria…”40

Las tres acequias hasta entonces construidas: La del Alto, la del Común y la del
Chanate, continuaron siendo utilizadas como abastecimiento de agua (no potable) para
la ciudad.

El 13 de noviembre de 1920, la columna Por la ciudad, del periódico El Observador,


dice:

“Higiene: es un hecho que la "Acequia Honda" (Se refiere a la acequia del


Alto) que pasa por el lado norte del jardín Juárez, y que ya no servía para
otra cosa que, para arrojar basura, en un tiempo sirvió para llevar agua a las
tierras de labrantío al occidente de Hermosillo.”41

En un plano de la ciudad elaborado en enero de 1926 por la Secetaría de


Comunicaciones y Obras Públicas titulado: Proyecto de sustitución de la Acequia del
Alto por acueducto circular en Hermosillo, Sonora aparecen la Acequia del Alto, la
Acequia del Bajo (Acequia del Común) y la Acequia del Chanate o del Torreón. Todas
con los mismos trazos como aparecen en el plano de Ainza de 1895.
El viernes 16 de julio de 1926, el periódico el Oasis informa que “hay proyectos que
han ido convirtiéndose en realidad. El arreglo de nuestras calles y las acequias parece
un hecho.” El periódico se refería a que estaba por resolverse el problema de salud
pública que representaban las acequias abiertas entre las calles urbanas.
Todavía, el miércoles 14 de marzo de 1973, el periódico El Sonorense en la columna
titulada La gran manzana, Hermosillo en el recuerdo, de Francisco de Paula Corella,
menciona a la acequia del Común:

“Le llamó la gran manzana, porque su espaciosa superficie - una de las más
extensas de la ciudad, - ha albergado, a través de los años, amplia
profusión, nutrida variedad de establecimientos, instituciones y actividades
para casi todos los usos y servicios, enclavada en el primer cuadro, colinda

40 MOLINA Molina, 1984


41 AGUIRRE José Rafael
14
con la Ave. Serdán y Obregón y las calles Garmendia y Yáñez, por los
rumbos norte, sur, este, y oeste, respectivamente.
De este a oeste la gran manzana era atravesada en su centro por la acequia
del Chanate, (En realidad era la acequia Del Común) que con aguas
tomadas de un represo en el Río Sonora, irrigaba pasando tan
rudimentario canal…”42

Finamente, en los años treinta, el gobernador Rodolfo Elías Calles (1931-1934)


determinó embovedar las acequias del Común y del Alto, dando orígen a mitos o
leyendas urbanas que dicen así:

1. Que el obispo de Sonora (no dice cual) mandó construir (no dice
cuando) un túnel desde la capilla del Carmen, que pasaba por debajo del
seminario conciliar (localizado en Serdán y Yáñez), hasta la catedral
metropolitana, para que las monjas que vivían en el monasterio de la
capilla pudieran ir a visitarlo sin que la población lo supiera.” La leyenda
dice también “que se han encontrado restos óseos de infantes que
fueron enterrados en esos túneles y que eran producto de abortos de las
monjas ambarazadas.”
2. Que fueron túneles, de dos metros de ancho por uno y medio de alto,
embovedados con ladrillo y mezcla que atraviesan el centro de la ciudad,
empleados durante la persecución religiosa de finales de 1930 en la
Guerra Cristera que cimbró al país durante ocho años.
3. Que fueron construidos en el período de Reforma (1857,
aproximadamente), durante la persecución religiosa que realizó el
gobierno del presidente Benito Juárez. Presuntamente, los católicos se
resguardaron en ellos de los ataques del gobierno perseguidor.
La leyenda no explica documentalmente, pues es una leyenda, qué obispo fue el que
hizo dicha obra majestuosa, con autorización de qué gobierno, cuándo se construyó y
cómo es que ningún hermosillense pudo darse cuenta de la construcción de dicha
monumental obra urbana y que ningún gobierno hubiera sido posible construir sin que
nadie pudiera darse cuenta.
Ni el mismo historiador Flavio Molina Molina en su libro sobre la historia de
Hermosillo aquí citado, siendo sacerdote y que describe el origen de todas las obras
públicas citadinas, pudo darse cuenta de que el obispado no pudo haber realizado dicha
obra.
El mismo Molina en su libro da cuenta de la historia del Seminario:
El fundador del Seminario de Hermosillo fue el Obispo Herculano López de la Mora,
duocédimo Obispo de Sonora, tomó posesión del obispado de Sonora el 19 de octubre
de 1887. Al darse cuenta de que el obispado no contaba ni con catedral y mucho

42 IBID

15
menos de seminario, decidió emprender la tarea de fundar un seminario en
Hermosillo, para lo cual la Sra. Justina Almada de Urrea, una reconocida benefactora
alamense, le envió $10,000 y el Sr. José Lacarra, un modesto minero de Villa de Seris,
le entregó el 1% de sus ganancias. Algunos fieles hermosillenses hicieron pequeñas
aportaciones. Así fue como el 1 de diciembre de 1888 el obispo pudo inaugurar el
seminario localizado en la esquina sureste de las calles Serdán y Yáñez.
En 1915, el edificio del obispado fue confiscado por las fuerzas revolucionarias para
habilitarlo como hospital de guerra y en 1917 fue utilizado para hacer ahí una escuela
para huérfanas de la Revolución con el nombre de “Escuela de Artes y Oficios para
Niñas Cruz Gálvez”, que después se convirtió en la “Escuela Técnica Industrial y
Comercial No. 26.”, luego conocida como “La Prevocacional.”
López de La Mora dejó el obispado el 6 de abril de 1902 y lo sustituyó Ignacio
Valdespino y Díaz quien fue obispo del 9 de septiembre de 1902 al 9 de enero de 1913,
cuando el obispado fue clausurado por el movimiento revolucionario hasta el 24 de
enero de 1919, cuando Juan María Navarrete y Guerrero inició de nuevo el ejercicio del
obispado.
La Guerra Cristera, también llamada Guerra de los Cristeros o Cristiada, fue un
conflicto armado de México que se prolongó desde 1926 a 1929 entre el gobierno y
milicias de laicos, presbíteros y religiosos católicos que resistían la aplicación de
legislación y políticas públicas orientadas a restringir la participación de la Iglesia
católica sobre los bienes de la nación, así como en procedimientos civiles.
La guerra se escenificó en el centro y sur del país, y cuando mucho llegó a Sinaloa,
donde no hubo batallas importantes. El único sacerdote que encabezó algo que s
epodria llamar rebelión cristera fue el padre Jesús Noriega Trujillo, que ejercía como
párroco de la iglesia de San Isidro Labrador, en Granados, que 1925 anduvo por la
sierra de Nácori Chico encabezando a un pequeño grupo de rebeldes.
La Guerra de Reforma de México, conocida también como Guerra de los Tres Años,
ocurrió del 17 de diciembre de 1857 hasta el 1 de enero de 1861, y no se caracterizó
por la persecución de sacerdotes o religiosos.
El mito tal vez se deba a la batalla de 1866 que describe don Francisco T. Dávila en su
reseña histórica Sonora histórico y descriptivo, cuando el general Ángel Martínez se
batió y derrotó a los imperialistas en Hermosillo capitaneados por José María
Tranquilino “El Chato” Almada, que fue utilizada por ciudadanos hermosillenses
quienes apoyaban a los imperialistas, para esconderse.

CANALES

Años después, el gobernador Abelardo L. Rodriguez (1943-1948). Decide construir una


presa sobre el río Sonora al Este de la ciudad.
En septiembre de 1947, en un plano de la ciudad de Hermosillo elaborado por el
Departamento de Fomento y Obras del Gobierno del Estado titulado “Plano
Regulador”, donde se observa la cortina de la presa ya terminada con su imponente
vertedor y al lado contrario de éste, la torre de la obra de toma desde donde sale un
canal llamado “Canal Principal de Hermosillo.”
16
El “Canal Principal de Hermosillo” sale de la presa hacia el poniente y a la altura de
donde la calle Morelia intercepta a las vías del FFCC (hoy bulevar Luis Encinas y
Morelia) se bifurcaba dando lugar a otro canal llamado “Canal principal de Villa de
Seris”, que corre hacia el Sur, rumbo al vado del río (hoy bulevar Villas del Pitic.
El “Canal Principal de Hermosillo” sigue su rumbo al poniente paralela a las vías y
luego rodeaba la “Pera del FFCC” y al llegar a la calle Puebla sucumbía bajo el subsuelo
para cruzar el bulevar Rodríguez y salir a la superficie, seguir a la esquina de Reyes y
cruzar el bulevar Luis Encinas por debajo, salir a la superficie en el perímetro de la
UNISON, rodearlo completamente y cruzar en sifón la calle Pesqueira (en ese tiempo
no existía la calle Yucatán, hoy Colosio) y seguir rumbo al poniente hasta regar las
tierras del sector de El Chanate (Colosio final). Actualmente ese canal se encuentra
embovedado y por encima pasa el bulevar Colosio que termina al poniente en las
inmediaciones de El Chanate.
En su viaje hacia el sur, el “Canal principal de Villa de Seris”, cruza en sifón el vado del
río Sonora y al llegar al pié de la sierra de Santa Martha vira hacia el poniente siguiendo
la orilla de la sierra, entra a la zona urbana de Villa de Seris, pasando al pié del
conocido restaurante Xochimilco, dando lugar después a la famosa leyenda del “Sapo
toro”, un extraño animal que en la década de los cincuenta causaba temor a los
habitantes de esa comunidad. Después el canal seguía hacia el poniente para regar las
tierras ejidales del poniente de la ciudad. Actualmente a ese canal se le llama “camino
del seri.”
En el plano, la acequia de El Chanate aún seguía abierta con el nombre de “Acequia de
la comunidad del Chanate.”
Es importante aclarar que la presa Abelardo L. Rodríguez no fue construída con el
propósito de abastecer de agua potable a la ciudad de Hermosillo, sino para regal el
distrito de riego aguas abajo de la misma con una extensión de 12,000 hectáreas.
El cambio del uso del agua de dicha presa para abastecimiento a la ciudad se dio en los
años 70 ante la crisis de abastecimiento que se dio en ésos años y los pozos localizados
en el vado del río no fueron suficientes para suministrar agua para la población.

CONCLUSIONES

La acequia de Vildósola de 1744, nada tiene que ver con el acueducto de cal y canto
consruido en 1772.
El acueducto de cal y canto consruido en 1772, nada tiene que ver con el “Canal
principal de Villa de Seris”, construido en 1947.
El “Canal Principal de Hermosillo” construido en 1947, nada tiene que ver con la
Acequia del Alto, construida a mediados del siglo XIX.
Cuando la Guerra Cristera (1926-1929) la acequia del Común ya tenía mas de 142
años de haber sido construida
17
Cuando la guerra de Reforma y la intervención francesa la la acequia del Común ya
tenía mas de 74 años de haber sido construida
Ningún obispo pudo haber construido un túnel desde la capilla del Carmen hasta la
catedral metropolitana.
¿Cuándo, cómo y con qué dinero, López de La Mora o Valdespino y Díaz pudieron
haber construido los mencionados túneles si apenas tenían dinero para sostener las
actividades del obispado?
¿Sería Navarrete y Guerrero quien construyó los túneles? Si apenas le alcanzaba el
tiempo para reconstruir las actividades del obispado y apenas llegando inició su huída
de la persecución de que fue objeto.

Abajo se ve el acueducto de “cal y canto” de 1772 y arriba la acequia de La Comuna de


Comuna

18
Acueducto de cal y canto construido en 1772, en a actualidad.

19
Pintura de Hermosillo, Sonora, elaborada en 1873 por Ernest Étienne Narjot titulada Daily Life in Old Sonora.

Pintura de la Capilla de San Antonio realizada en 1878 por el pintor A. Zins.

20
Plano de Ainsa de 1895.

Recreación de Hermosillo y sus acequias en 1870 por Eloy Méndez.

21
Plano de 1926 con el Proyecto de sustitución de la Acequia del Alto por acueducto circular en
Hermosillo, Sonora.

Plano de la ciudad de Hermosillo elaborado por el Departamento de Fomento y Obras del


Gobierno del Estado titulado “Plano Regulador”,

22
FUENTES CONSULTADAS

AGUIRRE José Rafael. Los cuadernos de Rafael. Sin publicar.


BARTLETT Russell John, 1854. Personal Narrative of Explorations and Incidents in Texas,
New Mexico, California, Sonora, and Chihuahua: Connected with the United States and
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EL PEQUEÑO LAROUSSE ILUSTRADO, 1998, 3ª edición, 1997).
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pavimentación y transporte urbano. Tesis profesional. Licenciatura en Historia Universidad
de Sonora.

23
ZÚÑIGA Ignacio, 1835. Rápida ojeada al estado de Sonora dedicada al supremo gobierno de la
nación por el C. Ignacio Zúñiga, natural del mismo estado. Mejico, impreso por Juan Ojeda,
Calle d elas escalerillas No. 2. Méjico octubre 29 de 1835.

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