ÁREA LITERATURA NIVEL SECUNDARIA GRADO II BIMESTRE LA ILÍADA
ESTUDIANTE FECHA 04/06/2024
LA ILÍADA – RESUMEN DE CANTOS Héctor junto con sus aliados, de los que se añade una breve
La épica de Homero (La Ilíada) reseña (786-877).
LA ILÍADA CANTO III
CANTO I Al primer encuentro del combate, Paris o Alejandro provoca con
Se pide desde el principio a la musa que mande el canto de las suma fiereza a cada uno de los aqueos para el combate; pero en
desgracias alcanzadas por la ira de Aquiles (1-7). Llega a la cuanto ve a Menelao saltando de su carro, huye atemorizado (1-
asamblea de los argivos, Crises, sacerdote de Apolo para rescatar 37). Poco después él mismo, impulsado por los gritos de Héctor se
a su hija, hecha cautiva hacía poco en la guerra y por honor ofrece en singular desafío con Menelao, comenzando lo más
entregada a Agamenón (8-21). Apolo mandó sobre el ejército una importante de la batalla; aceptada la condición pide Menelao que
terrible epidemia por haber sido rechazado ignominiosamente su vaya por medio una promesa, consagrándola ante la presencia de
sacerdote (22-52). Aquiles hace una asamblea, para aplacar al Príamo (38-110). Así pues los ejércitos dejan las armas y se
dios, en la que el adivino Calcas pregona que ellos debían liberar preparan sacrificios de ambas partes, mientras tanto Helena llama
a su hija Briseida de tan terrible disputa y no rehúsa entregarle su desde la torre a Príamo y a los ancianos de Troya, a los jefes
hija ciertamente a Crises, pero le arrebata a Aquiles a Briseida a argivos que están en el campo inferior (lll-244). Siendo llamado,
quien había sido concedida como premio a su valor. Se apodera se presenta Príamo en compañía de Antenor y se hace un pacto
de Briseida aunque Néstor se opone (130-311 y 318-347). según el antiguo rito y bajo estas condiciones, de que si uno de los
Enardecido por esta ofensa, decide el firme joven separarse de la dos venciese al otro, obtendría a Helena y sus riquezas; pero los
guerra con los mirmidones, sus soldados. Su madre Tetis reafirma troyanos inferiores a los aqueos pagarían una fuerte multa (245-
su propósito y promete venganza al suplicante (348-427). 301). Después de la partida de Príamo, toman las armas Menelao
Mientras tanto el ejército ofrece sacrificios expiatorios y son y Paris y marchan al espacio convenido para la pelea; pero Paris,
ofrecidos a Apolo (312-317). Entonces se hace retirar a Crises a su superado, es sustraído por Hera ocultamente y se lo lleva
casa junto con las víctimas propiciatorias, por quienes es expiado incólume a su propia morada (302-382). Al mismo lugar lleva a
el crimen siendo sacrificadas (428-487), puesto que se había Helena, quien resistiendo primero al nuevo marido le echa en cara
presentado Tetis en el Olimpo ocultamente, favoreció con la su cobardía; sin embargo poco después se reconcilia con él (383-
victoria a los troyanos, mientras los aqueos no dieran una 448). De esta manera, en vano busca Menelao al adversario que
satisfacción a Aquiles (488-533). Hera, enemiga de los troyanos estaba gozando de la protección de la diosa, mientras Agamenón
ataca estas determinaciones clandestinas y riñe con Zeus en la busca públicamente el precio de la victoria que se había pactado
cena (534-567). Por esta causa se entristece toda la asamblea de (449-461).
los dioses, a quienes Hefesto hace volver finalmente a la CANTO IV
tranquilidad y alegría (568-611). Debiendo ser devuelta Helena a los aqueos según el pacto y
CANTO II dirimidas las diferencias en la línea de combate en la que fue
Zeus-quien habría de vengar la injuria inferida a Aquiles-, le envió separado Paris; Hera indignada en la asamblea de los dioses, no
un sueño a Agamenón para incitarlo a realizar la batalla con la pudo contener ya su odio contra los troyanos e insiste ante Zeus
esperanza de la victoria (1-40). Al amanecer, Agamenón manifestó a fin de que conceda que los aqueos den muerte a Paris (1-49).
lo comunicado en el sueño y su propia decisión a los jefes de los Atenea, enemiga también de los troyanos, enviada a la tierra por
argivos; reunió al poco una asamblea de todos (41-100). Le la exhortación de Zeus, persuade a Píndaro Licio para que lanzada
agradaba para probar la fe del pueblo, del que desconfiaba, fingir una flecha contra Menelao, rompa el pacto e introduzca una
la determinación de retornar a la patria: habiendo oído esto la nueva causa para combatir (50-104). Llamado el médico Macaón,
multitud comenzó enseguida, cansada ya por la guerra, a cura a Menelao de su herida no mortal (105-219). Mientras tanto,
sublevarse y a preparar la navegación (101-154). Odiseo reprimió armados nuevamente vuelven a combatir los troyanos, mientras
la rendición de común acuerdo y por consejo de Atenea se valió Agamenón va y viene entre la multitud de aqueos, alabando el
de súplicas, amenazas y oprobios para que volvieran de este modo valor de algunos como Idomeneo, Áyax y Néstor, que ya estaban
a la asamblea (155-210). A Tersites, aquel hombre torpe y mal situados en el campo de batalla y reprendiendo la tardanza de los
hablado que no cesaba de urgir la retirada, lo castigó con mayor otros como Menesteo, Odiseo, Diomedes que aún no se llenaban
severidad para escarmiento de los demás (211-277). Así cohibido del nuevo ardor para combatir (220-421). Se reanuda la lucha, en
el populacho se doblegó por fin a dejarse persuadir por los la que Ares por una parte y Apolo, Atenea y otras divinidades por
excelentes discursos de Odiseo y de Néstor quienes renovaron las la otra, ayudan respectivamente a los troyanos y a los aqueos
antiguas promesas y se valieron de estas ostentaciones para que (422-544).
los aqueos tuvieran confianza en el combate; el mismo Agamenón CANTO V
ordenó el combate y llenó del ardor de la pelea el ánimo de todos Los aqueos continúan despedazando a los troyanos; delante de
(287-393). Ya se anima el ejército; los primeros, sacrificadas ya las todos, el insigne Diomedes lleno de ferocidad por la protección de
mayores víctimas, se sientan al convite delante de Agamenón; los Palas retira a Ares de la batalla (1-94). Pero él mismo herido por
demás toman sus alimentos por diversas partes y ofrecen Pándaro, ataca con mayor vehemencia a los enemigos (95-166);
sacrificios, y cada pueblo, instruido por sus jefes marcha a la mata a Pándaro, estando de pie, y después peleando desde el
batalla (394-484). Se inserta en este lugar el cuidadoso catálogo carro de Eneas (167-296); hiere a Eneas que cubría el cuerpo de
de las naves, pueblos, jefes, que habían seguido a Agamenón a la su amigo (297-310); hiere a Afrodita en la mano, pero Iris la saca
guerra de Troya (485-785). También los troyanos, descubrieron lo del combate (311-351). Afrodita librada por su hija en el carro de
que tramaban los aqueos, marchan al campo bajo el mando de Ares, la lleva al Olimpo, en donde su madre Dione la cobija en su
seno. Los otros dioses se ríen sin que lo note (352-431). Apolo libra habiendo pesado cuidadosamente sus suertes en la balanza del
a Eneas, apartado por Atenea del furor de Diomedes y lo cura destino, y lanzando sus terribles rayos, pronostica la muerte a los
recreándolo en la fortaleza troyana y llama nuevamente a Ares a aqueos (53-77). Hera en vano pide a su aliado Poseidón que le
las filas (432-460). Ares exhorta a los troyanos para que peleen sean apartadas a aquellos toda clase de ayudas; después vuelve
con fortaleza; enseguida se presenta ante ellos Eneas, ya curado Agamenón, levantando los ánimos y señala que Zeus se le ha
(461-518). Tampoco los aqueos combaten con cobardía y caen mostrado propicio (78-250). Ya los aqueos, un tanto superiores,
muchos de una y otra parte, entre éstos Tlepolemo contra repelen a los troyanos en un nuevo encuentro, y Teucro hiere a
Sarpedón; finalmente se alejan poco a poco los aqueos (519-710). muchos de aquéllos con sus flechas y a su vez es herido por Héctor
Hera y Atenea vienen desde el Olimpo en auxilio de éstos que (251-334). Una vez más, se lanzan a la huida los aqueos cuando
luchaban (711 -777). Por estas palabras de Hera se enardece Hera y Atenea se preparan a marchar a Troya para llevar auxilio;
nuevamente la masa; pero Diomedes aconsejado y conducido por pero Zeus habiéndolas visto desde el monte, las rechaza
Atenea, hiere al mismo Ares (778-883) quien regresa enseguida al inmediatamente por medio de Iris (335-437). Él mismo, habiendo
Olimpo desde el campo de batalla y ahí sana, siguiéndolo también regresado al Olimpo reprende con suma severidad a las
las diosas (864-909). desobedientes diosas y aun amenaza a los aqueos con mayores
CANTO VI matanzas para la mañana siguiente (438-484). Terminada la
El adivino Héleno, cuando decaía en huida el ejército troyano batalla a causa de la noche y habiendo realizado una asamblea los
exhorta a Héctor para que haga un sacrificio público a Atenea en troyanos vencedores, ponen guardias de asedio en el mismo lugar
la fortaleza (1-101). Así pues él, habiéndose reanudado la lucha de la batalla, y para impedir a los enemigos asechanzas o
rápidamente, marcha a la ciudad; en este combate, Diomedes y navegación, encienden innumerables fogatas a través de la ciudad
Glauco, jefe de los licios, encaminándose al lugar de la lucha, antes y del campo (485-565).
de llegar a las manos, habiendo recordado la hospitalidad de sus CANTO IX
padres, hecho el cambio de las armas, unen sus diestras (102- Entre los aqueos, una vez pasado el peligro, aterrorizados y
236). Hécuba y las demás matronas, por consejo de Héctor y de rechazados de momento, convoca Agamenón ocultamente a los
los próceres troyanos, llevan el manto al templo de Atenea y jefes a quienes el rey les señala la determinación de huir y dirigir
expresan sus votos por la salvación de la patria (237-311). la navegación durante la noche (1-38). Diomedes y Néstor lo
Mientras tanto Héctor, en su casa, hace volver a Paris desaconsejan de este torpe intento (39-78). Se colocan fogatas en
reprendiéndolo en el campo de batalla (312-368); a su esposa las trincheras de los campamentos, se prepara una cena en la
Andrómaca, la buscó en vano en sus habitaciones y salió tienda de Agamenón y después de la cena se trata a toda costa de
finalmente de la ciudad por la puerta Escea; la encuentra con su hacer las paces con Aquiles y atraerlo al ejército (79-113). El
hijo Astianacte y les habla por última vez (369-502). Armado, Paris propio Agamenón mandó decir que si cedía en su enojo ante la
alcanza a su hermano en el camino (503-529). pública necesidad, le prometía devolverle intacta a Briseida y
CANTO VII magníficos regalos (114-161). Néstor envió con estas condiciones
Héctor y Paris impulsan a los aqueos para que vuelvan a la batalla, a varios escogidos, como Fénix a quien el padre de Aquiles lo había
combatiendo ya sea con armas iguales o mejores (1-16); lo cual, hecho mentor en su juventud, Áyax el mayor, Odiseo y dos
para que sea terminado finalmente, de acuerdo con el designio de embajadores de paz (162-184). Aquiles recibió amigablemente a
Atenea y de Apolo, y la persuasión de Héleno sea provocado cada los legados, pero rechazó todas las promesas de Agamenón y los
uno con la mayor fuerza posible por parte de Héctor para un discursos, ya los esmerados como los ásperos y suaves; además
combate cuerpo a cuerpo (17-91). Agamenón disuade a Menelao retuvo a Fénix y amenazó con que regresaría al poco juntamente
que se muestra alegre y confiado mientras los demás vacilan (92- con él a la patria (185-668). De este modo, después de que Áyax y
122); al poco instigados por Néstor salen a combatir nueve héroes Odiseo anunciaron tan dolorosa resolución, Diomedes lo confirma
de cuyas suertes señala el suceso Áyax Telamonio (123-205). Se en toda su gravedad a los afligidos jefes y los exhorta a la
reúnen Héctor y Áyax y pelean duramente, mientras bajo la noche tenacidad en la lucha (669-713).
apartan a éstos, iguales enfuerzas, habiéndoles dado a su vez CANTO X
regalos (206-312). En los banquetes públicos Néstor hace el Electos los vigías, Agamenón en unión con su hermano Menelao
recuento de los cuerpos de los caídos que deben sepultarse y los llama a Néstor y a los demás jefes y hacen guardia con ellos ante
campamentos que deben fortificarse. Cuando en la asamblea de el foso (1-193). Toman determinaciones ahí mismo donde habían
los troyanos, Paris responde a Antenor quien dice que deben ser sufrido las calamidades y envían como observadores a Diomedes
restituidos al dueño, Helena juntamente con sus riquezas, añade y a Odiseo (194-271). Habiendo avanzado éstos algún tanto, un
que él no regresará ningunas riquezas sino que a aquéllas se ave de raudo vuelo ofreció próspero augurio (272-298). Al mismo
añadirán las propias (313-364). Al día siguiente Príamo lleva tiempo había salido cierto troyano, Dolón, que había sabido las
aquella respuesta a los aqueos y a fin de que también puedan ser determinaciones de los aqueos, e incitado por las promesas de
sepultados los cuerpos de los troyanos manda que se haga una Héctor, fue aprehendido por los que se habían adelantado más
tregua (365-420). Después de estos sucesos cada bando procura hacia la base naval (299-381). Implorando éste por su vida,
dar sepultura a los suyos y al mismo tiempo los aqueos rodean su denunció todos los sitios de los campamentos y a dónde se dirigía
base naval con un muro y fosas; Poseidón se admira de estas obras Reso, el rey de los tracios, pero sorprendido por Diomedes fue
con indignación en la asamblea de los dioses (421-464). A la cena asesinado (382-464). Ya marchan a los aposentos de Reso, a quien
sigue la noche amenazadora con sus rayos (465-482). habían oído llegar con sus famosos caballos (465-503). Atenea
CANTO VIII amonesta a los héroes para que no se retarden más tiempo con la
Zeus pide a los dioses llamados a asamblea que no se presenten esperanza de obtener demasiados botines; mientras tanto Apolo
en la batalla contra ninguno de los dos pueblos, y es llevado en su incita a los tracios y a los troyanos y los regresa a sus
carroza al monte Ida (1-52). Desde ahí contempla durante la campamentos (504-579).
mañana a los ejércitos que combaten en dudosa victoria; después
CANTO XI ya se retiran los troyanos: pero fortalecido Héctor por el consejo
Armado Agamenón con espléndidas armas conduce por la de Polidamante, conduce repentinamente contra el enemigo a los
mañana a sus tropas a las filas de combate; lo mismo hacen Héctor que había reunido (673-808). Áyax da comienzo a un nuevo
y los otros príncipes de Troya (1-66). Ante el insólito valor de combate y se pelea por ambas partes con grandes clamores (809-
Agamenón que enardece a la turba desconocida, se excitan los 837).
troyanos y se inicia una gran batalla (67-162). El mismo Héctor CANTO XIV
apartado por mandato de Zeus hasta las murallas de la ciudad, Néstor, atemorizado por el clamorío del combate, sale de su
evita el coraje del enardecido adversario, mientras aquél se tienda en la que aún se curaba Macaón, para explorar los hechos
marcha del combate mal herido (163-283). Realizado esto, Héctor en el lugar en que se realizaban (1-26). Agamenón, Odiseo y
vuelve a pelear e infunde a los suyos un nuevo valor (284-309). Diomedes, doliéndose aún por las heridas, le salen al encuentro
Diomedes, Odiseo y Áyax vuelven a la decaída batalla; pero cambiándose de lugar por la misma causa; el primero de los cuales
Diomedes herido por Paris se regresa violentamente hacia las angustiado por el éxito de la guerra y viendo ahora abierta la
naves (310 400); asimismo Odiseo herido por Soco y muerto muralla, reflexiona sobre la huida (27-81). Odiseo reprueba esta
aquél, viéndose rodeado por los troyanos, se libra del combate determinación, y así Diomedes persuade a todos a que vuelvan a
ayudado por Menelao y Áyax (401-488). Apoco a Macaón y la batalla y que con su presencia ayuden a todos, dándoles
Euripilo los hieren las flechas de Paris (489-596). Viendo Aquiles a certidumbre y consejos; al mismo tiempo Poseidón conforta a
Macaón que se adelantaba en el carro de Néstor, envió a Patroclo Agamenón que ya se iba y da fortaleza al ejército (82-152).
para reconocer su presentación (596-617). Tan pronto como Mientras tanto Hera, para elevar la moral de los aqueos, se arregla
reconoció éste a Macaón y librado por Néstor de tan miserable en su persona y se prepara delante de Zeus en el monte lda para
muerte, le pide que o bien implore directamente la ayuda de atraerlo con todos los halagos de una esposa; para lo cual se
Aquiles en auxilio de los aqueos o que él mismo espante a los coloca el cíngulo de Afrodita y hace venir desde Lemnos al dios
enemigos revestido con el armamento de Aquiles (618-803). Al Sueño, quien lo entretiene en el estado de descanso (153-351).
regreso Patroclo hiere al peligroso Euripilo y es curado en su Poseidón había puesto asechanzas en este tiempo, mediante el
tienda de campaña (804-848). consejo de Sueño, la suerte de los aqueos que les devolvió
CANTO XII auxiliándolos prontamente (352-401). Héctor, herido por el golpe
Rechazados los aqueos contra las murallas (hecho abominable a de la piedra que le había lanzado Áyax, estaba sin alientos y fue
los dioses; a ellos mismos los rechazan detrás de la misma ciudad), transportado y curado por sus soldados (402-439). Combatiendo
ven que los troyanos se dirigen a las naves y que están a punto de los aqueos a los troyanos, elevados ya sus fuerzas y espíritu de
atravesar ya el foso (1-59). Desconcertados al principio por lo combate, los alejan de las naves, persiguiéndolos en primer
difícil del momento bajan de los carros por consejo de término Áyax el menor (440-522).
Polidamante y corren divididos en cuatro grupos (60-107). Asio se CANTO XV
atrevió a atacar una de las puertas desde su carro y fue rechazado Despertando de su letargo Zeus, ve a Poseidón dando ayuda a los
por los dos Lapitas con gran matanza de los suyos (108-194). troyanos contra los aqueos (1-11). Enseguida, reprende
Polidamante interpretó augurios adversos que no intimidaron a ásperamente a Hera y manda llamar del Olimpo a Iris y Apolo; se
Héctor en perseguir a los enemigos (195-250). Éstos aunque sirve de ellos como de sus ministros para restituir sus fuerzas a los
molestados por un viento tempestuoso, defienden sus trincheras troyanos y simultáneamente predice toda la serie de designios
con suma fortaleza, estando en los primeros lugares los dos Áyax hasta la destrucción de la ciudad (12-77). Habiendo regresado
(251-289). Por otra parte entran Sarpedón y Glauco a quienes se Hera a la morada de los dioses, Ares sabe por ella lo referente a la
les opone Menesteo y son llamados por él, Áyax el mayor y Teucro muerte de su hijo Ascálafo y se apresta para la venganza; Atenea
(290-377). Son heridos Epicles, el compañero de Sarpedón y reprime su cólera (78-142). Apolo e Iris se presentan ante Zeus y
Glauco por Teucro; finalmente él es derrotado en la almena del por mandato de éste obliga a Poseidón bajo amenazas a que
muro (378-399). Los aqueos atacan duramente la muralla, abierta abandone la guerra. Éste a pesar de estar lleno de temor aún se
por la parte de los licios; Héctor conjura el peligro y tapa la puerta atreve a resistirse (143-219). Apolo alienta a Héctor, ya sanado y
con una enorme piedra y abre a los suyos el camino hacia las naves retirado del combate por esa causa, y renueva la suerte de los
(400-471). troyanos (220-280). Héctor acomete a los fortísimos aqueos que
CANTO XIII dejando de combatir se retiraban a las naves; mata a una parte de
Pasando el muro los troyanos, por diversas partes, matan a los ellos; a otros los hace huir, yendo delante el dios, quien agitando
aqueos, cuando Poseidón conmovido por la calamidad en su su égida estremeció de temor a los aqueos y fortaleció a los
interior por Zeus, se acerca a los que defendían las naves (1-42). troyanos, pues derribando el muro, preparó el camino para
Oculto bajo forma humana para animar a los que se detenían, destruir al ejército (281-389). Por esta terrible desgracia que le
exhorta primero a los dos Áyax y después a los demás capitanes comunicó Eurípilo, Patroclo regresó ante Aquiles y lo exhortó para
(43-124). Así los Áyax y otros, rechazan a Héctor de la matanza de que los ayudara en ese último trance (390-404). Mientras tanto
las naves en plena fila de combate (125-205); al poco, Idomeneo, los aqueos combaten terriblemente ante sus naves cayendo
movido por Poseidón a combatir, habiéndose unido con Merión, muchos de ambas partes (405-590). Finalmente ellos se retiran sin
socorre por la izquierda a los afligidos aqueos (206-329). Después dispersarse entre las filas de las naves, desde las que Áyax
se traba un feroz combate en el que Zeus favorece a los troyanos Telamonio defiende del fuego, armado con una lanza, porque ya
y Poseidón a los aqueos. Sobresale entre éstos, el valor de Héctor amenazaba quemar la nave de Protesilao (591-746).
Idomeneo (330-662). Éste, da muerte a Otrioneo, Asio y Alcátoo y CANTO XVI
asimismo, en compañía de Merión, Antíloco y Menelao lucha con Aquiles le presta a su amigo Patroclo que le suplicaba y pedía
superioridad contra Eneas, Deífobo, Héleno y Paris (363-672). ayuda, sus propias armas y tropas para salir a combatir bajo la
También detiene a Héctor quien hacía poco se hallaba en el centro condición de que se contentase con rechazar a los troyanos de las
del lugar y de tal modo lo apremian los Áyax y otros grupos, que naves y no se expusiese a mayores peligros (1-100). Debilitado ya
el mismo Ayax, no pudo impedir que se pusiese fuego a la nave Tetis se apresura hacia el Olimpo, mientras se renueva la batalla
(101-123). Visto lo cual Aquiles, llama a su amigo a las armas, sobre el cuerpo de Patroclo que finalmente hubiera quedado en
prepara las filas de los suyos, les habla y hechas las libaciones y las poder de Héctor, a no ser que Aquiles por consejo de Hera hubiese
preces los despide (124-256). De pronto, habiendo visto el jefe de aterrorizado a los troyanos con su aspecto y voz terribles y los
los mirmidones, aterrorizados a los enemigos, el engaño de la hubiese hecho huir hasta las murallas enemigas (138-231);
figura de Aquiles, libra del ataque a la nave y apaga el incendio mientras tanto los aqueos, rescatado el cuerpo, lo llevan a la
(257-303). Comienza de nuevo la batalla y a los que huían cegados tienda de Aquiles, al entrar la noche (232-242). Los troyanos
por el pavor, los persigue sobre la trinchera y aun a campo abierto tienen una tumultosa asamblea y Polidamante los persuade de
(306-418). Enseguida, Glauco mata a Sarpedón, hijo de Zeus, que se salven dentro de las murallas, no sea que Aquiles venga a
habiendo quedado así vengadas las matanzas (419-507). Éste las filas y acabe con ellos; pero este prudente consejo desagrada
juntamente con Héctor y otros de los en terrible combate con los a Héctor y al pueblo (248-314). Los troyanos redoblan la vigilancia
aqueos que arrastraban los despojos, les quita el cuerpo de durante la noche con sus armas; los aqueos y al frente de ellos
Sarpedón. Apolo ve esto y por mandato de Zeus es lavado el Aquiles, lloran la muerte de Patroclo, embalsaman el cadáver y lo
cuerpo y ungido y llevado a Licia por sus amigos (508-683). Por colocan en el ataúd (315-355). Aquella misma noche llega Tetis al
aquel tenor de los acontecimientos el feroz Patroclo persigue a los Olimpo en donde Zeus acababa de reprender a su esposa porque
troyanos hasta la ciudad, sube a su muralla pero es apartado de ayudó a Aquiles y es recibida amigablemente en la mansión de
aquel lugar por el dios (684-711); sin embargo, resiste de nuevo a Hefesto (356-427). Para Hefesto le era fácil si se lo pedían con
Héctor que irrumpe lleno de fuerza, mata a su auriga Cebrión y se insistencia, fabricar escudos y toda clase dearmas con su arte
lleva el cadáver después de haberlo despojado (712-782). exquisito (428-617).
Finalmente mata a muchos de la masa de soldados hasta que CANTO XIX
Eufrobio lo hiere, aterrorizado él mismo por la fuerza de Apolo y A la salida del sol, Tetis le da a Aquiles las armas que había hecho
despojado de sus armas; Héctor leda muerte e insta a Hefesto y lo excita nuevamente a la alianza para la guerra; pues el
Automedonte a encaminar el carro de Aquiles llevándolo junto a cuerpo de Patroclo derrama divinos olores a fin de que dure
las naves (783-867). incorrupto para la sepultura (1-39). Aquiles, reuniendo una
CANTO XVII asamblea, olvida su ira, y pide continuarla guerra cuanto antes
Muerto Patroclo, Menelao mata a Euforbo y lo despoja de sus (40-73). Por su parte Agamenón confiesa su error y una vez
armas (1-60). Héctor por consejo de Apolo dejando de perseguir reconciliado, ofrece los dones prometidos por medio de su legado
a Automedonte le quita los despojos y regresa, mientras Menelao Odiseo; pero olvidándolos él, tal vez con intención de vengarse,
hace venir a Áyax el mayor, para que cuide el cadáver (61-139). apremia a comenzar la batalla (74-153). Finalmente cede ante
Héctor se retira ante Áyax, pero incitado por la reprensión de Odiseo y espera hasta hallarse presente al que lo aconsejaba
Glauco vuelve nuevamente, luciendo soberbiamente las armas de mientras las tropas tomaban el desayuno y recibe ante la
Aquiles, a fin de arrebatar el cuerpo y lleno de fortaleza anima a asamblea los dones y a la hija de Brises, causa de la discordia a la
cada uno de los suyos en el mismo campo de batalla; que Agamenón juró devolverla intacta mediante un
simultáneamente llamados por Menelao acuden con presteza los sacrificio expiatorio (154-275). Se trasladaron los dones desde un
más valientes aqueos (140-261). Así en un mismo lugar se origina lugar público a la tienda de Aquiles en donde las mujeres lloraban
un terrible combate entre Menelao y Héctor con cada una de sus a Patroclo y el héroe mismo vuelve a lamentarse y se abstiene
tropas y pelean uno y otro con distinta suerte. Ellos para defender firmemente de probar alimento, tomándolo el ejército (276-339).
el cuerpo de Patroclo y éstos para que lo arrastren y sea causa de Aquiles es deleitado por Atenea, enviada desde el cielo; poco
ludibrio (262-425). Zeus vuelve el vigor a los caballos de Aquiles después se pone las nuevas armas, sube al carro con
que se dolían por la muerte de Patroclo y Automedonte los Automedonte y sabido por otro el destino de sus caballos, marcha
regresa al combate en unión con Alcimedonte (426-483). Héctor, a la fila lleno de vida (340-424).
Eneas y otros, atacan el carro de Aquiles para apoderarse de los CANTO XX
nobles caballos y los aqueos sostienen con fiereza el ímpetu de Preparados ambos ejércitos y llamados los dioses a la asamblea,
aquellos, quienes tratan también de rescatar el cadáver. Entonces Zeus les permite que cada uno socorra a cualquiera de los dos que
Menelao implora nuevas fuerzas a Atenea, y Apolo exhorta a desee a fin de que no madure la matanza para los troyanos por la
Héctor con la aprobación de Zeus (484-596). Finalmente viene a crueldad de Aquiles (1-30). Así marchan a la guerra, Hera, Atenea,
menos la fuerza aquea, y aun el mismo Áyax Telamonio, tiembla, Poseidón, Hermes, Hefesto, para ayudar a los aqueos; y Ares,
bajo cuyo mandato Menelao envía un mensajero a Aquiles, y es Febo, Artemisa, Latona, Janto y Afrodita, a los troyanos. Las tierras
Antíloco, quien le anuncia la muerte de Patroclo y las derrotas celebran con estremecimiento y temor la entrada de los dioses
recibidas, (597-701), y el mismo Menelao junto con Merión (31-74). Antes del comienzo de la batalla, Febo excita a Eneas
apoyado por la compañía de los Áyax, se atreve a llevarse el contra Aquiles que amenazaba a Héctor. Mientras tanto los dioses
cadáver hasta las naves, metiéndose entre los enemigos que por convencimiento de Poseidón se sitúan alejados del combate
combatían (702-761). (75-155). A varias provocaciones sigue el combate de Aquiles con
CANTO XVIII Eneas a quien Poseidón libra por medio de una nube, pues según
Recibida la noticia de la muerte de Patroclo, Aquiles se entrega a los oráculos le tenía destinado un reino entre los troyanos (156-
la desesperación y a los lamentos (1-34). Ante estas 352); Héctor, que está por agredir a Aquiles, es rechazado por
lamentaciones despertada Tetis, llega desde el mar con su Febo. Aquiles mata entre otros troyanos a Polidoro, hijo de Príamo
cohorte de Nereidas para consolar a su hijo; a quien cuando ve (353-418). Estando ya por vengar la muerte de su hermano, se
lleno de ambición de vengarse de Héctor, aunque aquello habría dirige Héctor contra Aquiles a quien lo salva también Febo
de ser decidido por el destino, difiere su deseo para el último día, rodeándolo con una nube (419-454). Movido por el dolor Aquiles
pero le promete que le llevará armas nuevas fabricadas por ataca a los demás troyanos y llena el campo de una espantosa
Hefesto (35-137). Habiendo regresado las Nereidas a su mansión, ruina de muertos y armas (455-503).
CANTO XXI algún día, según promesa hecha, junto con los de Aquiles; se
Aquiles acosa a los troyanos, parte hacia la ciudad y parte hacia levanta también un túmulo improvisado (226-256). Aquiles añade
el Janto (el Escamandro) y habiendo despedazado a muchos en el en honor del difunto, certámenes de varias clases en los que se
río, conserva a doce jóvenes vencidos, para las exequias de llevan premios y regalos los principales jefes aqueos. En
Patroclo (1-33). Ahí mismo mata a Licaón, hijo de Príamo a pesar equitación: Diomedes, Antíloco, Menelao, Merión, Eumelo y
de sus súplicas (34-135); después a Asteropeo, jefe de los peonios Néstor (257-650?; en pugilato: Epeo y Eurialo (651-699); en lucha:
junto con otros de aquel pueblo, habiéndose librado del Áyax Telamonio y Odiseo (700-739); en carreras: Odiseo y Áyax el
enfurecido río desigual en fuerza (136-210). Continuaba la menor, así como Antiloco (740-797); en competencia de armas:
matanza hasta que Janto, obstruido por el número de cadáveres, Diomedes y Áyax Telamonio (798-825); en disco: Polipetes (826-
compadeciéndose, mandó que su cauce se desbordara contra él. 849); en flechas: Meriones y Teucro (850-883); y lanzando dardos:
Apenas se escapaba Aquiles cuando de nuevo tenía que saltar; Agamenón y Meriones (884-897).
pero el río enfurecido lo sumergía en sus ondas y perseguía al que CANTO XXIV
volvía a escapar (211-271). Ya le faltaban las fuerzas al que Terminados los juegos, los aqueos se entregan a la cena y al
luchaba entre las olas, pero Poseidón y Atenea se las aumentaban; sueño; Aquiles permanece insomne y durante la mañana arrebata
entonces Janto que estaba demasiado irritado, llamó en su ayuda el cadáver de Héctor atado al carro cerca del túmulo de Patroclo
a Simóis, pero Hera llamó a Hefesto que quemó el campo y al río (1-18), repetida esta profanación ante los dioses durante varios
y ni las llamas lo detenían si no las hubiese aumentado la misma días, parte se duelen de ello, parte se alegran; compadecido Febo,
diosa (272-384). Se iniciaron después combates personales entre que guardaba aun íntegro el cuerpo, se queja ante todos
los demás dioses: Ares, Atenea, Afrodita, Febo, Poseidón; Hera, gravemente(19-54), y por esto Zeus, llamando a Iris por medio de
Artemisa; Hermes, Latona (385-513). Después de esto vuelven al Tetis, manda a Aquiles que desista de tanta crueldad y que no
Olimpo los dioses, excepto Febo quien se dirigió a Troya, mientras rehúse devolver el cuerpo a los que quieren redimirlo; al mismo
Aquiles hacía estragos a través del campo y a los demás los tiempo y por su mandato, Iris exhorta a Príamo a que, pagado el
empujó su furia hacia el interior de la ciudad en la que Príamo rescate de redención, reciba a su hijo (55-186).Se llevan a cabo
mandó que se cerrara la puerta (514-543). Para que aquellos no estas gestiones doce días después de la muerte de Héctor.
fueran diezmados en la fuga, Apolo detuvo a Aquiles Príamo, durante la noche, al igual que Hécuba y todos los demás
introduciendo a Agenor, y después él mismo disfrazado bajo la troyanos, reúnen preciosos dones y cargan con ellos un carro
apariencia de Agenor, lo engañó huyendo y así lo alejó de la ciudad conducido por el pregonero Ideo y manda que se prepare otro
(544-611). (187-282). Entonces hechas las libaciones y aceptado el augurio
CANTO XXII directo, comienzan a recorrer el camino (283-330). Hermes llega
Ambos ejércitos se habían puesto en lugar seguro en el campo, ante Príamo por mandato de Zeus, y lo lleva a la tienda, sirviéndole
cuando Héctor, estando él solo, permanece frente a Aquiles que de vigía durante el tiempo dedicado al sueño (331-467). Aquiles,
volvía de perseguir a Febo. Desde el muro querían detener a vencido fácilmente por las súplicas del rey, recibe el precio de la
Héctor sus parientes que lloraban desolados (1-89). Vanamente, redención, le devuelve el cuerpo lavado, envuelto en túnicas y
porque a éste el pudor y a aquel el afecto les impedía retirarse del concede once días de tregua para la sepultura y ofreciéndole
lugar; sin embargo, apareciéndosele un dios bajo aspecto de honrosa cena lo manda a descansar (468-676). Al amanecer del
hombre, hizo huir a Héctor atemorizado. Lo persiguió fieramente día siguiente, conduciéndolos Hermes, Príamo lleva el cuerpo a la
Aquiles y dio tres vueltas alrededor de la muralla (90-166). Entre ciudad a cuya vista salieron todos los troyanos con grandes
tanto Zeus, compadeciéndose de Héctor, pesó su destino en la lamentos; colocado poco después en palacio, después de haberse
balanza y decretó su muerte. Febo lo abandonó al instante y presentado los cantores, lloran Andrómaca, Hécuba y Helena
Atenea lo incitó a combatir bajo la apariencia de su hermano (677-776). Hecha después la pira, se celebra el funeral y el
Deífobo (l67-247). De esta manera los héroes se unen en singular banquete (777-804).
combate en el que estando presente Atenea, ayuda a Aquiles y se
burla de Héctor con terrible engaño (248-305). Finalmente,
Aquiles, en lo más álgido del combate lo atraviesa con su lanza, lo
despoja de sus armas e insultándolo y manchándose de ignominia,
insulta a los suyos y atado a su carro lo arrastra hacia la base naval
(306-404). Toda la ciudad llora la muerte de su querido Héctor y
gritan amargamente sus parientes desde la muralla y Andrómaca
es llevada a su casa (405-515).
CANTO XXIII
Los mirmidones dejan sus armas alrededor del féretro de
Patroclo, yendo delante Aquiles quien poco después les prepara
el banquete fúnebre. Él mismo cena ante Agamenón y anuncia las
exequias para el próximo día (1-58). A la siguiente noche se le
presenta durante el sueño la imagen de Patroclo que le pide justos
funerales (59-107). Por mandato de Agamenón se llevan leños por
la mañana, se presenta el cuerpo y se dispersan las caballerías de
Aquiles y de los demás; sacrificadas ante él muchas víctimas y los
doce jóvenes troyanos, se hace la hoguera, se enciende y arde con
el soplo del Bóreas y del Céfiro, mientras el cuerpo de Héctor es
preparado por Afrodita y por Febo (108-225). Al día siguiente se
recogen y llevan a la urna los huesos de Patroclo para que estén