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Cine Historia en Hermosillo

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HISTORIA DEL CINE HERMOSILLO

Por: Ignacio Lagara Lagarda


Cronista Municipal de Hermosillo

Desde finales de febrero de 1898 hasta el 8 de marzo trabajo en el antiguo Coliseo de la


calle Obregón y Garmendia, el Cinematógrafo Lamiere de Henri Moulinié al que siguieron
otros exhibidores, se convirtió en sala permanente de cine por mucho tiempo.
La primera sala de cine en Hermosillo, llamada Salón Pathé157, se inauguró el año de
1900 y se encontraba en la calle Orizaba (Dr. Paliza) entre Hidalgo (Rosales) y Morelos.
Era una sala lujosa de unos 25 metros de largo por 8 de ancho, con sillas convencionales
y un proyector instalado en la parte de atrás, y una sábana blanca que servía como pantalla.
Las películas que se exhibían eran vistas fijas1 en blanco y negro sin movimiento.
Poco tiempo después llegaron las primeras películas con movimiento, pero mudas, en
las que primeramente se pasaba en un cuadro a los actores desarrollando una acción y
posteriormente en otro cuadro se escribía el diálogo entre los actores.
Los movimientos de los actores se veían muy bruscos y rápidos ya que los primeros
aparatos que llegaron a la ciudad estaban diseñados para ser proyectados con el voltaje que
se utilizaba en Europa, que era de 60 ciclos, y en nuestro país se utilizaba el voltaje de
Estados Unidos, que era de 125 ciclos. Las películas duraban entre media hora o tres cuartos
de hora. El rollo del celuloide llegaba a medir hasta 300 metros de largo.
A las afueras del Salón Pathé se acostumbraba a colocar una orquesta que tocaba
canciones para llamar la atención del público y entrara al cine, aunque no se necesitaba de
estrategias de publicidad para atraer a los espectadores, ya que el nuevo invento resultaba
irresistible para los lugareños ya que sentarse a ver las imágenes en movimiento era algo
sorprendente.
Años después surge una nueva sala de cine llamado Morisco localizada en la calle Serdán.
Una característica de este cine era que un cuarteto de filarmónicos tocaba música de
acuerdo con el movimiento de la escena, dada por el manipulador por medio de una especie
de molinillo con mango.
Así, se vieron las películas del gran actor cómico francés Max Linder2 como Les
contrabandiers (1906), La mort d'un toreador (1907), Les débuts d'un patineur (1907), Une
séance de cinématographe (1909) y Les débuts d'un yachtman (1909), entre otras, en las que
tanto hizo de primer actor como de secundario, con su rostro o disfrazado de todo tipo de
personajes.
En 1910 se estrenó con mucho éxito en el Salón Pathé, la película nacional El Grito de
Dolores, el primer cortometraje sobre la Independencia de México bajo la dirección de
Felipe de Jesús Haro, basada en una obra teatral producida en 1850. Era una producción
de dos minutos donde el director y guionista dio vida a Miguel Hidalgo.

1
Una especie de transparencias en las que se veían imágenes fijas.
2
Gabriel Leuville (Saint-Loubès, 1883 - París, 1925)
En al año de 1913, al antiguo Coliseo se le adaptó una cabina con proyectores,
convirtiéndolo en el cine-teatro Noriega y lo mismo se le hizo al teatro González Ortega para
convertirlo en una corta temporada en una sala de cine. En ellos se exhibió una que otra
cinta norteamericana y en abundancia las marcas europeas.
Alberto Anguiano, un director de orquesta que administraba el teatro González Ortega,
adquirió tanto el gusto por el cine que puso su propio establecimiento nombrándolo Teatro
Juárez localizado en la calle Serdán.
En el año de 1919 abrió sus puertas el cine Tívoli, que era al aire libre, en la calle Hidalgo
(Pino Suárez) siendo su propietario el señor Roberto González. Una de las características
que tuvo este cine era la proyección de películas de episodios, teniendo gran aceptación
entre la gente que lo visitaban con frecuencia para poder conocer cual sería el final de la
historia, que entre las favoritas se encontraban La sombra protectora, La diosa y La moneda
rota. En el cine Tívoli se necesitaba cinco o diez minutos para cambiar los carbones, por lo
que se encendían las luces y la pianola cubría el intermedio mientras que los asistentes
conversaban como en una agradable tertulia familiar.
En el año de 1919, el señor Anguiano, propietario del Teatro Juárez, al ver que llegaba
muy poco material de la Ciudad de México y a que la mayoría de las cintas que se exhibían
en Hermosillo eran de origen extranjero, dada la vecindad con Estados Unidos, decide
realizar sus propias películas.
El mismo señor Anguiano realizaba el guion, producía, dirigía y se encargaba de la
contratación de los actores para sus películas, que por supuesto eran mudas.
Anguiano realizó dos películas; Los Amores de Novelty y El Caballero Misterioso,
película en la que se mostró la elegancia y la postura del joven actor de apellido Acosta.
Adolfo Encinas que actuaba como vaquero texano y como ladrón tuvo disputas en el rodaje
por cuestión de planos, con Benito Morales, Alberto Anguiano y Jesús Armenta. El
caballero misterioso se filmó en escenarios como el Banco de Sonora, el cerro de la
Campana, la Plaza de Armas, el Palacio de Gobierno, la huerta de don Antonio Morales y
el parque Madero.
El equipo con el que contaban los primeros cines en Hermosillo era muy rudimentario,
consistía en un cinematógrafo que se colocaba detrás de los espectadores, las primeras
películas eran vistas en improvisadas pantallas que no eran más que una sábana blanca, a
pesar de eso las personas de este tiempo veían al invento como un gran avance, las cintas
eran imágenes fijas, pero poco a poco se fueron mejorando con el transcurso del tiempo.
El cine se anunciaba con cartelera a las afueras de las instalaciones, estos ponían la
programación y horarios de las cintas; otra forma de anunciarse era por medio de volantes
que se repartían en las principales calles de la ciudad.
Los primeros cines eran pequeños locales con pantallas de tela blanca y con primitivos y
rudimentarios proyectores. Para animar a los cinéfilos a que concurrieran se instalaba una
orquesta en la entrada. Las películas eran mudas, es decir sin sonido y de formato
cortometraje. En los intermedios se anunciaba; «corte para cambiar carbones», ya que los
proyectores funcionaban con una carga de carbones.
También existieron funciones especiales para adolescentes y adultos que se transmitían
por las tardes que tanto gustaron a las parejas de novios de ese tiempo, que acudían muy a
menudo acompañados por un «chaperón».
Las primeras películas que se pasaban en aquellos tiempos eran principalmente cómicas
y el documental era otro de los géneros que más gustaban ya que resultaban muy
interesantes los temas que se presentaban.
Otra de las características de esa época era la proyección de cintas de episodios, en un
principio eran sin sonido y musicalizadas con una orquesta que se instalaba en el lugar
tocando las canciones que más gustaban a los hermosillenses de esa época.
Años después surge el Salón Atenas propiedad de los hermanos Chaprales, que era un
cine elegante localizado en la calle Serdán entre Garmendia y Guerrero. En ese tiempo
todavía se usaba que la música tocara al ritmo de la exhibición, y en el Salón Atenas lo
hacían un pianista y un violinista subidos en la parte mas alta tocando con frecuencia el
melodioso tango Zapatitos de charol y el Río Rita. Este cine al igual que los demás contaba
con una buena taquilla, una de las cintas que más éxito tuvo fue la película de episodios
protagonizada por Helen Holmes titulada La Terrible Vampiresa.
En julio de 1922 un voraz incendio acabó con el elegante Salón Atenas. En 1925 los
hermanos Chaprales deciden cambiarlo de ubicación a la esquina suroeste de las calles
Juárez y Yucatán (Colosio) , estrenándolo con el nombre de cine Sonora.
160

Dos años después, en 1927 sobre las cenizas del primer Salón Atenas se construyó un
nuevo cine al que pusieron por nombre Teatro Royal el cual funcionó cuatro años ya que
igual que su antecesor el fuego lo calcinó totalmente.
Esos mismos años funcionaba otro salón de cine con el nombre de Atenas en las calles
Jesús García y Serdán donde se realizaban bailes y esporádicamente se pasaban funciones
de cine y box, que cerró sus puertas hasta finales de la década de los años sesenta.
Para los años veinte el cine se anunciaba en un carro con cartelones pegados a los lados
y con aparatos de sonido como magnavoz, que transitaba por las principales calles y los
barrios de la ciudad. A las personas encargadas de esa publicidad la gente las llamaba
«voceadores», ya que anunciaban la programación a voz de cuello.
En 1929 el Cine Sonora cambia de ubicación ahora a la esquina noreste de las calles
Juárez y Sonora donde funcionó al aire libre por poco tiempo ya que fue clausurado a
161

mediados de la década de los treinta.


En la década de los treinta, por la calle Sonora frente con jardín Juárez, funcionaba el
modesto cine Lírico, al aire libre con bancas de madera y una pantalla de ladrillo pintada
de blanco al fondo del predio. Dejó de funcionar en los años setenta.
En este tiempo mucha gente iba al cine, y los martes existía una promoción de 20
centavos por la entrada en cualquier localidad, por lo que la gente le llamaba «martes de
cacharpa», ya que así era como se le conocía a esa moneda, de esta manera se abarrotaban
las salas.
Casi al terminar este período nace la promoción del «matiné» con funciones especiales
para niños que se proyectaban los fines de semana por la mañana.
En el cine Noriega se estrenó por primera vez una película hablada de marca nacional,
esta cinta fue Santa con la actriz Lupita Urellana.3
Para 1931 poco a poco fueron desapareciendo las películas mudas, y empezaron a llegar
con más frecuencia las películas habladas, este fue un gran avance de los cines de
Hermosillo, por este motivo los dueños de los establecimientos tuvieron que modernizar su
equipo cinematográfico para poder ofrecer al espectador lo más nuevo del cine: el sonido.
Una de las primeras películas con sonido fue Charros, gauchos y manolos, que se
proyectó en el cine Tívoli.
En 1940 se inauguró el cine Nacional, ubicado en la calle Sonora, junto al antiguo cine
Lírico, los propietarios era la familia Monteverde; en un principio era al aire libre, con
tablones de madera como butacas, después de un tiempo los dueños decidieron ampliar el
local, techarlo y abrieron una puerta trasera en la calle Oaxaca, ya que este local ocupaba
toda la manzana.
Desde la banqueta tenía un pasadizo lleno de plantas que remataba en una majestuosa
escalinata por donde, durante algunos años, subieron las estrellas que participaron en los
famosos Festivales Cinematográficos que organizaban los Periodistas Cinematográficos de
México.
Ofrecía dos funciones diarias y cada tercer día la cartelera era cambiada, el costo del
boleto era de 40 centavos, pero existían promociones como el «martes de cacharpa» que
costaba 20 centavos, muchas personas aprovechaban esa oferta porque con los otros 20
centavos compraban alguna golosina mientras disfrutaban de la función.
Tenía un guardia de seguridad al que apodaban «Matute», un señor mayor, muy alto y
de carácter fuerte, que siempre estaba al pendiente de que todo estuviera en orden. Al
momento de apagar las luces, daba varias rondas al lugar, portando siempre una pequeña
linterna, la cual encendía frente a los asistentes que estuvieran haciendo ruido o las parejas
que se ponían muy románticas. Si encontraba a alguien haciendo ruido, le ponía la luz de
su linterna en la cara y no preguntaba más, lo agarraba de un brazo y lo sacaba del cine sin
regresarle el dinero del boleto. Lograba mantener siempre el control de la función para que
las personas disfrutaran al máximo de la cinta.
En la década de los cuarenta Villa de Seris era un pueblo independiente de la ciudad de
Hermosillo, por estar separados por el río de Sonora, por esta razón los lugareños tenían
sus propios centros de diversión, por lo que el 22 de diciembre de 1945 es inaugurado el
Cine Seris y la primera película que proyectó fue "Lo que el viento trajo" del cómico Jesús
Martínez "Palillo". Este cine tenía una capacidad para 400 personas, ubicado en la calle
Comonfort y Jesús García, donde en la década de los treinta se daban funciones de toreo y
la plaza fue transformada para la proyección de películas.
El cine Seri era un corralón de adobe sin techo y solamente contaba con una pequeña
caseta donde estaba el operador para proteger el proyector del clima, las bancas eran
tablones de madera, la pantalla era de unos 6 metros de largo construida de cemento y
pintada de blanco.

3
México/Antonio Moreno/1931
El propietario era el señor Manuel Guevara quien trabajó por mucho tiempo como
gerente de una sucursal bancaria, toda la familia estaba involucrada en el negocio ya que las
hijas le ayudaban a atender la dulcería, el encargado de vender los boletos era el señor
Ricardo Higuera y como guardia siempre se encontraba en la entrada a don Lázaro, ambos
habitantes del pequeño pueblo.
En los años 40 comenzaron a llegar las películas a color a Hermosillo y cuando se
transmitía una cinta que en su totalidad estaba grabada a color se anunciaba ¡a todo color!,
teniendo como resultado que las salas se llenaran.
Para poder proyectar las cintas a color los dueños de los cines tuvieron que comprar
nuevas pantallas panorámicas que brindaban una mejor visión de las películas trayendo con
esto la modernidad a la ciudad.
El 8 de enero de 1942 se anunció en el periódico El Imparcial:

Mañana viernes de las 12 a las 13 horas será exhibida en el Teatro Noriega una película a colores de la última gira
que al Distrito de Sahuaripa hizo el señor Gobernador del Estado y su numerosa comitiva. Se exhibirán también
otras películas anunciándose que con el producto obtenido con dicha exhibición será a benéfico de la escuela Leona
Vicario.

El viernes 6 de junio de 1947, con la exhibición de la película Engaño, fue inaugurado


por el gobernador del Estado general Abelardo L. Rodríguez el Cine-Teatro Sonora,
propiedad de la empresa Circuito Sonora, S. A., localizado por la calle Matamoros y Yucatán
(Colosio) frente al jardín Juárez.
El cine fue construido entre 1945-1947 por la Compañía de Urbanizaciones e
Inversiones S. A., con un valor de $1,000,000.
La obra la proyectó el Arq. Miguel Giral López, especialista en cines y autor del proyecto
del cine Chapultepec, uno de los más modernos en la Ciudad de México por aquellas
fechas.
Contaba con 1 400 comodísimas butacas de finos acabados, con amplio espacio entre
ellas, equipado con un moderno equipo de refrigeración que a todo costo se instaló con el
objeto de mantener la sala a una temperatura uniforme de 72 grados Fahrenheit, tanto en
invierno como en verano, y un sonido con una acústica de lo más perfecta y los aparatos
que se le instalaron eran la última moda de la empresa R.C.A. de los Ángeles, California,
planeada y dirigida por técnicos mexicanos y norteamericanos, que lo colocaban como la
mejor y más cómoda sala de cine de la costa occidental.
Tenía una poderosa planta eléctrica de 25 000 watts con un motor a diésel marca
Cummings que automáticamente funcionaría en caso de que faltara la energía eléctrica de
la ciudad. Era el primer cine en toda la costa del pacífico que contaba con este indispensable
servicio.
Estaba totalmente alfombrado, tenía una visibilidad de amplia perspectiva y con el
declive adecuado para que no existiera obstrucción a la vista por los que ocuparan la fila de
adelante, sobriedad en el estilo, elegancia en el buen gusto.
Contaba con un elegante y bello lunetario, así como con un anfiteatro al cual se ascendía
por escalones amplios y de fácil acceso.
Era amplio y disponía de cómodos servicios de descanso para damas y caballeros y una
confortable y gran fuente de sodas. En los laterales de la gran entrada había un bien
arreglado café y otros establecimientos.
Además, el moderno cine contaba con las instalaciones adecuadas para montar
espectáculos de variedades y obras teatrales, ya que contaba con camerinos, y en la parte
posterior una puerta amplia para poder cargar y descargar muebles, pianos y todo lo que
fuera necesario para la función.
En el vestíbulo interior había dos estatuas de yeso, la Diana Cazadora y la diosa Minerva,
realizadas por el escultor y pintor Francisco Castillo Blanco por un costo de $1,200.
A cada lado de la pantalla tenía unos ramilletes de flores hechos en luz neón, que se
apagaban a la hora de la función y se encendían al finalizar.
El siguiente fue el grandioso programa que se preparó para la inauguración: 1.º Abertura
por la orquesta Bahía; 2.º Solemne inauguración por el gobernador del Estado general Don
Abelardo L. Rodríguez; 3.º En la escena actuación especial de la maravillosa bailarina
española Lolita Iberia; 4.º Gilberto Isais, compositor y pianista internacional; 5.º Pepe Costa
cantante de voz privilegiada; 6.º En la pantalla la película Engaño con las actuaciones
estelares de Bette Davis, Paul Henried, Claude Rains, John Abbott y Benson Fong, y dirigida
por Irving Rapper.
Empresas que participaron en la obra: Realización: Urbanizaciones e Inversiones, S. A.;
Planos, cálculos y dirección: Arq. Gustavo F. Aguilar y Arq. Félix Sánchez B.; Decoración:
Guillermo Arce Olvera de Hollywood, California; Sonido y proyección: Symplex de New
York; Butacas: Central de Industrias, S. A. México, D. F.; Clima Artificial: United States
Air Conditioning Co. de Minneapolis, Minnesota; Acústico: Sound Control Co. de Los
Ángeles California; Cortinajes: Educational Equipment Co. de Los Ángeles California;
Pisos: Astra Floring Co. de Los Angeles California; Instalaciones eléctricas e iluminación:
Ing. Ignacio Fernández.; Neón: Remigio Agraz y Jaudiel Zamorano; Maderas: Timber
Structure Co. San Francisco, California y Maderería Escalante, S.A.
La llegada del Cine-Teatro Sonora trajo un gran beneficio para los cinéfilos de la ciudad
ya que las demás salas tuvieron que mejorar sus instalaciones para poder competir con el.
En 1947, en la calle Iturbide entre Tamaulipas y Veracruz, los señores Ignacio Soto,
Federico F. Valenzuela, Francisco González Casero, Antonio Ceballos Ruiz de Esparza,
Casimiro Bonilla y Mariano Miranda inauguraron la Plaza de Toros Hermosillo, que
después se acondicionó como arena de box y lucha.
Después de algún tiempo estas instalaciones serían aprovechadas para transmitir
funciones de cine, adaptándose un proyector y una improvisada pantalla, bajo el nombre
de cine Arena, que inició con la película «Recién casados, no molestar», con Mapy Cortés,
Ángel Garaza y Silvia Pinal.
En esa época en Hermosillo existía una agrupación civil llamada Damas y Padres de
Familia A. C. que luchaba para proteger y mantener las buenas costumbres y la moral de la
ciudadanía.
Por esa razón algunas de las películas que llegaban a la ciudad eran censuradas como fue
el caso de las cintas El perro de andaluz4, Santa5 y la cinta en donde participaba Agustín
Lara, La mujer del puerto6.
Por esta razón se comenzaron a clasificar las películas como A, B y C. En este caso la
clasificación C la podían ver solo los adultos, con esto se ayudaba a mantener firmes los
valores de los jóvenes.
Pero no fue en esos años en que se dio por primera vez la censura en los cines de
Hermosillo, ya desde 1920 se comenzaron a censurar las cintas cinematográficas, solo que
los motivos no eran únicamente por faltas a la moral, sino que había cintas extranjeras que
no se permitían proyectar ya que se consideraban denigrantes para nuestro país.
En 1948 el director Rolando Aguilar filmó en Villa de Seris la película Bajo el cielo de
Sonora, escrita por Carlos Gaytán y Raúl de Anda, que era una historia de vaqueros y las
cámaras las pusieron en el techo de la tienda El Huracán donde los artistas Raúl de Anda,
Leonora Amar, Carlos López Moctezuma y Rafael de Anda pasaban a tomar sodas y a
descansar durante los cortes.
El 23 de abril de 1950, dentro de las instalaciones del Club Popeye, se inauguró una sala
de proyección dirigido al público infantil con el nombre de cine Popeye, ubicado en la calle
Serdán N.º 134; los propietarios del establecimiento eran los señores Osio y Sánchez.
Para poder disfrutar de las funciones diarias del cine, los niños tenían primeramente
que inscribirse para ser socios y poder formar parte del club, además podían participar en
rifas, obsequios y descuentos en los concursos que se organizaban en la fuente de sodas.
En 1952 abrió sus puertas un nuevo cine en la calle Monteverde con el nombre de cine
Rex propiedad del señor Mike Davlantes; establecimiento era de estilo terraza, es decir, al
aire libre con modestas bancas de madera.
La razón de ser de los cines al aire libre obedecía al inmenso calor de la ciudad ya que
en tiempo de verano cuando el termómetro marca arriba de los 40 grados era más cómodo
estar en un lugar a cielo abierto que en un local cerrado.
Alrededor de 1952 o 1953, ubicado en las calles Matamoros y Zacatecas, abrió sus
puertas con la cinta El guante verde, el cine Reforma, otro más al aire libre. La gente que
vivía en el centro o en la parte sur de la ciudad y quería ir a ver una película en ese cine
tenían que atravesar la Pera del ferrocarril como se le llamaba al territorio donde daban la
vuelta las vías del ferrocarril. El propietario de este cine era el señor Mike Davlantes.
Contaba con galería que consistía en bancas de madera y la parte de luneta tenía unas
bancas de lamina; ambas áreas las dividía una reja de madera.
Como el cine Reforma no tenía techo, los vecinos se las ingeniaban para ver las películas
gratis desde sus azoteas o algunos desde los árboles. A las personas que asistían se le rentaban
cojines a un peso ya que las bancas eran muy duras.

4
México/Luis Buñuel/1928
5
México/Antonio Moreno/1931
6
México/Arcady Boytler/1933
En la década de los 50 el cine-teatro Noriega, manejado por la compañía Operadora de
Teatros que se dedicaba a alquilar películas, aún permanecía abierto al público, aunque su
éxito no era el mismo que en sus inicios.
El cine-teatro Noriega acababa de ser remodelado ya que se había incendiado debido al
mecanismo del proyector, formado por dos carbones que al momento de juntarse producían
una luz inmensa funcionando con corriente 220 y en la parte de atrás del aparato tenía un
espejo el cual reflejaba la luz y ésta se dirigía a un pentágono pasando después por un
negativo y reproduciendo la imagen a la pantalla y cuando este hacía corto provocaba en
ocasiones que se incendiaran las salas de cine.
Para poder atraer a la gente en el verano, el gerente del cine se la ingeniaba para
mantener con aire fresco las instalaciones. Debajo del templete había unos motores como
ventiladores o grandes abanicos, todos los domingos compraba de 6 a 8 barras de hielo para
echarlos debajo de unas tinas de agua que con el hielo se enfriaban y salía el aire fresco.
El cine contaba con un área de «gayola»7con bancas, pero con el incendio las quitaron y
la gente se sentaba en el piso; en la parte de enfrente había butacas normales.
La fuerte competitividad que tuvo el cine Sonora ante el cine-teatro Noriega llevó a que
cerrara sus puertas al público en el año de 1966 y unos cuatro años después sería
derrumbado el edificio.
En 1959 con la llegada de la televisión, el cine tiene un fuerte rival ya que las personas
prefieren ver las películas en la comodidad de su hogar sin tener que salir, esto se reflejó
rápidamente en la venta de entradas por esta razón se fueron deteriorando las salas llegando
al punto de que el clásico aroma a palomitas de maíz fueron sustituidos por malos olores y
en ocasiones pasaban las ratas por los pies de los espectadores dejando atrás los buenos
tiempos del cine en Hermosillo, muchas de estas no soportaron la crisis y tuvieron que
cerrar.
El 3 de mayo de 1964, y por un costo cercano a los $20,000, el señor Manuel Cabrera
Lagarda, originario de Milpillas, Chínipas, Chihuahua, le compró al señor Manuel Navarro,
un terreno baldío de aproximadamente 1 500 metros cuadrados, que ocupaba la calle
Carlos Caturegli, entre Mendoza y Manuel M. Diéguez en la colonia Olivares, mientras
tanto comenzó a trabajar un cine provisional de lámina en su casa justo enfrente del predio.
Dos años después, en abril de 1966, bajo la dirección del contratista Catarino Pineda,
los albañiles Ramón Munguía y José Juan Pineda, además de varios trabajadores, entre
quienes se encontraban Rigoberto Murguía y José Alberto Córdova, inició la construcción
de un cine en la esquina de las calles José María Mendoza y Carlos Caturegli.
La inauguración del cine se realizó el 22 de febrero de 1969 con las películas Juan
Colorado , protagonizada por Luis Aguilar y El Gigante Verde, realizada en Estados
167

Unidos. Ese día la entrada fue gratuita.


El edificio, construido a base de bloques de cemento, con capacidad para novecientas
personas, una altura aproximada de seis metros y una pared pintada de blanco donde se
encontraba la inmensa pantalla fue bautizado como cine Esmeralda, nombre que don

7
Donde se sentaba la gente pobre del pueblo.
Manuel tomó de la época cuando trabajaba con el señor Dennis en la presa El Novillo, en
el cine Venus, pero había sido registrado como Esmeralda.
En edificio se acondicionó con tres hileras de bancas de madera color azul verdoso.
Bancas incómodas que hacían distinción de grupos y clases sociales. Las primeras dos bancas
de la hilera izquierda eran las de los niños del barrio. Las primeras bancas de la hilera central
eran propiedad de los muchachos del barrio.
Los trabajadores del cine fueron un joven de nombre Roberto a quien la gente apodaba
«el King-Kong», Manuel Pacheco y como electricistas los hermanos Guadalupe y José
Alberto Córdova.
Fueron muchas las cintas que se exhibieron en el cine Esmeralda logrando permanecer
en el gusto de un gran sector de la ciudad, pero al principio de los 80 este cine al igual que
muchos en todo el país sufrió una fuerte crisis y fue en el año de 1984 cuando se cerraron
definitivamente sus puertas.
En la década de los 70 dejaron de existir dos de los cines más tradicionales de la ciudad
como lo fueron el cine Lírico y el cine Seri, pero también trajo nuevas opciones de
entretenimiento que ofrecer a los hermosillenses con lo más nuevo en tecnología.
Con la bendición del arzobispo Quintero Arce, el Cinema Hermosillo 70 fue
inaugurado en 1970 por la Compañía Operadora de Teatros, una empresa paraestatal del
gobierno federal propietaria del 80 % de los cines del país, que fue adquirida en 1960
durante el sexenio del presidente López Mateos por adeudos fiscales.
Este cine se encontraba en la calle Colima (Gastón Madrid) entre Enrique García
Sánchez y Garmendia, y que el Cine Sonora, contaba con refrigeración y una gran pantalla
y su forma era de auditorio, pero las 2 000 butacas de este cine eran más cómodas.
El nombre que se le dio no fue por el hecho de que fuera abierto ese año, sino que fue
en ese en esa época cuando se introdujo en México la nueva cinta a 70 mm, y estaba
planeado utilizarla, pero eso nunca sucedió.
La primera película que se proyecto en este cine fue Hello Dolly, una película musical
estadounidense de 1969, basada en el musical de Broadway del mismo nombre, dirigida y
producida por Gene Kelly con el guion de Ernest Lehman y protagonizada por Barbra
Streisand, acompañada de Walter Matthau, Michael Crawford, Tommy Tune, Fritz Feld y
Louis Armstrong. Mientras los espectadores estaban sentados en cómodas butacas, con aire
acondicionado y con una mayor calidad tanto en imagen como en sonido, estas eran solo
algunas de las ventajas que trajo este nuevo cine.
El Cinema 70 contaba con una arquitectura moderna, sencilla pero elegante y dentro
de sus instalaciones se encontraba una enorme y moderna dulcería donde vendían los
famosos chocolates de la marca Sanborns: Manisero, Cocolete, Capitán y Tecolote.
La sala de exhibición eran tipo auditorio totalmente alfombrada, con grandes cortinas
de terciopelo a los costados de la pantalla. Este establecimiento también fue utilizado para
montar obras de teatro, entre una de las más recordadas fue José el soñador.
Pasaron 24 años y el cine requería urgentemente una exhaustiva remodelación y
modernización, pues las carencias en las que operaba ya eran deplorables, pero esto nunca
sucedió y la Compañía Operadora de Teatros fue vendida por el gobierno en 1994 junto
con el periódico El Nacional, los Estudios América y el canal 13 de televisión y muchas
viejas salas de cine en todo el país quedaron abandonadas.
En este cine se exhibieron películas como Mecánica Nacional, Aeropuerto, La Naranja
Mecánica, Tiburón, Love Story, Rocky, El Golpe, El Padrino, Contacto en Francia, entre
otras tantas mas.
El cine Seri que dio entretenimiento a varias generaciones de Villa de Seris, dejó de
funcionar a principios de la década de los 70 y aún siguen en pie las gruesas paredes de
adobe en donde alguna vez estuvo.
En 1975, la empresa Organización Ramírez Cinemas, la cadena cinematográfica líder en
Latinoamérica, estableció sus primeras salas de Cinemas Gemelos ubicadas por el bulevar
168

Transversal N.° 227 poniente casi Reforma, las cuales tenían al igual que el Cine Nacional
forma de auditorio.
A pesar de que el cine Sonora fue uno de los más modernos del país y que en el se vivió
uno de los grandes avances del cine como fue el color, hubo varios los factores que
influyeron para que decayera y finalmente cerrara sus puertas de forma definitiva el 27 de
mayo de 1992, al igual que el cine Nacional que cerró sus puertas el mismo día.
Un año después cine Nacional fue comprado por el gobierno del Estado para convertirlo
en teatro, pero solo quedó como uno más de los tantos proyectos que no se cumplen.

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