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Tabla Periodica

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Johann Wolfgang Döbereiner (1780-1849) fue un

químico alemán que descubrió formas de organizar


los elementos químicos de tres en tres, a partir de
sus características atómicas. Estas maneras de
organizar los elementos llevan por nombre Tríadas
de Döbereiner.

La intención de este estudio era encontrar una


manera de ordenar los elementos químicos
conocidos hasta entonces, para así poder
estudiarlos y comprenderlos de una mejor manera.

Döbereiner indagó sobre las distintas relaciones que vinculaban a los elementos entre
sí. En sus investigaciones encontró similitudes muy particulares entre grupos de
elementos químicos.

Desde 1817, este científico afirmó que existían características parecidas entre ciertos
elementos. Sus estudios se centraban en las masas atómicas de los elementos; es
decir, en las masas totales de los protones y neutrones que conforman los átomos.
Döbereiner se dio cuenta de que podía vincular tres elementos químicos distintos
tomando en cuenta sus masas atómicas. Por ejemplo, vinculó el cloro, el bromo y el
yodo al percatarse de que, al sumar las masas atómicas del cloro y el yodo y dividirlas
entre dos, el número que resulta es muy cercano al valor de la masa atómica del
bromo.
John Alexander Reina Newlands (1837-1898) fue
un químico analítico ingles que preparó en 1864
una tabla periódica de los elementos establecida
según sus masas atómicas, y que señaló la ley de
las octavas según la cual cada ocho elementos se
tienen propiedades similares.

Newlands comenzó a encontrar relaciones entre los


elementos en 1864, intentó varios acomodos y en
1865 publicó su ley de las octavas, llamada así
porque decía que las propiedades de los elementos
se repetían periódicamente cada 7 elementos, de
manera análoga a las 7 notas musicales. Cada grupo de elementos se repetía como
una octava musical. Sin duda fue un gran avance, pero su sistema tenía varias
desventajas, cuatro octavas tenían 7 elementos, tres octavas tenían 8 elementos y
una tenía 10 elementos; no dejaba espacios para elementos por descubrir y estaba
basada en los pesos equivalentes, no en los pesos atómicos, así que los elementos
no estaban todos en el orden correcto. Su sistema no tuvo mucha aceptación, algunas
similitudes no eran claras
Alexandre-Émile Béguyer de Chancourtois
(1820-1886), un geólogo y mineralogista francés,
realizó una contribución temprana e importante al
desarrollo de la tabla periódica de los elementos.

En 1862, Chancourtois presentó su "vis tellurique"


o "tornillo telúrico". Este era un cilindro
tridimensional en el cual los elementos se
ordenaban en una espiral alrededor del cilindro,
según sus masas atómicas. Cuando los elementos
se colocaban de esta manera, se repetían patrones
de propiedades químicas en intervalos regulares, lo
que es un precursor de la periodicidad de los elementos.
Dmitri Ivánovich Mendeléyev (1834-1907)
formuló su Ley periódica de los elementos y la
presentó ante la Sociedad Rusa de Química en
marzo de 1869, junto con una primera versión
de la Tabla periódica de los elementos. La idea
fundamental era que, atendiendo a la
progresión de los pesos atómicos de los 60
elementos conocidos en la época, estos podían
organizarse de un modo lógico y comprobable.
Así, para crear su tabla, los organizó en orden
creciente de masas atómicas.

La comprobación de los patrones de Mendeléiev revolucionó el campo de la química.


Por un lado, le permitió corregir el peso atómico de algunos elementos conocidos que
no se ajustaban a lo descrito en la tabla, y al mismo tiempo demostrar la posibilidad
de que hubiese elementos aún por descubrir, cuyas ausencias eran reveladas a partir
de los patrones de la tabla.

De hecho, a partir de la Tabla periódica, Mendeléiev predijo las propiedades del galio
(Ga), el escandio (Sc) y el germanio (Ge), elementos desconocidos hasta ese
entonces, a los que bautizó respectivamente como eka-aluminio, eka-boro y eka-
silicio, empleando vocablos numerales derivados del sánscrito (eka- sería “uno”).

En cambio, el descubrimiento del helio (He) en 1868 supuso inicialmente un dilema


para Mendeléiev, dadas sus propiedades tan particulares, hasta que comprendió que
se trataba de un representante del “grupo 0”, es decir, de los gases nobles o gases
inertes. Estos últimos fueron posteriormente descritos y añadidos a la Tabla.
Henry Moseley(1887-1915), un físico inglés, realizó
una contribución fundamental a la comprensión y
organización de la tabla periódica mediante su
trabajo con los rayos X. En 1913, Moseley realizó
experimentos que le permitieron determinar la carga
nuclear (número de protones) de los átomos de
diferentes elementos.

Gracias al descubrimiento del número atómico, se


pudo reorganizar la tabla periódica de manera más
coherente. Esto resolvió problemas con la ubicación
de ciertos elementos que no encajaban perfectamente en la tabla cuando se
ordenaban por masa atómica. Por ejemplo, el cobalto y el níquel estaban fuera de
lugar en la tabla basada en masas atómicas, pero encajaron correctamente cuando
se ordenaron por número atómico.

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