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Jesús declaró que en aquel úempo "enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su

reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de
luego; ;illí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el
reino de su Padre" (Mt. 13:41-43). Toda la historia se está moviendo de forma inexorable en
dirección a ese día terrible, cuando los pecadores de todas las edades caerán en las manos del
Dios vivo (He. 10:31). Se cuenta la historia de un antiguo gobernante romano llamado Brutus el
anciano, quien descubrió que sus dos hijos estaban conspirando para derrocar el gobierno, una
ofensa que se castigaba con la pena capital. En el juicio, los jóvenes rogaron a su padre con
lágrimas en sus ojos, llamándole con expresiones tiernas y familiares, apelando por todos los
medios a su amor paternal. 1.a mayor parte de la multitud que se había congregado en el tribunal
también imploró misericordia, pero debido a la gravedad del delito, y quizás debido al hecho de
que ser hijos del gobernante hacía todavía más responsables a los hombres y culpables de una
traición peor, el padre ordenó y después fue testigo de su ejecución. Como alguien ha comentado
acerca del incidente: "El padre quedó perdido en el juez; el amor de la justicia superó todos los
afectos paternales". Dios se ofrece a sí mismo como un Padre para la humanidad caída. Él les
implora que acudan a Él para obtener salvación a través de su Hijo, porque Él no quiere "que
ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 P. 3:9). No obstante, llegará un
día cuando se terminen las oportunidades para proceder al arrepentimiento. En ese momento
Dios ejecutará su juicio perfecto de una forma todavía más inexorable que la de aquel gobernante
romano. Los primeros tres criterios en la lista de seis que Dios aplicará en el juicio final ya fueron
discutidos en el capítulo anterior. El segundo grupo de tres son las obras (Ro. 2:6-10), la
imparcialidad (vv. 11-15), y el motivo (v. 16). OBRAS el cual pagará a cada uno conforme a sus
obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,
pero ira y enojo a 158 Principios del juicio de f)ios-parte 2 2:11-15 los que son contenciosos y no
obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser
humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a
todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; (2:6-10) Aunque esie pasaje
es sencillo y directo, abarca varias verdades que fácilmente pueden ser mal interpretadas si no se
estudian de forma cuidadosa. En el texto de Apocalipsis 20 citado arriba, se nos dice en dos
ocasiones que los hombres serán juzgados "según sus obras" (vv. 12-13). Esa es la misma verdad
que Pablo destaca en Romanos 2:6-10, declarando rotundamente que Dios pagará a cada uno
conforme a sus obras. El juicio por obras es algo que el Antiguo Testamento enseña con claridad.
El Señor instruyó a Isaías para que declarara: "Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los
frutos de sus manos. ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será
pagado" (Is. 3:10-11). A través de Jeremías, el Señor proclamó en términos aún más específicos:
"Yo,Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino,
según el fruto de sus obras" (Jer. 17:10). jesús reiteró ese principio de juicio, enseñando que "el
Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno
conforme a sus obras" (Mt. 16:27). En otra ocasión El dijo: "No os maravilléis de esto; porque
vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno,
saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (Jn.
5:28-29). Pablo, el gran apóstol de la salvación por gracia solamente a través de la fe. enseñó
enfáticamente que el juicio de Dios sobre creyentes e incrédulos por igual estará basado en las
obras. "El que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa
conforme a su labor" (1 Co. 3:8). Él prosigue explicando:

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