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Act 5

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DEVANY YAMISLEY MIRANDA DIAZ.

MATRICUA: 00632971.
JUSTICIA ALTERNATIVA, GENERAL Y PENAL.
LIC. ROSA IRENE BUSTOS FONSECA.
ACT. #5 ANÁLISIS DE CASO.

INTRODUCCIÓN.
❖ Clasificación: Asesino.
❖ Características: Intentó asesinar a su exnovia y mató a dos hermanos de ella.
❖ Número de víctimas: 2
❖ Fecha del crimen: 2 de marzo de 2006
❖ Fecha de detención: 6 de marzo de 2006
❖ Fecha de nacimiento: 1984
❖ Perfil de la víctima: Los hermanos Érick Azur y María Fernanda Peña Coss, de 7 y 3
años
❖ Método del crimen: Acuchillamiento – Estrangulación
❖ Lugar: Monterrey, Nuevo León, México
❖ Estado: Condenado a 138 años y 6 meses de prisión el 11 de octubre de 2010. Sentencia
reducida en apelación a 71 años de prisión el 4 de julio de 2012.
DESARROLLO DEL CASO.
Marzo de 2006: Diego Santoy sufría de celos oscuros y violentos; los sentía en cada
centímetro de su cuerpo, no podía comprender por qué Erika, su exnovia, había cortado la
relación.
La sola idea de no sentirse querido, de verse despreciado, lo exasperaba; Pasaba las horas
rumiando la manera en acercarse de nuevo a la muchacha, y convencerla de regresar con él.
La noche del día primero de marzo, Diego, torturado por sus emociones, cenó con su amigo,
Humberto Leal, en la madrugada, le pidió que lo llevara hasta la casa de su novia, en la calle
Monte Casino, en la muy acomodada zona de Cumbres en la capital regiomontana, llevaba al
hombro una mochila con herramientas, después, su amigo declararía que, esa noche, Diego
Santoy “enloqueció”.
Razones no le faltaban al joven Humberto para opinar de esa manera: eran las 4 de la
mañana cuando Diego quiso ir a casa de Erika. Allí, saltó la entrada y se puso un
pasamontaña.
Estaba ya metido en un problema, y sus acciones, en los minutos que siguieron, solamente
lo hundirían más, pues cortó los cables del teléfono y los cordones de las persianas de la
casa.
Se movía con sigilo; todos los habitantes de aquel hogar dormían. Diego se sentó a fumar un
cigarro, dejó la colilla en una maceta. Eran las cinco y media de la mañana cuando subió a la
alcoba de Erika, a la que despertó. Naturalmente, la chica se asustó. Pero su exnovio
procuró tranquilizarla: solamente quería conversar. Quería arreglar las cosas, que ella
aceptara volver con él. En una situación forzada, en la que el intercambio de palabras ya
estaba convirtiéndose en una airada discusión, como tantas otras que habían tenido, la
muchacha lo persuadió de bajar a la cocina. Allí conversarían sin que sus hermanos, y
Catalina, la nana de los niños pequeños, Erik y María Fernanda, se dieran cuenta de que
Diego se había metido a la casa.
El horror estaba por desatarse.
ASESINO EN ACCION Y SU ALUCINANTE FUGA.
Hasta la fecha, la historia de los asesinatos de Erik y María Fernanda, de siete y tres años,
ha sido fuente de polémica. Incluso en careos ocurridos durante el proceso, Diego y Erika se
acusaron mutuamente: Ella lo señaló como el asesino de sus hermanitos y su atacante. Él
afirmó que la muchacha había participado en los asesinatos.
En marzo de 2006, las investigaciones policiacas y la declaración de Erika describieron cómo
Diego Santoy, enloquecido de celos, no pudo asimilar la negativa de la muchacha para
restablecer el noviazgo. Furioso, agredió a la chica, pretendiendo degollarla. Luego, aparecer
los niños en la escena donde los jóvenes peleaban, se habrían convertido en víctimas de
Diego: el niño, muerto a cuchilladas; la pequeña, ahorcada con uno de los cordones de
persiana que el joven había cortado cuando penetró en la casa.
Despuntaba ya el día, y Diego, consciente de la gravedad de sus acciones, decidió escapar,
pero no lo hizo solo: secuestró a Catalina, la nana de los pequeños. A bordo de un coche
robado, se alejó de Cumbres. Poco después, dejándole una moneda de diez pesos en la
mano, soltó a la nana en el centro de Monterrey. Se reunió con su hermano Mauricio. Los
muchachos Santoy se apresuraron a abandonar la capital de Nuevo León. Ignoraban que
serían objeto de una intensa persecución y que todo el país estaría pendiente de su captura.
La brutalidad de los asesinatos, que se tratara de dos niños de corta edad y el hecho de que
la madre de Erika, María Fernanda y Erik tuviera presencia en los medios de comunicación
electrónica de Nuevo León, convirtieron al terrible suceso en asunto de importancia nacional.
Las autoridades de Nuevo León anunciaron que no permitirían que Diego Santoy, que huía
acompañado de su hermano, escaparan del país.
Cuatro días después, los hermanos Santoy fueron reconocidos y aprehendidos en Oaxaca.
Se supo que pretendían llegar a la frontera sur del país e internarse en Guatemala. No es
exagerado afirmar – y eso que la tradición narrativa de la nota roja tiende a los superlativos
desde hace siglos- que, a lo largo de esos cuatro días, México entero estuvo pendiente de
que el asesino no lograra escapar.
Los hermanos Santoy fueron llevados a Monterrey. Diego fue internado en el penal de
Cadereyta.
EL PRECESO Y LAS ACUSACIONES CRUZADAS.
“Yo estoy dispuesto a pagar por lo mío, pero por lo tuyo no”, le arrojó Diego a Erika durante
un careo. “Mis manos están limpias, al igual que mi alma”, le respondió la muchacha.
Y es que el juicio contra Diego Santoy se volvió una discusión densa, en la que el joven al
que el país entero ya llamaba el Asesino de Cumbres aseguró que su exnovia era
responsable también de la muerte de los niños. No faltó quien le creyera.
A las pocas semanas de su encarcelamiento, surgieron admiradoras del doble asesino, que,
incluso, se organizaron en una especie de club, que solían hablar de Santoy como un chico
guapísimo, como si se refirieran a un cantante de pop, con aspecto de buena gente y gran
corazón. No parecía que se refirieran a un doble asesino, sino al joven estudiante de
Ingeniería de la Universidad Autónoma de Nuevo León, que había sido hasta antes de marzo
de 2006. Un detalle de humor macabro ocurrió en Monterrey: se vendieron camisetas que,
junto a la fotografía de Diego Santoy, tenían la leyenda: “Te cuido a tus hermanitos”.
A pesar de ello, y con las mismas herramientas de la psicología especializada, que se habían
empleado en el caso de la Mata viejitas, pudo establecerse que Diego Santoy era lo que se
conoce como “personalidad limítrofe”, con tendencia a buscar ser controlado por otra
persona, o querer ser controlador de otros, y de ello derivaron los celos patológicos que
experimentaba respecto de Erika. El estudio psicológico también señaló que en Diego había
una tendencia patológica a mentir, factor que se hizo evidente cuando empezó a cambiar
declaraciones e insistió en que su exnovia era la verdadera creadora del crimen.
Diego acabaría relatando que, cuando discutían en la cocina, el pequeño Érick entró. Erika
afirmó que, sin dudar por un instante, Diego lo atacó, propinándole varias cuchilladas. El niño
aún trató de escapar, pero Santoy corrió detrás de él y volvió a herirlo. Cuando cambió su
declaración, Diego acusó a la muchacha de haber sido ella la agresora del pequeño.
Santoy aseguró que Erika no quería a los niños y que por eso lo había azuzado para
matarlos. “Si me quieres, mátalo”, aseguró que ella le dijo, pero como Diego no se atrevió a
hacerlo, ella acuchilló al niño. Todas esas declaraciones fueron desechadas por la autoridad
al revelarse los trastornos mentales de Diego Santoy. El diagnóstico de mentiroso patológico
se reforzó cuando volvió a cambiar su declaración, afirmando que el móvil del crimen era que
él se había involucrado sentimentalmente con su suegra, y que Erika, celosa, se
había desquitado con los niños.
RESCOLDOS DE UN CRIMEN.
Trasladado de Cadereyta al penal de Topo Chico, Diego Santoy esperó cuatro años para ser
sentenciado. En 2010 se le impusieron 137 años y medio de prisión, además de la obligación
de pagar diversas indemnizaciones a su exnovia y a la familia. El escándalo original se
acrecentó porque la abogada de Santoy, Silvia Raquenel Villanueva, conocida por defender a
personajes del crimen organizado, fue asesinada en una plaza comercial de la ciudad de
Monterrey.
Hasta la fecha, Diego Santoy permanece en prisión. Apenas en 2021 se ajustó su sentencia
a 71 años de cárcel, pero las leyes de Nuevo León establecen como máximo una pena
carcelaria de 40 años. Pronto se cumplirán 17 años de aquella madrugada terrible.
El “Asesino de Cumbres” tiene una posibilidad de rehacer su vida: casado con una de las
jóvenes de sus grupos de admiradoras, se sabe que tiene un hijo pequeño. Participa en
actividades de servicio social, como tareas de alfabetización. Los reportes carcelarios
afirman que el señor Santoy nunca ha tenido conductas violentas o agresivas.
SALIDA ALTERNA APLICABLE AL CASO DE DIEGO SANTOY RIVEROLL (EL ASESINO DE
CUMBRES).
Con base en el Código Nacional de Procedimientos Penales, no existe salida alterna y es
dictada la sentencia definitiva en su contra a Diego Santoy Riveroll quien fue encontrado
responsable por los delitos de homicidio, calificado en grado de tentativa en perjuicio de su
entonces novia, Érika Peña Coss; robo calificado de un vehículo y privación ilegal de la
libertad, en su carácter de secuestro en contra de Catalina Bautista, trabajadora doméstica
de la familia.
Por los delitos imputados, se le impusieron 71 años, 7 meses y 27 días de prisión, en tanto
por reparación de daños tendrá que pagar 217 mil 139 pesos por asesinar a los menores
Erick Azur y María Fernanda Ishtar Peña Coss y León; 23 mil 400 a Teresa Guadalupe Coss
y León Navarro por tratamiento psicológico; 10 mil 400 a Erika Peña Coss por tratamiento
psicológico; 23 mil 400 a Catalina Bautista Juárez por tratamiento psicológico.
Además, deberá pagar al Hospital Universitario por el monto de 53 mil 390 por estudios y
atención médica y otros 10 mil 030 pesos por incapacidad parcial a Erika Peña Coss.

BIBLIOGRAFIA.
❖ [Link]
diego-santoy-y-las-preguntas-que-prevalecen-17-anos-
despues/#:~:text=Diego%20Santoy%20Riveroll%2C%20acusado%20del,y%2027%20d
%C3%ADas%20en%20prisi%C3%B3n.
❖ [Link]
❖ [Link]
[Link]

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