La música
Ensayo
afrocubana:
orígenes y etimologías
Dr. William W. Megenney
Profesor. Universidad de California. Riverside
ucho se ha escrito acerca de la
M
primeros intentos de agricultura y comercio.
música afrocubana: “La música Al darse cuenta de que los indígenas no
en Cuba” de Alejo Carpentier servían para estas actividades, comenzaron a
(1946), el estudio “La africanía traer esclavos de la costa occidental del
en la música folklórica de Cuba”, de África, los cuales eran de la sub-familia
Fernando Ortiz (1950), y los múltiples estu- sudánica, que se encuentra desde Senegal
dios de Jorge e Isabel Castellanos, entre ellos: hasta la frontera entre Nigeria y Camerún, y
“El negro en la música cubana”, capítulo 5, de la sub-familia bantú, que se encuentra
volumen 4 de la colección Cultura afro- desde Camerún hasta la frontera entre
cubana. Pretendo hacer un pequeno aporte a Angola y Namibia.1 Además de las explica-
estos estudios con este artículo en el que ciones dadas en Castellanos y Castellanos2
incluyo lo que estimo ser nuevos datos sobre sobre este primer período, Olavo Alén
la conformación de la música de origen Rodríguez, en su contribución a la obra The
africano en Cuba, un comentario etimológi- Garland Handbook of Latin American Music,
co de términos relativos a la misma y una divide las herencias afromusicales en Cuba en
breve comparación con un fenómeno seme- dos partes: (1) la herencia yoruba y la
jante que se ha dado en Brasil. religión de santería y (2) la herencia bantú y
En el primer volumen de Castellanos y las sociedades secretas congo, mostrando así
Castellanos, los autores dividen la historia de la división natural que se produjo entre estas
las influencias afronegroides en Cuba en cua- dos familias subsaharianas en las Américas,
tro partes: (1) “raíces africanas de los negros división también presente en otros países lati-
en Cuba”, (2) “el negro en la Cuba pre- noamericanos como Brasil, República
plantacional”, (3) “el negro en la Cuba Dominicana y Venezuela.
plantacional” y (4) “el abolicionismo, 1800- Las tradiciones africanas comienzan a
1844”. arraigarse en Cuba en el siglo XVI con la lle-
Como todos sabemos, la trata esclavista gada de negros de la familia sudánica, ya que
en las Américas comenzó en el área del los portugueses, que controlaban la mayor
Caribe, cuando los primeros colonizadores parte de la trata en esta época, comenzaron a
necesitaron ayuda manual en el establec- traerlos de esta parte de la costa africana.
imiento de las primeras colonias y en los Más adelante, durante los siglos XVII y
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XVIII, muchos esclavos de las naciones bantú por el común «estilo de vida» . . . y, además por
llegaron al Caribe y establecieron sus costum- otra característica de la sociedad africana pre-
bres. En el siglo XIX, hubo otra vez un gran colonial: su notable conservadurismo, su inten-
influjo de sudánicos, sobre todo los yoruba, so apego a las propias costumbres.” Esto ya se
ewe/fon y efik, los que en Cuba se identifican ha observado en el caso de Brasil. El investi-
como lucumí, arará y carabalí (o abakuá, gador francés Pierre Verger6 estudió las seme-
ñáñigo o brícamos), respectivamente.3 janzas entre la música, la danza y los instru-
En Castellanos y Castellanos4 leemos: mentos musicales de Bahia, Brasil y lo que hoy
“Los negros esclavos fueron sacados de África en día es Nigeria, Togo y Benín. Las semejan-
casi desnudos”, es decir que no pudieron traer zas son obvias y prueban que el conservaduris-
nada de sus tierras natales, excepto sus memo- mo mencionado por estos dos autores permitió
rias y sus tradiciones orales y musicales . Estas la creación de una reproducción fiel de lo que
tradiciones las conservaron en el nuevo mundo, había sido el conglomerado de las costumbres
sobre todo su música. Agregan Castellanos y de estos esclavos en su África natal. Lo mismo
Castellanos5 :“... el africano se las arregló para sucedió en Cuba, ya que los africanos traídos
preservar en su nuevo domicilio muchas de sus tanto a Brasil como al Caribe procedían de las
tradiciones. A este respecto fueron ayudados mismas naciones.
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Fueron tres las fases que, según Cas- adoptaron los materiales que había a su alrede-
tellanos y Castellanos7, experimentó el negro dor en el Caribe. A veces es difícil saber a cien-
esclavo en Cuba como parte del proceso de cia cierta cómo eran estos instrumentos en el
aculturación en tierras americanas:“(1) apren- África, ya que no tenemos acceso a dibujos
dizaje obligado de la cultura del amo, susti- dado que, obviamente, los traficantes no
tuyendo con ella parte de la suya; (2) adquisi- tenían interés en captar las costumbres y tradi-
ción de elementos de otras culturas africanas, a ciones de sus cautivos. Sin embargo, en el con-
través de su convivencia con esclavos proce- tinente africano todavía existen instrumentos
dentes de regiones de África distintas a la suya; que son bastante semejantes a los que encon-
y (3) traspaso de parte de su acervo cultural a tramos en las Américas. Por ejemplo, en Cuba,
la cultura de sus amos.” La actual música de tradición bantú, según Alén Rodríguez,
afrocubana representa, pues, el resultado de citando a Fernando Ortiz, hay un conjunto de
estas tres fases. Sin embargo, aún hoy en día, el congos, llamado yuka, que tuvo mucho
sabor, los ritmos, los instrumentos y la letra impacto sobre la cultura cubana. Este conjun-
son testimonio de lo que debieron de haber to se compone de tres tambores: uno grande (la
sido en el África del período de la esclavitud. caja), uno mediano (la mula) y otro pequeño
Es la tercera fase la que más nos interesa para (el cachimbo). Estos tambores evidentemente
este estudio, ya que explica tuvieron su origen en el conjunto de ngoma.8
la perseverancia y la condi- Los tambores ngoma son hechos de duelas de
ción de “esclavo sobre madera en forma de barril y tienen una sola
maestro” en la im cabeza. Con respecto a las etimologías de estas
plantación de aspectos cul- palabras, yuka sin duda proviene del kikongo
turales africanos en un yúka‘golpear, martillar, golpear con un palo’9;
ambiente más bien europeo caja debe venir del español caja, ya que el
transplantado al Nuevo sonido fricativo, velar, sordo no existe en la
Mundo. Esta faceta de la mayoría de las lenguas bantúes (esto podría ser
historia de Cuba también una traducción de una voz bantú original);
nos ayuda a entender la cachimbo, a diferencia de lo que significa aquí,
preservación de las tradi- es ‘pipa de fumar’, en kimbundu, kasimbu y en
ciones africanas entre ellas manganja, kasimbo. Podría provenir de este
las musicales. Según los vocablo por su tamaño pequeño y/o porque su
historiadores, los dueños forma se asemeja de alguna manera a una pipa
de esclavos en Cuba fueron de fumar. En Brasil también existe un conjun-
relativamente permisivos to de tres tambores, uno grande, uno mediano,
con respecto a la conser- y uno pequeño. Estos tambores en Brasil son
vación de algunas tradi- de origen fon10, del grupo kwa de la familia
ciones africanas. sudánica, y no del bantú. Curiosamente, esto
Curiosamente, estos es un ejemplo de semejanzas culturales en el
esclavos africanos, al no área de la música entre las tribus sudánicas y las
tener los mismos materi- bantúes y la colocación de cada grupo (ensem-
ales que empleaban en el ble musical) en la América Latina.
África para hacer sus Como nos recuerda Castellanos y Cas-
instrumentos musicales, tellanos: 11 “Imposible sería hoy destejer to-
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talmente la compleja maraña histórica de los Tal como la letra de las canciones,
orígenes musicales afrocubanos.” Sin embar- muchos de los instrumentos musicales se desig-
go, podemos encontrar algunas evidencias nan por lo que se supone sean sus nombres
relativamente fidedignas acerca de estos orí- originales africanos. Quisiéramos explorar
genes al comparar lo que se encuentra hoy en algunos de éstos para ver si provienen de la
día en el África con lo que hay en otras partes familia sudánica o de la bantú, y si fuera posi-
de América. La música religiosa y la secular ble, aislar la “nación”o la lengua exacta de sus
se han confundido a través de los siglos y raíces. Un instrumento de percusión muy
hasta cierto punto ésto refleja lo que había popular es lo que hoy en día se llama la reja de
sido la situación musical en el continente arado, o sea, el ekón metálico, que se toca con
africano. Es por eso que hoy en día encon- una vareta empleando varios ritmos diferentes
tramos tantas referencias en la música según la ocasión. Éste es el primo hermano del
afrocubana a los orichas yorubas, esos espíri- agôgô brasileño, el que tiene dos campánulas, y
tus que nos proveen el aché diario que del gã brasileño, que tiene una sola campánu-
sostiene el alma y el cuerpo, en las canciones la, así como el instrumento cubano. Habiendo
de Celia Cruz, por ejemplo. “En la cultura buscado en las fuentes de lenguas africanas
afrocubana, adoración y recreo distan mucho disponibles, sólo pude localizar, en efik
de ser términos contradictorios.”12 (nación de la cual muchos fueron llevados a
La música afrocubana mantiene muchas Cuba),una palabra que significa: ‘guerra,
características de origen africano, por ejemplo lucha’. Quizá la referencia aquí sea a algún
el canto antifonal. Entre los muchos estudios arma de guerra con esta forma cilíndrica o a
hechos sobre los diferentes aspectos de las algún instrumento de percusión que se usaba
influencias africanas en Cuba, podemos en las guerras (como los tambores) para inspi-
referirnos al recién publicado de Fuentes rar a las tropas.
Guerra y Schwegler13, donde encontramos un Las erikunde o chachás, que son
examen detallado de la lengua y los ritos del maraquitas de cestería, muy semejantes al cax-
Palo Monte Mayombe, incluyendo descrip- ixí brasileño, que se sacuden para que suenen
ciones de los dioses y de las fuentes africanas del las semillas que llevan por dentro, también son
mismo. Aquí, como es tan común a través de populares en las ceremonias religiosas
estas culturas afronegroides en nuestras afrocubanas. El origen de esta voz ha resulta-
Américas, las glosas de los sucesos diarios se do ser bastante elusivo. Sin embargo,
incluyen como parte integral del canto, un pro- podemos sugerir la combinación morfológica
ceso que se ha denominado “comentario edito- del kikongo éedi14, un demostrativo, más
rial”. Es lo que encontramos en Brasil con el kikongo kundi ‘fruta’. La forma de los
nombre de quizumbas, que son canciones en erikunde podría sugerir la forma de una fruta,
coro dirigidas por el solista. Aunque mucha de o quizá la idea de una fruta, ya que lleva semi-
la letra de estas canciones se canta en español o llas por dentro. La voz chachá proviene del
en portugués, según el caso, también la hay en kimbundu cajcja y significa‘hacer ruido mien-
diferentes versiones de lenguas criollas, como tras uno baila con sonajas en los tobillos’.
un español bozal (de los esclavos de antaño) Obviamente aquí la referencia es al sonido que
que contiene muchos elementos lingüísticos de hacen las erikunde al sacudirse. El vocablo
las lenguas africanas, principalmente del nivel kimbundu es también la fuente del nombre del
léxico. baile chachachá, el cual se originó en Cuba.
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Otro de los instrumentos algo semejante a La voz ekue significa ‘mentiroso’ en
las erikunde por su forma de sonar es el chekeré anagó20, pero también existe ekueti ‘baúl,
o güiro. La voz güiro procede del arauaco cofre’, lo que resulta más lógico desde el punto
(familia de lenguas indígenas del Caribe) gwira de vista semántico por la semejanza física entre
‘árbol calabacero y fruta del mismo’. El voca- ‘baúl’y ‘tambor’. Curiosamente, en el Brasil,
blo chekeré proviene del yoruba sékéré ‘instru- existen ecú ‘dança dos mortos; nome da vesti-
mento de percusión hecho de una calabaza menta de egum’y ecuaxé‘cantiga de recepção à
ahuecada con tiras de conchitas de cauri en la chegada das divindades em transe’ de origen
superficie, las que hacen un sonido raspante Yoruba. Para no despreciar una posibilidad de
cuando se toca. También existe en fon, tsékélé fuente del kikongo, damos la expresión
con el mismo significado. nkwèke-nkwèke ‘sonido de cliques de anillos;
Con respecto a los diferentes tambores, sonido de sierra’. Aquí siempre existe la posi-
además de las famosas congas, cuya voz bilidad de haber formado una combinación de
proviene de la antigua región del Congo dos o más fuentes, ya que los esclavos fueron
africano (nombre que viene de los manicon- mezclados en las plantaciones, hubo represen-
go, que habitaban partes del territorio que tantes de las naciones sudánicas y de las ban-
hoy en día es La República Democrática del túes en una misma plantación o entrepôt
Congo y Angola), existen el tambor bokú, esclavista porque los dueños querían evitar
grande, largo y más bien estrecho; el batá, sublevaciones.21
tambor litúrgico lucumí, más estrecho hacia El tambor ekue tiene otros nombres, a
abajo que hacia arriba, y el ekue, tambor saber, bongó, tanse, akanirán, iyá kondondó y
trípode unimembranófono. Dicen Caste- munanga . El ekue se toca con una vara larga
llanos y Castellanos15 del bokú: “... es un tam- que se llama yin en Cuba. En Venezuela hay
bor criollo oriental . . ., largo y estrecho, y un tambor muy popular de origen africano,
con caja hecha de duelas, que pende en forma el furruco, que también se toca de igual man-
de bandolera del hombro del músico o era, con una vara larga que se hace girar
bokusero, quien lo toca con ambas manos.” entre las dos manos. Tocante a los otros nom-
La voz bokú puede proceder del yoruba bres para el ekue en Cuba, podemos ver que
Bóku, ‘nombre de un orisha que vive en la bongó, nombre casi genérico para algunos,
ceiba’. No se pudo encontrar otro vocablo puede provenir del sango (Tanzanía) ‘tambor
semejante en las fuentes consultadas16. de madera; cualquier tambor usado para dar
El vocablo batá proviene del yoruba órdenes’y/o del bulu (El Camerún) ‘especie de
bàtá‘tambor empleado por los participantes árbol de corteza espinosa, cuya madera se usa
del culto a Shangó17 y a los egungun18 o sea para hacer tambores’. Según Álvarez
‘los huesos’, con referencia a los ancestros Nazario22, bongó viene del injolo [?]bongóo
muertos.18 La palabra batá también se ‘tambor pequeño usado para bailar’. La voz
encuentra en Brasil y en la lengua criolla tanse puede ser del kikongo tanzi‘cesta’(por
inglesa Gullah de los Estados Unidos la forma); akanirán quizá vendrá del
(Georgia y South Carolina). En Gullah efik,‘instrumento hecho de hierro o bronce
aparece como nombre personal y en el Brasil de dos divisiones tocado por una vareta’
como “tambor de madeira, a tiracolo, de (agôgô en el Brasil; ¿confusión semántica
duas faces, que era usado pelos nagôs nas aquí?); iyá kondondó podría ser una combi-
ceremônias públicas.”19. nación del yoruba ìyá‘madre’y del mandingo
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(Senegambia y Mali) konondo‘nueve’(¿refer- cubano. Tal nombre proviene de los exiliados
encia?), o del kikongo nkóndo (con redupli- haitianos que llegaron al este de la isla de
cación de la última sílaba), ‘nombre de un Cuba, huyendo de la violencia de la revolu-
árbol’; munanga vendría del kikongo ción que hubo a fines del siglo XVIII y prin-
munànnga ‘jefe; dignatario, persona honor- cipios del siglo XIX. Esta música es de ori-
able’, ya que los tambores de las reglas gen sudánico, de Benin (anteriormente
afrocubanas (cultos religiosos) tienen sus Dahomey), con mezclas de otros elementos
propias personalidades y sus propias almas. presentes en el período colonial (e.g., música
Hay muchos otros instrumentos usados española, francesa).
en los cultos afrocubanos, algunos de los Tantas facetas musicales merecen estu-
cuales, con o sin modificaciones, se han trans- dios más detallados, los que en un futuro no
ferido a la música popular cubana. También muy lejano seguramente se realizarán con la
hay toda una serie de instrumentos musicales ayuda de equipos e investigadores adecuada-
usados por la tumba francesa en el oriente mente preparados.
NOTAS Y BIBLIOGRAFIA arte”. Editorial Presencia, Ltda. Bogotá,
1994: 268
1. Para un buen estudio sobre la clasificación 12. Castellanos, Jorge & Castellanos, Isabel.
de las lenguas subsaharianas, véase George P. Cultura afrocubana. 4. “Letras, música,
Murdock, 1959. arte”. Editorial Presencia, Ltda. Bogotá,
2. Castellanos, Jorge & Castellanos, Isabel. 1994: 271
Cultura afrocubana. 1. “El negro en Cuba, 13. Fuentes Guerra, Jesús & Armin Schwegler.
1492-1844”. Ediciones Universal. Miami, Lengua y ritos del Palo Monte Mayombe
1988. (Dioses cubanos y sus fuentes africanas).
3. Los llamados carabalí son de origen ibibio, Vervuert Iberoamericana. Madrid, 2005.
que vinieron de la región de Calabar en el 14. Como se sabe, la [d] se convierte fácilmente
sureste de Nigeria. De Calabar a carabalí en [r], ya que los dos sonidos son fonética-
hubo metástasis entre “l”y “r”. mente semejantes.
4. Castellanos, Jorge: ob.cit: 45 15. Castellanos, Jorge & Castellanos, Isabel.
5. Castellanos, Jorge. ob.cit: 56 Cultura afrocubana. 4. “Letras, música,
6. Verger, Pierre. Dieux d’Afrique/ culte des arte”. Editorial Presencia, Ltda. Bogotá,
orishas et vodouns à l’ancienne Côte des 1994: 287
Esclaves en Afrique et à Bahia, la Baie de 16. Cabrera, Lydia. Anagó, vocabulario lucumí.
tous les Saints au Brésil. Paul Hartmann. Cabrera y Rojas. Miami, 1970: 83.
Paris, 1954. 17. Shangó es el orixa de los rayos y del trueno;
7. Castellanos, Jorge. ob.cit: 56 y 57 es San Jerónimo en la tradición católica.
8. La voz ngoma procede del kikongo ngòma 18. La voz egungun significa ‘huesos’en yoruba.
‘tambor’.
9. Laman, Karl Eduard. Dictionnaire kikongo- 19. Pessoa de Castro. ob.cit: 171
français. Librairie Falk fils. Bruselas, 20. Cabrera Lydia: ob.cit: 107.
1936:1144 21. Los dueños pensaban que si no había comu-
10. Pessoa de Castro, Yeda. Falares africanos na nicación lingüística entre los esclavos, había
Bahia. Academia Brasileira de Letras. Rio de entonces menos posibilidad de rebeldía y de
Janeiro, 2001: 331; Megenney, William. conjuraciones entre ellos.
Cuba y Brasil: etnohistoria del empleo reli- 22. Alvarez Nazario, Manuel. El elemento
gioso del lenguaje afroamericano. Ediciones afronegroide en el español de Puerto Rico.
Universal. Miami, 1999. Instituto de Cultura Puertorriqueña. San
11. Castellanos, Jorge & Castellanos, Isabel. Juan, 1974: 287
Cultura afrocubana. 4. “Letras, música,
30 ISLAS