Bases Metodológicas y de Documentación para la
Investigación Científica
El Conocimiento Científico:
finalidad y características
Autores: Mª Cristina Núñez del Río y Susana Sastre Merino
¿Qué implica conocer? ¿Cómo se llega al conocimiento? ¿Qué es la ciencia?
¿Qué la diferencia de otros tipos de conocimiento? ¿Qué características tiene?
¿Cuáles son los objetivos de la investigación? ¿Cómo distinguimos el
conocimiento científico de otros tipos de acceso al conocimiento? ¿Cuándo es
necesaria la investigación? Y el investigador, ¿precisa contar con cualidades
concretas y específicas? ¿Qué caracteriza el Método Científico?
1. Ciencia: concepto, características, proceso
El hombre es curioso por naturaleza, y esta característica le ha facilitado el
desarrollo de la capacidad de aprender del mundo que le rodea. Apoyándose en
sus sentidos y aplicando su capacidad de razonamiento, la humanidad ha ido
incrementado su conocimiento.
Fig. 1.- Conocer significa… 1 verbo en infinitivo. Fuente: elaboración propia a partir de la
participación de estudiantes
Pero… ¿qué significa conocer? La RAE (s.f.) define el término a través de
varias acepciones que nos ayudan a concretar el significado:
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Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza,
cualidades y relaciones de las cosas
Entender – advertir – saber
Percibir un objeto como distinto de todo lo que no es
Experimentar – sentir
Estas acepciones resaltan la existencia de diferentes vías de acceso al
conocimiento ¿Cómo se llega a conocer? Podemos distinguir claramente tres:
La más común y extendida es la experiencia, los sentidos. Dan lugar al
conocimiento vulgar. Nace de las vivencias personales de cada uno. No suele ser
revisable, ya que se asienta sobre los sentidos, las percepciones. Suele ser la base
de lo que denominamos sabiduría popular, se transmiten sin contraste; se asume
su valor y en muchas ocasiones son la base de nuestras decisiones.
El razonamiento, apoyado en la inducción y deducción, da lugar al
conocimiento intuitivo. Se produce mediante la captación directa de la realidad.
Aunque impacta en la inteligencia y genera certezas, precisamente su carácter
intuitivo impide que pueda ser reproducido por otros; tampoco se comprueba
por vías objetivas. Con este planteamiento no es posible contrastar si se trata de
una falsedad o una certeza. Se valora únicamente en función del grado de
convencimiento que posea la persona que lo defiende, y sin duda, suele estar
convencida de su certeza.
La investigación, siguiendo a Biagi (2020), es el acceso más preciso, exacto,
elaborado y cualificado al conocimiento científico, a la ciencia. Es al que vamos
a prestar atención ya que sin duda tiene primacía sobre los otros. Inicialmente
destacamos 3 aspectos que le caracterizan:
Se adquiere de forma sistemática: Es un todo ordenado de aspectos
recortados de la realidad que se organizan como un sistema y se obtienen
en etapas analíticas.
Es controlado. Se procede por pasos que buscan verificar, cotejar,
comprobar y demostrar de forma evidente las afirmaciones a las que se
llega.
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Es verdadero. Aunque nunca son verdades absolutas sino
aproximaciones a la verdad. Las conclusiones a las que se llegan, los
conocimientos son sostenidos hasta que aparezcan otras evidencias en
contrario que refuten lo que hasta ese momento ha sido considerado
verdadero.
Además, es importante que la investigación sea rigurosa y objetiva, para lo
cual necesitaremos poder aplicar un método.
En la vida cotidiana, en numerosas ocasiones, no percibimos lo evidente
porque no lo esperamos. Y al revés, es frecuente ver sólo aquello que esperamos
ver.
Es muy importante ser conscientes de ello, dado que vamos a movernos en el
marco del conocimiento científico, de la ciencia, de la investigación, que implica
“descubrir lo desconocido”, con valor de verdad. Y para ello se utiliza un método,
que etimológicamente significa camino hacia.
El proceso implica observar la realidad y configurar hipótesis que pueda
explicarla y ser generalizada, para poder deducir otros hechos.
Necesitamos estar preparados, no sólo como investigadores, sino como
sociedad, para someter a prueba las noticias que nos llegan y poder descartar las
que son fake news.
Es imprescindible un buen nivel de competencia en relación a la capacidad
de mirar críticamente la información de internet, las fuentes y ser capaces de
elegir las que sean fiables. A veces entre varias versiones, no sabemos cuál es la
cierta, pero con el método científico, al menos podremos preguntarnos cuál es la
evidencia que necesitaríamos para poder elegir una de esas versiones.
Aunque, realmente a qué nos referimos cuando hablamos de ciencia ¿Qué es
la ciencia?
1.1. Concepto de Ciencia
Sin ánimo de ser exhaustivo, diferentes autores nos ayudan a comprender
qué implica la ciencia, definiéndola en pocas palabras:
Conocimiento organizado (Bunge, 1989)
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Conjunto sistemático de conocimientos sobre la realidad observable
obtenidos por el método científico (Sierra, 2007)
Conocimiento riguroso o conjunto de conocimientos logrados
mediante un método apropiado (Método Científico) con la finalidad
de descubrir e interpretar la realidad, y en su caso, generar leyes o
teorías explicativas (del Río, 2008)
Resaltan diferentes aspectos: orden, sistematicidad, rigor … aplicados de tal
manera a las observaciones realizadas que permiten generar leyes o teorías
explicativas.
La Ciencia es válida si explica de forma útil los fenómenos. Pero… ¿Qué la
diferencia de otros tipos de conocimiento? Especial atención merece distinguirla
de las pseudociencias (ver Figura 2).
Bunge (1989) advierte de su falsedad científica, ya se muestran sin aplicar
mecanismos de control o corrección. Para las pseudociencias la realidad reside
en la percepción, y no en la observación sistemática y la experimentación. En
general, no realizan experimentación, y si la hacen, está mal planteada o no es
reproducible. Sin contraste, realmente no hay avance de conocimiento.
Su apariencia nos embauca, pero conducen a “sectas”, ya que no hay opción
de criticar, de formular dudas o interrogantes que permitan validar; el proceso
seguido te lleva a aceptar conclusiones sin opción a rebatirlas, sin debate. De esta
manera... lejos de conocer la verdad, buscan influir.
Fig. 2.- Comparación Ciencia-Pseudociencia. Fuente: Elaboración propia
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Vamos… no diremos que quieran engañar, pero saben que no están
aplicando metodología científica en sus conclusiones, ¡así que alerta!
1.2. Características de la Ciencia
Babbie (1990) hace una reflexión sobre las características de la actividad
científica y, de una forma resumida y concreta, establece como esenciales:
Lógica. Basada en la razón.
Determinista. Todo hecho tiene una causa; al menos una, aunque sin
duda hay muchos fenómenos multicausales. En otras palabras, en el
marco de la ciencia, siempre se puede encontrar la causa de un hecho,
de un fenómeno.
General. Pues trata de llegar a descubrimientos y leyes universales.
Parsimoniosa. Cuanto más simple sea una explicación, mejor. Es
decir, si hay más de una alternativa para explicar una observación, un
hecho, un fenómeno es más plausible la que llegue de forma más
directa, más sencilla.
Específica. Tiene que emplear definiciones operativas concretas,
únicas de los conceptos evaluados.
Contrastable empíricamente. Debe conducir a predicciones
observables confirmadas por la experiencia.
Intersubjetiva. Otro investigador debe llegar a la misma conclusión
con el mismo experimento, con los mismos datos.
Revisable o abierta a revisión.
Completa la visión general si se analiza qué pretende el conocimiento
científico. Siguiendo a del Río (2007), a la investigación le interesa la
invariabilidad que se observa dentro de la variabilidad que puede darse en los
fenómenos. No es un acertijo. La finalidad es convertir en leyes científicas, las
leyes naturales que gobiernan el mundo real y social, para poder explicar y
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predecir los fenómenos objeto de interés, aquellos que nos preocupan, que nos
interrogan. Del Río (2007) establece como objetivos de la investigación:
Conocer la realidad
Controlar las condiciones en las que manifiestan los fenómenos
Predecir hechos
Generar teoría basada en principios metodológicos
Hacer extensivo el conocimiento científico
Potenciar las aplicaciones derivadas del mismo conocimiento
científico
Formar investigadores y grupos
Un apunte muy importante: parece que siempre el foco se dirige a la
resolución de las cuestiones, a respuestas “finales”. No podemos olvidar que
resulta de gran interés descubrir las preguntas correctas, adecuadas, críticas, y
no solo encontrar las respuestas acertadas.
1.3. Proceso científico
Investigar significa indagar, interrogar la realidad para, de una forma
sistemática y ordenada, llegar a algún conocimiento sobre ella. Como veíamos, el
conocimiento científico es una aprehensión de la realidad por la vía de la
inteligencia. El foco es captar la dimensión sensible e inteligible de los fenómenos
del mundo real (Biagi, 2010). Es una modalidad de conocimiento muy cualificada
dentro del saber general.
Como aptitud fundamental, todo investigador ha de contar con un
pensamiento riguroso, que le permita que el proceso de investigación se
desarrolle de acuerdo con una sistemática, con un método, aplicando un proceso
de operaciones de pensamiento. Se fundamentará en diferentes elementos, en
concreto necesariamente ha de dominar:
La elaboración de definiciones, que marcan los límites entre lo que es
y lo que no es. Permiten establecer los conceptos de forma clara y
certera. Es importante tener en cuenta y recordar que:
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- El término definido no entra en la definición.
- No se debe definir una idea por la contraria.
- Sólo debe definir aquello que queremos, que es de interés en
nuestro trabajo, sin incorporar otras definiciones innecesarias.
- Cada definición será lo más breve posible
La identificación de distinciones que permitan separar una cosa de
otra según dimensiones formales.
La búsqueda de relaciones, pues, el reto no es generar nuevas ideas:
resulta más complicado hallar relaciones con otras y formularlas. Esto
suele ser transcendente en una investigación.
La determinación de la causalidad que permita conocer el origen del
que proceden los fenómenos a investigar.
La generación de sistematización. El conocimiento de la realidad
procede de la organización de las categorías explicativas. El
investigador ha de dominar el hábito de la sistematización. El saber
tiende a ser sistemático y contar con elementos organizados: hipótesis,
variables, conceptos definidos… En palabras de Biagi, “Toda la ciencia
es un sistema de enunciados, puesto que todo enunciado científico se
funda en otro o se refiere a una teoría establecida, cada nuevo
conocimiento que se incorpora al cuerpo estructurado de la ciencia, en
un momento dado, la confirma, la enriquece o la rectifica” (2010, pág
31).
La formulación de síntesis. Entendida como la capacidad de establecer
conclusiones tras un análisis riguroso de los hechos observados y los
datos recogidos.
La aplicación de la crítica. No todo vale, ni es válido. Por ello, no se
puede dar por buena cualquier teoría o explicación sin someterla a la
fuerza de la prueba y el posterior análisis riguroso para resaltar los
puntos fuertes y débiles, tanto del proceso como de los resultados
obtenidos.
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En definitiva, la investigación científica exige un proceso riguroso, que ha de
centrarse en los datos recopilados, en los elementos a considerar; se trata de
organizarlos, de interpretarlos, de entenderlos. Es esencial dejar explicaciones
abstractas, basadas en ideas, intuiciones preconcebidas, creencias o explicaciones
de carácter no racional, sin fundamento ni documentación.
Pero… en este proceso de desarrollo del conocimiento ¿cómo saber si
debemos incorporar las conclusiones alcanzadas?
1.3.1. ¿Cuándo aceptar una explicación científica?
En el proceso y devenir de los resultados y conclusiones es frecuente que
surjan dudas y se generen vacilaciones.
Amat Guerri (1995), investigador del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, en una conferencia impartida en el ICE de la UPM, señaló que una
explicación científica debe aceptarse considerando diferentes aspectos:
En primer lugar, cuando sea innovadora. La explicación a incorporar implica
cambios con relación a resultados previos, destacando aspectos novedosos que
amplían el estado del saber.
También sería aceptable cuando incluya teorías anteriores. Es decir, la
explicación parte de lo previo, de lo conocido; considera y tiene en cuenta los
resultados y teorías anteriores; no parte de cero, sino que se revisa el estado del
arte, el conocimiento establecido hasta el momento. A veces, cuando se trata de
investigaciones revolucionarias, que suponen un gran salto en el conocimiento,
puede ser que se superen los conocimientos previos, pero en todo caso, para
aceptar una explicación científica debemos comprobar que ha considerado y
revisado lo conocido hasta el momento.
Conviene que provenga de alguien informado. Es decir, que hay un bagaje
formativo en el equipo de investigación, que sabe sobre el tema, que argumenta
con conocimiento de causa
Resulta esencial que sea comprobable por experimentación. Es decir, que los
resultados alcanzados son constatables, revisables, repetibles, replicables.
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Finalmente, interesa que sea elegante. Es curioso este apelativo que llama la
atención al orden y al rigor, a la estructura; las explicaciones científicas aceptables
están reñidas con el desorden y el barullo.
En cambio, nunca deben ser aceptadas meramente en base a razones
económicas o políticas; no deben verse comprometidas por las creencias
personales o grupales; tampoco debe considerarse razones de autor, es decir, en
razón de quien lo comunica, por su fama y reconocimiento previo. Siempre es
necesario valorar críticamente cualquier explicación científica
1.3.2. Audacia y rigor como elementos clave en investigación
Para avanzar en el conocimiento, el investigador se apoya en la aplicación
combinada de dos reglas: audacia para proponer y valorar diferentes miradas,
diferentes alternativas, incluso las más singulares, acompañadas de un proceso
riguroso de comprobación, paciente, que no se salte pasos ni se precipite.
Audacia, paciencia y rigor… ¿por? Veamos el diálogo de Alicia con el Gato
Cheshire (Carroll, 2003, pág. 60):
• Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo
seguir para salir de aquí?
• Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el Gato.
• No me importa mucho el sitio… - dijo Alicia.
• Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes – dijo el Gato
• … siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
• ¡Oh, siempre llegarás alguna parte - aseguró el Gato-, si caminas lo
suficiente!
En otras palabras, es prioritario plantearse el proceso de investigación con
seriedad. Ya hemos visto que “Cualquier lugar es bueno para quien no sabe
adónde va”, y, al tiempo, la sabiduría popular advierte de que tengamos cuidado
con lo que buscamos, porque nos lo podemos encontrar…
¿Qué quieren resaltar estos comentarios? Subrayan la necesidad de ser
exquisitos a la hora de realizar el trabajo de investigación. Al tiempo… es
necesario desarrollar un pensamiento divergente, que busque interpretaciones
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para los datos disponibles que den lugar a las mejores respuestas, más ajustadas,
más acertadas, que permitan explicar el fenómeno con mayores garantías de
verdad.
Y... ¿cuándo debe proponerse y ser realizada? En estos momentos, la
experiencia de la crisis de la pandemia ha destacado la relevancia, la importancia
y acierto de dedicar los máximos esfuerzos a encontrar tratamientos y vacunas
que permitan luchar contra el virus. En pocas palabras, la investigación está
indicada siempre que sea necesario encontrar respuestas a cuestiones o
fenómenos que no se entienden en el estado de conocimiento actual.
Además, requiere que el problema pueda ser abordable, que tenga opciones,
que cuente con probabilidad de resolución, de ahí la importancia del rigor, el
método y la sistemática. Su aplicación ordenada facilitará el hallazgo de
soluciones.
Es importante considerar un aspecto más: la problemática ha de ser relevante,
de interés general para el mejor desarrollo de la humanidad. ¿Por qué? En
ocasiones las modas o los intereses particulares imponen temáticas de estudio y
análisis en las que se invierten recursos que poco revierten en progreso general;
es una llamada de atención a asegurar que el trabajo de investigación responde
también a razones éticas de compromiso con la humanidad.
2. Cualidades del investigador
Nuestro Premio Nóbel, Ramón y Cajal, expuso en su discurso de ingreso en
la Academia de Ciencias Exactas, Física y Naturales en 1897 las reglas y consejos
sobre investigación científica. Revisado y ampliado, el texto fue editado por
primera vez en 1899, y a pesar de los años que han pasado sigue siendo una
lectura muy recomendable para quienes transitan en el mundo de la
investigación. Recientemente se ha hecho una reimpresión digna de lectura.
Expone en él que los investigadores muestran ciertos rasgos universales,
entre los que destacan: laborioso, independiente, observador, lógico, ingenioso,
sólo acepta lo observable, hábil en el laboratorio.
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Estos rasgos conllevan actitudes que facilitan la actuación acertada como
investigador: ser infiel a sus propias ideas, amar la controversia, apertura al uso
de métodos de otras ciencias, tolerancia…
El trabajo científico se caracteriza por su método y rigor, y la especificidad de
la aportación se nutre de la originalidad, creatividad y singularidad de cada
investigador. Ramón y Cajal destaca una serie de recomendaciones para mejorar
nuestra cualidades como investigadores:
Para empezar, ver las cosas como si fuera lar primera vez, lo que,
según Ramón y Cajal, exige limpiar la mente de prejuicios y de
imágenes ajenas; hacer el firme propósito de juzgar y ver por nosotros
mismos; comportarnos como si el objeto hubiera sido creado
expresamente para regalo y deleite de nuestro intelecto.
En esencial tener simpatía por lo observado. No basta examinar; hay
que contemplar: impregnemos de emoción y simpatía las cosas
observadas; hagámoslas nuestras, tanto por el corazón como por la
inteligencia. Solo así nos entregarán sus secretos, decía D. Santiago.
Imprescindible, seleccionar los hechos. Es necesario investigar con un
criterio selectivo tanto en la elección del fenómeno a estudiar como de
los hechos que se consideran más significativos. No se puede abarcar
todo, especialmente al mismo tiempo. El trabajo científico requiere
establecer el objeto de atención de cada fase.
De gran interés y riqueza resulta conjugar diversos puntos de vista,
para no limitarse a un solo enfoque, sino partir de varios que se
complementen. Pues cualquier visión intelectual es muy limitada y se
realiza concentrándose en un punto mental. Hay que superar esta
limitación con distintos puntos de vista.
Para finalizar esta revisión somera sobre el perfil del investigador, se incluyen
algunas de sus afirmaciones.
El investigador es un ser normal, pero motivado.
El descubrimiento es fruto del esfuerzo.
El cerebro del investigador se entrena en la juventud.
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Las deficiencias personales se compensan con el trabajo.
El trabajo puede sustituir al talento.
Un talento genial sólo hace las cosas más deprisa.
El saber ocupa lugar.
Concentrarse en el tema del trabajo.
Realmente, quienes tienen una fe excesiva en sus teorías o en sus ideas, no
sólo están mal dispuestos para hacer descubrimientos, sino que también hacen
muy malas observaciones al tener una idea preconcebida. También sucede que
los que creen demasiado en sus teorías, no creen en las de los demás.
3. El Método Científico
Sin lugar a duda, la realidad no siempre se va a ajustar a lo que uno quisiera,
a las preferencias o expectativas.
El método científico permite mantener a raya la propia subjetividad, la visión
particular de los hechos. Nadie puede ver el mundo eliminando totalmente su
propia perspectiva. La subjetividad forma parte de nuestra manera de conocer,
pero eso tampoco quiere decir que todo valga, que todo sea igual de cierto. El
método científico ayuda a lograr objetivar.
La obra de René Descartes publicada en 1637, El Discurso de Método,
constituyó el inicio de una filosofía cuyo punto de arranque es la duda metódica.
Todos conocemos la expresión Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo). La obra de
Descartes plantea por primera vez El Método científico como procedimiento de
actuación. Básicamente, implica la formulación de hipótesis, la deducción de
consecuencias y la validación de las hipótesis. Esto es, mediante operaciones
ordenadas, se orienta la investigación hacia determinados fines, siguiendo una
serie de etapas interdependientes.
Por tanto, el método científico es el procedimiento de actuación que se sigue
en la investigación científica. Indica cómo realizar la actividad investigadora, de
forma sistemática, hasta alcanzar un determinado objetivo. Implica el
seguimiento de una serie de etapas sucesivas para alcanzar un resultado,
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acompañadas de una serie de técnicas o procedimientos concretos, operativos,
para realizar las distintas fases.
La esencia del método científico se basa en formular cuestiones o problemas
sobre la realidad del mundo y los hombres, con base en la observación de la
realidad y la teoría ya existente. A continuación, se trata de encontrar soluciones
a estos problemas y en contrastar, con la misma realidad, dichas soluciones o
hipótesis mediante la observación de los hechos, su clasificación y su análisis.
Bunge (1989), resume que en el método científico se distingue por una serie
ordenada de operaciones: enunciar preguntas, arbitrar conjeturas, derivar
consecuencias, arbitrar técnicas para contrastar las conjeturas, contrastar las
técnicas para comprobar su relevancia, contrastar e interpretar resultados,
estimar la verdad de las conjeturas y la fidelidad de las técnicas, y al final,
determinar la validez y reformular nuevos problemas.
En esencia, para llegar a conclusiones válidas es necesario estudiar las leyes
naturales y someter las ideas a experimentación, es decir, al criterio de los hechos.
En palabras de Sierra Bravo (2007), este es el fundamento del método científico:
la duda y la prueba empírica como criterio último de la verdad científica.
La primera implica la independencia de juicio, que supone no aceptar, desde
el punto de vista científico, ninguna idea como absoluta o definitiva. No hay en
la ciencia ninguna ley, ningún conocimiento, ninguna teoría o descubrimiento
del que no se pueda dudar y que no pueda ser sometido nuevas revisiones o
comprobaciones. La prueba empírica supone condicionar cualquier teoría
científica a las pruebas realizadas y a las que se puedan realizar en lo sucesivo.
Por ejemplo, concretemos en el desarrollo de algún estudio específico.
Ponemos el foco en el estudio de la úlcera de estómago. Durante mucho tiempo
se asumió que podría curarse con el cuidado de la dieta, especialmente con
consumo de lácteos. Aunque… no siempre el resultado era el esperado… Con el
tiempo y los análisis de datos se llegó al descubrimiento de la bacteria helicobacter
pylori y el tratamiento con antibióticos transformó el abordaje de la enfermedad
y logró mejores resultados. Es decir… el conocimiento científico se mantiene
hasta que la hipótesis se ve cuestionada por nuevos datos en su contra, que
renuevan los resultados, ofreciendo una alternativa mejor.
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3.1. Características del Método Científico
El método científico (Sierra Bravo 2007) tiene siempre una base de desarrollo
teórico, que deriva en un planteamiento hipotético: se basa en formulación de
problemas, cuestiones o interrogantes y en adelantar probables soluciones.
Es un método empírico, su fuente de información y de respuesta es la
experiencia. Requiere la toma de datos, que se analizan para llegar a conclusiones
a partir de la observación ordenada y sistemática de la realidad.
El método científico combina diferentes procedimientos de acercamiento a la
realidad. Es inductivo, en cuanto procede a través de la clasificación sistemática
de los datos obtenidos mediante la observación para determinar, después, las
uniformidades o regularidades que presentan, y deductivo en cuanto a que parte
de otros conceptos o enunciados establecidos anteriormente. La inducción nos
proporciona datos sobre la realidad. Pero las relaciones entre éstos para
establecer conceptos, enunciados y conclusiones es pura deducción.
El científico debe ser autocrítico y con capacidad de corregirse a sí mismo.
Sometiendo a crítica las fases, operaciones y resultados o, lo que es lo mismo, a
contraste y verificación. No debe olvidar que los logros del método científico son
válidos hasta que un nuevo resultado demuestre lo contrario.
La circularidad es otra de las características que define el método científico.
Se alimenta de una interacción continua entre la experiencia y la teoría: con base
en la experiencia se completa y reforma la teoría, y, al revés, con base a la teoría
se capta y explica la realidad.
También resulta analítico-sintético, pues estudia la realidad distinguiendo y
separando unos de otros sus elementos más simples. Una vez hecho, ha de
recomponerlos y dar una visión global del conjunto y de las relaciones entre ellos.
Además, es selectivo, pues entre la multitud de aspectos de los fenómenos
que observa debe centrarse, únicamente, en los más relevantes. Entre la cantidad
de datos debe detectar en el análisis los más significativos y no debe detenerse en
las meras apariencias. Ha de procurar explicarlos lo más profundamente posible.
En este proceso de selección debe fomentarse la intuición y la imaginación.
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Por último, será preciso en cuanto quiera obtener conocimientos y medidas
de la realidad lo más exactos posible. Siempre ajustado al método establecido,
respetando las reglas metodológicas.
3.2. Etapas del Método científico
Resulta lógico que, si el tratamiento de un problema científico ha de hacerse
de forma sistemática, puedan establecerse las etapas que deben seguirse. Aunque
hay variaciones en función de los autores de referencia, tomamos el esquema de
Bunge (1989), que establece 8 (Figura 3):
Fig. 3.- Etapas del Método Científico
1.- Descubrimiento del problema a investigar. El problema es el origen de la
investigación. Es una pregunta o un interrogante sobre la realidad que queremos
comprobar. Puede ser, en un principio, no muy preciso y será necesario
determinar en el resto de las etapas que configuran el método científico.
2. Documentación y definición del problema. Es necesario una labor de
documentación y estudio a fondo del tema que vamos a tratar con el fin de
conocer tanto las teorías y conocimientos actuales, como las teorías e
investigaciones realizadas con antelación.
3. Imaginar respuestas probables a la misma hipótesis. La clave está en
trabajar ordenadamente, imaginando tanto las hipótesis como las soluciones a
que las que dan respuestas. Después, es preciso proceder a su contraste. Las
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hipótesis especifican el objeto de la verificación y la guían y orientan en todas sus
fases.
4. Deducir o imaginar consecuencias de las hipótesis a través de sus
consecuencias o sub-hipótesis empíricas. El contraste de hipótesis generales de la
investigación se realiza de un modo indirecto mediante la imaginación y
deducción de consecuencias empíricas muy concretas a las que podemos llamar
sub-hipótesis.
5. Diseño de la verificación de las hipótesis o del procedimiento a seguir en
la prueba. Es importante trabajar con hipótesis y utilizar para su prueba
consecuencias empíricas de ellas muy concretas, casi inmediatamente
verificables.
6. Puesta a prueba o contraste con la realidad de la hipótesis a través de sus
consecuencias o sub-hipótesis empíricas. Una vez que hemos formulado las
hipótesis y sus consecuencias específicas, hay que proceder a su prueba mediante
los hechos. Esta prueba exige una minuciosa planificación. En ella se establecen
las pautas a seguir en la recogida y tratamiento de los datos, determinar cuáles
son necesarios, el procedimiento de su obtención y la forma de análisis posterior.
También es preciso seleccionar y aplicar las técnicas a emplear en la recogida de
los datos que deben ser objeto de prueba para constatar su validez y seguridad.
La prueba de las hipótesis permite relacionarlas con el mundo de la realidad.
Implica y comprende la observación y recogida de datos, la clasificación de los
datos recogidos y su análisis.
7. Establecimiento de las conclusiones resultado de la investigación. Cuando
se verifiquen las operaciones, las conclusiones tratarán de determinar la
significación y el alcance teórico de los análisis realizados, de inferir
consecuencias y compararlas con las hipótesis de partida y la teoría inicial, con el
fin de integrar los resultados en la teoría, una vez efectuados los ajustes
necesarios.
8. Por último, se trata de extender las conclusiones o generalizar los
resultados. La generalización de las conclusiones tiene como fin determinar y
prever la validez y el alcance de las conclusiones en el tiempo, en el espacio y con
respecto a otros campos del saber.
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4. Bibliografía
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Biagi. MC. (2010). Investigación científica. Guía práctica para desarrollar proyectos
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Bunge, M. (1989). La investigación científica: su estrategia y su filosofía. Ariel
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Sierra Bravo, R. (2007). Tesis doctorales trabajos de investigación científica (5ª
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