los cen a
rio
Si me
CUen tan mu
Cuentos
para seguircreciendo
que
para los estudiantes terminan la Educación Primaria
de Liliana
Bodoc
el viento"
"Amigospor 2008,Alfaguara
el viento",
"Amigospor
© © Bodoc
Liliana
Liliana Bodoc
de Santa Fe, en el año 1958. A
Nació en la provincia
los seis años, su familia se trasladó a Mendoza.
Cursó la Licenciatura en Literaturas Modernas en la
y Letras de Universidad Na
Facultad de Filosofia la
cional de Cuyo. Años después ejerció la docencia
dando clases de Literatura Española y Argentina.
¿Querés leer más de esta autora?
Los dias del venado, Los dias de la Sombra y Los dias
del fuego; Memorias Impuras; Los Padres; Diciembre
Súper Album; Sucedió en Colores, cuentos para niños;
Reyes y Pájaros; La mejor luna; El mapa imposible;
Amigos por el viento.
64
mezclaron en mi cabeza.
Pasó un silencio.
-Un viento tan fuerte que movió los edificios
-dijo él-.Y eso que los edificios tienen
raíces...
Pasó una respiración.
-A mí se me ensuciaron los ojos -dije.
Pasaron dos.
-A mí también.
-¿Tu papácerró las ventanas? -pregunté.
-Si.
-Mi mamátambién.
-Por qué lo habrán hecho? Juanjo parecía
asustado.
-Debe haber sido para que algo
quedara en
Susitio.
A veces, la vida se comporta
como el viento:
desordena y arrasa. Algo susurra,
pero no se le
entiende. A su paso todo peligra;
hasta aquello
que tiene raíces. Los edificios, por ejemplo. O las
costumbres cotidianas.
-Siquerés vamos a comer cocadas-le dije.
Porque Juanjo y yo teníamos un viento en
común. Y quizás ya era tiempo de abrir las ven
tanas.
63
No me
mí.
un día triste para
festejar. Aquel era
él debía
también
pareció justo, y decidí que la puse
y
sufrir. Entonces, busqué
una espina
entre signos de preguntas:
mamá?
¿Cuánto hace que se murió
tu
los ojos para disimular
Juanjo abrió grandes
algo.
-Cuatro años -contestó.
Pero mirabia no se conformócon eso:
-Y cómo fue? volví a preguntar.
Esta vez, entrecerró los ojos.
Yo esperaba oir cualquier respuesta, menos
la
que llegódesde su voz cortada.
-Fue..., fue como un viento dijo.
Agaché la cabeza, y dejé salir el aire que tenia
guardado. Juanjo estaba hablando del viento,
¿seria el mismo que pasó por mi vida?
-¿Es un viento que llega de repente y se mete
en todos lados? -pregunté.
-Si,es ese.
-¿Y también susurra...?
Mi viento susurraba -dijo Juanjo-, Pero no
entendí lo que decia.
se
-Yo tampoco entendí.-Los dos vientos
62
Palabras que parecen ruidos?repitió.
-Sí. -Y aclaré Pum, Plaf, Ugg...
¡Ring!
-Por favor-dijo mamá-, están
llamando.
No tuve más remedio que abrir la puerta.
-¡Hola! -dijeron las rosas que traia Ricardo.
-¡Hola! -dijo Ricardo asomado detrás de
las rosas.
Yo miré a su hijo sin piedad. Como lo había
imaginado, traía puesta un remera ridicula y un
pantalón que le quedaba corto.
Enseguida, apareció mamá. Estaba tan linda
como si no se hubiese [Link]í le pasaba a ella.
Y el azul le quedaba muy bien a sus cejas espesas.
-Podrían ir a escuchar música a tu habitación
-sugirió la mujer que cumplía años, desesperada
por la falta de aire. Y es que yo me lo había traga
dotodo para matar por asfixia a los invitados.
Cumplí sin quejarme. El horrible chico me
siguió en silencio. Me senté en una cama. Él se
sentó en la otra. Sin dudas, ya estaría decidiendo
que el dormitorio prontosería de su propiedad.Y
que yo dormiría en el canasto, junto a la gata.
No puse música porque no tenía nada que
azul. a su
-Elvestido
la gata regresó
Mamá salió de la cocina, que
imaginar lo
Y yo me quedésola para
Canasto.
me esperaba. iba a devorar
ese horrible Juanjo
Seguramente, se queda
los pedacitos de
merengue
las cocadas. Y
costados de su [Link]én
pegados en los
rian cuando se
que iba a dejar sucio el jabón
era seguro
hablar de su perro con el
lavaralas manos. Iba a
a mi gata.
único propósito de desmerecer
Pude verlo transitando por mi casa con los cor
dones de las desatados, tratando de
zapatillas
anticipar la manera de quedarse con mi
dormito
rio. Pero,más que ninguna otra cosa, me aterró
la
certeza de que sería uno de esos chicos que, en
vez de hablar, hacen ruidos: frenadas de autos,
golpes en el estómago, sirenas de bomberos, ame
tralladoras y explosiones.
-¡Mamá! -gritépegada a la puerta del baño.
-¿Quépasa? -me respondió desde la ducha.
-¿Cómo se llaman esa palabras que parecen
ruidos?
Elagua caía apenas tibia, mamå intentaba com
prender mipregunta,la gata dormiay yo esperaba.
60
que se llevó a papá. En casa ya estaban reparados
los daños. Los huecos de la biblioteca fueron ocu
pados con nuevos libros. Y hacia mucho que yo no
encontraba gotas de llanto escondidas en los
jarrones, disimuladas como estalactitas en el con
gelador. Disfrazadas de pedacitos de cristal, «Se
me acaba de romper una copa", inventaba mamá
que, con tal de ocultarme su tristeza, era capaz de
esas y otras asombrosas hechicerías.
Ya no había huellas de viento ni de llantos. Y
justo cuando empezábamos a reírnos con ganas y
a pasear juntas en bicicleta, aparecía un tal
Ricardo y todo volvía a peligrar.
Mamá sacó las cocadas del horno. Antes del
viento, ella las hacía cada [Link]és pare
ciótomarle rencor a la receta porque se molesta
ba con la sola mención del asunto. Ahora, el tal
Ricardo y su Juanjo habian conseguido que vol
viera a hacerlas. Algo que yo no pude conseguir.
-Mevoy a arreglar un poco -dijo mamá mirán
dose las manos-. Lo único que falta es que lle
guen y me encuentren hecha un desastre.
-¿Quétevas a poner? -le pregunté en un supre
mo esfuerzo de amor.
59
ceTTaba las ventanas para [Link] y adentr
algoquedara ensu siti0.
Ledije a Ricardo que viniera con su hijo. ¿Qué
te parece?
-Me parece bien -mentí.
Mamádejó de pulir la bandeja, y me miro:
-Nome lo estás diciendo muy convencida...
-Yo no tengo que estar convencida.
-¿Y eso quésignifica?-preguntó la mujer
que
más preguntas me hizo a lo largo de
mivida.
Me viobligada a levantar los ojos del libro:
-Significa que es tu cumpleaños, y no el mío
-respondí.
La gata salió de su canasto, y fue a
enredarse
entre las piernas de mamá.
Que mamátuviera novio era casi
insoportable.
Pero que ese novio tuviera un hijo era una verda
dera amenaza. Otra vez, un
peligro rondaba mi
vida. Otra vez había
viento en el horizonte.
-Se van a entender bien -dijo mamá-. Juanjo
tiene tu edad.
La gata, único ser que entendía mi desolación,
saltósobre mis rodillas. Gracias, gatita
buena.
Habían pasado varios años desde aquel viento
58
errab las rentanas
Nra Que atentro Vadentr
algo quedaa en su siti
Le duea Ricaroque hio Que
viniera con su
te pa
Me parNe bien -ment
Mama dedeputir la v me mir
bandeia,
No me lo sasdiciendo muy ovenida...
o no tengu que esar Ovenia
so que signiica?pegunto la
mujer que
mas prguntas me hioa lo largO de mi vida.
i
Me obligada a leranar los ojos del hbro
Signiia que es tu cumnpleaños, no mmo
-rspondi.
La gata salho de su canasto,ruea
narse
entre las piernas de mama.
Que mama tuviera novio ea casi insoportable
Pero que ese noio tuiera un hio
dera amenaza. Otra reI, un peigro
ea una ea
ndaba mi
vida. Otra vez habia viento en
l
horizonte.
-Se vana entender bienduo mama uani
tiene tu edad.
La gata, unico ser que entendia mì desolaion
saltó sobre mis rodillas
Gracias, gaita buena.
Habian pasado varios anos desde aquel iente
S8
Amigos por el viento
Liliana Bodoc
A veces, la vida se comporta como el viento:
desordenay arrasa. Algo susurra, pero no se le
entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello
que tiene raíces. Los edificios, por ejemplo.O las
ostumbres cotidianas.
Cuando la vida se comporta de ese modo, se
nos ensucian los ojos con los que vemos. Es
decir, los verdaderos ojos. A nuestro lado, pasan
papeles escritos con una letra que creemos reco
nocer. EI cielo mueve más rápido que las
se
horas. Y lo peor es que nadie sabe si, alguna vez,
regresarála calma.
Así ocurrió el dia que papá se fue de casa. La
vida se nos transformó en viento casi sin dar
aviso. Recuerdo la puerta que se cerró detrás de
su sombra y sus valijas. También puedo recordar
la ropa reseca sacudiéndose al sol mientras mamá
57