Sistema límbico
Este conjunto de zonas cerebrales no siempre ha sido definido como
lo entendemos hoy en día, a lo largo de la evolución histórica y los
avances en neurociencias, el término de "sistema límbico" ha ido
evolucionando hasta la definición que tenemos hoy en día.
Evolución del término
Dos siglos atrás, un científico llamado Paul Broca se refirió por primera
vez al sistema límbico para referise a la zona adyacente a la glándula
pineal. Broca habló de un "gran lóbulo límbico" y en ese término
englobó toda la cara medial de los hemisferios cerebrales alrededor
del cuerpo calloso. También introdujo en este gran lóbulo los bulbos
olfactorios (a pesar de que estos tengan poco que ver con el
procesamiento de emociones).
Posteriormente, James Papez descubrió un circuito formado por
estructuras nerviosas que también forman parte del sistema límbico.
Este neurólogo es conocido por ser el primero proponer un modelo
anatómico para las emociones y por poner bajo el foco científico todo
aquello relacionado con el plano sentimental.
Tuvimos que esperar hasta 1952 para que Paul MacLean acuñara el
término de "sistema límbico" que utilizamos hoy en día. Este científico
definió las estructuras neuronales implicadas en ese sistema y
propuso varias teorías acerca del cerebro y su evolución. En ellas,
afirmaba que el sistema emocional era el más avanzado de todos ellos
(él lo definió dentro del cerebro neomamífero) y que era algo
propiamente de mamíferos muy avanzados.
Definición actual del sistema límbico
Hoy en día, hablamos de sistema límbico cuando hacemos referencia
al conjunto de estructuras situadas en el encéfalo (zona interna del
cerebro) y cuya utilidad principal es la gestión y la regulación de las
emociones. Aquello que solemos definir como inconsciente o irracional
tiene su base en una zona muy concreta de la anatomía humana. Este
sistema está formado por estructuras como el hipotálamo, el
hipocampo, la amígdala...entre otras más que describiremos
porteriormente.
Anatomía del sistema límbico: partes principales
El sistema límbico o sistema nervioso emocional está situado en la
zona interna de nuestro cerebro, más allá de la corteza cerebral.
Recibe influencias de muchas otras vías del sistema nervioso
relacionadas con los sentidos: sistema auditivo, visual, olfativo,
sensores del tacto y del gusto. Al estar interconectado con tantas otras
vías, resulta muy complicado hacer un esquema totalmente preciso de
todos sus elementos anatómicos. Entre las principales partes del
sistema destacamos las siguientes:
1. Hipocampo
Este elemento está relacionado con la transformación de la memoria
reciente a la memoria a largo plazo y a la memoria autobiográfica. Lo
encontramos en la parte central del lóbulo temporal (1) y también tiene
una importante función relacionada con la orientación y la memoria
espacial.
2. Amígdala cerebral
La amígdala o cuerpo amigdalino es una masa de neuronas en forma
de almendra localizadas en los lóbulos temporales (2). Esta zona del
sistema límbico está relacionada con la formación y el almacenamiento
de memoria asociada a hechos o acontecimientos que nos hayan
producido fuertes emociones. Se dice que la amígdala es la sede de
todas las emociones. Además, estudios recientes también demuestran
que este elemento tiene una fuerte implicación en la consolidación de
la memoria.
3. Tálamo
El tálamo se define como la estructura cerebral situada encima del
hipotálamo (3). Todos los estímulos sensoriales (menos el olfato)
pasan por esta zona de nuestro sistema límbico para después ser
derivados a zonas más específicas. Esta parte de nuestro cerebro
tiene la función principal de comportarse como núcleo de conexión y
asociación de estímulos e información de carácter emocional.
4. Hipotálamo
Este pequeño elemento de nuestro sistema nervioso emocional (4)
posee es el responsable de muchísimas funciones neuronales. El
hipotálamo es la zona del cerebro más importante para la gestión y
coordinación del equilibrio de nuestro cuerpo. Este equilibrio se
conoce como homeostasis y es el proceso mediante el cual nos
regulamos y podemos llegar a mantenernos estables en nuestro
entorno. Recientemente se ha descubierto que percibe los niveles de
una proteína llamada leptina cuando comemos demasiado y, como
respuesta a esos niveles, disminuye nuestro apetito. También regula
conductas tales como los ciclos del sueño y el mantenimiento de la
temperatura corporal.
5. Ganglios basales
Los ganglios basales participan de forma indirecta en el sistema
nervioso emocional, estos se encargan de gestionar nuestras
respuestas motoras (gestos o expresiones) relacionadas con los
estados emocionales producidos por las otras partes del sistema
límbico.
Partes del sistema límbico
A continuación, te ofrecemos un esquema para que conozcas mejor
todas las partes de esta zona cerebral
Sistema límbico: funciones principales
Como hemos ido repitiendo a lo largo de este artículo, el sistema
límbico se encarga de la regulación y la expresión motora de las
emociones. A continuación, destacamos las siguientes funciones del
sistema límbico:
Busca la autopreservación de la especie mediante la activación
de los sistemas de homeostasis.
Se encarga de gestionar la mayoría de mecanismos cerebrales
para la memoria.
Los circuitos de placer y adicción pasan por la amígdala, el
hipocampo y otros núcleos del sistema límbico, por lo que los
sentimientos agradables se inician ahí mismo.
Activa el sistema nervioso autónomo: se encarga de enviar
señales a los nervios para mantener un estado de alerta
(sistema nervioso simpático) o para inhibir dicho estado
(sistema nervioso parasimpático).
Se está investigando una posible implicación del sistema límbico
en algunas conductas sexuales.
¿El sistema límbico es el cerebro emocional?
Cuando hablamos de vivencias emocionales, nos suele venir a la
cabeza cierta sensación de irracionalidad, como si estas no formaran
parte de nuestra mente pensante. Sin embargo, como hemos
demostrado, el cerebro es el principal causante de nuestras
respuestas emocionales. Por lo que podemos afirmar que
nuestras emociones son procesadas por el sistema nervioso central.
¿Podemos hablar de cerebro emocional cuando nos referimos al
sistema límbico? A continuación, resolveremos tus dudas.
Relación entre sistema límbico y emociones
El sistema límbico posee una gran cantidad de estructuras neuronales
encargadas de regular las emociones a través se los
neurotransmisores.
El sistema límbico regula las respuestas de nuestro cuerpo ante
estímulos emocionales. Por ejemplo, activa los sistemas de alerta y
aumenta la tasa cardíaca cuando estamos nerviosos o sentimos
miedo. Sin embargo, reducir su campo de actuación a las respuestas
emocionales es un enfoque que deja de lado muchas de las otras
funciones que posee este sistema y que hemos mencionado con
anterioridad.
Gracias a los estudios de James Papez o más recientemente McLean
con su teoría del cerebro triuno, se han situado los núcleos
emocionales en este sistema cerebral. De hecho, este último
neurólogo, utilizó el término cerebro límbico o emocional a una de las
tres estructuras que enumera en su teoría.
Si bien es cierto que hoy en día estas teorías están algo desfasadas y
se ha demostrado que, en realidad, las emociones son reguladas por
todo el sistema nervioso, no cabe duda de que existe una importante
relación ente el sistema límbico y las emociones.
Sistema límbico: enfermedades
Una vez hemos presentado al sistema límbico, sus partes y funciones,
llega el momento de enumerar algunas de las
enfermedades principales.
Al ser una parte tan importante en nuestro sistema nervioso, existen
numerosos trastornos asociados al sistema límbico, entre los más
comunes destacamos los siguientes:
Esquizofrenia: muchos estudios demuestran que esta
enfermedad está relacionada con una notable disminución del
hipocampo. Por ello, este trastorno también cursa con
desorganización de la memoria y del aprendizaje. Te
descubrimos aquí qué es la esquizofrenia.
TDAH: una parte de la comunidad científica afirma que este tipo
de trastornos atencionales surgen en personas con un defecto
por agrandamiento en la zona del hipocampo y las amígdalas.
Sostienen que, al haber tantas neuronas sobreexcitadas, los
niños presentan desinhibición conductual y emocional.
Encefalopatía límbica: los pacientes que sufran de esta
enfermedad suelen presentar pérdidas de memoria a largo
plazo, cambios en la conducta y en algunos casos extremos
convulsiones. La encefalopatía puede tener síntomas sutiles al
inicio, pero suele avanzar rápidamente. Sin embargo, tiene buen
pronóstico y tratamiento puede garantizar la recuperación
completa.
Epilepsia psicomotora: las neuronas situadas en la zona del
hipocampo se lesionan produciendo este tipo de enfermedad
tan característica. Afecta a los lóbulos temporales y sus
síntomas varían entre defectos en la grafía (escribir con letras
demasiado grandes o pequeñas) y disfunciones sexuales