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Tema 5

El documento analiza la evolución de la poesía femenina en España entre 1915 y 1975, destacando el impacto del movimiento vanguardista y la lucha por la igualdad de género en el contexto de una sociedad patriarcal. Se mencionan figuras clave como Carmen de Burgos y Concha Méndez, quienes desafiaron las normas sociales y promovieron la educación y derechos de las mujeres. A pesar de los retrocesos durante la dictadura franquista, las poetas de la posguerra lograron establecer una voz literaria significativa, abordando temas de resistencia y compromiso social.

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Tema 5

El documento analiza la evolución de la poesía femenina en España entre 1915 y 1975, destacando el impacto del movimiento vanguardista y la lucha por la igualdad de género en el contexto de una sociedad patriarcal. Se mencionan figuras clave como Carmen de Burgos y Concha Méndez, quienes desafiaron las normas sociales y promovieron la educación y derechos de las mujeres. A pesar de los retrocesos durante la dictadura franquista, las poetas de la posguerra lograron establecer una voz literaria significativa, abordando temas de resistencia y compromiso social.

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TEMA 5: Poetas y sociedad patriarcal en el siglo XX (1915-1975)

LA EDAD DE PLATA (1915-1939)

Lo que destaca en esta época es el movimiento vanguardista, pues plantea


fundamentos estéticos totalmente diferentes a los propuestos desde el Renacimiento: el
realismo del objeto representado. En esta época aparecerán toda clase de ismos, así
como la fotografía y el cine.
Esta revolución también se encuentra en el terreno político y social. Se
incrementará radicalmente la lucha por la libertad y la igualdad femenina, aunque se
inicia por la mejora de las condiciones laborales y la conquista del derecho al sufragio.
También ayudó la guerra que se librara en toda Europa, pues las mujeres tuvieron que
sustituir a los hombres en las fábricas, demostrando así su valía. En España fue más
atenuado debido al analfabetismo y se apostó por educarlas para que fueran capaces de
emanciparse.
El fundador del Futurismo, Marinetti, denunció el arquetipo de mujer como
musa erótica que se había construido por el Romanticismo y el decadentismo. En el
Manifiesto de la Donna Futurista también se insiste en el rechazo a la sentimentalidad y
feminidad como únicos valores de las mujeres y se defiende la igualdad. Esta mismo
autora publicaría años más tarde el Manifiesto de la Lujuria donde defendía la libertad
sexual.
La República de 1931 supondría un gran avance para la conquista del divorcio y
del derecho al sufragio, además de la extensión de la educación. Sin embargo, la Guerra
Civil provocaría la vuelta a los ideales católicos: subordinación al hombre, dedicación a
la familia y a la procreación.

CARMEN DE BURGOS, PIONERA FEMINISTA

Carmen de burgos puede considerarse pionera en diversos ámbitos de la


sociedad y de la cultura. Se casó muy pronto con un marido que le sería infiel y le
provocaría una gran infelicidad, por ello aprendió a valerse por sí misma. Estudió para
ser maestra de Enseñanza Primaria y Superior y abandonó a su marido. Con una beca
pudo viajar a Francia e Italia. Como mujer dedicada toda su vida a la docencia, defendía

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la necesidad de educar a las niñas como fórmula del progreso y asentada en valores
religiosos.
Fue además la primera periodista profesional en España, contratado por el
Diario Universal, donde escribía en la columna «Lecturas para la mujer» con el
pseudónimo de Colombine. Aunque trataba sobre modas y cuestiones domésticas,
introdujo ideas que ya se estaban popularizando en otros países. Para evitar prejuicios
sociales, utilizó otros pseudónimos como Gabriel Luna o Perico el de los Palotes.
Además, fue la primera corresponsal de guerra, pues cubrió la del Rif para El Heraldo.
Tras quedarse viuda tuvo una relación sentimental con Ramón Gómez de la
Serna, introductor del futurismo en España.
Su figura literaria se caracteriza por ser una firme defensora de los derechos de
la mujer en artículos y conferencias. Sus ideas defendían la igualdad entre hombres y
mujeres. Sin embargo, también alternaba sus artículos feministas con otros como El
arte de ser amada dirigido a un público femenino y que le proporcionaba los ingresos
para vivir.
Hizo campaña en favor de sufragio de la mujer y la legalización del divorcio, a
pesar de los ataques que recibió por parte de la Iglesia y los sectores conservadores. En
su primera novela El artículo 438 reclamó el cambio de leyes que resultaba dañinas para
la mujer por el simple hecho de serlo. Lideró las asociaciones Cruzada de Mujeres
Españolas y la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas.
Sus novelas también apuntaban al inconformismo de la mujer en la sociedad
patriarcal como Alucinación o Los inadaptados.
Carmen de Burgos fue silenciada de la Historia al imponerse el franquismo por
sus ideas abiertamente feministas y no se recuperaría su nombre hasta la Transición.

LUCÍA SÁNCHEZ DE SAORNIL: EL ULTRAÍSMO Y LA MUJER

El Ultraísmo fue la síntesis de diversos movimientos europeos de vanguardia,


con especial influencia del Creacionismo y del Futurismo, aunque se desmarcaban de
los manifiestos de Marinetti que tuvieras aspectos misóginos. De hecho, los ultraístas
plasmaban en sus poemas una imagen de la mujer alejada de la tradicional musa lírica
que denominaron porvenirista, una mujer independiente, dueña de su destino e inserta
en la vida pública y artística. Se inspiraron en mujeres creadoras que abandonaban el rol
pasivo y se decidieron por ser las protagonistas de. Su vida como Norah Borges, Teresa

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Wiliams o Sonia Delaunay, a las que dedicaron textos en la revista Grecia. De ellas
destacaban su independencia transgresora y su voluntad creadora, aunque no se
olvidaban de sus atributos físicos, aunque ya sin una visión sexualizada.
La única mujer que publicó en revistas ultraístas fue Lucía Sánchez de Saornil
que a veces utilizaba el pseudónimo de Luciano de San Saor. Sus primeros textos se
inspiran en el modernismo posrubeniano y expresan un amor transgresor que algunas
críticas han interpretado como ambigüedad sexual o lesbianismo. En El canto nuevo
anima a seguir por el camino del futurismo para renovar la poesía y abandonar los
viejos modelos artísticos. A diferencia de otros poetas ultraístas, la autora no abandona
nunca sus sentimientos personales en sus composiciones.
Su actividad literaria fue sustituida por la lucha sindical y la anarquista y fundó
la Federación de Mujeres Libres y su revista. Su escritura poética se orientó hacia el
compromiso político en defensa de la revolución durante la guerra civil y publicó
Romancero de Mujeres Libres, que la obligaría a mantenerse en la clandestinidad
durante toda la dictadura.

MUJERES DEL 27: DE MUSAS A POETAS

A partir de los años 20 la presencia de la mujer en la poesía empieza a ser


abundante. Pero desde la muerte de Rosalía de Castro apenas se había publicado ningún
libro de poesía escrito por una mujer. Las razones parecen ser por la propia estética
poética: la mujer seguía siendo una musa y un objeto sexual, y no el sujeto poético. Por
otro lado, los prejuicios socio-religiosos que sometían a la mujer al hombre, al recato
tanto en público como de sus sentimientos. Por tanto, si según los postulados
románticos el autor debía expresar sus sentimientos, pasiones e inquietudes, la mujer
quedaba descartada. Incluso el propio Ortega y Gasset consideraba que la mujer no era
adecuada para la poesía.
Sin embargo, una serie de poetas se darán a conocer como poetas, la mayoría de
ellas perteneciente a las clases altas, aristocracia o alta burguesía, pues eran las que
tenían acceso a la cultura. Algunos ejemplos son maría Teresa Roca de Togores,
Cristina de Arteaga, Ernestina de Champourcín, Elisabeth Mulder, Concha Méndez,
Pilar de Valderrama, Ana María Martínez Sagi o Josefina de la Torre.
Todas ellas frecuentaron ambientes literarios, tertulias o actos públicos. Para su
formación fueron muy importantes la Residencia de Señoritas y el Lyceum

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ClubFemenino, donde las mujeres se asociaban para fomentar la actividad cultural
ayudando a mujeres de pocos recursos. Las dos fueron dirigidas por María Maeztu,
figura destaca en la defensa de la mujer.

CONCHA MÉNDEZ

Concha Méndez destaca en la Edad de Plata por intentar romper con las
convenciones y las normas de la sociedad patriarcal y clasista de la época. A pesar de
las consecuencias personales y familiares que tendría, siempre quiso ser poeta. Su vida
queda reflejada en Memorias habladas, memorias armadas que dictó a su nieta. Desde
su infancia se despertó en ella la rebeldía ante un mundo donde hombres y mujeres
tenían un claro rol diferenciador que le impedían cumplir sus sueños. Ella misma
recuerda cómo al cumplir los dieciocho años logró cierta libertad paseando sola y yendo
a exposiciones, para disgusto de su familia. En estas salidas conocería a Maruja Mallo,
Rafael Alberti o Federico García Lorca, con los que transgrediría las costumbres
sociales, como pasear sin sombrero.
Estudió en el Centro de Estudios Históricos un curso de profesora de español
para extranjeros, acudía al Lyceum Club y fue una de las primeras mujeres de la época
en publicar un libro: Inquietudes. A los treinta años se fugaría de casa para no volver

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jamás y viajaría a Londres y Argentina, donde logró trabajar por su cuenta haciendo
conferencias y colaborando con la prensa. Cuando volvió a España proclamada la
República, se casó con Manuel Altoaguirre con el que fundaría una imprenta que sería
fundamental para la difusión de la poesía española contemporánea en los años
republicanos.
Algunas de sus obras son El ángel cartero, El personaje presentida o Vida a
vida. Además también editó junto a su marido Caballo verde para la poesía que dirigió
Pablo Neruda.

LA MUJER EN LA NUEVA ESPAÑA (DICTADURA FRANQUISTA 1939-1975)

La Guerra Civil española se convirtió pronto en una guerra internacional entre


dos frentes: el fascismo y el izquierdismo. Pero en España se chocaban dos ideas: la
tradicional, representada por la religión y la monarquía; y la modernidad, inspirada en
los postulados de la Institución Libre de Enseñanza.
El triunfo del bando fascista supondría una vuelta atrás hacia esa España eterna
que idealizaba el Imperio de los siglos anteriores. El Estado se volvió confesional y en
estas circunstancias se retrocedió décadas en la situación de la mujer. Las normas de
conducta de las mujeres volvían a ser el recato, el silencio y el espacio doméstico
durante toda la dictadura de Franco. La perfecta casada volvió a ser el manual de
comportamiento.
Es destacable la Sección Femenina vinculada a la Falange Española y presidida
por Pilar Primo de Rivera. El ideal de mujer que promulgaban era una abnegada,
entregada a las tareas del hogar y a la obligación de ser madre, inferior al varón. En sus
documentos doctrinales aseguraban que la mujer no tenía dones artísticos y que tan solo
podían interpretar mejor o peor lo que los hombres ya les daban hecho.
En este contexto tuvieron que desenvolverse las poetas que no se exiliaron,
como Josefina de la Torre, que se dedicó al teatro o Carmen Conde, que tuvo que firmar
con pseudónimo.

POESÍA FEMENINA DE POSGUERRA

Las poetas de la época están recogidas en cuatro antologías publicadas en este


periodo, tres de ellas muy importantes:

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—Cien años de poesía femenina española e hispanoamericana, de María Antonia
Vidal. Recopila cien años de autoría femenina a ambos lados del Atlántico. Desde el
Romanticismo con Gertrudis de Avellaneda hasta la que nombra Nueva Poesía con
Concha Méndez o Josefina de la Torre. Su interés reside en que reconstruye una
tradición un legado sobre la que cimentar la creación futura. Sin embargo, en el prólogo
se atisba un acatamiento de las directrices oficiales del régimen al declarar la
inferioridad de la mujer frente al hombre.
—Poesía femenina (Antología) de Martínez Redondo recogió textos de nueve
autoras olvidadas, entre ellas Dolores Redondo y Guillermina Vives.
—Poesía femenina española viviente, de Carmen Conde, donde recupera a tres
de las poetas del 27 y se encuentra, por ejemplo, Gloria Fuertes. En el prólogo alude a la
tragedia bélica que ha cambiado el mundo y en consecuencia la poesía. Defiende las
condiciones de igualdad, la autoafirmación y la necesidad de crecimiento de las poetas
como sujetos poéticos autónomos y suficientes. De hecho, Gerardo de Diego impartió la
conferencia La poesía femenina, donde afirmaba que existían una treintena de poetas
que nada tenían que envidiar a sus colegas.
—Poesía femenina española, de Carmen Conde que corresponde a las décadas
50-60. Se incluyeron poetas de nueva promoción como Aurora Albornoz o Elena
Andrés.

RAZONES DE LA PROLIFERACIÓN DE AUTORAS EN LA POSGUERRA Y EL

NACIONALCATOLICISMO (EX)

Una de las razones es la política institucionista de acceso de las mujeres a la


educación a finales de los años 20 y durante la República. Además de que las poetas del
27 consolidaron un modelo a seguir, la juventud que vino después tuvo acceso a la
Enseñanza Superior. Muchas de las poetas tenían estudios de Magisterio, como Carmen
Conde o estudios universitarios. Y a pesar de tener estudios menores, como Gloria
Fuertes, esta llegó a dar clases en universidades de EE. UU.
Por otro lado, hay que destacar el autodidactismo de Susana March o Pino
Ojeda. A través del estudio conocieron la tradición poética y sus propias capacidades
para llevarla a cabo, gracias a sus predecesoras (Concha Méndez o Ernestina de
Champourcín). Tuvieron que lidiar con un sistema literario que las consideraba

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inferiores, pero aun así alguna de ellas llegó a dirigir una revista, como Gloria Fuertes
con Arquero.

PRINCIPALES FIGURAS (POSGUERRA)

Del periodo comprendido entre los años 39 y 60 se encuentran pluralidad de


voces, estilos y promociones, algunas más originales que otras. Dámaso Alonso
distinguió entre poesía arraigada o desarraigada. José Jurado, además, estudió como
algunas poetas insertaron los postulados del Nacionalcatolicismo en su poesía, es decir,
un sujeto poético caracterizado por la sumisión amorosa, la maternidad, la familia o el
ámbito doméstico. Algunos ejemplos son Ester de Andreis con «El hijo que nunca tuve»
o Clemencia Laborda con «Soledad en la estancia». Otras apostaron por exaltar la
victoria del bando franquista, como Pilar Millán.
Por otro lado, nos encontramos con las poetas disidentes y optan por una poesía
existencia y social, comprometidas contra la dictadura y al filo de las limitaciones
impuestas. Se trataría de poesía desarraigada caracterizada por el dolor, la angustia, la
falta de libertad etc. Gloria fuertes denunciará las injusticias desde el postismo y a
finales de los 60 poetas como Josefa Contijoch acogerán nuevas formas de poesía
experimental y visual. A pesar de la diferencia generacional, el contexto opresivo al que
se vieron sometidas caracterizó sus escritos, que abordaban no solo la temática
femenina, sino los problemas que preocupaban a la sociedad.
Las figuras más destacadas de este periodo son:
—Carmen Conde. Estudió Magisterio y desarrolló su profesión en la
Universidad Popular de Cartagena. Dirigió junto con su marido, la revista Presencia,
además de publicar estudios sobre la docencia. Se inició en la poesía en las revistas de
Juan Ramón Jiménez, que compartía con Ernestina de Champourcín, con la que
mantendría una amistad epistolar. Sus primeras publicaciones fueron Brocal y Júbilos.
Durante los primeros años de la posguerra tuvo que firmar con pseudónimo, hasta que
finalmente fue juzgada y rechazada su condena por falta de pruebas. Desde entonces
publicaría con su nombre algunas obras como Ansia de la gracia, convirtiéndose en un
referente de la poesía española del siglo XX. Sus obras se caracterizan por los temas de
amor, erotismo y goce del cuerpo, sensualidad e imágenes que ocultan el género de la
persona amada, por ello se ha creído que se vinculan con la relación lésbica que

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mantuvo con Amanda Junquera. Esta expresión del deseo físico rompió con los moldes
de la época y se convirtió en un modelo a seguir.
—Ángela Figuera. Es un ejemplo de educadora de las mujeres impulsada por la
Institución Libre de Enseñanza, que rompió con los estereotipos de aquellos que no
permitían estudiar a las mujeres. Sin embargo, tras la guerra se le retiró la cátedra de
literatura y tuvo que retirarse de la docencia, dedicándose entonces a la escritura. Su
primer libro Mujer de barro se clasifica como poesía desarraigada y existencial. Escribe
desde la perspectiva de mujer y madre, pero con la convicción de que las mujeres son el
motor del cambio social. En línea con la poesía social de los 50 publicó Belleza Cruel
en México, denunciando las injusticias del sistema franquista. Es uno de sus libros más
famosos que corrió clandestinamente por España. Siempre fue un autora claramente
disidente con el franquismo, por la precariedad colectiva que asolaba al país y por
suprimir las libertades. Fue muy crítica también con la Transición que eludía
responsabilidades por los crímenes del franquismo.
—Alfonsa de la Torre. Cursó estudios de Filología Románica, fue alumna de
Pedro Salinas y Dámaso Alonso y fue profesora ayudante en la universidad. Tuvo una
sólida formación académica que se reflejará en su poesía. Sus obras más conocidas son
Égloga, en la línea del garcilasismo y con una temática próxima a la que propugnaba el
Régimen: alabanza del mundo natural, el amor, la religiosidad etc. Sin embargo, en
ciertos aspectos se muestra en contra de la política oficial, sobre todo en lo que
concierne a la mujer. Insertar modelos femeninos que se enfrenta al orden patriarcal:
amazonas, hechiceras perseguidas y quemas por la Inquisición etc. Reivindicando la
historia de la mujer. Además también se encuentran otras formas de sexualidad
femenina o el poder del conocimiento, aunque oculto bajo simbolismos e ironía. En sus
poemas religiosos se advierte una defensa de la sexualidad femenina libre y en vez de la
defensa de la castidad, ensalza la decisión de no entregarse al varón y ser dueñas de su
propia vida. Un ejemplo es El juicio de Lilith. Por otro lado, es importante su
contribución a defender el acceso a la mujer a las ciencias, que en la época se
consideraba una excentricidad.
—Gloria Fuertes. Es la poeta más famosa de finales del siglo XX. Tuvo un
origen humilde, aunque la vocación por la escritura la tuvo desde niña. Se vincula con el
postismo, que basaba el rechazo al ambiente de posguerra en el absurdo y el humor. Fue
la única mujer cercana a este movimiento y la que mantuvo sus características pasado el
tiempo. Participó en la revista Arquero y fundó la tertulia Versos con faldas para que las

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mujeres tuvieran un ámbito donde recitar sus versos. Su fama de poeta disidente se la
ganó con obras como Antología y poemas del suburbio o Ni tiro, ni veneno, ni navaja.
En su última etapa se dedicó sobre todo a la poesía infantil y colaboró con programas de
televisión infantiles en TVE.
Su poesía se caracterizó siempre por la rebeldía moral e intelectual, la crítica
social, la defensa del débil, el humor o la ironía. Su propia independencia demuestra el
deseo de proporcionar nuevos modelos de mujer y sexualidad. Todo ello la ha
convertido en un referente del feminismo poético en la segunda mitad del siglo XX.

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