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aBENDICIÓN CON LA RELIQUIA DE LA SANTA CRUZ 1

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BENDICIÓN CON LA RELIQUIA DE LA SANTA CRUZ

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen


En estos tiempos en los cuales muchos están pidiendo bendición, están
pidiendo oraciones vamos a beneficiarnos con la bendición de la reliquia de
la Santa Cruz, porque tiene poderes especiales para ayudar a las personas
necesitadas y que están sufriendo en esta epidemia por todas partes, para
que pueda llegar a todos. Pues, enviare la bendición y es válida porque la
distancia no tiene limites para las bendiciones espirituales. Yo la repetiré
tres veces al día: por la mañana, por la tarde y por la noche. Así que la
podéis repetir a las personas necesitadas, que necesitan apoyo espiritual,
que necesitan también fuerzas para sobrepasar las pruebas que ahora
están pasando con su enfermedad.
Y antes de recibir la bendición, recordemos que si nos preparamos con las
debidas condiciones, podemos recibir indulgencia. Porque la reliquia de la
Santa Cruz también nos proporciona indulgencia. Y para ello, rezamos un
Padre Nuestro y el Yo Pecador.
Padre Nuestro

Padre Nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;


perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve María


llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte. Amén.

Y ahora para prepararnos para recibir, en buenas condiciones, la bendición,


haciendo el Yo Confieso, y haciendo sinceramente con nuestro corazón un
profundo Acto de Contrición.

Yo Confieso

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he


pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por
mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a
los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante
Dios, Nuestro Señor. Amén.

Y hacemos la bendición:
“V. Adiutorium nostrum in nomine Domini.
R. Qui fecit coelum et terram.
V. Dominum vobiscum.
R. Et cum spiritu tuo.
Et benedictio Dei Omnipotentis, in reliquiae sancte crucis in Domini nostri Jesu
Christi: in nome Patris, et Filii, et Spiritu Sancti. Amén.”
Y terminamos con un acto de desagravio, porque todas las pestes y
maldiciones, vienen por los pecados de los hombres, para que por el
arrepentimiento nos sea quita esta plaga.

Bendito sea Dios

Bendito sea Dios.


Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la Incomparable Madre de Dios la Santísima Virgen María.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José su casto esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

Amén

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora


y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén

Santísima y adorable Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo los amo,


adoro y espero, por los que no aman, por los que no adoran y por los que
no esperan, en todos los sagrarios de la tierra, por los méritos de la pasión
de Nuestro Señor Jesucristo, y de Su Santísima Madre, la Virgen María.

Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.

Coordinación General del Apostolado

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