Orígenes de la Mente Humana
Orígenes de la Mente Humana
Para descubrir los orígenes de la mente moderna hay que adentrarse en la oscuridad de la prehistoria.
Hay que retroceder a los tiempos anteriores a las primeras civilizaciones, que emergieron hace tan sólo
5000 años. Y anteriores también a la primera domesticación de plantas y animales, hace 10 000 años, a
la primera aparición del arte hace 30 000 años y a antes incluso de la aparición de nuestra propia
especie, Homo sapiens sapiens, en el registro fósil, hace 100 000 años. Ni siquiera cabe asociar aquel
origen a la época en que por vez primera aparecen útiles líticos, hace 2,5 millones de años. Nuestro
punto de partida de la prehistoria de la mente debe remontarse a no menos de 6 millones de años,
porque fue entonces cuando vivió un antropomorfo cuyos descendientes evolucionaron en dos
direcciones divergentes. Una rama evolucionaría hacia los antropomorfos modernos, los chimpancés y
los gorilas, y la otra hacia los humanos modernos. Llamaremos, pues, a aquel antiguo antropomorfo el
antepasado común.
No sólo el antepasado común, sino también el eslabón perdido. Es la especie que nos vincula a los
antropomorfos contemporáneos, y es también la que sigue ausente del registro fósil. No tenemos ni un
solo fragmento fósil de ese antepasado. Pero no hay duda alguna de que el «eslabón perdido» existió.
Los científicos le pisan los talones. Midiendo las diferencias genéticas entre los simios modernos y los
humanos modernos, y mediante una estimación de la frecuencia de las mutaciones genéticas, se ha
podido remontar el curso de la evolución hasta situar su existencia hace seis millones de años. Y es casi
seguro que vivió en África, ya que —tal como declaró Darwin— ese continente pudo ser, en efecto, la
cuna de la humanidad. Ningún otro continente ha arrojado los necesarios fósiles humanos.
Seis millones de años es un periodo larguísimo de tiempo. Para empezar a aprehender sus
verdaderas dimensiones y vislumbrar su patrón de acontecimientos mis importante, propongo pensar
en él como si de una obra dramática se tratara, el drama de nuestro pasado. Una obra muy especial, ya
que nadie escribió el guión; seis millones de años de improvisación. Los actores son nuestros
antepasados, sus útiles son los accesorios y los continuos cambios medioambientales que conocieron
son los distintos escenarios. Pero no cabe concebir esta obra como una novela policíaca, donde lo que
cuenta es la acción y el final. Porque nosotros ya conocemos el final, estamos viviéndolo. Los
neandertales y los demás actores del Paleolítico murieron y se extinguieron dejando tan sólo un único
superviviente, el Homo sapiens sapiens.
Es mejor pensar nuestro pasado como si fuera no una novela de Agatha Christie o de Jeffrey Archer
sino un drama shakespeariano. Imaginarlo como una historia donde el conocimiento previo de su
desarrollo ayuda a disfrutarla y a comprenderla mejor. Porque ya no tenemos que preocuparnos por el
qué va a pasar, sino por el por qué ocurren las cosas, por el estado mental de los actores. No vamos a
ver Macbeth para saber si matará o no a Duncan, ni haremos apuestas sobre si Hamlet morirá o vivirá.
En este libro nuestro interés radica menos en lo que nuestros antepasados paleolíticos hicieron o
dejaron de hacer, que en lo que sus acciones nos dicen acerca de su mentalidad.
Así que propongo considerar este breve capítulo como las notas al programa de la obra. Diferentes
productores —los autores de manuales de arqueología— ofrecen distintas versiones de los principales
acontecimientos, de ahí que se hayan añadido breves comentarios sobre las versiones alternativas. He
dividido el drama en cuatro actos, y más abajo presento un breve resumen de la acción, así como
algunos «detalles biográficos» de los actores y notas sobre los accesorios y los cambios de escena. Todo
esto puede leerse ahora o puede utilizarse como marco de referencia más adelante. Los cambios de
iluminación que menciono reflejan la variable calidad y la cantidad de nuestros conocimientos sobre
cada uno de los actos de la prehistoria. Y cuando hablo de «él» o de «ella» me valgo de una base
arbitraria para evitar sencillamente la fórmula tan poco elegante de «el/ella». Pero ello no implica que
un sexo fuera necesariamente más importante que otro en un determinado periodo de nuestro pasado.
Acto 1
(hace entre 6 y 4,5 millones de años)
Una larga escena con poca acción.
Contémplese prácticamente a oscuras.
Nuestra obra se inicia en algún lugar de África hace unos 6 millones de años y tiene un único actor,
el antropomorfo ancestral. Este actor no tiene uno, sino dos nombres en escena: antepasado común y
eslabón perdido. Mientras no se encuentren algunos restos fósiles, su verdadera identidad —su nombre
científico— seguirá en blanco. Como no sabemos nada del medio en que vivió aquel antropomorfo
ancestral, y dado que al parecer no ha dejado útiles líticos, el escenario permanece desnudo y en
silencio a lo largo de todo este primer acto. A más de un productor le gustaría añadir tal vez algunos
árboles y algún que otro útil, sencillo, parecido a los palos termiteros que usan los actuales chimpancés.
Pero si lo hiciéramos pecaríamos de sobreinterpretación. Es mejor dejar el escenario desnudo y sin
acción durante todo el acto. Estamos de hecho en la más absoluta oscuridad.
Acto 2
(hace entre 4,5 y 1,8 millones de años)
Este acto tiene dos escenas que, unidas, duran algo más de 2,5 millones de años.
Iluminación sólo a base de una vela oscilante.
El segundo acto tiene lugar en África, inicialmente tan sólo en regiones del Chad, Kenia, Etiopía y
Tanzania, y más tarde el escenario se amplía para abarcar África del Sur en la segunda escena. El acto
empieza hace 4,5 millones de años con la aparición de Australopitecus ramidus, un actor que no se dio
a conocer al mundo hasta 1994. Es el primero de los llamados australopitecinos (que significa «simios
meridionales»). Transcurridos unos 300 000 años aparece un segundo actor, A. anamensis, de llegada
aún más reciente, pues se descubrió en 1995. Ambos actores viven en medios arbóreos y son
esencialmente vegetarianos. Hace unos 3,5 millones de años ambos abandonan el escenario para ser
sustituidos por una actriz tan famosa que ha merecido un nombre propio en la profesión, Lucy (porque
su descubridor estaba escuchando en ese momento la canción de los Beatles «Lucy in the Sky with
Diamonds»). Su verdadera identidad es Australopitecus afarensis. Seguramente desciende de A.
ramidus, pero pudo asimismo evolucionar a partir de A. anamensis, o de alguna otra rama. Lucy posee
un carácter tan impresionante, ya que es adicta a andar erguida sobre ambas piernas y a trepar a los
árboles, que la ausencia de accesorios —útiles— pasa casi inadvertida. Abandona el escenario medio
millón de años más tarde, y en la obra se abre otro periodo de silencio hasta la segunda escena, que
empieza hace 2,5 millones de años. Pero justo al final de la primera escena vemos algunas piedras
dispersas en el escenario. Apenas se diferencian de otras piedras, desprendidas de la roca de forma
natural, pero en realidad son los primeros accesorios de la obra. Lamentablemente no podemos ver al
actor que las fabricó.
La segunda escena se abre 2,5 millones de años atrás con la aparición de múltiples actores en el
escenario. La mayoría presenta una gran similitud aparente con los actores de la primera escena,
aunque ahora despliegan una mayor variedad de formas y tamaños. Son otros australopitecinos: son los
hijos de Lucy. De hecho, uno de ellos, que exhibe una constitución claramente más ligera y al que se
considera un australopitecino grácil, es muy parecido a Lucy, aunque ahora lo vemos en el sur y no en
el este de África. Se trata de A. africanus, que se comporta más como un moderno babuino, si bien pasa
más tiempo erguido que sus abuelos. Los demás australopitecinos son físicamente más robustos, con
representantes tanto en el sur como en el este de África. Nos recuerdan más a los gorilas que a los
babuinos.
Hace 2 millones de años, tras la desaparición de A. africanus, aparece un nuevo grupo de actores
con cabezas más voluminosas y aspecto bastante precoz. Son, en efecto, los primeros miembros del
linaje Homo, con un cerebro 1,5 veces mayor que el de los australopitecinos. Pero, como en el caso de
estos últimos, muestran una considerable variedad de tamaño y forma. Algunos críticos ven en él a un
único actor, Homo habilis, pero lo más seguro es que haya tres en escena: Homo habilis. Homo
rudolfensis y Homo ergaster. Pero, dada la dificultad para diferenciarlos, nos referiremos a ellos
colectivamente como Homo habilis.
Es evidente que Homo habilis es portador de útiles, artefactos de piedra que reciben el nombre de
industria olduvayense o de Olduvai. Es posible que los australopitecinos robustos también lo sean, pero
es difícil asegurarlo. La anatomía de sus manos se lo habría permitido, ciertamente. Vemos a Homo
habilis descuartizando animales con sus útiles, pero no sabemos con certeza si esos animales son
producto directo de la caza o si, por el contrario, son los restos que han dejado leones y leopardos tras
darles caza y matarlos. Hacia el final de la escena, el comportamiento de Homo habilis comienza a
diverger de forma clara del de sus primos australopitecinos robustos: los primeros van ganando en
habilidad en la fabricación de útiles e incluyen más carne en su dieta, mientras que los segundos
parecen preparar el camino hacia una morfología aún más robusta.
Acto 3
(hace 1,8 millones de años-100 000 años)
Dos escenas, que tienen un comienzo excitante hace entre 1,8 y 1,5 millones de años, para luego
caer en un tedio absoluto.
La iluminación es aún escasa, aunque mejora ligeramente en la segunda escena
El tercer acto se abre con una gran declaración: «Empieza el Pleistoceno». Empiezan a formarse
capas de hielo en las latitudes más septentrionales. Y hace unos 1,8 millones de años aparece en escena
una nueva figura. Homo erectus. Desciende de Homo habilis (o tal vez de algún otro tipo de Homo),
quien abandona ahora la acción, y es más alto y posee un cerebro mayor. Los australopitecinos robustos
permanecen aún en escena, aunque en la sombra, hasta hace un millón de años, pero ya no participan
en los eventos de este acto. Lo que más sorprende de la aparición de Homo erectus es el hecho de que
su llegada parece ser prácticamente simultánea en tres partes del mundo, en el este de África, en China
y en Java, de ahí que el escenario haya tenido que ampliarse para incluir el Próximo Oriente, el este y
sureste de Asia. Gradualmente vamos viendo a Homo erectus, o sus útiles, en todas estas áreas, Pero es
difícil decir con exactitud cuándo llegó a determinadas zonas y qué es lo que está haciendo.
Tras más de un millón de años de Homo erectus —un periodo durante el cual el cerebro no parece
experimentar ningún tipo de expansión— empezamos a ver nuevos actores en el escenario. Como en el
caso de los primeros Homo, no vemos con claridad cuántas especies hay. Homo erectus continúa
viviendo en el este de Asia hasta hace tan sólo 300 000 años, pero en Asia y en otras partes de África
hay actores con cráneos más redondeados que se conocen con el extraño nombre de Homo sapiens
arcaico. Es muy posible que desciendan de Homo erectus en sus respectivos continentes, y marcan una
vuelta a un periodo de gradual aumento del tamaño cerebral. Hace unos 500 000 años, el escenario se
amplía de nuevo para incluir a Europa. El actor se llama Homo heidelbergensis, otro descendiente de
Homo erectus que parece presentar una estructura física especialmente grande.
Mientras que los accesorios del segundo acto siguen siendo los mismos a lo largo de todo el acto,
ahora aparecen otros algo más impresionantes, sobre todo unos útiles líticos en forma de pera llamados
hachas de mano-Poco después de su primera aparición en el este de África, hace aproximadamente
unos 1,4 millones de años, se encuentran en casi todo el mundo, excepto en el sureste asiático, donde
no vemos ningún tipo de útil; algunos críticos afirman que es porque se fabricaron con bambú, que es
una materia perecedera.
La segunda escena de este tercer acto, que empieza hace unos 200 000 años, se conoce
tradicionalmente entre los arqueólogos con el nombre de «Paleolítico Medio» para diferenciarlo del
«Paleolítico Inferior» de la escena anterior. Pero los límites entre ambos son tan difusos que esta
distinción va perdiendo actualidad. Con todo, está claro que por estas fechas han ocurrido cambios
significativos en los accesorios que utilizan los actores. Se han diversificado, y las hachas de mano son
ahora menos prominentes. Aparecen nuevos útiles, algunos hechos con una nueva técnica llamada
levallois, capaz de producir lascas y puntas líricas minuciosamente talladas. Y por primera vez parece
que los actores de las distintas zonas del escenario poseen un conjunto distinto de útiles cada uno. Sólo
en África, por ejemplo, vemos que en el norte predominan las lascas levallois, en las regiones
subsaharianas, unos auténticos «picos» de piedra macizos, y lascas finas y alargadas en el sur.
Hace 150 000 años en Europa y en el Próximo Oriente aparece un nuevo actor, Homo
neandertalensis, conocido popularmente como el hombre de Neandertal. Es propenso a utilizar útiles
fabricados con la técnica levallois y puede vérsele dedicado a la caza mayor. Al igual que los demás
actores de este acto, los neandertales sufren cambios frecuentes y profundos de escenario: es el
periodo de las glaciaciones, cuando las capas de hielo avanzan y retroceden una y otra vez en toda
Europa, y observamos que paralelamente también cambia la vegetación, pasando de tundra a bosque.
Pero aun con todos estos cambios, la acción parece sumamente monótona. En efecto, un distinguido
crítico del segundo y tercer acto, el arqueólogo Glynn Isaac, afirmaba que «durante casi un millón de
años, los conjuntos líticos parecen incluir los mismos ingredientes esenciales, sometidos al parecer a
incesantes cambios, todos ellos menores y sin dirección alguna». Si bien algunos de estos útiles
evidencian una habilidad muy refinada, todos están hechos de piedra o de madera. Y aunque se utilizan
trozos de hueso y asta, estos no presentan modificaciones ni están tallados.
Tras otro prolongado acto cae el telón. Ha durado más de 1,5 millones de años, y aunque una gran
parte del Viejo Mundo ocupe ahora todo el escenario, los accesorios se hayan diversificado, el tamaño
del cerebro haya alcanzado sus dimensiones modernas y haya aparecido una serie de nuevos actores,
no hay más remedio que describir el acto como puro y simple aburrimiento. Hemos estado
contemplando la obra durante algo menos de 6 millones de años, pero aún no hay nada que podamos
calificar como arte, religión o ciencia.
Acto 4
(hace entre 100 000 años y la actualidad)
Un acto mucho más corto, donde se agrupan tres escenas que contienen más acción dramática
que todo el resto de la obra
La primera escena del cuarto acto abarca el periodo que se inicia hace 100 000 años y finaliza hace
unos 60 000 años, aunque como veremos la línea divisoria entre las escenas primera y segunda es
relativamente difusa. Pero el inicio es claro: entra una nueva figura, nuestra propia especie, Homo
sapiens sapiens. La vemos por vez primera en el sur de África y en el Próximo Oriente, y se une a un
reparto que continúa incluyendo a los neandertales y al Homo sapiens arcaico. Tal vez sorprenda que no
se aprecie durante este periodo ningún cambio esencial en los accesorios, en términos generales:
nuestro nuevo actor continúa fabricando la misma gama de útiles líticos que sus abuelos de la última
escena del tercer acto. En efecto, prácticamente ningún aspecto de su comportamiento difiere del de
sus abuelos. Pero hay indicios de algo nuevo. En el Próximo Oriente vemos que Homo sapiens sapiens
no sólo entierra a sus muertos en fosas —al igual que hacen los neandertales—, sino que coloca trozos
de animales muertos encima de los cuerpos, a modo, por lo que parece, de ajuares funerarios. En el sur
de África utiliza grumos de ocre rojo, aunque no sabemos qué es lo que hace con ellos, y afila trozos de
hueso para fabricar arpones. Se trata de los primeros útiles hechos con materiales distintos a la piedra
y la madera.
La segunda escena de este último acto empieza hace unos 60 000 años con un acontecimiento
importante: en el sureste asiático Homo sapiens sapiens construye barcas y luego procede a realizar la
primera travesía a Australia. Muy pronto ocurren nuevos eventos en el Próximo Oriente. En lugar de
lascas producidas mediante la técnica levallois, aparecen las llamadas hojas, es decir, láminas largas y
finas talladas en sílex que adoptan la forma de hojas. Y luego, de forma bastante repentina —hace unos
40 000 años— en Europa y en África la obra se transforma. Los accesorios dominan ahora la acción.
Para marcar ese cambio de comportamiento tan espectacular, los arqueólogos utilizan estos accesorios
para determinar el comienzo de un nuevo periodo de nuestro pasado, el llamado Paleolítico Superior, en
Europa, y Edad de la Piedra Reciente, en África. En Asia tiene lugar una transformación parecida, pero
dado que podemos descifrar esa región sólo parcialmente, no sabemos si acaeció al mismo tiempo que
en Europa y África, o si ocurrió más tarde, hace tal vez unos 20 000 años.
En lugar de la pequeña gama de útiles líticos, los accesorios son ahora extremadamente
diversificados y hechos de muchas materias nuevas, que incluyen el hueso y el marfil. Los actores crean
ahora su propio escenario: construyen viviendas y pintan en las paredes. Algunas aparecen sentadas
tallando figuras animales y humanas de piedra y marfil, otros cosen ropas con agujas hechas de hueso.
Y en sus cuerpos, estén vivos o muertos, llevan colgantes y abalorios. ¿Quiénes son esos actores? Es
evidente que quien marca el paso es Homo sapiens sapiens. Hemos visto al principio de esta escena que
es capaz de realizar la travesía hasta Australia, y luego lo hemos visto entrar en Europa hace 40 000
años. Durante los siguientes 10 000 años los neandertales de Europa intentan quizás copiar los nuevos
útiles —las hojas— que Homo sapiens sapiens está fabricando y los collares de abalorios que lleva. Pero
pronto los neandertales desaparecen de la escena, como ha ocurrido con todos los demás actores de la
obra. Homo sapiens sapiens se ha quedado solo en el escenario del mundo.
El ritmo de la acción se acelera lentamente. Europa brilla a la luz del color del arte rupestre hace
entre 30 000 y 12 000 años, aunque los paisajes se han helado durante la última glaciación. A medida
que las capas de hielo empiezan a retroceder, el escenario se hace aún mayor, incorporando ahora
América del Norte y del Sur. Cuando la era glaciar llega a su fin, tienen lugar profundas fluctuaciones
climáticas, pasando de periodos templados/húmedos a periodos fríos/secos, y esta fase acaba con un
periodo de rápido calentamiento global hace unos 10 000 años, que marca el final del Pleistoceno, en
que el actor entra en el templado mundo del Holoceno y última escena de la obra.
Con el inicio de la tercera escena del cuarto acto, aparecen algunas gentes del Próximo Oriente
sembrando cosechas y luego domesticando animales. Los acontecimientos transcurren ahora a una
velocidad vertiginosa. Los actores levantan pueblos y más tarde ciudades. Surgen y caen una sucesión
de imperios, y los accesorios son cada vez más dominantes, diversos y complejos: en un abrir y cerrar
de ojos los carros se han convertido en automóviles y las tablillas en ordenadores. Tras casi 6 millones
de años de relativa inacción, resulta difícil darle un sentido a esta última y febril escena.
Los actores
Acto 2
A. ramidus es el antepasado humano más antiguo que se conoce, y se le
atribuye una edad de 4.5 millones de años. Viene definido por 17 especímenes
fósiles hallados en la región del Awesh Medio, en Etiopía, en 1994, y despliegan
rasgos más simiescos que cualquier otro antepasado humano. El cuerpo de A.
ramidus pudo parecerse al de un chimpancé. Se ha sugerido que estos fósiles
deberían atribuirse de hecho a un nuevo género, Artdipithecus. La abundancia de
madera, semillas y monos fosilizados entre los sedimentos donde se hallaron los
A. Ramidus y A. anamensis fósiles sugiere que A. ramidus vivió en un medio boscoso.
A. anamensis se define a través de nueve especímenes fósiles de Kanapoi,
Kenia, descubiertos en 1995. Esta especie podría haber vivido hace entre 4,2 y 3.9
millones de años y se cree que también ocupó hábitats boscosos o arbóreos. Parece
mayor que A. ramidus, pero la ausencia de fragmentos del esqueleto poscraneal
hace difícil la comparación entre ambas especies. Parece que se yuxtaponen en el
tiempo y su relación con A. afarensis es dudosa.
Acto 2
Australopitecinos gráciles Estas dos especies se conocen con el nombre de «australopitecinos gráciles» y
A. afarensis y A. vivieron hace entre 4 y 2,5 millones de arios. A. afarensis es el que mejor se conoce
africanus gradas al esqueleto fósil casi completo apodado «Lucy». Se encontró en la reglón
del Hadar, Etiopía, donde se han descubierto asimismo otros especímenes de A.
afarensis. Esta especie pudo medir entre 1 1,5 m de alto y pesar entre 30 y 75 kg,
con un cerebro de 400-500 cm3 de tamaño. De complexión ligera, brazos largos
proporcionales a sus extremidades inferiores, y dedos curvos, sus rasgos sugieren
que A. afarensis pudo no ser totalmente bípedo ni totalmente arbóreo.
Es posible que el rastro de huellas de hace 3,5 millones de años descubiertas en
Laetoli, Tanzania, se debiera a A. afarensis. Los fósiles de A. africanus se
encuentran en el sur de África. Esta especie tenia un tamaño similar a A. afarensis
y la misma capacidad craneal parece adaptada al bipedismo. Se aprecian
contrastes en la forma del cráneo. A. africanus posee una frente más alta y reborde
supraorbital menos prominente. En cuanto a la dentición, A. africanus tenía
caninos más pequeños y molares mayores que A. afarensis.
Acto 2
Australopitecinos robustos
P. bosei y P. robustus
Acto 2
El primer Homo
H. habilis, H. rudolfensis Hace unos 2 millones de años aparecieron nuevos fósiles que se han asignado al
y H. ergaster género Homo Muestran una variación considerable de tamaños y formas y. por lo
tanto, es posible que representen a varias especies. Todos se caracterizan por un
tamaño cerebral mayor que el de los australopitecinos, entre 500 y 800 cm3. Los
descubrimientos mas importantes se han hecho en la garganta de Olduvai, en
Tanzania, y en Koobi Fora, en Kenia, donde se recuperó el espécimen mejor
preservado de H. habilis, el KNM-ER 1470.
H. habilis habría tenido un cuerpo de carácter más parecido al del
australopitecino pero con un rostro y una dentición humanas, mientras que H.
rudolfensis tenia un cuerpo más humano pero rasgos faciales y dentales de los
australopitecinos. Hace 1,6 millones de años que ya no se encuentran fósiles de
estas primeras especies Homo, y parecen haber sido sustituidos por H. erectus,
que seguramente evolucionó a partir de otro tipo de Homo primitivo, H. ergaster.
Acto 2
Los primeros fósiles de H. erectus se encontraron en la región de Koobi Fora, en
África, y en Java, con una antigüedad de 1,8 millones de años. Se cree que H.
erectus evolucionó a partir del primer Homo en África y que luego se dispersó
Homo erectus
rápidamente por Asia. Se ha recuperado asimismo una mandíbula de H. erectus en
Dmanisi, Georgia, que se cree data de hace 1,4 millones de años. H. erectus poseía
un cerebro mayor que los primeros Homo, entre 750-1.250 cm3. con rebordes
supraorbitales prominentes y un esqueleto robusto.
Los cráneos de H. erectus asiático, como los de la cueva de Zhoukoudian,
conocidos anteriormente como «el hombre de Pekín», presentan rebordes óseos
más pronunciados que los de África. El H. erectus fósil más espectacular es un
esqueleto casi completo de un joven de 12 años, de 1.6 millones de años,
encontrado en Nariokotome. Kenia, que presenta evidencia de un rápido desarrollo
infantil, algo que podría ser característico de los primeros humanos. Posee las
características físicas de los humanos que viven en medios tropicales. H. erectus
aún sobrevivía hace 300 000 años.
Acto 3
Se encuentran especímenes de H. sapiens arcaico en África y en Asia de entre
400 000 y 100 000 años de edad. Muchos especímenes importantes proceden de
Homo sapiens arcaico y Broken Hill, Florisbad y del río Orno, en África, y de Dalí y Maba. en el Asia
H. heidelbergensis oriental. Se trata de una especie mal definida pero se distingue de H. erectus por
su cerebro mayor, 1.100-1.400 cm3, y un cráneo más alto y redondo. Se conoce
poco del resto del esqueleto, pero se le considera tan robusto y musculoso como H.
erectus.
H. heidelbergensis es el nombre que se da a los primeros humanos de Europa y
desciende de H. erectus. Existen muy pocos restos, sólo el maxilar de Mauer, en
Alemania, y parte de un hueso de la pierna, de Boxgrave, Inglaterra, ambos
fechados hace 500 000 años. Ambos especímenes sugieren que H. heidelbergensís
fue una especie alta y robusta. Los fósiles humanos de Atapuerca, España,
fechados recientemente en al menos 780 000 años, podrían pertenecer también a
H. heidelbergensis.
Acto 3
Se cree que H. neanderthalensis evoluciono de H. heidelbergensis hace 150 000
Los neandertales años. Los especímenes de Pontnewydd, País de Gales, de 220 000 años de edad,
H. neanderthalensis presentan rasgos neandertales bien definidos. Los neandertales «clasicos» se
encuentran en yacimientos de Europa y del Próximo Oriente con edades de entre
115.000 y 30 000 años, sobre todo en Saint Césaire, Francia (33 000) y Tabón (100
000) y Kebara (63 000), en el Próximo Oriente.
H. neanderthalensis se distingue de H. erectus por su mayor tamaño cerebral,
de 1 200-1.750 cm3, nariz más larga y rebordes supraorbrtales menores. Su
cuerpo era de complexión muy fuerte, corpulento y musculoso con piernas cortas y
un gran tórax en forma de tonel. Muchos de sus rasgos anatómicos son
adaptaciones a una vida en medios muy fríos. El cuerpo de los neandertales parece
haber experimentado un alto grado de lesiones físicas y enfermedades
degenerativas que podrían reflejar un estilo de vida físicamente muy duro.
Acto 4
Los humanos anatómicamente modernos (HAM) más antiguos se encuentran en
el Próximo Oriente, en las cuevas de Qafzeh y Skhul, y en Suráfrica, en la cueva de
Humanos anatómicamente Border y en la de Klasies River Mouth. con edades de 100 000 años Los
modernos especímenes fósiles de Jebel Irhoud, en el norte de África, también podrían
H. sapiens sapiens pertenecer a H. sapiens sapiens. Se cree que los HAM descienden de H. sapiens
arcaico de África. Los especímenes fragmentarios de Klasies River Mouth
muestran algunos rasgos arcaicos y podrían representar una forma de transición.
Los HAM se distinguen tanto de H. sapiens arcaico como de H.
neanderthalensis por una complexión menos robusta, la reducción y frecuente
ausencia de rebordes supraorbitales, un cráneo más redondo y dientes más
pequeños. El tamaño del cerebro, entre 1.200 y 1 700 cm3. es igual o ligeramente
menor que el de H. neanderthalensis.
Poco después, hace 100 000 años, los HAM pudieron dispersarse por África y
Asia oriental. Colonizaron Australia hace menos de 60 000 años y entraron en
Europa por vez primera hace 40 000 años. Hace 30 000 años que H. sapiens
sapiens es el único miembro superviviente del linaje Homo.
Los accesorios
Acto 2
Los primeros artefactos de piedra datan da hace entre 3 y 2 millones de años y con
frecuencia son difíciles de distinguir de rocas que se han roto de forma natural. Estos
Los primeros artefactos se han agrupado bajo el nombre de complejo industrial del Omo, porque se
artefactos encontraron en la región etíope del rio Omo. Los artefactos de esta región proceden de la
líticos formación Shungura con sedimentos que abarcan el periodo de hace entre tres y un millón de
años.
Los más antiguos consisten en cantos rodados de cuarzo desbastados. Se han encontrado
artefactos parecidos en Kada Gona, en Etiopía, que se cree datan de hace 2.7 millones de anos.
Otro yacimiento antiguo importante es el de Lokalaei (GaJh 5) descubierto cerca de la base de
Kalochoro, parte de la formación Nachukui del Turkana occidental, Kenia. cuyos útiles se
fechan hace 2,36 millones de anos.
Acto 3
Las hachas de mano son un tipo de útil hecho a base de tallar bifacial mente un nódulo de
piedra o una lasca grande. Quiere decir que las lascas se tallan alternativamente por las dos
caras del útil. Las hachas de mano presentan una típica forma de pera, mientras que otros
útiles exhiben un borde romo, en lugar de apuntado u ovalado, y se (laman hendidores. Cuando
entre los conjuntos líticos se encuentran hachas de mano/hendido-res con frecuencias
relativamente altas, estos conjuntos reciben el nombre de achelenses. Los útiles bifaces se
descubren por primera ve/ en el lecho II de Olduvai. y cuando están presentes, la industria
Mica recibe el nombre de olduvayense avanzado. Las auténticas hachas de mano más antiguas
Hachas de mano proceden de Konso-Gardula, en Etiopía, y se fechan en 1,4 millones de años. También aparecen
y lascas levallois repentinamente en el registro arqueológico en los yacimientos de Olorgesailie y de Kesem-
Kebana, hace 1,4 millones de años. Las hachas de mano se encuentran en yacimientos de toda
Europa y en el Asia occidental y meridional durante el tercer acto; suelen aparecen en grandes
cantidades. Por ejemplo, en Olorgesailie, Tanzania, se han descubierto miles de hachas en 16
conjuntos líticos a orillas de un antiguo lecho lacustre.
Uno de los yacimientos europeos más notables es el de Boxgrove, en el sur de Inglaterra, de
500 000 años de antigüedad, donde se han descubierto restos de talla procedentes de la
manufactura de hachas de mano. La única parte del Viejo Mundo donde los primeros humanos
no parecen fabricar hachas de mano es el sureste asiático. También son sumamente raras en
China. En las regiones donde sí se encuentran, son escasas y están ausentes de muchos
yacimientos con útiles de tecnología similar a la olduvayense o a la olduvayense avanzada. Es el
caso de Verteszóllós, Hungría, de Bilzingsleben, Alemania, y de los niveles inferiores de los
yacimientos estratificados de Ubeidiya, Israel, y de Swanscombe, Inglaterra. El método
levallois es una técnica para extraer lascas y puntas de piedra de un tamaño predeterminado y
requiere una meticulosa preparación del núcleo. Aparece por primera vez en el registro
arqueológico hace 250 000 años y abunda en África, en el Próximo Oriente y en Europa. Es la
técnica predominante en muchos conjuntos del norte de África, como el de la cueva de Haua
Fteah, y del Próximo Oriente, como los de las cuevas de Tabún y Kebara. En otros, como el de
Pontnewydd, Gales, la técnica levallois se encuentra asociada a hachas de mano.
Acto 2
Los útiles líticos
olduvayenses
Hace entre 2 y 1,5 millones de años, los útiles líticos descubiertos en el este y sur de África
consisten en lascas extraídas de cantos rodados y lo que queda de sus respectivos «núcleos».
5e conocen con el nombre de industria olduvayense, debido a los útiles del lecho I de la
garganta de Olduvai. Estos útiles se presentan bajo diversas formas y tamaños y se han
clasificado en útiles para tareas duras, útiles para tareas ligeras, piezas utilizadas y restos de
talla La garganta de Olduvai sigue siendo el yacimiento más importante de útiles líticos
olduvayenses.
Es un desfiladero de 100 m de profundidad y de unos 50 km de longitud en el Serengeti, en
Tanzania, creado por un rio que fluye entre sedimentos deposita dos a lo largo de los últimos
1,8 millones de años. Contiene una extensa serie de yacimientos arqueológicos que se
encuentran en cuatro lechos principales, y que contienen útiles y fósiles, muchos de los cuales
fueron excavados por Mary Leakey. Hay otros lugares en el África oriental de similar
importancia que la garganta de Olduvai. El más notable es el área de Koobi Pora, en Kenia,
donde Glynn Isaac realizó una labor de campo extensiva que dejó al descubierto varios
yacimientos muy antiguos.
Actos 1, 2, 3 y 4
Útiles de Los útiles de madera son extremadamente raros en el registro arqueológico, pero los pocos
madera que sobreviven indican que fueron obra de los humanos primitivos. Se han descubierto palos
acabados en punta, seguramente lanzas, en los yacimientos de Clacton-on-Sea y de Lehringen,
y en Gesher Benot Va'aqov, Israel, se ha encontrado una placa de madera pulimentada.
Seguramente la manufactura de la madera para producir útiles se remonta al antepasado
común de hace 6 millones de años.
Acto 4
Tecnología Las laminas finas y alargadas de sílex no se laman lascas, sino que reciben el nombre de
laminar hojas o laminas, y suelen extraerse de núcleos preparados meticulosamente, por lo general en
forma prismática. Las hojas mas antiguas se encuentran en las industrias llamadas
o de hojas
preauriñacienses de la cueva de Haua Fteah, en el norte de Africa, y amudiense, en el Próximo
Oriente, ambas de mas de 100 000 años de edad.
Pero sólo hace 40 000 años que la industria de hojas inicia una producción sistemática, para
convertirse en la técnica lítica dominarte en todo el Viejo Mundo. Los núcleos presentan varios
tamaños: los más pequeños se llaman laminillas o microláminas. Las láminas u hojas se podían
astillar para obtener determinadas formas, tales como puntas de proyectil, raspadores y buriles
(útiles-cinceles para tallar).
Acto 4
Útiles de hueso
Si bien hay evidencia del uso de huesos para fabricar útiles hace ya 500 000 años, los
primeros útiles trabajados —arpones hechos a base de afilar el hueso— no aparecen hasta hace
90 000 anos en Katanda, R.D. de Congo. Estos arpones sor descubrimientos únicos, puesto que
el segundo útil de hueso trabajado que se conoce data de hace sólo 40 000 años. Después de
esta fecha los útiles de hueso se encuentran en todas las regiones del Viejo Mundo.
Un ejemplo son las puntas de flecha de hace 39.000 años de la cueva de Bordee mientras
que en el Próximo Oriente y en Europa se trabajó el hueso para producir puntas y punzones. A
partir de hace 20 000 años se utilizó el hueso para hacer arpones, sobre todo en las sociedades
que vivían en Europa hacia el final de la última glaciación Se encuentran por primera vez
agujas de hueso hace 18.000 años. En Rusia y en Siberia, hace 20 000 años, la primera
arquitectura utilizó huesos de mamut para levantar viviendas.
Acto 4
Aunque se han encontrado fragmentos de ocre rojo en yacimientos de hace 250 000 anos,
Objetos de arte los primeros objetos de arte aparecen hace 40 000 años Los mas impresionantes y también los
y ornamentación más abundantes son los de Europa. Se han encontrado cuentas, collares y colgantes de marfil,
personal fiquras talladas de animales y humanos, y toda una serie de imágenes abstractas y naturalistas
pintadas y grabadas en las paredes de las cuevas. En África se encuentran losas de piedra
pintadas con figuras animales de más de 27.500 años de edad, y cuentas hechas de cascara de
huevo de avestruz de hace 39.000 años.
En el Asia oriental los primeros abalorios de la cueva de Zhoukoudian datan de hace 8000
13 000 años, mientras que de la cueva de Longgupo, en China, procede una pieza decorada de
asta de ciervo de hace 13.000 anos. Los grabados hechos sobre barro blando en las paredes de
las cuevas de Australia datan de hace 23 000-15 000 años, y es posible que parte del arte
rupestre se remonte a más de 40 000 años atrás. En el abrigo de Mandu Mandu se ha
descubierto un conjunto de 20 cuentas de concha con 34 000-30 000 años de antigüedad.
Acto 4
Ordenadores y El primer ordenador, la maquina analítica de Charles Babbage, fue diseñado en 1834. Menos
otros de 160 años más tarde se ha creado la red informática global llamada Internet. Estos hechos
ocurrían 90 000 años después de que se grabara el primer objeto de hueso, lo que contrasta
accesorios
con los más de 2 millones de años que fueron necesarios para pasar de la producción del
modernos primer útil lítico a aquel primer grabado sobre hueso. Esta diferencia refleja el ritmo
sumamente rápido de innovación y cambio tecnológicos que empezaba a asomar hace 90 000
años, con más intensidad hace 40 000 años y de forma vertiginosa en la actualidad.
Hitos notables durante esos 40 000 años fueron la primera aparición de la tecnología
cerámica hace 26 000 años para hacer estatuillas de arcilla, y que luego, hace 8.000 años, se
difundió extensivamente para la producción masiva de vasijas. Animales y plantas se
domesticaron por primera vez hace 10 000 años, la primera escritura apareció hace 5000 años,
y la fundición de metal hace 4000 años. Se necesitaron solamente 20 000 años para pasar del
arco y la flecha a la bomba atómica, y 6000 años para pasar de los primeros vehículos rodados
a la nave espacial.
Se conocen fósiles de antropomorfos de hace entre 10 y 5 millones de años en África, Europa y Asia, y no se sabe con
certeza dónde vivió realmente el antepasado común de hace 6 millones de años. Pero seguramente fue en el África
oriental, si nos atenemos a ta diversidad de fósiles de australopitecinos descubiertos en esa región y a los rasgos
simiescos del fósil más antiguo. Se han descubierto fósiles de australopitecinos y de los primeros Homo en depósitos
de cuevas de África del Sur y en yacimientos del África oriental. Los yacimientos más importantes de África del Sur
son Makapansgat, Sterkfontein y Swartkrans, todos ellos con una serie de animales fósiles. No es probable que estos
antepasados humanos ocuparan realmente las cuevas; lo más probable es que sus restos llegaran allí arrastrados por
carnívoros. La cueva de Sterkfontein contiene fósiles de H. habilis y una secuencia estratificada de útiles líticos
primitivos. Los fósiles y los útiles líticos más antiguos del África oriental se encuentran en sedimentos erosionados,
sobre todo en Hadar, en el Awash Medio, en la garganta de Olduvai, en Koobi Fora y en el Orno. Su descubrimiento y
datación han sido posibles debido a las fallas y a la erosión del valle del Rift africano, que ha dejado al descubierto los
antiguos sedimentos y los lentes de tobas volcánicas, que pueden datarse mediante diversos métodos radiométricos.
Seguramente Australia fue colonizada hace 50 000-60 000 años, de acuerdo con la datación por termoluminiscencia
de la ocupación de los abrigos de Malakunanja II y de Nauwalabila en el Territorio del Norte. El resto de yacimientos
se fechan en menos de 40 000 años, pero eso podría deberse a la «barrera temporal» de las dataciones por
radiocarbono. El yacimiento del Alto Swan, en las afueras de Perth, se fecha en torno a los 39 500 ± 2 300 años, y hay
un número significativo de yacimientos de hace 35 000-30 000 años. Australia fue colonizada por H. sapiens sapiens,
pero no hay acuerdo sobre si fueron representantes de una población procedente de África o si evolucionaron
localmente a partir de un linaje de H. erectus del sureste asiático. Unos fósiles humanos de Australia de hace 30 000-
20 000 años muestran una considerable variabilidad, desde una anatomía sumamente grácil hasta una sumamente
robusta. El continente americano fue colonizado a través de una ruta que cruzaba el norte de Siberia, donde los
yacimientos más antiguos se han fechado sólidamente en torno a los 35 000 años de antigüedad. El más rico es el de
Mal'ta, de hace 25 000 años, donde se ha encontrado gran cantidad de objetos de arte. La penetración en el
continente americano se hizo a través de la masa de tierra ahora sumergida del estrecho de Bering, pero la fecha de
esta colonización sigue siendo incierta. A algunos yacimientos de América del Sur se les atribuye una antigüedad de
40 000 años, pero no son fechas precisas. Las fechas más antiguas y verificadas corresponden a los yacimientos de
Dry Creek, en Alaska, y al abrigo de Meadowcroft, en Pensilvania, de 12 000 años de antigüedad. Hay numerosos
yacimientos fechados entre hace 11 500 y 11 000 años, cuando parece que se cazaba megafauna, como el mamut. En
América del Sur, y sobre todo en Monte Verde, hay muchos yacimientos de 11 000 años de edad. Y como en el caso de
Australia, seguramente la colonización no fue un solo y único acontecimiento, sino que implicó numerosos flujos de
población durante un prolongado lapso de tiempo.
Reconstruir las relaciones entre los antepasados humanos en el curso de la evolución es una tarea repleta de
dificultades debido a la escasez de evidencia fósil. Este diagrama se basa en el de Bernard Wood (1993): los tramos
negros denotan el tiempo transcurrido entre la primera y la última aparición de una especie. Las relaciones entre los
australopitecinos son especialmente difíciles de establecer debido a la escasez de fósiles y o su variabilidad
morfológica: casi nunca se logra saber si se trata del macho y de la hembra de la misma especie, o de dos especies
distintas. Quizás la parte más discutible del árbol genealógico sea la mas reciente, relativa al origen de H. sapiens
sapiens. Existen dos grandes tendencias al respecto. Unos creen que hubo un solo origen en África, y que to das las
poblaciones existentes, como los neandertales de Europa y H. sapiens arcaico de Asia, fueron sustituidos por esta
nueva especie y que no hicieron ninguna contribución al acervo genético moderno. Otros cuestionan esta hipótesis y
defienden la existencia de orígenes múltiples de H sapiens sapiens en distintas partes del mundo, que habrían
evolucionado a partir de las primeras poblaciones humanas locales. Entre estos dos extremos hay otras posiciones,
como quienes defienden una dispersión de población de humanos modernos desde África hace unos 100 000 años,
pero con un cierto grado de cruce con las poblaciones de H. sapiens arcaico. El estudio de la genética humana
también puede aportar medios para reconstruir la historia de la evolución. La limitada variabilidad genética existente
entre los humanos modernos sugiere que nuestro origen es muy reciente, mientras que sí medimos la diferencia entre
los humanos y los chimpancés, nos aproximamos a la edad establecida de 6 millones de años para el antepasado
común. Se está utilizando la variación del ADN de las poblaciones humanas en diferentes partes del mundo para
intentar distinguir un origen único o múltiple de los humanos modernos, y en caso de un origen único, identificar
cuándo y dónde tuvo lugar. Este libro adopta la posición de un único origen africano seguido de una sustitución de
todos los Homo sapiens arcaicos, pero simpatiza con la idea de una hibridación limitada entre las poblaciones que
salieron de África y las poblaciones locales de humanos primitivos.
Fases templadas
Durante las fases templadas del
Pleistoceno, las capas de hielo se Fases frías
derretían, produciendo una subida del Cuando las temperaturas globales se enfriaban, grandes volúmenes de
nivel del mar y aislando áreas de la Europa agua quedaban atrapados en forma de capas de hielo que invadían las
continental como Bretaña. A medida que el latitudes septentrionales. En las latitudes más meridionales los climas se
clima se templaba, comunidades de plantas hacían más secos. El descenso del nivel de. mar dejaba al descubierto
y y árboles colonizaban los paisajes y las extensas zonas de tierra que ahora están sumergidas. En Europa
comunidades animales se transformaban. aparecieron las tundras, que fueron explotadas por las grandes manadas
Los sedimentos y los niveles de hielo migratorias de renos. Zonas como el Próximo Oriente experimentaron
muestran que la temperatura en las fases sequías.
templadas implicó muchas veces periodos
muy rápidos de calentamiento global.