Pragmática Con Color
Pragmática Con Color
A fines de la década de los sesenta, los lingüistas parecieron advertir que ya se había
agotado el estudio del sistema de la lengua en sí, como un ente ideal, y que era
necesario comenzar a investigar científicamente el lenguaje en su función
comunicativa.
Si bien se reconocía la importancia decisiva que tuvo el estructuralismo de Saussure,
dedicado específicamente al estudio de la lengua en cuanto sistema, dejando de lado el
análisis del habla, y también se admitía el indiscutible valor del aporte de Chomsky,
que estudió la competencia (sistema), en detrimento de la actuación (habla), se observó
que era imperioso para el avance de la lingüística trascender los límites de la oración y
dedicarse al análisis del lenguaje en acción.
Esta inquietud originó el desarrollo de la llamada pragmática textual o discursiva,
cuya función primordial es la de estudiar el uso del lenguaje, es decir, la función
comunicativa del mismo. Para ello, analiza "las condiciones que determinan tanto el
empleo de un enunciado concreto por parte de un hablante concreto en una situación
comunicativa concreta, como su interpretación por parte del destinatario" (Escandell
Vidal, 1996: 14).
La pragmática se dedica fundamentalmente al estudio de las relaciones entre los
enunciados y los factores extralingüísticos que determinan el uso del lenguaje, de los
cuales no se ocupa la gramática, como por ejemplo: hablante, destinatario, contexto
físico y cultural, competencia pragmática, acciones que ejecuta el emisor, intención,
inferencias, etc.
Coincidimos con Graciela Reyes cuando afirma: "A la lingüística del siglo XX le ha
costado mucho admitir que lo extralingüístico deba formar parte del objeto de la
lingüística: es como abrir la puerta al desorden y al ruido de la calle y desbaratar la
preciosa homogeneidad de lo solamente lingüístico" (Reyes, 1996:26).
De la misma manera en que necesitamos conocer las reglas gramaticales
(ortográficas, morfosintácticas y semánticas) para realizar oraciones correctas, también
debemos desarrollar la competencia pragmática para producir enunciados adecuados.
Esto implica saber reconocer las características de la situación comunicativa, identificar
el propósito o intención de una emisión por parte del hablante, descubrir qué quiso decir
el oyente más allá de lo que dijo, reconocer qué se hizo al decir algo; todos estos, entre
muchos otros, son los temas que estudia la pragmática.
Así como en el paradigma estructuralista (Saussure) y generativista (Chomsky), el
lenguaje es un conjunto de oraciones, para la pragmática el lenguaje es discurso y
texto.
ESTRUCTURALISMO y PRAGMÁTICA
GENERATIVISMO
El lenguaje es un sistema. El lenguaje es acción verbal
Se analizan las formas Se analiza el uso del lenguaje en un
(sistema). contexto específico.
Se estudian enunciados Se estudian enunciados lingüísticos
lingüísticos ideales (oraciones). reales, contextualizados
(enunciados)
1 Este capítulo está extraído del libro Claves para el estudio del texto de Nelly E. M. Rueda y
Enrique Aurora. Córdoba, Ed. Comunicarte, 1999.
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Hay escasa o nula relación con Se otorga una gran importancia a la
otras ciencias. interdisciplinariedad. Recibe aportas
de la filosofía, antropología,
psicología, sociología, informática,
semiótica, cibernética, etc.
Se estudian los aspectos Se estudian los procesos para
abstractos y formales de la comprender y producir textos o
lengua discursos concretos (competencia
(competencia lingüística). comunicativa).
En otra de sus obras, (Van Dijk, 1988: 59) el autor insiste en estas diferencias al
considerar que la sintaxis organiza la forma de las oraciones, la semántica se refiere al
significado y referencia de las oraciones y textos, y la pragmática analiza la fuerza
ilocutiva o intención de los mismos como actos de habla.
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también está haciendo algo, (como lo había expuesto Bühler), porque el lenguaje no
solamente sirve para describir el mundo, sino también para hacer cosas.
Por ese motivo, Austin y Searle consideran que los enunciados utilizados dentro de
un contexto comunicativo son acciones que realizan los hablantes en relación a sus
interlocutores. Así, por ejemplo, si un compañero de escuela le dice a otro: "Por favor,
préstame tu cuaderno", no solo ha dicho algo a través de un enunciado lingüístico
coherente, sino que también ha hecho algo, ha efectuado un pedido. Así como en este
caso el alocutor ha realizado la acción de pedir, también, al hablar, puede ejecutar
infinitas acciones sociales como: amenazar, invitar, saludar, denunciar, aconsejar, rogar,
solicitar, etc. Todas estas acciones se denominan actos de habla.
Cuando un hablante produce un enunciado, ejecuta un acto de habla (una acción) y
el que el interlocutor interprete cuál es ese acto es fundamental para que sea entendido
el sentido de la comunicación. Por ejemplo, si un hijo le pide el auto prestado al padre, y
este le responde: "Ayer tuve un problema con el auto, hay un ruido extraño en el
motor", este enunciado puede interpretarse como una negación, para no prestarle el
vehículo; como una advertencia, para que lo use con cuidado, o como un pedido, para
que el hijo lo arregle. En cada caso, el contexto ayudará al receptor a interpretar
adecuadamente la intención comunicativa del emisor. El acto de habla se cumple con
éxito, si el oyente da al enunciado el mismo significado y la misma referencia que el
hablante tuvo la intención de trasmitir. La pragmática estudia fundamentalmente las
condiciones bajo las cuales los actos de habla pueden ser adecuados o inadecuados,
satisfactorios o no. Según Van Dijk: "si el resultado y las consecuencias concuerdan con
la intención y el propósito del agente, decimos que la acción es satisfactoria" (Van Dijk,
1988: 60). Para que se realice un acto de habla satisfactorio, el hablante debe tener
conocimiento de sus propios deseos y capacidades, del mundo que lo rodea, de la
situación en la que se encuentra; también debe sentir cuáles son los deseos,
inclinaciones o necesidades que motivan su acción y, además, debe contar con la
oportunidad y las condiciones adecuadas para realizar esa acción.
Austin propuso una distinción clara entre enunciados constatativos y enunciados
performativos. Los primeros se utilizan para realizar aseveraciones, describir hechos,
explicar fenómenos o relatar sucesos (pueden ser analizados como verdaderos o falsos),
y los segundos son aquellos en los que el hablante realiza una acción social (en ellos no
interesa el valor lógico de veracidad o falsedad, sino la acción que ejecutan).
Por ejemplo:
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primera persona del singular o plural y en Presente del Modo Indicativo. Los verbos
performativos son aquellos que explicitan el acto de habla que se está realizando por
medio de un enunciado. Por ejemplo: exijo, aconsejo, apuesto, denuncio, lamento,
sostengo, ruego, suplico, condeno, etc.
Los enunciados primarios, por el contrario, son los que no tienen una expresión que
determine el acto de habla. Por ejemplo: "Esto es un error", "Vendré temprano", "No lo
lograrás". Estos enunciados también pueden ejecutar las acciones de afirmar, prometer o
advertir, pero no de manera explícita.
Con esta última distinción, la frontera entre los enunciados constatativos y
performativos dejó de ser significativa ya que Austin admitió que todos los enunciados
(aun los que afirman verdades o falsedades) sirven para cumplir actos aunque no tengan
un performativo explícito. Así, por ejemplo, "Estamos en otoño", es una afirmación
aunque no contenga el verbo "afirmar".
Por esto, Austin revisó su planteo de partida (enunciados constatativos y
performativos) y propuso que las dos funciones básicas del lenguaje, el "decir algo"
(aspecto locucionario) y el "hacer algo" (aspecto ilocucionario), sean entendidas como
dos aspectos solidarios de la actividad de habla y sobre esta nueva perspectiva, se funda
la teoría de los actos lingüísticos a partir de su famosa tricotomía que sintetizamos a
continuación.
Los actos de habla más analizados son los llamados "canónicos", en los que hay un
solo emisor y un solo receptor. En todo acto canónico encontramos tres actos que "no
constituyen propiamente actos distintos, sino tres subactividades analíticamente
discernibles en cada ejecución lingüística o acto de habla" (Lozano J. y otros:188).
● el acto que tiene lugar al decir algo (ilocucionario) que posee fuerza
● el acto que sucede por decir algo (perlocucionario) que produce efectos
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Si bien estos tres actos se dan en forma simultánea podemos "teóricamente"
distinguirlos porque sus propiedades son diferentes. Por ejemplo:
Searle continúa la teoría de Austin y la perfecciona ya que amplía algunas ideas que
no estaban explícitamente reconocidas por su maestro. Así, Searle afirma que “toda"
actividad lingüística (y no solo los enunciados performativos) está controlada por reglas
y que "hablar una lengua consiste en realizar actos de habla" (Escanden Vidal, 1996:
62). De este modo, para Searle, la unidad mínima de la comunicación lingüística es el
acto de habla y no la oración que es una entidad abstracta (cfr. "El texto y la oración").
Searle ha realizado una clasificación de los actos ilocucionarios que, si bien no es
completa, sirve como modelo para intentar otras tipologías. Agrupa los actos de habla
en representativos, directivos, comisivos, expresivos y declarativos.
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c. Actos comisivos: son los que expresan el compromiso del alocutor para
realizar algo en el futuro. Ejemplos: prometer, apostar, garantizar, asegurar,
jurar, etc.
d. Actos expresivos: son aquellos que sirven al alocutor para expresar sus
sentimientos o pensamientos. Ejemplos: disculparse, felicitar, agradecer,
complacerse, etc.
e. Actos declarativos: son los que se emplean en fórmulas civiles y religiosas
para expresar un cambio de condición o estado. Ejemplos: declarar, bautizar,
condenar, absolver, excomulgar, etc.
Así como cierto tipo de actos de habla dependen de la cultura en la que se realizan,
hay ciertos actos lingüísticos que se consideran universales. Estos son los que hacen
aseveraciones, formulan preguntas y dan órdenes o directivas. Estos actos pueden
realizarse a través de oraciones enunciativas, interrogativas e imperativas,
respectivamente. Entonces, podemos decir que son actos de habla directos. A estos
casos se refiere Searle al afirmar que cuando el lenguaje se usa literalmente, hay una
correlación entre la forma lingüística y el acto de habla.
En cambio, si se utiliza una oración interrogativa para realizar una petición, como
por ejemplo "¿Puede alcanzarme la silla?", estamos ante un acto de habla indirecto
porque a través de la interrogación el alocutor no está formulando una pregunta sino
ejecutando otra acción. Generalmente las peticiones corteses se formulan de manera
indirecta: "¿Podría devolverme esos documentos?", "¿Le importaría que llegue más
tarde?", "¿Quisiera disculparme por unos momentos?", etc.
Son muchas las expresiones en las que los hablantes usan actos de habla indirectos.
Searle explica que en estos hay dos sentidos: el literal y el propiamente indirecto. El
sentido literal (significado de la frase) es lo que el enunciado significa; y el sentido
indirecto (significado de la enunciación del hablante) es lo que el emisor quiso decir2.
Por ejemplo, si una persona le pregunta a otra en la parada del ómnibus: "¿Tiene
hora?", ese enunciado posee el significado literal de una interrogación; pero el hablante
quiso realizar la acción de pedir y no de preguntar. La competencia pragmática del
oyente le permitirá interpretar el pedido y no responder "sí" o "no" a la pregunta. Este
pedido que no fue dicho pero que el oyente comprende es un contenido implícito. Si
bien el hablante no lo manifiesta en forma explícita: "Le pido que me diga la hora", sí
tiene la intención de formular un pedido y supone que el oyente lo interpretará. Si el
destinatario responde “las 12 y 15”, es porque ha interpretado el acto de habla indirecto
ya que sobreentiende que se le está pidiendo la hora. Esta colaboración que hace el
interlocutor para interpretar lo que realmente quiere comunicar el hablante es lo que
veremos más adelante como el Principio de Cooperación, formulado por Grice.
Lo mismo ocurre en el siguiente caso: Una madre le dice a su hijo: "Necesito que
me digas la fecha de tu próximo examen para programar las vacaciones". A través de
una oración enunciativa (sentido literal), la madre ha formulado una pregunta (el
sentido indirecto del acto ilocucionario es preguntar: "¿Cuál es la fecha de tu próximo
examen?").
2 Searle se refiere al sentido pragmático del enunciado, es decir a su valor en una situación concreta de
anunciación, y al sentido semántico de las frases haciendo abstracción de su uso.
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En general, cuando en un enunciado hay un verbo performativo, el acto de habla
puede ser considerado directo ya que es el mismo verbo el que especifica qué está
haciendo el alocutor al hablar. Por ejemplo: “Te ruego que vengas pronto", "Te felicito
por tu nuevo empleo", 'Te recomiendo que pienses antes de hablar", etc.
Un mismo acto de habla, como por ejemplo "sugerir", puede ser realizado como
acto de habla directo o indirecto.
"Te sugiero que regreses pronto": directo
"¿Podrías regresar pronto?": indirecto
"Me gustaría que regresaras pronto.": indirecto
2. 2. Macroacto de habla
Van Dijk afirma que así como a un texto puede asignársele una macroestructura
semántica, a una secuencia de actos de habla puede corresponderle una
macroestructura pragmática que se denomina macroacto de habla. Considera que un
discurso completo, incluso muy extenso, formado por una secuencia de actos de habla,
es susceptible de entenderse como la ejecución de una ilocución global. Así, por
ejemplo, a todo lo que dice el sacerdote y los padrinos y padres de un niño en el
momento de su bautismo, cabe resumirlo en un solo acto de habla global: la acción de
bautizar. Lo mismo podemos afirmar de lo que se dice en un casamiento que se sintetiza
en la célebre frase:"Yo los declaro marido y mujer".
Cuando una secuencia de actos de habla puede condensarse en un acto de habla
principal, ya que todo el discurso funciona socialmente como un solo acto, se le llama
macroacto de habla. Consideremos, por ejemplo, el siguiente diálogo telefónico entre
dos amigos:
3 Si bien la Teoría de los Actos de Habla ha enriquecido sustancialmente los estudios acerca del uso del
lenguaje, el tema de los actos de habla indirectos todavía es un problema que presenta controversias y
muchos aspectos que están en discusión hasta ahora no han podido ser resueltos satisfactoriamente.
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Adrián: - Entonces pásame a buscar a las ocho y media porque tengo el
auto roto, (aceptar- pedir)
Matías: - Bárbaro! Chau. (despedirse)
Adrián: - Te espero. Chau. (despedirse)
En esta interacción lingüística hubo una sucesión de actos de habla y una acción
predominante que puede ser considerada el macroacto de habla: la invitación que le
hace Matías a su amigo Adrián.
El macroacto tiene la función cognoscitiva de organizar la información y reducirla.
Después de una conversación, el oyente, pongamos como ejemplo a Adrián, no
recordará cada uno de los microactos que formaron la secuencia de toda la charla
telefónica pero sí tendrá presente el macroacto de habla: la invitación que le hizo
Matías. Asimismo, el macroacto le permite al hablante, Matías, realizar un "plan global
pragmático" (Van Dijk, 1988: 75) en virtud del cual irá preparando cada uno de los
microactos de la conversación hasta llegar a la invitación. Si el oyente le va
demostrando que no están dadas las condiciones para que él realice la invitación, Matías
puede cambiar de plan. Además, el oyente, al ir comprendiendo a través de las actitudes
preparatorias del hablante cuál es el macroacto de habla que se está realizando, puede
ayudarlo anticipándose a la invitación o puede intentar evitar que su amigo la formule,
si él no va a poder aceptarla.
No solo en este diálogo podemos encontrar secuencias de actos de habla. Por
ejemplo, en una carta, puede haber una sucesión de microactos (saludar, comentar,
agradecer, sugerir, etc.), pero como un “todo" ese texto puede funcionar como un
pedido si en él se solicita algo al destinatario.
4 Estas máximas, según Grice, pueden aplicarse no solo a las conversaciones sino a otras actividades
humanas. Plantea corno ejemplo el arreglar un coche o hacer un pastel.
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3. Máxima de relación: procura que se transmita información pertinente, ya que se
espera que lo que dice un participante en la conversación sea relevante respecto de
aquello de lo que se está hablando.
Para Grice, hay que distinguir "lo que se dice": contenido proposicional del
enunciado, de "lo que se comunica": la información que se trasmite con el enunciado
pero que es diferente de su contenido proposicional. Esto significa que "lo que se
comunica" es aquello que se dice sin decirlo y que el receptor lo interpreta por medio de
inferencias. Todo aquello que está más allá de lo dicho es un contenido implícito y
recibe el nombre de implicatura.
Por ejemplo, si alguien pregunta: "-¿Adrián ya terminó de arreglar el auto?", antes
de contestar sí o no, el interlocutor acepta la implicatura de que Adrián estuvo
arreglando el auto.
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Implicaturas conversacionales: Son aquellas que tienen relación con las Máximas
de la conversación de Grice. La implicatura conversacional se puede producir en los
siguientes casos:
c) Cuando el hablante tiene que violar una máxima para no transgredir otra que
considera de mayor importancia (Choque entre máximas). A veces, por ejemplo, no se
tiene la información suficiente, entonces se viola la máxima de cantidad (se brinda
escasa información) para no violar la máxima de calidad diciendo algo que no es
verdad. Por ejemplo, si alguien me pregunta: ¿Qué es la guajira?", y no sé precisamente
la respuesta correcta, diré que la guajira es un tipo de canción. En la respuesta hay poca
información, (guajira es el canto popular de los campesinos cubanos) pero verdadera.
Hasta aquí hemos visto la relación de las implicaturas con las Máximas de
Conversación. Grice también plantea la relación entre las implicaturas y el contexto.
Según su grado de dependencia del contexto, las implicaturas pueden ser: generalizadas
o particularizadas.
5 Este tipo de implicaturas nos remiten, por semejanza, a los actos de habla indirectos en los que se
requiere un cálculo mínimo por parte del oyente. Según Lyons (1977: 311) las investigaciones actuales
sobre pragmática conceden más relevancia al estudio de las implicaturas conversacionales que a los actos
de habla directos e indirectos.
6 Ejemplo de Grice reproducida por Graciela Reyes (Reyes, 1996: 42).
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Por ejemplo, si decimos: "El hijo menor de Alicia viajó a Chile", cualquiera sea el
contexto situacional en que se diga, inmediatamente se interpreta que Alicia tiene más
de un hijo. Un ejemplo clásico de este tipo de implicaturas generalizadas es el del
adjetivo indefinido (un/o/as/os): "María salió ayer con un hombre", el adjetivo
indefinido implica que ese hombre no es su marido, ni un pariente, ni un amigo.
Presuposiciones semánticas
Presuposiciones pragmáticas
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"'¿Qué actitud asumirá el Gobierno ante el despido masivo que ha anunciado la
empresa Sindex, como consecuencia de esta tendencia despiadada hacia la
flexibilización laboral?", es de suponer que el entrevistado responderá directamente a la
pregunta acerca del futuro proceder gubernamental. En consecuencia, el presupuesto de
que ese hecho es "consecuencia de esta tendencia despiadada hacia la flexibllización
laboral” quedará asumido por él, sin darse cuenta, porque no se atreve a discutirlo o
porque quizá está de acuerdo o porque debe concentrarse en la pregunta que le han
formulado para poder responderla con precisión. De esta manera, el entrevistador tiene
la facultad de elegir la información que quiere presentar como presupuesto y limita la
libertad del entrevistado ya que lo obliga a compartirlo. Por el contrario, si quiere
discutir el presupuesto debido a que no está de acuerdo con él, se sale del marco
comunicativo y esta actitud, generalmente, resulta incómoda.
En síntesis, cuando un interlocutor reconoce que en lo que dice el emisor hay
presupuestos que él considera falsos o no aceptables, está ante una situación pragmática
anómala (Núñez y Del Teso, 1996: 85) que lo coloca en la disyuntiva de poner en
evidencia que no comparte el presupuesto, por lo que puede resultar impertinente; o
aceptarlo aun no estando de acuerdo con él.
Para concluir, podemos afirmar que "la presuposición no es solo una relación
semántica, es también un mecanismo pragmático que consiste en considerar de
antemano algo como verdadero y, en el mismo acto, presumir que eso mismo es
compartido por las demás personas implicadas en la situación comunicativa" (Núñez y
Del Teso, 1996: 86)
Presupuestos7 y sobreentendidos
7 El término presupuesto se refiere, en términos generales, alo que hemos visto como presuposición,
implicatura convencional e implicatura conversacional generalizada.
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e. Verbales: Cuando en la proposición hay un verbo principal que describe la
sucesión de dos estados. Si se dice: "José ha dejado de estudiar", se supone que
José estaba estudiando. Otros verbos frecuentes: empezar a, terminar de, ponerse
a, seguir + gerundio, etc.
f. De construcción: En algunas construcciones como por ejemplo: “Es María
quien cocina", se supone que hay alguien que realiza la acción de cocinar.
g. Adverbiales: Adverbios como todavía, también, de nuevo, incluso, etc. Por
ejemplo: "Todavía admiro a los poetas", presupone que el hablante los admiraba
anteriormente.
Presupuesto9
Sobreentendido
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Es toda aquella información que está implícita en el enunciado y se llega a
interpretar por medio de inferencias que realiza el receptor al reflexionar sobre lo que
fue dicho en el mismo. El sobreentendido se comprende en función del contexto
comunicativo.10
Para entender un sobreentendido, además de competencia lingüística, el receptor
necesita tener competencia pragmática y conocimiento del mundo.
Por ejemplo, en una habitación donde hace mucho calor y están todas las puertas y
ventanas cerradas, una persona le dice a otra que está cerca de una puerta: "¡Qué calor
hace aquí!", si el receptor tiene competencia pragmática interpretará como
sobreentendido que se le está pidiendo que abra la puerta.
De este mismo enunciado, en otras situaciones comunicativas diferentes, pueden
inferirse distintos sobreentendidos.
10 Por eso, se puede asociar el sobreentendido con la implicatura conversacional de Grice, ya que para
llegar a esta el receptor debe reflexionar sobre la transgresión que hace el emisor de las Máximas de
Conversación que se refieren específicamente al intercambio comunicativo en un contexto situacional
determinado.
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solo puede tener una modalidad de enunciación que será aseverativa, interrogativa,
imperativa, etc.11
Modalidades de enunciado: no remiten a la relación enunciador / destinatario sino al
modo como el sujeto del enunciado 12 se sitúa con respecto a su propio enunciado. Estas
modalidades pueden ser lógicas (el hablante manifiesta la verdad o probabilidad de lo
que enuncia) o apreciativas (el hablante expresa un juicio de valor intelectual o
afectivo). Por ejemplo:
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Del mismo modo, cuando se utiliza la ironía, se puede expresar, bajo apariencia de
valorización, un juicio de desvalorización. Es el caso de alguien que dice "¡Qué casita!"
para referirse a una mansión. Se utilizan términos peyorativos cuando el hablante trata
de injuriar al oyente: perro capitalista, sucio comunista, víbora venenosa, etc.
a. Afectivos: "enuncian, al mismo tiempo que una propiedad del objeto al que
determinan, una reacción emocional del sujeto hablante frente a ese objete".
(Kerbrat-Orecchioni, 1986: 111). Ejemplos: desgarrador, patético, alegre,
admirable, excitante, repugnante, estimulante, irritante, provocativo,
desagradable, etc. En el discurso objetivo se deben usar con mesura este tipo
de adjetivos. Por ejemplo, en un informe policial no resulta apropiado escribir;
hecho espantoso, la actitud desgarradora de la victima, el despiadado
asesino, etc. Otros ejemplos: admirable, excitante, repugnante, estimulante,
irritante, provocativo, desagradable, etc.
14 Estos se confunden a veces con los afectivos ya que entre ellos los limites no están muy claros.
15 Este “pero”, como vimos anteriormente, también se considera una “implicatura convencional”.
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las siguientes oraciones se evidencian las distintas apreciaciones subjetivas del
hablante según sea el verbo utilizado: José no quiere a su hermano; José
subestima a su hermano; José detesta a su hermano.
Matizadores: son aquellos que pueden suprimirse sin que se produzcan cambios en la
clase de actos de habla. Se clasifican en: Operadores enfáticos: actúan sobre el receptor
para que acepte sin vacilaciones lo que se dice. Por ejemplo: seguramente, en efecto,
evidentemente, es claro que..., no se discute que..., es indudable que..., etc. Operadores
dubitativos: El enunciador presenta a través de ellos su inseguridad o duda respecto de
lo que asevera. Ejemplos; quizá, tal vez, probablemente, es posible que..., no es seguro
que..., supongo que..., etc. Operadores apreciativos: manifiestan una valoración de los
hechos, un matiz emocional del emisor: felizmente, por suerte, desgraciadamente, es
una lástima que..., etc. Los operadores que matizan generalmente aparecen en textos
informativos.
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Por tu bien, vení a casa. El operador léxico determina el acto: aconsejar.
En relación con la función que cumplen estos operadores (solo una función
pragmática o también otras), las autoras los clasifican del siguiente modo16:
Operadores léxicos: son aquellas palabras que solo cumplen una función pragmática y
no una función gramatical. Ejemplo: Seguramente, pronto se promulgará la nueva ley
de flexibilización laboral. Algunos operadores léxicos son: por cierto, indudablemente,
inevitablemente, en efecto, quizá, por favor, etc. (No se los analiza sintácticamente
porque no forman parte de la oración).
Operadores morfológicos: Sufijos azo -aza. Ejemplo: Este auto tiene un motorazo.
Acto de habla: valorizar. Prefijo re (muy o mucho): La fiesta estuvo redivertida. Acto
de habla: reforzar la apreciación.
A partir de los planteos precedentes, en un intento por tratar de integrar las posturas
analizadas, proponemos, para trabajar diferentes tipos de discursos (especialmente los
producidos en lengua escrita), la siguiente definición de modalizadores y su
clasificación:
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Afectivos: Manifiestan el sentimiento, o la actitud emocional del alocutor
frente a lo que está enunciando.
Ejemplo: Las últimas imágenes satelitales de Júpiter son fascinantes.
Otros son: detestable, aborrecible, feliz, horripilante, alucinante,
fascinante, reconfortante, alegre, etc. (adjetivos); felizmente,
lamentablemente, desgraciadamente, etc. (adverbios); es una pena que.... es
una suerte que..., nos alegramos de que... etc. (proposiciones).
Bibliografía citada
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